{"id":13402,"date":"2026-06-16T12:33:31","date_gmt":"2026-06-16T17:33:31","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=13402"},"modified":"2026-06-16T13:47:05","modified_gmt":"2026-06-16T19:47:05","slug":"ante-los-reveses-judiciales-trump-sopeso-suspender-un-derecho-constitucional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=13402","title":{"rendered":"Ante los reveses judiciales, Trump sopes\u00f3 suspender un derecho constitucional"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/06\/16\/espanol\/estados-unidos\/trump-habeas-corpus-migrantes-constitucion.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>La primavera pasada, Will Scharf, un abogado ultraconservador que ocupaba el cargo de secretario de gabinete de la Casa Blanca, escribi&oacute; un memorando secreto a la jefa de gabinete que reflejaba la creciente inquietud en el ala oeste por una de las medidas extremas que estaba barajando Stephen Miller, el poderoso asesor que impulsa la campa&ntilde;a de deportaci&oacute;n del presidente Donald Trump.<\/p>\n<p>Con fecha del 29 de abril de 2025 y sellado como &#8220;confidencial&#8221;, <a href=\"https:\/\/static01.nyt.com\/newsgraphics\/documenttools\/2afc51a03e41c257\/7f0f0dff-full.pdf\" rel=\"nofollow\">el memorando<\/a> era prudente y jur&iacute;dico, pero equival&iacute;a a una advertencia contra eludir el Estado de derecho. El asunto dec&iacute;a: &#8220;EL RECURSO DE HABEAS CORPUS&#8221;.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/article\/what-is-habeas-corpus-trump.html\" rel=\"nofollow\">El <\/a><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/article\/what-is-habeas-corpus-trump.html\" rel=\"nofollow\"><em>habeas corpus<\/em><\/a> &#8211;el derecho que existe desde hace cientos de a&ntilde;os a obligar al gobierno a justificar, ante un juez, por qu&eacute; ha encarcelado a una persona&#8211; est&aacute; consagrado en el art&iacute;culo I de la Constituci&oacute;n. El memorando de Scharf, con su tono discreto, era una luz roja de advertencia parpadeante. La segunda Casa Blanca de Trump estaba deliberando sobre una nueva y explosiva reivindicaci&oacute;n del poder presidencial: la suspensi&oacute;n del derecho de <em>habeas corpus<\/em> para los migrantes indocumentados.<\/p>\n<p>La suspensi&oacute;n del <em>habeas corpus<\/em> solo se ha producido en contadas ocasiones en la historia de Estados Unidos, y siempre en las circunstancias m&aacute;s extremas de guerra o invasi&oacute;n. Sin embargo, en mayor medida de lo que se sab&iacute;a hasta ahora, los funcionarios del gobierno, animados por Trump, sopesaron activamente dar ese paso en los primeros meses de su segundo mandato, esta vez para acelerar la deportaci&oacute;n masiva de migrantes que se encontraban en el pa&iacute;s de forma ilegal.<\/p>\n<p>Envalentonados por una victoria electoral decisiva en 2024, Trump y algunos miembros de su equipo quer&iacute;an poner a prueba hasta d&oacute;nde se pod&iacute;a llevar la autoridad del presidente, lo que desencaden&oacute; disputas internas, hasta ahora desconocidas, sobre d&oacute;nde deb&iacute;an estar los l&iacute;mites.<\/p>\n<p>El hombre que expuso sus preocupaciones en el memorando, Scharf, no era precisamente una figura de la resistencia. Un abogado delgado, calvo y formado en Harvard quien se hab&iacute;a presentado a las elecciones en Misuri, hab&iacute;a criticado a John McCain por ser demasiado moderado para la nominaci&oacute;n republicana de 2008 y cre&iacute;a que Trump hab&iacute;a sido procesado de forma vengativa tras su derrota electoral de 2020.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a ayudado a desarrollar los argumentos jur&iacute;dicos del equipo de Trump que sustentaron la exitosa anulaci&oacute;n de la acusaci&oacute;n por los documentos clasificados de Mar-a-Lago, as&iacute; como los argumentos del caso de inmunidad presidencial que prevalecieron ante la Corte Suprema. Hab&iacute;a abrazado los elementos m&aacute;s pol&eacute;micos de la agenda de Trump, pero pronto se top&oacute; con el l&iacute;mite de lo que, seg&uacute;n su interpretaci&oacute;n, la Constituci&oacute;n pod&iacute;a soportar.