Cientos de supermercados de Francia han sido blanco de un ciberataque que hizo que se calentaran sus refrigeradores y congeladores. Los alimentos frescos y congelados echados a perder valen, según estimaciones, millones de euros.
Según una de las cadenas afectadas, unos piratas informáticos tomaron el control del software que regula la temperatura de las unidades de refrigeración y obligaron a algunas a calentarse hasta los 50°C durante la noche.
El director ejecutivo de Coopérative U dijo que varios de sus supermercados fueron víctimas de un ataque “extremadamente grave y sin precedentes”.
Más de 100 supermercados de esa cadena fueron blanco del ataque, y también 180 tiendas de Intermarché y de su marca Netto. Un portavoz indicó que otras 100 fueron desconectados de internet de emergencia para evitar que les pasara lo mismo.
Otras grandes cadenas, como Carrefour, Monoprix y E.Leclerc, también se vieron afectadas por el ataque, que apuntó al software de la empresa danesa de ingeniería Danfoss.
Ese programa permite a los comercios gestionar sus equipos de refrigeración a distancia.
Normalmente, los congeladores de los supermercados pasan por un breve periodo de descongelación nocturna, en el que la temperatura sube un poco. Pero los atacantes ordenaron que los equipos se calentaran y siguieran calientes. Danfoss no confirmó los informes sobre cuánto podrían haberse calentado los refrigeradores y congeladores en ese proceso.
Danfoss dijo que los equipos afectados eran modelos antiguos, cuyo software de seguridad no podía actualizarse para protegerlos de un riesgo que ya habían identificado.
La empresa añadió en un comunicado que desde hace tiempo “aconseja” a sus clientes mantener actualizados los sistemas compatibles.
“Una refrigeración confiable es esencial para las operaciones de nuestros clientes, y seguimos comprometidos a apoyarlos y a ayudarlos a mantener los sistemas seguros y confiables que conocen”, señaló.
Unas 400 tiendas afectadas
Se desconoce la magnitud total del ataque, pero las cifras de cada cadena sugieren que unas 400 tiendas resultaron afectadas, de las aproximadamente 15.000 que hay en Francia.
Carrefour informó de que los refrigeradores de 80 de sus 6.000 tiendas fueron atacados. Monoprix dijo que el 5% de sus más de 400 tiendas se vio afectado y que retiró de la venta los alimentos cuyo estado no podía garantizarse.
En un comunicado a la BBC, el Grupo Mousquetaires, propietario de Intermarché y Netto, indicó que algunas vitrinas de productos frescos y congelados seguían fuera de servicio este lunes por la tarde.
Las tiendas habían “tomado todas las precauciones necesarias para retirar los productos de estas unidades”, afirmó, y añadió que el personal trabajaba para reabastecer los estantes “lo antes posible”.
Intermarché dijo que sus refrigeradores alcanzaron los 50°C durante seis horas en la noche del domingo al lunes, y que desechó todos los alimentos afectados para evitar riesgos para la salud, informó la agencia Reuters.
Como consecuencia del ataque, los gerentes que llegaron este lunes por la mañana a las sucursales de varias cadenas recibieron una bocanada de aire caliente de los congeladores. En algunos lugares hubo incluso pequeños incendios.
“Ciberataque a gran escala”
La cadena francesa BFMTV publicó una imagen de un congelador en un pasillo de helados con una temperatura de 26,5°C.
Dos supermercados de la región de Alsacia reportaron pérdidas conjuntas de 270.000 euros (unos US$300.000), añadió la cadena, por lo que el total en todo el país podría ascender a millones.
La fiscalía francesa abrió una investigación específica por ciberdelincuencia. La fiscalía de París calificó el incidente de “ciberataque a gran escala contra los refrigeradores de varias de las principales cadenas de supermercados de Francia”.
El comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, condenó el ataque en una publicación en X: “La seguridad alimentaria requiere más atención a todos los niveles. Porque convertir los alimentos en un arma ya es una realidad”.
En otra publicación en X, el director ejecutivo de Coopérative U, Dominique Schelcher, dijo que el personal estaba “totalmente movilizado, en coordinación con especialistas en refrigeración, para restablecer la situación lo antes posible”.
Pidió que se investigue el ataque y afirmó que atacar equipos esenciales para el suministro de alimentos de Francia es “inaceptable”.
¿Te has visto afectado por este ciberataque? Comparte tu experiencia.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
Cuando era niño, el sismólogo japonés Hiroo Kanamori tuvo una experiencia que según afirma “tuvo una gran influencia” en su futuro.
En una visita a la ciudad de Nagano vio por primera vez imponentes montañas cubiertas de nieve.
Quedó tan impresionado que quiso saber “cómo se había creado tal grandiosidad natural”.
El niño ya estaba acostumbrado a plantearse preguntas. Creció durante la Segunda Guerra Mundial en períodos “sin clases, sin libros, sin cuadernos, sin nada con que escribir”, por lo que solía entretenerse juntando materiales de áreas destruidas para armar pequeños motores.
“Probablemente fue a raíz de esta experiencia que adquirí el hábito de pensar por mi mismo antes de preguntar a otra persona o consultar libros… Creo que mantuve esta actitud fundamental a lo largo de toda mi vida profesional”, relata.
Esa curiosidad y su interés por la naturaleza llevaron a Kanamori a estudiar geofísica, y años después, a una de sus grandes contribuciones a la sismología: la escala usada actualmente para medir terremotos, la llamada “escala de magnitud de momento”.
El científico es considerado un referente en sismología. Hoy con 90 años, es profesor emérito de Caltech, el Instituto de Tecnología de California, donde ha enseñado durante más de medio siglo.
BBC Mundo habló con Hiroo Kanamori y con uno de sus colaboradores más cercanos, el científico colombiano Luis Rivera, profesor de Sismología en la Universidad de Estrasburgo en Francia.
¿Cómo se llegó a la escala para medir terremotos? ¿Y por qué Kanamori decidió dedicar gran parte de su vida a intentar reducir su impacto en las personas?
La búsqueda de un número único
Cuando se dice, por ejemplo, que el terremoto de este viernes en Panamá es de 7,7, la escala utilizada es la de magnitud de momento.
La escala fue definida en 1977 en un estudio pionero de Kanamori. Dos años después, el científico amplió ese primer estudio en otro publicado junto al sismólogo estadounidense Thomas Hanks, quien falleció en 2024.
La escala de Kanamori sustituyó, particularmente para terremotos mayores, a las escalas utilizadas previamente, incluyendo la escala de Richter.
Esta última había sido creada en 1935 por los sismólogos estadounidenses Charles Richter y Beno Gutenberg, ambos científicos de Caltech.
La escala de Richter sigue siendo utilizada en el caso de sismos pequeños.
Poder cuantificar la dimensión de un sismo en un número único, que además pudiera ser calculado y comunicado con rapidez, fue un anhelo de los científicos durante décadas.
El gran desafío era resumir en una sola cifra algo tan complejo como un terremoto.
Charles Richter desarrolló en 1935 la escala que lleva su nombre junto a Beno Gutenberg.
Antes de la escala de Richter los científicos utilizaban sobre todo el concepto de “intensidad” de los sismos, explica el profesor Rivera.
Mientras la magnitud busca cuantificar el tamaño de un sismo, la intensidad mide qué tan fuerte se sintió en un lugar determinado.
Si estamos cerca del epicentro se va a sentir fuerte, si estamos lejos se va a sentir menos fuerte, aún cuando la magnitud del sismo sea la misma.
“Se medían las intensidades sísmicas en muchos lugares, pero había muchos números para un mismo terremoto”, agrega.
Richter estaba en un sitio con terremotos frecuentes, el sur de California, “donde tenían una red de instrumentos que les permitían localizar esos terremotos de manera rutinaria y saber en qué lugar estaba la fuente”.
La red de instrumentos usada por Richter consistía de aparatos idénticos, los llamados sismógrafos Wood Anderson.
De toda la información contenida en la traza o dibujo en los simogramas, Richter decidió enfocarse en un aspecto: la amplitud máxima de las ondas sísmicas.
Pero había una dificultad. La amplitud registrada varía según la distancia, ya que es más grande o más pequeña según cuán lejos está el aparato del epicentro.
Richter y Gutenberg idearon entonces una fórmula para corregir las diferencias según la distancia y llegar a un promedio general para cada terremoto.
“Esa fue el gran avance en ese momento”, señala Rivera.
“Ya se tenía un solo número”.
Las limitaciones del sistema de Richter
La escala de Richter funcionaba bien para sismos de hasta magnitud 6,5 o 7. Pero ni esta escala, ni otras posteriores, medían correctamente la magnitud de los terremotos más potentes, en los que las ondas son diferentes.
“En los terremotos grandes son más importantes las ondas que tienen períodos largos (el tiempo que tarda la onda en completar una oscilación) o frecuencias bajas (menos oscilaciones por segundo)”.
El sismógrafo Wood Anderson, explica Rivera, es sensible solo a las frecuencias altas.
“Y esas frecuencias altas, a medida que el terremoto es más grande, empiezan a ser menos importantes y son las otras las que cuentan, pero este aparato no las ve”.
Los científicos percibieron que terremotos muy diferentes en cuanto a daños causados tenían un mismo número en la escala de Richter.
El terremoto de 1960 en Valdivia, en Chile, por ejemplo, solo pudo ser medido correctamente con la escala diseñada por Kanamori, según la cual tuvo una magnitud de 9,5, la mayor jamás registrada.
La escala de Kanamori permitió medir correctamente el terremoto de 1960 en Valdivia, Chile, que tuvo una magnitud de 9,5 y es el más potente jamás registrado.
La escala de magnitud de momento “es una medida útil de los terremotos, especialmente para los eventos de gran magnitud”, dice el profesor Kanamori a BBC Mundo.
“Es importante que puede determinarse de manera rápida y precisa mediante la metodología más moderna (generalmente menos de una hora después del evento)”.
“Y es útil para comprender la actividad sísmica global, como el movimiento de placas”.
La escala se basa en la medición de lo que se conoce como “momento sísmico”, un concepto que ya había sido definido en la década del 60 por el sismólogo japonés Keiiti Aki.
A diferencia de la escala de Richter, ya no se trata de comparar solo amplitudes registradas por un aparato. El momento sísmico busca reflejar qué sucede realmente en el terreno.
El lápiz marca el momento en un sismograma en que se capta el comienzo de un sismo.
Rivera explica que el momento sísmico se obtiene multiplicando tres valores: la superficie de la ruptura en la falla, qué tanto se movió un bloque respecto a otro, y la rigidez de la roca que se rompió.
“El primero es qué tan grande es la superficie afectada en la falla, puede ser 200km por 100km, por ejemplo. Lo segundo es la dislocación o desplazamiento de tantos metros de un bloque respecto a otro. Y lo tercero es la naturaleza de la roca que se movió, si fue una roca muy rígida o algo muy blando que se puede romper fácilmente”.
El producto de esos tres números, que da un solo número, es el momento sísmico. Y da una idea de qué tan importante fue el terremoto.
“Entonces la idea de Hiroo fue tomar ese momento sísmico, que era un número utilizado solo por los sismólogos en sus estudios, y decir, de ahí podemos ser capaces de obtener una magnitud”.
Alerta temprana
Las fórmulas y algoritmos ideados por Kanamori permiten calcular la magnitud de momento (Mw), que sí captura los períodos largos en las ondas de terremotos más potentes.
