{"id":8056,"date":"2026-05-05T21:35:04","date_gmt":"2026-05-06T02:35:04","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=8056"},"modified":"2026-05-06T04:21:40","modified_gmt":"2026-05-06T10:21:40","slug":"el-secreto-para-comer-menos-es-amar-la-comida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=8056","title":{"rendered":"\u00bfEl secreto para comer menos es amar la comida?"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/05\/05\/espanol\/estilos-de-vida\/comer-adelgazar-placer.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>Se suele pensar que nos deleitamos tanto con la comida que consumimos mucha m&aacute;s cantidad de la que necesitamos. Pero &iquest;y si el verdadero problema es que no la gozamos lo suficiente?<\/p>\n<p>Para muchas personas, perder peso y no recuperarlo es extremadamente dif&iacute;cil. Casi dos de cada cinco estadounidenses padecen obesidad. Alrededor de uno de cada ocho es diab&eacute;tico. En Estados Unidos, el gasto en medicamentos GLP-1, una clase de f&aacute;rmacos utilizados para tratar ambas afecciones, aproximadamente se quintuplic&oacute; de 2018 a 2023, cuando super&oacute; los 70.000 millones de d&oacute;lares.<\/p>\n<p>La explicaci&oacute;n habitual es que disfrutamos tanto de la comida que consumimos mucha m&aacute;s cantidad de la que nuestro cuerpo necesita. Los cient&iacute;ficos lo explican as&iacute;: las se&ntilde;ales hed&oacute;nicas &#8211;el placer&#8211; ganan la partida a las se&ntilde;ales homeost&aacute;ticas internas que deber&iacute;an indicarnos cu&aacute;ndo hemos comido suficiente.<\/p>\n<p>Muchos estudios sobre la teor&iacute;a hed&oacute;nica del hambre se enfocan en el deseo intenso que provoca el sabor de los alimentos muy procesados, que se ha denominado &#8220;hiperpalatabilidad&#8221;. Otras investigaciones relacionadas estudian el efecto reforzador de la dopamina, a veces denominada el &#8220;neurotransmisor del bienestar&#8221; y, seg&uacute;n la interpretaci&oacute;n popular, la v&iacute;a hacia el placer. Desde este punto de vista de la sobrealimentaci&oacute;n, el placer nos est&aacute; matando.<\/p>\n<p>A nivel intuitivo, podemos pensar que esto tiene sentido. Cuando engordamos, decimos que nos hemos excedido. Hacer dieta se entiende como un ejercicio de abnegaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero algunos m&eacute;dicos, dietistas y otros observadores se preguntan si no lo hemos entendido todo al rev&eacute;s. Quiz&aacute; todos esos problemas de salud no sean consecuencia de disfrutar demasiado de la comida. &iquest;Y si el verdadero problema es que no la disfrutamos lo suficiente?<\/p>\n<p><em>En defensa del placer<\/em><\/p>\n<p>Dana Small, una de las principales expertas mundiales en la neurociencia de las decisiones alimentarias, se enter&oacute; hace 16 a&ntilde;os de que sus propias decisiones la hab&iacute;an llevado al borde de la diabetes de tipo 2.<\/p>\n<p>Deseosa de enmendar su camino mientras a&uacute;n era meramente prediab&eacute;tica, Small se puso a dieta. La visi&oacute;n habitual de las dietas podr&iacute;a llevarnos a pensar que su nuevo r&eacute;gimen consistir&iacute;a en un arduo camino de autodisciplina y br&oacute;coli al vapor.<\/p>\n<p>Sin embargo, ya hab&iacute;a hecho dietas privativas sin alegr&iacute;a y no funcionaron, al menos no durante mucho tiempo. Esta vez tom&oacute; la direcci&oacute;n opuesta.<\/p>\n<p>Empez&oacute; a aprender por s&iacute; misma una forma m&aacute;s sana de comer, enfocada en alimentos de bajo &iacute;ndice gluc&eacute;mico y antiinflamatorios. Una consideraci&oacute;n importante en los alimentos que finalmente eligi&oacute;, guiada por todo lo que sab&iacute;a sobre los mecanismos de recompensa y refuerzo, fue cu&aacute;nto los disfrutaba: &#8220;Cuanto m&aacute;s placer, mejor&#8221;, dijo.