{"id":7413,"date":"2026-04-30T12:42:26","date_gmt":"2026-04-30T17:42:26","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=7413"},"modified":"2026-04-30T12:42:26","modified_gmt":"2026-04-30T17:42:26","slug":"resena-de-el-diablo-viste-a-la-moda-2-una-rapsodia-en-azul-ceruleo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=7413","title":{"rendered":"Rese\u00f1a de &#8216;El diablo viste a la moda 2&#8217;: una rapsodia en azul cer\u00faleo"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/04\/30\/espanol\/cultura\/resena-diablo-viste-moda-2.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><p>Andy (Anne Hathaway) y Miranda (Meryl Streep) vuelven a enfrentarse, pero ahora sus antagonismos palidecen ante un cambio mundial que trastorna sus vidas.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que Andy Sachs, la hero\u00edna periodista de <em>El diablo viste a la moda<\/em>, vio a su n\u00e9mesis titular, se encontraba en Nueva York, rumbo a lo desconocido. Era 2006, George W. Bush estaba en la Casa Blanca, Estados Unidos libraba una guerra en Medio Oriente y el periodismo estaba contra las cuerdas. Un estudio <a href=\"https:\/\/assets.pewresearch.org\/files\/journalism\/State-of-the-News-Media-Report-2006-FINAL.pdf\" rel=\"nofollow\">del Centro de Investigaciones Pew<\/a> de ese a\u00f1o pregunt\u00f3 si la \u00e9poca ser\u00eda recordada como el momento en que el periodismo impreso hab\u00eda empezado a morir. Un punto brillante, aparentemente inmarcesible, de la industria fue el n\u00famero de septiembre de Vogue, que ese a\u00f1o &#8211;con <a href=\"https:\/\/www.vogue.com\/article\/kirsten-dunst-teen-queen\" rel=\"nofollow\">Kirsten Dunst<\/a> vestida de Mar\u00eda Antonieta en la portada&#8211; public\u00f3 840 p\u00e1ginas repletas de anuncios.<\/p>\n<p>Basada en la novela hom\u00f3nima de Lauren Weisberger, un \u00e9xito de ventas de 2003, la primera pel\u00edcula es una historia ligera y mordaz de madurez profesional, centrada en las mimadas aventuras de Andy (Anne Hathaway) tras ser contratada como ayudante en la ficticia revista de moda Runway. Cuando se public\u00f3 el libro, Weisberger insisti\u00f3 en que Miranda Priestly, la temible reina de Runway, no estaba basada en la veterana editora de Vogue, Anna Wintour, algo que nadie crey\u00f3, pero que aliment\u00f3 con creces los rumores. Al final, no import\u00f3 demasiado. El papel de Meryl Streep como Miranda fue tan v\u00edvido, tan fuerte y tan detallado que la interpretaci\u00f3n se sostuvo por s\u00ed misma; casi era f\u00e1cil olvidar que el personaje podr\u00eda haberse inspirado en alguna persona.<\/p>\n<p>[Video: <a href=\"http:\/\/youtube.com\/embed\/PMd1at7OwiE\" rel=\"nofollow\">Watch on YouTube.<\/a>]<\/p>\n<p>Andy y Miranda vuelven a enfrentarse en <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=PMd1at7OwiE\" rel=\"nofollow\"><em>El diablo viste a la moda 2<\/em><\/a>, pero ahora sus antagonismos palidecen ante el cambio mundial impulsado por internet que est\u00e1 trastornando sus vidas de forma violenta. Al igual que la primera pel\u00edcula, la segunda es una elegante distracci\u00f3n con risas agudas y afiladas, montones de prendas de alta costura y toques de drama ligero. Es estrat\u00e9gicamente aspiracional y presenta un mundo en apariencia envidiable de riqueza inimaginable, al que critica con total seriedad antes de que sus personajes se suban a un coche con un precio de seis cifras. Andy, ahora convertida en una periodista seria y galardonada, habla de encontrar hallazgos de alta costura de segunda mano y aborda la \u00e9tica de los apartamentos caros no mucho antes de mudarse al suyo.