{"id":9030,"date":"2026-05-11T17:03:03","date_gmt":"2026-05-11T22:03:03","guid":{"rendered":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=9030"},"modified":"2026-05-11T16:33:42","modified_gmt":"2026-05-11T22:33:42","slug":"en-colombia-los-hipopotamos-de-pablo-escobar-dividen-la-opinion-publica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cablesdenoticias.prensalibre.com\/?p=9030","title":{"rendered":"En Colombia, los hipop\u00f3tamos de Pablo Escobar dividen la opini\u00f3n p\u00fablica"},"content":{"rendered":"<p>This <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/05\/11\/espanol\/america-latina\/colombia-hipopotamos-pablo-escobar.html\" target=\"_blank\">post<\/a> was originally published on <a href=\"https:\/\/nytapi.wieck.com\/subscribed\/stories.xml?feedId=5BDTx&authKey=94e0c15c-491f-4d65-bdab-c7b42f57186e\" target=\"_blank\">this site<\/a>.<\/p><div>\n<p>Cuando cae la noche en el peque&ntilde;o pueblo colombiano de Doradal, la tranquilidad se ve interrumpida por los golpes sordos, h&uacute;medos y pesados de las mascotas no oficiales de la poblaci&oacute;n, que con sus 1300 kilos recorren parques, patios de escuelas y jardines.<\/p>\n<p>A lo largo del principal r&iacute;o de Colombia, las redes de pesca, antes llenas de bagres, aparecen m&aacute;s vac&iacute;as, transformadas por la estela de bestias que no deber&iacute;an estar all&iacute;.<\/p>\n<p>A los pescadores les aterroriza lanzar sus anzuelos por la noche.<\/p>\n<p>&#8220;A nosotros nos cambi&oacute; el estilo de vida&#8221;, dijo Giovanny Contreras, pescador, mientras navegaba con su barca ante los ojos saltones de un hipop&oacute;tamo macho que lo miraba fijamente.<\/p>\n<p>A miles de kil&oacute;metros de &Aacute;frica, de donde son originarios, los hipop&oacute;tamos se est&aacute;n multiplicando en el coraz&oacute;n de Colombia, donde se apoderan de los abrevaderos y se adentran cada vez m&aacute;s en la vida de las comunidades colombianas cercanas al r&iacute;o Magdalena.<\/p>\n<p>Empez&oacute; como el capricho de un capo de la droga: cuatro hipop&oacute;tamos que Pablo Escobar trajo como mascotas ex&oacute;ticas para su extensa finca en la d&eacute;cada de 1980. Ahora, una manada revoltosa ha atormentado a Colombia durante d&eacute;cadas.<\/p>\n<p>Cuando el capo <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/1993\/12\/03\/world\/head-of-medellin-cocaine-cartel-is-killed-by-troops-in-colombia.html\" rel=\"nofollow\">cay&oacute;<\/a> en 1993, su finca de 2000 hect&aacute;reas cay&oacute; con &eacute;l. Abandonados a su suerte en la exuberante naturaleza colombiana, los mam&iacute;feros semiacu&aacute;ticos hicieron lo que mejor saben hacer: descansar en el agua, pastar y procrear.<\/p>\n<p>En la actualidad, se calcula que unos 200 hipop&oacute;tamos, originarios de &Aacute;frica y declarados especie invasora en Colombia, vagan libremente, lo que provoca furia, afecto e intriga mundial. Los cient&iacute;ficos prev&eacute;n que su n&uacute;mero supere los 1000 ejemplares en 2035, lo que supone una amenaza potencial para el ecosistema colombiano.<\/p>\n<p>El gobierno de Colombia ha intentado reubicar a los hipop&oacute;tamos en todo el mundo, pero ha encontrado pocos interesados. Los veterinarios <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2023\/11\/18\/world\/americas\/colombia-hippos-pablo-escobar.html\" rel=\"nofollow\">han intentado castrarlos<\/a>, pero es una tarea peligrosa y tit&aacute;nica que requiere al menos ocho personas para atrapar, sedar y operar a cada animal.<\/p>\n<p>Entonces, en abril, las autoridades colombianas anunciaron <a href=\"https:\/\/www.minambiente.gov.co\/gobierno-activa-plan-de-choque-integral-para-frenar-expansion-y-crecimiento-poblacion-de-hipopotamos-en-colombia\/\" rel=\"nofollow\">un plan de 2 millones de d&oacute;lares<\/a> que hab&iacute;an intentado evitar: sacrificar la poblaci&oacute;n mediante la eutanasia de 80 hipop&oacute;tamos, mientras prosiguen los esfuerzos para reubicar al resto.