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  • El acuerdo con Irán pone fin a la guerra de Trump que reveló los límites del dominio de EE.UU.

    El acuerdo con Irán pone fin a la guerra de Trump que reveló los límites del dominio de EE.UU.

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    Unos iraníes pasan junto a una valla publicitaria con las imágenes de los fallecidos líderes supremos de Irán, el 15 de junio.

    EPA
    Los ataques sorpresa de Estados Unidos e Israel acabaron con la vida del líder supremo de Irán, pero no provocaron el colapso del régimen.

    La guerra contra Irán ha sido el peor error de política exterior del presidente Donald Trump hasta ahora.

    Hace más difícil para Estados Unidos disuadir a sus enemigos.

    Ha dañado sus alianzas con las monarquías árabes productoras de petróleo del Golfo, cuyo modelo de negocio como islas de estabilidad en la turbulencia de Medio Oriente tardará años en recuperarse.

    En privado, los funcionarios de estos países ya hablan de diversificar sus lealtades y de la necesidad de encontrar formas de convivir con Irán, su vecino al otro lado del mar.

    China habrá estado observando de cerca mientras Estados Unidos agotaba reservas de armamento difíciles de reemplazar y se enfrentaba a los límites de su poder.

    El acuerdo, siempre que no haya contratiempos de última hora, pone fin a una guerra que se basó en una mala interpretación por parte de Estados Unidos e Israel de la fortaleza de su enemigo en Teherán.

    Esto generará un enorme suspiro de alivio entre todos aquellos cuyas vidas se han visto trastocadas por la guerra, empezando por los civiles en la línea de fuego.

    El acuerdo reabre el estrecho de Ormuz, según afirma Trump, lo que alivia la presión sobre la economía global y sobre la vida real de cientos de millones de personas en todo el mundo que ya se encuentran en dificultades.

    Miles de personas en Medio Oriente han muerto. Hogares y negocios han sido destruidos.

    El impacto en la producción de fertilizantes, que depende de suministros transportados a través del estrecho, podría significar que personas en países pobres pasen hambre más adelante en el año, con África subsahariana especialmente en riesgo.

    Muchas embarcaciones están fondeadas mientras sale el sol en el golfo de Omán.

    Reuters
    Reabrir el estrecho de Ormuz aliviará la presión sobre la economía global y sobre la vida real de cientos de millones de personas.

    El acuerdo no es un tratado de paz.

    El texto completo, que los negociadores dicen que consta de 14 puntos en dos páginas, aún no se ha publicado. Pero, además de reabrir el estrecho, el memorando de entendimiento extiende el alto el fuego y levanta el bloqueo de la Marina estadounidense a los puertos iraníes.

    Deja los temas más espinosos para futuras negociaciones.

    Esa agenda incluirá el futuro del programa nuclear de Irán y el nivel de alivio de las sanciones que recibirá Teherán a cambio de concesiones.

    Por fin se ha trazado una línea final a la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron el 28 de febrero.

    Una mirada hacia atrás

    Retrocedamos el reloj al 27 de febrero, mientras las fuerzas estadounidenses e israelíes se preparaban para atacar, armando sus aviones, informando a sus tripulaciones y programando los objetivos para sus misiles.

    En Ginebra, Irán y Estados Unidos participaban en lo que al mundo se le dijo que eran conversaciones esenciales destinadas a controlar los planes nucleares de Irán.

    Múltiples fuentes nos han dicho a mí y a otros que los negociadores iraníes creían que estaban en un proceso serio y habían puesto sobre la mesa concesiones, además de exigencias.

    En la entrada del Golfo, el estrecho de Ormuz estaba abierto, permitiendo el paso de alrededor del 20% de las necesidades mundiales de petróleo y gas natural, así como de subproductos de la industria petroquímica que se han convertido en componentes vitales de la vida moderna, incluidos los fertilizantes agrícolas y los semiconductores.

    El memorando de entendimiento despeja el camino para que los negociadores nucleares vuelvan a reunirse y para que los barcos transiten por el estrecho.

    Ese es exactamente el punto en el que se encontraban 24 horas antes de que Estados Unidos e Israel entraran en guerra con Irán.

    En el primero de una serie de devastadores ataques sorpresa, Israel mató al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y a sus asesores más cercanos.

    Casi al mismo tiempo, un ataque estadounidense arrasó una escuela en Minab, en el sur de Irán, según han demostrado múltiples investigaciones.

    Más de 150 civiles murieron, incluidos al menos 120 niños en edad escolar, en su mayoría niñas menores de 12 años.

    Tanto Trump como el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, aparecieron en videos para anunciar el inicio de una guerra que creían que sería breve, contundente y victoriosa.

    Fue un error de cálculo asombroso.

    Sus discursos predecían la caída del régimen en Teherán. En cambio, su supervivencia ha fortalecido al régimen.

    Su peor pesadilla era un intento a gran escala de cambio de régimen por parte de Estados Unidos e Israel. Ocurrió y fracasó.

    Los hombres duros en Teherán que sobrevivieron salieron fortalecidos.

    Cambio de guardia

    Jamenei y sus asesores fueron reemplazados rápidamente, por Mojtaba Jamenei como líder supremo y por una generación más joven de comandantes, dominada por altos dirigentes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

    Están tan guiados por la ideología como la vieja guardia, pero son menos cautelosos, están dispuestos a asumir riesgos en lo que consideraban, con razón, una lucha por la supervivencia del régimen islámico en Irán.

    Llevaron hasta el límite una estrategia bien planificada de cerrar el estrecho de Ormuz y atacar a los vecinos árabes de Irán, así como a las fuerzas y bases estadounidenses, y al propio Israel.

    La retórica beligerante del secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, que afirmaba que el poder estadounidense había paralizado a las fuerzas armadas iraníes, resultó ser exagerada y falsa.

    Israel fue el socio pleno de Estados Unidos en la guerra. Pero quedó excluido de la negociación del memorando de entendimiento y observa el acuerdo con consternación.

    Los equilibrios de Netanyahu

    Netanyahu dijo el 28 de febrero que había esperado toda su vida política la oportunidad de destruir la República Islámica, a la que considera el enemigo más peligroso de Israel.

    Ahora está siendo atacado por sus oponentes políticos por poner en peligro la seguridad de Israel.

    Netanyahu tendrá que lidiar con las recriminaciones y las consecuencias hasta las elecciones generales que se avecinan rápidamente, previstas para finales de octubre.

    Un hombre está de pie frente a un edificio gravemente dañado en el centro de Nabatieh el 15 de junio de 2026.

    Abbas FAKIH / AFP via Getty Images
    El primer ministro israelí, Netanyahu, se encuentra bajo presión de los sectores de línea dura de su gabinete y de sus opositores políticos para realizar más acciones ofensivas en Líbano.

    Un posible obstáculo es la declarada determinación de Israel de seguir ocupando una amplia franja de territorio en el sur de Líbano, de la que ha expulsado a civiles y donde ha destruido miles de edificios.

    El ministro de Defensa de Israel afirmó que el país continuará su ocupación de tierras en Líbano, Siria y Gaza “indefinidamente”.

    Netanyahu está bajo presión de los sectores más duros de su gabinete y de sus oponentes políticos para realizar más acciones ofensivas en Líbano. Algunos están pidiendo la anexión del sur del país.

    Tendrá que sopesar si puede permitirse arriesgarse a causar más daño a la alianza de Israel con Estados Unidos al desafiar a Trump, quien ha estado expresando su frustración con Netanyahu en una serie de entrevistas en EE.UU.

    Un ataque aéreo israelí contra los suburbios del sur de Beirut el domingo fue un intento claro de descarrilar las negociaciones en un momento crítico.

    En cambio, parece haberlas acelerado, ya que el tiempo para dialogar parecía estar agotándose.

    ¿Será posible un acuerdo mayor?

    Ahora hay tiempo para tomar un respiro.

    Es demasiado pronto para concluir que el memorando de entendimiento pueda ampliarse hasta convertirse en un gran acuerdo entre Estados Unidos e Irán.

    Un acuerdo de ese tipo podría transformar Medio Oriente. Pero la ideología y una falta total de confianza lo convierten en un sueño lejano.

