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  • ¿Por qué los países europeos están trasladando su oro fuera de América del Norte?

    ¿Por qué los países europeos están trasladando su oro fuera de América del Norte?

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    Cuando el banco central de Países Bajos confirmó esta semana que había trasladado toneladas de oro de ese país fuera de América del Norte, informó que esta reubicación le permitiría estar “mejor preparado para crisis graves”.

    Según el comunicado, unas 86 toneladas de las aproximadamente 313 toneladas que tenía almacenadas en Estados Unidos y Canadá fueron trasladadas a Londres “en vista de la creciente inestabilidad geopolítica”, para que este metal precioso pudiera estar “fácilmente disponible para su uso en una situación de crisis”.

    Era inevitable que surgieran preguntas. ¿Por qué hacían esto los neerlandeses? ¿Anticipaban algún gran shock económico en el horizonte?

    Aunque no lo parezca, la medida fue claramente una respuesta al estado de inestabilidad e incertidumbre en el que se encuentra el mundo, donde las guerras comerciales y militares han llevado a los países a tomar precauciones y a mantener su oro más cerca de casa.

    Tiempos de inestabilidad

    A principios de este año, Francia anunció que había trasladado sus reservas de oro de Estados Unidos a territorio francés.

    Mientras tanto, el Bundesbank alemán transfirió más de 216 toneladas de este metal desde depósitos en el extranjero (111 toneladas desde Nueva York y 105 toneladas desde París) a lo largo de varios años, hasta 2016.

    Es una estrategia que ya se ha empleado antes en épocas de inestabilidad global. “Algunos bancos centrales europeos trasladaron parte de sus reservas de oro a Nueva York durante la Guerra Fría”, afirmaron los analistas Lina Thomas y Daan Struyven, de Goldman Sachs.

    Joseph Cavatoni, estratega sénior de mercado del Consejo Mundial del Oro, declaró a la BBC que, si bien las guerras y las tensiones comerciales “influían en algunas de estas decisiones”, no “encabezaban la lista” de factores determinantes.

    La inflación, los tipos de interés y el simple hecho de tener el oro en un lugar donde se pueda negociar rápidamente también influyeron.

    “No tengo la sensación de que se avecina una catástrofe”, dijo Cavatoni, “pero lo que sí creo es que la gente está mejor informada sobre cómo gestionar sus activos de reserva, cómo aumentarlos y cómo sacarles el máximo partido”.

    El Banco de los Países Bajos ha comunicado que el oro retirado de Estados Unidos y Canadá entre marzo y agosto de este año se encuentra ahora depositado en las bóvedas del Banco de Inglaterra.

    “Esperamos no tener que utilizarlo nunca, pero sí necesitamos reforzar nuestra capacidad de respuesta y preparación”, declaró el gobernador del banco central neerlandés, Olaf Sleijpen.

    Londres se consideraba la mejor opción debido a su posición como importante centro comercial mundial. Si se desea comprar o vender oro rápidamente en una crisis, Londres es el lugar idóneo, lo que convierte al Banco de Inglaterra en un punto de almacenamiento muy popular.

    Guardar y negociar el oro

    El Banco de Inglaterra es uno de los mayores custodios de oro del mundo. Bajo esta institución de 300 años de antigüedad, ubicada en el centro de Londres, se encuentran alrededor de 400.000 lingotes valorados en más de US$270.000 millones.

    De acuerdo con encuestas del sector realizadas por el Consejo Mundial del Oro, el Banco de Inglaterra sigue siendo el lugar más popular para el almacenamiento seguro de metales preciosos, pero los bancos centrales están diversificando cada vez más los lugares donde los guardan.

    Según Thomas y Struyven, de Goldman Sachs, el lugar donde se almacena el oro del país es “una preocupación cada vez mayor para los gestores de reservas”.

    En el mundo moderno, existen muchas maneras de hacer circular tu tesoro. Los holandeses vendieron unas 59 toneladas en Nueva York y luego compraron más existencias en Londres, lo que significó que esa cantidad no tuvo que ser transportada a través del Atlántico.

    Pero más de 27 toneladas fueron “trasladadas físicamente” desde Estados Unidos y Canadá a la ciudad holandesa de Zeist. Una cantidad similar también fue enviada desde Zeist a Londres.

    Las empresas que prestan este tipo de servicios guardan silencio sobre cómo se llevan a cabo las operaciones, pero cabe decir que las medidas de seguridad y la planificación son exhaustivas para evitar el riesgo de que se repita una situación parecida a la de la película “The Italian Job”, en la que un grupo de criminales roban un valioso cargamento de oro.

    Cavatoni, del Consejo Mundial del Oro, explicó que una estrategia habitual para transferir existencias de oro consiste en vender el metal en un lugar y comprarlo en otro. “Supongamos que quiero mi oro en Nueva York y lo tengo en Londres. Podría venderlo en Londres y comprarlo en Nueva York el mismo día y a la misma hora, registrando así la transferencia sin necesidad de realizar ningún otro cambio logístico”.

    Solo existen unas pocas empresas selectas que gestionan envíos de oro a través de las fronteras, una de las cuales es Brink’s Global Services, que declaró a la BBC haber observado una “mayor demanda” por parte de entidades como los bancos centrales en los últimos tiempos.

    “La creciente incertidumbre geopolítica y económica, junto con el papel cada vez más importante del oro como activo de reserva estratégica, parecen estar contribuyendo a esta tendencia”, dijo Nader Antar, vicepresidente ejecutivo de Brink’s.

    Almacenamiento costoso

    Lingotes de oro almacenados en la bóveda de un banco en Nueva York.

    Getty Images
    Almacenar y trasladar el oro tiene unos costos elevados.

    La razón por la que el almacenamiento de oro es un tema tan importante para los bancos centrales es que han estado comprando cada vez más este metal precioso. Pero almacenarlo en casa tiene un costo, según Thomas y Struyven de Goldman Sachs.

    “El almacenamiento interno requiere inversión en seguridad física, infraestructura de auditoría y seguros; costos que pueden ser desproporcionados para los bancos centrales más pequeños”, dijeron.

    Según el Consejo Mundial del Oro, en los últimos cuatro años, los bancos centrales han acumulado un promedio anual de 1.000 toneladas de oro, un aumento significativo con respecto al promedio de 500 toneladas de la década anterior.

    Esta tendencia se remonta a la crisis financiera mundial. Y se prevé que continúe en aumento el próximo año.

    El oro ha estado en auge en los últimos años. Su precio se ha disparado hasta alcanzar una serie de máximos históricos, superando los US$5.000 la onza en enero.

    Existen varias razones que explican el aumento vertiginoso de su valor, pero un factor importante ha sido la posición que ocupa este metal precioso en la psique humana como un activo refugio en el que invertir durante períodos de agitación financiera y geopolítica causados por guerras comerciales y militares.

    La inflación y los tipos de interés también influyen en la popularidad del oro. Debido a su escasez y al valor que se le ha otorgado a lo largo de miles de años, es relativamente resistente a la subida de precios, por lo que se considera una buena inversión.

    Según el banco de inversión Charles Schwab, “en el último medio siglo, los precios del oro han subido mucho más rápido que el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el indicador de inflación que más se sigue”.

    Si bien el precio del oro ha caído desde el máximo histórico alcanzado a principios de este año, todavía se mantiene en un nivel históricamente alto.

    Según los investigadores de Goldman, se prevé que el precio suba a US$4.900 por onza troy a finales de 2026, 300 dólares más que en agosto.

    Según Thomas y Struyven, la demanda de oro por parte de los bancos centrales es una de las razones clave por las que los precios se están disparando.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • La Bóveda del Oro en la que EE.UU. guarda toneladas de lingotes de otros países (y por qué algunas naciones europeas han decidido retirarlos)

    La Bóveda del Oro en la que EE.UU. guarda toneladas de lingotes de otros países (y por qué algunas naciones europeas han decidido retirarlos)

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    A 25 metros bajo tierra, en la Liberty Street de Nueva York, la Reserva Federal de Estados Unidos custodia en el sótano de su sede más de medio millón de lingotes de oro propiedad de bancos centrales, gobiernos e instituciones de todo el mundo.

    Esta cámara acorazada está protegida por un cilindro de acero de 90 toneladas y, una vez cerrada, su gigantesca cerradura no puede abrirse hasta el día siguiente.

    Es la Bóveda del Oro de la Fed, el mayor depósito de oro conocido del mundo, y alberga unas 6.300 toneladas en pilas de lingotes cuyo valor al precio actual supera el billón de dólares, aproximadamente el 4% del Producto Interno Bruto de Estados Unidos.

    La Bóveda juega un papel crítico para la estabilidad del sistema financiero mundial, ya que muchos países guardan aquí sus reservas de oro, el activo refugio por excelencia con el que respaldar sus monedas y hacer frente a otras contingencias en escenarios de crisis.

    El oro era y es visto como un valor seguro frente a momentos de turbulencias financieras o volatilidad geopolítica y la pérdida de valor de los capitales a causa de la inflación, por lo que el preciado metal representa una parte significativa de las reservas de los bancos centrales de todo el mundo, sobre todo los europeos.

    “Es uno de sus activos más importantes porque, ante acontecimientos geopolíticos adversos, les permite actuar como prestamistas de último recurso para bancos y compañías e intervenir en los mercados de cambio”, le dijo a BBC Mundo Barry Eichengreen, experto en el sistema monetario internacional de la Universidad de Berkeley, en Estados Unidos.

    Durante décadas, Estados Unidos y su Reserva Federal fueron percibidos como los custodios más fiables de un activo tan esencial, especialmente por muchos países europeos que se veían amenazados por el poder de la Unión Soviética y fueron acumulando allí grandes cantidades de reservas de oro.

    Pero desde el regreso de Donald Trump al poder, en varios países europeos se ha abierto el debate sobre si repatriar el oro que guardan en ese país.

    El banco central de Países Bajos informó esta semana que retiró miles de millones de dólares en oro de Norteamérica y los trasladó a Londres por la “creciente inestabilidad geopolítica”.

    El desapego del presidente Trump por los compromisos internacionales y sus diferencias con los aliados europeos de Estados Unidos sobre asuntos como los aranceles, la soberanía danesa de Groenlandia o, más recientemente, la guerra contra Irán, han sembrado la inquietud sobre la seguridad del oro europeo que guarda la Fed.

    Cómo llegó el oro europeo a Estados Unidos

    Al contrario que Rusia, cuyo banco central guarda sus reservas de oro en su propio territorio, lo que lo protege del posible impacto de las sanciones occidentales, varios países europeos aún mantienen las suyas en el exterior, muchas de ellas en la Bóveda del Oro neoyorquina.

    Dos empleados colocan lingotes de oro en pilas en el sótano de la Reserva Federal en una imagen de archivo.

    Harry Benson / Getty
    Los países europeos acumularon su oro en Estados Unidos a partir de la década de 1950 por temor a la amenaza soviética.

    El oro europeo comenzó a acumularse allí a partir de los años 1950.

    Según Eichengreen, “Alemania y otros países europeos cuyas economías se estaban recuperando exportaban cada vez más a Estados Unidos y recibían los pagos en una combinación de oro y dólares”.

    “Cuesta dinero poner el oro en un barco o en un avión y contratar seguros para proteger el envío, así que les pareció buena idea almacenarlo en la bóveda de la Reserva Federal, que además no cobra por la custodia”, indicó Eichengreen.

    El sistema diseñado en Bretton Woods en 1944 había establecido un tipo de cambio fijo del dólar anclado en el oro, por lo que oro y dólares se convirtieron en los activos más fiables y a las mermadas potencias europeas de la posguerra les resultaba ventajosa la posibilidad de acumularlos sin coste bajo custodia de la Reserva Federal de Estados Unidos.

    Con la amenaza soviética al otro lado del Telón de Acero, la estadounidense era la mejor garantía.

    Pero la URSS ya no existe y el regreso de Trump a la Casa Blanca ha alterado la sintonía de décadas entre Washington y sus aliados europeos.

