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  • Abelardo de la Espriella se perfila como el ganador en las elecciones de Colombia

    Abelardo de la Espriella se perfila como el ganador en las elecciones de Colombia

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    Abelardo de la Espriella, quien fue abogado penalista y carece de experiencia política previa, el domingo parecía encaminarse a lograr una victoria por un estrecho margen en las elecciones presidenciales de Colombia, lo que supondría un triunfo para sus fervientes seguidores, la derecha internacional y el presidente Donald Trump, quien le había dado su apoyo.

    De la Espriella –que pasó de abogado de Miami impecablemente vestido a populista con camiseta de fútbol y sombrero de toquilla– ganó el 49,7 por ciento de los votos con más del 99 por ciento de los votos escrutados, según los resultados preliminares. Iván Cepeda, político de izquierda y veterano defensor de los derechos humanos, recibió el 48,7 por ciento.

    La victoria de De la Espriella devolvería a Colombia a un gobierno conservador tras cuatro años de mandato de Gustavo Petro, el primer político de izquierda del país. Además, supone un paso más en el giro regional hacia la derecha que vive Latinoamérica durante el segundo mandato de Trump.

    A medida que se iban conociendo los resultados, Bogotá, la capital, estalló con el estruendo de gritos, bocinas de coches y vuvuzelas. La gente salió en masa a las calles, ya fuera para celebrar o para manifestarse en contra. El presidente Petro dijo en redes que “no se puede proclamar ninguno presidente” hasta que se hubieran escrutado los votos, que es el proceso habitual, pero los gritos de “Fuera Petro” resonaban por todas partes.

    En Barranquilla, en la costa Caribe de Colombia, estallaron los fuegos artificiales y los seguidores de De la Espriella agitaban bengalas mientras esperaban a que apareciera. En declaraciones a un medio de comunicación, De la Espriella dijo: “Derrotamos al régimen”.

    Cepeda dijo a sus seguidores en Bogotá que esperaría al recuento completo de los votos, pero que aceptaba los resultados preliminares. Refiriéndose a los millones de personas que votaron por el gobierno de izquierda que propuso, Cepeda dijo: “Y aquí estamos ante el pueblo colombiano para decirles que somos una fuerza indiscutible en Colombia”.

    El domingo por la noche, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, dijo en las redes sociales que había llamado a De la Espriella para felicitarlo. “El gobierno de Trump espera trabajar codo con codo con su futuro equipo de gobierno”, escribió.

    De la Espriella, de 47 años, llevó a cabo una campaña de gran impacto, con llamas generadas por computadora, videos de tigres –su mascota– creados con IA y cánticos ensordecedores contra Petro que terminaron por convertirlo en una especie de celebridad.

    Además, prometió “destripar” a la izquierda en Colombia y ha pedido al gobierno del presidente Trump que tome medidas contra sus adversarios políticos, lo que ha llevado a sus críticos a describirlo como un autócrata en ciernes.

    Los resultados, que dio a conocer la agencia gubernamental encargada de supervisar las elecciones, revelaron la mayor participación electoral desde que Colombia implantó el sistema de dos vueltas hace más de tres décadas, así como el margen más ajustado entre dos candidatos.

    De la Espriella hizo campaña con una plataforma ahora popular entre los líderes de derecha de la región: prometió restablecer la seguridad ante la preocupación por la delincuencia, rescatar al país de lo que describió como la ruina económica provocada por la izquierda y acabar con la corrupción.

    En su campaña, de un nacionalismo estridente, se apropió de la bandera, de la camiseta de la selección colombiana de fútbol y del lema patriótico “¡Firme por la patria!”.

    No obstante, tomó prestadas ideas –y una hábil estrategia en redes sociales– del líder de mano dura de El Salvador, Nayib Bukele, y del presidente de Argentina, Javier Milei, dos figuras enormemente populares en Latinoamérica.

    Al igual que esos líderes, De la Espriella adoptó un tono agresivo. Prometió construir megacárceles y recuperar el país de las políticas progresistas y la “ideología de género”, poniendo a Dios y a la familia en primer lugar.

    Su promesa de dar caza a los delincuentes y aplastar a los “narcoterroristas” de Colombia –un término tomado de Trump– caló hondo entre sus seguidores, mientras que alarmó a quienes se oponían a él, alimentando el temor a un mayor derramamiento de sangre y al autoritarismo.

    “Suena como régimen militar”, dijo Andro Giovanny Camelo, un taxista de 44 años de Bogotá.

    Gran parte del apoyo a De la Espriella provino de las ciudades, no de las zonas rurales remotas donde los grupos armados se disputan las rutas del tráfico de cocaína y las minas ilegales de oro. Pero el candidato aprovechó el temor a un regreso de la violencia extrema de décadas pasadas, cuando grupos guerrilleros colocaban bombas y secuestraban personas incluso en las transitadas calles de Bogotá.

    También se centró en la extorsión generalizada de los grupos criminales, que ha paralizado a las pequeñas empresas.

    Karlos Morales, un camarero de 28 años que votó el domingo en Barranquilla, dijo que una mayor seguridad traería más empleo e inversión extranjera, que se han visto mermados bajo el mandato del presidente Petro.

    Morales dijo que la izquierda había pedido una oportunidad, pero que él no había visto resultados muy buenos.

    Para reforzar su mensaje sobre la seguridad, De la Espriella hizo campaña con un chaleco antibalas, pronunció discursos en mítines detrás de un cristal blindado y denunció la violencia de la campaña, incluidos los asesinatos de otro candidato presidencial conservador y de dos de sus propios colaboradores de campaña.

