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  • ¿China o EE.UU.? Quién está ganando la carrera por dominar la tecnología de la IA

    ¿China o EE.UU.? Quién está ganando la carrera por dominar la tecnología de la IA

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    En la segunda mitad del siglo XX, la carrera por desarrollar armas nucleares ocupó a algunas de las mentes más brillantes de Estados Unidos y la Unión Soviética.

    Ahora, Estados Unidos se encuentra inmerso en una carrera de otro tipo con un adversario diferente: China. El objetivo es dominar la tecnología, específicamente la inteligencia artificial (IA).

    Es una batalla que se libra en laboratorios de investigación, campus universitarios y oficinas de empresas emergentes de vanguardia, bajo la atenta mirada de los líderes de algunas de las compañías más ricas del mundo y de las más altas esferas del gobierno.

    El costo asciende a billones de dólares estadounidenses.

    Cada bando tiene sus puntos fuertes, algo que Nick Wright, investigador de neurociencia cognitiva en la Universidad de Londres (UCL), resume acertadamente como la batalla entre “cerebros” y “cuerpos”.

    Tradicionalmente, Estados Unidos ha liderado el campo de la IA: el mundo de los chatbots, los microchips y los Grandes Modelos de Lenguaje (LLM).

    China ha sido superior en el desarrollo de “cuerpos” de IA: robots (y, en particular, robots “humanoides” que se parecen asombrosamente a las personas).

    Pero ahora, con ambas partes ansiosas por evitar que su rival domine, esas ventajas podrían no durar para siempre, y la carrera podría transformarse aún más en los próximos años.

    La batalla por el dominio de los Grandes Modelos de Lenguaje (LLM)

    El 30 de noviembre de 2022, la empresa tecnológica californiana OpenAI lanzó su nuevo chatbot. En un comunicado de seis frases, la compañía anunció que había entrenado un nuevo modelo “que interactúa de forma conversacional”.

    Se llamaba ChatGPT. Inmediatamente, el mundo tecnológico quedó deslumbrado.

    “Podías entrar en cualquier red social y encontrar una avalancha de publicaciones de personas hablando de las diferentes maneras en que usaban este nuevo cuadro de texto que había aparecido en internet”, afirma Parmy Olson, columnista de Bloomberg y autora de Supremacy: AI, ChatGPT, and the race that will change the world.

    Fue el nacimiento del primer Gran Modelo de Lenguaje (LLM) de uso generalizado.

    Un LLM analiza grandes cantidades de texto y datos que ya existen en internet y los utiliza para aprender patrones en la forma en que se expresan las ideas.

    Ahora, los expertos coinciden en que, en lo que respecta a los llamados “cerebros” de IA, Estados Unidos lleva la delantera.

    OpenAI afirma que más de 900 millones de personas usan ChatGPT semanalmente, casi una de cada ocho personas en el planeta.

    Otras empresas tecnológicas estadounidenses, como Anthropic, Google y Perplexity, se apresuraron a seguirles el ritmo, invirtiendo miles de millones de dólares en la creación de sistemas LLM rivales.

    Estas empresas de IA saben que, si lo hacen bien, los sistemas LLM pueden empezar a asumir muchas de las funciones que actualmente desempeñan los humanos en las profesiones de cuello blanco, y que ese éxito comercial se traduce en grandes beneficios.

    ¿Cómo jugaron sus cartas los estadounidenses?

    Pero en Washington también se plantean otra cuestión: ¿cómo afectará todo esto a la carrera de Estados Unidos con China por la supremacía global?

    Según un alto funcionario estadounidense que habló con la BBC, la clave de la ventaja estratégica de Estados Unidos reside menos en la extraordinaria programación algorítmica y más en el hardware que impulsa la inmensa capacidad de procesamiento: en particular, los microchips.

    En pocas palabras, la mayoría de los chips informáticos de alta gama y gran potencia del mundo —los que utilizan las empresas de Silicon Valley para impulsar la creación de máquinas de aprendizaje automático— están controlados por Estados Unidos.

    De hecho, la mayoría de ellos son diseñados por una empresa con sede en California: Nvidia.

    En octubre, Nvidia se convirtió en la primera empresa del mundo en alcanzar una valoración de US$5 billones. Podría ser la empresa más valiosa de todos los tiempos, según Stephen Witt, autor de The Thinking Machine.

    Y Washington utiliza una estricta red de controles de exportación para impedir que China se apropie de esos potentes chips.

    Esta política se remonta a la década de 1950, cuando Estados Unidos bloqueó las exportaciones de electrónica avanzada a los países aliados de la Unión Soviética.

    Y se reforzó notablemente en 2022, bajo la presidencia de Joe Biden, a medida que se intensificaba la carrera por la inteligencia artificial.

    Christophe Fouquet, director ejecutivo de ASML Holding NV, sostiene una maqueta de una máquina de litografía de semiconductores.

    Bloomberg via Getty Images
    Estados Unidos se asegura de que las máquinas útiles fabricadas por la empresa holandesa ASML no lleguen a China.

    Estados Unidos puede ejercer su influencia en los controles de exportación, aunque la mayoría de esos potentes chips ni siquiera se fabriquen en EE.UU.

    De hecho, muchos se fabrican en Taiwán (un aliado de EE.UU.), por la Taiwan Semiconductor Manufacturing Corporation.

    Estados Unidos se asegura de que muy pocos de esos chips de alta gama fabricados en Taiwán terminen en China.

    Lo hace mediante su “regla de productos extranjeros directos”, que obliga a las empresas extranjeras a cumplir con las normas estadounidenses si los productos que exportan contienen componentes estadounidenses o derivan de tecnología estadounidense.

    La fábrica de microchips taiwanesa es casi visible desde China continental. Es fácil entender por qué la isla podría ser un objetivo tentador para Pekín.

    Entonces, ¿por qué las fábricas chinas no empiezan a producir esos potentes chips por sí mismas? No es tan sencillo.

    Para fabricar chips de alta gama, se necesita una máquina de impresión ultravioleta. Solo una empresa en el mundo fabrica esas máquinas: ASML, con sede en una pequeña ciudad de los Países Bajos.

    Estados Unidos utiliza la misma táctica (su “regla de productos extranjeros directos”) para impedir que esa empresa neerlandesa envíe esas valiosas máquinas a China.

    Esta política proteccionista parecía haber tenido bastante éxito al ayudar a Estados Unidos a mantener su ventaja en el ámbito de la inteligencia artificial.

    Pero ahora, China contraatacó.

    El contraataque de DeepSeek

    En enero de 2025, la misma semana en que Donald Trump asumió la presidencia por segunda vez, rodeado de magnates tecnológicos multimillonarios, China lanzó su propio chatbot con IA: DeepSeek.

    Para el usuario, la experiencia es muy similar a la de ChatGPT. Puede responder preguntas, escribir código y su uso es gratuito.

    Curiosamente, se estima que DeepSeek costó una fracción de lo que supuso crear sistemas de inteligencia artificial estadounidenses como ChatGPT y Claude.

    Causó un gran revuelo. El 27 de enero de 2025, Nvidia sufrió la mayor pérdida de valor de mercado en un solo día en la historia de la bolsa estadounidense: alrededor de US$600.000 millones.

    “Fue tremendamente desconcertante para Washington”, afirma Karen Hao, periodista especializada en IA.

    Ella cree que la política estadounidense de control de exportaciones pudo haber sido contraproducente: los desarrolladores chinos tuvieron que prescindir de los potentes chips, lo que los obligó a ser creativos.

    “Al final, esto aceleró la autosuficiencia de China”, afirma.

    La aplicación DeepSeek se muestra con el mensaje: "¿En qué puedo ayudarte hoy?".

    Reuters
    DeepSeek demostró que China también puede crear “cerebros” de IA.

    La característica distintiva de DeepSeek es que, en aquel entonces, tenía capacidades similares a las de modelos estadounidenses como OpenAI y Anthropic, pero utilizando una cantidad mucho menor de chips para su entrenamiento.

