{"id":14827,"date":"2026-06-25T05:28:42","date_gmt":"2026-06-25T10:28:42","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=14827"},"modified":"2026-06-25T06:16:56","modified_gmt":"2026-06-25T12:16:56","slug":"donde-los-multimillonarios-veranean-trabajadores-migrantes-enfrentan-frios-mortales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=14827","title":{"rendered":"Donde los multimillonarios veranean, trabajadores migrantes enfrentan fr\u00edos mortales"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/06\/25\/espanol\/estados-unidos\/muerte-guatemala-camay-hamptons.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p><em>Las citas de la traducci&oacute;n de este reportaje, originalmente dadas en espa&ntilde;ol, fueron traducidas del ingl&eacute;s al espa&ntilde;ol.<\/em><\/p>\n<p>En invierno, la gente de los Hamptons sabe c&oacute;mo proteger lo que m&aacute;s valora. Los setos decorativos que rodean las casas de varios millones de d&oacute;lares se envuelven con cuidado en arpillera. Se desenrollan rollos de tela, se cortan y se tensan bien. Luego se cosen a mano con agujas especiales, que se venden en las tiendas locales.<\/p>\n<p>Esto se debe a que el fr&iacute;o puede ser mortal para algunas de estas plantas: cuando el agua que contienen se congela, se expande y rompe las paredes celulares.<\/p>\n<p>En un terreno en pendiente a menos de 20 kil&oacute;metros de donde los ricos pagan para envolver sus arbustos, en un d&iacute;a tan fr&iacute;o que hasta un arroyo que atraviesa el bosque se congelaba, uno de los hombres que cos&iacute;a la arpillera alrededor de los setos desapareci&oacute; un jueves de febrero.<\/p>\n<p>La &uacute;ltima vez que lo vieron, Francisco Camey, de 61 a&ntilde;os, se despert&oacute; en &#8220;su&#8221; lado &#8211;el izquierdo&#8211; del recinto que &eacute;l y su hermano, Gilberto, de 51, hab&iacute;an creado bajo una lona blanca, atando cuerdas entre altos pinos en el bosque. Francisco sali&oacute; a eso de las 9:30 a. m.<\/p>\n<p>Esa noche, la temperatura baj&oacute; a -6 grados Celsius, y las r&aacute;fagas que ven&iacute;an de la bah&iacute;a de Peconic hac&iacute;an que la sensaci&oacute;n t&eacute;rmica fuera de -17 grados Celsius. Francisco no volvi&oacute; al refugio. Todav&iacute;a estaba oscuro cuando Gilberto se despert&oacute; sobresaltado al sentir una brisa helada, como si alguien hubiera apartado la lona de pl&aacute;stico para entrar en la tienda. &#8220;&iquest;Eres t&uacute;?&#8221;, grit&oacute; Gilberto, pero nadie respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, Gilberto sigui&oacute; las huellas de su hermano.<\/p>\n<p>El sendero de Riverhead, Nueva York, cruza el arroyo y luego se adentra en un bosque de pinos alt&iacute;simos y robles esquel&eacute;ticos. Hay que saber d&oacute;nde mirar para ver a los dem&aacute;s habitantes, muchos de ellos trabajadores indocumentados de Guatemala.<\/p>\n<p>Los zapatos deportivos de Gilberto se hund&iacute;an en la nieve mientras avanzaba con dificultad por el sendero, con la sudadera con capucha bien ajustada para protegerse del fr&iacute;o. Sali&oacute; a la curva de la autopista y sigui&oacute; la carretera de dos carriles hasta la entrada de un parque. Pasada la fuente, junto a un campo de b&eacute;isbol infantil, Gilberto vio algo azul.<\/p>\n<p>Su hermano hab&iacute;a muerto boca arriba en un mont&iacute;culo de nieve, con el pelo blanco hundido en la nieve, y solo ten&iacute;a una sudadera azul de la marca Champion como protecci&oacute;n. Ten&iacute;a las manos apretadas contra el pecho, como si intentara aferrarse al &uacute;ltimo atisbo de calor.