{"id":4605,"date":"2026-04-08T07:34:35","date_gmt":"2026-04-08T12:34:35","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=4605"},"modified":"2026-04-08T09:53:57","modified_gmt":"2026-04-08T15:53:57","slug":"como-trump-llevo-a-ee-uu-a-la-guerra-con-iran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=4605","title":{"rendered":"C\u00f3mo Trump llev\u00f3 a EE. UU. a la guerra con Ir\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/04\/08\/espanol\/estados-unidos\/trump-iran-por-que-guerra.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>El todoterreno negro en el que viajaba el primer ministro Benjam&iacute;n Netanyahu lleg&oacute; a la Casa Blanca poco antes de las 11:00 a. m. del 11 de febrero. El dirigente israel&iacute;, que llevaba meses presionando a Estados Unidos para que accediera a realizar un ataque de gran envergadura contra Ir&aacute;n, fue conducido al interior sin apenas ceremonias, fuera de la vista de los periodistas, preparado para uno de los momentos m&aacute;s cruciales de su larga carrera.<\/p>\n<p>Funcionarios estadounidenses e israel&iacute;es primero se reunieron en la Sala del Gabinete, adyacente al Despacho Oval. Luego Netanyahu se dirigi&oacute; escaleras abajo para el acto principal: una presentaci&oacute;n altamente clasificada sobre Ir&aacute;n para el presidente Donald Trump y su equipo en la Sala de Situaci&oacute;n de la Casa Blanca, que rara vez se utilizaba para reuniones en persona con dirigentes extranjeros.<\/p>\n<p>Trump se sent&oacute;, pero no en su posici&oacute;n habitual a la cabeza de la mesa de conferencias de caoba de la sala. En su lugar, se sent&oacute; a un lado, frente a las grandes pantallas instaladas a lo largo de la pared. Netanyahu se sent&oacute; al otro lado, justo enfrente del mandatario.<\/p>\n<p>En la pantalla situada detr&aacute;s del primer ministro aparec&iacute;a David Barnea, director del Mosad, la agencia de inteligencia exterior israel&iacute;, as&iacute; como oficiales del ej&eacute;rcito israel&iacute;. Dispuestos visualmente detr&aacute;s de Netanyahu, creaban la imagen de un l&iacute;der en tiempo de guerra rodeado por su equipo.<\/p>\n<p>Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, se sent&oacute; en el extremo opuesto de la mesa. El secretario de Estado, Marco Rubio, quien tambi&eacute;n ejerc&iacute;a de asesor de seguridad nacional, estaba en su asiento habitual. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor, que sol&iacute;an sentarse juntos en este tipo de reuniones, estaban a un lado; junto a ellos estaba John Ratcliffe, director de la CIA. Jared Kushner, yerno del presidente, y Steve Witkoff, enviado especial de Trump, quien hab&iacute;a estado negociando con los iran&iacute;es, completaban el grupo principal.<\/p>\n<p>La reuni&oacute;n hab&iacute;a sido deliberadamente reducida para evitar filtraciones. Otros altos secretarios del gabinete no ten&iacute;an ni idea de lo que estaba ocurriendo. Tambi&eacute;n estaba ausente el vicepresidente. JD Vance se encontraba en Azerbaiy&aacute;n y la reuni&oacute;n se hab&iacute;a programado con tan poca antelaci&oacute;n que no pudo regresar a tiempo.<\/p>\n<p>La presentaci&oacute;n que Netanyahu har&iacute;a en la hora siguiente ser&iacute;a fundamental para llevar a Estados Unidos e Israel hacia un conflicto armado de gran envergadura en medio de una de las regiones m&aacute;s vol&aacute;tiles del mundo. Y desencadenar&iacute;a una serie de discusiones dentro de la Casa Blanca en los d&iacute;as y semanas siguientes, cuyos detalles no se han divulgado anteriormente, en las que Trump analiz&oacute; sus opciones y los riesgos antes de dar el visto bueno a unirse a Israel para atacar a Ir&aacute;n.<\/p>\n<p>Este relato de c&oacute;mo Trump llev&oacute; a Estados Unidos a la guerra se ha extra&iacute;do de la investigaci&oacute;n para un libro de pr&oacute;xima publicaci&oacute;n llamado <em>Regime Change: Inside the Imperial Presidency of Donald Trump<\/em>. Revela c&oacute;mo las deliberaciones dentro del gobierno pusieron de manifiesto los instintos del presidente, las fracturas de su c&iacute;rculo &iacute;ntimo y su manera de dirigir la Casa Blanca. Se basa en extensas entrevistas realizadas bajo condici&oacute;n de anonimato para relatar debates internos y temas delicados.