    En Pekín, mientras tanto, reinaba un optimismo palpable, afirma Selina Xu, investigadora que trabaja en políticas de IA en China en la oficina del exdirector de Google Eric Schmidt.

    “Todos intentaban descifrar cómo lo había logrado DeepSeek. Y realmente eso ha sido un catalizador muy positivo para el ecosistema de IA chino”.

    También puso de manifiesto una marcada diferencia en la forma como operan ambos países.

    En Estados Unidos, las empresas de IA protegen celosamente su propiedad intelectual, mientras que en China se ha adoptado un enfoque más abierto.

    Para acelerar la adopción y la innovación, las empresas chinas suelen publicar su código en línea, permitiendo que desarrolladores de otras compañías lo consulten.

    “Esto significa que las empresas tecnológicas chinas, al crear un nuevo modelo de IA, no tienen que empezar desde cero”, explica Olson. “Pueden simplemente tomar ese modelo, desarrollarlo y mejorarlo”.

    Como resultado, la carrera por los “cerebros” de IA ya no es tan clara.

    Estados Unidos creía que los LLM eran una herramienta poderosa en su arsenal; ahora, China también puede fabricarlos.

    “Los modelos estadounidenses de código cerrado probablemente sean mejores, pero quizás no por mucho”, dice Selina Xu. “El modelo chino, tal vez sea solo un 90% tan bueno, pero es un 10% más caro”.

    La ventaja de China en la guerra de la robótica

    Y en lo que respecta a los “cuerpos” de IA —el mundo de los drones y la robótica— China históricamente ha tenido ventaja.

    Desde la década de 2010, el gobierno chino aumentó drásticamente su apoyo al desarrollo de la robótica. Financió la investigación y proporcionó a los fabricantes de robots miles de millones de dólares en subsidios.

    Se estima que ahora hay alrededor de dos millones de robots en funcionamiento en China, más que en el resto del mundo juntos.

    Olson afirma que gran parte de este éxito se debe a que China es una economía manufacturera. “Tienen toda esa experiencia en la fabricación de productos electrónicos, la aprovechan y así surgen increíbles empresas emergentes de robótica”.

    Los visitantes internacionales a Shenzhen o Shanghái suelen sorprenderse por la profunda integración de los robots en la vida cotidiana, comenta Xu; por ejemplo, las entregas de comida a domicilio con drones.

    Una mujer recoge la compra entregada por un robot de reparto de Zhen Robotics en un complejo residencial.

    AFP via Getty Images
    Los repartos de comestibles mediante robots han avanzado rápidamente en China.

    China ha destacado especialmente en los llamados robots “humanoides”: máquinas diseñadas para parecerse y comportarse como personas.

    El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CEI), un centro de investigación estadounidense bipartidista, ha informado sobre una “fábrica oscura” de autos en Chongqing, en el sur del país.

    La planta cuenta con 2.000 robots y vehículos autónomos que, según afirman, pueden entregar un auto nuevo cada minuto. Se la denomina fábrica oscura porque está totalmente automatizada y, en teoría, puede operar en la oscuridad sin presencia humana.

    Pekín es consciente del rápido envejecimiento de la población del país, afirma Xu. El gobierno cree que los humanoides pueden cubrir el vacío que deja la jubilación de los trabajadores humanos, especialmente en el sector de los cuidados.

    “Se espera que para 2035, el número de personas [en China] mayores de 60 años supere la población total de Estados Unidos”, añade.

    China no solo está construyendo robots para su enorme población, sino que también representa actualmente el 90% de todas las exportaciones de robots humanoides.

    El fantasma en la máquina

    Pero hay un inconveniente.

    China lidera el mundo en la construcción de cuerpos robóticos. Sin embargo, cada uno de esos cuerpos aún necesita un cerebro: un sistema operativo, o software, que les indique a las distintas partes metálicas qué hacer.

    Si el robot solo tiene que hacer una tarea repetitiva, como la que podría realizar en la fábrica de automóviles de Chongqing, solo necesita un cerebro robótico relativamente simple. China puede fabricarlo por sí misma.

    Pero para que un robot realice muchas tareas variadas y complejas, necesita un cerebro inteligente impulsado por una forma diferente de IA, llamada IA agéntica.

    Este es un programa de IA que se comporta más como un agente independiente, ejecutando tareas que constan de múltiples pasos.

    Así que, en lo que respecta a esos cerebros de alto rendimiento, Estados Unidos sigue teniendo ventaja.

    “Estados Unidos… definitivamente sigue a la cabeza en lo que respecta a cerebros robóticos”, señala Wright, el investigador de la UCL.

    “Esos son los chips y el software de IA que ayudan al robot a realizar tareas concretas. Y lo que hay que tener en cuenta es que aproximadamente el 80% del valor de un robot reside en su cerebro”.

    Sobre perros robot y drones

    Tanto Estados Unidos como China compiten por combinar robots con IA agéntica, y una empresa estadounidense ha demostrado que ya no son solo las empresas chinas las que pueden crear robots exitosos.

    Y quién gane importa: es una tecnología que podría resultar emocionante y aterradora a la vez.

    Boston Dynamics, una empresa de ingeniería estadounidense, ya la utiliza. Su robot con forma de perro, Spot, se ha convertido en un ícono en línea entre los aficionados a la tecnología, con millones de visitas en YouTube.

    El perro robot cuenta con potentes “ojos” (una cámara de alta tecnología con imágenes térmicas) y “oídos” (monitoreo acústico).

    Spot, el perro robot de Boston Dynamics, en el centro del escenario.

    Web Summit via Getty Images
    Spot utiliza IA agéntica para realizar inspecciones.

    Spot ahora puede realizar inspecciones en los almacenes de la empresa, detectando problemas como el sobrecalentamiento de equipos, fugas o derrames de gas, antes de enviar esa información al proveedor de software de IA industrial, IFS.

    La IA analiza los resultados y toma decisiones —posiblemente sin intervención humana— para resolver el problema.

    Por otro lado, Wright afirma que ya podemos observar la combinación de robótica e IA en el campo de batalla.

    El pasado verano boreal, Ucrania comenzó a desplegar el Gogol-M, un dron nodriza capaz de volar cientos de kilómetros dentro de Rusia antes de lanzar dos drones de ataque más pequeños.

    Sin control humano, estos drones utilizaron su IA para escanear el terreno, determinar objetivos, dirigirse hacia ellos y detonar explosivos.

    ¿Quién ganará?

    Es difícil predecir quién se alzará con la victoria cuando desconocemos el resultado final, afirma Greg Slabaugh, profesor de visión artificial e IA en la Universidad Queen Mary de Londres.

    “Es improbable que la ‘victoria’ sea un momento puntual, como el alunizaje”, añade.

    “En cambio, lo que importa es la ventaja sostenida: quién lidera en capacidad, quién integra la IA de forma más eficaz en su economía y quién establece los estándares globales”.

    Con tecnologías como la electricidad y la informática, el profesor Slabaugh explica que importaba menos quién construyó primero los sistemas y más quién los implementó de forma más eficaz en toda la economía: “Lo mismo podría ocurrir con la IA”.

    Desconocemos adónde nos llevará la IA. Las grandes empresas tecnológicas estadounidenses quieren lanzarse a ese futuro incierto sin restricciones; el Partido Comunista Chino, en cambio, quiere que el Estado supervise la investigación.

    Una visión promete una versión hiperactiva del capitalismo de consumo; la otra, un mundo donde el Estado determina qué se puede o no se puede hacer con esta tecnología.

    “Cada bando tiene más posibilidades de ganar en su propio terreno”, indica Mari Sako, de la Escuela de Negocios Said de la Universidad de Oxford.

    “Cuando dos jugadores compiten con reglas diferentes, sospecho que el que busca atraer a un público más amplio —usuarios, adoptadores, etc.— tiene más probabilidades de imponerse”.