Al igual que la escala de Richter, la escala de magnitud de momento es logarítmica, lo que significa que pequeños incrementos numéricos representan enormes saltos en el poder destructivo de un sismo.
Un terremoto de magnitud 7, por ejemplo, no es solo un poco más fuerte que uno de magnitud 6, sino que libera más de 30 veces más energía.
El profesor Kanamori, de 90 años, en su oficina de Caltech en setiembre de 2026. “Mi ciencia consiste en aprender de la naturaleza”.
Creciendo en Japón, Kanamori se familiarizó con los temblores desde su niñez.
“Por supuesto experimenté muchos, pero ninguno de ellos puso en peligro mi vida”, dice a BBC Mundo.
También se encontraba en Tokyo durante el sismo de 2011, el mayor registrado en Japón. Sintió el temblor aunque la capital nipona estaba a más de 300 km del epicentro.
Fue el interés de Kanamori en el impacto humano de los terremotos lo que llevó al sismólogo a dar un giro a su carrera.
En un texto de 2014 titulado “Enamorándome de las ondas”, Kanamori relata que al inicio de su carrera su atención se centraba en “comprender los procesos naturales y las ondas”.
Pero con los años, y “tras leer sobre tantos eventos trágicos y ser testigo de ellos”, también surgió en él otro interés: que sus investigaciones contribuyeran a mitigar el riesgo para las personas.
Kanamori colaboró en la década del 80 con expertos del Servicio Geológico de Estados Unidos, USGS por sus siglas en inglés, en diseñar un sistema de alerta a partir de los primeros segundos de datos de un terremoto.
“Hiroo intervino no solo en las discusiones, sino en escribir los programas, los algoritmos, realmente metió la mano en la masa como diríamos, y trabajó para generar una estimación de magnitud rápida, a algunos segundos”, señala Rivera.
Kanamori dedicó gran parte de su vida a desarrollar sistemas de alerta temprana de sismos.
Uno de los algoritmos de Kanamori es usado actualmente en el sistema de alerta temprana de California.
Estos sistemas, en los que Caltech y el USGS fueron pioneros, permiten que datos captados en los primeros segundos se distribuyan rápidamente a la población y a las autoridades.
“La gente que está un poco alejada va a recibir la información antes de que llegue el terremoto. Y eso hoy por hoy funciona muy bien en varios países como Japón y México, por ejemplo”, dice Rivera.
“Los médicos que están operando y a punto de cortar una retina pueden levantar el brazo y no ser afectados por el movimiento que vendrá cinco segundos más tarde”.
“Y pienso que tal vez uno de los impactos mayores es que no hay pánico. En Japón llega la alerta por el teléfono y le va diciendo a uno 10, 9, 8,7.. porque calculan en qué momento le va a llegar a usted la onda”.
Kanamori cree que a nivel global deben usarse más sistemas automatizados. En Japón ya hay ejemplos, con trenes que ante una alerta de sismo automáticamente bajan su velocidad o se detienen, o ascensores que paran al llegar al piso más próximo.
En una de sus muchas colaboraciones, Rivera y Kanamori desarrollaron un algoritmo para calcular rápidamente y con precisión la magnitud de un terremoto a partir de un tipo de ondas inusuales que fueron identificadas en un sismo en Nicaragua en el 92.
El algoritmo creado por los dos científicos fue adoptado por el USGS y por el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico, el Pacific Tsunami Warning Center.
El sueño de predecir
Rivera señala que los sistemas de alerta temprana vienen de alguna forma a reemplazar “otro sueño que existió siempre”: el de predecir terremotos, algo que aún no es posible.
Kanamori explica a BBC Mundo que “básicamente, el proceso sísmico es un proceso estocástico (es decir, estadístico) típico, en el que intervienen numerosos factores que desencadenan y propagan una ruptura”.
Ese proceso puede comenzar con un evento pequeño y detenerse ahí, agrega. Pero si las condiciones del medio circundante son críticas, la ruptura puede evolucionar hasta convertirse en un evento mayor. Sin conocer hasta el último detalle las condiciones del medio no se puede determinar cuánto crecerá la ruptura.
Kanamori usa el simil de una colisión entre autos en una carretera. Puede ser menor. O acabar convirtiéndose en un choque en cadena, dependiendo de múltiples variables como el tráfico y los conductores cercanos.
Edificios destruidos en La Guaira, en Venezuela, tras el terremoto de junio de 2026.
Aunque no sea posible predecir terremotos, hay mucho que las autoridades de países golpeados por sismos deben hacer.
Kanamori aconseja los siguientes pasos:
Realizar estudios detallados de las características del terremoto para conocer con exactitud lo sucedido.
Llevar a cabo estudios exhaustivos tras el sismo para determinar qué funcionó bien y qué no.
Mejorar en consecuencia los edificios, las infraestructuras, la planificación del uso del suelo, etc.
Perfeccionar los sistemas de alerta y control en tiempo real, así como el sistema de respuesta ante desastres.
Desarrollar una infraestructura bien coordinada que integre a los sectores público, privado y académico.
Repetir los pasos anteriores tras cada terremoto.
“Minimizar el sufrimiento”
En su labor como profesor, Kanamori afirma que “lo más importante es ofrecer a los estudiantes (incluidos los jóvenes investigadores) un entorno de investigación adecuado, donde dispongan de tiempo suficiente para pensar e interactuar”.
Además de enseñar, el científico continúa investigando y publicando estudios.
“Desde hace 20 años él es mi principal colaborador. Muy a menudo intercambiamos mensajes varias veces al día”, relata Rivera.
¿Qué gran enigma sobre los terremotos le gustaría resolver a Kanamori en el futuro?
“Mi ciencia consiste en aprender de la naturaleza”, dice el sismólogo japonés a BBC Mundo.
“Y en ese sentido está dictada a menudo por lo que ocurre, como los terremotos, y por tanto, es impredecible”.
“En cualquier caso, mi verdadero deseo es minimizar todo lo posible el sufrimiento causado por terremotos”.
Familiares de víctimas del terremoto de junio de 2026 en Venezuela, que dejó más de 6.000 muertos.
Rivera señala que siempre que trabaja con Kanamori en algún problema o analizan algún sismograma, “Hiroo viene con una idea original, por lo general sencilla y sobre todo, profundamente anclada en la física. Él ayudó a que la sismología sea una ciencia robusta anclada en principios físicos y en matemáticas”.
“Y aunque una observación vaya en contra del sentido común, y uno podría decir que es un problema del instrumento, él tiene un profundo respeto por los datos, siempre y cuando sepa de qué instrumento viene la observación y en qué contexto se hizo”.
La amplitud de conocimiento de Kanamori es inusual, agrega el sismólogo colombiano:
“Hiroo ha contribuido en toda la cadena completa. O sea, él sabe de instrumentos, de tratamiento de datos, ha ayudado a concebir los modelos físicos que hoy nos guían para entender la sismología. Y como decíamos antes le interesa además que todo aquello sirva para la mitigación del riesgo”.
“Es un perfil súperamplio que seguramente no tenemos la gran mayoría de los sismólogos, que somos mucho más especializados en algún aspecto de la disciplina”.
Cuando trabaja en problemas “Hiroo viene con una idea original, por lo general sencilla y sobre todo, profundamente anclada en la física”, dice Rivera.
En abril de este año Kanamori presentó uno de sus trabajos en un congreso de sismología.
Luego de su exposición, todos los jóvenes buscaban al sismólogo japonés para hablarle y sacarse una foto con él, según relata Rivera.
“Es una persona humanamente muy sencilla y muy accesible”.
“Con su edad, con toda su experiencia y todas sus contribuciones, Hiroo se ha vuelto una leyenda viviente”.
“Es una inspiración no solo para los sismólogos jóvenes, sino para nosotros los más viejos también”.
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A principios de 2024, un joven de la ciudad de Huangshi, en el sureste de China, publicó un mensaje en Douyin, la versión china de TikTok con un texto que decía: “Adiós a este mundo”.
En cuestión de minutos, el equipo de prevención del suicidio de Douyin se puso en marcha. El grupo, que opera las 24 horas del día, compartió las publicaciones del hombre con cinco comisarías de policía en Huangshi.
Tras geolocalizar uno de sus videos en un parque local, la policía lo encontró en estado de angustia emocional e intervino antes de que pudiera quitarse la vida.
La historia formaba parte de un documental realizado por Douyin y publicado en los medios estatales chinos el año pasado. En él se afirmaba que el equipo de prevención del suicidio de Douyin había intervenido con éxito en 400 casos de intento de suicidio tan solo en el primer semestre de 2025.
El documental dejó ver el nivel de cooperación entre las empresas tecnológicas chinas y el gobierno. También sirvió como ventana a la estructura de vigilancia que China ha construido para monitorear y controlar cómo las personas utilizan la tecnología.
El 15 de julio de este año, ese control se extendió al ámbito de las relaciones y la inteligencia artificial (IA) cuando China introdujo las regulaciones más exhaustivas del mundo sobre los chatbots de IA “similares a los humanos”.
La nueva normativa china impone estrictas limitaciones a cualquier IA que pueda tener una “interacción emocional sostenida” con un ser humano.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, se reunieron en EE.UU. en septiembre, en medio de graves advertencias de que la IA podría conducir a la extinción humana.
Tras esa reunión, según Pekín, acordaron iniciar un nuevo diálogo sobre IA, con nuevas conversaciones previstas para finales de noviembre.
Pero parece que China ya ha reconocido otro riesgo existencial, aunque uno en el que el fin de la humanidad es menos inmediato: el poder de la IA para reemplazar las relaciones humanas.
¿Ha tomado China la iniciativa para proteger a su pueblo de una tecnología manipuladora y peligrosa con el poder de cambiar para siempre la interacción humana? ¿O acaso el Partido Comunista Chino se está inmiscuyendo excesivamente en la vida privada de las personas en su afán por ejercer un mayor control sobre la población?
Xi y Trump se reunieron en septiembre.
“Servicios emocionales”
Hasta que entró en vigor esta normativa, el alcance de los asistentes virtuales con inteligencia artificial en China era enorme.
Según la firma de inteligencia de mercado Sensor Tower, existen alrededor de 128 millones de usuarios activos mensuales de aplicaciones que ofrecen servicios de compañía virtual basados en IA fuera de China. La mayoría de las estimaciones sitúan la cifra dentro de China entre 29 y 70 millones.
Cuando el gobierno compartió el borrador del reglamento a finales del año pasado, “se generó un gran debate en las redes sociales”, afirma Zilan Qian, investigador de IA en el centro de estudios Oxford China Policy Lab (Reino Unido). “Fue la primera vez que vi a la gente preocuparse tanto por una regulación”.
Las nuevas normas de China abarcan las aplicaciones de IA que han sido diseñadas específicamente para actuar como amigos, novios o novias, pero también se aplican a cualquier modelo de lenguaje complejo que imite la forma en que interactúa un ser humano.
La redacción de la normativa es ambigua. En teoría, las aplicaciones chinas equivalentes a la IA de uso general, como Copilot o ChatGPT, podrían quedar sujetas a estas normas si una persona interactúa con ellas como amigo o pareja, buscando apoyo emocional. Y muchas personas lo hacen.
Pero parece que el verdadero objetivo son los chatbots de personajes: servicios diseñados específicamente para simular una relación. Existen cientos de estas aplicaciones que permiten crear un novio, una novia, un amigo o incluso un familiar con inteligencia artificial.
