Aerolíneas y operadores aeroportuarios advierten que el nuevo esquema europeo está sobrecargando los controles fronterizos y amenaza con agravar los retrasos.
Los líderes europeos se mantienen firmes en un programa de seguridad que ha generado largas colas, confusión y vuelos perdidos en los aeropuertos este verano, a pesar de la petición urgente del sector de la aviación para que se suspenda.
El Sistema de Entradas y Salidas (EES) exige a los miembros del espacio Schengen –que agrupa a 29 países con fronteras abiertas– que recopilen datos biométricos, como fotos faciales y huellas dactilares, de los viajeros a su llegada y que confirmen su identidad a la salida. Desde que el sistema entró plenamente en vigor en abril, los aeropuertos y las aerolíneas han reportado un caos generalizado –con filas de horas en los controles de seguridad y confusión sobre los procedimientos– y temen que los problemas puedan agravarse al comenzar la temporada alta de viajes.
La semana pasada, estos problemas llevaron a altos cargos del sector de la aviación europeo a pedir a la Unión Europea (UE) que suspendiera la obligación del EES este verano. El sistema está “socavando la reputación de Europa, el turismo europeo y la conectividad”, según la carta abierta dirigida al presidente de la Comisión Europea.
Pero el martes, los líderes de la Comisión Europea rechazaron oficialmente la petición en una reunión con las partes interesadas del sector, alegando que las ventajas de seguridad del nuevo sistema superaban sus inconvenientes.
El sistema “aumenta la seguridad de los ciudadanos de la UE al tiempo que reduce al mínimo el impacto para los viajeros legítimos de fuera de la UE”, dijo un vocero de la Comisión Europea en un comunicado tras la reunión, señalando que el sistema ya había registrado 110 millones de viajes y denegado la entrada a 45.000 visitantes.
El EES se utiliza en el espacio Schengen, formado por 29 países, que incluye a 25 miembros de la Unión Europea, además de Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. El sistema se aplica a la mayoría de los visitantes de esos países que viajan para una estancia corta (hasta 90 días en un periodo de 180 días), independientemente de si tienen visado o no.
Desde que el sistema empezó a implantarse en toda Europa en octubre, los viajeros se han encontrado con una serie de procedimientos poco uniformes, que pueden llevar desde unos minutos hasta varias horas. Algunos aeropuertos cuentan con quioscos de autoservicio donde los viajeros pueden registrar sus datos biométricos. En otros, los agentes de control fronterizo registran manualmente a los viajeros. Solo dos países, Suecia y Portugal, permiten actualmente a los viajeros usar una app específica. La idea es que el EES termine siendo un sistema automatizado.
“En este momento, el sistema no está cumpliendo uno de sus objetivos principales: facilitar el paso eficiente de las fronteras y, al mismo tiempo, mantener el buen funcionamiento de la red de transporte europea”, escribieron los responsables de aviación en la carta abierta en la que instan a la Unión Europea a actuar.
Según las normas actuales, el EES solo se puede suspender parcialmente, lo que permite a los aeropuertos saltarse la recogida de datos biométricos durante seis horas seguidas, aunque siguen teniendo que registrar la información de los viajeros, dijo un vocero de la Comisión Europea. Los responsables del sector de la aviación dijeron que la posibilidad de flexibilizar las normas no basta para reducir de verdad los retrasos. Han intentado, sin éxito, conseguir más flexibilidad para pausar el sistema y retomar el sellado habitual de pasaportes hasta que haya más personal en los controles fronterizos y mayor coherencia en la forma de registrar a los pasajeros.
Una encuesta realizada entre 85 aeropuertos de 20 Estados miembros por el Consejo Internacional de Aeropuertos –cuyo director general para Europa es uno de los firmantes de la carta abierta– reveló que, en las horas punta de junio, los pasajeros podían pasar hasta cinco horas esperando en el aeropuerto para entrar en un país. Y aunque se supone que el sistema almacena los datos de los viajeros durante tres años, algunos visitantes dijeron que se les había pedido repetidamente que facilitaran sus datos biométricos, lo que provocaba retrasos.
Algunas personas han publicado en redes sociales que todos estos problemas les están haciendo replantearse viajar a Europa.
Las advertencias de que el sistema no está preparado para la temporada alta de viajes de verano resuenan en todo el sector de la aviación. Ryanair, la mayor aerolínea de bajo costo de Europa, señaló en una alerta a los pasajeros que varios aeropuertos “están sufriendo importantes trastornos”, y les aconsejó que llegaran con antelación. La lista incluía Tenerife Sur, en las Islas Canarias; Palma, en Mallorca; Alicante y Málaga, en España; Milán-Bérgamo, en Italia; Cracovia, en Polonia; y París-Beauvais.
Los viajeros de verano se ven obligados a “soportar un caos innecesario en los controles de pasaportes”, dijo Neal McMahon, director de operaciones de Ryanair, en un comunicado.
“No se debería utilizar a los pasajeros y a sus familias como conejillos de indias para un sistema de control de pasaportes a medias que corre el riesgo de provocar largas filas, vuelos perdidos y estrés innecesario en los aeropuertos este verano”, añadió.
En Roma, los aeropuertos ya han estado suspendiendo la recogida de datos biométricos casi a diario este verano, dijo un vocero de Aeroporti di Roma, la empresa que gestiona los aeropuertos de la ciudad. El aeropuerto de Roma-Fiumicino, el más transitado de Italia, espera recibir unos 11 millones de pasajeros en junio y julio, lo que podría suponer hasta 180.000 pasajeros en los días de mayor afluencia, dijo el vocero.
Christine Chung es reportera del Times. Cubre aerolíneas y viajes comerciales.
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El encargado de negocios de EE.UU. en Caracas, John Barrett, y el jefe del Comando Sur, Francis Donovan, se encontraron en Venezuela para coordinar la respuesta al doble terremoto.
Pocas horas después de la impactante operación militar de EE.UU. en la que fue capturado Nicolás Maduro el 3 de enero, el presidente Donald Trump sorprendió al mundo con una declaración no menos controvertida: “Vamos a dirigir el país [Venezuela] hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y sensata”.
Siete meses más tarde, Estados Unidos lidera los esfuerzos internacionales para ayudar a Venezuela tras el doble terremoto que sacudió ese país el pasado 24 de junio y que causó más de 3.500 muertes y dejó a decenas de miles de personas sin hogar.
Menos de un día después del doble sismo, Washington ya había anunciado que iba a destinar US$150 millones para ayudar a atender la emergencia en Venezuela y que enviaría a más de 250 personas, entre ellos bomberos entrenados en rescates bajo estructuras colapsadas, médicos, paramédicos, ingenieros especializados en evaluación de riesgos en edificaciones.
Adicionalmente, a través del Comando Sur, EE.UU. ha destinado aviones de transporte, helicópteros, buques de la Armada y maquinaria pesada para hacer frente a la tragedia venezolana.
Pero sus funcionarios, liderados por el jefe del Comando Sur, el general Francis Donovan, y el encargado de negocios de la embajada estadounidense en Caracas, John Barrett, también se han reunido con las autoridades venezolanas, entre ellos con el miembro más polémico del gabinete de la presidenta interina, Delcy Rodríguez: el ministro de Interior, Diosdado Cabello, a quien Washington acusa de narcoterrorista y por el que ofrece una recompensa de US$25 millones, lo que ha generado controversia.
Estos elementos, unidos a las “excelentes” relaciones con la presidenta interina de las que suele presumir Trump, así como la supuesta negativa de Washington al regreso a Venezuela de la líder de la oposición, María Corina Machado, están generando dudas sobre el papel que EE.UU. está jugando en la actual emergencia que vive Venezuela.
“Llegaron los gringos, papá”
En un video que se hizo viral en los días siguientes al doble sismo, se ve a un hombre con un casco amarillo celebrando la llegada de las fuerzas estadounidenses mientras en el fondo se aprecia el sobrevuelo de un helicóptero MV-22B Osprey.
“Bravo. Vamos. Llegaron los gringos, papá, la ayuda humanitaria”, grita el hombre a la cámara con acento venezolano mientras detrás de él se ve una camioneta militar venezolana en la que se están montando varios uniformados.
Uno de ellos se acerca y lo saluda. Es un hombre rubio que viste un uniforme de campaña que en el hombro lleva lo que parece ser el parche de la Fuerza Delta, la unidad de operaciones especiales del Ejército de EE.UU.
El hombre del casco lo saluda y le dice: “¡Bienvenido a Venezuela!”.
Luego de la catástrofe, EE.UU. ha sido -con diferencia- el país que más recursos ha destinado a Venezuela.
Hasta este 8 de julio, Washington había destinado más de US$386 millones en ayuda al país.
La ha canalizado a través de distintas organizaciones no gubernamentales como la Federación Internacional de la Cruz Roja y de dependencias de la ONU como Unicef o el Programa Mundial de Alimentos “proporcionando ayuda médica de emergencia, asistencia alimentaria, agua y sanidad, refugios, protección y logística”, según señaló en una nota de prensa el Departamento de Estado.
El Departamento de Estado asegura haber entregado “más de 400 toneladas métricas de ayuda de primera necesidad -kits de refugio, kits de higiene, cubetas, lonas y juegos de cocina-, beneficiando a unas 70.000 personas. Estos suministros, financiados por Estados Unidos, brindaron alivio inmediato a comunidades de toda Venezuela”, señala el comunicado.
Además, anuncia el establecimiento de un “puente humanitario aéreo” en el que participarán el Departamento de Estado, Amazon y Airlink, una ONG que sirve de enlace entre los sectores aeronáutico y humanitario para hacer frente a desastres.
La idea es realizar vuelos semanales para el envío de ayuda humanitaria desde Miami directamente a Maiquetía, el aeropuerto de Caracas, donde un centro logístico de ayuda del Programa Mundial de Alimentos la recibirá y la entregará a las ONG que se encargarán de distribuirla sobre el terreno.
