{"id":14434,"date":"2026-06-22T22:04:32","date_gmt":"2026-06-23T03:04:32","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=14434"},"modified":"2026-06-22T21:08:46","modified_gmt":"2026-06-23T03:08:46","slug":"alan-greenspan-presidente-de-la-reserva-federal-y-defensor-del-libre-mercado-muere-a-los-100-anos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=14434","title":{"rendered":"Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal y defensor del libre mercado, muere a los 100 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/06\/22\/espanol\/estados-unidos\/muere-alan-greenspan-reserva-federal.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>Alan Greenspan, quien durante casi dos d&eacute;cadas como presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos impuls&oacute; un largo periodo de prosperidad, super&oacute; varias crisis y fue una figura poderosa y controversial a la hora de confeccionar pol&iacute;ticas favorables al mercado, muri&oacute; el lunes en su casa de Washington. Ten&iacute;a 100 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>La causa fue una complicaci&oacute;n de la enfermedad de Parkinson, dijo su esposa, Andrea Mitchell, corresponsal jefa en Washington y corresponsal jefa de asuntos exteriores de NBC News.<\/p>\n<p>Greenspan, el legislador m&aacute;s destacado de su &eacute;poca y posiblemente el economista m&aacute;s reconocido de todos los tiempos, dirigi&oacute; el banco central estadounidense durante cuatro presidentes de ambos partidos entre 1987 y 2006.<\/p>\n<p>Gran parte de su mandato coincidi&oacute; con una racha de prosperidad en la que se erigi&oacute; como la encarnaci&oacute;n de una corriente triunfante del capitalismo estadounidense de la pos Guerra Fr&iacute;a: optimista, fiel en el poder de los mercados para mejorar el nivel de vida, cautivado por el poder de la tecnolog&iacute;a y reacio a la regulaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero el sello ideol&oacute;gico que Greenspan impuso a la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas acab&oacute; por asociarse tambi&eacute;n a las consecuencias destructivas de las fuerzas que surgieron bajo su mandato, entre ellas la desregulaci&oacute;n a Wall Street y a los bancos, la p&eacute;rdida de puestos de trabajo estadounidenses a causa del libre comercio y las persistentes preocupaciones sobre las burbujas en los precios de las acciones y la vivienda.<\/p>\n<p>Aunque Greenspan gestion&oacute; con destreza las tasas de inter&eacute;s para mantener la econom&iacute;a en marcha, se mostr&oacute; receloso al momento de <a href=\"https:\/\/www.federalreserve.gov\/boarddocs\/testimony\/1999\/19990617.htm\" rel=\"nofollow\">enfrentar un peligro<\/a> que conoc&iacute;a bien: que el entorno de baja inflaci&oacute;n y pol&iacute;tica monetaria expansiva que &eacute;l mismo hab&iacute;a ayudado a crear pon&iacute;a en riesgo a Estados Unidos al impulsar auges de inversi&oacute;n insostenibles. Y sigui&oacute; mostr&aacute;ndose reacio a actuar mientras los bancos y las empresas de inversi&oacute;n adoptaban nuevas y complejas t&eacute;cnicas de negociaci&oacute;n que acabar&iacute;an causando un enorme da&ntilde;o.<\/p>\n<p>En la Reserva Federal, conocida en ingl&eacute;s como la Fed, tuvo un &eacute;xito notable en lo que &eacute;l consideraba la labor principal del responsable de un banco central: mantener controlada la inflaci&oacute;n. Tambi&eacute;n ayud&oacute; a Estados Unidos a enfrentar crisis peri&oacute;dicas, como la ca&iacute;da de la bolsa apenas unas semanas despu&eacute;s de asumir el cargo, el colapso casi total de los mercados financieros asi&aacute;ticos una d&eacute;cada m&aacute;s tarde y las secuelas de los atentados terroristas del 11 de septiembre.<\/p>\n<p>Solo despu&eacute;s de que renunci&oacute; a principios de 2006 &#8211;y sobre todo tras la crisis de Wall Street en 2008, el colapso casi total del mercado hipotecario y la profunda recesi&oacute;n posterior&#8211; su legado y su filosof&iacute;a se vieron cuestionados de forma concertada.<\/p>\n<p>Para entonces, un grupo de cr&iacute;ticos lo culpaba de no haber evitado la burbuja inmobiliaria al subir las tasas de inter&eacute;s. Otro lo acusaba de promover un fundamentalismo de libre mercado corrosivo que permiti&oacute; que el sistema financiero funcionara sin control mientras adoptaba medidas cada vez m&aacute;s arriesgadas.<\/p>\n<p>Tras haber supervisado un periodo de enorme creaci&oacute;n de riqueza, a menudo se le presentaba como uno de los responsables de la crisis de 2008 y de las sacudidas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas que le siguieron.