    De ocupar la presidencia, De la Espriella enfrentará enormes desafíos que podrían poner a prueba su popularidad, desde someter a grupos armados que cuentan con drones y otros armamentos sofisticados hasta hacer frente a un importante déficit presupuestario tras el elevado gasto del gobierno de Petro. También tendrá que abordar la nacionalización del sistema de salud, que, según muchos colombianos, les ha dificultado el acceso a la atención médica y a los medicamentos.

    Ha transmitido confianza al destacar a su vicepresidente.

    Aunque De la Espriella se presentó como un independiente antisistema y de mano dura, eligió como compañero de fórmula a un respetado exministro de Comercio, José Manuel Restrepo, una decisión que, según muchos votantes, les tranquilizó a la hora de votar por un recién llegado.

    “Eso le da credibilidad”, dijo Brayan Emanuel Ariza, un estudiante de empresariales de 32 años de Bogotá. “No hubiera tenido los votos que tiene”.

    Dijo que De la Espriella, criado en una región ganadera cercana a la costa Caribe, representaba la energía y el humor desenfadado del Caribe colombiano, mientras que Restrepo, oriundo de la capital andina, era “más serio”.

    De la Espriella ha defendido que traerá prosperidad a Colombia al colaborar de manera más fluida con Estados Unidos, tras la tensa relación entre Petro y Trump.

    Aunque hizo del patriotismo uno de los ejes de su campaña, De la Espriella evitó mencionar en sus actos sus vínculos cercanos con Estados Unidos, donde vivió más de una década en Florida y se naturalizó como ciudadano estadounidense en 2023. No hubo banderas estadounidenses ni gorras de MAGA.

    Pero viajó a Florida para conseguir apoyos para su candidatura entre los legisladores republicanos y la diáspora colombiana. Y para cumplir sus ambiciosos objetivos en materia de seguridad, dijo que incorporará a Colombia a una nueva coalición militar estadounidense para combatir a los carteles del narcotráfico.

    Tras recibir este mes un respaldo entusiasta de Trump y el apoyo explícito del senador por Ohio Bernie Moreno, entre otros, De la Espriella comenzó a enfatizar que contaba con el respaldo de Estados Unidos.

    También endureció sus amenazas contra sus adversarios y prometió que el gobierno de Estados Unidos actuaría contra cualquiera que intentara obstaculizar las elecciones, por ejemplo, comprando votos para favorecer a su rival.

    Los colombianos empezaron a tomarse en serio esa retórica la semana pasada, cuando las autoridades estadounidenses detuvieron a un activista colombiano en Arizona que se había pronunciado en contra de De la Espriella. Ese mismo día, el secretario de Estado, Marco Rubio, emitió un memorando en el que sostenía que el activista, Beto Coral, podía ser deportado porque su activismo interfería con los objetivos de la política exterior de Estados Unidos, según comprobó The New York Times.

    A medida que se acercaban las elecciones del domingo, las amenazas de De la Espriella se volvieron cada vez más encendidas.

    Dijo en una entrevista que estaba “saboreando” la idea de que hubiera protestas si Petro llamaba a sus seguidores a salir a la calle para impugnar los resultados electorales, y prometió enterrar a cualquiera que cuestionara su victoria en cárceles “a 15 metros bajo tierra, sin sol ni agua”.

    La carrera de De la Espriella se ha caracterizado por su audacia.

    En Miami, se hizo famoso por representar a clientes de alto perfil en Colombia, entre ellos muchos acusados de tráfico de drogas y corrupción o envueltos en escándalos relacionados con los paramilitares de derecha. Dijo que “solo acepto procesos que me despiertan interés y vértigo”.

    Entre sus clientes figuró Alex Saab, acusado posteriormente por las autoridades estadounidenses de ayudar a Nicolás Maduro, expresidente de Venezuela, a lavar cientos de millones de dólares originalmente destinados a ayudar a los pobres. De la Espriella ha restado importancia a su relación con Saab, quien actualmente está bajo custodia en Estados Unidos.

    Antes de entrar en política, De la Espriella también era conocido por ser un bon vivant extravagante. Cantaba ópera, llevaba trajes a medida y grabó por cuenta propia un álbum con versiones de éxitos de artistas como Andrea Bocelli y Frank Sinatra. En el video de su versión en español de “My Way”, aparece comiendo sushi a bordo de un jet privado.

    Puso en marcha varios negocios, desde un piano-bar hasta una línea de artículos de lujo llamada De La Espriella Style, y se asoció con una empresa de ron. En la fase previa a su campaña, vendió relojes caros de edición limitada a los donantes.

    Muchos en Colombia reconocieron en el candidato una figura familiar.

    Manuel José Cepeda, un destacado politólogo y expresidente de la Corte Constitucional de Colombia, quien no tiene ningún parentesco con el candidato de izquierda, dijo que nunca había visto a dos líderes más afines que Trump y De la Espriella.

    De la Espriella generó un fuerte impulso al eludir a los intermediarios tradicionales del poder e ir directamente a la gente, empezando por sus celulares.

    Sus mensajes en línea alternaban entre ataques a gritos contra la izquierda, videos de entrenamiento en los que aparecía sudando y videos generados por IA que mostraban a sus rivales conspirando contra él o enfrentándosele en un partido de fútbol.

    También hablaba de su rutina diaria, que empieza con la oración –un pilar clave de su campaña, centrada en la derecha religiosa–, y presumía de su mujer y de sus cuatro hijos.

    Si bien De la Espriella se ganó a muchos colombianos prácticamente de la noche a la mañana, también se encontrará con un país extremadamente polarizado.

    Pero el domingo, buena parte de Colombia parecía haberse puesto camisetas amarillas y disfraces de tigre para apoyarlo. Reinaba una sensación de optimismo apasionado, junto con simple curiosidad.

    La izquierda, dijo Juan Manuel Viarte, un estudiante de ingeniería de 32 años de Bogotá, no había funcionado y quería probar algo nuevo

    Genevieve Glatsky y Federico Rios colaboraron con reportería desde Barranquilla, Lucía Cholakian Herrera desde Bogotá y Jorge Valencia desde Cartagena.

