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  • Cómo es el mejor aeropuerto del mundo (y cuál es el secreto para que sea un paraíso para los viajeros)

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    Acabas de aterrizar después de un vuelo de 18 horas, con los ojos rojos y bostezando, y te preparas para el tedioso momento de transitar por el aeropuerto: la larga caminata hasta inmigración, las colas interminables y la espera angustiosa por tu equipaje.

    En cambio, cuando llegas, ves limpiadores autónomos con inteligencia artificial siempre sonrientes que dejan los suelos impecables y el control de inmigración avanza con una rapidez que te genera cierta desconfianza. En menos de 15 minutos, estás en la calle, bajo el calor tropical, preguntándote por qué el resto del mundo sigue complicando tanto las cosas.

    Días después, tras un proceso de facturación impecable para tu viaje de regreso a casa, esperas tu vuelo en las salas de tránsito del aeropuerto, donde hay un cine gratuito abierto las 24 horas, un jardín de mariposas y la cascada interior más alta del mundo. Incluso hay un estanque de cristal interior por el que puedes caminar, con una pantalla digital en el techo que refleja el clima exterior.

    A veces olvidas que estás en un aeropuerto y no en una pequeña ciudad futurista perfectamente organizada.

    Esto puede sonar como el sueño febril de un viajero frecuente. De hecho, se trata del Aeropuerto Changi de Singapur, que acaba de ganar el Premio Skytrax al Mejor Aeropuerto del Mundo por segundo año consecutivo, y 14 veces en total.

    Mientras que otras terminales de aeropuertos importantes lidian con plagas de roedores, huelgas de personal y techos que se derrumban, la tranquilidad futurista de Changi parece un mundo aparte.

    La brecha entre un aeropuerto promedio y uno de clase mundial nunca se había sentido tan grande.

    Entonces, ¿qué se necesita para que los viajes aéreos modernos funcionen con tanta fluidez? ¿Y cómo logra Singapur seguir teniendo éxito mientras sus rivales se enfrentan a dificultades?

    La eficiencia es lo primero

    Para Max Hirsh, director general de Airport City Academy, un centro de investigación especializado en la planificación y el desarrollo de aeropuertos, el éxito de Changi no se basa únicamente en la calidad, sino en dominar los aspectos fundamentales del día a día, desde la velocidad y la seguridad, hasta la conectividad.

    También se trata de tener la flexibilidad necesaria para adaptarse cuando las cosas no salen según lo previsto.

    “En el mundo de la aviación, eso ocurre con frecuencia”, afirma Hirsh. “El reto no consiste en lograr ese equilibrio una sola vez, sino en mantenerlo durante décadas ante las cambiantes demandas, tecnologías e interrupciones. Changi triunfa porque considera ese equilibrio un proyecto continuo, no una hazaña de diseño puntual”.

    Fuente con peces en el aeropuerto de Changi.

    Getty Images
    Las terminales del aeropuerto de Changi fueron diseñadas teniendo en cuenta formas de reducir el estrés.

    Si alguna vez has pasado por Singapur, probablemente habrás notado la sensación de calma que impregna el aeropuerto. Pero de lo que seguramente no te habrás dado cuenta es del esfuerzo que se ha dedicado a construir esa tranquilidad.

    Detrás de escena se desarrolla una operación enorme y meticulosamente coordinada en la que se utilizan la automatización, la biometría y el análisis predictivo para eliminar los cuellos de botella antes de que se hagan evidentes, mientras que 60.000 empleados mantienen la gestión del equipaje, la limpieza, el consumo de energía y el flujo de pasajeros en perfecta sincronía.

    Como dice Hirsh, Changi da a menudo la sensación de ir siempre un paso por delante.

    La misma lógica se aplica a los detalles menos llamativos.

    La infraestructura, como la orientación intuitiva, la señalización clara y la gestión de multitudes, evita que los pasajeros con jet lag se agoten mentalmente intentando llegar a su puerta de embarque.

    Los quinientos baños distribuidos por las terminales también son una gran ventaja. Cada uno cuenta con una pantalla táctil digital para que los pasajeros valoren su experiencia; si las valoraciones bajan, un equipo de limpieza acude enseguida.

    “La jerarquía es sencilla”, afirma Hirsh. “Primero la eficiencia, segundo el ambiente, tercero el espectáculo”.

    Múltiples atracciones

    Changi ofrece tantas opciones que se necesitan varias visitas para apreciar su amplitud. El ejemplo más conocido es el Jewel Rain Vortex, la cascada interior del complejo comercial contiguo a Changi, que se ha convertido en una de las imágenes turísticas más reconocibles de Singapur.

    En otras zonas, los viajeros pueden ver a Toni, el robot camarero del aeropuerto Changi, preparar una variedad de cócteles en las terminales 2 y 3.

    El mariposario importa crisálidas cada dos o tres semanas, por lo que siempre hay una gran variedad de mariposas. Si los insectos voladores no son lo tuyo, también hay un jardín de cactus y un jardín de girasoles en la azotea.

    La nueva zona de ejercicio y diversión, inaugurada a principios de 2025, ofrece actividades para todos los gustos, desde sacos de boxeo hasta minitrampolines.

    Robot limpiador.

    Getty Images
    Estos robots limpiadores dejan los pisos brillantes.

    Y para quienes tengan una escala lo suficientemente larga (y no necesiten visado), el aeropuerto incluso ofrece visitas guiadas gratuitas por la ciudad.

    Pero estas atracciones, que se actualizan constantemente, hacen mucho más que amenizar un viaje largo. También cumplen una función práctica: al animar a la gente a explorar, atraen visitantes a diferentes rincones de la terminal y ayudan a evitar la sensación de aglomeración que afecta a otros aeropuertos.

    Innovación

    Parte de esta eficiencia nace tanto del pragmatismo como de la ambición. Son las limitaciones laborales de Singapur las que han impulsado al aeropuerto hacia la automatización, desde el control de inmigración hasta la limpieza y otros servicios para pasajeros.

    “Los servicios de inmigración requieren mucha mano de obra, y no todos los singapurenses están dispuestos a realizar ese trabajo”, explicó Ivan Tan, vicepresidente sénior de comunicaciones corporativas y de marketing del Grupo Aeroportuario de Changi. “Así que, en parte, nos impulsa la necesidad”.

    En 2024, Changi se convirtió en el primer aeropuerto en implementar completamente el control de inmigración sin pasaporte, utilizando el reconocimiento biométrico facial y de iris para reducir el tiempo de uno de los aspectos más frustrantes de cualquier viaje internacional.

    Los residentes de Singapur pueden usarlo a la llegada y a la salida, mientras que los viajeros extranjeros pueden usar el control sin pasaporte al salir de Singapur.

    Cascada del aeropuerto de Changi.

    Getty Images
    La cascada es una de las grandes atracciones del aeropuerto.

    Esa mentalidad práctica también ayuda a explicar por qué Changi nunca se ha quedado estancado.

    Los aeropuertos son ciudades en miniatura que se rigen por horarios ajustados y una logística compleja, y son altamente vulnerables a la volatilidad. Esta es una de las razones por las que Changi creó recientemente la Terminal X, un laboratorio de innovación encargado de abordar la volatilidad climática, los problemas de personal, la presión sobre la capacidad y las expectativas de los clientes, que están en constante evolución.

    “Para nosotros, el centro de innovación es fundamental”, afirma Kris Mok, gerente de comunicaciones del laboratorio, y añade que la matriz de desafíos en constante cambio significa que “en unos años tendremos que trabajar el doble”. Se anima al equipo a probar ideas poco convencionales, incluso si fracasan, un enfoque inusual en la cultura laboral, a menudo cautelosa, de Singapur.

    Entre los proyectos del laboratorio se encuentra una flota de drones que sobrevuelan las tormentas para evitar que los rayos impacten en tierra, lo que podría provocar el cierre de pistas en uno de los países con mayor riesgo de tormentas eléctricas del mundo.

    Apuesta de riesgo

    La obsesión de Changi por la eficiencia no es nueva. Se remonta a la década de 1970, cuando el padre fundador y primer ministro de Singapur, Lee Kuan Yew, decidió que, para crecer, esta pequeña nación dependiente del comercio necesitaba un símbolo acogedor de eficiencia. Fue una apuesta arriesgada, pero funcionó. Lee llegó a decir que Changi era “la mejor inversión de 1.500 millones de dólares singapurenses (aproximadamente US$1.200 millones) que jamás habíamos hecho”.

    Interior del aeropuerto de Changi.

    Getty Images
    Todos los elementos del aeropuerto están diseñados para que los pasajeros se desplacen sin problemas por la terminal.

    Medio siglo después, la inversión sigue dando frutos. “[Changi] es como Singapur en miniatura: eficiente, limpio, organizado y puedes confiar en que todo funciona como se espera”, dice Alisha Rodrigo, residente de Singapur y viajera frecuente desde este aeropuerto.