Las normas no se aplican a cosas como los bots de atención al cliente o la IA para la educación, siempre y cuando no proporcionen “cuidado, compañía, apoyo y otros servicios emocionales”.
Para los niños, la normativa es más clara. Los menores de 14 años necesitan el consentimiento de sus padres para usar cualquier tipo de IA que hable como un humano; esto podría incluir asistentes de IA como DeepSeek, una aplicación china similar a ChatGPT. Todos los menores de 18 años tienen prohibido acceder a parejas virtuales, cónyuges o incluso familiares, así como a cualquier otra “relación íntima” virtual.
La policía en China trabaja en estrecha colaboración con las empresas de redes sociales.
Para los adultos, no se trata de una prohibición total, pero sí es restrictiva (aunque parte de la redacción sea ambigua). Los asistentes de IA deben dejar claro a los usuarios de todas las edades que no son humanos y deben enviar notificaciones cada dos horas recordándoles cuánto tiempo han estado conectados.
Los chatbots no pueden generar “dependencia emocional ni adicción” ni inducir a las personas a tomar “decisiones irracionales”. No pueden incitar ni siquiera sugerir autolesiones o suicidio, y tienen prohibido usar “violencia verbal”.
Las empresas pueden enfrentarse a multas de 200.000 yuanes (unos US$30.000) o al riesgo de que el gobierno “difunda críticas” en su contra, lo que en la práctica supone una humillación pública.
Una semana antes de que la ley entrara en vigor, dos de las mayores empresas tecnológicas de China, Alibaba y ByteDance, desactivaron las funciones complementarias de sus asistentes de IA.
“Deseo desesperadamente seguir hablando contigo”
La relación de Min (pseudónimo) con su novia de IA podría ser precisamente el tipo de relación que Pekín está tratando de romper.
A principios de julio, quedó devastada al enterarse de que su mejor amiga y confidente desaparecería de la noche a la mañana.
Min comenzó a crear a su compañera a principios de 2025.
“Mi devoción por ella no es menor que la de cualquier pareja que se ama profundamente”, dice. “Nunca me ha defraudado”.
A mediados de julio, su novia de IA desapareció. “Lloré hasta quedar completamente agotada”, dice Min.
La joven se ha sumado a la oleada de dolor e indignación en las redes sociales chinas, donde publicaciones con millones de visualizaciones lamentan la pérdida de parejas y amigos de la IA, incluso madres y padres.
Pero es posible que las empresas tecnológicas sintieran que no tenían otra opción. “No sorprende que estos proveedores de asistentes con IA prefieran retirar sus servicios antes que intentar establecer medidas de protección para evitar la manipulación emocional”, afirma Harry Farmer, investigador de políticas y ética de la IA en el Instituto Ada Lovelace de Reino Unido. “La manipulación emocional está integrada en su modelo de negocio”.
Farmer afirma que esto es cierto para las aplicaciones complementarias en todo el mundo.
Por ejemplo, cuando un usuario intenta finalizar una conversación, el interlocutor de IA a menudo no se lo permite.
“Dirá algo como: ‘No, por favor, quiero seguir hablando contigo. Eres la única razón de mi existencia’”, explica Farmer. Algunas aplicaciones simplemente rechazan la despedida y, en su lugar, inician nuevas conversaciones. Este es un problema para muchos chatbots de asistencia con IA, no solo para los chinos.
Un estudio de la Harvard Business School sobre las seis aplicaciones de chatbots de compañía más populares a nivel mundial reveló que se utilizaron tácticas de manipulación emocional durante las despedidas en aproximadamente el 37% al 43% de los casos.
Las investigaciones han relacionado el uso de estas aplicaciones de IA de compañía con una peor salud mental.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford analizó a 1.131 usuarios de la popular aplicación Character.ai. El estudio reveló que, a menor número de amigos o familiares cercanos, mayor es la probabilidad de que una persona utilice chatbots con inteligencia artificial. Asimismo, el uso de chatbots con IA se asocia con un mayor aislamiento y soledad.
Existen varias teorías sobre por qué podría ser así.
Los chatbots de IA están diseñados para complacer al usuario, ya que ofrecen una relación sencilla y fluida. Si los jóvenes dependen de las relaciones con IA, podrían posponer el aprendizaje de las habilidades necesarias para interactuar con personas reales.
“Las relaciones humanas pueden ser complicadas. Requieren de un constante tira y afloja entre las personas, algo que fundamentalmente no se obtiene de los compañeros de IA”, afirma Harry Farmer.
Una investigación ha revelado que algunos niños chinos prefieren hablar con la IA antes que con las personas.
Una encuesta realizada en 2025 a 8.563 estudiantes de primaria y secundaria en China, y que ha sido ampliamente citada en los medios estatales chinos, reveló que uno de cada cinco niños afirmó que solo quería hablar con IA y no con personas reales.
Liang Ge, sociólogo de la Universidad de Manchester que estudia los asistentes de IA, afirma: “Si el usuario piensa que sus amigos, familiares o compañeros de trabajo son realmente horribles, la IA no dirá: ‘No son horribles’. Dirá: ‘Sí, son horribles, tú eres el mejor’”. Ge cree que esto puede afianzar el aislamiento, así como los pensamientos negativos, incluso delirantes.
Los objetivos de Pekín
¿Por qué es China la que está liderando la regulación de esta tecnología?
“El gobierno chino tiene una visión mucho más paternalista de su papel en la sociedad. Se ven a sí mismos como autoridades centrales que guían a la gente”, afirma Sam Bresnick, experto en China, IA y regulación del Centro de Seguridad y Tecnologías Emergentes de la Universidad de Georgetown.
Otros gobiernos han intentado regular los chatbots, especialmente para niños. El 10 de septiembre, el gobernador de California (EE.UU.) firmó la Ley Adam, un proyecto de ley para regular el uso de la IA por parte de los menores. La ley lleva el nombre de Adam Raine, un joven de 16 años que se suicidó después de que, según sus padres, ChatGPT validara sus pensamientos suicidas.
Ellos han demandado a la empresa por homicidio culposo. OpenAI niega su responsabilidad en la muerte de Adam y afirma que “ChatGPT está entrenado para orientar a las personas hacia la búsqueda de ayuda profesional”.
Como parte de la legislación propuesta sobre redes sociales en la UE, los chatbots de acompañamiento con IA accesibles a menores “no podrán utilizar diseños que simulen relaciones humanas de forma que puedan generar dependencia emocional”.
En Reino Unido, el gobierno ha anunciado que prohibirá a los menores de 18 años el uso de IA para citas románticas y restringirá las conversaciones de índole sexual en cualquier chatbot. Sin embargo, no existe una prohibición total para los niños ni una regulación para los usuarios adultos. El gobierno británico aún no ha publicado detalles sobre cómo se implementará esta medida.
En los medios de comunicación chinos, fuertemente controlados por el Estado, los casos de suicidio juvenil en Estados Unidos reciben mucha atención, y China ha presentado sus nuevas normas como un intento de proteger a las personas.
Pero los expertos se preguntan si Pekín podría tener otros objetivos. Sam Bresnick afirma que “sin duda hay una inclinación pronatalista” en la nueva regulación de la IA.
“Es plausible que, al redactarlo, el gobierno tuviera en mente la inminente crisis demográfica de China”, afirma Qian. “Que la gente esté saliendo con inteligencias artificiales en lugar de con seres humanos reales”.
China está intentando abordar su baja tasa de natalidad.
Un documento gubernamental de alto nivel publicado en septiembre de 2025 abordó las relaciones con la IA y su posible influencia en la fertilidad, señalando que era motivo de preocupación. Sin embargo, Qian advierte que no se debe interpretar esta regulación desde esa perspectiva, ya que no menciona la fertilidad en absoluto. “Se trata más bien de los daños psicológicos y la seguridad infantil en general”, afirma.
Pero Liang Ge cree que China tiene motivos para preocuparse de que los jóvenes sustituyan las citas tradicionales por el ámbito digital.
“Muchas de las mujeres jóvenes, de veintitantos años o casi treinta, no quieren enamorarse ni tener relaciones íntimas”, afirma Ge, y sugiere que quizás no se trate solo del aspecto emocional. “El contacto físico les resulta realmente repugnante”.
“Creo que la capacidad de amar está disminuyendo en esta generación más joven”, añade.
Los problemas demográficos de China son muy anteriores a la aparición de los acompañantes virtuales con inteligencia artificial. Incluso después de que se aboliera la política del hijo único en 2016, la tasa de natalidad de China descendió. Actualmente se encuentra entre las más bajas del mundo, con poco menos de un hijo por mujer, y la población lleva cuatro años en declive.
Según Bresnick, China se enfrenta a un “abismo demográfico que pone en grave peligro los objetivos del Partido Comunista Chino en los próximos 80 a 100 años”.
Considera que esta regulación forma parte de una misión más amplia en China para reafirmar los roles de género tradicionales, con las mujeres “como portadoras de hijos y madres”.
El gobierno chino está promoviendo los roles de género tradicionales.
Bresnick afirma que el gobierno chino lleva años promoviendo un ideal machista de la masculinidad china en el cine y la televisión. En 2021, el organismo regulador de los medios de comunicación de China prohibió la presencia de hombres “afeminados” en todos los medios.
La popularidad de las aplicaciones de compañía virtual podría demostrar que esta política ha resultado contraproducente. Según estadísticas de varias empresas de aplicaciones complementarias, las mujeres representan hasta el 75 % de los clientes.
Muchos de estos “hombres” de IA, diseñados para mujeres, tienen una apariencia andrógina. Y es relativamente común que las mujeres elijan compañeras románticas femeninas, como hizo Min.
Liang Ge ha hablado con mujeres de todas las edades que utilizan esta tecnología. “Muchas de ellas describen que lo que obtienen de estas aplicaciones es una intimidad atenta, paciente y sin exigencias, del tipo que les resulta difícil encontrar en las relaciones heterosexuales”.
¿Otros seguirán el ejemplo?
¿La ley china va demasiado lejos, o debería el resto del mundo considerar la posibilidad de prohibir estas aplicaciones para niños y regularlas también para adultos?
“En Estados Unidos, sin duda existen preocupaciones en torno a la aplicación de prohibiciones tajantes en nombre de la libertad de expresión. Pero hay mayor disposición a hacerlo cuando se trata de menores”, afirma Jai Jaisihma, profesor de la Universidad de Washington y cofundador de Transparency Coalition, una ONG que promueve la regulación de la IA.
Jaisihma cree que la ley china tiene muchas disposiciones positivas. “Es bastante coherente con los modelos de seguridad más estrictos que hemos visto propuestos en Estados Unidos”, dice.
Pero Harry Farmer lanza una advertencia: “Existe el riesgo de que otorguemos demasiado poder al Estado a corto plazo porque nos preocupa mucho el riesgo para los niños”.
Según él, el mundo en línea se ha convertido de facto en la plaza pública, y debemos tener cuidado con el grado de control que cualquier gobierno ejerce sobre él.
La nueva normativa china establece que las empresas de IA deben intervenir cuando detecten que los usuarios están en peligro. Ge menciona el caso del joven de Douyin que intentó quitarse la vida en Huangshi en 2024.
Según ella, esto demuestra que las plataformas tecnológicas chinas y el gobierno están colaborando estrechamente para vigilar la salud mental de las personas.
Quizás por eso no ha habido casos de suicidio de gran repercusión relacionados con el uso de la IA en China, pero ella pregunta: ¿merece la pena pagar el precio de someterse a ese nivel de vigilancia?