    Genevieve Glatsky y Federico Rios colaboraron con reportería desde Barranquilla, Lucía Cholakian Herrera desde Bogotá y Jorge Valencia desde Cartagena.

  • Abelardo de la Espriella se perfila como el ganador en las elecciones de Colombia

    Abelardo de la Espriella se perfila como el ganador en las elecciones de Colombia

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    La victoria del candidato respaldado por Trump supondría un revés para la izquierda y otra victoria para la derecha en Latinoamérica.

    Abelardo de la Espriella, quien fue abogado penalista y carece de experiencia política previa, el domingo parecía encaminarse a lograr una victoria por un estrecho margen en las elecciones presidenciales de Colombia, lo que supondría un triunfo para sus fervientes seguidores, la derecha internacional y el presidente Donald Trump, quien le había dado su apoyo.

    De la Espriella –que pasó de abogado de Miami impecablemente vestido a populista con camiseta de fútbol y sombrero de toquilla– había obtenido casi el 49,7 por ciento de los votos, según los resultados preliminares de la agencia que supervisa las elecciones. Iván Cepeda, político de izquierda y veterano defensor de los derechos humanos, recibió casi el 48,7 por ciento, con más del 99 por ciento de los votos escrutados.

    La victoria de De la Espriella devolvería a Colombia a un gobierno conservador tras cuatro años de mandato de Gustavo Petro, el primer político de izquierda del país. Además, supone un paso más en el giro regional hacia la derecha que vive Latinoamérica durante el segundo mandato de Trump.

    De la Espriella, de 47 años, llevó a cabo una campaña de gran impacto, con llamas generadas por computadora, videos creados con IA de tigres –su mascota– y cánticos ensordecedores contra Petro que terminaron por convertirlo en una especie de celebridad.

    Además, prometió “destripar” a la izquierda en Colombia y ha pedido al gobierno de Trump que tome medidas contra sus adversarios políticos, lo que ha llevado a sus críticos a describirlo como un autócrata en ciernes.

    De la Espriella hizo campaña con una plataforma hoy popular entre los líderes de derecha de la región: prometió restablecer la seguridad ante la preocupación por la delincuencia, rescatar al país de lo que describió como la ruina económica provocada por la izquierda y acabar con la corrupción.

    Su campaña fue de un nacionalismo estridente, en la que se apropió de la bandera, de la camiseta de la selección colombiana de fútbol y del lema patriótico “¡Firme por la patria!”.

    No obstante, tomó prestadas ideas –y una hábil estrategia en redes sociales– del líder de mano dura de El Salvador, Nayib Bukele, y del presidente de Argentina, Javier Milei, dos figuras enormemente populares en Latinoamérica.

    Al igual que esos líderes, De la Espriella adoptó un tono agresivo. Prometió construir megacárceles y recuperar el país de las políticas progresistas y la “ideología de género”, poniendo a Dios y a la familia en primer lugar.

    Su promesa de dar caza a los delincuentes y aplastar a los “narcoterroristas” de Colombia –un término tomado de Trump– caló hondo entre sus seguidores, mientras que alarmó a quienes se oponían a él, alimentando el temor a un mayor derramamiento de sangre y al autoritarismo.

    “Suena como régimen militar”, dijo Andro Giovanny Camelo, un taxista de 44 años de Bogotá.

    Gran parte del apoyo a De la Espriella provino de las ciudades, no de las zonas rurales remotas donde los grupos armados se disputan las rutas del tráfico de cocaína y las minas de oro ilegales. Pero el candidato aprovechó el temor a un regreso de la violencia extrema de décadas pasadas, cuando grupos guerrilleros colocaban bombas y secuestraban personas incluso en las transitadas calles de la capital, Bogotá.

    También se centró en la extorsión generalizada de los grupos criminales, que ha paralizado a las pequeñas empresas.

    Karlos Morales, un camarero de 28 años que votó el domingo en Barranquilla, dijo que una mayor seguridad traería más empleo e inversión extranjera, que se han visto mermados bajo el mandato del presidente Petro.

    Morales dijo que la izquierda había pedido una oportunidad, pero que él no había visto resultados muy buenos.

    Para reforzar su mensaje sobre la seguridad, De la Espriella hizo campaña con un chaleco antibalas, pronunció discursos en mítines detrás de un cristal blindado y denunció la violencia de la campaña, incluidos los asesinatos de otro candidato presidencial conservador y de dos de sus propios colaboradores de campaña.

    Como presidente, De la Espriella enfrentará enormes desafíos que podrían poner a prueba su popularidad, desde someter a grupos armados que cuentan con drones y otros armamentos sofisticados hasta hacer frente a un importante déficit presupuestario tras el elevado gasto del gobierno de Petro. También tendrá que abordar la nacionalización del sistema de salud, que, según muchos colombianos, les ha dificultado el acceso a la atención médica y a los medicamentos.

    Ha transmitido confianza al destacar a su vicepresidente.

    Aunque De la Espriella se presentó como un independiente antisistema y de mano dura, eligió como compañero de fórmula a un respetado exministro de Comercio, José Manuel Restrepo, una decisión que, según muchos votantes, les tranquilizó a la hora de votar por un recién llegado.

    “Eso le da credibilidad”, dijo Brayan Emanuel Ariza, un estudiante de empresariales de 32 años de Bogotá. “No hubiera tenido los votos que tiene”.

    Dijo que De la Espriella, criado en una región ganadera cercana a la costa Caribe, representaba la energía y el humor desenfadado del Caribe colombiano, mientras que Restrepo, oriundo de la capital andina, era “más serio”.