<\/p>\n<p>La Constituci&oacute;n, escribi&oacute; Scharf en su memorando a Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, solo permite la suspensi&oacute;n del <em>habeas corpus<\/em> en casos de rebeli&oacute;n o invasi&oacute;n. Los tribunales han sostenido casi de manera un&aacute;nime que solo el Congreso puede hacerlo.<\/p>\n<p>A&ntilde;adi&oacute;: &#8220;Incluso cuando el Congreso ha suspendido expl&iacute;citamente los derechos de <em>habeas corpus<\/em>, la Corte Suprema ha sostenido que debe proporcionarse alg&uacute;n proceso alternativo a los acusados, con garant&iacute;as procesales similares a las de una acci&oacute;n de <em>habeas corpus<\/em>&#8220;.<\/p>\n<p>&#8220;Esto impide, en la pr&aacute;ctica, que los actores gubernamentales detengan, encarcelen o ejecuten a personas de forma arbitraria&#8221;, escribi&oacute; Scharf.<\/p>\n<p>A principios de abril del a&ntilde;o pasado, la Corte Suprema hab&iacute;a <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2025\/04\/08\/espanol\/estados-unidos\/corte-suprema-deportacion-venezolanos-trump.html\" rel=\"nofollow\">permitido al gobierno seguir utilizando<\/a> la Ley de Enemigos Extranjeros como base para deportar a los venezolanos que se encontraban ilegalmente en Estados Unidos. Pero los jueces tambi&eacute;n dictaminaron que los migrantes ten&iacute;an derecho a impugnar sus deportaciones ante los tribunales antes de ser expulsados. Los detenidos, seg&uacute;n la Corte Suprema, pod&iacute;an presentar demandas invocando el <em>habeas corpus<\/em> para impugnar los motivos de su expulsi&oacute;n, lo que desaceler&oacute; considerablemente la campa&ntilde;a de deportaciones del gobierno.<\/p>\n<p>Dentro de la Casa Blanca, Miller, el influyente jefe adjunto de gabinete, vio una oportunidad para una idea que hab&iacute;a planteado antes: &iquest;Y si Trump simplemente reclamara la facultad de suspender el <em>habeas corpus<\/em>?<\/p>\n<p>As&iacute;, a los migrantes detenidos se les impedir&iacute;a tener audiencias o incluso solicitar &oacute;rdenes judiciales para evitar su expulsi&oacute;n del pa&iacute;s. Esta era una oportunidad para que Trump no solo acelerara las deportaciones, sino que tambi&eacute;n afirmara un poder enormemente ampliado sobre un sistema legal que se interpon&iacute;a en su camino.<\/p>\n<p>Suspender el <em>habeas corpu<\/em>s era una de las dos ideas radicales que Miller hab&iacute;a estado impulsando y que alarmaban a Scharf. La otra era invocar la Ley de Insurrecci&oacute;n para desplegar al ej&eacute;rcito para funciones de cumplimiento de la ley en las calles estadounidenses a medida que crec&iacute;an las protestas contra las redadas de deportaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Scharf escribi&oacute; memorandos confidenciales a Wiles sobre ambos temas, exponiendo de forma discreta por qu&eacute; dar cualquiera de esos pasos romper&iacute;a las normas hist&oacute;ricas y probablemente precipitar&iacute;a peligrosas batallas legales y constitucionales. Un alto funcionario gubernamental, que habl&oacute; de forma extraoficial porque no estaba autorizado a discutir el asunto p&uacute;blicamente, dijo para este art&iacute;culo que el &#8220;personal de alto rango&#8221; hab&iacute;a solicitado los memorandos y que los hab&iacute;an visto relativamente pocas personas.<\/p>\n<p>Pero los documentos reflejaban la alarma de un peque&ntilde;o grupo de altos asesores. Consideraban que el af&aacute;n de Miller por poner a prueba los l&iacute;mites del poder ejecutivo &#8211;y acusar a otros poderes de usurparlo, haci&eacute;ndose eco de un presidente que se indignaba ante cualquier restricci&oacute;n&#8211; corr&iacute;a el riesgo de llevar al gobierno, y al pa&iacute;s, por un camino peligroso.<\/p>\n<p>En el caso de la Ley de Insurrecci&oacute;n, el vicepresidente JD Vance presion&oacute; para invocarla solo unos d&iacute;as despu&eacute;s de que agentes federales dispararan y mataran a Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de Minnesota que protestaba contra las pol&iacute;ticas migratorias del gobierno.