En ese esfuerzo, el Departamento de Estado se encargará de coordinar con el gobierno de Venezuela, Airlink organizará los envíos de acuerdo con las prioridades del momento y Amazon transportará la ayuda de forma gratuita a Venezuela.
EE.UU. envió a Venezuela a más de 200 personas para participar en las labores de rescate.
Pero la asistencia de EE.UU. ha ido más allá de las operaciones de búsqueda y rescate de víctimas y sobrevivientes o de la aportación de ayuda humanitaria.
Washington se insertó desde el primer día en el centro de la gestión de la crisis y, de hecho, al día siguiente del doble sismo fuerzas del Comando Sur estaban en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía -que no solamente es el más importante de Venezuela, sino que está ubicado en Vargas, el estado más golpeado por los sismos- para evaluar los daños que había sufrido y ponerlo a funcionar a la brevedad para atender la emergencia.
Desde entonces, las fuerzas estadounidenses asumieron el control del tráfico aéreo en el aeródromo, así como la logística de la ayuda humanitaria que llega a Maiquetía, según explicó este martes el general Donovan durante una rueda de prensa virtual.
Washington también realizó una movilización masiva de recursos que incluían aviones C-17 de la Fuerza Aérea para transportar equipos de búsqueda y rescate, y maquinaria para el movimiento de carga; helicópteros CH-47 Chinook del Ejército para transportar personal y suministros; aeronaves MV-22 Osprey del Cuerpo de Marines; y buques de la Armada para brindar apoyo a las operaciones en tierra y transportar suministros.
Uno de estos barcos, el USS Fort Lauderdale, había participado en el bloqueo marítimo que derivó en la operación de captura de Maduro y ahora, en medio de la catástrofe, se convirtió en el primer barco de la Armada de EE.UU. en atracar en un puerto de Venezuela en décadas.
Para inicios de julio, el Comando Sur informó que había casi 2.000 tropas estadounidenses participando en las operaciones de ayuda.
La logística, una de las fortalezas de EE.UU.
Aunque los rescatistas estadounidenses ya se marcharon de Venezuela, Donovan dijo que las fuerzas de su país seguirán allí hasta que “ya no seamos necesarios”. Indicó que están centrados en ayudar en la gestión del aeropuerto y el puerto marítimo, en proporcionar transporte aéreo y terrestre, así como maquinaria pesada y logística.
Y es que la logística es, precisamente, una de las mayores fortalezas de EE.UU.
“Estados Unidos posee una capacidad logística tal que no creo que exista ningún otro país con una capacidad comparable. Creo que ni siquiera China”, señala Charles Scawthorn, un ingeniero estructural con gran experiencia internacional en la gestión de desastres causados por terremotos, a BBC Mundo.
Scawthon añade que, dada la cercanía geográfica con Venezuela, “creo que la gran aportación de EE.UU. será la logística: el transporte de alimentos, materiales de construcción y maquinaria pesada”.
Las fuerzas estadounidenses movilizaron a Venezuela aviones de carga C-17, helicópteros CH-47 Chinook, buques de guerra y aeronaves MV-22 Osprey como la que aparece en la imagen.
Dinero y política
La imagen de Cabello sonriente junto al jefe del Comando Sur generó polémica entre los venezolanos.
Los US$380 millones que ha aportado para la emergencia en Venezuela ubican claramente a EE.UU. a la cabeza de todos los esfuerzos internacionales para ayudar a ese país.
Hasta este miércoles, la web Ruta de Ayuda, elaborada por la ONG Transparencia Venezuela, ubicaba a Washington como el primer donante con US$300 millones, seguido por China con US$14,7 millones y, en tercer lugar, Italia con US$10,8 millones.
Pero esa notable contribución no ha salvado a EE.UU. de críticas.
En declaraciones a The New York Times, Javier Corrales, profesor de ciencias políticas en el Amherst College, señaló -por ejemplo- que resulta difícil considerar la ayuda estadounidense como generosa si se considera que desde la captura de Maduro el gobierno de Trump asumió el control de los ingresos petroleros de Venezuela, que son muchas veces superiores.
De acuerdo con estimaciones publicadas por el Council on Foreign Relations, las ventas de petróleo venezolano durante los primeros cuatro meses de 2026 fueron de casi 100 millones de barriles, con un valor aproximado de unos US$8.000 millones.
Sin embargo, hasta la fecha el gobierno estadounidense no ha informado con exactitud sobre cuánto petróleo se ha vendido, cuánto dinero se ha generado y qué ha ocurrido con esos recursos.
“Cuando tú analizas, dados los montos y las proporciones, tampoco es que esa ayuda sea una cosa exorbitante. Más bien es una cosa muy pequeña para la magnitud de las necesidades”, dice Carmen Beatriz Fernández, consultora política de la firma Datastrategia, a BBC Mundo.
A pesar de esto, en general, el volumen de la ayuda estadounidense no ha sido un asunto especialmente polémico.
De hecho, una encuesta realizada en los días siguientes al terremoto, a la que tuvo acceso BBC Mundo, muestra a EE.UU. como el actor internacional en el que los venezolanos tienen más confianza en que va a contribuir a la gestión de la crisis y a la reconstrucción tras los terremotos.
Según el sondeo, el 75% de los consultados tenían confianza en Washington, mientras solamente un 11% no la tenía. La confianza en la Unión Europea se ubicaba en el 59%, en la ONU era el 48%, mientras que en China llegaba a un 39% (la misma proporción que no confiaba en ese país).
El mayor ruido en torno a la actuación de Estados Unidos parece haberse centrado en dos elementos distintos, pero vinculados. El primero de ellos han sido los encuentros públicos de Donovan y Barrett con Diosdado Cabello.
La imagen de Barrett con Cabello, por cuya captura EE.UU. ofrece US$25 millones también despertó suspicacias.
La publicación en medios y redes sociales de fotos de Cabello saludando y conversando animadamente con los altos funcionarios estadounidenses ha generado dudas y malestar en redes sociales.
“Nos vemos en las mesas de votación el martes 3 de noviembre y verán el abrazo del voto latino en EE.UU. Grandes discursos que no quieren socialismo, comunismo, narcotráfico y terrorismo en EE.UU pero se abrazan y alaban a los mayores capos y representantes del continente americano. Vergüenza”, escribió el analista político Esteban Gerbasi en un mensaje en X.
En la publicación advertía sobre los efectos negativos que podrían tener estas imágenes para el gobierno de Trump en las elecciones de mitad de periodo., y acompañaba el mensaje de la foto de Barrett conversando y colocándole la mano sobre el brazo a Cabello.
Las fotografías se tomaron en el contexto de los encuentros que los representantes estadounidenses mantuvieron con las autoridades venezolanas con el objetivo de coordinar la asistencia humanitaria para responder a la emergencia causada por los terremotos.
¿Ayuda humanitaria o acercamiento al chavismo?
Sin embargo, fueron interpretadas de distinta forma: en algunos casos como reflejo de la emergencia en curso; en otros, como una muestra de un acercamiento del gobierno de EE.UU. hacia el chavismo, que indicaría que EE.UU. no tiene planes reales de impulsar una transición democrática en Venezuela.
“Lo que sorprende es la imagen. Sorprende quizá la cordialidad del momento. Eso es lo que la gente cuestiona, pero evidentemente Estados Unidos está asumiendo esa postura muy pragmática [de dialogar con las autoridades venezolanas, incluido Cabello], pero eso no necesariamente quiere decir que es la postura definitiva”, señala Carmen Beatriz Fernández.
“Esas imágenes crean cortocircuito en una población que está muy sensible y, además, muy indignada ante la inacción del gobierno durante las primeras horas tras los sismos”, agrega.
El malestar causado por las fotos con Cabello se explica en parte debido a los altos niveles de rechazo que él tiene en buena parte de la población venezolana.
Según la encuesta realizada a finales de junio, el 9% de los consultados tienen una valoración positiva de Cabello y un 73% tienen una valoración negativa.
Fernández considera “muy precipitado” llegar a la conclusión de que esas fotografías anuncian que no habrá transición debido a un entendimiento entre el chavismo y el gobierno de Trump.
“No lo veo así. Creo que EE.UU. está teniendo una respuesta rápida en el marco de una catástrofe y eso implica tener las cabras dentro del corral. Es algo que tiene sentido. Además de que ya se entienden con esas autoridades. No es que son enemigos de esas autoridades, todo lo contrario”, señala.
El segundo elemento que ha hecho ruido sobre la actuación de EE.UU. son las informaciones que apuntan a que el gobierno de Trump está molesto con las solicitudes de la líder opositora, María Corina Machado, para que se le permita volver a Venezuela, de donde salió en diciembre pasado para recibir el Premio Nobel de la Paz.
El USS Fort Lauderdale, que había participado en el bloqueo marítimo que derivó en la operación de captura de Maduro, se convirtió en el primer barco de la Armada de EE.UU. en atracar en un puerto de Venezuela en décadas.
Según el medio digital Axios, funcionarios estadounidenses no identificados calificaron como “oportunismo político” los intentos de Machado de volver a Venezuela. “Ella quiere tomarse una foto entregando nuestra ayuda”, dijo uno de ellos.
Oficialmente, Estados Unidos no se ha pronunciado de forma clara sobre si está bloqueando el regreso de Machado
El jefe del Comando sur y el encargado de negocios en Venezuela dieron a entender en una rueda de prensa que no era así, y señalaron que Estados Unidos no controlaba el aeropuerto de Maiquetía, sino que “ayudaba con el control del tráfico aéreo”.
Tampoco hubo respuesta directa de ellos a la pregunta de si los encuentros con Cabello implicaban algún cambio en la percepción que tenía EE.UU. sobre él y si habían eliminado la recompensa que pesa sobre su cabeza.
Paradójicamente, las fotos de Cabello con los funcionarios estadounidenses también han generado ruido en las filas el chavismo.
“No se puede estar viendo más fotos de nuestros supuestos líderes abrazados, tocándole el hombro o conversando con los mismos que nos bombardearon o que por lo menos son representantes del gobierno que nos bombardeó el 3 de enero”, se quejó Mario Silva, un chavista radical que durante décadas condujo en la televisora estatal VTV el programa “La Hojilla”, que llegó a su fin tras la captura de Nicolás Maduro.