    De la Espriella ha defendido que traerá prosperidad a Colombia al colaborar de manera más fluida con Estados Unidos, tras la tensa relación entre Petro y Trump.

    Aunque hizo del patriotismo uno de los ejes de su campaña, De la Espriella evitó mencionar en sus actos sus estrechos vínculos con Estados Unidos, donde vivió más de una década en Florida y se naturalizó como ciudadano estadounidense en 2023. No había banderas estadounidenses ni gorras de MAGA.

    Pero viajó a Florida para conseguir apoyos para su candidatura entre los legisladores republicanos y la diáspora colombiana. Y para cumplir sus ambiciosos objetivos en materia de seguridad, dijo que incorporará a Colombia a una nueva coalición militar estadounidense para combatir a los carteles del narcotráfico.

    Tras recibir este mes un respaldo entusiasta de Trump y el apoyo explícito del senador por Ohio Bernie Moreno, entre otros, De la Espriella comenzó a enfatizar que contaba con el respaldo de Estados Unidos.

    También endureció sus amenazas contra sus adversarios y prometió que el gobierno de Estados Unidos actuaría contra cualquiera que intentara obstaculizar las elecciones, por ejemplo, comprando votos para favorecer a su rival.

    Los colombianos empezaron a tomarse en serio esa retórica la semana pasada, cuando las autoridades estadounidenses detuvieron a un activista colombiano en Arizona que se había pronunciado en contra de De la Espriella. Ese mismo día, el secretario de Estado, Marco Rubio, emitió un memorando en el que sostenía que el activista, Beto Coral, podía ser deportado porque su activismo interfería con los objetivos de la política exterior de Estados Unidos, según comprobó The New York Times.

    A medida que se acercaban las elecciones del domingo, las amenazas de De la Espriella se volvieron cada vez más encendidas.

    Dijo en una entrevista que estaba “saboreando” la idea de que hubiera protestas si Petro llamaba a sus seguidores a salir a la calle para impugnar los resultados electorales, y prometió enterrar a cualquiera que cuestionara su victoria en cárceles “a 15 metros bajo tierra, sin sol ni agua”.

    La carrera de De la Espriella se ha caracterizado por su audacia.

    En Miami, se hizo famoso por representar a clientes de alto perfil en Colombia, entre ellos muchos acusados de tráfico de drogas y corrupción o envueltos en escándalos relacionados con los paramilitares de derecha. Dijo que “solo acepto procesos que me despiertan interés y vértigo”.

    Entre sus clientes figuró Alex Saab, acusado posteriormente por las autoridades estadounidenses de ayudar a Nicolás Maduro, expresidente de Venezuela, a lavar cientos de millones de dólares originalmente destinados a ayudar a los pobres. De la Espriella ha restado importancia a su relación con Saab, quien actualmente está bajo custodia en Estados Unidos.

    Antes de entrar en política, De la Espriella también era conocido por ser un bon vivant extravagante. Cantaba ópera, llevaba trajes a medida y grabó por cuenta propia un álbum con versiones de éxitos de artistas como Andrea Bocelli y Frank Sinatra. En el video de su versión en español de “My Way”, aparece comiendo sushi a bordo de un jet privado.

    Puso en marcha varios negocios, desde un piano-bar hasta una línea de artículos de lujo llamada De La Espriella Style, y se asoció con una empresa de ron. En la fase previa a su campaña, vendió relojes caros de edición limitada a los donantes.

    Muchos en Colombia reconocieron en el candidato una figura familiar.

    Manuel José Cepeda, un destacado politólogo y expresidente de la Corte Constitucional de Colombia, quien no tiene ningún parentesco con el candidato de izquierda, dijo que nunca había visto a dos líderes más afines que Trump y De la Espriella.

    De la Espriella generó un fuerte impulso al eludir a los intermediarios tradicionales del poder e ir directamente a la gente, empezando por sus celulares.

    Sus mensajes en línea alternaban entre ataques a gritos contra la izquierda, videos de entrenamiento en los que aparecía sudando y videos generados por IA que mostraban a sus rivales conspirando contra él o enfrentándosele en un partido de fútbol.

    También hablaba de su rutina diaria, que empieza con la oración –un pilar clave de su campaña, centrada en la derecha religiosa– y presumía de su mujer y sus cuatro hijos.

    Si bien De la Espriella se ganó a muchos colombianos prácticamente de la noche a la mañana, también se encontrará con un país extremadamente polarizado y con dudas persistentes sobre su compromiso con el Estado de derecho.

    Pero el domingo, gran parte de Colombia parecía haberse puesto camisetas amarillas y disfraces de tigre para apoyarlo. Reinaba una sensación de optimismo apasionado, junto con simple curiosidad.

    Juan Manuel Viarte, un estudiante de ingeniería de 32 años de Bogotá dijo que cree que la izquierda no funcionó y que quería probar algo nuevo,

    Genevieve Glatsky colaboró con reportería desde Barranquilla y Lucía Cholakian Herrera desde Bogotá.

    Genevieve Glatsky colaboró con reportería desde Barranquilla y Lucía Cholakian Herrera desde Bogotá.

  • Conductor de Tesla en piloto automático choca contra una casa y mata a una mujer

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    El conductor dijo a los investigadores que usaba el sistema de conducción automatizada del vehículo cuando este se salió de la vía y se estrelló en el condado de Harris, Texas.

    El conductor de un vehículo Tesla que iba en modo de conducción asistida se estrelló contra una casa en Texas el viernes por la noche y mató a una mujer que se encontraba dentro, dijeron las autoridades.

    El conductor, Michael Butler, viajaba en un Tesla Model 3 alrededor de las 8 p. m., hora local, y conducía el coche “con un sistema de asistencia de conducción automatizada”, dijo la oficina del sheriff del condado de Harris en un comunicado el sábado.

