{"id":6846,"date":"2026-04-26T06:50:16","date_gmt":"2026-04-26T11:50:16","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=6846"},"modified":"2026-04-26T06:50:16","modified_gmt":"2026-04-26T11:50:16","slug":"el-nombre-de-este-caracol-podria-permitir-su-proteccion-legal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=6846","title":{"rendered":"El nombre de este caracol podr\u00eda permitir su protecci\u00f3n legal"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/04\/26\/espanol\/ciencia-y-tecnologia\/mexico-caracoles-indigenas-textiles.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><p>Apenas hab\u00eda salido el sol sobre el oc\u00e9ano Pac\u00edfico cuando una peque\u00f1a lancha motora que transportaba a un equipo de artesanos ind\u00edgenas y bi\u00f3logos mexicanos ech\u00f3 el ancla en una cala rocosa cerca de las bah\u00edas de Huatulco.<\/p>\n<p>Mauro Habacuc Avenda\u00f1o Luis, uno de los artesanos, fue el primero en vadear hasta la orilla. Con una agilidad impropia de su edad, se lanz\u00f3 sobre los pe\u00f1ascos expuestos por la marea baja. Agazapado en un resbaladizo saliente golpeado por el oleaje, meti\u00f3 la mano en una grieta entre dos rocas. All\u00ed, alojado entre los erizos, hab\u00eda un caracol con un caparaz\u00f3n gris y rugoso del tama\u00f1o de una nuez. Puede que la visi\u00f3n no deslumbre a los turistas que viajan hasta aqu\u00ed para ver ballenas jorobadas, pero para Avenda\u00f1o, de 85 a\u00f1os, estos peque\u00f1os moluscos opacos representan una forma de vida.<\/p>\n<p>Los caracoles marinos del g\u00e9nero <em>Plicopurpura<\/em> son sagrados para el pueblo mixteco de Pinotepa de Don Luis, una peque\u00f1a localidad del suroeste de Oaxaca. Hombres como Avenda\u00f1o llevan al menos 1500 a\u00f1os &#8220;orde\u00f1\u00e1ndolos&#8221; de forma sostenible para obtener un tinte p\u00farpura radiante. El color impregna los tejidos mixtecos y las creencias espirituales. Llamado tixinda, simboliza la fertilidad y la muerte, as\u00ed como los v\u00ednculos m\u00edticos entre los ciclos lunares, las mujeres y el mar.<\/p>\n<p>El futuro de estas tradiciones &#8211;y el destino de los caracoles&#8211; es incierto. Los moluscos est\u00e1n sometidos a una intensa presi\u00f3n de la caza furtiva, esto a pesar de las protecciones federales destinadas a protegerlos. Los pescadores los abren (junto a los dem\u00e1s moluscos que comen) y venden la carne a los restaurantes locales. Los turistas que recorren las playas arrancan los caracoles de las rocas y los tiran a un lado.<\/p>\n<p>Un fuerte terremoto en 2020 elev\u00f3 por encima del nivel del mar partes de su h\u00e1bitat que antes estaban sumergidas, lo que lanz\u00f3 al aire de forma fatal otros moluscos de la red alimentaria del caracol, e hizo m\u00e1s accesibles a los cazadores furtivos lugares antes impenetrables.<\/p>\n<p>Hace d\u00e9cadas, era f\u00e1cil encontrar densos grupos de caracoles del tama\u00f1o de perillas de puerta, seg\u00fan Avenda\u00f1o. &#8220;Lleno de caracol&#8221;, dijo, pasando una mano callosa y manchada de violeta frente a las calas. Ahora, la mayor\u00eda de los caracoles que encuentra son peque\u00f1os, de poco m\u00e1s de un cent\u00edmetro, y rinden solo unos mililitros de tinte.<\/p>\n<p>Las poblaciones de caracoles se redujeron en la d\u00e9cada de 1980, cuando una empresa textil japonesa contrat\u00f3 a pescadores locales para te\u00f1ir rollos de seda de kimono. Los mixtecos recogen el tinte unos meses al a\u00f1o (no durante el verano, cuando los caracoles se reproducen) y devuelven los caracoles a las rocas, sosteni\u00e9ndolos hasta que se vuelven a unir a ellas. Pero los pescadores extra\u00edan tinte todo el a\u00f1o y dejaban los caracoles coci\u00e9ndose al sol o los arrojaban a aguas abiertas.<\/p>\n<p>&#8220;Los caracoles no vuelven a la orilla y luego se adhieren&#8221;, dijo Marta Turok, antrop\u00f3loga y experta en tradiciones artesanales mexicanas. &#8220;Se hunden y mueren&#8221;.<\/p>\n<p>Generaciones de mujeres mixtecas han tejido el hilo de amatista en elaboradas faldas envolventes con las que se casan y, en \u00faltima instancia, son enterradas. Cuando Turok se enter\u00f3 de que estos tejidos estaban a punto de desaparecer con los caracoles, puso en contacto a los tintoreros con bi\u00f3logos que pod\u00edan recopilar datos que demostraran el dr\u00e1stico declive de estos moluscos.