{"id":17542,"date":"2026-07-15T13:09:35","date_gmt":"2026-07-15T18:09:35","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=17542"},"modified":"2026-07-15T18:39:38","modified_gmt":"2026-07-16T00:39:38","slug":"toro-rojo-o-toro-azul-en-este-pueblo-brasileno-tienes-que-elegir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=17542","title":{"rendered":"\u00bfToro rojo o toro azul? En este pueblo brasile\u00f1o, tienes que elegir."},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2026\/07\/14\/world\/americas\/bull-mascots-red-blue-parintins-brazil.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>(Brazil Dispatch)<\/p>\n<p>PARINTINS, Brasil &#8212; Era imposible no ver la divisi&oacute;n.<\/p>\n<p>En los bares de mala muerte al borde de la calle, los clientes vestidos de rojo estaban sentados en sillas de pl&aacute;stico rojas y beb&iacute;an de latas de cerveza rojas. Sus rivales, vestidos de azul, se recostaban en sillas de pl&aacute;stico azules y beb&iacute;an latas de cerveza azules.<\/p>\n<p>Los bicitaxis de tres ruedas pasaban a toda velocidad, mientras los pasajeros rebotaban en asientos te&ntilde;idos de rojo rub&iacute; o azul real. Los bancos, las tiendas y los cruces peatonales tambi&eacute;n estaban pintados: una mitad de rojo y la otra de azul.<\/p>\n<p>Aqu&iacute;, en la peque&ntilde;a ciudad brasile&ntilde;a de Parintins, mantenerse neutral no es una opci&oacute;n. &#8220;Si naces aqu&iacute;, o eres rojo o eres azul&#8221;, dijo Kellen Pinto, de 48 a&ntilde;os, cuya familia ha vivido aqu&iacute; por generaciones. &#8220;Tienes que elegir&#8221;.<\/p>\n<p>Sin embargo, no se trata de una rivalidad por el f&uacute;tbol o la pol&iacute;tica. En esta ciudad de 100.000 habitantes, ubicada en una isla del r&iacute;o Amazonas, hay algo m&aacute;s que est&aacute; creando divisi&oacute;n: la feroz lealtad hacia dos mascotas de toros rivales, representadas por los colores azul y rojo.<\/p>\n<p>El toro rojo es conocido como el toro del pueblo. El toro azul es conocido como el favorito de las &eacute;lites. La disputa comenz&oacute; hace m&aacute;s de un siglo, aunque la inc&oacute;gnita de qu&eacute; toro apareci&oacute; primero es objeto de un acalorado debate.<\/p>\n<p>En 1913, una familia comenz&oacute; a entretener a los ni&ntilde;os del barrio &#8211;formado por pescadores y descendientes de africanos esclavizados&#8211; con una marioneta gigante de un toro blanco. Manipulado por un int&eacute;rprete, el toro bailaba al ritmo de los tambores para mostrar gratitud a San Juan Bautista &#8211;considerado el guardi&aacute;n de las comunidades rurales&#8211; por haber curado una enfermedad.<\/p>\n<p>Del otro lado de la ciudad, cuatro hermanos tambi&eacute;n comenzaron a honrar al santo con un toro negro bailar&iacute;n durante las festividades del solsticio al final de la cosecha, una tradici&oacute;n tra&iacute;da por los colonos portugueses. Seg&uacute;n cuentan los residentes, el toro, en contraste con su rival blanco, era una manera en que los hermanos cumpl&iacute;an un voto que hab&iacute;an hecho al emigrar aqu&iacute; desde el &aacute;rido noreste de Brasil, en busca de lluvia y prosperidad.<\/p>\n<p>El toro blanco, llamado Garantido &#8211;que en portugu&eacute;s significa &#8220;garantizado&#8221;&#8211;, acab&oacute; luciendo un coraz&oacute;n rojo en la frente. El toro negro, de nombre Caprichoso, estaba marcado con una estrella azul brillante.<\/p>\n<p>Con el tiempo, las festividades locales pasaron de ser eventos r&uacute;sticos en patios traseros a procesiones elaboradas que serpenteaban por la ciudad, atrayendo a miles de juerguistas. Adem&aacute;s de celebrar una cosecha abundante, tambi&eacute;n se disfrazaban y cantaban para contar historias sobre las tradiciones locales y los rituales ind&iacute;genas.<\/p>\n<p>Con el tiempo, estos desfiles se transformaron en espect&aacute;culos enormes celebrados en un estadio al aire libre, donde las comparsas competidoras que representaban a cada toro ofrec&iacute;an deslumbrantes actuaciones art&iacute;sticas durante tres noches seguidas.