{"id":6571,"date":"2026-04-23T19:44:16","date_gmt":"2026-04-24T00:44:16","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=6571"},"modified":"2026-04-23T21:23:31","modified_gmt":"2026-04-24T03:23:31","slug":"use-mi-doloroso-pasado-para-crear-arte-nuevo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=6571","title":{"rendered":"Us\u00e9 mi doloroso pasado para crear arte nuevo"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2026\/04\/17\/style\/modern-love-painting-over-my-painful-past.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>MI PADRE ME TRATABA M&Aacute;S COMO A UNA ESPOSA QUE COMO A UNA HIJA. TARD&Eacute; D&Eacute;CADAS EN AFRONTAR LA VERDAD DE LO OCURRIDO.<\/p>\n<p>Hace dos a&ntilde;os, empaquet&eacute; varios cuadros expresionistas abstractos de mi padre y los dej&eacute; con un pu&ntilde;ado de artistas pl&aacute;sticos para que pintaran sobre ellos. Esta fue mi soluci&oacute;n a un problema que me hab&iacute;a acechado toda la vida.<\/p>\n<p>Nac&iacute; en Manhattan en 1976. Antes de cumplir los 2 a&ntilde;os, mi madre nos abandon&oacute; a mi padre y a m&iacute; para ser m&aacute;nager de giras de una popular banda de folk, y nunca volvi&oacute; como madre de tiempo completo. En su ausencia, me crio mi padre, un artista con un acento de Brooklyn tan marcado como su barba.<\/p>\n<p>Viv&iacute;amos en su estudio de pintura de Carroll Gardens con un esp&iacute;ritu de &#8220;todo se vale&#8221;. Patin&aacute;bamos sobre los tablones desiguales del suelo mientras una bola de discoteca proyectaba su magia sobre las paredes del desv&aacute;n. Mis hermanastros del primer matrimonio de mi padre a veces se colaban con nosotros cuando empezaban su vida adulta, pero la mayor&iacute;a de las veces &eacute;ramos solo mi padre y yo. Las risas y el alcohol eran abundantes. Pero mezclada con la m&uacute;sica, los frecuentes invitados y todas las figuras de Star Wars que pudiera desear, estaba la presencia secreta de la mano de mi padre entre mis piernas.<\/p>\n<p>Aunque muri&oacute; en 2011 a los 76 a&ntilde;os, he tardado d&eacute;cadas en aceptar las cosas menos art&iacute;sticas que ocurrieron en aquella casa. Durante la mayor parte de mi vida adulta, hab&iacute;a elegido vivir como si, por la noche en su cama, no me hubiera tratado como tratar&iacute;a a una esposa, mucho antes de pasar por la pubertad o de comprender que algo de eso estaba mal. Cuando empec&eacute; a admitir la verdad, me asalt&oacute; una repulsi&oacute;n tan fuerte que amenazaba con derribar los muros de mi vida de fantas&iacute;a cuidadosamente construida.<\/p>\n<p>Hace unos a&ntilde;os, a finales de mis cuarenta, decid&iacute; que no pod&iacute;a seguir viviendo mi vida como si nada de esto hubiera ocurrido. Cuando investigu&eacute; los s&iacute;ntomas comunes de un sobreviviente de incesto &#8211;neurosis traum&aacute;tica cr&oacute;nica, desequilibrios en las relaciones interpersonales y mayor riesgo intergeneracional de sufrir abusos&#8211; me di cuenta de por qu&eacute; no quer&iacute;a aceptar que esa era yo.<\/p>\n<p>Fingir que los abusos no hab&iacute;an ocurrido era una v&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil. El incesto era demasiado tab&uacute;, demasiado estigmatizante. Incluso de ni&ntilde;a, era consciente de esta verg&uuml;enza. Mi padre se refer&iacute;a a nuestro v&iacute;nculo como algo tan precioso y privado que nadie lo entender&iacute;a jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Cuando pasaba tiempo con mi madre, ella ignoraba de alg&uacute;n modo mis se&ntilde;ales evidentes de angustia: pesadillas, ansiedad, sangre en la ropa interior. Todos los que me rodeaban actuaban como si esto no estuviera ocurriendo, as&iacute; que yo tambi&eacute;n lo hice: me esforc&eacute; por llevar una vida normal, me gradu&eacute; como la mejor alumna de mi clase, obtuve mi maestr&iacute;a en Bellas Artes cinematogr&aacute;ficas y me convert&iacute; en una acad&eacute;mica como mi padre antes de cumplir los 25 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, intent&eacute; formar una familia con alguien cuyo origen era opuesto al m&iacute;o: un hombre de una gran familia religiosa de los suburbios. Esperaba que me mostrara el camino hacia una vida sana. Sin embargo, incluso despu&eacute;s de tener tres hijos juntos, nos mantuvimos distantes y desapegados, y nos divorciamos cuando nuestro hijo menor ten&iacute;a 2 a&ntilde;os. Despu&eacute;s tuve dos relaciones importantes, pero ninguna dur&oacute;.