{"id":14929,"date":"2026-06-28T06:33:48","date_gmt":"2026-06-28T11:33:48","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=14929"},"modified":"2026-06-28T05:41:31","modified_gmt":"2026-06-28T11:41:31","slug":"el-controvertido-medico-que-promete-cambiar-el-color-de-tus-ojos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=14929","title":{"rendered":"El controvertido m\u00e9dico que promete cambiar el color de tus ojos"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/06\/28\/espanol\/estilos-de-vida\/ojos-operacion-cirugia-cambio-color.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>Una tarde reciente en Par&iacute;s, el color de los ojos de una mujer estaba siendo cambiado de marr&oacute;n a verde.<\/p>\n<p>Ella se encontraba acostada de espaldas en la mesa de operaciones, con el ojo izquierdo sujeto y abierto con un esp&eacute;culo ocular, mientras un m&eacute;dico utilizaba un bistur&iacute; para inyectar lentamente un pigmento color verde pistacho a base de minerales en su c&oacute;rnea.<\/p>\n<p>Observaba la cirug&iacute;a el doctor Francis Ferrari, el oftalm&oacute;logo franc&eacute;s de la cl&iacute;nica New Eyes Paris que invent&oacute; el proceso cosm&eacute;tico, llamado Queratopigmentaci&oacute;n Anular Asistida por L&aacute;ser de Femtosegundo &#8211;o FLAAK, por su sigla en ingl&eacute;s&#8211;, hace poco m&aacute;s de una d&eacute;cada.<\/p>\n<p>Acerc&oacute; su banquillo al monitor, que mostraba un acercamiento extremo del ojo. &#8220;No demasiado en el ojo izquierdo&#8221;, le dijo a su colega Jean-Fran&ccedil;ois Faure, quien murmur&oacute; una respuesta afirmativa, con la mirada fija a trav&eacute;s del microscopio quir&uacute;rgico mientras trabajaba.<\/p>\n<p>Apenas unas horas antes, Ferrari hab&iacute;a hablado con la paciente, mostrando un modelo de pl&aacute;stico de un globo ocular. &#8220;El color del ojo lo determina el iris, y no vamos a cambiar el color del iris&#8221;, dijo. &#8220;Lo que haremos es ocultar el color del iris ti&ntilde;endo el espacio que hay delante de la c&oacute;rnea, de forma similar a un lente de contacto, y con un l&aacute;ser crearemos una incisi&oacute;n circular a trav&eacute;s de la cual inyectaremos el color. &iquest;Lo entiendes?&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;Oui, docteur&#8221;, dijo Ay&#351;eg&uuml;l Kolvert, de 35 a&ntilde;os, que hab&iacute;a viajado a Par&iacute;s el d&iacute;a anterior desde Grenoble, en el sureste de Francia, con su hermano gemelo, Karl, que hab&iacute;a ido a apoyarla. Siempre hab&iacute;a so&ntilde;ado con tener los ojos verdes. Y, dijo, &#8220;estaba harta de usar lentes de contacto&#8221;.<\/p>\n<p>Kolvert es una de las m&aacute;s de 2500 personas que han acudido a New Eyes Paris, situada en una calle tranquila del acomodado Sexto Distrito, en busca de esta intervenci&oacute;n. Muchos de los pacientes de Ferrari se enteraron de la queratopigmentaci&oacute;n a trav&eacute;s de las redes sociales, y a menudo le env&iacute;an mensajes directos por Instagram para concertar una primera cita por Zoom. La mayor&iacute;a quiere pasar de tonos oscuros a claros, eligiendo entre una gama de pigmentos que incluye verde oliva, pistacho, &#8220;azul Riviera&#8221;, &#8220;dorado miel&#8221; y &#8220;oc&eacute;ano&#8221;.<\/p>\n<p>El procedimiento se realiza todos los mi&eacute;rcoles en una cl&iacute;nica establecida donde antes era una f&aacute;brica de vitrales, algo bastante apropiado para un lugar donde dos m&eacute;dicos, que en cierto sentido se consideran artistas, ti&ntilde;en lo que muchos conocen como las ventanas del alma. En pocas horas, los pacientes se van con los ojos de sus sue&ntilde;os. La recuperaci&oacute;n dura solo un d&iacute;a.