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  • “Llevamos el almuerzo al trabajo durante 10 años y pudimos jubilarnos a los 35 y 40 años”

    “Llevamos el almuerzo al trabajo durante 10 años y pudimos jubilarnos a los 35 y 40 años”

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    Cada invierno, Alan y Katie Donegan evitaban prender la calefacción en su casa en el sur de Inglaterra.

    “En cambio, nos poníamos más capas de ropa y usábamos bolsas de agua caliente; lo convertimos en un juego”, cuenta Alan. “No era sufrimiento, era estrategia”.

    Aunque la pareja reconoce que otros los consideraban “extremos” o “locos” por obsesionarse tanto con no gastar dinero, Alan explica que estaban “totalmente enfocados en comprar su libertad”.

    Por “libertad” se refiere a la jubilación anticipada, algo que los Donegan lograron hace siete años, cuando Alan tenía solo 40 años y Katie 35.

    Rara vez pedían comida para llevar y siempre llevaban el almuerzo preparado de casa al trabajo. “Ahorramos US$53.000 en 10 años gracias a ese simple hábito de llevar la comida”, dice Alan.

    “Incluso cargábamos los teléfonos fuera de casa y buscábamos cupones de Nectar [de supermercado] que otros habían desechado. Se puede juzgar si eso es una locura o una genialidad, pero funcionó”.

    Alan había trabajado como paisajista antes de emprender un negocio de formación y coaching personal, mientras que Katie era actuaria —especialista en evaluación de riesgos— en una empresa financiera.

    Además de sus buenos ingresos, sus hábitos de ahorro extremo les permitieron jubilarse anticipadamente, ya que destinaban a inversiones todo el dinero que podían.

    “Cada libra que invertíamos nos acercaba un poco más a la vida que deseábamos”, afirma Katie. Dejaron de trabajar cuando sus ahorros alcanzaron el millón de libras (US$1,3 millones).

    “Independencia Financiera, Jubilación Anticipada”

    Una persona con una manotada de cupones.

    Getty Images
    Katie y Alan buscaban todo tipo de cupones para ahorrar.

    Alan y Katie forman parte de un movimiento global pequeño pero creciente llamado FIRE, siglas en inglés de “Independencia Financiera, Jubilación Anticipada”.

    Lo que hace 15 años era un concepto poco conocido ha pasado a contar hoy con casi un millón de miembros en el principal foro de debate sobre FIRE en la red social Reddit, y las instituciones financieras convencionales publican ahora numerosas guías sobre el tema.

    El principio fundamental consiste en vivir con extrema austeridad durante la vida laboral para poder jubilarse lo antes posible.

    Para la mayoría de nosotros, la posibilidad de abandonar la vida laboral de forma anticipada es solo un sueño.

    Entre los elevados costos de la vida actual, los altos precios de la vivienda y la deuda estudiantil, trabajaremos durante más tiempo, no menos. Las estadísticas lo confirman.

    El año pasado, la edad media de jubilación en Reino Unido alcanzó máximos históricos: 65,8 años para los hombres y 64,7 para las mujeres, según datos oficiales.

    La situación es similar en Estados Unidos, donde la edad media de jubilación de hombres y mujeres ha aumentado de forma constante desde la década de 1990, situándose en 64,8 y 63,3 años respectivamente en 2025, según un estudio a largo plazo.

    Sin embargo, los seguidores del movimiento FIRE, como Amy Minkley (de 49 años), están plenamente comprometidos con su objetivo.

    Esta profesora estadounidense de enseñanza secundaria logró jubilarse cuando tenía apenas 44 años.

    Para conseguirlo, trabajó en el extranjero en colegios privados internacionales de Japón, Singapur, India y Tailandia; allí, según cuenta, pudo ganar más dinero y disfrutar de un costo de vida mucho más bajo que en su Texas natal.

    Además, redujo sus gastos al mínimo. “No me interesaba seguir el estilo de vida típico de los expatriados”, afirma Minkley.

    “Rara vez compraba ropa cara, conservaba los aparatos electrónicos hasta que dejaban de funcionar, cocinaba la mayor parte de mis comidas en casa y me lo pensaba bien antes de realizar cualquier compra importante”, cuenta.

    “Compartir vivienda mientras vivía en Singapur e India me permitió ahorrar aún más; además, en varios de esos países no necesitaba auto, lo que mantuvo mis gastos bajo control”, comenta.

    Actualmente, Minkley reside en Bali, donde sus ingresos de jubilación rinden mucho más de lo que habrían rendido si hubiera regresado a Estados Unidos.

    No es un camino para todos

    Una pareja mayor está sentada en una banca en un parque de espaldas a la cámara.

    Getty Images
    En EE.UU. y Reino Unido, la edad promedio de retiro está por encima de los 60 años.

    Carol Schleif es estratega jefe de mercado en BMO Private Wealth, una firma de asesoría financiera con sede en Toronto, Canadá.

    Ella señala que, si bien el movimiento FIRE sigue siendo una opción viable para muchas personas, la mayoría de sus clientes se centran más en lograr un equilibrio en su vida laboral.

    Así, en lugar de apresurarse a jubilarse lo antes posible, se enfocan en combinar una carrera profesional significativa con un estilo de vida acorde a sus posibilidades económicas.

    “Si te jubilas pronto pero careces de amistades, salud o un propósito vital, habrás alcanzado una meta pero sacrificado otras cosas… cabe preguntarse si realmente vale la pena”, afirma Schleif.

    “Hoy en día, la gente está adoptando un enfoque más flexible. Intentan encontrar la manera de alcanzar sus objetivos de jubilación sin dejar de disfrutar de la vida”.