    Este ha sido un asunto lamentable para todos los involucrados.

    El pueblo iraní, a quien Trump prometió una visión de libertad el 28 de febrero, sigue estando gobernado por un régimen despiadado que en enero mató a miles de sus propios ciudadanos por protestar en las calles.

    Estados Unidos mantiene un enorme poder económico y militar.

    Pero la decisión impulsiva de Trump de ir a la guerra contra Irán parece la acción de una superpotencia que lucha por mantener su dominio en un mundo en transformación.

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  • Un avión B-52 de la Fuerza Aérea de EE.UU. se estrella poco después del despegue en California y deja 8 muertos

    Un avión B-52 de la Fuerza Aérea de EE.UU. se estrella poco después del despegue en California y deja 8 muertos

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    Ocho personas murieron este lunes después de que un bombardero B-52 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se estrellara tras despegar de la Base Aérea Edwards, en el sur de California, según informaron autoridades de la base en un comunicado.

    El incidente se produjo a las 11:20 de la mañana hora local (18:20 GMT).

    La aeronave se encontraba en una misión de prueba rutinaria antes del accidente que provocó una enorme columna de humo negro que se podía ver a kilómetros de distancia.

    “Hoy, la Base de la Fuerza Aérea Edwards vivió una terrible tragedia y perdimos a ocho grandes estadounidenses”, declaró a la prensa el coronel James Hayes, que los describió como una “tripulación mixta compuesta por militares, civiles del gobierno y contratistas gubernamentales”.

    Previamente, la base había informado que los indicios apuntaban a que el accidente “no dejó sobrevivientes”.

    Se está notificando a los familiares más cercanos de los miembros de la tripulación, y sus identidades se darán a conocer 24 horas después de dicho aviso, señaló Hayes durante una rueda de prensa este lunes por la tarde.

    La base aérea indicó que los equipos de emergencia acudieron inmediatamente al lugar.

    Hayes explicó que el accidente quedó “totalmente contenido” en la pista de la base, donde se suspendieron temporalmente las operaciones.

    El B-52 apoyaba el programa de modernización de radares de la base, señaló el coronel, y se estrelló inmediatamente después del despegue, envuelto en llamas.

    Tras examinar las imágenes iniciales, se determinó que fue “un accidente sin posibilidad de recuperación y sin sobrevivientes”, afirmó Hayes.

    Aún no se ha determinado la causa del accidente, y no se hará hasta después de una serie de investigaciones que pueden prolongarse hasta 30 días.

    Las investigaciones adicionales para analizar las causas pueden llevar más de seis meses, precisó Hayes.

    Avión insignia

    El Boeing B-52 ha sido utilizado por el ejército estadounidense desde la década de 1950. Se le conoce con el apodo de “El Buff”, que es, en parte, la abreviatura “Big Ugly Fat” (grande, feo y gordo).

    Las imágenes aéreas mostraban un paisaje carbonizado y humeante en el lugar del accidente.

    En una actualización anterior en X, la base aérea informó que “el aeródromo cerró y todos los aviones que se dirigen hacia allí están siendo desviados”.

    “Se suspendieron todos los pases de visitante no comerciales hasta nuevo aviso para permitir que la instalación se centre por completo en las operaciones de respuesta a la emergencia”.

    El B-52 es un bombardero estratégico de largo alcance que ha participado en bombardeos sobre Irán durante la última guerra de Estados Unidos e Israel contra ese país.

    Capaz de volar a una altura de hasta 50.000 pies (unos 15.000 metros, los aviones comerciales vuelan a unos 10.700 m), la carga útil de 31.750 kilogramos de este colosal bombardero puede incluir cientos de bombas convencionales y 32 misiles de crucero nucleares.

    Puede repostar en vuelo, lo que le confiere un alcance de ataque potencialmente ilimitado. Esto creó un “paraguas nuclear” para Estados Unidos durante la Guerra Fría, en la era de la destrucción mutua asegurada.

    Suelen llevar una tripulación de cinco personas: un comandante de aeronave, un piloto, un navegante de radar, un navegante y un oficial de guerra electrónica.

    Un bombardero estadounidense B-52 Stratofortress avistado en los cielos del Reino Unido en marzo

    Getty Images
    Un bombardero estadounidense B-52 avistado en los cielos del Reino Unido en marzo.

    La base Edwards se encuentra unos 160 kilómetros al norte de Los Ángeles, en el desierto de Mojave.

    El congresista Jay Obernolte, cuyo distrito incluye esa base aérea, publicó en Facebook que él y su esposa “rezan por todas las personas afectadas por el accidente del B-52 ocurrido hoy en la base Edwards, especialmente por la tripulación, sus familias y los equipos de emergencia que acudieron al lugar”.

    La congresista republicana de Míchigan Lisa McClain también fue una de las legisladoras que se pronunció sobre el accidente, dijo en X: “Mis oraciones están con todas las personas afectadas por el accidente del B-52 ocurrido esta tarde en la Base Aérea de Edwards”.

    Agradeció a los equipos de emergencia, de los que escribió que “están actuando en estos momentos”, y añadió: “Nuestros militares cargan con el peso de la defensa de esta nación cada día. Estamos con ellos”.

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  • La pesadilla política que supone para Netanyahu el acuerdo de EE.UU. con Irán

    La pesadilla política que supone para Netanyahu el acuerdo de EE.UU. con Irán

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    El acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán le plantea una pesadilla política al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, al derrumbar los tres pilares de su carrera política y dejarlo atrapado en un nuevo dilema de seguridad.

    ¿Cómo es posible que el hombre que se autoproclamó “el susurrador político de Washington”, con influencia real sobre los políticos estadounidenses, haya sido marginado de forma tan rotunda e insultado tan públicamente por su aliado clave en EE.UU.?

    ¿Cómo es posible que el hombre que convirtió el enfrentamiento con Irán en el eje central de la política de seguridad de Israel termine la guerra con un Irán, posiblemente, en una posición más fuerte?

    ¿Y cómo puede su antigua y mancillada imagen política como el “Señor de la Seguridad” de Israel sobrevivir a la exigencia de Washington y Teherán de que Israel cese los ataques contra Hezbolá en Líbano, meses antes de las elecciones generales israelíes?

    Entre la espada y la pared

    Las opciones a las que se enfrenta Netanyahu ahora no son buenas.

    El líder de la oposición, Yair Lapid, las resumió el lunes en el Parlamento como “o bien un enfrentamiento directo y destructivo con nuestro mayor aliado, o bien una rendición sumisa de los intereses israelíes”.

    La valoración, salpicada de improperios, del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según la cual Netanyahu no demostró criterio al ordenar un ataque contra Beirut el domingo, ha sido aprovechada por sus rivales políticos y por los comentaristas de los medios, pocos meses antes de las elecciones de octubre.

    Pero las reacciones de miembros del propio partido de Netanyahu, el Likud, y de ministros de extrema derecha de su coalición de gobierno, también muestran la presión a la que se enfrenta desde su propio bando —sobre todo por la exigencia de Teherán de que el alto el fuego abarque “operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano”.

    “El acuerdo de Trump no nos vincula”, escribió el lunes en las redes sociales el ministro de Seguridad Nacional de extrema derecha de Israel, Itamar Ben Gvir.

    “No somos parte de este acuerdo que no garantiza nuestra seguridad”.

    Itamar Ben Gvir, rodeado de policías israelíes, saluda con la mano a otros activistas de extrema derecha reunidos frente a la Puerta de Damasco, en la Ciudad Vieja amurallada de Jerusalén, en mayo de 2025.

    AFP via Getty Images
    El ministro de Seguridad Nacional de extrema derecha de Israel, Itamar Ben Gvir, ha rechazado el acuerdo de alto el fuego de Trump.

    “Israel seguirá protegiéndose”, me dijo el diputado del Likud Ariel Kallner, aunque no aclaró si eso significa que Israel continuará con sus ataques.

    “Haremos lo que tengamos que hacer. Y esperamos que nuestros amigos nos comprendan”, afirmó.

