{"id":11653,"date":"2026-06-01T06:14:58","date_gmt":"2026-06-01T11:14:58","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=11653"},"modified":"2026-06-01T05:41:38","modified_gmt":"2026-06-01T11:41:38","slug":"de-joya-industrial-a-ruinas-una-ciudad-revela-la-decadencia-de-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=11653","title":{"rendered":"De joya industrial a ruinas: una ciudad revela la decadencia de Venezuela"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/06\/01\/espanol\/america-latina\/de-joya-industrial-a-ruinas-una-ciudad-revela-la-decadencia-de-venezuela.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>El agua potable en Cuman&aacute; es extremadamente escasa. Los apagones diarios asolan la ciudad. El viento a&uacute;lla entre los restos saqueados de su otrora ilustre universidad. Los carro&ntilde;eros rebuscan en los vertederos de basura restos de comida.<\/p>\n<p>Gran parte de Cuman&aacute;, ciudad del este de Venezuela que en su d&iacute;a fue una joya de la corona de la base industrial del pa&iacute;s, tiene el aire de una zona de guerra marcada por la batalla.<\/p>\n<p>Esta ciudad costera es un mundo totalmente distinto del de Caracas, la capital, que se encuentra en la <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2026\/02\/26\/world\/americas\/caracas-venezuela-economy.html\" rel=\"nofollow\">c&uacute;spide<\/a> de un auge que la a&iacute;sla en gran medida de la decadencia de la mayor parte de Venezuela.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de que las fuerzas estadounidenses derrocaran y capturaran al dirigente anterior, Nicol&aacute;s Maduro, en enero, los petroleros y los magnates de las criptomonedas se han apresurado a viajar a Caracas para explorar posibles acuerdos.<\/p>\n<p>Cuman&aacute; cuenta una historia muy diferente: la de la econom&iacute;a destruida del resto del pa&iacute;s, que podr&iacute;a tardar generaciones en reconstruirse.<\/p>\n<p>En mayo, atraves&eacute; en coche el este de Venezuela, un viaje de sol a sol a trav&eacute;s de m&aacute;s de 20 puestos de control militares y policiales, para ver de primera mano las condiciones de vida fuera de la capital.<\/p>\n<p>&#8220;&iquest;Viste los bombardeos con misiles en Ucrania de los que todo el mundo habla?&#8221;, dijo Jos&eacute; Luis S&aacute;nchez, de 56 a&ntilde;os, presidente del Colegio de Economistas del Estado Sucre, un grupo empresarial. Con un toque de humor negro, a&ntilde;adi&oacute;: &#8220;Bueno, a veces decimos que nuestra ciudad se parece a Kiev&#8221;.<\/p>\n<p>No fueron los bombardeos los que arrasaron gran parte de Cuman&aacute;. Por el contrario, la culpa la tienen el r&eacute;gimen de partido &uacute;nico, la desastrosa gesti&oacute;n econ&oacute;mica y las campa&ntilde;as de venganza ideol&oacute;gica, dicen quienes ahora expresan abiertamente su disidencia en la ciudad de medio mill&oacute;n de habitantes, a medida que comienzan a suavizarse las restricciones autoritarias de Venezuela a la libertad de <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2026\/02\/03\/world\/americas\/venezuela-rodriguez-maduro-authoritarian.html\" rel=\"nofollow\">expresi&oacute;n<\/a>.<\/p>\n<p>Cuando Hugo Ch&aacute;vez subi&oacute; al poder hace 27 a&ntilde;os, Cuman&aacute; figuraba, junto con otros centros industriales como Ciudad Guayana y Valencia, entre las ciudades que contribuyeron a convertir a Venezuela en una potencia regional. Cuman&aacute; era un epicentro de la industria pesquera y conservera de toda la cuenca del Caribe, y procesaba una cantidad asombrosa del at&uacute;n y las sardinas que se consum&iacute;an en toda Sudam&eacute;rica.