    Tras el cierre de los aeropuertos estadounidenses, que provocó esperas de hasta cuatro horas en seguridad y facturación, añade que “a veces, la previsibilidad es algo bueno”.

    Y esa es, en definitiva, la razón por la que Changi sigue triunfando. Si bien la cascada es lo que los viajeros recuerdan, el verdadero logro es que llegan a ella sin perderse ni perder el ritmo.

    *Este artículo fue publicado en BBC Travel. Haz clic aquí para leer la versión original (en inglés).

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  • ¿Quién está tomando las decisiones en Irán?

    ¿Quién está tomando las decisiones en Irán?

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    La pregunta que ha flotado sobre Teherán desde los ataques iniciales de la actual guerra de Estados Unidos e Israel con Irán es simple: ¿quién manda?

    Formalmente, la respuesta es clara.

    Mojtaba Jamenei asumió el cargo de líder supremo tras la muerte de su padre, Alí Jamenei, el primer día de la guerra, el 28 de febrero.

    En el sistema de la República Islámica, ese puesto está pensado para ser decisivo.

    El líder tiene la última palabra sobre casi todo lo importante: la guerra, la paz y la dirección estratégica del Estado.

    Pero en la práctica, el panorama es mucho más difuso.

    El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha descrito el liderazgo de Irán como “fracturado” y ha sugerido que la Casa Blanca está esperando a que Teherán presente una “propuesta unificada”.

    La unidad estaba ciertamente en la mente de los líderes iraníes cuando distribuyeron un mensaje a la población en sus teléfonos celulares la noche del jueves diciendo que “no existe tal cosa como un radical o un moderado en Irán: hay solo una nación, un rumbo”.

    Un líder invisible

    Mojtaba Jamenei no ha sido visto en público desde que llegó al poder.

    Más allá de un puñado de declaraciones escritas, incluida una en la que insiste en que el estrecho de Ormuz sigue cerrado, hay pocas pruebas directas de su control cotidiano.

    Funcionarios iraníes han reconocido que resultó herido en los ataques iniciales, pero han ofrecido pocos detalles.

    The New York Times, citando fuentes iraníes, informó esta semana que podría haber sufrido varias lesiones, incluidas heridas en el rostro que le han dificultado hablar.

    Y su ausencia importa.

    En el sistema político de Irán, la autoridad no es solo institucional, sino performativa.

    Alí Jamenei indicaba sus intenciones mediante discursos, apariciones cuidadosamente calibradas y arbitraje visible entre facciones.

    Esa función de señalización ahora está en gran medida ausente.

    El resultado es un vacío de interpretación.

    Algunos sostienen que el ascenso de Mojtaba Jamenei en tiempos de guerra simplemente no le ha permitido establecer la autoridad a su manera.

    Otros apuntan a las informaciones sobre sus lesiones y cuestionan si es capaz de gestionar activamente el sistema.

    En cualquier caso, la toma de decisiones parece menos centralizada que antes de la guerra.

    Canales diplomáticos abiertos, pero solo un poco

    En los papeles, la diplomacia recae en el gobierno de Masoud Pezeshkian.

    El canciller Abbas Araghchi continúa representando a Teherán en las conversaciones con EE.UU.

    Pero ninguno de los dos parece estar marcando la estrategia y su autoridad se ve aún más cuestionada por el hecho de que la delegación iraní esté encabezada por el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf.

    El papel de Araghchi parece más operativo que de decisión.

    Su breve marcha atrás sobre si el estrecho de Ormuz estaba abierto o cerrado -primero sugirió que el tráfico se había reanudado y rápidamente se retractó- ofreció un atisbo poco habitual de lo poco que el canal diplomático controla las decisiones militares.

    Pezeshkian, por su parte, se ha alineado con la dirección general de la República Islámica sin moldearla visiblemente.

    Considerado una figura relativamente moderada, el presidente iraní hasta ahora ha evitado impulsar una línea independiente.

    Los retrasos en la segunda ronda de conversaciones con EE.UU. en Islamabad, la capital de Pakistán, refuerzan ese punto.

    Incluso cuando los canales diplomáticos están abiertos, el sistema parece incapaz o poco dispuesto a comprometerse.

    Un ámbito militar en expansión

    El control del estrecho de Ormuz es la fuente más inmediata de influencia de Irán.

    Pero las decisiones sobre su cierre recaen en el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), dirigido por Ahmad Vahidi, y no en el equipo diplomático.

    Eso coloca el poder real en manos de actores que operan a puertas cerradas.

    A diferencia de crisis anteriores, no hay una figura única e identificable que se apropie claramente de la estrategia.

    En su lugar, surge un patrón: primero las acciones, luego los mensajes, y no siempre de forma coherente.

    En la práctica, son las acciones del CGRI -ya sea al hacer cumplir el cierre de Ormuz o al atacar objetivos en todo el Golfo- las que parecen marcar el ritmo de la crisis.

    Las respuestas políticas y diplomáticas a menudo siguen esas decisiones, en lugar de liderar.

    Esto no señala necesariamente una ruptura de las ramas administrativas.

    Pero sí sugiere que la autonomía operativa del CGRI se ha ampliado, al menos temporalmente, en ausencia de un arbitraje político claro.

    Qalibaf da un paso al frente

    En medio de esta ambigüedad aparece Mohammad Baqer Qalibaf.

    Excomandante de la Guardia Revolucionaria y actual presidente del Parlamento, Qalibaf se ha convertido en una de las figuras más visibles del momento.

    Se ha insertado en las negociaciones, se ha dirigido al público y, en ocasiones, ha enmarcado la guerra en términos pragmáticos más que ideológicos.

    Dentro del Parlamento y en los ámbitos conservadores, la resistencia a las negociaciones sigue siendo fuerte.

    El mensaje de línea dura se ha intensificado, y los medios de comunicación estatales y las campañas públicas presentan cada vez más las negociaciones como una señal de debilidad frente a los enemigos del país.

    La posición de Qalibaf es, por tanto, precaria: activa, pero no claramente autorizada.

    El presidente del Parlamento iraní insiste en que sus acciones se alinean con los deseos de Mojtaba Jamenei, pero hay pocas pruebas visibles de coordinación directa.

    En un sistema que depende de señales desde la cúspide, esa ambigüedad es reveladora.

    El presidente del Parlamento iraní, con una chaqueta oscura sobre una camisa blanca, estrecha la mano del jefe del Ejército de Pakistán, que viste uniforme militar y una boina verde. Ambos hombres sonríen, y las banderas de ambos países se ven a los lados de la imagen.

    Reuters
    El presidente del Parlamento iraní ha surgido como un negociador clave; aquí se lo ve recibiendo la semana pasada al jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir.

    ¿Coherencia declarada o ejercida?

    En conjunto, estas dinámicas apuntan a un sistema que funciona, pero no está dirigido de manera coherente.

    La autoridad del líder supremo existe, pero no se ejerce de forma visible. La presidencia está alineada, pero no lidera. La diplomacia está activa, pero no es decisiva.

    El estamento militar tiene palancas clave, pero sin un arquitecto público nítido.

    Las figuras políticas dan un paso al frente, pero sin una legitimidad clara.

    Esto no es un colapso. La República Islámica permanece intacta.

    Pero sí sugiere algo más sutil: un sistema que lucha por convertir la influencia que tiene -por ejemplo, la capacidad de cerrar el estrecho de Ormuz- en una estrategia definida en un momento de presión aguda.

    Todavía puede actuar en múltiples frentes, pero le cuesta señalar una dirección clara a sus propios centros de poder.

    Y en el modelo político de Irán, la coherencia se mantiene a través de las indicaciones.

    Por ahora, el sistema resiste la presión, mantiene el control y evita cualquier desmoronamiento visible pese a la presión creciente.

    No obstante, cada vez plantea más la pregunta de si la coherencia se está ejerciendo o simplemente declarando.

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  • Las Malvinas/Falklands son un punto de presión para Reino Unido (y EE.UU. lo sabe)

    Las Malvinas/Falklands son un punto de presión para Reino Unido (y EE.UU. lo sabe)

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    Si se necesitan pruebas de los impactos geopolíticos causados por la guerra de Estados Unidos con Irán, el hecho de que ahora hayan llegado a las costas de este remoto archipiélago las brinda.

    Reportes de prensa sugieren que Estados Unidos podría revisar su postura sobre las islas Malvinas/Falklands, mientras busca opciones para penalizar a los aliados de la OTAN que, a su juicio, no apoyaron su guerra contra Irán.

    Durante todo el tiempo que la soberanía de las islas Malvinas/Falklands ha sido una cuestión en disputa, la posición oficial de EE.UU. ha sido la de neutralidad, al tiempo que ha reconocido de facto el control británico.

    Además, de manera extraoficial, ha ofrecido apoyo diplomático y, en ocasiones, militar a Reino Unido.

