{"id":14025,"date":"2026-06-19T07:03:14","date_gmt":"2026-06-19T12:03:14","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=14025"},"modified":"2026-06-19T07:42:00","modified_gmt":"2026-06-19T13:42:00","slug":"la-salud-mental-puede-complicar-la-decision-de-tener-hijos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=14025","title":{"rendered":"La salud mental puede complicar la decisi\u00f3n de tener hijos"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/06\/19\/espanol\/tener-hijos-salud-mental.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>Decidir si se tiene un hijo es una de las resoluciones m&aacute;s trascendentales que alguien puede tomar. En muchos sentidos, es un acto de fe: nadie puede saber de antemano exactamente c&oacute;mo ser&aacute; la paternidad o c&oacute;mo te har&aacute; sentir.<\/p>\n<p>Los futuros padres suelen preocuparse por problemas como la incertidumbre econ&oacute;mica, las crisis globales o la dificultad de compaginar las responsabilidades de la crianza con la carrera profesional. Y para quienes padecen una enfermedad mental, hay consideraciones adicionales que pueden hacer que la decisi&oacute;n resulte especialmente complicada.<\/p>\n<p>En abril, The New York Times pregunt&oacute; a sus lectores c&oacute;mo hab&iacute;a influido la salud mental en sus sentimientos a la hora de optar por la paternidad o maternidad, y recibimos casi 700 respuestas. Muchos lectores dijeron que les preocupaba la posibilidad de heredar una enfermedad mental a su hijo o de mantener su propio bienestar bajo el estr&eacute;s que supone formar una familia.<\/p>\n<p>&#8220;Me siento totalmente incapaz de criar y mantener a un hijo, ya que a menudo ni siquiera puedo cuidar de m&iacute; misma&#8221;, escribi&oacute; una lectora.<\/p>\n<p>Muchos ten&iacute;an claro que no quer&iacute;an correr esos riesgos. Otros estaban indecisos, sin saber qu&eacute; hacer. Y algunos explicaron por qu&eacute;, al final, la paternidad o maternidad les parec&iacute;a la decisi&oacute;n correcta.<\/p>\n<p>Algunos investigadores est&aacute;n empezando a estudiar c&oacute;mo valoran la paternidad los adultos con problemas de salud complejos. Sus trabajos sugieren que las preocupaciones por la salud f&iacute;sica y mental son cruciales a la hora de definir los planes de fertilidad: en un <a href=\"https:\/\/pmc.ncbi.nlm.nih.gov\/articles\/PMC7617548\/\" rel=\"nofollow\">estudio de 2025<\/a>, quienes calificaron su salud mental como mala eran m&aacute;s propensos a indicar que ten&iacute;an menos probabilidades de ser padres alg&uacute;n d&iacute;a.<\/p>\n<p>Hablamos con cuatro parejas y con una mujer que est&aacute; pensando en ser madre soltera sobre c&oacute;mo es tener una enfermedad mental mientras te enfrentas a una de las decisiones m&aacute;s importantes de la vida: si ser padre o madre.<\/p>\n<p><em>Todav&iacute;a intentando decidir<\/em><\/p>\n<p>Courtney Kramer y Charlie Enders, de St. Paul, Minnesota, est&aacute;n sopesando su deseo de tener hijos frente a los retos que les plantean la ansiedad y la depresi&oacute;n.<\/p>\n<p>A Courtney Kramer, de 34 a&ntilde;os, y a su esposo, Charlie Enders, tambi&eacute;n de 34, les encanta pasar tiempo con su sobrina y sus sobrinos. Cuando los ni&ntilde;os son especialmente tiernos, dijo Kramer, experimenta una &#8220;sensaci&oacute;n c&aacute;lida y reconfortante&#8221;.<\/p>\n<p>Esto ocurre cuando tienen un rato tranquilo, mientras leen libros juntos o se acurrucan para ver sus pel&iacute;culas favoritas, como la saga de <em>Godzilla<\/em> de la d&eacute;cada de 1950 y 1960.<\/p>\n<p>En esos momentos, Kramer se imagina teniendo hijos propios. Pero luego piensa en su ansiedad y su depresi&oacute;n, y la idea de tener hijos le parece menos atractiva.