<\/p>\n<p>Prosperaban los astilleros que constru&iacute;an barcos de pesca comercial. El mayor orgullo de Cuman&aacute; era una <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/p\/DEahSrrPEMd\/?img_index=14\" rel=\"nofollow\">planta<\/a> de Toyota que fabricaba Land Cruisers, los legendarios veh&iacute;culos de tracci&oacute;n en las cuatro ruedas que se convirtieron en un cl&aacute;sico en toda Venezuela.<\/p>\n<p>Entonces Ch&aacute;vez se embarc&oacute; en una oleada de adquisiciones de empresas privadas por parte del Estado, una pieza clave en su plan de construir una econom&iacute;a socialista bajo su control. Cuman&aacute; y el estado circundante de Sucre, basti&oacute;n chavista, se convirtieron en un laboratorio de estos esfuerzos.<\/p>\n<p>Las expropiaciones destinadas inicialmente a garantizar la seguridad alimentaria nacional privaron de capital privado a la industria conservera de Cuman&aacute;. El hundimiento de la producci&oacute;n en otras empresas estatales de otros lugares de Venezuela priv&oacute; entonces a las conserveras de lo que m&aacute;s necesitaban: latas de metal.<\/p>\n<p>En la actualidad, muchas conserveras funcionan a duras penas, est&aacute;n cerradas de manera temporal o est&aacute;n abandonadas por completo, como una del barrio de Caig&uuml;ire, lo que se suma al paisaje de ruinas de Cuman&aacute;.<\/p>\n<p>La planta de montaje de Toyota, paralizada en varias ocasiones por huelgas apoyadas por el gobierno y enfrentamientos sindicales, se redujo por fases. La espiral de hiperinflaci&oacute;n de la econom&iacute;a, hace una d&eacute;cada, la oblig&oacute; finalmente a cerrar, junto con todo su ecosistema de proveedores locales.<\/p>\n<p>Con su sector manufacturero destruido, Cuman&aacute; depende ahora, como gran parte del pa&iacute;s, del gobierno de Venezuela para cubrir sus necesidades b&aacute;sicas.<\/p>\n<p>Este nuevo cap&iacute;tulo no va bien.<\/p>\n<p>En febrero, un desprendimiento de rocas en el interior de un t&uacute;nel del embalse que suministra el agua a Cuman&aacute; provoc&oacute; un colapso en todo el sistema. Al no poder solucionar el problema, las autoridades ordenaron un severo programa de racionamiento destinado a preservar el agua que pudiera transportarse en camiones cisterna.<\/p>\n<p>Escenas de caos acompa&ntilde;an ahora la llegada de estos camiones, con residentes que suplican, a veces a gritos, que se les permita llenar jarras de pl&aacute;stico. Los soldados, armados con rifles semiautom&aacute;ticos, est&aacute;n preparados para impedir que se produzcan enfrentamientos.<\/p>\n<p>Cuando no llegan los camiones p&uacute;blicos, los camiones cisterna privados llenan el vac&iacute;o. Pero las presiones inflacionistas han hecho que los precios del agua se disparen, y un solo recipiente de 20 litros cuesta hasta 8 d&oacute;lares, una carga considerable para las familias que ya subsisten con salarios bajos y una subvenci&oacute;n mensual del gobierno de 240 d&oacute;lares.<\/p>\n<p>Quien no puede permitirse comprar agua embotellada se ve obligado a caminar hasta los puntos de recogida p&uacute;blicos o a pozos improvisados. Los negocios han cerrado. Las escuelas han suspendido las clases porque las instalaciones carecen de agua para el saneamiento b&aacute;sico y los ba&ntilde;os.