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  • El papa León, horas después de las críticas de Trump, dice que ‘no le temo’

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    El presidente Trump arremetió el domingo por la noche contra el papa León XIV en redes sociales. El pontífice aseguró que seguiría oponiéndose a la guerra.

    El papa León XIV dijo el lunes que no tenía miedo del gobierno de Donald Trump, horas después de que el presidente de Estados Unidos arremetiera contra el pontífice en las redes sociales.

    León, en declaraciones a los periodistas en un vuelo a Argelia antes de una gira de 10 días por varias naciones africanas, dijo: “No le temo al gobierno de Trump, ni a hablar en voz alta del mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que estoy aquí”. Al preguntarle directamente por los comentarios de Trump en Truth Social, el papa respondió: “Es irónico: el propio nombre del sitio. No se diga más”.

    Los comentarios de León se produjeron tras el extenso ataque de Trump al papa el domingo por la noche, en el que el presidente acusó al pontífice de ser “débil ante el crimen” y de “complacer a la izquierda radical”. Trump también dijo que León, el primer papa estadounidense, debería “concentrarse en ser un Gran Papa, no un Político”.

    Las tensiones entre ambos líderes han aumentado en las últimas semanas. El papa ha criticado los ataques del presidente Trump contra Irán y ha parecido distanciarse de los esfuerzos de Pete Hegseth, secretario de Defensa, por presentar la campaña estadounidense-israelí contra Irán como una misión cristiana.

    El lunes, el papa León afirmó que seguiría oponiéndose públicamente a la guerra, al tiempo que restó importancia a la idea de que estuviera enzarzado en una disputa directa con Trump.

    “Las cosas que digo no pretenden ser ataques contra nadie”, dijo León a los periodistas.

    Y añadió: “No considero que mi papel sea político, de un político. No quiero entrar en un debate con él. No creo que se deba abusar del mensaje del Evangelio del modo en que lo están haciendo algunas personas”.

    El papa respondió a las preguntas durante un vuelo de dos horas de Roma a Argel el lunes, y habló con los periodistas que lo acompañaban en su gira por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.

    Añadió: “Seguiré hablando alto y claro contra la guerra, tratando de promover la paz, fomentando el diálogo y las relaciones multilaterales entre los Estados para buscar soluciones justas a los problemas. Demasiadas personas sufren en el mundo hoy. Demasiados inocentes están siendo asesinados. Y creo que alguien tiene que alzar la voz y decir que hay una mejor manera”.

    Motoko Rich es la jefa de la corresponsalía en Roma del Times, desde donde cubre Italia, el Vaticano y Grecia.

  • Elecciones en Perú: algunas zonas de Lima tendrán un segundo día de votación

    Elecciones en Perú: algunas zonas de Lima tendrán un segundo día de votación

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    Miles de votantes frustrados en largas filas no pudieron votar en algunas zonas de Lima, la capital, debido a fallas logísticas, lo que, para algunos, minó la confianza en el proceso.

    Perú amplió en un día la votación en algunas zonas de la capital, Lima, después de que las fallas logísticas generalizadas dejaran a decenas de miles de personas sin poder votar, una alteración extraordinaria que ha llevado a algunos candidatos a cuestionar el desarrollo de las elecciones.

    La decisión del organismo de supervisión electoral permitió que la votación continuara el lunes en los 13 centros de votación afectados de Lima –así como en dos lugares de Estados Unidos–, incluso cuando ya empezaban a circular los primeros resultados de la votación del domingo.

    Aunque las autoridades pidieron posteriormente que se detuvieran los recuentos rápidos para evitar influir en los votantes que aún estaban emitiendo su voto, ya se habían publicado algunos sondeos a boca de urna. Al mismo tiempo, la autoridad electoral que organiza y dirige la votación, conocida como ONPE, siguió publicando resultados preliminares a medida que llegaban, lo que creó una imagen fragmentada de la votación.

    Los sondeos a boca de urna de Datum e Ipsos mostraban a Keiko Fujimori, cuatro veces candidata a la presidencia e hija del expresidente Alberto Fujimori, a la cabeza, con cuatro candidatos prácticamente empatados en el segundo puesto.

    Los dos candidatos más votados se enfrentarán en una segunda vuelta el 7 de junio, a menos que un solo candidato obtenga más del 50 por ciento, algo casi imposible en una contienda con la cifra récord de 35 candidatos.

    Los problemas comenzaron a primera hora del domingo, cuando el retraso en la entrega del material electoral hizo que algunos centros de votación de Lima no pudieran abrir o no lo hicieran a tiempo, lo que obligó a los votantes a esperar en largas filas durante horas.

    Imágenes de televisión mostraron cómo las filas se extendían a lo largo de un camino montañoso y cómo multitudes frustradas, incluidos votantes de edad avanzada, se congregaban frente a colegios a los que aún no habían llegado las papeletas. Circularon videos de personas gritando “queremos votar” y, al menos en un caso, forzando la entrada a un colegio electoral.

    Las autoridades dijeron que las fallas en la entrega impidieron la instalación de 187 mesas electorales en 13 lugares de Lima, lo que afectó a unos 55,261 votantes. (En todo el país había más de 10.000 centros de votación, con 27 millones de votantes registrados).

    Piero Corvetto, jefe de la ONPE, culpó a un contratista que no proporcionó suficientes camiones, por lo que la distribución del material electoral tuvo que continuar durante la noche y hasta la mañana de las elecciones. Añadió que finalmente se instaló el 99,8 por ciento de las mesas electorales de todo el país.

    “Nos estamos responsabilizando”, dijo, y añadió que las interrupciones no comprometieron el proceso electoral en su conjunto y que “no existe ninguna posibilidad de fraude”.

    Los disturbios no tardaron en adquirir tintes políticos. Rafael López Aliaga, uno de los principales candidatos, calificó la situación de “fraude descarado” y dijo que las elecciones “se han manchado”; añadió que se habían presentado denuncias penales contra Corvetto.

    “Esto debería ser una cosa bonita, bien hecha y sin problemas, pero han violado su propio cronograma”, dijo López Aliaga en declaraciones televisadas.

    Otros candidatos también expresaron su preocupación. Fujimori dijo sentía “profunda preocupación” por las fallas logísticas, mientras que Mario Vizcarra dijo que la situación parecía “sospechosa” y Jorge Nieto exigió explicaciones. Alfonso López-Chau dijo que era “injustificable” que no se hubieran habilitado tantos centros de votación.

    “Es muy raro todo lo que ha ocurrido acá y esto se tiene que esclarecer por el bien de la salud democrática del país”, dijo Ricardo Belmont, uno de los principales candidatos, en una entrevista con The New York Times.

    La controversia también ha suscitado un debate jurídico. El legislador Edward Málaga-Trillo instó a las autoridades a considerar la anulación de los resultados de las elecciones.

    Luciano López Flores, abogado constitucionalista, dijo que el número de votantes afectados no alcanzaba el umbral legal para la anulación, pero también señaló que “jurídicamente es forzado” prorrogar un día las elecciones.

    Los observadores y las autoridades electorales han instado a la calma, subrayando que los problemas se debieron a fallos logísticos y no a manipulaciones.

    Aun así, algunos votantes expresaron su enfado y desconfianza.

    Elvia Miranda, de 62 años, residente en el distrito limeño de Chorrillos, dijo que había podido votar, pero que le preocupaban quienes no habían podido hacerlo.

    “Imagínate, tanta gente que se ha quedado sin votar”, dijo. “Y sale el presidente de la ONPE a decir que no hay ningún problema”.

    La desconfianza ya era alta antes de la votación. Alrededor del 80 por ciento de los peruanos opinan que el fraude electoral es plausible y aproximadamente siete de cada 10 no confían en las autoridades electorales, según una encuesta reciente del Instituto de Estudios Peruanos.

    Álvaro Henzler, director del grupo de observadores electorales Transparencia, dijo que respaldaba la decisión de ampliar un día la votación, calificándola de respuesta adecuada a “esta situación sin precedentes en la historia electoral del país”.

    Dijo en una conferencia de prensa que los miles de votantes afectados podrían resultar decisivos en una contienda reñida. Añadió que el grupo retrasaría la publicación de su recuento rápido hasta que concluyera la votación e instó a las autoridades y a los encuestadores a hacer lo mismo, advirtiendo que los primeros resultados podrían estar sesgados hacia Lima y no reflejar el resultado nacional.

