{"id":6245,"date":"2026-04-22T06:51:42","date_gmt":"2026-04-22T11:51:42","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=6245"},"modified":"2026-04-22T06:14:49","modified_gmt":"2026-04-22T12:14:49","slug":"pesca-urbana-en-los-canales-de-la-pequena-venecia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=6245","title":{"rendered":"Pesca urbana en los canales de la &#8216;Peque\u00f1a Venecia&#8217;"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/04\/22\/espanol\/mundo\/pesca-urbana-treviso.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>Mi atuendo de pesca hasta el pecho y mis botas de goma contrastaban con las personas pulcramente vestidas de las elegantes calles de Treviso, Italia. Me sent&iacute; como un personaje de <em>Nada es para siempre<\/em> que apareci&oacute; de repente en el plat&oacute; de <em>La Dolce Vita<\/em>.<\/p>\n<p>Pas&eacute; una pierna por encima del parapeto de piedra y la barandilla de hierro forjado del Ponte Sant&#8217;Agata y, agarrando mi ca&ntilde;a de pescar, baj&eacute; suavemente hasta el tajamar de la base del muelle del puente, donde Damiano Molon, mi gu&iacute;a, estaba sumergido hasta la cadera en la corriente fr&iacute;a y clara del canal Cagnan Grande.<\/p>\n<p>Por encima de nosotros, las calles bull&iacute;an de coches, caf&eacute;s y conversaciones. Aqu&iacute;, en el agua y casi ocultos del resto de la ciudad, hab&iacute;a comenzado nuestra meditaci&oacute;n urbana.<\/p>\n<p>Durante una visita a Treviso, en 2024, tuve un encuentro fortuito con un hombre que vest&iacute;a un atuendo similar al m&iacute;o, equipado para pescar, y eso hizo que el verano pasado volviera a pescar. Ese hombre, de pie frente a un bar y saboreando un spritz, me intrig&oacute;. Hab&iacute;a pescado en arroyos de Carolina del Norte apenas lo suficientemente profundos como para mojarse los tobillos y desde barcas a la deriva en los r&iacute;os de Oreg&oacute;n. Pero, aunque llevaba pescando con mosca desde que era ni&ntilde;o, nunca lo hab&iacute;a hecho en el centro de una ciudad.<\/p>\n<p>Treviso, <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2019\/06\/10\/travel\/venice-treviso-overtourism.html\" rel=\"nofollow\">una elegante ciudad ribere&ntilde;a y llena de canales<\/a> de unos 94.000 habitantes, al norte de Venecia, tiene una larga historia de pesca. Sus canales de agua, alimentados por una serie de manantiales a pocos kil&oacute;metros al norte, se mantienen a unos 10 grados Celsius durante todo el a&ntilde;o y rebosan de truchas, carpas y chopas, atrayendo a aves acu&aacute;ticas y a muchas personas con ca&ntilde;as, aunque, como me dijo Damiano, no muchos estadounidenses.<\/p>\n<p>Damiano vio una gorda trucha marr&oacute;n en la corriente a varios metros de distancia, y yo le lanc&eacute; la ca&ntilde;a. La l&iacute;nea aterriz&oacute; con un golpe lo bastante fuerte como para asustar al pez. Como no hab&iacute;a m&aacute;s truchas a la vista, remontamos un poco la corriente para volver a intentarlo.<\/p>\n<p><em>Todo est&aacute; en el agua<\/em><\/p>\n<p>Se puede pescar en Treviso sin gu&iacute;a, pero Damiano hizo que mi experiencia fuera mucho m&aacute;s agradable. Durante los cuatro d&iacute;as que pasamos juntos, aprend&iacute; mucho sobre las delicias y peculiaridades de la pesca urbana. Damiano conoc&iacute;a las aguas y los h&aacute;bitos de los peces, y me ayud&oacute; con las normas locales de pesca, que eran enloquecedoramente dif&iacute;ciles de comprender y variaban seg&uacute;n el d&iacute;a, el lugar y los tipos de se&ntilde;uelos permitidos.<\/p>\n<p>Damiano, de 26 a&ntilde;os, lleva la pesca en la sangre. Dijo que su padre y su abuelo alimentaron su pasi&oacute;n por la pesca urbana, un rasgo que calific&oacute; de inusual entre sus compa&ntilde;eros citadinos. Guiar a los visitantes, explic&oacute;, le da la oportunidad de hacer lo que le gusta y compartirlo con los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Como <em>fl&acirc;neurs<\/em> con ca&ntilde;as de pescar, deambulamos por la ciudad, a veces pescando desde terraplenes y puentes, a menudo bajando a los canales y r&iacute;os, donde los peces eran abundantes y, a menudo, inesperadamente grandes.