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  • La oposición se impone en las elecciones en Hungría y pondrá fin a 16 años en el poder de Orban, aliado de Trump y Putin

    La oposición se impone en las elecciones en Hungría y pondrá fin a 16 años en el poder de Orban, aliado de Trump y Putin

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    Peter Magyar onde sonriente una bandera de Hungría rodeado de seguidores en la celebración de su triunfo electoral en Budapest.

    Reuters
    Magyar celebró su victoria con sus seguidores.

    La oposición logró una abrumadora victroria electoral en Hungría y parece a punto de poner fin a 16 años en el poder del primer ministro Viktor Orban.

    El candidato ganador, el centroderechista Peter Magyar, se dirigió a sus seguidores en Budapest cuando el recuento dejó claro su victoria.

    “Juntos, liberamos Hungría y nos libramos del régimen de Orban”, dijo Magyar.

    Orban reconoció su derrota en un mensaje a sus seguidores y admitió que el gobierno que ha ejercido durante tanto tiempo cambiará ahora de manos.

    “Ya no tenemos el peso de gobernar el país, así que tenemos que reconstruir nuestras comunidades”, dijo Orban.

    El primer ministro ha sido durante años uno de los líderes europeos más polémicos y su cercanía al presidente ruso, Vladímir Putin, y al estadounidense, Donald Trump, han sido un problema recurrente para la Unión Europea y sus dirigentes en Bruselas, donde ha bloqueado con frecuencia las iniciativas del bloque contra Rusia y ha sido acusado de violar las reglas del estado de derecho en Hungría.

    Las encuestas habían advertido de la pérdida de popularidad de Orban y su partido, FIdesz, y el intento del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, que viajó a Hungría pocos días antes de la elección para apoyar su candidatura, no ha bastado para reflotarla.

    Magyar, que abandonó Fidesz para fundar su propio movimiento de centro-derecha, harto, según dijo, de la corrupción institucionalizada en la Hungría de Orban, ha logrado un contundente apoyo de los votantes.

    Según Nick Thorpe, corresponsal en Europa Central de la BBC, “el margen de victoria parece enorme, lo bastante amplio como para asegurar una mayoría de dos tercios en el Parlamento para Tisza”, el partido de Magyar.

    “Esta es una victoria asombrosa para un partido de centro-derecha, fundado solo hace dos años y un serio revés para los nacionalpopulistas no solo en Hungría sino en toda Europa”, añadió Thorpe.

    El reto de Magyar

    Magyar se ha propuesto poner fin al control de las instituciones y de todo el aparato del Estado que durante años han mantenido Orban y su partido Fidesz, pero para lograrlo necesitará de una mayoría de dos tercios en el Parlamento.

    Con el 81,49% de los votos escrutados parece en condiciones de conseguirlo, ya que su partido se llevaría 137 escaños, cuatro más de los 133 que marcan el límite de la mayoría constitucional.

    Si cuenta con 133 parlamentarios o más, Magyar y su partido podrán cambiar la Constitución. Por debajo de esa cifra, su capacidad para transformar el funcionamiento del Estado húngaro será limitada.

    Pero Magyar se mostró esperanzado: “Tisza no solo ganó las elecciones; todo indica que logramos una fuerte mayoría de dos tercios en la Asamblea Nacional. Eso significa que habrá una transición pacífica y eficiente en el poder”.

    El líder de Tisza dijo que Hungría quiere ser un país de nuevo, en medio de gritos contra Rusia de sus seguidores.

    Magyar ha conseguido lo que hasta hace poco parecía impensable: terminar con el poder de Orban en Hungría.

    Las encuestas venían advirtiendo que el primer ministro iba perdiendo apoyo entre la población, pero los resultados electorales, aunque aún preeliminares, parecen una confirmación de los sondeos.

    El líder de Tisza es un conservador, pero ha sumado a su movimiento un amplío espectro de sectores de la sociedad húngara que tienen en común el deseo de terminar con el gobierno de Orban y el dominio de Fidesz.

    Su gobierno estará formado por expertos en educación y salud, y economistas. Su tarea principal será arreglar los problemas crónicos que afectan a escuelas y hospitales, y reactivar una economía en horas bajas.

    Un grupo de personas celebran en la noche de Budapest el triunfo de Peter Magyar. Llevan banderas del partido Tisza y al fondo ondea una bandera húngara.

    Sean Gallup / Getty
    Los seguidores de Magyar celebraron su victoria en las calles de Budapest.

    Implicaciones internacionales

    La derrota de Orban y el relevo en el poder en Budapest tendrá claras implicaciones internacionales.

    Natalia Zotova, del servicio ruso de la BBC, dijo que “el interés de Moscú en las elecciones húngaras ha sido evidente, con Viktor Orban como el único líder de la UE que bloquea sistemáticamente las sanciones a Rusia y la ayuda militar a Ucrania, y apoya los acuerdos para adquirir gas ruso”.

    La derrota de Orban tampoco causará agrado en la Casa Blanca de Trump.

    El presidente estadounidense y sus acólitos insisten en que Europa se halla en decadencia por la inmigración descontrolada y el triunfo de los valores liberales, precisamente aquello a lo que durante años se opuso tenazmente Orban.