<\/p>\n<p>Es una decisi&oacute;n igual de dif&iacute;cil para Enders, quien lleva en tratamiento por depresi&oacute;n desde los 18 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Aunque a los dos les va bien con la medicaci&oacute;n, dijo, siguen teniendo d&iacute;as dif&iacute;ciles.<\/p>\n<p>&#8220;Es dif&iacute;cil cuidarte a ti mismo&#8221;, dijo Enders. &#8220;A&ntilde;adir a otra persona que depende totalmente de ti puede dar miedo&#8221;.<\/p>\n<p>A Kramer, los episodios depresivos le pueden llegar de improviso. Y cuando eso pasa, hasta hacer lo m&iacute;nimo le parece una tarea tit&aacute;nica. Si de repente se encuentra &#8220;sentada en el sof&aacute; en estado catat&oacute;nico&#8221;, a&ntilde;ade, &iquest;c&oacute;mo iba a cuidar de un ni&ntilde;o?<\/p>\n<p>Los estudios sugieren que tanto la ansiedad como la depresi&oacute;n <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41588-025-02485-8\" rel=\"nofollow\">son hereditarias<\/a>. Otros miembros de la familia de Kramer tambi&eacute;n toman antidepresivos, y a la pareja le preocupa que un futuro hijo pueda desarrollar sus trastornos.<\/p>\n<p>As&iacute; que, por ahora, siguen sin decidirse.<\/p>\n<p>Enders dijo que dejar&iacute;a que su esposa tomara la iniciativa. Si ella decide que quiere intentarlo, se lanzar&aacute;n por ello. &Eacute;l cree que ser&iacute;a un buen padre. Pero si ella decide no hacerlo, &eacute;l tambi&eacute;n lo aceptar&aacute;.<\/p>\n<p>&#8220;Soy feliz solo con ella y conmigo&#8221;, dijo.<\/p>\n<p><em>Una transici&oacute;n dif&iacute;cil hacia la paternidad<\/em><\/p>\n<p>Aimee Bui y Tommy Bui, de Los &Aacute;ngeles, decidieron tener hijos. La ansiedad y la depresi&oacute;n de ella se agravaron durante el primer a&ntilde;o.<\/p>\n<p>Para Aimee Bui, de 39 a&ntilde;os, la decisi&oacute;n de tener hijos no fue f&aacute;cil. A ella, que fue diagnosticada con ansiedad y depresi&oacute;n en la infancia, le daba miedo que sus futuros hijos pasaran por su mismo sufrimiento, y que se fuera a culpar a s&iacute; misma.<\/p>\n<p>Pero su esposo, Tommy Bui, de 40 a&ntilde;os, era m&aacute;s optimista. Con el apoyo adecuado, estaba seguro de que podr&iacute;an arregl&aacute;rselas.<\/p>\n<p>As&iacute; que decidieron intentarlo y enseguida ella qued&oacute; embarazada.<\/p>\n<p>La pareja estaba en la consulta del ginec&oacute;logo el a&ntilde;o pasado para una revisi&oacute;n rutinaria al principio del embarazo cuando el m&eacute;dico se detuvo, mir&oacute; la pantalla y se qued&oacute; en silencio.<\/p>\n<p>No iban a tener un solo beb&eacute;, les explic&oacute; el m&eacute;dico. Iban a tener dos. Fue una noticia impactante, pero tambi&eacute;n emocionante.<\/p>\n<p>&#8220;Tomamos todas las precauciones que pudimos e intentamos adelantarnos a las dificultades del embarazo&#8221;, dijo Tommy Bui. &#8220;Contratamos asesoramiento perinatal y nos preparamos para los altibajos emocionales&#8221;.<\/p>\n<p>Durante el embarazo, Bui sigui&oacute; tomando sus antidepresivos, pero en el segundo trimestre empez&oacute; a sentirse cada vez m&aacute;s deprimida. Para el tercer trimestre, ya padec&iacute;a una ci&aacute;tica debilitante, hipertensi&oacute;n y preeclampsia.<\/p>\n<p>Luego, en las semanas tras la llegada de los gemelos, Aimee Bui se vio invadida por el miedo. Apenas dorm&iacute;a. A veces le costaba respirar.<\/p>\n<p>&#8220;Era como una sensaci&oacute;n de fatalidad. Como si fuera el fin del mundo&#8221;, dijo, y a&ntilde;adi&oacute; que se sent&iacute;a como un &#8220;p&aacute;nico cr&oacute;nico&#8221;.<\/p>\n<p>Sus padres se ofrecieron a ayudar a pagar una ni&ntilde;era y ella se uni&oacute; a un grupo de apoyo para madres primerizas. Su psiquiatra tambi&eacute;n le aument&oacute; la dosis de antidepresivos.<\/p>\n<p>Hoy, los gemelos tienen 11 meses, y Aimee Bui dijo que estaba empezando a sentirse como antes. Su marido dijo que &eacute;l tambi&eacute;n hab&iacute;a notado el cambio.<\/p>\n<p>Ha sido una &#8220;monta&ntilde;a rusa emocional&#8221;, dijo Tommy Bui. &#8220;Pero nos las estamos arreglando y estamos juntos, y eso es lo m&aacute;s importante&#8221;.