    Marco Garro colaboró con reportería desde Lima.

    Genevieve Glatsky es reportera del Times radicada en Bogotá.

    Marco Garro colaboró con reportería desde Lima.

  • Cómo funcionaría el bloqueo naval de EE.UU. a Irán en el estrecho de Ormuz con el que amenaza Trump

    Cómo funcionaría el bloqueo naval de EE.UU. a Irán en el estrecho de Ormuz con el que amenaza Trump

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    Donald Trump con la mano en alto

    Getty Images

    El ejército estadounidense anunció que este lunes comenzará a aplicar un bloqueo a todo el tráfico marítimo que entra o sale de los puertos iraníes.

    Y añadió que se permitiría el paso por el estrecho de Ormuz —una vía marítima crucial que Irán cerró de hecho en respuesta a los ataques estadounidenses e israelíes— a los buques que lleguen o partan de otros lugares.

    Esto se produce después de que los negociadores de ambas partes no lograran alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra, que comenzó el 28 de febrero.

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que las conversaciones directas con Irán en Pakistán fracasaron porque Therán “no estaba dispuesto a renunciar a sus ambiciones nucleares”.

    El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán culpó a las “exigencias excesivas y solicitudes ilegales” de EE. UU.

    ¿Qué dijo Trump sobre el bloqueo?

    En una publicación en Truth Social el domingo, el presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo que su país comenzará a “BLOQUEAR todos y cada uno de los barcos que intenten entrar o salir del estrecho de Ormuz”.

    “También he dado instrucciones a nuestra Armada para que busque e intercepte a todos los buques en aguas internacionales que hayan pagado un peaje a Irán. Nadie que pague un peaje ilegal tendrá paso seguro en alta mar”, dijo Trump.

    Mapa del estrecho de Ormuz

    BBC

    Y luego añadió que EE.UU. también comenzará a destruir las minas que, según él, Irán ha colocado en el estrecho.

    “¡Cualquier iraní que nos dispare a nosotros o a buques pacíficos será VOLADO AL INFIERNO!”, continuó.

    Trump comentó que “en algún momento” se alcanzará un acuerdo sobre el libre paso, pero “Irán no ha permitido que eso suceda con solo decir: ‘Puede que haya una mina por ahí en algún lugar’, de la que nadie sabe nada”.

    En otra publicación, agregó que “Irán prometió abrir el estrecho de Ormuz y, a sabiendas, no lo hizo”.

    “Tal y como prometieron, ¡más les vale empezar el proceso para abrir esta VÍA NAVEGABLE INTERNACIONAL Y RÁPIDAMENTE!”, afirmó.

    ¿Cómo funcionaría un bloqueo en la práctica?

    El manual del comandante de la Armada de los Estados Unidos sobre el derecho de las operaciones navales, de 2022, define un bloqueo como una “operación beligerante destinada a impedir que buques y/o aeronaves de todos los Estados, tanto enemigos como neutrales, entren o salgan de puertos, aeródromos o zonas costeras específicos que pertenezcan a un Estado enemigo, estén ocupados por él o se encuentren bajo su control”.

    Trump dijo inicialmente que la Armada de EE. UU. iniciaría el proceso de bloqueo del estrecho “con efecto inmediato”.

    Más tarde, el domingo, declaró a la cadena estadounidense Fox News que el bloqueo “tardará un poco, pero será efectivo muy pronto”, y lo describió como una política de “todo o nada”.

    Barco pasando por el estrecho de Ormuz

    Getty Images
    Desde el alto el fuego temporal, solo han atravesado el estrecho unos pocos barcos.

    En una publicación en X, el Comando Central de EE.UU. (Centcom) indicó que sus fuerzas comenzarían a implementar el bloqueo a las 10:00 EDT (14:00 GMT) del lunes.

    “El bloqueo se aplicará de manera imparcial contra los buques de todas las naciones que entren o salgan de puertos y zonas costeras iraníes, incluidos todos los puertos iraníes del Golfo Arábigo y del Golfo de Omán”, señaló.

    El Centcom agregó que las fuerzas estadounidenses no obstaculizarían la libertad de los buques que transitaran hacia y desde puertos no iraníes, y que se proporcionaría información adicional a los marineros comerciales a través de un aviso formal antes de que comience el bloqueo.

    Trump señaló que otros países participarían en el bloqueo del estrecho, pero no especificó cuáles. Según entiende la BBC, Reino Unido no participará en el bloqueo.

    Trump también declaró a Fox News que la OTAN se ha ofrecido a ayudar a “limpiar” el estrecho, y añadió que este volvería a estar libre para la navegación en “un plazo no muy lejano”.

    Trump afirmó que Estados Unidos enviaría dragaminas y que Reino Unido —miembro de la OTAN— también lo haría.

    “Tengo entendido que Reino Unido y otros dos países están enviando dragaminas”, dijo.

    El primer ministro británico, Keir Starmer, había dicho anteriormente que los sistemas militares británicos de búsqueda de minas ya se encuentran en la región.

    Un portavoz del gobierno de Reino Unido declaró: “Seguimos apoyando la libertad de navegación y la apertura del estrecho de Ormuz, que se necesita con urgencia para respaldar la economía global y el costo de vida en nuestro país”.

    El portavoz afirmó que el estrecho de Ormuz “no debe estar sujeto a peajes”.

    “Estamos trabajando con urgencia con Francia y otros socios para formar una amplia coalición que proteja la libertad de navegación”.

    Tres expertos jurídicos de EE.UU. declararon a la BBC que un bloqueo podría violar el derecho marítimo. Uno de ellos también cuestionó si un bloqueo, impuesto por la fuerza militar, violaría el actual acuerdo de alto el fuego.

    ¿Por qué bloquearía EE. UU. el estrecho?

    La geografía del estrecho le ha permitido a Irán utilizarlo como arma de presión a lo largo de esta guerra, impidiendo de forma selectiva el paso de buques por esta estrecha vía navegable y provocando así un aumento de los precios del petróleo.

    Teherán ha estado cobrando enormes sumas de dinero a algunos buques a cambio de su paso.

    Al cerrar el estrecho, Trump podría cortar una fuente significativa de ingresos para el gobierno iraní, aunque esta medida podría aumentar el riesgo de elevar aún más los precios del petróleo y el gas.

    “No vamos a permitir que Irán gane dinero vendiendo petróleo a quienes les caen bien y no a quienes no les caen bien”, le dijo Trump a Fox News y afirmó que el objetivo era, por el contrario, permitir que “todo o nada” pasara por el crucial canal de navegación.

    Analistas han sugerido que la declaración del presidente de EE.UU. tiene como objetivo ejercer presión sobre Irán para que llegue a un acuerdo aceptando los términos estadounidenses.

    En el programa Face the Nation de la cadena CBS, el congresista republicano Mike Turner, de Ohio, dijo que el bloqueo era un medio para forzar una resolución de la situación en Ormuz.

    “El presidente, al decir que no vamos a dejar que sean ellos quienes decidan quién pasa, sin duda está convocando a todos nuestros aliados y a todo el mundo a la mesa de negociaciones”, dijo. “Esto debe abordarse”.

    Pero el senador Mark Warner, de Virginia, el demócrata de mayor rango en el Comité de Inteligencia del Senado, declaró el domingo a CNN: “No entiendo cómo el bloqueo del estrecho va a empujar de alguna manera a los iraníes a abrirlo”.

    ¿Cuál sería el impacto?

    A corto plazo, la amenaza de Trump de bloquear el estrecho solo afectará a un pequeño puñado de buques que aún navegan por esa vía, según explicó el experto en transporte marítimo Lars Jensen a la BBC.

    “Si los estadounidenses realmente llevan esto a cabo, detendrá un goteo muy reducido de buques. En el contexto general, realmente no cambia nada”, afirma.

    Jensen, director ejecutivo de Vespucci Maritime, señala que la amenaza de Trump de impedir el paso seguro a cualquier barco que pague peajes a Irán tampoco tendría gran impacto, ya que cualquier empresa que lo hiciera ya se enfrentaría a sanciones por pagar al régimen.

    “En primer lugar, hay muy pocos barcos que pasan por allí. Son aún menos los que pagan, y los que pagan ya estarán sujetos a sanciones estadounidenses”, afirma.

    La mayoría de las empresas navieras seguirán a la espera de ver si se alcanza un acuerdo de paz provisional y si este se mantiene, dice Jensen, y si eso ocurre, podría reanudarse un lento aumento del tráfico marítimo.