    Y hay mucho en juego. Todavía no está claro si Estados Unidos o China saldrán fortalecidos del siglo XXI. La carrera por la IA bien podría ser decisiva.

    Información adicional: Ben Carter

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    BBC

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  • La inusual estructura de Rolex: la empresa de lujo que no pertenece a ningún multimillonario

    La inusual estructura de Rolex: la empresa de lujo que no pertenece a ningún multimillonario

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    Logo de Rolex con su corona, en verde y amarillo

    Getty Images
    Una palabra que no significaba nada se convirtió en una cuyo significado no requería explicación.

    Cuando Shakira quiso expresar en una canción su dolor por una traición amorosa, se valió de una comparación que no necesitaba explicación: “Cambiaste un Rolex por un Casio”.

    La segunda marca quizás podría haber sido otra, pero la primera sólo podía ser esa: bastaba invocarla para que su audiencia global la entendiera de inmediato como sinónimo de lo más valioso que alguien puede poseer… y perder.

    Pocas marcas en la historia han logrado ese nivel de penetración cultural.

    Ya sea un reloj de pulsera Rolex, grande, robusto, de oro pulido e incrustado de diamantes -que declara éxito a los cuatro vientos-, o un modelo más discreto, que susurra refinación, todos hablan el mismo idioma.

    Y aunque hay otras piezas de relojería en el mercado de lujo que marcan el tiempo con una precisión respaldada por una ingeniería muy sofisticada, Rolex ha sido el líder indisputable desde hace más de medio siglo.

    El más reciente informe Swiss Watcher 2025 de Morgan Stanley y LuxeConsult, que examinó las 50 principales marcas, lo confirma.

    Rolex aparece a la cabeza con una cuota de mercado minorista implícita de 33%; el segundo en la lista -Richemont, con sus relojes Cartier- tiene el 9%.

    El informe estima que se vendieron 1.150.000 relojes Rolex el año pasado, lo que se traduce en ingresos estimados de unos US$14.800 millones, una cantidad difícil de imaginar y, en este caso, difícil de confirmar pues la centenaria relojería es singular.

    Rolex no pertenece a ningún multimillonario, ni cotiza en bolsa, ni responde a accionistas.

    Es propiedad de una fundación.

    Esa estructura inusual, que sus admiradores -desde entusiastas y coleccionistas hasta vendedores especializados- presentan como un modelo casi virtuoso de capitalismo con conciencia, es compleja e intrigante.

    Detrás de ella hay un hombre llamado Hans Wilsdorf.

    ¿Cómo encaminó el éxito de la marca y se aseguró de que perdurara?

    Un huérfano bávaro con una visión

    Wilsdorf nació en 1881 en Baviera, Alemania y, tras perder a su madre siendo niño, y a su padre cuando tenía 12 años, sus tíos vendieron el negocio familiar y lo enviaron a un internado.

    Con una educación sólida y la capacidad de hablar tres idiomas – alemán, francés e inglés- Wilsdorf llegó a Suiza a los 19 años a trabajar para una empresa exportadora de relojes de bolsillo.

    En 1905, con 24 años, fundó junto a su cuñado Alfred Davis la empresa Wilsdorf & Davis en Londres, importando mecanismos suizos y tres años más tarde registró la marca Rolex, una palabra inventada, fácil de pronunciar en cualquier idioma y lo suficientemente corta para caber en una esfera.

    Había llegado en el momento en que la industria apostaba por el reloj de pulsera, y se unió a esa tendencia con una obsesión particular: demostrar que esos pequeños mecanismos amarrados a la muñeca podían alcanzar la precisión de los grandes cronómetros marinos, el máximo estándar de exactitud de la época.

    Así como Omega, Longines y Zenith, Rolex participó en competencias de cronometría, pues la precisión no era solo un atributo técnico: era el argumento de venta.

    Pero se necesitaba más para sobresalir.

    En la sucesión de innovaciones que transformaron la relojería, Rolex no siempre fue el primero en concebir una idea, pero sí a menudo en llevarla a su forma definitiva y grabarlo en la memoria colectiva.

    En 1926, lanzó el Oyster, el primer reloj de pulsera herméticamente sellado y resistente al agua.

    Para demostrarlo, Wilsdorf no se limitó a afirmarlo: convenció a la nadadora Mercedes Gleitze para que llevara un Oyster atado al cuello durante su “nado de vindicación” del Canal de la Mancha.

    Gleitze había sido la primera persona en cruzar el Canal, pero otra mujer reclamó haberlo hecho en menos tiempo, una afirmación que resultó ser una farsa, pero que obligó a Gleitze a repetir la travesía para reivindicar su hazaña.

    La controversia garantizaba cobertura mediática gratis.

    Aunque Gleitze tuvo que abandonar el nado por el frío extremo, el reloj funcionaba perfectamente, como reportó el diario británico Times.

    Un mes después, Rolex compraría la portada completa del diario Daily Mail con el titular: “El reloj que desafió el Canal”.

    La legendaria casa de subastas Sotheby’s describiría esa colaboración, casi un siglo después, como “el nacimiento del patrocinio deportivo moderno”: la primera vez que la resistencia física de un atleta fue usada para validar la ingeniería de un producto.

    Imagen que muestra una foto de Gleitze y sobre ella, el reloj.

    Getty Images
    La travesía de Gleitze demostró que Rolex había inventado el primer reloj de pulsera práctico, impermeable y a prueba de polvo del mundo. En noviembre de 2025, se vendió en subasta de Sotheby’s por US$1.730.000.

    En los años 50, Rolex y su agencia de publicidad J. Walter Thompson protagonizaron un audaz golpe de marketing en un evento que tenía al mundo en vilo: la conquista del Everest.

    La relojería británica Smiths, proveedora histórica de la Armada Real y la Casa Real, era la patrocinadora oficial de la expedición que lo logró en 1953, y cuando Edmund Hillary llegó a la cumbre, llevaba un Smiths De Luxe en la muñeca.

    Pero eso no impidió que Rolex se adueñara de la historia: le había dado relojes a los miembros de la expedición y al regreso, en Calcuta, el distribuidor local le regaló a Edmund Hillary un Explorer prototipo grabado, y repartió relojes al equipo.

    Para cuando llegaron a Londres los escaladores eran embajadores oficiales de Rolex, y poco se habló de los relojes Smiths.

    En 1960, en vez de disputar las alturas, se probó en las profundidades: un reloj experimental Rolex fue fijado al exterior del batiscafo Trieste durante su descenso al fondo de la fosa de las Marianas.

    Jacques Piccard, el oceanógrafo que comandó el descenso, envió un telegrama a Ginebra: “Feliz de anunciarles que su reloj funciona igual de bien a 11.000 metros que en la superficie”.

    Cada hazaña terminaba en un anuncio, reforzando el eslogan asociado con la marca: “una corona para cada éxito”.

    La línea entre la publicidad y las demostraciones reales de rendimiento era difusa, y la estrategia rindió fruto: desde 1953, Rolex creció a un ritmo promedio del 8% anual durante casi cuatro décadas.

    El mercadeo era solo la mitad de la ecuación. La otra, la resumió Wilsdorf en una carta de sus primeros años: “No es con precios bajos sino, al contrario, con mayor calidad que no solo podemos sostener el mercado, sino ampliarlo”.

    Un símbolo a prueba del tiempo

    Wilsdorf murió en 1960, pero estaba por venir la transformación más radical de Rolex: de reloj de precisión a símbolo global de estatus.

    De la mano de aquella agencia de publicidad que había ayudado a cimentar el vínculo entre Rolex y la conquista humana de lo imposible en el Everest, J. Walter Thompson, la estrategia evolucionó con precisión quirúrgica a lo largo de las décadas.

    Detalle de la corona de 5 puntas que es parte del logo de Rolex en las 12 de un reloj.