“A quien más escozor le deben generar esas fotos es a los aliados de Cabello y a la gente que llevá décadas escuchándole su discurso antiimperialista y del ‘no pasarán’ y ahora lo ven obsequioso con los estadounidenses”, explica Fernández.
En todo caso, más allá de las polémicas en torno al rol que juega EE.UU. en la gestión de esta crisis en Venezuela, la experta atribuye a ese país el mérito por los grandes volúmenes de ayuda que está llegando a Venezuela.
“En realidad, está llegando mucha ayuda humanitaria porque Estados Unidos lo está permitiendo”, dice.
Fernández señala esta situación contrasta con la vivida en 2017, cuando en Venezuela había una crisis de hambre pero no podía entrar la ayuda humanitaria porque el gobierno “no la dejaba entrar o la tomaba para sí”.
“Ahora la ayuda la están recibiendo ONG directamente del Departamento de Estado o directamente de donantes. O sea, es distinto y creo que Estados Unidos está teniendo más incidencia en la toma de decisiones”, concluye.
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“Mientras conducía por la calle Kensington de Londres, el semáforo se puso en rojo y pensé: ‘Amarillo’, puedes aún pasar; ‘Rojo’, significa alto, fuera del terreno”.
Ese fue el momento en que al árbitro inglés, Kenneth George Aston, se le ocurrió la idea de utilizar las tarjetas amarilla y roja en los partidos de fútbol.
La beligerancia en el campo de juego al inicio de la década de los 60 había llevado a este deporte a una situación incontrolable. En más de un partido se libraba en la cancha una guerra a muerte que terminaba con lesionados en el hospital sudados de odio.
Símbolo de aquello fue el Mundial del 62 en Chile.
En el partido inaugural de esa Copa del Mundo, disputado entre la Unión Soviética y Yugoslavia, hubo golpes y hasta jugadores fracturados.
Algo similar ocurrió en el partido de Alemania contra Italia; en el de Checoslovaquia contra España (donde el arquero quedó inconsciente por unos minutos tras recibir una patada en la cabeza); y en el de Argentina contra Bulgaria (con varios jugadores gravemente lesionados).
Como si eso fuera poco, Chile e Italia se enfrentaron en el partido que pasó a la historia como “La Batalla de Santiago”. ¿Violencia desaforada? Sí.
Patadas, puñetazos, y hasta policías en la cancha. La selección chilena ganó 2 a 0, en un partido cuestionado duramente por su arbitraje, a cargo de Kenneth Aston, el mismo que, impactado por la brutalidad en la cancha, terminaría inventando el sistema de tarjetas que fue estrenado en el Mundial de México de 1970.
“En Santiago me limité casi a contar los puntos de las maniobras militares del campo, mi función no recordó para nada las tareas de un árbitro”, dijo.
La furia en otro idioma
Aston dejó de arbitrar en 1963 y pasó a ser miembro de la Comisión de Árbitros de la FIFA en 1966 (de la cual fue presidente de 1970 a 1972).
Desde esa posición le tocó enfrentar nuevamente un escándalo cuando se enfrentaron Argentina e Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de 1966.
Kenneth George Aston dirigiendo durante el partido que pasó a la historia como “La Batalla de Santiago”.
El árbitro del partido, el alemán Rudolf Kreitlein, tuvo que salir escoltado por la policía británica luego de expulsar al capitán argentino Antonio Rattín en el minuto 36.
Kreitlein cobró una falta a favor de Inglaterra, Rattín protestó y fue expulsado.
“Me miró con mala intención. Por eso me di cuenta de que me había insultado”, dijo Kreitlein. El problema es que ni el árbitro entendía español, ni el argentino hablaba inglés o alemán.
Rattín se negó a abandonar el terreno de juego, argumentando que no entendía lo que el árbitro le decía. El partido estuvo detenido más de diez minutos hasta que un traductor saltó al césped de Wembley y le explicó a Rattín lo que estaba ocurriendo, provocando la furia del argentino.
“El fútbol es una obra dramática”
Probablemente hoy alguien opinaría que para insultar a otro no es necesario hablar el mismo idioma. O que entender un gesto de expulsión tampoco es un problema de palabras.
Pero cuando la furia enceguece, es mejor que las reglas estén absolutamente claras y las amonestaciones a los jugadores por parte del árbitro no sean verbales.
Aston, que en ese momento era responsable de todo el arbitraje, empleó su capacidad negociadora para tranquilizar al expulsado capitán argentino y evitar la suspensión del encuentro.
A esa altura, el inglés tenía claro que había que crear un mecanismo para disuadir las agresiones y sancionar a los rebeldes.
Y, aparentemente, un semáforo le dio la respuesta.
El técnico murió el 23 de octubre de 2001 a los 86 años, reivindicando su pasión por el fútbol.
“El fútbol es una obra dramática en dos actos, con 22 actores sobre el escenario y un director de escena: el árbitro”, dijo en una ocasión.
“No existe guion, nunca se sabe como terminará, pero lo más importante es divertirse y divertir.”
Para Kenneth George Aston, el rol del árbitro era el de director de una escena.
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Conocí a Jacqueline Zúñiga en la ciudad portuaria de La Guaira, justo cuando Venezuela empezaba a sumirse en una crisis económica de la que nunca ha salido.
Era 2014 y yo acababa de mudarme a Venezuela como reportero novato. Quería saber cómo reaccionaba la base del Partido Socialista en el poder ante el colapso, y leí en internet sobre el trabajo de Zúñiga.
Zúñiga, que siempre ha creído en las causas sociales, dirigía un proyecto de derechos de las mujeres en La Guaira, uno de los miles de los llamados “movimientos sociales” que servían de base a la pirámide de poder del gobierno.
Zúñiga acababa de conseguir decenas de apartamentos para su grupo en unas nuevas torres de viviendas construidas por el gobierno en el este de La Guaira, una franja estrecha y destartalada de concreto entre las montañas costeras de Venezuela y el mar Caribe.
A pesar de los crecientes problemas económicos, fue un momento de enorme orgullo y, para algunos, el mayor logro de sus vidas.
La semana pasada, volví a encontrarme con Zúñiga y regresamos a esas torres. Casi todas habían quedado reducidas a escombros. Vimos cómo los equipos de rescate sacaban bolsas con cuerpos, una tras otra, de entre las ruinas.
Esas torres estaban entre el mar de edificios que quedaron destruidos por los dos potentes terremotos que sacudieron Venezuela el mes pasado. Los terremotos han causado más de 3800 víctimas mortales, la mayoría en La Guaira.
Zúñiga, que ahora tiene 52 años y algunas canas, había conocido a muchas de las víctimas del terremoto a lo largo de sus tres décadas de activismo social en un pequeño estado donde todo el mundo parece conocerse. Mientras manejábamos por la ciudad destruida, el paisaje le traía a la mente un montón de recuerdos.
Mencionó a amigos cercanos, vecinos y conocidos lejanos. Habló de gente con la que se cruzaba a menudo en panaderías, bancos y mercados. Había enemigos políticos, gente con la que había competido por los recursos cada vez más escasos de un Estado en bancarrota.
Todos estaban muertos o desaparecidos.
La destrucción física de La Guaira se produjo tras el desmoronamiento del proyecto político al que Zúñiga ha dedicado su vida. Cuando nos conocimos, Hugo Chávez había fallecido el año anterior. La revolución socialista que él proclamó tras convertirse en presidente de Venezuela en 1999 ya estaba en declive.
El modelo económico de Venezuela, basado en el control de precios y divisas e inspirado en el sistema estatal cubano, se derrumbó como un castillo de naipes cuando los precios del petróleo se desplomaron en 2014. La corrupción y la incompetencia del gobierno de Chávez se hicieron evidentes cuando terminó la bonanza petrolera.
Venezuela, que en su día fue el mayor exportador de petróleo del mundo, perdió la mayor parte de su producción económica y, a lo largo de la década siguiente, millones de venezolanos –hasta uno de cada seis– se dispersaron por todo el mundo.
La incursión estadounidense de enero, que derrocó al sucesor elegido a dedo por Chávez, Nicolás Maduro, fue el epílogo de un experimento socialista que, el año pasado, ya existía en gran medida solo en papel. El partido socialista sigue en el poder, pero está bajo el control del gobierno de Donald Trump, que se concentra en exportar los recursos venezolanos a Estados Unidos.
Durante la última década, el grupo de Zúñiga intentó mantener sus iniciativas sociales. Sus miembros crearon talleres de ebanistería y proyectos de turismo y de agricultura urbana, todos ellos con el objetivo de empoderar a las mujeres de clase trabajadora.
La mayoría de estas iniciativas fracasaron.
A medida que se agravaba la crisis económica de Venezuela, Zúñiga y su grupo se vieron envueltos en disputas cada vez más intensas con facciones rivales del partido gobernante por los beneficios cada vez más escasos del sistema clientelar del gobierno. Ella cayó en desgracia con las autoridades actuales de La Guaira.
Algunos de esos enfrentamientos políticos fueron duros, con desahucios y redadas policiales. Otros fueron tragicómicos. Una amiga de Zúñiga, Joanna Corro, contó cómo, una vez, su grupo secuestró brevemente a un funcionario de vivienda para conseguir una mayor cuota de apartamentos.
Estas eran algunas de las mismas viviendas que Zúñiga y yo visitamos en 2014, poco después de que los primeros vecinos se mudaran desde los barrios marginales cercanos. Estos edificios se conocen como OPPPE, una abreviatura que refleja la complejidad de la burocracia venezolana. Significaba Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales, aunque pocos residentes lo sabían.
Muchos habían sido víctimas de los deslaves repentinos de 1999 que arrasaron sus antiguos hogares en los barrios marginales de las laderas de La Guaira, un desastre que quienes vivían ahí llaman simplemente “la tragedia”.