    ¿Cuál es la situación actual en el estrecho?

    El alto el fuego de dos semanas en la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, acordado el 7 de abril, incluía la condición de que se garantizara el “paso seguro” a través de la estrecha vía marítima.

    Sin embargo, los buques de la zona recibieron mensajes en los que se les advertía que serían “atacados y destruidos” si intentaban cruzar el estrecho sin permiso, y solo unos pocos barcos realizaron el trayecto en los tres primeros días tras el anuncio de la tregua.

    A las 16:00 GMT del 10 de abril, solo se había registrado el paso de 19 buques por el estrecho desde el alto el fuego, según el análisis de BBC Verify de los datos de seguimiento de buques de MarineTraffic.

    De estos, cuatro eran petroleros que transportaban petróleo, gas o productos químicos. El resto figuran como graneleros o portacontenedores de diversos tipos.

    Otros buques han realizado el trayecto sin transmitir su ubicación.

    Esto contrasta con la media de 138 buques que atravesaban el estrecho cada día antes de que comenzara el conflicto el 28 de febrero.

    Información adicional de Sareen Habeshian.

    Línea gris

    BBC

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  • Por qué la derrota de Viktor Orbán en Hungría es un duro golpe para Putin y un alivio para Ucrania y el resto de Europa

    Por qué la derrota de Viktor Orbán en Hungría es un duro golpe para Putin y un alivio para Ucrania y el resto de Europa

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    Una joven con el pelo largo trenzado sostiene una bandera de Hungría durante las celebraciones frente al parlamento nacional, a orillas del río Danubio.

    BBC
    En Budapest se respiraba un ambiente de total sensación de que el domingo por la noche se estaba haciendo historia.

    El emblemático Puente de las Cadenas de Budapest une ambos lados de la ciudad —la hermosa Buda con la vibrante Pest— a través del río Danubio. Por la noche, las luces que iluminan el puente brillan como pequeñas lunas en las aguas.

    Normalmente, es el lugar favorito de los turistas, excepto el pasado domingo.

    Tras un resultado electoral histórico que derrocó abruptamente al primer ministro Viktor Orbán después de 16 años en el gobierno, el puente se iluminó de verde, blanco y rojo, los colores de la bandera húngara.

    Los partidarios del victorioso Péter Magyar y su partido Tisza dijeron sentir que estaban recuperando su país. Un sentimiento que Magyar les transmitió en su discurso de victoria.

    “Lo logramos”, dijo. “Derrocamos al régimen de Orbán; juntos liberamos Hungría. ¡Recuperamos nuestra patria! ¡Gracias! ¡Gracias a todos!”

    Multitudes cruzan el Puente de las Cadenas iluminado con luces verdes, rojas y blancas durante la noche de las elecciones generales en Budapest.

    EPA
    Multitudes cruzaron el Puente de las Cadenas, iluminado con los colores nacionales de Hungría, durante la noche electoral.

    Se respiraba un ambiente histórico. La participación electoral fue récord. A pesar del férreo control de Orbán sobre los medios estatales, los cambios que introdujo en el sistema electoral para favorecer a su partido y la enorme influencia que sus amigos y familiares ejercen en puestos de poder en la “democracia iliberal” en la que, según él, convirtió Hungría, el líder de Fidesz sufrió una aplastante derrota en las urnas.

    Vi a multitudes de votantes primerizos bailando por las callejuelas de Budapest, embriagados por una mezcla de esperanza e incredulidad en la madrugada del lunes.

    “Lloré cuando marqué la X en mi papeleta”, me dijo Zofia. “Todavía no me lo creo. ¡Pero lo hicimos!”.

    Mientras Zofia hablaba, su grupo de amigos coreaba a viva voz: “¡Rusos, váyanse a casa!”.

    Péter Magyar en una rueda de prensa

    Getty Images
    Péter Magyar seguramente se convertirá en el próximo primer ministro de su país.

    Para Orbán, lo sucedido es un giro irónico de la historia. El exlíder se hizo famoso en 1989, en la entonces Hungría comunista, al instar a los rusos a irse del país en un apasionado discurso pronunciado en los últimos días de la Unión Soviética.

    Una proclama que se oyó por primera vez en Budapest durante el fallido levantamiento anticomunista húngaro de 1956.

    Cambio de rumbo

    Pero con el paso de los años, Orbán cambió de rumbo político. Se inclinó aún más hacia la derecha, adoptando una postura autoritaria, y durante esta campaña electoral, su antiguo discurso de los 90 fue utilizado en su contra por críticos indignados por su larga y estrecha relación con el presidente ruso Vladimir Putin.

    La derrota de Orbán representa un duro golpe para Putin, quien se benefició de tener un aliado dentro de la Unión Europea. Orbán retrasó la aplicación de sanciones tras la invasión rusa de Ucrania y ha estado bloqueando un importante préstamo de la UE a Kiev, que Ucrania necesita para sobrevivir.

    Pero la pérdida de Rusia es la ganancia de Ucrania. El presidente Volodymyr Zelensky felicitó rápidamente a Hungría el domingo por la noche, escribiendo en X que esperaba con interés un “trabajo constructivo” conjunto.

    Un hombre pasa en bicicleta junto a un muro en una autopista de Hungría, empapelado con retratos de estilo cine negro de Volodymyr Zelensky y Péter Magyar.

    BBC
    Fidesz empapeló la zona con carteles de Magyar y Zelensky, intentando vincular a los dos líderes.

    El mensaje no es precisamente efusivo, como se podría esperar. Pero Zelensky es muy consciente de que muchos húngaros desconfían de su país.

    Orbán utilizó carteles de campaña y mítines para advertir a los votantes que solo él podía garantizar su seguridad e impedir que la guerra en Ucrania se extendiera más allá de la frontera, poniendo en peligro la vida de sus seres queridos.

    Es probable que Magyar actúe con cautela una vez en el gobierno. Es improbable que revierta la decisión de Orbán de no enviar ayuda militar a Ucrania, por temor a enemistarse con los húngaros, aunque ha prometido a Bruselas que su país ya no obstaculizará el préstamo de US$105.000 millones a Kiev, bloqueado por Orbán.

    Adiós al “obstructor”

    Pocos líderes europeos lamentarán la marcha de Orbán. En Bruselas se le apodaba “el Obstructor”, pero, en un sentido más amplio, se le consideraba la fisura en un frente unido europeo frente a las amenazas de Moscú, Pekín y, más recientemente, también de Estados Unidos.

    El domingo por la noche, el primer ministro británico, Keir Starmer, describió este hecho como un momento histórico para la democracia europea. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que Hungría había elegido Europa.

    El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, aparecen juntos en el escenario.

    Reuters
    El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, se unió a Orbán en el escenario durante un evento en Budapest la semana anterior a las elecciones.

    En Washington, el presidente estadounidense Donald Trump habrá estado mucho menos eufórico.

    Los votantes húngaros le han arrebatado a su aliado más cercano en Europa. Trump apoyó repetidamente a Orbán, incluso enviando a su vicepresidente a Budapest en plena guerra con Irán para asistir a un mitin a su favor.

    ¿Por qué? Ambos admiran al primer ministro húngaro saliente como una figura destacada de la derecha nacionalista cristiana y “antiglobalista”. Steve Bannon, exjefe de estrategia de Trump y defensor de los movimientos nacionalistas populistas en Europa, describió a Orbán como un “héroe”.

    Si bien algunos analistas interpretan el ignominioso destino de Orbán como una señal de que el nacionalismo populista en Europa ha llegado a un punto muerto, yo soy más cautelosa a la hora de sacar esas conclusiones.

    Familia y roles de género tradicionales

    Es cierto que el partido Agrupación Nacional de Marine Le Pen no cumplió con las expectativas en las elecciones locales francesas del mes pasado y que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, fue castigada recientemente por los votantes en un referéndum sobre reformas judiciales que se convirtió en un juicio a su gestión; sin embargo, todos estos ejemplos están marcados por particularidades nacionales.

    Orbán llevaba tiempo alienando a sectores de la sociedad húngara: la izquierda, la comunidad LGBTQ+ y muchas mujeres que sentían que sus derechos se veían menoscabados por la agenda de Orbán, centrada en la familia y los roles de género tradicionales.

    Pero el golpe de gracia para su carrera política llegó cuando incluso sus seguidores más tradicionales lo abandonaron en masa.