<\/p>\n<p><em>La sensaci&oacute;n de que se acaba el tiempo<\/em><\/p>\n<p>Liz Robinson, de Seattle, siempre ha querido tener hijos, pero le resulta dif&iacute;cil optar por ese camino al mismo tiempo que cuida de su salud mental.<\/p>\n<p>A Liz Robinson, de 42 a&ntilde;os, le gusta bromear diciendo que su vida sigue un reloj diferente llamado &#8220;tiempo Liz&#8221;.<\/p>\n<p>Robinson, quien padece un trastorno por d&eacute;ficit de atenci&oacute;n con hiperactividad y tiene antecedentes de depresi&oacute;n y ansiedad graves, suele llegar tarde a las citas y reuniones. Y hay hitos en la vida que pensaba que vivir&iacute;a antes, pero que a&uacute;n no ha vivido.<\/p>\n<p>Uno de ellos es tener hijos.<\/p>\n<p>&#8220;Lo que m&aacute;s deseaba en el mundo era ser madre&#8221;, dijo. &#8220;Ni siquiera pod&iacute;a imaginarme un futuro sin hijos&#8221;.<\/p>\n<p>Pero la pareja adecuada nunca apareci&oacute;. Con el paso del tiempo, a los 39 a&ntilde;os decidi&oacute; congelar sus &oacute;vulos. Ahora, a los 42, sigue soltera y siente que se le acaba el tiempo.<\/p>\n<p>Se ha planteado la posibilidad de quedarse embarazada con la ayuda de un donante de esperma, pero no est&aacute; segura de si deber&iacute;a optar por criar a un hijo ella sola. Para Robinson, la decisi&oacute;n de dar el paso no es nada f&aacute;cil.<\/p>\n<p>&#8220;Hay una brecha entre mi coraz&oacute;n y mi cerebro&#8221;, dijo.<\/p>\n<p>Se pregunta c&oacute;mo cambiar&aacute; su salud mental durante el embarazo. Y si se siente m&aacute;s ansiosa o deprimida, &iquest;podr&iacute;a eso afectar al desarrollo del beb&eacute;?<\/p>\n<p>Le preocupa si es seguro tomar su medicaci&oacute;n durante el embarazo y si desarrollar&aacute; depresi&oacute;n posparto.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n le da vueltas a la posibilidad de heredar sus problemas de salud mental.<\/p>\n<p>&#8220;&iquest;Quiero imponerle esto a otra persona?&#8221;, dijo. &#8220;Yo no ped&iacute; todas estas cosas que he heredado&#8221;.<\/p>\n<p>Y se pregunta si podr&aacute; lidiar con el amor intenso y la vulnerabilidad que conlleva la maternidad.<\/p>\n<p>&#8220;Soy una persona tan sensible y emocional que ni siquiera puedo imaginarme tener eso&#8221;, dijo.<\/p>\n<p><em>Un camino inesperado hacia la maternidad<\/em><\/p>\n<p>Los problemas de salud mental ayudaron a Jess y Courtney Faust, de Macungie, Pensilvania, a decidir cu&aacute;l de las dos ser&iacute;a la madre biol&oacute;gica de su hijo.<\/p>\n<p>La enfermedad mental ha sido una constante en la vida de Jess Faust, de 35 a&ntilde;os, desde que empez&oacute; a sufrir ataques de p&aacute;nico a los 6 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Su mente era un caos. De peque&ntilde;a, se arrancaba la piel de las plantas de los pies, se tiraba del pelo y se pellizcaba el est&oacute;mago para distraerse del dolor psicol&oacute;gico.<\/p>\n<p>A los 21 a&ntilde;os, tras ingresar voluntariamente en una cl&iacute;nica psiqui&aacute;trica, su psiquiatra le diagnostic&oacute; un trastorno bipolar y un trastorno de ansiedad generalizada, algo que ya le hab&iacute;an diagnosticado en su juventud. Sin embargo, nada de esto le impidi&oacute; querer tener un hijo.<\/p>\n<p>&#8220;Daba por hecho que me casar&iacute;a con un hombre&#8221;, dijo. &#8220;Daba por hecho que tendr&iacute;a un hijo biol&oacute;gico. Y daba totalmente por hecho que, como consecuencia, ese ni&ntilde;o desarrollar&iacute;a alg&uacute;n tipo de enfermedad mental&#8221;.<\/p>\n<p>Entonces conoci&oacute; a Courtney.<\/p>\n<p>Jess ten&iacute;a 24 a&ntilde;os cuando empezaron a salir. &#8220;Era la mejor persona que hab&iacute;a conocido nunca&#8221;, dijo. &#8220;No tuve que pensarlo dos veces&#8221;.