<\/p>\n<p>&#8220;Pens&eacute; que yo tambi&eacute;n iba a morir&#8221;, dijo Gilberto a trav&eacute;s de un int&eacute;rprete.<\/p>\n<p>Muchos de los trabajadores migrantes que cuidan del paisaje a lo largo de esta cadena de pueblos costeros, donde se encuentran algunas de las propiedades inmobiliarias m&aacute;s caras del mundo, no pueden permitirse vivir all&iacute;. Los m&aacute;s afortunados alquilan un cuarto &#8211;una habitaci&oacute;n dentro de una casa abarrotada con otros trabajadores&#8211; por entre 800 y 1000 d&oacute;lares al mes. En invierno, cuando escasea el trabajo de jardiner&iacute;a, incluso eso se vuelve inalcanzable para varias decenas de trabajadores, seg&uacute;n cuentan los responsables de los albergues y el personal de asistencia social.<\/p>\n<p>&#8220;Me parti&oacute; el coraz&oacute;n darme cuenta de que en los Hamptons se cubren las plantas para el invierno, mientras que a la gente la dejan fuera, en el fr&iacute;o, sin nada&#8221;, dijo Marit Molin, trabajadora social cl&iacute;nica titulada y fundadora de <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/hamptonscommunityoutreach\/\" rel=\"nofollow\">Hamptons Community Outreach<\/a>. &#8220;Como la mayor&iacute;a de la gente, piensas que los Hamptons son un lugar lujoso&#8221;.<\/p>\n<p>Los campamentos de los trabajadores se han convertido en el hogar de una fuerza laboral que es, al mismo tiempo, esencial e ignorada. Hay l&aacute;minas de pl&aacute;stico colgadas en los bosques de Bridgehampton, a un paso de <a href=\"https:\/\/therealdeal.com\/new-york\/2009\/12\/10\/madonna-buys-bridgehampton-horse-farm\/\" rel=\"nofollow\">la finca ecuestre de 12 hect&aacute;reas<\/a> de Madonna; en Southampton, donde Calvin Klein construy&oacute; una <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2013\/09\/01\/fashion\/the-house-that-calvin-klein-built.html\" rel=\"nofollow\">fortaleza de cristal y hormig&oacute;n<\/a>; y en East Hampton, donde Jerry Seinfeld tiene una finca <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2001\/02\/08\/garden\/what-50-million-buys-in-the-hamptons.html\" rel=\"nofollow\">de 4 hect&aacute;reas<\/a>.<\/p>\n<p>La dif&iacute;cil situaci&oacute;n de los trabajadores <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2024\/04\/12\/espanol\/trabajador-indocumentado-guatemala-hamptons.html?unlocked_article_code=1.ik0.crZM.rxJfc5JIJgFU&amp;smid=url-share\" rel=\"nofollow\">no es nueva<\/a>. En 2022, un conserje que trabajaba para algunos de los clientes m&aacute;s ricos de los Hamptons concedi&oacute; una <a href=\"https:\/\/www.businessinsider.com\/hamptons-concierge-became-homeless-2022-7\" rel=\"nofollow\">entrevista<\/a> en la que describ&iacute;a c&oacute;mo hab&iacute;a pasado dos a&ntilde;os viviendo en una tienda de 2 por 2 metros en el bosque. En 2024, un trabajador guatemalteco que viv&iacute;a en el bosque muri&oacute; atropellado en una autopista mientras caminaba hacia una parada de autob&uacute;s, lo que provoc&oacute; un torrente de preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero quienes defienden a los trabajadores dicen que la situaci&oacute;n ha cambiado en el &uacute;ltimo a&ntilde;o. Antes las tiendas de campa&ntilde;a estaban agrupadas, pero ahora los trabajadores se han dispersado por miedo a las redadas del Servicio de Inmigraci&oacute;n y Control de Aduanas.