    Sarah Coles, responsable de finanzas personales en la plataforma de inversión británica AJ Bell, advierte que poner en práctica la filosofía FIRE resulta cada vez más difícil, ya que la mayoría de las personas simplemente no pueden permitírselo.

    Pero señala que varios principios del movimiento FIRE son valiosos y pueden ayudar a las personas a jubilarse algo antes; por ejemplo, empezar a ahorrar desde joven e incrementar los aportes para la jubilación tras cada aumento de sueldo.

    “Un camino equilibrado puede permitirte alcanzar la jubilación que deseas, en el momento que quieras, sin quebrantar tu espíritu. Simplemente requiere un enfoque más matizado y realista”, asegura Coles.

    Una persona mirando sus finanzas en su computador y su teléfono.

    Getty Images
    Algunas de las ideas de FIRE pueden aplicarse a la vida de la mayoría de las personas.

    Dentro de la comunidad FIRE, algunos están optando ahora por esta vía menos intensa, lo que ha dado lugar a la creación de subcategorías como el “Barista FIRE”.

    Este enfoque consiste en ahorrar lo suficiente para que los ingresos de las inversiones cubran la mayor parte de los gastos vitales, complementando dicha cantidad con un trabajo a tiempo parcial.

    Sin embargo, para algunos seguidores del movimiento FIRE, la frugalidad extrema sigue siendo la principal estrategia para lograr una jubilación anticipada, un sacrificio que consideran que vale la pena a largo plazo.

    Como señala Minkley: “Los principios del FIRE son sencillos y no han cambiado: gasta menos de lo que ganas, invierte la diferencia y dale tiempo a tu dinero para que crezca”.

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    BBC

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  • La ‘Cyclospora’ se propaga a través de las heces humanas. ¿Cómo llegó al suministro de alimentos?

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    El gran número de casos sugiere que el excremento ingresó al sistema alimentario a una “escala sorprendente”.

    La dura, y nauseabunda, verdad sobre la Cyclospora es que se propaga a través de las heces humanas. A lo largo de décadas de investigación, los científicos no han encontrado ningún otro lugar, aparte del intestino humano, donde crezca el parásito. Así que ahora que estamos en medio del mayor brote registrado en la historia de Estados Unidos, hay que preguntarse: ¿cómo llegó el excremento humano a nuestros alimentos?

    A medida que aumentan las infecciones en gran parte de Estados Unidos, los investigadores de salud pública trabajan para descubrir cómo este parásito microscópico contaminó los productos agrícolas consumidos por tantas personas.

    Las cifras actuales de casos –más de 6000 personas enfermas tan solo en Míchigan– sugieren que las heces humanas de alguna manera ingresaron a nuestro sistema alimentario a una “escala sorprendente”, dijo Matthew Moore, microbiólogo de seguridad alimentaria de la Universidad de Massachusetts en Amherst.

    Comprender el ciclo de vida del parásito –y lo que ocurrió en brotes anteriores– ofrece pistas sobre cómo pudo haber llegado allí.

    La Cyclospora infecta el intestino delgado y causa una diarrea acuosa frecuente que transporta los ooquistes del parásito, o huevos. Si esos ooquistes luego contaminan los productos agrícolas –por ejemplo, por las manos sin lavar de un trabajador (el desinfectante de manos a base de alcohol no mata el parásito) o a través del agua utilizada para regar frutas o verduras–, pueden causar enfermedades en una persona que consuma los alimentos días o semanas después. En un sistema alimentario global, donde muchos productos frescos se envían a todo el mundo, instalaciones inadecuadas para lavarse las manos o una letrina con fugas en una sola granja podrían enfermar a muchas personas, incluso a miles de kilómetros de distancia.

    Muchas de las técnicas estándar para desinfectar el agua utilizada en la agricultura, como agregar cloro, están orientadas a matar bacterias, no parásitos, dijo Moore. Esto significa que el agua que parece “limpia” en una prueba aún podría contener Cyclospora proveniente de heces humanas.

    En la mayoría de los brotes de ciclosporiasis que los investigadores han resuelto con éxito, la fuente ha resultado ser el agua utilizada para el riego o la higiene de las personas que cosechan los cultivos, dijo John Guzewich, quien trabajó en brotes de enfermedades transmitidas por alimentos en la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) de 1997 a 2011.

    Brotes anteriores se han vinculado con mezclas de lechugas y ensaladas, frambuesas, albahaca, cilantro, mezclas de frutas, chícharos chinos o tirabeques y arvejas dulces, todos los cuales se suelen consumir crudos. Cocinar los productos agrícolas a por lo menos 70 grados Celsius mata al parásito.

    Los investigadores han descubierto que los ooquistes de Cyclospora son particularmente “pegajosos” y se adhieren a ciertos tipos de productos agrícolas más que otros microbios. Eso es especialmente cierto en el caso de alimentos como las frambuesas y el cilantro, que tienen pelos diminutos que pueden albergar al parásito, dijo Kalmia Kniel, microbióloga de la Universidad de Delaware que estudia la Cyclospora. Esto también ayuda a explicar por qué enjuagar hierbas o bayas con agua en casa no es del todo efectivo para eliminar los ooquistes.

    Varios brotes de Cyclospora relacionados con frambuesas a fines de la década de 1990 ilustraron una manera en que el parásito puede contaminar los productos agrícolas frescos, dijo Melvin Kramer, un epidemiólogo que trabajó en varios departamentos de salud pública estatales y locales antes de fundar un grupo de consultoría sobre seguridad alimentaria.