En total, Zúñiga calculaba que 120 de los aproximadamente 600 miembros de su grupo activista, el Movimiento de Mujeres José María España, habían recibido viviendas sociales en La Guaira. Vivían allí con sus hijos y, a veces, con otros familiares.
Para la mayoría de las familias, que habían vivido en casas que ellas mismas construyeron, los departamentos fueron su primera vivienda formal. Cuando los visité en 2014, unos dos años después de su construcción, la pintura ya se estaba descascarillando por el calor tropical, y el enlucido de las paredes o bien no existía o era de pésima calidad y solo funcionaban algunos de los ascensores.
Pero los apartamentos tenían agua corriente, inodoros con cisterna, lavadoras, conductos de basura y aire acondicionado. El gobierno los regaló; no cobraba alquiler.
La vivienda gratuita era la guinda de un extenso sistema clientelar que ha ayudado a mantener al Partido Socialista Unido de Venezuela en el poder durante casi tres décadas.
A cambio, se esperaba que los beneficiarios asistieran a los mítines del gobierno, votaran por sus candidatos y presionaran a otros para que hicieran lo mismo. Quienes apoyaban a la oposición se arriesgaban a perder las prestaciones, incluidos sus apartamentos.
La alta densidad de estas viviendas sociales es una de las razones por las que parecen representar una parte significativa del total de víctimas mortales del terremoto. También hay dudas sobre su integridad estructural.
“Mira dónde los metimos”, dijo Corro, de 43 años, sin dirigirse a nadie en concreto mientras miraba los escombros de una de las torres. “Nunca imaginamos que fuera así”.
Su hermana Isamar, de 35 años, estaba en algún lugar entre las losas de concreto que se derrumbaron como naipes; se la da por muerta.
La relación entre el partido socialista y los pobres de Venezuela era profundamente transaccional. Pero la sensación de empoderamiento político entre sus seguidores era real y ha perdurado más allá de las ayudas.
Zúñiga recordó la discriminación racial que sentía antes de que Chávez, mestizo y de familia rural pobre, llegara al poder.
“Siempre me sentía incómoda en lugares formales. ¿Debo estar aquí? ¿Puedo estar aquí?”, dijo.
“Ahora me siento orgullosa de ser negra”, dijo Zúñiga. “La gente sabe que tiene valor, que son visibles”.
Zúñiga nació en un barrio obrero de Caracas, la capital venezolana, en el seno de una familia colombiana que había huido de la guerra civil de su país.
Solía venir a La Guaira a visitar a su padre, que trabajaba allí en la construcción.
Se involucró en proyectos locales, organizando una cooperativa de transporte público y presionando para que se asfaltaran las calles. Cuando Chávez llegó a la presidencia, se apuntó a uno de sus primeros programas de lucha contra la pobreza y recibió un préstamo subvencionado. Lo utilizó para comprar un apartamento en un barrio de clase media de La Guaira.
Vivió en ese apartamento por casi 27 años, hasta que quedó destruido el mes pasado por los terremotos consecutivos. Salió ilesa, pero perdió todas sus pertenencias.
“¿Sabes cómo uno lucha por esta casita?”, me preguntó Zúñiga mientras miraba el edificio dañado, llamado La Marina. Una cortina verde se agitaba en la ventana de su apartamento, en el sexto piso. En la entrada había pintada con aerosol una “D” roja, que indicaba una orden de demolición.
“Hemos vivido tantas cosas para que venga el de allá a derrumbar la casa”, dijo, refiriéndose a Dios. “Mucha gente que conozco murió. Eso me tiene tan confundida”.
La fe de Zúñiga y sus amigos en el gobierno venezolano se desvaneció hace tiempo. Pero han mantenido su creencia en la justicia social y su desconfianza hacia el libre mercado. Sobre todo, años de activismo les han dado un sentido de comunidad, lo que les ha ayudado a capear repetidas adversidades.
Se tenían los unos a los otros, y su apoyo mutuo quedó patente durante la más reciente y, para la mayoría de ellos, la mayor tragedia.
Nos quedamos junto a montones de escombros y vimos cómo sobrevolaban helicópteros militares estadounidenses y cómo rescatistas estadounidenses, musculosos y con muchos tatuajes, vestidos con pantalones cargo, trabajaban entre los edificios destruidos.
Zúñiga dijo que desconfiaba de los estadounidenses y que tenía poca fe en el gobierno interino de Venezuela, encabezado por la exvicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez. Dijo que, aun así, votaría por un candidato de izquierda cuando se celebren las próximas elecciones, pero no necesariamente por uno del partido de Rodríguez.
Le pregunté a Zúñiga si las décadas que había pasado haciendo campaña por las consignas antimperialistas y socialistas de Chávez habían valido la pena.
“Chávez tuvo la mejor intención del mundo, pero faltó formación”, dijo. “Tuvimos la oportunidad de hacer cosas muy bonitas. A tantas mujeres les dimos tranquilidad, oportunidad, visibilidad”.
Desde los terremotos, Jacqueline duerme en un puesto de un mercado al aire libre en el centro de La Guaira. Ha acondicionado el puesto con un colchón, unas cortinas improvisadas y un ventilador eléctrico. Por la noche, cierra con llave la puerta del mercado para estar segura.
El mercado forma parte de la iniciativa de distribución de alimentos que Zúñiga ha impulsado desde hace varios años, y que permite a los vecinos de La Guaira comprar productos frescos directamente a los agricultores de la región. Los agricultores con los que ha entablado amistad a lo largo de los años le han dado a Zúñiga un lugar donde dormir, comida y un pago modesto por ayudar a atender a clientes.
Ha convertido un comedor comunitario que fundó cerca de su casa en un centro de distribución de ayuda y en un refugio temporal para niños que han perdido sus hogares o a sus familiares en el terremoto. Dijo que está deprimida, pero que se obliga a ir porque la gente tiene hambre y necesita ayuda. “Yo lloro un ratito y me levanto”, dijo en su habitación improvisada.
Nos levantamos para visitar a unos amigos que seguían buscando a familiares entre los escombros. Al salir, la esposa de un agricultor cogió a Zúñiga del brazo y le dio un abrazo.
“Te vas a levantar como una guerrera”, dijo la mujer, “como siempre has sido”.
Anatoly Kurmanaev cubre la actualidad de Venezuela y su gobierno interino.
Argentina se clasificó para los cuartos de final tras ganar 3-2 en las dos primeras rondas eliminatorias.
Argentina está dejándolo todo para defender su título mundial y necesitó hacerlo.
Tras esperarse que la Albiceleste arrasara con Cabo Verde y Egipto en las dos primeras rondas eliminatorias, tuvo que luchar con uñas y dientes para conseguir victorias por 3-2 en ambos partidos.
Pero la victoria ante Egipto tuvo un trasfondo polémico, ya que la nación africana pidió a la FIFA que expulsara del torneo a los árbitros responsables de su derrota en octavos de final.
Egipto alegó parcialidad a favor de Argentina y favoritismo hacia su jugador estrella, Lionel Messi.
Después del partido, el entrenador Hossam Hassan declaró que Egipto había sido “tratado injustamente” y había “sufrido una injusticia”.
Hassan luego señaló que la FIFA tiene algún tipo de parcialidad.
“Quizás querían mantener al campeón del mundo en la competencia. Quizás querían que Messi siguiera en la lucha”, dijo.
BBC Sport analiza si hay algo de cierto en la teoría que apunta a que todo está preparado para que Argentina tenga éxito.
¿Tienen fundamento las quejas de Egipto?
El seleccionador egipcio, Hossam Hassan, fue amonestado por protestar tras el gol de la victoria de Argentina.
Es fácil comprender por qué Egipto se siente tan frustrado tras la derrota del martes por 3-2.
Los africanos ganaban 0-2 a falta de 11 minutos para el final y estaban a un paso de una histórica primera aparición en cuartos de final.
Pero todo salió mal cuando Argentina reaccionó con fuerza, dio vuelta el partido y marcó el gol de la victoria en el tiempo de descuento.
Egipto afirma que hubo algo más sospechoso. Atribuyen su eliminación a “graves errores arbitrales” y a un “doble rasero” por parte del árbitro francés François Letexier y su equipo.
A los Faraones les anularon un gol tras la intervención del VAR.
También aseguran que el tercer gol de Argentina debería haber sido anulado y que, en su lugar, se debería haber pitado un penal a su favor.
El brillante gol de Mostafa Zico fue anulado después de que Marwan Attia fuera penalizado por pisar el pie de Lisandro Martínez al inicio de la jugada.
Fue una decisión polémica, pero iban ganando 1-0 y marcaron un segundo gol nueve minutos después. Es imposible saber si el partido hubiera tenido un desenlace diferente si el gol de Zico hubiera sido válido.
Egipto cree que hubo dos posibles penales a su favor antes de que Enzo Fernández marcara de cabeza el gol de la victoria.
Hamdi Fathy cayó al suelo y dijo que Alexis Mac Allister lo sujetó, algo que no quedó claro en las repeticiones, mientras que Mohamed Salah sintió que Julián Álvarez le hizo tropezar.
Existen algunas similitudes entre las situaciones de Martínez y Salah, con contacto pie con pie, pero no las suficientes como para que el referí sancionara la jugada con un penal.
Egipto habría tenido más posibilidades de que le anularan el gol si Salah hubiera estado fuera del área. El VAR simplemente habría juzgado una falta, como ocurrió con Martínez, en lugar de tener que cobrar penal.
¿Polémico? Sin duda. Pero difícilmente constituye una prueba de una conspiración a favor de Messi.
Francia se enfrentará a un equipo completo de árbitros argentinos
Echa un vistazo a los partidos de cuartos de final del jueves entre Francia y Marruecos.
Por primera vez en este Mundial, todo el equipo arbitral sobre el terreno de juego —juez principal, los dos asistentes, cuarto árbitro y suplente— procede del mismo país.
Y ese país es Argentina.
En las otras dos ocasiones en las que el argentino Facundo Tello fue designado para impartir justicia en este Mundial, el cuarto árbitro y el suplente fueron primero de Arabia Saudita y luego de Colombia.