    Un día antes de la votación, visitamos Felcsút, el pueblo natal de Orbán.

    Proveniente de un entorno humilde, ahora ha invertido grandes sumas de dinero en la comunidad, construyendo su propio estadio y academia de fútbol.

    Su yerno está vinculado a un lujoso campo de golf en la zona, mientras que su padre está reconstruyendo una finca privada cercana, cuyo coste se estima en unos US$30 millones.

    Orbán siempre ha negado las acusaciones de corrupción y, cuando la economía húngara gozaba de mejor salud, muchos estaban dispuestos a hacer la vista gorda.

    Sin embargo, en los últimos años, la inflación se ha disparado y el nivel de vida ha caído en picada, mientras que el círculo íntimo de Orbán parecía enriquecerse cada vez más.

    ¿Quién es Péter Magyar?

    “Nos falló. Le falló a su país. Nos engañó”, me dijo con cansancio Gyárfás Oláh, antiguo seguidor de Orbán y exalcalde local.

    Entre los votantes de Magyar hay un número significativo de húngaros que votaron en contra de Orbán, en lugar de a favor de Magyar. Aún no tiene experiencia en el gobierno.

    Entonces, ¿quién es? ¿Qué tipo de primer ministro será en su país o como interlocutor con los aliados de Hungría en el extranjero?

    Es un hombre de 45 años, enérgico (durante la campaña participaba en cuatro a seis mítines diarios), inteligente y telegénico, que empezó su carrera política en el partido Fidesz de Orbán para formar el suyo propio más adelante.

    Esto significa que, al igual que Orbán, es un nacionalista conservador y entre otras cosas, le encanta llevar la bandera húngara a todos los eventos políticos.

    Estadio de Felcsút

    BBC
    La BBC visitó Felcsút, el pueblo natal de Orbán, el día antes de las elecciones.

    Podría decirse que los votantes húngaros necesitaban un candidato de centroderecha en torno al cual unirse antes de considerar darle la espalda a Orbán. Hungría es un país socialmente conservador. Cabe esperar, por ejemplo, que las actitudes antimigratorias de Orbán continúen bajo el nuevo gobierno.

    Sin embargo, Magyar ha prometido reformas radicales para “revertir el régimen de Orbán”, incluyendo el debilitamiento de los lazos con Rusia y el restablecimiento de las relaciones con Europa.

    Por ahora, la mayoría de los húngaros afirma que sus prioridades son internas: mejorar la economía y los servicios públicos del país, reducir la inflación y el costo de vida. Hay mucho por hacer.

    Con una sonrisa radiante el domingo por la noche, rodeado de seguidores eufóricos, Magyar les dijo a la multitud: “¡Esta noche celebramos! ¡Mañana, a trabajar!”.

    Magyar no asumirá oficialmente el cargo de primer ministro hasta que el presidente de Hungría le pida que forme gobierno. Se espera que esto ocurra dentro de aproximadamente un mes.

    Línea gris de separación

    BBC

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  • Opinión: La guerra de Trump está debilitando a EE. UU. de 4 maneras

    Opinión: La guerra de Trump está debilitando a EE. UU. de 4 maneras

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    Cuando el presidente Donald Trump atacó Irán el 28 de febrero, dijimos que su decisión fue imprudente. Fue a la guerra sin solicitar la aprobación del Congreso ni el apoyo de la mayoría de sus aliados. Ofreció justificaciones endebles y contradictorias al pueblo estadounidense. No explicó la razón por la que este cándido intento de cambio de régimen acabaría mejor que los intentos anteriores de Estados Unidos en Irak, Afganistán y otros lugares.

    En las seis semanas que han pasado desde entonces, la imprudencia de su guerra ha quedado aún más en evidencia. Ha desdeñado la planificación militar diligente y ha actuado por instinto visceral e ilusiones. Después de que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, hiciera un pronóstico a Trump de que los ataques inspirarían un levantamiento popular en Irán, el director de la CIA replicó que esos escenarios eran “ridículos”, reportó el Times. Y, sin embargo, Trump siguió adelante. Estaba tan seguro de sí mismo que no elaboró ningún plan para responder a una contramedida obvia que Irán tenía: provocar un aumento de los precios del petróleo al bloquear el estrecho de Ormuz. Tampoco elaboró una estrategia viable para asegurar el uranio enriquecido que Irán puede usar para reconstruir su programa nuclear.

    La semana pasada pasó de hacer amenazas ilegales e inmorales sobre eliminar a la civilización iraní a acordar un alto al fuego de último momento que asegura pocos de los objetivos militares que anunció. Irán sigue desafiando una parte crucial del acuerdo y bloqueando la mayor parte del tráfico que cruza el estrecho de Ormuz. La irresponsabilidad de Trump ha dejado a Estados Unidos al borde de una derrota estratégica humillante.

    Como hemos dicho, el régimen de Irán no merece consideración ni simpatía. Lleva décadas oprimiendo a su pueblo y respaldando el terrorismo en otros lugares. Y la guerra actual, combinada con los ataques de junio de Estados Unidos e Israel y con otras operaciones israelíes desde 2023, debilitó a Irán en aspectos críticos. Su armada, su fuerza aérea y sus defensas antiaéreas se han degradado y su programa nuclear ha retrocedido. Su red asesina de aliados regionales –como Hamás, Hizbulá y el gobierno derrocado de Siria– se ha erosionado.

    Sin embargo, estos éxitos no pueden ocultar los modos en que la guerra ha debilitado a Estados Unidos. Encontramos cuatro retrocesos cruciales para los intereses nacionales de Estados Unidos que son el resultado directo del descuido de Trump. Asimismo, estos reveses debilitan la democracia mundial en un momento en el que los autoritarios en China, Rusia y otros países ya se sentían envalentonados.

    El golpe más tangible para Estados Unidos y el mundo es el aumento de la influencia que Irán ha obtenido en la economía mundial al militarizar el estrecho de Ormuz. Alrededor del 20 por ciento del petróleo y del gas natural licuado del mundo se transporta a través del estrecho, que colinda con la costa sur de Irán.

    Antes de la guerra, los dirigentes iraníes temían que un bloqueo del tráfico provocara nuevas sanciones económicas y un ataque militar. Una vez que el ataque se produjo de cualquier manera, Irán cerró el estrecho a casi todo el tráfico, excepto a sus propias embarcaciones. Esta medida es poco costosa porque implica sobre todo una amenaza, a saber, que un dron, un misil o una pequeña embarcación pueda hacer estallar un buque petrolero. La reapertura forzosa del estrecho, por el contrario, requeriría una enorme operación militar que podría incluir soldados en el terreno y una ocupación prolongada.

    La falta de previsión de Trump respecto al estrecho revela una incompetencia flagrante. El alto al fuego de dos semanas no restablece el statu quo porque Irán sigue limitando el tráfico y ha amenazado con imponer cuotas como parte de un acuerdo de paz definitivo. La guerra ha demostrado a los dirigentes iraníes que controlar la vía navegable es una posibilidad real. Con el tiempo, es probable que otros países desarrollen alternativas, como oleoductos, pero esas soluciones no llegarán a corto plazo. Por ahora, Irán parece haber ganado una ventaja diplomática con la que solo podía soñar hace seis semanas. La única forma aparente de cambiar la situación sería que una coalición mundial exigiera la reapertura del estrecho, el tipo de coalición que Trump es claramente incapaz de liderar.

    El segundo revés afecta a la posición militar de Estados Unidos en el mundo. Esta guerra, junto con la ayuda estadounidense reciente a Ucrania, Israel y otros aliados, ha agotado una parte sustancial del arsenal de algunas armas, como los misiles Tomahawk y los interceptores Patriot (que pueden derribar otros misiles). Los expertos creen que el Pentágono utilizó más de una cuarta parte de sus misiles Tomahawk únicamente en la guerra contra Irán. Recuperar la dimensión anterior del arsenal llevará años, y mientras tanto Estados Unidos tendrá que tomar decisiones difíciles sobre dónde mantener su fuerza militar. El Pentágono ya ha retirado las defensas antimisiles de Corea del Sur.

    La guerra también ha revelado que el ejército estadounidense es vulnerable ante las nuevas formas de guerra. Estados Unidos utilizó municiones de alta tecnología por un valor de miles de millones de dólares para destruir las fuerzas aéreas y navales tradicionales de Irán, mientras que Teherán utilizó drones baratos y desechables para interrumpir el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y atacar objetivos en la región. El mundo vio cómo un país que gasta en su ejército una centésima parte de lo que gasta Estados Unidos puede intentar superarlo en un conflicto. Es un recordatorio de la necesidad urgente de reformar el ejército estadounidense.