    En 1996, tras recolectar historiales alimentarios detallados de personas que enfermaron a causa de la Cyclospora, los investigadores rastrearon las enfermedades hasta frambuesas de unas cuantas granjas en Guatemala. Allí, los investigadores determinaron que era probable que los insecticidas y fungicidas rociados sobre las bayas se hubieran mezclado con agua contaminada. Las granjas habían obtenido el agua de pozos o de un río cercano, los cuales eran vulnerables a la escorrentía de las letrinas, en especial durante la temporada de lluvias. Aunque el agua se filtraba, el filtro solo eliminaba los residuos, no los microbios como la Cyclospora.

    Antes de este año, el mayor brote en la historia reciente de Estados Unidos ocurrió en el verano de 2020, y enfermó a 701 personas en 14 estados y llevó al hospital a 38. Los funcionarios federales lo vincularon con ensaladas en bolsa de Fresh Express que contenían lechuga iceberg, col morada y zanahorias. Rastrearon al menos una parte de esos productos agrícolas hasta una granja en el sur de Florida y detectaron Cyclospora en un canal de agua cercano que se había utilizado para regar los cultivos de la granja. Más tarde, el análisis genético confirmó que la Cyclospora encontrada en el agua del canal coincidía con la hallada en las personas que se enfermaron en el brote, dijo Frank Yiannas, quien fue un alto funcionario de la FDA de 2018 a 2023.

    Ese fue el único brote de Cyclospora ocurrido durante su gestión en el que los investigadores lograron identificar la fuente de contaminación. “Es muy raro que la FDA pueda señalar con especificidad las fuentes de contaminación, ya sea una granja, un campo o un rancho”. Y, añadió, es aún más raro que los investigadores descubran cómo se contaminaron los productos agrícolas en un principio.

    Pero, dijo, el agua de riego contaminada es la ruta de contaminación más probable para la mayoría de los grandes brotes de Cyclospora.

    Dado el tamaño del brote actual, dijo Kniel, es poco probable que una sola persona enferma que no se lavó bien las manos antes de cosechar los productos agrícolas haya podido causar una enfermedad tan generalizada.

    En cambio, el parásito podría haberse propagado a varios trabajadores agrícolas, lo que causó que muchos excretaran ooquistes en sus desechos. Luego, una fuga en un sistema séptico o las fuertes lluvias podrían haber permitido de alguna manera que los desechos humanos se filtraran en el agua que se utilizaba para regar los cultivos. El mismo tipo de contaminación también podría afectar el agua utilizada para lavar los productos agrícolas frescos, o podría propagarse en los equipos de cosecha o procesamiento.

    “Habría que tener una gran cantidad de productos agrícolas regados con mucha agua contaminada con mucha Cyclospora para ver este número de casos”, dijo Keith R. Schneider, profesor de Seguridad Alimentaria en la Universidad de Florida.

    La lechuga picada en bolsa es particularmente vulnerable a la contaminación, dijo Kniel, porque muchas cabezas de lechuga de múltiples campos pueden mezclarse antes de ser procesadas.

    Si los investigadores federales quieren encontrar la causa del brote actual, dijo Yiannas, tendrán que “salir al terreno y tomar todas las muestras posibles del entorno”. De lo contrario, agregó, “no van a poder determinarlo”.

    Ese grado de muestreo –al igual que el resto de los pasos en la investigación de la Cyclospora— requiere recursos, experiencia y tiempo.

    “Algunas personas piensan que las investigaciones de brotes se pueden resolver en 50 minutos al igual que los misterios de asesinatos en los programas de detectives de la televisión”, dijo Guzewich. “Me encantaría que así fuera”.

    Alice Callahan es reportera del Times, donde cubre nutrición y salud. Tiene un doctorado en nutrición de la Universidad de California, campus Davis.

    Caroline Hopkins Legaspi es una reportera del Times que se enfoca en la nutrición y el sueño.

  • Opinión: Las frutas y verduras nos siguen enfermando. Esta es la razón

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    Este artículo ha sido actualizado para reflejar los acontecimientos noticiosos.

    Este verano se está propagando una terrible enfermedad transmitida por los alimentos que puede durar semanas y causar cólicos intensos, náuseas y diarrea. Las autoridades de salud pública han reportado más de 8000 casos de la infección parasitaria conocida como ciclosporiasis e inicialmente concluyeron que la lechuga iceberg de Taylor Farms era la fuente de muchos de ellos. El domingo, la Administración de Alimentos y Medicamentos dijo que la lechuga de Taylor Farms había producido un falso positivo en la prueba de Cyclospora. La investigación de la agencia y el retiro del mercado de la lechuga iceberg de Taylor Farms proveniente del centro de México están en curso.

    [El gráfico muestra el número de casos anuales de ciclosporiasis reportados en Estados Unidos.]

    Aunque los casos de ciclosporiasis han alcanzado un nuevo máximo este año, la infección parasitaria también se ha propagado en los últimos veranos, fomentada por un clima más cálido y un mayor consumo de frutas y verduras. El parásito de la Cyclospora se reproduce en el intestino humano, y las personas infectadas expulsan el parásito en sus heces. Luego, el parásito termina en los productos agrícolas, por lo general, a través del agua de riego contaminada.

    La ciclosporiasis es solo una pequeña parte de una crisis mucho mayor de seguridad alimentaria vinculada a los productos agrícolas frescos. Para romper el ciclo de infección, la industria de los productos agrícolas frescos tiene que intensificar sus esfuerzos para prevenir la contaminación en las granjas y desinfectar mejor los alimentos durante su procesamiento. Además, el gobierno necesita identificar los brotes más rápidamente para que los alimentos contaminados puedan ser retirados de los estantes de las tiendas antes de que lleguen a los consumidores.