    Acceso a la Bóveda del Oro, un pasillo angosto a cuyos lados se aprecian dos grandes manivelas.

    New York Fed
    Una cámara acorazada guarda el oro que otros países le confían a la Reserva Federal de Estados Unidos

    En Alemania, que posee las segundas mayores reservas de oro conocidas del mundo, solo por detrás de Estados Unidos, y por tanto es uno de los países más expuestos a posibles riesgos, han sido varias las voces de advertencia.

    El economista Emanuel Mönch, quien fue el investigador principal del Bundesbank, pidió en enero de este año la repatriación del oro que el banco central alemán guarda en Nueva York, unas 1.200 toneladas según las estimaciones de los medios alemanes, que tendrían un valor de unos US$200.000 millones.

    “Dada la actual situación geopolítica, parece arriesgado guardar tanto oro en Estados Unidos”, dijo Mönch, quien cree que recuperarlo contribuiría a una “mayor independencia estratégica” de su país.

    En la misma línea, Michael Jäger, presidente de la Asociación Alemana de Contribuyentes, dijo: “Trump es impredecible y es capaz de todo para generar ingresos. Por eso nuestro oro ya no está a salvo en la bóveda de la Fed”.

    “¿Qué sucedería si la provocación sobre Groenlandia continúa?… Aumenta el riesgo de que el Bundesbank no pueda acceder a su oro, por lo que debería repatriar sus reservas”, afirmó Jäger.

    Una preocupación que han mostrado también diputados de la CDU, el partido del canciller Friedrich Merz, y otras fuerzas políticas.

    El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, ha tratado de disipar los temores.

    “No hay motivo para la preocupación”, dijo Nagel el pasado octubre en una reunión del Fondo Monetario Internacional en Washington.

    En febrero tuvo que referirse de nuevo al tema en una rueda de prensa: “No me quita el sueño. Tengo completa confianza en nuestros colegas del banco central de Estados Unidos”.

    Pero al otro lado del Atlántico, ni la Reserva Federal ni el gobierno de Trump han reafirmado esa confianza.

    “No he escuchado ninguna palabra tranquilizadora y creo que sería oportuna”, dijo el analista Eichengreen.

    BBC Mundo contactó con la Reserva Federal, pero no obtuvo respuesta.

    La institución vivió meses de tensión hasta que en mayo Kevin Warsh se convirtió en su nuevo presidente.

    Su predecesor, Jerome Powell, sufrió los ataques de Trump en repetidas ocasiones por su negativa a rebajar los tipos de interés y el Departamento de Justicia impulsó una investigación penal contra él.

    Powell dijo que todo esto era parte de “las amenazas y presiones” del Ejecutivo para terminar con la independencia de la Fed y obligarla a “seguir las preferencias del presidente”.

    Donald Trump (i) señala algo en el documento que sujeta y mira Jerome Powell. Ambos llevan casco de obra y traje de chaqueta y corbata.

    Chip Somodevilla / Getty
    Los ataques de Trump al anterior presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell (d), fueron interpretados como un intento de controlar la institución que custodia el oro de otros países.

    La ola de la repatriación

    Alemania no es el único país europeo con oro en Nueva York.

    Italia y Suiza son a menudo citadas entre los que más guardan allí.

    Y algunos ya emprendieron la repatriación en el pasado.

    Países Bajos empezó a hacerlo a partir de 2014 y redujo del 51% al 31% el porcentaje de sus reservas depositadas en la Fed, cifra que será menor tras el traslado a Londres anunciado esta semana por su banco central.

    Alemania también repatrió entonces parte de sus lingotes, pero gran parte de ellos permaneció en la Bóveda del Oro.

    “Era la época de la crisis de la deuda griega y del euro, y los europeos querían tener la seguridad de que su moneda y sus depósitos bancarios estaban respaldados por algo tangible”, señala Eichengreen.

    Lingotes de oro apilados hasta el techo bajo puertas con rejas azules en la Reserva Federal.

    New York Fed
    La Bóveda del Oro de la Reserva Federal alberga unas 6.000 toneladas de lingotes de oro.

    Muchos años antes, en la década de 1960, el presidente Charles de Gaulle había decidido devolver a Francia los lingotes que su país tenía en la Fed, según varios autores, por temor a una repentina devaluación del dólar, cuyo valor había quedado anclado al del oro en Bretton Woods.

    El tiempo le dio la razón.

    En 1971, el presidente de Estados Unidos Richard Nixon puso fin a la convertibilidad del dólar al oro y dinamitó así el sistema monetario internacional diseñado al terminar la Segunda Guerra Mundial.

    Francia, que había repatriado reservas, salió mejor parada que los países que vieron como sus lingotes atesorados en Nueva York perdieron gran parte de su valor en dólares de la noche a la mañana.

    Lingotes de oro de diferente tamaño. Sobre uno de ellos hay una llave.

    Getty Images
    Alemania es el país europeo con más reservas de oro y se ha abierto allí el debate de repatriar el que guarda la Reserva Federal.

    Una repatriación costosa

    La Bóveda del Oro alberga ahora menos oro que en el pasado.

    Según los datos de la Reserva Federal, el volumen de reservas internacionales de oro depositados en la bóveda neoyorquina ha experimentado un descenso sostenido desde 1973, cuando llegó a tener más de 12.000 toneladas del metal.

    Pero la idea de mantener allí el oro europeo sigue teniendo defensores.

    Clemens Fuest, del Instituto IFO para la Investigación Económica de Alemania, le dijo a The Guardian que repatriar el oro “solo añadiría gasolina al fuego de la situación actual” y podría tener consecuencias no deseadas.

    Algunos expertos subrayan que la independencia de la Reserva Federal respecto del gobierno de Trump asegura que este no pueda tomar medidas unilaterales sobre el oro y destacan los costes y complicaciones logísticas y de seguridad que supondría el envío de tan valioso cargamento.

    Sin embargo, las dudas en torno a la fiabilidad de la Reserva Federal de Estados Unidos como guardián del oro europeo amenazan con abrir otra grieta más en el orden mundial vigente durante décadas.

    Según Eichengreen,” si bien su retirada no tendría repercusiones financieras particularmente significativas para Estados Unidos, la custodia del oro es un bien global que Estados Unidos ha aportado gratis — igual que el paraguas de seguridad de la OTAN o el dólar como moneda global—, a cambio de hacer amigos y socios comerciales.”

    “Este gobierno no cree que Estados Unidos deba prestar servicios gratis y todo lo que alimente las dudas de los aliados sobre la seguridad de sus depósitos en Estados Unidos erosiona más su buena hacia voluntad hacia el país, algo necesario cuando precisas su ayuda para, por ejemplo, una guerra en Medio Oriente”.

    El tiempo dirá si otros países europeos hacen como Países Bajos y se llevan el oro que les guarda Estados Unidos.

    Quizá en las mentes de sus gobernantes resuenen las palabras de Christine Lagarde, presidenta del BCE, en un discurso del año pasado: “En la historia del sistema monetario internacional, hay momentos en que los cimientos que parecían inamovibles comienzan a tambalearse”.

    *Diseño de imagen por Caroline Souza, del Equipo de periodismo visual de BBC News Mundo.

    *Esta nota fue publicada el 27 de marzo de 2026 y actualizada y republicada el 3 de septiembre tras el anuncio del traslado del oro de los Países Bajos a Londres.

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    BBC

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  • Los miles de millones en oro que Países Bajos traslada a Londres como medida de “preparación para la crisis”

    Los miles de millones en oro que Países Bajos traslada a Londres como medida de “preparación para la crisis”

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    El banco central de los Países Bajos informó este miércoles que retiró miles de millones de dólares en oro de Norteamérica y los trasladó a Londres por la “creciente inestabilidad geopolítica”.

    De Nederlandsche Bank (DNB, por sus siglas en neerlandés) anunció este miércoles que retiró 86 toneladas de oro -que valen casi US$12.000 millones- de Estados Unidos y Canadá, en una compleja operación que duró varios meses.

    El oro se encuentra ahora bajo custodia del Banco de Inglaterra, donde el metal precioso puede negociarse con mayor facilidad “en caso de crisis”, añadió.

    “Esperamos no tener que utilizarlos nunca, pero sí necesitamos fortalecer nuestra resiliencia y preparación”, afirmó el presidente del banco, Olaf Sleijpen.

    La decisión se produce en medio de una disputa comercial en curso entre EE.UU. y Canadá, después de que ambos países anunciaran nuevos aranceles mutuos tras el fracaso de las negociaciones comerciales.

    DNB informó que la transferencia, que tuvo lugar entre marzo y agosto, consistió en el traslado de 27 toneladas de lingotes de oro desde Nueva York y Ottawa hasta Zeist, en Países Bajos.

    Posteriormente, se trasladó a Londres una cantidad y calidad similares, sin necesidad de fundir las barras.

    Aún no se ha revelado cómo se transportó tanto oro a través del océano Atlántico.

    El resto de la transferencia se realizó mediante la venta del oro en Nueva York y su posterior recompra en Londres, informó el banco.

    “La combinación de los procesos de compraventa y transporte físico permitió a DNB diversificar los riesgos asociados a un traslado físico de oro tan complejo”, aseguró en un comunicado.

    Una vista de la producción de gránulos de plata y lingotes de oro.

    Anadolu vía Getty Images

    DNB no confirmó a qué se refería con su mención de “inestabilidad geopolítica”, pero la economía estadounidense sigue en una situación incierta debido a la guerra que mantiene el país con Irán, lo que ha afectado el comercio mundial.

    Canadá, en tanto, se ha visto gravemente afectado por los aranceles estadounidenses sobre sus sectores clave de acero, aluminio, madera y automóviles, así como por un gravamen adicional del 50% sobre bienes canadienses por un valor aproximado de 28.000 millones de dólares canadienses (US$20.000 millones), anunciado en agosto.

    DNB afirmó que los lingotes que se encuentran en poder del Banco de Inglaterra “se consideran el oro más fácilmente negociable del mundo” y, por lo tanto, está más disponible en caso de crisis que si aún estuviera en EE.UU. o Canadá.

    Antes del cambio, DNB mantenía el 31,3% de su oro en Nueva York y 19,7% en Ottawa. Ahora, estas cifras han caído a 18,5% en ambos países.

    Las reservas totales de oro en los Países Bajos ascendían a 612,4 toneladas a finales de 2025 y estaban valoradas en 72.200 millones de euros (US$85.000 millones), según DNB.

    Tras esta medida, la participación del banco central neerlandés en las reservas de oro de Londres ha aumentado de 18,1% a 32,1%, mientras que aún mantiene el 30,8% de sus reservas en territorio nacional.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • Por qué el “incendio” en el mercado de bonos está quitando el sueño a los líderes mundiales

    Por qué el “incendio” en el mercado de bonos está quitando el sueño a los líderes mundiales

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    Hay un “incendio” que se está propagando por los mercados de bonos, en los que muchos países se enfrentan a tipos de interés en máximos no vistos en décadas.

    Al mismo tiempo, los mercados que prestan dinero a los gobiernos también parecen estar experimentando cambios más fundamentales.

    En los últimos meses, el mensaje ha quedado claro: los países tendrán que pagar más para financiarse.

    La causa inmediata es el continuo cierre del estrecho de Ormuz y la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, factores que han impulsado la inflación y, a su vez, han elevado las expectativas de tipos de interés más altos en las principales economías mundiales.

    Los mercados habían asumido que las tensiones se disiparían —y con ellas los precios del petróleo y el gas— antes de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para noviembre.

    Era una ilusión basada en la esperanza de que el presidente Donald Trump desearía que el conflicto en Oriente Medio se resolviera mucho antes de que los estadounidenses acudieran a las urnas.

    Sin embargo, eso no ha sucedido, lo que lleva a los mercados a descontar precios de la energía más elevados, una crisis crónica en el Golfo y una inflación más alta durante más tiempo, lo que conlleva, en consecuencia, tipos de interés más altos.

