{"id":5085,"date":"2026-04-11T06:53:03","date_gmt":"2026-04-11T11:53:03","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=5085"},"modified":"2026-04-11T06:12:11","modified_gmt":"2026-04-11T12:12:11","slug":"el-taller-de-herzog-cine-caos-y-10-000-dolares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=5085","title":{"rendered":"El taller de Herzog: cine, caos y 10.000 d\u00f3lares"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/04\/11\/espanol\/cultura\/werner-herzog-cine-taller.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>En las Azores, 50 artistas rodaron cortos con Werner Herzog en un curso intensivo de 11 d&iacute;as; una oportunidad &uacute;nica que implicaba pagar miles de d&oacute;lares y adaptarse a lo imposible.<\/p>\n<p>En la isla de S&atilde;o Miguel hay m&aacute;s vacas que personas, y al menos una estaba a punto de convertirse en estrella.<\/p>\n<p>Durante 11 d&iacute;as de enero, el cineasta alem&aacute;n Werner Herzog organiz&oacute; un taller en la isla, la m&aacute;s grande del archipi&eacute;lago de las Azores, en el Atl&aacute;ntico Norte, y entre los 50 asistentes, varios se planteaban incluir una vaca en sus cortometrajes.<\/p>\n<p>Una de las ideas fue propuesta por Sabri Benalycherif, un fot&oacute;grafo lisboeta de 48 a&ntilde;os, y Jill Mulleady, una cineasta argentina de 47 a&ntilde;os. Su visi&oacute;n para un cortometraje implicaba la entrada de una vaca en una iglesia.<\/p>\n<p>&#8220;&iquest;C&oacute;mo van a subir una vaca por los escalones hasta la iglesia?&#8221;, le pregunt&oacute; Herzog, de 83 a&ntilde;os, a la pareja, con severidad. &#8220;Puede que est&eacute;n <em>condenados al fracaso<\/em>, porque la vaca podr&iacute;a ser obstinada y no subir ni un solo escal&oacute;n. Se puede descontrolar&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Pero usted movi&oacute; un barco sobre una monta&ntilde;a&#8221;, le record&oacute; amablemente Mulleady, refiri&eacute;ndose a la escena de su epopeya de 1982, <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/1982\/10\/10\/movies\/herzog-s-fitzcarraldo-a-spectacle.html\" rel=\"nofollow\"><em>Fitzcarraldo<\/em><\/a>, en la que la tripulaci&oacute;n arrastraba un barco de vapor de 320 toneladas por una colina empinada en la Amazon&iacute;a peruana.<\/p>\n<p>Herzog neg&oacute; con la cabeza. &#8220;La gente cree que hago cosas imposibles, pero no. Hago lo factible&#8221;, dijo. &#8220;Yo sab&iacute;a que era posible mover un barco sobre una monta&ntilde;a&#8221;.<\/p>\n<p>Explic&oacute; que tuvo tres meses para resolver el problema. Estos cineastas no dispon&iacute;an de ese tiempo. &#8220;Hay que hacer lo factible, y en los dos d&iacute;as de rodaje que tienen aqu&iacute;, eso no parece ser factible&#8221;, dijo Herzog.<\/p>\n<p>Esta fue la clave de su taller: toma tu c&aacute;mara, consigue la toma, prescinde del <em>storyboard<\/em>, no te excedas y, por encima de todo, haz lo que sea factible. Para muchos, este consejo, si no era revolucionario, s&iacute; resultaba liberador.<\/p>\n<p>Los participantes hab&iacute;an viajado desde lugares tan lejanos como Haw&aacute;i, Australia e India. Fueron emparejados seg&uacute;n estilos cinematogr&aacute;ficos y lengua en com&uacute;n y, en algunos casos, signos zodiacales compatibles. Para el final del taller de 11 d&iacute;as, deb&iacute;an filmar, editar y proyectar una pel&iacute;cula de entre cinco y diez minutos, en cualquier formato: narrativo, poema visual o documental.