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  • Lo que hay que saber sobre los terremotos de Venezuela y las labores de rescate

    Lo que hay que saber sobre los terremotos de Venezuela y las labores de rescate

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    Dos terremotos en el norte de Venezuela han dejado más de 1400 muertos y desencadenaron una angustiosa labor de rescate. Son la prueba más reciente para un país en plena crisis económica y política.

    La búsqueda cada vez más desesperada de sobrevivientes por parte de los equipos de rescate y la gente común entró en su cuarto día el domingo, después de que dos terremotos mortales dejaran una estela de destrucción en el norte de Venezuela la semana pasada.

    Más de 1400 personas han perdido la vida desde que ambos sismos sacudieran el territorio el miércoles, 3150 resultaron heridas y unas 12.700 personas fueron desplazadas, dijo Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, en un comunicado el domingo. Añadió que 774 edificios habían resultado dañados o destruidos.

    A medida que aumentaba el número de víctimas mortales, los equipos de rescate excavaban entre los escombros de ladrillo y hormigón con sus propias manos, mientras las autoridades venezolanas y los equipos de emergencia de todo el mundo se esforzaban por hacer frente a la magnitud del desastre.

    Se cree que hay muchas personas más desaparecidas y se sabe que decenas de ellas están atrapadas entre los escombros, dijo Rodríguez.

    Los equipos de rescate temían que se les acabara el tiempo para ayudar a los sobrevivientes que aún estaban bajo los escombros y para proporcionar ayuda básica en un país donde el sistema de salud se ha visto mermado por una depresión económica que ha durado ya una década.

    Esto es lo que hay que saber.

    ¿Qué magnitud tuvieron los terremotos?

    Los sismólogos localizaron los epicentros de los terremotos en el estado venezolano de Yaracuy, al oeste de Caracas. Los temblores se percibieron a más de 160 kilómetros de distancia.

    El primero se produjo a las 6:04 p. m., hora del este, del miércoles, con una magnitud de 7,2. El epicentro estuvo cerca de San Felipe, una ciudad de unos 220.000 habitantes.

    Unos 39 segundos después, un segundo terremoto, más fuerte, con una magnitud de 7,5, sacudió la zona cercana. Fue el terremoto más potente que ha azotado Venezuela desde 1900.

    Los científicos señalaron dos factores que hicieron que los terremotos fueran especialmente devastadores.

    Se produjeron en rápida sucesión, un “doblete” poco habitual, cuando la placa tectónica del Caribe chocó contra la Sudamericana. Además, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, los terremotos se produjeron a una profundidad relativamente baja, lo que los hizo especialmente peligrosos.

    Un terremoto de magnitud 4,8 sacudió el sábado la costa de Venezuela, solo unos días después de los dos terremotos, según el USGS. La región había registrado más de 430 réplicas desde que se produjeron los potentes terremotos del miércoles, dijo un funcionario del gobierno.

    ¿Cuántas personas han fallecido?

    El último recuento lo dio Rodríguez, el presidente de la Asamblea Nacional, el domingo por la tarde: al menos 1450 personas han fallecido y 3150 resultaron heridas.

    Los temblores más fuertes se sintieron en los estados del norte de Yaracuy, Carabobo, Aragua y La Guaira, donde se encuentran algunas de las regiones más pobladas de Venezuela.

    Según el USGS, muchas casas de esas zonas están construidas con mampostería de ladrillo sin refuerzo y bloques de adobe, lo que las hace especialmente vulnerables a los terremotos.

    En algunos barrios de Caracas, los edificios se derrumbaron y se fue la luz. Los testigos contaron que los edificios se sacudían con fuerza, las ventanas traqueteaban y las tuberías de agua se reventaban.

    Las fotos y los videos verificados por The New York Times muestran edificios de hormigón reducidos a escombros y otros con daños graves. En La Guaira, una ciudad portuaria, se derrumbaron edificios de hasta 10 pisos de altura.

    ¿Cómo están respondiendo los equipos de emergencia?

    Las frenéticas labores de rescate entraron en su cuarto día el domingo, y la probabilidad de encontrar supervivientes atrapados bajo los escombros disminuye con cada hora que pasa. Según los expertos, las posibilidades de encontrar supervivientes son mayores durante la ventana “de oro” de hasta 72 horas tras un terremoto.

    Las autoridades venezolanas han movilizado a cientos de efectivos de emergencia para buscar sobrevivientes, y el domingo por la mañana los equipos peinaban los escombros en el estado de La Guaira, azotado por el desastre, con linternas y excavadoras mecánicas.

    Las labores de emergencia se han visto dificultadas por el congestionamiento en la carretera principal que lleva a La Guaira, lo que ha retrasado la llegada de los equipos de rescate y el sábado llevó a las autoridades a restringir el acceso y solo permitir el paso de los vehículos oficiales y al personal autorizado.

    La presidenta Delcy Rodríguez dijo que más de 24 países habían enviado ayuda, incluidos 2741 trabajadores de emergencia.

    El sábado llegaron unidades especializadas de varios países, entre ellos Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, México, Panamá, España, Suiza y Estados Unidos.

    Estados Unidos hizo una contribución significativa al enviar a un general de división del Cuerpo de Infantes de la Marina para dirigir sus operaciones militares de socorro, que incluyen dos barcos, helicópteros y aviones de carga pesados para distribuir la ayuda. También se enviaron equipos civiles de búsqueda y rescate de California, Florida y Virginia.

    Un responsable de las Naciones Unidas dijo que se calculaba que se habían derrumbado 125 edificios. Jorge Rodríguez dijo el viernes que se había rescatado a 243 personas. El sábado se rescató a 33 personas de entre los escombros, añadió.

    ¿Podrá el sistema sanitario hacer frente a la situación?

    Muchos heridos estaban siendo atendidos en condiciones muy precarias.

    La frágil infraestructura de Venezuela –incluidos los sistemas ferroviario, eléctrico y de salud, que han sufrido años de corrupción y mala gestión– se vio gravemente afectada por los terremotos, lo que dificultó aún más las labores de respuesta.

    Jorge Rodríguez dijo en su informe del viernes que 13 hospitales habían sufrido daños.

    Muchos estaban desbordados con las víctimas de los terremotos. Un hospital de La Guaira, el estado más afectado, funcionaba sin agua corriente, dijo un médico. A algunos pacientes los atendían al aire libre, en tiendas de campaña o en instalaciones improvisadas montadas en lugares como las estaciones de autobuses.

    Más allá de las necesidades médicas inmediatas, UNICEF dijo durante el fin de semana que 1,8 millones de personas en Venezuela, entre ellas 680.000 niños, necesitaban ayuda humanitaria.

    ¿Cuál es la situación política actual en Venezuela?

    Venezuela se está recuperando con dificultad de años de crisis económica y de las devastadoras sanciones de Estados Unidos, y los terremotos implican un reto inmediato para Rodríguez.

    En una incursión en enero, las fuerzas estadounidenses capturaron y destituyeron al presidente autocrático del país, Nicolás Maduro, y lo trasladaron a Estados Unidos para que se enfrentara a cargos federales por tráfico de drogas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, eligió personalmente a Rodríguez como la sucesora de Maduro y prometió que el cambio “desataría la prosperidad” al reactivar la industria petrolera de Venezuela.

    Seis meses después, apenas se han visto señales de un cambio económico drástico bajo el mandato de Rodríguez, cuya popularidad cayó al 25 por ciento en mayo. Las arcas públicas siguen prácticamente vacías, lo que deja al gobierno sin recursos para financiar los servicios básicos.

    Aunque el gobierno de Trump ha concedido exenciones especiales a las sanciones para las empresas interesadas en hacer negocios en Venezuela, ninguna se ha comprometido públicamente a aportar capital significativo al país. La inflación anual está bajando, pero sigue siendo la más alta del mundo; la moneda ha seguido perdiendo valor y, aunque los salarios han subido, siguen siendo demasiado bajos para sacar a mucha gente de la miseria.

    Johnny Diaz y Víctor Manuel Ramos colaboraron con reportería.

    Leo Sands es corresponsal radicado en Londres del centro de noticias de último momento de The New York Times.

    Aimee Ortiz cubre noticias de último momento y otros temas.

    Kieran Corcoran es editor de noticias de último momento y otros temas para el Times en Londres.

    Johnny Diaz y Víctor Manuel Ramos colaboraron con reportería.

  • ¿Hay alguien vivo? 12 horas con médicos venezolanos en la zona del desastre

    ¿Hay alguien vivo? 12 horas con médicos venezolanos en la zona del desastre

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    Un equipo médico partió de la capital para rescatar a la gente en la zona más afectada por el desastre, La Guaira. En cambio, lo que encontraron fue silencio entre las ruinas.

    Los médicos pensaban que iban a salvar vidas.

    Cuando llegaron al corazón de la zona de la catástrofe en Venezuela, les dijeron que se disponían a buscar a los fallecidos.

    El viernes, menos de 48 horas después de que dos fuertes terremotos sacudieron Venezuela, Zaira Medina, de 58 años, reunió a un equipo de médicos, donó suministros y partió hacia La Guaira, el estado cercano situado en la resplandeciente costa del país que había sido el más afectado por la catástrofe.

    “Me voy a la guerra”, les dijo al personal médico que dejaba atrás. Todos se reunieron a su alrededor. “Traten con cariño a la gente que venga aquí. Si hay algún niño, denle un abrazo”.

    Medina, directora del Hospital Pérez de León de Caracas, no sabía qué esperar. Pero tenía un destino, su casa en La Guaira, y un objetivo: rescatar a sus vecinos.

    Portofino Beach era el nombre del edificio de nueve plantas, de color arena. Aunque algunos residentes lo usaban como casa de vacaciones, para Medina y otros médicos era su hogar.