    Competencia por la financiación

    Pero eso es solo una parte de la historia.

    El panorama general muestra una creciente demanda de financiación en todo el mundo, y no solo por parte de los gobiernos. Las grandes empresas tecnológicas están recurriendo a los mismos mercados de bonos para captar cientos de miles de millones de dólares destinados a inversiones en centros de datos de inteligencia artificial.

    En lo que va de año, gigantes tecnológicos estadounidenses —como Google, Amazon y Meta— ya han emitido deuda por valor de más de US$219.000 millones; casi un tercio de esta cifra se ha emitido en monedas distintas al dólar.

    El año pasado, el volumen total de emisiones fue de US$93.000 millones, mientras que anteriormente la media anual era inferior a los US$40.000 millones. Algunos prevén que estos gigantes tecnológicos capten entre US$400.000 y US$500.000 millones en los mercados de bonos este año.

    Se trata de cifras astronómicas que intensifican la competencia en el mercado y elevan los costes de financiación para los gobiernos.

    Si dirigimos la mirada hacia el este, encontramos otro gran prestatario: Japón.

    Este país soporta la mayor carga de deuda en relación con su PIB entre las principales economías y es el mayor acreedor individual del gobierno estadounidense. Hasta hace poco, el tipo de interés de su banco central era cero, pero ha ido aumentando gradualmente para ayudar a combatir la creciente inflación.

    Como consecuencia, la rentabilidad de sus bonos públicos ha alcanzado máximos no vistos en 30 años. La depreciación del yen complica la situación, pero, en última instancia, lo que se está produciendo es un cambio en los flujos mundiales de capital.

    La credibilidad de los gobiernos

    El factor principal que impulsa el alza de los tipos de interés es la credibilidad de los planes de endeudamiento presentados por las grandes economías. Este aumento no responde al temor de que los países caigan en bancarrota.

    Más bien, obedece a la implacable lógica del mercado: si un país desea endeudarse más sin contar con un plan creíble —especialmente cuando existen dudas sobre la estabilidad de su gobierno—, debe asumir que pagará un tipo de interés más elevado.

    Economistas influyentes señalan distintos factores. Mohamed El-Erian me comentó que la competencia de la inteligencia artificial en los mercados de bonos constituye el factor novedoso más importante.

    Por su parte, Jim O’Neill atribuye la reciente evolución a la incertidumbre sobre la política estadounidense y, en particular, a los intentos del gobierno de EE.UU. por contener el fuerte repunte de los rendimientos de los bonos.

    Un caso que se puede analizar es el de Reino Unido. La profunda e incesante inestabilidad —marcada por el relevo constante de primeros ministros y ministros de Hacienda, los cambios bruscos de rumbo político y la aparente incapacidad para implementar reformas estructurales de calado en las últimas décadas— ha provocado que los inversores exijan una prima de riesgo adicional.

    Parte de la estrategia del ex primer ministro Keir Starmer consistía en abordar reformas de corte más técnico y ofrecer estabilidad a los mercados con el objetivo de reducir los costes de financiación.

    Para muchos agentes del mercado resultó sorprendente que, pese a contar con una mayoría aplastante, el Partido Laborista no lograra sacar adelante sus planes para recortar el gasto en prestaciones sociales. Esta situación contribuyó a la volatilidad en el mercado de la deuda pública británica.

    En realidad, la economía real muestra signos de recuperación. En lo que va de 2026, el crecimiento económico en Reino Unido ha superado al de países comparables, a pesar del fuerte aumento de los precios de la energía.

    Los indicadores de confianza del consumidor han vuelto a repuntar. El primer ministro británico, Andy Burnham, espera aprovechar estas señales para contribuir a la recuperación económica.

    ¿Debería preocuparme?

    Sin embargo, el desplome continuo en los mercados mundiales de bonos plantea serias dudas sobre la coherencia y el detalle de los planes más amplios de Burnham.

    Hablar de “mayor control público” y de más apoyo para quienes sufren el impacto del coste de la vida suena a un plan que implica un mayor gasto; no obstante, lo primero podría disuadir a posibles inversores interesados ​​en el país.

    O’Neill, antiguo asesor económico de Burnham, me comentó ayer que el plan a diez años del primer ministro —cuya presentación está prevista para noviembre— debe detallar cómo abordará el “gasto excesivo”.

    El economista opina que demostrar a los inversores su capacidad de decisión en cuestiones como las pensiones públicas o la factura de las ayudas sociales le daría margen de maniobra para centrarse en las inversiones en infraestructuras que él prioriza.

    A medida que suben los tipos de interés, las disyuntivas a las que se enfrenta el primer ministro británico y otros líderes mundiales se vuelven aún más complejas.

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  • “Cambiará el mundo”: la revolución de las máquinas que se gesta en China y va mucho más allá de los robots humanoides

    “Cambiará el mundo”: la revolución de las máquinas que se gesta en China y va mucho más allá de los robots humanoides

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    “Me echo una siesta y el mundo cambia”, dice Chen Tianyu.

    Sin duda, su mundo sí cambia. Este joven de 28 años se mantiene al día con las últimas tecnologías dedicando su tiempo libre a visitar fábricas que están adoptando la automatización. De esa manera sabe qué aspectos debe priorizar cuando imparte sus clases sobre Inteligencia Artificial (IA) y robótica.

    Frente a él, unos 30 estudiantes universitarios estudian programación. Uno de ellos teclea frenéticamente mientras alterna la mirada entre la pantalla y el robot:

    “La idea es que tome esa pieza cilíndrica y la traslade hasta allí”, señala.

    Una fila de robots industriales espera ser programada y, en otra parte del aula, los estudiantes intentan desarrollar instrumentos médicos robóticos. Mientras los guía, Chen declara:

    “Si el mundo de la IA y la robótica no los necesita, entonces definitivamente estarán entre los que serán reemplazados”.

    Para las personas que están en esta sala, esto representa un paso, o más bien un salto, hacia un futuro que China está construyendo meticulosamente: el plan de US$20.000 millones de Xi Jinping para situar a su país a la vanguardia de la innovación y en competencia directa con EE.UU.

    Las pruebas están por todas partes.

    Se encuentran en el Instituto Técnico de Hangzhou, una de varias enormes escuelas de formación profesional construidas específicamente para formar a la próxima generación de ingenieros expertos en tecnología.

    El campus está ubicado en las afueras de Hangzhou, una antigua capital imperial cuyo horizonte futurista es apenas la primera pista de su papel como centro tecnológico global.

    En todo el país, más de dos millones de robots trabajan en las fábricas, más que en cualquier otro lugar del mundo, y su número sigue creciendo a una velocidad extraordinaria.

    Estudiantes en un laboratorio de robótica lleno de elementos electrónicos y mecánicos.

    BBC
    Estudiantes que aprenden robótica en el Instituto Técnico de Hangzhou, una de las muchas nuevas escuelas de formación profesional.

    La evidencia

    Se trata de una apuesta que seguramente cambiará el mundo, de forma muy similar a la última vez que la economía china experimentó una transformación masiva.

    China ya está exportando sus robots por todo el planeta: más de la mitad de los robots industriales del mundo se fabrican actualmente en el país.

    Lo que resulta menos claro es el impacto de una automatización tan amplia en un país que ocupa un lugar central en la manufactura, el comercio y la innovación globales.

    ¿Qué significa esto, por ejemplo, para la fuerza laboral china? ¿Y cómo podríamos medir realmente el coste de esta transformación en un régimen que controla la información de manera tan estricta?

    El futuro de los trabajadores chinos es incierto en medio de la revolución industrial que el mundo observa: impresionantes redes solares, horas punta silenciosas gracias a los vehículos eléctricos y máquinas que funcionan más rápido que Usain Bolt.

    Durante el fin de semana, China organizó la segunda edición de los Juegos Mundiales de Humanoides, en la que robots boxearon, corrieron y desfilaron.

    Lo que alimenta este espectáculo es otra revolución menos visible que está ocurriendo dentro de fábricas y aulas.

    La BBC ha visitado instalaciones industriales donde se le mostraron robots que no tienen apariencia humana, ni bailan ni saltan sobre escenarios, sino que sueldan, pintan, levantan cargas, ensamblan piezas y trabajan las veinticuatro horas del día sin descansos ni prestaciones laborales.

    Algunos incluso están diseñados para construir más robots. También hemos recorrido academias en las que China forma a las personas que trabajarán junto a esta fuerza laboral robótica.

    Se trata de una visión privilegiada de lo que Xi llama las “nuevas fuerzas productivas” de China y de cómo podrían cambiar el país.

    En una fábrica de la ciudad sureña de Chengdu, lo viejo y lo nuevo trabajan codo con codo.

    Una línea de ensamblaje compuesta por unos 30 hombres y mujeres de mediana edad atornilla, perfora y pule el producto estrella de CRP Technology: un brazo robótico capaz de realizar diversas tareas industriales.

    En la misma sala, cuatro jóvenes ingenieros se agrupan alrededor de una consola intentando resolver los desafíos de un prototipo, un nuevo robot que esperan que ayude a construir otros robots.

    Uno de ellos es Pang Kai, de 31 años, integrante del equipo de investigación y desarrollo. Empuja la estructura robótica por la sala. El motivo es que la futura fuerza laboral de China todavía no está lista para trabajar por sí sola. Por ahora, únicamente puede realizar movimientos repetitivos sencillos, cómo escanear un código QR.

    “Quizás dentro de otros seis meses pueda realizar otra tarea”, dice Pang con una sonrisa.

    El camino es largo y el equipo celebra cada pequeño avance.

    CRP Technology, que emplea a unas 300 personas, lleva nueve años fabricando brazos robóticos.

    Cada uno puede adaptarse a las necesidades específicas de una fábrica para ayudar en la producción de automóviles, componentes electrónicos o turbinas eólicas. La empresa asegura que un solo brazo puede programarse para realizar más del 90% de las tareas repetitivas.

    Las preguntas habituales

    Los ingenieros también se preguntan si algún día podrán sustituir a la propia plantilla de la empresa.

    “Queremos que nuestro nuevo robot sea como un ser humano. Esperamos que pueda pensar por sí mismo”, afirma Pang.

    Y añade: “Necesitamos este tipo de robots porque quizá dentro de diez años no tendremos suficientes trabajadores en China”.

    Hombre vestido con una camisa azul habla a la cámara mientras atrás hay un robot de color negro y una línea de producción robotizada de color azul.

    BBC
    Pang Kai forma parte del equipo de investigación y desarrollo.

    La disminución de la población y el envejecimiento de la fuerza laboral son otras de las razones por las que Pekín tiene prisa por revolucionar sus fábricas. Según estimaciones oficiales, para 2035 más de un tercio de la población china tendrá más de 60 años.

    Además, algunos cálculos indican que el país perderá cerca de 60 millones de habitantes durante la próxima década, una cifra casi equivalente a la población de Francia.

    La esperanza es que el aumento de la automatización cubra este déficit laboral antes de que afecte gravemente a una economía que ya muestra signos de desaceleración. Sin embargo, la velocidad de la transición es crucial.

    Aproximadamente 120 millones de personas siguen trabajando en el sector manufacturero. Si China avanza demasiado rápido, la pérdida de empleos podría asestar un golpe catastrófico a millones de personas que dependen de los salarios de las fábricas.

    “En teoría, las máquinas pueden trabajar las 24 horas del día, lo que sin duda supone una ventaja frente a los trabajadores humanos. Pero también requieren mantenimiento. Todos los días debemos dedicar tiempo a eso y, cada mes, la línea de producción necesita inspecciones y reparaciones”, explica Cao Li, vicepresidente del fabricante de vehículos eléctricos Leapmotor.

    Cada vez más populares en Europa, los automóviles asequibles y altamente tecnológicos de la compañía se ensamblan en la fábrica de Hangzhou con la ayuda de robots en cada etapa del proceso. Al final de la línea de producción, vuelven a aparecer más trabajadores humanos.