    El choque ocurrió en Katy, Texas, a unos 48 kilómetros al oeste de Houston, en el condado de Harris.

    Butler “no logró mantenerse en un solo carril, se salió de la vía y chocó contra la residencia” ubicada en el 1907 de Blooming Park Lane, dijeron las autoridades.

    Su Tesla “irrumpió en la vivienda de ladrillo a gran velocidad” y atropelló a Martha Avila, que se encontraba en el interior, según la oficina del sheriff.

    La oficina dijo que Avila fue trasladada en un helicóptero médico a un hospital, donde posteriormente se declaró su fallecimiento.

    Los investigadores dijeron que Butler no mostraba signos de estar bajo los efectos del alcohol y se mostró cooperativo durante la investigación, que sigue en curso.

    Un video de la cámara de seguridad de la puerta principal que grabó el accidente mostraba al Tesla cuando se estrelló contra la casa desde el camino de entrada. No quedó claro a qué velocidad iba el vehículo.

    “Todavía estamos analizando qué provocó que el coche perdiera el control de velocidad justo antes del accidente”, dijo el sargento Alex Turman, de la oficina del sheriff del condado de Harris, a ABC13 Houston.

    Dijo que Ávila, de 76 años, se encontraba de pie en la sala del frente de la casa en ese momento.

    [Video a continuación: Las imágenes de una cámara de seguridad instalada junto a la puerta principal muestran el momento en que un Tesla se estrella contra una vivienda en Katy, Texas].

    La oficina del sheriff del condado de Harris no respondió el domingo a las preguntas sobre el accidente.

    Los intentos por ubicar a Butler para que diera su versión no tuvieron éxito de inmediato el domingo. Tampoco quedó claro de inmediato si había sufrido alguna lesión en el accidente. Tesla no respondió a una consulta sobre el choque y su software.

    La función de piloto automático, la tecnología de asistencia al conductor de Tesla, es muy popular entre los conductores, pero ha presentado problemas a lo largo de los años.

    Los manuales de usuario de Tesla indican a los conductores que deben mantener las manos en el volante y tomar el control si algo sale mal.

    En 2023, Tesla retiró del mercado más de dos millones de vehículos después de que las autoridades federales dijeron que el fabricante no había hecho lo suficiente para garantizar que los conductores se mantuvieran atentos al usar el software que puede dirigir, acelerar y frenar los coches automáticamente.

    Esa retirada se produjo tras una investigación sobre el sistema de asistencia al conductor que la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA por su sigla en inglés) inició en agosto de 2021, a raíz de una serie de accidentes, algunos mortales, relacionados con esta tecnología.

    En 2024, Tesla llegó a un acuerdo extrajudicial en una demanda que atribuía a su software de asistencia al conductor la muerte de un hombre de California en 2018.

  • Abelardo De la Espriella se perfila como el ganador en las elecciones de Colombia

    Abelardo De la Espriella se perfila como el ganador en las elecciones de Colombia

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    La victoria del candidato respaldado por Trump supondría un revés para la izquierda y otra victoria para la derecha en Latinoamérica.

    Abelardo De La Espriella, quien fue abogado penalista y carece de experiencia política previa, el domingo parecía encaminarse a lograr una victoria por un estrecho margen en las elecciones presidenciales de Colombia, lo que supondría un triunfo para sus fervientes seguidores, la derecha internacional y el presidente Donald Trump, quien le había dado su apoyo.

    De la Espriella –que pasó de abogado de Miami impecablemente vestido a populista con camiseta de fútbol y sombrero de toquilla– había obtenido casi el 49,7 por ciento de los votos, según los resultados preliminares de la agencia que supervisa las elecciones. Iván Cepeda, político de izquierda y veterano defensor de los derechos humanos, recibió casi el 48,7 por ciento, con más del 99 por ciento de los votos escrutados.

    La victoria de De la Espriella devolvería a Colombia a un gobierno conservador tras cuatro años bajo el mandato de Gustavo Petro, el primer político de izquierda del país. Además, supone un paso más en el giro regional hacia la derecha que está viviendo Latinoamérica durante el segundo mandato de Trump.

    [Esta noticia está en desarrollo, vuelve pronto para la traducción completa]

  • Trump dice que probablemente habrá que vaciar el estanque reflectante

    Trump dice que probablemente habrá que vaciar el estanque reflectante

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    El estanque se ha llenado de algas tras una renovación apresurada. Un atleta olímpico fue acusado de destruir propiedad del gobierno después de tocar uno de los restos de pintura azul que se desprendían del fondo.

    El presidente Donald Trump dijo el sábado que los problemas con el proyecto de renovación de más de 14 millones de dólares del estanque reflectante del monumento a Lincoln se habían agravado tanto que probablemente habría que vaciarlo, al menos en parte, para realizar las “reparaciones necesarias”.

    También culpó a vándalos, sin aportar pruebas, y afirmó que se había detenido a “varias personas”.

    El anuncio que hizo el presidente el sábado por la noche, a través de las redes sociales, fue su reconocimiento más contundente del rápido deterioro del estanque en los últimos días. Esta semana, el agua se cubrió de floraciones de algas, que ocultaban un suelo que acababa de pintarse de un tono que Trump ha llamado “azul bandera estadounidense”. La pintura empezó entonces a descascarillarse, y lo convirtió en un destino turístico por razones poco usuales.

    Entre los acusados de vandalismo estaba David Carter Hearn, de 67 años, ciclista y tres veces olímpico como piragüista, quien dice que se detuvo allí el viernes solo para echar un vistazo y luego se agachó para tocar una tira de pintura azul descascarillada mezclada con las algas.

    La Policía de Parques de Estados Unidos detuvo a Hearn poco después, y lo acusó de destruir propiedad pública, un delito que puede acarrear hasta 10 años de prisión. Hearn niega los cargos.