<\/p>\n<p>Su falta de un mayor enfoque en mantener la estabilidad del sistema financiero, una vez que hab&iacute;a demostrado que pod&iacute;a contener la inflaci&oacute;n, &#8220;fue el error m&aacute;s trascendental de Greenspan, uno que no ten&iacute;a por qu&eacute; haber cometido&#8221;, <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2016\/11\/06\/books\/review\/alan-greenspan-man-who-knew-sebastian-mallaby.html\" rel=\"nofollow\">concluy&oacute; su bi&oacute;grafo, Sebastian Mallaby<\/a>.<\/p>\n<p>Su trayectoria &#8211;y el grado en que merece los elogios o las culpas que se le han atribuido&#8211; sigue siendo objeto de un intenso debate. No hay duda de que fue una figura clave durante un periodo de gran agitaci&oacute;n en la econom&iacute;a y de profundas divisiones ideol&oacute;gicas sobre c&oacute;mo gestionarla.<\/p>\n<p>En el apogeo de su fama, mientras la econom&iacute;a florec&iacute;a a finales de la d&eacute;cada de 1990, una simple frase suya pod&iacute;a hacer que los mercados se dispararan o se desplomaran, y su rostro, detr&aacute;s de unos gruesos lentes, era tan conocido como el de cualquier estrella de cine.<\/p>\n<p>En p&uacute;blico, sol&iacute;a hablar con una jerga enrevesada que incluso a sus colegas economistas les costaba descifrar.<\/p>\n<p>Entre bastidores en Washington, Greenspan era un maestro del juego del poder pol&iacute;tico. Formado por sus experiencias como asesor de pol&iacute;ticas en la campa&ntilde;a presidencial de Richard Nixon en 1968 y su papel como economista en jefe del presidente Gerald Ford, se convirti&oacute; en un operador astuto que protegi&oacute; h&aacute;bilmente la independencia de la Reserva Federal mientras moldeaba las agendas de presidentes sucesivos y orientaba la legislaci&oacute;n en el Capitolio.<\/p>\n<p>Su predecesor, Paul Volcker, hab&iacute;a demostrado que el banco central pod&iacute;a resistir la presi&oacute;n pol&iacute;tica para bajar las tasas de inter&eacute;s mediante una estrategia monetaria restrictiva a finales de la d&eacute;cada de 1970 e inicios de la d&eacute;cada de 1980. En el proceso, Volcker dot&oacute; a la Fed de una enorme credibilidad en los mercados financieros y le dej&oacute; a Greenspan un amplio margen para dar forma a la pol&iacute;tica en Washington.<\/p>\n<p>Greenspan utiliz&oacute; su influencia con astucia en cuestiones que, estrictamente hablando, iban m&aacute;s all&aacute; de su mandato en la Fed, interviniendo con frecuencia para influir en la pol&iacute;tica fiscal, el d&eacute;ficit presupuestario y el comercio. Aunque era un republicano con fuertes inclinaciones libertarias &#8211;en su juventud fue seguidor de <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/1982\/03\/07\/obituaries\/ayn-rand-fountainhead-author-dies.html\" rel=\"nofollow\">Ayn Rand<\/a> y fue nombrado para la Fed por el presidente Ronald Reagan&#8211;, se las arregl&oacute; para enfurecer tanto a los republicanos como a los dem&oacute;cratas, incluso cuando consigui&oacute; que presidentes de ambos partidos lo volvieran a nombrar.<\/p>\n<p>Los aliados del presidente George Bush culparon en parte a Greenspan de que Bush perdiera la Casa Blanca frente a Bill Clinton en 1992, alegando que Greenspan hab&iacute;a mantenido las tasas de inter&eacute;s demasiado altas justo cuando la econom&iacute;a sal&iacute;a de la recesi&oacute;n. Greenspan construy&oacute; v&iacute;nculos estrechos con Clinton y su equipo, ayudando a impregnar al gobierno dem&oacute;crata de una postura claramente favorable al mercado en materia de regulaci&oacute;n financiera, y animando a Clinton desde el principio a adoptar la reducci&oacute;n del d&eacute;ficit, frente a las objeciones de los liberales.<\/p>\n<p>Pero en 2001, cuando Greenspan apoy&oacute; el gran paquete de recortes fiscales del presidente George W. Bush, los dem&oacute;cratas protestaron furiosamente diciendo que hab&iacute;a traicionado sus convicciones sobre la reducci&oacute;n del d&eacute;ficit para ganarse el favor del nuevo gobierno republicano.<\/p>\n<p><em>La vida en Washington<\/em><\/p>\n<p>Alan Greenspan maniobraba en todos los frentes, cultivando aliados a ambos lados del espectro pol&iacute;tico, tanto en la Casa Blanca como en el Capitolio. Omnipresente en la vida social de Washington, era una figura afable, aunque reservada, que se codeaba en las fiestas con jueces de la Corte Suprema, ministros del gobierno y periodistas, luciendo una sonrisa divertida y ofreciendo un apret&oacute;n de manos suave.