    “A veces hay desacuerdos entre aliados, y los aliados también deben comprender a sus aliados cuando estos se encuentran en peligro”.

    Sima Shine, exfuncionaria del Mossad y especialista en Irán, dijo: “Es difícil entender por qué los estadounidenses lo aceptaron”.

    “Al permitir que Irán decida lo que sucederá en Líbano, Estados Unidos le está dando a Irán la posibilidad de seguir apoyando a Hezbolá y de asegurarse de que Hezbolá sea un actor político importante en la escena libanesa”, añadió.

    “Israel no está contento con eso, ni el establecimiento de seguridad ni el político”.

    En declaraciones realizadas este lunes, Netanyahu afirmó que las fuerzas israelíes permanecerán en las zonas de seguridad de Líbano, Siria y Gaza “todo el tiempo que sea necesario”, y que conservan la libertad de actuar contra los ataques.

    También declaró en una rueda de prensa que no se permitirá a Irán obtener armas nucleares, con o sin acuerdo.

    Netanyahu hizo estas declaraciones después de que los medios de comunicación libaneses informaran de un ataque mortal israelí contra un auto en el sur, el primero desde que se anunciara el acuerdo de paz.

    Hezbolá afirmó que lanzó misiles y drones contra las fuerzas israelíes en respuesta.

    La seguridad ha sido la piedra angular de la oferta de Netanyahu a los votantes durante décadas. Pero ese es un mensaje cada vez más difícil de transmitir.

    Su respuesta a los devastadores ataques liderados por Hamás el 7 de octubre de 2023 fue cambiar la política de seguridad de Israel hacia un enfoque más agresivo: anticiparse a las amenazas en lugar de contenerlas.

    Cambiar Medio Oriente eliminando las amenazas a las que se enfrentaba Israel fue su solución a esa crisis.

    Pero, aunque las fuerzas israelíes han arrasado gran parte de Gaza y han matado a más de 73.000 personas, según el Ministerio de Sanidad gazatí, este grupo sigue controlando la mitad del territorio y reafirmando su poder allí.

    Mientras tanto, el plan de paz negociado por Estados Unidos y una administración para Gaza designada por Washington siguen estancados en el limbo, ocho meses después de que Israel y Hamás acordaran un alto el fuego.

    Los palestinos transportan los cuerpos de Imad Salim, también conocido como Abu Hassan, un alto mando del ala armada de Hamás, y de otras personas durante un cortejo fúnebre celebrado el mes pasado en la ciudad de Gaza. Los hombres vestidos de negro señalan al cielo, mientras que otros agitan banderas verdes.

    AFP via Getty Images
    Hamás sigue controlando la mitad de Gaza.

    Una estrategia al límite

    El nuevo enfoque de Netanyahu en materia de seguridad ha llevado a las fuerzas israelíes a ocupar amplias zonas de Gaza, Líbano y Siria.

    Esta medida cuenta con el apoyo de muchos israelíes y es poco probable que termine antes de las elecciones, pero también está llevando al límite los recursos militares y los reservistas de Israel, sin que se vislumbre una salida diplomática clara.

    Las repetidas rondas de conflicto con Hezbolá y el régimen iraní no han eliminado a los principales enemigos de Israel, sino que han dejado a Teherán en manos de líderes más radicales, con menos temor al poderío estadounidense-israelí y mayor influencia a través del estrecho de Ormuz.

    Ahora, el archienemigo de Israel parece ser quien ejerce influencia sobre su principal aliado.

    “El fracaso de Israel exige una reevaluación de su estrategia hacia Teherán. El país debe formular prioridades más realistas y moderadas”, según Danny Citrinowicz, investigador sobre Irán en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS, por sus siglas en inglés).

    “Cualquier movimiento militar israelí que se perciba en Washington como un intento de sabotear el acuerdo se enfrentará previsiblemente a una dura respuesta de EE.UU.”, afirmó en un artículo para el diario Israel Hayom.

    “A diferencia de lo que ocurría durante la administración Obama, cuando Benjamin Netanyahu podía intentar eludir a la Casa Blanca movilizando el apoyo del Congreso y de la opinión pública estadounidense, esas opciones apenas existen en este momento”.

    El argumento con el que Netanyahu se ha dirigido a los votantes israelíes ha sido durante mucho tiempo que sus políticas y su habilidad política constituyen la mejor protección frente a las amenazas regionales; esa promesa parece quedar cada vez más desfasada por los acontecimientos.

    Un cambio de régimen en Irán podría haber rescatado su imagen política y su discurso electoral.

    En cambio, su nuevo enfoque en materia de seguridad le ha dejado ante la disyuntiva de elegir entre la confrontación o la rendición, no frente a un enemigo, sino frente a un aliado.

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  • ¿El yogur helado es más saludable que el helado?

    ¿El yogur helado es más saludable que el helado?

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    P: Consumo yogur helado con regularidad, asumiendo que es más saludable que el helado. ¿Lo es?

    Desde que el yogur helado se popularizó en la década de 1970, se ha promocionado como una alternativa más saludable al helado. En los anuncios de TCBY de la década de 1990, se decía que su versión baja en calorías y sin grasa ofrecía “todo el placer, sin ningún remordimiento”. Hoy en día, algunas tiendas de yogur griego promocionan los beneficios probióticos que favorecen la salud intestinal.

    Tras varios años de ventas bajas, el yogur helado está resurgiendo. En el último año, se estima que han abierto 129 nuevas tiendas de yogur helado en Estados Unidos, lo que supone un aumento de alrededor del 50 por ciento con respecto al año anterior, según la Asociación Internacional de Yogur Helado.

    En videos en las redes sociales, se ve a la gente haciendo filas excepcionalmente largas para comprar este postre en tiendas de la ciudad de Nueva York, Miami y Los Ángeles, o compartiendo recetas caseras.

    ¿Es el yogur helado realmente superior al helado en cuanto a valor nutricional? ¿O se trata solo de una estrategia de mercadeo? Le pedimos a expertos en nutrición que nos dieran su opinión.

    ¿Qué contiene el yogur helado?

    A diferencia del helado –que, según la ley federal, debe contener al menos un 10 por ciento de grasa y estar elaborado con ingredientes lácteos pasteurizados como la leche o la crema–, el contenido del yogur helado puede variar ampliamente, dijo Scott A. Rankin, profesor de ciencia de los alimentos en la Universidad de Wisconsin-Madison.

    El yogur helado suele contener entre un tres y un cuatro por ciento de grasa (o menos en las versiones descremadas o bajas en grasa), dijo Rankin, y se elabora con al menos un producto lácteo fermentado, como el yogur o la leche cultivada, junto con azúcar y saborizantes. La leche fermentada contiene microbios vivos, que convierten el azúcar en ácido láctico, lo que le da ese sabor ácido característico, dijo Chris Loss, profesor de ciencia de los alimentos en Cornell.

    Al igual que gran parte del helado en Estados Unidos, la mayoría del yogur helado que se vende en tiendas y comercios es ultraprocesado. A menudo incluye edulcorantes (como el jarabe de maíz o la dextrosa), así como estabilizadores y emulsionantes (como el carragenano, la goma guar o la goma xantana) que ayudan a proporcionar una textura suave y evitan la formación de cristales de hielo, dijo Rankin.

    En general, los alimentos ultraprocesados se han relacionado con un mayor riesgo de obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otras afecciones de salud.

    ¿Qué dicen las investigaciones?

    No hay estudios rigurosos que hayan examinado las diferencias para la salud entre estos postres, pero sus perfiles nutricionales ofrecen algunas pistas.

    El yogur helado suele tener menos calorías y menos grasas saturadas que el helado, dijo Michelle Routhenstein, una dietista de la ciudad de Nueva York. Pero a veces también contiene más azúcares añadidos para equilibrar la acidez del yogur, dijo Loss.

    Un yogur helado pequeño original de Pinkberry, por ejemplo, tiene 30 calorías menos y cinco gramos más de azúcares añadidos que una porción de tamaño similar de helado de vainilla francesa de Breyers. El yogur helado tampoco tiene grasas saturadas, en comparación con los seis gramos del helado.