<\/p>\n<p>Mis constantes luchas en el amor me obligaron a enfrentarme a mi soledad e incapacidad para sentirme cercana a una pareja rom&aacute;ntica. Me di cuenta de que ten&iacute;a que intentar curarme de este trauma si quer&iacute;a experimentar el amor de verdad.<\/p>\n<p>El primer paso: vivir mi vida como si mis recuerdos fueran verdaderos. Dejar de promover el mito de mi infancia feliz. Eliminar el recuerdo constante de mi padre en forma de sus cuadros era un punto de partida obvio, pero me parec&iacute;a tan duro como arrancarle su mantita favorita a un beb&eacute; dormido.<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;a conocido una &eacute;poca en la que el arte de mi padre no me hubiera rodeado con sus l&iacute;neas irregulares y sus formas geom&eacute;tricas superpuestas. Su estilo de abstracci&oacute;n, un vestigio de los a&ntilde;os cincuenta, se hab&iacute;a disipado en los setenta.<\/p>\n<p>Incluso cuando hac&iacute;a las maletas para ir a la universidad, eleg&iacute; cinco de sus cuadros para colgarlos en mi residencia como prueba de mi educaci&oacute;n creativa y bohemia. Cuando conoc&iacute;a a gente nueva, me enorgullec&iacute;a en cierta medida de mi narrativa infantil preferida: me las hab&iacute;a arreglado sin una madre constante y cari&ntilde;osa porque hab&iacute;a tenido a mi padre chiflado y art&iacute;stico. A mi padre le encantaba se&ntilde;alar que dedic&oacute; su vida a m&iacute; y a su trabajo, en ese orden, y a m&iacute; me encantaba repetirlo.<\/p>\n<p>Nuestra vida estaba llena de otros artistas, algunos de los cuales se convirtieron en mentores para toda la vida. Yo cre&iacute;a en su talento con la fe ciega de un ni&ntilde;o. Cuando me convert&iacute; en cineasta experimental, esperaba ser como &eacute;l, rodeada de gente inspiradora mientras creaba y ense&ntilde;aba para ganarme la vida.<\/p>\n<p>Esta narrativa me tranquilizaba. Sin embargo, una vez que admit&iacute; los abusos, las decenas de obras de arte que hab&iacute;a llevado conmigo durante a&ntilde;os se convirtieron en algo nuevo: la prueba evidente de la negaci&oacute;n. No pod&iacute;a soportar seguir mir&aacute;ndolas. Pero, &iquest;qu&eacute; deb&iacute;a hacer? &iquest;Quemarlas? &iquest;Pintarlas de negro?<\/p>\n<p>El primer cuadro que quit&eacute;, un lienzo del tama&ntilde;o de una ventana con marcas pastosas que difuminaban tonos rosas, grises y verdes, hab&iacute;a estado en mi dormitorio. No me gustaban todas las obras de arte de mi padre, pero esta era una de las favoritas que hab&iacute;a colgado en un lugar destacado dondequiera que viviera. Sus remolinos apagados aparecen en el fondo de innumerables fotos de comidas que organic&eacute; en mis veinte. Incluso animan la foto de mi marido de entonces mientras sostiene a nuestro primer hijo tras volver del hospital.<\/p>\n<p>Se la dej&eacute; a una amiga artista y le dije &#8220;adi&oacute;s&#8221; al entreg&aacute;rsela. Le ped&iacute; que me la devolviera como una nueva obra de arte. Su estudio era exuberante y vibrante, lo opuesto al escaso desv&aacute;n de mi padre, lo cual me pareci&oacute; bien. Acept&oacute; con satisfacci&oacute;n el encargo.<\/p>\n<p>No todos los artistas se mostraron tan entusiastas. Curiosamente, todos los que expresaron su malestar eran hombres preocupados por c&oacute;mo se sentir&iacute;an si alguien pintara sobre su arte. Intent&eacute; que no me molestara su aparente empat&iacute;a por mi padre; su arte lo era todo para ellos, y les dol&iacute;a imaginarse a sus beb&eacute;s da&ntilde;ados.<\/p>\n<p>Para que quede claro, no se trataba de pintar sobre un Rauschenberg. Mi padre hab&iacute;a sido un artista en activo toda su vida, pero no uno de &eacute;xito. Su obra no se expon&iacute;a mucho ni se vend&iacute;a en galer&iacute;as; todo su archivo pertenec&iacute;a a varios miembros de mi familia.