<\/p>\n<p>Los jueces califican las presentaciones y, al final, un toro es coronado como el ganador. La rivalidad se ha intensificado, ya que cada bando se empe&ntilde;a en superar al contrario con carrozas cada vez m&aacute;s elaboradas, trajes m&aacute;s lujosos y espectadores m&aacute;s entusiastas.<\/p>\n<p>Pero la rivalidad de este pueblo, transmitida de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, va m&aacute;s all&aacute; del festival anual.<\/p>\n<p>Los residentes insisten en que los leales a un toro no deben pronunciar nunca el nombre del toro rival. Las madres temen que sus hijos caigan en las garras de algunos compa&ntilde;eros de clase que puedan atraerlos hacia el toro equivocado. Las parejas discuten, e incluso se separan, por lealtades incompatibles.<\/p>\n<p>En el barrio donde naci&oacute; el toro azul, se colocan enormes estrellas en los escaparates de las tiendas y cuelgan de las ventanas banderas azules.<\/p>\n<p>En el porche de una casa azul, Ivanete Vieira da Silva de 86 a&ntilde;os y media docena de sus familiares descansaban en mecedoras azules y beb&iacute;an de vasos azules de pl&aacute;stico. En la pared detr&aacute;s de ellos, hab&iacute;a una pancarta que mostraba una imagen del toro rival en caricatura tachado. &#8220;&iexcl;Prohibida la entrada a cualquier persona que vista de rojo o colores similares!&#8221;, advert&iacute;a el letrero.<\/p>\n<p>&#8220;Nuestra familia siempre ha apoyado a Caprichoso&#8221;, dijo Silva de 86 a&ntilde;os, cuyo padre, un agricultor, fue uno de los primeros seguidores devotos del toro azul. &#8220;Nadie eligi&oacute; al otro, gracias a Dios&#8221;.<\/p>\n<p>Su sobrina, Alessandra Lopes de 55 a&ntilde;os, se toma muy en serio la lealtad: adem&aacute;s de no dejar entrar a nadie a la casa vestido de rojo, ya bloque&oacute; tambi&eacute;n en las redes sociales a los amigos que apoyan al toro rival. &#8220;As&iacute; nos ense&ntilde;aron&#8221;, dijo Lopes. &#8220;Y yo ya se lo pas&eacute; a mis hijos&#8221;.<\/p>\n<p>Su hija, Carol Lopes, de 27 a&ntilde;os, asinti&oacute; con la cabeza y se&ntilde;al&oacute; con una u&ntilde;a azul larga a su familia. &#8220;Y queremos mantener viva la tradici&oacute;n&#8221;, dijo. &#8220;Es nuestra herencia&#8221;.<\/p>\n<p>Al otro lado de la ciudad, en el patio de una casa color rojo tomate, Pinto y su esposo, Telo Pinto, se entretuvieron junto a una piscina revestida con azulejos rojos.<\/p>\n<p>&#8220;Nuestro toro es aut&eacute;ntico, tiene historia&#8221;, dijo Telo Pinto de 49 a&ntilde;os, coordinador art&iacute;stico de la compa&ntilde;&iacute;a que se presenta en el festival anual. &#8220;Realmente representa al pueblo&#8221;.<\/p>\n<p>Los partidarios del toro rojo, popular entre la clase trabajadora, acusan a sus rivales de utilizar espect&aacute;culos llamativos y de alta tecnolog&iacute;a para enmascarar un mensaje poco inspirador dirigido a las &eacute;lites. Quienes apoyan al toro azul dicen que sus oponentes est&aacute;n anclados en el pasado.<\/p>\n<p>Cuando los miembros de una misma familia se encuentran en bandos opuestos, la situaci&oacute;n puede complicarse.<\/p>\n<p>Durante a&ntilde;os, Mayra Cavalcante de 41 a&ntilde;os, alent&oacute; a sus dos hijos a que apoyaran al toro azul. Su pap&aacute;, Marco Aur&eacute;lio Costa de Medeiros de 37 a&ntilde;os, presion&oacute; para que apoyaran al rival.<\/p>\n<p>&#8220;Cada uno intent&oacute; atraerlos a su lado&#8221;, dijo Medeiros. No pudo convencer a su hijo mayor, pero s&iacute; al menor, Matheus.<\/p>\n<p>&#8220;El toro te elige a ti&#8221;, dijo Cavalcante, mientras Matheus de 7 a&ntilde;os, vestido con pantalones y tenis rojos, bailaba alrededor de la sala bajo una mascota miniatura de toro. &#8220;Perd&iacute; esa batalla&#8221;.<\/p>\n<p>Cavalcante y Medeiros terminaron divorci&aacute;ndose. No fue solo por la rivalidad, dijo ella, pero sin duda no ayud&oacute;. &#8220;En asuntos del coraz&oacute;n, no puedes elegir&#8221;, dijo Cavalcante. &#8220;Pero se necesita mucho amor para que funcione&#8221;.