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n el plan, que podr&iacute;a empezar este a&ntilde;o, los hipop&oacute;tamos que los cient&iacute;ficos puedan acorralar ser&aacute;n sacrificados mediante una inyecci&oacute;n qu&iacute;mica letal. A otros se les podr&iacute;a disparar entre los ojos y enterrarlos en el lugar, dijeron las autoridades.<\/p>\n<p>El plan ha enfrentado a grupos defensores de los derechos de los animales con conservacionistas que afirman que los hipop&oacute;tamos, que no tienen depredadores naturales en Colombia, podr&iacute;an desplazar a las especies aut&oacute;ctonas. Un multimillonario indio intervino con la <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2026\/04\/29\/espanol\/mundo\/ambani-india-hipopotamos-colombia.html\" rel=\"nofollow\">oferta<\/a> de dar a los animales condenados un hogar en su parque natural privado, pero no est&aacute; claro si el traslado intercontinental de 80 hipop&oacute;tamos es factible.<\/p>\n<p>El plan de sacrificio ha dividido a Doradal, donde se encuentra la hacienda que era de Escobar, y donde la &uacute;nica poblaci&oacute;n de hipop&oacute;tamos salvajes fuera de &Aacute;frica se ha convertido en un lucrativo motor tur&iacute;stico y ha definido la identidad de la poblaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n ha hecho resurgir el inquietante legado de Escobar en un pa&iacute;s que intenta enterrarlo.<\/p>\n<p>&#8220;Siento una divisi&oacute;n personal porque soy consciente de que, o eliminarlos o moverlos&#8221;, dijo Samy Casta&ntilde;o, de 35 a&ntilde;os, cuya casa est&aacute; enfrente de un estanque lleno de hipop&oacute;tamos. &#8220;Pero tambi&eacute;n son solo animales, animales que no tienen la culpa por las decisiones de Pablo Escobar&#8221;, a&ntilde;adi&oacute;, y culp&oacute; al gobierno colombiano de no haber tomado medidas decisivas hace a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Su hija Luciana, de 11 a&ntilde;os, intervino para decir que ella no quiere que los maten, recordando la vez que un hipop&oacute;tamo intent&oacute; asomar la cabeza por la ventana de la sala mientras ella ve&iacute;a la televisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Los hipop&oacute;tamos llevan mucho tiempo dando un toque de realismo m&aacute;gico a la vida cotidiana de Doradal.<\/p>\n<p>Los visitantes son recibidos por estatuas kitsch de hipop&oacute;tamos, los lugare&ntilde;os ofrecen excursiones para observar hipop&oacute;tamos y, <a href=\"https:\/\/es.mongabay.com\/2021\/11\/problema-hipopotamos-a-la-venta-colombia\/\" rel=\"nofollow\">seg&uacute;n reportes,<\/a> algunos residentes han robado cr&iacute;as de hipop&oacute;tamo para intentar criarlas como mascotas. Muchos habitantes miran a las bestias con una mezcla de orgullo, compasi&oacute;n y prudencia.<\/p>\n<p>Los hipop&oacute;tamos &#8211;los mam&iacute;feros terrestres m&aacute;s grandes despu&eacute;s de los elefantes y los rinocerontes&#8211; son notoriamente territoriales y capaces de correr m&aacute;s r&aacute;pido que los humanos. En &Aacute;frica han llegado a matar personas.<\/p>\n<p>Hasta ahora, los ataques en Colombia han sido escasos, a pesar de las an&eacute;cdotas de encuentros peligrosos con los animales durante sus recorridos para pastar al amanecer o al atardecer.<\/p>\n<p>En 2020, un hipop&oacute;tamo <a href=\"https:\/\/www.eltiempo.com\/colombia\/medellin\/enorme-hipopotamo-ataco-a-un-campesino-en-puerto-triunfo-494412\" rel=\"nofollow\">atac&oacute; a un campesino<\/a> que recog&iacute;a agua de un estanque, le rompi&oacute; las costillas y estuvo a punto de matarlo. Y en 2023, un conductor que circulaba por una autopista <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/world\/2023\/apr\/12\/calls-action-on-colombia-hippo-scourge-animal-dies-road-crash\" rel=\"nofollow\">choc&oacute; contra un hipop&oacute;tamo<\/a>; el impacto mat&oacute; al hipop&oacute;tamo, pero el conductor sali&oacute; ileso.