<\/p>\n<p>&#8220;La gente tiene m&aacute;s miedo y tiende a no pedir ayuda&#8221;, dijo Molin.<\/p>\n<p>No hay ning&uacute;n albergue permanente para personas sin hogar en los Hamptons, pero una organizaci&oacute;n llamada Maureen&#8217;s Haven ofrece refugio durante los meses de invierno en una red rotativa de iglesias. Francisco era una cara conocida por all&iacute;. Su oficina est&aacute; a solo 2 kil&oacute;metros de donde encontraron su cuerpo.<\/p>\n<p>&#8220;Med&iacute;a 1,65, era un tipo bajito&#8221;, record&oacute; un trabajador del refugio. &#8220;Le llam&aacute;bamos &#8216;el peque&ntilde;o Francisco&#8217;. Era un tipo encantador&#8221;.<\/p>\n<p><em>&#8216;Setos de alta costura&#8217;<\/em><\/p>\n<p>A finales del siglo XIX, los manuales de jardiner&iacute;a creados para los propietarios de fincas en la zona rural de Nueva York recomendaban envolver los &aacute;rboles frutales con arpillera gruesa al acercarse el invierno. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, esta pr&aacute;ctica tuvo detractores. Una <a href=\"https:\/\/www.nyshistoricnewspapers.org\/?a=d&amp;d=teh19780406-01.1.21&amp;e=-------en-20--1--txt-txIN----------\" rel=\"nofollow\">columna<\/a> de jardiner&iacute;a de 1978 advert&iacute;a que nadie quer&iacute;a ver una pared de arpillera durante meses y meses.<\/p>\n<p>Hoy en d&iacute;a, los setos de los Hamptons no solo est&aacute;n cubiertos, sino que van &#8220;tapizados&#8221;. &#8220;Es como ver a Dior confeccionar un vestido de gala&#8221;, declaraba un <a href=\"https:\/\/www.easthamptonstar.com\/editorials-opinion\/2024411\/wrapture-goodbye-to-burlap\" rel=\"nofollow\">editorial<\/a> de The East Hampton Star.<\/p>\n<p>&#8220;El oligarca A de Lily Pond Lane lo hace, y luego el oligarca B, un poco m&aacute;s abajo en la misma calle, dijo: &#8216;Eso queda fant&aacute;stico'&#8221;, dijo Todd Forrest, jefe de horticultura del Jard&iacute;n Bot&aacute;nico de Nueva York. Al igual que otros horticultores, cree que la mayor&iacute;a de las plantas que se cubren en realidad no lo necesitan.<\/p>\n<p>Con el paso de los a&ntilde;os, la demanda de jardineros en los Hamptons atrajo a inmigrantes de pa&iacute;ses con ra&iacute;ces agrarias. Los hermanos Camey, que estaban entre los 13 hijos de un aparcero de San Raymundo, un pueblo de las sierras centrales de Guatemala, llegaron a principios de la d&eacute;cada de 2000. Francisco ten&iacute;a 8 a&ntilde;os cuando segu&iacute;a a su padre al campo a plantar ma&iacute;z; m&aacute;s tarde se lastimaba las manos quitando las hojas y luego transportaba las mazorcas en una cesta a la espalda, dijo su hermana Marta Camey, que habl&oacute; por WhatsApp bajo el techo de chapa ondulada de su complejo familiar.<\/p>\n<p>&#8220;Como cultivaban tierras que pertenec&iacute;an a otras personas, cuando llegaba la cosecha, se divid&iacute;a por la mitad: la mitad para el due&ntilde;o y la otra mitad para nosotros&#8221;, dijo. &#8220;Por eso se marcharon: para ayudarnos a salir adelante, para sacarnos de ah&iacute;&#8221;.