    El viaje de Vance en la recta final de la campaña muestra la importancia que tenía para Estados Unidos apoyar a un líder del que se ha dicho que inspiró el movimiento conservador liderado por Trump en Estados Unidos.

    Viktor Orban (i) estrecha la mano de Vladímir Putin.

    Valery Sharifulin / Getty
    Orban ha sido el principal aliado de Putin en la Unión Europea.

    Los principales líderes europeos, que vieron con frustración como el último paquete de ayuda a Ucrania se veía frenado por el veto de Orban, no han tardado en celebrar el triunfo de Magyar.

    “El corazón de Europa late más fuerte esta noche en Hungría”, publicó en las redes Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, que añadió: “Hungría ha elegido Europa. Europa siempre ha elegido Hungría”.

    El canciller alemán, Friedrich Merz, mostró su disposición a colaborar con Magyar “hacia una Europa fuerte, segura y, sobre todo, unida”.

    El presidente francés, Emmanuel Macron, saludó “la victoria de la participación democrática” y “el compromiso del pueblo húngaro con los valores de la Unión Europea”.

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    BBC

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  • Análisis: tras el fracasado intento de lograr un acuerdo de paz entre EE.UU. e Irán, la gran pregunta es qué pasa ahora

    Análisis: tras el fracasado intento de lograr un acuerdo de paz entre EE.UU. e Irán, la gran pregunta es qué pasa ahora

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    Mohammad Bagher Ghalibaf y JD Vance.

    Reuters
    El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, se reunió en Islamabad con el vicepresidente de EE.UU., JD Vance.

    Tanto Estados Unidos como Irán llegaron a la mesa de negociaciones asegurando haber ganado la guerra.

    Con este comienzo, ya estaba claro que “cualquier acuerdo no iba a resultar fácil”, analiza Joe Inwood, corresponsal de la BBC.

    Estados Unidos e Irán se han marchado de Pakistán sin haber llegado a un acuerdo que logre poner fin a la guerra que se inició el pasado 28 de febrero con el ataque de Israel y EE.UU. a la República Islámica, y al que Teherán respondió extendiendo el conflicto a la región.

    Pero la puerta no se ha cerrado definitivamente.

    De hecho, Washington y Teherán han logrado sentarse cara a cara durante 21 horas, un logro bastante significativo, y el encuentro entre el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha sido el de más alto nivel entre ambas naciones desde la Revolución islámica de 1979.

    No hay que olvidar que el último acuerdo entre ambos países hace ahora más de una década solo se alcanzó después de 18 meses de idas y venidas.

    En esas 21 horas se han tratado “temas sustantivos”, dijo Vance en la breve rueda de prensa que concedió al alba de este domingo y justo antes de volver a Washington.

    Sin embargo, continuó, Teherán se mostró reacio a aceptar las “líneas rojas” de EE.UU., y afirmó que se marchaban habiendo dejado “una última oferta”.

    Ghalibaf, por su parte, señaló que la delegación iraní “planteó iniciativas con visión de futuro, pero la parte contraria no logró, en última instancia, ganarse la confianza de la delegación iraní en esta ronda de negociaciones”.

    Desconfianza mutua

    La desconfianza entre las partes es patente, pero las declaraciones tanto de Vance como de Ghalibaf ponen de manifiesto que el diálogo no está completamente roto.

    En realidad, las conversaciones indirectas entre estadounidenses e iraníes continuaron a través de Pakistán después de que los altos representantes abandonaran Islamabad, según pudo saber la corresponsal para Asia meridional de la BBC, Azadeh Moshiti, enviada especial a la capital pakistaní para cubrir las negociaciones.

    Esto no ha sido confirmado oficialmente ni por Estados Unidos ni por Irán y, al igual que en años anteriores, siempre ha sido difícil comprender la naturaleza de cualquier debate entre intermediarios, señaló.

    Mohammad Bagher Ghalibaf da la mano al primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif.

    Reuters
    El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf (en la foto saludando al primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, a la derecha), dijo que EE.UU. no logró “ganarse la confianza de la delegación iraní en esta ronda de negociaciones”.

    “Pero podría sugerir que la puerta a la mediación y a las conversaciones extraoficiales no está del todo cerrada”, sugiere Moshiti.

    Irán, de hecho, nunca esperó llegar a un acuerdo en una sola sesión, como confirmó un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.

    A la desconfianza mutua y la complejidad intrínseca de las conversaciones también se suma la dificultad de “separar los hechos de la narrativa que cada parte está difundiendo para su público nacional”, sugiere la corresponsal.

    Lo que se desconoce por el momento, señala el corresponsal de asuntos globales de la BBC, Sebastian Usher, es “si se han sentado las bases para continuar las negociaciones durante el tiempo que queda de la tregua de dos semanas, y hasta qué punto cada parte estaría dispuesta a hacer concesiones para alcanzar un acuerdo que siga respondiendo a los intereses de ambas, así como a los del resto del mundo”.

    Las claves: Ormuz y la cuestión nuclear

    Varias cuestiones clave están en liza.

    Según Estados Unidos, Irán no ha accedido a plegarse en una de las condiciones que ellos consideran clave: el programa nuclear.