    Esto fue más evidente en los acontecimientos que rodearon la invasión argentina de 1982, donde murieron 649 combatientes argentinos, 255 miembros de las fuerzas armadas británicas y tres isleños.

    La respuesta inicial de EE.UU. fue intentar una diplomacia itinerante.

    Cuando eso fracasó, ofreció apoyo de inteligencia, así como misiles avanzados, a los británicos.

    En un documental de la BBC de 2002, Richard Perle, entonces subsecretario de Defensa de EE.UU., dijo: “Gran Bretaña probablemente habría perdido la guerra sin la asistencia estadounidense. Así de significativa fue”.

    La decisión de alinearse con Reino Unido, sin embargo, nunca ha sido sencilla.

    Muchos en EE.UU. sienten una hostilidad instintiva hacia lo que consideran un rezago colonial y hacia el deseo de mantener influencia en América Latina.

    Este conflicto se reflejó en un informe desclasificado de la CIA de la época, que señalaba que el apoyo de EE.UU. a Reino Unido podía significar que “las relaciones con varios países (de América Latina) probablemente” se iban a enfriar “durante algunos años”.

    Pero ese mismo informe también abordaba lo que llamó “la naturaleza especial de los vínculos históricos de EE.UU. con los británicos”.

    Desde entonces, mucho ha cambiado.

    Un vínculo especial bajo presión

    Buques de la fuerza naval británica en la isla Ascensión durante una escala en el trayecto de regreso tras la Guerra de Malvinas/Falklands en 1982.

    Getty Images
    Buques de la fuerza naval británica durante una escala en el trayecto de regreso tras la Guerra de Malvinas/Falklands en 1982.

    Esos vínculos han sido puestos a prueba como nunca antes, con el presidente de EE.UU., Donald Trump, abiertamente hostil hacia el primer ministro británico, Keir Starmer, tras su negativa a sumarse a la guerra en Irán.

    Al mismo tiempo, Trump ha encontrado un alma gemela geopolítica en la figura del presidente de Argentina, Javier Milei.

    Ambos hablan con cordialidad el uno del otro, comparten similitudes ideológicas y también un estilo personal.

    Todo esto ocurre en un contexto en el que EE.UU. también ha desplazado explícitamente su foco lejos de Europa y hacia lo que denomina el “hemisferio occidental”, es decir, América.

    Si EE.UU. cambiara su posición y pasara a apoyar los reclamos argentinos sobre las islas, eso sería “bastante significativo”, afirma Ed Arnold, del Royal United Services Institute (RUSI), el principal centro de estudios británico sobre defensa y seguridad, ya que “podría hacer que otros países se movieran en esa dirección también”.

    “Potencialmente, se podría ver una situación en la que Argentina presione para algún tipo de intervención en la ONU y que EE.UU. apoye o simplemente no bloquee activamente”, añadió.

    Según James Rogers, del Council on Geostrategy, un centro de estudios internacionales con sede en Londres, “los diplomáticos estadounidenses de manera constante diluyen o bloquean resoluciones que impulsan la soberanía argentina” tanto en la ONU como en la Organización de los Estados Americanos (OEA).

    Soldados británicos el 21 de mayo de 1982 en la bahía de San Carlos, utilizando la zona como punto general de desembarco de suministros y equipos.

    PA Media
    Soldados británicos el 21 de mayo de 1982 en la bahía de San Carlos, utilizando la zona como punto general de desembarco de suministros y equipos.

    Las islas Malvinas/Falklands son consideradas por la ONU como un “territorio no autónomo” y están sujetas a un debate continuo por parte del Comité Especial de Descolonización, que ha alentado el diálogo entre británicos y argentinos.

    Esto ha sido resistido durante mucho tiempo por los británicos, que consideran a las islas como territorio soberano.

    Esa posición cuenta con el respaldo de los propios isleños, que votaron de manera abrumadora en un referéndum para seguir siendo parte de Reino Unido.

    En una intervención en un acto de la ONU sobre descolonización, Phyl Rendell, de la Asamblea Legislativa de las islas Malvinas/Falklands, señaló que “cuando las islas Malvinas/Falklands fueron pobladas por primera vez, desde mediados de la década de 1750 en adelante, eran efectivamente una colonia; al igual que países vecinos como Chile, Argentina y Brasil fueron poblados por colonos provenientes de Europa y de otras partes del mundo”.

    En síntesis, para los isleños se trata de una disputa entre dos naciones poscoloniales.

    Para Ed Arnold, del RUSI, lo importante es observar qué forma adopta, si es que adopta alguna, un cambio de posición de EE.UU.

    “Si proviene de Trump, ocupará los titulares, pero eso no significa necesariamente que la maquinaria del gobierno estadounidense se esté moviendo hacia un cambio”, aseguró.

    A pesar del nivel sin precedentes de control que Trump está ejerciendo sobre algunas partes del gobierno, eso no se traduce automáticamente en lo que sucede en las oficinas gubernamentales.

    “Todavía hay mucha burocracia que probablemente querrá mantener el statu quo“, dijo Arnold.

    Cambiar eso requiere más que una orden ejecutiva presidencial, afirmó el experto, y añadió que con “todo lo demás que está ocurriendo en EE.UU., esto no va a ser una prioridad presidencial”.

    Sin duda, esta historia provocará muchas más repercusiones en Reino Unido que en EE.UU., y al final ese puede ser el objetivo.

    Trump ha demostrado repetidamente su deseo de utilizar una diplomacia transaccional para presionar tanto a aliados como a adversarios.

    El mandatario estadounidense sabe que las islas Malvinas/Falklands son un punto de presión para Reino Unido, pero irrelevantes para EE.UU., lo que para él representa una oportunidad de influencia.

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  • La guerra contra Irán ha reducido el arsenal de EE. UU.

    La guerra contra Irán ha reducido el arsenal de EE. UU.

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    Desde que comenzó la guerra contra Irán a finales de febrero, Estados Unidos ha utilizado unos 1100 de sus misiles de crucero furtivos de largo alcance, construidos para una guerra con China, una cifra cercana al total que queda en el arsenal estadounidense. El ejército ha disparado más de 1000 misiles de crucero Tomahawk, aproximadamente 10 veces la cantidad que compra actualmente cada año.

    El Pentágono utilizó más de 1200 misiles interceptores Patriot en la guerra, a más de 4 millones de dólares cada uno, y más de 1000 misiles terrestres Precision Strike y ATACMS, lo que dejó los inventarios en niveles preocupantemente bajos, según estimaciones internas del Departamento de Defensa y funcionarios del Congreso.

    La guerra en Irán ha agotado significativamente gran parte del suministro mundial de municiones del ejército estadounidense, y ha obligado al Pentágono a enviar apresuradamente bombas, misiles y otros equipos a Medio Oriente desde los comandos en Asia y Europa. Según funcionarios del gobierno de Donald Trump y del Congreso, estas reducciones han dejado a dichos comandos regionales menos preparados para enfrentarse a posibles adversarios como Rusia y China, y han obligado a Estados Unidos a buscar maneras de aumentar la producción para paliar la escasez.

    El conflicto también ha puesto de relieve la excesiva dependencia del Pentágono de misiles y municiones excesivamente caros, en especial los interceptores de defensa aérea, así como la preocupación por si la industria de defensa puede desarrollar armas más baratas, especialmente drones de ataque, mucho más rápidamente.

    El Departamento de Defensa no ha revelado cuántas municiones utilizó en 38 días de guerra antes de que entrara en vigor un alto al fuego hace dos semanas. El Pentágono dice que alcanzó más de 13.000 objetivos, pero los funcionarios afirman que esa cifra oculta el gran número de bombas y misiles que utilizó porque los aviones de guerra, los aviones de ataque y la artillería suelen atacar objetivos grandes varias veces.

    Los funcionarios de la Casa Blanca se han negado a calcular el costo del conflicto hasta ahora, pero dos grupos independientes afirman que el gasto es asombroso: entre 28.000 y 35.000 millones de dólares, o algo menos de 1000 millones de dólares al día.

    Solo en los dos primeros días, según han informado funcionarios de defensa a los legisladores, el ejército utilizó 5600 millones de dólares en municiones.

    Para restablecer el arsenal mundial estadounidense a su tamaño anterior, Estados Unidos tendrá que tomar decisiones difíciles sobre dónde mantener su fuerza militar mientras tanto. “Con los ritmos de producción actuales, reconstituir lo que hemos gastado podría llevar años”, dijo esta semana el senador por Rhode Island Jack Reed, el principal demócrata del Comité de Servicios Armados.

    “Estados Unidos tiene muchas municiones con inventarios adecuados, pero algunas municiones críticas de ataque terrestre y de defensa antimisiles escaseaban antes de la guerra y escasean aún más ahora”, dijo Mark F. Cancian, coronel retirado del Cuerpo de Marines y asesor principal del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por su sigla en inglés), el cual publicó recientemente un estudio en el que se estimaba el estado de las municiones clave.

    Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo en un comunicado que “toda la premisa de esta historia es falsa”. Y añadió: “Los Estados Unidos de América cuentan con el ejército más poderoso del mundo, totalmente cargado con armas y municiones más que suficientes, en arsenales aquí en el país y en todo el mundo, para defender eficazmente la patria y llevar a cabo cualquier operación militar dirigida por el comandante en jefe”.

    Sean Parnell, portavoz jefe del Pentágono, declinó hacer comentarios sobre “cualquier necesidad específica del escenario de operaciones o detallar nuestras capacidades globales de recursos”, citando la seguridad operativa.

    Algunos republicanos, entre ellos el senador por Kentucky Mitch McConnell, presidente del subcomité que financia el Pentágono, han presionado durante varios gobiernos para que se aumente el gasto en la producción de municiones. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha hecho de ese objetivo una de sus principales prioridades durante su mandato.

    Lo que hace las cosas más peligrosas para el Pentágono, según los funcionarios, es que el Departamento de Defensa está esperando a que el Congreso apruebe financiación adicional antes de poder pagar a los fabricantes de armas para reponer el suministro estadounidense agotado. En enero, el gobierno anunció que había conseguido acuerdos de siete años con los principales contratistas de defensa, entre ellos Lockheed Martin, para aumentar la capacidad de producción de sistemas de defensa como los interceptores de misiles.

    El acuerdo preveía cuadruplicar la producción de municiones guiadas de precisión y de interceptores de misiles THAAD. Los fabricantes de defensa, por su parte, acordaron financiar ampliaciones de las fábricas a cambio de pedidos garantizados a largo plazo.

    Pero los funcionarios dijeron que no se había producido ningún movimiento para realmente iniciar la producción ampliada, porque el Pentágono luchaba por encontrar la financiación.

    Mientras tanto, el ejército utiliza sus suministros de armas existentes a un ritmo vertiginoso para satisfacer las necesidades inmediatas del Comando Central en la guerra de Irán. Ciertos niveles de munición se están reduciendo más rápidamente que otros.

    El Pentágono, por ejemplo, ha destinado la mayor parte de su inventario de misiles de crucero sigilosos y de largo alcance a la lucha contra Irán. Estos misiles, llamados Joint Air-to-Surface Standoff Missile-Extended Range (misil aire a superficie de largo alcance extendido), o JASSM-ER, se lanzan desde aviones caza y bombarderos y tienen un alcance de más de 960 kilómetros. Están diseñados para penetrar en objetivos difíciles fuera del alcance de las defensas aéreas enemigas.

    Desde que comenzó la guerra, el ejército ha utilizado unos 1100 misiles JASSM-ER, que cuestan aproximadamente 1,1 millones de dólares cada uno, por lo que quedan unos 1500 en los inventarios militares, según estimaciones internas del Pentágono, un funcionario militar estadounidense y un funcionario del Congreso que hablaron bajo condición de anonimato para discutir evaluaciones confidenciales del combate.

    Los Tomahawks, que cuestan unos 3,6 millones de dólares cada uno, son misiles de crucero de largo alcance que se han utilizado ampliamente en la lucha bélica estadounidense desde la primera guerra del Golfo Pérsico en 1991. Siguen siendo una munición clave para posibles guerras futuras, incluida una en Asia.

    “Aunque existen municiones suficientes para librar esta guerra, el elevado gasto de Tomahawks y otros misiles en la Operación Furia Épica crea riesgos para Estados Unidos en otros escenarios, en particular en el Pacífico occidental”, concluía un estudio del CSIS, que calculaba que las reservas restantes de Tomahawks rondaban los 3000 misiles.

    Los misiles interceptores Patriot pueden costar casi 4 millones de dólares cada uno. Estados Unidos fabricó unos 600 en todo 2025. Hasta ahora se han utilizado en la guerra más de 1200, según estimaciones internas del Pentágono y funcionarios del Congreso.

    En conjunto, el costo de la guerra hasta ahora oscila entre 25.000 y 35.000 millones de dólares, según un estudio de este mes del American Enterprise Institute elaborado por Elaine McCusker, alta funcionaria del Pentágono durante el primer gobierno de Trump. Cancian, del CSIS, dijo en un correo electrónico que él y sus analistas situaban el costo del conflicto hasta ahora en unos 28.000 millones de dólares.

    El ejército también está incurriendo en costos inesperados por aviones dañados o destruidos. En la operación del Equipo 6 de los SEAL de la Marina para rescatar a un oficial de las Fuerzas Aéreas derribado en Irán, los militares tuvieron que destruir dos aviones de carga MC-130 y al menos tres helicópteros MH-6 que estos llevaban dentro, después de que el tren de aterrizaje delantero de los aviones se atascara en la arena húmeda de una pista de aterrizaje improvisada. Cancian estimó el costo total de los aviones perdidos en unos 275 millones de dólares. Tres aviones de reemplazo pusieron finalmente a salvo al aviador y a los comandos, pero el Pentágono no quería que la tecnología sensible de los aviones cayera en manos iraníes.

    Todos los mandos militares regionales sienten la presión de la disminución de las reservas de municiones.

    En Europa, la guerra ha provocado el agotamiento de sistemas de armamento fundamentales para defender el flanco oriental de la OTAN de la agresión rusa, según información del Pentágono revisada por The New York Times.

    Un problema calificado de grave fue la pérdida de drones de vigilancia y ataque. Las exigencias de la guerra de Irán también han reducido los ejercicios y el entrenamiento. Según los oficiales militares, esto perjudica la capacidad de montar operaciones ofensivas en Europa, así como la disuasión de posibles ataques rusos.

    Al preguntarle por las deficiencias, el general Alexus G. Grynkewich, jefe del Comando Europeo de Estados Unidos, dijo en un comunicado: “Nuestros combatientes están orgullosos del apoyo que hemos prestado al USCENTCOM (Comando Central) en apoyo de las históricas operaciones del presidente Trump contra Irán”.

    Pero el mayor impacto se ha producido en los soldados de Asia.

    Antes de que comenzara la guerra con Irán, los mandos militares estadounidenses redirigieron el grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln del mar de China Meridional a Medio Oriente. Desde entonces, se han enviado a Medio Oriente desde el Pacífico dos Unidades Expedicionarias de Marines, cada una con unos 2200 infantes de marina. El Pentágono también ha trasladado sofisticadas defensas aéreas desde Asia para reforzar la protección contra los drones y cohetes iraníes.

    Las armas redirigidas incluyen misiles Patriot e interceptores del sistema THAAD de Corea del Sur, el único aliado asiático que alberga el avanzado sistema de defensa antimisiles, desplegado por el Pentágono para contrarrestar la creciente amenaza de misiles de Corea del Norte. Ahora, por primera vez, los interceptores del sistema se trasladan a otro lugar, según funcionarios estadounidenses.

    La preparación de Estados Unidos en el Pacífico se vio afectada anteriormente por el despliegue por parte del Pentágono de buques de guerra y aviones en Medio Oriente tras el inicio de la guerra entre Israel y Gaza en octubre de 2023 y después de que las fuerzas de la milicia hutíes en Yemen empezaran a atacar buques en el Mar Rojo para apoyar a los palestinos, según los funcionarios.

    La campaña de bombardeos de un mes de duración contra los hutíes el año pasado –una operación que el Pentágono denominó Rough Rider– fue mucho mayor de lo que el gobierno de Trump reveló inicialmente en su momento. El Pentágono gastó unos 200 millones de dólares en municiones solo en las tres primeras semanas, dijeron funcionarios estadounidenses. Los costos de la operación global superaron con creces los 1000 millones de dólares si se tienen en cuenta los gastos operativos y de personal, añadieron los funcionarios.

    Los barcos y aviones estadounidenses, así como los militares que trabajan en ellos, están siendo sometidos a lo que los militares denominan un alto ritmo operativo. Incluso el mantenimiento básico de los equipos se convierte en un problema en esas duras condiciones.

    Una portavoz del almirante Samuel J. Paparo Jr., jefe del Comando Indo-Pacífico del ejército, declinó hacer comentarios sobre las armas desviadas de Asia a Medio Oriente.

    El almirante Paparo eludió en gran medida la cuestión de la escasez de arsenales durante una comparecencia ante el Senado el martes, y solo reconoció que “el arsenal tiene límites finitos”.

    Michael Schwirtz y Adam Goldman colaboraron con reportería desde Londres. John Ismay, Helene Cooper y Maggie Haberman colaboraron con reportería desde Washington.

    Eric Schmitt es corresponsal de seguridad nacional para el Times. Ha informado sobre asuntos militares estadounidenses y antiterrorismo durante más de tres décadas.

    Jonathan Swan es corresponsal del Times en la Casa Blanca y cubre el gobierno de Donald Trump. Puedes contactarlo de manera segura en Signal: @jonathan.941

    Michael Schwirtz y Adam Goldman colaboraron con reportería desde Londres. John Ismay, Helene Cooper y Maggie Haberman colaboraron con reportería desde Washington.