<\/p>\n<p>Tomar&iacute;an inspiraci&oacute;n de Herzog y del paisaje de la isla: sus colinas verdes y frondosas, playas de arena negra, plantaciones de t&eacute; envueltas en niebla, famosas aguas termales sulfurosas y, por supuesto, vacas. Mientras los cineastas propon&iacute;an ideas, Herzog qued&oacute; absorto con la idea de la vaca en la iglesia.<\/p>\n<p>&#8220;Necesitan a alguien que transporte a la vaca en un remolque. Tal vez tengan que anestesiarla y luego reanimarla&#8221;, dijo. &#8220;&iquest;Y qu&eacute; dir&aacute; el cura local?&#8221;.<\/p>\n<p><em>El maestro<\/em><\/p>\n<p>El nombre de Werner Herzog se ha convertido en una especie de sin&oacute;nimo del cine inconformista: el propio hombre es un &iacute;cono. Y, sin embargo, sus pel&iacute;culas, densas en lo conceptual, no son precisamente taquilleras. Muchos las describir&iacute;an como inaccesibles, apreciadas sobre todo por estudiantes de cine, cin&eacute;filos y otros realizadores, ya que abordan temas complejos sobre cuestiones como la vida en el corredor de la muerte o las familias de alquiler en Jap&oacute;n. &Eacute;l mismo es un personaje, con su acento alem&aacute;n, su voz imperturbable y su filosof&iacute;a irreverente, tanto como lo es la leyenda que rodea su forma de hacer cine, incluso para quienes nunca han visto sus pel&iacute;culas.<\/p>\n<p>Y Herzog se ha convertido en objeto de fascinaci&oacute;n para una nueva generaci&oacute;n, sobre todo despu&eacute;s de que el meme del &#8220;ping&uuml;ino nihilista&#8221;, tomado de su documental de 2007 <em>Encuentros en el fin del mundo<\/em>, se volviera viral en enero, coincidiendo con su taller.<\/p>\n<p>Herzog fund&oacute; su Rogue Film School en 2009, en Los &Aacute;ngeles, donde vive desde finales de la d&eacute;cada de 1990. El curso intensivo de cuatro d&iacute;as costaba 1500 d&oacute;lares. El objetivo no era aprender a hacer pel&iacute;culas, sino escuchar a Herzog, quien deja claro que &eacute;l no ense&ntilde;a a hacer pel&iacute;culas, ya que eso pertenece a las escuelas de cine, de las que ha sido un cr&iacute;tico ac&eacute;rrimo durante mucho tiempo. Hacer cine, dijo, consiste en gestionar el caos o &#8220;domarlo&#8221;.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n la web de la Rogue Film School, el taller versaba &#8220;sobre poes&iacute;a, cine, m&uacute;sica, im&aacute;genes, literatura&#8221;. &#8220;Se aplicar&aacute; la censura&#8221;, advert&iacute;a. &#8220;No se hablar&aacute; de chamanes, de clases de yoga, valores nutricionales, infusiones, ni de descubrir tus l&iacute;mites o crecimiento interior&#8221;.<\/p>\n<p>Las sesiones fueron tan populares que Herzog las hizo m&aacute;s largas y elaboradas. Empez&oacute; a colaborar con la productora barcelonesa Ext&aacute;tica Cine, que organizaba talleres en Cuba, la selva peruana y Las Palmas, en las Islas Canarias. Eligieron S&atilde;o Miguel para 2026 por su paisaje invernal, sombr&iacute;o y m&iacute;tico, ideal para el cine.<\/p>\n<p>Herzog anunci&oacute; el taller de este a&ntilde;o en su nueva cuenta de Instagram, creada por Simon, su hijo menor. Otra cosa nueva fue su elevado precio &#8211;8800 euros (unos 10.200 d&oacute;lares)&#8211; que sorprendi&oacute; a muchos seguidores, que escribieron comentarios sobre privilegios y fondos fiduciarios.<\/p>\n<p>&#8220;Amigo, te amo, pero 8000 euros dejan totalmente fuera del curso a la clase trabajadora. No me encanta&#8221;, escribi&oacute; uno.<\/p>\n<p>&#8220;Asistir&eacute; como lo aprobar&iacute;a el Werner de la d&eacute;cada de 1970 (falsificando documentos, col&aacute;ndome, llev&aacute;ndome tu equipo, volvi&eacute;ndome loco en la naturaleza)&#8221;, dec&iacute;a otro.