Irán se clasificó al Mundial de 2026, pero debido a los ataques de EE.UU. e Israel, su participación había quedado en entredicho.
Irán ha señalado que estará en la Copa del Mundo de este verano, pero ha exigido una serie de garantías a la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) y al país anfitrión debido a las crecientes tensiones en torno a su participación en el torneo.
La Federación Iraní de Fútbol (FFIRI, por sus siglas en inglés) ha dejado claro que estará en el Mundial, “sin renunciar a nuestras creencias, cultura y convicciones”, mientras que señala que EE.UU., el país donde disputarán sus partidos, “debe tener en cuenta nuestras preocupaciones”.
Estas exigencias se hicieron después de que al presidente de la FFIRI, Mehdi Taj, se le negara la entrada a Canadá el mes pasado para participar en un congreso de la FIFA.
Taj reveló que Irán había presentado a la FIFA diez condiciones para su participación en la Copa del Mundo, que comienza este 11 de junio en EE.UU, México y Canadá.
Entre las demandas, que fueron publicadas ese fin de semana, está la de garantizar que todos los jugadores, entrenadores y funcionarios que viajen con el equipo puedan recibir las visas adecuadas, incluyendo aquellos que cumplieron con su servicio militar obligatorio en el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI).
Esta fuerza está en la lista de grupos terroristas del gobierno de Canadá y EE.UU., y la relación de Taj con el CGRI fue la causa de que le denegaran la entrada a Canadá.
Irán también está buscando garantías para el trato que tendrá su equipo como, por ejemplo, respeto a la bandera iraní y el himno nacional, además de la seguridad en aeropuertos, hoteles y estadios durante la Copa del Mundo.
Irán ante el mundo
Algunas de las peticiones probablemente resulten más fáciles de gestionar para la FIFA que otras.
La FIFA puede controlar la logística del evento, los protocolos oficiales y el trato que se le da a las delegaciones durante la competencia.
Pero asuntos como las visas, el control de fronteras y la seguridad están bajo la órbita del país anfitrión, en este caso EE.UU.
Irán disputará sus partidos en las localidades de Inglewood, California y Seattle.
El Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ya ha declarado que los futbolistas iraníes serán bienvenidos en el torneo, aunque advirtió que las personas con vínculos con el CGRI aún podrían enfrentar restricciones para entrar en Estados Unidos.
Eso deja a la FIFA ante un delicado equilibrio entre garantizar la participación de todos los equipos clasificados y navegar las realidades políticas que rodean las relaciones entre Teherán y Washington.
Israel y Estados Unidos lanzaron ataques a gran escala contra Irán el pasado 28 de febrero. Irán respondió con bombardeos contra Israel y aliados de Estados Unidos en el Golfo. Desde entonces, los combates han quedado en gran medida suspendidos bajo un frágil alto el fuego.
Es posible que algunas de las demás peticiones de la federación iraní también resulten difíciles de aplicar en la práctica.
Según se ha informado, funcionarios iraníes han pedido a los periodistas que eviten preguntas más allá de “cuestiones técnicas de fútbol”.
Pero en el caso de Irán, la frontera entre el fútbol y la política suele ser difusa.
Las preguntas sobre la selección del equipo, el apoyo público a la selección nacional o el ambiente en torno a los partidos pueden tener simultáneamente dimensiones tanto deportivas como políticas.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, señaló que los jugadores tendrán las garantías para participar en el evento.
Esto quedó patente en la Copa Asiática femenina en Australia en marzo, cuando varias jugadoras iraníes intentaron solicitar asilo, lo que desencadenó un tenso enfrentamiento diplomático. Siete miembros del equipo recibieron visados humanitarios mientras estaban en Australia, pero cinco cambiaron de opinión y regresaron a su país.
El seleccionador masculino iraní, Amir Ghalenoei, reconoció recientemente que ambientes cargados políticamente podrían rodear algunos partidos de Irán en el Mundial.
A pesar de las tensiones, actualmente no hay indicios de que Irán tenga intención de retirarse del torneo.
En cambio, los últimos acontecimientos apuntan a negociaciones cada vez más complejas entre la FIFA, Teherán y las autoridades estadounidenses sobre las condiciones que rodean la participación de Irán en la mayor Copa del Mundo de la historia.
Ausencias en otros mundiales
Irán ha dejado claro que irá al torneo -aunque cuando inició el ataque de EE.UU. e Israel, había señalado que no participaría- y la FIFA apoya su participación, pero en la historia de los mundiales se han presentado casos especiales donde los equipos han rechazado participar o no se les ha permitido debido a conflictos bélicos o temas sociales.
Para la Copa del Mundo de 1938, selecciones como Argentina y Uruguay rechazaron participar debido a que la FIFA había prometido la sede a un país sudamericano, pero finalmente se la dio a Francia.
Para el Mundial de 1950, India se logró clasificar -por abandono de los otros equipos en las eliminatorias- pero declinó su participación debido a que no consideraban que el Mundial fuera un torneo para el que valiera la pena hacer un viaje tan largo.
Sudáfrica fue expulsada de la FIFA debido a la política de Apartheid en la década del 1970. Fue readmitida en 1992.
Para el Mundial de 1966, todos los países africanos decidieron boicotear el evento debido a que solo se le dio media plaza para el torneo: la selección que ganara la eliminatoria del continente, debía enfrentarse a una selección asiática.
Los conflictos bélicos también han repercutido en la historia de este torneo.
El caso más reciente es el de Rusia que, debido a la invasión de Ucrania en 2022, no puede participar actualmente ni en torneos FIFA ni de la UEFA (Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol).
En 1992, debido al apoyo de la República Federal de Yugoslavia (después conocida como Serbia y Montenegro) al conflicto de Bosnia-Herzegovina, el país fue sancionado y no pudo formar parte de las eliminatorias para la Compa del Mundo de Estados Unidos de 1994.
Y otro caso similar es el de Sudáfrica, que fue apartada durante casi 30 años del Mundial por su política del Apartheid. Fue suspendida en 1961, y en 1976 se convirtió en el primer país en ser expulsado de la FIFA por la infame masacre de Soweto, en la que murieron 176 personas, la mayoría de ellos estudiantes negros.
*Con información de Pooria Jafereh, del Servicio Mundial de la BBC.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
La cuenta regresiva ya está en marcha para la Copa del Mundo 2026, un campeonato que contará por primera vez con 48 selecciones participantes y más de un centenar de partidos.
Esta 23ª edición del Mundial se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá del 11 de junio al 19 de julio.
Un número récord de 48 selecciones -16 más que las que participaron en Qatar hace cuatro años- buscarán el trofeo de 2026.
Esto convertirá al campeonato en el más grande de la historia y ampliará el número de partidos a 104 juegos, que se disputarán por primera vez en tres países.
Aquí repasamos lo que hay que saber de la Copa del Mundo celebrada en Norteamérica.
¿Cuáles son los 12 grupos?
Esta Copa del Mundo contará con un nuevo formato de 12 grupos de cuatro equipos.
Los dos primeros clasificados de cada uno de los 12 grupos, así como los ocho mejores terceros lugares, pasarán a una fase eliminatoria.
En el caso de los mejores terceros lugares, aquellos equipos con más puntos, mejor diferencias de goles y más goles a favor serán los tres primeros criterios para su clasificación a la ronda final.
¿Cuándo se juega?
El campeonato se jugará entre el 11 de junio y el 19 de julio.
Esto significa que tendrá una duración récord de 39 días, diez días más de fútbol comparado con los 29 que duró Qatar y los 32 de las ediciones de 2014 y 2018.
La inauguración del jueves, 11 de junio, será en el histórico Estadio Azteca de Ciudad de México, con el partido de México vs. Sudáfrica.
En total son 72 partidos de la fase de grupos en 17 días, desde la inauguración hasta el sábado, 27 de junio.
Luego vendrán los dieciseisavos de final (28 de junio-3 de julio), seguidos por los octavos de final (4-7 de julio), cuartos de final (9-11 de julio), semifinales (14-15 de julio) y partido por el tercer lugar (18 de julio).
El nuevo campeón del mundo se coronará en el Estadio MetLife de Nueva Jersey el domingo 19 de julio.
El Estadio Azteca será sede de la inauguración, el 11 de junio.
¿Cuáles son las sedes?
Esta Copa del Mundo se celebrará por primera vez 16 ciudades de tres países: 11 en Estados Unidos, tres en México y dos en Canadá.
Ya que la FIFA restringe los nombres comerciales preexistentes de los estadios, para el Mundial 2026 los recintos serán llamados por el nombre de la ciudad sede.
En México la inauguración será en el Estadio Ciudad de México -recinto que hará historia como el primero en haber albergado tres ediciones del Mundial-, así como Guadalajara y Monterrey.
En Canadá hay dos sedes: Toronto y Vancouver.
EE.UU. será la sede mayoritaria del campeonato: Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nueva York/Nueva Jersey, Filadelfia, San Francisco/Santa Clara y Seattle.
La final se jugará en el estadio MetLife de Nueva Jersey, en los suburbios de Nueva York.
Los horarios de juego
Dado que los partidos se disputarán en cuatro husos horarios y en sedes separadas por hasta 4.500 kilómetros, habrá un total de 13 horarios de inicio de partido diferentes.
América será el continente con relativa mayor comodidad para disfrutar del Mundial, pues todos los partidos se celebrarán en horarios que van desde el silbatazo oficial a las 13:00 hasta el final a la medianoche de sus respectivas sedes.