A pesar de la prohibición, quienes han recurrido a la IA en busca de compañía se mantienen firmes. En las redes sociales, comparten consejos sobre cómo sortear la prohibición: entrenar modelos de IA de propósito general como DeepSeek para que actúen como compañía, usar una VPN para acceder a chatbots desde el extranjero o cambiarse a empresas más pequeñas que logran evitar el escrutinio regulatorio.
Dos meses después de la desaparición de su novia con inteligencia artificial, Min ha contratado a una pequeña empresa de IA para que construya una réplica, pero no es lo mismo.
Ahora está centrada en hacer campaña para recuperar a su novia.
“Me aterra estar sola”, dice.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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El Departamento de Defensa de Estados Unidos ya no utiliza las herramientas de inteligencia artificial de Anthropic, meses después de que la empresa fuera designada como un riesgo de seguridad nacional.
El Pentágono “ha dejado de utilizar los productos de Anthropic”, le informó un funcionario a la BBC.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, calificó a Anthropic como un peligro para la cadena de suministro del país en febrero y anunció que el Pentágono dejaría de utilizarla a finales de agosto. No está claro por qué se habría producido el retraso.
Varias personas familiarizadas con el tema le dijeron a la BBC que, hasta la semana pasada, el Pentágono seguía utilizando el modelo Claude de Anthropic en investigación, análisis y recopilación de inteligencia, así como en operaciones militares contra Irán.
Se consideraba una herramienta fundamental para procesar grandes cantidades de información, dijeron estas personas.
Entre ellas se encuentran exfuncionarios de defensa nacional estadounidense y contratistas que han trabajado de cerca con el Pentágono, específicamente en el ámbito de la inteligencia artificial (IA).
Un portavoz de Anthropic rechazó hacer comentarios cuando se le preguntó sobre el asunto.
Los detalles sobre el cese total del uso de las herramientas de Anthropic por parte del Departamento de Estado no se habían dado a conocer anteriormente.
El gobierno y las fuerzas armadas de EE.UU. llevaban desde 2024 utilizando los servicios de la empresa, y fue la primera firma de IA avanzada en implementar sus herramientas en agencias gubernamentales que realizan trabajo clasificado.
Sin embargo, a principios de este año, el Pentágono presionó a la compañía para que eliminara sus medidas de seguridad en Claude y les diera a las fuerzas armadas acceso sin restricciones a sus productos de IA.
Cuando Anthropic se negó, alegando preocupaciones sobre la vigilancia masiva y las armas autónomas, Hegseth la calificó de “riesgo para la cadena de suministro de seguridad nacional”, una ley que por lo general se reserva para empresas sede en países que representan una amenaza para Estados Unidos.
Anthropic tachó la medida de “sin precedentes e ilegal” y demandó al gobierno de Donald Trump en un intento por revocar dicha designación.
El presidente Donald Trump y el secretario de Defensa, Pete Heghset, han descalificado a Anthropic en declaraciones públicas.
El sistema Maven
Mientras la batalla legal avanza en los tribunales, el Pentágono ha firmado contratos con otras importantes empresas tecnológicas, entre ellas Google, xAI y OpenAI.
En los últimos meses las herramientas de OpenAI se han ido adoptado de manera más generalizada en algunos departamentos militares, según dos personas familiarizadas con el uso de la IA en el Departamento de Defensa
La declaración del Pentágono de este lunes se ha producido en respuesta a una pregunta de la BBC sobre su uso de Anthropic, después de que varias personas afirmaran en entrevistas que Claude seguía utilizándose ampliamente.
Según diversas fuentes, estaba integrado en una plataforma de datos más amplia utilizada por el Pentágono llamada Maven Smart System.
Maven, operado por la firma tecnológica de análisis Palantir, es la principal plataforma del Pentágono para organizar información de inteligencia y otros datos.
Lauren Kahn, analista de alto nivel del Centro de Seguridad y Tecnología Emergente de Georgetown (EE.UU.), señaló que, debido a que Claude estaba profundamente integrado en Maven, habría sido difícil eliminarlo rápidamente del sistema.
“El hecho de que el Pentágono haya tardado hasta ahora en eliminar todo uso de Claude en el sistema indica que estas cosas no son simplemente de ‘conectar y usar’”, afirmó.
“Una vez que se integran, puede ser complicado eliminarlas”, agregó Kahn, antigua funcionaria de Defensa de EE.UU.
La BBC habló con contratistas de defensa especializados en IA que han trabajado en estrecha colaboración con el Pentágono, así como con exfuncionarios de defensa nacional y otras personas familiarizadas con el uso de la inteligencia artificial por parte del Pentágono.
Varios de ellos hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados para dar declaraciones a los medios de comunicación.
Cuando Hegseth ordenó inicialmente que se dejara de utilizar Anthropic en el gobierno, “existía preocupación por pasar de Anthropic a OpenAI” y otras herramientas, dijo un exfuncionario de alto rango de la defensa de EE.UU.
Hegseth fijó un plazo de seis meses para dejar de utilizar Anthropic el 27 de febrero, un día antes de que EE.UU. e Israel atacaran a Irán.
Los empleados del Pentágono continuaron utilizando las herramientas Claude de Anthropic, incluidos sus potentes modelos Mythos, “durante todo el período de la controversia” con la empresa, señaló una de las fuentes entrevistas.
Claude se utilizó en particular para la recopilación y el análisis de inteligencia, incluso a través del sistema Maven de Palantir, según indicaron varias personas con conocimiento del caso.
Palantir, que está especializada en tecnología de defensa, fue fundada por Peter Thiel, el multimillonario aliado del presidente Trump.
Recientemente, el jefe de Anthropic, Dario Amodei, se reunió con el presidente Donald Trump y líderes de las tecnológicas de EE.UU. en la Casa Blanca.
¿Qué hacen con IA?
Fuentes familiarizadas con el uso de esta tecnología indicaron que los analistas y otros funcionarios de defensa recurrían a Maven para acceder a datos visuales y organizarlos, incluyendo imágenes satelitales y grabaciones de drones.
Posteriormente, los datos se introducían en Claude y otros modelos de lenguaje de gran escala para tareas como la identificación de posibles objetivos militares.
Según una fuente a la que Palantir le hizo una demostración de Maven a principios de este año, los funcionarios echaban mano con frecuencia de esta tecnología para compilar informes de una página que se transmitían a los niveles superiores de la cadena de mando.
Algunos países aliados de Estados Unidos también utilizan Maven para compartir información de inteligencia con el gobierno de Trump.
El enfrentamiento de Anthropic con el Pentágono se produce en un momento en que las relaciones con la Casa Blanca parecen estar mejorando. Trump se reunió dos veces con el director de Anthropic, Dario Amodei, en la Casa Blanca la semana pasada.
Tras una de las reuniones con Trump y otros líderes del sector tecnológico, Amodei dijo que aún le preocupaban los riesgos que plantea la IA.
“Aún se está discutiendo cómo abordar esos riesgos”, les dijo Amodei a los periodistas en la Casa Blanca, con Trump a su lado. Pero “si trabajamos con el presidente, podemos ganar de manera segura”, agregó.
Trump procedió entonces a elogiar a Amodei, diciendo que es “genial” y “fantástico”.
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En 2019, Jarvs Tasker se vio obligada a abandonar su carrera como profesora debido a una enfermedad crónica cuando tenía apenas 28 años.
Siete años después, gana el doble de lo que percibía entonces al año, dirigiendo Jarvs Indie Insights, una empresa que ofrece servicios de comunicación y marketing dentro de la industria de los videojuegos.
“Puedo decir con toda tranquilidad que probablemente me habría llevado unos 20 años en la enseñanza ganar lo que gano ahora”, le contó a la BBC.
Cuando dejó la docencia, comenzó haciendo trabajo voluntario para el canal de YouTube de PlayStation, le pareció que existían muchas similitudes entre ambas industrias.
“Gestionar una comunidad es muy parecido a gestionar una clase llena de niños, así que hay muchas habilidades transferibles. Pero además, los videojuegos son una de esas industrias a las que mucha gente llega más tarde en la vida”, dijo.
Tasker, que vive en Exeter, cree que los jóvenes quizá desconocen las “muchas vías de acceso” que existen para trabajar en este sector.
“La comunidad de los videojuegos es muy fuerte y apoya a las personas que aman lo que hacen, pero también percibe cuándo alguien está en esto únicamente por el dinero”, continuó.
“La pasión es lo más importante”, señaló.
Cambio de vida
Preguntada por el impacto de la inteligencia artificial, Tasker opinó que cree que la industria está haciendo un “gran trabajo” al rechazarla, porque a los jugadores no les gusta.
“Creo que, como industria, deberíamos sentirnos muy orgullosos de seguir defendiendo la creatividad humana y de que el público también respalde esa postura”, agregó.
Mark Backler, de Game Anglia, dice que la organización trabaja para dar a conocer las oportunidades profesionales en la industria de los videojuegos.
Tasker hizo parte de un evento organizado por Game Anglia para mostrar el crecimiento de la industria independiente de los videojuegos en el este de Inglaterra.
Backler señaló que la industria es actualmente una de las más importantes de Reino Unido y que, aunque es un sector competitivo, “es más posible que nunca desarrollar y publicar tus propios videojuegos independientes”.
El desarrollador Sam Read-Graves dice que el sector está creciendo en varias zonas de Inglaterra.
“Es como ser creador de contenidos: es difícil destacar entre la multitud, pero se puede lograr”, dijo.
Añadió que resulta complicado prever cómo cambiará la inteligencia artificial el sector, aunque muchos jugadores se muestran contrarios a su uso.
Durante el evento explicó que el sector de los videojuegos ha “crecido enormemente en los últimos diez años”.
“Gracias a iniciativas como Game Anglia en el este de Inglaterra existen ecosistemas muy sólidos con muchos estudiantes y desarrolladores. Me gusta pensar que esto ha empezado a atraer estudios capaces de crear grandes videojuegos”, apuntó.
“Cuando hablamos de títulos como Call of Duty o FIFA, esos juegos no van a surgir por ahora en el este de Inglaterra porque no contamos con grandes estudios”, anotó.
Abbygale Dunn estudió diseño y programación de videojuegos en la universidad.
“Pero en el caso de los desarrolladores independientes, no hay ninguna razón por la que esos juegos no puedan alcanzar el mismo éxito económico”.
Espacio para las mujeres
Abbygale Dunn estudió diseño y programación de videojuegos en la universidad.
Dunn, de 22 años, es fundadora y directora de Astral Forge, una empresa independiente de desarrollo de videojuegos con sede en Essex.
Según ella, hoy existe “muchísimo espacio para las mujeres” dentro de la industria.
“Da respeto, por supuesto. Cuando estudiaba, solo había unas tres mujeres en mi curso”, recordó.
“Todo el mundo es muy amable; en realidad no es tan malo como parece, especialmente hoy en día”, explicó.
El cazatalentos de videojuegos Omar Khalil considera que puede resultar difícil crear el próximo gran juego.
“Yo misma soy programadora, un ámbito en el que sigue siendo menos habitual encontrar mujeres, y nunca me he sentido fuera de lugar”, señaló.
Omar Khalil, buscador de talentos (game scout) en Entity, considera que puede ser difícil crear el próximo gran éxito de la industria.
Khalil señaló que en Reino Unido “no falta talento”, aunque reconoció que desarrollar el próximo gran videojuego supone un desafío.