    El propio Donald Trump publicó este domingo en su red social Truth Social que “la reunión fue bien, se llegó a un acuerdo sobre la mayoría de los puntos, pero no sobre el único que realmente importaba: la cuestión nuclear”.

    No sabemos, por el momento, qué se puso sobre la mesa de negociación en lo que respecta a las capacidades nucleares de Irán.

    Pero el plan de 15 puntos de Trump que se filtró en las últimas semanas incluía varias exigencias clave: que Irán desmantelara todas sus principales instalaciones nucleares, pusiera fin al enriquecimiento de uranio en territorio iraní, trasladara sus reservas de uranio enriquecido fuera del país y aceptara inspecciones internacionales exhaustivas.

    “En muchos sentidos”, prosiguió Trump, “los puntos acordados son mejores que continuar nuestras operaciones militares hasta el final, pero ninguno de esos puntos importa en comparación con permitir que la energía nuclear esté en manos de personas tan volátiles, difíciles e impredecibles”.

    Estas palabras del presidente estadounidense hacen pensar que Washington podría contentarse con lo negociado hasta ahora si se llega también a un acuerdo sobre la cuestión nuclear.

    Otro de los puntos clave ha sido, sin duda, la reapertura del estrecho de Ormuz.

    Irán bloqueó este paso marítimo clave, por donde pasa el 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo, desde el comienzo de la guerra, y lo ha convertido en una eficacísima herramienta contra el enemigo.

    Irán ha manifestado su intención de imponer nuevas normas para el tráfico que transita por el estrecho. Algunos medios de comunicación sugieren que el plan de Teherán incluye el derecho a cobrar tarifas de tránsito de hasta US$2 millones por buque, cuyos ingresos se repartirían entre Irán y Omán, los dos países ribereños del estrecho de Ormuz.

    Para los estados del golfo Pérsico que transportan sus valiosos hidrocarburos a través del estrecho, esto es inaceptable.

    Reabrirlo se ha convertido en el gran objetivo de Trump.

    “Irán prometió abrir el estrecho de Ormuz y, a sabiendas, no lo hizo. Esto causó ansiedad, trastornos y sufrimiento a muchas personas y países de todo el mundo”, escribió el presidente en Truth Social. “Tal y como prometieron, ¡más les vale iniciar el proceso para abrir esta vía navegable internacional, y rápidamente!”.

    Indicios positivos

    ¿Se descarta, pues, una escalada por parte de Washington, al menos por ahora, ahora que Trump ha adoptado un enfoque más paciente y estratégico?

    Sí, afirman algunos expertos, quienes sugieren que Irán sigue teniendo influencia sobre Estados Unidos, sobre todo debido a la prolongada interrupción del comercio mundial, la supervivencia de los dirigentes iraníes y sus aliados, y la existencia de sus reservas de uranio enriquecido.

    Una agencia de noticias, Tasnim, citó a una fuente que afirmó que “Irán no tiene prisa por negociar”. La fuente añadió que “la pelota está en el tejado de Estados Unidos”.

    “La gran lección aquí es que la fuerza bruta no ha empujado a los iraníes a una posición en la que sientan que deben hacer concesiones”, señala la corresponsal para Asia meridional de la BBC, Azadeh Moshiti.

    Nicholas Hopton, exembajador del Reino Unido en Irán, cree que se pueden extraer algunos indicios positivos de lo ocurrido en Islamabad.

    “Parece que ambas partes han abordado el asunto de forma constructiva”, afirmó Hopton a la BBC. “Han mantenido conversaciones durante un periodo de tiempo notablemente largo. Y la forma en que se llevaron a cabo las conversaciones permitió tanto debates técnicos detallados como declaraciones de carácter más general”.

    Un soldado pakistaní vestido con uniforme de camuflaje pasa junto a una valla publicitaria sobre las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán en Islamabad.

    Farooq Naeem / AFP via Getty Images

    A pesar de las exigencias “maximalistas” planteadas por ambas partes en Islamabad y de que la brecha entre ellas sigue siendo amplia, ambas partes parecen esperar que se celebren nuevas conversaciones, sugirió el exembajador.

    “Este acuerdo —si es que finalmente se llega a alcanzar uno— probablemente incluirá nuevos elementos y será aún más complejo que el acuerdo de 2015”, afirmó, en referencia al acuerdo alcanzado con Irán por el expresidente estadounidense Barack Obama.

    *Con información adicional de Lyse Doucet, Sebastian Usher, Nick Ericsson, Joe Inwood y Azadeh Moshiti.

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    BBC

    Trump se enfrenta a una difícil disyuntiva: intensificar el conflicto o negociar

    Lyse Doucet, corresponsal jefe de noticias internacionales de la BBC

    El vicepresidente de EE. UU. lo calificó como una buena y una mala noticia. La buena noticia es que mantuvieron conversaciones sustanciales con los iraníes. La mala noticia es que no han llegado a un acuerdo.

    Lo calificó como una mala noticia para Irán.

    La duración de esta única sesión de negociación fue significativa y sorprendente.

    Pero no es de extrañar que no se haya llegado a un acuerdo.

    Los estadounidenses llegaron a Pakistán con la idea de que Irán había sufrido tanto en esta guerra que era posible llegar a compromisos rápidos.

    “No han decidido aceptar nuestras condiciones”, anunció Vance.