    Getty Images
    Le pusieron la corona en 1931.

    Los anuncios ya venían centrándose no en los relojes en sí, sino en los hombres poderosos que los lucían: Rolex era símbolo de éxito personal.

    “Los hombres que guían el destino del mundo usan relojes Rolex”, rezaba un anuncio de 1959.

    Cuando la sociedad pasó de admirar a líderes mundiales o a los militares, y los deportistas, aventureros y emprendedores se convirtieron en los nuevos héroes, Rolex se asoció a profesionales de élite.

    La crisis del cuarzo en los años 70 -cuando los relojes japoneses de batería amenazaron con hacer obsoletos los mecanismos mecánicos suizos-, que para muchas marcas un golpe letal, para Rolex fue una oportunidad.

    Mientras competidores como Omega fabricaban relojes de cuarzo baratos, Rolex reencuadró su mecanismo mecánico como virtud: no era tecnología antigua, sino artesanía atemporal.

    La decisión consolidó su posición como el reloj de lujo por excelencia, que ha mantenido por más de medio siglo.

    En los 80, cuando los símbolos de estatus se volvieron culturalmente dominantes, Rolex giró hacia la opulencia: el modelo Day-Date se convirtió en “el reloj presidencial”, usado por líderes mundiales.

    El resultado fue lo que los expertos en marcas llaman una trampa aspiracional perfecta: un objeto que quienes no pueden permitírselo desean, y quienes pueden permitírselo necesitan para señalar que lo han logrado.

    El mensaje constante, como señala en el libro La fabrique de l’excellence: histoire de Rolex el historiador Pierre-Yves Donzé, era destilado, sencillo y poderoso: Rolex es un producto excepcional, desarrollado por un empresario excepcional (Hans Wilsdorf) para personas excepcionales.

    Ese temple y claridad de visión se debe en gran medida a la Fundación Hans Wilsdorf, lo que nos lleva de vuelta a su creador.

    La corona y sus sombras

    Tras la muerte de su esposa en 1945, Wilsdorf creó la fundación que lleva su nombre, y a su muerte, le legó todas sus acciones.

    Su objetivo primario –según sus estatutos– es “garantizar la salvaguarda, el mantenimiento y la rentabilidad de los bienes que se le confían”.

    “De ser posible”, añaden, apoyar iniciativas sociales, educativas, culturales y humanitarias principalmente en Ginebra, así como contribuir a la protección de los animales y el medio ambiente a nivel global.

    Todo se ha cumplido, sin duda, aunque de nada hay registro exacto.

    El puente iluminado

    Getty Images
    El puente Hans Wilsdorf, galardonado con varios premios de arquitectura, es la obra más evidente de la fundación en Ginebra.

    Si bien sus fines filantrópicos están subordinados a la disponibilidad de recursos que sobren, estos han permitido beneficiar a tantos personas y proyectos que es imposible enumerarlos.

    En la ciudad, la huella de la fundación es omnipresente: desde la preservación y reinvención del histórico cine Le Plaza, hasta el apoyo a la modernización de la Escuela Profesional de Ginebra, la renovación del Asilo de Ancianos de Champel, la restauración de la Biblioteca de la Ciudad y la conservación del Jardín Botánico de Ginebra, son muchos los proyectos que quizás no habrían visto la luz sin el respaldo de Rolex.

    Además de lo que se ve, la fundación se centra en apoyar a individuos, condonando deudas, ayudando a pagar alquileres u otorgando becas.

    Y se reporta que las miles de solicitudes que reciben se revisan con rapidez y sin trámites burocráticos excesivos.

    Todo esto le confiere un poder tan vasto que en Ginebra algunos lo describen como un “Estado dentro de un Estado”, como señala Dan Crivello en el blog especializado Coronet.

    El modelo que lo hace posible, sin embargo, no es exclusivo de Rolex.

    Rolex no es la única empresa con esta estructura. Carlsberg, Robert Bosch, Bertelsmann, Novo Nordisk e IKEA, entre otras, son también propiedad de fundaciones.

    Pero Rolex tiene dos particularidades: su fundación posee el 100% de las acciones, en una estructura que la ley suiza hace permanente, es decir que nadie puede venderla, sacarla a bolsa ni transferirla a manos privadas.

    Y opera en la industria del lujo, donde donde la mayoría de sus competidores pertenecen a conglomerados bursátiles o a familias accionistas. En ese mundo, Rolex es una anomalía.

    Eso hace que Rolex no sólo sea inusual, sino el ejemplo más visible y rentable de este modelo, y el más debatido.

    Sus ventajas son reales: sin presión de accionistas, las decisiones son más largoplacistas; sin cotización en bolsa, la empresa es inmune a los vaivenes especulativos; con una fundación como propietaria, parte de las ganancias va a causas sociales.

    El historiador Donzé argumenta que esta estructura ha sido clave para que Rolex mantenga su independencia y coherencia de marca durante más de un siglo.

    Pero las sombras también son reales.

    Rolex no publica resultados detallados, no rinde cuentas a accionistas y apenas ofrece visibilidad sobre el alcance real de su actividad filantrópica.

    Analistas e historiadores del sector han señalado que esa opacidad no es un rasgo accesorio, sino estructural: le permite acumular capital, tomar decisiones a muy largo plazo y ejercer una influencia significativa sin los mecanismos habituales de supervisión.

    El resultado no es tanto una anomalía ética como institucional: una organización que, sin infringir las reglas, opera en gran medida al margen de ellas.

    Sin embargo, nada de eso ha empañado lo que Rolex representa para el mundo: esas sombras rara vez llegan al mostrador.

    Shakira no cantó sobre una fundación. Cantó sobre un reloj. Pero ese reloj lleva décadas siendo mucho más que un objeto: es el resultado de una construcción deliberada, inteligente, a veces opaca, de lo que significa el éxito.

    Y la empresa que lo fabrica ha logrado algo que muy pocas logran: que nadie necesite explicar qué significa cuando pronuncias su nombre.

    línea

    BBC

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  • Venezuela aprueba una nueva ley de minas: cuáles son las otras riquezas naturales que tiene el país además del petróleo

    Venezuela aprueba una nueva ley de minas: cuáles son las otras riquezas naturales que tiene el país además del petróleo

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    Un hombre acarrea una carreta cargada de carbón en una mina en el estado Táchira.

    JOHNNY PARRA/AFP via Getty Images
    El subsuelo venezolano no solo guarda vastos yacimientos de petróleo y de gas, sino de otros recursos minerales.

    Este artículo fue originalmente publicado el 11 de febrero de 2026, antes de la aprobación de la Ley de Minas, y actualizado para una mayor comprensión del tema.

    Una apertura de facto de la minería venezolana a las manos extranjeras.

    Eso es lo que supone la nueva Ley de Minas aprobada este jueves por la Asamblea Nacional de Venezuela, de mayoría oficialista.

    Tras la reforma parcial de la Ley de Hidrocarburos y de la de aceleración de trámites, esta es la tercera norma que se aprueba en el contexto de la cooperación económica con EE.UU., que ejerce un tutelaje sobre Miraflores desde el 3 de enero, cuando capturaron a Nicolás Maduro y a Cilia Flores.

    En el caso de la reforma petrolera, ofrece garantías a la inversión privada y modifica el modelo estatista ideado por Hugo Chávez.

    Con la nueva Ley de Minas se pretende modernizar esa industria del país y atraer a empresas privadas para que exploten tanto el oro como los minerales esenciales que hay en Venezuela.

    Además, según la nueva legislación, se penaliza la extracción ilegal así como la degradación del medio ambiente, ambos grandes problemas especialmente en la zona conocida como el Arco Minero del Orinoco.

    Como indica un informe de International Crisis Group, “desde hace dos décadas hay extensa minería de oro ilícita en el sur de Venezuela” que, agrega, ha “crecido rápidamente en los últimos diez años, a medida que grupos criminales y guerrillas han tomado el control de amplias zonas de los estados Bolívar y Amazonas”.

