{"id":20130,"date":"2026-07-24T15:59:53","date_gmt":"2026-07-24T20:59:53","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=20130"},"modified":"2026-07-24T15:31:27","modified_gmt":"2026-07-24T21:31:27","slug":"francia-mira-a-espana-para-ayudarse-a-combatir-el-calor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=20130","title":{"rendered":"Francia mira a Espa\u00f1a para ayudarse a combatir el calor"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/07\/24\/espanol\/mundo\/francia-espana-olas-de-calor.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>Una delegaci&oacute;n del gobierno franc&eacute;s viajar&aacute; a su vecino del sur para aprender c&oacute;mo este sobrelleva los largos periodos de clima caluroso.<\/p>\n<p>Jean-Pierre Farandou creci&oacute; en el suroeste de Francia, en un lugar ba&ntilde;ado por el sol al norte de la cordillera de los Pirineos, que divide a Francia de Espa&ntilde;a. Sus abuelos, recuerda, eran agricultores que se levantaban a trabajar en las horas frescas previas al amanecer y descansaban en el calor del d&iacute;a, el equivalente franc&eacute;s de una siesta espa&ntilde;ola.<\/p>\n<p>As&iacute; que, cuando Farandou, ahora ministro de Trabajo de Francia, buscaba formas de responder a las olas de calor que recientemente han abrasado a su pa&iacute;s, instintivamente dirigi&oacute; su mirada hacia Espa&ntilde;a. Farandou contact&oacute; a su hom&oacute;loga espa&ntilde;ola, Yolanda D&iacute;az, y propuso un viaje de trabajo a Madrid, la capital, para explorar c&oacute;mo <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2025\/08\/17\/espanol\/mundo\/espana-costumbres-combatir-calor.html\" rel=\"nofollow\">Espa&ntilde;a se ha adaptado<\/a> a su clima t&oacute;rrido.<\/p>\n<p>&#8220;Francia est&aacute; descubriendo que, en verano, se convertir&aacute; en Espa&ntilde;a&#8221;, dijo Farandou, de 69 a&ntilde;os, en una entrevista reciente. &#8220;Es un pa&iacute;s que se parece a nosotros&#8221;, a&ntilde;adi&oacute;. &#8220;Sabemos que Espa&ntilde;a funciona, incluso cuando hace calor&#8221;.<\/p>\n<p>En septiembre, cuando la necesidad del gobierno franc&eacute;s de responder a las olas de calor presumiblemente haya disminuido, Farandou y su peque&ntilde;a delegaci&oacute;n pasar&aacute;n unos d&iacute;as en Espa&ntilde;a, hablando con funcionarios gubernamentales, ejecutivos de empresas, l&iacute;deres sindicales, acad&eacute;micos y ciudadanos comunes. El objetivo es entender c&oacute;mo los espa&ntilde;oles organizan su sociedad para hacer frente a los frecuentes periodos de calor extremo.<\/p>\n<p>Algunas de las medidas son obvias y ya se est&aacute;n probando en Francia: adelantar el horario de trabajo, particularmente para los trabajadores al aire libre o manuales; descansos frecuentes, que ayudan a las personas a recuperarse del sue&ntilde;o perdido durante las olas de calor, y un &eacute;nfasis en beber l&iacute;quidos.<\/p>\n<p>Espa&ntilde;a tambi&eacute;n otorga licencias remuneradas durante interrupciones relacionadas con el clima, aunque las adopt&oacute; despu&eacute;s de las catastr&oacute;ficas <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2024\/10\/30\/world\/europe\/spain-floods-valencia.html\" rel=\"nofollow\">inundaciones en Valencia en 2024<\/a> y no por las olas de calor. En Francia, el Partido Verde propuso recientemente cinco d&iacute;as al a&ntilde;o de vacaciones pagadas para proteger a los trabajadores durante el calor extremo, una idea que acapar&oacute; los titulares pero tiene pocas posibilidades de convertirse en ley.<\/p>\n<p>Francia y Espa&ntilde;a comparten otro flagelo relacionado con el clima: los incendios forestales. El jueves, miles de personas fueron evacuadas despu&eacute;s de que se propagaran incendios por ambos pa&iacute;ses. En Francia, los vacacionistas se vieron obligados a huir de los campamentos amenazados a lo largo de la costa atl&aacute;ntica en el suroeste. En Espa&ntilde;a, las autoridades declararon una emergencia nacional en una regi&oacute;n cercana a Madrid, donde varios incendios ard&iacute;an sin control.