    Pero Irán también tiene sus propias líneas rojas.

    Acudió a estas negociaciones creyendo que tenía una posición de fuerza. A pesar del grave daño sufrido en su capacidad militar, sigue siendo capaz y está dispuesto a seguir luchando.

    Y sigue teniendo una influencia significativa, especialmente por su control sobre el estratégico estrecho de Ormuz.

    La última vez que Teherán y Washington alcanzaron un acuerdo nuclear, hace una década, se necesitaron 18 meses de avances y retrocesos.

    Trump se enfrenta ahora a una difícil elección: escalar el conflicto o negociar.

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    BBC

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  • Trump dice que EE.UU. “bloqueará” el paso a buques que paguen peaje a Irán en el estrecho de Ormuz luego del colapso del diálogo de paz

    Trump dice que EE.UU. “bloqueará” el paso a buques que paguen peaje a Irán en el estrecho de Ormuz luego del colapso del diálogo de paz

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    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con saco azul y corbata roja

    EPA

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que la Marina de su país “bloqueará todos y cada uno de los buques” que intenten entrar o salir del estrecho de Ormuz, una vía marítima vital por donde pasa una quinta parte del petróleo y gas del mundo.

    El anuncio ocurre pocas horas después de que el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, dijera que las conversaciones de paz con Irán que tuvieron lugar en Islamabad, Pakistán, para resolver las hostilidades y abrir el estrecho no habían tenido resultados.

    En un mensaje en su red social Truth Social, Trump añadió que las negociaciones directas con Irán habían fracasado porque “Irán no está dispuesto a desistir de sus ambiciones nucleares”.

    Más tarde, en esa misma plataforma, el presidente de EE.UU. insistió en que “Irán había prometido abrir el estrecho de Ormuz y no lo hizo a sabiendas”.

    “Esto causó ansiedad, desarraigo y dolor a muchos pueblos y países alrededor del mundo”, aseguró.

    “Así como prometieron, más les vale comenzar cuanto antes el proceso para ABRIR ESTA VÍA INTERNACIONAL RÁPIDO! [las mayúsculas son de Trump]”.

    El mandatario prosiguió comentando sobre las negociaciones en Islamabad, revelando que había sido “completamente informado” por el vicepresidente JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y el negociador Jared Kushner, quien también es su yerno.

    Al mismo tiempo elogió los esfuerzos del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y a su equipo por sus esfuerzos en la mediación.

    Trump resaltó que, después de “casi 20 horas” de negociaciones “sólo hay una cosa que importa: ¡IRÁN ESTÁ RENUENTE DE DESISTIR DE SUS AMBICIONES NUCLEARES!”.

    Sin embargo, el presidente de EE.UU. afirmó que la reunión transcurrió bien y que se llegó a un acuerdo en muchos asuntos, pero no en el que más le importaba a él, el nuclear.

    “En muchos sentidos, los temas que se acordaron son mejores que continuar con nuestras operaciones militares hasta su conclusión, pero todos esos temas no importan en comparación con permitir que el poder nuclear esté en manos de personas tan volátiles, difíciles e impredecibles”, afirmó.

    Trump afirmó que instruyó a la Marina estadounidense a “buscar y bloquear el paso de cada buque en aguas internacionales que haya pagado un peaje a Irán” y que la fuerza naval de su país empezará a “destruir las minas que los iraníes colocaron en el estrecho”.

    “Nadie que pague un peaje ilegal tendrá un salvoconducto en alta mar”, amenazó.

    Y añadió: “El iraní que abra fuego contra nosotros, o contra cualquier nave pacífica, ¡será VOLADO AL INFIERNO!”.

    “El bloqueo empezará en breve”, aseguró.

    Sin embargo, su amenaza de bloquear el estrecho de Ormuz solo afectará a un pequeño puñado de buques que aún navegan por esa vía, afirma el experto en transporte marítimo Lars Jensen.

    “Si los estadounidenses llevan realmente a cabo esta medida, detendrá un goteo muy escaso de buques. En el contexto general, en realidad no cambia nada”, dijo a la BBC.

    Jensen, director ejecutivo de Vespucci Maritime, señaló que la amenaza de Trump de impedir el paso seguro a cualquier buque que pague peajes a Irán tampoco tendría gran repercusión, ya que cualquier empresa que lo hiciera ya se enfrentaría a sanciones por pagar al régimen.

    “En primer lugar, hay muy pocos buques que pasan por allí. Son aún menos los que pagan, y los que lo hacen ya están sujetos a sanciones estadounidenses”, afirmó.

    La mayoría de las compañías navieras seguirán a la espera de ver si se alcanza un acuerdo de paz provisional y si este podría mantenerse, señaló Jensen, y si eso ocurre, podría reanudarse un lento aumento del tráfico marítimo.

    En cuanto a qué necesitarían las compañías navieras para decidir si es seguro volver a transitar por el estrecho, afirmó que la respuesta sincera de esas empresas sería que no lo saben.

    “Porque, al fin y al cabo, todo se reduce a la confianza: la confianza en que cualquier acuerdo entre EE.UU. e Irán se mantendrá durante un periodo de tiempo significativo, y eso es una sensación subjetiva, no hay nada concreto y tangible a lo que se pueda apuntar”, agregó.