    Cuando se consumen en exceso, las grasas saturadas pueden elevar los niveles de LDL (o colesterol “malo”) en la sangre, lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

    Dicho esto, ambos dulces suelen tener un alto contenido de azúcares añadidos que, con el tiempo, pueden aumentar el riesgo de diabetes tipo 2, obesidad, enfermedades cardíacas y otros problemas de salud.

    Aunque el yogur helado tiene un poco menos de calorías que el helado, la mayoría de las personas le agregan ingredientes y toppings que fácilmente contrarrestan esa diferencia, dijo Julie Stefanski, una dietista de York, Pensilvania.

    Muchas marcas de yogur helado incluyen cultivos vivos, entre ellos bacterias beneficiosas, en la lista de sus ingredientes. Algunas investigaciones limitadas han descubierto que comer yogur u otros productos lácteos fermentados que contienen estos cultivos puede aportar beneficios para la salud intestinal, como la reducción del dolor de estómago, los gases y el estreñimiento, pero se desconoce si esos beneficios se aplican al yogur helado, dijo Maria Marco, profesora de ciencia de los alimentos en la Universidad de California, Davis.

    Dado que el yogur helado no está estrictamente regulado, es difícil saber cuántos cultivos vivos contiene un producto determinado, agregó. El sello de “cultivos vivos y activos” de la Asociación Internacional de Productos Lácteos puede ayudar a verificar que ciertos productos comprados en tiendas o yogurterías contengan niveles significativos, dijo Marco.

    ¿Cuál es el veredicto?

    Cuando se consumen con moderación, tanto el yogur helado como el helado pueden formar parte de una dieta saludable, dijo Routhenstein. Uno no es necesariamente mejor para la salud que el otro, y ninguno de los dos se considera un alimento saludable, señaló. Pero, añadió, si lo que buscas son los beneficios nutricionales del yogur, el yogur natural es la mejor opción.

    La cantidad que se consuma y si se le añaden ingredientes adicionales –como trocitos de brownie o migas de galleta, por ejemplo– probablemente sean más importantes para la salud que el postre que se elija, dijo Stefanski.

    También está bien comer yogur helado (o cualquier otro postre) por razones ajenas a la salud, como el disfrute, el consuelo o razones culturales, afirmó Rankin.

    Optar por la opción más saludable a veces también resulta contraproducente, dijo Routhenstein. Si tienes antojo de helado pero comes yogur helado en su lugar, dijo, puedes terminar sintiéndote insatisfecho y queriendo más. “Úsalo como un capricho y elige lo que te satisfaga”, dijo.

    Alice Callahan es reportera del Times, donde cubre nutrición y salud. Tiene un doctorado en nutrición de la Universidad de California, campus Davis.

  • Los aficionados de Cabo Verde celebran el empate contra España en la Copa Mundial

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    Cabo Verde, una pequeña nación insular, es uno de los países más pequeños que han clasificado para un Mundial. Los fanáticos festejaron que el equipo resistiera ante uno de los favoritos del torneo.

    España era la gran potencia, que se enfrentaba el lunes a su primer partido del Mundial de 2026, y figuraba como una de las favoritas para ganar todo el torneo.

    Cabo Verde, una pequeña nación insular frente a la costa de África Occidental que en su día formó parte del imperio portugués, era un clasificado inesperado que disputaba su primer partido en un Mundial.

    El partido terminó en empate, 0-0.

    Para los aficionados de Cabo Verde, eso ya era una victoria en sí misma.

    “¡Hemos llegado! ¡Hemos llegado!”, dijo Alex Depina, quien viajó desde Fort Lauderdale, Florida, para ver el partido en Atlanta y tenía planes de asistir a los partidos restantes de la fase de grupos del equipo en Miami el domingo y en Houston el 26 de junio. “El mundo no nos conocía, pero ahora nos va a conocer”.

    Cabo Verde es un archipiélago de 10 pequeñas islas y unos 500.000 habitantes situado a unos 560 kilómetros de la costa de Senegal, en el océano Atlántico. Es una de las naciones más pequeñas, tanto en superficie como en población, que se ha clasificado jamás para el Mundial.

    Para los fanáticos que estaban en Atlanta el lunes, el simple hecho de llegar al partido y enfrentarse a uno de los equipos mejor clasificados del mundo ya parecía un momento histórico. Al final, acabaron haciendo más historia de la que esperaban.

    “¡Que nos enfrentáramos al número 2!”, dijo Adilson Cardoso, quien vive en Atlanta y cuyos padres son de Cabo Verde, refiriéndose a la clasificación de España al inicio del torneo. “¡Todo el mundo tiene que estar pendiente de nosotros!”

    A medida que el estadio de Atlanta se iba vaciando, muchos fanáticos de Cabo Verde se quedaron en las gradas, ondeando pancartas azules, rojas y blancas y envolviéndose en la bandera del país. Saltaban, vitoreaban y se secaban las lágrimas de los ojos.

    Dilvia Teixeira se sintió de repente mucho más segura sobre las perspectivas del equipo: habían plantado cara a España, dijo. No se sabe de lo que es capaz el equipo.

    “¡Van a ganar!”, dijo, pronosticando con valentía que el trofeo de oro de la Copa del Mundo volaría con el equipo de vuelta a Cabo Verde.

    Rick Rojas es el jefe de la oficina de Atlanta del Times, donde dirige la cobertura del sur de Estados Unidos.

  • El descontento en torno al acuerdo marco entre EE. UU. e Irán crece en Israel

    El descontento en torno al acuerdo marco entre EE. UU. e Irán crece en Israel

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    Israelíes de todo el espectro político dijeron que el acuerdo parece dejar sin resolver las amenazas fundamentales a la seguridad israelí que plantea Irán.

    El domingo, el titular principal del Yediot Aharonot, un popular diario hebreo, resumía en dos palabras el sentimiento predominante en Israel sobre el incipiente acuerdo de alto al fuego del presidente Donald Trump con Irán: “Mal acuerdo”.

    Israel libró dos guerras contra Irán el año pasado, la más reciente es la campaña lanzada a finales de febrero junto con las fuerzas estadounidenses. Ahora, Israel, que no había participado en las negociaciones del gobierno de Trump con Irán, queda excluido de la paz.

    Incluso antes del anuncio del domingo de que se había alcanzado un acuerdo de alto al fuego, los detalles que habían salido a la luz en los medios de comunicación provocaron una avalancha de críticas y expresiones de descontento por parte de israelíes de todo el espectro político del país.

    Funcionarios estadounidenses e iraníes han dicho que, en virtud de un “memorando de entendimiento” inicial, Irán reabriría el estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial para la economía mundial, y Estados Unidos levantaría su bloqueo sobre los puertos iraníes. El alto al fuego que ambas partes acordaron en abril se prorrogaría por 60 días. Durante ese periodo, ambas partes se comprometerían a mantener negociaciones detalladas sobre el programa nuclear iraní y sobre el levantamiento de las sanciones estadounidenses contra Irán.

    Eso quedaría muy lejos de los objetivos que Israel se fijó al inicio de las dos guerras.

    Al principio, el primer ministro Benjamín Netanyahu declaró que el objetivo era “eliminar las amenazas existenciales” para Israel. Eso significaba destruir cualquier amenaza nuclear de Irán y su programa de misiles balísticos, dijo, así como “crear las condiciones” para que el pueblo iraní derrocara al gobierno.

    Los israelíes también han exigido que Teherán deje de apoyar a sus fuerzas aliadas hostiles a Israel, como Hizbulá en Líbano y los hutíes en Yemen, así como a Hamás en Gaza.

    A los expertos israelíes les alarmó que no se mencionaran en absoluto elementos clave para Israel.

    “Pase lo que pase, el presidente Trump declarará la victoria, una victoria total”, dijo Jacob Nagel, exasesor interino de seguridad nacional de Netanyahu.

    “Es muy fácil decir qué temas” se tratarán en futuras negociaciones, dijo Nagel a los periodistas el domingo en una rueda de prensa por video. Pero, según él, los misiles balísticos de Irán y su apoyo a grupos aliados en la región ni siquiera aparecen como temas en los detalles que circulan públicamente.