  • ¿Cómo evitar las caídas en casa?

    ¿Cómo evitar las caídas en casa?

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    P: Miro atentamente las aceras para evitar caerme, pero algunos de mis peores resbalones me han ocurrido en casa. ¿Qué puedo hacer para que mi casa sea más segura para evitar caídas?

    Es prudente vigilar las aceras agrietadas y los bordillos desiguales, pero la mayoría de los tropiezos y resbalones que requieren atención urgente ocurren en interiores, y casi el 80 por ciento de ellos en casa.

    Esto se debe probablemente a que la gente pasa la mayor parte del tiempo dentro de casa, dijo Suzanne Morley, educadora de salud del Instituto de Envejecimiento Saludable de Wisconsin. Y aunque tropezar o resbalar puede ocurrir a cualquier edad, los adultos mayores tienen más probabilidades de caerse.

    La buena noticia: muchas caídas se pueden prevenir, y hay cosas sencillas que puedes hacer para reducir el riesgo.

    Cómo prevenir las caídas

    La gente puede ser “muy, muy buena prediciendo” cuándo tiene más probabilidades de caerse, dijo Susan Stark, profesora de Salud Pública, terapia ocupacional y trabajo social de la Universidad de Washington. Presta atención a los momentos en que actividades que antes eran fáciles, como subir la compra por las escaleras o levantarte del retrete, se vuelven más difíciles, explicó, y utiliza esa información para mitigar tus riesgos.

    Los ejercicios que aumentan el equilibrio y la fuerza pueden reducir tus probabilidades generales de caerte, pero eliminar los peligros de tu casa también puede ayudar. En 2023, Stark y otros investigadores publicaron una revisión de 22 estudios sobre programas de prevención de caídas en el hogar para personas mayores, y descubrieron que la eliminación de peligros comunes –como descansos mal iluminados y escaleras sin barandilla– reducía las caídas hasta en un 38 por ciento.

    Stark también recomienda programar una visita a domicilio con un terapeuta ocupacional o un especialista en prevención de caídas para que te ayude a solucionar los problemas. Tal vez puedas obtener una derivación de tu proveedor de servicios médicos o encontrar un programa gratuito de eliminación de peligros domésticos en tu estado, dijo Morley.

    Aquí tienes otras cinco formas de reducir las probabilidades de caerte:

    Elimina el desorden y estabiliza las alfombras. Las cajas, los libros, la ropa y otros objetos dejados tirados y en el suelo contribuyen mucho a las caídas en casa, por lo que Morley sugiere eliminar el desorden a ras de suelo. Despeja también mesas y encimeras, añadió: si resbalas y necesitas apoyarte o agarrarte a una superficie, cualquier amontonamiento podría impedirte detener la caída, explicó.

    Stark también recomendó utilizar cinta adhesiva de doble cara para asegurar las alfombras o sus bordes. Y si tienes un tapete de cocina, considera la posibilidad de utilizar uno con soporte de goma, dijo.

    Compra e instala soportes. Si te duele la espalda o la cadera mientras cocinas, prueba con un taburete de altura regulable, dijo Stark. Si te sientes inestable al levantarte del inodoro, considera la posibilidad de añadir barras o un asiento de inodoro elevado, añadió.

    A menudo, la gente se resiste a la sugerencia de añadir pasamanos, por miedo a que estropeen las paredes o los azulejos del cuarto de baño, pero pueden prevenir eficazmente las caídas, dijo Lawrence Melniker, médico de urgencias del Hospital Metodista Brooklyn NewYork-Presbyterian.

    Reorganiza el almacenamiento. La mera mención de subirse a una silla o encimera tambaleante para alcanzar un estante de la cocina hace estremecerse a los expertos en prevención de caídas. Así que coloca las cosas que utilizas habitualmente “a la altura de los ojos”, dijo Melniker.

    Greg Jones, enfermero y coordinador de prevención de lesiones y divulgación en el Cedars-Sinai, también recomendó empaquetar el contenido de los artículos grandes –grandes sacos de arroz o jarras de jabón de lavandería– en recipientes más pequeños que sean más fáciles de levantar.

    Ajusta la iluminación. Muchas caídas se producen cuando la gente se levanta para ir al baño por la noche, y la luz tenue suele ser un factor, dijo Stark. Con la edad, “nuestra visión cambia, y no podemos adaptarnos a la oscuridad o a la luz tenue tan bien como antes”, dijo.

    Por tanto, asegúrate de que hay luz suficiente en toda la casa y, sobre todo, en los lugares en los que la distancia es fundamental, como las escaleras y los descansos, dijo Stark. Para ayudarte a llegar al baño con seguridad por la noche, también recomendó añadir luces con sensor de movimiento que funcionen con pilas, a unos 30 centímetros del suelo. Vienen con un reverso adhesivo y son “muy fáciles de instalar”, dijo.

    No hagas varias cosas a la vez. Las caídas suelen producirse cuando se intenta hacer más de una cosa a la vez: caminar mientras se habla, o darse la vuelta para tomar algo mientras se avanza. Por eso es importante centrarse en cómo te mueves e intentar “hacer una cosa cada vez”, dijo Melnicker.

    “Piensa en ser muy decidido y tener la mente muy clara a la hora de realizar cada tarea individualmente”, dijo.

  • La desaprobación de Trump alcanza el nivel más alto de su segundo mandato

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    La caída del presidente en las encuestas se produce cuando la guerra de Irán ha elevado los precios de la gasolina y cada vez más estadounidenses están preocupados por la economía.

    La desaprobación del presidente Donald Trump ha alcanzado el nivel más alto de su segundo mandato, según el promedio de encuestas de The New York Times, de acuerdo con el cual el 58 por ciento de los estadounidenses desaprueba el desempeño del presidente, mientras que solo el 39 por ciento lo aprueba.

    Se trata del índice de desaprobación más alto al que se ha enfrentado Trump desde el final de su primer mandato, tras la derrota de su campaña de reelección y el atentado del 6 de enero en el Capitolio estadounidense.

    El debilitamiento de Trump en las encuestas se produce en un momento en el que la guerra en Irán ha provocado una fuerte subida de los precios de la gasolina y en el que un número cada vez más grande de estadounidenses expresan su preocupación por la economía. Muchos demócratas están intentando hacer de las elecciones intermedias un referendo sobre la presidencia de Trump, y algunos de los antiguos aliados de Trump en los medios de comunicación conservadores, entre ellos Tucker Carlson, se han vuelto contra él en los últimos días.

    Una encuesta de la Facultad de Derecho de la Universidad Marquette realizada la semana pasada reveló que el índice de aprobación de Trump ha descendido al 28 por ciento entre los independientes políticos, frente al 39 por ciento que tenía cuando asumió el cargo. Entre los republicanos, el presidente también ha perdido algo de terreno, aunque la gran mayoría del partido –el 80 por ciento– sigue aprobando su trabajo.

    En conjunto, el promedio de encuestas del Times muestra que Trump tiene ahora un índice de aprobación neto –aprobación menos desaprobación– de 19 puntos porcentuales negativos, a fecha del jueves.

    Los índices de aprobación pueden variar de un día para otro a medida que las nuevas encuestas actualizan nuestra comprensión de cómo se siente el público estadounidense respecto al presidente, pero Trump ha experimentado varias semanas de debilitamiento en las cifras de las encuestas.

    La preocupación por la economía está alcanzando un punto álgido. Siete de cada diez votantes dicen ahora que la economía está empeorando para ellos y sus familias, frente al 55 por ciento de hace solo un año en una encuesta reciente de Fox News. La ansiedad económica también ha aumentado considerablemente entre las bases del presidente. Casi la mitad de los republicanos dicen ahora que la economía está empeorando, el doble de los que opinaban lo mismo el pasado abril.

    Esto se produce cuando la aprobación de Trump en materia económica se sitúa en el 34 por ciento y su aprobación en materia de gestión de la inflación en solo el 28 por ciento. Los votantes se muestran mucho más propensos a aprobar su gestión en materia de inmigración y la frontera. Casi la mitad de los votantes, el 46 por ciento, aprueban la política migratoria de Trump.

    Ruth Igielnik es editora de encuestas del Times que conduce encuestas y analiza y reporta sobre los resultados.

  • Opinión: Soy uno de los presos políticos de Cuba. ¿Cuándo seré libre?

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    A principios de abril, mientras la presión estadounidense aumentaba, el gobierno de Cuba anunció la liberación de más de 2000 presos, un “gesto” que la embajada cubana en Washington calificó de “humanitario y soberano”. La embajada aclaró que el indulto no incluiría a quienes hubieran cometido “delitos contra la autoridad”, un término que, por lo general, se aplica a los disidentes políticos. En otras palabras, no me incluía.