El argumento de quienes ven una conspiración es que Argentina quiere que Francia quede eliminada. Al fin y al cabo, ambos son favoritos en la Copa.
El Francia-Marruecos es uno de los partidos más importantes de la carrera de Tello, su segundo encuentro consecutivo de cuartos de final en Mundiales.
Un árbitro de tan alto nivel no va a actuar sin la máxima integridad.
Pero la percepción suele ser igual de importante, y nombrar árbitros argentinos para el partido contra Francia en los cuartos de final no da una buena imagen.
No obstante, cabe recordar que el árbitro del encuentro entre Argentina y Egipto fue precisamente un francés: François Letexier.
Messi evita la tarjeta roja y anota cinco goles
Recuerda el inicio del torneo y la posible tarjeta roja para Messi.
Messi ni siquiera recibió una tarjeta amarilla por su jugada sobre el capitán de Argelia, Aïssa Mandi.
La semana pasada tuvo lugar uno de los incidentes más sonados de este Mundial.
El estadounidense Folarin Balogun fue expulsado tras la revisión del VAR contra Bosnia en circunstancias similares. Ambos atacaron a la pantorrilla del rival.
Estados Unidos puede haber hecho hincapié en este punto cuando luchó por que se levantara la prohibición impuesta a Balogun.
Si Messi hubiera sido expulsado, no habría marcado sus dos goles contra Argelia, ni el doblete contra Austria, ya que habría sido sancionado, a menos que la FIFA decidiera aplicar el artículo 27, como hizo con Balogun.
Messi tampoco habría estado disponible para el último partido de la fase de grupos contra Jordania, en el que volvió a marcar.
Eso le resta cinco de los ocho goles que ha anotado en el torneo.
¿Fue esto un trato especial para Messi?
Cómo Infantino se ha asegurado en el pasado de que Messi juegue
Lionel Messi ha marcado ocho goles en este Mundial y es el máximo goleador histórico de la competición, con 21 tantos.
Al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, parece gustarle tener a Messi en sus torneos.
Tomemos como ejemplo la primera Copa Mundial de Clubes que se celebró el año pasado en EE.UU.
Hubo un pequeño retraso antes de que se confirmara qué equipo del país anfitrión participaría.
¿Acaso no serían los campeones de 2025? Después de todo, este es un torneo para los mejores equipos, basado en méritos definidos.
Casi, pero no del todo.
El Inter de Miami ganó el Supporters’ Shield (Escudo de los Aficionados) de la liga estadounidense de fútbol (MLS, por sus siglas en inglés) en 2024. Ese reconocimiento se otorga al equipo con más puntos.
Pero fue el LA Galaxy el que finalmente se coronó campeón, al ganar en eliminatorias.
Sin embargo, el Inter de Miami fue seleccionado para el Mundial de Clubes.
Eso permitió a Messi jugar en el partido inaugural, en el estadio Hard Rock de Miami, contra el Al Ahly.
El cuadro del Mundial favorece a Argentina
La FIFA introdujo un pequeño pero significativo cambio en el sorteo del Mundial en diciembre.
Los cuatro primeros países del ranking mundial de la FIFA (Francia, Argentina, España e Inglaterra) fueron sorteados en cuadrantes separados.
Si esos países quedaban primeros en sus respectivos grupos, como de hecho lo hicieron, no se podían enfrentar hasta las semifinales.
Francia y España están en una mitad del cuadro y se encaminan a enfrentarse en semifinales, mientras que Argentina e Inglaterra están en la otra mitad.
La idea es limitar la posibilidad de que se produzcan partidos estelares al principio del torneo.
Pero, dependiendo de cómo queden los grupos, también les ofrece a esos países un camino más favorable.
En las dos primeras rondas eliminatorias, solo hubo dos enfrentamientos entre los 10 mejores del mundo: Países Bajos contra Marruecos y España contra Portugal.
Argentina parece haber tenido el camino más fácil, a pesar de que solo venció a Cabo Verde (67º en el mundo) y a Egipto (29º) por 3-2.
El siguiente rival en cuartos de final es Suiza (19º).
Inglaterra no se enfrentará a ninguno de los diez mejores a menos que se mida con Argentina en la posible semifinal. Sí tuvo que vencer a México (14º) en el Estadio Azteca.
España ha vencido a Portugal (5º) y ahora se enfrenta a Bélgica (9º), mientras que Francia se mide con Marruecos (7º) en cuartos de final.
A Argentina le ha tocado la mejor parte en este sentido, aunque hay que tener en cuenta que la Albiceleste no es responsable de que Portugal no quedara primera de su grupo en la primera fase o de que Colombia fuera eliminada por Suiza en octavos.
¿Están los árbitros mostrando menos amarillas a Argentina?
Los cuartos de final conllevan un riesgo. Diecisiete jugadores están a una tarjeta amarilla de quedar fuera de una posible semifinal.
Argentina no corre tanto peligro, ya que solo Gonzalo Montiel está en riesgo de perderse la semifinal contra Inglaterra o Noruega.
El DT de Inglaterra, Thomas Tuchel, tiene a cuatro jugadores amonestados, entre ellos jugadores clave como Jude Bellingham y Declan Rice.
Noruega, que es el país con menos tarjetas amarillas, solo tiene a Antonio Nusa amonestado.
Para evaluar esto, es necesario tener en cuenta cuán “sucio” ha sido el juego del equipo. ¿Coincide el número de tarjetas amarillas con el número de faltas?
Argentina ha recibido una tarjeta amarilla cada 19,7 faltas.
Solo tres equipos —República Checa (37,0), Noruega (24,0) y Túnez (27,0)— tienen una proporción de tarjetas amarillas por falta más alta.
De los equipos que siguen en carrera, Inglaterra ha sido la que ha recibido el trato más severo, con una tarjeta amarilla cada 7,7 faltas.
Argentina ha cometido más faltas que Inglaterra, pero ha recibido la mitad de tarjetas amarillas.
Esto podría sugerir que Argentina recibe un trato más favorable en comparación con la cantidad de faltas que comete.
Los penaltis se siguen acumulando a favor de Argentina
Cuando Argentina ganó la Copa del Mundo en 2022, estableció un nuevo récord en el proceso.
Los cinco penaltis que pitaron a su favor fueron la mayor cantidad para un equipo en un solo torneo.
En 2026, vuelven a liderar la tabla con tres penales, aunque Messi ha fallado dos de ellos, contra Austria y Egipto.
Inglaterra y Suiza han sido beneficiados con dos, mientras que Bélgica, Francia y Noruega han recibido uno cada uno.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprovechó la cumbre de la OTAN en Ankara para cargar de nuevo contra España, país miembro de la alianza.
Trump declaró este miércoles que quiere cortar todas las relaciones comerciales con España, país al que calificó como una “causa perdida” y “un socio terrible en la OTAN”.
“España es un aliado terrible en la OTAN. No participa, no paga. No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas. No queremos tener nada que ver con ellos”, afirmó el líder estadounidense durante su comparecencia junto al secretario general de la alianza atlántica, Mark Rutte.
Añadió que las autoridades españolas “son mala gente, porque, como saben, todos los demás están pagando y trabajando (…) Hay un par de países más, pero especialmente España. Lo dicen abiertamente, son hostiles”.
La crítica de Trump alude, en primer lugar, a la negativa del gobierno de Pedro Sánchez a elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB, el objetivo impulsado por Trump para todos los miembros de la OTAN.
Además, el presidente estadounidense ha expresado en varias ocasiones su malestar con España por no haber autorizado el uso de las bases militares de Morón y Rota para operaciones de la reciente guerra de EE.UU. contra Irán.
La respuesta de Pedro Sánchez
En respuesta, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, anunció que mantuvo una charla informal con su homólogo de EE.UU. y que las relaciones entre ambos países siguen siendo “muy positivas”.
“Hablamos sobre la Copa del Mundo… no hubo ninguna tensión; al contrario, todo fue muy cordial”, afirmó Sánchez.
Agregó que las autoridades españolas reciben “con calma y paciencia” las declaraciones del presidente de Estados Unidos, y también aludió a su amenaza de cortar el comercio.
“España sufre un déficit comercial con EE.UU.”, alegó el jefe de gobierno español, sugiriendo que una ruptura en los intercambios entre ambos países perjudicaría más a la parte estadounidense.
Las exportaciones de España a EE.UU. suponen apenas el 0,8% de su PIB, por debajo del promedio del 3% de la UE.
Además, el presidente español recordó que las relaciones comerciales de su país se manejan dentro de la Unión Europea, por lo que Washington no podría a priori vetar los intercambios con uno solo de los países del bloque.
Pedro Sánchez también aseguró defender “las decisiones soberanas acordadas con la OTAN” y alegó que España “ha cumplido con nota” en inversión militar.
En 2025, España elevó su gasto en defensa hasta el 2% del PIB, cumpliendo por primera vez el objetivo fijado por la OTAN en 2014.
Sin embargo, el gobierno se ha negado a asumir el nuevo compromiso de la alianza de destinar el 5% del PIB a defensa para 2035 y sostiene que con una inversión equivalente al 2,1% puede cumplir las capacidades militares que le exige la organización.
La tensión entre EE.UU. y España
El gobierno español se negó a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones estadounidenses en la guerra contra Irán, lo que llevó a Trump a amenazar con represalias comerciales.
Ya en marzo, Trump lanzó la misma amenaza de suspender las relaciones comerciales utilizando términos muy similares.
Sánchez respondió entonces reafirmando su postura de “no a la guerra”, cuando el conflicto con Irán estaba en su apogeo.
Posteriormente no hubo cambios en el comercio y el año pasado EE.UU. registró un superávit comercial respecto a España.
Según cifras del Congreso estadounidense, el comercio bilateral alcanzó un valor de US$75.000 millones en 2025 y el superávit para EE.UU. fue de US$3.000 millones.
La UE ha expresado su apoyo a la postura de España.
