{"id":15297,"date":"2026-07-01T12:54:45","date_gmt":"2026-07-01T17:54:45","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=15297"},"modified":"2026-07-01T11:56:05","modified_gmt":"2026-07-01T17:56:05","slug":"un-grupo-de-venezolanos-fueron-deportados-a-su-pais-desde-ee-uu-el-mismo-dia-ocurrieron-los-terremotos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=15297","title":{"rendered":"Un grupo de venezolanos fueron deportados a su pa\u00eds desde EE. UU. El mismo d\u00eda, ocurrieron los terremotos"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/07\/01\/espanol\/america-latina\/venezuela-terremotos-deportados-muertes.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>El gobierno venezolano no dijo cu&aacute;ntas personas deportadas estaban en un centro en lo alto de una colina en La Guaira, el estado m&aacute;s afectado, ni cu&aacute;ntos murieron.<\/p>\n<p>El avi&oacute;n que transportaba a 146 venezolanos deportados de Estados Unidos lleg&oacute; al principal aeropuerto de Venezuela el mi&eacute;rcoles pasado, apenas ocho horas antes de que la tierra empezara a temblar violentamente.<\/p>\n<p>Las autoridades venezolanas dieron la bienvenida a los deportados &#8211;120 hombres, 19 mujeres y 7 ni&ntilde;os&#8211; y grabaron <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/p\/DZ-lK7wJdED\/?hl=en\" rel=\"nofollow\">videos con cuidadosas puestas en escena<\/a> para celebrar su llegada tras pasar semanas en centros de detenci&oacute;n estadounidenses.<\/p>\n<p>A la mayor&iacute;a, si no a todos, los llevaron luego lejos de las c&aacute;maras a un centro de retenci&oacute;n estatal, donde se acomodaron en literas y les dijeron que los dejar&iacute;an en libertad al d&iacute;a siguiente, tras tramitar sus expedientes, seg&uacute;n contaron dos deportados a The New York Times.<\/p>\n<p>Pero, cuando el sol comenzaba a ponerse, el edificio empez&oacute; a temblar, y lo que se supon&iacute;a que iba a ser un regreso a casa agridulce se convirti&oacute; en una de las <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/06\/29\/espanol\/america-latina\/venezuela-terremotos-funerales.html\" rel=\"nofollow\">innumerables tragedias devastadoras<\/a> provocadas por los terremotos consecutivos que asolaron Venezuela la semana pasada.<\/p>\n<p>Dentro, los deportados gritaban y se apresuraban a escapar mientras las paredes y los techos se derrumbaban a su alrededor, sepultando a la mayor&iacute;a bajo una enorme monta&ntilde;a de escombros, seg&uacute;n contaron dos sobrevivientes al Times.<\/p>\n<p>Ninoska Guti&eacute;rrez Rodr&iacute;guez, de 45 a&ntilde;os, dijo que sali&oacute; corriendo de la habitaci&oacute;n donde la hab&iacute;an alojado con otras mujeres en la primera planta y se abalanz&oacute; por un pasillo, mientras otros deportados desesperados por huir la empujaban y tiraban de ella, cuando una pared le aplast&oacute; las piernas.<\/p>\n<p>Qued&oacute; atrapada cerca de dos hombres inconscientes, golpeados en la cabeza por unas vigas met&aacute;licas. Grit&oacute; durante unos 45 minutos &#8211;&#8220;&iexcl;Auxilio!&#8221;&#8211; hasta que logr&oacute; salir por s&iacute; sola de entre los escombros.<\/p>\n<p>Fuera del edificio derruido, los funcionarios del gobierno subieron a seis sobrevivientes a una furgoneta. Guti&eacute;rrez Rodr&iacute;guez dijo que se top&oacute; con otros cuatro deportados, cubiertos de polvo y desorientados, que tropezaban en la oscuridad.<\/p>\n<p>Eran algunos de los pocos que lograron salir con vida.