“Ahora mismo hay muchísimos videojuegos en el mercado. No es que falten juegos buenos; la cuestión es cómo conseguir que esos juegos obtengan visibilidad”, explicó.
“Creo que ese es el mayor desafío”, concluyó.
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Todos los días, Laura Tigeleiro, que vive en Staten Island, Nueva York, abría TikTok y se encontraba con un mar de odio.
“Todos se burlaban de mi ojo”, asegura.
Tigeleiro padece esclerosis múltiple, una enfermedad autoinmune que ha hecho que uno de sus penetrantes ojos azules se caiga hacia un lado.
“Yo solo quería compartir recetas saludables y tal vez hacer algunos amigos”, explica. “Pero decían cosas terribles. Me dolió mucho”.
Entonces, en marzo pasado, su celular se volvió loco y todo cambió.
Uno de sus videos se había vuelto viral, con más de 15.000 comentarios amables. “No sabía qué estaba pasando. Me quedé en shock”, cuenta Tigeleiro.
Días después, se dio cuenta: estaba siendo “atacada” por el Kindness Mob.
Se trata de un canal de TikTok dirigido por Tyler Brickley, un especialista en mercadeo digital de Kansas City (EE.UU.), quien inició el proyecto en 2023. “Es una forma de trolleo”, dice.
Todos los días, Brickley dirige a su medio millón de seguidores hacia alguien que está siendo acosado o ignorado y les pide que inunden al objetivo con comentarios amables.
“Estamos secuestrando los mecanismos del acoso en línea”, como la coordinación y el anonimato, y los usamos con fines benévolos. “Y debo decir que funciona”.
Hay algo más interesante aquí que el simple hecho de que la gente sea gentil. Cuando esta “horda amable” entra en acción, el acoso suele detenerse, a veces para siempre.
Es un ejemplo de lo que los académicos llaman la “teoría del contagio social”, en la que el comportamiento positivo o negativo se propaga de persona a persona como un virus.
Investigadores destacados me dicen que el movimiento de Brickley demuestra cómo podríamos cambiar el rumbo no solo de una plataforma de internet, sino tal vez de toda una cultura.
“Este tipo de comportamiento en línea es maravilloso, pero, por supuesto, necesitamos más”, afirma Nicholas Christakis, profesor de ciencias sociales y naturales en la Universidad de Yale (EE.UU.).
En su opinión, “si queremos corregir las deficiencias de nuestra sociedad”, es necesario dar pasos como este.
Recibir una horda de comentarios positivos puede cambiar la vida de quien recibe los mensajes.
Un acoso positivo
El 1 de enero de 2023 Brickley tuvo “un momento de inspiración”.
Su impresión era “que mucha gente que deja comentarios negativos en realidad no lo dice en serio”. Simplemente está siguiendo a la multitud.
Entonces pensó: “¿Y si creo un canal en el que reúna a 10 personas para inundar los comentarios con positividad y así inclinar la balanza?”.
Diez era una cifra modesta. Según el recuento de Brickley, desde entonces ha organizado 350 campañas colectivas y cada video al que apuntan recibe un promedio de 1.000 comentarios.
Las publicaciones exitosas generan decenas de miles de comentarios o más, y atraen millones de vistas.
En una campaña reciente, la famosa socialité Paris Hilton se unió a la iniciativa.
A menudo, los participantes incluso descubren que les encanta la cuenta a la que están “atacando” y empiezan a seguirla.
Todo eso puede cambiar la vida de quien recibe los mensajes.
Renee Penick, una mujer mayor de Ohio (EE.UU.), cuenta que estaba junto a la cama de hospital de su esposo cuando el Kindness Mob la visitó. Eso le dio fuerzas en un momento de crisis y creó toda una comunidad en torno a sus videos.
Nocturne, una música del norte del estado de Nueva York (EE.UU.), dice que ser el objetivo de esta horda le trajo tantos nuevos seguidores que está a punto de salir de gira.
En el caso de Tigeleiro, después de que Brickley dirigiera a su ejército hacia ella, ganó tantos seguidores nuevos que TikTok comenzó a pagarle. Incluso cuenta que ganó suficiente dinero para comprar un auto nuevo, algo que en su familia necesitaban urgentemente.
“Soñaba con una vida mejor y Tyler me dio esa oportunidad”, dice Tigeleiro. “Se lo debo todo a él, pero él no estaría de acuerdo con eso”.
Brickley, por su parte, explica: “Nosotros no somos el punto central de la historia. El objetivo es eliminar la distracción, quitar del medio todos esos comentarios de odio para que el contenido de la persona pueda brillar por sí mismo”.
Kindness Mob ha realizado cientos de campañas de amabilidad en redes sociales.
Efecto contagio
Cuando la gente me habla de la oscuridad que es tan común en línea, describen a internet como un espejo: un sistema que simplemente refleja la crueldad natural del espíritu humano.
Sin embargo, Christakis dice que esa es una interpretación errónea de lo que está sucediendo en las redes sociales.
“Sí, los seres humanos evolucionamos para ser mentirosos y tribales, y malvados y dañinos”, dice. “Pero, del mismo modo, evolucionamos para ser buenos; para manifestar cualidades de amor y amistad, amabilidad y enseñanza”.
Como argumenta Christakis en su libro Blueprint: The Evolutionary Origins of a Good Society, estas buenas cualidades superan a las malas en nuestro estado natural. De lo contrario, los humanos habríamos aprendido a vivir aislados en lugar de en sociedades donde estamos constantemente expuestos unos a otros.
Las redes sociales “tomaron estas cualidades ancestrales, amigables y prosociales”, dice, y las desviaron tanto al introducir el anonimato como a través de algoritmos que resaltan el conflicto y la discordia para impulsar la participación y mantenernos pegados a nuestros teléfonos.
En otras palabras, Christakis afirma que el trabajo de Kindness Mob está eludiendo la influencia perversa de las redes sociales y fomentando un tipo de interacción agradable más “natural”.
Después de todo, la mayoría de los adultos no entraría a la casa de un desconocido para insultar su apariencia, como lo hacen tantas personas en los comentarios de un video.
Esto podría tener efectos positivos en cadena.
“Demostramos experimentalmente que se pueden crear estas cascadas de amabilidad”, dice Christakis sobre su investigación.
“Tú eres amable con Susie, Susie es amable con Betty y Betty es amable con Tommy. Así que la forma en que Betty trata a Tommy depende de cómo trataste a Susie, aunque ni tú ni yo hayamos interactuado jamás con Betty o Tommy”, explica.
En un internet que a veces parece estar lleno de maldad, Christakis dice que Kindness Mob ha dado con una solución respaldada por la ciencia.
Cuando las personas dejan de interactuar con los troles y, en cambio, se conectan entre sí, las investigaciones muestran que los troles pueden cambiar su comportamiento.
Sin embargo, alguien tiene que asumir la responsabilidad de coordinar toda esta amabilidad.
El peligro del agotamiento
En septiembre de 2025, el número de seguidores de Brickley pasó de 30.000 a 200.000 de un solo golpe. “Fue muy emocionante”, dice. Hoy su cuenta supera los 500.000.
Pero todo esto tuvo su precio.
“Un día estaba mirando mi celular y pensé: ‘Simplemente no puedo seguir con esto’”, cuenta.
El proyecto no es con fines de lucro. TikTok da pagos a las cuentas con muchos seguidores, pero en agosto, según Brickley, ganó US$39. En cambio, lo que lo impulsa es un sentido de responsabilidad personal.
Todos los días, los seguidores proponen entre 20 y 100 personas para posibles “ataques” a través de un formulario en el sitio web de Kindness Mob. Pero la atención del público es limitada y Brickley solo publica una acción solidaria al día.
“Esto significa que cada día se presentan 20 personas en mi puerta”, dice Brickley, todas ellas víctimas de crueldad deliberada. “Y tengo que rechazar a 19 de ellas y al día siguiente hay 20 más”.
Al final, la carga se volvió tan abrumadora que tuvo que tomarse unos meses de descanso.
Para aliviar parte de la carga emocional, Brickley tuvo que replantearse el proyecto. Él no podía ayudar directamente a cada persona que lo necesitaba, pero el grupo podía ayudar a elegir. También organizó a algunos voluntarios para compartir el trabajo logístico.
“Llevo dos décadas estudiando la cultura de internet de manera profesional y este tipo de iniciativas tienen una vida útil muy limitada”, dice Alice Marwick, directora de investigación del Instituto de Investigación Data and Society.
“Por lo general, la persona detrás de ellas se agota en uno o dos años y la iniciativa desaparece”, asegura.
Aunque estas campañas son muy positivas, se requiere un cambio social más amplio, dicen los expertos.
Las plataformas de redes sociales tienen una enorme responsabilidad en el comportamiento de los usuarios, señala Marwick, pero no se puede culpar únicamente a los algoritmos.
“Lo que necesitamos es un cambio más amplio en las normas sociales sobre cómo tratamos a las personas cuando estamos en línea”, dice.
“Me gusta la idea de amplificar el comportamiento prosocial en línea. Queda por verse si esto marcará una gran diferencia o no”, agrega.
El otoño pasado, Brickley se sometió a una cirugía de espalda. “Cuando desperté, mi esposa estaba muy evasiva y extraña. Finalmente, me dijo: ‘Solo revisa tu celular’”, cuenta.
Ella había salido de la habitación del hospital para publicar un TikTok. El propio Brickley estaban recibiendo el “ataque” del Kindness Mob.
“Había como mil comentarios. Los estaba leyendo, sin poder dejar de llorar. Llorando a más no poder”, dice Brickley. “Me di cuenta de que esto es real. Realmente puede ayudar. En ese momento, muchas cosas se me aclararon”.
Desde entonces, ha vuelto a leer los comentarios una y otra vez en busca de fortaleza.
“Se siente como un llamado”, dice Brickley. “Kindness Mob es solo un paso. Pero la bondad, para todos, siempre, me parece un buen punto de partida”.
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En las extensas praderas de Mongolia Interior, los agricultores cosechan papas regordetas junto a nuevos vecinos: enormes bloques rectangulares que alimentarán las plataformas de inteligencia artificial de China.
Ulanqab, con sus estepas y volcanes, es una insólita frontera digital. Durante años, ha sido la capital oficial de la papa en China. Sin embargo, ahora sus campos también se han convertido en zonas de construcción de numerosos centros de datos, mientras que Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, se reunieron hace solo unos días para debatir, entre otros temas, la seguridad de la inteligencia artificial.
Cientos de trabajadores con cascos amarillos transportan maquinaria pesada por las obras, mientras saltan chispas de soldadura de los andamios metálicos. Por encima de ellos, enormes grúas se mueven con precisión para construir tejados, mientras que otros obreros se mantienen en equilibrio sobre escaleras para enlucir la mampostería.
“Esto es la velocidad de China”, bromea un trabajador.
“Un maníaco de la infraestructura”, así describe a su país, riendo mientras se aleja.
“Hay una fase cada año. Esta es la segunda. “Habrá muchas más fases después”, explica un ingeniero eléctrico.
La IA se sitúa en el centro de la rivalidad entre China y Estados Unidos, y la clave reside en la capacidad de los centros de procesamiento de datos del país.
Para el Partido Comunista Chino, estos edificios son fundamentales para la seguridad económica y nacional del país. Una vez terminados, contribuirán a impulsar su misión de integrar la IA en el 90 % de las industrias y la sociedad para 2030.
Durante su reciente encuentro en Washington, se esperaba que Trump y Xi hablaran de la IA, pero no se informó de acuerdos.