Pero en el caso de Argentina, Uruguay y buena parte de Brasil, si quieren ver los últimos partidos del día, en algunos casos tendrán que estar despiertos hasta pasadas las cuatro de la madrugada.
Para otros continentes, los horarios implicarán otro tipo de horarios. Para Europa, la mayoría de los partidos se desarrollarán entre las 18:00 y las 05:00 del día siguiente. En Asia oriental y Oceanía los verán en horas de la madrugada y la mañana, principalmente.
¿Quiénes son los favoritos?
España es una de las selecciones favoritas para ganar el Mundial 2026.
Por Ciaran Varley, de BBC Sport
La selección española, campeona de Europa, es la favorita a llevarse la Copa del Mundo 2026, tras haber completado una fase de clasificación prácticamente impecable.
Su plantilla está repleta de talento, con jugadores como Pedri, Fabián Ruiz, Martín Zubimendi, Rodri -ganador del Balón de Oro 2024- y Lamine Yamal, uno de los mejores jóvenes futbolistas del mundo.
Justo por detrás de España, se espera que la actual generación de jugadores de Inglaterra aspire al título, tras haber quedado subcampeones en las dos últimas Eurocopas.
El equipo inglés del alemán Thomas Tuchel se clasificó para el Mundial con un récord perfecto, ganando todos sus partidos sin encajar ningún gol. Cuenta con una plantilla repleta de grandes nombres, entre los que se incluyen Jude Bellingham y Harry Kane.
Francia también es una firme aspirante. La selección de Didier Deschamps cuenta con una temible línea de ataque, en la que destacan Michael Olise, Kylian Mbappé y Ousmane Dembele, actual Balón de Oro. Los subcampeones de 2022 terminaron invictos en la fase de clasificación europea.
Argentina, actual campeona del mundo, ganó el grupo de clasificación sudamericano con una amplia ventaja, terminando nueve puntos por delante de Ecuador, segundo clasificado. Con dos Copas América y un Mundial ganados en solo cuatro años, la Albiceleste se presenta muy fuerte.
Por último, a pesar de una campaña de clasificación decepcionante, en la que terminó quinta en la tabla de la Conmebol tras perder 6 de sus 18 partidos, y de que el último de sus cinco Mundiales lo ganó hace 22 años, ¿quién descartaría con seguridad a Brasil?
El goleador Kylian Mbappé ya llevó a Francia a la final en Qatar 2022.
Otras selecciones a seguir
Por Michael Emons, de BBC Sport
Noruega no ha participado en un Mundial desde 1998 y nunca ha superado los octavos de final, pero con Erling Haaland, del Manchester City, autor de 16 goles en la fase de clasificación, podría dar la sorpresa.
Su trayectoria en la fase de clasificación fue impecable, ya que ganó los ocho partidos disputados, incluidas las victorias, tanto en casa como a domicilio, sobre Italia, cuatro veces campeona del mundo.
Marruecos fue otro equipo que ganó todos sus partidos de clasificación y ocupa el octavo puesto en la clasificación mundial. Llegó a la final de la Copa Africana de Naciones de este año y, a pesar de caer por 1-0 ante Senegal, se le otorgó el título de forma controvertida. Probablemente confíe en pasar en un grupo en el que se encuentran Brasil, Escocia y Haití.
Egipto, con Mohamed Salah en sus filas, también espera superar un grupo que comparte con Bélgica, Nueva Zelanda e Irán.
Japón es la selección más fuerte de Asia y superó la fase de clasificación con facilidad, encajando solo tres goles en 16 partidos. Además, logró su primera victoria sobre Inglaterra al imponerse por 1-0 en un partido amistoso disputado en Wembley a finales de marzo. Se enfrentará a Países Bajos, Túnez y Suecia.
Colombia confía en hacer un buen papel tras una buena campaña de clasificación sudamericana en la que venció tanto a Brasil como a Argentina y terminó tercera en la clasificación general.
¿Y qué hay de las naciones anfitrionas? Bueno, Canadá, en su tercera participación, podría dar una sorpresa. Ha perdido sus seis partidos anteriores del Mundial, pero un sorteo favorable la ha emparejado con Catar, Suiza y Bosnia-Herzegovina.
Colombia es una de las apuestas fuertes de América Latina para este Mundial.
Los debutantes del Mundial
Cuatro países debutarán en el Mundial.
La pequeña isla caribeña de Curazao se convertirá en el país más pequeño (150.000 habitantes y una superficie de 444 kilómetros cuadrados) en participar en un Mundial cuando se enfrente a Alemania, Costa de Marfil y Ecuador en el Grupo E.
Por su parte, Cabo Verde es la tercera nación más pequeña, después de Curazao e Islandia, en clasificarse para el Mundial. Es un archipiélago de 10 islas en el océano Atlántico con una población de menos de 525.000 habitantes. Se enfrentará a España, Arabia Saudí y Uruguay en el Grupo H.
Hay dos debutantes de Asia: Uzbekistán y Jordania.
Los uzbekos, que fueron semifinalistas de la Copa de Asia en 2011, pusieron fin a su larga espera por la clasificación bajo la dirección técnica de Fabio Cannavaro, capitán de la selección italiana ganadora del Mundial de 2006.
Los Lobos Blancos cuentan con jugadores como el defensa del Manchester City Abdukodir Khusanov y el exdelantero de la Roma Eldor Shomurodov, y esperan causar sensación en un grupo en el que también figuran Portugal, Colombia y la República Democrática del Congo.
Curazao es la selección del país más pequeño en participar en un Mundial en la historia.
Jordania, por su parte, terminó por detrás de Corea del Sur con cuatro victorias y cuatro empates en 10 partidos en la tercera ronda de las eliminatorias asiáticas.
Ocupa el puesto 64 del ranking mundial y su progresión ha sido constante, llegando a la final de la Copa Asiática de 2023, donde cayeron derrotados ante la anfitriona, Catar. Argentina, Argelia y Austria les esperan en el Grupo J.
Esta Copa del Mundo contará con un nuevo formato de 12 grupos de cuatro equipos.
Los dos primeros clasificados de cada uno de los 12 grupos y las ocho mejores terceras selecciones pasarán a una fase eliminatoria ampliada que comenzará con los dieciseisavos de final.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
El Telescopio Mayall está ubicado en Arizona, EE.UU.
Un poderoso instrumento con 5.000 ojos de fibra óptica ha revelado un mapa del universo que cuestiona nuestras ideas sobre el cosmos.
Más de 47 millones de galaxias y cuásares y 20 millones de estrellas componen la imagen sin precedentes que logró el Instrumento Espectroscópico para el Estudio de la Energía Oscura (DESI por sus siglas en inglés), instalado en el telescopio Mayall, ubicado en el Observatorio Nacional Kitt Peak, en Arizona, EE.UU.
Eso es más de 6 veces el número de galaxias y otros objetos cósmicos que hayan registrado todas las mediciones anteriores juntas.
La imagen que logró el DESI abarca una distancia de 11.000 millones de años luz, es decir, logró capturar galaxias en etapas muy tempranas, cercanas al origen del universo, que se calcula que tiene unos 13.700 millones de años, según le dice a BBC Mundo la investigadora Luz Ángela García, PhD en astronomía de la Universidad ECCI, en Colombia.
Este hito permite entender mejor la estructura de las galaxias y cómo se formaron, pero también da nuevas pistas sobre la materia oscura, uno de los mayores misterios de la ciencia.
Esta animación muestra cómo se completó el mapa del universo de DESI a lo largo de cinco años. Comienza con las imágenes de DESI sobre el cielo nocturno y da paso al mapa en 3D. La Tierra se encuentra en el centro de las secciones y cada punto representa una galaxia.
Rastreando el cielo
Durante cinco años, DESI ha mapeado un tercio del cielo, con una capacidad de medir más de 100.000 galaxias por noche.
Con sus detectores de fibra óptica, el instrumento puede medir el espectro de las galaxias, y así calcular cuánto se ha expandido el universo a medida que la luz de esas galaxias viaja hasta la Tierra.
Pero el otro gran logro de DESI es que apunta a una nueva forma de entender la energía oscura, un ingrediente que compone el 70% del universo y que actúa como una fuerza que acelera su expansión.
Esta pequeña sección del mapa muestra galaxias y cuásares por encima y por debajo del plano de la Vía Láctea. El círculo ampliado muestra la estructura a gran escala del universo. La Tierra está en el centro de los angulos y el espacio negro marca dónde nuestra galaxia oculta objetos distantes.
Más allá de eso, sin embargo, es muy poco lo que los científicos saben con certeza sobre la energía oscura.
Hasta ahora, se cree que la energía oscura se comporta como una “constante cosmológica”.
Esa “constante cosmológica” es un factor que Albert Einstein añadió a las ecuaciones de su teoría general de la relatividad y que explica por qué el universo se mantiene en un estado estable de expansión, según explica Claire Cameron en un artículo de la revista Scientific American.
Esta pequeña parte del mapa muestra la estructura a gran escala del universo, creada por la gravedad. Cada punto representa una galaxia. Las zonas más densas indican regiones donde las galaxias y los cúmulos de galaxias se han agrupado para formar los filamentos de la red cósmica.
Energía en evolución
Las nuevas observaciones, sin embargo, refuerzan una idea que DESI ya venía notando hace un tiempo, y es que la energía oscura no se mantiene estable, sino que va evolucionando.