    Y aunque Venezuela y el petróleo son casi sinónimos, en las entrañas del suelo del país sudamericano no solo hay crudo, sino también grandes yacimientos de distintos metales y minerales.

    Durante años, Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, achacaron sus malas relaciones con Estados Unidos al interés de Washington por apropiarse de esos recursos.

    “¿Cuál es la meta del gobierno actual de EE.UU.? Ya lo han dicho: agarrarse todo el petróleo de Venezuela, el oro, las tierras raras, las riquezas de Venezuela”, declaró Maduro en una entrevista difundida el 1 de enero, dos días antes de la inédita operación militar que Donald Trump ordenó ejecutar contra Venezuela y la cual terminó con su captura.

    Las primeras palabras del mandatario estadounidense luego de esos sucesos parecieron confirmar las sospechas.

    “Lo que necesitamos (de las autoridades interinas venezolanas) es acceso total. Acceso total al petróleo y a otras cosas en el país que nos permitan reconstruirlo”, dijo Trump.

    En ese momento, para los analistas consultados por BBC Mundo y para el propio gobierno interino venezolano esas “otras cosas” que no especificó el mandatario estadounidense parecen incluir los también vastos yacimientos minerales del país.

    Un amplio inventario

    “En Venezuela no solamente existe el petróleo como recurso mineral importante, sino que también hay otros, una minoría de los cuales han comenzado a ser explotados”, le dijo a BBC Mundo el geólogo venezolano Gustavo Coronel.

    ¿Cuáles son esos minerales? “El hierro, la bauxita y el oro”, enumeró el experto, quien fue uno de los directivos fundadores de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

    Por su parte, Emiliano Terán Mantovani, sociólogo de la Universidad Central de Venezuela (UCV) agregó a la lista “los diamantes, el coltán, el níquel, el cobre y el carbón”. Terán Mantovani es un investigador especializado en los impactos en América Latina del llamado “extractivismo” (la explotación y exportación de grandes volúmenes de recursos naturales con escaso procesamiento).

    Las autoridades, entretanto, han asegurado que en el país hay al menos 50 minerales y estiman que unos 15 pueden ser explotados comercialmente.

    Según el Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP), organismo adscrito a la Vicepresidencia venezolana, el país tiene la octava reserva mundial de hierro, con 14.721 millones de toneladas métricas, y posee más de 321 millones de toneladas de bauxita, que es la materia prima para obtener aluminio metálico, con el cual se fabrican aviones, automóviles y otros productos.

    En lo que se refiere al oro, el CIIP asegura que el país alberga entre 2.200 y 8.000 toneladas, lo que convertiría a Venezuela en la segunda reserva mundial de este metal precioso. No obstante, los expertos consultados por BBC Mundo advirtieron que esos datos no han sido verificados independientemente.

    “Nadie sabe, ni siquiera el gobierno, a cuánto ascienden las reservas probadas de oro, porque la explotación ha sido muy desorganizada y no se han realizado más estudios”, afirmó Coronel.

    La mayoría de los yacimientos de estos minerales se ubican al sureste del país, en particular en la región de Guayana, conformada por los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro, y algunos de ellos son explotados desde hace varias décadas.

    Sin embargo, en otras partes del país como en la península de La Guajira, en el occidental estado Zulia, fronterizo con Colombia, hay depósitos de carbón; mientras que los de cobre están esparcidos por el centro-norte y el nororiente.

    Delcy Rodríguez.

    Jesus Vargas/Getty Images
    Este mes, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, afirmó que el oro “mantiene el servicio exterior” y financia “a los deportistas venezolanos”.

    El misterio de las tierras raras

    En los últimos años, las autoridades venezolanas han asegurado que en el país hay depósitos de las llamadas tierras raras —esos 17 elementos químicos tan demandados actualmente para fabricar baterías, pantallas, imanes y otros equipos tecnológicos—, una afirmación que los expertos respaldan.

    “En el año 1971 se hizo un levantamiento aeromagnético y se detectó la presencia de tierras raras en el cerro Impacto, ubicado entre los estados Bolívar y Amazonas”, aseguró Coronel.

    El torio —un elemento altamente radioactivo y muy apreciado en la industria nuclear— fue identificado junto con el niobio y el tantalio, se lee en un informe del Servicio Geológico de EE. UU. (USGS, por sus siglas en inglés) fechado en 1990.

    No obstante, el organismo estadounidense no incluye al país sudamericano entre aquellos que poseen depósitos de tierras raras por falta de datos. ¿La razón? Décadas después de los primeros hallazgos, todavía se desconoce qué tan importantes son estos yacimientos.

    “Esos minerales están en una zona de difícil acceso, con abundante vegetación y están cubiertos por una enorme cantidad de sedimentos, por lo cual se requiere de excavaciones y perforaciones que afectarían seriamente el medio ambiente”, explicó Coronel.

    Unos trabajadores venezolanos en un tren cargado de mineral de hierro en el estado Bolívar.

    Gamma-Rapho via Getty Images
    Las autoridades venezolanas aseguran que el país tiene las octavas reservas de hierro del mundo, mineral fundamental para sectores como la industria y la construcción.

    Por su parte, las autoridades han asegurado que los depósitos de estos elementos, así como de coltán —un mineral crítico, también muy demandado por la industria tecnológica civil y militar—, son grandes.

    “Las reservas (de coltán) en Venezuela pudieran, en una evaluación muy preliminar, aproximarse a los US$100.000 millones”, aseveró Chávez durante un discurso en el Parlamento en 2010.

    No obstante, no fue sino ocho años después cuando se conoció la primera exportación del llamado “oro azul”.

    En 2018, el entonces ministro de Desarrollo Minero, Víctor Cano, anunció que cinco toneladas de coltán, por un valor de US$330.000, fueron vendidas a Italia.

    Desde entonces, no se ha informado de nuevos envíos de este mineral al exterior, al menos de manera formal, pero reportes de organizaciones ambientalistas y de medios locales apuntan a un creciente contrabando del mineral.

    El plan B

    Aunque la tradición minera venezolana se remonta a tiempos de la colonia, nunca fue un motor de la economía venezolana, pese a su potencial.

    No obstante, esto cambió a partir de la segunda mitad de la década pasada.

    “Debido a la caída de la producción petrolera, Maduro decretó en 2016 el Arco Minero del Orinoco para explotar los minerales de la zona, en particular el oro, que ha tomado protagonismo debido a que sus elevados precios internacionales”, recordó Terán.

    El Arco Minero es una vasta zona de más de 110.000 kilómetros cuadrados, equivalente al 12% del territorio venezolano, ubicada al norte de los estados Amazonas, Bolívar y el sur de Delta Amacuro, cerca de la Faja Petrolífera del Orinoco, donde están el grueso de las reservas de crudo venezolanas.

    El Arco fue dividido en cuatro bloques dependiendo de la preponderancia de yacimientos minerales que contienen.

    “Se esperaba que unas 150 empresas participaran en la explotación del Arco, pero la falta de seguridad jurídica, la agudización de la crisis política y las sanciones internacionales lo frustraron”, explicó el experto.

    El sector minero también fue objeto de expropiaciones durante el gobierno de Chávez y algunas de esas disputas siguen en tribunales internacionales.

    Mapa del Arco Minero del Orinoco.

    BBC

    “A partir de allí, el gobierno recurrió a la pequeña minería para recabar el oro, actividad que no siempre respeta el medioambiente ni a las comunidades indígenas”, agregó Terán.

    Y como si lo anterior no fuera suficiente, el experto denunció que “el crimen organizado se expandió en la zona gracias a su asociación a sectores militares que se han enriquecido con el negocio minero”.

