{"id":11515,"date":"2026-05-30T06:55:52","date_gmt":"2026-05-30T11:55:52","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=11515"},"modified":"2026-05-30T06:54:53","modified_gmt":"2026-05-30T12:54:53","slug":"perderse-entre-tulipanes-un-viaje-en-bicicleta-por-los-paises-bajos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=11515","title":{"rendered":"Perderse entre tulipanes: un viaje en bicicleta por los Pa\u00edses Bajos"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/05\/30\/espanol\/cultura\/vacaciones-tulipanes-paises-bajos.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>En los Pa&iacute;ses Bajos, cada cruce de las rutas ciclistas que entrecruzan las provincias de Holanda Septentrional y Holanda Meridional tiene un n&uacute;mero. En una soleada ma&ntilde;ana de abril, pedaleando hacia el sur desde la ciudad de Haarlem hasta los campos de tulipanes que salpican la campi&ntilde;a de fucsia, amarillo y rojo cardenal, pas&eacute; por los puntos de referencia 23 y 90.<\/p>\n<p>Y sin embargo, incluso con el respaldo de una aplicaci&oacute;n GPS, en dos se&ntilde;ales me equivoqu&eacute; de camino, mis compa&ntilde;eros ciclistas se equivocaron de camino y pasar&iacute;an horas antes de que nos reuni&eacute;ramos.<\/p>\n<p>&#8220;Nosotros te damos mapas e indicaciones, t&uacute; tienes el GPS y tienes cerebro&#8221;, dijo Ben Eijkelhof, gu&iacute;a de <a href=\"https:\/\/www.boatbiketours.com\/\" rel=\"nofollow\">Boat Bike Tours<\/a> en la excursi&oacute;n ciclista de ocho d&iacute;as, principalmente por Holanda Meridional. &#8220;Eso es lo m&aacute;s importante&#8221;.<\/p>\n<p>Boat Bike Tours, una empresa neerlandesa, organiz&oacute; el viaje desde un barco fluvial, un campamento base flotante que los ciclistas dejaban cada ma&ntilde;ana, llevando un almuerzo empacado del buffet del desayuno, y al que regresaban cada tarde para cenar y pasar la noche.<\/p>\n<p>Los viajes en bicicleta autoguiados est&aacute;n entre los m&aacute;s econ&oacute;micos de la empresa (a partir de 799 euros, unos 927 d&oacute;lares) y los menos estructurados, ofreciendo oportunidades de peque&ntilde;os desvios a quienes, como yo, est&aacute;n interesados en merodear.<\/p>\n<p>La ruta &#8220;es un gran rompecabezas&#8221;, prometi&oacute; Lenneke Mommersteeg, otra de las dos gu&iacute;as que supervisan el viaje, durante la orientaci&oacute;n del primer d&iacute;a. &#8220;En una semana, vas a ver todo lo que aparece en una postal de los Pa&iacute;ses Bajos: los tulipanes, el queso, los molinos de viento&#8221;.<\/p>\n<p>Incluso m&aacute;s, si te equivocas de camino.<\/p>\n<p><em>Puesta en escena a bordo<\/em><\/p>\n<p>El viaje parti&oacute; de &Aacute;msterdam, donde los cruceros fluviales m&aacute;s caros atracan cerca de la estaci&oacute;n central de ferrocarril, en el fren&eacute;tico coraz&oacute;n de la ciudad. A <a href=\"https:\/\/gvb.nl\/en\/travel-information\/line\/GVB\/48\" rel=\"nofollow\">seis paradas de autob&uacute;s<\/a> de distancia, encontr&eacute; el <a href=\"https:\/\/www.biketours.com\/boats\/arkona\/\" rel=\"nofollow\">Arkona<\/a>, con capacidad para 92 pasajeros, atracado en el tranquilo puerto de Minervahaven.<\/p>\n<p>Las 47 cabinas del Arkona ocupaban dos niveles. En la planta principal, un sal&oacute;n en la proa y un comedor en la popa delimitaban varias cabinas con ventanas del piso al techo.<\/p>\n<p>En un nivel inferior, mi c&oacute;moda litera doble ten&iacute;a una ventana m&aacute;s peque&ntilde;a justo sobre el nivel del agua, un par de camas individuales con edred&oacute;n y un cuarto de ba&ntilde;o de tama&ntilde;o compacto. Los amplios armarios conten&iacute;an alforjas para bicicletas equipadas con bombas de aire y kits de reparaci&oacute;n de emergencia que pod&iacute;amos sujetar a nuestras bicicletas durante la semana.