<\/p>\n<p>En diciembre, los solicitantes solo tuvieron seis d&iacute;as entre ser aceptados en el programa y depositar el dinero para asegurar su lugar. Recurrieron al financiamiento colectivo, echaron mano de sus ahorros y solicitaron becas y pr&eacute;stamos para artistas. Se rumoreaba que una persona hab&iacute;a vendido su coche. &#8220;El tiempo transcurrido entre recibir la invitaci&oacute;n y transferir el dinero fue como un matrimonio forzado&#8221;, dijo Lucas Ackermann, guionista y director berlin&eacute;s de 28 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Entre los aceptados predominaba la sensaci&oacute;n de haber ganado un premio prestigioso o de haber sido ungidos por el mism&iacute;simo maestro. Para estos cineastas era una oportunidad &uacute;nica en la vida, as&iacute; que aceptaron el costo a cambio de lo que recib&iacute;an: una mentor&iacute;a cercana con Werner Herzog, contactos con otros cineastas y una l&iacute;nea muy valiosa en sus curr&iacute;culums.<\/p>\n<p>Participantes como Aleksandra Szczepanowska, de 46 a&ntilde;os, residente en Nueva York, estaban preparados para asumir el costo. &#8220;Hacer un video musical corto de bajo presupuesto en Nueva York cuesta 20.000 d&oacute;lares. As&iacute; que esto es casi demasiado barato&#8221;, dijo.<\/p>\n<p>Ext&aacute;tica Cine explic&oacute; que el precio incluye, entre otras cosas, alojamiento y comida, transporte en la isla, traductores, una base de datos de actores y locaciones, oportunidades de distribuci&oacute;n y, por supuesto, tiempo con Werner Herzog. Despu&eacute;s de pagar al equipo organizador y los gastos, alrededor de un tercio de los ingresos va a <a href=\"https:\/\/www.wernerherzog.org\/en\/\" rel=\"nofollow\">la Fundaci&oacute;n Werner Herzog<\/a> en Munich, encargada de preservar y conservar sus obras.<\/p>\n<p><em>El proceso<\/em><\/p>\n<p>Herzog cautiv&oacute; a sus 50 asistentes con historias que hab&iacute;a contado cientos de veces, muchas incluidas en sus memorias de 2023, <em>Cada uno por su lado y Dios contra todos<\/em>. Habl&oacute; de su infancia en la Baviera rural, de su turbulenta relaci&oacute;n con el actor Klaus Kinski y de c&oacute;mo hipnotiz&oacute; al elenco de su pel&iacute;cula <em>Coraz&oacute;n de vidrio<\/em>, de 1976.<\/p>\n<p>Al cabo de un par de d&iacute;as, las barreras empezaron a caer, al menos para algunos. No es que el magnetismo de Herzog se hubiera atenuado; m&aacute;s bien, hab&iacute;an venido a aprender y trabajar. Aun as&iacute;, el tiempo cara a cara result&oacute; dif&iacute;cil. A menudo, mientras asesoraba a un cineasta, se formaba una multitud a su alrededor, como atra&iacute;da por un im&aacute;n. Algunos admitieron sentirse un poco molestos con la experiencia.<\/p>\n<p>Antes de comenzar el rodaje, Herzog y Peter Zeitlinger, su director de fotograf&iacute;a de toda la vida, inspeccionaron el &#8220;arsenal&#8221; del grupo, como llamaban al equipo de c&aacute;maras. Algunos participantes desempacaron lentes cinematogr&aacute;ficos de &uacute;ltima generaci&oacute;n y c&aacute;maras r&eacute;flex digitales, mientras que otro trajeron una simple videoc&aacute;mara Sony de la d&eacute;cada de 1990. Herzog dijo que lo m&aacute;s importante no era la c&aacute;mara, y suplic&oacute;: &#8220;Por favor, por favor, denme una buena historia&#8221;.<\/p>\n<p>Herzog les orden&oacute; que se lanzaran de inmediato. &#8220;No hay tiempo para meditar, ni para esperar la inspiraci&oacute;n&#8221;, dijo. &#8220;Y es algo positivo. Tienes que funcionar as&iacute; en un rodaje de verdad&#8221;.