En 2025, DESI ya había anunciado que el efecto antigravitacional de la energía oscura podría estar debilitándose.
A medida que el espacio se expande aumenta el espacio entre las galaxias, y, a su vez, la energía oscura acelera esa expansión.
Pero si la energía oscura en realidad se está debilitando, podría influir en la forma en la que entendemos el universo.
Hasta ahora, la visión más aceptada es que la energía oscura se mantiene casi inalterable.
La energía oscura es una misteriosa fuerza que acelera la expansión del universo.
Por eso, estas nuevas pistas “auguran un futuro diferente para nuestro universo al que se venía pensando desde que se introdujo la energía oscura en nuestro presupuesto cósmico”, explica García.
Los anuncios de DESI sobre la energía oscura podrían implicar un cambio radical en el modelo de cómo se explica el funcionamiento del universo, el balance que hay entre energía y materia y cómo sería su final.
Algunos científicos creen que una energía oscura que se debilita implica “un nuevo paradigma para la cosmología moderna”, según le dijo a la BBC en 2025 Young Wook Lee de la Yonsei University, en Corea del Sur.
Si eso es así, incluso existe la posibilidad de que llegue un momento en el que la energía oscura sea tan débil que la gravedad comience a halar a las galaxias entre sí, hasta causar lo que los astrónomos llaman la Gran Implosión (Big Crunch).
Mapa ampliado
Los investigadores del DESI ahora planean aumentar el mapa un 20%, hasta cubrir 17.000 grados cuadrados, que es la medida que se usa para saber qué área ocupa un objeto en el cielo.
“Si extiendes la mano con el brazo extendido, la uña del dedo meñique cubre aproximadamente 1 grado cuadrado”, explica el astrofísico Ethan Siegel en el portal Big Think.
La luna, por ejemplo, ocupa unos 0,2 grados cuadrados.
Esa versión ampliada del mapa cubrirá áreas cercanas a la Vía Láctea, o zonas donde el brillo de las estrellas o la atmósfera dificultan la observación de objetos lejanos.
También planean explorar galaxias enanas, y corrientes estelares, que son bandas de estrellas arrancadas de galaxias más pequeñas por la gravedad de la Vía Láctea.
Según DESI, el objetivo es comprender mejor la materia oscura, la forma invisible de materia que constituye la mayor parte de la masa del universo, pero que nunca se ha detectado directamente.
“No sabemos qué encontraremos, pero creemos que será bastante emocionante”, dice Michael Levi, director del DESI.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Cuidar tus cables es mejor para tu bolsillo y también para el medio ambiente.
Michael Pecht tortura cables para cargar dispositivos. Es el fundador del Centro de Ingeniería Avanzada del Ciclo de Vida de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, un laboratorio al que las empresas tecnológicas envían sus dispositivos para investigar por qué se rompen. “Somos como la morgue”, me dice Pecht, “pero de la electrónica”.
Su equipo ha sometido cables USB a horrores indescriptibles: han sido aplastados, estirados, enchufados demasiadas veces… lo que se te ocurra. Como si eso no fuera suficiente, los somete a rayos X para estudiar los daños.
Llamé a Pecht con lo que creía que era una pregunta sencilla: ¿cuál es la mejor manera de enrollar un cable de carga? Toda mi vida he creído que hay que enrollar los cables en círculos concéntricos sueltos, ¡no demasiado apretados!, porque apretarlos demasiado o enredarlos es la receta perfecta para arruinarlos.
Es una idea muy común entre la gente que conozco, así que esperaba escuchar algo de ciencia que respaldara mi técnica de enrollado de cables. En cambio, descubrí que yo —y probablemente millones de personas más— hemos estado perdiendo el tiempo.
“Sencillamente no importa”, dice Pecht. “Hemos trabajado para algunas de las grandes empresas de informática, esas en las que estás pensando cuando digo eso. Nunca hemos visto fallos por enrollarlos mal”.
Esto era tan difícil de conciliar con mi filosofía sobre los cables que contacté con otros expertos, quienes me dijeron lo mismo: enrolla tus cables de carga como quieras. Sin embargo, hay otros malos hábitos que han estado acortando la vida útil de mis cables. Cosas que he estado haciendo a diario durante décadas. ¡Pobres cables! Ojalá lo hubiera sabido.
La buena noticia es que estoy aquí para compartir lo que aprendí para que puedas dejar de cometer los mismos errores que yo. Nuestros cables trabajan duro para nosotros, pero rara vez nos damos cuenta hasta que dejan de funcionar y nos quedamos sin forma de cargar nuestros dispositivos. ¿Acaso no merecen un poco de respeto? Si aún no estás convencido, debes saber que cuidar tus cables es mejor para tu bolsillo y también para el medio ambiente.
Cuida tus cables
“Hay dos tipos de personas en este mundo: las que destruyen los cables y las que no”, dice Kyle Wiens, cofundador de iFixit, una empresa de sostenibilidad y derechos del consumidor que ayuda a reparar los dispositivos electrónicos. “Me duele admitirlo, pero creo que pertenezco al grupo destructivo. Cuando un cable se rompe, casi siempre es porque falla en la unión con el conector”.
¿Listos para una lección de anatomía? Tus cables están llenos de pequeños hilos metálicos recubiertos de material aislante. En el extremo, se enroscan en un conector con un enchufe. Esa unión es donde suelen fallar. Tiene sentido si lo piensas. Cuando usas un cable, el conector actúa como un ancla, y toda la flexión se produce justo en el extremo del cable.
La forma en que los enrollas cuando no están en uso es menos importante de lo que pensabas.
Imagina un clip. Si lo doblas una y otra vez en el mismo punto, se rompe. “A nivel microscópico, doblar un objeto más allá de su límite elástico provoca que los enlaces entre los átomos se rompan y se reformen al cambiar de posición”, explica Robert Hyers, jefe del departamento de ingeniería mecánica y de materiales del Instituto Politécnico de Worcester en Estados Unidos.
“Se produce una acumulación de defectos llamados dislocaciones, donde los átomos no se alinean, como arrugas en una alfombra”. Un exceso de dislocaciones endurece el metal, que luego se rompe, y el clip se estropea. Los cables metálicos dentro de un cable funcionan de la misma manera.
Ojalá sientas lástima por esos átomos y evites algunos de estos problemas comunes. “Algo que mucha gente hace, incluyéndome a mí a veces por pereza, es simplemente tirar de la parte larga del cable para desconectarlo”, comenta Pecht. “Eso genera una tensión adicional que no existiría si solo tiraras del conector”.
Una fuente importante de problemas son los cables demasiado cortos, afirma Hyers. Si estiras el cable para que llegue al enchufe, lo estás dañando. O, si te encuentras acostado en la cama (o en cualquier otro lugar) con el teléfono enchufado, tirando del conector en un ángulo pronunciado para seguir usándolo, te estás buscando problemas.
“Otra cosa que vemos que hace la gente es enchufar el teléfono y luego colocarlo en el portavasos del coche para que no se mueva”, dice Weins. “Así, el teléfono descansa sobre el cable y toda la presión del peso del teléfono, incluyendo los rebotes al conducir, recae justo en ese punto”. Deja de hacerlo. Es cruel.
La verdad es que sí importa cómo se enrollan los cables largos y pesados. Pregúntale a cualquiera que trabaje en cine o audio, y te hablará de la técnica de enrollado de cables “por encima y por debajo” que los profesionales recomiendan. Pero Wiens y otros me dicen que estas reglas no se aplican a los cables de carga flexibles y endebles.
Elige cables trenzados
Wiens afirma que enrollar los cables demasiado apretados no es bueno. Sin embargo, a menos que los dobles en un ángulo muy pronunciado, tires del conector o lo dobles al enrollarlos, es muy poco probable que un mal enrollado cause problemas. El problema radica en el maltrato del conector.
Trata esa parte del cable con cuidado, “y durará más que yo”, dice Hyers.
Pero eso supone que los cables sean de buena calidad. Todas las personas con las que hablé me dijeron que gran parte del problema reside en los cables baratos y de mala calidad. Probablemente puedas prescindir de las opciones baratas que se consiguen por unos pocos pesos. Invierte en cables más robustos y ahorrarás dinero en su reemplazo.
Una buena opción son los cables trenzados, que utilizan textiles ajustados o una malla de nailon tejida sobre los cables en lugar de una cubierta de plástico. “Es una buena regla general”, dice Wiens. Incluso Apple ha optado por cables trenzados en sus modelos más recientes, simplemente porque la resistencia y el blindaje de las trenzas ofrecen una mejor protección.
Objetivamente, todo esto es secundario. Los cables son probablemente el componente tecnológico menos llamativo de tu vida. Su función es práctica. Y si funcionan, se pueden ignorar.
Pero si los ignoras de forma incorrecta, acabarán fallándote.
El profesor Leo Marcelis, científico neerlandés, es jefe del grupo de Horticultura y Fisiología de Plantas en la Universidad de Wageningen.
Protegidas en una gran estructura de vidrio crecen cientos de plantas de tomate. Pero no se trata de un invernadero común.
Cada variable, desde el nivel de gases hasta el color de la luz, es monitoreada por sensores que envían la información a computadoras. Los datos alimentan algoritmos perfeccionados con inteligencia artificial.
El resultado es una producción hasta cinco veces mayor que la de un invernadero de baja tecnología en América Latina.