    Los opositores de Netanyahu, en sus comentarios antes del anuncio del alto al fuego, se mostraron menos indulgentes.

    “Una catástrofe desde la perspectiva de Israel”, escribió el domingo Avigdor Liberman, exministro de Defensa israelí y político de derecha, en una publicación en las redes sociales. Quien antes fuera un aliado de Netanyahu, y ahora es un crítico acérrimo.

    Yair Lapid, el líder centrista de la oposición parlamentaria israelí y exministro del gobierno, dijo que esperaba que las noticias sobre el acuerdo con Irán no fueran ciertas. “Pero si lo son”, dijo en un comunicado, “este es uno de los fracasos más impactantes de la política exterior y de seguridad de Israel”.

    Los responsables actuales del gobierno israelí dijeron muy poco, al parecer por miedo a molestar a Trump.

    Netanyahu emitió un comunicado el viernes en el que decía: “Mientras yo sea primer ministro de Israel, Irán no tendrá armas nucleares. El presidente Trump y yo estamos totalmente de acuerdo en esta cuestión”. Su comunicado omitió mencionar los misiles balísticos o las fuerzas aliadas.

    Una persona israelí que había sido informada sobre el acuerdo con Irán, y quien pidió permanecer en el anonimato para hablar de diplomacia, enumeró los principales problemas de Israel con la propuesta:

    • No hay respuestas claras sobre qué hacer con las reservas de uranio enriquecido de Irán, y las restricciones al programa nuclear iraní son insuficientes, ya que el acuerdo parece depender de la buena voluntad de Irán.

    • En lugar de crear las condiciones para el colapso del gobierno iraní, el acuerdo permitiría que los fondos volvieran a fluir hacia sus arcas.

    • El acuerdo no establece ningún mecanismo claro para obligar a Irán a detener su apoyo a sus fuerzas aliadas. Sin embargo, implicaría la suspensión de la campaña israelí contra Hizbulá, el grupo militante al que combate en el Líbano.

    La última ronda de combates en Líbano estalló después de que Hizbulá disparara contra Israel días después de que comenzara la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero. Irán ha insistido en que cualquier acuerdo de paz más amplio se extienda al conflicto en el Líbano.

    Israel ha tratado de evitar cualquier vínculo directo entre un acuerdo con Irán y su campaña militar contra Hizbulá, y ha señalado que los militantes están a las puertas de su país, pero su influencia parece haber sido limitada.

    Ante la proximidad de las elecciones nacionales israelíes a finales de octubre, Netanyahu se encuentra bajo una intensa presión, tanto dentro de su coalición gobernante como por parte de críticos externos, para que no acate las imposiciones de Trump. Se ha mostrado reacio a oponerse a Trump de manera pública, sobre todo porque ha defendido su estrecha relación como una de sus principales credenciales políticas.

    Isabel Kershner, corresponsal del Times en Jerusalén, ha estado informando sobre la política israelí y palestina desde 1990.

  • ¿Quiénes ganan y quiénes pierden con las polémicas pausas de hidratación de los partidos del Mundial?

    ¿Quiénes ganan y quiénes pierden con las polémicas pausas de hidratación de los partidos del Mundial?

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    El suizo Michel Aebischer durante una pausa de hidratación en el Mundial.

    Reuters
    Muchos de los partidos del Mundial 2026 se están disputando bajo un calor extremo.

    Se ha vuelto una escena habitual en los partidos del Mundial.

    El árbitro hace sonar el silbato para detener el juego en el minuto 22 de cada parte, para permitir que los jugadores se hidraten.

    La pausa obligatoria de tres minutos para beber, presente en los 104 partidos, se ha introducido para ayudar a los jugadores a hacer frente al calor sofocante y a los altos niveles de humedad en México, Canadá y Estados Unidos, los países organizadores del torneo.

    Pero no todo el mundo está de acuerdo.

    Algunos han calificado estas pausas como interrupciones comerciales destinadas a satisfacer a las cadenas estadounidenses.

    Las pausas de hidratación incluso se aplican en estadios con techo retráctil y control climático en el interior.

    Preguntado por estas interrupciones en cada parte de todos los partidos, Mauricio Pochettino, seleccionador de Estados Unidos, dijo: “No me gustan. Solo me gustan cuando las condiciones son extremas.

    “Pero cuando las condiciones son buenas, no hacen falta”.

    ¿Quiénes salen ganando y quiénes perdiendo con las pausas de hidratación en el Mundial? ¿Y cómo han influido en los primeros partidos?

    Los jugadores brasileños reciben instrucciones en torno a su entrenador, Carlo Ancelotti.

    Getty Images
    Brasil logró el empate ante Marruecos poco después de que el seleccionador Carlo Ancelotti hiciera indicaciones tácticas a sus jugadores durante la pausa.

    “¿Pausas de hidratación? Yo las llamo roturas de inercia”

    Cuando los jugadores de Brasil se detuvieron a hidratarse a mitad del primer tiempo en el estadio New Jersey New York el sábado, perdían con justicia 1-0 ante Marruecos tras un comienzo deslucido.

    Seis minutos después de que se reanudara el juego, ya habían empatado.

    Sí, todo se debió a un momento de brillantez individual de Vinicius Jr., que recortó hacia dentro con la pierna derecha antes de enviar un potente disparo a la escuadra.

    Pero, como reconoció después el técnico de Brasil, Carlo Ancelotti, la pausa de hidratación le permitió dar nuevas instrucciones a sus jugadores y ajustar el sistema.

    Tras verse superada hasta entonces, la selección cinco veces campeona del mundo recuperó de repente el impulso.

    “Puedes explicar un problema a los jugadores”, declaró el entrenador italiano tras el partido, al ser preguntado por los beneficios de estas pausas.

    “[Puedes] hacer un ajuste táctico que puede resultar muy útil.”

    Si las pausas de hidratación tienen como objetivo proteger el bienestar de los jugadores, ¿deberían los entrenadores poder dar nuevas instrucciones?

    La seleccionadora de Estados Unidos, Emma Hayes, explicó a ITV Sport que detener el juego para una pausa rompe el impulso del equipo que domina.

    “Favorece al equipo que pierde el impulso, por eso las llamo roturas de inercia”, afirmó.

    “Cuando estás dominando no la quieres; cuando vas perdiendo, sí.

    “A veces ni siquiera se trata de dar instrucciones durante la pausa de hidratación. Se trata de beber y de tranquilizar a los jugadores. A veces no hacer nada también puede considerarse una forma de entrenamiento.

    “Es una pena. Puedo entenderlo en zonas muy calurosas del país, pero parece algo que ha venido para quedarse”.

    Al igual que Brasil, Canadá también empató poco después de una pausa de hidratación —en este caso en la segunda parte— cuando el suplente Cyle Larin igualó el gol inicial de Bosnia-Herzegovina el viernes.

    Escocia marcó el único gol del partido en su victoria ante Haití poco después de una pausa, mientras que Australia logró el primer tanto en circunstancias similares en un triunfo por 2-0 frente a Turquía.

    Juan Mata, campeón del mundo con España en 2010, afirmó que no le habría gustado una pausa de tres minutos en cada parte cuando jugaba.

    “Como jugador, no me parece algo positivo”, dijo a ITV Sport.

    “Cuando vas perdiendo quieres marcar, y cuando vas ganando quieres mantener el balón. Creo que rompen el ritmo del juego.”, dijo el español.

    El seleccionador marroquí, Mohamed Ouahbi, le habla a Neil el Aynaoui durante una pausa de hidratación en su partido contra Brasil.

    Getty Images
    El seleccionador marroquí, Mohamed Ouahbi, le habla a Neil el Aynaoui durante una pausa de hidratación en su partido contra Brasil.

    “Otra forma de meter publicidad”

    Entonces, ¿quiénes salen perdiendo, además de los aficionados que han pagado precios altos por entradas para ver un fútbol fluido y entretenido, solo para que el juego se detenga en cada parte?

    Pues bien, Curazao, debutante en un Mundial, vivía un momento soñado tras empatar 1-1 contra Alemania poco antes de la pausa para beber de la primera parte en Houston el domingo.