<\/p>\n<p>Los detalles de los debates internos sobre hasta qu&eacute; punto Trump deb&iacute;a ser agresivo a la hora de intentar deportar a millones de migrantes y tomar medidas dr&aacute;sticas contra quienes protestaban por sus pol&iacute;ticas se han extra&iacute;do de la investigaci&oacute;n para un libro de pr&oacute;xima publicaci&oacute;n, <em>Regime Change: Inside the Imperial Presidency of Donald Trump<\/em>.<\/p>\n<p>Para documentar el libro, los autores hablaron con Trump y realizaron m&aacute;s de 1000 entrevistas a una amplia gama de personas cercanas a &eacute;l, entre ellas responsables de campa&ntilde;a, miembros del personal de la Casa Blanca, funcionarios de departamentos y agencias gubernamentales, antiguos asesores, donantes, legisladores, amigos y socios comerciales.<\/p>\n<p>En una declaraci&oacute;n facilitada para este art&iacute;culo, Abigail Jackson, vocera de la Casa Blanca, dijo: &#8220;Los miembros del gobierno suelen mantener conversaciones sobre muchas opciones legales diferentes para implementar la agenda del presidente, siendo siempre el presidente quien toma la decisi&oacute;n final&#8221;.<\/p>\n<p><em>Una nueva l&iacute;nea peligrosa<\/em><\/p>\n<p>En el centro de los debates internos de la Casa Blanca sobre la suspensi&oacute;n del <em>habeas corpus<\/em> y la invocaci&oacute;n de la Ley de Insurrecci&oacute;n estaban Miller, decidido a traspasar los l&iacute;mites del sistema constitucional, y Scharf, un abogado centrado en los procedimientos y poco conocido fuera del ala oeste.<\/p>\n<p>Como secretario de gabinete, Scharf era la &uacute;ltima parada de los tr&aacute;mites que pasaban por la Casa Blanca antes de llegar al escritorio del presidente. Entre otras funciones, su oficina tramitaba las medidas ejecutivas y los memorandos presidenciales que sustentaban lo que se conoci&oacute; como la agenda de &#8220;represalias&#8221;.<\/p>\n<p>Pero Scharf pertenec&iacute;a a un peque&ntilde;o grupo dentro del gobierno que, aunque apoyaba la agenda del presidente, intentaba discretamente alejarlo de las medidas m&aacute;s agresivas impulsadas por Miller y otros, acciones que promet&iacute;an a Trump resultados r&aacute;pidos pero segu&iacute;an generando costosos enredos en los tribunales.<\/p>\n<p>Su preocupaci&oacute;n era el da&ntilde;o autoinfligido: unos argumentos jur&iacute;dicos d&eacute;biles dar&iacute;an pie a sentencias contundentes contra el gobierno, y estas limitar&iacute;an todo lo que viniera despu&eacute;s. Scharf no era el &uacute;nico que ten&iacute;a dudas sobre suspender los derechos de <em>habeas corpus<\/em>. David Warrington, el asesor de la Casa Blanca, les hab&iacute;a dicho a sus colegas que se mostraba esc&eacute;ptico ante algunas opiniones de Miller sobre la autoridad ejecutiva. Algunas figuras de la Casa Blanca calificaban en privado de &#8220;una locura&#8221; la suspensi&oacute;n del <em>habeas corpus<\/em>.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n funcionarios del ala oeste, Miller hab&iacute;a intentado al principio ganarse a Scharf, pero pronto empez&oacute; a verlo como un obst&aacute;culo. Semanas despu&eacute;s de la toma de posesi&oacute;n, ya estaba enviando directivas tajantes a la oficina de Scharf sobre c&oacute;mo deb&iacute;a funcionar.<\/p>\n<p>En lo que respecta a la suspensi&oacute;n del <em>habeas corpus<\/em>, una de las protecciones constitucionales m&aacute;s poderosas de los derechos individuales, Miller estaba, en efecto, promoviendo algo con lo que Trump hab&iacute;a so&ntilde;ado durante mucho tiempo: eludir a los jueces en los casos de deportaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El presidente estaba interesado. Pregunt&oacute; a sus asesores sobre la suspensi&oacute;n de los derechos de <em>habeas corpus<\/em> por parte de Abraham Lincoln durante la Guerra Civil. Miller orden&oacute; al Departamento de Justicia que estudiara el tema.