    Las frutas y verduras contaminadas enferman a más estadounidenses que cualquier otro alimento. Y muchos de los patógenos que estos alimentos pueden portar –incluidos E. coli, Salmonella, Listeria, Campylobacter y otros– han sido mucho más peligrosos que la Cyclospora y son los responsables de aproximadamente una cuarta parte de las 1300 muertes anuales estimadas por enfermedades transmitidas por alimentos atribuibles a los patógenos más conocidos. Tan solo las verduras de hoja verde para ensalada contaminadas son responsables de un estimado de 2,3 millones de casos de enfermedad y 5200 millones de dólares en costos de atención médica al año.

    Los productos agrícolas frescos por lo general se cultivan al aire libre, donde pueden estar expuestos a agua de riego contaminada, equipos agrícolas, animales, insectos y contaminación del medioambiente. Y como estos productos a menudo se comen crudos, los patógenos microbianos presentes en los alimentos, que de otro modo se eliminarían durante la cocción, suelen permanecer. Las verduras de hoja verde en bolsa pueden hacer que los brotes sean mayores porque los procesadores de alimentos combinan cultivos de diversas granjas; eso significa que las hojas de una sola planta de espinaca o cabeza de lechuga contaminada pueden terminar en muchas bolsas diferentes.

    No hay soluciones rápidas ni fáciles para este problema. Sin embargo, el punto de partida más obvio es en las granjas, limpiando el agua de riego. Si bien los productos frescos se convirtieron en una causa importante de enfermedades transmitidas por los alimentos en Estados Unidos a finales de la década de 1990, sigue siendo difícil para los agricultores e incluso para los científicos determinar la pureza de esta agua o el nivel de limpieza que debería tener.

    El siguiente lugar para buscar soluciones es en el procesamiento. Debido a que el proceso ampliamente utilizado de lavar con agua clorada es inadecuado, los científicos experimentan con radiación, gas ozono, luz ultravioleta y plasma frío para neutralizar los patógenos. Estas tecnologías más nuevas son prometedoras, sin embargo, muchas enfrentan desafíos, desde el costo hasta la efectividad, que dificultan su adopción más amplia en la industria.

    Un factor adicional que complica todo esto es nuestra incapacidad para determinar si los esfuerzos por limpiar el agua agrícola o desinfectar los productos realmente reducen el número de personas que se enferman. Para ello, se requiere un recuento fiable de las enfermedades transmitidas por los alimentos cada año, asociadas a alimentos específicos. Para saber si el cambio de agua de canal a agua de pozo para el riego o la desinfección de la lechuga con ozono marca la diferencia, necesitamos saber cuántas personas enferman cada año por consumir lechuga contaminada. Pero no lo sabemos.

    Eso se debe a que los sistemas de vigilancia de los gobiernos estatales y federales capturan solo una pequeña fracción de las enfermedades transmitidas por alimentos y rara vez las vinculan a alimentos en particular. La mayoría de las personas que sufren una intoxicación alimentaria la manejan en casa y nunca consultan a un médico, y, si lo hacen, la enfermedad por lo general se resuelve en unos pocos días, lo que no da al médico ningún motivo para identificar la causa mediante una prueba de laboratorio ni para notificar el caso.

    Incluso cuando los médicos hacen pruebas para detectar un patógeno y lo reportan a las autoridades estatales, puede ser muy difícil vincular la enfermedad a un alimento en particular porque la mayoría de las personas simplemente no recuerdan todos los alimentos que comieron días o semanas antes. Así que no tenemos una idea clara, por ejemplo, de cuántas personas se enferman cada año por comer lechuga. En consecuencia, de los 48 millones de episodios de enfermedades transmitidas por alimentos cada año en Estados Unidos, las autoridades de salud pública vinculan solo una pequeña fracción de ellos a una sola categoría de alimentos, y rastrean una fracción aún menor hasta un producto específico.

    Dados todos estos obstáculos, ¿qué nos queda? En la práctica, debemos seguir buscando formas de analizar el agua de riego de manera confiable y asequible. Lo mismo ocurre con las nuevas tecnologías de desinfección.

    Incluso si no podemos probar de manera definitiva que reducen las enfermedades, si podemos demostrar que matan a los patógenos y que no representan un riesgo para los consumidores, parece sensato seguir desarrollándolas. Por último, incluso si no podemos obtener un panorama completo de cuántas personas se enferman cada año, las mejoras en el sistema de notificación e investigación de enfermedades transmitidas por alimentos del gobierno permitirían a los funcionarios de salud pública detectar brotes más rápidamente, vincularlos a alimentos particulares con mayor frecuencia y retirar los alimentos contaminados de los estantes de las tiendas.

    Lamentablemente, justo cuando la industria alimentaria, el mundo académico y las agencias de salud pública necesitan mejorar su desempeño, están bajo una presión extraordinaria. El gobierno de Donald Trump ha interrumpido el financiamiento del Departamento de Agricultura para la investigación de la seguridad alimentaria y ha recortado el personal en una división clave de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades responsable de estudiar enfermedades parasitarias, incluida la ciclosporiasis. Además, las políticas arancelarias del gobierno y la guerra con Irán han aumentado los costos de fertilizantes y combustible para los agricultores, y esto puede reducir la capacidad de su industria para financiar investigaciones esenciales.

    Quizás el peor golpe para la ciencia de la seguridad alimentaria fue la eliminación por parte del gobierno del Comité Asesor Nacional sobre Criterios Microbiológicos para los Alimentos, un grupo de expertos cuyas recomendaciones han fundamentado muchos de los principales programas de seguridad alimentaria. Según la Western Growers Association, un destacado grupo de la industria de los productos agrícolas frescos, ese comité era una fuente vital de “recomendaciones científicas objetivas y creíbles para los reguladores y la industria alimentaria que, en última instancia, impactan la salud del consumidor”. Al suprimir el comité, la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, afirmó que el panel “ya no era necesario”.