    La empresa cuenta con más de 25.000 empleados y cientos de ellos realizan las comprobaciones finales mientras los vehículos recién fabricados avanzan por la línea. ¿Llegará el día en que ya no sean necesarios?

    “Es totalmente posible”, responde Cao.

    “Y puede ocurrir relativamente pronto. En los talleres de estampación, soldadura y pintura, básicamente hemos alcanzado una automatización del 100%”. añade.

    La ventaja china

    China tiene ventaja sobre EE.UU. gracias a su enorme base manufacturera. Motores, baterías, componentes electrónicos, engranajes y sensores: todo lo necesario para construir el cuerpo de un robot está al alcance de la mano.

    Imagen de una fábrica totalmente automatizada con brazos robóticos amarillos que son separadas por una especie de lonas verdes.

    BBC
    Las máquinas intervienen en cada etapa de la fabricación de los vehículos eléctricos de Leapmotor.

    “China también tiene una idea. Tiene un plan. Sabe dónde quiere estar dentro de cinco años. Planifican a nivel central, pero desglosan los objetivos hasta las regiones y municipios”, le explica a la BBC la doctora Susanne Bieller, secretaria general de la Federación Internacional de Robótica.

    “Si quieres construir un robot en Shenzhen, existe todo un ecosistema. Se tarda menos de una hora en conseguir los componentes necesarios para fabricarlo. En Europa puede llevar hasta una semana”, agrega.

    Sin embargo, reconoce que, aunque China es muy buena construyendo el “cuerpo” de los robots, EE.UU. sigue liderando la creación del “cerebro”, lo que incluye el desarrollo de la inteligencia artificial que los programa.

    Aún así, empresas chinas como DeepSeek y Moonshot han presentado nuevos modelos de IA que, según afirman, pueden competir con los mejores desarrollados en EE.UU.

    Impulsada por un enfoque de “código abierto”, en el que las nuevas empresas de IA comparten su programación, la innovación china ha logrado avanzar más rápido de lo esperado, pese a los controles estadounidenses sobre la exportación de chips avanzados críticos.

    Los analistas creen ahora que la siguiente fase de esta carrera no dependerá de quién tenga el mejor modelo de lenguaje, sino de quién consiga integrar esa inteligencia en millones de máquinas.

    Y por eso China también está invirtiendo en formar a una generación de estudiantes capaces de imaginar qué vendrá después.

    En el Instituto Técnico de Hangzhou, por ejemplo, los jóvenes pueden comenzar su formación desde los 15 años.

    Y la magnitud de lo que allí se enseña puede resultar asombrosa. Hay un edificio entero dedicado a motores y aeronáutica, así como una planta restringida para estudiantes que trabajarán en mantener a China a la cabeza del procesamiento de tierras raras, otro recurso estratégico clave en la competencia con Washington.

    Algunos consideran que esta es una solución para la persistentemente elevada tasa de desempleo juvenil de China, donde uno de cada cinco jóvenes tiene dificultades para encontrar trabajo.

    “Nuestros estudiantes tienen una gran demanda y las empresas incluso los reservan antes de que terminen sus estudios. No necesitan preocuparse en absoluto por encontrar empleo, y organizamos competiciones como parte de su formación”, afirma Chen.

    Una mujer vestida con un overol rosa revisa una máquina con atención.

    BBC
    La innovación china está impulsando las fábricas del país más rápido de lo previsto.

    “Es mejor encontrar tu lugar dentro de la ola tecnológica. En todo proceso de progreso se producen inevitablemente cambios estructurales, y precisamente en esos cambios se encuentran las futuras oportunidades laborales de los estudiantes”.

    Sin embargo, China sigue enfrentándose a serios desafíos económicos, desde una crisis inmobiliaria que continúa prolongándose hasta la enorme deuda de los gobiernos locales y un consumo persistentemente débil.

    No está claro si, ni de qué manera, la revolución que Pekín promueve resolverá estos problemas, y también resulta difícil medir cómo se sienten aquellos cuyos empleos podrían verse amenazados por los cambios venideros. ¿Crearán los robots prosperidad para ellos o simplemente sustituirán muchos de sus puestos de trabajo?

    “Mis estudiantes me preguntan qué ocurrirá en el futuro”, dice Chen.

    “Y yo les respondo que no lo sé. La tecnología está cambiando demasiado rápido. Pero no podemos quedarnos quietos ni dormirnos aquí. Tenemos que seguir avanzando para descubrir de qué somos capaces”, concluye.

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  • Qué es la reserva estratégica de petróleo de EE.UU. y por qué está en su nivel más bajo desde 1983

    Qué es la reserva estratégica de petróleo de EE.UU. y por qué está en su nivel más bajo desde 1983

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    Uno de los usos que Donald Trump quiere darle al crudo que su país obtendrá de Venezuela a partir de ahora es reabastecer la reserva estratégica de petróleo de EE.UU. (SPR, por sus siglas en inglés).

    El domingo, apenas dos días después de haber anunciado “el mayor acuerdo petrolero de la historia” con el gobierno interino de Venezuela que preside Delcy Rodríguez, el mandatario estadounidense precisó que destinará crudo venezolano para la SPR, señalando que esta se encuentra “virtualmente vacía por culpa de su antecesor en la Casa Blanca”, Joe Biden.

    Datos del Departamento de Energía de EE.UU. indican que, para el 21 de agosto pasado, la SPR contenía unos 298,7 millones de barriles, lo que equivale al 42% de su capacidad total estimada en 714 millones de barriles de crudo.

    Se trata del nivel más bajo que ha registrado la SPR desde enero de 1983, cuando contenía 300 millones de barriles.

    Gracias al acuerdo con Delcy Rodríguez, EE.UU. tendrá control mayoritario sobre yacimientos venezolanos que contienen unos 65.000 millones de barriles de petróleo.

    Esa cifra equivale al 141% de las reservas probadas de crudo de EE.UU, que ascendían a 46.000 millones de barriles al cierre de 2024, según la Agencia de Información Energética de ese país.

    Como “reservas probadas” se considera aquel petróleo que ha sido descubierto pero aún no ha sido explotado, sobre el cual se tiene una certeza razonable de que puede ser extraído de forma económicamente rentable mediante el uso de tecnologías ya existentes.

    La reserva estratégica de petróleo, en cambio, contiene crudo que ya ha sido extraído y se encuentra almacenado.

    Aquí te contamos qué es y a qué se debe su caída en EE.UU.

    Combustible para emergencias

    Un conductor empujan un automóvil hacia una estación de servicio durante la crisis del petróleo de 1973-1974, en Roslindale, Boston, Massachusetts, en 1973.

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    La crisis del petróleo de 1973-1974 generó largas filas de autos esperando para cargar combustible, que se volvió escaso y caro.

    La SPR es un enorme depósito de petróleo creado en la década de 1970 tras la crisis económica causada por el embargo petrolero que los países árabes impusieron a gobiernos occidentales por su apoyo a Israel durante la guerra de Yom Kippur (1973).

    Como consecuencia de este cese en el flujo petrolero, los precios del crudo se cuadruplicaron para 1974 y hubo problemas de escasez de combustible en Estados Unidos.

    La gente tuvo que hacer largas filas para llenar el tanque de combustible de sus autos.

    El aumento del precio del petróleo también afectó con fuerza la industria estadounidense que había sido diseñada para funcionar con combustible barato.

    Para evitar que en el futuro se presentaran situaciones similares, en 1975 se estableció la reserva estratégica con el fin de proteger a Estados Unidos de los vaivenes del mercado petrolero mundial y blindar al país de los problemas que puedan surgir en el abastecimiento de crudo.

    La SPR cumplió esa función durante la guerra del Golfo en 1991 y luego del huracán Katrina de 2005, que al afectar a parte de la infraestructura energética estadounidense hizo que se usara el petróleo de la reserva estratégica para compensar la caída.

    Sal y petróleo

    Físicamente, el crudo de la SPR está almacenado en un sistema de 60 cavernas subterráneas perforadas en roca salina que se extienden desde Baton Rouge (Luisiana) hasta Freeport (Texas).

    La sal es útil para proteger el crudo porque ambas sustancias no se mezclan, así que estos depósitos salinos son considerados como un almacén perfecto.

    Según explica en su página web el Departamento de Energía, esté depósito fue pensado originalmente para contener al menos 750 millones de barriles de crudo, pero su diseño actual la permite guardar 714 millones de barriles.

    A nivel del suelo no hay mucho que ver, simplemente algunas cabezas de pozos y tuberías.

    Los ductos se extienden a lo largo de miles de metros por el subsuelo y a través de ellos se puede empujar agua a alta presión para extraer el petróleo por medio de un simple proceso de desplazamiento.

    ¿Por qué ha bajado su nivel?

    Joe Biden pronuncia un discurso. Viste un traje oscuro, camisa clara y corbata roja.

    Getty Images
    Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, Biden autorizó la liberación de 180 millones de barriles de crudo de la reserva estratégica de petróleo.

    La SPR funciona como una suerte de depósito de emergencia del que las autoridades estadounidenses echan mano en situaciones de necesidad.

    Así, además de haber liberado parte de su petróleo durante la guerra del Golfo en 1991 y luego del huracán Katrina de 2005, también fue usada con motivo de la guerra en Libia en 2011, para minimizar el impacto de la paralización de la producción petrolera en ese país en el mercado de combustibles.

    Durante esos tres eventos, el uso de crudo de la SPR fue relativamente bajo en comparación con el volumen que tenía almacenado.

    Así, por ejemplo, durante la guerra del Golfo de 1991, las autoridades estadounidenses autorizaron el retiro de unos 33,75 millones de barriles, aunque al final solamente fueron usados 17,3 millones de barriles.

    En el caso del huracán Katrina se retiraron 20,8 millones de barriles, mientras que en la crisis de Libia, el volumen fue de 30,6 millones de barriles.

    Los mayores retiros de crudo de la SPR han sido, con diferencia, los ocurridos en los últimos cuatro años, en especial los realizados como respuesta a la invasión rusa de Ucrania en 2022.

    En marzo de ese año, el mercado petrolero entró en un periodo de turbulencia y el precio del petróleo escaló hasta los US$139 por barril, un incremento del 70% en comparación con un año antes.

    Ante esa circunstancia, el gobierno de Joe Biden autorizó el uso de 180 millones de barriles de la SPR, el mayor retiro de la historia para intentar detener la escalada del precio del crudo.

    En marzo de 2022, la SPR almacenaba 566 millones de barriles de crudo que para junio de 2023 se habían reducido a 347 millones, según datos oficiales del Departamento de Energía.

    A partir de entonces, las autoridades estadounidenses empezaron un proceso paulatino de reabastecimiento de la SPR que para febrero de este año tenía almacenados 415 millones de barriles de crudo.

    La guerra en Irán

    Donald Trump pronuncia un discurso desde un podio. Viste traje azul con camisa clara y corbata celeste.

    Getty Images
    La guerra contra Irán, lanzada por EE.UU. e Israel, también ha obligado a liberar petróleo de la reserva estratégica de EE.UU.

    El 28 de febrero de este año, Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán.

    En respuesta, el gobierno iraní cerró el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, por donde transita habitualmente el 20% del petróleo del mundo y un 20% del gas natural licuado que se exporta.

    El cierre de este paso estratégico trastocó de nuevo el mercado petrolero mundial, por lo que muchos países optaron por echar mano de sus reservas estratégicas de crudo.

    El pasado 11 de marzo la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) anunció que sus 32 miembros -entre ellos EE.UU.- habían acordado liberar 400 millones de barriles de crudo de sus reservas estratégicas, lo que constituye la mayor liberación coordinada de su historia.

    La IEA es una organización formada por países industrializados creada en 1974 como respuesta a la crisis provocada por el boicot petrolero de los países árabes durante la guerra de Yom Kippur.