<\/p>\n<p>Ferrari y Kolvert estudiaron la simulaci&oacute;n en una computadora port&aacute;til para ver c&oacute;mo quedar&iacute;a el verde pistacho en sus ojos. &#8220;&iquest;Est&aacute; seguro de que quedar&aacute; lo suficientemente verde?&#8221;, pregunt&oacute; Kolvert. Ferrari le asegur&oacute; que s&iacute;.<\/p>\n<p>Hay tres niveles de intensidad de color: suave, medio y fuerte. &#8220;El suave es muy natural, pero no se nota mucho&#8221;, dijo Ferrari, &#8220;as&iacute; que muchos de nuestros pacientes que quieren una intensidad media, sabiendo que se desvanecer&aacute;, acaban optando por la fuerte, que al principio se ve poco natural&#8221;.<\/p>\n<p>Como la c&oacute;rnea nunca cicatriza por completo, un paciente que no est&eacute; satisfecho con los resultados de la queratopigmentaci&oacute;n puede eliminar alrededor del 80 por ciento del color, aunque no es recomendable.<\/p>\n<p>Dentro de la comunidad oftalmol&oacute;gica en general, el procedimiento es muy controvertido, ya que manipular la c&oacute;rnea conlleva un sinf&iacute;n de posibles complicaciones. La queratopigmentaci&oacute;n cosm&eacute;tica no est&aacute; aprobada por la Administraci&oacute;n de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en ingl&eacute;s), y la Academia Estadounidense de Oftalmolog&iacute;a ha emitido dos advertencias en contra de someterse a este procedimiento, citando peligros como cicatrices en la c&oacute;rnea, infecciones y problemas graves de visi&oacute;n, incluido el riesgo de ceguera.<\/p>\n<p>&#8220;Creo que hay mucho temor entre los oftalm&oacute;logos, sobre todo porque no hay datos a largo plazo sobre el procedimiento en s&iacute; ni sobre los pigmentos que se utilizan&#8221;, dijo Amita Vadada, oftalm&oacute;loga y portavoz cl&iacute;nica de la Academia Estadounidense de Oftalmolog&iacute;a. &#8220;El ojo es un &oacute;rgano muy sensible desde el punto de vista inmunol&oacute;gico&#8221;, a&ntilde;adi&oacute;. A Vadada le preocupa especialmente que se inyecten pigmentos extra&ntilde;os en las capas de la c&oacute;rnea, ya que pueden provocar inflamaci&oacute;n. &#8220;A diferencia de otras partes del cuerpo, incluso una inflamaci&oacute;n leve del ojo puede provocar cicatrices permanentes, sensibilidad a la luz y dolor&#8221;, dijo, y a&ntilde;adi&oacute; que, con la queratopigmentaci&oacute;n, &#8220;potencialmente est&aacute;s alterando la funci&oacute;n del ojo&#8221;.<\/p>\n<p>Ferrari insiste en que la FLAAK no es m&aacute;s peligrosa que la cirug&iacute;a LASIK y conlleva incluso menos riesgos que usar lentes de contacto, que son propensos a provocar infecciones y &uacute;lceras corneales. Afirma que el proceso es m&aacute;s seguro tanto que la despigmentaci&oacute;n con l&aacute;ser como que la cirug&iacute;a de implante de iris. Esta &uacute;ltima es una t&eacute;cnica alternativa para cambiar el color, conocida a menudo por su nombre comercial, BrightOcular. Se trata de otro procedimiento pol&eacute;mico en el que se inserta silicona de color en el ojo. Actualmente es objeto de varias demandas judiciales.<\/p>\n<p>Por encima de todo, Ferrari ve su procedimiento, la FLAAK, como una forma de que los pacientes se conviertan en quienes siempre quisieron ser.<\/p>\n<p>&#8220;Hay un sufrimiento real&#8221;, dijo. &#8220;Claro que ser&iacute;a mejor aceptar el color natural de los ojos, pero hay pacientes que simplemente no pueden&#8221;.