    []

    BBC

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  • La República de Slowjamastan, la micronación fundada en California por un excéntrico “sultán” que ya tiene 25.000 ciudadanos

    La República de Slowjamastan, la micronación fundada en California por un excéntrico “sultán” que ya tiene 25.000 ciudadanos

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    Un hombre vestido en un traje militar verde de gala con decoraciones, gafas de sol y gorro militar está parado frente a una valla que lee: "República de Solwjamastan". En el fondo se divisa un desierto y un cielo con los colores del atardecer

    Ministerio de Propaganda de Slowjamastan / Darrell Cornett
    El sultán de Slowjamastan asegura que todos están bienvenidos a su micronación.

    Entre los cultivos de dátiles del Valle de Coachela, en California, y la frontera con México, una faja de desierto quemado por el sol del color de caquis usados se extiende hasta donde los ojos pueden ver. Esta árida tierra de nadie está salpicada de arbustos de medio metro de altos y ramas puntiagudas. El aire vibra con el constante seseo de insectos. Y brillando en la distancia, hay un submarino.

    Es la República de Slowjamastan, la más nueva micronación del mundo. Dispersada a través de cuatro y media hectáreas que se desenrollan como una balada larga, esta tierra baldía ocupa un territorio que los conductores típicamente pasarían de largo sin echar un segundo vistazo.

    Sin embargo, basta entrar y el mundo real desaparece. En este “país”, los crocs (zapatillas plásticas populares) están constitucionalmente vetadas. Se prohíbe por ley enviar un correo electrónico a múltiples destinatarios. El exceso de velocidad está permitido, pero sólo si estás apuradamente llevando tacos a casa. El animal nacional es el mapache.

    En el centro de todo eso está Randy Williams, conocido también como el “sultán de Slowjamastan”. Cuando no está ejerciendo su dominio sobre coyotes, iguanas y los aproximadamente 25.000 “ciudadanos” que llaman esta dictadura del desierto su hogar, es el director de programación de las estaciones de radio en San Diego Z90 y Magic 92,5, donde es conocido por su sobrenombre de las ondas “R Dub”.

    Desde 1994, también ha sido el presentador del programa de radio Sunday Night Slow Jams (música con rhythm and blues e influencias soul), que se retransmiten más de 250 estaciones en todo el mundo.

    Williams, un apasionado viajero, invirtió años en una misión para visitar todos los países reconocidos por Naciones Unidas. Para 2020, sólo le quedaba uno. Fue cuando el mundo entró en confinamiento.

    Encerrado, como el resto durante la pandemia global, Williams estaba inquieto. Había demasiado tiempo y ningún lugar a dónde ir, pero su mente continuó volando a la velocidad de un jet. Ahí fue cuando se le ocurrió: “Si no puedo visitar otro país, ¿por qué no crear uno?”

    Cómo volverse un dictador de mentira

    “De niño, me gustaba hacer cosas creativas, ya fuera escribir o dibujar o tomar fotos o proyectos escolares. Así que esto me pareció lo máximo”, me contó el sultán durante una visita al consulado (su oficina en la estación de radio), donde tiene una colección de propaganda de dictaduras actuales de todo el mundo. “Podía concentrar toda mi energía creativa en ello”.

    Llamó a su mejor amigo, Mark Corona, para explicarle lo que tenía en mente. Corona simplemente se rio. “En lo único que pude pensar fue en un episodio de Family Guy (una serie animada satírica) donde Peter (el protagonista) crea su propio país, Petoria”, expresó Corona. “Yo puse los ojos en blanco los ojos, como, ‘bueno compadre. ¿Dónde será este país? ¿En tu casa?”.

    Williams persistió, haciendo una búsqueda en el sitio de una inmobiliaria con una lista de requerimientos. El territorio necesitaba tener más de 2 hectáreas, accesible por una carretera pavimentada y a una distancia cómoda en auto desde su hogar en San Diego. Un único lote apareció. Era una subdesarrollada parcela arenosa de arbustos y rocas cotizada en US$19.500.

    “Fue amor a primera vista”, aseguró Williams. Compró el terreno en 2021.

    Tres funcionarios uniformados están parados frente a tres vehículos oficiales que incluyen un auto de patrulla, un camión de bomeros y una camioneta de vilancia. Un dron flota sobre ellos y en el  fondo se ve el paisaje desértico en la luz del atardecer

    Ministerio de Propaganda de Slowjamastan / Darrell Cornett
    Es un estado que tiene todos los servicios de seguridad, incluyendo patrullas, camión de bomberos, un dron y personal de asistencia de emergencias.

    Williams comisionó a Corona para que recogiera un escritorio que se viera presidencial y lo transportara hasta el sur de California.

    Lo descargaron en la mitad de la propiedad desértica y empezaron a demarcar su territorio, colocando señales en la carretera estatal 78 de California que proclamaban su nueva nación: “República de Slowjamastan”, un nombre que inicialmente William propuso como una broma y que pegó.

    No les tomó mucho tiempo a las autoridades para caer en cuenta. Las señales recibieron una multa por estar muy cerca a la carretera. Williams las reubicó un poco para que cumplieran con las reglas del condado mientras todavía proclamaban orgullosamente su nueva micronación.