    En el caso de EE.UU., la SPR almacenaba en febrero de este año – justo antes del inicio de la guerra contra Irán- 415 millones de barriles de crudo, volumen que se ha reducido hasta los 298 millones actuales en los últimos seis meses, lo que significa un descenso de 117 millones de barriles.

    Trump anunció que el proceso de reabastecimiento de la SPR se iniciará “en breve” con crudo venezolano.

    Sin embargo, las autoridades venezolanas todavía no han identificado públicamente ni los campos ni las empresas que se encargarán de explotarlos.

    Según la prensa estadounidense, se espera que el secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, viaje esta semana a Venezuela para cerrar y anunciar algunos de los acuerdos.

  • Por qué algunos restaurantes de EE.UU. están prohibiendo las propinas

    Por qué algunos restaurantes de EE.UU. están prohibiendo las propinas

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    La camarera Caroline Kraetzer gana US$40 por hora, el doble de lo que cobra la mayoría del personal de los restaurantes en San Francisco, California.

    Pero claro, comer donde ella trabaja es muy caro.

    Con un precio fijo de US$140 por persona, La Cigale es uno de los pocos restaurantes estadounidenses que pagan mejores salarios a sus empleados y no permite propinas.

    “Lo que ves es lo que pagas. No aceptamos propinas; sus amables palabras y sus visitas recurrentes serán suficientes”, se lee en un mensaje a los clientes.

    En Estados Unidos, la ley establece que quienes trabajan en rubros que reciben propinas cobren salarios significativamente menores que en otras actividades, y que la mayor parte de su sueldo no la tenga que pagar el empleador, sino los clientes con la propina adicional.

    El salario mínimo nacional en sectores con propinas es de US$2,13 por hora, mientras que en el resto de la economía el mínimo es de US$7,25.

    En los negocios que sirven comida, los clientes reciben una sugerencia de propina a adicionar al pagar, que no es el 10%, sino del 18%, 20%, 22% y hasta 25% de la cuenta (en algunos se incluye en la factura sin preguntar).

    Kraetzer asegura que es positivo no depender de la generosidad de desconocidos para pagar las facturas.

    Si bien los camareros de otros restaurantes pueden ganar mucho dinero con las propinas, ella lo matiza: “A menudo estás allí dos horas antes del servicio y otras dos cuando cierras, después de que los clientes se van, por lo que estás ganando el salario mínimo en esas horas”.

    ¿Más justo para los empleados?

    En el otro extremo de EE.UU., Rachel Miller, cocinera y propietaria de Nightshade Noodle Bar en la ciudad de Lynn, Massachusetts, adoptó un modelo sin propinas hace cinco años, cuando reabrieron sus puertas tras cerrar por la pandemia de covid-19.

    Su motivación era lograr un trato más justo para el personal de cocina.

    “Los que se deslomaban en la cocina, a menudo los menos visibles y reconocidos, se llevaban a casa una fracción de lo que ganaba el personal de sala en propinas por las mismas horas”, asevera.

    Persona selecciona una propina del 20% y firma en una tableta de pago digital en un restaurante.

    Universal Images Group vía Getty Images
    En Estados Unidos, los restaurantes sugieren un mínimo de 18% de propina.

    A Miller le resultó “profundamente inquietante” ver que el personal masculino blanco recibía mejores propinas que los demás.

    “Las propinas permiten a los clientes, consciente o inconscientemente, pagar a las personas de manera diferente según su género, raza u orientación sexual, y no estaba dispuesto a que eso determinara los ingresos de mi equipo”, explica.

    Para pagar mejores salarios al personal, Miller también subió los precios en el restaurante franco-vietnamita.

    Sus menús de degustación se venden a partir de US$102 por siete platos antes de las 18:00 y US$126 por nueve platos.

    “Nuestros precios son más altos que los de un restaurante similar porque cubren el costo total de pagarles a los empleados como es debido”, dice Miller. “Así es el negocio, y lo defiendo”.

    La cocinera Rachel Miller trabajando en su restaurante.

    Alyssa Blumstein
    Rachel Miller afirma que prohibir las propinas es más justo para su personal de cocina.

    Propinas y precios

    No todos los restaurantes que han adoptado el modelo sin propinas han tenido éxito, ya que a veces los clientes rechazan que el menú muestre precios más altos.

    El restaurante Talulla de Massachusetts eliminó las propinas en 2020 y pasó a remunerar a su personal de forma más equitativa, pero las volvió a implementar en septiembre del año pasado.

    “Intentamos mantener nuestro modelo sin propinas simplemente subiendo los precios de nuestro menú un 23%, pero solo pudimos sostenerlo durante los meses de invierno”, dice Danielle Ayer, una de las dueñas.

    “Gestionar un restaurante sin propinas resulta más caro en general”, añade.

    Esto se debe a que las propinas no se consideran parte de los ingresos de la empresa.

    Si un establecimiento sube los precios, su facturación se incrementa y debe pagar más impuestos.

    William Michael Lynn, profesor de gestión de alimentos y bebidas en la Universidad de Cornell y autor de The Psychology of Tipping (“La psicología de las propinas”), sostiene que el problema de eliminar las propinas radica en que a los clientes les cuesta comprender los cálculos.

    “Los precios más altos en el menú hacen que comer fuera parezca más caro porque la gente no tiene en cuenta que ya no deja propina”, argumenta, “y eso lleva a una menor demanda”.

    Amanda Cohen está de pie en la cocina de su restaurante con los brazos cruzados.

    Amanda Cohen
    Amanda Cohen dice que los clientes se alegran cuando se dan cuenta de que no tienen que dar propina.

    En Nueva York, el restaurante vegetariano Dirt Candy fue uno de los primeros en prohibir las propinas allá por 2015.

    “Quería que fuera más equitativo para todos”, relata la cocinera y propietaria Amanda Cohen, que ahora paga a su personal unos US$30 la hora.

    Muchos clientes “se sorprenden gratamente cuando se dan cuenta de que no tienen que dejar una propina del 20% adicional”, comenta.

    Cassidy Van der Kamp es una cineasta cuyo documental Tipless (“Sin propina”) se inspiró en su propia experiencia trabajando en un restaurante en Oakland, California, que dejó de aceptar propinas.

    Mientras que otros camareros renunciaron, Van der Kamp, a quien originalmente le pagaban unos US$10 la hora más propinas, decidió quedarse y, tras el cambio, ganó US$21 la hora.

    “Por primera vez tuve estabilidad, ya que sabía cuánto ganaba (…) y no tenía que preocuparme por las propinas bajas y pensar qué había hecho mal”, recuerda.

    “Cansancio por las propinas”

    Bandeja metálica con un recibo y una moneda utilizada para dejar propina sobre una mesa.

    NurPhoto vía Getty Images
    En Estados Unidos, la propina no necesariamente es un agradecimiento por el buen servicio, sino solamente el pago directo al camarero por su trabajo.

    Si bien a Van der Kamp le gustó la medida, Lynn dice que uno de los mayores desafíos de pasar a un sistema sin propinas es que puede ser difícil atraer y retener a los camareros a los que les gusta recibirlas.

    De todas formas, existe un auge de lo que se ha denominado “cansancio por las propinas”, el creciente malestar de la gente por tener que pagar propinas elevadas.

    ¿Dejarán más restaurantes de lado esta práctica?

    “A pesar del cansancio que genera el sistema de propinas, no creo que vaya a eliminarse a gran escala en un futuro próximo, ya que las desventajas económicas de quitarlo superan las ventajas”, opina Lynn.

    De vuelta en Nightshade Noodle Bar, Miller no se arrepiente de su decisión: “La prueba más clara es que el personal se queda”.

    “La rotación de personal en este sector es brutal, y tenemos empleados que llevan aquí desde que hicimos el cambio. Tanto mis clientes como mi equipo lo valoran enormemente”.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • La pequeña ciudad escocesa que busca migrantes para frenar la caída de su población

    La pequeña ciudad escocesa que busca migrantes para frenar la caída de su población

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    En mayo abrió sus puertas una nueva tienda en la decadente calle principal de la ciudad escocesa de Greenock. Anik African Store ha traído un pedacito de Nigeria, vendiendo ñame, plátano macho, okra y bagre.

    No es la única tienda de comida africana que hay aquí; hay otra a pocos metros, lo que muestra los cambios demográficos de la zona.

    Según los locales, hace cinco años era raro ver a una persona negra en Greenock. Ahora, cientos de africanos y refugiados se han mudado a la zona.

    De hecho, el ayuntamiento local ha ideado un plan para atraer aún más gente a esta zona del oeste de Escocia como medio para frenar el descenso de su población.

    Los escoceses “son encantadores y hospitalarios”, afirma Christianah Omilana, propietaria de Anik, quien llegó al Reino Unido en 2021.

    “Los inmigrantes vendrán cuando haya trabajo”, añade.

    Christianah lleva una sudadera con capucha de color verde claro y está de pie dentro de un supermercado bien iluminado, con estantes llenos de productos enlatados, aperitivos y alimentos a granel detrás de ella.

    BBC
    Christianah dice que la gente de Greenock ha sido muy acogedora y amable.

    Sin embargo, la falta de empleo ha sido un factor clave en la despoblación de Greenock y la región de Inverclyde. Ninguna otra zona en Escocia se ha visto más afectada por el descenso demográfico.

    Los residentes en Inverclyde son 22.000 menos que en 1981. Y se prevé que su población actual, de 78.000 habitantes, disminuya un 16% más en las próximas dos décadas.

    La principal prioridad del ayuntamiento es solucionar el problema de la falta de población, logrando que más residentes permanezcan en la zona y atrayendo a otros a nuevos habitantes.

    Es un pueblo encantador y acogedor, comenta Sunday, uno de los clientes de Anik, que acaba de mudarse aquí desde Devon.

    Él comenzó a trabajar en un hospital de Glasgow y ha venido a Greenock para reunirse con su esposa, quien trabaja en el hospital local, el Inverclyde Royal.

    “Si el ayuntamiento local puede proporcionar puestos de trabajo, todo en Greenock cambiará, porque a la gente [de África] le gustaría venir”, agrega Sunday.

    “Sugaropolis”

    La mayor parte de la población africana de Greenock trabaja o estudia en Glasgow o Paisley, y se ha sentido atraída por la ciudad debido a la vivienda asequible. Muchos han llegado con visados de trabajo cualificado, conocidos como patrocinios, lo que contribuye a reforzar la plantilla del sector sanitario y asistencial.

    La estrategia de repoblación del Ayuntamiento de Inverclyde se basa en intentar animarlos a que se establezcan aquí, así como en atraer a otros inmigrantes legales y a personas a las que se les ha concedido el estatus de refugiado para que se muden al lugar.

    Sin embargo, la falta de empleo es la raíz de los problemas de la ciudad.

    “Es un pueblo fantasma”, dice Tiffany, madre de un niño pequeño, a quien conocemos en un grupo local de padres y bebés. “No hay absolutamente nada. No hay nada que hacer, no hay tiendas. No hay trabajo”.

    Esta mujer de 29 años se mudó de Greenock para trabajar, pero regresó para criar a su hijo. Ahora, dice que se enfrenta a la posibilidad de marcharse de nuevo.

    “Me cuesta encontrar trabajos que se adapten tanto al cuidado de mis hijos como a mi vida personal. He considerado mudarme de aquí a Paisley porque allí hay muchas más cosas que hacer”.

    Si indagas en la historia industrial de Greenock, descubrirás un legado singular: en el siglo XIX, su estatus como centro mundial de refinación de azúcar le valió el apodo de “Sugaropolis”. Además, en esta ciudad costera se construyeron miles de barcos durante casi 300 años.

    Más recientemente, el fabricante de ordenadores IBM empleaba a más de 5.000 personas en su campus cerca de Greenock. Pero las instalaciones cerraron definitivamente en 2016.

    De hecho, en los últimos cuatro años, se han perdido otros 1.500 puestos de trabajo. Amazon, EE y otras empresas se han trasladado a otros lugares.