<\/p>\n<p>El primer hermano en marcharse fue Manuel, en 2001; le siguieron Gilberto y Francisco, en 2003 y 2004, y por &uacute;ltimo Rafael, seg&uacute;n cuentan Gilberto y Rafael. Tras pagar a unos traficantes para que les ayudaran a cruzar a Estados Unidos, se unieron a una oleada sin precedentes de inmigrantes latinos hacia los Hamptons, donde la poblaci&oacute;n latina en las dos localidades m&aacute;s grandes se multiplic&oacute; por ocho entre 1980 y 2000. Esa poblaci&oacute;n casi se triplic&oacute; en las d&eacute;cadas siguientes, seg&uacute;n datos del censo recopilados a trav&eacute;s del Sistema Nacional de Informaci&oacute;n Geogr&aacute;fica Hist&oacute;rica de la Universidad de Minnesota, as&iacute; como <a href=\"https:\/\/hagedornfoundation.org\/assets\/downloads\/Adelphi-Report.pdf\" rel=\"nofollow\">de informes demogr&aacute;ficos.<\/a><\/p>\n<p>Hoy en d&iacute;a, los latinos representan m&aacute;s de <a href=\"https:\/\/www.census.gov\/quickfacts\/fact\/table\/easthamptontownsuffolkcountynewyork,southamptontownsuffolkcountynewyork,US\/PST045225\" rel=\"nofollow\">una cuarta parte<\/a> de la poblaci&oacute;n de East Hampton y una quinta parte de la de Southampton.<\/p>\n<p>Ahora hay tantos guatemaltecos &#8211;m&aacute;s de 20.000, seg&uacute;n <a href=\"https:\/\/data.census.gov\/table\/ACSDT1Y2024.B03001?g=050XX00US36103\" rel=\"nofollow\">los datos del censo<\/a> &#8212; que el pa&iacute;s abri&oacute; un consulado en Riverhead en 2021, no muy lejos del bosque donde acabaron los hermanos.<\/p>\n<p>Los hermanos Camey encontraron alojamiento en cuartos que costaban tan solo 150 d&oacute;lares al mes. Se unieron a la vigilia diaria frente al 7-Eleven de Southampton, donde los camiones de jardiner&iacute;a empiezan a llegar a las 5 a. m.<\/p>\n<p>Pero la reacci&oacute;n negativa ya se hab&iacute;a desatado: en 2004, un a&ntilde;o despu&eacute;s de que llegara Francisco, el 7-Eleven de Southampton hab&iacute;a colocado carteles que dec&iacute;an &#8220;Prohibido quedarse aqu&iacute;&#8221; en espa&ntilde;ol e ingl&eacute;s, seg&uacute;n las fotos tomadas por el soci&oacute;logo Corey Dolgon y publicadas en su libro de historia, <em>The End of the Hamptons: Scenes from the Class Struggle in America&#8217;s Paradise<\/em>. En 2006, una propuesta para construir una sala de contrataci&oacute;n en Southampton, donde los trabajadores pudieran esperar a que los recogieran bajo techo, qued&oacute; archivada debido a la fuerte resistencia. Gente con una pancarta que dec&iacute;a &#8220;Paren la invasi&oacute;n&#8221; se plant&oacute; frente a un edificio donde la Liga de Mujeres Votantes hab&iacute;a organizado un foro para debatir la propuesta, <a href=\"https:\/\/www.nyshistoricnewspapers.org\/?a=d&amp;d=sp20060413-01.1.3&amp;e=-------en-20--1--txt-txIN----------\" rel=\"nofollow\">seg&uacute;n inform&oacute; The Southampton Press<\/a>.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a denuncias sobre los s&oacute;tanos abarrotados y las casas divididas por paredes de madera contrachapada donde viv&iacute;an juntos los migrantes.<\/p>\n<p>&#8220;La gente que acudi&oacute; al Ayuntamiento insiste en que no hay ninguna intenci&oacute;n racista&#8221;, declar&oacute; Theresa Quigley, supervisora adjunta de la ciudad de East Hampton, a <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2012\/07\/03\/nyregion\/east-hampton-chafes-under-influx-of-immigrants.html\" rel=\"nofollow\">The New York Times<\/a> en 2012. A&ntilde;adi&oacute;: &#8220;Dicen que hablan de hacinamiento, pero en realidad se refieren a los latinos&#8221;.