<\/p>\n<p>Sali&oacute; con <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2022\/12\/30\/business\/media\/barbara-walters-dead.html\" rel=\"nofollow\">Barbara Walters<\/a>, de ABC News, a finales de la d&eacute;cada de 1970. (&#8220;No me siento amenazado por una mujer poderosa&#8221;, escribi&oacute; en su autobiograf&iacute;a). En 1997 se cas&oacute; con Mitchell, quien, seg&uacute;n &eacute;l, nunca le perdon&oacute; del todo que hablara de pol&iacute;tica antimonopolio en su primera cita, muchos a&ntilde;os antes; su boda la ofici&oacute; la jueza <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2020\/09\/20\/espanol\/estados-unidos\/ruth-bader-ginsburg.html\" rel=\"nofollow\">Ruth Bader Ginsburg<\/a>. Mitchell es la &uacute;nica sobreviviente directa de Greenspan.<\/p>\n<p>Era un &aacute;vido jugador de tenis; afici&oacute;n que adopt&oacute; en serio en la cancha de la Casa Blanca mientras trabajaba en el gobierno de Ford y sigui&oacute; compitiendo con entusiasmo hasta bien entrados sus 80 a&ntilde;os contra una sucesi&oacute;n de secretarios del Tesoro y altos cargos de ambos partidos.<\/p>\n<p>Evitaba las f&oacute;rmulas y reglas en las que otros banqueros centrales a menudo confiaban, a favor de un enfoque m&aacute;s intuitivo basado en un an&aacute;lisis profundo de los datos sobre las decisiones que tomaban las empresas, los consumidores y los inversionistas. (Admiti&oacute; que algunas de sus mejores ideas se le ocurr&iacute;an mientras <a href=\"https:\/\/pages.stern.nyu.edu\/~nroubini\/NYT\/GREE1WSJ.HTM\" rel=\"nofollow\">se relajaba en una ba&ntilde;era caliente<\/a>).<\/p>\n<p>En la Fed, se dio cuenta de c&oacute;mo una serie de fuerzas poderosas &#8211;entre las que destacaban los r&aacute;pidos avances tecnol&oacute;gicos y el aumento de la competencia global&#8211; estaban alterando las perspectivas de inflaci&oacute;n y, por lo tanto, la capacidad de la econom&iacute;a para crecer y crear empleo sin una presi&oacute;n al alza excesiva sobre los precios.<\/p>\n<p>Gracias a la tecnolog&iacute;a &#8211;concluy&oacute; Greenspan a mediados de la d&eacute;cada de 1990&#8211;, todo tipo de sectores pod&iacute;an producir m&aacute;s por menos. En t&eacute;rminos econ&oacute;micos, estaban generando mejores ganancias de productividad.<\/p>\n<p>Bas&aacute;ndose en esa convicci&oacute;n, Greenspan sol&iacute;a mantener las tasas de inter&eacute;s m&aacute;s bajas de lo que los modelos econ&oacute;micos tradicionales suger&iacute;an que deb&iacute;an estar. Como resultado, pudo permitir que la econom&iacute;a siguiera expandi&eacute;ndose a un ritmo acelerado incluso cuando el desempleo descend&iacute;a a niveles que generaciones anteriores de banqueros centrales habr&iacute;an considerado se&ntilde;ales de alerta de inflaci&oacute;n y motivo para subir las tasas.<\/p>\n<p>Durante gran parte de su mandato como presidente de la Fed, sobre todo a finales de la d&eacute;cada de 1990, Greenspan parec&iacute;a tener raz&oacute;n. Sus pol&iacute;ticas ayudaron a crear condiciones en las que los aumentos de precios eran insignificantes, la econom&iacute;a generaba millones de nuevos empleos, las empresas pod&iacute;an financiarse a tasas atractivas y el mercado burs&aacute;til estaba en auge.<\/p>\n<p>Sin embargo, las ganancias en productividad empezaron a menguar tras el cambio de siglo. Y aunque la pol&iacute;tica monetaria de Greenspan parec&iacute;a haber vencido de forma notable al ciclo econ&oacute;mico, tanto &eacute;l como la Fed se enfrentaron a lo que resultaron ser fuerzas problem&aacute;ticas y, en &uacute;ltima instancia, disruptivas que no lograron comprender del todo, y mucho menos controlar.<\/p>\n<p><em>La venganza del riesgo<\/em><\/p>\n<p>El entorno de cr&eacute;dito barato en Estados Unidos coincidi&oacute; con otros dos fen&oacute;menos. El primero fue la percepci&oacute;n entre los inversionistas de que la Reserva Federal de Greenspan siempre intervendr&iacute;a para contener los da&ntilde;os de las crisis financieras, limitando su riesgo y, posiblemente, fomentando la complacencia.<\/p>\n<p>El otro fue la aparici&oacute;n de una enorme reserva de ahorro global, generada en gran medida por el r&aacute;pido crecimiento de China y otros pa&iacute;ses en desarrollo. Ese capital atravesaba fronteras en busca de oportunidades de inversi&oacute;n rentables, lo que a menudo hac&iacute;a bajar las tasas de inter&eacute;s a largo plazo, como las de las hipotecas. Pero pod&iacute;a ser voluble, y se iba de nuevo cuando surg&iacute;an problemas o se presentaban oportunidades en otros lugares.