    Esta misma semana, el astillero local anunció el recorte de aproximadamente una cuarta parte de su plantilla. Mientras tanto, los seguidores del Greenock Morton, el equipo de fútbol local, han creado un fondo de ayuda para intentar evitar la quiebra del club.

    La ciudad ha quedado desolada; no es de extrañar que el primer ministro de Escocia, John Swinney, tenga previsto visitarla este mes para conocer de primera mano los problemas.

    Si bien muchos africanos trabajan en puestos relacionados con la salud y la asistencia social, las oportunidades laborales para los nacidos en la zona y los refugiados pueden ser difíciles de encontrar.

    “Cuando desaparece el trabajo, desaparece la gente”, dice Muriel, una de las decenas de residentes de edad avanzada reunidos en el Lyle Gateway Community Cafe, a tiro de piedra de la calle principal.

    Muriel y Pamela, dos mujeres, están sentadas juntas en el interior de un espacio comunitario, sonriendo mientras conversan; ambas llevan gafas y blusas de colores vivos.

    BBC
    Muriel y Pamela charlaron con nosotros en una cafetería ubicada en su iglesia local.

    Entre partidas de ping-pong y almuerzos abundantes y económicos, el grupo recuerda una ciudad vibrante, llena de gente y tiendas a las que querían ir.

    Ahora reina el desánimo, y palabras como “deprimente” y “vacío” salpican la conversación. Los jubilados también se muestran escépticos ante la estrategia de repoblación del ayuntamiento. Si bien les agrada la llegada de inmigrantes, se preguntan hasta qué punto sería sostenible dicha afluencia.

    El ayuntamiento necesita cientos de inmigrantes más cada año solo para mantener estable la población.

    —¿Dónde podrían trabajar? —pregunta Pamela—. La gente de Greenock no consigue trabajo, ni hablar de traer a otras personas.

    Más funerales que bautizos

    Visitamos la cafetería que se encuentra en Lyle Kirk, donde Jonathan Fleming ha sido el pastor de la Iglesia de Escocia durante los últimos cinco años.

    Él experimenta de primera mano la crisis de despoblación de la ciudad. Su iglesia celebra “muchos más funerales que bodas y bautizos”, explica.

    “Y ese cambio es mucho más drástico que antes”.

    La iglesia ha estado apoyando recientemente a algunos refugiados iraníes, y su experiencia es aleccionadora, afirma Fleming. Están desesperados por encontrar trabajo remunerado, pero no lo consiguen.

    “Quieren contribuir a la comunidad. Quieren ser independientes y no depender de la ayuda financiera, pero no pueden hacerlo; de hecho, en cierto modo, están atrapados en ella”.

    Jonathan se encuentra dentro de una iglesia, frente a un púlpito de madera con una cruz dorada sobre un fondo de madera.

    BBC
    El pastor Jonathan Fleming cuenta la experiencia de la comunidad iraní en Inverclyde.

    El número de personas que llegan a Inverclyde procedentes del extranjero se ha triplicado en los últimos tiempos, hasta alcanzar las 750 al año desde 2023. Cientos de migrantes africanos se han asentado en la zona, así como refugiados de Ucrania, Afganistán y otros países, muchos de ellos con historias positivas que contar.

    Como parte de su plan de repoblación, el ayuntamiento ofrece clases de inglés para quienes las necesiten y ayuda para acceder a empleos cualificados. Asimismo, se apoya a los centros educativos para que impartan una educación inclusiva y antirracista.

    Mo Almalarashid llegó a Greenock en 2018 como refugiado sirio sin saber una palabra de inglés. Dice que encontró una comunidad que lo apoyó y, tras estudiar mucho, ahora trabaja como instructor en un gimnasio local. “Siempre hubo gente dispuesta a ayudarme”, afirma.

    Pero han habido tensiones.

    Un adolescente local fue condenado a 10 años de prisión el año pasado por planear un asesinato en masa en la mezquita local.

    Y en junio, una protesta frente a un hotel local que alojaba a solicitantes de asilo resultó en la acusación de una mujer por un delito de odio y en heridas a tres agentes de policía.

    Sin embargo, en las elecciones al Parlamento escocés de mayo, Reform UK, que hace campaña activamente para reducir la inmigración a nivel nacional, quedó en un distante tercer lugar en Inverclyde, a unos 8.500 votos del candidato ganador del SNP (Partido Nacional Escocés), a pesar de haber presentado a su líder escocés en la circunscripción.

    Razones para quedarse

    Otras áreas administrativas locales se enfrentarán al mismo desafío de despoblación que Inverclyde en los próximos años. Se prevé que la población de Escocia, Gales e Irlanda del Norte comience a disminuir en la próxima década.

    Stephen McCabe, quien ha liderado casi exclusivamente el consejo municipal de Inverclyde, controlado por el Partido Laborista desde 2007, cree que su plan de repoblación está empezando a surtir efecto. Según él, la población se ha estabilizado en los últimos dos años, principalmente gracias a la inmigración.

    La repoblación es la base de todo lo que el Ayuntamiento de Inverclyde espera lograr, afirma McCabe, desde proyectos de vivienda y la renovación de edificios escolares hasta, quizás lo más importante, la creación de empleo.

    De pie a orillas del río Clyde, McCabe vislumbra oportunidades en los sectores marítimo, de energías renovables y de defensa, reimaginando el uso del río para el siglo XXI; aunque para ello necesitarán un importante apoyo de los gobiernos escocés y británico.

    Cuando se le pregunta sobre los solicitantes de asilo, a quienes en su mayoría no se les permite trabajar mientras esperan las decisiones del Ministerio del Interior, el político reconoce que existe “cierta inquietud”.

    Si bien el ayuntamiento ha participado “voluntariamente” en un programa de reubicación del Ministerio del Interior, acogiendo a más de 200 personas que solicitaban asilo, él cree que a la zona “se le ha asignado una parte desproporcionada”, y se dice que un contratista del Ministerio del Interior compró varias casas en la zona.

    Pero los inmigrantes y refugiados que pueden trabajar son bienvenidos en Inverclyde, afirma McCabe.

    “Sin esas personas, nuestro sistema de salud estaría en serios aprietos… Los refugiados que han llegado han traído beneficios a esta zona. Traerán ambición. Traerán niños a esta zona”.

    La población de Greenock no solo está disminuyendo, sino que también está envejeciendo. La falta de niños ha provocado el cierre de una guardería, mientras que las personas mayores tienen mayores necesidades de salud.

    Si a esto le sumamos los altos niveles de pobreza en la zona, la presión sobre los servicios públicos aumenta en un contexto de disminución de la base impositiva. Quienes permanecen en la zona pagan más: el impuesto municipal aumentó casi un 8% este año.

    Matthew Quinn se encuentra junto a la costa, con aguas azules en calma, edificios costeros y colinas verdes a sus espaldas.

    BBC
    Para Matthew Quinn, los políticos deberían centrarse en “los servicios públicos y en garantizar que tengamos un buen entorno para que la gente viva”.

    Sin embargo, no hace falta buscar muy lejos para encontrar una visión diferente de Greenock.

    A tan solo 15 minutos en coche se encuentra el centro de Gourock, que en su día fue una zona igualmente desfavorecida, y que ahora cuenta con una pequeña y próspera calle principal con comercios independientes, impulsada por una reciente inversión municipal de 5 millones de libras (casi US$7 millones) y por unos residentes con mayor poder adquisitivo.

    Matthew Quinn, residente local de 19 años y antiguo miembro del Parlamento Juvenil Escocés, afirma que Gournock ha asumido su futuro como “ciudad dormitorio” y cree que otras partes de Inverclyde deberían seguir su ejemplo.

    Matthew opina que el enfoque del ayuntamiento en la creación de numerosos puestos de trabajo locales es erróneo. Afirma que mucha gente ahora trabaja desde casa y que se debería aprovechar la proximidad de la zona a Glasgow, a unos 40 minutos de distancia.

    “Si aceptáramos que los puestos de trabajo están en Glasgow, entonces deberíamos centrarnos en los servicios públicos y en garantizar un entorno agradable para vivir. Creo que entonces tendríamos mucho más éxito”, afirma.

    “No es que [la gente] esté desesperada por irse, es que no hay razón para quedarse.”

    Derek Mitchell se encuentra frente a un antiguo edificio industrial de ladrillo con altas ventanas arqueadas y una valla metálica.

    BBC
    Derek Mitchell espera convertir una refinería de azúcar en desuso en un centro educativo.

    “Hay potencial”

    Ese es un reto que algunos residentes de Greenock están intentando afrontar.

    Derek Mitchell, rebosante de un optimismo contagioso, pretende convertir una antigua refinería de azúcar situada junto a un aparcamiento de Aldi en un centro dinámico que enseñe y motive a los jóvenes.

    Según él, centrarse en la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las artes y las matemáticas les proporcionará las habilidades necesarias para el futuro.

    “Si se crea un sentimiento de pertenencia, de forma natural y orgánica, la gente no querrá irse”.

    Adquirió el edificio como parte de un grupo de vecinos, quienes estiman que necesitará una inversión de 5 millones de libras esterlinas mientras continúan buscando socios.

    “Mucha gente está empezando a tomar las riendas de su vida”, afirma. “Ven que hay potencial; están hartos de esperar”.

    En un momento en que gran parte de Reino Unido está preocupado por la inmigración, la decisión de Inverclyde de acoger a migrantes y refugiados la distingue.

    Su escasez de población es grave, y su solución, sorprendente. Otras comunidades pronto se enfrentarán a un desafío de despoblación similar y podrían tomar como ejemplo lo que está haciendo Greenock.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

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  • “Ya ni intentamos refinanciar la deuda porque es impagable”: los millones de argentinos que se han convertido en morosos (y qué dice sobre la economía del país)

    “Ya ni intentamos refinanciar la deuda porque es impagable”: los millones de argentinos que se han convertido en morosos (y qué dice sobre la economía del país)

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    Eliana Yaynes e Iván Venencio se conocieron una mañana en un programa de radio. “¿Vos venís por el tema de la deuda?”, le preguntó ella con total naturalidad. “Sí”, respondió él, como si fuera lo más normal del mundo.

    Y es que hoy, en Argentina, tener deudas es muy común. Tan común que -según cifras del Banco Central y de consultoras locales- más de 20 millones de ciudadanos están endeudados y aproximadamente 6 millones están en mora (aquellos que se han retrasado en el pago de sus deudas o simplemente ya no las pagan).

    Eso significa, como concluyó la consultora Analytica, que uno de cada tres argentinos tiene problemas para cancelar la deuda que adquirió, sea con un banco, una billetera digital, una casa de electrodomésticos o un prestamista.

    El 20 de agosto, el mismo día que Iván y Eliana fueron entrevistados, se realizó en Buenos Aires la primera marcha de ciudadanos endeudados que reclamaban mecanismos para refinanciar sus deudas y protestaban contra la decisión del gobierno de Javier Milei de no intervenir en esta crisis.

    Funcionarios del gobierno argentino han definido esta situación como “un asunto entre privados”. El presidente, incluso, llegó a preguntar en una entrevista del medio La Nación+ si “les pusieron una pistola en la cabeza” para endeudarse.

    BBC Mundo se comunicó con Presidencia de la República Argentina para solicitar comentarios sobre estas palabras del mandatario, pero no obtuvo respuesta hasta el momento de la publicación de este artículo.

    Eliana, quien celebró el triunfo de Milei hace dos años, dice ahora que le parece surreal escuchar este tipo de razonamientos.

    “No pueden pensar que una lo hizo de capricho. Una suerte de ‘estaba aburrida y creí que lo mejor para mi vida iba a ser endeudarme’. Esa subestimación es tristísima y es degradante”, le dice a BBC Mundo desde Buenos Aires.

    Ella y su marido están pagando cuatro préstamos. “No hice un cálculo fino pero, antes del cuarto préstamo, yo calculaba que debía unos 10 millones de pesos (US$6.620)”.