<\/p>\n<p>Al principio, los sueldos de los hermanos Camey eran lo bastante altos como para saldar la deuda que ten&iacute;an con los traficantes. Los jornaleros ganaban en promedio unos 10 d&oacute;lares la hora &#8211;1400 d&oacute;lares en un buen mes, 500 en uno malo&#8211;, seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de The Southampton Press. Eso significaba que, incluso en un mal mes, a&uacute;n pod&iacute;an pagar su cuarto<em>. <\/em>Manuel pudo volver a Guatemala a ver a su familia y, seg&uacute;n dijo, pag&oacute; por segunda vez a un traficante para regresar. Manuel aprendi&oacute; ingl&eacute;s coloquial y consigui&oacute; un trabajo preparando comida en un restaurante, lo que le dio la seguridad de contar con trabajo durante todo el a&ntilde;o.<\/p>\n<p>Francisco trabajaba tantos turnos como pod&iacute;a para pagar sus gastos y enviarle a su madre 700 quetzales al mes, unos 90 d&oacute;lares. Durante a&ntilde;os, la econom&iacute;a del cuarto le funcion&oacute; bien.<\/p>\n<p>Pero la brecha entre quienes viven detr&aacute;s de los setos y quienes los cuidan sigui&oacute; ampli&aacute;ndose: poco despu&eacute;s de su llegada, el <a href=\"https:\/\/libn.com\/2004\/12\/03\/hamptons-home-sales-break-1-million-barrier\/\" rel=\"nofollow\">precio medio de venta<\/a> de una vivienda en los Hamptons se dispar&oacute; por encima del mill&oacute;n de d&oacute;lares. Ahora, algunos propietarios llegan a gastar hasta <a href=\"https:\/\/www.wsj.com\/real-estate\/luxury-homes\/hamptons-lawns-natural-landscaping-a5afb928\" rel=\"nofollow\">un mill&oacute;n de d&oacute;lares al a&ntilde;o<\/a> en el cuidado de sus setos y jardines. Hace m&aacute;s o menos una d&eacute;cada, cuando la poda de setos en los Hamptons se convirti&oacute; en un sector de lujo en s&iacute; mismo, Francisco se fue a vivir al bosque, dijo su familia.<\/p>\n<p>El costo de un cuarto se hab&iacute;a disparado hasta los 1000 d&oacute;lares al mes, y cuando el trabajo se agot&oacute; tras la primera nevada, no ten&iacute;a suficiente dinero para llegar hasta la primavera, dijo uno de sus hermanos. Tambi&eacute;n beb&iacute;a: cerveza, la m&aacute;s barata que encontraba. Era una forma de mitigar el aislamiento y, durante el invierno, de aliviar un poco el fr&iacute;o, dijo uno de sus hermanos.<\/p>\n<p>Marta, la hermana de Francisco, dijo que &eacute;l hab&iacute;a empeorado tras la muerte de su madre en 2013.<\/p>\n<p>&#8220;Una vez me llam&oacute; y no se atrev&iacute;a a hablar&#8221;, dijo. &#8220;Estaba llorando. Y quiz&aacute; entonces, por la tristeza, decidi&oacute; entregarse a la bebida&#8221;.<\/p>\n<p>Hace seis a&ntilde;os, Gilberto se vio obligado a reunirse con Francisco en el bosque. &#8220;Los n&uacute;meros ya no daban&#8221;, explic&oacute;.<\/p>\n<p>Para entonces, Francisco ya hab&iacute;a perdido el contacto con Manuel, Rafael y Marta. Intentaron ponerse en contacto con &eacute;l varias veces, pero se escond&iacute;a de ellos, posiblemente porque se avergonzaba de su problema con la bebida, dijo Gilberto. Gilberto empez&oacute; a cuidar de Francisco, compartiendo con &eacute;l lo que ganaba con sus trabajos de jardiner&iacute;a, comprando comida para los dos y preparando huevos y frijoles a la parrilla fuera de su tienda de campa&ntilde;a.<\/p>\n<p>La ma&ntilde;ana en que Francisco se fue y no volvi&oacute;, le dijo a Gilberto que iba a comprar cerveza. Semanas despu&eacute;s de su muerte, las latas vac&iacute;as de Natty Daddy de 740 mililitros segu&iacute;an tiradas alrededor de su tienda, como anillos alrededor de un planeta.