<\/p>\n<p>La investigaci&oacute;n subraya hasta qu&eacute; punto el pensamiento belicista de Trump se aline&oacute; con el de Netanyahu durante muchos meses, m&aacute;s de lo que reconoc&iacute;an incluso algunos de los principales asesores del presidente. Su estrecha asociaci&oacute;n ha sido una caracter&iacute;stica duradera a lo largo de dos gobiernos, y esa din&aacute;mica &#8211;por tensa que haya sido a veces&#8211; ha generado intensas cr&iacute;ticas y sospechas tanto en la izquierda como en la derecha de la pol&iacute;tica estadounidense.<\/p>\n<p>Y muestra c&oacute;mo, al final, incluso los miembros m&aacute;s esc&eacute;pticos del gabinete de guerra de Trump &#8211;con la clara excepci&oacute;n de Vance, la figura dentro de la Casa Blanca que m&aacute;s se opon&iacute;a a una guerra a gran escala&#8211; se plegaron a los instintos del mandatario, incluida su gran confianza en que la guerra ser&iacute;a r&aacute;pida y decisiva. La Casa Blanca declin&oacute; hacer comentarios.<\/p>\n<p>En la Sala de Situaciones del 11 de febrero, Netanyahu hizo una propuesta dura, sugiriendo que Ir&aacute;n estaba maduro para un cambio de r&eacute;gimen y expresando la creencia de que una misi&oacute;n conjunta estadounidense-israel&iacute; podr&iacute;a acabar finalmente con la Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica.<\/p>\n<p>En un momento dado, los israel&iacute;es reprodujeron para Trump un breve video que inclu&iacute;a un montaje de posibles nuevos dirigentes que podr&iacute;an hacerse cargo del pa&iacute;s si cayera el gobierno de l&iacute;nea dura. Entre ellos figuraba Reza Pahlavi, el hijo exiliado del &uacute;ltimo sha de Ir&aacute;n, ahora un disidente radicado en Washington que hab&iacute;a intentado posicionarse como un l&iacute;der laico que podr&iacute;a guiar a Ir&aacute;n hacia un gobierno posteocr&aacute;tico.<\/p>\n<p>Netanyahu y su equipo esbozaron unas condiciones que, seg&uacute;n ellos, apuntaban a una victoria casi segura: el programa de misiles bal&iacute;sticos de Ir&aacute;n podr&iacute;a ser destruido en pocas semanas. El r&eacute;gimen quedar&iacute;a tan debilitado que no podr&iacute;a asfixiar el estrecho de Ormuz, y la probabilidad de que Ir&aacute;n asestara golpes contra intereses estadounidenses en pa&iacute;ses vecinos se consider&oacute; m&iacute;nima.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, la inteligencia del Mosad indicaba que volver&iacute;an a empezar las protestas callejeras dentro de Ir&aacute;n y &#8211;con el &iacute;mpetu de la agencia de espionaje israel&iacute; ayudando a fomentar disturbios y rebeliones&#8211; una intensa campa&ntilde;a de bombardeos podr&iacute;a fomentar las condiciones para que la oposici&oacute;n iran&iacute; derrocara al r&eacute;gimen. Los israel&iacute;es tambi&eacute;n plantearon la posibilidad de que los combatientes kurdos iran&iacute;es cruzaran la frontera desde Irak para abrir un frente terrestre en el noroeste, lo que estirar&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s las fuerzas del r&eacute;gimen y acelerar&iacute;a su colapso.<\/p>\n<p>Netanyahu hizo su presentaci&oacute;n con un tono mon&oacute;tono y seguro. Parece que eso le gust&oacute; a la persona m&aacute;s importante de la sala, el presidente estadounidense.<\/p>\n<p>Suena bien, le dijo Trump al primer ministro. Para Netanyahu, esto significaba una probable luz verde para una operaci&oacute;n conjunta estadounidense-israel&iacute;.<\/p>\n<p>Netanyahu no fue el &uacute;nico que sali&oacute; de la reuni&oacute;n con la impresi&oacute;n de que Trump casi hab&iacute;a tomado una decisi&oacute;n. Los asesores del mandatario pudieron comprobar que hab&iacute;a quedado profundamente impresionado por la promesa de lo que pod&iacute;an hacer los servicios militares y de inteligencia de Netanyahu, al igual que cuando ambos hablaron antes de la guerra de 12 d&iacute;as contra Ir&aacute;n en junio.