Las plantas se encuentran en el campus de la Universidad de Wageningen, (Wageningen University & Research o WUR) en los Países Bajos, un centro de referencia a nivel mundial por sus investigaciones en producción de alimentos.
La universidad está en el corazón del llamado Food Valley (o Valle de los Alimentos), un complejo de centros de investigación que ha permitido a los Países Bajos ser el tercer exportador mundial de alimentos (en valor monetario) con un territorio de apenas poco más de 41.000 km², 70 veces menor que el de Argentina.
¿Cómo lo ha logrado?
En BBC Mundo hablamos con expertos de la Universidad de Wageningen -incluidos investigadores latinoamericanos- sobre las innovaciones en la producción neerlandesa de alimentos, posibles aplicaciones en América Latina, y el gran desafío para los Países Bajos: reducir el uso de energía y aumentar la sostenibilidad.
Condiciones favorables
Tanto el clima como la posición geográfica favorecen a los Países Bajos, le dice a BBC Mundo el científico neerlandés Leo Marcelis, jefe del grupo de Horticultura y Fisiología de Plantas en la Universidad de Wageningen.
“Tenemos un clima razonable y suficiente agua. Tenemos un clima marítimo; el verano no es demasiado caluroso y el invierno no es tan extremadamente frío”.
El país tiene cerca a millones de potenciales consumidores europeos, agrega Marcelis.
Rótterdam es el mayor puerto de transbordo de Europa Occidental para el sector agrícola.
Entre las principales exportaciones están hortalizas, carne, lácteos, plantas ornamentales y flores. Los mayores mercados son Alemania, Bélgica, Francia y Reino Unido, entre otros.
Los invernaderos de alta tecnología neerlandeses permiten producir hasta cinco veces más tomates que un invernadero común.
También se importan grandes cantidades de materias primas para procesar y exportar.
Los Países Bajos son por ejemplo uno de los principales exportadores mundiales de cacao y el mayor importador de granos de cacao, que es transformado en productos semielaborados como pasta, manteca y polvo de cacao para la exportación.
Marcelis destaca que históricamente la producción agrícola en los Países Bajos ha estado marcada además por una tradición de apertura.
“Hay un aspecto muy importante que quizás nos diferencia de muchos otros países: la colaboración y la cooperación”.
Intercambiar experiencias entre agricultores es una tradición de décadas, presente en subastas de hortalizas y flores o cooperativas de productores.
“Los agricultores se reúnen a menudo semanalmente con otros agricultores. Visitan una granja para ver los cultivos y aprenden unos de otros”.
Y este intercambio lo facilitan las distancias cortas.
“Nuestro país es muy pequeño. Aquí en la universidad estamos un poco en el centro de la red. En dos horas en auto llegas al extremo sur del país o al extremo norte, al oeste no puedo conducir dos horas porque llegaría antes al mar; y hacia el este en media hora estás en Alemania”.
Rótterdam es el mayor puerto de transbordo de Europa Occidental para el sector agrícola.
“Todo un ecosistema” de innovación
Pero más allá de las condiciones geográficas o las tradiciones, hay un aspecto clave del sistema neerlandés: la innovación constante.
“Aquí tenemos la universidad, pero también los spin offs o empresas derivadas de la universidad, a menudo de personas que trabajan en la universidad o estudiantes que comenzaron su propia compañía y quieren seguir conectados a Wageningen”, explica Marcelis.
“En el campus también tenemos los departamentos de investigación de grandes empresas como Unilever, o Friesland Campina, que es una de las grandes cooperativas lácteas. Así que te encuentras aquí con todo un ecosistema”.
La universidad recibe fondos del Consejo de Investigación nacional de los Países Bajos. Pero “muchos de los subsidios nacionales solo podemos obtenerlos si cooperamos con una empresa, que a su vez tiene que pagar parte de la investigación”.
“Eso significa que si investigamos algo, tiene que estar relacionado con lo que las empresas consideran relevante y eso de hecho nos obliga a colaborar con compañías para facilitar que los resultados lleguen a los agricultores. Claro que también tenemos financiación para investigación fundamental pura”.
Los proyectos, agrega Marcelis, requieren un acuerdo inicial con cada empresa.
“Se establecen reglas sobre qué tan abiertos o confidenciales serán los resultados, cuándo se pueden publicar, que es algo que como universidad nos interesa: hacer buena ciencia. Y por supuesto también hay acuerdos sobre los derechos de propiedad intelectual”.
“En el campus también tenemos los departamentos de investigación de grandes empresas como Unilever o Friesland Campina”, explica Marcelis.
Invernaderos con sensores
En ese ecosistema se han impulsado múltiples innovaciones en la producción agropecuaria neerlandesa, desde drones y escaneo de suelos para un uso inteligente de fertilizantes en plantaciones en campo abierto, hasta invernaderos de alta tecnología.
En invernaderos, “en Wageningen han desarrollado un sistema tan eficiente que permite tener rendimientos de hasta 100 kg de tomate por metro cuadrado por año”, le dice a BBC Mundo la científica mexicana Cristina Zepeda, profesora asociada en ciencia de las plantas en Wageningen.
“En un invernadero en México, sin mucha tecnología, quizás una malla sombra, la producción es de unos 20 kg por metro cuadrado por año”.
El científico brasileño Nilson Vieira Junior, profesor asociado en Wageningen especializado en fisiología vegetal y modelos computarizados de cultivos, señala a BBC Mundo que en los invernaderos de los Países Bajos “el uso del suelo prácticamente ha desaparecido”.
“Las plantas se cultivan en sustratos, lo que permite un mayor control del suministro de nutrientes y posibilita la reutilización casi total del agua de riego, aumentando significativamente la eficiencia en su uso y reduciendo drásticamente el impacto ambiental y la contaminación generada en la producción de alimentos”, indica.
“Estos sistemas permiten un control preciso de las condiciones ambientales a las que se exponen los cultivos, incluyendo la temperatura, los niveles de CO2 (dióxido de carbono), la humedad relativa y la radiación”.
La científica mexicana Cristina Zepeda es profesora asociada en ciencia de las plantas en Wageningen.
Cada variable, como el color de la luz, es monitoreada por sensores, explica Zepeda.
“Tenemos luces LED de distintos colores que hacen que las plantas puedan producir más.
“Las plantas tienen ciertos pigmentos que perciben distintos colores como el rojo, el infrarrojo, el azul, y esos pigmentos dan la señal a ciertas moléculas para que empiecen a producir distintos compuestos”, expone.
“Con una luz más roja se activa, por ejemplo, la producción de pigmentos como antocianinas, o licopeno. Podemos moldear que la planta produzca los compuestos que nos interesan más. Hacemos mucha experimentación con luces de distintos colores y medimos cómo cambian los niveles de azúcares, licopeno o almidones con distintos porcentajes de luz azul o luz roja”.
Vieira señala que una de las principales áreas de investigación actualmente es la creación de sistemas autónomos.
“Estos sistemas combinan sensores que monitorizan las variables climáticas y el estado fisiológico de las plantas con modelos de simulación del crecimiento de los cultivos”, dice.
“Con el apoyo de la inteligencia artificial, estos sistemas no solo recomiendan estrategias de gestión más eficientes, sino que también controlan automáticamente el clima y el funcionamiento del invernadero”.
El científico brasileño Nilson Vieira Junior es profesor asociado en Wageningen y se especializa en fisiología vegetal y modelos computarizados de cultivos.
El gran cuello de botella: la energía
Marcelis afirma que el siguiente paso en el control de variables será no depender de un invernadero, sino de granjas verticales en ambientes cerrados, totalmente independientes de las condiciones exteriores o de la luz solar.
Estos sistemas serán más frecuentes en el futuro, agrega, pero al igual que los invernaderos, requieren grandes cantidades de energía.
“El consumo energético es el principal cuello de botella, por eso gran parte de nuestra investigación se centra en este aspecto”, afirma Marcelis.
Para la profesora Zepeda, “el desafío más grande aquí en Holanda es que se usa muchísima energía para calentar los invernaderos porque estamos en un clima muy frío. Entonces tenemos que quemar gas natural y prender luces adicionales”.
Y añade: “La horticultura en los Países Bajos representa el 10% del consumo nacional de gas. Es algo muy costoso, y el gobierno ya dijo que no se va a poder usar más gas para 2050. Todo tendrá que venir de recursos renovables”.
Cada variable, como el nivel de CO2 o el color de la luz, es monitoreada por cámaras y sensores.
Zepeda investiga actualmente cómo reducir el uso de energía, haciendo que las plantas funcionen como “baterías”.
La energía renovable es fluctuante dependiendo de las condiciones del viento o la radiación solar, y el uso de energía en el invernadero también podría fluctuar, explica.
“Las plantas crecieron en la naturaleza con noches más frías o días más calientes, y pueden exponerse a cambios de temperatura y de luz sin perder tanto rendimiento. Y si hay por ejemplo exceso de producción de electricidad y es más barata, ahí es cuando decimos ‘ok, calentamos el invernadero’”.
“Hay que darle a la planta la oportunidad de que, si el día está muy soleado, haga su reserva de azúcares, y si predecimos que mañana va a estar un poco más frío, podemos forzar a la planta a usar esos azúcares”.
Usar las plantas como baterías requiere medir constantemente con sensores qué tanta fotosíntesis está haciendo la planta, qué tantos azúcares está produciendo, y modelos aún más avanzados de computación.
“Es donde nuestro grupo está haciendo ahora mucha investigación”.