<\/p>\n<p>Cualquier dietista respetable te dir&aacute; que las frambuesas tienen un &iacute;ndice gluc&eacute;mico relativamente bajo. Small fue un paso m&aacute;s all&aacute; y busc&oacute; en los mercados las frambuesas m&aacute;s dulces y maduras. Su teor&iacute;a era que cuanto mejor supieran, tendr&iacute;a m&aacute;s probabilidades de comerlas y menos de ceder a las tentaciones de los bocadillos azucarados y la comida r&aacute;pida.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n se ense&ntilde;&oacute; a s&iacute; misma un nuevo repertorio de recetas sanas que se ajustaban a su apretada agenda y pod&iacute;an quedarse d&iacute;as en el refrigerador. Tambi&eacute;n en este caso sigui&oacute; el principio de la frambuesa, y buscaba alimentos que sab&iacute;a que le har&iacute;a ilusi&oacute;n comer. En la rotaci&oacute;n estaba un salteado de verduras con pollo o tofu, generosamente condimentado con c&uacute;rcuma, comino, cilantro y ajo, y servido sin arroz. Eliminar el pan, la pasta y el arroz, y comer otras cosas que le gustaban mucho, la ayud&oacute; a perder medio kilo a la semana. Ya no es prediab&eacute;tica y su peso, unos 18 kilos menos de lo que era antes, es bastante estable.<\/p>\n<p>Desde entonces, Small, profesora de la Universidad McGill, ha publicado una serie de art&iacute;culos en los que sugiere que la comunidad cient&iacute;fica est&aacute; confundida sobre el papel del placer en la sobrealimentaci&oacute;n y la obesidad.<\/p>\n<p>&#8220;Creo que el placer puede ayudar a comer menos, en lugar de m&aacute;s&#8221;, dijo.<\/p>\n<p>Cuando Small empez&oacute; su dieta de la frambuesa, sab&iacute;a m&aacute;s sobre el estudio del placer que la mayor&iacute;a de las personas que comen. Ten&iacute;a formaci&oacute;n en ciencias sensoriales y hab&iacute;a trabajado con las herramientas que utilizan quienes las investigan para medir las preferencias y la intensidad del agrado o desagrado. Tambi&eacute;n sab&iacute;a que esas herramientas rara vez se utilizaban en la investigaci&oacute;n sobre la sobrealimentaci&oacute;n, especialmente en los estudios con animales que ayudaron a establecer el efecto reforzador de la dopamina sobre la obesidad.<\/p>\n<p>Y cada vez que ve&iacute;a que estas investigaciones se reduc&iacute;an a la idea de que el placer conduc&iacute;a a comer en exceso, estaba segura de que algo no cuadraba.<\/p>\n<p>Small establece una distinci&oacute;n entre las dos rutas principales por las que las se&ntilde;ales de refuerzo viajan al cerebro. A una la llama la v&iacute;a alta. Se activa por cosas que ocurren en la boca, dijo, por &#8220;el gusto, el sabor y el placer&#8221;. La otra, la v&iacute;a baja, es la v&iacute;a de la dopamina. Se enciende despu&eacute;s de que la comida se haya masticado, tragado y metabolizado parcialmente.<\/p>\n<p>En un art&iacute;culo titulado &#8220;En defensa del placer&#8221;, <a href=\"https:\/\/pmc.ncbi.nlm.nih.gov\/articles\/PMC12614546\/\" rel=\"nofollow\">publicado en la revista PLOS Biology<\/a> en noviembre, Small y otro cient&iacute;fico, Justin Sung, sosten&iacute;an que &#8220;es poco probable que comer por placer impulse la epidemia de obesidad&#8221;. El verdadero villano, escribieron, es m&aacute;s probable que est&eacute; al acecho en la v&iacute;a baja, donde los alimentos repletos de grasa y calor&iacute;as pueden provocar una recompensa en forma de un golpe de dopamina.<\/p>\n<p>Pueden hacerlo aunque no sean especialmente sabrosos. David Ludwig, director del Centro de Prevenci&oacute;n de la Obesidad del Hospital Infantil de Boston, <a href=\"https:\/\/journals.plos.org\/plosmedicine\/article?id=10.1371\/journal.pmed.1005025\" rel=\"nofollow\">ha argumentado en contra de la teor&iacute;a popular<\/a> de que nos damos atracones de alimentos procesados porque son &#8220;hiperpalatables&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Es un t&eacute;rmino tan evocador&#8221;, dijo Ludwig. &#8220;Te vienen im&aacute;genes de qu&iacute;micos industriales que a&ntilde;aden vilmente ingredientes a los alimentos para programarnos a comer en exceso. El problema es que hay muy pocas pruebas de que estos alimentos ultraprocesados sean m&aacute;s sabrosos que cualquier otra cosa&#8221;.