<\/p>\n<p>Antes, en su visita a la Casa Blanca el 11 de febrero, Netanyahu hab&iacute;a intentado centrar la atenci&oacute;n de los estadounidenses reunidos en la Sala del Gabinete en la amenaza existencial que representaba el l&iacute;der supremo de Ir&aacute;n, el ayatol&aacute; Al&iacute; Jamene&iacute;, de 86 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Cuando otras personas que estaban en la sala le preguntaron al primer ministro sobre los posibles riesgos de la operaci&oacute;n, Netanyahu los reconoci&oacute;, pero hizo una observaci&oacute;n central: en su opini&oacute;n, los riesgos de la inacci&oacute;n eran mayores que los riesgos de la acci&oacute;n. Argument&oacute; que el precio de la acci&oacute;n solo aumentar&iacute;a si retrasaban el ataque y le daban m&aacute;s tiempo a Ir&aacute;n para acelerar su producci&oacute;n de misiles y crear un escudo de inmunidad en torno a su programa nuclear.<\/p>\n<p>Todos los presentes comprendieron que Ir&aacute;n ten&iacute;a capacidad para aumentar sus arsenales de misiles y aviones no tripulados a un costo mucho menor y mucho m&aacute;s r&aacute;pidamente de lo que Estados Unidos podr&iacute;a construir y suministrar los interceptores, mucho m&aacute;s caros, para proteger los intereses estadounidenses y de sus aliados en la regi&oacute;n.<\/p>\n<p>Las presentaciones de Netanyahu &#8211;y la respuesta positiva de Trump a las mismas&#8211; crearon una tarea urgente para la comunidad de inteligencia estadounidense. Durante la noche, los analistas trabajaron para evaluar la viabilidad de lo que el equipo israel&iacute; hab&iacute;a dicho al presidente.<\/p>\n<p><em>Los consejos militares<\/em><\/p>\n<p>Los resultados del an&aacute;lisis de los servicios de inteligencia estadounidenses se compartieron al d&iacute;a siguiente, 12 de febrero, en otra reuni&oacute;n solo para funcionarios estadounidenses en la Sala de Situaci&oacute;n. Antes de que llegara Trump, dos altos funcionarios de inteligencia informaron al c&iacute;rculo &iacute;ntimo del presidente.<\/p>\n<p>Los funcionarios de inteligencia ten&iacute;an profundos conocimientos de las capacidades militares estadounidenses y conoc&iacute;an al dedillo el sistema iran&iacute; y sus actores. Hab&iacute;an desglosado la presentaci&oacute;n de Netanyahu en cuatro partes. La primera era la decapitaci&oacute;n: matar al ayatol&aacute;. La segunda era paralizar la capacidad de Ir&aacute;n para proyectar poder y amenazar a sus vecinos. La tercera era un levantamiento popular dentro de Ir&aacute;n. Y la cuarta era el cambio de r&eacute;gimen, con la instalaci&oacute;n de un l&iacute;der laico para gobernar el pa&iacute;s.<\/p>\n<p>Los funcionarios estadounidenses consideraron que los dos primeros objetivos eran alcanzables con la inteligencia y el poder militar estadounidenses. Consideraron que las partes tercera y cuarta del discurso de Netanyahu, que inclu&iacute;an la posibilidad de que los kurdos organizaran una invasi&oacute;n terrestre de Ir&aacute;n, estaban alejadas de la realidad.<\/p>\n<p>Cuando Trump se incorpor&oacute; a la reuni&oacute;n, Ratcliffe lo inform&oacute; sobre la evaluaci&oacute;n. El director de la CIA utiliz&oacute; una palabra para describir los escenarios de cambio de r&eacute;gimen del primer ministro israel&iacute;: &#8220;rid&iacute;culos&#8221;.<\/p>\n<p>En ese momento, Rubio intervino. &#8220;En otras palabras, es una patra&ntilde;a&#8221;, dijo.<\/p>\n<p>Ratcliffe a&ntilde;adi&oacute; que, dada la imprevisibilidad de los acontecimientos en cualquier conflicto, podr&iacute;a producirse un cambio de r&eacute;gimen, pero no deber&iacute;a considerarse como un objetivo alcanzable.<\/p>\n<p>Otros intervinieron, entre ellos Vance, reci&eacute;n llegado de Azerbaiy&aacute;n, quien tambi&eacute;n expres&oacute; un fuerte escepticismo ante la perspectiva de un cambio de r&eacute;gimen.<\/p>\n<p>El presidente se dirigi&oacute; entonces al general Caine y le pregunt&oacute;: &#8220;General, &iquest;qu&eacute; opina?&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Se&ntilde;or, seg&uacute;n mi experiencia, este es el procedimiento operativo habitual de los israel&iacute;es. Exageran y sus planes no siempre est&aacute;n bien desarrollados. Saben que nos necesitan y por eso exageran&#8221;, respondi&oacute; el l&iacute;der militar.<\/p>\n<p>Trump analiz&oacute; r&aacute;pidamente la valoraci&oacute;n. El cambio de r&eacute;gimen, dijo, ser&iacute;a &#8220;problema de ellos&#8221;. No estaba claro si se refer&iacute;a a los israel&iacute;es o al pueblo iran&iacute;. Pero lo esencial era que su decisi&oacute;n sobre si ir a la guerra contra Ir&aacute;n no depender&iacute;a de si las partes 3 y 4 de la presentaci&oacute;n de Netanyahu eran realizables.