    Sin embargo, el país más pequeño que ha participado en un Mundial, tanto en tamaño como en población, no volvió a ser el mismo tras la reanudación del juego y perdió por 7-1 después de que la pausa permitiera a los alemanes reagruparse.

    La República Checa dominaba durante la primera parte contra Corea del Sur, pero la pausa de hidratación puso fin de forma abrupta a ese tramo de presión y, tras la reanudación, perdió el impulso.

    A pesar de adelantarse en el marcador, acabó perdiendo el partido por 2-1.

    Mientras tanto, Países Bajos ganaba 2-1 a Japón antes de la pausa de hidratación de la segunda parte en Arlington, Texas, el domingo. No logró mantener la ventaja y empató 2-2.

    Por supuesto, las pausas de hidratación no siempre explican estos cambios de ritmo.

    Pero, a medida que avance el torneo, quedará más claro si estas interrupciones se convierten en un factor determinante.

    El exdelantero del Arsenal y de Inglaterra Ian Wright dejó clara su postura sobre estas pausas.

    “Creo que desde el punto de vista estadounidense son simplemente otra forma de meter publicidad”, afirmó.

    La cadena estadounidense Fox alargó los anuncios durante una pausa de hidratación en el partido inaugural del torneo entre México y Sudáfrica.

    “Han utilizado el argumento de que es por los jugadores, pero para mí no es así”, añadió Wright.

    Aunque estas pausas tienen detractores, otros consideran que son una medida positiva.

    “Siempre me interesa la salud de mis jugadores. Creo que es una medida acertada: una pausa, refrescarse y continuar”, dijo el seleccionador de España, Luis de la Fuente, antes del partido inaugural de su equipo contra Cabo Verde este lunes.

    Ese encuentro se jugaba en Atlanta, en un estadio con techo retráctil y control de temperatura.

    “Mañana habrá temperaturas frescas en el estadio”, añadió De la Fuente el domingo.

    “Durante la semana hemos visto temperaturas muy altas. Es muy difícil soportarlas durante tanto tiempo cuando se trabaja.

    “En mi opinión, lo mejor es beber mucha agua, hacer una pausa, dejarles respirar unos segundos.

    “No hará tanto calor [el lunes], pero necesitamos darles la oportunidad de respirar y luego uno o dos minutos para dar algunas indicaciones”.

    El internacional de Países Bajos Virgil van Dijk dijo que “ir a los comerciales cada vez no es algo que me guste”.

    “Para los espectadores neutrales, tampoco es genial”, añadió el defensa del Liverpool.

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    BBC

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  • Trump disipa la guerra que él mismo inició sin cumplir todos sus objetivos

    Trump disipa la guerra que él mismo inició sin cumplir todos sus objetivos

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    A pesar de las fanfarrias con los que Trump anunció el acuerdo preliminar de paz, aún no ha logrado las metas fundamentales que él mismo estableció para iniciar la guerra en Irán.

    Casi inmediatamente después de cerrar el acuerdo con Irán, el presidente Donald Trump parecía ansioso por celebrar su victoria.

    Anunció a bombo y platillo que el acuerdo abriría el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el suministro energético mundial cuyo tráfico marítimo paralizado ha sacudido la economía global. Le dijo a The New York Times que sus esfuerzos habían salvado a Israel de la extinción nuclear y habían hecho que Medio Oriente fuera más seguro. Todo ello le dio una victoria clave mientras viajaba a Francia para la cumbre del Grupo de los Siete, donde se reunirá con líderes europeos que han criticado su forma de abordar la guerra.

    A pesar de las grandilocuentes afirmaciones de Trump, el acuerdo aún no ha logrado los objetivos fundamentales que él mismo estableció hace tres meses para iniciar la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

    Por aquel entonces, Trump dijo que Estados Unidos pretendía “aniquilar” la capacidad militar de Irán, acabar con sus ambiciones nucleares, derrocar a su liderazgo teocrático y liberar a su pueblo, al que animó a tomar el control de su gobierno una vez cesaran los combates. Apenas una semana después de que comenzaran los ataques, afirmó que Irán solo podía llegar a un acuerdo mediante una “rendición incondicional“.

    Trump declaró públicamente la victoria el domingo basándose principalmente en haber resuelto un problema que él mismo había creado, al calcular mal la capacidad de Irán para bloquear el estrecho de Ormuz. Trump afirmó en Truth Social que había autorizado la apertura sin restricciones de esta vía marítima crucial, lo que esencialmente restablecería el statu quo anterior a la guerra, y celebró que los mercados energéticos mundiales se recuperarían.

    “Barcos del mundo, arranquen motores”, escribió. “¡Que fluya el petróleo!”.

    El acuerdo marco más reciente, que aún no se ha hecho público y se espera que se firme en Ginebra el viernes, es la culminación de tres meses en los que Trump ha lanzado una vertiginosa sucesión de mensajes contradictorios.

    Dijo que el programa nuclear de Irán había sido “aniquilado” en los ataques estadounidenses del año pasado, pero también dijo que la guerra era necesaria para impedir que los iraníes obtuvieran un arma nuclear.

    Trump dijo que el programa nuclear de Irán suponía una amenaza no solo para los aliados, sino también para los soldados estadounidenses en el extranjero y para los estadounidenses de a pie. Dejó claro que el final de la guerra dependería de una condición: “Siempre ha sido la política de Estados Unidos, y en particular de mi gobierno, que este régimen terrorista nunca pueda tener un arma nuclear”, dijo. “Lo diré otra vez. Nunca podrán tener un arma nuclear”.

    Incluso el sábado, cuando anunció que al día siguiente se firmaría un acuerdo, afirmó que los líderes iraníes “ya no quieren un arma nuclear, ni la tendrán, ya sea mediante compra, desarrollo o cualquier otra forma de adquisición”.

    Pero el acuerdo deja esa cuestión sin resolver durante al menos otros 60 días, cuando se espera que ambas partes negocien sobre temas nucleares.

    Trump no presentó el acuerdo como una solución a la amenaza nuclear. En cambio, se enfocó en Medio Oriente y en su legado.

    “Este Gran Acuerdo traerá Paz y Seguridad a toda la Región”, escribió en una publicación en las redes sociales. “Muchos presidentes han intentado hacer las Paces con Irán, y todos han fracasado antes que yo”.

    Trump también ha enviado mensajes contradictorios sobre hasta dónde estaría dispuesto a llegar para conseguir un acuerdo nuclear con Irán. Ha pasado de amenazar con arrasar la civilización del país a decir que no tenía prisa por eliminar sus reservas restantes de uranio enriquecido.

    Al inicio de la guerra, Trump afirmó inicialmente que Estados Unidos lograría sus objetivos en “cuatro o cinco semanas”. Comparó repetidamente la guerra en Irán con su rápida operación militar en Venezuela, en la que capturaron al líder, pero gran parte del resto del gobierno permaneció en su sitio, dispuesto a colaborar con Estados Unidos.

    En cambio, esta guerra se prolongó durante meses, y causó la muerte de miles de civiles iraníes y de 13 militares estadounidenses. En lugar de doblegarse ante Estados Unidos, los nuevos dirigentes iraníes se han envalentonado, pues constantemente resisten la presión militar y diplomática para persistir en su objetivo de impulsar un programa nuclear.

    En las negociaciones con el yerno de Trump, Jared Kushner, y el enviado especial, Steve Witkoff, los iraníes se han mantenido firmes en no renunciar al derecho a enriquecer uranio.

    “En cuanto a las cuestiones nucleares, realmente no hay acuerdo”, dijo en una declaración en X Daniel B. Shapiro, exembajador de Estados Unidos en Israel. “Irán sabe cómo alargar esas negociaciones e intentar sacar concesiones por el camino”.

    Añadió que Estados Unidos parece estar ahora pagando por la reapertura del estrecho de Ormuz al plantearse levantar las sanciones impuestas a Irán. El gobierno de Trump dijo que Irán no obtendrá ningún alivio de las sanciones ni la liberación de sus activos financieros congelados hasta que cumpla sus compromisos.

    El acuerdo marco sí ofrece una vía hacia una posible paz y un alivio económico. Y el lunes, tanto los líderes mundiales como los mercados globales se mostraron optimistas.