    El tercer gran costo de la guerra recae sobre las alianzas de Estados Unidos. Japón, Corea del Sur, Australia, Canadá y la mayor parte de Europa occidental se negaron a apoyar a Estados Unidos en esta guerra, algo que no es sorprendente, considerando el trato que Trump les ha concedido. Cuando exigió su ayuda para reabrir el estrecho de Ormuz, la mayoría de los aliados se negaron. Estos países seguirán siendo aliados en aspectos importantes, pero han dejado claro que ya no consideran a Estados Unidos un amigo fiable. Están trabajando para construir relaciones más sólidas entre ellos, de modo que puedan resistir mejor a Washington en el futuro. “Quizá el mayor daño a largo plazo para Estados Unidos de la guerra en Irán se produzca en sus relaciones con los aliados de todo el mundo”, escribió el miércoles Daniel Byman, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington.

    La situación en Medio Oriente es más matizada. La decisión de Irán de atacar a sus vecinos árabes durante la guerra puede acercar a esos países a Estados Unidos. Pero eso es incierto. Arabia Saudita y otros países del golfo Pérsico han resultado perjudicados económicamente por la guerra y se sienten abandonados por el alto al fuego de Trump. Las últimas seis semanas les han dado motivos para cuestionar su juicio y su comprensión de sus intereses.

    El cuarto revés afecta a la autoridad moral de Estados Unidos. A pesar de todos los defectos de este país, sigue siendo un faro para muchos en el mundo. Cuando los encuestadores preguntan a la gente adónde iría si pudiera, Estados Unidos es sistemáticamente la respuesta número 1. El atractivo de Estados Unidos se debe no solo a su prosperidad, sino también a su libertad y a sus valores democráticos. Trump ha erosionado esos valores durante toda su carrera política y quizá nunca tanto como la semana pasada, cuando profirió amenazas detestables sobre eliminar a toda una civilización en Irán. Su secretario de Defensa, Pete Hegseth, hizo una serie de comentarios sanguinarios, incluida la amenaza de no ofrecer “ni cuartel ni piedad a nuestros enemigos”.

    Esos casos serían crímenes de guerra. Trump y Hegseth han adoptado un enfoque cruel del conflicto armado que el mundo, liderado por Estados Unidos, rechazó tras la Segunda Guerra Mundial. Al hacerlo, han minado los cimientos del liderazgo mundial de Estados Unidos, que busca situar la dignidad humana en el centro de la defensa de un mundo más libre y abierto.

    Nuestro comité editorial se opone desde hace tiempo al enfoque de Trump en la política y el gobierno. Sin embargo, sus fracasos en las últimas seis semanas no nos complacen. Para empezar, ha habido personas muertas y heridas y destrucción en Irán, Israel, Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes Unidos y otros lugares. Al menos 13 militares estadounidenses han muerto en la guerra.

    También es un error que cualquier estadounidense –los críticos de Trump, entre ellos– desee que este país fracase. Todos tenemos un interés en el país que él dirige. También el resto del mundo libre. No hay otras democracias con la fuerza económica y militar para contrarrestar a China y Rusia. Cuando Estados Unidos es más débil y más pobre, como nos ha hecho esta guerra, el autoritarismo sale beneficiado.

    La mejor esperanza ahora puede sonar ingenua, pero sigue siendo cierta. Trump debería reconocer por fin la ineptitud de su enfoque impulsivo y egoísta. Debería hacer partícipe al Congreso y buscar la ayuda de los aliados de Estados Unidos para minimizar los daños causados por su guerra.

    El Comité Editorial está conformado por un grupo de periodistas de opinión cuyos puntos de vista se basan en su experiencia, investigación, debates y unos valores muy arraigados. Es independiente de la sala de redacción.

  • 21 horas en Pakistán: el intento y fracaso de la paz entre EE. UU. e Irán

    21 horas en Pakistán: el intento y fracaso de la paz entre EE. UU. e Irán

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    Aliados y adversarios de Estados Unidos habían puesto sus esperanzas en el vicepresidente JD Vance para intentar encontrar una salida a un conflicto que ha trastornado la economía mundial.

    Habían pasado más de 16 horas seguidas de reuniones a puerta cerrada, que se prolongaron hasta la madrugada del domingo, cuando el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, entró en un ornamentado salón de Pakistán y dejó escapar un suspiro. Cuando llegó al atril para hablar con la prensa, hizo una mueca.

    Habló de “deficiencias”, “malas noticias” y de no ser “capaz de avanzar”. Estados Unidos e Irán no llegaron a un acuerdo.

    Agotado y frustrado después de 21 horas en Pakistán, Vance dio pocos detalles, respondió a tres preguntas y se marchó. No habló sobre si se mantendría el alto al fuego de dos semanas con Irán, ni qué pasaría con el estrecho de Ormuz, ni si el presidente Donald Trump cumpliría ahora su amenaza de borrar del mapa la civilización iraní.

    Fue una conclusión notable de un viaje diplomático crucial para Vance, quien dio a conocer su oposición a una guerra a gran escala en Irán. Los aliados y los adversarios de Estados Unidos tenían puestas sus esperanzas en él para encontrar una salida a un conflicto que ha trastornado la economía mundial, ha desgastado alianzas y se ha extendido a toda la región.

    En cambio, se fue sin nada. Culpó a Irán del fracaso de las conversaciones, dijo que Estados Unidos buscaba un compromiso según el cual Irán no buscaría un arma nuclear, y este se negó.

    Que Vance fuera el que se encontrara en esta situación era algo extraordinario en sí mismo. Al hombre del círculo cercano de Trump más opuesto a la guerra se le comisionó dirigir las conversaciones de más alto nivel entre Estados Unidos e Irán en casi 50 años. Trump, por su parte, estaba a miles de kilómetros de distancia, en el Kaseya Center de Miami, viendo un combate de la UFC junto a Marco Rubio, su secretario de Estado y asesor de seguridad nacional.

    Para Vance, el viaje representaba la misión de más alto perfil de su mandato, que ha estado marcado en gran medida por la política interna. Funcionarios de la Casa Blanca esperaban que el vicepresidente pasara los meses anteriores a las elecciones de mitad de mandato recorriendo el país para impulsar al Partido Republicano. En lugar de ello, pasó la primera parte de la semana en Hungría, haciendo campaña en favor del primer ministro Viktor Orbán, y la concluyó en Pakistán, tratando de negociar el fin de una guerra desordenada y complicada.

    Estados Unidos e Israel han pasado más de cinco semanas bombardeando Irán. Asesinaron al líder supremo y a otros funcionarios de alto rango, han alcanzado 13.000 objetivos y, según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, han causado la muerte de más de 1700 civiles. Irán respondió con ataques a países de toda la región, incluidas bases militares estadounidenses, y con el cierre del estrecho de Ormuz.

    Y, ahora, Trump debe decidir qué hacer: volver a la mesa de negociaciones o reanudar un conflicto mortal y costoso que ya ha provocado la mayor perturbación energética de los tiempos modernos. El domingo, respondió en parte a la pregunta anunciando un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz, lo que generalmente se considera un acto de guerra.

    Tender una mano

    Vance inició su viaje a Pakistán con un tono cautelosamente optimista, diciendo a los periodistas que Estados Unidos “tendería una mano” si Irán estuviera “dispuesto a negociar de buena fe”.

    Pero cuando Vance partió de Washington, con una breve escala técnica en París, los detalles sobre cómo se desarrollarían las negociaciones seguían sin estar claros.

    Funcionarios iraníes amenazaron reiteradamente con negarse a entablar reuniones directas si Estados Unidos no accedía a diversas exigencias, entre ellas descongelar los activos de Irán en el extranjero y extender el alto al fuego para incluir a Líbano. Esta última exigencia destacó hasta qué punto muchos acontecimientos de esta guerra están fuera del control estadounidense: el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha expresado su deseo de seguir peleando contra Hizbulá, un grupo representante de Irán.