<\/p>\n<p>Trump parec&iacute;a seguir muy interesado en cumplir la primera y segunda parte: matar al ayatol&aacute; y a los principales dirigentes de Ir&aacute;n y desmantelar el ej&eacute;rcito iran&iacute;.<\/p>\n<p>El general Caine &#8211;el hombre al que a Trump le gustaba referirse como &#8220;Razin&#8217; Caine&#8221;&#8211; hab&iacute;a impresionado al presidente a&ntilde;os antes al decirle que el Estado Isl&aacute;mico pod&iacute;a ser derrotado mucho m&aacute;s r&aacute;pidamente de lo que otros hab&iacute;an previsto. Trump recompens&oacute; esa confianza ascendiendo al general, quien hab&iacute;a sido piloto de combate de las Fuerzas A&eacute;reas, convirti&eacute;ndolo en su m&aacute;ximo asesor militar. Caine no es un pol&iacute;tico leal, y le preocupaba seriamente una guerra con Ir&aacute;n. Pero fue muy cauto en la forma de presentar sus puntos de vista al presidente.<\/p>\n<p>Mientras el peque&ntilde;o equipo de asesores que estaban al tanto de los planes deliberaba durante los d&iacute;as siguientes, Caine comparti&oacute; con Trump y con otros la alarmante valoraci&oacute;n militar de que una gran campa&ntilde;a contra Ir&aacute;n agotar&iacute;a dr&aacute;sticamente las reservas de armamento estadounidense, incluidos los interceptores de misiles, cuyo suministro se hab&iacute;a agotado tras a&ntilde;os de apoyo a Ucrania e Israel. Caine no ve&iacute;a un camino claro para reponer r&aacute;pidamente estos arsenales.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n se&ntilde;al&oacute; la enorme dificultad de asegurar el estrecho de Ormuz y los riesgos de que Ir&aacute;n lo bloqueara. Trump hab&iacute;a descartado esa posibilidad suponiendo que el r&eacute;gimen capitular&iacute;a antes de llegar a eso. El mandatario parec&iacute;a pensar que ser&iacute;a una guerra muy r&aacute;pida, impresi&oacute;n que se hab&iacute;a visto reforzada por la tibia respuesta al bombardeo estadounidense de las instalaciones nucleares iran&iacute;es en junio.<\/p>\n<p>El papel de Caine en el per&iacute;odo previo a la guerra capt&oacute; una tensi&oacute;n cl&aacute;sica entre el consejo militar y la toma de decisiones presidencial. Tan persistente fue en no adoptar una postura &#8211;repitiendo que no era su papel decirle al presidente lo que ten&iacute;a que hacer, sino presentar opciones junto con los riesgos potenciales y las posibles consecuencias de segundo y tercer orden&#8211; que a algunos de los que le escuchaban pod&iacute;a parecerles que estaba argumentando simult&aacute;neamente todos los lados del tema.<\/p>\n<p>Preguntaba constantemente: &#8220;&iquest;Y luego qu&eacute;?&#8221;. Pero, a menudo, Trump parec&iacute;a escuchar solo lo que quer&iacute;a.<\/p>\n<p>Caine difer&iacute;a en casi todos los aspectos de su anterior jefe, el general Mark A. Milley, quien hab&iacute;a discutido a gritos con Trump durante su primer gobierno y quien consideraba que su funci&oacute;n era impedir que el presidente tomara medidas peligrosas o imprudentes.<\/p>\n<p>Una persona familiarizada con sus interacciones se&ntilde;al&oacute; que Trump ten&iacute;a la costumbre de confundir los consejos t&aacute;cticos de Caine con el asesoramiento estrat&eacute;gico. En la pr&aacute;ctica, eso significaba que el general pod&iacute;a advertir en un momento sobre las dificultades de un aspecto de la operaci&oacute;n y, en el siguiente, se&ntilde;alar que Estados Unidos dispon&iacute;a de un suministro pr&aacute;cticamente ilimitado de bombas de precisi&oacute;n baratas y que podr&iacute;a atacar Ir&aacute;n durante semanas una vez lograda la superioridad a&eacute;rea.<\/p>\n<p>Para el general, se trataba de observaciones separadas. Pero Trump parec&iacute;a pensar que lo m&aacute;s probable era que la segunda anulara a la primera.<\/p>\n<p>En ning&uacute;n momento de las deliberaciones, Caine le dijo directamente que la guerra contra Ir&aacute;n era una idea terrible, aunque algunos de sus colegas cre&iacute;an que eso era exactamente lo que pensaba.