{"id":16822,"date":"2026-07-10T05:52:17","date_gmt":"2026-07-10T10:52:17","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=16822"},"modified":"2026-07-10T11:20:47","modified_gmt":"2026-07-10T17:20:47","slug":"los-terremotos-en-venezuela-golpean-el-corazon-del-beisbol-infantil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=16822","title":{"rendered":"Los terremotos en Venezuela golpean el coraz\u00f3n del b\u00e9isbol infantil"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/07\/10\/espanol\/america-latina\/terremotos-la-guaira-criollitos-beisbol.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>Los entrenadores se vieron desbordados por las noticias de ni&ntilde;os desaparecidos en cuanto dej&oacute; de temblar el suelo.<\/p>\n<p>Decenas de ni&ntilde;os que juegan en la principal liga infantil y juvenil de Venezuela terminaron en el hospital, algunos de ellos reci&eacute;n hu&eacute;rfanos.<\/p>\n<p>Entre ellos estaba Samuel Brito, un fen&oacute;meno del b&eacute;isbol de 12 a&ntilde;os, cuyo rescate de entre los escombros de su casa qued&oacute; grabado en <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=mvfyKac1xcc\" rel=\"nofollow\">un video dram&aacute;tico<\/a>. Sobrevivi&oacute; porque sus padres lo protegieron de las paredes que se derrumbaron y que mataron a su madre y a su padre, seg&uacute;n sus familiares.<\/p>\n<p>Pero muchos segu&iacute;an desaparecidos, probablemente atrapados bajo las casas derrumbadas. Y varios &#8211;sus equipos a&uacute;n no saben exactamente cu&aacute;ntos&#8211; fallecieron, muchos junto a sus familias.<\/p>\n<p>A Franco Guti&eacute;rrez, un jugador de b&eacute;isbol de 4 a&ntilde;os, lo encontraron abrazando a su madre dentro de su casa colapsada; y a su padre lo encontraron en otra habitaci&oacute;n no muy lejos, seg&uacute;n Miguel Moreno, que dirige el equipo de b&eacute;isbol en el que jugaba Guti&eacute;rrez.<\/p>\n<p>Hiram Villarroel, de 6 a&ntilde;os, un aspirante a lanzador que empez&oacute; a jugar hace menos de un a&ntilde;o, sigue desaparecido en alg&uacute;n lugar entre los escombros de un bloque de apartamentos derrumbado, junto con sus padres.<\/p>\n<p>&#8220;Me siento impotente&#8221;, dijo el padrino de Hiram, Russell V&aacute;squez, que ha ido todos los d&iacute;as a las ruinas del edificio donde viv&iacute;an Hiram y sus padres. &#8220;Yo quisiera meterme en ese edificio y buscar por todos lados, pero no puedo&#8221;.<\/p>\n<p>La Guaira, la ciudad costera m&aacute;s afectada por los terremotos consecutivos del 24 de junio, es el hogar de unos 600 ni&ntilde;os de entre 4 y 17 a&ntilde;os que juegan en Los Criollitos, una querida liga nacional que es cantera de talentos para las Grandes Ligas de B&eacute;isbol y una v&iacute;a de ascenso social para los ni&ntilde;os que esperan escapar de la delincuencia y la pobreza.<\/p>\n<p>En una ciudad donde se juega al b&eacute;isbol con orgullo al son de la samba y los tambores caribe&ntilde;os, ese ritmo vibrante ha dado paso a un silencio sepulcral.<\/p>\n<p>M&aacute;s de dos semanas despu&eacute;s de los terremotos, los entrenadores siguen calculando cu&aacute;ntos de los jugadores m&aacute;s j&oacute;venes de La Guaira nunca volver&aacute;n a sus polvorientos campos.<\/p>\n<p>Jhorny Sojo, presidente de Los Criollitos de La Guaira, la filial de la liga en este estado costero, apenas ha dormido tratando de entender la tragedia y lo que significar&aacute; para el futuro del b&eacute;isbol infantil y juvenil, justo cuando estaba viviendo un renacimiento.