    El canciller alemán Friedrich Merz, quien anteriormente había dicho que Estados Unidos “no tenía estrategia” y estaba siendo “humillado” por Irán en la guerra, felicitó a ambas partes por el avance diplomático, y lo calificó de paso potencial hacia “una economía global revitalizada y un Medio Oriente más seguro”.

    Pero se trataba de un optimismo cauteloso, dadas todas las incertidumbres. Es fundamental que la capacidad nuclear de Irán se negocie a fondo durante los próximos dos meses de conversaciones, lo que plantea dudas sobre si se logrará una paz duradera.

    Podrían surgir muchos obstáculos en el camino. En particular, Israel, socio en la guerra pero no en el marco de paz, se ha mostrado poco entusiasta con el acuerdo. El propio Trump dijo en la entrevista con el Times que estaba dispuesto a reanudar los ataques militares contra Teherán si Irán no lograba alcanzar un acuerdo nuclear definitivo con Estados Unidos.

    Algunos de los aliados de Trump parecían preocupados por los aspectos inconclusos de las negociaciones. El senador Lindsey Graham, republicano por Carolina del Sur, quien lleva mucho tiempo apoyando la acción militar contra Irán, dijo que le “preocupaba un poco que la visión de Irán sobre el acuerdo pareciera diferente de lo que afirma el equipo negociador estadounidense”.

    “Seguiré de cerca las negociaciones posteriores sobre el programa nuclear de Irán y otros asuntos”, dijo Graham. Añadió que el vicepresidente JD Vance, a quien describió como el “arquitecto del acuerdo”, debería asegurarse de que el convenio final se presente al Congreso.

    En una entrevista con CNBC el lunes, Vance dijo que el marco daba al gobierno “poder de negociación”, aunque quedaban “detalles por resolver”, entre ellos el del uranio enriquecido.

    A medida que avanzaban las negociaciones durante el fin de semana, Trump publicó en las redes sociales una extensa crítica al acuerdo anterior alcanzado con Irán por el presidente Barack Obama, en la que afirmaba que el que él estaba preparando sería mejor.

    Shapiro, quien también es investigador en el instituto de investigación The Atlantic Council, dijo en las redes sociales que Trump parecía enfocado en comparar su acuerdo con el de Obama de forma que le favoreciera, pero que Estados Unidos estaba lejos de poder llegar a tal conclusión.

    “Es posible que nunca se llegue a ningún acuerdo”, dijo Shapiro, “y es muy probable que, si se llega a uno, sea peor de lo que podríamos haber conseguido por la vía diplomática antes de la guerra”.

    Erica L. Green es corresponsal en la Casa Blanca y cubre al presidente Donald Trump y su gestión.

    Zolan Kanno-Youngs es corresponsal de la Casa Blanca para el Times, y cubre al presidente Donald Trump y su gobierno.

  • El hijo de la princesa de Noruega es condenado de violación

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    Un tribunal en Oslo declaró a Marius Borg Hoiby culpable de dos cargos de violación y otros delitos.

    Un tribunal noruego declaró el lunes a Marius Borg Hoiby, el hijo mayor de la princesa heredera consorte de Noruega e hijastro del heredero al trono, culpable de violación y violencia doméstica, en un caso que ha suscitado gran interés en toda Europa.

    Hoiby, de 29 años, también fue condenado por cargos que incluyen grabar a personas sin su consentimiento y amenazas violentas. Hoiby, quien no es integrante de la casa real de Noruega, fue sentenciado a cuatro años de prisión, dijo un juez.

    Hoiby negó algunas de las acusaciones de la fiscalía, aunque se declaró culpable de otros cargos, como agresión, acoso y daños dolosos a la propiedad. También admitió haber transportado más de tres kilos de cannabis y haber incumplido una orden de alejamiento.

    El tribunal, en Oslo, declaró a Hoiby culpable de dos cargos de violación y lo absolvió de otros dos cargos del mismo delito. Aun así, el tribunal le ordenó pagar una indemnización por daños y perjuicios a las cuatro mujeres que lo acusaron de violación, por un total de casi 61.000 dólares. También fue absuelto de dos cargos por incumplir una orden de alejamiento.

    Los abogados de una de las mujeres, quien acusó a Hoiby de violarla en un hotel en Oslo, dijeron que revisarían la sentencia después de que fue absuelto de ese cargo.

    “Está decepcionada con el resultado, pero es posible que el caso aún no haya concluido definitivamente”, dijo el despacho Elden Attorneys en un comunicado.

    Otras dos víctimas representadas por el mismo bufete, entre ellas la exnovia de Hoiby, Nora Haukland, dijeron en un comunicado que se sentían aliviadas de que el juicio hubiera llegado a su fin.

    Los abogados de Hoiby dijeron que él apelaría las condenas por violación y algunas de las condenas por violencia doméstica.

    El juicio, que comenzó en febrero, acaparó la atención de los medios en Noruega y atrajo un escrutinio internacional poco habitual hacia el sistema judicial del país. Los fiscales estaban ansiosos por demostrar que Hoiby, hijastro del futuro rey, el príncipe heredero Haakon, sería juzgado como un ciudadano de a pie. Sturla Henriksbo, uno de los fiscales del caso, dijo que la condena de Hoiby “demuestra precisamente que la ley es igual para todos”.

    “No te sales con la tuya solo por ser pariente de alguien de la familia real”, dijo Henriksbo en una entrevista.

    La familia real se mantuvo al margen del proceso judicial y emitió comunicados públicos en los que expresaba su solidaridad con las víctimas. Después del veredicto, un vocero de la familia real dijo: “El caso ha sido resuelto por el tribunal, y la Casa Real no tiene comentarios sobre el resultado”.

    Hoiby no ostenta ningún título ni posee funciones oficiales, pero su parentesco con la Casa Real lo convirtió en una figura pública. Tenía 4 años cuando su madre se casó con un integrante de la familia real, y a menudo aparecía en fotos con ellos en diversos eventos.

    Ole-Jorgen Schulsrud-Hansen, historiador de la familia real noruega, dijo que a Hoiby se le había tratado “ni mejor ni peor de lo que se habría tratado a cualquier otra persona en el sistema judicial”.

    “Es en los casos extremos cuando se ponen a prueba los principios”, añadió. “Y ahora se han puesto a prueba”.

    El proceso se produjo tras años de escándalos en la prensa sensacionalista y acusaciones sobre el comportamiento de Hoiby, especialmente hacia las mujeres.

    Además, se desarrolló en un momento de crisis para la familia real noruega, ya que su madre, la princesa heredera consorte Mette-Marit, se vio sometida a presión por sus vínculos pasados con el delincuente sexual condenado Jeffrey Epstein. La princesa, quien fue diagnosticada con fibrosis pulmonar en 2018, fue incluida este mes en la lista de espera para un trasplante de pulmón.

    La semana pasada, un tribunal de apelación rechazó la solicitud de Hoiby de salir en libertad para acompañar a su madre, pues la enfermedad de esta había empeorado. Ha permanecido bajo custodia policial desde su detención en febrero en relación con acusaciones de agresión en otro caso y de incumplir una orden de alejamiento.

    “Está desesperado por salir y ver a su mamá”, dijo el lunes Ellen Holager Andenaes, abogada de Hoiby, y añadió que su despacho solicitaría al tribunal su puesta en libertad a la espera del resultado de su apelación.

    El juicio más reciente se enfocó en acusaciones de violación entre 2018 y 2024, denuncias de violencia y amenazas contra una expareja entre 2022 y 2023, y acusaciones de violencia hacia una pareja posterior.

    Partes del juicio se celebraron a puerta cerrada, pero los testimonios en audiencia pública se enfocaron en las relaciones inestables de Hoiby y en las denuncias de sus reacciones violentas.

    Las mujeres que testificaron en su contra describieron múltiples casos de violencia física y verbal. Haukland, su exnovia, dijo que algunos de esos incidentes habían tenido lugar en una residencia real donde Hoiby vivía con ella, según informaron los medios nacionales de Noruega. Hoiby declaró ante el tribunal, según informaron los medios, que llevaba mucho tiempo luchando contra la ira y que había buscado ayuda.