    Ni el repunte de la ciclosporiasis ni la mayor crisis de seguridad alimentaria vinculada a los productos agrícolas frescos se originaron en el gobierno de Trump. Pero en su implacable búsqueda por reducir el tamaño del gobierno federal, su gestión ha socavado el financiamiento y la experiencia necesarios para abordar estos problemas.

    Proteger a los consumidores estadounidenses de los patógenos peligrosos que acechan en sus ensaladas y fruteros requiere un compromiso para impulsar la ciencia y rastrear las enfermedades transmitidas por alimentos. Las mejoras tardarán en llegar. Pero no podemos lograrlas si no seguimos intentándolo.

    Timothy D. Lytton es profesor de derecho en la Universidad Estatal de Georgia.

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  • La crisis que genera en Ucrania el relevo en el Ministerio de Defensa en plena guerra con Rusia

    La crisis que genera en Ucrania el relevo en el Ministerio de Defensa en plena guerra con Rusia

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    Los manifestantes en Ucrania han amenazado con realizar marchas en todo el país si Mykhailo Fedorov no es restituido como ministro de Defensa, mientras el presidente Volodymyr Zelensky se esfuerza por sofocar la indignación por la decisión de destituirlo.

    Durante la última semana, miles de personas en Kyiv y otras ciudades ucranianas han salido a las calles para protestar contra la destitución de Fedorov y exigir la remoción de Oleksandr Syrskyi, comandante de las Fuerzas Armadas de Ucrania.

    Dmytro Koziatynskyi, un veterano del ejército, afirmó en una publicación en redes sociales que si Syrskyi no es destituido antes del viernes y Fedorov no es restituido en su cargo, “iniciaremos una protesta nacional indefinida”.

    No hay protestas programadas antes de esa fecha y Ucrania espera con ansiedad una solución.

    Durante el fin de semana, los medios ucranianos informaron que Zelensky estaba consultando con ministros y generales en un intento por resolver la crisis.

    En medio de un sinfín de rumores, el Estado Mayor se vio obligado a desmentir las informaciones que apuntaban a que el general Syrskyi estaba a punto de ser destituido, o incluso que ya lo había sido.

    Otro informe sugería que Fedorov había rechazado una oferta para regresar a un puesto diferente en el gobierno.

    Kyrylo Budanov, jefe de la oficina del presidente, instó a los ucranianos a mantener la calma.

    “La situación que rodea los últimos cambios internos ha provocado fuertes emociones”, escribió el martes.

    Con los gritos ensordecedores de los manifestantes resonando en los estrechos límites de la plaza Ivana Franka, a poca distancia del palacio presidencial, Budanov dijo que el gobierno está tomando nota.

    “Comprendo a las personas que expresan su postura… La opinión de la sociedad ha sido escuchada”, dijo.

    Mykhailo Fedorov, con traje oscuro y una medio sonrisa

    Getty Images
    El exministro de Defensa de Ucrania Mykhailo Fedorov.

    Ante la gran cantidad de manifestantes que dirigían su ira contra el general Syrskyi, a quien muchos consideran representante de doctrinas militares obsoletas de la era soviética, Budanov, exjefe de inteligencia militar, advirtió a la gente que “no odien a nadie”.

    “El enemigo está vigilando de cerca todas nuestras disputas internas y espera a que empecemos a pelearnos entre nosotros”, escribió.

    “El trabajo está en marcha. Habrá resultados”.

    La desconfianza de los más jóvenes

    El lunes, el acosado pero generalmente silencioso general Syrskyi, de 60 años, respondió a sus críticos publicando una larga defensa de su trayectoria e instando a los lectores a no centrarse en su rivalidad, ampliamente difundida, con Mykhailo Fedorov, de 35 años.

    A pesar de que Zelensky afirmó la semana pasada que los dos hombres ni siquiera soportaban estar sentados en la misma habitación, Syrskyi dijo que le sorprendió enterarse de que tenía un conflicto con el ahora exministro.

    Decenas de personas, en su mayoría jóvenes, portan carteles de cartón en una protesta, mientras una mujer ondea una gran bandera ucraniana.

    EPA/Shutterstock
    El sábado, manifestantes portaban pancartas con lemas como “Fedorov es el ministro de Defensa”, “No se metan con lo que funciona”, “Manos fuera de Fedorov” y “Que vuelva Fedorov” en el centro de Kyiv.

    “Yo percibía nuestra relación como una relación laboral”, escribió en un artículo de opinión para el sitio web Militarny.

    “Si he ofendido a alguien, Mykhailo Albertovych [Fedorov], lo siento”.

    El general afirmó que los temas de contratos militares, adquisiciones y movilización que actualmente se debaten en la prensa “y que se reducen a eslóganes concisos en trozos de cartón que portan los manifestantes” son mucho más complicados de lo que la mayoría de la gente cree.

    “Las decisiones de las que dependen las vidas de las personas no se toman con eslóganes”, afirmó. “El trabajo real, no el espectáculo público que lo rodea, es lo que gana la guerra”.

    Al igual que el ministro de Defensa destituido, el comandante en jefe evitó los ataques personales directos, pero el objetivo de gran parte de sus críticas era bastante claro.

    “Las presentaciones no deben convertirse en autorrepresentaciones”, escribió, en una crítica apenas velada a la larga y detallada rueda de prensa que Fedorov ofreció la semana pasada.

    “Detrás de cada diapositiva debería haber un documento, un presupuesto y un procedimiento”, continuó el general. “De lo contrario, en lugar de una decisión, el ejército se lleva una decepción”.