El portavoz de la Comisión Europea, Olof Gill, declaró que el comercio entre la UE y EE.UU. está “profundamente integrado” y es “mutuamente beneficioso”.
“La Comisión siempre garantizará que los intereses de la Unión Europea y de todos nuestros Estados miembros estén plenamente protegidos”, señaló.
Citó el acuerdo comercial firmado entre la UE y EE.UU. el año pasado, que establecía aranceles a las importaciones.
Por otro lado, Trump se quejó el miércoles de que sus aliados de la OTAN “no estuvieron ahí para nosotros, mientras que nosotros sí hemos estado ahí para ellos”.
Alegó que Estados Unidos había gastado más de un billón de dólares en este último periodo “para proteger a estos países de Rusia”.
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Las últimas declaraciones de Donald Trump sobre Irán y sobre un posible acuerdo negociado deben tomarse en serio, ya que, al fin y al cabo, es el presidente de Estados Unidos.
Esto fue lo que dijo en la cumbre de la OTAN en Turquía.
“Ya no quiero tener nada que ver con ellos, son escoria. ¿Sabes lo que es la escoria? Son escoria. Son gente enferma. Están dirigidos por gente enferma. Y son gente cruel y violenta”.
Y añadió: “Y si tuvieran un arma nuclear, la usarían. Por lo que a mí respecta, esto se acabó”.
¿Pero serán estas sus últimas palabras sobre el tema? Desde luego que no.
Trump no ha dejado de comentar la guerra y el memorando de entendimiento (MOU) que se está negociando.
Sus declaraciones han oscilado desde las proclamas de victoria hasta las amenazas de aniquilar la civilización iraní, pasando por el apoyo a las negociaciones.
Trump reafirmó más tarde sus últimas amenazas, diciendo que Estados Unidos “probablemente les dará otro golpe más duro esta noche”, y añadió: “Les di una pequeña advertencia. Les vamos a dar otro golpe duro esta noche”.
Este miércoles, el Mando Central de EE.UU. informó que estaba realizando nuevos ataques contra Irán y Teherán advirtió que responderá “con valentía”.
La capacidad de Estados Unidos para atacar a Irán y causarle graves daños es indiscutible.
Sin embargo, lo que no ha logrado es doblegar la voluntad del régimen y que renuncie a cualquiera de sus demandas fundamentales, empezando por el control de la navegación a través del estrecho de Ormuz.
En medio de su último ataque verbal, dejó entrever que continuarán las conversaciones, que se encuentran suspendidas mientras Irán celebra varios días de exequias por su anterior líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, abatido por Israel y Estados Unidos el primer día de la guerra, el 28 de febrero.
Se le preguntó a Trump si el intercambio de ataques entre Estados Unidos e Irán, y por extensión algunos de los aliados árabes de Estados Unidos en el Golfo, significaba que las conversaciones entre ellos habían terminado.
Refiriéndose a sus principales negociadores, Steve Witkoff y Jared Kushner, dijo: “No me importa, pueden hablar. Pero creo que están perdiendo el tiempo”.
Luego, sobre el régimen iraní: “Son un grupo de mentirosos”.
Esto puede interpretarse como otra admisión de que el presidente de Estados Unidos, a pesar de su fanfarronería, no tiene mejor opción que la negociación.
Junto a Israel, Estados Unidos intentó, sin éxito, destruir el régimen iraní.
Pero el proceso de negociación es frágil. Una fuente entre los mediadores que intentan que funcione describió lo sucedido como “un revés, sin duda”.
Se dice que el ambiente es “muy tenso”.
Es una forma diplomática de decir que los acontecimientos de los últimos días constituyen un telón de fondo terrible para las conversaciones entre dos potencias que no confían en absoluto en que la otra cumpla su palabra si se llega a un acuerdo.
La determinación del régimen
En el centro de los últimos intercambios militares entre Irán y Estados Unidos se encuentra la determinación del régimen de Teherán de no volver a la situación anterior al ataque estadounidense e israelí del 28 de febrero.
El régimen está decidido a mantener el control del estrecho de Ormuz.
La capacidad de impedir el transporte marítimo de bienes esenciales para el mundo, incluyendo una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas, le otorga un control absoluto sobre la economía mundial.
Es un arma mucho más útil que la posibilidad de desarrollar un arma nuclear.
El funeral del difunto líder supremo de Irán, Alí Jamenei, se celebró esta semana tras su muerte en un ataque aéreo de Estados Unidos e Israel.
Irán no aceptará ceder el control del estrecho de Ormuz. Por eso está dispuesto a arriesgar el memorando de entendimiento —que incluye posibles incentivos para Irán— para dejar claro que no hay vuelta atrás.
Está dispuesto a arriesgarse a una guerra continua para proteger lo que considera sus derechos estratégicos en el estrecho.
El régimen de Teherán se ha envalentonado ante el fracaso de Estados Unidos e Israel en su intento de destruirlo.
Los ritos funerarios del líder supremo asesinado durante el lanzamiento de su campaña han demostrado que el régimen islámico cuenta con un sólido núcleo de apoyo.
La oposición interna no ha desaparecido. Pero el uso despiadado de la fuerza por parte del régimen para reprimir las protestas, causando la muerte de miles de personas en enero por manifestarse en las calles, hace que mantenga un perfil bajo.
Si se logra frenar la escalada de tensiones entre ambas partes, los mediadores involucrados en el proceso de negociación creen que es posible alcanzar un acuerdo con Irán que permita el tránsito marítimo por el estrecho.
Este acuerdo debería formar parte de uno más amplio que descongele los activos iraníes en el extranjero, permita a Irán vender su petróleo y, lo que es fundamental para el régimen, reconozca la autoridad de Irán sobre el estrecho.
A cambio, Irán tendría que aceptar límites al enriquecimiento de uranio, permitir el regreso de los inspectores nucleares de la ONU y rendir cuentas sobre las reservas de lo que Trump llama “polvo nuclear”; en otras palabras, uranio ya enriquecido a niveles cercanos a los que podrían usarse para fabricar un arma nuclear.
Pero los sucesos de las últimas 24 horas demuestran lo difícil que será.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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El hombre de 41 años fue declarado culpable de asesinar a 12 mujeres y 3 hombres.
Un médico alemán especializado en cuidados paliativos fue condenado a cadena perpetua por matar a 15 de sus pacientes.
Un tribunal de Berlín declaró culpable al hombre, de 41 años —identificado únicamente como Johannes M. en cumplimiento de las normas alemanas de privacidad—, del asesinato de 12 mujeres y 3 hombres entre septiembre de 2021 y julio de 2024.
Las autoridades consideran que estas muertes podrían ser solo la punta del iceberg; la fiscalía investiga actualmente decenas de otros incidentes relacionados con el médico.
Sus víctimas tenían edades comprendidas entre los 25 y los 94 años. Durante el juicio se expuso que, si bien todas ellas padecían enfermedades graves, su fallecimiento no era inminente.
Muerte asistida
La fiscalía afirmó que, durante las visitas a domicilio, el médico administró una combinación letal de diversos medicamentos sin el consentimiento de sus pacientes.
En varias ocasiones habría provocado incendios para encubrir sus crímenes.
En julio de 2024, poco antes de su arresto, la fiscalía indicó que el médico asesinó a dos pacientes en un solo día: un hombre de 75 años en su domicilio en el centro de Berlín y, pocas horas después, a una mujer de 76 años en un distrito vecino.
Añadió que el médico intentó incendiar la casa de la mujer, pero no lo logró.
Durante gran parte del juicio, que se prolongó durante aproximadamente un año, el médico guardó silencio.
Pero el mes pasado, confesó haber “matado” a 12 de sus pacientes gravemente enfermos.
Declaró ante el tribunal que se había convencido de que estaba haciendo lo correcto, evitándoles “sufrimiento y enfermedad”.
“Durante todo este tiempo, pensé que era lo mejor para todos ellos”, afirmó.
Añadió que pedía disculpas por todo el sufrimiento que había causado.
Asesino serial
Un tribunal de Berlín condenó al hombre a cadena perpetua.
Las autoridades sospechan que mató a más pacientes. La fiscalía investiga actualmente otros 76 casos.
Los medios alemanes señalan que, si se confirman estos nuevos casos y se le declara culpable, se trataría de uno de los mayores episodios de asesinatos en serie en la historia de Alemania.
El médico declaró ante el tribunal que participaría “mucho más activamente en los procedimientos venideros”.
En una fase anterior del juicio, los familiares de las víctimas expresaron ante el tribunal que aún no podían creer lo sucedido.
La madre de la víctima más joven, una mujer de 25 años fallecida en 2021, rompió a llorar. “Ella nunca dijo que no quisiera seguir viviendo”, afirmó.
El hijo de una mujer de 72 años fallecida en 2024 relató que su madre tenía planes de viajar al mar Báltico con su hermana. “Mi madre quería seguir viviendo”, declaró.
El tribunal dictaminó que la culpabilidad del médico revestía una gravedad especial. Ordenó su reclusión en régimen de detención preventiva tras el cumplimiento de la pena de prisión e impuso la prohibición perpetua de ejercer la medicina.
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Terminó una fase del Mundial 2026 llena de emociones, polémicas, tensión, alegría y decepción.
Ahora solo quedan 8 equipos.
Hay pocas sorpresas en esta lista de privilegio. Tal vez Noruega, pero quien haya visto la capacidad del goleador Erling Haaland y el volante Martin Odegaard, puede entender por qué el equipo nórdico esté en los cuartos de final.
En términos generales, los favoritos como Francia y España han respondido adecuadamente a la presión de una fase de eliminación directa.
El actual campeón, Argentina, sufrió ante Egipto -en el minuto 79 del partido perdía por dos goles- pero sacó su estirpe de ganador y remontó para lograr un emocionante 3-2.
Y eso los sitúa como favoritos junto a franceses y españoles para quedarse con la Copa del Mundo.
¿Cómo llegan estas 8 selecciones a cuartos y cuáles son sus posibilidades para llegar a la final del Mundial?