    Las plantas inferiores del edificio se habían deformado y derrumbado con el terremoto, dejando a los vecinos atrapados dentro y a la estructura inclinada peligrosamente hacia atrás. En algunos sitios, Portofino Beach ya no era más que un montón de barras de refuerzo, escombros y polvo.

    Acompañando a Medina en esta misión se encontraba su hija Gabriela Herrera, de 29 años, cirujana.

    El equipo se subió a media decena de vehículos. Llevaban batas quirúrgicas, zapatos deportivos y cascos ligeros.

    La carretera hacia La Guaira estaba abarrotada de autobuses, carros, camiones que transportaban ayuda y gente en motos con agua y herramientas de excavación rudimentarias, como palas y cuerdas. Tardaron cuatro horas en llegar desde el hospital hasta el bloque de apartamentos, un trayecto que normalmente solo toma una hora.

    Parte del equipo viajó en la parte trasera de una camioneta. Algunos, para intentar llegar más rápido, recorrieron parte del trayecto a pie bajo el calor. Al entrar en La Guaira, pasaron junto a una iglesia derruida, con la fachada parcialmente arrancada, lo que dejaba al descubierto su interior, oscuro como una boca abierta.

    Con tanto tráfico, los camiones de ayuda de la Cruz Roja se quedaron atascados en la carretera.

    Por fin, Medina llegó a la playa de Portofino. Un pequeño equipo de Protección Civil, el servicio nacional de emergencias, ya estaba allí revisando los escombros.

    Germán Ortiz era el jefe del equipo de Protección Civil sobre el terreno. Un olor a podrido envolvía el edificio: el de los cadáveres en descomposición.

    Hablando en voz baja, como si intentara no asustar a los sobrevivientes reunidos a su alrededor, les dijo a los médicos que su equipo no había oído ninguna voz desde el interior del edificio.

    Ahora, solo intentaban recuperar los cuerpos.

    Para dejar claro lo que quería decir, gritó: “¡Somos el equipo de rescate! Si hay alguien, ¡haga ruido!”.

    Silencio total.

    Lo intentó de nuevo.

    Nada.

    El equipo médico quería entrar en el edificio de todas formas. Ortiz dijo que no: no tenían los cascos ni el equipo adecuados.

    El grupo de Medina insistió. Ella creía que alguien debía de estar vivo ahí dentro.

    Ortiz cedió. El grupo podría trabajar en los alrededores del edificio, dijo, retirando escombros, en turnos que se irían rotando cada 20 minutos para evitar el agotamiento.

    Una excavadora amarilla estaba parada frente a Portofino Beach. Esa noche no se utilizó; Medina dijo más tarde que le costaba entender por qué.

    En un momento dado, se volvió hacia los rescatadores.

    Saben, les dijo, este es mi edificio.

    Un trabajador de Protección Civil la abrazó.

    Lo sé, dijo él. Estamos todos juntos en esto.

    Los médicos empezaron a peinar los escombros. Entonces cayó la noche. Sin luces potentes que les guiaran, la búsqueda se ralentizó y luego se detuvo.

    Sin ganas de rendirse, los médicos decidieron seguir adelante, para encontrar algún lugar donde pudieran ser útiles.

    Se subieron a los camiones, buscando edificios donde pudiera haber sobrevivientes. Cuando el tráfico les impedía avanzar, algunos se bajaron y empezaron a caminar.

    En algunos tramos, caminaron en una oscuridad casi total. Entonces se encontraron con un equipo de rescatistas colombianos y vieron movimiento.

    ¿Quizás alguien estaba vivo?

    Un hombre armado –¿policía? ¿militares? Nunca lo supieron con certeza– se adelantó para dar una explicación. Las personas que se movían en la oscuridad eran saqueadores, no sobrevivientes necesitados de ayuda.

    Entonces se produjo un forcejeo entre los rescatistas, y algunos pidieron silencio para poder oír a alguien que pudiera estar atrapado. Otros avisaron a sus compañeros: habían visto tres cadáveres entre los escombros.

    El cansancio se apoderó de todos. El equipo médico volvió a subirse a sus furgonetas.

    Tardaron horas en volver a casa. Llegaron a la capital a eso de las 4 a. m. Durante su expedición de 12 horas, los médicos no habían atendido a ningún paciente. Todas las personas a las que intentaron ayudar estaban fuera de su alcance o habían fallecido.

  • Encuentran olvidado en un cajón el primer hueso de un dinosaurio que habitaba en una Antártida cubierta de frondosos bosques

    Encuentran olvidado en un cajón el primer hueso de un dinosaurio que habitaba en una Antártida cubierta de frondosos bosques

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    Un hueso fosilizado de color marrón oscuro y moteado está sobre un mapa de la Antártida sobre una mesa. Está en una zona azul del mapa y detrás hay zonas de marrón y blanco. El hueso es una vértebra con una zona redonda, cóncava y circular orientada hacia la cámara, con un bulto que sobresale en el lado derecho. Un poco más atrás, un bulto más pequeño sobresale a la izquierda. Hay una hendidura entre ellos

    Tony Jolliffe/BBC News
    El fósil fue descubierto originalmente en1985, en la isla James Ross en la Antártida.

    Un aparentemente modesto fósil que estuvo olvidado dentro de un cajón durante 40 años resultó ser el primer hueso de dinosaurio descubierto en la Antártida.

    El espécimen fue excavado en 1985, pero el equipo que lo descubrió no estaba seguro de lo que era, así que lo almacenaron dentro de una colección geológica de la institución de investigación de la Antártida British Antarctic Survey (BAS, por sus siglas en inglés) en Cambridge.

    Ahora, el fósil ha sido analizado por paleontólogos que confirmaron que se trata de un hueso de la cola de un tipo de dinosaurio llamado titanosaurio, un grupo que incluía los dinosaurios más grandes jamás que pisaron la Tierra.

    El descubrimiento ayuda a revelar más sobre cómo vivieron estas bestias en una parte del mundo donde los registros fósiles son escasos.

    El doctor Mark Evans, el administrador de la colección en la BAS, recientemente encontró el fósil entre miles de especímenes traídos de sendas expediciones a la Antártida durante décadas.

    “Solo cuando empiezas a pensar ‘¿qué habrá en este cajón?’, que algunas veces encuentras algo y piensas, ‘¡ah!, esto se ve interesante’”, afirmó.

    El espécimen fue recolectado originalmente en la isla James Ross, y su descubrimiento se registró en el cuaderno de anotaciones de campo del doctor Mike Thomson.

    Al lado de un pequeño y prolijo boceto, con fecha del 9 de diciembre 1985, escribió “vértebra de un gran reptil”, anotando que medía unos 10cm de ancho.

    Evans comenta que el equipo que lo descubrió probablemente pensó que el fósil pertenecía a un reptil marino.

    Pero, tan pronto lo vio, Evans se dio cuenta de que la vértebra se veía muy parecida a la de un dinosaurio. Y la fecha del descubrimiento significaba que se trataba del primer fósil de dinosaurio descubierto en ese continente.

    Una impresión artística de un titanosaurio marrón claro, con su cuello largo y cola larga. Está de pie sobre las cuatro patas entre unos helechos verdes de árboles.  Hay algunas espinas que recorren la parte baja de la espalda y la parte superior de la cola. Está girado hacia nosotros, pero su cuello está ligeramente torcido mientras su pequeña cabeza, con la boca cerrada, mira un poco a su alrededor hacia la izquierda

    Andrew McAfee/Carnegie Museum of Natural History
    Cuando los titanosaurios habitaron la Antártida hace 80 millones de años, la región habría estado cubierta de frondosos bosques.

    Llamó al profesor Paul Barret del Museo de Historia Natural en Londres (NHM) para confirmar su descubrimiento.

    “Aunque no parece llamar mucho la atención, en realidad tiene una forma muy característica”, expresó Barrett a la BBC, mientras sostenía el fósil en la mano.

    Señaló una depresión en un extremo del fósil y luego le dio la vuelta para revelar una protuberancia en el otro. Las vértebras se alinean para crear una serie de articulaciones esféricas que van desde la cabeza hasta la cola.

    “Tan pronto lo vi, supe con qué estábamos lidiando… era obvio que se trataba de un titanosaurio”, aseguró. “Esta es una combinación de características que son completamente singulares de este tipo de dinosaurios”.

    El cuello y la cabeza de un esqueleto de titanosaurio están dentro de la catedral de Peterborough. El cuello del esqueleto avanza, fuera de plano, hacia el cuerpo del animal alrededor de la izquierda de la imagen y la cabeza está en el lado derecho. Hay unos veinte arcos y ventanas de diferentes tamaños visibles tanto por encima como por debajo del esqueleto en distintos niveles. La boca del titanosaurio está ligeramente abierta y se ven sus dientes. La cuenca derecha del ojo del dinosaurio está iluminada y destaca en la foto

    Tony Jolliffe/BBC News
    Un molde de titanosaurio, cedido por el Museo de Historia Natural de Londres, está expuesto en la catedral de Peterborough, en el centro de Inglaterra.

    Hasta ahora, se han identificado más de 100 especies de titanosaurios alrededor del mundo.

    Todos son cuadrúpedos herbívoros, con cuellos muy largos que les servían para alcanzar las hojas de los árboles y colas muy largas que hacían contrapeso. Los titanosaurios más grandes medían más de 35 metros de largo y pesaban unas 60 toneladas.

    Por el tamaño de esta vértebra, los científicos estiman que el titanosaurio de la Antártida medía unos 7 metros de largo.

    “Tal vez era un dinosaurio joven, o tal vez uno genuinamente pequeño; uno que realmente saltaba la norma del resto del grupo como un adulto pequeño”, explicó Barrett.

