En “Meet the Press”, el presidente cubano reafirma su postura mientras el foco de Washington sigue puesto en Irán.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, culpó de manera desafiante el domingo a Estados Unidos por la crisis económica de su país, en medio de tensiones crecientes impulsadas por el bloqueo energético asfixiante a la isla implementado por parte del gobierno de Donald Trump.
En su primera entrevista con la televisión estadounidense, Díaz-Canel dijo al programa Meet the Press de la NBC que estaba abierto al diálogo con Estados Unidos sin condiciones, pero rechazó cualquier insinuación de que renunciaría si Washington se lo exigiera. Aunque hay reportes que aseguran que el gobierno de Trump ha estado intentando forzarlo a abandonar el cargo, Díaz-Canel dijo que aún no le han exigido que renuncie. El presidente también dijo que no había hablado personalmente con el secretario de Estado, Marco Rubio, quien desempeña un papel central en los asuntos hemisféricos.
Díaz-Canel afirmó que su gobierno y su pueblo están preparados para responder a cualquier posible intervención militar estadounidense. “Nos defenderemos, y si nos toca morir, moriremos”, dijo, y añadió que los cubanos están dispuestos a “dar la vida por la revolución”.
Los comentarios de Díaz-Canel reflejan cómo el liderazgo cubano se atrinchera mientras las autoridades estadounidenses están concentradas en la guerra en Irán. Durante meses, Estados Unidos ha estado bloqueando de hecho los envíos de petróleo a Cuba, impidiendo que otros países le suministren crudo incluso mientras los cubanos enfrentan consecuencias cada vez más graves. Recientemente se permitió el paso de un petrolero ruso, ofreciendo al menos un alivio temporal a la isla.
Tanto el enfrentamiento de Estados Unidos con Cuba como la guerra de Irán reflejan los riesgos de seguir un modelo al estilo de Venezuela para obligar a los adversarios a hacer la voluntad de Washington. En enero, fuerzas estadounidenses tomaron al líder autoritario de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa en una rápida redada durante un fin de semana. Su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, lo sucedió y rápidamente adoptó una postura de cooperación con Estados Unidos.
Trump, envalentonado por su éxito en Venezuela, podría haber esperado un resultado similar en Cuba. Pero se cree que el liderazgo comunista de la isla es mucho más cohesionado que el de Maduro. Mientras Díaz-Canel proyecta un tono público de desafío, la familia Castro, que ha mantenido el poder en Cuba durante casi 70 años, también ha buscado reafirmar su autoridad. Algunos miembros de la familia han asumido roles clave en negociaciones o han impulsado reformas destinadas a mejorar la economía cubana.
En la entrevista de casi una hora del domingo, Díaz-Canel trazó dos líneas firmes: preservar la estructura actual del gobierno y resistir cualquier sugerencia de celebrar elecciones multipartidistas. También se negó a comprometerse a liberar a unos 1200 presos políticos. Entre los que siguen detenidos se encuentra Maykel Castillo, conocido como Osorbo, encarcelado por su música de carácter activista.
David C. Adams colaboró con reportería desde Miami.
Simon Romero es corresponsal del Times en México, Centroamérica y el Caribe. Reside en Ciudad de México.
David C. Adams colaboró con reportería desde Miami.
La tragedia tuvo lugar en la Citadelle Laferrière, fortaleza histórica del norte de Haití y uno de los símbolos más característicos del país.
Una excursión turística el sábado a una de las fortalezas más históricas y famosas de Haití se convirtió en caos y luego en terror, después de que una multitud en estampida aplastara hasta la muerte a decenas de turistas, dijeron las autoridades.
Funcionarios haitianos estimaron que al menos 30 personas habían muerto durante la estampida, y que se esperaba que el número de víctimas aumentara. La tragedia se desencadenó en torno a la aparición en el lugar de una personalidad de redes sociales conocida como Dopefresh, quien diseña ropa urbana y reflexiona sobre la cultura urbana haitiana para sus numerosos seguidores en plataformas como TikTok.
La estampida tuvo lugar en la Citadelle Laferrière, una gran fortaleza del siglo XIX situada en el norte de Haití. A pesar de las amenazas a la seguridad en otras partes del país, la región que rodea la fortaleza se considera una de las más estables y es un destino turístico popular, principalmente entre haitianos.