Argentina
Messi marcó su octavo gol en este Mundial y lideró la remontada sobre Egipto.
La actual campeona del mundo ha tenido un camino “movido”, por decirlo de alguna modo, en esta fase de eliminatorias.
Primero hubo un partido muy complicado ante la sorprendente Cabo Verde, que logró competir casi de igual a igual, con un golazo de Sidny Lopes incluido. La albiceleste logró imponerse en la prórroga 3-2
Con Egipto la historia fue un poco más complicada: en el minuto 79, Argentina perdía 2-0. Logró una remontada épica que dejó las cosas, de nuevo, 3-2, con un nuevo gol de Messi, que ya suma 8 en esta Copa del Mundo.
Y allí está la diferencia: Argentina tiene la magia de una leyenda. La magia de un jugador de 39 años que no parece extinguirse y que, ante una Suiza muy ordenada y rigurosa, va a ser vital para que Argentina llegue a la semifinal.
Otro elemento que se ha visto en los últimos partidos: Argentina ya sabe cómo se gana un Mundial. Casi el 60% de este equipo fue parte de la hazaña de Qatar 2022 y lo ha demostrado en estos últimos dos partidos.
Sin embargo, el técnico Lionel Scaloni debe estar trabajando las fallas en defensa y en funcionamiento que le permitieron a Egipto poner en peligro el sueño dorado de los argentinos durante 79 minutos.
España
Ha sido un Mundial de Lamine Yamal al servicio de su selección.
El partido frente a Portugal hizo recordar a la España campeona del mundo en Sudáfrica 2010: cinco partidos de ese torneo los ganó por un gol de diferencia.
Con un Lamine Yamal, su gran estrella, entregado al servicio de la selección y ante una poderosa Portugal, esta España de 2026 hizo recordar una cualidad de los triunfos de La Roja en los últimos años: la paciencia.
Disputó todos los duelos, tapó todas las salidas, bloqueó las transiciones. Con Yamal asistiendo como podía, España no encontraba el camino. Pero como con Paraguay en 2010 en Johannesburgo, en los minutos finales una asociación entre cuatro jugadores terminó con una definición del mediocampista Mikel Merino.
En esa jugada también se vio una notable característica de este equipo: tres de los jugadores que participaron en la jugada habían entrado durante el segundo tiempo. Fue una jugada de los suplentes.
O sea, que tienen recambios.
“La aportación de los futbolistas que han entrado en este segundo tiempo no ha sido determinante solo hoy. En la Eurocopa también fueron determinantes”, destacó el entrenador, Luis de la Fuente, en la rueda de prensa posterior al encuentro.
A esto se suma una fortaleza defensiva: aún no han encajado ningún gol en este torneo, y su racha de seis partidos consecutivos sin recibir tantos en un Mundial —incluido su último encuentro en la fase final de Qatar 2022— es la más larga registrada por cualquier equipo en la historia de la Copa del Mundo.
Con Bélgica enfrentarán a una selección que ha venido de menos a más pero, como se ven las cosas, España tiene todas las herramientas para llegar a la segunda semifinal de toda su historia.
Y también para repetir, casi con la misma esencia, el título de 2010.
Francia
Kylian Mbappé celebra su victoria sobre Paraguay en octavos.
Tal vez desde el Brasil de 2002 no se veía un equipo con tantas figuras rutilantes: Kylian Mbappé (que con 7 goles busca igualar o superar a Messi como el goleador del torneo), Olise, Dembelé y Due, solo para nombrar a la delantera.
En esta Copa del Mundo, a excepción del partido contra Paraguay en octavos, los franceses han sabido resolver con tranquilidad cada uno de sus encuentros.
Pero no solo eso: hay sangre fresca que recorre a esta selección gala. Solo tres de los jugadores que disputaron la semifinal en Qatar 2022 frente al mismo rival, Marruecos, estarán en el partido de cuartos de este jueves.
Sin embargo, el partido contra Paraguay mostró la “humanidad” de este conjunto de estrellas. Los sudamericanos trabaron los circuitos ofensivos de los franceses, de una manera tosca y a veces pasada de revoluciones, pero lo hicieron.
Y una de las principales características de su rival africano es esa: saber defender.
Por eso este partido será la prueba más difícil para una selección que sigue siendo la principal favorita para llevarse el trofeo a casa por tercera vez.
Inglaterra
La dupla Harry Kane y Jude Bellingham ha probado ser efectiva en los últimos partidos de Inglaterra.
Todavía se escuchan los ecos del partido contra México en el Azteca de los octavos de final.
Inglaterra sacó lo mejor de su repertorio ofensivo, con un Jude Bellingham inspirado. Y también su fortaleza defensiva cuando tuvo un jugador menos debido a la expulsión de Jarrel Quasam en los primeros minutos del segundo tiempo.
“Entrar en la caldera ensordecedora conocida como el Azteca y vencer a México con solo 10 jugadores durante los últimos 30 minutos fue algo extraordinario”, destacó el periodista Lukas Weese, de The Athletic.
Ahora se enfrenta a Noruega en los cuartos de final como la tercera selección que ha llegado más veces a esta instancia en la historia de la Copa del Mundo.
Cabe anotar que por el lado ofensivo, Inglaterra presenta su mejor baza: Harry Kane está “bendecido” en este Mundial. Lleva 6 goles: 2 decisivos ante una difícil República Democrática del Congo y, en el momento más complicado del partido contra México, un penalti que tranquilizó a su selección.
Y a su lado está Bellingham, quien también está teniendo una Copa del Mundo espléndida. Sus dos goles en el mítico Azteca abrieron la senda para que los ingleses alcanzaran los cuartos de final.
Entre ambos jugadores llevan 10 goles de los 11 que ha marcado la selección de los Tres Leones en el torneo.
Ahora, el punto débil: la defensa. Inglaterra ha recibido tres goles en los últimos dos partidos y necesita trabajar ese aspecto porque delante suyo tendrá nada más y nada menos que a Erling Haaland, quien ha marcado 7 goles en esta Copa del Mundo.
Marruecos
Soufiane Rahimi (der.) celebra el tercer gol de Marruecos a Canadá con su compañero, el defensa Achraf Hakimi.
¿La nueva potencia del fútbol?
Tras su sorpresiva llegada a las semifinales de Mundial de Qatar en 2022, lo que estamos viendo ahora es la consolidación de un proyecto.
Contra Canadá, el pasado sábado, los campeones de la Copa Africana de Naciones (a la espera de una apelación de Senegal tras una polémica final en enero) alinearon a solo cuatro jugadores del equipo que perdió en semifinales ante Francia hace cuatro años.
Muchos de ellos, nacidos en España, se han sumado a una idea que cada día crece más.
Gracias a una fuerte defensa -solo ha recibido cuatro goles- han logrado ser una selección altamente efectiva. Contra Canadá pateó cinco veces al arco y consiguió tres goles.
Ahora, tienen enfrente a la gran favorita del torneo: Francia, a la que se demostró que si se le defiende bien se le puede causar problemas.
Noruega
Erling Haaland en su esplendor: el primer gol frente a Brasil por los octavos de final del Mundial.
Comencemos por un nombre: Erling Haaland.
Y sus números: la máquina goleadora noruega ha marcado 7 goles en cuatro partidos de la Copa del Mundo y demostró una eficacia letal al anotar un doblete que eliminó a Brasil, pentacampeón del torneo, en los octavos de final.
El delantero suma 62 goles en 54 partidos internacionales, con un promedio de uno cada 71 minutos. Además, encadena una racha de 14 partidos consecutivos marcando con su selección, periodo en el que ha anotado 27 tantos.
Esas cifras si se traducen al español significan miedo.
Pero Noruega no es solo Haaland. Los nórdicos han logrado demostrar que son un equipo eficiente tanto en defensa como en ataque, liderados por el volante Martin Odegaard.
La victoria frente a Brasil fue una combinación de ambos aspectos.
Lo cierto es que sí tendrán que estar muy atentos, porque frente a Inglaterra tendrán delante a dos estrellas que están en un excelente momento: Kane y Bellingham.
Cuando tuvieron enfrente a una delantera de ese nivel fue en su partido frente a Francia, donde Mbappé y Michael Olise los liquidaron con cuatro anotaciones.
Bélgica
Romelu Lukaku se convertido en una gran opción desde el banco para Bélgica.
De menos a más. Esa puede ser la definición de esta selección.
Su primera fase fue irregular, con dos empates y solo una victoria. Sufrió ante Senegal, que la llevó al tiempo extra, y tuvo una gran presentación frente a EE.UU. en los octavos.
Además, sus 13 goles representan la tercera cifra más alta de este Mundial (por detrás de los 14 de Argentina y Francia) y ha desplegado todo su potencial ofensivo contra Nueva Zelanda, Senegal y Estados Unidos en sus tres últimos partidos.
Puede que Romelu Lukaku no destaque por su ritmo, pero ha marcado tres goles saliendo desde el banco, con un promedio de uno cada 67 minutos, mientras que Leandro Trossard ha logrado dos goles y dos asistencias.
Junto a esto está que es una selección que ha demostrado que sabe remontar partidos difíciles. Y en España tendrá a su examinador más difícil.
Suiza
Suiza celebra su paso a cuartos de final en los penales sobre Colombia.
Orden. Esa es la palabra que mejor define a esta selección.
Y el responsable de esto es su técnico: Murat Yakin.
Bajo su dirección, Suiza ha demostrado ser un rival correoso y cuenta con su propio jugador capaz de ofrecer espectáculo: Johan Manzambi, de 20 años, quien se perdió por lesión la victoria contra Colombia en octavos.
Fue en ese partido, y sobre todo con esa ausencia, que los suizos mostraron de lo que son capaces. Se notaba sobre el campo de juego que habían estudiado muy bien al rival y cada jugador sabía hacer su trabajo.
Y en la tanda de penales no perdonaron las fallas colombianas.
Es su primera aparición en unos cuartos de final de la Copa del Mundo desde 1954 y no parece probable que se sientan intimidados por una selección argentina veterana.