    Se cree que este dinosaurio vivió hace 82 millones de años durante el período Cretácico Tardío, cuando la Antártida era muy diferente a lo que es hoy en día. Habría estado cubierta de un frondoso bosque, que proveía abundante alimento para la bestia herbívora.

    Un hombre calvo, con barba y bigote grises, y con una camisa de cuadros roja y azul, está mirando a la cámara. Sostiene las vértebras fosilizadas del Titanosaurio cerca de su pecho con ambas manos. Detrás de él hay tres niveles de estanterías gris claro con filas de cajas gris oscuro apiladas en columnas de tres. Cada uno tiene varias etiquetas amarillas y blancas con sus números de catálogo

    Tony Jolliffe/BBC News
    El Dr. Mark Evans localizó el fósil en las colecciones de geología del British Antarctic Survey.

    El fósil olvidado por tanto tiempo ahora ocupa un importante lugar en la historia de la exploración en la Antártida. Otros fósiles de dinosaurios se han encontrado en esta parte remota del mundo en los años posteriores a 1985, pero no son muchos.

    La Antártida es un lugar difícil para el trabajo de los paleontólogos y el hielo esconde el registro prehistórico en las rocas subyacente.

    “Demuestra que una región que ahora concebimos de hecho como inhabitable era en un entonces realmente muy habitable y tenía este gran elenco de personajes”, indicó Barrett.

    “Nos está ayudando a descifrar cómo encajaban en este ecosistema amplio en el mismo confín del mundo hace unos 80 millones de años”.

    []

    BBC

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  • Una búsqueda desesperada de los últimos sobrevivientes en Caracas

    Una búsqueda desesperada de los últimos sobrevivientes en Caracas

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    Los voluntarios de un barrio de clase media de Caracas usaron taladros, picos y mazos para romper el hormigón, intentando encontrar a alguien que necesitara ser rescatado.

    Un solo martillo neumático. Un par de picos. Hombres golpeando con todas sus fuerzas para atravesar varias plantas de hormigón e intentar llegar hasta los que aún están con vida.

    La escena del sábado por la noche en San Bernardino, un barrio de clase media de Caracas, puso de manifiesto tanto la grave escasez de maquinaria pesada necesaria para rescatar a los sobrevivientes tras los dos terremotos del miércoles como la movilización masiva de la comunidad que se ha producido para intentar suplir esa carencia.

    En la Residencia Rita, un edificio de apartamentos que se derrumbó cuando se produjeron los terremotos, encontrar a alguien con vida tres días después habría sido un milagro. Y, sin embargo, el sábado se reunieron cientos de personas para ayudar a localizar a los sobrevivientes.

    Se alinearon como bomberos, pasándose baldes de escombros a lo largo de la fila para intentar despejar el camino.

    “Esperanza siempre vamos a tener”, dijo María Alejandra Navarro, de 25 años, una periodista con formación en rescate que contó que había traído un equipo de 14 voluntarios al lugar.

    En comparación con la situación en La Guaira, el estado cercano más afectado por la catástrofe, las condiciones en la Residencia Rita parecían favorables para el rescate. Ya había vuelto la luz a la zona. Se puede acceder fácilmente al barrio en carro.

    Y, sin embargo, los vecinos que observaban la operación de rescate dijeron que no se había encontrado ni un solo sobreviviente desde el miércoles.

    Una gran excavadora estaba a la espera, y solo se utilizó brevemente durante la tarde.

    César Briceño, de 40 años, dueño de un gimnasio, dijo que pensaba usar su fuerza física y sus habilidades técnicas de escalada para ayudar. Había venido desde Barquisimeto, una ciudad a cinco horas de distancia. Tenía tres hijos, contó, y le motivaba la idea de reunir a las familias separadas entre los escombros. No sabía dónde dormiría esa noche, dijo. Probablemente en su vehículo.

    El objetivo era perforar, picar y martillear los techos y suelos que se habían derrumbado unos encima de otros. No había un líder claro de la operación. Los civiles trabajaban codo a codo con los bomberos y los miembros de Protección Civil, el servicio nacional de emergencias. Los miembros de la Guardia Nacional se mantenían en el perímetro.

    De repente, uno de los rescatadores levantó una mano enguantada de rojo.

    “¡Silencio!”, gritó.

    Habían encontrado algo… ¿a alguien?

    Dos mujeres con cascos de seguridad se abrazaron para celebrarlo.

    Un hombre rezaba: “Jesús, no nos abandones”.

    Muchos de los presentes, con mascarillas para protegerse del polvo tóxico, observaban expectantes.

    Falsa alarma. Los voluntarios siguieron trabajando. Cayó la noche. Los mazos golpeaban las superficies del edificio, intentando quebrarlas.

    Los rescatistas trabajaban por turnos y descansaban cuando estaban demasiado agotados. Varios se quejaban de que no podían trabajar: no había suficientes herramientas.

    Entonces, por fin, empezaron a gritar: ¡Bomberos!

    Un agujero en el hormigón dejó al descubierto a una persona: un cadáver. Los bomberos cortaron las barras de refuerzo que les bloqueaban el paso. Saltaron chispas. Subieron una bolsa para cadáveres por la montaña de escombros, metieron a la persona dentro y la llevaron a una ambulancia.

    Algunos del grupo inclinaron la cabeza en señal de respeto. Eran más de las 9 p. m. Pero aún quedaba mucho trabajo por hacer, así que los rescatadores siguieron adelante.

  • En una morgue en Caracas, familias y autoridades intentan identificar a más de 100 víctimas

    En una morgue en Caracas, familias y autoridades intentan identificar a más de 100 víctimas

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    El proceso resulta difícil porque muchas personas quedaron gravemente aplastadas bajo los edificios derrumbados.

    El domingo, una decena de personas se reunió frente a una morgue estatal en Caracas; buscaban familiares que están desaparecidos desde el devastador doblete sísmico del miércoles. Dentro, las autoridades mostraban en las pantallas de las computadoras fotos de víctimas sin identificar mientras las familias intentaban reconocer a sus seres queridos.

    Muchos de los que estaban en la morgue, conocida como el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses de Venezuela, buscaban a familiares que se creía que estaban en el estado costeño de La Guaira, muy afectado por el desastre, donde el cierre de carreteras había impedido que esos familiares llegaran a la zona.

    La morgue está recibiendo entre 40 y 80 cadáveres al día, según dos médicos forenses de la morgue que pidieron permanecer en el anonimato porque no estaban autorizados a hablar públicamente. Dijeron que entre las víctimas había personas rescatadas con vida de edificios derrumbados, pero que luego fallecieron en los hospitales, así como víctimas traídas desde La Guaira por sus familiares.

    En La Guaira, las autoridades están procesando unos 750 cadáveres al día, según los médicos, y unos 50 trabajadores forenses se desplazan a diario desde Caracas para ayudar con el trabajo. Hasta el domingo, la cifra oficial de fallecidos en Venezuela era de 1450, pero es probable que se trate de un recuento muy por debajo de la realidad.

    Identificar a las víctimas ha resultado especialmente difícil porque muchas quedaron gravemente aplastadas bajo los edificios derrumbados, según los dos médicos y un tercero que trabaja en un centro de La Guaira. Los especialistas forenses están utilizando técnicas de recuperación de huellas dactilares, mientras que los familiares identifican a sus seres queridos por rasgos distintivos como tatuajes, lunares e incluso la manicura.

    En la morgue de Caracas, el domingo por la tarde seguían sin reclamar 150 cuerpos, incluidos 130 que aún no habían sido identificados. Los dos médicos de la morgue de Caracas dijeron que el centro había estado ofreciendo cremaciones gratuitas a las familias afectadas y que las autoridades no han descartado recurrir a fosas comunes si el número de fallecidos sigue aumentando.

    La Sociedad Venezolana de Infectología publicó el domingo unas directrices en las que desaconseja el uso de fosas comunes, alegando que dificulta la identificación, puede prolongar la angustia de las familias de los fallecidos y resulta innecesario desde el punto de vista de la salud pública.

    Fuera de la morgue, los vecinos han ido dejando sacos de cal en una iniciativa popular para ayudar a secar los cuerpos en descomposición. Pero los médicos forenses dijeron que no pueden usarla porque los protocolos internacionales prohíben aplicar cal a los restos humanos, ya que puede dañar los tejidos y dificultar la identificación.

  • Cuánto tiempo se puede sobrevivir bajo los escombros tras un terremoto y qué factores dan esperanza a los rescatistas

    Cuánto tiempo se puede sobrevivir bajo los escombros tras un terremoto y qué factores dan esperanza a los rescatistas

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    El pasado miércoles por la tarde, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela con un minuto de diferencia; el segundo fue el más fuerte que ha azotado el país desde 1900.

    Al menos 250 edificios han sufrido graves daños y muchos de ellos se han derrumbado. Equipos internacionales de rescate han llegado a Venezuela para ayudar en la búsqueda de sobrevivientes atrapados bajo una enorme cantidad de escombros.

    Pero, ¿cuánto tiempo se puede sobrevivir bajo los escombros?

    Esto depende de varios factores, explicaron expertos a la BBC. La posición del sobreviviente cuando se ve atrapado en el derrumbe, el acceso a aire y agua, el clima, las condiciones meteorológicas y el estado físico de la persona atrapada influyen en el tiempo que puede sobrevivir.

    La mayoría de los rescates se producen en las primeras 24 horas tras un desastre, pero ha habido casos de rescates entre los escombros que se han llevado a cabo mucho tiempo después.

    Naciones Unidas suele suspender los esfuerzos de búsqueda y rescate entre cinco y siete días después de una catástrofe. Esta decisión se toma luego de que no se haya logrado sacar a ninguna persona con vida tras uno o dos días del desastre.

    Entonces, ¿cuáles son los factores que pueden mantener con vida a las víctimas?