<\/p>\n<p>Lo que s&iacute; tienen es una abundancia de carbohidratos simples que hacen que los niveles de az&uacute;car en sangre aumenten r&aacute;pidamente y luego vuelvan a caer. Ludwig argumenta que es el choque lo que nos hace darnos un atrac&oacute;n, no el sabor. Si alguna vez has navegado en tu tel&eacute;fono sin poder detenerte, fumado un cigarro tras otro o alimentado una m&aacute;quina tragamonedas, sabr&aacute;s que es posible seguir haciendo una actividad supuestamente placentera mucho despu&eacute;s de que haya dejado de proporcionar placer.<\/p>\n<p>Otra prueba de que el hedonismo autoindulgente no es responsable de la epidemia de obesidad: &#8220;La gran mayor&iacute;a&#8221; de las personas que toman medicamentos GLP-1 parecen ser capaces de sentir placer por la comida, aunque coman menos, dijo Louis Aronne, profesor del Centro Integral de Control de Peso de Weill Cornell Medicine en Nueva York.<\/p>\n<p>&#8220;Vemos personas que tienen un cambio en lo que disfrutan&#8221;, dijo Aronne. Aunque los cambios en la conducta alimentaria y en el peso var&iacute;an mucho, a algunas personas que toman los f&aacute;rmacos les resulta m&aacute;s f&aacute;cil elegir verduras, &#8220;en lugar de que su vida gire en torno a alimentos muy procesados&#8221;.<\/p>\n<p><em>Hacer que la lechuga sea divertida<\/em><\/p>\n<p>Esto tambi&eacute;n puede hacerse sin f&aacute;rmacos, como demostr&oacute; Small cuando sustituy&oacute; muchos de los carbohidratos de su cocina por frutas y verduras maduras. Pero, como ella admite, &#8220;es un lujo que la mayor&iacute;a no puede permitirse&#8221;.<\/p>\n<p>Se refer&iacute;a a algo m&aacute;s que al <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/03\/27\/espanol\/precio-frambuesas-mexico-guerra-iran.html\" rel=\"nofollow\">precio de las moras frescas<\/a>. El tiempo y la energ&iacute;a escasean al final de la jornada laboral. Los consejos sobre nutrici&oacute;n vienen de todas direcciones, rara vez coinciden y pueden ser dif&iacute;ciles de aplicar en el supermercado. Llegar a la caja con un carrito lleno de art&iacute;culos sobre los que sientas seguridad parece requerir un doctorado.<\/p>\n<p>De hecho, Marion Nestle, quien tiene un doctorado en biolog&iacute;a molecular, as&iacute; como un m&aacute;ster en salud p&uacute;blica, todav&iacute;a se sent&iacute;a perdida en el supermercado cuando empez&oacute; la investigaci&oacute;n para su libro <a href=\"https:\/\/www.foodpolitics.com\/what-to-eat-now-pub-date-november-11\/\" rel=\"nofollow\"><em>What to Eat Now<\/em><\/a>, publicado el a&ntilde;o pasado. El libro intenta proporcionar una gu&iacute;a sencilla y directa de los pasillos de los supermercados en sus m&aacute;s de 700 p&aacute;ginas. No es de extra&ntilde;ar que llevar una dieta sana y equilibrada parezca una tarea escolar para tanta gente.<\/p>\n<p>Mientras tanto, se gastan miles de millones de d&oacute;lares para persuadir a los consumidores de que la comida r&aacute;pida, las bebidas azucaradas y los bocadillos son un camino r&aacute;pido hacia la alegr&iacute;a. Es probable que los ni&ntilde;os que han sido bombardeados desde su nacimiento por las mascotas animadas de los cereales vean las manzanas y la coliflor como algo muy exc&eacute;ntrico, si no es que repugnante.<\/p>\n<p>Para defender estas rarezas comestibles, la periodista gastron&oacute;mica brit&aacute;nica Bee Wilson ayud&oacute; a fundar el grupo sin fines de lucro <a href=\"https:\/\/www.tasteeducation.com\/\" rel=\"nofollow\">TastEd<\/a>, que forma a los profesores del Reino Unido para que hagan que los alumnos huelan, hurguen, aprieten, miren e incluso prueben frutas y verduras frescas.