<\/p>\n<p><em>Los ojos y las manos<\/em><\/p>\n<p>A sus 67 a&ntilde;os, Ferrari es un hombre alto y de voz suave; tiene &#8211;apropiadamente, quiz&aacute;&#8211; unos ojos color azul verdoso de brillo h&uacute;medo que rara vez parecen parpadear, sobre todo cuando est&aacute; conversando. Se cri&oacute; en Luxemburgo con un padre que trabajaba como int&eacute;rprete de franc&eacute;s a italiano para el Parlamento Europeo, y una madre que se dedicaba al hogar. Se form&oacute; en oftalmolog&iacute;a en la Universidad Eberhard Karls de Tubinga, en Alemania; es la primera persona de su familia en estudiar medicina, y posiblemente sea tambi&eacute;n la &uacute;ltima, ya que sus cuatro hijos eligieron carreras en negocios o teatro. Ferrari se enorgullece de poder atender a sus pacientes en ingl&eacute;s, alem&aacute;n e italiano, adem&aacute;s de en franc&eacute;s.<\/p>\n<p>Ferrari lleva trabajando con su colega Jean-Fran&ccedil;ois Faure, de 70 a&ntilde;os &#8211;quien tambi&eacute;n tiene los ojos color azul verdoso&#8211;, desde 2019, cuando decidi&oacute; abrir su consulta de queratopigmentaci&oacute;n en Par&iacute;s. Ferrari buscaba una cl&iacute;nica ya existente que fuera tanto hermosa como pr&aacute;ctica, con todo el equipo necesario ya disponible. As&iacute; que se puso en contacto con Faure, que ya dirig&iacute;a una cl&iacute;nica que ofrec&iacute;a servicios oftalmol&oacute;gicos habituales, como ex&aacute;menes de la vista, cirug&iacute;a de cataratas y algunas cirug&iacute;as l&aacute;ser. Ferrari solo trabaja los mi&eacute;rcoles; el resto del tiempo est&aacute; en su casa de Estrasburgo con su esposa (que tiene los ojos marrones).<\/p>\n<p>Ferrari se encarga de las consultas y supervisa el procedimiento FLAAK en el quir&oacute;fano, pero lleva dos a&ntilde;os sin realizar la cirug&iacute;a, aunque no ha querido decir por qu&eacute;. Faure, un cirujano experimentado que resulta ser ambidiestro, es quien realiza el procedimiento.<\/p>\n<p>Los dos forman un d&uacute;o singular. Ferrari es los ojos; Faure, las manos.<\/p>\n<p>A Ferrari se le ocurri&oacute; la idea de la queratopigmentaci&oacute;n hace 15 a&ntilde;os, cuando le&iacute;a un debate en l&iacute;nea entre oftalm&oacute;logos franceses sobre la mejor forma de dar color a los ojos. La queratopigmentaci&oacute;n se desarroll&oacute; originalmente como una forma de tratar afecciones como la aniridia, en la que el ojo carece total o parcialmente de iris, lo que lo hace demasiado sensible a la luz.<\/p>\n<p>&#8220;Pens&eacute; que ser&iacute;a bueno encontrar una t&eacute;cnica que permitiera cambiar el color de los ojos de forma segura, y entonces pens&eacute;&#8221;, dijo Ferrari, abriendo bien sus propios ojos como reviviendo el recuerdo, &#8220;la c&oacute;rnea&#8221;. Eso fue en diciembre de 2011.<\/p>\n<p>Empez&oacute; a experimentar con conejos. &#8220;Si escribes esto en tu art&iacute;culo, voy a tener a todos los amantes de los animales detr&aacute;s de m&iacute;&#8221;, dijo Ferrari. Aun as&iacute;, tom&oacute; su tel&eacute;fono para mostrar una serie de im&aacute;genes de un conejo blanco con ojos rojos. Los ojos rojos se cambiaron con &eacute;xito a azules utilizando el m&eacute;todo FLAAK. M&aacute;s tarde, Ferrari extraer&iacute;a los globos oculares para disecarlos y estudiarlos bajo un microscopio. Tambi&eacute;n prob&oacute; la t&eacute;cnica en otros conejos. &#8220;Y les puse los nombres de mis hijos&#8221;, dijo con aire avergonzado. Ferrari prob&oacute; el procedimiento por primera vez en un ser humano en diciembre de 2013: fue la primera vez en todo el mundo.