    Conciencia y preparación

    Abdulalim Muaini se aferra a una cuerda mientras los equipos de rescate intentan sacarlo de entre los escombros, tras el mortífero terremoto ocurrido en Hatay (Turquía) el 8 de febrero de 2023.

    Reuters
    Abdulalim Muaini fue rescatado de entre los escombros en Hatay (Turquía).

    Si bien no es fácil predecir cuándo se producirá un terremoto o un derrumbe repentino de un edificio, la postura que adoptes en caso de emergencia es clave para tu supervivencia, según los expertos.

    Un lugar bien elegido puede brindarte protección física bajo los escombros y ayudarte a tener acceso al aire.

    “Ser capaz de adoptar la postura de ‘agacharse, cubrirse y sujetarse’ crearía un espacio de supervivencia, una bolsa de aire”, afirma Murat Harun Ongoren, coordinador de AKUT (Asociación Turca de Búsqueda y Rescate), la mayor organización de ayuda y rescate de la sociedad civil de Turquía.

    Un grupo de personas busca sobrevivientes mientras otros intentan rescatar sus pertenencias en un edificio derrumbado.

    Getty Images
    Estar preparado es clave para la supervivencia.

    Agacharse, cubrirse y sujetarse significa: arrodillarse en el suelo, cubrirse debajo de una mesa o algo resistente y sujetarse con fuerza hasta que cesen los temblores.

    “La educación, la formación y la concienciación sobre las medidas de emergencia (antes de que ocurra un desastre como un terremoto) son importantes y con frecuencia se ignoran”, añade.

    “Y eso determinará tu esperanza de vida bajo los escombros”.

    La doctora Jetri Regmi, funcionaria técnica del Programa Mundial de Emergencias Sanitarias de la OMS, también destaca la importancia de la preparación.

    “Ponerse a cubierto en un lugar seguro, como debajo de un escritorio o una mesa resistentes, mejoraría las probabilidades de supervivencia. No hay certezas, ya que cada emergencia es diferente, pero los esfuerzos iniciales de búsqueda y rescate dependen de la capacidad de preparación de las comunidades locales”, afirma.

    Acceso al aire y al agua

    El suministro de aire y agua es clave para mantenerse con vida cuando se queda atrapado bajo un edificio derrumbado. Sin embargo, esto depende del nivel de las lesiones: la pérdida de sangre reduce las probabilidades de sobrevivir más de 24 horas.

    Por lo tanto, si el sobreviviente no sufre una lesión grave y tiene aire para respirar (una bolsa de aire en un espacio adecuado), lo siguiente es mantenerse hidratado, de acuerdo con los expertos.

    Según el profesor Richard Edward Moon, experto en cuidados intensivos de la Universidad de Duke (EE.UU.), “la falta de agua y oxígeno es un problema fundamental para la supervivencia”.

    “Cada adulto pierde hasta 1,2 litros de agua cada día”, afirma.

    “Se trata de la orina, la exhalación, el vapor de agua y el sudor. Cuando se pierden ocho litros o más es cuando una persona entra en estado de gravedad”.

    Algunas estimaciones sugieren que las personas pueden sobrevivir sin agua entre tres y siete días.

    Equipos de rescate buscan un edificio derrumbado: uno con una chaqueta naranja de alta visibilidad, otro con pantalones negros y otro con una chaqueta verde de alta visibilidad.

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    El aire y el agua son la clave para mantenerse con vida, dicen los expertos.

    Grado de lesiones

    Si una persona ha sufrido un traumatismo craneal u otras lesiones graves y tiene poco espacio para respirar, hay pocas posibilidades de sobrevivir al día siguiente de un desastre.

    Ser capaz de evaluar el grado de la lesión es crucial, según la doctora Regmi.

    “Es posible que las personas con lesiones en la columna vertebral, la cabeza o el pecho no sobrevivan hasta que puedan ser trasladadas a centros de traumatología”, afirma. La pérdida de sangre, las fracturas o las laceraciones de órganos aumentan las probabilidades de mortalidad.

    La atención médica después del rescate también es igualmente importante, según Regmi.

    “Incluso las personas que se salvaron de los escombros podían morir a causa del ‘síndrome de aplastamiento’. Esto ocurre con frecuencia en catástrofes, como los terremotos, y afecta a personas que han quedado atrapadas bajo mampostería caída o en movimiento”.

    El síndrome de aplastamiento ocurre cuando los músculos se dañan debido a la presión de los escombros y producen toxinas, según la funcionaria técnica de la OMS. Una vez que se retiran los escombros, la toxina se disemina por el cuerpo con graves consecuencias para la salud.

    Clima y condiciones meteorológicas

    El clima de la zona también determina cuánto tiempo pueden aguantar las víctimas.

    Para el profesor Moon, las condiciones invernales en Turquía, donde se produjeron dos devastadores terremotos en febrero de 2023, empeoraron mucho la situación.

    “Un adulto típico puede soportar temperaturas de hasta 21°C sin que el cuerpo pierda su capacidad de retener el calor. Pero cuando hace más frío, la situación es diferente”, afirma.

    En este punto, la temperatura corporal se ajusta a la temperatura ambiente.

    “La velocidad a la que se produzca la hipotermia dependerá de lo aislada que esté la persona o del refugio del que disponga. Pero, en última instancia, muchas de las personas menos afortunadas sufrirán hipotermia en estas circunstancias”, afirma el especialista en cuidados intensivos.

    En verano, por el contrario, si el espacio en el que está encerrada la víctima está demasiado caliente, la persona podría perder agua demasiado rápido, lo que reduciría sus posibilidades de supervivencia.

    Un hombre lleva a un perro negro rescatado entre los escombros de un edificio derrumbado tras dos terremotos en Caraballeda, estado de La Guaira, a unos 40 km al noreste de Caracas, el 25 de junio de 2026.

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    El bienestar mental y el autocontrol son factores clave para la supervivencia.

    Fortaleza mental

    Según los expertos, un factor que a menudo se subestima es el bienestar mental y el autocontrol.

    Mantener la fortaleza mental y centrar el pensamiento en la sobrevivencia también puede ser crucial para mantenerse con vida, advierten.

    “El miedo es nuestra reacción natural, pero no debemos entrar en pánico. Necesitamos ser fuertes mentalmente para poder sobrevivir”, dice el experto en rescates Ongoren.

    Esto requiere determinación.

    “Es importante tratar de evadir la sensación de miedo y tomar el control de uno mismo. ‘Está bien, ahora estoy aquí, necesito encontrar una manera de mantenerme con vida’ debería ser la motivación. Esto hará que grites menos y hagas menos movimientos. Tendrás que ahorrar energía controlando tus sentidos y el pánico”.

    Historias notables de supervivencia

    En 1995, después de un terremoto en Corea del Sur, un hombre fue rescatado de entre los escombros después de 10 días. Según se informó, sobrevivió bebiendo agua de lluvia y se comió una caja de cartón. Había jugado con un juguete infantil para mantener la mente activa.

    En mayo de 2013, sacaron a una mujer de las ruinas del edificio de una fábrica en Bangladesh, 17 días después de que se derrumbara.

    “Escuché las voces de los equipos de rescate durante varios días. Seguí golpeando los restos con palos y varillas para llamar su atención. Nadie me escuchó”, dijo tras ser rescatada.

    “Comí comida seca durante 15 días. Los dos últimos días no ingerí más que agua”.

    En Haití, tras el terremoto de enero de 2010 en el que murieron más de 220.000 personas, un hombre sobrevivió durante 12 días bajo las ruinas de una tienda que había sido saqueada. Más tarde, otro hombre fue hallado vivo tras permanecer 27 días entre los escombros tras el terremoto.

    En octubre de 2005, dos meses después del terremoto que azotó Cachemira, en Pakistán, una mujer de 40 años llamada Naqsha Bibi fue rescatada de su cocina.

    La encontraron con rigidez muscular y estaba tan débil que apenas podía hablar. En una entrevista con la BBC en 2005, su prima dijo: “Al principio pensamos que estaba muerta, pero abrió los ojos cuando la sacábamos”.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

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  • Para estos adolescentes, el fútbol lo es todo. Ahora, los cárteles quieren meterse al juego

    Para estos adolescentes, el fútbol lo es todo. Ahora, los cárteles quieren meterse al juego

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    El torneo de fútbol reunió a adolescentes de toda Celaya, una ciudad industrial en el centro de México, y les ofreció un respiro de la muerte y la violencia que se han vuelto habituales por aquí.

    Mientras los Ravens esperaban su próximo encuentro, algunos jugadores hacían estiramientos entre partido y partido y se tomaban un momento de silencio para concentrarse. Otros miraban con recelo a los rivales mientras estos se reunían alrededor de una bocina de la que salían a todo volumen narcocorridos, polkas y baladas con ritmo de vals que ensalzan las vidas de los capos de la droga mexicanos.

    “No me gusta, pero no puedo decirles que lo apaguen”, dijo su entrenadora, Sugey Milagros Salinas Grimaldi. “Son muy fieles a su forma de vida, y tengo que respetar eso”.

    Algunas de las canciones hablaban de sus propios seres queridos, que murieron de formas espantosas mientras traficaban drogas, una vía habitual para salir de la pobreza en Celaya. Apagar la música suponía el riesgo de ofender la memoria de sus difuntos, explicó Salinas.

    Salinas se esfuerza por mantener a los niños de Celaya, una de las ciudades más peligrosas del mundo, alejados de las calles y de los cárteles. Ha visto con preocupación cómo sus alumnos se unen a los delincuentes que se han infiltrado en el tejido social de la ciudad o desaparecen del mapa, pues caen en la adicción.

    Ahora, los cárteles están intentando controlar las ligas locales de fútbol por todos los medios necesarios, y han disparado a espectadores y matado o secuestrado a jugadores.