<\/p>\n<p>Mientras camin&aacute;bamos y vade&aacute;bamos, habl&aacute;bamos de Treviso y de c&oacute;mo pueden coexistir la pesca y la vida urbana. Resulta que tiene mucho que ver con la calidad del agua. Como versiones acu&aacute;ticas de los canarios en las minas de carb&oacute;n, las truchas dependen de un agua bastante limpia y fr&iacute;a, y los manantiales de Treviso les proporcionan las condiciones ideales. Durante siglos, los artistas han celebrado las aguas de la zona (Dante Alighieri incluso <a href=\"https:\/\/dante.princeton.edu\/cgi-bin\/dante\/DispToynbeeByTitOrId.pl?INP_ID=213957#\" rel=\"nofollow\">se refiri&oacute; a ellas<\/a> en <em>La Divina Comedia<\/em>).<\/p>\n<p>Incluso mientras ciudades como Par&iacute;s, Londres y Los &Aacute;ngeles se esfuerzan por limpiar y restablecer el acceso a v&iacute;as fluviales que han sido enterradas, contaminadas y desviadas, y por <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2022\/01\/31\/travel\/urban-fishing-los-angeles.html\" rel=\"nofollow\">animar a los pescadores urbanos<\/a>, los pozos de pesca de Treviso han permanecido pr&iacute;stinos y accesibles, y la pesca urbana ha florecido en ellos.<\/p>\n<p><em>Persiguiendo a la esquiva trucha marr&oacute;n<\/em><\/p>\n<p>A varios cientos de metros r&iacute;o arriba de donde entramos por primera vez en el agua, pesqu&eacute; (y liber&eacute;) mi primera trucha, una regordeta arco&iacute;ris, cerca de la Isola della Pescheria, una peque&ntilde;a y frondosa isla que alberga el mercado de pescado de la ciudad.<\/p>\n<p>R&aacute;pidamente pesqu&eacute; media decena m&aacute;s de truchas arco&iacute;ris, que viven en relativa armon&iacute;a con sus primas las truchas marrones, aut&oacute;ctonas de la zona. Parad&oacute;jicamente, aunque los puestos del mercado vend&iacute;an truchas arco&iacute;ris de piscifactor&iacute;a entre el reluciente marisco, nunca encontr&eacute; un restaurante en Treviso que las sirviera.<\/p>\n<p>Entonces vi una trucha marr&oacute;n tan cerca que solo necesitaba hacer un simple <a href=\"https:\/\/news.orvis.com\/fly-fishing\/pro-tip-getting-the-most-out-of-roll-casts\" rel=\"nofollow\">lance rodado<\/a> para atraparla. En lugar de eso, me pas&eacute;, golpeando el puente con mi se&ntilde;uelo mosca, asustando al pez y creando un nido de nudos en mi sedal. &#8220;Incre&iacute;ble&#8221;, se burl&oacute; Damiano.<\/p>\n<p>Deseoso de encontrar menos obst&aacute;culos, me gui&oacute; en un paseo de casi un kil&oacute;metro hasta un rinc&oacute;n de las antiguas murallas de la ciudad. Acechando con cuidado a lo largo de las orillas del r&iacute;o Botteniga, junto a un enorme basti&oacute;n de tierra y ladrillo, pod&iacute;amos oler el vigorizante perfume de la menta silvestre. Lanc&eacute; mi l&iacute;nea en una poza profunda y enganch&eacute; una arco&iacute;ris enorme. Pero en medio de mi excitaci&oacute;n, jal&eacute; el pez con demasiada fuerza y me arranc&oacute; la mosca de mi delicado sedal. &#8220;No es un at&uacute;n&#8221;, dijo Damiano. &#8220;Suave&#8221;.<\/p>\n<p>Tras un r&aacute;pido almuerzo a base de cicchetti &#8211;unos aperitivos parecidos a las tapas habituales en la regi&oacute;n&#8211; y botellas fr&iacute;as de cerveza Peroni en un restaurante cercano, volvimos a subir por el canal Cagnan Grande. Bajo el Ponte di San Francesco, a poca distancia del apartamento que alquil&eacute;, avistamos una trucha marr&oacute;n en las aguas un poco m&aacute;s tranquilas que brotaban bajo una de las ruedas hidr&aacute;ulicas de la ciudad, que segu&iacute;an girando. Pero el pez ignor&oacute; mis numerosos lanzamientos. &#8220;<em>Fa lo snob<\/em>&#8220;, dijo Damiano: &#8220;Est&aacute; siendo un esnob&#8221;.