<\/p>\n<p>&#8220;Entonces mi trabajo y trabajo de otros compa\u00f1eros fue precisamente el demostrar primero que los tintoreros ten\u00edan raz\u00f3n&#8221;, dijo Javier Acevedo Garc\u00eda, uno de esos bi\u00f3logos. Comprob\u00f3 que la devastaci\u00f3n &#8211;especialmente la desaparici\u00f3n de los caracoles m\u00e1s grandes, de unos 40 a\u00f1os de edad&#8211; era cierta. Sin la interferencia de los pescadores, estas poblaciones tardar\u00edan unos 20 a\u00f1os en recuperar sus niveles anteriores, seg\u00fan su investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Conseguir que las autoridades actuaran no fue f\u00e1cil, seg\u00fan Turok, quien entonces trabajaba para el gobierno. &#8220;El medioambiente no estaba en la agenda&#8221;, dijo. Tras a\u00f1os de campa\u00f1a, en 1988, los tintoreros y sus aliados consiguieron la protecci\u00f3n federal de los caracoles conocidos cient\u00edficamente como <em>Plicopurpura pansa<\/em>.<\/p>\n<p>Pero ahora parece que la especie que el grupo se esforz\u00f3 por salvar podr\u00eda no ser una especie en absoluto. Desde entonces, los estudios cient\u00edficos han sugerido que los caracoles productores de colorantes podr\u00edan ser miembros de <em>P. columellaris<\/em>, una especie diferente y desprotegida que se encuentra en los mismos h\u00e1bitats costeros. Los editores del <a href=\"https:\/\/www.marinespecies.org\/aphia.php?p=taxdetails&amp;id=396948\" rel=\"nofollow\">Registro Mundial de Especies Marinas<\/a>, una base de datos en l\u00ednea mantenida por un grupo internacional de especialistas, han determinado que el nombre <em>Plicopurpura pansa<\/em> no es v\u00e1lido.<\/p>\n<p>Los mixtecos ven dos grupos distintos de caracoles. Los moluscos que utilizan segregan m\u00e1s colorante, y sus conchas no son tan gruesas. Los bi\u00f3logos tambi\u00e9n han observado variaciones en la anatom\u00eda interna de los caracoles, como el n\u00famero y la ubicaci\u00f3n de los dientes microsc\u00f3picos de la r\u00e1dula, un \u00f3rgano de alimentaci\u00f3n largo y en forma de cinta que los caracoles utilizan como ralladores de queso para penetrar en las conchas de otros moluscos.<\/p>\n<p>Sin embargo, la diversidad f\u00edsica no siempre indica divisiones a nivel de especie.<\/p>\n<p>&#8220;La gente &#8216;descubre&#8217; repetidamente caracoles de este grupo y les da nombres&#8221;, dijo Martine Claremont, quien escribi\u00f3 su tesis sobre <em>Rapaninae<\/em>, la subfamilia a la que pertenecen los caracoles oaxaque\u00f1os. En los dos \u00faltimos siglos, explic\u00f3, los cient\u00edficos entusiastas han bautizado nuevas especies con base en individuos distintivos, lo que ha dado lugar a m\u00faltiples nombres superpuestos.<\/p>\n<p>Cuando los cient\u00edficos identifican redundancias, el nombre m\u00e1s antiguo &#8211;en este caso <em>P. columellaris<\/em>&#8212; tiene prioridad.<\/p>\n<p>A primera vista, estas clasificaciones pueden parecer cosas muy especializadas de biolog\u00eda. \u00bfQu\u00e9 diferencia hace un poco de nomenclatura latina? Los cambios en los nombres cient\u00edficos pueden tener consecuencias para los animales y para los conservacionistas que los defienden.<\/p>\n<p>&#8220;La ley protege una especie que no est\u00e1 reconocida por la comunidad cient\u00edfica&#8221;, dijo Sonia Hernandez, bi\u00f3loga del Olive-Harvey College de Chicago. &#8220;Por lo tanto, alguien potencialmente podr\u00eda recolectar el molusco y no ser castigado por ninguna aplicaci\u00f3n de la ley. No estar\u00edan infringiendo ninguna ley&#8221;.<\/p>\n<p>Aunque Hernandez y otros cient\u00edficos afirman que es necesario investigar m\u00e1s para aclarar la relaci\u00f3n entre los caracoles, les preocupa que la incertidumbre pueda crear resquicios para que una empresa recolecte los caracoles restantes, y que una antigua tradici\u00f3n mixteca desaparezca con ellos.<\/p>\n<p>Las culturas de toda Am\u00e9rica Central antiguamente recolectaban el tinte de los caracoles, pero ahora, en un mundo de pigmentos sint\u00e9ticos baratos, Avenda\u00f1o y su familia son de los pocos que mantienen viva esta pr\u00e1ctica. Para recoger el tinte, separan los moluscos de las rocas y presionan sus patas gomosas hasta que un l\u00edquido cremoso brota del interior de sus conchas. A continuaci\u00f3n, vierten el l\u00edquido en madejas de hilo de algod\u00f3n envueltas alrededor de sus mu\u00f1ecas. Expuestas al aire y a la luz solar, las fibras se transforman. El amarillo liquen se convierte en verde pavo real y, finalmente, en brillantes tonos de p\u00farpura.