<\/p>\n<p>Al contribuir a impulsar primero el mercado burs&aacute;til y luego el inmobiliario en Estados Unidos, ese fondo de ahorro global hizo que muchos hogares fueran m&aacute;s ricos que nunca, al menos en el papel. Tambi&eacute;n ayud&oacute; a elevar los precios de los activos hasta niveles que resultaron insostenibles tanto en Estados Unidos como en otros lugares, creando ciclos de auge y ca&iacute;da.<\/p>\n<p>Greenspan llevaba mucho tiempo interesado en la interacci&oacute;n entre la econom&iacute;a y los precios de los activos: acciones, bonos y viviendas. En 1996 provoc&oacute; un revuelo financiero simplemente <a href=\"http:\/\/www.nytimes.com\/1996\/12\/07\/business\/a-buried-message-loudly-heard.html\" rel=\"nofollow\">al plantear p&uacute;blicamente<\/a> si la &#8220;exuberancia irracional&#8221; estaba creando burbujas.<\/p>\n<p>Se mostr&oacute; reacio a intervenir para evitar o pinchar las burbujas cuando aparecieron durante su mandato, aunque en privado le preocupaba el problema. Greenspan sol&iacute;a decir en p&uacute;blico que era pr&aacute;cticamente imposible evitar o desinflar las burbujas sin da&ntilde;ar la econom&iacute;a; en parte, seg&uacute;n &eacute;l, porque es dif&iacute;cil identificar una burbuja hasta que estalla.<\/p>\n<p>&#8220;No es para nada obvio&#8221;, <a href=\"https:\/\/www.federalreserve.gov\/BoardDocs\/speeches\/2004\/20040103\/default.htm\" rel=\"nofollow\">dijo Greenspan en 2004<\/a>, &#8220;que las burbujas, incluso si se identifican a tiempo, puedan evitarse a un costo menor que el de una contracci&oacute;n econ&oacute;mica sustancial y una posible desestabilizaci&oacute;n financiera, precisamente los resultados que estar&iacute;amos intentando evitar&#8221;.<\/p>\n<p>El riesgo que representaban las burbujas se vio amplificado por el r&aacute;pido crecimiento de instrumentos financieros nuevos y arriesgados. Aunque a Greenspan le preocupaba especialmente el mercado inmobiliario &#8211;intent&oacute; durante a&ntilde;os, frente a la oposici&oacute;n bipartidista del Congreso, poner freno a Fannie Mae y Freddie Mac, las empresas autorizadas por el gobierno que impulsaron la titulizaci&oacute;n de hipotecas&#8211;, en general fue uno de los principales defensores de que los mercados financieros se autorregularan en la mayor medida posible.<\/p>\n<p>Su postura era que el mercado pod&iacute;a poner al descubierto y castigar los comportamientos de riesgo de forma mucho m&aacute;s eficaz que las regulaciones impuestas por los funcionarios del gobierno. Sus opiniones influyeron, entre otros, en altos cargos del gobierno de Clinton, que a menudo se pon&iacute;an de su lado en los debates sobre la regulaci&oacute;n financiera.<\/p>\n<p>La filosof&iacute;a general de Greenspan, y su influencia, sobrevivieron al estallido de la burbuja de las acciones tecnol&oacute;gicas en 2000, que presagiaba el fin de lo que por entonces era la expansi&oacute;n econ&oacute;mica m&aacute;s larga de la historia: 10 a&ntilde;os, de 1991 a 2001.<\/p>\n<p>La econom&iacute;a se recuper&oacute; en menos de un a&ntilde;o, a pesar del impacto financiero y psicol&oacute;gico de los atentados del 11 de septiembre. Greenspan hizo caso omiso de las advertencias de que el mercado inmobiliario se estaba convirtiendo en una burbuja durante la primera d&eacute;cada del nuevo siglo y sigui&oacute; manteniendo las tasas de inter&eacute;s en niveles relativamente bajos.<\/p>\n<p>Para cuando el mercado hipotecario comenz&oacute; a colapsar en 2007, desencadenando la crisis generalizada que condujo a la peor recesi&oacute;n desde la d&eacute;cada de 1930, Greenspan ya hab&iacute;a dejado el cargo. Enfrent&oacute; intensas cr&iacute;ticas de que hab&iacute;a fallado en su papel como regulador financiero y de que su pol&iacute;tica monetaria laxa hab&iacute;a salido mal, destruyendo gran parte de la riqueza que hab&iacute;a contribuido a crear.<\/p>\n<p>Una de las cr&iacute;ticas m&aacute;s mordaces vino de John Taylor, de la Universidad de Stanford, uno de los economistas monetarios m&aacute;s destacados y creador de un enfoque ampliamente aceptado para determinar el nivel adecuado de las tasas de inter&eacute;s oficiales. En un art&iacute;culo publicado en The Wall Street Journal a principios de 2009, <a href=\"https:\/\/www.wsj.com\/articles\/SB123414310280561945\" rel=\"nofollow\">Taylor atribuy&oacute; la culpa<\/a> de la burbuja inmobiliaria directamente, si no exclusivamente, a la Fed de Greenspan, afirmando que hab&iacute;a mantenido las tasas de inter&eacute;s demasiado bajas durante demasiado tiempo.<\/p>\n<p>&#8220;La Fed mantuvo su tasa de inter&eacute;s objetivo, sobre todo entre 2003 y 2005, muy por debajo de las directrices monetarias establecidas que indican en qu&eacute; debe basarse una buena pol&iacute;tica seg&uacute;n la experiencia hist&oacute;rica&#8221;, escribi&oacute; Taylor. &#8220;Mantener las tasas de inter&eacute;s en la trayectoria que funcion&oacute; bien en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, en lugar de mantenerlas tan bajas, habr&iacute;a evitado el auge y la ca&iacute;da&#8221;.