<\/p>\n<p>Guti&eacute;rrez Rodr&iacute;guez, a quien las autoridades de inmigraci&oacute;n estadounidenses hab&iacute;an detenido en Miami tras pasar casi dos a&ntilde;os en Estados Unidos, dijo que lo que pas&oacute; era terrible, pues todos estaban ansiosos por volver a su pa&iacute;s para ser libres de nuevo.<\/p>\n<p>Mientras los equipos de rescate siguen recuperando cuerpos por toda Venezuela &#8211;las autoridades elevaron el n&uacute;mero de muertos a <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/06\/29\/espanol\/america-latina\/venezuela-terremotos-funerales.html\" rel=\"nofollow\">m&aacute;s de 1900 el martes<\/a>&#8211;, el destino de los venezolanos deportados por el gobierno de Donald Trump el mismo d&iacute;a en que se produjo el terremoto ha sumido a sus familiares en una angustiosa b&uacute;squeda de respuestas.<\/p>\n<p>El gobierno venezolano no dijo cu&aacute;ntos deportados hab&iacute;a en el edificio, situado en lo alto de una colina en La Guaira, el estado m&aacute;s afectado, ni cu&aacute;ntos murieron. El gobierno no respondi&oacute; a las peticiones de comentarios, y las familias de los deportados dijeron que les ha proporcionado muy poca informaci&oacute;n y ha restringido el acceso a las instalaciones.<\/p>\n<p>Los testimonios de las familias, compartidos en entrevistas con el Times, sugieren que muchos de los deportados podr&iacute;an haber fallecido, y que sus cuerpos ya han sido recuperados o siguen atrapados entre los escombros. Solo han salido a la luz unos pocos testimonios de sobrevivientes.<\/p>\n<p>&#8220;Nadie quiere perder un familiar y si est&aacute; muerto, por lo menos que nos digan d&oacute;nde est&aacute; su cuerpo para poderle dar cristiana sepultura como &eacute;l se merece&#8221;, dijo Glina Audivet, de 42 a&ntilde;os, cuyo hermano, &Aacute;ngel Romero, de 31, segu&iacute;a desaparecido. &#8220;Mi hermano no era un delincuente. Se fue a Estados Unidos buscando un mejor futuro, porque lastimosamente en Venezuela no lo hay&#8221;.<\/p>\n<p>Abandonadas a su suerte, las familias han viajado desde todos los rincones de Venezuela hasta La Guaira para exigir respuestas a los responsables del gobierno. Han recurrido a s&uacute;plicas desesperadas en las redes sociales, en las que comparten fotos de sus seres queridos desaparecidos. Y se han organizado a trav&eacute;s de un grupo de WhatsApp llamado &#8220;Vuelo 164&#8221;, el n&uacute;mero de vuelo anunciado por las autoridades venezolanas.<\/p>\n<p>Sus b&uacute;squedas a menudo se han convertido en d&iacute;as de angustia mientras revisan cuerpos en estado de descomposici&oacute;n en morgues y hospitales, en busca de las pulseras de identificaci&oacute;n que se les pusieron a los deportados cuando aterrizaron en Caracas, la capital del pa&iacute;s.<\/p>\n<p>Anyela Escandela Reyes dijo que le hab&iacute;a comprado ropa nueva a su hijo, Arturo Alejandro Morales Escandela, de 24 a&ntilde;os, y que hab&iacute;a organizado una fiesta sorpresa, llena de globos y fotos suyas, para darle la bienvenida a casa despu&eacute;s de que lo detuvieran mientras conduc&iacute;a en Texas.<\/p>\n<p>Su regreso a casa tambi&eacute;n coincidi&oacute; con su cumplea&ntilde;os n&uacute;mero 25.<\/p>\n<p>&Eacute;l la llam&oacute; desde el centro de detenci&oacute;n el mi&eacute;rcoles por la tarde, dijo Reyes, y le pidi&oacute; la direcci&oacute;n de la vivienda de su abuela, donde se supon&iacute;a que las autoridades venezolanas iban a dejarlo. Pero unas horas m&aacute;s tarde, el suelo empez&oacute; a temblar y nunca m&aacute;s supo nada de &eacute;l.