<\/p>\n<p>Los expertos advierten que solo es cuesti&oacute;n de tiempo que mueran personas en este tipo de encuentros.<\/p>\n<p>&#8220;A medida que avanza la invasi&oacute;n de hipop&oacute;tamos, va a haber m&aacute;s probabilidades de accidentes&#8221;, dijo Katherine Corrales, experta en especies invasoras que trabaja para la agencia gubernamental de medio ambiente en Boyac&aacute;, una regi&oacute;n donde los hipop&oacute;tamos est&aacute;n proliferando. &#8220;En el mundo no hay un animal invasor que sea tan grande&#8221;.<\/p>\n<p><em>El zool&oacute;gico de un capo de la droga<\/em><\/p>\n<p>Casi en la c&uacute;spide de su poder, Escobar adquiri&oacute; miles de hect&aacute;reas de tierra en Doradal, que le sirvieron de retiro de su imperio millonario de contrabando de coca&iacute;na a Estados Unidos.<\/p>\n<p>Escobar excav&oacute; decenas de lagos artificiales y construy&oacute; una mansi&oacute;n de estilo mediterr&aacute;neo, una pista de aterrizaje privada y una plaza de toros. Tambi&eacute;n introdujo de contrabando en el pa&iacute;s <a href=\"https:\/\/www.infobae.com\/historias\/2022\/07\/09\/mi-arca-de-noe-la-increible-historia-del-zoo-de-pablo-escobar-y-como-4-hipopotamos-se-transformaron-en-plaga\/\" rel=\"nofollow\">una serie de animales ex&oacute;ticos<\/a> procedentes de zool&oacute;gicos y traficantes: elefantes, jirafas, camellos, rinocerontes, canguros, avestruces y ciervos.<\/p>\n<p>Y, por supuesto, cuatro hipop&oacute;tamos.<\/p>\n<p>&#8220;Todos los animales ten&iacute;an sus canoas especiales&#8221;, dijo Jos&eacute; Conrado Montoya Toro, de 85 a&ntilde;os, quien dijo haber sido contratado en la d&eacute;cada de 1980 como cuidador del zool&oacute;gico de Escobar. &#8220;Cuando ven&iacute;a el carro de la verdura, para todos los animales tra&iacute;an repollo, zanahoria y lechuga&#8221;.<\/p>\n<p>La Hacienda N&aacute;poles qued&oacute; en ruinas despu&eacute;s de que la polic&iacute;a matara a Escobar en <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/1993\/12\/03\/world\/head-of-medellin-cocaine-cartel-is-killed-by-troops-in-colombia.html\" rel=\"nofollow\">un tiroteo en una azotea<\/a> en Medell&iacute;n. La mayor&iacute;a de los animales fueron trasladados a zool&oacute;gicos, pero los hipop&oacute;tamos fueron abandonados, escaparon y comenzaron a reproducirse fuera de las instalaciones.<\/p>\n<p>Deseoso de desmantelar la mitolog&iacute;a de Escobar, el gobierno colombiano convirti&oacute; la Hacienda N&aacute;poles en un parque tem&aacute;tico de gesti&oacute;n privada con toboganes acu&aacute;ticos y un zool&oacute;gico que se ha convertido en un popular destino tur&iacute;stico.<\/p>\n<p>En el museo apenas se menciona el nombre de Escobar. Las exposiciones se enfocan en la violenta historia de su c&aacute;rtel de Medell&iacute;n, cuyos sicarios y ataques con bombas mataron a miles de personas.<\/p>\n<p>Los visitantes pueden ver a los hipop&oacute;tamos salvajes que est&aacute;n en los lagos de la antigua finca desde una plataforma de observaci&oacute;n. Y pueden dar de comer zanahorias a los dos cautivos del parque: Paco y Juaco.<\/p>\n<p>&#8220;Son animales que uno no los ve todos los d&iacute;as&#8221;, dijo Henri Samil Perez, cuidador, mientras advert&iacute;a a las familias que evitaran que sus hijos se subieran al corral. &#8220;Tenerlos ac&aacute; es un privilegio para nosotros&#8221;.<\/p>\n<p><em>Una presencia enorme en el r&iacute;o Magdalena<\/em><\/p>\n<p>A kil&oacute;metros de la Hacienda N&aacute;poles, decenas de hipop&oacute;tamos han remontado el curso del Magdalena hacia el norte, una arteria biodiversa que recorre unos 1600 kil&oacute;metros a lo largo de Colombia.