    Las autoridades, por su parte, han reconocido que en la zona se han producido hechos irregulares. “Se llevan el oro, el coltán, los diamantes”, admitió Maduro el 5 de enero de 2018. No obstante, los funcionarios aseguran que estos son casos aislados y aseguran que sus responsables son perseguidos.

    Un militar venezolano ve desde un helicóptero una zona devastada por la minería ilegal en el estado Amazonas.

    Yuri CORTEZ / AFP via Getty Images
    El impulso minero forzado por el colapso petrolero se ha desarrollado sin consideración ambiental y ha devastado extensas zonas del sur de Venezuela.

    Pese los obstáculos, la explotación de oro ha aumentado de manera constante en los últimos años, llegando a cifras sin precedentes de entre 40 y 50 toneladas al año, lo cual representa entre US$2.700 y US$3.300 millones, según fuentes nacionales e internacionales.

    Sin embargo, solo una pequeña porción de esos fondos ha terminado en las arcas públicas.

    “Al Banco Central de Venezuela (BCV) apenas estaría ingresando 8% del oro explotado por concepto de regalías y 6% por autorizar las exportaciones, mientras las organizaciones criminales se estarían quedando con alrededor de 20% y las alianzas estratégicas vinculadas a la élite política con 66%”, denunció la organización Transparencia Venezuela en un informe publicado en 2024.

    Las autoridades han sido muy opacas en cuanto a la producción de oro y no informan cuánto ingresa al BCV por este concepto. Este mes, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, afirmó que el oro “mantiene el servicio exterior” (embajadas y consulados) y financia “a los deportistas venezolanos” que asisten a competencias internacionales, al tiempo que reveló que en 2025 se extrajeron 9,5 toneladas del metal.

    Un venezolano extrayendo oro en una mina en el estado Bolívar.

    JUAN BARRETO/AFP via Getty Images
    La explotación del oro se ha convertido en una importante fuente de ingresos para el Estado venezolano ante la caída de la producción petrolera.

    Las minas están en la mira

    Más allá de la petición de Trump de “acceso total”, otros funcionarios estadounidenses han dejado en claro el interés de Washington por los otros recursos naturales venezolanos.

    “Tienen hierro y todos los minerales críticos, tienen una gran historia minera que se ha oxidado, pero el presidente Trump va a arreglarlo y recuperarlo”, anunció el secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, horas después de la captura de Maduro y Flores.

    A lo anterior hay que sumarle que la bauxita, el níquel, el cobre y el carbón —que también posee Venezuela— fueron incorporados en noviembre de 2025 a la lista de minerales críticos fundamentales para la economía de EE. UU. que elabora el USGS, el Servicio Geológico de ese país.

    “Los minerales críticos sustentan industrias por valor de billones de dólares, y la dependencia de las importaciones pone en riesgo sectores clave”, advirtió Ned Mamula, director del USGS.

    Los expertos dieron por hecho que el interés de Washington no se limitará al petróleo, pues la administración estadounidense ha dejado en claro que quiere diversificar su cadena de materias primas.

    “El oro es parte del interés de EE.UU. en esta nueva situación. No es desconocido que el presidente Trump tiene una especial predilección por el oro como lo prueba la decoración de su oficina en la Casa Blanca”, apuntó Coronel.

    Militares venezolanos custodían un cargamento de lingotes de oro que va ser llevado al Banco Central de Venezuela, en 2018.

    Manaure Quintero/Bloomberg via Getty Images
    Venezuela ha estado produciendo entre 30 y 50 toneladas de oro anuales en los últimos año, según organizaciones nacionales e internacionales.

    No obstante, el geólogo expresó preocupación por cómo puedan explotarse algunos minerales.

    “Un gobierno democrático seguramente dejaría intacta la zona del cerro Impacto, ya que existe el riesgo de un desastre ecológico. Pero temo que ahora algunos países que necesitan desesperadamente esos minerales podrían presionar para abrir la zona a la exploración, y uno de ellos es, obviamente, EE. UU.”, dijo.

    Terán también expresó inquietud por las apetencias de Washington.

    “No está de más decir que aquí no hay ningún miramiento ambiental ni preocupación por la democracia o los derechos humanos; lo que estamos viendo son señales de unos acuerdos bastante subordinados que ponen en peligro la idea de soberanía que tuvimos”, advirtió.

    Sin embargo, firmas especializadas como GlobalData Energy han expresado dudas sobre la capacidad de Venezuela para convertirse en un suministrador confiable de minerales para EE. UU. a corto plazo.

    ¿Por qué? Por la carencia de infraestructura moderna en el país, de estudios confiables sobre sus reservas y, sobre todo, de un marco jurídico estable, se lee en un informe publicado recientemente.

    raya gris

    BBC

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  • Cómo las crisis políticas llevaron a Perú a tener una “economía zombi” y acabaron con el mito de su crecimiento sin límites

    Cómo las crisis políticas llevaron a Perú a tener una “economía zombi” y acabaron con el mito de su crecimiento sin límites

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    Dos operarios con cascos. Tras ellos ondea una bandera peruana.

    Ernesto Benavides / Getty
    Los expertos creen que la economía peruana podría crecer más.

    Perú ha sido durante años un ejemplo de manejo macroeconómico.

    Pese a la inestabilidad política permanente y los constantes cambios de presidente en los últimos años, el país ha logrado mantener saneadas sus cuentas públicas, atraer inversiones extranjeras significativas, seguir creciendo y mantener el valor de su moneda.

    La aparente impermeabilidad de su economía a los vaivenes de su política es admirada y envidiada en otros países de América Latina castigados por las turbulencias financieras y ha contribuido a prolongar el relato de éxito que el país comenzó a escribir a principios de siglo, cuando tras agresivas reformas económicas superó la grave crisis que sufría y se sentaron las bases de décadas de expansión del PIB.

    Pero los especialistas advierten que no es oro todo lo que reluce y, pese a sus indicadores positivos, los peruanos sí pagan un precio por la inestabilidad política y sus permanentes cambios de gobierno.

    “Eso de que la economía y la política peruanas van por cuerdas separadas es una verdad a medias. Hay un punto a partir del cual la economía sí es afectada por la política”, le dice a BBC Mundo Armando Mendoza, economista del Centro Peruano de Estudios Sociales.

    Para él, Perú tiene hace tiempo “una economía que marcha en piloto automático, que marcha en modo zombi”.

    Dado que este domingo están llamados a elegir a su nuevo presidente y Congreso, analizamos el impacto para los peruanos de la tormenta de los últimos años.

    Las bases de la fortaleza

    La economía peruana cuenta con algunas fortalezas estructurales de las que se han beneficiado a lo largo de los años.

    Es una economía abierta en la que en los últimos años los inversores han encontrado en general seguridad jurídica para invertir.

    Un hombre descarga dos bombonas de gas de un camión.

    Ernesto Benavides / Getty
    Los inversores aprecian que la peruana es una economía abierta

    Al contrario que en otros países de la región habituados a los problemas financieras, Perú tiene una moneda, el sol, que ha sido de las más estables de América Latina.

    Un factor clave ha sido la gestión del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) que, gracias a la autonomía que le concede la Constitución, se ha mantenido al margen de las disputas políticas y ha llevado a cabo una gestión guiada por criterios técnicos que los expertos reconocen como una de las claves fundamentales de la estabilidad macroeconómica del país.

    Una “oportunidad perdida”

    Durante las dos primeras décadas del siglo, Perú vio crecer su Producto Interno Bruto alrededor de un 4% cada año, superando en algunos años incluso la barrera del 10% de crecimiento interanual.

    Sin embargo, el ritmo de crecimiento se ha venido ralentizando desde 2018, cuando Pedro Pablo Kuczynski presentó su renuncia a la presidencia y dio comienzo la caótica sucesión de presidentes, que llega a ocho desde entonces.

    Si se dejan aparte los años de la pandemia, la economía peruana ha crecido un 2,3% en promedio desde 2022, lo que, según los expertos, se queda lejos de su potencial.