<\/p>\n<p>Incluso para las parejas que resisten, el festival anual puede generar problemas. &#8220;Cuando salen los resultados, no lo quiero cerca de m&iacute;&#8221;, dijo Sidiane dos Santos Fonseca de 28 a&ntilde;os, vestida de azul, mientras ve&iacute;a de reojo a su novio, Victor Ferreira Macedo de 25 a&ntilde;os, vestido de rojo. &#8220;Definitivamente hay peleas&#8221;.<\/p>\n<p>Los residentes dicen que, en el fondo, la rivalidad es m&aacute;s que nada una broma. Pero, de vez en cuando, puede derivar en un terreno m&aacute;s hostil.<\/p>\n<p>En algunos a&ntilde;os, el festival se ha visto empa&ntilde;ado por acusaciones de soborno, jueces parciales y manipulaci&oacute;n de puntuaciones. &Uacute;ltimamente, una disputa entre dos de los artistas principales del festival ha acaparado los titulares locales.<\/p>\n<p>En la arena, Jo&atilde;o Paulo Faria y Caetano Medeiros, dos estrellas musicales locales, tienen la tarea de burlarse de su rival con letras improvisadas. Pero cada uno ha afirmado que el otro se ha pasado de la raya, lanzando ataques personales tanto dentro como fuera del escenario.<\/p>\n<p>&#8220;Sol&iacute;amos tocar en la calle cuando &eacute;ramos ni&ntilde;os&#8221;, dijo Faria, quien representa al toro rojo. &#8220;Luego, &eacute;l cambi&oacute; por completo&#8221;.<\/p>\n<p>Caetano Medeiros, quien act&uacute;a con el toro azul, se burl&oacute; de la idea y acus&oacute; a su oponente de buscar pelea. &#8220;&iquest;Qui&eacute;n lanz&oacute; la primera piedra?&#8221;, pregunt&oacute;. &#8220;Yo solo me defiendo&#8221;.<\/p>\n<p>Mientras el sol se pon&iacute;a sobre el r&iacute;o Amazonas, el p&uacute;blico comenz&oacute; a llenar la arena para el primer d&iacute;a de presentaciones. Los que vest&iacute;an de rojo aclamaban desde el lado derecho. Sus rivales, vestidos de azul, gritaban desde las gradas de la izquierda. Algunos susurraban oraciones.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s de las 8:30 p. m., el toro azul comenz&oacute; su espect&aacute;culo. Ataviados con plumas y pedrer&iacute;a, los bailarines encarnaban a h&eacute;roes locales, criaturas del bosque y guerreros ind&iacute;genas. Sigui&oacute; el toro rojo, representando escenas de tradiciones ind&iacute;genas a la sombra de carrozas mec&aacute;nicas adornadas con leopardos que rug&iacute;an y serpientes que siseaban.<\/p>\n<p>La batalla dur&oacute; tres noches, en las que cada grupo present&oacute; horas de grandes espect&aacute;culos para la multitud euf&oacute;rica. Cuando todo termin&oacute;, los jueces contabilizaron los puntos. El toro azul gan&oacute; por menos de un punto.<\/p>\n<p>En las fiestas para ver el evento por toda la ciudad, quienes apoyaban al toro azul estallaron en c&aacute;nticos y l&aacute;grimas de alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>Los rivales derrotados se desplomaron en sus sillas, abatidos por la noticia.<\/p>\n<p>&#8220;Alguien tiene que ganar y alguien tiene que perder, &iquest;no?&#8221;, dijo Rosiete Freitas Viana, de 55 a&ntilde;os. &#8220;Un poco de rivalidad no hace da&ntilde;o&#8221;.<\/p>\n<p>La arena de Parintins, Brasil, con los toros rojo y azul en la fachada antes de albergar una serie de presentaciones para determinar el toro ganador anual, el 27 de junio de 2026. (Dado Galdieri\/The New York Times)<\/p>\n<p>Aficionados del Boi Garantido &#8211;que en portugu&eacute;s significa &#8220;garantizado&#8221;&#8211;, vestidos de rojo, y del Boi Caprichoso, vestidos de azul, en una carroza decorada en Parintins, Brasil, el 28 de junio de 2026. (Dado Galdieri\/The New York Times)<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Brazil Dispatch) PARINTINS, Brasil &#8212; Era imposible no ver la divisi\u00f3n. En los bares de mala muerte al borde de la calle, los clientes vestidos de rojo estaban sentados en sillas de pl\u00e1stico rojas y beb\u00edan de latas de cerveza rojas. 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