<\/p>\n<p>Los portabicicletas ocupaban la mitad de la cubierta de observaci&oacute;n al aire libre de la parte superior del barco. Encontr&eacute; mi bicicleta h&iacute;brida neerlandesa <a href=\"https:\/\/www.boatbiketours.com\/blog\/a-look-behind-the-scenes-azor-bikes\/\" rel=\"nofollow\">Azor<\/a> de siete velocidades entre la flota de bicicletas, en su mayor&iacute;a el&eacute;ctricas (mi costo de alquiler fue de 91 euros por semana; las bicicletas el&eacute;ctricas cuestan 252 euros). Una rampa desde la cubierta bajaba cuando el barco estaba atracado, permitiendo a los ciclistas subir y bajar pedaleando.<\/p>\n<p>Seis d&iacute;as de pedaleo incluyeron rutas sugeridas que iban desde recorridos relativamente cortos de 19 kil&oacute;metros hasta recorridos m&aacute;s ambiciosos de 58 kil&oacute;metros. A veces, el barco nos esperaba al final de un recorrido de ida. Otras veces, hac&iacute;amos un circuito, pedaleando de regreso a un punto de atraque.<\/p>\n<p>En una orientaci&oacute;n de llegada, se instruy&oacute; al grupo que buscara el pavimento rojo, que identifica los carriles pavimentados para bicicletas. Aprendimos palabras neerlandesas esenciales para el ciclismo, como &#8220;fietspad&#8221; (carril ciclista), &#8220;fietsen&#8221; (bicicletas) y mi favorita, &#8220;uitgezonderd&#8221;, que significa &#8220;excepto&#8221; y suele llevar el s&iacute;mbolo de una bicicleta en las calles de un solo sentido.<\/p>\n<p><em>Flores y cantos de p&aacute;jaros<\/em><\/p>\n<p>Los Pa&iacute;ses Bajos se expandieron notoriamente reclamando tierras al mar, creando praderas de pantanos &#8211;conocidas como p&oacute;lderes&#8211; drenadas por molinos de viento en un intrincado sistema de canales, esclusas y v&iacute;as fluviales.<\/p>\n<p>Nuestro primer d&iacute;a de ciclismo nos present&oacute; la f&eacute;rtil campi&ntilde;a llena de peque&ntilde;as granjas, floraciones primaverales y cantos de p&aacute;jaros.<\/p>\n<p>Part&iacute; sola por senderos junto a canales bordeados de tupidas colzas amarillas y sobre puentes hacia el pueblo de Breukelen, que dio nombre a Brooklyn, Nueva York. Cuando llegu&eacute; a una serie de lagos cercanos, donde ciclov&iacute;as en las islas en forma de cinta divid&iacute;an las v&iacute;as fluviales, me encontr&eacute; con los &uacute;nicos ciclistas de habla inglesa que no iban en bicicletas el&eacute;ctricas: un par de mujeres del oeste de Canad&aacute;. Formamos un tr&iacute;o al que apod&eacute; Team Real Bike.<\/p>\n<p>En <a href=\"https:\/\/www.discover-utrecht.com\/\" rel=\"nofollow\">Utrecht<\/a>, las bicicletas estacionadas parec&iacute;an bordear cada puente y canal. Guardamos la nuestra en un garaje subterr&aacute;neo dedicado exclusivamente a las bicicletas (gratuito) para deambular por el centro medieval y almorzar junto a la imponente <a href=\"http:\/\/www.domkerk.nl\/en\/welcome\" rel=\"nofollow\">iglesia g&oacute;tica Dom<\/a>.<\/p>\n<p>A &uacute;ltima hora de la tarde, el barco puso rumbo suroeste hacia <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/interactive\/2023\/05\/11\/travel\/things-to-do-rotterdam.html\" rel=\"nofollow\">Rotterdam<\/a> a trav&eacute;s de una esclusa que llev&oacute; a los pasajeros a la cubierta superior para ver c&oacute;mo se cerraban tras nosotros unas enormes compuertas de hierro y c&oacute;mo la c&aacute;mara se llenaba lentamente de agua antes de que se abrieran las compuertas delanteras, liber&aacute;ndonos hacia una v&iacute;a fluvial m&aacute;s alta.