    Y en las horas previas a la reunión, incluso cuando el vicepresidente ya estaba en Islamabad, los desacuerdos se desbordaron y llegaron a la prensa. Algunos funcionarios iraníes dijeron a los medios de comunicación que Estados Unidos había acordado descongelar los activos iraníes depositados en Catar y en bancos extranjeros antes de que comenzaran las reuniones, como muestra de buena fe. Estados Unidos dijo que esa información era falsa.

    Los medios de comunicación estatales iraníes informaron entonces que el equipo estadounidense estaba confundido.

    Los viajes al extranjero de los presidentes o vicepresidentes de Estados Unidos suelen ser asuntos muy planificados, con agendas detalladas y resultados previstos. Los equipos de avanzada viajan con mucha antelación para ultimar los detalles, elaborando calendarios minuto a minuto.

    El equipo de Vance solo dispuso de unos días.

    En Islamabad, los movimientos de Vance fueron estrictamente vigilados. El anuncio de su llegada estuvo embargado hasta 15 minutos después de que su comitiva abandonara la base aérea de Nur Khan. Su visita a la embajada estadounidense no pudo hacerse pública hasta que llegó a su siguiente destino: el Serena, el hotel de cinco estrellas que era la sede las conversaciones.

    No se permitió la presencia de periodistas en la sala cuando la delegación estadounidense se reunió con los iraníes, ni siquiera durante la reunión bilateral con los paquistaníes.

    En Washington, los altos funcionarios de la Casa Blanca también buscaban detalles y llamaban de un lado a otro mientras se alargaban las negociaciones para saber qué estaba pasando en Islamabad.

    Escéptico desde el principio

    Vance no quería que Estados Unidos entrara en guerra con Irán.

    Advirtió sobre el caos regional y las bajas masivas. Le preocupaba agotar las existencias de armamento estadounidense. Temía traicionar a las bases políticas del gobierno, muchas de las cuales apoyaban al presidente por su promesa de no involucrar a Estados Unidos en nuevas guerras.

    Vance, cuya identidad política se ha transformado con el tiempo, pasando de ser un duro crítico de Trump en 2016 a un ferviente partidario, ha centrado su ideología de política exterior en oponerse a este tipo de conflictos. Fue su premisa declarada para apoyar a Trump durante su tercera campaña presidencial.

    En enero de 2023, Vance, entonces senador por Ohio, apoyó a Trump para presidente, escribiendo en The Wall Street Journal que su apoyo se centraba en la parte más importante del legado del expresidente: “su exitosa política exterior”. El núcleo de ese argumento, escribió Vance, era que Trump no había iniciado ninguna guerra durante su primer mandato.

    La guerra contra Irán no es el único desacuerdo que Vance ha tenido con el enfoque de la política exterior de Trump. Cuando el presidente estaba considerando atacar Yemen el año pasado, Vance dijo a otros funcionarios del gobierno que pensaba que la operación era un “error” y pareció cuestionar si Trump comprendía las posibles consecuencias de la acción, según The Atlantic, que publicó partes del intercambio.

    Y para Vance, ampliamente considerado el favorito para la candidatura republicana en 2028, el conflicto pone en riesgo su conexión con el ala antiintervencionista del movimiento político Make America Great Again (MAGA). La guerra ha convulsionado a la coalición de Trump: destacadas voces conservadoras como Tucker Carlson, especialmente cercano a Vance, han surgido como algunos de los críticos más feroces de la guerra.

    Aunque Vance y sus aliados no ocultan su oposición privada al conflicto, él ha apoyado públicamente al presidente. Y como líder de la delegación, le resultará difícil apartarse de la guerra en el futuro, independientemente del resultado.

    “Si no sucede, culparé a JD Vance”, dijo Trump entre risas en un almuerzo por Pascua a principios de este mes, al referirse al intento de Vance de lograr un acuerdo. “Si ocurre, me llevo todo el crédito”.

    La delegación estadounidense estaba encabezada por tres hombres con escasa experiencia diplomática tradicional. La carrera política de Vance antes de ascender a vicepresidente incluyó un periodo de dos años en el Senado, y Steve Witkoff, enviado especial del presidente, y Jared Kushner, yerno de Trump, construyeron fortunas en el sector inmobiliario.

    Pero Witkoff y Kushner se han convertido en los tipos que arreglan cosas para Trump, enviados a zonas de conflicto de todo el mundo para intentar lograr la paz. Han tenido cierto éxito con el conflicto entre Israel y Hamás, y mucho menos con Rusia y Ucrania. Con Irán, intentaron llegar a un acuerdo y el fracaso de sus negociaciones condujo al conflicto actual. Pero al cerrar el estrecho, Irán tiene más influencia en esta ronda de negociaciones que antes de la guerra.

    ‘Pase lo que pase, hemos ganado’

    Mientras Vance viajaba a Pakistán, e incluso durante las negociaciones, el presidente se pronunció repetidamente en Truth Social. Atacó a los medios de comunicación por informar de cualquier cosa que no fuera que Irán está “¡PERDIENDO, y PERDIENDO A LO GRANDE!” y se jactó de lo que describió como un éxito militar estadounidense absoluto.

    “Los iraníes no parecen darse cuenta de que no tienen ninguna carta, salvo una extorsión a corto plazo al Mundo utilizando las Vías Fluviales Internacionales”, escribió en Truth Social mientras Vance volaba a Pakistán. “¡La única razón por la que están vivos hoy es para negociar!”.

    Más tarde ese mismo día, cuando Trump abandonaba la Casa Blanca para viajar a Florida, dijo que no le importaba si se alcanzaba o no un acuerdo con Irán.

    “Pase lo que pase, hemos ganado”, dijo. “Hemos derrotado por completo a ese país”.

    En Islamabad, los funcionarios paquistaníes estaban ansiosos por promover su papel de pacificadores. Anunciaron dos días de vacaciones en la capital para despejar la ciudad, y desplegaron miles de agentes de policía para reforzar la seguridad antes de la visita. Cuando la comitiva de Vance atravesó la ciudad, no había vehículos en el camino ni señales de que hubiera gente.

    Los funcionarios paquistaníes también imprimieron con rapidez nuevos carteles, que pegaron en farolas y vallas publicitarias de la ciudad para celebrar las “Conversaciones de Islamabad”, con las banderas estadounidense, paquistaní e iraní para anunciar las negociaciones.

    Pero a pesar de eso, casi todo el mundo ignoraba lo que ocurría a puerta cerrada.

    Cientos de periodistas que se habían reunido en Islamabad para cubrir las negociaciones pasaron el día buscando cualquier información sobre las conversaciones. Apostados en el Centro de Convenciones Jinnah de la ciudad, justo enfrente del Hotel Serena, los periodistas bebían café en tazas especiales con la leyenda “Brewed for Peace” mientras una banda tocaba música tradicional paquistaní. Un cartel gigante que decía #IslamabadTalks estaba colocado sobre un escenario cubierto con moqueta verde con un atril que no se usó.

    “Nadie sabe cuándo, dónde ni cómo se celebran estas conversaciones”, dijo Nadir Guramani, periodista paquistaní, en el centro de convenciones.

    “Ni siquiera sabemos lo que está ocurriendo fuera, ya que la circulación por la ciudad está restringida”, añadió.

    Resultó que, tras 21 horas sobre el terreno en Islamabad, no había ocurrido gran cosa para lograr una paz duradera entre Estados Unidos e Irán.

    Elian Peltier y Zia ur-Rehman colaboraron con reportería.

    Tyler Pager es corresponsal del Times en la Casa Blanca y reporta sobre el presidente Trump y su gobierno.

    Elian Peltier y Zia ur-Rehman colaboraron con reportería.

  • Trump lanza un fuerte ataque contra el papa Leon XIV por sus críticas a la guerra en Irán

    Trump lanza un fuerte ataque contra el papa Leon XIV por sus críticas a la guerra en Irán

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    Donald Trump ha lanzado un inusual y feroz ataque contra el papa León XIV por su oposición a la política de inmigración de EE.UU. y a la guerra en Irán.

    El presidente estadounidense acusó al pontífice de ser “débil ante la delincuencia y pésimo en política exterior” en una publicación en Truth Social, y más tarde declaró a los periodistas que “no era precisamente un gran admirador suyo”.

    El papa ha sido un firme crítico de la guerra, calificando de “inaceptable” la amenaza de Trump de destruir la civilización iraní y pidiéndole que encuentre una “vía de salida” para poner fin al conflicto. Pero, en general, es raro que un papa critique directamente las declaraciones de los líderes mundiales.