<\/p>\n<p>Estas reglas forzaron un cambio bien recibido por los cineastas, como Szczepanowska. &#8220;Nunca he rodado sin gui&oacute;n, sin lista de tomas, sin <em>storyboard<\/em>&#8220;, dijo. &#8220;Es como que no te das cuenta de cu&aacute;nto sabes, o de lo que eres capaz, hasta que lo haces&#8221;.<\/p>\n<p>Unos meses antes del taller, el equipo de Ext&aacute;tica Cine contrat&oacute; a una directora de casting local para organizar una convocatoria en toda la isla.<\/p>\n<p>&#8220;Es muy dif&iacute;cil, porque normalmente cuando los cineastas vienen aqu&iacute; traen a sus propios actores o solo quieren a gente de las Azores como extras&#8221;, dijo Ana Lopes, de 42 a&ntilde;os, actriz de S&atilde;o Miguel y directora de una agencia de casting. Ella estaba en Lisboa cuando uno de los participantes la llam&oacute; para un papel, y reserv&oacute; de inmediato un vuelo a casa. &#8220;Esto es muy importante para m&iacute;, pero tambi&eacute;n para los habitantes locales que no son actores, porque tienes a 50 cineastas trabajando aqu&iacute;. &iquest;Cu&aacute;ndo pasa eso en una isla como esta?&#8221;, dijo Lopes.<\/p>\n<p>Otra actriz, Teresa Carreiro Andrade Raposo, una estudiante de sociolog&iacute;a de 20 a&ntilde;os de S&atilde;o Miguel, fue contratada para participar en cuatro pel&iacute;culas diferentes. &#8220;La verdad, nunca hab&iacute;a o&iacute;do hablar de Werner Herzog&#8221;, dijo. &#8220;Por lo visto, es una persona muy importante, as&iacute; que estoy contenta de formar parte de este proyecto&#8221;.<\/p>\n<p><em>El legado<\/em><\/p>\n<p>A mitad del taller, Simon Herzog, de 36 a&ntilde;os, viaj&oacute; desde Viena para ense&ntilde;ar al grupo a forzar cerraduras &#8211;una pr&aacute;ctica habitual en los cursos del Herzog padre y &uacute;til para acceder a locaciones restringidas&#8211;. &#8220;Aprend&iacute; la mitad de mi padre y la otra mitad por internet&#8221;, dijo Simon. &#8220;Puedo abrir casi todas las cerraduras de Rumania&#8221;.<\/p>\n<p>Aunque Simon hab&iacute;a asistido a un par de fines de semana de la Rogue Film School de su padre, este era su primer taller. Fue un regalo de Navidad de su padre. Pero la presencia de Simon tambi&eacute;n benefici&oacute; a los protegidos de su padre, ya que Herzog se volvi&oacute; m&aacute;s accesible tras su llegada, e incluso su hijo lo incitaba a ser m&aacute;s directo.<\/p>\n<p>Y Simon cre&oacute; la cuenta de Instagram de su padre. &#8220;Hab&iacute;amos hablado durante un tiempo de tener alg&uacute;n medio para compartir su trabajo de forma m&aacute;s activa&#8221;, dijo.<\/p>\n<p>El primer video, <em>I am Werner Herzog. This shall be my Instagram<\/em>, fue filmado en el jard&iacute;n de su casa del siglo XVI en el sur de Austria, publicado en agosto de 2025 y hab&iacute;a acumulado casi nueve millones de visualizaciones. Herzog no tiene celular, as&iacute; que Simon graba los videos cuando est&aacute;n juntos y despu&eacute;s los sube. Durante el taller hicieron varios.<\/p>\n<p>Simon, que acompa&ntilde;&oacute; a su padre a la selva amaz&oacute;nica cuando rod&oacute; el documental de 1998 <em>Alas de esperanza<\/em>, cree que el inter&eacute;s de su padre por hacer estos talleres refleja su amor por el oficio, as&iacute; como el deseo de establecer su legado. &#8220;Tiene mucho conocimiento y sabidur&iacute;a que transmitir&#8221;, dijo. &#8220;No creo que sea especialmente celoso con eso&#8221;.