<\/p>\n<p>Te\u00f1ir el hilo es un trabajo peligroso. &#8220;A veces nos arriesgamos la vida para poder llevar ese color a casa&#8221;, dijo el hijo de Avenda\u00f1o, Rafael Avenda\u00f1o L\u00f3pez. Los Avenda\u00f1o han perdido a familiares que resbalaron en las rocas y se ahogaron en el impredecible oleaje. Preservar las tradiciones ancestrales, dicen, vale la pena el peligro.<\/p>\n<p>En diciembre, los tintoreros mixtecos y los cient\u00edficos invitaron a Hernandez y a Oscar Pineda-Catalan, bi\u00f3logo conservacionista de la Universidad de Chicago, a realizar un an\u00e1lisis anat\u00f3mico y gen\u00e9tico para responder de una vez por todas a la cuesti\u00f3n de la especie. El equipo de marido y mujer afirma que los estudios anteriores no han sido lo bastante detallados para ser concluyentes.<\/p>\n<p>&#8220;Es realmente importante que una descripci\u00f3n completa y rigurosa de la especie incorpore datos tanto morfol\u00f3gicos como moleculares&#8221;, dijo Pineda-Catalan. Se\u00f1al\u00f3 que los investigadores anteriores han basado sus conclusiones solo en uno u otro. &#8220;Necesitamos un poco m\u00e1s de informaci\u00f3n&#8221;, dijo.<\/p>\n<p>Cuando los doctores Hernandez y Pineda-Catalan llevaron a cabo el experimento, instalaron un laboratorio improvisado en un Airbnb rural cerca de las bah\u00edas de Huatulco para dar acceso a sus colaboradores mixtecos. Los bi\u00f3logos dijeron que quer\u00edan evitar la larga historia de investigadores que se abalanzan, toman muestras y se las llevan a instalaciones inaccesibles.<\/p>\n<p>&#8220;El laboratorio tradicional est\u00e1 formado por personas que llevan batas de laboratorio, y los no cient\u00edficos est\u00e1n fuera, y los cient\u00edficos est\u00e1n dentro, y ellos son los \u00fanicos que poseen los conocimientos y las habilidades&#8221;, dijo Hernandez. Este sistema ha tendido a excluir a las comunidades ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>&#8220;Era importante estar ah\u00ed&#8221;, dijo el m\u00e1s joven de los Avenda\u00f1o.<\/p>\n<p>&#8220;Del campo conocemos todo. Nadie nos puede ense\u00f1ar lo que sabemos del campo&#8221;, dijo. &#8220;Es un conocimiento ancestral que nos dejaron nuestros antepasados. Pero en cuestiones cient\u00edficas, en cuestiones de biolog\u00eda&#8221;, a\u00f1adi\u00f3, &#8220;no tenemos ese conocimiento, \u00bfno? Y las herramientas m\u00e1s que nada para poder saber que tipo de sangre es o qu\u00e9 tipo de ADN es&#8221;.<\/p>\n<p>Las condiciones de la caba\u00f1a r\u00fastica obligaron a los cient\u00edficos a improvisar. Las luces de la caba\u00f1a eran tenues, el espacio apenas era est\u00e9ril y la presencia de otros invertebrados amenazaba con arruinar las muestras. &#8220;Anoche encontramos un escorpi\u00f3n entre las s\u00e1banas&#8221;, dijo Hernandez mientras se sentaba ante un microscopio de disecci\u00f3n colocado en una mesa desvencijada de la cocina convertida en laboratorio. Aun as\u00ed, pudieron llevar a cabo con \u00e9xito el experimento.<\/p>\n<p>Tras medir, fotografiar y diseccionar los caracoles, los cient\u00edficos tomaron biopsias, y extrajeron y purificaron el ADN. A continuaci\u00f3n, ejecutaron una reacci\u00f3n en cadena de la polimerasa, un proceso a veces denominado fotocopia molecular, que genera millones de copias de genes relevantes. Con suficientes copias, los cient\u00edficos pueden secuenciar y comparar el ADN de distintas muestras. Cuanto m\u00e1s parecidas sean dos secuencias, m\u00e1s probable es que los espec\u00edmenes pertenezcan a la misma especie.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos y los tintoreros, que enviaron el ADN al Instituto Nacional de Medicina Gen\u00f3mica de Ciudad de M\u00e9xico para su procesamiento, ahora esperan las secuencias.<\/p>\n<p>Rafael Avenda\u00f1o L\u00f3pez dijo que no estaba nervioso por los resultados. No importa de qu\u00e9 especie sean los caracoles, dijo, van a &#8220;seguir protegiendo, seguir luchando para este proteger al caracol&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>This post was originally published on this site.Apenas hab\u00eda salido el sol sobre el oc\u00e9ano Pac\u00edfico cuando una peque\u00f1a lancha motora que transportaba a un equipo de artesanos ind\u00edgenas y bi\u00f3logos mexicanos ech\u00f3 el ancla en una cala rocosa cerca de las bah\u00edas de Huatulco. 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