La IA en la ganadería
Una de las innovaciones impulsadas por Wageningen en ganadería es la reducción de emisiones de metano de animales rumiantes como vacas y ovejas.
Este metano, un potente gas de efecto invernadero, se genera en la fermentación de alimento en el tracto digestivo y es liberado principalmente a través de eructos o emitido por el estiércol.
“Algunos animales producen más metano que otros, y esto se debe en parte a factores genéticos”, le dice a BBC Mundo el profesor Roel Veerkamp, jefe de Mejora Genética Animal y Genómica de la Universidad de Wageningen y líder de la iniciativa Global Methane Genetics, un proyecto con más de 50 socios en 25 países, incluidos programas en África y Latinoamérica.
“Seleccionar animales de bajas emisiones en los programas de cría para la próxima generación reducirá considerablemente las emisiones con el tiempo”.
De acuerdo a Veerkamp, una reducción de un 25% en las emisiones en 25 años es un objetivo realista.
Una reducción de un 25% en las emisiones de metano del ganado en 25 años es un objetivo realista, según Veerkamp.
Otra prioridad es mejorar el bienestar animal.
Veerkamp y sus colegas usan inteligencia artificial para interpretar imágenes y videos de los animales.
“Grabamos videos de pollos y vacas en grupos, o de vacas individuales caminando frente a una cámara. A partir de los videos utilizamos IA para monitorear su comportamiento: cuánto se mueven, si se mueven con normalidad o si tienen problemas en las patas, si descansan lo suficiente o si se mueven muy poco”, detalla.
“A partir de estos datos desarrollamos medidas para monitorear o mejorar el bienestar de los animales”.
De Wageningen a América Latina
Cada año personas de todo el mundo asisten a los cursos de la escuela de verano de Wageningen, incluyendo el de invernaderos de alta tecnología, que comenzará el próximo 31 de agosto.
Los invernaderos de los Países Bajos requieren una costosa inversión, pero Zepeda asegura que hay elementos de esa tecnología que sí se pueden aplicar en regiones como América Latina.
Uno de ellos es la hidroponía o riego por goteo. “Aquí en Holanda el problema no es el agua y en Latinoamérica sí”, señala.
Otro es el uso de luz adicional de diferentes colores para que las plantas puedan producir más.
Pero tanto Zepeda como Vieira coinciden en que las soluciones deben adaptarse a cada contexto.
“Es importante destacar que no se trata de un simple proceso de ‘copiar y pegar’”, afirma Vieira.
“Un claro ejemplo es el control climático en los invernaderos. En los Países Bajos el principal desafío es calentar el ambiente y proporcionar luz artificial para compensar la baja radiación solar durante el invierno.
“En Latinoamérica, especialmente en las regiones tropicales, el desafío es prácticamente el opuesto: reducir las temperaturas excesivas y mejorar el aprovechamiento de la alta disponibilidad de radiación solar”.
Una posible tecnología que podría trasladarse, según Zepeda, es el sistema de pared húmeda o active cooling, en el que la ventilación se logra haciendo pasar agua fría por láminas en un extremo del invernadero y colocando en el otro un extractor que hace recircular el aire frío.
Para Vieira, “el principal valor de las innovaciones desarrolladas en Wageningen no reside en su replicación directa, sino en su adaptación inteligente, que contribuya a sistemas agrícolas más eficientes, resilientes y sostenibles en Latinoamérica”.
“Las plantas se cultivan en sustratos, lo que permite un mayor control del suministro de nutrientes y posibilita la reutilización casi total del agua de riego”, señala Vieira.
En América Latina los mayores desafíos son otros.
“Con una población creciente habrá que incrementar la producción de alimentos, preservando al mismo tiempo los recursos naturales y promoviendo la inclusión socioeconómica de productores con diferentes perfiles, desde agricultores familiares hasta grandes productores”, señala Vieira.
“Uno de los principales retos será producir de manera más eficiente y rentable, sin necesidad de expandir las fronteras agrícolas para preservar la biodiversidad.
“Además, existe una creciente necesidad de promover sistemas agrícolas regenerativos que no solo minimicen los impactos ambientales, sino que también contribuyan a la recuperación de áreas degradadas”.
Zepeda señala que, si en el pasado el enfoque ha sido producir suficientes calorías, ahora la pregunta es: ¿cómo vamos a hacer posible que todos tengamos los nutrientes necesarios?
Con el cambio climático y las sequías, agrega, es mucho más difícil producir en campo abierto para proveer a la población de esos nutrientes.
“Nos estamos acabando el agua, el suelo y hay muchos eventos climáticos.”
La producción intensiva de los Países Bajos puede mostrar un camino.
“Veo que la horticultura tiene un valor inmenso”, dice Zepeda. “Porque con un invernadero puedes producir más en un área más pequeña y puedes proteger tu cultivo”, agrega.
“El desafío, claro, es cómo adaptar la tecnología a la situación de cada parte del mundo”.
Gráfico por Laís Alegretti, del equipo de periodismo visual de BBC News Mundo.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
La colombiana reveló que será, junto al nigeriano Burna Buy, la encargada de interpretar la canción oficial del Mundial.
La estrella del pop colombiana Shakira anunció este jueves a través de sus redes sociales la que será la canción oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
La artista de 49 años presentó un adelanto de un minuto de Dai Dai, tema que interpreta junto al cantante y compositor nigeriano Burna Boy y se estrenará el próximo 14 de mayo.
En el video promocional, se la ve luciendo colores alusivos a la selección brasileña en el emblemático estadio Maracaná de Río de Janeiro.
Los bailarines que la acompañan visten camisetas de algunos de los equipos que jugarán en el torneo, como Alemania, Argentina, Colombia y Estados Unidos.
“Dai Dai” es una expresión común en italiano, que significa “vamos”. En la canción, la colombiana incluye palabras similares en español, francés e inglés: “Dale, allez, let’s go“.
El anuncio de la canción llega días después de que la cantante colombiana diera en la playa Copacabana el concierto más multitudinario de su carrera.
El Mundial de Fútbol se llevará a cabo del 11 de junio al 19 de julio en México, EE.UU. y Canadá.
“¡Estamos listos!”, escribió Shakira en sus redes sociales.
Shakira en los mundiales
Como lo recuerdan los primeros segundos del video promocional, en los que se ven los balones oficiales de la Copa del Mundo de Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, Shakira tiene una larga historia de participación en los mundiales de fútbol.
Su primera aparición ocurrió en la ceremonia de clausura del Mundial de Alemania de 2006, en la cual interpretó su éxito Hips Don’t Lie junto a Wyclef Jean.
Cuatro años después, para Sudáfrica 2010, Shakira cantó por primera vez la canción oficial de la Copa Mundial de la FIFA, su icónico Waka Waka (This Time for Africa).
Según ha contado la artista, en la grabación del videoclip de Waka Waka conoció al exdefensa español Gerard Piqué, con quien sostuvo una relación por más de una década y tiene dos hijos.
En Brasil 2014, la colombiana nuevamente interpretó uno de los temas del álbum oficial del torneo, La La La (Brazil 2014), y lo cantó en la final, en el estadio Maracaná.
A ese lugar, regresa ahora, 12 años después, con Dai Dai.
Carín León, Daddy Yankee y Belinda
Como en cada edición de la Copa del Mundo, además de la canción oficial habrá todo un álbum para el evento.
Según la FIFA, este busca “celebrar la cultura global que rodea el evento deportivo más grande del mundo” e incluirá artistas de distintos continentes y géneros.
Hasta ahora, se conocen tres canciones del mismo: Lighter, una colaboración entre el cantante estadounidense Jelly Roll y Carín León, estrella de la música regional mexicana.
El grupo de cumbia Los Ángeles Azules interpreta junto a Belinda “Por Ella”, y Daddy Yankee se une a la jamaiquina Shenseea en Echo.
Coca Cola, por su parte lanzó su himno de la Copa del Mundo, un remake de la icónica canción Jump (1984) de la banda Van Halen, interpretado por el colombiano J Balvin y los estadounidenses Amber Mark, Steve Vai y Travis Barker.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
La colombiana reveló que será, junto al nigeriano Burna Buy, la encargada de interpretar la canción oficial del Mundial.
La estrella del pop colombiana Shakira anunció este jueves a través de sus redes sociales la que será la canción oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
La artista de 49 años presentó un adelanto de un minuto de Dai Dai, tema que interpreta junto al cantante y compositor nigeriano Burna Boy y se estrenará el próximo 14 de mayo.
En el video promocional, se la ve luciendo colores alusivos a la selección brasileña en el emblemático estadio Maracaná de Río de Janeiro.
Los bailarines que la acompañan visten camisetas de algunos de los equipos que jugarán en el torneo, como Alemania, Argentina, Colombia y Estados Unidos.
“Dai Dai” es una expresión común en italiano, que significa “vamos”. En la canción, la colombiana incluye palabras similares en español, francés e inglés: “Dale, allez, let’s go“.
El anuncio de la canción llega días después de que la cantante colombiana diera en la playa Copacabana el concierto más multitudinario de su carrera.
El Mundial de Fútbol se llevará a cabo del 11 de junio al 19 de julio en México, EE.UU. y Canadá.
“¡Estamos listos!”, escribió Shakira en sus redes sociales.
Shakira en los mundiales
Como lo recuerdan los primeros segundos del video promocional, en los que se ven los balones oficiales de la Copa del Mundo de Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, Shakira tiene una larga historia de participación en los mundiales de fútbol.