<\/p>\n<p><em>La adulaci&oacute;n<\/em><\/p>\n<p>Herzog dominaba la conversaci&oacute;n durante las comidas y continuaba despu&eacute;s de cenar, cuando proyectaba fragmentos de su extensa filmograf&iacute;a, como <em>Aguirre, la ira de Dios<\/em>, <em>El hombre oso<\/em> y <em>Cobra Verde<\/em>, pausando para se&ntilde;alar detalles espec&iacute;ficos. A veces compart&iacute;a an&eacute;cdotas o reflexiones personales que provocaban risa y asombro.<\/p>\n<p>&#8220;Hoy cualquier primate puede hacer una pel&iacute;cula&#8221;, dijo en un momento. &#8220;Por cierto, he visto una pel&iacute;cula hecha por una oveja&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Nunca me ver&aacute;n en los tabloides, porque nunca he estado en alfombras rojas; solo para mis propias pel&iacute;culas&#8221;, reflexion&oacute; tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Muchos de los cineastas se aferraban a cada una de sus palabras.<\/p>\n<p>&#8220;Es mi padre en el cine&#8221;, dijo Hao Wang, de 33 a&ntilde;os, un director de Chengdu, China, que ya hab&iacute;a realizado el curso de Herzog en la plataforma MasterClass. Durante el taller, le ense&ntilde;&oacute; a Wang a silbar, una habilidad que considera importante para dirigir a un equipo.<\/p>\n<p>La adulaci&oacute;n result&oacute; desconcertante para Francisca Manuel, una cineasta lisboeta de 41 a&ntilde;os. &#8220;No esperaba que estas 49 personas a mi alrededor mostraran tanta devoci&oacute;n por &eacute;l&#8221;, dijo. &#8220;Algunos, especialmente los hombres, lo ven como un dios&#8221;.<\/p>\n<p>Y esto puede ser un problema para Herzog. &#8220;Le resulta muy dif&iacute;cil encontrar gente que no busque quedar bien con &eacute;l, por eso valora a quienes son aut&eacute;nticos con &eacute;l&#8221;, dijo Peter Zeitlinger, que ha trabajado con Herzog en m&aacute;s de 20 proyectos.<\/p>\n<p>&#8220;La mayor&iacute;a de los directores viven en una realidad falsa, en la que todo el mundo les miente&#8221;, a&ntilde;adi&oacute;. &#8220;Es como la gente en el poder: nunca reciben cr&iacute;ticas constructivas. Pero Werner no es as&iacute;&#8221;.<\/p>\n<p><em>El rodaje<\/em><\/p>\n<p>Cuando empez&oacute; el rodaje, seis de las 25 parejas se hab&iacute;an separado conscientemente para trabajar solas. &#8220;A algunos les cuesta adaptarse el uno al otro&#8221;, dijo Herzog.<\/p>\n<p>El grupo se dispers&oacute; por toda la isla. Herzog visit&oacute; a cada uno de ellos, desplaz&aacute;ndose entre las locaciones en una camioneta con ch&oacute;fer. En el puerto, hubo un rodaje en el que una pareja filmaba a un pescador arreglando una de sus redes, hablando de su vida.<\/p>\n<p>&#8220;Como est&aacute; hablando todo el tiempo ante la c&aacute;mara, necesitas momentos de silencio&#8221;, dijo Herzog. &#8220;Debe ser material en el que pueda pensar en voz alta. Tambi&eacute;n tienen que grabar las gaviotas por separado como sonido. Tienen que recolectar&#8221;.<\/p>\n<p>Herzog observaba mientras Jordan McAfee-Hahn y Mat&uacute;&scaron; &#270;ura&#328;a filmaban una vaca al borde de un acantilado, con el oc&eacute;ano gris brillando como plata en el horizonte en una tarde ventosa. Su pel&iacute;cula, titulada <em>Lola Dreams of the Sea<\/em>, mostraba a un joven granjero corriendo tras Lola, una vaca inexplicablemente atra&iacute;da por la masa de agua.<\/p>\n<p>La vaca que interpretaba a Lola no quer&iacute;a sentarse. Protest&oacute; a mugidos, hasta que finalmente cedi&oacute; y se ech&oacute; sobre el pasto.<\/p>\n<p>&#8220;&iquest;No deber&iacute;amos hacer que mire hacia el oc&eacute;ano?&#8221;, grit&oacute; McAfee-Hahn por encima del viento.