    “La gente pasaba en auto preguntándose qué diablos estaba pasando”, relató Corona. “Probablemente pensaban que éramos terroristas, y creo que eso le echó leña al fuego. Nos trajo mucha más atención”.

    Pero la señalización en la carretera fue sólo el comienzo. Primero vino un puesto fronterizo improvisado. Luego banderas y pasaportes. En poco tiempo, la República de Slowjamastan empezó a parecerse a un país de verdad.

    “De pronto me vi comprando una patrulla de policía y monedas y casetas de migración”, dijo Williams.

    Billetes de Slowjamastan con diferentes colores, diseños y de varias denominaciones. Unos tienen la semblanza del sultán, otro un tanque militar, otro la figura de un águila y otro la figura de un mapache.

    Ministerio de Propaganda de Slowjamastan
    Como todo Estado que se respete, imprime su propia moneda.

    Williams se autoproclamó sultán y empezó a vestirse de acuerdo, con lentes oscuros, uniformes planchados y ornamentación detallada que él reconoce es similar al histriónico estilo militar del líder totalitario Muammar Gaddafi.

    En ese papel, la voz del sultán cambia a lo que llama “AGE” -acento de general extranjero- con todo y vocales elongadas, las “th” del inglés reemplazadas por “z” y las “r” como si fueran doble erre.

    Cinco años más tarde, Slowjamastan emite pasaportes para los viajeros interesados en volverse ciudadanos extraoficiales, emite su propia moneda y celebra izadas de la bandera.

    El territorio está dividido en estados, que incluyen Dublândia, Bucksylvania y Reino de Hotdamnastan. El sultán incluso escribió un himno nacional: Slowjamastan (I Think It’s Going to Be an Awesome Place), que traduce “Slowjamastan: me parece que va a ser un sitio estupendo”, y se canta al ritmo de la canción de Elton John Rocket Man.

    Para aquellos que quieran formalizar sus vínculos, hay títulos honorarios a disposición.

    “Quizás eres un tipo en Carolina del Norte y quieres darle a tu (cuenta en) LinkedIn mucho más fuerza”, explicó Williams. “Puedes inventarte un título, pagar una tarifa pequeña y -¡listo!- eres miembro del Parlamento”.

    Un agente fronterizo con boina y gafas oscuras timbra los documentos de viaje de visitantes que espera en fila en el sol del desierto

    Ministerio de Propaganda de Slowjamastan
    Los casi 25.000 “ciudadanos” son de 120 países alrededor del mundo. Aquí algunos registran su entrada a la república en una caseta fronteriza.

    Aunque los cargos dentro de la dictadura tienen un precio -embajadores pagan US$10-25 al mes- la ciudadanía está abierta y es gratis para todos. Actualmente, la micronación tiene 25.000 “ciudadanos” de 120 países, que es mucho más que algunas naciones reconocidas, incluyendo la Ciudad del Vaticano, Tuvalu y Palau.

    Mientras que muchos solo se involucran en Slowjamastan desde lejos a través de sus sarcásticos mensajes en las redes sociales de la micronación, la comunidad también se reúne en persona.

    Las ceremonias, como el lanzamiento de la primera nave marítima de la nación, un submarino inservible llamado SS Badassin diseñado para “proteger el territorio de cualquier piratería”, están abiertas para todos. Sin embargo, la ciudadanía completa -que se adquiere a través de una sencilla solicitud online- conecta a la gente a la experiencia más amplia.

    El máximo escape

    Según el sultán, las personas optan por ser slowjamistanas por razones diferentes. Algunas por curiosidad. Otras se divierten. Algunas simplemente están buscando un respiro del resto del mundo.

    “No tengo que recordarte lo divisorio que es todo”, afirmó el sultán. “Cada vez que abres Facebook, la gente está perdiendo amigos y familiares por asuntos políticos. Se ha vuelto muy malo. Slowjamastan ofrece un escape de todo eso. Aparte de nuestras políticas, prohibimos toda discusión sobre política”.

    Un hombre uniformado con un abrigo y boina de color marrón, mira a la distancia a través de binoculares. Atrás hay dos avisos. Uno apunta hacia la izquierda y lee "Estados Unidos", el otro apunta hacia la derecha y lee "Slowjamastan". El paisaje en el fondo es desértico.

    Ministerio de Propaganda de Slowjamastan
    El concepto de Slowjamastan atrae a estadounidenses frustrados por la situación política en EE.UU.

    En una época cuando un creciente número de estadounidenses se sienten cada vez más frustrados por la política de su nación y explorando hacerse a otros pasaportes, Williams señala que ciudadanos estadounidenses constituyen casi 50% del pueblo de Slowjamastan.

    El sultán enmarcó el crecimiento del país en términos globales en lugar de políticos; un reciente auge de solicitudes de Bangladesh es evidencia de que el atractivo de Slowjamastan “no conoce fronteras”, declaró.

    Stephanies Heddon, escuchó por primera vez sobre Slowjamastan cuando un participante en el programa de concurso de la TV Jeopardy! mencionó el país. Luego buscó a Williams en la feria de viajes The Long Beach Travel and Adventure Show.

    “Simplemente quería agradecer al sultán por la alegría que le ha traído a mi vida”, reconoció Heddon, quien ahora es ciudadana.