<\/p>\n<p>&#8220;A estos ni&ntilde;os nunca se les ha ense&ntilde;ado que el br&oacute;coli, las manzanas o la lechuga es algo que les podr&iacute;a gustar&#8221;, dijo Wilson. &#8220;Les han dicho: &#8216;Come cinco al d&iacute;a&#8217;. Pero ninguna de esas cosas hace que alguien, y menos un ni&ntilde;o, quiera tomar una y com&eacute;rsela&#8221;.<\/p>\n<p>Las campa&ntilde;as de salud p&uacute;blica para comer bien parecen recurrir a im&aacute;genes que no han cambiado mucho desde la d&eacute;cada de 1950, y en gran medida est&aacute;n basadas en productos crudos y brillantes de aspecto m&aacute;s bien sobrio. La nutrici&oacute;n nunca ha tenido nada ni remotamente parecido a los anuncios que aparecieron durante el auge de la epidemia de SIDA que promov&iacute;an el sexo seguro con im&aacute;genes de j&oacute;venes atractivos, llenos de deseo y entrelazados. En lugar de combatir el placer, aquellas campa&ntilde;as lo reconoc&iacute;an como un poderoso motivador y lo alistaban para la causa.<\/p>\n<p>Esta es m&aacute;s o menos la t&aacute;ctica que adopt&oacute; Ezekiel J. Emanuel al titular su nuevo libro sobre h&aacute;bitos para una vida sana <em>Eat Your Ice Cream<\/em>.<\/p>\n<p>&#8220;Gran parte de la conversaci&oacute;n sobre el bienestar gira en torno a la abnegaci&oacute;n&#8221;, dijo Emanuel, bio&eacute;tico y onc&oacute;logo de la Universidad de Pensilvania. Cree que ese enfoque es err&oacute;neo. &#8220;Si todo lo que haces es impedirte hacer cosas, no tendr&aacute;s fuerza de voluntad&#8221;.<\/p>\n<p>Algunas de las sugerencias de su libro, como mantenerse alejado de los refrescos, no son controvertidas. Pero aprueba el alcohol, a pesar de sus riesgos. Mientras no tomes m&aacute;s de tres o cuatro copas a la semana, dice Emanuel, es &uacute;til para facilitar el placer claramente humano de sentarse juntos alrededor de una mesa. Se&ntilde;ala estudios que demuestran que la interacci&oacute;n social puede reducir la depresi&oacute;n, el estr&eacute;s y la ansiedad. En un sentido m&aacute;s amplio, sin embargo, compartir buena comida y bebida es una de las principales formas de dar sentido a nuestras vidas.<\/p>\n<p>&#8220;La vida tiene que tener un prop&oacute;sito, y parte de ese prop&oacute;sito tiene que ser disfrutar&#8221;, dijo.<\/p>\n<p><em>Un bocado a la vez<\/em><\/p>\n<p>Una de las defensas m&aacute;s influyentes de la idea de que el placer puede situarse en el centro de una dieta equilibrada se origin&oacute; fuera de la medicina occidental.<\/p>\n<p>En 1979, Jon Kabat-Zinn, bi&oacute;logo molecular, convenci&oacute; al Centro M&eacute;dico de la Universidad de Massachusetts para que le permitiera trabajar con pacientes cuyo dolor cr&oacute;nico y otros s&iacute;ntomas estaban fuera del alcance de los tratamientos tradicionales. Su nuevo programa, la reducci&oacute;n del estr&eacute;s basada en la atenci&oacute;n plena, proced&iacute;a de su estudio de la meditaci&oacute;n budista. Kabat-Zinn ense&ntilde;&oacute; a los pacientes a sintonizar la pantalla parpadeante de la conciencia, y a tomar nota de los pensamientos, sentimientos y sensaciones &#8211;de la tristeza a la alegr&iacute;a, del dolor al placer&#8211; a medida que aparec&iacute;an.<\/p>\n<p>Cuando ese m&eacute;todo se aplic&oacute; a personas con relaciones problem&aacute;ticas con la comida se convirti&oacute; en una pr&aacute;ctica conocida como alimentaci&oacute;n o comer consciente. En lugar de basarse en datos externos como, por ejemplo, cu&aacute;ntas calor&iacute;as hay en una papa a la francesa, la alimentaci&oacute;n consciente anima a poner atenci&oacute;n a la experiencia real de oler una papa a la francesa, morderla, notar la forma en que la sal golpea la lengua, si el interior est&aacute; firme o harinoso o hueco.<\/p>\n<p>Prestar mucha atenci&oacute;n a estas sensaciones casi obliga a la gente a comer m&aacute;s despacio. Pueden disfrutar de olores, sabores y texturas que antes estaban demasiado ansiosos, apresurados o distra&iacute;dos para percibir.