“Las autoridades nacionales expresan su profundo pesar e inmensa tristeza”, dijo la oficina del primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, en un comunicado. “Todas las autoridades pertinentes están completamente movilizadas y en alerta máxima para brindar asistencia inmediata, atención y apoyo a los afectados y a sus familias”.
Muchos en el país consideran en general la Citadelle Laferrière como un símbolo de soberanía y resistencia contra el colonialismo francés. El enorme edificio fue encargado por Henri Christophe, el primer rey –y el que más gobernó– en Haití, para defender a la nación de otra posible invasión, y a veces se conoce como Citadelle Henri Christophe.
La fortaleza es un icono nacional de tal magnitud que aparece en la moneda haitiana, en sellos de correos y en promociones turísticas.
El sitio es conocido por recibir grandes cantidades de visitantes, especialmente durante el período de vacaciones alrededor de Semana Santa. Imágenes de video publicadas en redes sociales antes de la estampida mostraban multitudes de visitantes, principalmente jóvenes, llegando el sábado a la Citadelle.
Las autoridades haitianas iniciaron una investigación para determinar las circunstancias exactas en que se produjo la estampida, dijo el ministro de cultura y comunicación, Emmanuel Ménard, en un mensaje de audio, “para que todos sepan lo que ocurrió”.
Informes preliminares, dijo, sugerían que, cuando empezó a llover el sábado, se desató el caos a la entrada de la fortaleza.
“Mientras algunas personas querían salir, otras intentaban entrar”, dijo Ménard. “La gente empezó a empujar. Algunos cayeron y otros los pisotearon. En consecuencia, algunas personas murieron asfixiadas”.
Al menos 13 cuerpos seguían en la fortaleza, mientras que otros 17 fueron trasladados a un hospital cercano, según Ménard, quien dijo que se habían suspendido todas las visitas a la fortaleza hasta nuevo aviso. Más personas estaban recibiendo atención en el hospital, añadió.
Dopefresh, cuyo nombre de pila es Sébastien Joseph, intentó el domingo desviar la culpa por la tragedia. En una declaración publicada en redes sociales, reconoció haber ayudado a organizar la salida del fin de semana a la Citadelle, y dijo que la estampida fue “devastadora”.
“Pero yo no estaba ahí cuando sucedió”, dijo Joseph. “Yo ya estaba bajando de la montala. Solo había una puerta abierta para que todos entraran y salieran y cuando empezó a caer la lluvia todos corrieron al mismo tiempo”.
Joseph añadió: “No fue tema de mi organización, fue un tema de seguridad en el lugar por no poder manejar a toda esa gente”.
Emiliano Rodríguez Mega es un reportero investigador del Times en Ciudad de México. Cubre México, Centroamérica y el Caribe.
Simon Romero es corresponsal del Times en México, Centroamérica y el Caribe. Reside en Ciudad de México.
La oposición logró una abrumadora victroria electoral en Hungría y parece a punto de poner fin a 16 años en el poder del primer ministro Viktor Orban.
El candidato ganador, el centroderechista Peter Magyar, se dirigió a sus seguidores en Budapest cuando el recuento dejó claro su victoria.
“Juntos, liberamos Hungría y nos libramos del régimen de Orban”, dijo Magyar.
Orban reconoció su derrota en un mensaje a sus seguidores y admitió que el gobierno que ha ejercido durante tanto tiempo cambiará ahora de manos.
“Ya no tenemos el peso de gobernar el país, así que tenemos que reconstruir nuestras comunidades”, dijo Orban.
El primer ministro ha sido durante años uno de los líderes europeos más polémicos y su cercanía al presidente ruso, Vladímir Putin, y al estadounidense, Donald Trump, han sido un problema recurrente para la Unión Europea y sus dirigentes en Bruselas, donde ha bloqueado con frecuencia las iniciativas del bloque contra Rusia y ha sido acusado de violar las reglas del estado de derecho en Hungría.
Las encuestas habían advertido de la pérdida de popularidad de Orban y su partido, FIdesz, y el intento del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, que viajó a Hungría pocos días antes de la elección para apoyar su candidatura, no ha bastado para reflotarla.
Magyar, que abandonó Fidesz para fundar su propio movimiento de centro-derecha, harto, según dijo, de la corrupción institucionalizada en la Hungría de Orban, ha logrado un contundente apoyo de los votantes.