<\/p>\n<p><em>El arte de la pesca urbana<\/em><\/p>\n<p>Esa misma tarde, en la Puerta de San Tomaso, una monumental puerta renacentista de piedra blanca luminosa de Istria situada en la muralla norte de la ciudad, Damiano me dio otra lecci&oacute;n sobre la idiosincrasia de la pesca urbana.<\/p>\n<p>Desde el fondo de la empinada orilla del Botteniga, lanz&oacute; la ca&ntilde;a hacia el cielo, con la l&iacute;nea de mosca navegando por encima de la gente que pasaba andando, en bicicleta o en coche. El truco, como siempre, era lanzar sin enganchar nada ni a nadie por accidente.<\/p>\n<p>&#8220;A este lo llamo el lanzado del sol&#8221;, dijo, dejando caer h&aacute;bilmente una ninfa de color oscuro en un estanque que, en el pasado, formaba parte del sistema de fosos de la ciudad. Tras un fuerte tir&oacute;n del sedal y una batalla de varios minutos, captur&oacute; y liber&oacute; una enorme trucha marr&oacute;n. A pesar de lo mon&oacute;tono de su nombre, el pez era un derroche de colores.<\/p>\n<p>Eso me hizo desear pescar mi propia trucha marr&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando la lluvia nocturna hizo que las aguas cristalinas de la ciudad estuvieran demasiado turbias para pescar al d&iacute;a siguiente, nos dirigimos un par de kil&oacute;metros al noreste, al r&iacute;o Storga, un afluente suburbano.<\/p>\n<p>Mientras estaba en la mitad de la corriente en un t&uacute;nel salpicado por el sol de ramas bajas de &aacute;rboles, visualic&eacute; un fresco colosal que hab&iacute;a visto en la <a href=\"https:\/\/marilynlgeary.substack.com\/p\/exploring-frescoes-at-the-church\" rel=\"nofollow\">iglesia de San Nicol&ograve;<\/a>. En &eacute;l, un San Crist&oacute;bal nimbado, patr&oacute;n de los viajeros, se encontraba en un r&iacute;o repleto de anguilas, cangrejos de r&iacute;o, lucios y truchas. Mi lanzamiento no fue de inspiraci&oacute;n divina; m&aacute;s bien parec&iacute;a el movimiento de un hombre que intenta espantar torpemente a una avispa. Pero la maldici&oacute;n se rompi&oacute; de todos modos. Enganch&eacute;, pesqu&eacute; y liber&eacute; mi primera trucha marr&oacute;n, y ese d&iacute;a pesqu&eacute; varias m&aacute;s.<\/p>\n<p>En mi &uacute;ltima ma&ntilde;ana en Treviso, mientras esperaba afuera de mi apartamento un taxi para ir al aeropuerto de Venecia, vi a un tr&iacute;o de pescadores en la orilla del otro lado del canal. Nadie dijo una palabra mientras lanzaban.<\/p>\n<p>Quise interrumpir su enso&ntilde;aci&oacute;n y hablarles de mis propias revelaciones en la pesca urbana, de haber pescado mi primer marr&oacute;n, pero luch&eacute; contra el impulso, recordando las palabras de Damiano del d&iacute;a anterior.<\/p>\n<p>&#8220;Llevamos siglos pescando aqu&iacute;&#8221;, dijo. &#8220;La gente de aqu&iacute; no cree que seamos tan raros&#8221;.<\/p>\n<p><em>Si vas<\/em><\/p>\n<\/p>\n<ul><\/p>\n<li>La temporada de pesca de este a&ntilde;o va del 8 de marzo al 27 de septiembre.\n<\/p>\n<\/li>\n<p><\/p>\n<li>Las normas de concesi&oacute;n de licencias son complejas. La licencia de pesca cuesta unos 13 euros, o 15,30 d&oacute;lares, para los no italianos. Tambi&eacute;n necesitar&aacute;s un permiso local aparte, que cuesta 25 euros al d&iacute;a, o 165 euros al a&ntilde;o. Un gu&iacute;a puede ayudarte a organizarlo.\n<\/p>\n<\/li>\n<p><\/p>\n<li>Puedes encontrar un gu&iacute;a a trav&eacute;s de la <a href=\"https:\/\/aigupp.it\/it\" rel=\"nofollow\">Associazione Italiana Guide Professionali di Pesca<\/a>. La pesca con mosca guiada suele costar entre 150 y 200 euros al d&iacute;a y no incluye la licencia ni el alquiler del equipo, por el que la mayor&iacute;a de los gu&iacute;as cobran unos 50 euros al d&iacute;a.\n<\/p>\n<\/li>\n<p><\/ul>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>This post was originally published on this site. Mi atuendo de pesca hasta el pecho y mis botas de goma contrastaban con las personas pulcramente vestidas de las elegantes calles de Treviso, Italia. Me sent&iacute; como un personaje de Nada es para siempre que apareci&oacute; de repente en el plat&oacute; de La Dolce Vita. 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