<\/p>\n<p>&#8220;Empec&eacute; a brincar de hospital en hospital porque me comenzaron a llegar fotos de ni&ntilde;os pero en ese momento todav&iacute;a no registr&aacute;bamos la magnitud&#8221;, record&oacute; Sojo, que escap&oacute; por los pelos con vida de su propia casa. &#8220;Empieza la gente a reportar que &#8216;este ni&ntilde;o estaba, que este ni&ntilde;o estaba all&aacute;&#8217;. Comienza a entrar la desesperanza&#8221;.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n murieron algunos entrenadores y <em>umpires<\/em>, dijo Sojo.<\/p>\n<p>El recuento nacional de v&iacute;ctimas mortales ya ha superado las 3800 personas, una cifra probablemente inferior a la real porque los venezolanos siguen encontrando cad&aacute;veres y los equipos de rescate van reduciendo los esfuerzos para encontrar sobrevivientes.<\/p>\n<p>En un pa&iacute;s donde el b&eacute;isbol es una religi&oacute;n, el brutal golpe sufrido por Los Criollitos se ha convertido en un doloroso microcosmos de la devastaci&oacute;n causada por los terremotos m&aacute;s mort&iacute;feros de Venezuela en m&aacute;s de un siglo.<\/p>\n<p>Un medio de comunicaci&oacute;n local cit&oacute; a Sojo diciendo que hab&iacute;an fallecido m&aacute;s de 100 j&oacute;venes jugadores de b&eacute;isbol, lo que atrajo la atenci&oacute;n internacional hacia la tragedia. Pero Sojo le dijo a The New York Times que sus palabras se hab&iacute;an tergiversado, y subray&oacute; que la liga a&uacute;n no ten&iacute;a un recuento completo. Por respeto a las familias, dijo, la liga dar&iacute;a a conocer el n&uacute;mero de fallecidos solo cuando terminara la b&uacute;squeda de supervivientes.<\/p>\n<p>&#8220;Yo no tengo la certeza como para decirte si son 100, si son m&aacute;s, si son menos, ojal&aacute; que sean much&iacute;simos menos, pero s&iacute; tenemos ya la certeza de que tuvimos algunas p&eacute;rdidas&#8221;, dijo Sojo, dejando la frase en el aire. &#8220;Todos duelen porque todos son ni&ntilde;os&#8221;.<\/p>\n<p>Moreno, que dirige un equipo de b&eacute;isbol con 150 ni&ntilde;os en los barrios costeros m&aacute;s castigados por los terremotos, dijo que de su equipo hab&iacute;an fallecido al menos seis ni&ntilde;os y diez padres. La mayor&iacute;a, explic&oacute;, se hab&iacute;a salvado por casualidad: estaban fuera asistiendo a un festival afrovenezolano anual con sus padres.<\/p>\n<p>Los campos donde antes jugaban los ni&ntilde;os se han convertido en campamentos al aire libre para familias que se han quedado sin hogar, obligadas a dormir bajo un calor sofocante. Los ni&ntilde;os buscan trocitos de c&eacute;sped entre las tiendas de campa&ntilde;a para batear pelotas, distray&eacute;ndose as&iacute; de la incertidumbre de no saber qu&eacute; compa&ntilde;eros de equipo siguen con vida.<\/p>\n<p>El b&eacute;isbol juvenil se ha suspendido m&aacute;s all&aacute; de La Guaira, y los estadios se han convertido en puntos de recogida y distribuci&oacute;n de medicinas, agua, pa&ntilde;ales y comida enlatada.<\/p>\n<p>&#8220;Todo est&aacute; paralizado&#8221;, dijo Delida Yepez de Quevedo, presidenta nacional de Los Criollitos de Venezuela.<\/p>\n<p><em>Los Criollitos<\/em><\/p>\n<p>Durante m&aacute;s de seis d&eacute;cadas, Los Criollitos ha sido el coraz&oacute;n del b&eacute;isbol infantil y juvenil en Venezuela, celebrado como un segundo hogar para los ni&ntilde;os en un pa&iacute;s azotado por a&ntilde;os de miseria econ&oacute;mica.