<\/p>\n<p>Uno de los placeres f\u00e1ciles de la primera pel\u00edcula es que su enfoque c\u00f3mplice y astuto de los excesos hiperb\u00f3licos de Miranda y sus secuaces te disuad\u00eda de pensar demasiado en los costos reales (personales, sociales, medioambientales) de este mundo de altos vuelos. La segunda pel\u00edcula, por el contrario, gira en torno a una serie de crisis, comenzando con dos tristemente familiares &#8211;Andy pierde su trabajo cuando su publicaci\u00f3n cierra, y Runway se ve envuelta en un esc\u00e1ndalo de explotaci\u00f3n laboral&#8211; que preparan el escenario para la cat\u00e1strofe existencial m\u00e1s grande que est\u00e1 por llegar. Poco despu\u00e9s de ser despedida, Andy vuelve a Runway para ayudar a reparar la reputaci\u00f3n de la publicaci\u00f3n, una misi\u00f3n de rescate que se vuelve m\u00e1s intensa debido a las amenazas financieras a las que se enfrentan la revista y su dominatriz en jefe. Tambi\u00e9n tiene algo de relleno (facial y narrativo) y un inter\u00e9s amoroso, todo intrascendente.<\/p>\n<p>Las agon\u00edas del periodismo dan a la secuela un poco m\u00e1s de peso que la original, aunque en realidad los problemas que siguen sacudiendo al Cuarto Poder son solo una parte de lo que ha inquietado a Andy y Miranda, as\u00ed como a sus colegas. Tambi\u00e9n regresa a la acci\u00f3n la viperina Emily, interpretada por Emily Blunt, otra de las antiguas ayudantes de Miranda, y Nigel, el elegante y siempre fiel segundo de Miranda, interpretado por Stanley Tucci. Emily trabaja ahora en Dior, lo que significa que la marca est\u00e1 muy presente en toda la pel\u00edcula. Tambi\u00e9n sigue dando problemas a Andy, un papel que asume con ferocidad cuando se l\u00eda con un multimillonario de la tecnolog\u00eda, Benji Barnes (un irreconocible Justin Theroux como un tipo al estilo Jeff Bezos), un pat\u00e1n sonriente que es mucho m\u00e1s monstruoso de lo que Miranda podr\u00eda ser jam\u00e1s.<\/p>\n<p>A medida que la historia salta de Nueva York a Europa y viceversa, el director David Frankel mantiene un ritmo \u00e1gil al intercalar las escenas de conversaciones entre im\u00e1genes de la ciudad y tomas salivantes de vastas mansiones. Con gran acierto, les da a sus cuatro protagonistas mucho espacio para lucir su talento c\u00f3mico; est\u00e1 claro que se divierten, lo que aumenta el placer de ver a actores talentosos en plena forma. Y como el guion de Aline Brosh McKenna da a Miranda m\u00e1s cosas que hacer, Streep encuentra nuevas capas y matices para un personaje que, en su primera aparici\u00f3n, no hizo mucho m\u00e1s que destrozar a empleados aterrorizados en voz baja o dejar caer su abrigo sobre el escritorio de una asistente.<\/p>\n<p>La transformaci\u00f3n de Miranda a lo largo de las dos pel\u00edculas, de un poder casi m\u00edtico a una repentina v\u00edctima humana casi impactantemente vulnerable de un poder a\u00fan m\u00e1s peligroso, resalta los temas de la pel\u00edcula con una crudeza y una relevancia contempor\u00e1nea innegables. Como su predecesora &#8211;y como muchas otras pel\u00edculas de Hollywood que se burlan inofensivamente de los ricos y famosos&#8211; <em>El diablo viste de a la moda 2<\/em> te invita a un reino de privilegios selectos que te anima a desear y a re\u00edrte de ellos. Al fin y al cabo, la lujuria es buena para los negocios, y la risa ayuda a aliviar el resentimiento de clase. Este sentimiento puede sonar c\u00ednico, pero comparado con el mundo deshumanizado que Barnes, el sonriente multimillonario tecnol\u00f3gico, amenaza con desencadenar, resulta positivamente ut\u00f3pico.<\/p>\n<p><em>El diablo viste a la moda 2<\/em>Clasificada PG-13 por explotaci\u00f3n y desesperaci\u00f3n. Duraci\u00f3n: 1 hora 59 minutos. En cines.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/manohla-dargis\" rel=\"nofollow\">Manohla Dargis<\/a><\/em> es la cr\u00edtica principal de cine del Times.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>This post was originally published on this site.Andy (Anne Hathaway) y Miranda (Meryl Streep) vuelven a enfrentarse, pero ahora sus antagonismos palidecen ante un cambio mundial que trastorna sus vidas. 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