<\/p>\n<p>El gobierno de Trump no se caracterizaba por fomentar ni tolerar la disidencia interna. Pero Scharf dej&oacute; por escrito sus preocupaciones cuando los asesores se dieron cuenta de que la discusi&oacute;n se volv&iacute;a seria.<\/p>\n<p>&#8220;La historia del <em>habeas corpus<\/em> se remonta a los albores del derecho consuetudinario ingl&eacute;s&#8221;, escribi&oacute; en su nota a Wiles. &#8220;La denegaci&oacute;n de los derechos de <em>habeas corpus<\/em> fue una de las principales causas de la Revoluci&oacute;n estadounidense, y el derecho a solicitar a los tribunales federales una revisi&oacute;n de <em>habeas corpus<\/em> se remonta a los inicios de la rep&uacute;blica&#8221;.<\/p>\n<p>A lo largo de la historia de Estados Unidos, escribi&oacute; Scharf, los tres poderes del Estado se hab&iacute;an mostrado reacios a interferir en el <em>habeas corpus<\/em>, &#8220;haci&eacute;ndolo solo en las circunstancias m&aacute;s extremas y, por lo general, con respecto a categor&iacute;as muy limitadas de personas&#8221;.<\/p>\n<p>El <em>habeas corpus<\/em> solo se hab&iacute;a suspendido formalmente en cuatro ocasiones, la m&aacute;s reciente tras Pearl Harbor. En todos los casos, el pa&iacute;s estaba en guerra o se enfrentaba a una rebeli&oacute;n armada. Solo Lincoln, al inicio de la Guerra Civil, hab&iacute;a reclamado ese poder sin autorizaci&oacute;n del Congreso, y solo durante un largo receso parlamentario.<\/p>\n<p>Scharf cit&oacute; al presidente George W. Bush, cuyas amplias reivindicaciones del poder ejecutivo ayudaron a sentar las bases para el segundo mandato de Trump. Bush hab&iacute;a afirmado que pod&iacute;a encarcelar indefinidamente a sospechosos de terrorismo en la bah&iacute;a de Guant&aacute;namo y que ning&uacute;n tribunal ten&iacute;a jurisdicci&oacute;n para conocer de sus peticiones de <em>habeas corpus<\/em>. Pero en un caso hist&oacute;rico de 2008, la Corte Suprema dictamin&oacute; que los detenidos segu&iacute;an teniendo el derecho constitucional a interponer tales demandas.<\/p>\n<p>&#8220;La conclusi&oacute;n de estos casos es que a todas las personas retenidas en territorio estadounidense de facto se les aplican los derechos de <em>habeas corpus<\/em>, o en el caso concreto de los detenidos militares, se les debe proporcionar una alternativa adecuada al <em>habeas<\/em>&#8220;, concluy&oacute; Scharf.<\/p>\n<p>Scharf no dijo qu&eacute; deber&iacute;a hacer Trump. Pero la implicaci&oacute;n era clara. La suspensi&oacute;n del derecho de <em>habeas corpus<\/em> sin autorizaci&oacute;n del Congreso se considerar&iacute;a, casi con toda seguridad, ilegal y la batalla judicial se convertir&iacute;a en una enorme distracci&oacute;n autoinfligida.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente de que Scharf enviara el memorando a Wiles, Trump aludi&oacute; p&uacute;blicamente por primera vez a que estaba considerando dar ese paso dr&aacute;stico.<\/p>\n<p>&#8220;Hay una forma que han utilizado tres presidentes muy respetados&#8221;, dijo durante una reuni&oacute;n del gabinete, refiri&eacute;ndose a sus opciones para eludir a los tribunales en el caso de Kilmar Armando Abrego Garc&iacute;a, el ciudadano salvadore&ntilde;o que hab&iacute;a estado viviendo en Maryland y hab&iacute;a sido deportado injustamente a una famosa prisi&oacute;n para terroristas en El Salvador conocida como CECOT. &#8220;Pero esperamos no tener que seguir ese camino&#8221;, a&ntilde;adi&oacute; Trump.<\/p>\n<p>Cuando CNN inform&oacute; m&aacute;s tarde de que los comentarios de Trump en el gabinete se refer&iacute;an a la suspensi&oacute;n del <em>habeas corpus<\/em> y de que el presidente estaba directamente involucrado en las discusiones, Miller se dirigi&oacute; a los periodistas fuera del ala oeste.<\/p>\n<p>&#8220;La Constituci&oacute;n es clara y, por supuesto, es la ley suprema del pa&iacute;s, en el sentido de que el privilegio del <em>habeas corpus<\/em> puede suspenderse en caso de invasi&oacute;n&#8221;, dijo Miller. &#8220;As&iacute; que es una opci&oacute;n que estamos barajando activamente&#8221;.