Aunque no parte como favorita para el encuentro, el orden y la disciplina los puede llevar a la primera semifinal de su historia.
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Venezuela ha vivido jornadas trágicas tras los terremotos que el pasado 24 de junio dejaron miles de muertos y heridos en el norte del país.
Han sido días de esfuerzo y desesperación por encontrar sobrevivientes entre los escombros y atender a los heridos en hospitales que ya funcionaban al límite antes del desastre, en medio de quejas por la lentitud en la respuesta del gobierno.
Pero lo más arduo podría estar por llegar.
Superada la fase de la emergencia, Venezuela se enfrentará ahora al reto de la reconstrucción. Los venezolanos deberán levantar de nuevo la multitud de edificios derrumbados y restaurar las carreteras y otras infraestructuras dañadas o destruidas por el que se considera ya el peor desastre de la historia reciente de su país.
Eso llevará tiempo y también dinero, mucho dinero. Y la pregunta ahora es de dónde va a salir.
De momento, los fondos anunciados por países y organismos multilaterales dispuestos a ayudar y por el gobierno venezolano están muy lejos de las cantidades que los expertos estiman que requerirá el país para reponerse del impacto de los sismos.
La cuesta arriba no ha hecho más que comenzar.
Cuánto costará la reconstrucción de Venezuela
El nivel de destrucción causado por el doble terremoto ha sido tal que resulta difícil estimar no solo el alcance de los daños, sino también el costo de la reconstrucción en las amplias áreas afectadas: la capital, Caracas, y los estados de La Guaira, Carabobo, Miranda, Yaracuy y Aragua.
Además de las vidas perdidas y las heridas sufridas por muchos sobrevivientes, están los ingentes daños materiales. A falta de una cuantificación completa, las imágenes de decenas de edificios derrumbados y las carreteras quebradas como si fueran obleas en el estado La Guaira dan idea de la magnitud de la catástrofe.
Las estimaciones iniciales de diferentes entidades y expertos varían, pero todas indican que el país tendrá que hacer un gran esfuerzo si aspira a reconstruir las áreas afectadas.
Las imágenes aéreas dan idea del nivel de destrucción en La Guaira.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó los daños físicos directos en US$6.700 millones. Basándose en imágenes de satélite, el PNUD calculó en 1,7 millones las estructuras que se levantaban en las zonas golpeadas por los terremotos.
Los datos satelitales también mostraron posibles interrupciones del suministro eléctrico en partes de Carabobo, La Guaira, Caracas y Aragua, en las que se hizo evidente una reducción de la iluminación.
La entidad de Naciones Unidas advierte que la cantidad podría reducirse a los US$4.700 millones o aumentar hasta los US$8.700 millones, impulsada por las pérdidas causadas en viviendas y otros activos, pero en cualquier caso la cifra no incluye la totalidad de los daños a la infraestructura ni el costo de la reconstrucción a largo plazo.
Aunque las estimaciones del impacto total probablemente evolucionen a medida que se disponga de más información, este suele calcularse entre 1,5 y 3 veces los daños directos, indicó el PNUD en un comunicado.
El organismo cree que, de confirmarse la cifra de US$6.700 millones, esta supondría alrededor del 6% del PIB de Venezuela.Otras estimaciones son superiores.
El economista venezolano Asdrúbal Oliveros dijo que el costo de la reconstrucción probablemente se situaría entre los US$12.000 y US$15.000 millones, con la vivienda, la infraestructura, el comercio, el transporte y la logística como las áreas más afectadas.
Y Alejandro Grisanti, de la consultora venezolana Ecoanalítica, le dijo a BBC Mundo que sus primeras estimaciones de los costos totales de la reconstrucción rondan los US$20.000 millones.
A qué debe hacer frente Venezuela
La primera fase de la emergencia requería labores aceleradas de rescate de las personas atrapadas y de atención a los heridos. También era urgente cobijar a las miles de personas que han perdido sus hogares, así como prestarles ayuda para alimentarse o desplazarse.
Otra tarea, quizá la más dura, es la de identificar a los muertos y amparar a los niños que se han quedado sin sus padres.
Cuando pasen las semanas debería llegar el momento de evaluar los daños y emprender los trabajos de reconstrucción en vías, tendido eléctrico y viviendas. Y entonces, advierten los expertos, será imprescindible la colaboración internacional.
Los sismos han golpeado a un país que acumula años de deterioro económico.
Los movimientos sísmicos han agravado la situación de un país cuya economía llevaba años en una situación precaria y cuyo deterioro explica que la venezolana haya sido una de las mayores emigraciones de las últimas décadas.
Según la Universidad Católica Andrés Bello, el Producto Interno Bruto de Venezuela se desplomó más de un 70% entre 2014 y 2021 como consecuencia de la caída de la producción petrolera, los desequilibrios fiscales y la hiperinflación. Y el Programa Mundial de Alimentos de la ONU estimó en su último informe, anterior a los terremotos, que más de 5 millones de personas necesitaban asistencia alimentaria urgente en el país.
Grisanti le dijo a BBC Mundo que “si bien hay que agradecer la solidaridad internacional en el primer momento con el envío de rescatistas, las cantidades anunciadas para ayudar a Venezuela a reconstruirse están muy lejos de lo que va a ser necesario”.
Qué recursos se han anunciado
La presidenta Delcy Rodríguez anunció que su gobierno movilizaría US$200 millones asignados a Venezuela por el Fondo Monetario Internacional. También, que el presidente chino, Xi Jinping, había ordenado destinar US$17 millones a ayudar a Venezuela.
El gobierno de Estados Unidos prometió más de US$300 millones en asistencia humanitaria directa al país sudamericano.
Mientras, el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia de Naciones Unidas liberó inmediatamente US$15 millones para Venezuela.
Otros países y entidades de distinta naturaleza también anunciaron ayudas.
Las dudas en torno al gobierno de Delcy Rodríguez pueden ser un obstáculo a la ayuda internacional
Los límites y los obstáculos de la ayuda
En cualquier caso, la suma de las cantidades anunciadas se queda muy lejos de los decenas de miles de millones de dólares que los expertos estiman que harán falta.
“Las primeras cifras que han salido de la ayuda internacional han sido pobres”, dijo Grisanti.
Tamara Herrera, de la firma de análisis Síntesis Financiera, le dijo a BBC Mundo que “el reto de la reconstrucción se suma a los problemas económicos que Venezuela sufre hace años”.
Los economistas coinciden en que el gobierno venezolano no está en condiciones de acometer en solitario el desafío de la reconstrucción.
“El país carece de apresto y acceso a la financiación internacional, y ahora se ve obligado a catalizar soluciones que no sabemos cómo y por cuánto tiempo van a llegar”, indicó Herrera.
Pero a la insuficiencia de las cantidades manejadas hasta ahora se suman las dudas sobre la capacidad de las autoridades locales para hacerla efectiva y la imagen negativa del gobierno chavista entre muchos países, lo que puede disuadir a actores exteriores de confiarle fondos.
“Cuando hay tanta desconfianza y tantos temas de corrupción abiertos, es normal que la primera reacción de la comunidad internacional sea de desconfianza”, comentó Grisanti. “La falta de transparencia del Estado venezolano y las dudas sobre su legitimidad hacen difícil conseguir la ayuda internacional que va a hacer falta”, añade.
Otro problema es la falta de crédito de Venezuela.
La deuda pública venezolana está técnicamente en default desde 2017, cuando el gobierno dejó de cumplir con las obligaciones contraídas por los bonos que había emitido. Desde entonces, el país no ha podido financiarse en los mercados internacionales y se estima que acumula una deuda sin pagar cercana a los US$170.000 millones.
Las sanciones que Estados Unidos aún mantiene en vigor dificultan aún más el acceso a financiación externa.
Delcy Rodríguez dijo esta semana que Caracas negocia con Estados Unidos y con el FMI “recuperar recursos para reconstruir la zona afectada”, pero aún no hay fechas ni cantidades.
El Fondo comunicó en mayo la reapertura de relaciones con el gobierno venezolano y anunció que iniciaría conversaciones con él para reanudar la labor de supervisión del organismo, pero dejó claro que “la reanudación de las relaciones no implica financiamiento inmediato” y “será un proceso”.
La relación entre Washington y Caracas cambió radicalmente tras la captura de Nicolás Maduro.
Ya en la pandemia, Venezuela dejó de recibir las ayudas extraordinarias que el fondo puso a disposición de los países para hacer frente a la emergencia porque el organismo dijo que no podía determinar cuál era el gobierno legítimo de Venezuela.
En ese momento, Washington y sus aliados reconocieron al dirigente opositor Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, pero desde entonces han pasado muchas cosas.
Nicolás Maduro fue capturado en Caracas y enviado a Nueva York en una operación militar de Estados Unidos el 3 de enero pasado y su vicepresidenta y mano derecha, Delcy Rodríguez, le sucedió en la presidencia y gobierna ahora con el apoyo explícito del presidente estadounidense, Donald Trump.
El FMI no ha descartado ahora ayudar al gobierno de Rodríguez, pero, dados los antecedentes, es probable que exija un plan estricto de supervisión y el cumplimiento de condiciones. Y si llega la ayuda, habrá que gestionarla de manera limpia y transparente, y priorizando las distintas necesidades en los diversos territorios.
“En otras catástrofes de este tipo se ha creado una autoridad única independiente para garantizar una gestión eficiente y ordenada de los recursos y esa es una fórmula que podría probarse ahora”, propone Grisanti.
Aunque si eso llega a concretarse, el reto será también contar con profesionales capaces para acometer la reconstrucción. “El gobierno tiene limitaciones de capital humano y el país viene de años de declive económico, ético y bajo sanciones”, sostiene Herrera.
Para ella, la situación a la que se enfrenta Venezuela y que puede marcar los años por venir se resume gráficamente: “Nos encontramos con un Estado desahuciado y tutelado que no tiene ahora cómo responder apropiadamente, por lo que su articulación con el resto de la sociedad es imprescindible”.
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