    Llevo casi cinco años en prisión en Cuba. Me detuvieron en julio de 2021, junto con otros cientos de personas cuyas manifestaciones en gran medida pacíficas, expresiones de disidencia, críticas a funcionarios públicos y marchas en las calles han sido tratadas como delitos en Cuba. El gobierno cubano ha negado tener presos políticos. Pero muchos de nosotros seguimos encarcelados.

    Se supone que mi condena termina a principios de julio. He oído muchos rumores dentro de la cárcel: que el Estado no me liberará, que la isla se está quedando sin comida y sin combustible, que el presidente Donald Trump va a bombardear Cuba. Aunque el gobierno de Trump ha exigido la liberación de los presos políticos de Cuba, no sé si me dejarán en libertad, ni qué pasará conmigo o con mi país.

    Pero sí sé que cuando el gobierno dice que el sistema político de Cuba no es objeto de debate en las posibles negociaciones con Estados Unidos, significa que casi con toda seguridad no se despenalizará la disidencia política y que personas como yo seguiremos siendo encarceladas.

    En 2018, cofundé el Movimiento San Isidro, un grupo de artistas, periodistas y académicos que luchan por mayores libertades civiles en Cuba. Con mi arte, gran parte del cual consistía en performances, intento abordar las contradicciones entre la noble retórica revolucionaria de mi gobierno y la represión, el racismo y la escasez que los cubanos padecen todos los días.

    Utilicé las redes sociales para hablar a mis compatriotas cubanos sobre la necesidad de cambio. Entre más popular y visible me hacía, el Estado más me percibía como una amenaza; cada vez me vigilaban más, me acosaban y me detenían por cargos como “ultraje a los símbolos de la patria”.

    En 2021, me detuvieron antes de una de las protestas más grandes de mi país en décadas. Técnicamente, mi detención fue por mi uso de la bandera cubana en algunos de mis performances, algo que estaba prohibido por una ley que regula cómo se pueden exhibir los símbolos nacionales. Eso, desórdenes públicos y desacato a la autoridad son los cargos por los que he pasado años encerrado en una prisión de máxima seguridad, rodeado de hombres que han cometido delitos políticos y otros que han cometido delitos violentos.

    Mi vida en prisión está lejos de ser perfecta. Cada día es un ejercicio de monotonía: el mismo sonido para levantarme por la mañana, los mismos recuentos y cámaras de vigilancia, los mismos canales de televisión estatales rusos o cubanos, las mismas pocas comidas.

    Pero es una vida de relativa tranquilidad. Tenemos generadores de gas, por lo que aquí no suele irse la luz como en el resto del país. Aunque el agua para bañarnos llega de manera irregular, sigue llegando. Puedo hacer llamadas telefónicas controladas durante unos 10 minutos cada vez (así es como he podido dictar este ensayo, con la ayuda de mi amiga Coco Fusco).

    Los guardias permiten que nuestros amigos y familiares nos traigan un poco más de comida del exterior. Después de muchas discusiones, estuvieron de acuerdo con dejarnos tener nuestros peinados, en lugar de hacernos el típico corte de pelo corto de la cárcel, para que podamos parecer más nosotros mismos cuando tengamos visitas. A veces los guardias nos dejan ver alguna película.

    Lo más importante es que me permiten pintar. Es lo que me ha mantenido con vida. Creo que el Estado sabe que si no pudiera hacer arte, moriría, y por eso los guardias me dejan hacerlo, para que no me convierta en un mártir. Paso horas y horas al día pintando sobre cartones, en el suelo, en las paredes. Pinto mi desesperación, mi aislamiento, mi frustración. Mis pinturas son como un almanaque: una guía de cada día que he pasado encerrado.

    Sé que he tenido suerte mientras he estado encarcelado. Las autoridades saben que soy conocido fuera de la prisión, y no me hacen daño. Los que estamos en la cárcel hemos trabajado duro –con el diálogo y el ejemplo– para que este sea un espacio en el que la gente pueda llevarse bien, cosa que otros presos me han dicho que no siempre pasa en otras prisiones de la isla.

    Sé que los guardias no tienen la culpa de que yo esté aquí. Nuestro sistema político destructivo y disfuncional no es culpa suya.

    Pero el sistema sigue existiendo. Después de las protestas de 2021, el gobierno cubano promulgó un nuevo código penal y la llamada Ley de Comunicación Social, con lo que restringieron aún más la libertad de expresión. Ahora, una publicación antigubernamental en las redes sociales puede poner a una persona tras las rejas por meses o años.

    Decenas de artistas, activistas y periodistas independientes han salido del país, mientras que muchos de los que se quedan y expresan su descontento y su deseo de un futuro mejor han sido acosados, detenidos o encarcelados. Aunque las condiciones aquí han empeorado con la presión estadounidense, el gobierno ha dejado claro que su control del poder no es negociable.

    Lo que entiendo por esto es que el gobierno sigue teniendo miedo de personas como yo, que no hemos tenido miedo de desafiar la autoridad del Estado. Las concesiones que he visto a muchos otros presos –permiso de libertad condicional, reducciones de condena, visitas domiciliarias– a mí me han sido denegadas. No sé cuántas huelgas de hambre he hecho para expresar mi enojo, para demostrar al Estado que no he sucumbido a los esfuerzos por destrozar mi voluntad, para intentar que el mundo me escuche.

    En mis momentos más sombríos o inciertos, intento recordar que mi sobrevivencia y mi trabajo continuo como artista son símbolos de esperanza y sacrificio para otros cubanos. Pienso en eso como si estuviera canjeando mi tiempo, como si cada día que paso en la cárcel no fuera un día perdido, sino un día más intentando que mi país sea más libre y justo. Como otro de mis performances, pero una que debería haber terminado hace mucho tiempo.

    Luis Manuel Otero Alcántara es un artista y activista cubano.

  • Las fascinantes imágenes que muestran cómo está la zona de exclusión de Chernóbil 40 años después del accidente nuclear

    Las fascinantes imágenes que muestran cómo está la zona de exclusión de Chernóbil 40 años después del accidente nuclear

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    Una muñeca con la cabeza separada en un edificio abandonado de la zona de exclusión de Chernóbil

    Getty Images

    El accidente en la planta nuclear de Chernóbil, ocurrido en abril de 1986, dejó suspendida la vida en esa región de la que fuera la república soviética de Ucrania.

    Prípiat se convirtió en una ciudad fantasma con la evacuación masiva que tuvo lugar luego de la falla de seguridad que provocó una liberación masiva de radiación.

    La peligrosa contaminación se expandió más allá de Ucrania por buena parte de Europa y Asia, convirtiéndose desde entonces en el mayor accidente nuclear de la historia.

    Miles de personas murieron directa o indirectamente por la radiación, unas 4.000 según un consenso de investigaciones de Naciones Unidas (aunque ha habido desde entonces debate sobre si otras miles de víctimas más sufrieron enfermedades como cáncer producto de la contaminación).

    Los trabajos para mitigar los daños incluyeron la creación de una zona de exclusión de un radio de 30 km en la que quedó Prípiat, donde los edificios residenciales de trabajadores, las escuelas, los parques y otras instalaciones soviéticas quedaron en el abandono.

    Cuatro décadas después, ciertos espacios están abiertos a las visitas cortas cerca de la zona cero, que tardará cientos de años en quedar libre de radiación peligrosa para quienes se sometan a largas exposiciones.

    Una vista panorámica del domo del reactor 4 de Chernóbil

    Getty Images
    Las autoridades intentaron limitar la futura radiación con un domo edificado sobre el reactor 4 de Chernóbil.

    El accidente nuclear se desencadenó por una falla en la ejecución de un protocolo de seguridad el 26 de abril de 1986.

    El reactor 4 sufrió una explosión que liberó el material radiactivo utilizado para la generación de energía eléctrica en esa planta del norte de Ucrania.

    Escombros de maderas en una habitación de un edificio de Prípiat.

    Getty Images
    Las autoridades soviéticas intentaron ocultar lo ocurrido en los primeros días.
    Un salón de clases en la zona de exclusión de Prípat

    Getty Images
    Al momento de la explosión, Prípat tenía una población de casi 50.000 persona, incluyendo los alumnos de esta escuela que quedó abandonada.

    Prípiat era el sitio donde residía buena parte de los trabajadores de la planta nuclear y sus familias. El gobierno de la Unión Soviética había construido edificios residenciales, escuelas y otras infraestructuras urbanas.

    Al momento de la explosión, se calcula que había casi 50.000 residentes que fueron evacuados de emergencia.

    Una visitante de la zona de exclusión de Prípat

    Getty Images
    La zona de exclusión permite la entrada de visitantes por periodos cortos para evitar la exposición a la radiación.

    La evacuación obligatoria en Prípiat y otras localidades más pequeñas en un radio de 30 kilómetros obligó a la gente a dejar sus hogares y muchas posesiones.