<\/p>\n<p>Yamileth Sotillo, de 43 a&ntilde;os, asistenta que vive en Brisas del Golfo, un asentamiento ilegal, dijo que esperaba que las cosas mejoraran despu&eacute;s de que las fuerzas estadounidenses capturaran a Nicol&aacute;s Maduro en enero y lo sustituyeran por Delcy Rodr&iacute;guez, su vicepresidenta.<\/p>\n<p>Pero la crisis del agua empeor&oacute; mucho una situaci&oacute;n que ya era mala, dijo.<\/p>\n<p>&#8220;Todav&iacute;a no se ve queso en la tostada&#8221;, dijo Sotillo, usando una expresi&oacute;n popular venezolana.<\/p>\n<p>Otra forma de decirlo: todav&iacute;a no hay nada mejor.<\/p>\n<p>Otros habitantes de Brisas del Golfo dijeron que ten&iacute;an miedo de hablar con un periodista. Dijeron que todav&iacute;a tem&iacute;an las represalias de los dirigentes de su Consejo Comunal, la c&eacute;lula organizativa de Venezuela que gestiona la gobernanza local y sirve de ojos y o&iacute;dos en la calle del partido gobernante.<\/p>\n<p>Los dirigentes del Consejo vigilan las publicaciones en redes sociales y las conversaciones cotidianas, dijeron estos residentes, y podr&iacute;an limitar subvenciones como alimentos b&aacute;sicos o combustible para cocinar si creen que alguien es desleal al Estado.<\/p>\n<p>Otro s&iacute;mbolo tr&aacute;gico de la disfunci&oacute;n de Cuman&aacute; es el campus de la Universidad de Oriente, fundada en 1958, cuando Venezuela entr&oacute; en un periodo de renovaci&oacute;n democr&aacute;tica. Situada en una colina con vistas al Caribe, se convirti&oacute; en uno de los centros de investigaci&oacute;n marina m&aacute;s importantes de Latinoam&eacute;rica.<\/p>\n<p>En su d&iacute;a acogi&oacute; a m&aacute;s de 15.000 estudiantes, pero ahora est&aacute; pr&aacute;cticamente en ruinas. Tras surgir como centro de protestas antigubernamentales, las autoridades locales tomaron represalias hace aproximadamente una d&eacute;cada y permitieron que los chatarreros robaran objetos como cables de cobre, aparatos de aire acondicionado, accesorios de ba&ntilde;o y tuber&iacute;as, dijeron antiguos profesores y estudiantes.<\/p>\n<p>Cuando las protestas se reavivaron unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, tambi&eacute;n lo hicieron los saqueos.<\/p>\n<p>Por la noche, los saqueadores prend&iacute;an fuego a los libros para poder ver lo que se llevaban, seg&uacute;n antiguos trabajadores de la universidad. Un incendio destruy&oacute; miles de vol&uacute;menes de la biblioteca central, dijeron, cuyas p&aacute;ginas carbonizadas a&uacute;n pueden verse.<\/p>\n<p>Ahora, un edificio tras otro del campus parecen destruidos por ataques de aviones no tripulados. Solo quedan unos 2000 alumnos, que estudian en estructuras construidas apresuradamente y agrupadas alrededor de la entrada de la universidad.<\/p>\n<p>Los colapsos de los sistemas de agua y de educaci&oacute;n son solo algunos de los problemas de Cuman&aacute;, <a href=\"https:\/\/www.britannica.com\/place\/Cumana\" rel=\"nofollow\">que presume<\/a> de ser la ciudad habitada por europeos m&aacute;s antigua de Sudam&eacute;rica, anterior en m&aacute;s de medio siglo a la fundaci&oacute;n de Caracas.<\/p>\n<p>En un vertedero al aire libre, cerca de hoteles decadentes que en su d&iacute;a acogieron a turistas &aacute;vidos de sol, personas mayores rebuscan comida, le&ntilde;a y latas de aluminio para reciclar.