    Hay más de 70 millones de católicos en EE.UU., alrededor del 20% de la población. Entre ellos se encuentra el vicepresidente de Trump, JD Vance.

    Las declaraciones de Trump se produjeron cuando el pontífice iniciaba un viaje de 11 días a África, su segundo gran viaje al extranjero desde que fuera elegido el año pasado.

    El presidente de EE.UU. escribió en una publicación del domingo que el papa “debería espabilarse” y dijo que era “débil en materia de armas nucleares”, aparentemente en referencia a los intentos de Teherán de convertirse en una potencia nuclear, citados como una de las razones para que EE.UU. e Israel entraran en guerra con Irán.

    También sugirió que el pontífice fue elegido “porque era estadounidense, y pensaron que esa sería la mejor manera de lidiar con el presidente Donald J. Trump”.

    “Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”.

    Cuando más tarde los periodistas le pidieron que explicara la publicación, dijo: “No creo que esté haciendo un buen trabajo, supongo que le gusta el crimen”.

    “Es una persona muy liberal, y es un hombre que no cree en acabar con la delincuencia; es un hombre que no cree que debamos meternos con un país que quiere armas nucleares para poder volar el mundo por los aires”, añadió el presidente.

    El papa León XIV.

    EPA
    El papa León ha hecho llamamientos a la distensión en Medio Oriente en numerosas ocasiones.

    Las declaraciones de Trump provocaron críticas inmediatas por parte de los católicos, y un experto comparó sus comentarios con la relación de papas anteriores con los dictadores fascistas durante la Segunda Guerra Mundial.

    “Ni siquiera Hitler o Mussolini atacaron al papa de forma tan directa y pública”, afirmó Massimo Faggioli, citado por Reuters.

    El papa ha aprovechado numerosos discursos públicos para denunciar los conflictos mundiales e instar a la distensión en Medio Oriente.

    Cuando Trump amenazó a Irán, afirmando que “toda una civilización morirá esta noche”, él respondió calificando la declaración de “verdaderamente inaceptable”.

    En su discurso de Pascua, el pontífice afirmó, sin mencionar directamente a ningún país, que la gente se estaba acostumbrando a la violencia y se mostraba indiferente ante miles de muertes.

    “Que quienes tienen armas las depongan. Que quienes tienen el poder de desencadenar guerras elijan la paz”, dijo.

    También ha criticado la política de inmigración de línea dura de Trump, cuestionando si era posible que alguien fuera “provida” —un término normalmente asociado a los opositores al aborto— si estaba de acuerdo con lo que él describió como el “trato inhumano a los inmigrantes”.

    Se considera que el papa León XIV continúa la tradición humanitaria de su predecesor, el papa Francisco, quien afirmó que Trump “no era cristiano” durante la campaña electoral de 2016 debido a su discurso antiinmigrante. Trump calificó al difunto papa de “vergonzoso”.

    Línea gris.

    BBC

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  • Quién es Péter Magyar, el exaliado de Viktor Orbán que se convirtió en su crítico más acérrimo y lo derrotó en unas históricas elecciones en Hungría

    Quién es Péter Magyar, el exaliado de Viktor Orbán que se convirtió en su crítico más acérrimo y lo derrotó en unas históricas elecciones en Hungría

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    Peter Magyar.

    Jaap Arriens / Getty
    Péter Magyar lo tiene todo a favor para ser el próximo primer ministro de Hungría tras su triunfo electoral.

    Durante 16 años, el poder de Viktor Orbán y su partido Fidesz fue casi incontestable en Hungría.

    Uno de los agentes de ese poder fue por mucho tiempo Péter Magyar, precisamente el político que este domingo le ha infligido a Orbán una histórica derrota en las elecciones parlamentarias y que tiene todo a favor para convertirse en el próximo primer ministro húngaro.

    Después de años en los que Orbán ha sido visto como el gran aliado de Vladimir Putin en Bruselas, donde ha bloqueado muchas de las iniciativas de la Unión Europea contra el presidente ruso y a favor de Ucrania, Magyar se dirigió a sus seguidores en Budapest tras su victoria y proclamó que los húngaros han dicho “sí a Europa”.

    Magyar ha prometido a los húngaros que su país dejará de estar bajo la influencia rusa y que los “títeres” del “régimen de Orbán” saldrán de las instituciones.

    Sin embargo, el propio Magyar fue en su día uno más dentro del partido Fidesz, en el que llegó a tener responsabilidades destacadas.

    De la cúpula a la disidencia

    Nacido en 1981 en Budapest, en el seno de una familia de la alta burguesía húngara con profundas conexiones políticas, Magyar parecía destinado a la cúpula del poder.

    Su abuelo fue magistrado del Tribunal Constitucional húngaro y una figura muy popular en el país gracias al programa televisivo sobre casos judiciales que protagonizaba.

    Su padrino, Férenc Madl, fue presidente de Hungría entre 2000 y 2005, precisamente como miembro del Fidesz.

    Siguiendo la tradición familiar, Magyar se graduó en leyes en una escuela católica de élite. Fue ahí donde, según le contó al corresponsal de la BBC Nick Thorpe, se encontró por primera vez con Orbán.

    Un entonces joven Magyar quedó convencido tras escuchar a Orbán citar a Churchill y afirmar que es normal tener ideas de izquierda de joven y conservadoras en la madurez.

    Pocos años después, se afilió al Fidesz.

    Una calle de Budapest con un auto y una persona en bicicleta y un cartel con el rostro de Viktor Orban.

    Akos Stiller / Getty
    Magyar logró terminar con años de poder de Orbán en Hungría.

    Desde entonces, Magyar empezó a desempeñar diferentes funciones en el partido de la mano de Judith Varga, con quien se casó y que llegó a ser ministra de Justicia de Orbán.

    Tras desempeñar varios cargos en el Parlamento Europeo en Bruselas y en varias agencias estatales, Magyar regresó a Budapest.

    En 2024 saltó a la fama y se convirtió en una cara conocida para los húngaros tras denunciar públicamente al gobierno de Orbán por el indulto concedido a un hombre condenado por encubrir abusos sexuales a menores, un caso que acabó provocando la dimisión de Varga, de la que se había separado el año anterior y que era entonces una de las figuras más destacadas del Fidesz.

    Ella incluso sonaba incluso como posible sucesora de Orbán.

    Judith Varga, en primer plano, con otras personas en un un pasillo de Bruselas.

    Thierry Monasse / Getty
    En 2024 Magyar rompió con el partido de Orbán y con su exesposa, la entonces ministra de Justicia, Judith Varga.

    Un conservador harto

    Lo que comenzó como una serie de publicaciones incendiarias en Facebook se transformó rápidamente en un movimiento político al que bautizó como Tisza (Respeto y Libertad).

    En cuestión de meses, Magyar logró lo que la fragmentada oposición húngara no pudo en años: movilizar a las masas.

    Pese a compartir la ideología conservadora del Fidesz, no dudó en denunciar el control al que el partido había sometido a las instituciones y la corrupción en el país.

    Con su estilo directo y aspecto juvenil, Magyar construyó en redes sociales la imagen de un hombre en lucha contra la maquinaria del Fidesz.

    Esto atrajo tanto a jóvenes urbanos contrarios al aislamiento de Hungría en Europa como a gente del campo decepcionada con la situación económica.

    Magyar, cuyo apellido significa “húngaro” en húngaro, supo conectar con muchos de sus compatriotas.

    Los intentos de los medios afines al gobierno de presentarlo como un dirigente despechado por su ruptura con Varga y por haber sido apartado del núcleo del poder no frenaron su popularidad y el partido que fundó, Tisza, fue ganando rápidamente adeptos, hasta convertirse en la principal amenaza contra el poder del Fidesz.

    La tendencia se confirmó cuando en las elecciones europeas de junio de 2024 obtuvo más de un 30% de los votos y se erigió en la segunda fuerza política del país.

    Peter Magyar sujeta en alto una bandera de Hungría rodeado de seguidores.

    Sean Gallup / Getty
    Magyar supo rentabilizar el descontento de amplios sectores de la sociedad húngara.

    Apelando a los mismos valores de patria y tradición de los que Orbán se había adueñado, pero denunciando la corrupción cada vez más percibida por los húngaros, Magyar hizo de su conservadurismo alternativo y europeísta una alternativa viable al primer ministro y su alianza con el Kremlin.

    Las autoridades, no obstante, intentaron acabar con su incipiente carrera.