<\/p>\n<p>Sus familiares emprendieron un viaje de m&aacute;s de 10 horas en coche hasta La Guaira, y fueron de un hospital a otro durante tres d&iacute;as hasta que encontraron sus restos. Pudieron identificarlo por un tatuaje que ten&iacute;a en el brazo. La familia lo enterr&oacute; unas horas m&aacute;s tarde en un funeral apresurado porque su cuerpo estaba en un grado avanzado de descomposici&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8220;Lo esperaba con un abrazo de bienvenida&#8221;, dijo Escandela Reyes, entre sollozos. &#8220;No de despedida&#8221;.<\/p>\n<p>Su hijo y otros deportados hab&iacute;an viajado en uno de los <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/01\/23\/espanol\/america-latina\/venezuela-trump-vuelos-deportados.html\" rel=\"nofollow\">tres vuelos semanales de deportaci&oacute;n<\/a> que han devuelto a decenas de miles de venezolanos a su pa&iacute;s como parte de la campa&ntilde;a del gobierno de Trump para deportar migrantes. Muchos viajaron al norte en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, arriesgando la vida en un viaje peligroso mientras millones de venezolanos hu&iacute;an del colapso econ&oacute;mico y del r&eacute;gimen autoritario del pa&iacute;s.<\/p>\n<p>El Departamento de Seguridad Nacional no respondi&oacute; a las peticiones de comentarios sobre si se suspender&iacute;an las deportaciones a ra&iacute;z de los terremotos, que da&ntilde;aron el aeropuerto internacional a las afueras de Caracas. Pero no ha habido vuelos de deportaci&oacute;n a Venezuela desde el mi&eacute;rcoles pasado, seg&uacute;n los rastreadores de vuelos en l&iacute;nea.<\/p>\n<p>Las instalaciones donde estaban recluidos los deportados &#8211;un refugio de cemento de cuatro plantas con techo de ladrillo&#8211; estaban gestionadas por los servicios de inteligencia de Venezuela, conocidos como SEBIN, un brazo del r&eacute;gimen represivo del pa&iacute;s. Este organismo tiene un largo historial de represi&oacute;n pol&iacute;tica y violaciones de los derechos humanos, desde torturas hasta detenciones arbitrarias.<\/p>\n<p>Al menos un sobreviviente cont&oacute; al Times que el SEBIN lo hab&iacute;a amenazado para que guardara silencio sobre lo que hab&iacute;a pasado en las instalaciones.<\/p>\n<p>El sobreviviente, Jos&eacute;, de 33 a&ntilde;os, que pidi&oacute; que solo se le identificara por su nombre de pila por miedo a represalias, dijo que estaba acostado en una litera en el segundo piso cuando se produjo el terremoto, lo que oblig&oacute; a decenas de deportados a huir y provoc&oacute; un embotellamiento.<\/p>\n<p>&#8220;&Eacute;ramos como 20 amontonados y salimos unos 12&#8221;, dijo Jos&eacute;, describiendo c&oacute;mo se abrieron paso hacia un hueco entre los escombros por donde ve&iacute;a pasar la luz del exterior. &#8220;Nosotros mismos los deportados est&aacute;bamos ayudando a nuestros compa&ntilde;eros&#8221;.<\/p>\n<p>Dijo que varios agentes del SEBIN y dos bomberos llegaron al edificio, pero hicieron muy poco por buscar sobrevivientes. Al menos algunos agentes del SEBIN y trabajadores del centro tambi&eacute;n murieron durante el derrumbe del edificio, seg&uacute;n dijeron dos sobrevivientes.<\/p>\n<p>Jos&eacute; dijo que finalmente lo trasladaron a una base del SEBIN cerca del aeropuerto, donde tambi&eacute;n llegaron las mujeres y los ni&ntilde;os que hab&iacute;an sobrevivido.