<\/p>\n<p>Lo motivaba trabajar r&aacute;pido, preocupado de que alguien se le adelantara. Y no se equivocaba al pensarlo: otro oftalm&oacute;logo, el doctor Jorge Ali&oacute;, quien est&aacute; afincado en Alicante, Espa&ntilde;a, estaba pensando en lo mismo simult&aacute;neamente.<\/p>\n<p>&#8220;Llevaba tiempo investigando la queratopigmentaci&oacute;n con fines terap&eacute;uticos&#8221;, dijo Ali&oacute;. Hab&iacute;a estado buscando formas de tratar los traumatismos oculares. &#8220;No ten&iacute;a otra soluci&oacute;n m&aacute;s que una pr&oacute;tesis o un lente de contacto, que a menudo no se pueden usar en este espacio porque se desestabilizan&#8221;. La cl&iacute;nica de Ali&oacute; recibi&oacute; una subvenci&oacute;n del gobierno espa&ntilde;ol para desarrollar pigmentos.<\/p>\n<p>&#8220;Desarrollamos una t&eacute;cnica totalmente nueva&#8221;, dijo. &#8220;Era muy experimental&#8221;. Y al final, result&oacute; muy inspiradora; le dio la idea de que la cirug&iacute;a podr&iacute;a usarse con fines cosm&eacute;ticos.<\/p>\n<p>Tras enterarse de la existencia del otro, Ferrari y Ali&oacute; se conocieron en persona en un congreso en Londres. El encuentro fue muy cordial, y aunque a Ali&oacute; le gusta se&ntilde;alar que &eacute;l ha escrito m&aacute;s art&iacute;culos acad&eacute;micos y fue pionero en la t&eacute;cnica tanto para uso terap&eacute;utico como cosm&eacute;tico, los dos m&eacute;dicos, quiz&aacute;s de manera inusual, han acordado ser nombrados &#8220;coinventores&#8221;.<\/p>\n<p><em>C&oacute;mo cambiar el color de tus ojos<\/em><\/p>\n<p>La operaci&oacute;n no es para los aprensivos. Una vez anestesiados los globos oculares, se aplica el l&aacute;ser de femtosegundo en cada ojo, creando un t&uacute;nel circular dentro de la c&oacute;rnea. Tras usar un gancho quir&uacute;rgico ordinario para ensanchar la incisi&oacute;n, Faure desliza con cuidado todo el arco del &#8220;bistur&iacute; Ferrari&#8221; en cada c&oacute;rnea &#8211;que tiene una consistencia gelatinosa&#8211; y, con una serie de movimientos decididos, va empujando el pigmento sobre ellas. El tinte se va arremolinando lentamente, como una gota de tinta en agua.<\/p>\n<p>Lo extra&ntilde;o, para quien observa, es c&oacute;mo el ojo deja de parecer un ojo cuanto m&aacute;s se lo mira fijamente. Podr&iacute;a ser una pintura abstracta o un planeta visto a trav&eacute;s de un telescopio. El resultado final es como un eclipse: se puede ver el anillo de azul Riviera o pistacho, y, debajo, el espectro del antiguo iris.<\/p>\n<p>Aunque los m&eacute;dicos est&aacute;n trabajando para mejorar su t&eacute;cnica actual y a&ntilde;adir pecas, surcos radiales y variaciones de color para que los ojos se vean m&aacute;s naturales, la sutileza o el realismo no siempre son el objetivo. A menudo, lo &#8220;artificial&#8221; es precisamente lo que atrae.<\/p>\n<p>El trabajo del oftalm&oacute;logo es complacer al paciente. &#8220;Hay mucha conversaci&oacute;n de por medio, mucho di&aacute;logo con el paciente&#8221;, dijo Faure.<\/p>\n<p>&#8220;La gente siempre quiere m&aacute;s&#8221;, dijo Ferrari. &#8220;Sabes, hay un dicho: &#8216;m&aacute;s&#8217; es enemigo de &#8216;bueno'&#8221;.<\/p>\n<p>El costo de la cirug&iacute;a en la cl&iacute;nica de Ferrari es de 7000 euros (8100 d&oacute;lares). Los clientes deben pagar un dep&oacute;sito de 1500 euros, que es reembolsable, dijo Ferrari, &#8220;si, durante la consulta, noto algo en su ojo que impida realizar el procedimiento&#8221;.