<\/p>\n<p>Se casaron y empezaron a hablar de la posibilidad de tener hijos. Aunque Courtney, de 37 a&ntilde;os, tambi&eacute;n ha sufrido ansiedad, sus s&iacute;ntomas eran menos graves.<\/p>\n<p>Al final, teniendo en cuenta los problemas de salud mental de Jess y algunos de sus problemas de salud f&iacute;sica &#8211;tiene lupus y la mutaci&oacute;n del gen BRCA2, que aumenta el riesgo de c&aacute;ncer de mama en las mujeres&#8211;, decidieron que ten&iacute;a m&aacute;s sentido que Courtney fuera la madre biol&oacute;gica de su hijo y llevara el embarazo.<\/p>\n<p>A veces Jess sent&iacute;a celos &#8220;al ver a Courtney vivir esta preciosa experiencia vital&#8221;, dijo.<\/p>\n<p>Pero esos sentimientos no duraron mucho. Una vez que naci&oacute; su hija, Jess dijo: &#8220;No sent&iacute; m&aacute;s que orgullo, euforia y liberaci&oacute;n al saber que mi hija ya era oficialmente m&iacute;a y que no ten&iacute;a mis genes&#8221;.<\/p>\n<p><em>Decidir que la paternidad no era lo adecuado<\/em><\/p>\n<p>Para Jim y Patricia Gatewood, de Walnut Creek, California, la salud mental era la principal preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Jim Gatewood y su esposa, Patricia, se casaron ya en la mediana edad: &eacute;l ten&iacute;a 41 a&ntilde;os y ella 39.<\/p>\n<p>A veces, Patricia Gatewood se sent&iacute;a presionada por las expectativas de los dem&aacute;s. Amigos y compa&ntilde;eros de trabajo les preguntaban si ella y su marido quer&iacute;an tener hijos. La madre de Jim Gatewood, sin que nadie se lo pidiera, teji&oacute; una mantita de beb&eacute;.<\/p>\n<p>Pensaron en intentar tener un hijo. Pero su mayor preocupaci&oacute;n, dijo Patricia Gatewood, era el historial de su esposo con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), un diagn&oacute;stico que tambi&eacute;n ten&iacute;an su madre y otro familiar.<\/p>\n<p>Aunque su familia hab&iacute;a encontrado alivio con la medicaci&oacute;n, Jim Gatewood, que ahora tiene 53 a&ntilde;os, luchaba contra su trastorno. Parec&iacute;a que no pod&iacute;a escapar de sus pensamientos obsesivos. A menudo se pon&iacute;a en el peor de los casos. Cuando le dol&iacute;a el est&oacute;mago, un problema frecuente, se preguntaba si ser&iacute;a c&aacute;ncer de p&aacute;ncreas.<\/p>\n<p>&#8220;He pensado much&iacute;simo en mi propia muerte&#8221;, dijo.<\/p>\n<p>Incluso con terapia, un grupo de apoyo y medicaci&oacute;n, puede resultar dif&iacute;cil dejar de darle vueltas a las cosas.<\/p>\n<p>Hace un mes tuvo una reca&iacute;da. Jim Gatewood, enfermero especializado, estaba compaginando los ex&aacute;menes finales &#8211;se est&aacute; formando para ser enfermero psiqui&aacute;trico especializado&#8211; con dar clase a estudiantes de posgrado.<\/p>\n<p>Patricia Gatewood, que ahora tiene 52 a&ntilde;os, se dio cuenta enseguida de que algo iba mal.<\/p>\n<p>&#8220;Estaba f&iacute;sicamente aqu&iacute;, pero mentalmente en otro lugar al que yo no pod&iacute;a llegar&#8221;, dijo ella.<\/p>\n<p>Al final, tener un hijo no les parec&iacute;a lo adecuado para la pareja. En su lugar, ambos decidieron dedicarse a sus carreras. Patricia Gatewood se volvi&oacute; enfermera como su esposo.<\/p>\n<p>No se arrepienten de nada.<\/p>\n<p>Es dif&iacute;cil vivir con un TOC, dijo Jim Gatewood, y &eacute;l no quer&iacute;a heredarle a un hijo un trastorno tan doloroso.<\/p>\n<p>Y aunque los hijos pueden ser una bendici&oacute;n, dijo, ya sienten que viven una vida plena y rica.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/christina-caron\" rel=\"nofollow\">Christina Caron<\/a><\/em> es reportera del Times y cubre salud mental.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Decidir si se tiene un hijo es una de las resoluciones m\u00e1s trascendentales que alguien puede tomar. En muchos sentidos, es un acto de fe: nadie puede saber de antemano exactamente c\u00f3mo ser\u00e1 la paternidad o c\u00f3mo te har\u00e1 sentir. 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