<\/p>\n<p>Aunque en un principio se resistieron, cuando les expliqu&eacute; que yo era la due&ntilde;a de esos objetos y libre de hacer lo que quisiera con ellos, la mayor&iacute;a acept&oacute;. Si no los quer&iacute;a en mis paredes, &iquest;ten&iacute;a que pagar el almacenamiento de estos lienzos para siempre?<\/p>\n<p>Mientras los artistas trabajaban en los cuadros, yo trabajaba en m&iacute; misma, y comenc&eacute; una terapia con un especialista en traumas, escrib&iacute; un diario, hice trabajo som&aacute;tico y meditaci&oacute;n guiada. Prob&eacute; todos los tratamientos y terapias alternativas que pude encontrar para sobrevivientes de incesto. El esfuerzo me result&oacute; m&aacute;s duro y agotador que cualquiera de mis tres embarazos. Sent&iacute;a n&aacute;useas, no pod&iacute;a comer, me atormentaba la verg&uuml;enza y el miedo de haber abierto una terrible l&iacute;nea de investigaci&oacute;n sobre el pasado de la que nadie quer&iacute;a o&iacute;r hablar.<\/p>\n<p>Sin embargo, poco a poco empec&eacute; a recobrar el equilibrio, a tiempo para recibir el arte que ha ido volviendo a mi casa, a menudo irreconocible y siempre para mejor. Estaba nerviosa por la expectativa, temerosa de haber creado una ilusi&oacute;n imposible. Al recoger un lienzo de mi amigo Chris Nau, descubr&iacute; que lo que antes era un rect&aacute;ngulo minimalista de pintura negra con una l&iacute;nea azul se hab&iacute;a transformado en un estallido de color en forma de &oacute;valo.<\/p>\n<p>Chris no lo hab&iacute;a conseguido pintando sobre la obra de mi padre; la hab&iacute;a desenterrado picando las capas de pintura, doblando y arrugando el lienzo para revelar brillantes naranjas y amarillos. Luego puso el lienzo en un bastidor redondo, sin bordes, y lo titul&oacute; &#8220;Ni&ntilde;a valiente&#8221;. El proceso me record&oacute; al arte japon&eacute;s del &#8220;kintsugi&#8221;, en el que a menudo se repara la cer&aacute;mica rota para resaltar el da&ntilde;o.<\/p>\n<p>Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, mis paredes y armarios rebosan de estas nuevas obras de arte. Cuando empec&eacute; este proceso, me preocupaba estar destruyendo lo que, en mi opini&oacute;n, era el &uacute;nico legado de mi padre que val&iacute;a la pena. Ahora, tras repetir mi historia en decenas de estudios de artistas, por fin puedo afirmar la verdad sobre mi pasado mientras vivo en el presente, aunque inc&oacute;moda la mayor parte del tiempo.<\/p>\n<p>Quer&iacute;a hacer a&ntilde;icos las mentiras sobre mi infancia y dar la bienvenida a una nueva historia, una en la que dos cosas pudieran ser ciertas: quiz&aacute; mi padre me ayud&oacute; a convertirme en la artista que llegu&eacute; a ser, pero ya no necesito que su arte me lo recuerde. Necesito un arte nuevo, hecho con amor, que me muestre lo que es posible.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>This post was originally published on this site. MI PADRE ME TRATABA M&Aacute;S COMO A UNA ESPOSA QUE COMO A UNA HIJA. TARD&Eacute; D&Eacute;CADAS EN AFRONTAR LA VERDAD DE LO OCURRIDO. Hace dos a&ntilde;os, empaquet&eacute; varios cuadros expresionistas abstractos de mi padre y los dej&eacute; con un pu&ntilde;ado de artistas pl&aacute;sticos para que pintaran sobre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6572,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-6571","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacional"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6571","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6571"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6571\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6578,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6571\/revisions\/6578"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6572"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6571"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6571"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6571"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}