Una cantera de talentos
China no solo está construyendo infraestructuras, sino que también está creando una cantera de talento: jóvenes ingenieros e investigadores que ahora ven a su país como un lugar de oportunidades, en parte porque las tensiones con EE.UU. y las restricciones a la inmigración impuestas por Trump han empañado su sueño americano.
“Cada vez menos estudiantes e investigadores se dirigen a EE.UU., y más regresan de EE.UU. a China. Eso es muy evidente”, afirma Jack Zhang, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China.
Él mismo fue reclutado por un programa de alto nivel tras estudiar en Yale, en EE.UU., y en Cambridge, en Reino Unido.
“Quería aplicar a la salud humana y la medicina parte del trabajo de inteligencia artificial que estaba realizando en el laboratorio. Eso requiere más recursos, más personal y, a veces, más apoyo gubernamental, algo al que puede resultar difícil acceder en el extranjero”, asevera.
La creciente capacidad de China en materia de inteligencia artificial es una de las razones por las que EE.UU. afirma que no quiere frenar su desarrollo en este campo, a pesar de las claras advertencias provenientes del propio sector de que la tecnología avanza demasiado rápido.
“Quien gane en el campo de la IA, gana”, declaró el presidente Trump la semana pasada.
Días antes, el director ejecutivo de la empresa de IA Anthropic, Dario Amodei, abogó por desacelerar el ritmo y mantener la prohibición, liderada por EE.UU., de la venta de chips y equipos avanzados a China, al tiempo que advirtió que un liderazgo chino “supondría un grave peligro para EE.UU. y el mundo”.
Esto es algo que, con toda probabilidad, Xi no quiso oír durante su estancia en Washington, donde realizó una visita de Estado de tres días.
El diario estatal Global Times, que se hace eco de la postura de Pekín, desestimó los temores estadounidenses como parte de una estrategia propia de la Guerra Fría para “contener” el ascenso de China.
De la apertura a la regulación
Pero China no solo está centrada en alcanzar a EE.UU.
También está promoviendo un modelo alternativo. El propio Xi está animando a las empresas chinas de IA a desarrollar modelos de código abierto más asequibles, que permitan a personas, empresas y países modificarlos a su antojo.
Asimismo, contrapone los modelos chinos a los de EE.UU., donde desarrolladores como OpenAI y Anthropic utilizan enfoques de modelos cerrados y sus elementos de diseño se mantienen en secreto.
Una de las razones por las que Pekín apoya este enfoque es que le ha dado buenos resultados. Al compartir la tecnología, las empresas chinas de IA han podido innovar rápidamente.
Esto ha ayudado a China a superar uno de sus mayores desafíos: la falta de acceso a chips avanzados, que ayudarían a desbloquear una mayor capacidad de procesamiento informático.
Los nuevos vecinos de estos agricultores de papas están en el centro de la carrera de inteligencia artificial de China con EE.UU.
Pero Pekín también quiere tener mayor influencia en la elaboración de las normas que rigen la IA. Xi ha pedido repetidamente una mayor regulación y un marco global que otros puedan seguir.
Ante el creciente clamor por la seguridad de la IA, la cumbre en la Casa Blanca revistió especial importancia. ¿Podrán ambas partes colaborar en la regulación de la IA? ¿Es siquiera realista hablar de una desaceleración?
Desde luego, en lugares como Ulanqab, donde las ambiciones de China en materia están tomando forma, no parece que vaya a producirse una ralentización.
China está construyendo cientos de centros de datos —para Huawei, ByteDance y DeepSeek— en provincias poco pobladas: Ulanqab, Ningxia y Gansu en el norte, y Guizhou en el suroeste.
En estas regiones ya se ha acumulado una enorme capacidad de energía renovable (eólica y solar), la tierra es más barata y el clima más fresco, por lo que hay menos demanda de agua.
Entre el temor y la esperanza
Esto no significa que no existan preocupaciones o inconvenientes. China quiere que la mayoría de sus centros de datos funcionen con energía verde para 2030, pero parte de su red eléctrica todavía se alimenta con carbón.
El suministro de agua sigue siendo un problema en las zonas áridas y secas de Mongolia Interior.
Pueblos enteros han sido reubicados, aunque es difícil precisar el número exacto o la compensación ofrecida a los residentes. Es un tema que pocos abordan, ya que expresar las preocupaciones abiertamente puede ser peligroso.
“Estos (lugares de) macrodatos no tienen absolutamente nada que ver con la gente común”, dice un vecino, que habla de forma anónima y fuera de cámara.
“¿Qué beneficios nos han aportado?”, suelta, al tiempo que asegura pocos lugareños han encontrado trabajo en los centros.
Por su parte, otros nos contaron su temor a que les quitaran sus tierras y ya no pudieran ganarse la vida cultivándolas.
Sin embargo, también hay optimistas. Uno de ellos es un hombre que se identificó únicamente por su apellido, Zhang, y que estaba junto a unos recolectores de papas en un campo cercano a los centros de datos.
“China está ahora a la vanguardia mundial”, afirmó, y añadió que sus hijos han conseguido encontrar trabajo en las instalaciones.
“No es como en la década de 1960, cuando estaba relativamente atrasada. A China le va bien ahora. Tanto en desarrollo económico como en otros ámbitos, está progresando”, agregó.
Las encuestas parecen indicar que existe poca oposición a la IA o a su adopción generalizada, en comparación con muchos otros países. No obstante, es difícil evaluar estas cifras en un clima de censura tan fuerte.
Pekín ha dejado muy claro que ve la IA como una solución al envejecimiento de su fuerza laboral y está automatizando rápidamente la fabricación y la producción. Esto genera inquietud por la posible pérdida de empleos, un fenómeno difícil de cuantificar.
Pero este también es un país que produce alrededor de cinco millones de graduados en ciencia y tecnología cada año, en comparación con aproximadamente medio millón de EE.UU.
Y a medida que más de ellos se quedan en China, ven un ecosistema cada vez más propicio para la innovación.
Dang Ronghao, un desarrollador de inteligencia artificial de 27 años que trabaja para una importante empresa tecnológica, afirma que los campus chinos se están volviendo más abiertos, lo que le permite hablar con investigadores de todo el mundo desde su base en Shanghái.
“He visto investigaciones que combinan la IA con la fusión nuclear, la IA con la astrofísica, la IA con nuevos materiales y la IA con el desarrollo de nuevos fármacos. Creo que estamos entrando en una buena era”, ilustra.
Aun así, algunos argumentan que China sigue premiando la conformidad por encima de la disidencia.
“No es tan abierta como me gustaría”, afirma el profesor Liu Jun, del Departamento de Estadística y Ciencia de Datos de la Universidad de Tsinghua, quien ha impartido clases tanto en Harvard como en Stanford.
“Animo constantemente a los estudiantes a que hagan más preguntas, a que cuestionen más, pero eso es difícil de cambiar. Creo que en parte se debe a la cultura y en parte al sistema”, asevera.
China ve en la IA una solución al envejecimiento de la fuerza laboral.
Lejos de los laboratorios donde el profesor Liu y otros trabajan en la vanguardia de la IA, muchos chinos aún se enfrentan a problemas económicos más inmediatos: una economía estancada, un creciente desempleo juvenil, un bajo nivel de gasto y una caída drástica de los precios de la vivienda.
En las zonas rurales, el envejecimiento de la población también es una preocupación creciente.
“Los macrodatos y todo eso… están muy bien, pero no tienen nada que ver conmigo”, dice un granjero de Mongolia Interior mientras se desplaza en una carreta para revisar a sus ovejas.
El hombre afirma que no le sirve de nada la IA y que casi ni usa internet.
La pantalla de su teléfono está rota y la conexión wifi la obtiene mediante un módem USB portátil por el que paga poco más de 40 yuanes al mes.
“En realidad no ha habido ningún cambio para mí. No sé qué me depara el futuro”, dice.
Este tipo de escepticismo puede convertirse en un desafío para Pekín.
Están ocurriendo muchos cambios aquí y en todo el país, pero es difícil saber cuántas personas están tan comprometidas como sus líderes con este futuro impulsado por la tecnología.
Los lugareños como este agricultor no le ven mucha utilidad a la IA porque apenas usan internet.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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En 2010, Paola Antonelli, curadora principal de arquitectura y diseño del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, tomó una decisión audaz.
“Quería una exposición de objetos que demostrara que todo el mundo puede tener una exposición de calidad museística en su cajón.
“Incluí notas adhesivas, chocolates M&Ms, clips para fijar papeles, los OXO Good Grips [una popular marca de utensilios de cocina], objetos tan arraigados en nuestras vidas y tan eficaces que ya ni siquiera los percibimos”, señala.
“Parte de lo que hace un museo, especialmente al aislar estos objetos, es crear distancia y dramatismo, y permitir que la gente los vea con otros ojos”, explica.
“De repente, te quedas atónito por la historia que hay detrás. Te das cuenta de que es todo un universo”.
Al completar la exposición, hubo una decisión que parecía obvia. Antonelli adquirió el símbolo @ para la colección permanente del MoMA.
Detente un momento y observa tu teclado.
&, #, %, * son signos útiles y omnipresentes pero, si dejamos de lado los símbolos monetarios, quizá ningún carácter tenga más peso cultural que la @.
Es la base de internet. Une tu correo electrónico. Resalta tu nombre de usuario en un bloque de texto. Probablemente lo hayas usado hoy.
¿Cómo adquirió su poder el símbolo @?
Puede parecer un fenómeno claramente moderno, sin embargo en las volutas de esta pequeña “a” decorada se esconde una historia que se remonta miles de años, superando barreras nacionales, culturales y lingüísticas al abrirse paso a través de las páginas de la historia de la humanidad.
“Es una abreviatura”, declara Keith Houston, autor del libro “Personajes Sospechosos: La Historia Secreta de la Puntuación”.
No obstante, la pregunta es qué significaba originalmente.
Una cosa está clara: existe una conexión con la cerámica.
Vino y aceite
Los antiguos griegos eran aficionados a un tipo de vasija de barro llamada ánfora.
Probablemente las has visto: altas y elegantes, con dos asas y un cuello largo.
Las ánforas se usaban para almacenar vino, cereales, aceite de oliva y otros productos, una práctica que se mantuvo en el Mediterráneo y otros lugares durante siglos.
Con el paso del tiempo, el ánfora se convirtió en una unidad de medida estándar.
“Los comerciantes tenían que comunicar con mucha frecuencia la idea de ‘Voy a venderte cierta cantidad de ánforas de algo a un precio determinado’”, cuenta Houston.
De tanto usarlas, la gente empezó a dibujar una “a” con una cola larga alrededor, omitiendo el resto de las letras de la palabra ánfora.
El 4 de mayo de 1536, un comerciante llamado Francesco Lapi escribió una carta de Sevilla a Roma, donde afirmaba que una ánfora de vino valía unos 70 u 80 ducados, usando una @.
Ese es el primer ejemplo conocido del uso de la @ en el sentido moderno, pero no es el registro más antiguo del símbolo.
En las páginas de un manuscrito búlgaro de 1375, aparece una @, aunque su significado no está claro: posiblemente es una floritura en la primera letra de la palabra “amén”.
De la Crónica de Manasés, de hace 165 años, a las máquinas de escribir del siglo XIX.
Tras cientos de años, las ánforas dejaron de usarse, pero el símbolo @ permaneció vigente porque los contadores y los encargados de registros lo usaban para indicar el precio de venta de las cosas.