Según Nick Thorpe, corresponsal en Europa Central de la BBC, “el margen de victoria parece enorme, lo bastante amplio como para asegurar una mayoría de dos tercios en el Parlamento para Tisza”, el partido de Magyar.
“Esta es una victoria asombrosa para un partido de centro-derecha, fundado solo hace dos años y un serio revés para los nacionalpopulistas no solo en Hungría sino en toda Europa”, añadió Thorpe.
El reto de Magyar
Magyar se ha propuesto poner fin al control de las instituciones y de todo el aparato del Estado que durante años han mantenido Orban y su partido Fidesz, pero para lograrlo necesitará de una mayoría de dos tercios en el Parlamento.
Con el 81,49% de los votos escrutados parece en condiciones de conseguirlo, ya que su partido se llevaría 137 escaños, cuatro más de los 133 que marcan el límite de la mayoría constitucional.
Si cuenta con 133 parlamentarios o más, Magyar y su partido podrán cambiar la Constitución. Por debajo de esa cifra, su capacidad para transformar el funcionamiento del Estado húngaro será limitada.
Pero Magyar se mostró esperanzado: “Tisza no solo ganó las elecciones; todo indica que logramos una fuerte mayoría de dos tercios en la Asamblea Nacional. Eso significa que habrá una transición pacífica y eficiente en el poder”.
El líder de Tisza dijo que Hungría quiere ser un país de nuevo, en medio de gritos contra Rusia de sus seguidores.
Magyar ha conseguido lo que hasta hace poco parecía impensable: terminar con el poder de Orban en Hungría.
Las encuestas venían advirtiendo que el primer ministro iba perdiendo apoyo entre la población, pero los resultados electorales, aunque aún preeliminares, parecen una confirmación de los sondeos.
El líder de Tisza es un conservador, pero ha sumado a su movimiento un amplío espectro de sectores de la sociedad húngara que tienen en común el deseo de terminar con el gobierno de Orban y el dominio de Fidesz.
Su gobierno estará formado por expertos en educación y salud, y economistas. Su tarea principal será arreglar los problemas crónicos que afectan a escuelas y hospitales, y reactivar una economía en horas bajas.
Los seguidores de Magyar celebraron su victoria en las calles de Budapest.
Implicaciones internacionales
La derrota de Orban y el relevo en el poder en Budapest tendrá claras implicaciones internacionales.
Natalia Zotova, del servicio ruso de la BBC, dijo que “el interés de Moscú en las elecciones húngaras ha sido evidente, con Viktor Orban como el único líder de la UE que bloquea sistemáticamente las sanciones a Rusia y la ayuda militar a Ucrania, y apoya los acuerdos para adquirir gas ruso”.
La derrota de Orban tampoco causará agrado en la Casa Blanca de Trump.
El presidente estadounidense y sus acólitos insisten en que Europa se halla en decadencia por la inmigración descontrolada y el triunfo de los valores liberales, precisamente aquello a lo que durante años se opuso tenazmente Orban.
El viaje de Vance en la recta final de la campaña muestra la importancia que tenía para Estados Unidos apoyar a un líder del que se ha dicho que inspiró el movimiento conservador liderado por Trump en Estados Unidos.
Orban ha sido el principal aliado de Putin en la Unión Europea.
Los principales líderes europeos, que vieron con frustración como el último paquete de ayuda a Ucrania se veía frenado por el veto de Orban, no han tardado en celebrar el triunfo de Magyar.
“El corazón de Europa late más fuerte esta noche en Hungría”, publicó en las redes Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, que añadió: “Hungría ha elegido Europa. Europa siempre ha elegido Hungría”.
El canciller alemán, Friedrich Merz, mostró su disposición a colaborar con Magyar “hacia una Europa fuerte, segura y, sobre todo, unida”.
El presidente francés, Emmanuel Macron, saludó “la victoria de la participación democrática” y “el compromiso del pueblo húngaro con los valores de la Unión Europea”.
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El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, se reunió en Islamabad con el vicepresidente de EE.UU., JD Vance.
Tanto Estados Unidos como Irán llegaron a la mesa de negociaciones asegurando haber ganado la guerra.
Con este comienzo, ya estaba claro que “cualquier acuerdo no iba a resultar fácil”, analiza Joe Inwood, corresponsal de la BBC.