<\/p>\n<p>Miller fue deliberado en su elecci&oacute;n de palabras. El presidente hab&iacute;a estado tratando de presentar el aumento de la migraci&oacute;n a trav&eacute;s de la frontera sur durante los a&ntilde;os de Joe Biden como una invasi&oacute;n por parte de fuerzas enemigas, una afirmaci&oacute;n muy dudosa destinada a desbloquear poderes extraordinarios, pensados solo para tiempos de guerra, con el fin de repeler a los migrantes. Miller sigui&oacute; usando la palabra &#8220;invasi&oacute;n&#8221; incluso despu&eacute;s de que los cruces fronterizos hubieran ca&iacute;do a m&iacute;nimos de varias d&eacute;cadas.<\/p>\n<p>&#8220;Mira, mucho depende de si los tribunales hacen lo correcto o no&#8221;, a&ntilde;adi&oacute; Miller a los periodistas, una advertencia nada sutil a los jueces federales para que le dieran al presidente el margen de maniobra que buscaba.<\/p>\n<p>Tras semanas de revuelo y desacuerdo entre los funcionarios del gobierno sobre si pod&iacute;a llevarse a cabo, la propuesta acab&oacute; desapareciendo del panorama. Cuando le preguntaron al respecto tiempo despu&eacute;s, Trump pareci&oacute; reconocer que se hab&iacute;a hablado de suspender el <em>habeas corpus<\/em>, pero rest&oacute; importancia a que las conversaciones fueran serias y sugiri&oacute; que no val&iacute;a la pena hacerlo en ese momento.<\/p>\n<p>&#8220;Si vas a hacer eso, es algo muy serio&#8221;, dijo Trump. Refiri&eacute;ndose a Abrego Garc&iacute;a, dijo: &#8220;No lo har&iacute;as por esa persona en concreto&#8221;.<\/p>\n<p>De todos modos, Trump consigui&oacute; parte de lo que quer&iacute;a, gracias a un juego de manos burocr&aacute;tico.<\/p>\n<p>Durante casi 30 a&ntilde;os, las leyes migratorias se hab&iacute;an interpretado con una clara distinci&oacute;n entre las personas detenidas en la frontera y las arrestadas dentro del pa&iacute;s. Muchas de las personas detenidas en la frontera pod&iacute;an ser sometidas a detenci&oacute;n obligatoria sin audiencia. Pero quienes eran arrestados dentro de Estados Unidos &#8211;incluidas personas que llevaban a&ntilde;os o d&eacute;cadas viviendo en el pa&iacute;s&#8211; sol&iacute;an tener un camino m&aacute;s f&aacute;cil para comparecer ante un juez de migraci&oacute;n y solicitar la libertad bajo fianza.<\/p>\n<p>En julio de 2025, los funcionarios del Servicio de Inmigraci&oacute;n y Control de Aduanas dieron un giro crucial. A partir de ese momento, el gobierno tratar&iacute;a a los migrantes arrestados dentro de Estados Unidos, incluidos quienes llevaban a&ntilde;os en el pa&iacute;s, como si acabaran de ser detenidos en la frontera, lo que significaba que pod&iacute;an ser retenidos sin audiencia de fianza. La gran mayor&iacute;a de los migrantes detenidos no cumplir&iacute;an los requisitos para comparecer ante un juez, ya que las solicitudes de asilo en la frontera se hab&iacute;an restringido considerablemente.<\/p>\n<p>Muchos jueces federales fallaron en contra de la nueva interpretaci&oacute;n, pero el gobierno los ignor&oacute; con frecuencia. Incluso sin retirar abiertamente un derecho fundamental que afectar&iacute;a a millones de personas, el equipo de Miller hab&iacute;a encontrado una forma de entorpecer los tr&aacute;mites legales de muchos migrantes durante meses y meses.<\/p>\n<p><em>Enfrent&aacute;ndose al &#8216;enemigo interno&#8217;<\/em><\/p>\n<p>Con la suspensi&oacute;n del <em>habeas corpus<\/em> aparentemente descartada por el momento, el gobierno segu&iacute;a sopesando otro uso explosivo de la autoridad ejecutiva: invocar la Ley de Insurrecci&oacute;n. Se trataba de una medida sobre la que Trump hab&iacute;a reflexionado a menudo durante su primer mandato, pero que nunca hab&iacute;a llevado a cabo.<\/p>\n<p>La renovada presi&oacute;n proven&iacute;a de un sector de la Casa Blanca que hab&iacute;a ganado influencia el oto&ntilde;o pasado. El asesinato en septiembre de 2025 del activista conservador Charlie Kirk hab&iacute;a impulsado a Vance y Miller &#8211;aliados desde hac&iacute;a tiempo en la cuesti&oacute;n de la violencia pol&iacute;tica de izquierda&#8211; a ampliar las investigaciones federales sobre terrorismo interno para abarcar una gama m&aacute;s amplia de grupos progresistas.