<\/p>\n<p>El forense del condado de Suffolk dictamin&oacute; que Francisco muri&oacute; de &#8220;alcoholismo cr&oacute;nico&#8221;, bas&aacute;ndose en su historial de abuso de alcohol y en una concentraci&oacute;n de alcohol en sangre del 0,23 por ciento, casi tres veces el l&iacute;mite legal para conducir. El informe no menciona si la exposici&oacute;n al fr&iacute;o influy&oacute; en su muerte, y los responsables de la oficina del forense se negaron a ser entrevistados, remitiendo las consultas al vocero del condado de Suffolk, Michael Martino, quien no respondi&oacute; a las preguntas enviadas por el Times.<\/p>\n<p>Pero tras revisar los informes a petici&oacute;n del Times, tres destacados pat&oacute;logos forenses llegaron a una conclusi&oacute;n diferente.<\/p>\n<p>&#8220;Es cierto que ten&iacute;a una concentraci&oacute;n de alcohol de 0,23, pero en mi opini&oacute;n, si hubiera estado en un lugar cerrado o en el albergue, no habr&iacute;a muerto&#8221;, dijo uno de los pat&oacute;logos forenses m&aacute;s conocidos del pa&iacute;s, Michael Baden, exjefe de medicina forense de la ciudad de Nueva York y exjefe de patolog&iacute;a forense de la Polic&iacute;a del Estado de Nueva York. &#8220;La causa de la muerte es la hipotermia tras desmayarse en la nieve mientras estaba ebrio, pero no estaba ebrio hasta el punto de que resultara mortal&#8221;, dijo.<\/p>\n<p>Los expertos que revisaron los resultados se&ntilde;alaron la ausencia de cirrosis hep&aacute;tica o alguna otra enfermedad que se&ntilde;alara al alcoholismo como causa principal, as&iacute; como las circunstancias en las que se encontr&oacute; a Francisco: tumbado en la nieve sin pantalones, un fen&oacute;meno conocido como &#8220;desvestimiento parad&oacute;jico&#8221;.<\/p>\n<p>Baden dijo que, durante su etapa como m&eacute;dico forense jefe en la ciudad de Nueva York, hab&iacute;a diagnosticado al menos 100 casos similares al de Francisco: una persona est&aacute; borracha o bajo los efectos de las drogas, pierde el equilibrio o se desmaya, y cae en la nieve. En cuanto la temperatura corporal empieza a bajar en picado, se pone en marcha uno de los trucos m&aacute;s crueles del fr&iacute;o: el termostato del cuerpo se estropea. En lugar de llevar la sangre al centro del cuerpo para proteger los &oacute;rganos, esta se dirige hacia las extremidades. La persona que se est&aacute; muriendo de fr&iacute;o tiene una sensaci&oacute;n repentina e intensa de ardor. En sus &uacute;ltimos momentos, se <a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/541627\/#:~:text=%22Paradoxical%20undressing%22%20in%20fatal%20hypothermia,Abstract\" rel=\"nofollow\">quita la ropa<\/a>.<\/p>\n<p>Roger Byard, un destacado experto en hipotermia y profesor em&eacute;rito de patolog&iacute;a de la Universidad de Adelaida, Australia, est&aacute; de acuerdo: &#8220;No puedo ignorar la nieve&#8221;, escribi&oacute; en un correo electr&oacute;nico. &#8220;Est&aacute; claro que las circunstancias apuntan a la hipotermia&#8221;.<\/p>\n<p><em>Invisible<\/em><\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s de mudarse a los Hamptons en 2015, Molin observ&oacute; unos ni&ntilde;os sentados en las camionetas de jardiner&iacute;a estacionadas a lo largo de su calle, viendo pel&iacute;culas mientras sus padres cortaban el c&eacute;sped. Molin, que ahora tiene 48 a&ntilde;os, puso en marcha un campamento de verano gratuito para los hijos de los trabajadores. Y cuando una ola de fr&iacute;o &aacute;rtico trajo temperaturas bajo cero en 2023, se enter&oacute; de que en Southampton hab&iacute;a un grupo de tiendas de campa&ntilde;a donde viv&iacute;an siete hombres de Guatemala y M&eacute;xico.