Estados Unidos e Irán se han marchado de Pakistán sin haber llegado a un acuerdo que logre poner fin a la guerra que se inició el pasado 28 de febrero con el ataque de Israel y EE.UU. a la República Islámica, y al que Teherán respondió extendiendo el conflicto a la región.
Pero la puerta no se ha cerrado definitivamente.
De hecho, Washington y Teherán han logrado sentarse cara a cara durante 21 horas, un logro bastante significativo, y el encuentro entre el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha sido el de más alto nivel entre ambas naciones desde la Revolución islámica de 1979.
No hay que olvidar que el último acuerdo entre ambos países hace ahora más de una década solo se alcanzó después de 18 meses de idas y venidas.
En esas 21 horas se han tratado “temas sustantivos”, dijo Vance en la breve rueda de prensa que concedió al alba de este domingo y justo antes de volver a Washington.
Sin embargo, continuó, Teherán se mostró reacio a aceptar las “líneas rojas” de EE.UU., y afirmó que se marchaban habiendo dejado “una última oferta”.
Ghalibaf, por su parte, señaló que la delegación iraní “planteó iniciativas con visión de futuro, pero la parte contraria no logró, en última instancia, ganarse la confianza de la delegación iraní en esta ronda de negociaciones”.
Desconfianza mutua
La desconfianza entre las partes es patente, pero las declaraciones tanto de Vance como de Ghalibaf ponen de manifiesto que el diálogo no está completamente roto.
En realidad, las conversaciones indirectas entre estadounidenses e iraníes continuaron a través de Pakistán después de que los altos representantes abandonaran Islamabad, según pudo saber la corresponsal para Asia meridional de la BBC, Azadeh Moshiti, enviada especial a la capital pakistaní para cubrir las negociaciones.
Esto no ha sido confirmado oficialmente ni por Estados Unidos ni por Irán y, al igual que en años anteriores, siempre ha sido difícil comprender la naturaleza de cualquier debate entre intermediarios, señaló.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf (en la foto saludando al primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, a la derecha), dijo que EE.UU. no logró “ganarse la confianza de la delegación iraní en esta ronda de negociaciones”.
“Pero podría sugerir que la puerta a la mediación y a las conversaciones extraoficiales no está del todo cerrada”, sugiere Moshiti.
Irán, de hecho, nunca esperó llegar a un acuerdo en una sola sesión, como confirmó un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.
A la desconfianza mutua y la complejidad intrínseca de las conversaciones también se suma la dificultad de “separar los hechos de la narrativa que cada parte está difundiendo para su público nacional”, sugiere la corresponsal.
Lo que se desconoce por el momento, señala el corresponsal de asuntos globales de la BBC, Sebastian Usher, es “si se han sentado las bases para continuar las negociaciones durante el tiempo que queda de la tregua de dos semanas, y hasta qué punto cada parte estaría dispuesta a hacer concesiones para alcanzar un acuerdo que siga respondiendo a los intereses de ambas, así como a los del resto del mundo”.
Las claves: Ormuz y la cuestión nuclear
Varias cuestiones clave están en liza.
Según Estados Unidos, Irán no ha accedido a plegarse en una de las condiciones que ellos consideran clave: el programa nuclear.
El propio Donald Trump publicó este domingo en su red social Truth Social que “la reunión fue bien, se llegó a un acuerdo sobre la mayoría de los puntos, pero no sobre el único que realmente importaba: la cuestión nuclear”.
No sabemos, por el momento, qué se puso sobre la mesa de negociación en lo que respecta a las capacidades nucleares de Irán.
Pero el plan de 15 puntos de Trump que se filtró en las últimas semanas incluía varias exigencias clave: que Irán desmantelara todas sus principales instalaciones nucleares, pusiera fin al enriquecimiento de uranio en territorio iraní, trasladara sus reservas de uranio enriquecido fuera del país y aceptara inspecciones internacionales exhaustivas.
“En muchos sentidos”, prosiguió Trump, “los puntos acordados son mejores que continuar nuestras operaciones militares hasta el final, pero ninguno de esos puntos importa en comparación con permitir que la energía nuclear esté en manos de personas tan volátiles, difíciles e impredecibles”.
Estas palabras del presidente estadounidense hacen pensar que Washington podría contentarse con lo negociado hasta ahora si se llega también a un acuerdo sobre la cuestión nuclear.
Otro de los puntos clave ha sido, sin duda, la reapertura del estrecho de Ormuz.