    Amenazan una de las últimas alegrías que le quedan a la ciudad y una de las pocas vías honestas y posibles para que los niños locales salgan de la pobreza. ¿Quién reclutará primero a estos adolescentes, Salinas o los cárteles?

    Lejos de las multitudes de los partidos del Mundial, muchas canchas de fútbol de la ciudad se han quedado en silencio. Aquí las multitudes han sido reemplazadas por cruces y monumentos con los nombres de las víctimas: jugadores, árbitros y espectadores que murieron a tiros.

    Cuando un cártel mató a 11 personas tras un partido en enero, los ayuntamientos suspendieron todos los eventos futbolísticos durante casi un mes. Cuando se reanudaron, muchos jugadores tenían demasiado miedo para volver.

    Pero no los Ravens.

    Los chicos jugaron con ganas y descargaron en la cancha el estrés acumulado durante semanas de encierro. Algunos de los jugadores se burlaban de sus rivales y los incitaban.

    “¡Expresen lo que tengan que expresar en la cancha!”, gritó Salinas, para animar al equipo a descargar sus frustraciones a través del deporte, no a puñetazos.

    En momentos como estos, Salinas se apoyaba en Juan Pablo, de 14 años, su jugador estrella y capitán del equipo. Juan Pablo venía de una familia de agricultores y era todo lo que ella quería que fueran sus otros jugadores: educado y respetuoso, con una asistencia escolar impecable.

    Él intentó animar a sus compañeros de equipo, y los instó a trabajar juntos.

    Pero otro jugador, Manuel, de 13 años, discutía con el árbitro y cuestionaba sus decisiones. Podría ser una estrella, pero sus emociones lo hacían enfadarse pronto y recibir tarjetas amarillas rápido.

    Manuel llevaba tiempo sin entrenar. Se había perdido dos meses de escuela para drogarse, un breve respiro de su difícil vida: un cártel había matado a uno de sus hermanos, su padre se había ahorcado y su madre trabajaba muchas horas, pero apenas llegaba a fin de mes.

    Salinas lo había sacado del equipo hasta que se recuperara. El torneo era la primera vez que jugaba en meses.

    Tanto Manuel como Juan Pablo deseaban demostrar sus habilidades, con la esperanza de que los buscadores de talentos jóvenes para los equipos profesionales de México se fijaran en ellos.

    Para estos dos adolescentes es una carrera contra el reloj, en un deporte en el que la mayoría se retira a los 35 años.

    A los Ravens los unen pocas cosas más que la pobreza: algunos vienen de familias humildes de agricultores, otros de hogares con vínculos con el mundo del crimen. En la cancha, Salinas intenta que todos sean iguales. Ella misma financia el equipo, ya que no hay fondos públicos disponibles.

    Desde la banda, la madre de uno de los Ravens animaba al equipo. En un lado del cuello tenía tatuada una pistola con el año 1991 y en el otro un AK-47 con el nombre “Alexis”.

    “Me encantan las pistolas y nací en 1991”, explicó la madre, Mirian Mendoza. “Alexis era mi hermano”, dijo. “Murió de forma violenta”.

    El partido terminó. Los Ravens perdieron. Manuel se tiró al suelo llorando. Juan Pablo observaba con los ojos llenos de anhelo cómo el equipo ganador posaba con su trofeo.

    Juan Pablo se fue a casa. Debía considerar una oportunidad enorme: una invitación a las pruebas para el Chivas, el equipo profesional de Guadalajara. Solo necesitaba reunir 300 dólares para ir.

    Podría ser el comienzo de una nueva vida.

    Unos días después, apareció un letrero en las canchas donde se había celebrado el torneo.

    En él se leía que si jugaban ahí, tenían que pagar.

    El triángulo de las Bermudas de México

    Celaya y sus alrededores son una especie de puesto avanzado para el petróleo mexicano, que llega por oleoductos desde pozos lejanos y se refina en la zona. Aunque la refinería estatal trajo consigo puestos de trabajo, también atrajo a los cárteles, que compiten por desviar el petróleo para venderlo en el mercado negro. Este negocio ilícito se ha convertido en una importante fuente de ingresos para los cárteles y genera miles de millones de dólares al año, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

    Eso ha convertido a la zona en una de las más peligrosas de México, que ocupa el puesto 13 en el ranking mundial de homicidios.

    La gente de la zona dice que vive en el triángulo de las Bermudas. A menudo, quienes salen a trabajar desaparecen para siempre.

    Ahora la comunidad teme estar perdiéndose a sí misma. Por la noche, los niños se quedan encerrados en casa. Las fiestas acaban pronto, si es que llegan a celebrarse. Este año se han cancelado varias fiestas parroquiales tras las amenazas de extorsión de los cárteles.

    Era solo cuestión de tiempo que el fútbol se convirtiera en el siguiente objetivo.

    “Nos duele mucho”, dijo el alcalde de Celaya, Juan Miguel Ramírez Sánchez. “El deporte es una de las únicas formas de salvar a los niños de la violencia”.

    El primer episodio ocurrió en 2018, cuando mataron a un árbitro y a un jugador en la cancha. El año pasado, mataron a 13 jugadores en toda la zona metropolitana de Celaya. En lo que va de año, han matado a 14 jugadores y espectadores.

    El ataque más sangriento fue el de enero, cuando mataron a tiros a 11 personas tras un partido en Salamanca, a las afueras de Celaya. Los vecinos de la zona se refieren a ese episodio como “la masacre”.

    En los últimos años, los cárteles han creado equipos de fútbol para competir en las ligas menores con el fin de lavar dinero y ejercer control sobre las comunidades en las que viven y operan, según las autoridades.

    “También hacen dinero con las apuestas de la gente”, dijo el director general de Seguridad de Salamanca, Juan Pablo Ramírez Talavera, en una entrevista.

    “Este debería ser un deporte sano que una a la gente”, dijo. “Pero, en cambio, estas ligas amateur se han convertido en una máquina de hacer dinero”.

    Ramírez Talavera calculó que los grupos criminales gastan decenas de miles de dólares al mes solo en los partidos en Salamanca, una ciudad de unos 270.000 habitantes. Dijo que en todo el estado de Guanajuato operan hasta 20 cárteles y pandillas más pequeñas.

    Hace poco, los padres observaban cómo sus hijos, en edad de asistir a primaria, pateaban balones entre conos, hacían sprints y lanzaban disparos a la portería.

    Detrás de ellos, camionetas de la policía tenían encendidas sus luces para que se notara su presencia. Algunos agentes, en sus cuatrimotos, recorrían la cancha de un lado a otro, y cateaban a los hombres que estaban en los laterales para asegurarse de que no llevaran armas, drogas ni alcohol.

    ‘Quizá podría haber hecho más’

    El deterioro de la comunidad de Celaya ha sido muy doloroso para Salinas, la entrenadora de los Ravens.

    Durante su primer año como profesora, en 2021, mataron a tiros a uno de sus alumnos que tenía 12 años; era adicto a las drogas y no podía pagarle a quien se las vendía. La madre de Pedro, el estudiante, murió cuando él era más pequeño, y su padre lo había abandonado para migrar a Estados Unidos.

    El chico era casi feral, robaba comida y apenas se bañaba, dijo Salinas.

    “Siempre he llevado eso conmigo”, dijo Salinas, llorando mientras contaba cómo el resto de los profesores la animaba a no involucrarse. “Quizá podría haber hecho más por él”.

    Salinas contó que la llamaron a la escena del crimen poco después de que mataran a Pedro –solo otro cuerpo más en Celaya–.

    No pudo dormir durante semanas, pues la atormentaba pensar en cómo podría haberlo ayudado.

    Decidió crear un equipo de fútbol para darles a sus alumnos algo que les ilusionara y a lo que se comprometieran. Para formar parte del equipo, los alumnos deben asistir a clase con regularidad y comportarse bien tanto dentro como fuera de la cancha.

    Cuando le preguntaron por qué había llamado al equipo los Ravens, respondió sin dudar. “Porque son aves inteligentes; consiguen lo que quieren observando con atención”, dijo. “Como los niños de aquí, siempre están buscando oportunidades”.

    La historia de Pedro es la razón por la que Salinas le dedica tanto a Manuel, el compañero del equipo que perdió los estribos. La violencia y la pobreza siguen interponiéndose entre Manuel y el entrenamiento que necesita para alcanzar sus sueños.

    Poco después de que Manuel dejara las drogas y volviera a la escuela, se suspendieron todos los partidos y entrenamientos de fútbol durante casi un mes. También ha tenido que rechazar invitaciones para unirse a equipos más profesionales que los Ravens porque no tiene dinero para el autobús a los entrenamientos ni para pagar el uniforme.

    Un día, sentado en la habitación de su madre después de clases, Manuel estalló en llanto.

    “El fútbol me despeja la mente de los problemas de mi casa”, dijo Manuel, con la voz entrecortada por los sollozos. “Lo que tengo son ganas de ganar, de jugar bien. Pero lo que no tengo son oportunidades”.

    La madre de Manuel, María, observaba en silencio, preocupada. Sabe que el fútbol es un refugio frente a los cárteles que intentan reclutar a adolescentes.

    Conoce los peligros de primera mano, ya que pasó un año buscando por todo Celaya los restos de su hijo mayor. Lo encontraron en una fosa común junto a un molino de granos.

    “Siempre le digo que los amigos no existen. Ve a la escuela, juega fútbol, no te metas en problemas”, dijo ella.

    Pero la habitación de Manuel era un templo dedicado a la narcocultura que, según temen las generaciones mayores, está contaminando su comunidad.