<\/p>\n<p>Ante ese tipo de cr&iacute;ticas, Greenspan dedic&oacute; gran parte de su tiempo, tras dejar el cargo en febrero de 2006, a defender su legado. Conocido en el apogeo de su poder por t&eacute;rminos como &#8220;<a href=\"https:\/\/archive.nytimes.com\/www.nytimes.com\/books\/00\/12\/17\/reviews\/001217.17kuttnet.html\" rel=\"nofollow\">maestro<\/a>&#8221; y &#8220;or&aacute;culo&#8221;, confes&oacute; a finales de 2008 estar <a href=\"http:\/\/www.nytimes.com\/2008\/10\/24\/business\/economy\/24panel.html\" rel=\"nofollow\">&#8220;en un estado de incredulidad y conmoci&oacute;n<\/a>&#8221; ante el fracaso de las fuerzas del mercado a la hora de evitar la calamidad econ&oacute;mica. Reconoci&oacute; que su convicci&oacute;n de que los mercados estaban guiados por agentes racionales se hab&iacute;a visto sacudida.<\/p>\n<p>M&aacute;s a&uacute;n que su manejo de la pol&iacute;tica de tasas de inter&eacute;s, su enfoque de <em>laissez-faire<\/em> en la regulaci&oacute;n de mercados financieros cada vez m&aacute;s complejos e interconectados lo expuso a cuestionamientos posteriores.<\/p>\n<p><em>Los derivados y los mercados<\/em><\/p>\n<p>Las cr&iacute;ticas se centraron especialmente en su actitud hacia los derivados. Estos instrumentos financieros, que permiten a las empresas y a los inversores diversificar el riesgo, fueron posteriormente culpados de propagar y acelerar las crisis financieras que sacudieron la econom&iacute;a en 2007 y 2008.<\/p>\n<p>Greenspan desempe&ntilde;&oacute; un papel clave a finales de la d&eacute;cada de 1990 al frenar los esfuerzos por regular con mayor rigor los derivados. En aquellos a&ntilde;os era aliado cercano de la mayor&iacute;a de los miembros del equipo econ&oacute;mico de Clinton, incluidos el secretario del Tesoro, Robert Rubin, y Lawrence Summers, adjunto y sucesor de Rubin. (A los tres se les apod&oacute; &#8220;<a href=\"http:\/\/content.time.com\/time\/covers\/0,16641,19990215,00.html\" rel=\"nofollow\">El comit&eacute; para salvar el mundo<\/a>&#8221; en una portada de la revista Time en 1999, tras hacer frente a una sucesi&oacute;n de crisis financieras).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.hbs.edu\/faculty\/Pages\/item.aspx?num=39593\" rel=\"nofollow\">Junto a ellos<\/a>, Greenspan <a href=\"https:\/\/www.pbs.org\/video\/frontline-the-warning\/\" rel=\"nofollow\">trabaj&oacute; para bloquear<\/a> una propuesta presentada en 1998 por Brooksley Born, jefa de la Comisi&oacute;n de Comercio de Futuros de Materias Primas, que ped&iacute;a mayor transparencia en el comercio de derivados y m&aacute;s colchones contra p&eacute;rdidas.<\/p>\n<p>Greenspan y sus aliados sostuvieron que la regulaci&oacute;n propuesta podr&iacute;a desestabilizar los mercados. A lo largo del debate, Greenspan argument&oacute; que los mercados financieros, y las propias firmas de inversi&oacute;n, har&iacute;an un mejor trabajo controlando el riesgo excesivo que el que el gobierno podr&iacute;a hacer jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Los riesgos de que instrumentos financieros como los derivados pudieran provocar p&eacute;rdidas enormes en todo el sistema financiero ya se conoc&iacute;an bien incluso en aquel momento. La Fed estuvo profundamente involucrada en los esfuerzos del verano de 1998 para evitar que la quiebra de una firma llamada Long-Term Capital Management arrastrara a gran parte de Wall Street, cuando su uso de derivados y otros instrumentos sofisticados sali&oacute; mal.<\/p>\n<p>No obstante, el colapso financiero de 2008 hizo poco por alterar su opini&oacute;n de que los mercados son mejores que los gobiernos a la hora de regular el riesgo, a pesar del da&ntilde;o causado a econom&iacute;as enteras cuando los mercados fallaron.<\/p>\n<p>&#8220;Me parece innecesario restringir la negociaci&oacute;n de algunos de los derivados m&aacute;s recientes y otros productos financieros innovadores de la &uacute;ltima d&eacute;cada&#8221;, escribi&oacute; en una posdata a una versi&oacute;n actualizada de su autobiograf&iacute;a en 2008. &#8220;Los peores han fracasado; los inversores ya no los financian y es poco probable que lo hagan en el futuro&#8221;.<\/p>\n<p><em>De Juilliard a Ayn Rand<\/em><\/p>\n<p>Alan Greenspan naci&oacute; el 6 de marzo de 1926 en la ciudad de Nueva York. Fue el &uacute;nico hijo de Herbert y Rose (Goldsmith) Greenspan. Sus padres se divorciaron cuando &eacute;l ten&iacute;a 5 a&ntilde;os, y su madre lo cri&oacute; en el barrio de Washington Heights, en Manhattan.