    A lo largo de 40 años se ha hecho evidente el paso del tiempo en muchos sitios, pero las estructuras principales siguen ahí.

    Un juego mecánico en la zona de exclusión de Chernóbil

    Getty Images
    Pasarán cientos de años para que los niveles de emisiones riesgosas disminuyan lo suficiente para permitir la presencia humana prolongada.

    Paradójicamente, la retirada de los humanos fue aprovechada por la fauna, que en las últimas cuatro décadas ha prosperado en el lugar a pesar de la radiación.

    Incluso especies como el caballo de Przewalski, que estaba en riesgo de extinción, encontraron un hábitat más propicio para reproducirse.

    Caballos de Przewalski en la zona de exclusión de Chernóbil

    Getty Images
    Algunas especies, como el caballo de Przewalski, se han extendido por la zona de exclusión.
    Vagones de un tren abandonado en la zona de exclusión de Chernóbil

    Getty Images
    Las especies de fauna también han ocupado los espacios humanos abandonados.
    Línea gris

    BBC

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  • La OTAN dice que “no hay disposiciones” que prevean la expulsión de sus miembros tras reporte de que EE.UU. podría intentar suspender a España

    La OTAN dice que “no hay disposiciones” que prevean la expulsión de sus miembros tras reporte de que EE.UU. podría intentar suspender a España

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    La OTAN aseguró que no existe ninguna disposición en sus tratados que prevea la suspensión o expulsión de alguno de los Estados miembro de la alianza militar, después de que se informara de que Estados Unidos podría intentar suspender a España por su posición ante la guerra con Irán.

    La agencia de noticias Reuters citó a un funcionario estadounidense que dijo que un correo electrónico interno del Pentágono había sugerido medidas para que EE.UU. sancionara a los aliados que, a su juicio, no habían apoyado su campaña militar en Medio Oriente.

    El correo electrónico también sugirió revisar la posición de Estados Unidos sobre la soberanía de Reino Unido sobre las Islas Malvinas/Falklands, en el Atlántico Sur, las cuales también son reclamadas por Argentina.

    Un funcionario de la OTAN dijo a la BBC que el tratado fundacional de la alianza “no prevé ninguna disposición para la suspensión de los miembros de la alianza o su expulsión”.

    El presidente de España, Pedro Sánchez, también ha desestimado estas informaciones.

    La BBC se ha puesto en contacto con el Pentágono y el gobierno de Reino Unido para que hagan comentarios.

    La posición de España y Reino Unido

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó más de una vez a los aliados de la OTAN por su renuencia a desempeñar un papel más importante tras el ataque de EE.UU. e Israel a Irán el 28 de febrero. Posteriormente, Irán restringió el transporte marítimo a través de la estratégica ruta del estrecho de Ormuz.

    España se ha negado a permitir el uso de bases aéreas en su territorio para ataques contra Irán. Estados Unidos tiene dos bases militares en España, la Estación Naval de Rota y la Base Aérea de Morón.

    El presidente español, Pedro Sánchez, dijo a los periodistas: “No trabajamos en base a correos electrónicos. Trabajamos con documentos oficiales y posiciones oficiales tomadas, en este caso, por el gobierno de Estados Unidos”.

    Sánchez añadió que España apoya “la plena cooperación con sus aliados, pero siempre dentro del marco del derecho internacional”.

    El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, en Londres, Reino Unido, el 20 de abril de 2026.

    Getty Images
    Reino Unido dijo que no es de su interés una mayor participación en la guerra.

    Mientras tanto, el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, insistió en que una mayor participación en la guerra o en el actual bloqueo estadounidense de los puertos de Irán no es de interés para Reino Unido.

    Reino Unido ha permitido que Estados Unidos utilice bases británicas para lanzar ataques en lugares en Irán utilizados para el bloqueo del estrecho de Ormuz y los aviones de la RAF (Real Fuerza Aérea) han participado en misiones para derribar drones iraníes.

    Reino Unido, Francia y otros países han dicho que estarían dispuestos a colaborar para mantener abierto el estrecho de Hormuz, una ruta mundial clave para el transporte de petróleo, después de un alto el fuego duradero o el final de la guerra.

    El viernes, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, utilizó una conferencia de prensa para volver a criticar a los aliados europeos por no ayudar a Washington en su guerra contra Irán.

    “No contamos con Europa, pero necesitan el estrecho de Ormuz mucho más que nosotros. Tal vez deberían empezar a hablar menos y tener conferencias menos elegantes en Europa y conseguir un barco. Esta es mucho más su lucha que la nuestra”, dijo Hegseth.

    “Europa y Asia se han beneficiado de nuestra protección durante décadas, pero el tiempo de vivir a costa de los demás ha terminado”, agregó.

    El mes pasado, Trump dijo que siempre había considerado que la alianza de defensa de la OTAN era una “calle de un solo sentido”. “Los protegeremos, pero no harán nada por nosotros”, escribió.

    Qué decía el correo electrónico

    El correo electrónico interno del Pentágono señalaba que los derechos de acceso, emplazamiento y sobrevuelo (ABO) eran “solo el nivel mínimo absoluto para la OTAN”, según le dijo a Reuters un funcionario estadounidense que prefirió mantener el anonimato.

    Como posible represalia por esta percibida falta de cooperación, en el correo electrónico se sugería reevaluar el apoyo diplomático estadounidense para las antiguas “posesiones imperiales” europeas, tales como las Islas Malvinas/Falkland, según Reuters.

    La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, instó este viernes a los aliados de la OTAN a permanecer unidos tras el memorando del Pentágono, diciendo que la alianza es una “fuente de fuerza”.

    “Debemos trabajar para fortalecer el pilar europeo de la OTAN… que debe complementar claramente el estadounidense”, dijo ante la prensa en una cumbre de la UE en Chipre.

    El Pentágono, es la sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos,  visto desde las alturas.

    Getty Images
    La polémica surge de un correo electrónico interno del Pentágono.

    Por su parte, un portavoz del gobierno alemán dijo que la membresía de España en la OTAN no estaba en duda.

    “España es miembro de la OTAN. Y no veo ninguna razón por la que eso deba cambiar”, dijo el portavoz durante una conferencia de prensa habitual en Berlín.

    Otra opción, descrita en el correo electrónico, planteaba impedir que los países “difíciles” ocupen puestos importantes dentro de la alianza, según el funcionario.

    El funcionario dijo a Reuters que el memorando no sugería que Estados Unidos pudiera retirarse de la alianza, ni hablaba del cierre de bases en Europa.

    En respuesta a la información de Reuters, el secretario de prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, dijo que a pesar de “todo” lo que Estados Unidos ha hecho por sus aliados de la OTAN, ellos “no estaban allí para nosotros”.

    “El Departamento de Guerra [Departamento de Defensa] se asegurará de que el presidente cuente con opciones creíbles para garantizar que nuestros aliados dejen de ser un tigre de papel y cumplan con su parte. No haremos más comentarios sobre las deliberaciones internas al respecto”, agregó.

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    BBC

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  • En el entorno de Trump, las mujeres no son las únicas preocupadas por su apariencia

    En el entorno de Trump, las mujeres no son las únicas preocupadas por su apariencia

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    La vanidad entre los políticos varones no es nada nuevo, pues los grandes egos son tan comunes como las campañas de elecciones primarias.

    Sin embargo, en el caso de los hombres del gobierno de Trump, el enfoque en su aspecto es una constante, y las declaraciones políticas y los comentarios en las redes sociales están impregnados de exhibiciones de fuerza física, frases de hombre rudo e ímpetu masculino.

    Al mismo tiempo, esos principios tradicionales de masculinidad han ido acompañados de destellos de vulnerabilidad sobre el aspecto y la forma de vestir de los hombres: el otoño pasado, por ejemplo, el presidente se quejó de una foto de la revista Time que, según él, lo hacía parecer calvo.

    “Me ‘borraron’ el pelo”, dijo el presidente en Truth Social, y añadió que la foto era “malísima y se merecen que lo haga notar”.

    En diciembre, una serie de fotos para Vanity Fair –incluidos primeros planos del secretario de Estado Marco Rubio y del vicepresidente JD Vance– fueron duramente criticadas por Rubio, que las calificó de “deliberadamente manipuladas”. (La revista negó cualquier alteración de las fotos).

    Además, las acusaciones de mala praxis fotográfica volvieron a surgir el mes pasado, cuando The Washington Post informó de que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, había prohibido a los fotógrafos de prensa asistir a las sesiones informativas sobre la guerra de Irán porque consideraba que sus fotos eran “poco favorecedoras”. (El Pentágono lo negó, señaló que se había acomodado a varios fotógrafos en sesiones informativas recientes y calificó de “falsa” la premisa del artículo del Post).

    A pesar de todo lo que se dice sobre la cirugía estética inspirada en Mar-a-Lago para las mujeres del entorno de Trump, también destacan la atención prestada al ego masculino y los esfuerzos por salvaguardarlo.