    El problema de Syrskyi, sin embargo, es que la mayoría de los ucranianos, especialmente los más jóvenes, parecen confiar más en el análisis de Fedorov sobre lo que debe cambiar para que Ucrania gane la guerra, y no en el del general.

    Más que cualquier otro, muchos consideran que Fedorov es el impulsor de la innovación en el ámbito militar, mejorando gradualmente las posibilidades de Ucrania de derrotar a su enemigo numéricamente superior.

    La demanda de nuevas ideas

    “Ahora mismo, la guerra está cambiando, así que necesitamos nuevas ideas y una nueva estructura”, me dijo Tetiana Makarenko, una empleada de un bufete de abogados de 44 años, en una de las protestas del fin de semana.

    “Se suele decir que un pequeño ejército soviético no puede derrotar a un gran ejército soviético. Es hora de cambiar esa mentalidad y comenzar un nuevo tipo de guerra”, apuntó.

    Los seis meses de Fedorov al frente del Ministerio de Defensa han coincidido con una serie de éxitos militares por los que el ministro, no siempre de forma justa, recibe el crédito.

    “Teníamos esa sensación porque veíamos cómo cambiaba la situación”, dijo Makarenko. “Teníamos la sensación de que podíamos hacerlo”.

    En su artículo, Syrskyi respondió a quienes lo acusan de falta de estrategia o de no haber sabido adoptar las nuevas tecnologías.

    “El reproche más extraño que he escuchado es que supuestamente no quiero luchar con drones”, dijo, señalando que había presidido la creación de una fuerza de sistemas no tripulados como una rama separada del ejército.

    Pero, según argumentó, los drones, a pesar de ser responsables de la mayor parte de las bajas rusas, no son suficientes.

    “No puedo transformar un ejército de un millón de hombres en drones en dos meses y decir: ahora luchamos así”, escribió.

    Syrskyi afirmó no estar en guerra con el Ministerio de Defensa, sino con Rusia.

    Mientras él se defiende de las numerosas críticas, se especula sobre a quién podría elegir Zelensky para reemplazarlo.

    Entre los candidatos se encuentran Mykhailo Drapatyi, comandante de las Fuerzas Conjuntas; Andriy Bilekskyi, comandante del III Cuerpo de Ejército; Oleh Apostol, comandante de las Fuerzas de Asalto Aerotransportadas, e Ihor Obolenskyi, comandante del Cuerpo de la Guardia Nacional.

    Todos tienen trayectorias militares destacadas, pero, lo que es crucial, todos pertenecen a una generación mucho más joven de oficiales.

    Biletskyi, de 46 años, es el mayor, mientras que Apostol y Obolenskyi tienen 39 años.

    El general Denys Prokopenko.

    Getty Images
    El general Denys Prokopenko, quien fue comandante de los defensores de Mariúpol, es uno de los candidatos a convertirse en nuevo comandante en jefe de Ucrania.

    Con tan solo 35 años, el candidato más joven posible es el general de brigada Denys Prokopenko, otro comandante de la Guardia Nacional, cuyo regimiento Azov, si bien es políticamente controvertido por sus supuestas conexiones con la extrema derecha, alcanzó un estatus casi mítico durante el duro asedio de la ciudad portuaria sureña de Mariúpol en 2022.

    Tras ser hecho prisionero de guerra por Rusia después del colapso de la ciudad, Prokopenko regresó a Ucrania en julio de 2023 como parte de un intercambio de prisioneros, y rápidamente retomó su mando a pesar de las exigencias rusas de que permaneciera fuera del país hasta que terminara la guerra.

    Zelensky afirma que aún está analizando “qué ajustes deben realizarse en la estrategia de defensa de Ucrania” y ha agradecido a todos “su franqueza, honestidad y contribuciones sustanciales”.

    Ante la previsión de que Rusia reanude sus ataques contra la infraestructura energética de Ucrania este otoño boreal, el presidente afirma que “Ucrania debe entrar en agosto lo más fuerte posible”.

    Mientras las protestas se calman por el momento, el país espera que el presidente tome una serie de decisiones que podrían ser trascendentales.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

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    BBC

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  • Con una pala y un cuchillo de cocina: así buscaron dos chicos a sus familiares en los escombros

    Con una pala y un cuchillo de cocina: así buscaron dos chicos a sus familiares en los escombros

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    El joven había separado concreto, serrado cabillas e insistido a pesar del calor, el polvo y el agotamiento, perseverando mientras hombres mucho más grandes y fuertes colapsaban.

    Ahora, en el día 25 de su búsqueda, Winder Delfín, de 17 años, finalmente había encontrado lo que buscaba. En lo profundo del túnel que había cavado junto a su hermano Deivi, de 15 años, su padre y su padrastro, Winder pudo distinguir el vestido con estampado de flores de su abuela.

    Esperaba que su mamá y su hermanito estuvieran cerca.

    “Aquí hay cuerpos cerca”, dijo, mirando a su papá desde el borde del túnel.

    Un mes después de que dos terremotos históricos azotaron Venezuela, el estado más afectado del país, La Guaira, sigue siendo escenario de búsquedas agotadoras y laboriosas de los fallecidos. Desde el amanecer hasta bien entrada la noche, miles de sobrevivientes se dispersan por los restos de las viviendas que alguna vez se alzaron a solo unas cuadras de la playa, trepando por las montañas de escombros con picos y mazos, impulsados por un deseo obsesivo de recuperar los cuerpos de sus seres queridos.

    Oficialmente, el número de muertos es de 5278, pero el gobierno ha dicho que podría llegar a los 10.000.

    Las manos de los buscadores sangran. El polvo cubre sus pulmones y les enrojece los ojos. Por la noche, algunos duermen sobre los escombros, demasiado cansados para ir a otro lado. Se alimentan de sándwiches donados y de café servido en dedales de plástico, así como de la esperanza de que, de alguna manera, sus esfuerzos les ayuden a sanar, y de que aquellos que se fueron tan repentinamente puedan descansar una vez que sean encontrados.