    Hombre con un cartel con un dibujo de un revólver

    Getty Images
    La postura de Milei generó críticas en grupos de personas endeudadas.

    “Si vos no podés sanear las deudas y querés pagar, tenés que tomar crédito. El gobierno lo hace cuando va al FMI (Fondo Monterario Internacional), ¿por qué los de la micro(economía) no lo vamos a hacer?”, dice Iván, quien no votó por Milei ni por su rival peronista en la última elección.

    Él y su mujer tienen hoy deudas con bancos y con familiares: “En las dos tarjetas con mi banco debo 10 millones de pesos en cada una. En las dos tarjetas de mi mujer en su banco se deben 8 millones (US$5.295) en una y 9 millones (US$5.957) en la otra”.

    Una deuda “impagable”

    Iván se acuerda perfectamente del día en que todo empezó a descontrolarse: el 9 de febrero de 2025.

    Hasta ese momento, ambos trabajaban como asalariados y, además, él sumaba un segundo ingreso como conductor de automóvil para una aplicación.

    Gracias a ese segundo ingreso podían permitirse, por ejemplo, las vacaciones que habían planificado en Brasil ese febrero. Pero al llegar al país vecino con su “familia ensamblada” -él con su hija y su mujer con su hijo- se enteró de que su suegro había muerto.

    “Entonces sacamos pasajes para mi mujer y su hijo para que pudieran volver. Eso fue un gasto que no teníamos planificado y, obviamente, se ‘tarjeteó’. Luego mi mujer pierde un embarazo en marzo y, sumado a la pérdida de su padre, arranca con licencia psiquiátrica en su trabajo”, le cuenta a BBC Mundo desde la capital argentina.

    En agosto de 2025 se incendió el auto con el que Iván sumaba un segundo ingreso. El seguro solo pagó la mitad y tuvo que endeudarse más para pagar la reparación. A eso hay que sumar que ese segundo ingreso era cada vez menor.

    “Mucha gente en el país se fue quedando sin trabajo y empezó a trabajar con el auto. Para que te des una idea, yo cuando empecé en 2021 ganaba un 1,8 millones de pesos (US$1.191) manejando medio tiempo. Cuando pasaron los meses estaba facturando menos de un millón (US$660). Y el alquiler del departamento, la luz y el gas seguían aumentando”.

    En noviembre, Iván entró en depresión. Después, tanto su mujer como él se quedaron sin trabajo. Ella ha logrado recientemente uno nuevo y él ahora maneja su auto entre 10 y 12 horas al día para poder pagar los gastos mínimos de la familia, pero no la deuda.

    “Cuando empezás a mirar los intereses, es una cosa que se nos tornó totalmente impagable. Ya no intentamos negociar una refinanciación porque no la podemos pagar”.

    Un matrimonio heterosexual con sus dos hijos adolescentes

    Gentileza Iván Venencio
    Iván Venencio y su familia.

    El problema de los morosos

    Para Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que elaboró un informe sobre el endeudamiento en el país sudamericano, el número de 20 millones de personas endeudadas no es el dato más preocupante.

    “A ver, si voy a comer hoy a la noche y pago con la tarjeta, entre el momento de la cena y el momento en que pago estrictamente, estoy endeudado. Para mí el problema son los 6 millones de morosos, es decir, los que tienen 90 días de retraso en el pago de su deuda”.

    Para colmo, añade, el 55% de los casi 6 millones -unos 3 millones y medio aproximadamente-, tiene deudas que, técnicamente, se consideran irrecuperables, como la que Iván considera impagable.

    El otro factor a tener en cuenta es por qué la gente se endeuda. Si uno pide un crédito para comprar un teléfono móvil -señala Letcher- eso es positivo para la economía. Pero si el préstamo es para pagar la comida del día o los servicios básicos es lo opuesto.

    “He hablado con varios presidentes de bancos que me confirman que, más o menos, el 90% del atraso en el pago de tarjetas de crédito son compras en supermercado, básicamente, alimentos”, señala.

    En su opinión, la cifra tan alta de deudores morosos es consecuencia de la caída del ingreso de los hogares argentinos, que se ha compensado con endeudamiento.

    “Mirá, yo estoy en la ciudad de Buenos Aires, aquí el subte aumentó 2.000%, el tren 1.800%, los servicios 850%, pero el salario subió un 300%. Y estoy hablando de gastos que uno tiene que pagar sí o sí, porque yo no puedo dejar de tomar el ‘bondi(autobús). Entonces, cuando tomo una deuda para pagar la luz, al mes siguiente tengo que pagar otra vez la luz y aún tengo la deuda”.

    Los precios aumentan más que los sueldos en Argentina.

    Getty Images
    Los precios aumentan más que los sueldos en Argentina.

    La deuda y sus consecuencias

    Eliana no recuerda un día en particular en que todo se fue de control. Fue más bien un proceso gradual

    A principios de 2025, ella trabajaba como responsable de un local de decoración y revestimiento pero, en busca de un mejor sueldo, consiguió un trabajo en ventas en un negocio mayorista.

    “El problema es que cuando empiezo en mi nuevo trabajo el cuerpo no me dio porque yo trabajé en ventas hasta mis 30 años, y le pateaba, metía, iba, visitaba clientes, pero ahora con 47, el cuerpo me pasó factura. Cada día era salir, intentar y morir en el intento, hasta que lo dejé”.

    Paralelamente, su pareja, que desde hacía años trabajaba como conductor de aplicaciones (Uber, Cabify…), vio cómo sus ingresos se reducían debido a la cantidad de gente que comenzó a trabajar también detrás del volante.

    “Entonces esa superpoblación hizo que obviamente nos baje a nosotros muchísimo el ingreso acá. Y al no trabajar yo, se empezaron a pagar con tarjeta cosas que antes no se pagaban así, como los gastos del auto: combustible, repuestos, cambios de aceite y filtros”.

    La tarjeta que usaban era una extensión de la tarjeta del padre de Eliana y, ante la escasez de efectivo, la única herramienta que tenían para pagar era a través de una billetera virtual.

    “Y lo que hacíamos era tratar de financiar todo en cuotas, pero en algún punto era como una mentira, pensar que como lo ‘cuoteás’, las cuotas son chiquititas, pero después, por más que sean chiquititas, si son muchas, se hace una bola de nieve”.

    En enero de este año, a Eliana le diagnosticaron un cáncer de mama, que ella atribuye -en parte- a la angustia por las finanzas familiares, y esto la sorprendió sin su cobertura médica privada.

    “En octubre del año pasado, por las complicaciones económicas, dejamos de pagar la cuota de la medicina prepaga, pero ahora esto vuelve a ser prioridad y hay que ponerse semi al día con estos pagos, así que cada mes pagamos la cuota más vieja que debemos porque no tenemos dinero como para ponernos completamente al día con toda la deuda”.

    “Culpa y vergüenza”

    La manifestación del 20 de agosto fue organizada por la CGT (Central General de Trabajadores) en defensa de los trabajadores endeudados, pero también participaron grupos como Endeudadxs Organizados, que se han constituido a partir del acercamiento espontáneo entre personas con deudas.

    Fernando Moyano, uno de los tres voceros de este grupo, dijo a BBC Mundo que todo empezó con una deuda que no podía cancelar. Pensaba “que era un fracaso mío personal, pura y netamente”, dice. Hasta que comenzó a contactar con otras personas en su misma situación.

    En sus conversaciones con personas endeudadas ha encontrado desde jóvenes que no pueden acceder a un trabajo formal y a un salario decente, hasta jubilados que han perdido el acceso a ciertas medicinas en la salud pública y se endeudan para pagar estos medicamentos.

    También habló con gente que se endeudó en apuestas deportivas, ruletas digitales o juegos del celular.

    “La cuestión de lo instantáneo, que te permite, por ejemplo, sacar un crédito en minutos desde tu teléfono en una billetera virtual, trae problemas similares a los del juego. La gente prueba suerte porque piensa que eso no le va a cambiar mucho su economía financiera, hasta que llegan las deudas por juego y con eso, la culpa y la vergüenza”.

    El principal reclamo de Endeudadxs Oranizados es la declaración a nivel nacional de una emergencia crediticia, que implique un reconocimiento oficial de que esta crisis está ocurriendo y lleve a tomar medidas para contrarrestarla como, por ejemplo, una regulación de lo que se puede cobrar en intereses a los deudores.

    Aunque no espera una reacción positiva por parte del gobierno de Milei, Moyano apuesta a los proyectos de ley que se han presentando en el Congreso por parte distintas bancadas.

    Vendedora en Argentina

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    Muchos argentinos están pidiendo préstamos para costear las compras de productos básicos.

    La precarización de la deuda

    Hernán Letcherz, de CEPA, explica que los bancos, luego de 180 días de mora, pueden renegociar la deuda con el cliente, no prestarle más mientras le exige el pago de la deuda o vender esta cartera a una agencia externa de cobranza.

    Cuando la persona no puede recurrir más al banco, la otra alternativa que tiene -más allá de familiares y amigos- es pedirle prestado a una billetera virtual o a una fintech, empresas que usan la innovación digital para ofrecer servicios financieros rápidos, fáciles y accesibles.

    “Es muy fácil sacar un crédito en estas aplicaciones. Yo abro la aplicación, aprieto un botón y tengo la plata en mi cuenta. Después la tengo que pagar. Yo creo que esta facilidad también ayudó a incrementar el nivel de endeudamiento”, dice Letcher.

    Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, señala que la adopción de estas billeteras virtuales se consolidó en Argentina durante la pandemia y que estos proveedores de servicios financieros digitales se orientaron desde el inicio al creciente sector informal: trabajadores sin contratos de empleo seguros, prestaciones laborales, protección social o representación sindical.

    “Argentina tiene un problema de informalidad muy grande y lo que hacen las fintech es apuntar a ese público. Ellos les dicen a los bancos ‘yo le voy a prestar a alguien a quien vos no le prestás’ y sostienen que lo que hacen es ‘inclusión financiera’”.

    Los niveles de morosidad de los deudores de billeteras virtuales suelen ser mayores que los de los bancos y, como las entidades bancarias, las fintech pueden vender estas carteras de morosos a empresas que se dedican exclusivamente a la cobranza.

    Estas empresas, indica Letcher, pueden llamar a todas horas a la persona endeudada e incluso divulgar su condición de moroso: “Es muy traumático, yo conozco mucha gente a la que llamaron a su empresa diciendo que estaba endeudado”.

    Tres personas frente a un cartel que dice Endeudados Oranizados.

    Gentileza Fernando Moyano
    Fernando Moyano junto a las otras dos voceras del grupo, Oriana Fernández y Vanesa Bitocco.

    El tercer paso de la precarización del endeudamiento -tras no poder solicitar un crédito a un banco o a una billetera digital- es pedirle dinero a un prestamista con una tasa de interés absolutamente desregulada. La forma de cobranza puede implicar que ingresen a la casa de la persona en mora para llevarse una cocina o el televisor, señala Letcher.

    Javier Alonso, el ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, gobernada por el peronismo, dijo a medios locales que este tipo de cobros se está volviendo cada vez más violento:

    “Se han duplicado los hechos delictivos -homicidios, intentos de homicidios, amenazas, tiros en las piernas- porque tenían deudas de dinero con delincuentes, con estructuras de narcomenudeo que están prestando plata. Las familias empiezan pidiendo un millón de pesos y en cinco meses deben 25 millones (US$16.545)”.

    Las tasas de interés detrás de la deuda

    Cuando BBC Mundo consultó al vocero de Endeudadxs Organizados sobre los obstáculos que encontraba la gente que quería pagar sus deudas pero no lo lograba, Fernando Moyano destacó tres:

    “Las tasas de interés abusivas que existen en billeteras virtuales y en los bancos mismos; los salarios, que están congelados y pisados por abajo de los niveles de la inflación, y las tarifas (de los servicios básicos), que están por encima de la inflación”.