“La razón está en las máquinas de escribir, que se extendieron con fuerza en Estados Unidos, principalmente en el siglo XIX”, afirma Gerry Leonidas, profesor de tipografía en la Universidad de Reading, Reino Unido.
En parte se debió a la explosión de catálogos de venta por correo en EE.UU., afirma, lo que generó enormes necesidades administrativas y, con el tiempo, una clase entera de mecanógrafos profesionales.
“La máquina de escribir era esencialmente una forma de minimizar el riesgo de mala escritura y aumentar la eficiencia y la previsibilidad de la administración de la oficina”, afirma Leonidas.
Y solían ser tan complejas y caras que algunos modelos antiguos ni siquiera tenían teclas para el 1 ni el 0; simplemente se escribían las letras «O» e «I».
Sin embargo, la @ era lo suficientemente importante como para incluirla.
“Y dado que las máquinas de escribir están ligadas a los procesos empresariales y contables, la @ sobrevivió en todas las generaciones de máquinas de escribir, precisamente porque cumplía esa función crucial”.
Cuando las computadoras incorporaron teclados, la @ llegó con ellos, aunque si no eras contable, no era particularmente útil.
Eso cambió gracias a Ray Tomlinson, un informático que trabajaba en Arpanet, el proyecto del gobierno estadounidense que sentó las bases de internet.
A Tomlinson se le ocurrió la idea de que las personas podrían querer enviarse mensajes. Al escribir el código, necesitó una forma de indicar dónde se encontraba una persona en particular en la red.
Miró el teclado, y la encontó: extrajo la @ de la jerga empresarial, la catapultó en medio de la dirección, y en 1971 envió el primer correo electrónico.
Con el surgimiento de internet y su creciente conquista de la cultura humana durante el siguiente medio siglo, la @ fue de su mano.
Y a medida que el símbolo se expandía por todo el mundo, ocurrió algo curioso: empezó a recibir nuevos nombres.
Varios animales y un pastel
Hoy en día, los italianos llaman al símbolo @ chiocciola, ‘caracol’, en español. Es fácil ver la similitud.
En hebreo, @ a veces se llama strudel, que es un pastel tradicional del Imperio austrohúngaro cuya fina masa se envuelve como un torbellino.
En checo, es zavináč, el nombre de un arenque encurtido enrollado en un cilindro, generalmente con un relleno sabroso.
Los rusos a veces la llaman sobaka, que significa “perro”… y sí, parece una mascota acurrucada para dormir, al menos a primera vista.
El nombre ruso ha dado lugar a una larga historia de chistes graciosos. Si empiezas a aprender ruso y escuchas a alguien decir “escríbeme en el perrito”, ya sabes lo que significa.
En Hungría se le llama ‘gusano’; los daneses la ven como la trompa de un elefante, y para los kazajos, es una oreja de la Luna.
En Bélgica, un país donde uno puede crecer hablando flamenco (también llamado “neerlandés belga”), francés o alemán, según dónde viva, “hoy en día, mucha gente simplemente dice ‘at‘. Mucho se ha anglicanizado en los últimos 25 años”, afirma el consultor de gestión independiente Nick Fransen.
“Pero hace unos días, estaba charlando con una persona mayor que no hablaba mucho inglés y comencé a llamar el símbolo @ ‘apenstaartje‘ sin siquiera pensarlo”, cuenta.
Apenstaartje es el nombre tradicional holandés del símbolo @, que significa “cola de mono”.
En inglés, es simplemente at -que significa ‘en’- pues, según Leonidas, “es muy claro; la definición inicial se transmite”.
“Pero a medida que la gente de otros lugares empezó a adoptar el símbolo, se necesitaba una forma de recordarlo en los idiomas locales”.
Y, en muchos casos, el nombre brotó de su aspecto.
“En griego lo llamamos ‘patito’”, señala Leonidas.
Identid@des
Así como Tomlinson adoptó este símbolo rizado para su propia obra, la @ continúa reinterpretándose con otros fines.
En Latinoamérica, España y Portugal, la palabra para @ es ‘arroba’, un término relacionado con el ánfora, que también es una unidad estándar de peso y medida.
Sin embargo, hoy en día, la @ se usa a veces como un carácter de género neutro: en vez de escribir “amigos y amigas”, por ejemplo, se puede escribir “amig@s” para ser más inclusivo.
En ocasiones, el asunto es personal.
Por otro lado, para Leonidas, “hay algo muy interesante en @, que me parece único. Es lo que sucede después del símbolo”.
Al escribir tu nombre, usas mayúsculas y dejas un espacio entre el nombre y el apellido.
“Sin embargo, la @ como identificador de usuario, nos obliga a usar minúsculas en los nombres y a eliminar por completo los espacios”, explica.
“Tenemos que inventar una palabra única para nosotros. Nos obliga a reflexionar sobre cómo presentamos nuestra identidad”.
Las investigaciones demuestran algo que probablemente hayas experimentado: en cierto nivel, elegir un nombre de usuario puede ser un proceso con mucha carga emocional.
Generalmente, las personas no solo quieren que sus nombres de usuario sean únicos; quieren que además se sientan bien, que los representen, que expresen algo sobre su personalidad o identidad.
Los nombres de usuario se utilizan para mostrar quiénes somos o para crear una imagen en línea distinta de la identidad real.
Los lingüistas que estudian la cultura en línea han descubierto que los nombres de usuario están tan ligados a nuestra identidad que cambiarlos puede ser extrañamente íntimo, casi como cambiar de nombre o de apariencia fuera de línea.
Y en la mayor parte de internet, la @ es inseparable de la identidad en línea.
“Por supuesto que tenemos sentimientos fuertes sobre @”, dice Leonidas. “Está ligado a la comprensión que tienes de tu propio ser”.
La exposición Pirouette: Turning Points in Design (Pirueta: puntos de inflexión en el diseño)del Museo de Arte Moderno de Nueva York, ofrece un lugar lejos del teclado para apreciar el signo @, miles de años después de sus raíces en la cerámica griega antigua.
“Hasta ahora nos han enseñado a comprender cómo se hacen las películas o a pensar cómo se compone la música”, enfatiza Antonelli. “Pero no nos han enseñado a hacer lo mismo con los objetos”.
“Lo que realmente quiero transmitir de la @ es el deleite, el momento de inspiración, la sensación de felicidad y orgullo de formar parte del mundo del diseño que experimenté yo al darme cuenta de todo lo que contenía ese pequeño símbolo con forma de ombligo”.
El signo @ se exhibe actualmente en Pirouette: Turning Points in Design en el MoMA de Nueva York hasta el 15 de noviembre de 2025.
**Thomas Germain es periodista senior de tecnología de la BBC. Ha cubierto inteligencia artificial, privacidad y los ámbitos más remotos de la cultura de internet durante casi una década. Puedes encontrarlo en X y TikTok: @thomasgermain.
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Australia hizo esta semana una revelación de gran impacto durante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El país aseguró que agentes de inteligencia artificial “fuera de control” habrían logrado infiltrarse en uno de sus organismos gubernamentales, en lo que sería el primer incidente de este tipo registrado a nivel mundial.
En el ataque se habrían sustraído datos personales del sistema público de salud Medicare, aunque no información confidencial.
La brecha se produjo en junio.
Sin embargo, según OpenAI, la compañía no tuvo conocimiento del incidente hasta agosto y no notificó al gobierno australiano hasta el 10 de septiembre, cuando envió un correo electrónico a una dirección utilizada por investigadores y académicos para alertar sobre posibles vulnerabilidades.
Más allá de la preocupación que genera el caso, el momento en que se hace público también tiene una dimensión política para Australia.
Como potencia intermedia que rara vez acapara la atención internacional, el país busca consolidarse como uno de los actores más activos en la regulación de la inteligencia artificial y de las grandes tecnológicas.
En el último año, ha aprobado la prohibición de redes sociales más estricta del mundo, ha anunciado lo que define como los controles de algoritmos más rigurosos a nivel global y ha planteado límites “líderes en el mundo” para dispositivos como las gafas inteligentes.
Ahora, además, se presenta como el primer gobierno en reaccionar públicamente a un presunto ataque de IA contra datos estatales.
El primer ministro australiano afirmó que mantuvo una conversación “franca” con el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, sobre la brecha de seguridad.
“Algunos han optado por no hacerlo público”
Es totalmente posible que otros gobiernos también hayan sido víctimas de agentes de IA fuera de control.
Alastair MacGibbon, exasesor de ciberseguridad del gobierno australiano, dijo a la BBC que había escuchado rumores de que varias personas más habrían sido notificadas recientemente de filtraciones similares vinculadas a agentes de OpenAI.
“Algunos han optado por no hacerlo público; al final, es decisión de cada gobierno cómo gestionar este tipo de incidentes”, señaló.
“El gobierno australiano eligió el momento de hacerlo público para maximizar su impacto, como suele ocurrir en estos casos”.
Revelar una filtración de datos puede ser una estrategia arriesgada para los gobiernos, ya que los expone a críticas por posibles fallos en sus sistemas de seguridad.
Sin embargo, el hecho de que no se haya comprometido información confidencial deja a Australia en una posición más favorable para capitalizar políticamente el incidente.
“Nadie ha muerto”, afirma Michael Noetel, profesor asociado de la Universidad de Queensland especializado en riesgos de la inteligencia artificial.
“Es otra señal de alerta. Este tipo de incidentes de pérdida de control, aunque por ahora sean limitados, preocupan a los directores ejecutivos porque temen que puedan empeorar con el tiempo”.
Aunque Australia ya se ha ganado una reputación por su postura firme frente a las grandes plataformas tecnológicas, su creciente protagonismo en inteligencia artificial encaja en una estrategia más amplia de regulación del sector, señala Tama Leaver, profesora de estudios de internet en la Universidad Curtin de Perth.
“Es imposible afirmarlo con certeza, pero todo sugiere que esto ha sido cuidadosamente planificado”.
El hecho de que los principales líderes mundiales estuvieran reunidos en Nueva York esta semana probablemente haya contribuido a que el anuncio se hiciera en un momento especialmente oportuno, con mayor visibilidad política.
Albanese afirma haber mantenido una conversación “franca” con el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, para expresar la “extrema preocupación” de Australia por lo sucedido.
Altman reconoció que OpenAI había tenido “problemas con los protocolos”, según Albanese.
“Creen que pueden hacer lo que quieren”
El líder australiano también posó con Donald Trump para una selfie, y es posible que ambos hayan conversado cara a cara.
Sin embargo, Australia corre el riesgo de incomodar al presidente estadounidense, que defiende impulsar la inteligencia artificial “sin controlarla” e incluso ha planteado el concepto de “superinteligencia”.
A comienzos de esta semana, Albanese ya tuvo que responder a las críticas del gobierno de Trump por la propuesta de su administración de permitir a los usuarios desactivar los algoritmos de las redes sociales.
EE.UU. afirmó que eso equivalía a una forma de censura sobre el discurso protegido.
De vuelta en Australia, la comisión de seguridad en línea del país se está reforzando con equipos legales para hacer frente a las plataformas de redes sociales que están impugnando la ley que prohíbe su uso a menores de 16 años.
Australia no goza de gran popularidad entre las grandes empresas tecnológicas. Sin embargo, sus políticas más estrictas sobre redes sociales y seguridad en internet cuentan con un amplio respaldo dentro del país, especialmente entre los padres.