<\/p>\n<p>&#8220;Me qued&eacute; profundamente conmocionada: all&iacute; de pie en el bosque, con el fr&iacute;o, escuch&aacute;ndolos entrar en p&aacute;nico por el tiempo que se avecinaba&#8221;, dijo, describiendo c&oacute;mo decidi&oacute; en ese mismo momento conseguirles habitaciones de motel. Hoy en d&iacute;a se adentra regularmente en el bosque para llevarles calcetines y Gatorade, y las donaciones que recauda sirven para pagar habitaciones de hotel durante las ventiscas, saldo para el celular, comida y el alquiler atrasado de quienes se han quedado sin poder pagarlo.<\/p>\n<p>Molin sigue siendo uno de los pocos salvavidas directos para los hombres del bosque. Maureen&#8217;s Haven, la organizaci&oacute;n sin fines de lucro que colabora con iglesias para dar cobijo a personas sin hogar, <a href=\"https:\/\/iapps.courts.state.ny.us\/nyscef\/ViewDocument?docIndex=\/c\/PHHFNDmxVEDE0WWTG7w==\" rel=\"nofollow\">fue demandada<\/a> el a&ntilde;o pasado por el municipio de Riverhead por infringir la normativa urban&iacute;stica y ahora busca una nueva ubicaci&oacute;n mientras contin&uacute;a el litigio. A principios de este a&ntilde;o, un trabajador guatemalteco lleg&oacute; a la oficina, apoy&aacute;ndose en otro hombre, arrastrando los pies tan da&ntilde;ados por la congelaci&oacute;n que los m&eacute;dicos tuvieron que amputarle partes de ambos, dijo un empleado del refugio que pidi&oacute; permanecer en el anonimato debido a la demanda.<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde, el centro de acogida pag&oacute; un billete de ida a Guatemala de 300 d&oacute;lares, una repatriaci&oacute;n voluntaria coordinada con el Consulado de Guatemala.<\/p>\n<p>Esa ha sido la funci&oacute;n principal del consulado, dijo uno de sus responsables, Sergio Rend&oacute;n. &#8220;Cuando tienen problemas, les ayudamos a repatriarse&#8221;, dijo a trav&eacute;s de un int&eacute;rprete.<\/p>\n<p>Dos semanas despu&eacute;s de la muerte de Francisco, Gilberto y Manuel acompa&ntilde;aron a Molin hasta la colina donde hab&iacute;an encontrado el cuerpo de su hermano.<\/p>\n<p>Gilberto le ense&ntilde;&oacute; la foto que hab&iacute;a tomado con su celular, en la que se ve&iacute;a a Francisco desnudo de cintura para abajo porque se hab&iacute;a sacado los <em>jeans <\/em>y tirado un zapato. Antes de que llegara la polic&iacute;a, Gilberto hab&iacute;a intentado vestirlo.<\/p>\n<p>Molin recaud&oacute; el dinero para el funeral y envi&oacute; una camioneta a la curva de la carretera cerca de donde se recuper&oacute; el cuerpo de Francisco para recoger a otros trabajadores que viv&iacute;an en tiendas de campa&ntilde;a. En una tarde fr&iacute;a de marzo, el grupo se dirigi&oacute; a un hotel, donde los hombres de Guatemala, M&eacute;xico y Honduras se turnaron para ducharse y cortarse el pelo.<\/p>\n<p>Se pusieron los pantalones negros y las camisetas que Molin les hab&iacute;a dejado preparados en la cama del hotel antes de dirigirse a la iglesia.<\/p>\n<p><em>Fuera de foco<\/em><\/p>\n<p>El funeral de Francisco se celebr&oacute; en una iglesia espaciosa de Riverhead, un lugar de encuentro para los migrantes guatemaltecos.<\/p>\n<p>La &uacute;nica fotograf&iacute;a que sus hermanos pudieron encontrar estaba desenfocada. Aparece sentado sobre una lona comi&eacute;ndose un tamal, con la hierba dorada de la playa que crece cerca de los Hamptons como fondo. La imagen la enmarcaron y la colocaron en la cabecera de la iglesia, sobre una mesita cubierta con un mantel bordado con &aacute;ngeles azules.