    “Solo era un ciudadano curioso y preocupado”, dijo en una entrevista. “Supongo que estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado”.

    El gobierno no ha hecho públicos los nombres de las otras personas acusadas de vandalizar el estanque, un delito que, según dijo Trump el sábado, podría acarrear “años de cárcel”. En una publicación posterior dijo, también sin pruebas, que vándalos habían “vertido productos químicos corrosivos y destructivos en el estanque”.

    El proyecto, uno de los muchos que Trump está llevando a cabo en la capital ahora que Estados Unidos se acerca a su 250 aniversario, ha sido objeto de un intenso escrutinio, incluso por parte de ingenieros y otros expertos que advirtieron que era poco probable que este proyecto, emprendido a toda prisa, solucionara los problemas que han afectado al estanque durante décadas. A una empresa constructora vinculada a Trump le adjudicaron un contrato sin licitación y se encargó de pintar el fondo del estanque.

    Trump dijo el sábado que se había reunido con los contratistas esa misma mañana para hablar del estado del estanque.

    El Departamento del Interior dijo esta semana que los trabajadores de la agencia habían “eliminado las algas” que se habían extendido debido al calor y la humedad. Pero el viernes por la tarde, el agua presentaba manchas de algas en los lugares donde el personal del Servicio de Parques Nacionales había frotado para eliminar las floraciones de color verde brillante del fondo del estanque. Además, al nuevo revestimiento del estanque le faltaban grandes secciones, incluido un hueco del tamaño aproximado de una banca de parque. Debajo parecía verse la base de concreto original.

    Hearn, de Bethesda, Maryland, dijo que estaba haciendo un recorrido en bicicleta de 80 kilómetros antes de hacer una parada en el estanque, y que los agentes de la Policía de Parques lo retuvieron durante más de cuatro horas el viernes en unas instalaciones al sur de la explanada nacional sin permitirle hacer una llamada. Tampoco le dieron más detalles sobre por qué lo habían detenido, añadió. Ni la Casa Blanca ni la Policía de Parques respondieron a las peticiones de comentarios.

    El viernes, Trump dijo en las redes sociales que la “superficie interior que acababan de instalar” había sido dañada por vándalos.

    Hearn dijo que había “metido la mano en el agua para palpar las características” de un trozo de pintura desprendido “que aún estaba pegado al fondo”. Comparó sus acciones con las de Jonathan Karl, un reportero de ABC News que el jueves levantó un trozo de pintura desprendido en el estanque, tal y como se ve en un video publicado por el medio de comunicación.

    “No quité nada”, dijo Hearn. “Me agaché y toqué esa lengüeta gomosa de dos milímetros de grosor”.

    Hasta que se jubiló hace 18 meses, Hearn dirigía una empresa que vendía materiales especiales para construir canoas. Eso, dijo, hizo que se interesara especialmente por los materiales que habían utilizado los contratistas antes de que la pintura de la base del estanque empezara a desprenderse.

    Hearn dijo que ya había recibido ofertas de representación jurídica gratuita tras su detención.

    “Estoy recibiendo mucho apoyo de mi comunidad”, añadió.

    Minho Kim cubre noticias de última hora para el Times desde Washington.

  • Al líder supremo de Irán le disgusta el acuerdo con EE. UU., dice, pero accedió a él

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    El ayatolá Mojtaba Jameneí dijo que había dado su visto bueno al acuerdo, pero que no estaba de acuerdo con firmarlo, “por una cuestión de principios”.

    El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jameneí, se ha distanciado del acuerdo con Estados Unidos y ha dejado claro que sus negociadores tenían poco margen para hacer concesiones al “enemigo”.

    En sus primeras declaraciones públicas sobre el acuerdo, realizadas en un comunicado emitido el jueves por la noche, Jameneí dijo que había dado su visto bueno al acuerdo, pero que no estaba de acuerdo con firmarlo, “por una cuestión de principios”. No dio más detalles. El acuerdo otorga a Irán amplios beneficios económicos, al tiempo que aplaza para más adelante las negociaciones sobre su programa nuclear.

    Jameneí dijo que había autorizado el acuerdo porque el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, había asumido la responsabilidad del mismo y se había comprometido a proteger los derechos de los iraníes y del “frente de resistencia”, en probable referencia al grupo militante Hizbulá, respaldado por Irán, que está en guerra con Israel.

    “También ha dicho de manera explícita que, si la parte estadounidense busca exigencias excesivas, no se someterá a ellas”, escribió Jameneí, refiriéndose a Pezeshkian.

    Jameneí elogió a los diplomáticos iraníes y menospreció al presidente Donald Trump, al decir que había llegado al acuerdo “por desesperación”.

    En realidad, Jameneí ha desviado la responsabilidad del acuerdo al gobierno electo de Irán. El país tiene un sistema de gobierno híbrido, con algunas instituciones elegidas que disponen de mucho menos poder que los elementos teocráticos del gobierno, incluido el líder supremo, que es un clérigo.

    Al hablar de “exigencias excesivas”, Jameneí está limitando la capacidad de sus diplomáticos para hacer concesiones en la mesa de negociaciones, aunque no especificó qué se considera “excesivo”.

    “Es evidente que las negociaciones presenciales que se celebren en el futuro no implican aceptar el punto de vista del enemigo”, escribió.

    El padre de Jameneí y su predecesor como líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, solía adoptar una postura similar. Permitía que los diplomáticos iraníes mantuvieran conversaciones con Estados Unidos y las potencias mundiales sobre el programa nuclear del país, y respaldó el acuerdo resultante en 2015, pero luego criticó públicamente su aplicación y restó importancia a su propia participación en él.