    Para ella, esa alegría viene de interactuar con los frecuentes mensajes en las redes sociales de la micronación, que van desde los humorísticos recordatorios de las singulares leyes del país hasta los nuevos ciudadanos mostrando orgullosamente sus pasaportes de Slowjamastan.

    “Todo lo relacionado con eso me pone feliz. Y creo que los miles de miles de ciudadanos slowjamastanos estarían de acuerdo. Este es un momento muy difícil para todos nosotros (en EE.UU.), pero aquí hay algo de qué alegrarse”.

    Desde el desierto hasta el escenario mundial

    Se estima que hay cientos de micronaciones en el mundo. Algunas se encuentran posadas en el medio de aguas internacionales, otras están ubicadas en tranquilos suburbios.

    El año entrante, Slowjamastan será anfitriona de MicroCon2027, una congregación de micronaciones.

    Los delegados de más de 43 autoproclamados estados, desde la República Bombardera hasta la Isla del Dragón, se reunirán a discutir temas que van desde la soberanía geopolítica hasta la creación de un escudo nacional.

    Tal como lo detalla el sitio web del evento: “Es el encuentro de ‘cosplay’ con el arte de gobernar”.

    Mientras el sultán afirma que los visitantes son bienvenidos al territorio desértico de Slowjamastan, en la actualidad, no cuenta con lugares para brindar hospedaje durante la noche (aunque sí tiene un aviso de un jet en una pista con Williams saludando con este mensaje: “Ya casi llegará el Aeropuerto Internacional Randy Williams”).

    Debido a esto, MicroCon2027 se realizará en la última planta de un rascacielos en San Diego.

    Para Williams, la micronación siempre ha tenido que ver con los viajes. Resaltó un reciente mensajes de un ciudadano en Uzbekistán. “Le dije, ‘Oye, he estado en tu país’, y le mostré una foto. Así no más, me conecto instantáneamente”, aseguró.

    Espera que Slowjamastan se desarrolle sobre ese mismo sentimiento, un lugar con el que, no obstante, lo poco convencional, la gente de todo el mundo pueda interactuar y en algún momento visitar.

    En mayo 2023, Williams finalmente pudo ir al último país que le faltaba, Turkmenistán, completando la misión que había iniciado años atrás. Para entonces, Solwjamastan ya no era un substituto para llenar ese vacío, sino algo que empezó a tomar forma al mismo tiempo, otra manera de conectar con personas a través de culturas y fonteras.

    “Slowjamastan no me pertenece”, afirmó, antes de hacer una pausa y rectificarse. “Bueno, sí soy un dictador. Pero realmente pertenece a todos. Significa algo diferente para cada individuo”.

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    BBC

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  • Opinión: Las mujeres están siendo borradas del relato estadounidense

    Opinión: Las mujeres están siendo borradas del relato estadounidense

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    El mensaje que definió al movimiento #MeToo fue “hay que creerles a las mujeres”. Ahora, hay uno nuevo: hay que borrar a las mujeres.

    El ataque del gobierno de Donald Trump a la diversidad, la igualdad y la inclusión ha hecho que el progreso para las mujeres retroceda décadas, y ahora las mujeres se enfrentan a una brecha salarial cada vez mayor y a una reducción de las protecciones laborales. Mientras tanto, los debates sobre las mujeres se han convertido en un tema controversial, un asunto tóxico con demasiada carga política como para abordarlo. Empresas, universidades, bufetes de abogados e instituciones culturales están eliminando las referencias a “mujer” y “género”, incluso en las circunstancias más inocentes.

    El gobierno de Trump ha definido a los programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI, por su sigla en inglés) como “DEI ilegal”, a los que describen como “programas, iniciativas o políticas que discriminan, excluyen o dividen a las personas por motivos de raza o sexo”. Pero en la práctica, los aliados del presidente Trump han cuestionado si las mujeres merecen un lugar en el mundo laboral. Han culpado a las mujeres de los incendios forestales del año pasado en California y han tachado a Amy Coney Barrett, jueza conservadora de la Corte Suprema de Estados Unidos, de “contratación DEI” por una sentencia que no les gustó. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, está purgando al ejército de oficiales mujeres de alto rango después de quejarse de que las fuerzas armadas se habían vuelto “afeminadas“. Los nombres de las mujeres han desaparecido de museos, parques, monumentos e incluso del Cementerio Nacional de Arlington.

    Las organizaciones, aterrorizadas de ser el nuevo objetivo del gobierno, están cayendo en lo absurdo. Una investigadora enfocada en la salud materna eliminó las referencias a la discriminación por razón de sexo para obtener financiación federal. Una publicación médica especializada advirtió a los científicos que evitaran usar términos como “femenino” y “mujeres” en las solicitudes de subvención. Después de que el año pasado Ted Cruz, senador por Texas, divulgara una lista de subvenciones supuestamente “progres” de la Fundación Nacional de Ciencias, ProPublica descubrió que algunas fueron incluidas solo porque las descripciones de sus proyectos incluían palabras como “mujer”, como en el caso de una investigadora científica mujer, o “diversificar”, como en el caso de la biodiversidad de las plantas.