<\/p>\n<p><em>&#8216;&Aacute;msterdam sin las multitudes&#8217;<\/em><\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, pedaleando desde Rotterdam, pasamos por algunos de los molinos de viento m&aacute;s altos de Holanda en la ciudad de <a href=\"https:\/\/www.sdam.nl\/uk\/\" rel=\"nofollow\">Schiedam<\/a>, famosa por su licor parecido a la ginebra, la jenever, antes de continuar hacia <a href=\"https:\/\/www.indelft.nl\/en\" rel=\"nofollow\">Delft<\/a>. Mommersteeg describi&oacute; Delft, hogar del pintor Johannes Vermeer y de la cer&aacute;mica azul, como una &#8220;peque&ntilde;a &Aacute;msterdam, sin las multitudes&#8221;.<\/p>\n<p>A pesar de los dilemas de navegaci&oacute;n &#8211;atribuimos cinco kil&oacute;metros m&aacute;s al d&iacute;a a errores de se&ntilde;alizaci&oacute;n&#8211;, llegamos a Delft con tiempo para hacer un picnic en la impresionante plaza principal, rodeada de edificios con hastiales y anclada por la antiqu&iacute;sima <a href=\"https:\/\/www.indelft.nl\/en\/locations\/1790921346\/new-church\" rel=\"nofollow\">Nieuwe Kerk<\/a> o Iglesia Nueva. A la vuelta de la esquina, <a href=\"https:\/\/www.oudeennieuwekerkdelft.nl\/\" rel=\"nofollow\">la Oude Kerk<\/a> o Iglesia Vieja, se inclinaba como la Torre de Pisa.<\/p>\n<p>En la ciudad, los ciclistas de Boat Bike nos reunimos para entrar en grupo (7 euros) en la f&aacute;brica de porcelana <a href=\"https:\/\/royaldelft.com\/en\/\" rel=\"nofollow\">Royal Delft<\/a>, conocida por sus caracter&iacute;sticos dise&ntilde;os azules y blancos en todo tipo de objetos, desde bandejas de colecci&oacute;n hasta zuecos neerlandeses de recuerdo. Sent&iacute; un nuevo aprecio por el trabajo minucioso despu&eacute;s de ver a un artista en una sala silenciosa pintar a mano un intrincado dise&ntilde;o floral en un jarr&oacute;n.<\/p>\n<p><em>Molinos de viento y queso Gouda<\/em><\/p>\n<p>Dos tardes atracados en Rotterdam nos ofrecieron tiempo para explorar la ciudad moderna, reconstruida tras ser arrasada durante la Segunda Guerra Mundial. La segunda ciudad m&aacute;s grande del pa&iacute;s supuso un alejamiento de las ciudades hist&oacute;ricas y la campi&ntilde;a pastoral que llenaban los d&iacute;as.<\/p>\n<p>&#8220;Hoy pedalear&aacute;n por el aut&eacute;ntico coraz&oacute;n verde de Holanda&#8221;, anunci&oacute; Eijkelhof, esbozando la ruta del cuarto d&iacute;a desde Rotterdam mediante un autob&uacute;s acu&aacute;tico de 35 minutos (5,60 euros con bicicleta) hasta la peque&ntilde;a ciudad de <a href=\"https:\/\/www.touristinfo-alblasserdam.nl\/\" rel=\"nofollow\">Alblasserdam<\/a>, puerta de entrada a <a href=\"https:\/\/www.holland.com\/global\/tourism\/get-inspired\/current\/unesco\/the-windmills-of-kinderdijk\" rel=\"nofollow\">Kinderdijk<\/a>, un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con 19 molinos de viento del siglo XVIII conservados.<\/p>\n<p>Una isla en los canales de Kinderdijk era apenas lo suficientemente ancha para un carril ciclista, lo que nos permiti&oacute; pedalear junto a la mayor concentraci&oacute;n de molinos de viento del pa&iacute;s. La mayor&iacute;a de ellos, construidos hacia 1740, est&aacute;n habitados y en funcionamiento, y siguen bombeando agua en las tierras bajas.<\/p>\n<p>Desde Kinderdijk pedaleamos unos 21 kil&oacute;metros hasta Gouda, otra ciudad encantadora rodeada de canales, conocida por su queso &#8211;compr&eacute; un Gouda a&ntilde;ejo premiado en <a href=\"https:\/\/www.goudskaashuis.nl\/en\/over-ons\/\" rel=\"nofollow\">Gouds Kaashuis<\/a>, en la plaza principal- y sus stroopwafels, galletas de barquillo rellenas de jarabe (con muestras gratis en <a href=\"https:\/\/siroopwafelfabriek.nl\/\" rel=\"nofollow\">Kamphuisen Siroopwafels<\/a>).