    El mensaje de Mojtaba Jameneí del jueves indicaba que el acuerdo con Estados Unidos no daría lugar a muchos más acuerdos de este tipo, escribió en las redes sociales Ali Afshari, un antiguo activista iraní y ahora analista político que vive en Estados Unidos.

    El mensaje también daba a entender que es poco probable que la política exterior de confrontación del régimen vaya a cambiar, dijo.

    Poco después de que se publicó el mensaje, altos cargos iraníes emitieron sus propias declaraciones en respuesta a Jameneí y para expresarle su gratitud. Un miembro de un importante órgano consultivo iraní dijo que cualquier acuerdo debe respetar las “líneas rojas” de Jameneí.

    Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y quien ha liderado las negociaciones con Estados Unidos, le dio las gracias a Jameneí y trató de tranquilizarlo respecto al enfoque del equipo, en un comunicado publicado en los medios estatales a primera hora del viernes.

    “Si el enemigo tiene exigencias exageradas en este proceso, ya hemos demostrado que tenemos el dedo en el gatillo y que no dudaremos en darle una respuesta aplastante, como la que ya ha sufrido en la guerra reciente”, escribió Ghalibaf.

    Yeganeh Torbati es la corresponsal en Irán para el Times.

  • La esposa del presidente del gobierno español irá a juicio por corrupción

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    Begoña Gómez está acusada de corrupción y tráfico de influencias por apoyar la postulación de empresas con las que tiene vínculos personales para un contrato público.

    La esposa del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, irá a juicio acusada de corrupción y tráfico de influencias durante su etapa como primera dama, según dictaminó un juez este sábado.

    Begoña Gómez ha estado bajo investigación desde 2024, después de que un grupo que se autodenomina anticorrupción presentara una denuncia donde la acusan de apoyar la postulación de un grupo de empresas, con las que tiene vínculos personales y profesionales, para un contrato público. Gómez ha negado las acusaciones, pero un juez de Madrid ha dictaminado que hay pruebas suficientes para que la primera dama sea juzgada.

    El juez Juan Carlos Peinado imputó a Gómez los delitos de malversación, corrupción, apropiación indebida de fondos y tráfico de influencias, y le ordenó entregar su pasaporte a las autoridades y presentarse ante el juzgado cada 15 días. Aún no se ha fijado la fecha del juicio.

    “Las conductas que provienen de palacios presidenciales, como este supuesto, parecen más propias de regímenes absolutistas, por suerte, ya olvidados en el tiempo en nuestro Estado”, dijo el juez en un auto de 84 páginas.

    El sistema judicial español permite que un demandante presente una denuncia directamente ante el tribunal, tras lo cual un juez dirige la investigación, revisa las pruebas y decide si se lleva el caso a juicio. Otros grupos de derecha, incluido el partido de extrema derecha Vox, se sumaron a la denuncia contra Gómez.

    Sánchez ya había descrito antes los problemas legales de su esposa como una “estrategia de acoso y derribo” por parte de sus enemigos políticos. Consideró públicamente la posibilidad de renunciar cuando comenzó la investigación, pero se mantuvo en el cargo como un desafío a lo que él denominó una campaña de desprestigio político. Sánchez, un político de izquierda muy popular entre los liberales a nivel internacional, se ha enfrentado a una presión cada vez mayor en su país, donde las acusaciones de corrupción lo han perseguido a él y a su círculo cercano.

    El mes pasado, la policía registró la sede del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que dirige Sánchez. La redada se produjo tras una manifestación de españoles conservadores que exigían la renuncia del presidente del gobierno.

    Las investigaciones por corrupción han salpicado a varios aliados y familiares del presidente del gobierno. El mes pasado, el hermano de Sánchez fue a juicio por las acusaciones de que había conseguido un puesto por amiguismo. Poco más de una semana antes, su aliado político y expresidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, fue objeto de una investigación formal tras las acusaciones de que había recibido sobornos de hasta 2,4 millones de dólares por ayudar a convencer al gobierno de que rescatara una aerolínea en crisis.

    Gómez fue imputada junto con Juan Carlos Barrabés Cónsul, un empresario que, según el tribunal, se benefició de las acciones de la primera dama. La asistente de Gómez, Cristina Álvarez, también está siendo investigada por su papel como intermediaria de la primera dama.

    “Hoy es un día nefasto para los que creemos en la Justicia”, dijo Félix Bolaños, ministro del gobierno y miembro destacado del PSOE, en las redes sociales. “¿Quién reparará el daño causado?”

    Tras la decisión del juez Peinado de permitir que el juicio siga adelante, los rivales políticos de Sánchez no tardaron en reaccionar. Miguel Tellado, secretario general del Partido Popular de la oposición, pidió elecciones anticipadas. Con la mira en sus rivales, dijo que parecía que en el partido gobernante “si no tienes a parte de tu familia imputada, parece que no eres nadie”.

    Hazte Oír, uno de los grupos que presentó la denuncia, celebró la decisión del juez en las redes sociales como “un gran ejemplo de una Justicia que no se doblega”.

    Lynsey Chutel es una reportera del Times afincada en Londres que cubre noticias de última hora en África, Medio Oriente y Europa.

  • Segunda vuelta de las elecciones en Colombia: lo que hay que saber

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    Las votaciones de este domingo enfrentan a un candidato de derecha respaldado por Trump contra un candidato que promete continuidad con el presidente saliente de izquierda.

    Los colombianos acudirán a las urnas este domingo en las elecciones más polarizadas de los últimos años, elecciones en las que los votantes decidirán entre el movimiento político de izquierda que gobierna el país y un candidato outsider de derecha respaldado por el presidente Donald Trump.

    La votación enfrenta al senador Iván Cepeda, un activista de derechos humanos de larga trayectoria y aliado del presidente Gustavo Petro –el primer presidente de izquierda del país–, contra Abelardo de la Espriella quien fue abogado penalista y promete una represión contundente de los grupos guerrilleros y las bandas de narcotraficantes.