<\/p>\n<p><em>Trump, el halc&oacute;n<\/em><\/p>\n<p>Aunque muchos de los asesores del presidente desconfiaban de Netanyahu, la opini&oacute;n del primer ministro sobre la situaci&oacute;n estaba mucho m&aacute;s cerca de la de Trump de lo que a los antintervencionistas del equipo de Trump o del movimiento m&aacute;s amplio &#8220;Estados Unidos primero&#8221; les gustaba admitir. Durante muchos a&ntilde;os esto hab&iacute;a sido as&iacute;.<\/p>\n<p>De todos los retos de pol&iacute;tica exterior a los que Trump se hab&iacute;a enfrentado a lo largo de dos presidencias, Ir&aacute;n destacaba por encima de los dem&aacute;s. Lo consideraba un adversario singularmente peligroso y estaba dispuesto a asumir grandes riesgos para obstaculizar la capacidad del r&eacute;gimen de librar una guerra o de adquirir un arma nuclear. Adem&aacute;s, el planteamiento de Netanyahu hab&iacute;a encajado con el deseo de Trump de desmantelar la teocracia iran&iacute;, que hab&iacute;a tomado el poder en 1979, cuando Trump ten&iacute;a 32 a&ntilde;os. Desde entonces, hab&iacute;a sido una espina clavada en el costado de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Ahora, podr&iacute;a convertirse en el primer presidente en lograr un cambio de r&eacute;gimen en Ir&aacute;n desde que la c&uacute;pula clerical tom&oacute; el poder hace 47 a&ntilde;os. Normalmente no se mencionaba, pero siempre estaba en segundo plano, la motivaci&oacute;n a&ntilde;adida de que Ir&aacute;n hab&iacute;a tramado matar a Trump como venganza por el asesinato, en enero de 2020, del general Qasem Soleimani, a quien Estados Unidos consideraba una fuerza impulsora de la campa&ntilde;a iran&iacute; de terrorismo internacional.<\/p>\n<p>Cuando regres&oacute; a la presidencia para un segundo mandato, la confianza de Trump en la capacidad del ej&eacute;rcito estadounidense hab&iacute;a aumentado. Se sinti&oacute; especialmente envalentonado por la espectacular incursi&oacute;n de un comando para capturar al l&iacute;der venezolano Nicol&aacute;s Maduro en su complejo el 3 de enero. No se perdieron vidas estadounidenses en la operaci&oacute;n, una prueba m&aacute;s para el presidente de la incomparable destreza de las fuerzas estadounidenses.<\/p>\n<p>Dentro del gabinete, Hegseth era el mayor partidario de una campa&ntilde;a militar contra Ir&aacute;n.<\/p>\n<p>Rubio indic&oacute; a sus colegas que era mucho m&aacute;s ambivalente. No cre&iacute;a que los iran&iacute;es aceptaran un acuerdo negociado, pero su preferencia era continuar una campa&ntilde;a de m&aacute;xima presi&oacute;n en lugar de iniciar una guerra a gran escala. Sin embargo, Rubio no intent&oacute; disuadir a Trump de la operaci&oacute;n y, una vez iniciada la guerra, present&oacute; la justificaci&oacute;n gubernamental con plena convicci&oacute;n.<\/p>\n<p>A Wiles le preocupaba lo que podr&iacute;a suponer un nuevo conflicto en el extranjero, pero no sol&iacute;a opinar con dureza sobre temas militares en las reuniones m&aacute;s importantes; m&aacute;s bien, animaba a los asesores a compartir sus opiniones y preocupaciones con el presidente en esos entornos. Wiles ejerc&iacute;a influencia en muchos otros asuntos, pero en la sala con Trump y los generales, se manten&iacute;a al margen. Sus allegados dijeron que no consideraba que su papel fuera compartir con el mandatario sus preocupaciones sobre una decisi&oacute;n militar delante de los dem&aacute;s. Y cre&iacute;a que la experiencia de asesores como los generales Caine, Ratcliffe y Rubio era m&aacute;s importante para el presidente.<\/p>\n<p>Sin embargo, Wiles les dijo a sus colegas que le preocupaba que Estados Unidos se viera arrastrado a otra guerra en Medio Oriente. Un ataque a Ir&aacute;n conllevaba la posibilidad de disparar los precios de la gasolina meses antes de las elecciones intermedias que podr&iacute;an ayudar a decidir si los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os del segundo mandato de Trump ser&iacute;an a&ntilde;os de logros o de citaciones por parte de los dem&oacute;cratas de la C&aacute;mara de Representantes. Pero, al final, Wiles estuvo de acuerdo con la operaci&oacute;n.<\/p>\n<p><em>Vance, el esc&eacute;ptico<\/em><\/p>\n<p>Nadie en el c&iacute;rculo &iacute;ntimo de Trump estaba m&aacute;s preocupado por la perspectiva de una guerra con Ir&aacute;n, ni hizo m&aacute;s por intentar detenerla, que el vicepresidente.