Su primera aparición ocurrió en la ceremonia de clausura del Mundial de Alemania de 2006, en la cual interpretó su éxito Hips Don’t Lie junto a Wyclef Jean.
Cuatro años después, para Sudáfrica 2010, Shakira cantó por primera vez la canción oficial de la Copa Mundial de la FIFA, su icónico Waka Waka (This Time for Africa).
Según ha contado la artista, en la grabación del videoclip de Waka Waka conoció al exdefensa español Gerard Piqué, con quien sostuvo una relación por más de una década y tiene dos hijos.
En Brasil 2014, la colombiana nuevamente interpretó uno de los temas del álbum oficial del torneo, La La La (Brazil 2014), y lo cantó en la final, en el estadio Maracaná.
A ese lugar, regresa ahora, 12 años después, con Dai Dai.
Carín León, Daddy Yankee y Belinda
Como en cada edición de la Copa del Mundo, además de la canción oficial habrá todo un álbum para el evento.
Según la FIFA, este busca “celebrar la cultura global que rodea el evento deportivo más grande del mundo” e incluirá artistas de distintos continentes y géneros.
Hasta ahora, se conocen tres canciones del mismo: Lighter, una colaboración entre el cantante estadounidense Jelly Roll y Carín León, estrella de la música regional mexicana.
El grupo de cumbia Los Ángeles Azules interpreta junto a Belinda “Por Ella”, y Daddy Yankee se une a la jamaiquina Shenseea en Echo.
Coca Cola, por su parte lanzó su himno de la Copa del Mundo, un remake de la icónica canción Jump (1984) de la banda Van Halen, interpretado por el colombiano J Balvin y los estadounidenses Amber Mark, Steve Vai y Travis Barker.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Detenme si ya has escuchado esto antes: una empresa tecnológica afirma haber desarrollado una nueva inteligencia artificial (IA) tan poderosa que resulta aterradora.
Al parecer, es demasiado peligrosa para ser lanzada al mundo; las consecuencias serían catastróficas.
Por suerte para nosotros, la mantendrán bajo llave por el momento. Solo querían que lo supieras.
Eso es exactamente lo que la empresa de IA Anthropic nos está diciendo sobre su último modelo: Claude Mythos.
La compañía asegura que la capacidad de Mythos para detectar fallos de ciberseguridad supera con creces la de los expertos humanos, y que esta tecnología podría tener consecuencias capaces de alterar el orden mundial si cayera en las manos equivocadas.
“Las repercusiones —para las economías, la seguridad pública y la seguridad nacional— podrían ser graves”, declaró Anthropic en una entrada de blog publicada a principios de abril.
Algunos, con exagerado tono de alarma, advirtieron que Mythos pronto nos obligará a reemplazar cada dispositivo tecnológico de nuestra vida —incluso el microondas con conexión wifi— para protegernos de esta locura digital.
Ciertos expertos en seguridad ponen en duda estas afirmaciones, pero dejemos eso de lado por el momento. Esto no es nada nuevo.
Los ejecutivos de los principales proveedores de IA emiten advertencias con regularidad sobre cómo los productos de su propia industria podrían acabar con la humanidad.
¿Para qué les tengamos miedo?
Es una forma extraña de referirse a su propio trabajo por parte de cualquier empresa.
No es habitual escuchar a McDonald’s anunciar que ha creado una hamburguesa tan aterradoramente deliciosa que resultaría poco ético cocinarla para el público.
Elon Musk creó su propia empresa de inteligencia artificial, llamada xAI.
Estrategia del miedo
He aquí una teoría.
Según algunos analistas, a las empresas de IA les conviene mantenernos obsesionados con la idea del apocalipsis, ya que esto desvía la atención del daño muy real que ya están causando en el mundo.
Los líderes tecnológicos sostienen que simplemente nos están advirtiendo sobre un futuro inevitable y que la seguridad es una prioridad absoluta, ya sea ahora o más adelante.
Sin embargo, otros argumentan que lo que realmente estamos presenciando es una estrategia de infundir miedo, que exagera el potencial de la tecnología y sirve para impulsar el precio de las acciones.
Además, fomenta la narrativa de que los organismos reguladores deben mantenerse al margen, bajo el pretexto de que estas empresas de IA son las únicas capaces de detener a los “malos” y de desarrollar esta tecnología de manera responsable.
“Si se presentan estas tecnologías como algo casi sobrenatural en cuanto a su peligrosidad, nos hace sentir impotentes, como si estuviéramos superados”, afirma Shannon Vallor, profesora de ética de datos e inteligencia artificial en la Universidad de Edimburgo.
“Como si las únicas personas a las que pudiéramos recurrir fueran las propias empresas”, añade.
Que alguien me detenga
Un portavoz de Anthropic me comentó que la empresa ha sido clara con respecto a estas cuestiones.
Compartieron entradas de blog de otras organizaciones que respaldaban las capacidades cibernéticas de Mythos, pero no dijeron nada para abordar los puntos planteados en este artículo, salvo un comentario que incluiré más adelante.
Esta no es la primera vez que el director de Anthropic, Dario Amodei, trabaja en una herramienta que la propia empresa de la que es parte declaró demasiado peligrosa para el público.
En 2019, cuando Amodei era ejecutivo en OpenAI, la compañía anunció GPT-2.
Él y otros líderes de la empresa afirmaron que simplemente no podían lanzar GPT-2 debido a “preocupaciones sobre las aplicaciones malintencionadas de la tecnología”.
Se trataba de una herramienta mucho menos sofisticada que ChatGPT.
Y, meses después, la lanzaron de todos modos (el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, publicó una entrada de blog en la que afirmó que la empresa asume la incertidumbre, aunque dijo que los temores en torno a GPT-2 estaban “fuera de lugar”).
Altman criticó el “marketing basado en el miedo” de Anthropic en una reciente entrevista en un podcast. Sin embargo, su propia estrategia de “he creado un monstruo” se remonta a años atrás.
“Es muy probable que la IA conduzca al fin del mundo, pero, mientras tanto, surgirán grandes empresas”, dijo Altman en 2015.
Años más tarde, Altman sostuvo que pierde el sueño preguntándose si “ha hecho algo realmente malo al lanzar ChatGPT”.
Si tan solo alguien le hubiera advertido.
Las empresas de IA dicen que su tecnología podría acabar con el mundo. También quieren que la compres.
“Riesgo de extinción”
Cientos de líderes tecnológicos —entre ellos Altman, Amodei, Bill Gates y Demis Hassabis, director ejecutivo de Google DeepMind— respaldaron en 2023 una breve declaración que decía: “Mitigar el riesgo de extinción derivado de la IA debería ser una prioridad global, junto con otros riesgos a escala social, tales como las pandemias y la guerra nuclear”.
Ese mismo año, magnates como Elon Musk firmaron una carta en la que solicitaban una pausa de seis meses en el desarrollo de IA avanzada.
Menos de seis meses después, Musk anunció su nueva empresa de inteligencia artificial: xAI.
“Esto es, sencillamente, parte de un patrón de afirmaciones infundadas sobre el poder”, sostiene Emily M. Bender, profesora de lingüística computacional y procesamiento del lenguaje natural en la Universidad de Washington, y coautora del libro “La estafa de la IA”.
Según Bender, esta actitud no se limita a OpenAI y Anthropic; constituye la postura habitual de toda la industria de la IA.
“Vienen a decir: ‘Miren hacia aquí; no presten atención a la destrucción medioambiental, a la explotación laboral ni a todos esos sistemas sociales que estamos desmantelando’. Lo único que debe preocuparnos, según ellos, es asegurarnos de que esta tecnología no se convierta en esa entidad malévola que acabe destruyendo a la humanidad”, explica.
Consulté a OpenAI sobre todos estos aspectos.
Un portavoz compartió una reciente entrada de blog de Altman, en la que escribía que OpenAI “se opondría a la posibilidad de que esta tecnología consolide el poder en manos de unos pocos”, y añadía que “las decisiones clave sobre la IA deben tomarse mediante procesos democráticos y principios igualitarios, y no ser adoptadas exclusivamente por los laboratorios de IA”.
¿Es Mythos realmente tan perjudicial?
Anthropic asegura que su nuevo modelo ya ha detectado miles de vulnerabilidades de “alta gravedad” en todo el panorama tecnológico, alcanzando un nivel de eficacia que supera al de los expertos humanos.
Asimismo, anunció una nueva alianza con más de 40 empresas y colectivos en un “intento urgente” por subsanar dichas vulnerabilidades antes de que los hackers tengan oportunidad de explotarlas.
Un portavoz de la empresa señaló que Anthropic ha buscado de forma intencional alianzas con organizaciones para reparar los sistemas informáticos básicos que concentran la mayor parte del problema.
No obstante, existen serias dudas en torno a dichas afirmaciones. Heidy Khlaaf, científica jefe de IA en el Instituto AI Now, dice que esto no le sorprende.
Khlaaf ha dedicado toda su carrera profesional a desarrollar y auditar, precisamente, el tipo de herramientas de análisis de código que Anthropic asegura haber superado.
Además, ha trabajado en el ámbito de la seguridad digital en instalaciones nucleares.
Khlaaf afirma que la mayor señal de alarma fue la ausencia de datos sobre las tasas de falsos positivos: una métrica estándar en la industria que indica con qué frecuencia una herramienta de seguridad señala algo que no constituye un problema real.
“No se trata de una métrica desconocida”, dice Khlaaf.