<\/p>\n<p>Para el invierno, la segunda Casa Blanca de Trump se ve&iacute;a en guerra contra &#8220;un enemigo interno&#8221; en Estados Unidos, y los tribunales no eran el &uacute;nico campo de batalla.<\/p>\n<p>Los esfuerzos de los activistas por impedir las redadas de migrantes se estaban intensificando en algunas ciudades, lo que en algunos casos atra&iacute;a a multitudes a las calles. Las protestas provocaron nuevos debates en el gobierno sobre la Ley de Insurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p>La mayor&iacute;a de los asesores del ala oeste coincid&iacute;an en que hubo momentos durante las protestas por George Floyd de 2020 en los que el uso de la Ley de Insurrecci&oacute;n podr&iacute;a haber sido justificable. Pero lo que ocurr&iacute;a sobre el terreno en 2025, en respuesta a las pol&iacute;ticas migratorias del gobierno, no se parec&iacute;a en nada a la agitaci&oacute;n y la destrucci&oacute;n de aquel verano.<\/p>\n<p>Para Trump, la cuesti&oacute;n de c&oacute;mo manejar a los manifestantes se entremezcl&oacute; con lo que llevaba tiempo tratando de presentar &#8211;a menudo con exageraciones descabelladas&#8211; como una epidemia de delitos violentos en las ciudades gobernadas por los dem&oacute;cratas. Su soluci&oacute;n fue enviar soldados a las calles, al menos en calidad de la Guardia Nacional. Era un instinto que hab&iacute;a empezado a afianzarse durante el verano, despu&eacute;s de que un joven miembro del personal del Departamento de Eficiencia Gubernamental de Elon Musk fuera agredido en una calle de Washington.<\/p>\n<p>La Ley de Insurrecci&oacute;n faculta al presidente para desplegar fuerzas militares con el fin de sofocar disturbios generalizados y ayudar a las fuerzas del orden estatales. Una vez m&aacute;s, Miller fue el principal instigador, presionando al presidente para que la invocara. Estaba empujando una puerta abierta: a Trump le hab&iacute;a atra&iacute;do durante d&eacute;cadas la idea de los despliegues militares en territorio nacional.<\/p>\n<p>Cuando el presidente empez&oacute; a amenazar p&uacute;blicamente con hacer precisamente eso &#8211;recurrir a la Ley de Insurrecci&oacute;n para eludir un fallo de un juez federal de distrito que le prohib&iacute;a desplegar la Guardia Nacional en Illinois pese a las objeciones del gobernador&#8211;, Scharf redact&oacute; otro memorando confidencial.<\/p>\n<p>&#8220;La Ley de Insurrecci&oacute;n sirve como una excepci&oacute;n de emergencia a la prohibici&oacute;n tradicional y general del uso del ej&eacute;rcito en el &aacute;mbito nacional&#8221;, escribi&oacute; Scharf en <a href=\"https:\/\/static01.nyt.com\/newsgraphics\/documenttools\/ab7a26e5d4b63268\/402f052f-full.pdf\" rel=\"nofollow\">el memorando fechado el 29 de octubre,<\/a> en el que repasaba la historia de su aplicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El uso m&aacute;s reciente fue durante los disturbios de Los &Aacute;ngeles de 1992, cuando la absoluci&oacute;n de cuatro agentes de polic&iacute;a por la paliza a un hombre negro, Rodney King, desencaden&oacute; seis d&iacute;as de destrucci&oacute;n que dejaron 63 muertos, casi 2400 heridos y manzanas enteras de la ciudad en llamas.<\/p>\n<p>El despliegue de 1992 se produjo, como se&ntilde;al&oacute; Scharf, a petici&oacute;n del gobernador de California. Lo que Miller impulsaba &#8211;y lo que el presidente ansiaba hacer&#8211; no ten&iacute;a precedentes en estas circunstancias relativamente pac&iacute;ficas.<\/p>\n<p>&#8220;La mayor&iacute;a de los analistas jur&iacute;dicos coinciden en que la Ley de Insurrecci&oacute;n otorga al presidente poderes y autoridad excepcionalmente amplios, que, en esencia, no pueden ser apelados por los dem&aacute;s poderes del Estado&#8221;, escribi&oacute; Scharf.