    Con respecto a las tasas de interés, Caprarulo señala que, mientras la política fiscal del gobierno de Milei no cambió -siempre apostó por la “motosierra” y el recorte de gastos-, la política monetaria y el manejo de las tasas de interés fue más errática.

    “Esto generó saltos muy fuertes en las tasas de interés y mucha volatilidad; cuando comenzó a aumentar la mora, las tasas de interés para las familias quedaron en niveles muy altos respecto de la inflación”.

    El director de Analytica indica que la tasa nominal anual (TNA) está “en los bancos que prestan más barato” en un 70%, y la inflación proyectada por los próximos 12 meses está, aproximadamente, en un 30%.

    Esta información de los bancos es más precisa que la que se tiene sobre otros actores como las billeteras virtuales, explica Caprarulo, porque estos servicios digitales muchas veces modifican las tasas dependiendo del cliente y del préstamo que va a tomar.

    Javier Milei, Karina Milei y Luis Caputo

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    Tanto Javier Milei (izq.) como su ministro de Economía, Luis Caputo (der.) han declarado que el Estado no va a intervernir en esta crisis.

    “Vos abrís tu celular con una billetera y a vos te va a decir, por ejemplo, que te presta a tal tasa -por tu récord crediticio, por tus ingresos-, que puede ser mejor de la que me va a ofrecer a mí. Al mismo tiempo, el sector fintech presta por plazos mucho más breves: vos podés sacar un préstamo por 10 días y entonces la tasa es distinta”.

    Para Letcher, director de CEPA, “cuando pasás de un banco a una billetera, pasas de un costo financiero total (el valor total del crédito o financiamiento que incluye las tasas de interés, los gastos de otorgamiento, de cancelación, IVA y adicionales) de 180% a un costo financiero total que puede llegar al 1.500%, y el nivel de exigencia en la cobranza no es el mismo”.

    Las fintech suelen defenderse indicando que le prestan dinero a personas del sector informal que tienen un mayor riesgo de no poder pagar los créditos, por lo que a mayor riesgo, mayor tasa.

    Cuando BBC Mundo se comunicó con el Ministerio de Economía para conocer la posición del ministro Luis Caputo sobre los niveles de endeudamiento, el rol del Estado y las tasas de interés que cobran las billeteras virtuales, la vocera del Ministerio nos remitió a una conferencia de prensa del pasado 13 de agosto.

    Ese día, consultado sobre tasas de interés de los servicios financieros digitales cuyos valores oscilan entre 400% y 700%, Caputo respondió:

    “Si están cobrando tasas de 400% y 700%, obviamente que son abusivas. Hoy no hay nada que les impida a ellos hacerlo. Esa es la realidad”.

    Cuando se le preguntó si el Estado iba a intervenir, el ministro reiteró que era un “tema entre privados” y concluyó:

    “No hay que confundir la empatía con las políticas públicas”.

  • Cómo puede contraatacar Canadá para perjudicar a la economía de EE.UU. (y a Trump) en plena guerra comercial

    Cómo puede contraatacar Canadá para perjudicar a la economía de EE.UU. (y a Trump) en plena guerra comercial

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    ¿Qué margen de maniobra tiene realmente Canadá en la creciente disputa comercial con Estados Unidos, si cerca del 70% de sus exportaciones dependen de su vecino del sur, que además es la economía más grande del mundo?

    Canadá es el principal cliente de 26 de los estados de EE.UU., entre ellos Maine, Michigan y Wisconsin.

    Asimismo, se encuentra entre los tres primeros para 45 de los 50 estados de EE.UU., lo que sugiere que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, tiene opciones en el actual enfrentamiento.

    Carney prometió igualar “dólar por dólar” los aranceles de su vecino y este martes su gobierno anunció una serie de impuestos a las importaciones estadounidenses.

    Entre una amplia gama de productos, Ottawa informó que impondrá entre el 15% y el 50% al acero, los productos lácteos y los electrodomésticos.

    En total, el monto de estos aranceles supera los US$20.000 millones.

    Las encuestas ya sugerían antes del anuncio que la mayoría de los canadienses estarían descontentos si su gobierno tomaba el camino contrario y hacía concesiones significativas a EE.UU.

    Este sentimiento lo comparte el primer ministro de Ontario, Doug Ford, uno de los críticos más acérrimos de Donald Trump al norte de la frontera, quien respondió a las amenazas arancelarias diciéndole al presidente estadounidense que “se fuera al diablo”.

    Estas son algunas áreas en las que Canadá puede ejercer presión económica.

    Energía y minerales críticos

    Carney señaló el sábado que Canadá suministra la gran mayoría de las importaciones estadounidenses de gas natural y electricidad, y alrededor del 60% de las de petróleo crudo.

    “No creo que quieran que dejemos de enviar esa energía”, dijo.

    Presionar a EE.UU. en materia energética no forma parte de las contramedidas anunciadas este martes, aunque varios funcionarios han dicho explícitamente que esta opción no está descartada, y no todas las autoridades provinciales se han mostrado dispuestas a utilizar esa ventaja.

    Una estación de gasolina de Petrocanada

    Artur Widak/NurPhoto vía Getty Images
    Canadá es el principal proveedor de electricidad, gas y petróleo de EE.UU., una ventaja que Ottawa estudia utilizar.

    Ford, cuya provincia de Ontario alberga la industria automovilística de Canadá, está abierto a ver hasta dónde puede llegar la disputa y ha dicho que “un recargo energético está sobre la mesa”.

    El mandatario regional sugirió brevemente la posibilidad de aplicar un recargo del 25% a todas las exportaciones de electricidad a EE.UU., lo que, según estimaciones de su gobierno, afectaría a 1,5 millones de hogares y empresas en Michigan, Minnesota y Nueva York.

    El país es también una importante fuente de materias primas clave, como la potasa, un producto utilizado en la fabricación de fertilizantes del que Canadá es el principal proveedor mundial.

    “Me encantaría ver a (Trump) hacer funcionar los autos sin petróleo. Me encantaría verlo cultivar verduras y frutas sin potasa”, declaró Ford el lunes.

    “El presidente Trump nos subestima, y ese es el mayor error”, agregó.

    Canadá también posee importantes reservas de minerales críticos como litio, níquel y grafito.

    EE.UU. es el principal destino de las exportaciones minerales de Canadá, otro punto en el que Ottawa podría ejercer presión.

    Ford también tomó la iniciativa, declarando en una entrevista con Associated Press que EE.UU. “no obtendrá ni un grano de arena de Ontario”.

    Una grúa transportando un contenedor en un puerto lleno de contenedores de carga.

    Graham Hughes/NurPhoto vía Getty Images
    Canadá y EE.UU. tienen un gran intercambio comercial, pero la balanza favorece ampliamente a los canadienses.

    Poder adquisitivo

    Canadá ya ha demostrado que puede causar problemas económicos en EE.UU.

    Incluso antes de que fracasaran las negociaciones comerciales, la decisión de la mayoría de las provincias de prohibir la venta de alcohol estadounidense en las licorerías, en respuesta a la primera oleada de aranceles impuestos por Washington a principios del año pasado, asestó un golpe devastador a ese sector.

    El vino estadounidense sufrió un desplome significativo en sus exportaciones, que el Instituto del Vino calificó como “la perturbación de mercado más importante en décadas”.

    Las exportaciones de vino estadounidense a Canadá cayeron un 78% interanual, lo que representa una pérdida de US$357 millones en valor de exportación, según datos del gobierno.

    La asociación de destiladores reportó cifras similares, indicando que las prohibiciones provinciales han provocado una caída de más del 70% en las exportaciones de licores estadounidenses.

    El boicot se mantiene vigente en 11 de las 13 provincias y territorios canadienses. Esta prohibición es motivo de gran frustración para la administración Trump.

    Si bien ese boicot al alcohol ha sido impuesto por líderes políticos, también existen decisiones ciudadanas de muchos canadienses que han perjudicado la economía de su vecino, como abstenerse de viajar a EE.UU.

    A pesar de un ligero repunte en los viajes por carretera a EE.UU. en abril, los canadienses realizaron 800.000 viajes menos ese mes en comparación con el mismo período de 2024, antes de que Trump volviera al cargo, según datos nacionales.

    El boicot turístico provocó una pérdida de ingresos de aproximadamente US$2.350 millones a EE.UU. el año pasado.

    Algunas ciudades y estados estadounidenses han hecho un llamamiento a los canadienses para que regresen mediante anuncios específicos y ofertas especiales.

    Un cartel que dice la ciudad de Palm Springs, en California, con corazón en la que se ve la bandera de Canadá.

    Myung J. Chun / Los Angeles Times vía Getty Images
    Ante la caída en el número de turistas canadienses, algunas ciudades de EE.UU. han lanzado campañas y ofertas para atraerlos de vuelta.

    Presión política

    El momento oportuno y la voluntad política canadiense también podrían ser una herramienta para las negociaciones.

    Los canadienses saben que sufrirán las consecuencias económicas de esta disputa: los analistas financieros estimaron que los aranceles más recientes del 50% sobre importaciones canadienses por valor de unos US$20.000 millones podrían reducir el PIB del país entre un 0,3% y un 0,6% a corto plazo.

    Aun así, la mayoría de los ciudadanos respalda ampliamente la decisión de Ottawa de negociar con firmeza con la administración Trump, y otros líderes políticos canadienses han mostrado un frente unido.

    Una encuesta realizada el fin de semana por Angus Reid indicó que alrededor del 76% de los canadienses apoya la decisión de Ottawa de abandonar las negociaciones comerciales, a pesar de la preocupación que sienten por la seguridad de sus propios empleos.

    Las elecciones legislativas de mitad de mandato en EE.UU. se acercan rápidamente, con la economía como tema central para los votantes y un precario control republicano del Congreso.

    Dos de las contiendas senatoriales más importantes se libran en Michigan y Maine, estados que limitan con Canadá y a los que envían la mayor parte de sus exportaciones.

    El Laboratorio de Presupuesto de Yale calcula que, según la legislación actual, los aranceles globales de Trump costarán a los hogares estadounidenses unos US$1.100 anuales.

    Cualquier aumento adicional en los costos de los bienes y el impacto más amplio de la disputa comercial en las empresas podrían generar un mayor descontento del público estadounidense con respecto a la economía.

    Un camión que transporta vehículos en la frontera en un puente y se ven las banderas de Canadá y de EE.UU.

    Joe Raedle/Getty Images
    Canadá es uno de los principales mercados de la industria automotriz de EE.UU. y los nuevos aranceles amenazan con golpear las ventas.

    El lunes, Carney afirmó que los trabajadores estadounidenses se verán perjudicados por la reciente amenaza de Trump de aumentar los aranceles sobre los automóviles y las autopartes procedentes de Canadá al 50% después del 1 de enero.

    “¿Qué mensaje se transmite a los trabajadores de Michigan, Ohio, Kentucky y Alabama? Estos trabajadores dependen absolutamente de Canadá, su mayor consumidor”, afirmó, y añadió que Canadá compra más autos estadounidenses que la Unión Europea (UE) y otros países.

    El lunes, en la cadena de noticias estadounidense CNN, el primer ministro de la Columbia Británica, David Eby, señaló que los consumidores estadounidenses verán el impacto de los aranceles en una gran variedad de productos.

    “Si estás construyendo una casa nueva, la madera contrachapada te saldrá más cara; si estás cambiando el suelo, también las chapas de madera; si te vas a casar, las flores de la decoración; y, si vas a pescar, las cañas de pescar también te saldrán más caras”, ilustró.

    “Es una política extraña para los estadounidenses. Les va a perjudicar”, remató.

    Ford, uno de los líderes canadienses que más ha cuestionado los aranceles de la administración Trump, tampoco descartó la posibilidad de tomar medidas de represalia específicas contra los estados gobernados por los republicanos de EE.UU. y así “asegurarse de que la economía estadounidense sufra las consecuencias”.

    En cuanto a las próximas elecciones legislativas de noviembre, Ford dijo: “Si me lo permitieran, estaría allí tocando puertas”.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.