<\/p>\n<p>En los bancos, los hermanos se sentaron seg&uacute;n su situaci&oacute;n econ&oacute;mica. A un lado del pasillo, Gilberto se sent&oacute; en un banco vac&iacute;o. Manuel y Rafael se sentaron uno al lado del otro en el otro lado. Al haber conseguido un alojamiento fijo en cuartos, parec&iacute;an much&iacute;simo m&aacute;s j&oacute;venes que Gilberto, aunque los hermanos tienen edades muy parecidas. Los tres hermanos culpaban a Francisco de sus vicios<em> <\/em>y<em> <\/em>ve&iacute;an su huida al bosque como un fracaso tanto personal como econ&oacute;mico.<\/p>\n<p>Mientras el sacerdote, con su sotana blanca, rociaba el ata&uacute;d con agua bendita, Gilberto se sec&oacute; los ojos con el dobladillo de su camiseta. Cuando sacaron el ata&uacute;d al exterior, se dio la vuelta y se tap&oacute; la cara con las manos.<\/p>\n<p>Un peque&ntilde;o grupo de dolientes se dirigi&oacute; a una tienda de comida guatemalteca cercana, donde llenaron sus platos de pl&aacute;stico con pepi&aacute;n de pollo. En la pared hab&iacute;a anuncios en espa&ntilde;ol de habitaciones en alquiler: &#8220;Un cuarto disponible para una o dos personas&#8221;, dec&iacute;a uno. &#8220;Preferiblemente hombres sin vicios&#8221;, dec&iacute;a.<\/p>\n<p>Los hermanos volvieron a sentarse en mesas diferentes. Al marcharse, Manuel, de 48 a&ntilde;os &#8211;que sigue trabajando a tiempo completo en un restaurante&#8211;, le dio 100 d&oacute;lares a Gilberto. &#8220;B&uacute;scate un cuarto&#8221;, dijo en voz baja. &#8220;Por favor, deja de beber&#8221;.<\/p>\n<p>En abril, Gilberto se mud&oacute; a un cuarto de 900 d&oacute;lares al mes, con la ayuda de Manuel y Molin. Era la primera vez en a&ntilde;os que sal&iacute;a del bosque, pero sigue teniendo problemas para dormir. Dondequiera que mire, dijo, ve a su hermano.<\/p>\n<p>Susan C. Beachy, Kitty Bennett y Sheelagh McNeill colaboraron con investigaci&oacute;n.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/rukmini-callimachi\" rel=\"nofollow\">Rukmini Callimachi<\/a><\/em> es una reportera que cubre bienes ra&iacute;ces y vivienda para el Times.<\/p>\n<p><em>Susan C. Beachy, Kitty Bennett y Sheelagh McNeill colaboraron con investigaci&oacute;n.<br \/><\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las citas de la traducci\u00f3n de este reportaje, originalmente dadas en espa\u00f1ol, fueron traducidas del ingl\u00e9s al espa\u00f1ol. En invierno, la gente de los Hamptons sabe c\u00f3mo proteger lo que m\u00e1s valora. Los setos decorativos que rodean las casas de varios millones de d\u00f3lares se envuelven con cuidado en arpillera.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":14828,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[17],"class_list":["post-14827","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacional","tag-nyt-servicio-analitico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14827","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14827"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14827\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14829,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14827\/revisions\/14829"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14828"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14827"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14827"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14827"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}