    En referencia a cómo se juzgó el caso, Katrine Holter, profesora asociada de la Escuela Superior de Policía de Noruega, dijo: “Hoiby no está recibiendo un trato especial”.

    “Pero”, añadió, “probablemente se pueda decir que se le está tratando como a otras celebridades, en el sentido de que los casos de los famosos suelen prolongarse más en los tribunales que los que no reciben atención mediática”.

    Lynsey Chutel es una reportera del Times afincada en Londres que cubre noticias de última hora en África, Medio Oriente y Europa.

  • Trump celebró su cumpleaños 80 con peleas en el jardín de la Casa Blanca

    Trump celebró su cumpleaños 80 con peleas en el jardín de la Casa Blanca

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    El evento de la UFC realizado el domingo por la noche en el jardín sur de la Casa Blanca fue un espectáculo mediático sin precedentes en la historia de la presidencia estadounidense.

    La exhibición de la Ultimate Fighting Championship (UFC) con motivo del cumpleaños número 80 del presidente Donald Trump, celebrada el domingo por la noche en el jardín sur de la Casa Blanca, fue un espectáculo mediático sin precedentes en la historia de la presidencia.

    Trump se sentó junto al ring, al lado de su esposa, Melania Trump, mientras los luchadores se golpeaban a escasos centímetros de distancia dentro de una jaula octogonal cubierta de anuncios de criptomonedas. Sus cinco hijos y casi todos sus nietos se sentaron a su alrededor.

    Miles de personas más se congregaron en el jardín, bajo una estructura de acero en forma de arco de 544 toneladas llamada “la Garra“. La Casa Blanca se alzaba imponente sobre una arena de combate repleta de multimillonarios, miembros del gabinete y legisladores republicanos.

    Fue un espectáculo sorprendente por muchas razones: el uso de la pompa de la Casa Blanca para violentas peleas en jaula. Los patrocinios corporativos. Los estallidos de crueldad casual. En un momento dado, un luchador tomó el micrófono e hizo una broma de mal gusto sobre Michelle Obama mientras estaba de pie frente a la casa en la que ella vivió con su esposo, sus hijas y su madre.

    Incluso para un presidente con una inclinación de toda la vida por estratagemas al estilo del empresario circense P. T. Barnum, esta fue algo excepcional.

    Gran parte de la Casa Blanca se dedicó a esta producción. Se grabó a los luchadores atravesando varias salas de la residencia y calentando, descalzos, en la Sala del Tratado Indio del antiguo edificio de oficinas ejecutivas, al otro lado de la calle.

    Entre el público se encontraban los multimillonarios de la tecnología y los medios Mark Zuckerberg y David Ellison. El senador John Thune, por Dakota del Sur, líder de la mayoría, estaba allí, al igual que el senador Ted Cruz, por Texas. Los secretarios de Estado, del Tesoro, de Defensa, de Comercio y de Seguridad Nacional estaban allí. También estaban el vicepresidente, el director del FBI y Karoline Leavitt, quien es la secretaria de prensa de la Casa Blanca, que pronto volverá de su baja por maternidad. Kid Rock apareció, al igual que Roger Clemens y Robert Kraft. James Dolan, el dueño de los New York Knicks, se acercó al presidente para saludarlo.

    Las luces de los focos se deslizaban por el antiguo edificio ejecutivo y por los majestuosos magnolios y robles de los jardines de la Casa Blanca. A veces reinaba un silencio inquietante dentro de la Garra mientras los luchadores se rodeaban unos a otros, a la espera del momento para atacar. Pero en cuanto alguien lanzaba su golpe y empezaba a dar una paliza de verdad, la Garra cobraba vida.

    En el primer asalto, un luchador llamado Diego Lopes se impuso, se subió a la jaula justo delante del rostro del presidente y levantó el puño al aire. Trump lo miró fijamente, sonriendo.

    Joe Rogan saltó al ring un momento después para hacer un pequeño análisis tras el combate: “Le conectaste un precioso gancho de izquierda”.

    De vez en cuando, las enormes pantallas que colgaban en cada una de las cuatro esquinas de la Garra reproducían un video. En uno de los clips, el secretario de Defensa Pete Hegseth y Trump hablaban del poderío militar estadounidense mientras imágenes de explosiones y disparos iluminaban la arena. Mientras tanto, nubes de tormenta se arremolinaban de forma cinematográfica sobre la Casa Blanca.

    En cierto sentido, la pelea del cumpleaños 80 de Trump en el jardín fue la culminación de una serie de acciones que ha estado llevando a cabo durante la mitad de su vida.

    Un momento decisivo se produjo a finales de la década de 1980, cuando consiguió convencer al boxeador Mike Tyson para que peleara en Atlantic City. Tyson era entonces el campeón mundial de peso pesado. Sus combates atrajeron a las mayores celebridades de la época a las propiedades de Trump. Sinatra. Beatty y Nicholson. Sean y Madonna. El dinero, el ego, la sangre, la vanidad, el bombo publicitario y el destello de las cámaras se mezclaron en primera fila, y así se escribió un capítulo fundamental del manual de Trump.

    Trump aprendió en aquellos años y en los que siguieron de dos de los promotores de boxeo más famosos de todos los tiempos, Don King (“¡Solo en Estados Unidos!”) y Vince McMahon (su esposa es nuestra actual secretaria de Educación). WrestleMania llegó al Trump Plaza, y Trump hizo muchas apariciones especiales en escenas kayfabe. (¿Es de extrañar que a Hulk Hogan le dieran un turno para hablar en la Convención Nacional Republicana?)

    Trump acabó por encontrar a un nuevo Don King en Dana White, el director ejecutivo de la UFC. Juntos, los dos hacen lo que Trump ha hecho prácticamente siempre. El escenario es más grande que nunca, el contexto más surrealista, pero el número en sí y los instintos que lo impulsan son familiares. Dinero, ego, sangre, vanidad, bombo publicitario y el destello de las cámaras, todo ello mezclándose en el jardín sur de la Casa Blanca. Trump, a sus 80 años, ha montado un espectáculo tal y como aprendió a hacerlo a los 40. Los estadounidenses eligieron a un promotor de peleas como presidente, dos veces, y eso es lo obtuvieron.

    Una cosa que ha cambiado con los años es la naturaleza de la lucha en sí. La UFC es un tipo de combate de lucha libre muy diferente de los enfrentamientos de boxeo que Trump organizaba en los años 80. En comparación, la lucha libre profesional es el Ballet de Nueva York. El octágono es un lugar de entretenimiento brutal, un espectáculo crudo de dolor. Es una pelea de gallos con hombres en lugar de aves.

    Entre combate y combate, mujeres con trajes reveladores de Mujer Maravilla deambulaban por el borde del ring. En un momento dado, un luchador triunfante llamado Josh Hokit –quien hizo el comentario sobre Obama– se acercó al borde del ring, se inclinó hacia delante y le colocó una cadena alrededor del cuello a Trump.

    Y así siguió y siguió. Más hombres se daban de golpes. En el jardín se proyectó a todo volumen un video de Conor McGregor soltando insultos. Salían fuegos artificiales de los apéndices de la Garra. Aviones a reacción volaron a baja altura por encima de nuestras cabezas.

    Hubo varias peleas a lo largo de la noche. En una de ellas, un hombre de Filadelfia con el pelo teñido de rubio estaba tumbado de espaldas, intentando defenderse de un luchador llamado Bo Nickal. Una ráfaga de viento sopló y le levantó el pelo al presidente. Este se lo alisó con la mano a los lados de la cabeza. Nickal le estaba dando una buena paliza al tipo de Filadelfia.

    El asalto terminó. Nickal salió del ring, se inclinó y le dio la mano al presidente y a la primera dama. Rogan volvió al ring para narrar. “Bo”, dijo, “sé lo patriota que eres”. Bo le dio las gracias al presidente por ser el anfitrión.

    “Se necesita ser una persona muy especial”, dijo, “para tener el valor de hacer algo así”.

    Shawn McCreesh es un reportero del Times que cubre el gobierno de Trump.