<\/p>\n<p>Cada cliente tiene una consulta de 20 minutos la ma&ntilde;ana previa al procedimiento, a menudo la primera y &uacute;nica consulta presencial. Con un microscopio especular, Ferrari utiliza la tomograf&iacute;a de coherencia &oacute;ptica para estudiar el prisma en la superficie posterior de la c&oacute;rnea, y toma una imagen de la retina para asegurarse de que los ojos del paciente est&eacute;n suficientemente sanos para someterse al tratamiento. Despu&eacute;s Ferrari y el paciente eligen el color definitivo de los ojos, probando diferentes simulaciones en una computadora port&aacute;til.<\/p>\n<p>Una de las antiguas pacientes de Ferrari, Viviane Pouget, de 69 a&ntilde;os, nunca se hab&iacute;a planteado cambiar el color marr&oacute;n de sus ojos hasta que vio un reportaje en televisi&oacute;n sobre el procedimiento un viernes hace seis a&ntilde;os. Llam&oacute; a su cl&iacute;nica, que entonces ten&iacute;a su sede en Estrasburgo, el lunes siguiente.<\/p>\n<p>&#8220;Me dije: &#8216;&iquest;Por qu&eacute; no?'&#8221;. A la semana siguiente, fue a ver a Ferrari. &#8220;Claro, como le pasar&iacute;a a cualquiera, estaba nerviosa&#8221;, dijo Pouget. &#8220;&iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a? &iquest;En qu&eacute; me estaba metiendo?&#8221;.<\/p>\n<p>Se qued&oacute; alucinada con el cambio a azul Riviera. &#8220;Eran m&aacute;s brillantes de lo que podr&iacute;a haber esperado&#8221;, dijo. &#8220;Me mir&eacute; al espejo y me dije a m&iacute; misma: me amo, me valoro&#8221;.<\/p>\n<p>Pouget dijo que not&oacute; que su vida cambiara de inmediato. &#8220;Al salir de la cl&iacute;nica, tom&eacute; el tren de vuelta a Par&iacute;s y alguien me ayud&oacute; con la maleta. En toda mi vida, nadie me hab&iacute;a llevado nunca la maleta&#8221;, cont&oacute;. &#8220;Creo que cuando la gente ve ojos azules, piensa en el mar. Cuando vemos ojos oscuros, percibimos m&aacute;s autoridad&#8221;.<\/p>\n<p><em>La competencia<\/em><\/p>\n<p>Existe ahora una red cada vez m&aacute;s grande de m&eacute;dicos que realizan queratopigmentaci&oacute;n en todo el mundo, entre ellos el doctor Alexander Movshovich, en Nueva York y Miami, y el doctor Brian Boxer Wachler en Los &Aacute;ngeles, ambos formados por Ferrari. Solo en Par&iacute;s hay seis cl&iacute;nicas rivales que ofrecen el procedimiento, raz&oacute;n por la cual New Eyes Paris ofrece FLAAK &uacute;nicamente los mi&eacute;rcoles. Con tanta competencia, llenarla cada semana ser&iacute;a complicado.<\/p>\n<p>Ferrari cree que los imitadores son inevitables y reconoce que hay algo halagador en ello. &#8220;Hay dinero en esto&#8221;, dijo. &#8220;Es algo nuevo. Representa un cambio a la rutina ordinaria&#8221;. Pero hay poco que Ferrari pueda hacer para mitigar el uso no reconocido de su procedimiento. En medicina, aunque a veces se puede patentar la tecnolog&iacute;a, es casi imposible patentar un procedimiento. Incluso el bistur&iacute;, <a href=\"https:\/\/patentscope.wipo.int\/search\/fr\/detail.jsf?docId=WO2018122537&amp;tab=PCTBIBLIO&amp;_cid=P22-KCOWYZ-16738-1\" rel=\"nofollow\">que &eacute;l mismo dise&ntilde;&oacute; y patent&oacute;<\/a>, ha sido copiado en otros lugares, seg&uacute;n coment&oacute;.<\/p>\n<p>Ha estado impartiendo un curso presencial de un d&iacute;a en la cl&iacute;nica para formar a oftalm&oacute;logos, como una manera de seguir monetizando la queratopigmentaci&oacute;n. Hace poco, un m&eacute;dico viaj&oacute; desde India para aprender de Ferrari.