<\/p>\n<p>Con el apoyo entusiasta de su madre, a quien le gustaba cantar, bailar y tocar el piano, se convirti&oacute; en un m&uacute;sico consumado durante su adolescencia. Tras graduarse de la escuela secundaria George Washington, ingres&oacute; a la Juilliard School y pas&oacute; varios a&ntilde;os tocando el saxof&oacute;n en una banda de swing.<\/p>\n<p>Durante las presentaciones de la banda, Greenspan aprovechaba los descansos para leer libros que hab&iacute;a tomado prestados de la biblioteca. &#8220;Y un d&iacute;a saqu&eacute; un libro sobre negocios, finanzas o algo relacionado con la bolsa&#8221;, <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/1989\/01\/15\/magazine\/alan-greenspan-caution-at-the-fed.html\" rel=\"nofollow\">dijo en una entrevista de 1989<\/a> con The New York Times Magazine, &#8220;y me pareci&oacute; realmente fascinante&#8221;.<\/p>\n<p>Reconociendo que la econom&iacute;a podr&iacute;a resultar un campo m&aacute;s fruct&iacute;fero para &eacute;l que la m&uacute;sica, Greenspan dej&oacute; Juilliard e ingres&oacute; a la Universidad de Nueva York, donde obtuvo una licenciatura en 1948 y una maestr&iacute;a en 1950, ambas en econom&iacute;a. Empez&oacute; a cursar su doctorado en la Universidad de Columbia, donde estudi&oacute; bajo la tutela de <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/1987\/06\/27\/obituaries\/arthur-f-burns-is-dead-at-83-a-shaper-of-economic-policy.html\" rel=\"nofollow\">Arthur Burns<\/a>, quien m&aacute;s tarde se convertir&iacute;a en presidente de la Reserva Federal. Greenspan acab&oacute; obteniendo el doctorado en la Universidad de Nueva York en 1977.<\/p>\n<p>Greenspan se cas&oacute; en 1952 con Joan Mitchell (m&aacute;s tarde Joan Mitchell Blumenthal), pintora y escritora; el matrimonio termin&oacute; al cabo de un a&ntilde;o.<\/p>\n<p>Su especialidad era la previsi&oacute;n econ&oacute;mica, basada m&aacute;s en el estudio intensivo de estad&iacute;sticas complejas que en grandes teor&iacute;as. Mientras constru&iacute;a su reputaci&oacute;n profesional durante la d&eacute;cada de 1950, Greenspan tambi&eacute;n desarrollaba una filosof&iacute;a de libre mercado intensa, fuertemente influida por Rand, cuyas novelas defend&iacute;an un capitalismo de <em>laissez-faire<\/em> basado en un &#8220;ego&iacute;smo racional&#8221;, es decir, la idea de que la sociedad funciona mejor cuando los individuos persiguen su propio inter&eacute;s.<\/p>\n<p>A trav&eacute;s de su primera esposa, Greenspan conoci&oacute; a Rand en 1952 y pronto pas&oacute; a formar parte de su c&iacute;rculo m&aacute;s cercano, donde pasaba horas debatiendo sobre las relaciones entre las personas, los gobiernos y los mercados. Greenspan, que hab&iacute;a alcanzado la mayor&iacute;a de edad durante el apogeo de la teor&iacute;a keynesiana &#8211;que lleg&oacute; a justificar la idea de un papel activo del gobierno en la econom&iacute;a, incluido el uso del gasto p&uacute;blico para estimular el crecimiento y redistribuir r&aacute;pidamente la riqueza&#8211;, vio c&oacute;mo sus supuestos eran objeto de un ataque intelectual sostenido por parte de Rand.<\/p>\n<p>Con el tiempo, dijo Greenspan, Rand le ense&ntilde;&oacute; que el capitalismo no solo era eficiente y pr&aacute;ctico, sino tambi&eacute;n moral.<\/p>\n<p>&#8220;Lo que ella hizo por m&iacute;, que fue una experiencia extraordinaria, fue demostrarme &#8211;es decir, acorral&aacute;ndome sin piedad&#8211; que las posturas que yo defend&iacute;a eran err&oacute;neas, fundamentalmente contradictorias&#8221;, dijo Greenspan en <a href=\"http:\/\/www.nytimes.com\/1989\/01\/15\/magazine\/alan-greenspan-caution-at-the-fed.html\" rel=\"nofollow\">la entrevista de 1989 con Times Magazine<\/a>. &#8220;Qued&eacute; realmente fascinado y, con los a&ntilde;os, a medida que la conoc&iacute; mejor y le&iacute; sus textos y convers&eacute; con ella, tuvo un efecto parecido al de un profesor universitario favorito&#8221;.<\/p>\n<p><em>En el bando republicano<\/em><\/p>\n<p>Greenspan se meti&oacute; en pol&iacute;tica por primera vez en 1967, cuando se incorpor&oacute; como asesor de la campa&ntilde;a presidencial de Nixon, una experiencia que lo expuso a las concesiones entre el principio ideol&oacute;gico y la victoria electoral. En 1974, poco antes de que Nixon renunciara por el esc&aacute;ndalo de Watergate, Greenspan fue nombrado presidente del Consejo de Asesores Econ&oacute;micos de la Casa Blanca, cargo que asumi&oacute; justo despu&eacute;s de que Ford llegara a la presidencia, un per&iacute;odo en el que el pa&iacute;s enfrentaba no solo el impacto pol&iacute;tico de Watergate, sino tambi&eacute;n el impacto econ&oacute;mico de los precios del petr&oacute;leo en alza y la inflaci&oacute;n galopante.