    Las paredes de Manuel estaban cubiertas de luces de neón y un póster en el que aparecía Al Pacino como Scarface, flanqueado por dos de los capos de la droga más famosos de México. De las paredes colgaban chalecos antibalas y cascos Kevlar, que él juraba que solo eran decoración.

    Sobre su cajonera había casquillos de bala cuidadosamente ordenados. Algunos habían sido disparados.

    Al otro lado de la ciudad, Juan Pablo recibió malas noticias de Salinas. Sus entrenadores no habían podido reunir los 300 dólares que necesitaba para ir a la concentración de fútbol de las Chivas. Sus padres intentaban poner buena cara, pero también estaban destrozados.

    Juan Pablo podría ser la oportunidad de la familia para salir de la pobreza, de la casa tan pequeña en la que viven en la pequeña granja que gestionan en su patio trasero.

    “No me imagino no ser futbolista profesional”, dijo. “Pero supongo que podría ser mecánico”.

    Maria Abi-Habib es corresponsal de investigación con sede en Ciudad de México y cubre América Latina.

  • “No hay soberanía con el plato vacío”: las reformas inspiradas en China y Vietnam con las que Cuba intenta rescatar a su economía

    “No hay soberanía con el plato vacío”: las reformas inspiradas en China y Vietnam con las que Cuba intenta rescatar a su economía

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    Cuba presentó hace unos días el que muchos señalan como su mayor paquete de reformas económicas en décadas.

    El gobierno presidido por Miguel Díaz-Canel anunció un programa de 176 directrices que busca reactivar una economía prácticamente hundida.

    Las medidas, aprobadas por la Asamblea Nacional del Poder Popular el 18 de junio, incluyen la ampliación del sector privado, más apertura a la inversión extranjera, la adopción de mecanismos de mercado para asignar recursos y cambios radicales en la agricultura, el sistema financiero o el comercio exterior.

    De aplicarse, reducirían de forma notable el férreo control que el Estado mantiene sobre la economía en el sistema socialista cubano.

    Un empresario podría abrir varias compañías, un agricultor tendría más incentivos para producir, una empresa privada importaría directamente sus insumos y los emigrados estarían llamados a jugar un papel importante en la economía nacional.

    Es importante puntualizar que de momento son líneas de actuación generales y no está claro cuándo, ni con qué mecanismos concretos, se llevarán a la práctica.

    Llegan, en todo caso, en un contexto de profunda crisis con apagones constantes, escasez de alimentos y combustible, desplome de la producción nacional, falta de divisas y una emigración masiva que ha diezmado la población activa del país.

    A esto se une la presión de la administración estadounidense de Donald Trump, que ha estrechado tanto su cerco económico como su ofensiva política para forzar cambios en la isla.

    Basura en una calle cubana

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    La crisis en Cuba ha llegado a niveles extremos.

    Lejos de reconocer un cambio de rumbo ideológico, las autoridades cubanas defienden las transformaciones como una respuesta a las circunstancias actuales del país para preservar el proyecto socialista instaurado tras la Revolución que llevó al poder a Fidel Castro en 1959.

    “No hay soberanía con el plato vacío. El alimento del pueblo cubano será tratado como lo que es: un asunto de seguridad nacional”, dijo el presidente Miguel Díaz-Canel en la sesión en la que se aprobaron las nuevas medidas.

    Las reformas parecen apuntar a un modelo de socialismo de mercado similar al de China o Vietnam, donde la planificación estatal bajo el monopolio político del Partido Comunista se combina con amplios espacios para la empresa privada y la inversión extranjera.

    El propio Díaz-Canel reconoció recientemente haber estudiado “mucho” las reformas con las que ambos países asiáticos impulsaron el desarrollo económico sin renunciar al sistema de partido único.

    Tanto China desde finales de la década de 1970 como Vietnam desde mediados de los años 1980 aplicaron radicales reformas orientadas al mercado que sacaron a cientos de millones de personas de la pobreza.

    La cuestión es si Cuba puede recorrer un camino similar en un contexto histórico, económico, social y político muy diferente.

    También se pone en duda que el régimen quiera y pueda traducir estas propuestas en cambios concretos con normas claras, plazos definidos y una aplicación sostenida en el tiempo.

    En qué consisten las medidas

    Las 176 transformaciones anunciadas por el gobierno cubano buscan, en términos generales, dar más espacio a la iniciativa privada y reducir parte del control que el Estado ha ejercido tradicionalmente sobre la economía.

    De aplicarse tal y como han sido presentadas, un empresario estaría autorizado a operar varias compañías en lugar de una sola, las empresas privadas podrían crecer más allá del límite de 100 trabajadores y los agricultores tendrían más margen para producir y vender sus productos.

    Las entidades privadas y las cooperativas ganarían libertad para importar y exportar productos e insumos, así como acceder a financiación.

    Cubanos pasan frente a comercio.

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    Las mipymes (micro, medianas y pequeñas empresas privadas) surgidas en los últimos años han introducido nuevos servicios y negocios en la isla, aunque siguen operando en una economía centralizada y afrontan estrictas limitaciones.

    En cuanto al sector estatal, ciertas empresas públicas tendrían más autonomía para operar y algunas podrían transformarse en sociedades mercantiles con participación de otros actores económicos.

    El Estado dejaría progresivamente de asignar recursos de forma centralizada para avanzar hacia un sistema en el que las compañías accedan a insumos, divisas y financiación en el mercado.

    También se abriría por primera vez la puerta a la participación empresarial en actividades financieras como los microcréditos, las casas de cambio e incluso determinados servicios bancarios (si bien no se ha aclarado si esto supondrá la creación de bancos privados propiamente dichos o una apertura más limitada del sector financiero).

    Además, las reformas buscan atraer capital de los cubanos residentes en el exterior para que participen en empresas, financien nuevos negocios y aporten recursos a sectores considerados estratégicos para la recuperación económica.

    Para el economista cubano Pavel Vidal, las medidas clave son las relacionadas con la expansión de la actividad económica no estatal.

    “Quitarle el límite de los 100 trabajadores a la empresa privada, que sea una empresa privada, no solo una mipyme; que una persona pueda participar de las propiedades de una empresa; que la empresa privada pueda dedicarse a distintas actividades y no a una sola actividad (…) para mí eso es fundamental”, explica a BBC Mundo.

    Vidal considera que una de las transformaciones más relevantes podría producirse en la agricultura, donde una mayor libertad para producir, comercializar y fijar precios ayudaría a crear incentivos económicos similares a los que impulsaron las primeras reformas en China y Vietnam.

    Mercado en La Habana

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    Cuba arrastra un grave deterioro de su producción agropecuaria que le obliga a importar entre el 70% y el 80% de los alimentos que consume su población, según datos del Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

    Miguel Alejandro Hayes, economista cubano radicado en Miami, señala como uno de los cambios más importantes la eliminación del límite de trabajadores.

    “Están autorizando de facto la gran empresa privada”, indica en su entrevista con BBC Mundo.

    Sin embargo, se muestra escéptico sobre la aplicación real de estas medidas y la idea de que representan una ruptura radical con el pasado.

    Hayes sostiene que muchas de ellas responden más a una actualización del marco legal que a una transformación profunda del sistema y afirma que, si no cambia la estructura de poder económico y político existente, “todo lo demás es cosmético”.

    El economista cree que parte de las transformaciones buscan formalizar dinámicas que ya existen en la práctica.

    “Ellos no van a autorizar las casas de cambio privadas, sino legalizar las que ya existen”, ilustra, en referencia al mercado informal de divisas que opera desde hace años fuera de los canales oficiales.

    Otro economista cubano, Emilio Morales, es aún más crítico al interpretar que las medidas responden a “una falsa voluntad de cambio, del cambio que el régimen siempre pregona hacer cuando las crisis llegan al extremo, pero que nunca puede cumplir en la práctica porque en realidad no le interesa que los cubanos prosperen”.

    Aunque a primera vista las reformas se plantean como las más favorables al sector privado en Cuba desde 1959, se desconoce hasta qué punto acabarán traduciéndose en cambios reales.

    Además, se desconocen aspectos esenciales: qué sectores seguirán reservados al Estado, cómo funcionará la apertura bancaria, qué límites tendrá la participación privada en las empresas estatales, o cuándo y cómo entrarán en vigor muchas de las directrices.

    La inspiración de China y Vietnam

    Deng Xiaoping y Carter

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    Además de cooperar con EE.UU. (en la foto con el entonces presidente Jimmy Carter en Washington en 1979), el líder Deng Xiaoping abandonó la ortodoxia económica maoísta para abrir China al mercado bajo la nueva máxima de que “enriquecerse es glorioso”.

    Si las nuevas medidas cubanas toman como referencia a China y Vietnam es porque ambos países abrazaron economías de mercado bajo el poder político absoluto de sus respectivos partidos comunistas.

    China inició su proceso de apertura en 1978 bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, mientras Vietnam hizo lo propio en 1986 con el programa conocido como Đổi Mới o “Renovación”.

    Bajo la premisa de no abandonar el socialismo sino reformarlo, tanto el Partido Comunista de China (PCCh) como el Partido Comunista de Vietnam (PCV) introdujeron cambios que otorgaron un papel mucho más importante al mercado, la iniciativa privada y la inversión extranjera.

    Las empresas privadas comenzaron a desempeñar un papel creciente en la economía, los agricultores obtuvieron mayores incentivos para producir, las empresas estatales recibieron más autonomía y los dos países se abrieron progresivamente al comercio y a la inversión internacional.

    Aunque sus niveles de renta siguen por debajo de los de sus vecinos Corea del Sur y Japón, así como de EE.UU., Europa y otros países desarrollados, el éxito es innegable: China se ha convertido en la segunda economía del mundo y Vietnam es una de las que más rápido crecen en el sudeste asiático.

