{"id":4292,"date":"2026-04-06T06:43:51","date_gmt":"2026-04-06T11:43:51","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=4292"},"modified":"2026-04-06T05:59:29","modified_gmt":"2026-04-06T11:59:29","slug":"opinion-vestirse-bien-es-vivir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=4292","title":{"rendered":"Opini\u00f3n: Vestirse bien es vivir"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/04\/06\/espanol\/opinion\/guerra-ucrania-vejez-vestir-bien.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>A sus 74 a&ntilde;os, Anatoliy Paduka apenas sale de su casa en Odesa, Ucrania, salvo para pasear a su perrito entre los bloques de departamentos construidos en la d&eacute;cada de 1960 y los puestos de frutas y verduras. Cuando pasa, la gente suele seguirlo con la mirada. Sus sombreros caprichosos y pa&ntilde;uelos estampados destacan en medio de la desesperanza gris y fatiga apagada &#8211;y el sonido familiar de las <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/interactive\/2022\/05\/05\/espanol\/opinion\/rusia-alarmas-kiev.html\" rel=\"nofollow\">sirenas antia&eacute;reas<\/a>&#8212; que impregnan nuestra ciudad, en el sur del pa&iacute;s.<\/p>\n<p>&#8220;A veces pienso que se necesitan dos corazones para sobrevivir a esto, porque un coraz&oacute;n humano podr&iacute;a explotar&#8221;, me dijo Paduka, en referencia al desgaste emocional causado por cuatro a&ntilde;os de guerra.<\/p>\n<p>Los miembros de la generaci&oacute;n de Paduka empezaron sus vidas durante la Segunda Guerra Mundial o en sus secuelas y ahora est&aacute;n viviendo sus a&ntilde;os de ocaso en medio del mayor conflicto que Europa ha experimentado desde entonces. Pensar que basta el transcurso de una vida humana para olvidar una cat&aacute;strofe y caer como son&aacute;mbulos en otra, hace tambalear mi esperanza en un futuro mejor.<\/p>\n<p>Pero entonces veo a Paduka y a muchos otros de su edad que se visten de gala ante este horror, y muestran su determinaci&oacute;n de seguir adelante a pesar de todos los golpes de la historia que han soportado. Es como si se burlaran de nuestra desesperanza y retaran a la vida a que les sorprenda con cualquier otra cosa que pueda lanzarles. Mientras te veas elegante, no est&aacute;s retrocediendo.<\/p>\n<p>En mi barrio me cruzo a veces con Violetta Ageeva. Tiene 94 a&ntilde;os y es una de las personas mejor vestidas que he visto en mi vida. Dentro de su apartamento, en el &uacute;ltimo piso de un viejo edificio de tres plantas, me ense&ntilde;&oacute; su viejo armario, cuyos gruesos estantes de madera se curvan bajo el peso del tiempo y los montones de ropa elegante y juguetona.<\/p>\n<p>Me habl&oacute; de la ocupaci&oacute;n rumana de 1941 a 1944, cuando ella y su madre se escondieron en el s&oacute;tano de su edificio, igual que hacemos a veces estos d&iacute;as. Toda su vida, Ageeva ha confeccionado su propia ropa, y cuando le pregunt&eacute; qu&eacute; significaba para ella, se ri&oacute; y dijo: &#8220;As&iacute; es como vivo&#8221;.<\/p>\n<p>Odesa, ciudad portuaria que hace tiempo prosper&oacute; gracias al contrabando y el comercio y que ha atra&iacute;do a una bulliciosa mezcla de nacionalidades y culturas, es famosa por su humor y la colorida forma de hablar de la gente. Tambi&eacute;n ha producido su propio sentido de la moda: una mezcla caracter&iacute;stica de extravagancia y glamur. Me hace pensar en alguien que tiene un gran ego, no se toma a s&iacute; mismo demasiado en serio y disfruta con una buena carcajada.<\/p>\n<p>Nos vestimos para mostrar no solo qui&eacute;nes somos, sino tambi&eacute;n qui&eacute;nes queremos ser. Nos vestimos para impresionar y para atraer la atenci&oacute;n de otras personas y presumir. Pero tambi&eacute;n nos vestimos por rebeld&iacute;a; tener un aspecto fabuloso es negarnos a aceptar el poder de cualquier monoton&iacute;a que nos rodee. Nos vestimos para un mundo mejor. Quiz&aacute; as&iacute; podamos hacerlo realidad o, simplemente, provocar una sonrisa en quienes nos rodean.<\/p>\n<p>Y mucha gente act&uacute;a en consecuencia, conscientemente o no. En mis 15 a&ntilde;os como trabajadora humanitaria en zonas de conflicto, he visto a mujeres en campos de refugiados, donde era dif&iacute;cil encontrar agua y comida, hacer enormes esfuerzos para confeccionar vestidos elaborados. Era una manera de formar parte de su comunidad y de reforzar un sentido de s&iacute; mismas m&aacute;s all&aacute; de las circunstancias inmediatas que no pod&iacute;an controlar.<\/p>\n<p>Dirigimos nuestras esperanzas hacia el futuro. Y cuando intentamos imaginar el futuro de un lugar, solemos dirigir nuestra mirada hacia su juventud. Pero los j&oacute;venes est&aacute;n abandonando Ucrania en cantidades asombrosas. En los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os, el pa&iacute;s ha perdido el 40 por ciento de su poblaci&oacute;n en edad de trabajar. Son las personas mayores quienes se han quedado para expresar el ADN de esta ciudad en lugar de dejar que la emigraci&oacute;n masiva y la guerra lo erosionen por completo.<\/p>\n<p>Ageeva tiene problemas para caminar y no sale con frecuencia, sobre todo en invierno. Pero en las ocasiones inusuales en que la veo, siento el impulso de prestar m&aacute;s atenci&oacute;n a lo que llevo puesto. Para hacer un poco mejor la oscura realidad de los ataques a&eacute;reos, los cortes de electricidad y las tuber&iacute;as de agua rotas, y ayudar a preservar la identidad &uacute;nica del lugar que amo. Para que no me explote el coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>Alyona Synenko es escritora de Odesa, Ucrania.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>This post was originally published on this site. A sus 74 a&ntilde;os, Anatoliy Paduka apenas sale de su casa en Odesa, Ucrania, salvo para pasear a su perrito entre los bloques de departamentos construidos en la d&eacute;cada de 1960 y los puestos de frutas y verduras. Cuando pasa, la gente suele seguirlo con la mirada. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4293,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-4292","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacional"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4292","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4292"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4292\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4294,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4292\/revisions\/4294"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4293"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4292"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4292"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4292"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}