<\/p>\n<p>Para Farandou, la cultura de Espa&ntilde;a es tan fascinante como sus leyes. Los h&aacute;bitos espa&ntilde;oles de la vida diaria &#8211;desde las siestas al mediod&iacute;a hasta las cenas a altas horas de la noche&#8211; reflejan una larga historia de convivencia con el calor. Trasplantar esas adaptaciones culturales a Francia, particularmente al norte del pa&iacute;s, ser&iacute;a complicado, reconoci&oacute;.<\/p>\n<p>&#8220;Adaptarse a trav&eacute;s de regulaciones es una cosa, pero el verdadero y mayor desaf&iacute;o es la adaptaci&oacute;n cultural&#8221;, dijo Farandou, un empresario que dirigi&oacute; la red ferroviaria nacional de Francia, la SNCF por su sigla en franc&eacute;s, antes de unirse al gobierno el a&ntilde;o pasado.<\/p>\n<p>Al buscar cambiar h&aacute;bitos, dicen los expertos, Francia est&aacute; buscando soluciones de bajo costo a un problema costoso. Los cambios de comportamiento son m&aacute;s baratos que las grandes inversiones en infraestructura, como la instalaci&oacute;n generalizada de aire acondicionado y las pol&iacute;ticas de &#8220;cero emisiones netas&#8221;, que buscan reducir las emisiones de carbono que son las principales culpables del calentamiento del clima.<\/p>\n<p>&#8220;Actuar sobre nuestros horarios, cosas as&iacute;, no cuesta ni un centavo&#8221;, dijo Sonia Lavadinho, una antrop&oacute;loga urbana en Berna, Suiza. &#8220;Se puede entender por qu&eacute; a un gobierno le gustar&iacute;a implementar estos cambios&#8221;.<\/p>\n<p>Pero los h&aacute;bitos espa&ntilde;oles, advierten otros expertos, no deben verse como una soluci&oacute;n m&aacute;gica. Por un lado, las costumbres espa&ntilde;olas tradicionales, como la siesta o el adelantar la jornada laboral, no son omnipresentes ni est&aacute;n disponibles para las personas m&aacute;s vulnerables al calor: jornaleros agr&iacute;colas, trabajadores de la construcci&oacute;n, repartidores y personal de limpieza.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, Espa&ntilde;a todav&iacute;a tiene dificultades para proteger a su poblaci&oacute;n. Aproximadamente uno de cada tres hogares espa&ntilde;oles no puede mantener sus casas adecuadamente frescas en verano, dijo Christian Oltra, investigador principal del Centro de Investigaciones Energ&eacute;ticas, Medioambientales y Tecnol&oacute;gicas, un centro de estudios afiliado al gobierno en Madrid.<\/p>\n<p>&#8220;Espa&ntilde;a puede estar genuinamente m&aacute;s acostumbrada al calor que sus vecinos y, aun as&iacute;, soportar una carga de salud muy sustancial&#8221;, dijo Oltra. &#8220;La descripci&oacute;n m&aacute;s precisa, a mi modo de ver, es que Espa&ntilde;a est&aacute; adaptada de manera parcial y desigual: un caso valioso del cual aprender, en lugar de una simple historia de &eacute;xito&#8221;.<\/p>\n<p>Por imperfecta que sea, dijo Farandou, Espa&ntilde;a est&aacute; mejor preparada para el clima que Francia. Se&ntilde;al&oacute; que muchas disposiciones administrativas francesas databan de la &eacute;poca napole&oacute;nica y eran singularmente inadecuadas para un clima m&aacute;s caluroso.<\/p>\n<p>Si bien agosto es un mes de vacaciones, por ejemplo, cuando muchos huyen de las sofocantes ciudades hacia climas m&aacute;s frescos, junio suele ser agitado, repleto de ex&aacute;menes escolares, torneos deportivos y proyectos de construcci&oacute;n. Este a&ntilde;o, toda esa actividad coincidi&oacute; con la ola de calor de junio m&aacute;s intensa de la que se tenga registro.<\/p>\n<p>Las autoridades de salud francesas registraron casi 6000 muertes en exceso del 17 de junio al 2 de julio, un periodo en el que las temperaturas subieron por encima de los 40 grados Celsius. Desesperadas por aliviarse, miles de personas saltaron a canales, r&iacute;os y otras v&iacute;as fluviales, lo que provoc&oacute; 90 muertes.