<\/p>\n<p>Tras la derrota de Ford frente a Jimmy Carter en 1976, Greenspan sigui&oacute; activo en la pol&iacute;tica republicana. En la convenci&oacute;n republicana de 1980, desempe&ntilde;&oacute; un papel clave en la negociaci&oacute;n de un acuerdo que finalmente fracas&oacute; y que habr&iacute;a convertido a Ford en candidato a la vicepresidencia en la f&oacute;rmula republicana junto a Reagan, como parte de un esquema de reparto del poder.<\/p>\n<p>Tras la elecci&oacute;n de Reagan como presidente, a Greenspan se le encomend&oacute; la delicada tarea de encabezar una comisi&oacute;n para evitar que el sistema de Seguro Social se quedara sin fondos. En 1983, la comisi&oacute;n recomend&oacute; una combinaci&oacute;n de recortes en las prestaciones y aumentos de impuestos. Dado el peligro real de que el Seguro Social pronto fuera incapaz de cumplir sus obligaciones, la mayor&iacute;a de las recomendaciones fueron adoptadas por el Congreso, y la reputaci&oacute;n de Greenspan en Washington se dispar&oacute;.<\/p>\n<p>En los a&ntilde;os siguientes, Greenspan fue una presencia habitual en Washington, asesorando al gobierno de Reagan, testificando ante el Congreso y formando parte de diversas comisiones.<\/p>\n<p>Ya en 1986 se especulaba en Washington y en Wall Street que Greenspan suceder&iacute;a <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2019\/12\/09\/business\/paul-a-volcker-dead.html\" rel=\"nofollow\">a Volcker<\/a> como presidente de la Fed en caso de que este no fuera nominado para un tercer mandato de cuatro a&ntilde;os en 1987. Cuando Volcker, cuya rigurosa estrategia antiinflacionaria provoc&oacute; dos recesiones pero logr&oacute;, en gran medida, romper un patr&oacute;n de precios en espiral, decidi&oacute; retirarse, el gobierno de Reagan consider&oacute; a Greenspan la elecci&oacute;n obvia.<\/p>\n<p>El 3 de agosto de 1987, el Senado aprob&oacute; el nombramiento de Greenspan por 91 votos a favor y 2 en contra, y ocho d&iacute;as despu&eacute;s tom&oacute; posesi&oacute;n como el decimotercer presidente de la Reserva Federal.<\/p>\n<p><em>La ca&iacute;da de 1987<\/em><\/p>\n<p>Greenspan asumi&oacute; el cargo muy a la sombra de Volcker, y con mucha gente, tanto en Wall Street como en Washington, pregunt&aacute;ndose si estar&iacute;a a la altura del puesto. Su primera prueba lleg&oacute; r&aacute;pidamente, cuando la bolsa se desplom&oacute; el lunes 19 de octubre de 1987, cayendo 508 puntos, o un 22,6 por ciento, una ca&iacute;da incluso mayor que la del Viernes Negro de 1929.<\/p>\n<p>Hasta ese momento, la pregunta era si Greenspan mostrar&iacute;a la misma firmeza en la lucha contra la inflaci&oacute;n que hab&iacute;a demostrado Volcker; y, sobre todo, si ser&iacute;a capaz de resistir la presi&oacute;n de una Casa Blanca republicana para mantener la econom&iacute;a en marcha de cara a las elecciones de 1988.<\/p>\n<p>La ca&iacute;da del mercado oblig&oacute; a Greenspan a pasar, al menos temporalmente, de una pol&iacute;tica monetaria restrictiva a una flexibilizaci&oacute;n abrupta. Inund&oacute; el sistema financiero con dinero, lubric&aacute;ndolo y evitando quiebras de corredur&iacute;as y bancos. La econom&iacute;a finalmente no sufri&oacute; da&ntilde;os duraderos.<\/p>\n<p>Este episodio le vali&oacute; a Greenspan un nuevo respeto. Durante los a&ntilde;os siguientes, fue adquiriendo poco a poco dentro de la Fed el mismo tipo de influencia que Volcker hab&iacute;a tenido en el apogeo de su poder a principios de la d&eacute;cada de 1980, y los dem&aacute;s gobernadores de la Fed y los presidentes de los bancos de la Reserva Federal se mostraban reticentes a desafiar su autoridad o cuestionar su criterio.<\/p>\n<p>A finales de la d&eacute;cada de 1990, Greenspan hab&iacute;a logrado lo que la mayor&iacute;a de los economistas consideraban estabilidad de precios: aumentos del &Iacute;ndice de Precios al Consumidor por debajo del 2 por ciento y un cambio psicol&oacute;gico entre empresas y consumidores, que ya no ten&iacute;an en cuenta las expectativas inflacionarias en su planificaci&oacute;n y se beneficiaron de la ca&iacute;da posterior de las tasas de inter&eacute;s a largo plazo.<\/p>\n<p>En cierta medida, la desaparici&oacute;n de la inflaci&oacute;n se debi&oacute; a la confluencia de factores favorables.