    “La economía peruana sigue creciendo, pero hay un coste de oportunidad perdida. Si tuviéramos políticas sostenidas, no estaríamos creciendo 3%; probablemente estaríamos creciendo a niveles de 5 o 6%”, indica Mendoza.

    En la misma línea, Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía y miembro del directorio del BCRP, le dijo a BBC Mundo que Perú debería haberse beneficiado más de la actual coyuntura de precios altos del oro y el cobre, dos de las materias primas que más exporta.

    “Con los precios internacionales como están y con la estabilidad macro que llevamos, no hay motivo por el que no pudiéramos estar creciendo por encima del 4,5% si hubiéramos tenido gobiernos medianamente predecibles y competentes”.

    Esto explica que, aunque el país haya vuelto a encadenar años de crecimiento económico, haya sido menor del esperado y aún no haya logrado volver a los niveles de pobreza (20% en 2019 frente a 27,6% en 2024) y empleo formal previos a la pandemia.

    Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, el ingreso real formal no regresó hasta 2024 a los niveles de 2019.

    El ejemplo más claro del precio que pagan los peruanos por su inestabilidad política es 2023, año en que Pedro Castillo fue destituido y encarcelado por intento de golpe de Estado y se desataron protestas en todo el país.

    Ese año la economía se contrajo un 0,55%. “Fue un año donde clarísimamente el desbarajuste político afectó la marcha de la economía”, indica Mendoza.

    Dos personas gritan junto a una valla colocada por la Policía en el centro de Lima.

    Ernesto Benavides / Getty
    La economía se contrajo en 2023, cuando la caída de Pedro Castillo provocó meses de protestas.

    El precio del “carrusel político”

    Según Mendoza, cuando Perú entró en el “carrusel político” de los últimos años, “se hizo imposible tener políticas económicas sostenidas”.

    Macera recuerda que “los presidentes no han llegado en promedio a los dos años de duración en el cargo”. El actual, José María Balcázar, fue elegido por el Congreso el pasado 18 de febrero en sustitución de José Jerí, destituido después de poco más de cuatro meses en el cargo.

    Pero si los presidentes duran poco, menos aún lo hacen los ministros. “En promedio un ministro de Economía dura hoy 7 u 8 meses”, señala Macera.

    “Con esta volatilidad es bien complicado tener políticas de Estado medianamente consistentes y bien complicado para los actores privados tener claridad sobre quiénes son sus interlocutores dentro de los ministerios”, añade.

    El presidente de Perú, José María Balcázar, con la banda presidencial.

    Jorge Cerdán / Getty
    Los presidentes duran poco en Perú. El actual, José María Balcázar, llegó al cargo en febrero y tendrá que dejarlo en julio.

    Para sectores que requieren grandes inversiones y años de planificación, como la minería, uno de los principales motores económicos del país, tener certezas sobre las políticas que se seguirán en el país resulta clave a la hora de decidir y ejecutar inversiones.

    “¿Cómo puedes hacer un planeamiento si los ministros y sus equipos cambian cada pocos meses?”, se pregunta Macera.

    Este año, además, el ciclo electoral agrava la incertidumbre que se ha convertido en rutina en Perú, ya que coinciden en unos pocos meses las elecciones generales (para elegir al presidente y al Congreso) con las regionales y locales, en que votarán por alcaldes y gobernadores.

    A juzgar por el descontento de los votantes que reflejan las encuestas, es probable que decidan cambiar a la mayoría de los gobernantes del país.

    Todas las encuestas muestran que los peruanos ven la corrupción como uno de los principales problemas de su país.

    La vida política del Perú ha estado en los últimos años marcada por los escándalos que le han costado uno tras otro el cargo a casi todos los últimos mandatarios.

    Mendoza lamenta que “segmentos significativos del Estado han sido capturados y depredados por mafias”: “Ya no es solo la corrupción tradicional sino delincuencia vinculada al crimen común”.

    Y las actividades delictivas tienen un impacto económico.

    Según Macera, “hay una amplia agenda pendiente de combate a la minería ilegal, cuando estimamos que el año pasado hubo cerca de US$11.500 millones en exportaciones de oro ilegal, una cifra similar a lo que exportó la agroindustria peruana en 2014”.

    Qué puede pasar ahora

    Todas las previsiones están ahora al albur de lo que suceda con la guerra en Medio Oriente, que ya ha provocado un encarecimiento del petróleo y podría provocar una recesión mundial si no termina pronto.

    El Banco Central estima que el PIB peruano crecerá en 2026 un 2,9%, de nuevo un dato de crecimiento positivo que, de cumplirse las previsiones del banco, lo colocaría como la segunda economía de mayor crecimiento en la región, pero el escenario podría variar si el conflicto se prolonga.

    Perú sigue beneficiándose de los altos precios de los metales, la estabilidad de su moneda y la solidez de sus cuentas públicas y se espera que la inversión y el empleo formal sigan aumentando.

    El directorio del Banco Central también debe renovarse este año y esta será otra de las claves.

    “El Banco tiene gran independencia en sus operaciones, pero la elección de los miembros del directorio dependerá del nuevo presidente y el nuevo Congreso”, indica Macera.

    Espera que haya un consenso para mantener como presidente a Julio Velarde, que lleva 20 años al frente de la institución y es ampliamente visto como uno de los garantes de la solidez macroeconómica peruana.

    Pero eso, como casi todo en este año electoral, está por definir en Perú.

    Los dirigentes que salgan de las urnas tendrán el desafío de propiciar que la economía abandone su “modo zombi” y ponerla a trabajar a pleno rendimiento por la cohesión social y el progreso de los peruanos.

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  • Por qué el estrecho de Ormuz es estratégico y cómo Irán lo ha usado como herramienta de presión en la guerra con EE.UU. e Israel

    Por qué el estrecho de Ormuz es estratégico y cómo Irán lo ha usado como herramienta de presión en la guerra con EE.UU. e Israel

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    Imagen satelital del estrecho de Ormuz.

    GettyImage
    El estrecho de Ormuz, un accidente geográfico que se convirtió en un nudo clave de la geopolítica.

    Irán y EE.UU. acordaron este martes un cese al fuego temporal de dos semanas con la condición de que se habilite el paso seguro de los buques por el estrecho de Ormuz.

    Desde que Israel y EE.UU. lanzaron su ofensiva contra Irán el pasado 28 de febrero, Teherán bloqueó el paso por este sitio estratégico, donde se calcula que circula cerca del 20% del petróleo y el gas que se consumen en el mundo.

    La restricción causó un notorio aumento del precio de los combustibles a nivel global.

    La reapertura anunciada en la noche del martes por el momento sigue en entredicho, y la cuestión de quién tendrá el control del tránsito por el estrecho será seguramente uno de los puntos más contenciosos de las negociaciones que tendrán lugar en Islamabad desde el sábado entre Washington y Teherán.

    Irán advirtió este miércoles que el estrecho seguía cerrado y que los barcos que cruzaran sin autorización serían atacados y destruídos.

    Según la agencia de noticias Fars, afiliada a la Guardia Revolucionaria iraní, dos barcos petroleros cruzaron en las últimas horas con autorización de Irán, pero luego el tránsito fue detenido nuevamente, debido a los ataques de Israel a Líbano, que Teherán considera una ruptura del alto el fuego acordado con EE.UU.

    La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló que los reportes de que el estrecho sigue cerrado son “inaceptables” y falsos.

    Afirmó que lo que se dice públicamente es distinto de lo que se dice en privado, y que este miércoles hubo un “repunte” en el tráfico.

    ¿Por qué es estratégico?

    Limitado al norte por Irán y al sur por Omán y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), el corredor de Ormuz, de tan solo unos 50 km de ancho en su entrada y salida, y con 33 km de ancho en su punto más estrecho, conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo.

    Es lo suficientemente profundo como para que lo naveguen los buques petroleros y es utilizado por los países de la región que producen gas y petróleo, así como los países que compran el combustible.