<\/p>\n<p>&#8220;No, no. Est&aacute; bien con el oc&eacute;ano como tel&oacute;n de fondo&#8221;, dijo Herzog, sugiriendo al d&uacute;o que hicieran un primer plano de la cara de la vaca para captar las reacciones emocionales de Lola. &#8220;D&eacute;jenla ah&iacute;&#8221;.<\/p>\n<p>Trabajar con las vacas era muy dif&iacute;cil, como descubri&oacute; Asreen Zangana, de 28 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>&#8220;Las vacas estaban de muy mal humor. No quer&iacute;an interactuar con mi actor&#8221;, dijo la directora de cine iraqu&iacute;-estadounidense. &#8220;Al principio, mi protagonista iba a ser muy cari&ntilde;oso con las vacas. Iba a abrazarlas y besarlas, pero ellas no quisieron. Se marcharon furiosas&#8221;.<\/p>\n<p>Para convertirse en &#8220;buenos soldados del cine&#8221;, Herzog dijo a los participantes que deb&iacute;an aprender a adaptarse a los imprevistos. &#8220;De repente algo sale terriblemente mal, tu segundo protagonista tiene que ir al hospital y sabes que no volver&aacute; en los pr&oacute;ximos tres meses, as&iacute; que tienes 60 segundos para cambiar el gui&oacute;n y hacer cre&iacute;ble que no est&eacute;, incluso convertirlo en una ventaja para la historia&#8221;, dijo Herzog. &#8220;Esto pasa todo el tiempo en un rodaje, y tienes que poder responder al instante. No hay tiempo. No queda tiempo para nada&#8221;.<\/p>\n<p>Eso fue exactamente lo que hizo Zangana. &#8220;Tuve que cambiar r&aacute;pidamente la historia para que el hombre se sintiera solo y necesitara de verdad el afecto de su vaca, pero no lo recibiera&#8221;, dijo. &#8220;Fue muy adaptable, como suelen ser los que no son actores&#8221;.<\/p>\n<p><em>La despedida<\/em><\/p>\n<p>Tras 11 intensos d&iacute;as en S&atilde;o Miguel<em>, <\/em>Herzog se march&oacute; para empezar a promocionar su &uacute;ltima pel&iacute;cula, <em>Bucking Fastard<\/em>, protagonizada por las hermanas Rooney Mara y Kate Mara como gemelas id&eacute;nticas. Tambi&eacute;n estaba terminando un libro de fotogramas de sus pel&iacute;culas, que publicar&iacute;a la editorial alemana de libros de arte Taschen, y haciendo doblaje para la pr&oacute;xima pel&iacute;cula de animaci&oacute;n de Bong Joon Ho, <em>Ally<\/em>, sobre criaturas de las profundidades marinas. Habr&iacute;a poco tiempo para descansar entre proyectos, si acaso.<\/p>\n<p>Cuando lleg&oacute; el momento de despedirse de sus protegidos, tras una proyecci&oacute;n de sus obras terminadas, Herzog observ&oacute; al grupo con su mirada penetrante.<\/p>\n<p>&#8220;El mundo como cineastas ahora es suyo&#8221;, les dijo. &#8220;El mundo es suyo. Saldr&aacute;n all&aacute; afuera, pero deben seguir siendo rebeldes. Mi consejo es que formen c&eacute;lulas rebeldes en todas partes&#8221;.<\/p>\n<p>Muchos aprovechaban cada oportunidad para sentarse junto a Herzog y hacer preguntas o exponer ideas, mientras que unos cuantos prefer&iacute;an absorber su sabidur&iacute;a en silencio y a distancia, como Dean Wei, cineasta de Pek&iacute;n.<\/p>\n<p>&#8220;Solo quer&iacute;a escucharlo&#8221;.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/erin-schaff\" rel=\"nofollow\">Erin Schaff<\/a><\/em> es fotoperiodista del Times y cubre historias en<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>This post was originally published on this site. En las Azores, 50 artistas rodaron cortos con Werner Herzog en un curso intensivo de 11 d&iacute;as; una oportunidad &uacute;nica que implicaba pagar miles de d&oacute;lares y adaptarse a lo imposible. 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