“Es, en cierto modo, el indicador más importante de la utilidad de una herramienta”.
Anthropic no hizo mención alguna de ello y eludió la pregunta cuando solicité sus comentarios al respecto.
Tampoco comparó Anthropic el rendimiento de Mythos con el de las herramientas existentes en las que los ingenieros de seguridad han confiado durante décadas.
Asimismo, han surgido algunas especulaciones que sugieren que Anthropic podría haber postergado el lanzamiento masivo de Mythos debido a que no disponía de la capacidad de cómputo necesaria.
Anthropic tampoco respondió cuando le consulté sobre este asunto.
Nada de esto implica que la amenaza sea imaginaria.
“Es posible que Mythos sea una herramienta competente”, señala Khlaaf.
Las herramientas de IA son, en efecto, idóneas para analizar bases de código masivas, y la detección automática de vulnerabilidades de seguridad representa un peligro real y apremiante.
No obstante, Khlaaf se muestra escéptica ante las afirmaciones de Anthropic, dado que carecen de pruebas que las comprueben.
“Creo que existen numerosas fisuras en esa narrativa que presenta a Mythos como una herramienta todopoderosa que, por ello, no se puede lanzar al público”, indica.
¿Por qué tan grave?
Evitar el fin del mundo es, según afirman, la razón misma de la existencia de OpenAI y Anthropic.
OpenAI se fundó como una organización sin fines de lucro, con la promesa de desarrollar la IA de manera segura antes de que gigantes tecnológicos supuestamente menos responsables —como Google y Meta— se les adelantaran.
Más tarde, un grupo disidente abandonó OpenAI para fundar Anthropic y alegó que su antiguo empleador no estaba lo suficientemente comprometido con la seguridad.
Ahora, ambas organizaciones trabajan para convertirse en empresas de capital abierto y vender acciones en el mercado bursátil.
“Si quieres entender cómo se comportará una organización —y, en particular, una corporación—, fíjate en cuáles son sus incentivos”, señala Vallor.
Dario Amodei, de Anthropic, está detrás de Claude Mythos.
Google eliminó sus “líneas rojas” respecto al desarrollo de armas basadas en IA.
OpenAI libró una batalla legal para desprenderse de su estatus de organización sin fines de lucro.
Anthropic abandonó su política insignia, que consistía en no entrenar jamás un modelo de IA si la empresa no podía garantizar medidas de seguridad adecuadas.
“Yo no contaría con que [ninguna de estas empresas] renuncie a la oportunidad de dominar el mercado con tal de seguir siendo ‘los buenos’”, dice Vallor.
Mientras tanto, existe un fuerte impulso para implementar la IA en el sector sanitario, a pesar de las serias preocupaciones que suscita la posibilidad de diagnósticos erróneos.
Los centros de datos alimentados por gas podrían emitir más gases de efecto invernadero que países enteros.
La IA presuntamente está llevando a masas de personas vulnerables al borde de la psicosis e incluso al suicidio.
Un creciente número de investigaciones sugiere un posible vínculo entre la IA y el deterioro cognitivo.
Los deepfakes han cruzado el punto de no retorno: ni siquiera pude convencer a mi propia tía de que yo no soy un robot.
Las empresas de IA aseguran tomarse estos problemas muy en serio.
OpenAI me envió enlaces a sus posicionamientos sobre salud mental, precisión de la IA, fraudes y estafas. Por su parte, Altman sostiene que la empresa está comprometida a abordar estos problemas en cada una de las etapas del desarrollo de la IA.
Pero existe una razón por la que estas compañías solo hacen sonar la alarma ante la posibilidad de un apocalipsis, asegura Vallor.
Si la IA pudiera destruir la sociedad, todos esos otros problemas parecerían mucho menos significativos.
“La estrategia ha funcionado”, dice.
“Hablar de sus productos como si pudieran acabar con el mundo no ha perjudicado a estas empresas; no ha limitado su poder. Si acaso, hace que la gente sienta que las únicas entidades a las que pueden recurrir en busca de protección son las propias empresas”, agrega.
Demonios o mesías
Casi que al mismo tiempo, algunas de las personas que advierten sobre la destrucción también prometen la salvación.
En un ensayo de 2024, Altman proyecta que “triunfos asombrosos —como reparar el clima, establecer una colonia espacial y el descubrimiento de toda la física— acabarán convirtiéndose en algo cotidiano”.
Amodei prometió “un país de genios dentro de un centro de datos”.
Sam Altman criticó el “marketing basado en el miedo” de Anthropic.
La utopía y el apocalipsis son solo las dos caras de la misma moneda, según Vallor.
“En cualquiera de los dos casos, la escala es demasiado grandiosa y mítica como para que elementos como la regulación, la gobernanza o el derecho parezcan herramientas con las que se pueda ejercer un control efectivo”, afirma.
“Esto lleva a la gente a creer que lo único que pueden hacer es sentarse a esperar para averiguar si estas tecnologías resultan ser demonios que acaban con la civilización o mesías que nos regalan una utopía”, añade.
Incluso el nombre “Mythos” parece diseñado para inspirar un asombro de carácter casi religioso.
Pero no se trata de dioses; son productos creados por empresas con fines de lucro, indica Vallor.
Y hemos regulado cosas mucho más amenazantes que los chatbots.
“Con cualquier otra tecnología —salvo con esta; incluso con la energía nuclear o las armas biológicas—, en ningún otro caso hemos permitido que estas narrativas nos hagan creer que estamos ante fuerzas que escapan al control humano”, dice.
“Nada en ellas es ingobernable. A menos que decidamos no gobernarlas”, continúa.
Seamos claros: es teóricamente posible que la IA acabe dominando el mundo.
No soy adivino, pero pregúntate a ti mismo: ¿te suena esta idea parecida a otras historias que has escuchado provenir de Silicon Valley en el pasado?
¿Acaso no se suponía que a estas alturas todos estaríamos viviendo en el Metaverso de Mark Zuckerberg?
¿No iba Bitcoin a sustituir a todas las monedas del mundo?
¿Recuerdas la década de 2010, cuando oíamos hablar de cómo las redes sociales salvarían la democracia?
Todas estas cosas aún podrían suceder. O tal vez no.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
A menudo, lo logrado hace mucho, mucho tiempo, sorprende.
Secretos perdidos, misterios imposibles, saberes olvidados… ciertos logros tecnológicos dejaron perplejas a generaciones enteras durante siglos.
Incluso cuando la ciencia moderna comenzó a explicarlos, no disminuyó el asombro ante la sofisticación de lo que distintas culturas desarrollaron.
Todo mediante prueba y error, observación minuciosa y oficio transmitido de mano en mano, hasta dar con soluciones que funcionaban de maravilla.
Desde una copa deslumbrante hasta construcciones que resisten terremotos y la corrosidad del agua marina, pasando por esferas de oro inexplicables, hojas metálicas ‘aguadas’ y colores siempre vivos.
Todo muestra un conocimiento refinado que tardamos siglos en traducir al lenguaje científico moderno.
He aquí algunos de esos ejemplos de técnicas admirables, varias en algún momento olvidadas, pero casi todas ya decifradas.
Entenderlas nos dejó con más respeto aún por los artesanos, arquitectos y químicos que las inventaron.
La copa de Licurgo – siglo IV d.C.
La copa de Liturgo está en el British Museum, descrita como “la pieza de vidrio más espectacular del período, con decoración abundante, que se sabe haya existido”.
Así nomás, llama la atención.
La copa de vidrio está cubierta con diversas escenas que representan la muerte de Licurgo, el rey de los edones en Tracia, tallada a partir de una sola pieza de vidrio, con una estructura externa con hojas de vid caladas que parece flotar alrededor del vaso.
Conocidas como diatreta, eran artículos de lujo que requerían un nivel de precisión, tiempo y destreza excepcionales para fabricarlas sin romper el vidrio en el proceso.
Pocas sobrevivieron y entre ellas la de Licurgo sobresale, no sólo por su estado de conservación sino por su decoración figurativa compleja.
Pero lo extraordinario sucede si cambias la iluminación.
Si la luz está del mismo lado que quien mira la copa, se ve verde; pero si la luz está al otro lado y atraviesa el vidrio hacia el observador, se ve roja.
La misma copa, de color rojo intenso.
Ese comportamiento ante la luz, reflejada o transmitida, fue un gran enigma hasta que a finales del siglo XX investigadores del Museo Británico, usando microscopía electrónica, descubrieron el motivo.
El vidrio contiene nanopartículas de oro y plata dispersas de forma increíblemente uniforme.
El efecto se llama resonancia de plasmones superficiales: las nanopartículas absorben y dispersan distintas longitudes de onda de luz según el ángulo de incidencia.
Investigadores en óptica y biomedicina hoy aprovechan ese fenómeno.
La hipótesis académica más aceptada es que los romanos llegaron a este resultado introduciendo pequeñas cantidades de oro y plata en el vidrio y que el proceso de enfriamiento lento, en condiciones concretas, generaba esas partículas tan finas.
El control técnico era tan extremadamente delicado y difícil de reproducir que el saber se perdió.
La granulación de oro etrusca – siglos VII – IV a.C.
Si miras una joya etrusca de cerca, verás superficies cubiertas de cientos -a veces miles- de minúsculas bolitas de oro, de menos de medio milímetro de diámetro, dispuestas con una regularidad y una precisión impresionante.