<\/p>\n<p>Los familiares de los deportados desaparecidos tambi&eacute;n acusaron al gobierno venezolano de no dar prioridad a la b&uacute;squeda de sobrevivientes y de ofrecer muy poca informaci&oacute;n: el gobierno facilit&oacute; n&uacute;meros de tel&eacute;fono a los que las familias pod&iacute;an llamar, pero las l&iacute;neas parec&iacute;an no estar en funcionamiento.<\/p>\n<p>Daniely Pastora Hurtado Su&aacute;rez, de 32 a&ntilde;os, dijo que fue una de las primeras familiares en llegar al centro el mi&eacute;rcoles por la noche, en busca de su esposo, Eduardo Jos&eacute; Ozal Mujica, de 32 a&ntilde;os, que hab&iacute;a vivido en Colorado y fue detenido por las autoridades estadounidenses mientras repart&iacute;a comida.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; d&iacute;a tras d&iacute;a y vio c&oacute;mo los agentes del SEBIN acabaron acordonando el centro a medida que m&aacute;s familias se reun&iacute;an all&iacute;. Tanto ella como otros familiares dijeron que apenas vieron actividades de rescate en las instalaciones, a pesar de que las familias ped&iacute;an a gritos que los dejaran entrar para buscar por su cuenta.<\/p>\n<p>Al final, el domingo encontr&oacute; el cuerpo de su esposo en una morgue improvisada en La Guaira, donde se respiraba un hedor insoportable a muerte. Los cuerpos estaban tan destrozados, cont&oacute;, que casi se llev&oacute; a casa el cad&aacute;ver equivocado.<\/p>\n<p>Pastora Hurtado dijo que se sent&iacute;a muy culpable: ella hab&iacute;a convencido a su esposo de emigrar a Estados Unidos hace tres a&ntilde;os, para que pudiera encontrar un trabajo estable y enviar dinero para darle un futuro mejor a su hijo de 8 a&ntilde;os, Fernando Jos&eacute;.<\/p>\n<p>&#8220;Mi esposo en ning&uacute;n momento se quer&iacute;a ir&#8221;, dijo entre l&aacute;grimas en una entrevista telef&oacute;nica. &#8220;No sabes lo feliz que estaba cuando le dijeron que por fin se ven&iacute;a a Venezuela&#8221;.<\/p>\n<p>Algunos sobrevivientes sufrieron heridas graves.<\/p>\n<p>Marlene Lozano, de 74 a&ntilde;os, dijo que a su nieto, Anderson Daniel Salcedo Lozano, de 22 a&ntilde;os, lo sacaron de entre los escombros tras 26 horas. Un video del rescate que comparti&oacute; con el Times muestra a tres hombres sac&aacute;ndolo por los brazos de un agujero entre las ruinas, en estado de shock y cubierto de escombros.<\/p>\n<p>Los m&eacute;dicos tuvieron que amputarle las piernas en el hospital de Caracas, donde sigue intubado, dijo.<\/p>\n<p>&#8220;Esperamos que, cuando vuelva a la realidad, no sea fuerte para &eacute;l ver que no tiene piernas&#8221;, dijo Lozano en una entrevista telef&oacute;nica.<\/p>\n<p>El lunes, dos equipos de rescate internacionales llegaron al lugar con perros de rescate, dijeron las familias. Determinaron que no hab&iacute;a se&ntilde;ales de vida bajo los escombros, y pronto empezaron a llegar excavadoras. Al d&iacute;a siguiente, seis familiares se quedaron esperando fuera del recinto, con la esperanza de recuperar un cuerpo.<\/p>\n<p>Isayen Herrera colabor&oacute; con reporter&iacute;a desde La Guaira.<\/p>\n<p><em>Isayen Herrera colabor&oacute; con reporter&iacute;a desde La Guaira.<br \/><\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El gobierno venezolano no dijo cu\u00e1ntas personas deportadas estaban en un centro en lo alto de una colina en La Guaira, el estado m\u00e1s afectado, ni cu\u00e1ntos murieron. 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