    En 2025, cerca de 20 millones de barriles de petróleo y derivados pasaron a través del estrecho por día, de acuerdo a las estimaciones de la Oficina de Información Energética de EE.UU. (EIA). Ello representa un volumen de comercio de energía de aproximadamente US$600.000 millones al año.

    El petróleo no solo sale de Irán, sino también de países del Golfo como Irak, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y EAU.

    Cerca de 20% del gas licuado que se consume en el mundo también circula por el estrecho de Ormuz, la mayoría proveniente de Qatar.

    Se trata de gas convertido en líquido, que necesita 600 veces menos espacio para transportarse y se reconvierte en gas una vez llega a su destino para ser usado para calefacción y cocina, entre otros fines.

    En 2024, se logró exportar cerca de 263 millones de metros cúbicos a través del estrecho por día, de acuerdo al gobierno de EE.UU.

    Ormuz es también una ruta crucial para la exportación de fertilizantes que se producen en Medio Oriente, donde el gas natural es parte del proceso productivo. Cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes pasa a través del estrecho.

    El estrecho es también un canal vital para las importaciones hacia Oriente Medio, incluidos alimentos, medicamentos y suministros tecnológicos.

    El paso de buques por el estrecho se ha visto paralizado en las últimas semanas.

    Getty Images
    El paso de buques por el estrecho se ha visto paralizado en las últimas semanas.

    ¿Cuál ha sido el impacto del cierre del estrecho y cómo lo bloqueó Irán de manera efectiva?

    Aproximadamente 3.000 barcos suelen navegar por el estrecho cada mes, pero esta cifra disminuyó drásticamente durante el reciente incremento de las hostilidades, con Irán amenazando con atacar a petroleros y otros buques.

    De acuerdo con las normas establecidas por Naciones Unidas, a los países se les permite ejercer control sobre sus mares territoriales hasta 12 millas náuticas (22 km) desde la costa.

    En su punto más estrecho, este paso marítimo se encuentra completamente en la zona de aguas territoriales de Irán y Omán.

    Drones, misiles, lanchas de ataque rápido y potencialmente minas iraníes representaron un serio desafío para los barcos que intentaban transitar por la vía marítima.

    La organización sin fines de lucro United Against Nuclear Iran afirmó que, hasta el 2 de abril, al menos 24 buques comerciales habían sido atacados.

    “Puedes ser atacado, no puedes conseguir un seguro o este se vuelve extremadamente caro”, declaró Arne Lohmann Rasmussen, analista principal de Global Risk Management, un proveedor de análisis del mercado energético, a CBS News, socio estadounidense de la BBC, en relación a este periodo de inestabilidad en la zona.

    Las economías de los países del Golfo, incluido Irán, dependen en gran medida de las exportaciones de energía.

    La interrupción en el estrecho también ha afectado gravemente a Asia, donde se estima que China por sí sola compra alrededor de 90 % del petróleo que Irán exporta al mercado mundial.

    La crisis de combustible sigue impactando la vida diaria en los países asiáticos. Los gobiernos han ordenado a los empleados trabajar desde casa y reducir la semana laboral, han declarado días festivos nacionales y cerrado universidades antes de tiempo para conservar los suministros.

    En África, Sudán del Sur y Mauricio anunciaron medidas para restringir el consumo de electricidad.

    En Europa, Eslovenia se convirtió en el primer Estado miembro de la UE (Unión Europea) en implementar el racionamiento de combustible.

    Mapa

    BBC

    ¿Cómo intentó EE.UU. reabrir el estrecho?

    EE.UU. no ha desplegado buques de guerra en el estrecho y ha limitado su respuesta militar a los ataques aéreos contra Irán, incluidos objetivos de su ejército.

    El 18 de marzo, por ejemplo, el ejército estadounidense informó que había bombardeado emplazamientos iraníes de misiles de crucero antibuque a lo largo del estrecho.

    Trump había pedido anteriormente a otros países, incluidos a aliados estadounidenses y China, que ayudaran a asegurar Ormuz enviando buques de guerra, pero su petición fue recibida con poco entusiasmo.

    Posteriormente, el mandatario declaró que EE.UU. en realidad no necesitaba esa ayuda.

    Washington ya ha utilizado anteriormente su poder militar para restablecer el flujo del tráfico marítimo a través del estrecho.

    A finales de la década de 1980, durante la guerra de ocho años entre Irán e Irak, los ataques contra las instalaciones petroleras escalaron hasta convertirse en una “guerra de petroleros”, en la que ambos países atacaban barcos neutrales para ejercer presión económica.

    Los petroleros kuwaitíes que transportaban crudo iraquí eran especialmente vulnerables. Finalmente, buques de guerra estadounidenses comenzaron a escoltarlos a través del Golfo, en lo que se convirtió en una de las mayores operaciones de guerra naval desde la II Guerra Mundial, según el Instituto Naval de EE.UU.

    ¿Lograron pasar barcos antes del alto el fuego?

    En un mensaje publicado por sus representantes ante las Naciones Unidas el 24 de marzo, Irán dijo que permitiría el paso de “buques no hostiles” por el estrecho de Ormuz, siempre que se coordinaran con “las autoridades iraníes competentes”.

    Aproximadamente 100 barcos atravesaron el estrecho de Ormuz entre el 1 y el 20 de marzo, según un análisis de BBC Verify publicado a principios de este mes.

    El 3 de abril, un buque portacontenedores francés, tres petroleros vinculados a Omán y un transportador japonés de gas cruzaron el estrecho.

    El barco francés pertenecía al grupo de transporte marítimo CMA CGM y, según informes, fue el primer buque occidental en atravesar Ormuz durante el actual contexto de conflicto.

    El tráfico diario se redujo aproximadamente un 95 % desde que comenzó la guerra con Irán el 28 de febrero, de acuerdo con el análisis de BBC Verify.

    Aproximadamente un tercio de los cruces recientes fueron realizados por barcos que tenían vínculos con Irán.

    Estrecho de Ormuz

    Getty Images
    El estrecho de Ormuz también es fundamental para las importaciones de los países del Golfo.

    Entre el 1 y el 15 de marzo, un total de 11 buques vinculados a China transitaron por el estrecho, informó el sitio estadounidense de noticias CNBC.

    Por su parte, el 31 de marzo Pekín expresó su “gratitud” después de que tres de sus barcos cruzaran el estrecho, incluidos dos portacontenedores pertenecientes al gigante naviero estatal Cosco.

    Al menos ocho cargueros de GLP con bandera india también han atravesado el estrecho de Ormuz.

    ¿Pueden los exportadores de energía evitar Ormuz?

    La amenaza de cierre persistente ha llevado, a lo largo de los años, a que los países exportadores de petróleo de la región del Golfo desarrollen rutas terrestres alternativas.

    Arabia Saudita opera el oleoducto de crudo Este‑Oeste, de 1.200 km de longitud, capaz de transportar hasta cinco millones de barriles de crudo al día, según el gobierno de EE.UU.

    En el pasado, también ha reconvertido temporalmente un gasoducto para este transporte.

    Soldado iraní participa en las recientes maniobras militares conjuntas con Rusia el pasado 19 de febrero.

    Getty Images
    Soldado iraní participa en maniobras militares conjuntas con Rusia el pasado 19 de febrero.

    Los Emiratos Árabes Unidos, en tanto, han conectado sus yacimientos petrolíferos del interior con el puerto de Fujairah, en el Golfo de Omán, mediante un oleoducto con una capacidad diaria de al menos 1,5 millones de barriles.

    El petróleo podría desviarse por esta infraestructura alternativa para evitar el tránsito por Ormuz, aunque la agencia de noticias Reuters informó que ello provocaría una caída del suministro de entre 8 y 10 millones de barriles diarios.

    Además, la carga de petróleo en Fujairah se ha visto interrumpida por ataques con drones.

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