<\/p>\n<p>&#8220;Comer es una de las cosas m&aacute;s placenteras que hacemos como seres humanos&#8221;, dijo Jan Chozen Bays, m&eacute;dico y maestro zen ordenado, quien ha escrito dos libros sobre la alimentaci&oacute;n consciente. Disfrutar la comida, dijo, nos ayuda a mantenernos vivos, como individuos y como especie.<\/p>\n<p>Bays ense&ntilde;a un ejercicio que denomina el m&eacute;todo de un bocado a la vez: masticar y saborear completamente un bocado antes de tomar otro, y notar c&oacute;mo se compara el placer de cada nuevo bocado con el del anterior. Le gusta utilizar cuadrados de chocolate. Cuando pide a la gente que tome nota de su placer mientras come, suelen decir que despu&eacute;s del tercer cuadrado, el chocolate ya no sabe tan bien.<\/p>\n<p>Muchos de nosotros nos enfrentar&iacute;amos a esto al comer otro cuadrado de chocolate, y luego otro, y nos damos un atrac&oacute;n en piloto autom&aacute;tico mientras intentamos recuperar el subid&oacute;n del primer bocado. &#8220;Eso no funciona porque los sensores de la nariz y la boca se fatigan&#8221;, dijo Bays. &#8220;Tienes que darles tiempo para que vuelvan&#8221;.<\/p>\n<p>Esperar a que tu paladar se restablezca para que cada bocado sepa bien significa, obviamente, comer a un ritmo m&aacute;s lento y pausado. Cuando haces esto, tiendes a comer menos. Una posible raz&oacute;n es que las se&ntilde;ales hormonales y de otros tipos que env&iacute;a el est&oacute;mago cuando est&aacute; lleno pueden tardar unos 20 minutos en llegar al cerebro, lo cual es mucho tiempo si est&aacute;s devorando macarrones con queso mientras revisas tu tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>&#8220;Si comemos por placer y prestamos atenci&oacute;n, no nos excederemos porque nuestro cuerpo nos dir&aacute; de forma natural cu&aacute;ndo ha comido suficiente&#8221;, dijo Judson Brewer, director de investigaci&oacute;n e innovaci&oacute;n del Centro de Atenci&oacute;n Plena de la Universidad Brown. &#8220;Tenemos que entrenarlo un poco. Pero el mecanismo est&aacute; dispuesto&#8221;.<\/p>\n<p>Varios estudios han descubierto que el entrenamiento en atenci&oacute;n plena tiene un efecto significativo en la reducci&oacute;n de los atracones y la alimentaci&oacute;n emocional. Algunos han encontrado un efecto m&aacute;s d&eacute;bil en la p&eacute;rdida de peso a corto plazo. No est&aacute; tan claro si ayuda a mantener el peso a largo plazo.<\/p>\n<p>Aun as&iacute;, sus m&eacute;todos se utilizan ampliamente en programas cl&iacute;nicos. Sus ideas han sido adoptadas por dietistas. Y su auge ha ayudado a reconciliar los conceptos de disfrute y alimentaci&oacute;n sana, que no se descut&iacute;an desde hac&iacute;a mucho tiempo.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/pete-wells\" rel=\"nofollow\">Pete Wells<\/a><\/em><em> <\/em>es reportero y cubre temas de comida. Ha sido cr&iacute;tico gastron&oacute;mico del Times desde 2012 hasta 2024. Anteriormente fue editor de la secci&oacute;n de Comida.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se suele pensar que nos deleitamos tanto con la comida que consumimos mucha m\u00e1s cantidad de la que necesitamos. Pero \u00bfy si el verdadero problema es que no la gozamos lo suficiente? Para muchas personas, perder peso y no recuperarlo es extremadamente dif\u00edcil. Casi dos de cada cinco estadounidenses padecen<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":8057,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[17],"class_list":["post-8056","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacional","tag-nyt-servicio-analitico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8056"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8056\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8058,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8056\/revisions\/8058"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8057"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}