    Los más pequeños son niños o adolescentes cuyos padres no tienen fuerzas para mantenerlos lejos de aquí, o que ya no tienen padres debido a los sismos. Los sobrevivientes los llaman “topos” porque pueden abrirse paso por espacios minúsculos, iluminando el camino con celulares y linternas frontales e informando a los adultos que están arriba.

    En otro lugar, este trabajo estaría a cargo de profesionales. Pero el Estado venezolano, con sus capacidades debilitadas por años de mala gestión, corrupción y sanciones de Estados Unidos, ha dejado la tarea de recuperar los cuerpos en gran medida en manos de los sobrevivientes civiles y los voluntarios.

    En La Guaira, lo que más se ve son soldados marchando de un lado a otro por las calles, a veces barriendo el polvo de las aceras y haciendo fila para recibir alimentos traídos por grupos de ayuda internacional.

    Winder y su hermano Deivi vivían con su abuela Carmen, de 69 años, su madre, Yusmani, de 35, y su hermano Moissés, de 10, en un departamento en el primer piso de un edificio de vivienda pública de 12 pisos. Yusmani acababa de empezar un nuevo empleo en un club de playa cercano, un lugar de vacaciones para los venezolanos más adinerados.

    El 24 de junio, el día en que ocurrieron los terremotos, los hermanos mayores habían ido a jugar a un parque acuático. De camino a casa, según contaron, la tierra comenzó a temblar y se abrazaron y cerraron los ojos. Cuando los abrieron, su edificio ya no existía.

    Pasaron esa noche rescatando a sobrevivientes y, desde entonces, han estado excavando entre los escombros. Su padre, Deivid Delfín, de 44 años, barbero, había estado con su madre durante 14 años. Su padrastro, Giovanni Berroterán, de 50 años, había estado con ella durante cuatro. Ahora, los hombres trabajaban juntos para encontrar a la mujer a la que ambos habían amado.

    Deivid Delfín dijo que sabía que el trabajo era peligroso para sus hijos, pero que no sabía cómo evitar que lo hicieran. Se sentía perdido, dijo, cuando lloraban y le pedían que les explicara qué había pasado.

    Un día reciente, Deivi dijo que ya no se sentía como un niño.

    Les tomó tres semanas abrirse paso a través de los 12 pisos que se habían aplastado unos sobre otros.

    Los chicos, sus papás y dos tíos habían cavado tres hoyos diferentes tratando de localizar el departamento 107. Sus herramientas –una pala, un pico, un mazo, un martillo neumático, una sierra e incluso un cuchillo de cocina– las compartían entre vecinos.

    Sin ninguna mujer de la familia cerca, los hombres a menudo se detenían para abrazarse entre sí.

    El día 23, los adultos criticaron la forma en que Deivi usaba el mazo, diciéndole que lo blandiera más abajo para ahorrar energía. Winder, delgado para sus 17 años, llevaba un par de jeans de niño con las palabras “Too Strong 4 You” (“Muy fuerte para ti”) grabadas en la tela. Sus guantes de trabajo amarillos, varias tallas más grandes, lo hacían parecer Mickey Mouse.

    El día 24, Deivi abrió un cuarto hoyo y llegó a la sala. Al caer la noche, sacaron un par de pantalones cortos que pertenecían a Moissés y una pequeña camiseta blanca. Deivid Delfín, sentado al borde del hoyo en el crepúsculo, se la llevó a la mejilla y lloró.

    El día 25, llegó un grupo de voluntarios cristianos de la cercana ciudad de Valencia, con camisetas que decían “amor al prójimo”.

    Carlos Lizarraga, uno de los voluntarios, gesticuló hacia el padre y el padrastro de los muchachos. “Le pasó a él”, dijo, “pero me podría pasar a mí”.

    Los soldados marchaban por el lugar con sus escobas. Un psicólogo voluntario, Obtavio Guerra, se encontraba al borde del edificio derrumbado. Explicó que había brindado apoyo psicológico a unos 50 sobrevivientes en los últimos días.

    “La realidad emocional no ha despertado”, dijo, y señaló que la búsqueda de los cuerpos era una forma de mantener a la gente ocupada, distraída. “Está latente, está latente, como una ola que en cualquier momento llegará”.

    Del agujero que conducía a la sala de la casa de los niños, alguien sacó la Biblia de su madre. Estaba mojada y arrugada, pero intacta, y Deivi la abrió en las últimas páginas, donde ella había hecho listas de versículos favoritos y males que seguramente quería expulsar.

    En una página había comenzado una lista de compras: dos plátanos, dos limones. Apareció otro de sus libros: Lo que los jóvenes preguntan: respuestas prácticas.

    Era mediodía cuando encontraron el primer cuerpo y Winder, acostado boca abajo en el agujero, reconoció el vestido con estampado de flores de su abuela. Durante horas intentaron ensanchar el túnel para poder sacarla. Los hombres picaban el concreto con martillos y picos; los chicos sacaban los pedazos picados.

    Por encima de ellos, una excavadora arañaba el costado del edificio.

    La familia le rogó al operador que no interrumpiera su trabajo; querían sacar los cuerpos ellos mismos.

    Finalmente, dos voluntarios se pusieron trajes de plástico blanco, guantes azules y cubrebocas. Solo uno llevaba casco. Bajaron al hoyo, se arrastraron por el túnel y colocaron el cuerpo de Carmen en una bolsa negra.