Irán bloqueó este paso marítimo clave, por donde pasa el 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo, desde el comienzo de la guerra, y lo ha convertido en una eficacísima herramienta contra el enemigo.
Irán ha manifestado su intención de imponer nuevas normas para el tráfico que transita por el estrecho. Algunos medios de comunicación sugieren que el plan de Teherán incluye el derecho a cobrar tarifas de tránsito de hasta US$2 millones por buque, cuyos ingresos se repartirían entre Irán y Omán, los dos países ribereños del estrecho de Ormuz.
Para los estados del golfo Pérsico que transportan sus valiosos hidrocarburos a través del estrecho, esto es inaceptable.
Reabrirlo se ha convertido en el gran objetivo de Trump.
“Irán prometió abrir el estrecho de Ormuz y, a sabiendas, no lo hizo. Esto causó ansiedad, trastornos y sufrimiento a muchas personas y países de todo el mundo”, escribió el presidente en Truth Social. “Tal y como prometieron, ¡más les vale iniciar el proceso para abrir esta vía navegable internacional, y rápidamente!”.
Indicios positivos
¿Se descarta, pues, una escalada por parte de Washington, al menos por ahora, ahora que Trump ha adoptado un enfoque más paciente y estratégico?
Sí, afirman algunos expertos, quienes sugieren que Irán sigue teniendo influencia sobre Estados Unidos, sobre todo debido a la prolongada interrupción del comercio mundial, la supervivencia de los dirigentes iraníes y sus aliados, y la existencia de sus reservas de uranio enriquecido.
Una agencia de noticias, Tasnim, citó a una fuente que afirmó que “Irán no tiene prisa por negociar”. La fuente añadió que “la pelota está en el tejado de Estados Unidos”.
“La gran lección aquí es que la fuerza bruta no ha empujado a los iraníes a una posición en la que sientan que deben hacer concesiones”, señala la corresponsal para Asia meridional de la BBC, Azadeh Moshiti.
Nicholas Hopton, exembajador del Reino Unido en Irán, cree que se pueden extraer algunos indicios positivos de lo ocurrido en Islamabad.
“Parece que ambas partes han abordado el asunto de forma constructiva”, afirmó Hopton a la BBC. “Han mantenido conversaciones durante un periodo de tiempo notablemente largo. Y la forma en que se llevaron a cabo las conversaciones permitió tanto debates técnicos detallados como declaraciones de carácter más general”.
A pesar de las exigencias “maximalistas” planteadas por ambas partes en Islamabad y de que la brecha entre ellas sigue siendo amplia, ambas partes parecen esperar que se celebren nuevas conversaciones, sugirió el exembajador.
“Este acuerdo —si es que finalmente se llega a alcanzar uno— probablemente incluirá nuevos elementos y será aún más complejo que el acuerdo de 2015”, afirmó, en referencia al acuerdo alcanzado con Irán por el expresidente estadounidense Barack Obama.
*Con información adicional de Lyse Doucet, Sebastian Usher, Nick Ericsson, Joe Inwood y Azadeh Moshiti.
Trump se enfrenta a una difícil disyuntiva: intensificar el conflicto o negociar
Lyse Doucet, corresponsal jefe de noticias internacionales de la BBC
El vicepresidente de EE. UU. lo calificó como una buena y una mala noticia. La buena noticia es que mantuvieron conversaciones sustanciales con los iraníes. La mala noticia es que no han llegado a un acuerdo.
Lo calificó como una mala noticia para Irán.
La duración de esta única sesión de negociación fue significativa y sorprendente.
Pero no es de extrañar que no se haya llegado a un acuerdo.
Los estadounidenses llegaron a Pakistán con la idea de que Irán había sufrido tanto en esta guerra que era posible llegar a compromisos rápidos.
“No han decidido aceptar nuestras condiciones”, anunció Vance.
Pero Irán también tiene sus propias líneas rojas.
Acudió a estas negociaciones creyendo que tenía una posición de fuerza. A pesar del grave daño sufrido en su capacidad militar, sigue siendo capaz y está dispuesto a seguir luchando.
Y sigue teniendo una influencia significativa, especialmente por su control sobre el estratégico estrecho de Ormuz.
La última vez que Teherán y Washington alcanzaron un acuerdo nuclear, hace una década, se necesitaron 18 meses de avances y retrocesos.