<\/p>\n<p>Detr&aacute;s de la plaza principal, contemplamos las impresionantes vidrieras de la <a href=\"https:\/\/sintjan.com\/english\/\" rel=\"nofollow\">Iglesia de San Juan de Gouda<\/a> (11 euros) &#8211;entre sus 72 vidrieras cl&aacute;sicas y contempor&aacute;neas se incluye una alegor&iacute;a del mal de la posguerra representada como un campo de concentraci&oacute;n nazi&#8211; y vimos ensayar a un solista del coro, que hizo gala de la resonante ac&uacute;stica del edificio.<\/p>\n<p>Con el objetivo de encontrarnos con el barco en el tranquilo pueblo de Nieuwpoort, nos perdimos otro giro en los p&oacute;lderes y nos consolamos por el recorrido extendido con vistas de cig&uuml;e&ntilde;as, <a href=\"https:\/\/www.audubon.org\/field-guide\/bird\/northern-lapwing\" rel=\"nofollow\">avefr&iacute;as septentrionales<\/a> europeas con penachos rizados en la cabeza y vacas con pelaje largo de las tierras altas.<\/p>\n<p><em>Tulipanes y dunas<\/em><\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un quinto d&iacute;a rural que incluy&oacute; la degustaci&oacute;n de quesos en una <a href=\"https:\/\/ruygeweydekaas.nl\/?lang=en\" rel=\"nofollow\">granja de quesos org&aacute;nicos<\/a> y avistamientos frecuentes de cabritos, corderos y patitos, el barco se traslad&oacute; a <a href=\"https:\/\/www.visithaarlem.com\/en\/\" rel=\"nofollow\">Haarlem<\/a>, al noroeste de &Aacute;msterdam, para situarnos en posici&oacute;n de llegar a los campos de tulipanes al sur en el d&iacute;a seis.<\/p>\n<p>La temporada de tulipanes es una &eacute;poca breve y vibrante para visitar Holanda. Multitud de visitantes, a menudo en cruceros fluviales, se desplazan al popular jard&iacute;n <a href=\"https:\/\/keukenhof.nl\/en\/\" rel=\"nofollow\">Keukenhof<\/a>, donde una exposici&oacute;n floral de casi 500 acres abre durante unas siete semanas cada primavera (el pr&oacute;ximo a&ntilde;o, est&aacute; programado que el jard&iacute;n abrir&aacute; del 18 de marzo al 9 de mayo).<\/p>\n<p>Opt&eacute; por recorrer los senderos junto al canal y los carriles del parque que permiten a los ciclistas acceder a los campos agr&iacute;colas en flor.<\/p>\n<p>Cosechados por sus bulbos, los enormes jardines irradiaban un color vibrante en tonos que iban del rosa vibrante al crema relajante. Algunas granjas vend&iacute;an ramos de tulipanes a 6 euros en puestos sin personal junto a los diques. A lo largo de las orillas brotaban narcisos dispersos. Antes de que pudiera verlos, los jacintos se anunciaban con perfume floral.<\/p>\n<p>Al cabo de dos horas, en una versi&oacute;n neerlandesa del adagio &#8220;Todos los caminos conducen a Roma&#8221;, me reun&iacute; con los miembros perdidos del Team Real Bike en el extremo sur de los campos de flores. All&iacute; giramos hacia el oeste, hacia el mar, dejando la maravilla sembrada de Holanda por las dunas cubiertas de c&eacute;sped del <a href=\"https:\/\/www.np-zuidkennemerland.nl\/english\/\" rel=\"nofollow\">Parque Nacional de Zuid-Kennemerland<\/a>, que nos proteg&iacute;an naturalmente de los vientos del mar del Norte.<\/p>\n<p><em><em>Sigue a New York Times Travel <\/em><\/em><em>en <\/em><a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/nytimestravel\/\" rel=\"nofollow\"><em>Instagram<\/em><\/a><em> y <\/em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/newsletters\/traveldispatch\" rel=\"nofollow\"><em>suscr&iacute;bete a nuestro bolet&iacute;n Travel Dispatch<\/em><\/a><em> para recibir consejos de expertos sobre c&oacute;mo viajar de forma m&aacute;s inteligente e inspiraci&oacute;n para tus pr&oacute;ximas vacaciones. &iquest;So&ntilde;ando con una futura escapada o simplemente viajando desde tu sill&oacute;n? 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