<\/p>\n<p>Y ha logrado obtener cierto reconocimiento. En el escritorio que comparte con Faure hay un trofeo octogonal de cristal que le entreg&oacute; Ali&oacute;, en el que se reconoce a Ferrari como &#8220;Mejor ponente&#8221; en la segunda edici&oacute;n <a href=\"https:\/\/www.kolor-congress.org\/\" rel=\"nofollow\">del Kolor Congress<\/a>, celebrada el a&ntilde;o pasado en Dub&aacute;i, una conferencia para oftalm&oacute;logos que ya practican la queratopigmentaci&oacute;n y a otros que buscan hacerlo. El Kolor Congress de este a&ntilde;o, de dos d&iacute;as, se celebr&oacute; en mayo en el hotel Radisson Blu de Niza y atrajo a 300 oftalm&oacute;logos de todo el mundo. All&iacute; presenciaron demostraciones en directo con las &uacute;ltimas t&eacute;cnicas y examinaron minuciosamente las muestras de nuevos tonos de pigmentos<em>.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8216;&iquest;Son verdes?&#8217;<\/em><\/p>\n<p>Aquella tarde de mi&eacute;rcoles en particular, hab&iacute;a cuatro pacientes. Kolvert fue la primera. Estaba muy ilusionada antes de la intervenci&oacute;n, pero, como les pasa a muchos al entrar en el quir&oacute;fano y ver a los dos m&eacute;dicos con mascarillas que les cubren hasta los ojos, le empezaron a temblar las manos. Un optometrista en formaci&oacute;n que asist&iacute;a en la intervenci&oacute;n le dio un par de pelotas antiestr&eacute;s para que las apretara.<\/p>\n<p>Algunos pacientes se acobardan y cancelan a &uacute;ltimo momento. A Ferrari no le sorprende necesariamente.<\/p>\n<p>Durante toda la operaci&oacute;n, Faure le habla a la paciente, describiendo lo que est&aacute; haciendo. De vez en cuando les pide que &#8220;miren hacia abajo&#8221;, a sus pies, o que mantengan la mirada fija en el techo mientras &eacute;l trabaja en toda la periferia de la c&oacute;rnea.<\/p>\n<p>Tras 45 minutos, Faure dej&oacute; el bistur&iacute;. &#8220;C&#8217;est fini&#8221;, dijo. La s&aacute;bana quir&uacute;rgica se levant&oacute; con cuidado del rostro de Kolvert, y se retir&oacute; el esp&eacute;culo.<\/p>\n<p>&#8220;&iquest;Todo bien, doctor?&#8221;, pregunt&oacute; ella, incorpor&aacute;ndose con cuidado. Una l&aacute;grima artificial le resbal&oacute; por la mejilla. &#8220;&iquest;Son verdes?&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;&iexcl;Son verdes, son verdes, son verdes!&#8221;, exclam&oacute; Ferrari alegremente, acerc&aacute;ndose a la paciente para admirar el trabajo de su colega y los frutos de su invenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8220;De verdad quiero que sean verdes&#8221;, dijo Kolvert.<\/p>\n<p>&#8220;Es suficiente&#8221;, le advirti&oacute; Ferrari a Faure.<\/p>\n<p>Hubo un breve silencio mientras Kolvert examinaba sus ojos en el espejo de mano con la marca de New Eyes Paris.<\/p>\n<p>&#8220;C&#8217;est magnifique&#8221;, dijo ella. Luego se detuvo, mir&oacute; a los m&eacute;dicos y de nuevo a s&iacute; misma, y dijo con cautela: &#8220;Pero doctor, no est&aacute;n suficientemente verdes&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Le puedo asegurar que son verdes&#8221;, le dijo Ferrari.<\/p>\n<p>Al contemplar por primera vez sus nuevos ojos, Kolvert rebosaba de alegr&iacute;a e incredulidad. Tras asegurarse de que estuvieran lo m&aacute;s verdes posible, agradeci&oacute; a los m&eacute;dicos y sali&oacute; radiante del quir&oacute;fano, pasando junto a la antesala donde se preparaba al siguiente paciente para la cirug&iacute;a, hasta donde la esperaba su hermano.<\/p>\n<p>&#8220;Esa eres t&uacute;&#8221;, dijo su gemelo, levant&aacute;ndose de la silla. La abraz&oacute; y luego dio un par de pasos atr&aacute;s para mirarla bien. &#8220;Esos son tus ojos&#8221;.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una tarde reciente en Par\u00eds, el color de los ojos de una mujer estaba siendo cambiado de marr\u00f3n a verde. 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