<\/p>\n<p>Vance hab&iacute;a construido su carrera pol&iacute;tica oponi&eacute;ndose precisamente al tipo de aventurerismo militar que ahora se estaba analizando seriamente. Hab&iacute;a descrito una guerra con Ir&aacute;n como &#8220;una enorme distracci&oacute;n de recursos&#8221; y &#8220;masivamente cara&#8221;.<\/p>\n<p>Sin embargo, no era un pacifista en todos los aspectos. En enero, cuando Trump le advirti&oacute; p&uacute;blicamente a Ir&aacute;n que dejara de matar manifestantes y prometi&oacute; que la ayuda estaba en camino, Vance hab&iacute;a animado en privado al presidente a hacer cumplir su l&iacute;nea roja. Pero lo que el vicepresidente impuls&oacute; fue un ataque punitivo limitado, algo m&aacute;s parecido al modelo del ataque con misiles de Trump contra Siria en 2017 por el uso de armas qu&iacute;micas contra civiles.<\/p>\n<p>El vicepresidente pensaba que una guerra de cambio de r&eacute;gimen con Ir&aacute;n ser&iacute;a un desastre. Prefer&iacute;a que no hubiera ning&uacute;n ataque. Pero, sabiendo que era probable que Trump interviniera de alg&uacute;n modo, intent&oacute; orientarse hacia una acci&oacute;n m&aacute;s limitada. M&aacute;s tarde, cuando parec&iacute;a seguro que el presidente estaba decidido a emprender una campa&ntilde;a a gran escala, Vance argument&oacute; que deb&iacute;a hacerlo con una fuerza abrumadora, con la esperanza de alcanzar r&aacute;pidamente sus objetivos.<\/p>\n<p>Ante sus colegas, Vance le advirti&oacute; a Trump que una guerra contra Ir&aacute;n podr&iacute;a provocar el caos regional y un n&uacute;mero incalculable de bajas. Tambi&eacute;n podr&iacute;a romper la coalici&oacute;n pol&iacute;tica de Trump y ser&iacute;a vista como una traici&oacute;n por muchos votantes que creyeron en la promesa de no tener nuevas guerras.<\/p>\n<p>Vance tambi&eacute;n plante&oacute; otras preocupaciones. Como vicepresidente, era consciente del alcance del problema de municiones de Estados Unidos. Una guerra contra un r&eacute;gimen con una enorme voluntad de supervivencia podr&iacute;a dejar a Estados Unidos en una posici&oacute;n mucho peor para librar conflictos durante algunos a&ntilde;os.<\/p>\n<p>El vicepresidente dijo a sus colaboradores que ninguna perspicacia militar pod&iacute;a calibrar realmente lo que har&iacute;a Ir&aacute;n en represalia cuando estaba en juego la supervivencia del r&eacute;gimen. Una guerra podr&iacute;a tomar f&aacute;cilmente direcciones imprevisibles. Adem&aacute;s, pensaba que hab&iacute;an pocas posibilidades de construir un Ir&aacute;n pac&iacute;fico despu&eacute;s del enfrentamiento.<\/p>\n<p>M&aacute;s all&aacute; de todo esto estaba el mayor riesgo de todos: Ir&aacute;n ten&iacute;a ventaja en lo que se refer&iacute;a al estrecho de Ormuz. Si esa estrecha v&iacute;a fluvial que transporta grandes cantidades de petr&oacute;leo y gas natural quedaba bloqueada, las consecuencias internas en Estados Unidos ser&iacute;an graves, empezando por el aumento de los precios de la gasolina.<\/p>\n<p>Tucker Carlson, el comentarista que hab&iacute;a surgido como otro destacado esc&eacute;ptico de la intervenci&oacute;n, hab&iacute;a acudido al Despacho Oval varias veces durante el a&ntilde;o anterior para advertirle a Trump que una guerra con Ir&aacute;n destruir&iacute;a su presidencia. Un par de semanas antes de que empezara la guerra, Trump, que conoc&iacute;a a Carlson desde hac&iacute;a a&ntilde;os, intent&oacute; tranquilizarle por tel&eacute;fono. &#8220;S&eacute; que est&aacute;s preocupado, pero todo va a salir bien&#8221;, dijo el presidente. Carlson le pregunt&oacute; c&oacute;mo sab&iacute;a que saldr&iacute;a bien. &#8220;Porque siempre es as&iacute;&#8221;, respondi&oacute; Trump.<\/p>\n<p>En los &uacute;ltimos d&iacute;as de febrero, los estadounidenses y los israel&iacute;es discutieron un nuevo dato de inteligencia que acelerar&iacute;a significativamente su cronograma. El ayatol&aacute; se reunir&iacute;a en la superficie con otros altos cargos del r&eacute;gimen, a plena luz del d&iacute;a y totalmente expuesto a un ataque a&eacute;reo. Era una oportunidad fugaz para atacar el coraz&oacute;n de la c&uacute;pula iran&iacute;, el tipo de objetivo que era posible que no volviera a presentarse.