Trump se enfrenta ahora a una difícil elección: escalar el conflicto o negociar.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que la Marina de su país “bloqueará todos y cada uno de los buques” que intenten entrar o salir del estrecho de Ormuz, una vía marítima vital por donde pasa una quinta parte del petróleo y gas del mundo.
El anuncio ocurre pocas horas después de que el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, dijera que las conversaciones de paz con Irán que tuvieron lugar en Islamabad, Pakistán, para resolver las hostilidades y abrir el estrecho no habían tenido resultados.
En un mensaje en su red social Truth Social, Trump añadió que las negociaciones directas con Irán habían fracasado porque “Irán no está dispuesto a desistir de sus ambiciones nucleares”.
Más tarde, en esa misma plataforma, el presidente de EE.UU. insistió en que “Irán había prometido abrir el estrecho de Ormuz y no lo hizo a sabiendas”.
“Esto causó ansiedad, desarraigo y dolor a muchos pueblos y países alrededor del mundo”, aseguró.
“Así como prometieron, más les vale comenzar cuanto antes el proceso para ABRIR ESTA VÍA INTERNACIONAL RÁPIDO! [las mayúsculas son de Trump]”.
El mandatario prosiguió comentando sobre las negociaciones en Islamabad, revelando que había sido “completamente informado” por el vicepresidente JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y el negociador Jared Kushner, quien también es su yerno.
Al mismo tiempo elogió los esfuerzos del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y a su equipo por sus esfuerzos en la mediación.
Trump resaltó que, después de “casi 20 horas” de negociaciones “sólo hay una cosa que importa: ¡IRÁN ESTÁ RENUENTE DE DESISTIR DE SUS AMBICIONES NUCLEARES!”.
Sin embargo, el presidente de EE.UU. afirmó que la reunión transcurrió bien y que se llegó a un acuerdo en muchos asuntos, pero no en el que más le importaba a él, el nuclear.
“En muchos sentidos, los temas que se acordaron son mejores que continuar con nuestras operaciones militares hasta su conclusión, pero todos esos temas no importan en comparación con permitir que el poder nuclear esté en manos de personas tan volátiles, difíciles e impredecibles”, afirmó.
Trump afirmó que instruyó a la Marina estadounidense a “buscar y bloquear el paso de cada buque en aguas internacionales que haya pagado un peaje a Irán” y que la fuerza naval de su país empezará a “destruir las minas que los iraníes colocaron en el estrecho”.
“Nadie que pague un peaje ilegal tendrá un salvoconducto en alta mar”, amenazó.
Y añadió: “El iraní que abra fuego contra nosotros, o contra cualquier nave pacífica, ¡será VOLADO AL INFIERNO!”.
“El bloqueo empezará en breve”, aseguró.
Sin embargo, su amenaza de bloquear el estrecho de Ormuz solo afectará a un pequeño puñado de buques que aún navegan por esa vía, afirma el experto en transporte marítimo Lars Jensen.
“Si los estadounidenses llevan realmente a cabo esta medida, detendrá un goteo muy escaso de buques. En el contexto general, en realidad no cambia nada”, dijo a la BBC.
Jensen, director ejecutivo de Vespucci Maritime, señaló que la amenaza de Trump de impedir el paso seguro a cualquier buque que pague peajes a Irán tampoco tendría gran repercusión, ya que cualquier empresa que lo hiciera ya se enfrentaría a sanciones por pagar al régimen.
“En primer lugar, hay muy pocos buques que pasan por allí. Son aún menos los que pagan, y los que lo hacen ya están sujetos a sanciones estadounidenses”, afirmó.
La mayoría de las compañías navieras seguirán a la espera de ver si se alcanza un acuerdo de paz provisional y si este podría mantenerse, señaló Jensen, y si eso ocurre, podría reanudarse un lento aumento del tráfico marítimo.
En cuanto a qué necesitarían las compañías navieras para decidir si es seguro volver a transitar por el estrecho, afirmó que la respuesta sincera de esas empresas sería que no lo saben.
“Porque, al fin y al cabo, todo se reduce a la confianza: la confianza en que cualquier acuerdo entre EE.UU. e Irán se mantendrá durante un periodo de tiempo significativo, y eso es una sensación subjetiva, no hay nada concreto y tangible a lo que se pueda apuntar”, agregó.
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