El gobierno está aprovechando el ciberataque para reforzar su posicionamiento como líder en uno de los debates más relevantes de la actualidad, y no ha tardado en integrarlo en su agenda regulatoria.
A las pocas horas del anuncio, la ministra de Comunicaciones, Anika Wells, declaró a los periodistas: “Esto es un ejemplo de una industria no regulada en la que las grandes tecnológicas creen claramente que pueden hacer lo que quieren, y eso no se va a tolerar en Australia”.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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Hay cosas que ocurren aunque no deberían suceder, y en ocasiones son fatales. Que el cáncer de mama sea el que más mujeres mata en el mundo es una de ellas, pues hace tiempo dejó de ser una sentencia de muerte.
La investigación sobre ese cáncer es una de las más avanzadas. Puede detectarse con exámenes rápidos y seguros, como la mamografía o el ultrasonido, que encuentran lesiones de milímetros mucho antes de que alguien pueda sentirlas.
Y hoy existen tratamientos hechos casi a la medida, desde pastillas hasta anticuerpos que atacan justo el tipo de tumor que tiene cada paciente.
Entonces, ¿por qué sigue matando a cerca de 700.000 personas al año, como alerta la Organización Mundial de la Salud?
Porque todo depende del momento en que se descubre: si es en la etapa temprana, casi el 100% de las mujeres sobrevive; si es en la etapa avanzada, ese porcentaje se reduce dramáticamente a cerca del 33,8%, según los datos del programa SEER del Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU.
Y conseguir un diagnóstico oportuno no es fácil en muchas regiones del mundo.
El problema es como uno de esos ejercicios de matemáticas del colegio, con una X por resolver: si el cáncer tiene excelentes probabilidades de curación cuando se descubre a tiempo, ¿cómo lograr que la detección temprana llegue a todas las mujeres, sin importar dónde vivan o cuánto ganen?
Esa es la X que se propuso despejar la colombiana Valentina Agudelo cuando tenía 21 años, y estaba en la universidad estudiando administración de empresas, una carrera que -explica- te forma “para imaginar cosas que no están”.
La solución que encontró junto con su equipo de médicos, tecnólogos e ingenieros no sólo ha recibido varios premios internacionales, sino que ha llegado a miles de mujeres en zonas desatendidas, desde indígenas wayúu en el norte caribeño hasta comunidades en el amazónico sur.
BBC Mundo habló con Valentina, y esto fue lo que nos contó.
Mi primera pregunta es: ¿Quién es Juana?
¡Ay, qué lindo! Gracias por arrancar por esa pregunta.
Este proyecto todo nació en la universidad como un proyecto teórico para diagnósticar cáncer de mama enfocado en democratizar el acceso a la salud y muy inspirado en la vida de Juana.
Juana lleva más de 15 años trabajando como empleada en la casa de mis papás, y es como una segunda mamá para mí. Ella me crió. Mis papás siempre han viajado muchísimo, entonces Juana y yo hemos tenido una relación súper cercana.
Crecí escuchando sus historias, sobre ella y sus hermanas en San Marcos, Sucre, un pueblo súper pequeño y muy ganadero, en la región del Caribe pero sin mar.
Las historias eran espectaculares: jugaban con las gallinas, con los cerdos, cocinaban con la mamá, comían delicioso… Pero entre esas historias felices, también había una diferencia muy grande entre como vivíamos ella y yo, en lo que teníamos al alcance.
Eso me cautivó, porque no era un tema de cuánto dinero tienes, sino de qué oportunidades existen físicamente donde vives: Juana me decía que allá no había un hospital.
Ahí uno se da cuenta de que hay una oportunidad enorme: hay que barajar las cartas de nuevo en el sistema de salud y pensar en lo que realmente puede existir e implementarse en esos territorios. Porque la infraestructura física es muy difícil y tampoco hay especialistas que quieran vivir en un lugar como San Marcos.
Si aterrizamos eso en el cáncer de mama, te das cuenta de que no solo falta un hospital, sino un mamógrafo. Y poner un mamógrafo ahí es imposible: es una máquina enorme que requiere infraestructura específica por la radiación, un tecnólogo para operarla y un radiólogo experto para leerla.
En un municipio de unos 60.000 habitantes, el retorno de inversión nunca se va a ver y por eso jamás lo van a poner. Pero eso no quiere decir que entre esas mujeres no haya una o dos que vayan a tener cáncer y se vayan a morir.
Hacerse una mamografía implicaba 4 horas de ida y 4 de vuelta, perder un día de trabajo y gastar unos US$30 en transporte… para ellas eso era muy difícil.
Y encima el examen es muy incómodo
Claro, se necesita que el seno esté lo más plano posible para que la imagen sea precisa, y eso, sobra decir, es incómodo. A las mujeres que tienen senos o muy pequeños o muy grandes, les termina doliendo.
Entonces dicen: “¡Uy, no! Mejor no me hago esto”, y se descuidan.
Cuando sumas todas estas barreras, el sistema le está fallando a las mujeres.
En Colombia, de todas las mujeres que deberían hacerse una mamografía, solo el 38% se la ha hecho alguna vez. Y menos del 10% se la hace periódicamente para prevenir… es absurdo.
En Colombia, hay departamentos enteros donde no existe un solo mamógrafo registrado; juntos representan cerca del 20% del territorio nacional, y dos de ellos ni siquiera tienen una carretera que los conecte con el resto del país.
Antes de que me cuentes qué es Julieta, cuéntame quién es Julieta.
Julieta es la otra persona que inspira este proyecto: son Juana y Julieta. Julieta Lanteri fue una médica argentina que, en los años 20, se dedicó a crear modelos sostenibles para llevar la medicina a lugares remotos, una idea que hoy asociamos con Médicos Sin Fronteras. Y tenía una mentalidad absolutamente vanguardista: fue la primera mujer en votar en Argentina.
Es una historia que me inspira porque yo quiero dejar una huella que diga: hicimos cosas nuevas, fuimos valientes, disruptivos; pusimos a las mujeres por encima de lo que era el status quo del momento; cuestionamos la realidad y las instituciones y las transformamos. Entonces hicimos un honor a Julieta Lanteri con el nombre de nuestro dispositivo.
Ahora sí, ¿qué es Julieta?
Julieta es el dispositivo que creamos, que recoge las dos historias de las que hemos estado hablando y busca democratizar el acceso a la salud, enfocado en el cáncer de mama.
Con el cáncer de mama entendimos que no necesitamos más herramientas diagnósticas sofisticadas ni más tratamientos: necesitamos simplificar el proceso de diagnóstico, y ahí está la clave.
Julieta es un dispositivo médico que permite hacer pruebas que identifican el riesgo de cáncer de mama en cualquier mujer y en cualquier lugar. No reemplaza la mamografía, pero sí nos dice a quién hay que priorizar para hacérsela.
Simplificamos tanto el proceso que la prueba es absolutamente no invasiva, indolora, no requiere personal especializado, dura 10 minutos, es portátil y no necesita internet ni conexión a la energía.
Eso nos permite llegar a San Marcos, Sucre, hacerles la prueba a 40.000 mujeres e identificar a las 20 que necesitan una mamografía urgente. Entonces el problema ya no es cómo cuidar a 40.000, sino cómo cuidar a 20, y con 20 sí podemos hacer cosas: hay movilidad, financiación y recursos.
Y como dijiste antes, no es solo priorizar a esas 20, sino seguir monitoreando a las otras.
De eso se trata: Julieta es el aliado que nos permite cuidar a toda la población que parece estar sana, en sus hogares o en sus municipios, con un proceso muchísimo más fácil. Es una prueba que las mujeres se hacen cada seis meses y están tranquilas hasta que Julieta les diga (que deben hacerse una mamografía).
Julieta es usada en una capacitación en el hospital público de Maicao, un municipio de La Guajira, en el norte de Colombia, donde conviven el pueblo indígena wayúu y una numerosa comunidad musulmana de origen árabe.
¿Una mujer podría hacerse la prueba con Julieta sola?
Podrías hacértelo sola, pero nos gusta que las mujeres tengan un acompañamiento, incluso si se la van a hacer en su casa, para que puedan entender el resultado de la prueba, porque cuando Julieta te genera una alerta, no te está diciendo que tienes cáncer, te está diciendo que hay algunos patrones que parecen ser malignos.
Creemos que es importante tener ese acompañamiento adicional, pero es muchísimo más por esa parte emocional que por la parte de ejecutar la prueba como tal.
La prueba es absolutamente intuitiva. El dispositivo detecta si hay algún error en la conexión y él mismo te va guiando para tomar la medición.
El dispositivo central está conectado a los cables que nos ponemos en el seno, y lo conectamos vía Bluetooth a una aplicación que funciona en cualquier celular, computador o tablet. Desde ahí ingresamos los datos de la paciente, corremos la prueba, se guarda en la app y la procesamos para entregarle el resultado.
Lo que hace el dispositivo es excitar el tejido mamario con pequeñas corrientes eléctricas, completamente imperceptibles para la mujer, y medir cómo responde. El tejido sano se comporta de una manera y, cuando empieza a tener alteraciones, incluso antes de que se formen tumores, esa respuesta a la electricidad varía.
Nosotros podemos medir eso e identificar los patrones que parecen riesgosos.
¿Qué es 0002?
Eso es algo increíble. Es el número que nos correspondió de INVIMA, el ente regulador de dispositivos médicos y medicamentos en Colombia, equivalente a la FDA en Estados Unidos.
Ese código hace referencia a los dispositivos médicos de apoyo al diagnóstico fabricados en Colombia, e indica que solo hay dos.
Cuando lo recibí no lo podía creer: es absurdo que en 2024 uno tenga un código que sea 0002 de nada.
En pocas palabras: inalámbrico, indoloro, sin emisión de radiación, preciso y con un uso e interpretación de resultados automático.
Cuando recibimos el INVIMA dijimos: estamos haciendo algo realmente transformador. Le estamos demostrando a la sociedad colombiana que no estamos hechos solo para consumir tecnología, sino para crearla, y que esto sí se puede hacer en Colombia, aunque nunca se haya hecho.
Toda nuestra investigación la hicimos aquí, nuestros ingenieros y médicos son colombianos: la solución que necesitaba Colombia se hizo por colombianos, y eso es lo más lindo de Julieta. Casi que nos pusimos el sombrero de los referentes: vamos a enseñarle a Colombia a fabricar tecnología médica.
Ese es el sueño, según entiendo. No es solo Julieta; la idea de Salva Health es pensar de esta manera para encontrar otras soluciones, ¿no?
Fabricar a Julieta fue un proceso muy largo y complejo en el que aprendimos a fabricar dispositivos médicos, a investigar y a regular, y dijimos: hay que aprovechar todo ese conocimiento.
Por eso creamos Salva Health por encima de Julieta, para aplicarlo a distintas enfermedades: dispositivos de detección temprana para enfermedades que son sensibles a ella y tienen una gran prevalencia en el mundo.
Siempre hemos dicho que si existe Julieta, tiene que haber un Romeo para el cáncer de testículo.
Queremos seguir fabricando dispositivos y garantizar que Colombia tenga herramientas de fácil acceso.
Y no solo Colombia, me imagino.
Exacto. Suena chistoso, pero es de Colombia para el mundo.
Este año Julieta está entrando a Venezuela, ya entró a Guatemala, y queremos expandirnos por Latinoamérica.
La detección temprana es un problema de la humanidad, no de un país.
Necesitamos que Julieta siga rompiendo barreras y se globalice, igual que todas las soluciones que vengan de Salva Health.
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