    “Son constantes intentos de cultivar una personalidad que, a sus ojos, parezca fuerte, poderosa, dominante y estoica”, afirmó Zac Seidler, psicólogo clínico y director mundial de investigación de Movember, organización benéfica para la salud masculina. “Pero una vez que rascas la superficie de eso, todo lo que ves es fragilidad”.

    El presidente Donald Trump, por supuesto, lleva mucho tiempo obsesionado con la estética personal y es conocido por sus opiniones implacables y a veces ofensivas sobre la apariencia de las mujeres.

    Sin embargo, Trump también ha normalizado la costumbre de hablar y criticar el aspecto de los hombres, con lo que ha inaugurado una nueva era de evaluaciones aduladoras y comentarios habituales sobre el aspecto de los miembros de su gabinete y de otras personas.

    Anna Kelly, portavoz de la Casa Blanca, dijo que “el presidente Trump ha reunido al gobierno con más talento y logros de la historia”.

    “Por si fuera poco”, añadió en un correo electrónico, “¡parecen salidos de un casting!”.

    La atención prestada al aspecto físico podría considerarse parte de una tendencia más amplia entre los hombres –sobre todo los más jóvenes– que incluye ideas como el “lookmaxxing” (tratar de aumentar el atractivo propio mediante cirugías y otros métodos) y el “mogging” (dominar a otro hombre en apariencia), que se están filtrando constantemente por la llamada “andrósfera”.

    Sea como sea, el interés de Trump por las imágenes externas ha sido adoptado e imitado por su personal, según Dan Cassino, profesor de gobierno y política en la Universidad Fairleigh Dickinson, que ha estudiado el enfoque del presidente sobre la masculinidad.

    “Los hombres del gobierno de Trump están representando un tipo muy específico de masculinidad para intentar atraer a Trump”, afirmó Cassino.

    Por supuesto, las mujeres en el mundo laboral han estado acostumbradas y preocupadas por los comentarios y juicios sobre su aspecto.

    Ahora, al parecer, los hombres también lo están.

    “Comentar el aspecto o la apariencia de alguien es una de las formas más básicas de juego de poder que tenemos”, dijo Rose Hackman, autora de “Emotional Labor”, un estudio sobre el papel, a menudo subestimado, de las mujeres en el lugar de trabajo y en otros ámbitos.

    Hackman añadió que lo que Trump ha dicho sobre los hombres de su círculo íntimo “los reduce efectivamente a activos”, lo que puede “hacerlos sentir que tienen que estar saltando a su alrededor, o de lo contrario su estatus a sus ojos podría cambiar en cualquier momento”.

    El propio Trump va casi siempre de traje y parece gustarle la formalidad de épocas anteriores. Cultiva una apariencia que refleja una aparente obsesión por la década de 1980, incluidos los trajes y las corbatas rojas que suelen llevar sus asesores más cercanos y el pelo peinado hacia atrás, al estilo Gordon Gekko (como el que luce actualmente Hegseth).

    El presidente dijo que no quería que los miembros de su gabinete usaran zapatos deportivos y hace poco mostró su predilección por cierta marca de zapatos de vestir de 145 dólares, pues les compró pares a Rubio y a Vance. También tiene un claro aprecio por los hombres en buena forma física, y recientemente elogió los músculos de un linier de la Marina y de los agentes federales, y dijo que un luchador de la UFC era un “tipo guapísimo”, que “podría ser modelo”.

    “Eres demasiado guapo para ser luchador”, le dijo Trump a Paulo Costa, que agradeció el cumplido.

    Por otro lado, ese tipo de evaluación presidencial también puede desencadenar las inseguridades de los hombres, parte de “esta creencia generalizada de que debes tener un aspecto y una apariencia determinados o habrás fracasado”, explicó Seidler.

    “Cuando la imagen se ve amenazada”, agregó, “todo el edificio se tambalea”.

    Durante la última década, Trump ha hecho de sus evaluaciones estéticas una potente aunque burda herramienta política, y ha menospreciado a sus oponentes por todo, desde su peso (incluido Chris Christie, exgobernador de Nueva Jersey) hasta su estatura (se burló del congresista Adam Schiff, de California, a quien le dijo “pequeño”).

    La teoría política de Trump parece sostener que ser menos atractivo, o imperfecto, es débil y, por tanto, marca a un perdedor. Es un punto de vista quizá extraído de su fijación con la televisión, donde el aspecto y la apariencia son primordiales.

    Además, Trump, que también fue estrella de telerrealidad, lleva años premiando a las personas que le expresan su apoyo frente a las cámaras, sobre todo a las que combinan el aspecto de los presentadores de informativos con la soltura de los artistas.

    Es una lista que incluye a Hegseth, antiguo presentador de Fox News; Sean Duffy, secretario de Transportes y antiguo participante en “Real World” de MTV; y Mehmet Oz, que se hizo famoso como médico televisivo antes de dirigir los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid.

    Los presidentes han intentado a menudo proyectar fortaleza y restar importancia a sus retos físicos: Franklin Delano Roosevelt, por ejemplo, ocultó que iba en silla de ruedas. John F. Kennedy ocultó fuertes dolores y otras dolencias.

    No obstante, Trump ha llevado ese control de imagen aún más lejos. Sus sustitutos pregonan con frecuencia su vitalidad, y el presidente se relaciona a menudo con hombres que muestran rasgos masculinos, como influencers musculosos.

    Presentó a Hulk Hogan, el histriónico luchador profesional, en la Convención Nacional Republicana de 2024, donde se arrancó la camisa, y también encabezará –y promocionará– un combate de la UFC en la Casa Blanca en junio, tras un “seminario de entrenamiento exclusivo” que los luchadores celebraron con agentes del FBI en marzo.

    El machismo del segundo mandato también es evidente en una serie de demostraciones al estilo rudo de un hombre de gimnasio, incluido un video reciente –duramente criticado por algunos demócratas– de Robert F. Kennedy Jr., secretario de Sanidad, y el veterano rapero Kid Rock, en el que se les ve haciendo ejercicio juntos.

    Parece que Trump aplaude todo eso, a pesar de su propia aversión a ese tipo de actividades de macho alfa, pues, a excepción de sus frecuentes partidas de golf, Trump no hace ejercicio.

    Al mismo tiempo, hay indicios de una inseguridad común en muchos hombres: la caída del cabello. Esas preocupaciones dieron lugar a las quejas de Trump sobre la portada de Time, así como a que utilizara un medicamento para el crecimiento del pelo y bromeara de vez en cuando sobre ocultar su “calva”.

    Tom Wooldridge, decano fundador de la facultad de Psicología de la Universidad Golden Gate, que ha estudiado el impacto emocional de la calvicie, dijo que esos temores son a veces profundamente primarios.

    “Muchos de nosotros morimos sin mucho pelo”, comentó Wooldridge. “Así que para muchos hombres es un símbolo de envejecimiento y mortalidad”.

    Los expertos afirman que la masculinidad a menudo se “gana” de otros hombres. Evalúan constantemente la aparente hombría de los demás en función de ideales estereotipados como la dureza, la agresividad y la dominación, y, por extensión, la revocan cuando un hombre no supera esas pruebas subjetivas.

    “Es frágil”, afirma Maryam Kouchaki, profesora de Gestión y Organizaciones de la Universidad Northwestern, que ha estudiado el fenómeno de lo que denomina “hombría precaria” en el lugar de trabajo. “Se pierde fácilmente”, dice.

    Sin embargo, ese proceso de evaluación se ha sobrealimentado en la era Trump, dijo Michael Kimmel, autor de “Manhood in America”, y añadió que muchos miembros varones del gobierno de Trump parecen “disfrazarse de Rambo” para impresionar al presidente.

    Parte de la adulación, presidencial o de otro tipo, no es más que política anticuada: elogiar a la gente como medio de congraciarse. El propio Trump sigue prodigándose en elogios, ya se trate del tamaño físico del equipo masculino de hockey de Estados Unidos o del atractivo de un veterano herido en el Estado de la Unión.

    Dicho esto, el presidente también ha mostrado un atisbo ocasional de sensibilidad sobre el aspecto de otros hombres, como en febrero, cuando hizo una especie de cumplido a Santiago Peña, presidente de Paraguay, de 47 años, describiéndolo como un “tipo joven y guapo”.

    “Siempre es agradable ser joven y guapo”, dijo el presidente. “Eso no significa que tengas que agradarnos”.

    De izquierda a derecha, el presidente Donald Trump, el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth escuchan durante una reunión con la primera ministra de Japón Sanae Takaichi en el Despacho Oval de la Casa Blanca en Washington, el 19 de marzo de 2026. (Doug Mills/The New York Times)

    El secretario de Defensa Pete Hegseth se refleja en una ventana mientras habla con los periodistas durante una rueda de prensa en el Pentágono en Arlington, Virginia, el 31 de marzo de 2026. (Eric Lee/The New York Times)