    Esta contienda crucial ha atraído la atención internacional después de que De la Espriella recibiera el respaldo del presidente Donald Trump, quien calificó a Cepeda de “marxista de izquierda radical”.

    Esta acción constituye el ejemplo más reciente del respaldo de Trump a candidatos de derecha en las elecciones latinoamericanas, en un momento en que la región se inclina cada vez más hacia la derecha, impulsada en parte por la preocupación ante la creciente inseguridad.

    ¿Quiénes son los candidatos?

    Cepeda, de 63 años, es senador y un conocido defensor de las víctimas del prolongado conflicto armado de Colombia. También fue parte de las negociaciones que llevaron al histórico acuerdo de paz en 2016 entre Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), destinado a ayudar a poner fin a décadas de ese conflicto.

    Como candidato del partido de Petro, se ha comprometido a mantener muchas de sus políticas, incluidos los programas contra la pobreza, las iniciativas de redistribución de tierras y las negociaciones con los grupos armados.

    De la Espriella, de 47 años, fue un destacado abogado penalista y empresario sin experiencia política previa y quien durante años vivió en Florida.

    Apodado “El Tigre”, ha hecho campaña como un candidato externo antisistema, aunque desde hace tiempo ha mantenido una estrecha relación con las élites políticas derechistas de Colombia en su faceta de abogado.

    ¿Por qué han resultado controversiales estas elecciones en EE. UU.?

    Algunas de las promesas de campaña de De la Espriella se hacen eco de las políticas aplicadas por otros líderes de derecha latinoamericanos, como Nayib Bukele de El Salvador y Javier Milei de Argentina. Su plataforma incluye la construcción de 10 megaprisiones, la reducción del Estado, y una colaboración con Estados Unidos para combatir el narcotráfico.

    También se le conoce por emprender acciones legales contra sus oponentes, incluidos periodistas. Tras recibir el respaldo de Trump y el apoyo de algunos legisladores republicanos estadounidenses, De la Espriella, ciudadano estadounidense naturalizado, empezó a advertir de que iría por cualquiera que se le opusiera, con la ayuda de Estados Unidos.

    La semana pasada, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, emitió un memorándum en el que afirmaba que la presencia de un activista progresista residente en Arizona, Beto Coral, interfería con la política exterior de EE. UU. después de que el activista criticara a De la Espriella. Coral, de 40 años, fue detenido el martes por las autoridades de inmigración de EE. UU., una medida que han condenado los demócratas del Congreso y las organizaciones de derechos humanos.

    ¿En qué se enfocan los votantes?

    Además del descontento sobre el accidentado mandato de cuatro años de Petro, los votantes expresan su preocupación por la delincuencia y la extorsión, así como por el creciente poder de los grupos armados en las zonas rurales.

    La violencia se recrudeció también durante la campaña, en la que un aspirante a la presidencia fue asesinado, dos colaboradores de la campaña de De la Espriella perdieron la vida y el compañero de fórmula de Cepeda fue secuestrado brevemente.

    Los críticos afirman que la estrategia insignia de Petro, la “Paz Total”, que buscaba acuerdos negociados con diversos grupos armados, permitió que dichos grupos se fortalecieran durante los altos al fuego y las negociaciones.

    Las organizaciones humanitarias señalan que la violencia ha alcanzado su nivel más alto desde el acuerdo de paz en 2016, pero Colombia aún es mucho más segura de lo que era durante el apogeo del conflicto en las décadas de 1980 y 1990.

    Mientras que De la Espriella dice que va a retirarse por completo las negociaciones de paz y acabar con los grupos de narcotraficantes en un plazo corto, Cepeda dijo que seguirá adelante con su propia versión de las negociaciones de paz.

    Las elecciones también se consideran un referendo a la presidencia de Petro. Sus partidarios le atribuyen al gobierno la ampliación de programas sociales y el aumento de la visibilidad política de comunidades históricamente marginadas.

    Pero los críticos dicen que su mandato se ha caracterizado no solo por el deterioro de la seguridad, sino por una intervención estatal problemática del sistema de salud y un gasto descontrolado que ha dejado a Colombia con una deuda pública que ha alcanzado niveles similares a los de la pandemia.

    Por qué la primera vuelta electoral fue una sorpresa

    De la Espriella quedó en primer lugar en la primera vuelta con el 43,7 por ciento de los votos, frente al 40,9 por ciento de Cepeda.

    El resultado sorprendió a muchos analistas. A pesar de las quejas, Petro ha mantenido índices de aprobación arriba del 50 por ciento y ha creado una amplia coalición de movimientos que apoyan a la izquierda. Cepeda gozaba de una ventaja cómoda en las encuestas hasta el mes pasado.

    Sin embargo, los votantes optaron más bien por De la Espriella, un recién llegado a la política que prometió no solo romper con la izquierda sino con los partidos tradicionales y “los de siempre”.

    Desde la primera vuelta, la mayoría de las encuestas han mostrado que De la Espriella mantiene la ventaja. Sin embargo, los analistas señalan que el lenguaje cada vez más estridente del candidato de derecha ha preocupado a los colombianos más moderados, lo que hace más difícil predecir a quién apoyarán los votantes indecisos.

    Después de la primera vuelta de mayo, Petro denunció un fraude electoral sin aportar pruebas, lo que suscitó la preocupación de que pudiera negarse a aceptar los resultados de las elecciones del domingo o convocar manifestaciones.

    ¿Cuándo se esperan los resultados?

    Las urnas estarán abiertas de las 8 a. m. a las 4 p. m., hora local. Se esperan resultados preliminares pocas horas después del cierre de las urnas.

    Annie Correal es corresponsal para América Latina del Times.

    Genevieve Glatsky es reportera del Times, radicada en Bogotá.