    En junio de 2024, poco después de su éxito electoral en las europeas, se abrieron diligencias contra él después de que lanzara al Danubio el teléfono de un hombre que lo filmó bailando en una discoteca de Budapest.

    Magyar dijo que la Fiscalía debía haber sido tan rápida en abrir investigaciones contra la corrupción como lo había sido contra él en aquel incidente.

    Finalmente, el Parlamento Europeo se negó a quitarle su inmunidad y el caso quedó en nada.

    Su contundente victoria en las elecciones de este domingo confirman que ha dado con la fórmula para lograr lo que durante mucho tiempo pareció imposible en Hungría: sacar del poder a Orbán.

    En su primer mensaje tras su triunfo dijo que “los que robaron el país tienen que afrontar las consecuencias”.

    Pero los críticos se preguntan si un dirigente conservador como él será capaz de transformar realmente la Hungría que heredará de Orbán o si los suyos no serán más que cambios retóricos y cosméticos.

    Sus decisiones en aspectos como la situación de la población no heterosexual o el voto sobre los paquetes de ayuda europea a Ucrania podrían pronto empezar a despejar las dudas.

    Línea gris

    BBC

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  • Díaz-Canel desafía a EE. UU. en un momento crítico

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    En “Meet the Press”, el presidente cubano reafirma su postura mientras el foco de Washington sigue puesto en Irán.

    El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, culpó de manera desafiante el domingo a Estados Unidos por la crisis económica de su país, en medio de tensiones crecientes impulsadas por el bloqueo energético asfixiante a la isla implementado por parte del gobierno de Donald Trump.

    En su primera entrevista con la televisión estadounidense, Díaz-Canel dijo al programa Meet the Press de la NBC que estaba abierto al diálogo con Estados Unidos sin condiciones, pero rechazó cualquier insinuación de que renunciaría si Washington se lo exigiera. Aunque hay reportes que aseguran que el gobierno de Trump ha estado intentando forzarlo a abandonar el cargo, Díaz-Canel dijo que aún no le han exigido que renuncie. El presidente también dijo que no había hablado personalmente con el secretario de Estado, Marco Rubio, quien desempeña un papel central en los asuntos hemisféricos.

    Díaz-Canel afirmó que su gobierno y su pueblo están preparados para responder a cualquier posible intervención militar estadounidense. “Nos defenderemos, y si nos toca morir, moriremos”, dijo, y añadió que los cubanos están dispuestos a “dar la vida por la revolución”.

    Los comentarios de Díaz-Canel reflejan cómo el liderazgo cubano se atrinchera mientras las autoridades estadounidenses están concentradas en la guerra en Irán. Durante meses, Estados Unidos ha estado bloqueando de hecho los envíos de petróleo a Cuba, impidiendo que otros países le suministren crudo incluso mientras los cubanos enfrentan consecuencias cada vez más graves. Recientemente se permitió el paso de un petrolero ruso, ofreciendo al menos un alivio temporal a la isla.

    Tanto el enfrentamiento de Estados Unidos con Cuba como la guerra de Irán reflejan los riesgos de seguir un modelo al estilo de Venezuela para obligar a los adversarios a hacer la voluntad de Washington. En enero, fuerzas estadounidenses tomaron al líder autoritario de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa en una rápida redada durante un fin de semana. Su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, lo sucedió y rápidamente adoptó una postura de cooperación con Estados Unidos.

    Trump, envalentonado por su éxito en Venezuela, podría haber esperado un resultado similar en Cuba. Pero se cree que el liderazgo comunista de la isla es mucho más cohesionado que el de Maduro. Mientras Díaz-Canel proyecta un tono público de desafío, la familia Castro, que ha mantenido el poder en Cuba durante casi 70 años, también ha buscado reafirmar su autoridad. Algunos miembros de la familia han asumido roles clave en negociaciones o han impulsado reformas destinadas a mejorar la economía cubana.

    En la entrevista de casi una hora del domingo, Díaz-Canel trazó dos líneas firmes: preservar la estructura actual del gobierno y resistir cualquier sugerencia de celebrar elecciones multipartidistas. También se negó a comprometerse a liberar a unos 1200 presos políticos. Entre los que siguen detenidos se encuentra Maykel Castillo, conocido como Osorbo, encarcelado por su música de carácter activista.

    David C. Adams colaboró con reportería desde Miami.

    Simon Romero es corresponsal del Times en México, Centroamérica y el Caribe. Reside en Ciudad de México.

    David C. Adams colaboró con reportería desde Miami.

  • Una estampida masiva en Haití deja decenas de muertos

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    La tragedia tuvo lugar en la Citadelle Laferrière, fortaleza histórica del norte de Haití y uno de los símbolos más característicos del país.

    Una excursión turística el sábado a una de las fortalezas más históricas y famosas de Haití se convirtió en caos y luego en terror, después de que una multitud en estampida aplastara hasta la muerte a decenas de turistas, dijeron las autoridades.

    Funcionarios haitianos estimaron que al menos 30 personas habían muerto durante la estampida, y que se esperaba que el número de víctimas aumentara. La tragedia se desencadenó en torno a la aparición en el lugar de una personalidad de redes sociales conocida como Dopefresh, quien diseña ropa urbana y reflexiona sobre la cultura urbana haitiana para sus numerosos seguidores en plataformas como TikTok.

    La estampida tuvo lugar en la Citadelle Laferrière, una gran fortaleza del siglo XIX situada en el norte de Haití. A pesar de las amenazas a la seguridad en otras partes del país, la región que rodea la fortaleza se considera una de las más estables y es un destino turístico popular, principalmente entre haitianos.

    “Las autoridades nacionales expresan su profundo pesar e inmensa tristeza”, dijo la oficina del primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, en un comunicado. “Todas las autoridades pertinentes están completamente movilizadas y en alerta máxima para brindar asistencia inmediata, atención y apoyo a los afectados y a sus familias”.

    Muchos en el país consideran en general la Citadelle Laferrière como un símbolo de soberanía y resistencia contra el colonialismo francés. El enorme edificio fue encargado por Henri Christophe, el primer rey –y el que más gobernó– en Haití, para defender a la nación de otra posible invasión, y a veces se conoce como Citadelle Henri Christophe.

    La fortaleza es un icono nacional de tal magnitud que aparece en la moneda haitiana, en sellos de correos y en promociones turísticas.

    El sitio es conocido por recibir grandes cantidades de visitantes, especialmente durante el período de vacaciones alrededor de Semana Santa. Imágenes de video publicadas en redes sociales antes de la estampida mostraban multitudes de visitantes, principalmente jóvenes, llegando el sábado a la Citadelle.

    Las autoridades haitianas iniciaron una investigación para determinar las circunstancias exactas en que se produjo la estampida, dijo el ministro de cultura y comunicación, Emmanuel Ménard, en un mensaje de audio, “para que todos sepan lo que ocurrió”.

    Informes preliminares, dijo, sugerían que, cuando empezó a llover el sábado, se desató el caos a la entrada de la fortaleza.

    “Mientras algunas personas querían salir, otras intentaban entrar”, dijo Ménard. “La gente empezó a empujar. Algunos cayeron y otros los pisotearon. En consecuencia, algunas personas murieron asfixiadas”.

    Al menos 13 cuerpos seguían en la fortaleza, mientras que otros 17 fueron trasladados a un hospital cercano, según Ménard, quien dijo que se habían suspendido todas las visitas a la fortaleza hasta nuevo aviso. Más personas estaban recibiendo atención en el hospital, añadió.

    Dopefresh, cuyo nombre de pila es Sébastien Joseph, intentó el domingo desviar la culpa por la tragedia. En una declaración publicada en redes sociales, reconoció haber ayudado a organizar la salida del fin de semana a la Citadelle, y dijo que la estampida fue “devastadora”.

    “Pero yo no estaba ahí cuando sucedió”, dijo Joseph. “Yo ya estaba bajando de la montala. Solo había una puerta abierta para que todos entraran y salieran y cuando empezó a caer la lluvia todos corrieron al mismo tiempo”.

    Joseph añadió: “No fue tema de mi organización, fue un tema de seguridad en el lugar por no poder manejar a toda esa gente”.

    Emiliano Rodríguez Mega es un reportero investigador del Times en Ciudad de México. Cubre México, Centroamérica y el Caribe.

    Simon Romero es corresponsal del Times en México, Centroamérica y el Caribe. Reside en Ciudad de México.