<\/p>\n<p>Farandou sugiri&oacute; que las autoridades locales mantengan las piscinas abiertas por la noche para que las familias puedan usarlas despu&eacute;s de la escuela y del trabajo. Las escuelas, dijo, deber&iacute;an adelantar los ex&aacute;menes, aunque incluso eso podr&iacute;a no ayudar, dado que la primera ola de calor en Francia este a&ntilde;o ocurri&oacute; a finales de mayo.<\/p>\n<p>En los lugares de trabajo que requieren un c&oacute;digo de vestimenta, como los ministerios del gobierno, Farandou dijo que apoyaba permitir que los empleados acudieran sin corbata, chaqueta o pantalones largos en &eacute;poca de calor. Los brit&aacute;nicos, se&ntilde;al&oacute;, idearon las bermudas hace un siglo para hacer la vida soportable a los funcionarios que trabajaban en climas tropicales y des&eacute;rticos.<\/p>\n<p>La arquitectura es otra &aacute;rea donde Espa&ntilde;a ofrece lecciones. Sus casas m&aacute;s antiguas tienen paredes gruesas y ventanas estrechas con contraventanas, persianas y toldos para bloquear el sol. Muchas casas francesas tambi&eacute;n tienen contraventanas, aunque en los apartamentos modernos se aprecian los ventanales grandes. En Par&iacute;s, los habituales <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2025\/09\/13\/heat-paris-zinc-roofs.html?eafs_enabled=false\" rel=\"nofollow\">techos de zinc<\/a> que cubren casi cuatro quintas partes de los edificios crepitan bajo el sol, haciendo la vida insoportable para quienes viven debajo de ellos.<\/p>\n<p>El cambio m&aacute;s obvio, por supuesto, ser&iacute;a instalar aire acondicionado. En las regiones m&aacute;s calurosas de Espa&ntilde;a, dijo Oltra, tres cuartas partes de las casas usan sistemas de refrigeraci&oacute;n. Pero en Francia, al igual que en otros pa&iacute;ses del norte de Europa, el aire acondicionado es un <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2026\/06\/26\/world\/europe\/europe-heat-climate-change-politics.html?eafs_enabled=false\" rel=\"nofollow\">pararrayos pol&iacute;tico<\/a>. Los cr&iacute;ticos se&ntilde;alan que empeora el cambio clim&aacute;tico al consumir mucha electricidad y bombear aire caliente al exterior de los edificios que enfr&iacute;a.<\/p>\n<p>Farandou, que comenz&oacute; su carrera en una compa&ntilde;&iacute;a minera estadounidense en Denver, dijo que estaba a favor de instalar sistemas de refrigeraci&oacute;n en escuelas, hospitales, asilos de ancianos y otros lugares con personas vulnerables. Pero dijo que el aire acondicionado al estilo estadounidense no era una soluci&oacute;n que funcionar&iacute;a en Francia.<\/p>\n<p>No es casualidad que Farandou visite Espa&ntilde;a en lugar de Estados Unidos, Asia o el Medio Oriente, donde muchos edificios tambi&eacute;n cuentan con abundante aire acondicionado. Esos lugares son demasiado distantes, cultural y geogr&aacute;ficamente, para ser modelos &uacute;tiles para Francia, dijo. Incluso intentar vivir m&aacute;s como sus vecinos espa&ntilde;oles ser&aacute; un desaf&iacute;o para los franceses, dijo, aunque no tendr&aacute;n mucha opci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8220;En el fondo, tengo esta convicci&oacute;n&#8221;, dijo Farandou: los franceses &#8220;tendr&aacute;n que cambiar algo relativamente profundo para adaptarse a estos periodos tan largos de calor intenso&#8221;.<\/p>\n<p>S&eacute;gol&egrave;ne Le Stradic colabor&oacute; con la reporter&iacute;a.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/mark-landler?eafs_enabled=false\" rel=\"nofollow\">Mark Landler<\/a><\/em> es el jefe de la corresponsal&iacute;a en Par&iacute;s del Times. Cubre Francia, as&iacute; como la pol&iacute;tica exterior estadounidense en Europa, Asia y Medio Oriente. Es periodista desde hace m&aacute;s de tres d&eacute;cadas.<\/p>\n<p><em>S&eacute;gol&egrave;ne Le Stradic colabor&oacute; con la reporter&iacute;a. <\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una delegaci\u00f3n del gobierno franc\u00e9s viajar\u00e1 a su vecino del sur para aprender c\u00f3mo este sobrelleva los largos periodos de clima caluroso. 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