    Ciudad china con rascacielos

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    Los rascacielos y distritos financieros de las principales ciudades chinas simbolizan la profunda transformación económica del país.

    Varias de las medidas anunciadas ahora por Cuba recuerdan a esa fórmula, como dar una mayor autonomía a las empresas estatales, ampliar las posibilidades de la empresa privada, descentralizar la asignación de recursos, liberalizar parcialmente la agricultura o tratar de atraer capital de la diáspora.

    También se asemejan a los referentes asiáticos la sustitución progresiva de algunos subsidios universales por ayudas a los sectores más vulnerables o la creación de incentivos para que las empresas operen con criterios de mercado.

    ¿Se puede aplicar el modelo en Cuba?

    Las medidas anunciadas por La Habana recuerdan en muchos aspectos a las reformas emprendidas por China y Vietnam, pero, ¿dispone hoy Cuba de las condiciones que permitieron a esos países convertir sus aperturas económicas en historias de éxito?

    Aquí las diferencias son importantes, ya que Cuba se encuentra en una situación compleja con una economía paralizada, una intensificada crisis energética, un acceso limitado al capital internacional y una población envejecida.

    Cuando China y Vietnam iniciaron sus reformas eran países pobres, pero contaban con una población joven, abundante mano de obra y un enorme potencial para incorporarse a la economía mundial.

    Niños campesinos en 1987 en Vietnam

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    El desarrollo económico de Vietnam se apoyó inicialmente en una amplia población rural y una mano de obra joven, abundante y barata.

    Cuba, por el contrario, ha visto reducirse su población de unos 11 millones de habitantes a alrededor de 9 millones por la emigración masiva y tiene una de las sociedades más envejecidas de América Latina: el 25,7% de los cubanos supera los 60 años, según datos oficiales.

    El éxodo migratorio de los últimos años también ha provocado una importante fuga de trabajadores cualificados.

    A ello se suma el deterioro de infraestructuras, una profunda crisis energética y una carencia de la base industrial exportadora que impulsó el crecimiento de China y, posteriormente, de Vietnam.

    “En Vietnam y China, en un inicio la agricultura fue un motor importante de crecimiento económico”, señala Pável Vidal.

    En Cuba, por el contrario, “hay una población sobre todo urbana, muy envejecida, que plantea un gran desafío para todos los sectores económicos y en especial la agricultura: el déficit de personal joven”, afirma.

    El economista apunta además a otro factor clave: la inserción internacional.

    “Vietnam logró atraer el capital de la diáspora, el conocimiento y los contactos internacionales”, afirma.

    Vidal considera que las reformas tendrán un alcance limitado si Cuba sigue aislada de la economía internacional y sin acceso normal al sistema financiero global.

    Y esto no tiene fácil solución, ya que Cuba está prácticamente en bancarrota: atraviesa una grave escasez de divisas, tiene cerrado el grifo de los créditos internacionales por no pagar sus deudas y carece de liquidez.

    También pesa la persistencia de las sanciones estadounidenses: aunque el embargo lleva más de seis décadas en vigor, la administración de Trump ha endurecido sus restricciones financieras y comerciales a la isla, dificultando aún más el acceso a divisas, la inversión extranjera y la financiación internacional.

    Recientemente el Departamento de Estado estadounidense anunció nuevas sanciones contra Gaesa, así como contra instituciones financieras vinculadas a este conglomerado empresarial de la élite militar cubana que controla gran parte de los negocios en divisas en la isla.

    Estas restricciones limitan la llegada de inversión, encarecen las operaciones financieras y dificultan aún más el acceso al crédito internacional, además de disuadir a potenciales inversores y complicar la permanencia de las pocas compañías extranjeras que quedan en el territorio cubano.

    De hecho, las principales corporaciones hoteleras extranjeras que operan en el país —entre ellas las españolas Meliá e Iberostar— abandonaron a principios de junio la mayoría de los hoteles que gestionaban por la creciente inseguridad jurídica, sumada al deterioro de las condiciones operativas y la crisis energética.

    De persistir estas condiciones, resulta difícil imaginar que las reformas puedan propiciar por sí solas la recuperación económica que persigue el gobierno.

    BBC Mundo contactó con el gobierno cubano para este artículo, pero no obtuvo respuesta.

    Hotel Meliá Habana

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    La cadena española Meliá cesó operaciones en 15 de sus 34 hoteles en Cuba.

    ¿Voluntad de cambio o estrategia de supervivencia?

    El ejecutivo de Díaz-Canel deposita buena parte de sus esperanzas de recuperación en la captación de inversión extranjera y capital procedente de la diáspora, lo que tampoco se plantea como una tarea fácil.

    “La credibilidad es el principal problema”, afirma el economista Miguel Alejandro Hayes, tras mencionar que la falta de claridad regulatoria, la incertidumbre jurídica y la experiencia acumulada durante décadas de cambios normativos podría disuadir a potenciales inversores.

    La cautela también se explica por los antecedentes: en los últimos años Cuba ha aprobado medidas como la ampliación del trabajo por cuenta propia, la entrega de tierras en usufructo, la unificación monetaria o la autorización de las mipymes privadas.

    Aunque algunas produjeron avances puntuales, la mayoría no alcanzaron los objetivos previstos o fueron posteriormente limitadas por nuevas regulaciones, alimentando el escepticismo sobre la capacidad reformadora del sistema.

    Algunos economistas como Emilio Morales interpretan el reciente anuncio del régimen cubano como una reacción a una situación puntual, más que el resultado de una estrategia de transformación planificada.

    “El anuncio llega cuando el régimen cubano ha sentido con fuerza la presión que ha ejercido la administración Trump sobre su cuello”, afirma.

    Y agrega que el anuncio de nuevas reformas “no es por voluntad propia, ni mucho menos por convicción política de que hay que hacer profundos cambios en la economía del país. En realidad, es una estrategia de urgencia de última hora para tratar de sobrevivir a la presión estadounidense”.

    “Cuba lo que necesita es un cambio político que sepulte este sistema y dé paso a una democracia con separación de poderes, con libre empresa, libre mercado y libertad de pensamiento”, sentencia.

    Así, quedan pendientes varias incógnitas: si las medidas se aplicarán, si sobrevivirán a las resistencias internas, si conseguirán atraer inversión extranjera y capital de la diáspora, y si tendrán un impacto real sobre la producción, el empleo y el nivel de vida de los cubanos.

    Aunque las reformas dibujan un rumbo que recuerda al seguido por China y Vietnam, queda por ver si Cuba podrá recorrer ese camino en un contexto económico, demográfico y geopolítico que a priori se plantea mucho más adverso.

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  • El gobierno de Venezuela es acusado de politizar la ayuda tras los terremotos

    El gobierno de Venezuela es acusado de politizar la ayuda tras los terremotos

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    Los críticos dicen que la presidenta interina del país, Delcy Rodríguez, está intentando sacar partido de la tragedia para su beneficio político. Sus seguidores acusan a la oposición de hacer lo mismo.

    El partido de la oposición venezolana liderado por la exdiputada exiliada y premio nobel María Corina Machado movilizó la semana pasada a voluntarios por todo el país para recaudar donaciones para los sobrevivientes del terremoto que se han quedado sin hogar, pero se encontró con un obstáculo inesperado: la Policía Nacional.

    El jueves, Heidy Loicett, una de las líderes del partido de la oposición, Vente, estaba bajo una lona azul en una acera en Portuguesa –un estado a unos 440 kilómetros de la zona del desastre– mientras la gente se acercaba con todo tipo de artículos, como pañales, agua embotellada y ropa usada. Dijo que la policía también se acercó.

    Varios agentes de la Policía Nacional Bolivariana de Venezuela y funcionarios de la agencia federal de Protección Civil intentaron poner fin a la campaña benéfica, explicó en una entrevista telefónica tras el incidente, y añadió que le dijeron que todas las donaciones tenían que canalizarse a través del gobierno federal.

    Loicett dijo que le comunicaron que no podían tener un punto de recolección de donaciones y que los lugares autorizados para ello eran Protección Civil y el gobierno. En la opinión de Loicett, eso constituía persecución política.

    El enfrentamiento sobre a quién le corresponde atribuirse el mérito de la ayuda humanitaria para este país devastado por los terremotos pone de relieve una batalla mucho más amplia y de alto riesgo por la supervivencia política en una Venezuela fracturada.

    La semana pasada, Venezuela sufrió dos terremotos devastadores que se cobraron la vida de más de 1400 personas, apenas seis meses después de que el ejército estadounidense incursionara en el país y capturara al exlíder Nicolás Maduro. Los críticos dicen que temen que la presidenta en funciones de Venezuela, Delcy Rodríguez, politice la tragedia y utilice la respuesta al desastre para afianzar su legitimidad en un momento crítico.

    El gobierno de Rodríguez, que no ha respondido a las solicitudes de comentarios, ha dicho que las autoridades están intentando imponer el orden y mantener despejadas las zonas y carreteras afectadas por los terremotos para que los convoyes de ayuda y los equipos de emergencia puedan hacer su trabajo sin obstáculos.

    Además, es una regla general en política que las figuras de la oposición se apresuren a destacar cualquier falla del partido en el poder.

    Rodríguez era vicepresidenta antes de que Estados Unidos capturara a Maduro y dijera que iba a dirigir el país, lo que la llevó al cargo más alto. Su permanencia depende de la aprobación del gobierno del presidente Donald Trump, y su gestión de esta crisis también supone un momento clave para Trump.

    Funcionarios de la Casa Blanca dijeron que la alianza con Rodríguez tenía como objetivo estabilizar Venezuela y ayudar a reactivar su maltrecha economía. Es probable que la catástrofe ponga a prueba esa relación de forma severa.