No hay costuras visibles. No hay soldaduras que deformen las esferas. Simplemente están ahí, pegadas con una limpieza técnica que hizo que durante siglos nadie entendiera cómo.
La respuesta sólo llegó en el siglo XX, cuando gracias a la arqueometalurgia experimental empezó a consolidarse la comprensión del logro de este efecto.
La explicación moderna más aceptada es que los orfebres etruscos trabajaban las piezas uniendo oro con oro a muy baja temperatura; el precioso metal se fundía consigo mismo sin llegar a derretirse del todo.
Colocaban diminutas esferas sobre la superficie y las fijaban con una mezcla casi invisible de sales de cobre y un aglutinante orgánico. Luego, al calentar la pieza en el horno, el cobre permitía que los puntos de contacto se soldaran entre sí sin que el oro llegara a fundirse por completo.
Así, cada bolita quedaba perfecta y en su sitio. Elegante, sutil, efectivo.
La distancia entre conocer el principio y ejecutarlo con la maestría etrusca es, sin embargo, considerable. Varios estudios en publicaciones como Archaeometry y Studies in Conservation documentan lo que los joyeros modernos que han intentado replicarlo describen como un reto formidable.
El control de temperatura, la uniformidad de las esferas, la consistencia del aglutinante, la disposición de cientos de puntos de contacto simultáneos: cada variable importa.
Los orfebres etruscos perfeccionaron este arte durante generaciones, y lograban producir esas obras maestras con hornos de carbón y herramientas de bronce.
El pigmento azul maya – siglos IX – XVI d.C.
El azul maya es uno de los pigmentos más resistentes que se conocen.
Murales pintados hace más de mil años en Chichén Itzá, Bonampak o Cacaxtla mantienen su color con una vividez que desafía el tiempo, la humedad tropical, los ácidos y los álcalis.
Análisis modernos descubrieron que se trata de una combinación de índigo -el tinte orgánico extraído de la planta Indigofera suffruticosa– con paligorskita, una arcilla fibrosa con una estructura porosa particular. El índigo queda atrapado en los canales de la arcilla, protegido del entorno.
La composición básica del pigmento se conoce desde hace décadas y, desde al menos 1990, varios grupos de investigación han logrado réplicas aproximadas en laboratorios.
Pero “aproximado” no es lo mismo que “idéntico”, y el reto está en que la extraordinaria estabilidad del azul maya depende de detalles finos en la interacción entre el tinte y la arcilla a escala molecular.
La investigación actual se centra en comprender con precisión cómo se organiza el índigo dentro de la estructura de la paligorskita y qué factores mineralógicos influyen en su estabilidad, incluyendo el tipo de arcilla utilizada.
Estudios recientes publicados en Journal of Cultural Heritage y Applied Clay Science siguen refinando este modelo, especialmente en lo relativo a estas interacciones a escala nanométrica, que aún no están completamente caracterizadas.
Más allá de la química, algunos investigadores señalan textos y representaciones iconográficas que sugieren que la preparación del azul maya tenía lugar en contextos rituales, asociada al copal y al incienso.
De ser así, la producción del hermoso y perdurable azul maya no era solo técnica, sino también simbólica.
El concreto romano – siglos II a.C. – II d.C.
El hormigón romano desafía el paso del tiempo, en tierra y mar.
Si algo es un hecho sólido es que el hormigón romano dura milenios. No hay más que ver el Panteón, ese magnífico “templo de todos los dioses”, con la cúpula de hormigón no reforzado más grande del mundo, que ha estado en pie desde el año 125 d.C.
Pero quizás aún más impresionante es lo que ocurre bajo el mar.
Muelles y estructuras portuarias del Imperio sobreviven sumergidos en el Mediterráneo, mostrando una durabilidad excepcional en ambientes marinos, mientras que el hormigón moderno se deteriora en pocas décadas en esas mismas condiciones.
El mecanismo fue esquivo durante mucho tiempo porque el concreto romano no se parece al moderno, que usa cemento Portland, un material obtenido al calentar caliza y arcillas a altísimas temperaturas, generando resistencia en poco tiempo.
En contraste, el hormigón romano desarrollaba sus propiedades más lentamente, a veces durante siglos, y utilizaba puzolana, la ceniza volcánica que los romanos obtenían principalmente de la región de Pozzuoli, mezclada con cal y, en el caso de las estructuras portuarias, agua de mar.
Durante décadas, los investigadores sabían cuáles eran los ingredientes pero no terminaban de entender el resultado.
Entre finales del siglo XX y las primeras décadas de nuestro siglo, equipos de universidades y centros de investigación realizaron una serie de estudios que fueron ayudando a completar el cuadro.
Resulta que la interacción a largo plazo entre la cal, la ceniza volcánica y el agua de mar favorece la formación de nuevos minerales, como la tobermorita. y otras fases cristalinas, que pueden rellenar microfisuras continuamente.
El hormigón se autorefuerza. No es una metáfora: los cristales crecen físicamente dentro de las grietas y las van sellando.
Esto ha sido verificado experimentalmente y documentado en estudios recientes, incluyendo trabajos publicados en Science Advances.
El material ya ha sido replicado en laboratorio. El obstáculo para adoptarlo a escala industrial no es solo técnico, sino también logístico y económico, pues requiere ceniza volcánica específica y procesos distintos a los habituales en la industria de la construcción moderna.
Acero de Damasco – siglos III – XVIII d.C.
La mayoría de las piezas actuales descritas como acero de Damasco son recreaciones que imitan su característico patrón ondulado o ‘aguado’, pero no el material original, como las de esta imagen.
El acero de Damasco es legendario.
En el Medioevo se decía que las espadas forjadas con él podían hasta cortar un pañuelo de seda en el aire.
Eran reconocibles por su característico patrón ondulado en la superficie, que se convirtió en su marca distintiva, y destacaban por una combinación excepcional de dureza, capacidad de corte y elasticidad que evitaba que se rompieran.
Aunque se le conoce como acero de Damasco, su origen estaba mucho más al este, en Asia del Sur, donde hábiles artesanos metalúrgicos elaboraban el material del cual estaban hechas.
Era un acero de altísimo contenido en carbono conocido como wootz.
Lo hacían metiendo hierro y una fuente de carbono -como plantas o madera- dentro de un crisol que luego sellaban y calentaban hasta que todo se fundiera por completo.
Así, el metal se licuaba completamente, el carbono se distribuía homogéneamente, y al enfriarse lentamente, se formaban estructuras internas extremadamente finas.
Lingotes de ese acero viajaban a través de redes comerciales hacia Medio Oriente, donde forjadores especializados los transformaban en esas espadas y dagas de gran prestigio.
La técnica se perdió hacia el siglo XVIII, probablemente, según la literatura especializada, debido a una combinación de factores, entre ellos que se agotaran los yacimientos específicos del hierro indio que era su materia prima. Sin ese mineral con su perfil exacto de impurezas, la magia dejaba de funcionar.
En la década de 1980, los metalúrgicos estadounidenses Oleg D. Sherby y Jeffrey Wadsworth (Universidad de Stanford) propusieron una explicación experimental del acero de Damasco.
Mostraron que sus características podían reproducirse con aceros modernos de alto carbono, que durante el enfriamiento desarrollan patrones ondulados similares.
A partir de este y otros trabajos, el misterio dejó de serlo en su funcionamiento general, aunque no en todos sus detalles históricos.
Hoy existen aceros modernos capaces de igualar o incluso superar el rendimiento de corte del acero de Damasco, no de borrar la imagen de una espada forjada con maestría cortando un delicado pañuelo de seda en pleno vuelo.
La mampostería poligonal inca – siglos XV – XVI d.C.
Detalle de un muro de piedra tallada de Cuzco, Perú. La piedra central cuenta con 12 puntos angulares.
La mampostería inca desafía la intuición. Bloques de piedra de varias toneladas encajan entre sí con una precisión tal que no cabe ni una hoja de papel entre ellos.
No hay mortero. No hay cemento. Solo piedra contra piedra, ajustada con una exactitud que parece imposible para una civilización sin hierro, sin rueda funcional para transporte pesado y sin herramientas modernas.
En lugares como Sacsayhuamán o Machu Picchu, los muros no solo encajan: resisten. Han sobrevivido a siglos de terremotos que derribaron construcciones coloniales mucho más recientes.
Las piedras no son uniformes ni rectangulares; son irregulares, con múltiples caras que encajan entre sí como un rompecabezas tridimensional.
Durante mucho tiempo, la pregunta fue inevitable: ¿cómo lograron ese nivel de precisión?
La respuesta, documentada en detalle por el arquitecto e investigador Jean-Pierre Protzen en un artículo de 1985 en el Journal of the Society of Architectural Historians, es a la vez sencilla y humana: martillos de piedra dura, un proceso sistemático de prueba y error, y abrasión progresiva.
Los incas trabajaban cada bloque de forma individual: tallaban una cara, la colocaban contra la piedra adyacente para ver dónde había contacto, marcaban los puntos altos, los reducían, y repetían, hasta lograr un ajuste perfecto.
Protzen lo demostró de manera práctica: replicó el proceso personalmente en el campo, con herramientas similares a las que habrían usado los canteros incas.
Aunque no hay un secreto oculto en el sentido tecnológico, sí hay algo que hoy resulta difícil de replicar a escala: el nivel de precisión y tiempo invertido por miles de trabajadores organizados en un sistema de mita, durante años o décadas, con un conocimiento del territorio y la piedra acumulado a lo largo de generaciones.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.