<\/p>\n<p>La liga cuenta con unos 40.000 jugadores repartidos en miles de equipos, desde la costa caribe&ntilde;a hasta los rincones m&aacute;s remotos del Amazonas.<\/p>\n<p>Los ni&ntilde;os recorren el pa&iacute;s de un lado a otro para participar en torneos que se convierten en grandes fiestas, llenando las ciudades de m&uacute;sica y desfiles: partidos de estrellas, torneos de Navidad y un campeonato anual para coronar al mejor equipo de Venezuela en cada categor&iacute;a de edad.<\/p>\n<p>Esta liga de base &#8211;independiente de las academias de &eacute;lite y de la federaci&oacute;n de b&eacute;isbol de Venezuela&#8211; lleva mucho tiempo ofreciendo esperanza a generaciones de ni&ntilde;os sin recursos, que aprenden los nombres de las estrellas de las Grandes Ligas que en su d&iacute;a fueron &#8220;Criollitos&#8221; como Bobby Abreu, Omar Vizquel, Andr&eacute;s Galarraga y Jos&eacute; Altuve, entre otros.<\/p>\n<p>&#8220;Para todos los ni&ntilde;os jugar en los criollitos de Venezuela, es un trampol&iacute;n, es una vitrina. Es un orgullo pertenecer a una liga&#8221;, dijo Jean Amaro, el responsable de la liga en Barinas, un estado del oeste de Venezuela.<\/p>\n<p>La mayor&iacute;a nunca llegar&aacute; a ser profesional, as&iacute; que la liga se enorgullece de fomentar el desarrollo del car&aacute;cter por encima de la mera competici&oacute;n, animando a los ni&ntilde;os a seguir yendo al colegio.<\/p>\n<p>&#8220;Jugamos para divertirnos&#8221;, dijo Raymer Flores, de 10 a&ntilde;os. &#8220;Si el compa&ntilde;ero se poncha nosotros lo apoyamos. Somos una familia pr&aacute;cticamente&#8221;.<\/p>\n<p>Raymer, que no sabe qu&eacute; ha sido de muchos de sus compa&ntilde;eros de equipo, sobrevivi&oacute; a los terremotos, pero perdi&oacute; su casa y ahora duerme bajo una lona con su familia en un campo de b&eacute;isbol de La Guaira.<\/p>\n<p>Cerca de all&iacute;, Elizabeth Pacheco, de 47 a&ntilde;os, dijo que estaba colgando las medallas de b&eacute;isbol de sus hijos despu&eacute;s de haber dado una mano de pintura a su casa cuando el edificio empez&oacute; a vibrar. Ella y su familia huyeron ilesos de su piso en la cuarta planta. Tambi&eacute;n se han refugiado en el campo.<\/p>\n<p>Su hijo, Yeferson Seijas, un jardinero central de 12 a&ntilde;os que juega desde los 6, solo quer&iacute;a recuperar sus pertenencias m&aacute;s preciadas: su bate y su guante, adem&aacute;s de sus cuatro trofeos, 14 diplomas y 17 medallas.<\/p>\n<p>Su familia, como otras, est&aacute; debatiendo si mudarse tras haberlo perdido todo, pero de momento se han quedado donde est&aacute;n para darle a Seijas la oportunidad de cumplir su sue&ntilde;o: jugar en las Grandes Ligas.<\/p>\n<p>&#8220;Quiero darle un mejor futuro a mi familia, comprarle una casa a mi mam&aacute; y ayudar a los que m&aacute;s lo necesitan, comprarles comida&#8221;, dijo Seijas, que se enorgullece de haber estado a punto de entrar en la selecci&oacute;n nacional de Venezuela este a&ntilde;o.<\/p>\n<p><em>Haciendo balance de las p&eacute;rdidas<\/em><\/p>\n<p>Hiram Villarroel segu&iacute;a los pasos de su abuelo, tambi&eacute;n llamado Russell V&aacute;squez, un jugador de campo venezolano y entrenador en la liga mexicana de b&eacute;isbol, que firm&oacute; con equipos de la MLB pero nunca lleg&oacute; a jugar en las Grandes Ligas por culpa de las lesiones.