<\/p>\n<p>Trump le dio a Ir&aacute;n otra oportunidad de llegar a un acuerdo que bloqueara su camino hacia las armas nucleares. La diplomacia tambi&eacute;n le dio a Estados Unidos tiempo extra para trasladar activos militares a Medio Oriente.<\/p>\n<p>El presidente hab&iacute;a tomado efectivamente una decisi&oacute;n semanas antes, dijeron varios de sus asesores. Pero a&uacute;n no hab&iacute;a decidido exactamente cu&aacute;ndo. Ahora, Netanyahu lo instaba a actuar con rapidez.<\/p>\n<p>Esa misma semana, Kushner y Witkoff llamaron desde Ginebra tras las &uacute;ltimas conversaciones con funcionarios iran&iacute;es. Durante tres rondas de negociaciones en Om&aacute;n y Suiza, ambos hab&iacute;an puesto a prueba la voluntad de Ir&aacute;n de llegar a un acuerdo. En un momento dado, le ofrecieron a los iran&iacute;es combustible nuclear gratuito durante toda la vida de su programa, una manera de probar si la insistencia de Teher&aacute;n en el enriquecimiento realmente ten&iacute;a por objeto la energ&iacute;a civil o preservar la capacidad de construir una bomba.<\/p>\n<p>Los iran&iacute;es rechazaron la oferta, calific&aacute;ndola como un atentado contra su dignidad.<\/p>\n<p>Kushner y Witkoff le expusieron el panorama al presidente. Probablemente podr&iacute;an negociar algo, pero llevar&iacute;a meses, dijeron. Si Trump preguntaba si pod&iacute;an mirarle a los ojos y decirle que pod&iacute;an resolver el problema, iba a costar mucho llegar a ese punto, le dijo Kushner, porque los iran&iacute;es estaban jugando.<\/p>\n<p><em>&#8216;Creo que tenemos que hacerlo&#8217;<\/em><\/p>\n<p>El jueves 26 de febrero, hacia las 5:00 p. m., se inici&oacute; una &uacute;ltima reuni&oacute;n en la Sala de Situaci&oacute;n. A estas alturas, las posiciones de todos los presentes estaban claras. Todo se hab&iacute;a discutido en reuniones anteriores; todos conoc&iacute;an la postura de los dem&aacute;s. El debate durar&iacute;a aproximadamente una hora y media.<\/p>\n<p>Trump estaba en su lugar habitual, en la cabecera de la mesa. A su derecha se sentaba el vicepresidente; junto a Vance estaba Wiles, luego Ratcliffe, despu&eacute;s el abogado de la Casa Blanca, David Warrington, y luego Steven Cheung, el director de comunicaciones de la Casa Blanca. Frente a Cheung estaba Karoline Leavitt, la secretaria de prensa de la Casa Blanca; a su derecha estaba el general Caine, y luego Hegseth y Rubio.<\/p>\n<p>El grupo de planificaci&oacute;n de la guerra se hab&iacute;a mantenido tan restringido que los dos funcionarios clave que tendr&iacute;an que gestionar la mayor interrupci&oacute;n del suministro en la historia del mercado mundial del petr&oacute;leo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el secretario de Energ&iacute;a, Chris Wright, estaban excluidos, al igual que Tulsi Gabbard, la directora de inteligencia nacional.<\/p>\n<p>El presidente inici&oacute; la reuni&oacute;n preguntando: &#8220;Bien, &iquest;qu&eacute; tenemos?&#8221;.<\/p>\n<p>Hegseth y Caine repasaron la secuencia de los atentados. Entonces, Trump dijo que quer&iacute;a escuchar las opiniones de todos.<\/p>\n<p>Vance, cuyo desacuerdo con toda la premisa estaba bien establecido, se dirigi&oacute; al presidente: &#8220;Sabes que creo que es una mala idea, pero si quieres hacerlo, te apoyar&eacute;&#8221;.<\/p>\n<p>Wiles le dijo a Trump que si consideraba que deb&iacute;a proceder por la seguridad nacional de Estados Unidos, que siguiera adelante.<\/p>\n<p>Ratcliffe no ofreci&oacute; ninguna opini&oacute;n sobre si proceder o no, pero habl&oacute; de la nueva y asombrosa informaci&oacute;n de inteligencia que los dirigentes iran&iacute;es estaban a punto de reunir en el complejo del ayatol&aacute; en Teher&aacute;n. El director de la CIA le dijo al presidente que el cambio de r&eacute;gimen era posible dependiendo de c&oacute;mo se definiera el t&eacute;rmino. &#8220;Si solo nos referimos a matar al l&iacute;der supremo, probablemente podamos hacerlo&#8221;, dijo.