<\/p>\n<p>A diferencia de &Aacute;frica, aqu&iacute; no hay leones ni cocodrilos que frenen su crecimiento.<\/p>\n<p>Si los hipop&oacute;tamos siguen sin ser controlados, muchos cient&iacute;ficos afirman que podr&iacute;an desplazar a los manat&iacute;es y a los capibaras de sus zonas de alimentaci&oacute;n. Los cient&iacute;ficos dicen que sus desplazamientos podr&iacute;an alterar las riberas y sus excrementos la qu&iacute;mica del agua, lo que supondr&iacute;a una amenaza para los peces.<\/p>\n<p>El primer intento de soluci&oacute;n del gobierno se convirti&oacute; en una pesadilla pol&iacute;tica.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de que unos cazadores autorizados por el Estado mataran en 2009 a un macho especialmente agresivo llamado Pepe, una foto filtrada de unos soldados sonrientes junto a su cuerpo <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2009\/09\/11\/world\/americas\/11hippo.html\" rel=\"nofollow\">provoc&oacute; la indignaci&oacute;n nacional<\/a>. Un juez no tard&oacute; en prohibir nuevas muertes, lo que oblig&oacute; a los funcionarios a encontrar formas no letales de gestionar la manada.<\/p>\n<p>La carga recay&oacute; en gran medida en David Echeverri, bi&oacute;logo colombiano y funcionario local de medio ambiente especializado en bot&aacute;nica, quien tuvo que aprender sobre la marcha acerca de los hipop&oacute;tamos.<\/p>\n<p>Su equipo aprendi&oacute; a atraer a algunos de ellos a los prados con verduras. Ocho fueron capturados y enviados a zool&oacute;gicos colombianos. Decenas fueron tranquilizados y castrados para impedir que se reprodujeran, una agotadora tarea nocturna que tomaba de seis a ocho horas.<\/p>\n<p>&#8220;Realmente lo m&aacute;s complicado es capturar hipop&oacute;tamos&#8221;, dijo Echeverri. &#8220;No alcanzamos a frenar del todo el crecimiento poblacional&#8221;.<\/p>\n<p>En 2021, un grupo de cient&iacute;ficos <a href=\"https:\/\/www.minambiente.gov.co\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/VF_PLAN-MANEJO-HIPOPO%C2%B4TAMOS-202427.pdf\" rel=\"nofollow\">public&oacute; un exhaustivo estudio<\/a> que conclu&iacute;a que sacrificarlos era una de las formas m&aacute;s eficaces de proteger el ecosistema. Y en 2022, el gobierno colombiano <a href=\"https:\/\/www.minambiente.gov.co\/el-minambiente-declara-al-hipopotamo-especie-invasora-en-colombia\/\" rel=\"nofollow\">declar&oacute;<\/a> a los hipop&oacute;tamos especie invasora, con lo que se abri&oacute; la puerta a la eutanasia.<\/p>\n<p>Contreras, el pescador de 48 a&ntilde;os, est&aacute; impaciente por que empiece el sacrificio.<\/p>\n<p>&Eacute;l ha abandonado en gran medida el r&iacute;o al anochecer, y con ello ha perdido lo que sol&iacute;an ser sus capturas m&aacute;s abundantes. Con sus enormes cuerpos sumergidos, los hipop&oacute;tamos son invisibles a la luz de la luna.<\/p>\n<p>A los pescadores les aterroriza navegar sin saberlo por encima de sus musculosos cuerpos sumergidos o, peor a&uacute;n, provocar a uno y despertar su instinto territorial. Un hipop&oacute;tamo puede destruir el casco de un barco con un movimiento de cabeza.<\/p>\n<p>&#8220;Por qu&eacute; en lugar de pensar tanto en la vida de sus animales&#8221;, dijo, &#8220;&iquest;por qu&eacute; no piensan en el sufrimiento que ahora tiene el pescador, el pobre que vive a la orilla del r&iacute;o?&#8221;.<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/luis-ferre-sadurni\" rel=\"nofollow\">Luis Ferr&eacute;-Sadurn&iacute;<\/a><\/em> es reportero del Times radicado en Bogot&aacute;, Colombia.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando cae la noche en el peque\u00f1o pueblo colombiano de Doradal, la tranquilidad se ve interrumpida por los golpes sordos, h\u00famedos y pesados de las mascotas no oficiales de la poblaci\u00f3n, que con sus 1300 kilos recorren parques, patios de escuelas y jardines. 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