<\/p>\n<p>Durante gran parte de la d&eacute;cada de 1990, el d&oacute;lar se mantuvo fuerte, lo que conten&iacute;a el costo de las importaciones. La llegada de la atenci&oacute;n m&eacute;dica gestionada ayud&oacute; a controlar los costos descontrolados de la atenci&oacute;n m&eacute;dica. La debilidad econ&oacute;mica en gran parte del resto del mundo mantuvo bajos los precios de las materias primas, especialmente del petr&oacute;leo. Las enormes inversiones en tecnolog&iacute;a estaban dando sus frutos en forma de mejores tasas de crecimiento de la productividad, quiz&aacute;s el indicador m&aacute;s importante del potencial de una econom&iacute;a para una expansi&oacute;n sostenible.<\/p>\n<p>Los economistas tambi&eacute;n le dieron a Greenspan un cr&eacute;dito considerable. Dise&ntilde;&oacute; una serie de aumentos de tasas desde 1994 que buscaban sofocar las presiones inflacionarias antes de que pudieran arraigarse, y, de hecho, antes de que estuviera completamente claro que la inflaci&oacute;n era un peligro.<\/p>\n<p>Su estrategia preventiva enfureci&oacute; a muchos liberales, que cre&iacute;an que sacrificaba el crecimiento del empleo y de los salarios en una lucha contra un enemigo ilusorio. Al dejar claro que no tolerar&iacute;a la inflaci&oacute;n, Greenspan convenci&oacute; a todos los principales actores de la econom&iacute;a &#8211;Wall Street, los sindicatos, los productores, los minoristas&#8211; de que ya no ten&iacute;an por qu&eacute; dar por hecho que los salarios y los precios subir&iacute;an.<\/p>\n<p>As&iacute;, los ajustes por costo de vida en los contratos sindicales disminuyeron. Los productores dejaron de intentar imponer aumentos de precios. Los inversores exigieron una menor &#8220;prima de inflaci&oacute;n&#8221;. Lo m&aacute;s importante, concluy&oacute; Greenspan, es que el cambio en la mentalidad inflacionista le dio m&aacute;s margen para mantener bajas las tasas de inter&eacute;s oficiales mientras la econom&iacute;a viv&iacute;a un auge en la segunda mitad de la d&eacute;cada de 1990.<\/p>\n<p>Con la inflaci&oacute;n en gran medida bajo control, Greenspan, a partir de mediados de la d&eacute;cada de 1990, enfrent&oacute; cada vez m&aacute;s desaf&iacute;os derivados de un sistema financiero global cada vez m&aacute;s complejo.<\/p>\n<p>En el extranjero, hubo crisis en M&eacute;xico, en las econom&iacute;as emergentes asi&aacute;ticas y en Rusia que, en distintos momentos, amenazaron no solo a los inversores y a las instituciones financieras, sino tambi&eacute;n al sustento de los trabajadores estadounidenses, que vieron c&oacute;mo sus empleos y ahorros se ve&iacute;an afectados por decisiones pol&iacute;ticas tomadas en capitales y salas de juntas lejanas.<\/p>\n<p>Dentro de la Fed, hab&iacute;a debates sobre la deflaci&oacute;n, un declive cr&oacute;nico de precios y salarios que parec&iacute;a haber azotado al anta&ntilde;o poderoso Jap&oacute;n.<\/p>\n<p>Con la econom&iacute;a nacional en pleno auge, Greenspan opt&oacute; por eludir las preocupaciones sobre los peligros de un sistema financiero cada vez m&aacute;s complejo y los riesgos de que los precios de las acciones, y luego de la vivienda, pudieran colapsar y arrastrar a la econom&iacute;a con ellos.<\/p>\n<p>El estallido de una burbuja inmobiliaria, dijo Greenspan en 2003, cuando crec&iacute;a la preocupaci&oacute;n precisamente por tal resultado, <a href=\"https:\/\/www.federalreserve.gov\/boarddocs\/speeches\/2003\/20030304\/\" rel=\"nofollow\">era &#8220;muy improbable&#8221;<\/a>.<\/p>\n<p>El 31 de enero de 2006, a los 79 a&ntilde;os, Greenspan dise&ntilde;&oacute; un peque&ntilde;o aumento de las tasas de inter&eacute;s en una sesi&oacute;n de fijaci&oacute;n de pol&iacute;tica de la Reserva Federal, su &uacute;ltimo acto en el cargo. Unas horas m&aacute;s tarde, el Senado confirm&oacute; a su sucesor, Ben Bernanke. Greenspan se march&oacute; con un recuerdo &#8211;su silla de la enorme sala de juntas del banco central&#8211; y con lo que, en aquel momento, parec&iacute;a ser la certeza de un legado seguro.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/richard-w-stevenson\" rel=\"nofollow\">Richard W. Stevenson<\/a><\/em>, jefe del bur&oacute; en Washington, lleva cuatro d&eacute;cadas como reportero y editor del Times.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alan Greenspan, quien durante casi dos d\u00e9cadas como presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos impuls\u00f3 un largo periodo de prosperidad, super\u00f3 varias crisis y fue una figura poderosa y controversial a la hora de confeccionar pol\u00edticas favorables al mercado, muri\u00f3 el lunes en su casa de Washington. 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