    Es una distorsión de la realidad. Por más de una década, reportando sobre las mujeres en el trabajo, mi bandeja de entrada había estado saturada de mensajes de compañías que presumían de su labor en defensa de sus empleadas. Pero la mayoría de las empresas con las que me puse en contacto para este ensayo me rogaron que no las mencionara. En un evento reciente sobre las mujeres en el trabajo, pregunté a una sala de ejecutivos de recursos humanos si sus empresas continuaban sus esfuerzos en materia de diversidad y todas las manos se alzaron. Cuando pregunté quién hablaría de ello públicamente, casi todas las manos bajaron con rapidez. Los ejecutivos dicen que no solo temen al gobierno, sino también a los activistas de derecha y a los trolls misóginos que podrían atacarlos.

    Hasta las empresas con un excelente historial en los ascensos de mujeres no quieren mencionarlo. En un artículo reciente de la Harvard Business Review, los sociólogos Frank Dobbin y Alexandra Kalev identificaron varias iniciativas a disposición de todos los empleados que, en realidad, pueden ser más eficaces que los programas de DEI para impulsar los resultados de los grupos marginados. Destacaron los éxitos de los programas formales de tutoría de IBM, la academia de formación de Walmart y las opciones de horarios favorables para las familia de Gap. Las tres empresas registraron aumentos en el porcentaje de mujeres y personas de color en puestos directivos.

    Eso sí, no pidas a IBM, Walmart o Gap que profundicen en esos resultados impresionantes. Lo hice. Todas se negaron.

    Puede parecer perfectamente razonable, incluso admirable, que las empresas mantengan la boca cerrada mientras avanzan con sus objetivos de diversidad. Al fin y al cabo, nadie quiere ser atacado. En años anteriores, demasiadas empresas exageraron, con mucha palabrería barata sobre la diversidad y poca acción. El problema es que al silenciar la conversación se corre el riesgo de deshacer años de progreso en un momento en que las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en los negocios y en la vida pública. Al borrar a las mujeres de los relatos empresariales, las injusticias contra ellas pasan desapercibidas.

    Ahora, incidentes que en el pasado habrían provocado la indignación pública se están enfrentando al silencio. El mes pasado, en un sorprendente giro, Estados Unidos se negó por primera vez en 70 años a firmar los principios anuales de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU, un conjunto anodino de declaraciones que incluyen una reafirmación de sus “compromisos con la igualdad de género” y un llamamiento a derogar las “disposiciones discriminatorias por razón de género”. Un representante de Estados Unidos ante la ONU los tachó de “ideología de género”.

    Sospecho que no te enteraste de este repudio histórico. No es culpa tuya: apenas ha recibido atención pública.

    Las empresas incluso están recortando la financiación de los grupos de recursos para sus trabajadores –grupos de afinidad enfocados en las mujeres, las minorías étnicas y raciales o las comunidades LGBTQ–, a pesar de que muchos no están en el punto de mira del gobierno. En años anteriores, las empresas “presumían de lo que hacían”, me dijo Shelley Correll, socióloga de la Universidad de Stanford. Ahora, las empresas “cancelan grupos de recursos para empleados que no son ilegales”, afirma. Es “una reacción exagerada a lo que incluso Trump les pide que hagan”.

    Como resultado, el año pasado, un informe anual sobre la mujer en el lugar de trabajo concluyó que las mujeres tienen “menos apoyo profesional y menos oportunidades de progresar”. Uno de los defensores anteriores del avance profesional de las mujeres, el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, ahora dice que las empresas necesitan más “energía masculina”.

    Otros grupos marginados también han sido objeto de ataques. Tras el asesinato de George Floyd en 2020, las empresas se apresuraron a hacer declaraciones grandilocuentes y a prometer miles de millones de dólares para combatir la discriminación. La mayoría de esos esfuerzos, como las iniciativas para impulsar a las mujeres en el trabajo, resultaron ser lugares comunes triviales o simples fracasos.

    Borrar a las mujeres del relato de una nación ha sido una estrategia clave que los líderes autoritarios han usado por mucho tiempo para destruir las democracias. En Turquía, el presidente Recep Tayyip Erdogan ha declarado que las mujeres no son iguales a los hombres. En Rusia, se han despenalizado algunas formas de violencia doméstica. Y en Hungría, el gobierno del primer ministro Viktor Orbán ha instado a las mujeres a enfocarse en la maternidad, no en su enorme brecha salarial. Una característica primordial del “manual del autócrata” es “invertir los avances en materia de igualdad de género y derechos de la mujer”, han escrito las académicas de Harvard Erica Chenoweth y Zoe Marks.

    En este momento, los derechos de las mujeres se están erosionando en Estados Unidos. El gobierno de Trump ha abogado por resucitar las familias “tradicionales” en las que la madre es ama de casa. JD Vance argumentó que tener más mujeres en el mundo laboral da como resultado “niños más infelices y menos sanos”. El gobierno demandó hace poco a un distribuidor de Coca-Cola por organizar un retiro para mujeres, alegando que discriminaba a los hombres. Los aliados de Trump han sugerido incluso despojar a las mujeres del derecho al voto.

    Cuando las mujeres se movilizan, los países tienen más probabilidades de ser democracias igualitarias. Por eso los autoritarios temen a las mujeres. El resto de nosotros no deberíamos.

    Joanne Lipman es profesora en la Universidad de Yale.