<\/p>\n<p>Pero advirti&oacute; que era casi seguro que se impugnar&iacute;a en los tribunales en cuanto se invocara, lo que ralentizar&iacute;a el proceso y &#8220;podr&iacute;a anular cualquier ventaja que se obtuviera en t&eacute;rminos de la flexibilidad que proporcionar&iacute;a al presidente&#8221;.<\/p>\n<p>En privado, Scharf insisti&oacute; a sus colegas en que suspender el <em>habeas corpus<\/em> para los migrantes e invocar la Ley de Insurrecci&oacute;n sin una necesidad real eran dos medidas que la Casa Blanca no pod&iacute;a permitirse tomar.<\/p>\n<p>Pero a medida que el gobierno empujaba al ICE m&aacute;s hacia el interior de las ciudades, y las protestas contra las pol&iacute;ticas migratorias del presidente se intensificaban en respuesta, el atractivo de la idea segu&iacute;a siendo fuerte para algunos en el ala oeste.<\/p>\n<p><em>Un debate sobre la Ley de Insurrecci&oacute;n<\/em><\/p>\n<p>El debate lleg&oacute; a su punto &aacute;lgido a finales de enero. Agentes federales hab&iacute;an disparado y matado a dos ciudadanos estadounidenses que expresaban su oposici&oacute;n a las pol&iacute;ticas de deportaci&oacute;n del gobierno de Trump en Minnesota: Renee Good, poeta y madre de tres hijos, el 7 de enero, y Pretti, enfermero de cuidados intensivos, el 24 de enero. Las protestas que siguieron se convirtieron en los disturbios m&aacute;s intensos del segundo mandato de Trump. Miller y otros altos cargos acusaron a Good de &#8220;terrorismo interno&#8221; y Miller llam&oacute; a Pretti &#8220;asesino&#8221;.<\/p>\n<p>Sin embargo, unos d&iacute;as despu&eacute;s del asesinato de Pretti y a pesar de que el Gobierno estaba tomando medidas para calmar la situaci&oacute;n, Vance entr&oacute; en la oficina de Wiles en el ala oeste poco despu&eacute;s de las 9 a. m. para la reuni&oacute;n habitual del personal de alto rango, y se sent&oacute; al final de su larga mesa de conferencias.<\/p>\n<p>La asistencia era menor de lo habitual. Miller se sent&oacute; a su derecha, de espaldas a las ventanas que daban a West Executive Avenue. Scharf se sent&oacute; en el extremo opuesto de la mesa. Warrington, el asesor jur&iacute;dico de la Casa Blanca, estaba junto al vicepresidente. Wiles ocup&oacute; su habitual sill&oacute;n orejero cerca de la chimenea. Su adjunto, James Blair, ocup&oacute; el otro.<\/p>\n<p>Vance fue directo al grano. Ten&iacute;an que invocar la Ley de Insurrecci&oacute;n, r&aacute;pidamente, para sofocar los disturbios en Minnesota. Ser&iacute;a desagradable a corto plazo, dijo, pero el mensaje que enviar&iacute;a &#8211;que los agitadores a sueldo no pod&iacute;an salirse con la suya al entorpecer las operaciones del ICE&#8211; garantizar&iacute;a que nadie lo intentara de nuevo. (No hab&iacute;a pruebas de que ni Pretti ni Good fueran activistas a sueldo).<\/p>\n<p>Scharf tom&oacute; la palabra a continuaci&oacute;n. Sin hacer referencia al memorando confidencial que hab&iacute;a enviado a Wiles en octubre, expuso su objeci&oacute;n: la ley, tal y como &eacute;l la entend&iacute;a, simplemente no se ajustaba a las circunstancias sobre el terreno.<\/p>\n<p>Miller, inusualmente comedido, solo respondi&oacute; con suavidad. Los l&iacute;mites de la Ley de Insurrecci&oacute;n, sugiri&oacute;, nunca se hab&iacute;an puesto realmente a prueba.<\/p>\n<p>&#8220;Eso no es cierto, Stephen&#8221;, dijo Scharf. &#8220;Es muy prescriptiva&#8221;.<\/p>\n<p>Alguien se&ntilde;al&oacute; que la ley se hab&iacute;a aplicado en 1992. Otro hizo la r&eacute;plica obvia: estos no eran los disturbios de Los &Aacute;ngeles.<\/p>\n<p>Entonces, Blair intervino con un argumento pol&iacute;tico. Las escenas de los agentes federales en Minnesota ya parec&iacute;an ca&oacute;ticas, dijo, y la opini&oacute;n p&uacute;blica se estaba echando atr&aacute;s. Plante&oacute; tres preguntas a los presentes: &iquest;Qu&eacute; nos aporta la Ley de Insurrecci&oacute;n que no tengamos ya? &iquest;Qu&eacute; cambios sobre el terreno merecer&iacute;an la pena a pesar de la pol&eacute;mica? &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s podr&iacute;an ganar que justificara el costo en t&eacute;rminos de relaciones p&uacute;blicas?