<\/p>\n<p>Cuando se le pregunt&oacute;, Warrington, el asesor jur&iacute;dico de la Casa Blanca, dijo que era una opci&oacute;n legalmente admisible desde el punto de vista de la forma en que el plan hab&iacute;a sido concebido por los funcionarios estadounidenses y presentado al presidente. No ofreci&oacute; una opini&oacute;n personal, pero cuando el mandatario lo presion&oacute; para que diera una, dijo que, como veterano de la Infanter&iacute;a de Marina, hab&iacute;a conocido a un militar estadounidense asesinado por Ir&aacute;n a&ntilde;os antes. Esta cuesti&oacute;n segu&iacute;a siendo profundamente personal. Le dijo al presidente que si Israel ten&iacute;a la intenci&oacute;n de proceder, a pesar de todo, Estados Unidos tambi&eacute;n deb&iacute;a hacerlo.<\/p>\n<p>Cheung expuso las probables consecuencias para las relaciones p&uacute;blicas: Trump se hab&iacute;a postulado a las elecciones en contra de m&aacute;s guerras. La gente no hab&iacute;a votado a favor de conflictos en el extranjero. Adem&aacute;s, los planes iban en contra de todo lo que el gobierno hab&iacute;a dicho tras la campa&ntilde;a de bombardeos contra Ir&aacute;n en junio. &iquest;C&oacute;mo explicar&iacute;an ocho meses de insistencia en que las instalaciones nucleares iran&iacute;es hab&iacute;an sido totalmente destruidas? Cheung no dio ni un s&iacute; ni un no, pero dijo que cualquier decisi&oacute;n que tomara Trump ser&iacute;a la correcta.<\/p>\n<p>Leavitt le dijo al presidente que era su decisi&oacute;n y que el equipo de prensa la gestionar&iacute;a lo mejor que pudiera.<\/p>\n<p>Hegseth adopt&oacute; una postura m&aacute;s estrecha: en alg&uacute;n momento tendr&iacute;an que ocuparse de los iran&iacute;es, as&iacute; que m&aacute;s les val&iacute;a hacerlo ahora. Ofreci&oacute; valoraciones t&eacute;cnicas: podr&iacute;an ejecutar la campa&ntilde;a en un tiempo determinado con un nivel determinado de fuerzas.<\/p>\n<p>El general Caine se mostr&oacute; sobrio, exponiendo los riesgos y lo que la campa&ntilde;a supondr&iacute;a para el agotamiento de las municiones. No ofreci&oacute; ninguna opini&oacute;n; su postura era que si Trump ordenaba la operaci&oacute;n, los militares la ejecutar&iacute;an. Ambos altos mandos militares del presidente anticiparon c&oacute;mo se desarrollar&iacute;a la campa&ntilde;a y la capacidad de Estados Unidos para degradar las capacidades militares de Ir&aacute;n.<\/p>\n<p>Cuando le lleg&oacute; el turno de hablar, Rubio ofreci&oacute; m&aacute;s claridad, dici&eacute;ndole al presidente: si nuestro objetivo es un cambio de r&eacute;gimen o un levantamiento, no deber&iacute;amos hacerlo. Pero si el objetivo es destruir el programa de misiles de Ir&aacute;n, ese es un objetivo que podemos lograr.<\/p>\n<p>Todos se apoyaron en los instintos del presidente. Lo hab&iacute;an visto tomar decisiones audaces, asumir riesgos insondables y, de alg&uacute;n modo, salir airoso. Ahora nadie se lo impedir&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8220;Creo que tenemos que hacerlo&#8221;, le dijo el presidente a la sala. Dijo que ten&iacute;an que asegurarse que Ir&aacute;n no pudiera tener un arma nuclear y que no pudiera disparar misiles contra Israel o contra toda la regi&oacute;n.<\/p>\n<p>Caine le dijo a Trump que dispon&iacute;a de tiempo; no ten&iacute;a que dar el visto bueno hasta las 4:00 p. m. del d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>A bordo del Air Force One, la tarde siguiente, 22 minutos antes del plazo fijado por el general Caine, Trump envi&oacute; la siguiente orden: &#8220;Se aprueba la Operaci&oacute;n Furia &Eacute;pica. No se aborta. Buena suerte&#8221;.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/jonathan-swan\" rel=\"nofollow\">Jonathan Swan<\/a><\/em> es corresponsal del Times en la Casa Blanca y cubre el gobierno de Donald Trump. Puedes contactarlo de manera segura en Signal: <a href=\"https:\/\/signal.me\/#eu\/z4KtbP6VkxGVEYtvXQ-5qaXLYDaTJ2ObqdTye5PSQHZdn2s5Ym9LRrfjYFuxzFrf\" rel=\"nofollow\">@jonathan.941<\/a><\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/maggie-haberman\" rel=\"nofollow\">Maggie Haberman<\/a><\/em> es corresponsal en la Casa Blanca para el Times y reporta sobre el presidente Donald Trump.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>This post was originally published on this site. El todoterreno negro en el que viajaba el primer ministro Benjam&iacute;n Netanyahu lleg&oacute; a la Casa Blanca poco antes de las 11:00 a. m. del 11 de febrero. 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