<\/p>\n<p>Hiram empez&oacute; a jugar en Los Criollitos el a&ntilde;o pasado, como segunda base y en los jardines, con la esperanza de convertirse en lanzador. Sus padres, Oxeny Villarroel, de 53 a&ntilde;os, y Jorlene V&aacute;squez, de 32, iban a todos sus partidos; su madre incluso faltaba a sus clases de la universidad los s&aacute;bados para verlo jugar.<\/p>\n<p>&#8220;Ir a verlo era todo un show&#8221;, dijo V&aacute;squez, el padrino de Hiram. &#8220;&Eacute;l se pon&iacute;a demasiado contento y tambi&eacute;n se molestaba bastante cuando perd&iacute;a. O sea, se viv&iacute;a su juego&#8221;.<\/p>\n<p>La familia estaba en casa cuando se produjeron los terremotos. Sus cuerpos a&uacute;n no han sido encontrados.<\/p>\n<p>La Guaira no es ajena a la tragedia.<\/p>\n<p>En 1999, muchos padres y abuelos soportaron d&iacute;as de lluvias torrenciales y deslizamientos de tierra que se cobraron decenas de miles de vidas, arrastrando casas al oc&eacute;ano y sepultando pueblos enteros.<\/p>\n<p>La ciudad, luchadora y asediada, se reconstruy&oacute; poco a poco, encontrando un respiro en su rivalidad de b&eacute;isbol profesional con su cosmopolita vecina Caracas, la capital del pa&iacute;s.<\/p>\n<p>Pero su liga infantil y juvenil de b&eacute;isbol se hab&iacute;a estancado, hasta que resurgi&oacute; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.<\/p>\n<p>La liga, m&aacute;s peque&ntilde;a que otras potencias del interior, empez&oacute; a contratar a m&aacute;s entrenadores y a atraer a m&aacute;s ni&ntilde;os. Los equipos de La Guaira se volvieron cada vez m&aacute;s competitivos, llegando m&aacute;s lejos en los torneos nacionales.<\/p>\n<p>&#8220;Nosotros qued&aacute;bamos subcampeones y los recib&iacute;amos como si eran los campeones del mundo&#8221;, dijo Sojo, el presidente de la liga en La Guaira. &#8220;&Eacute;ramos alegr&iacute;a, nosotros &eacute;ramos los que le d&aacute;bamos sabor a todas las competencias. Los otros equipos dec&iacute;an: &#8216;&iexcl;Lleg&oacute; La Guaira!'&#8221;.<\/p>\n<p>Ahora, el destino de La Guaira y el futuro de Los Criollitos est&aacute;n ligados por la misma incertidumbre.<\/p>\n<p>La Guaira no solo tendr&aacute; que lidiar con una enorme p&eacute;rdida de vidas, dijo Sojo, sino tambi&eacute;n con la reconstrucci&oacute;n y la probable huida de las familias, lo que podr&iacute;a dejar la ciudad desierta.<\/p>\n<p>&#8220;Al final, si murieron mil o un mill&oacute;n, ya se fueron&#8221;, dijo. &#8220;Pero nos van a quedar un mont&oacute;n de ni&ntilde;os en estado de desigualdad que no tienen c&oacute;mo continuar su carrera deportiva. &iquest;C&oacute;mo van a jugar? &iquest;Qui&eacute;n va a cubrir esos gastos? &iquest;C&oacute;mo volver&aacute;n a tener un guante, una pelota, un bate, un uniforme?&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;El golpe fue letal&#8221;, continu&oacute;. &#8220;El terremoto no nos rompi&oacute;, fue que nos trag&oacute;&#8221;.<\/p>\n<p>Fabiola Ferrero y Tibisay Romero colaboraron con reporter&iacute;a.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/luis-ferre-sadurni\" rel=\"nofollow\">Luis Ferr&eacute;-Sadurn&iacute;<\/a><\/em> es reportero especializado en migraci&oacute;n para The New York Times.<\/p>\n<p><em>Fabiola Ferrero y Tibisay Romero colaboraron con reporter&iacute;a.<br \/><\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los entrenadores se vieron desbordados por las noticias de ni\u00f1os desaparecidos en cuanto dej\u00f3 de temblar el suelo. 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