<\/p>\n<p>La sala se qued&oacute; en silencio. Nadie ten&iacute;a una buena respuesta.<\/p>\n<p>Durante semanas, Wiles, la jefa de gabinete, hab&iacute;a estado atendiendo llamadas de cargos electos y l&iacute;deres empresariales sobre Minnesota. Tras la muerte de Pretti, les hab&iacute;a dicho sin rodeos a sus colegas que la raz&oacute;n para enviar agentes federales a Mine&aacute;polis hab&iacute;a sido &#8220;detener a quienes estaban recibiendo prestaciones federales indebidamente. Para eso fuimos a Minnesota. Y estamos muy lejos de esa misi&oacute;n&#8221;.<\/p>\n<p>Pero, como sol&iacute;a hacer en las discusiones acaloradas, ahora dijo poco, dejando la palabra a los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Desde su asiento en el sof&aacute;, Steven Cheung, el director de comunicaciones de la Casa Blanca, expuso el problema de relaciones p&uacute;blicas. Vance, tras escuchar los argumentos, pareci&oacute; ablandarse. Quiz&aacute;s ahora no era el momento.<\/p>\n<p>La reuni&oacute;n termin&oacute; sin una decisi&oacute;n: un consenso vago para seguir pens&aacute;ndolo. Pero hab&iacute;a servido para aclarar las cosas a su manera. Incluso despu&eacute;s de que la postura del Gobierno hubiera contribuido a agravar las tensiones en Minnesota, incluso con la creciente reacci&oacute;n negativa, el vicepresidente y Miller segu&iacute;an buscando una raz&oacute;n para desplegar soldados federales en las calles estadounidenses.<\/p>\n<p>Bajo una inmensa presi&oacute;n p&uacute;blica, el gobierno acabar&iacute;a tomando un rumbo diferente. El defensor m&aacute;s ac&eacute;rrimo de la l&iacute;nea dura en materia de migraci&oacute;n, Gregory Bovino, comandante general de Aduanas y Protecci&oacute;n Fronteriza, fue destituido de su cargo, y el gobierno fren&oacute; las operaciones del ICE en las ciudades durante las semanas posteriores a la muerte de Pretti.<\/p>\n<p>Sin embargo, al igual que la idea de suspender el <em>habeas corpus<\/em> fue dejada de lado, pero nunca abandonada del todo por algunos dentro de la Casa Blanca, la Ley de Insurrecci&oacute;n, al menos a ojos de sus defensores, seguir&iacute;a siendo un arma cargada en un ala oeste ansioso por poner a prueba los l&iacute;mites del poder presidencial.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/maggie-haberman\" rel=\"nofollow\">Maggie Haberman<\/a><\/em> es corresponsal en la Casa Blanca para el Times y reporta sobre el presidente Donald Trump.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/jonathan-swan\" rel=\"nofollow\">Jonathan Swan<\/a><\/em> es corresponsal del Times en la Casa Blanca y cubre el gobierno de Donald Trump. Puedes contactarlo de manera segura en Signal: <a href=\"https:\/\/signal.me\/#eu\/z4KtbP6VkxGVEYtvXQ-5qaXLYDaTJ2ObqdTye5PSQHZdn2s5Ym9LRrfjYFuxzFrf\" rel=\"nofollow\">@jonathan.941<\/a><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primavera pasada, Will Scharf, un abogado ultraconservador que ocupaba el cargo de secretario de gabinete de la Casa Blanca, escribi\u00f3 un memorando secreto a la jefa de gabinete que reflejaba la creciente inquietud en el ala oeste por una de las medidas extremas que estaba barajando Stephen Miller, el<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":13403,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[17],"class_list":["post-13402","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacional","tag-nyt-servicio-analitico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13402","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13402"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13402\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13404,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13402\/revisions\/13404"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/13403"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13402"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13402"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13402"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}