<\/p>\n<p>Como en otras partes del pa&iacute;s rico en petr&oacute;leo de las afueras de Caracas, la electricidad se va durante varias horas casi todos los d&iacute;as.<\/p>\n<p>Esto convierte algo mundano, como ir a un centro comercial, en una experiencia surrealista.<\/p>\n<p>Alrededor del mediod&iacute;a de un d&iacute;a reciente, en el centro comercial Hipergaler&iacute;as, el estacionamiento estaba completamente a oscuras, lo que obligaba a quienes llegaban en coche a utilizar las linternas de sus tel&eacute;fonos para orientarse.<\/p>\n<p>Dentro del centro comercial, las escaleras mec&aacute;nicas y los ascensores hab&iacute;an dejado de funcionar. Sin aire acondicionado, y con temperaturas exteriores cercanas a los 32 grados Celsius, la cavernosa estructura se sent&iacute;a como un sauna.<\/p>\n<p>Aun as&iacute;, circulaban algunos compradores. La mayor&iacute;a de las tiendas se hab&iacute;an quedado a oscuras, pero un pu&ntilde;ado con generadores propios permanecieron abiertas.<\/p>\n<p>&#8220;Esto nos tira el negocio abajo, obviamente&#8221;, dijo Ta&iacute;s Mago, de 35 a&ntilde;os, quien administra un restaurante en el centro comercial que tiene que cerrar sus puertas cada vez que se producen apagones.<\/p>\n<p>En otros lugares de Cuman&aacute;, los murales progubernamentales cubren las paredes de toda la ciudad, como si quisieran recordar a la gente qui&eacute;n sigue al mando. Aunque las im&aacute;genes de Hugo Ch&aacute;vez se han desvanecido en gran parte de Caracas, todav&iacute;a son omnipresentes en Cuman&aacute;.<\/p>\n<p>Entre los esl&oacute;ganes que proclaman: &#8220;El turismo es el arma secreta del nuevo modelo econ&oacute;mico de Venezuela&#8221;. &#8220;La esperanza est&aacute; en la calle&#8221;. &#8220;Cuando hay determinaci&oacute;n, nada es imposible&#8221;.<\/p>\n<p>A pesar de la sensaci&oacute;n de abatimiento en Cuman&aacute;, no es dif&iacute;cil encontrar personas que siguen creyendo en la revoluci&oacute;n de inspiraci&oacute;n socialista que produjo muchos de los males de la ciudad. Marisol G&oacute;mez, vendedora ambulante de ropa en el centro de la ciudad, es una de ellas.<\/p>\n<p>&#8220;&iquest;Qui&eacute;n se iba a imaginar que iba a pasar un derrumbe?&#8221;, dijo G&oacute;mez, de 35 a&ntilde;os, cuando se le pregunt&oacute; por la crisis del agua. &#8220;Eso escapa de las manos del gobierno&#8221;.<\/p>\n<p>Dijo que todos en su casa, desde sus tres hijos hasta su padre, una persona mayor, caminaban regularmente para recoger agua en jarras de pl&aacute;stico.<\/p>\n<p>&#8220;Hasta que pase este tormento tengo fe que el gobierno lo va a solucionar&#8221;, dijo G&oacute;mez, que se autodenomina chavista. &#8220;Claro que no es f&aacute;cil tener paciencia pero no queda de otra y hay que esperar&#8221;.<\/p>\n<p>Nayrobis Rodr&iacute;guez colabor&oacute; con reporter&iacute;a.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/simon-romero\" rel=\"nofollow\">Simon Romero<\/a><\/em> es corresponsal del Times para M&eacute;xico, Am&eacute;rica Central y el Caribe. Reside en Ciudad de M&eacute;xico.<\/p>\n<p><em>Nayrobis Rodr&iacute;guez colabor&oacute; con reporter&iacute;a.<br \/><\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El agua potable en Cuman\u00e1 es extremadamente escasa. Los apagones diarios asolan la ciudad. El viento a\u00falla entre los restos saqueados de su otrora ilustre universidad. Los carro\u00f1eros rebuscan en los vertederos de basura restos de comida. 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