    Los expertos dicen que incrementar el control sobre la ayuda y sofocar los esfuerzos de ayuda de base de la oposición es una estrategia sacada de un manual autoritario de hace décadas. Según ellos, Rodríguez está apostando a que la gestión internacional de la crisis pueda enmascarar la decadencia interna del Estado y asegurar que mantenga el poder.

    Esa estrategia quedó plenamente de manifiesto en un video muy difundido en el que un agente de policía parece indicar a los voluntarios dónde el Partido Socialista Unido de Venezuela, el partido gobernante, había autorizado los puntos de recolección de donaciones. A los centros de donaciones montados por la oposición en otras ciudades se les dijo que no podían colocar carteles con la leyenda “centro de acopio”, porque esas palabras solo podían usarlas los puntos de recolección autorizados por el gobierno, dijo un activista político.

    María Oropeza, una funcionaria del partido Vente, dijo que le comunicaron que no podían utilizar las palabras “centro de acopio”, y que daba la impresión de que las habían registrado como marca. Según dijo, era inevitable que intentaran aprovechar esta tragedia en su beneficio para mantenerse en el poder.

    Los funcionarios del partido dijeron que la policía desistió cuando la gente empezó a reunirse y a grabar videos. Los voluntarios quitaron los carteles que causaban problema y la campaña siguió adelante.

    Los voluntarios de la oposición tenían previsto intentar hacer entregas en la zona del terremoto durante el fin de semana, pero las autoridades anunciaron que se prohibiría a los civiles sin autorización entrar a La Guaira –la zona costera más afectada–.

    Las autoridades dijeron que la afluencia de voluntarios a la zona del desastre estaba bloqueando el tráfico, algo fundamental para el desplazamiento de la maquinaria pesada.

    “Quienes no tengan funciones de salvamento o funciones de seguridad en el estado de La Guaira, por favor, abstenerse de dirigirse al estado porque están obstaculizando la circulación que necesitamos para que nuestras fuerzas militares, policías, Protección Civil, personal de bombero, rescatistas puedan llegar a la zona del desastre”, dijo Rodríguez. “Estamos en las horas críticas”.

    Hizo un llamamiento a la unidad en estos momentos de crisis y ha dado la bienvenida a varias delegaciones internacionales de búsqueda y rescate, incluidas las de los gobiernos de derecha de El Salvador y Argentina.

    La decisión de Rodríguez de aceptar ayuda de adversarios políticos pone de relieve un delicado equilibrio entre proyectar una imagen de gestión eficaz ante la catástrofe y, al mismo tiempo, sumar puntos políticos de cara a unas posibles elecciones, dijo Pablo Quintero, un consultor político que afirma trabajar principalmente con la oposición en Venezuela.

    Quintero dijo que, ante las catástrofes, los gobiernos actúan en función de intereses políticos, y que en este caso el gobierno en el poder está actuando para ganar protagonismo y demostrar su capacidad de gestión ante la comunidad internacional, además de enviar un mensaje a la población de que han logrado unificar el país.

    Pero Machado también está actuando en su propio interés, dijo.

    María Corina Machado tiene una agenda política, según dijo Quintero, y agregó que los equipos de comunicación de la líder exiliada de la oposición están llevando a cabo una campaña para demostrar la incompetencia del gobierno.

    The New York Times informó el sábado que Machado estaba intentando volver a Venezuela, lo que causaba frustración a algunos funcionarios estadounidenses, que consideraban que un regreso tras una situación de emergencia era una “maniobra política”.

    Un vocero de Machado dijo que ella no estaba disponible para hacer declaraciones.

    Rodríguez, como vicepresidente de Maduro a cargo de la economía, formó parte de un gobierno represivo que se hizo con el poder tras amañar las elecciones presidenciales de 2024.

    Tras la incursión estadounidense en enero, que capturó a Maduro pero permitió que Rodríguez se mantuviera como líder interina, el gobierno de Trump dijo que Venezuela acabaría avanzando hacia unas elecciones y el restablecimiento de la democracia. El desastre que azota a Venezuela podría retrasar esa transición, según los expertos.

    “Es difícil imaginar que Delcy no vaya a aprovechar los terremotos para retrasar las conversaciones sobre una transición democrática; sin duda, parte de eso es legítimo ante una emergencia humanitaria tan abrumadora”, dijo Cynthia Arnson, profesora adjunta de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins.

    Pero puede que no salga como ella espera, dijo Arnson.

    “Los efectos políticos de los desastres naturales suelen ser graves”, dijo. “Unas semanas o unos pocos meses después de la emergencia inmediata, es probable que los terremotos pongan aún más de manifiesto la incapacidad del gobierno para satisfacer las necesidades básicas, por no hablar de emprender cualquier tipo de reconstrucción”.

    La corrupción generalizada de la ayuda internacional enviada tras el terremoto de 1972 en Nicaragua fue uno de los factores que llevaron al derrumbe de la dictadura de Anastasio Somoza Debayle. El terremoto de la Ciudad de México de 1985 contribuyó a acabar con el régimen de partido único más de una década después.

    Benigno Alarcón, exdirector del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, dijo que no había duda de que Rodríguez intentará sacar partido de la catástrofe, y que no sería la primera en hacerlo.

    Dijo que muchos venezolanos aún recuerdan los deslaves de 1999 que se produjeron en la zona del terremoto –incluida La Guaira– cuando el antiguo líder del partido gobernante, Hugo Chávez, se negó a aceptar ayuda humanitaria del ejército de Estados Unidos.

    Alarcón dijo que hay que recordar que las personas en el poder no son nuevas, sino que llevan mucho tiempo ejerciéndolo.

    Rodríguez y Machado no serían precisamente las primeras en politizar la recuperación tras un desastre natural, dijo Brian Naranjo, un exalto diplomático estadounidense en Venezuela. Citó las palabras del Libertador, Simón Bolívar, en medio de las maquinaciones políticas tras un catastrófico terremoto ocurrido en 1812 en Venezuela.

    “Si la naturaleza se opone”, dijo Bolívar, “lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.

    Sheyla Urdaneta colaboró con reportería.

    Frances Robles es una reportera del Times que cubre América Latina y el Caribe. Lleva más de 25 años informando sobre la región.

    Sheyla Urdaneta colaboró con reportería.

  • Los Países Bajos registran su primer caso de muerte asistida de un niño de entre 1 y 12 años

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    La muerte asistida por un médico para niños con enfermedades terminales de ese grupo de edad está permitida en el país desde 2024.

    Un médico en los Países Bajos ayudó por primera vez a un niño de entre 1 y 12 años, con una enfermedad terminal, a morir, según ha comunicado una ministra neerlandesa a los parlamentarios.

    Sophie Hermans, ministra de Salud, Bienestar y Deporte, reveló este caso en una carta enviada esta semana a la Cámara de Representantes neerlandesa. La ayuda para morir en el caso de niños de este rango de edad es legal, bajo ciertas condiciones, desde 2024.

    Escribió que a finales del año pasado se había informado del caso a un comité de expertos que revisa este tipo de situaciones, y que era la primera notificación que recibían sobre un niño de entre 1 y 12 años.

    La carta de Hermans se refería a “una interrupción de la vida” sin dar más detalles. El gobierno no ha dado a conocer ningún otro dato sobre el niño ni sobre su enfermedad, y declinó hacer más comentarios.

    Según la carta, el comité, que se reúne cada dos meses, debatió el caso y escuchó al médico en cuestión durante sus primeras reuniones de 2026.

    Tal y como exige la ley, el comité revisó las acciones del médico para determinar si el procedimiento se ajustaba a la normativa. La fiscalía también revisará el caso y emitirá un dictamen independiente. Esas conclusiones aún no se han hecho públicas.

    En 2020, el gobierno neerlandés anunció planes para permitir a los médicos poner fin a la vida de niños menores de 13 años con enfermedades terminales. Hugo de Jonge, el ministro de Salud de entonces, predijo que la norma –que entró en vigor en 2024– facilitaría la muerte de unos cinco niños al año.

    Antes del cambio en la normativa, el país ya permitía a los médicos ayudar a morir a personas mayores de 12 años o menores de un año, siempre que sus padres hubieran dado su consentimiento.

    Algunos médicos en los Países Bajos expresaron su preocupación antes de que se modificara la normativa, por temor a que se les pudiera considerar penalmente responsables de la muerte de niños de entre 1 y 12 años a los que prestaran cuidados paliativos.

    “Es muy importante que los niños con enfermedades incurables reciban la mejor atención posible y que se evite el sufrimiento innecesario”, dijo De Jonge en 2020.

    Para solicitar la muerte asistida en los Países Bajos, las personas deben padecer una enfermedad para la que no haya cura ni alivio. Quienes padecen trastornos psicológicos también pueden solicitarla.

    La muerte asistida está permitida en los Países Bajos, así como en muchos otros países de Europa y de otros continentes. Algunos países solo la permiten en caso de enfermedad terminal; los Países Bajos y unos pocos más amplían esta opción a las personas que sufren un dolor insoportable debido a enfermedades crónicas e incurables, incluidas las enfermedades mentales.

    La muerte asistida es legal en Canadá desde 2016. Cuatro países en América Latina –Colombia, Cuba, Ecuador y Uruguay– también la permiten. Además, es legal en la mayor parte de Australia y en Nueva Zelanda.

    En Colombia, la muerte asistida está permitida para niños de entre 6 y 12 años, siempre que el niño entienda el concepto de la muerte. Bélgica también permite que los niños mueran con la ayuda de un médico.

    En Estados Unidos, cada vez más estados están aprobando leyes sobre la muerte asistida. En septiembre entrará en vigor una en Illinois, lo que lo convertiría en el decimotercer estado (además del Distrito de Columbia) con una ley de este tipo.

    Claire Moses es reportera del Times en Londres; se enfoca en la cobertura de noticias de última hora y de tendencia.