    Otros voluntarios llevaron la bolsa por la montaña de escombros. La familia se reunió. Los niños se acurrucaron en los brazos de su papá y lloraron mientras uno de los rescatistas cristianos hacía una oración.

    “Mañana volvemos a trabajar”, dijo Lizarraga, “porque faltan dos cuerpos”.

    Una camioneta de la policía se estacionó y los oficiales colocaron el cuerpo de Carmen en la parte de atrás. El padre y el padrastro también subieron, y se dirigieron a identificar el cuerpo.

    Tomó otras 24 horas localizar a Yusmani y Moissés, quienes habían estado en la cocina. Delfín se desmayó antes de que los sacaran y tuvo que apartarse. Pero Winder siguió trabajando hasta bien entrada la noche, desplegando una bolsa para cadáveres para su madre y liberándola del lugar donde había muerto.

    Julie Turkewitz es jefa del buró de los Andes, radicada en Bogotá, Colombia, cubre Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Perú.

  • “No podía aceptar que nunca encontrarían a mi amiga desaparecida y me fui al otro lado del planeta a buscarla”

    “No podía aceptar que nunca encontrarían a mi amiga desaparecida y me fui al otro lado del planeta a buscarla”

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    Durante casi tres años, Justine Ropet se había estado “despertando y yendo a dormir con las mismas preguntas”.

    Este año, finalmente obtuvo algunas respuestas sobre lo que le sucedió a su amiga de la infancia, Céline Cremer.

    “Siempre pensé en Céline, y siempre me pregunté por qué, si estaba en ese bosque, no podíamos encontrarla”, dice Justine, una instructora de buceo de 33 años de edad.

    La mochilera belga Céline Cremer fue vista con vida por última vez en Waratah, una ciudad en el noroeste de la isla australiana de Tasmania, el 17 de junio de 2023.

    Había emprendido una excursión por la selva tropical en dirección a un paraje natural de gran belleza, la pintoresca cascada Philosopher Falls.

    Tras dos semanas en que sus amigos y familiares no pudieron contactarse con ella, acudieron a las autoridades.

    La policía encontró el auto de Céline al comienzo del sendero que lleva a la cascada.

    Las extensas búsquedas por tierra y aire, utilizando drones, helicópteros y equipos terrestres, se prolongaron durante meses, pero no lograron encontrarla.

    “Céline es una extensión de mí misma”

    Céline, con el pelo rubio corto y una cuchara en la boca, lleva un vestido azul estampado de flores con una camiseta blanca debajo. Justine, con el pelo castaño y flequillo, lleva una blusa y un cárdigan azules y también juega con una cuchara en la boca.

    Justine Ropet
    “Literalmente, ha sido mi mejor amiga desde siempre”, dice Justine.

    La motivación de Justine para encontrar a Céline siempre ha sido su amistad, extendida por más de tres décadas.

    “Literalmente, ha sido mi mejor amiga desde siempre. Forma parte de mi familia y quizás sea una extensión de mí misma”, declaró a la BBC.

    Se conocieron en la guardería donde trabajaba la madre de Justine en Trasenster, un pequeño pueblo rural del este de Bélgica.

    Su infancia estuvo llena de actividades al aire libre y de sueños sobre el gran mundo que les rodeaba.

    “Desde muy pequeñas hacíamos muchas actividades juntas: montar a caballo, esquiar y bailar”, recuerda Justine.

    “Siempre quisimos viajar, vivir bajo el sol y trabajar duro”, narra.

    Para Justine, lo único lógico cuando le dijeron que Céline había desaparecido era reservar un vuelo y viajar más de 17.000 kilómetros para encontrar a su amiga.

    Habían vivido juntos los altibajos de la vida: desamores, la escuela, mudanzas de ciudad, de país e incluso de continente, pero su amistad se mantuvo todo ese tiempo.

    “Nos entendíamos con solo mirarnos”, dice Justine, “creo que la conexión que teníamos era muy intensa y hermosa”.

    Sus últimas palabras

    Justine, de pelo largo castaño oscuro, con una chaqueta naranja de alta visibilidad, está de pie en el bosque.

    Justine Ropet
    Justine vivió seis meses en Tasmania para colaborar en las labores de búsqueda policial.

    Céline partió hacia Australia en junio de 2022 para trabajar y viajar.

    Justine había planeado sorprenderla yendo a verla en octubre de 2023.

    El 13 de junio de 2023, en lo que sería su último intercambio, Justine felicitó a Céline por su cumpleaños.

    “Me respondió diciéndome que lo estaba pasando muy bien y que me lo contaría con más detalle un poco más tarde, porque estaba de viaje y quería irse antes de que anocheciera”, cuenta Justine.

    “Y esa fue la última vez que supe de ella”.

    “Después de unos días, reservé mis billetes de avión para reunirme con Céline en Australia. Estaba emocionadísima por contárselo”.

    Cuando Céline no respondió por unos días, Justine llamó a una amiga en común en Sídney, la ciudad más grande de Australia.

    Le dijo a Justine que no se alarmara, ya que hay muchas zonas sin señal en Tasmania.

    Pero al no tener noticias de Céline por casi dos semanas, presentaron una denuncia por desaparición.

    La búsqueda

    Tres rescatistas con cascos rojos y equipo de protección vadean un arroyo de corriente rápida en un denso bosque. Apoyándose en pértigas, se abren paso entre rocas cubiertas de musgo, árboles caídos y grandes helechos verdes a lo largo de la ribera. Fotografía del 4 de julio de 2023.

    Policía de Tasmania
    La policía y los voluntarios realizaron numerosas búsquedas durante dos años.

    En julio de 2023, Justine llegó a Tasmania, donde se unió a las labores de búsqueda de la policía y reunió a la mayor cantidad de personas posible para ayudar.

    “Intenté establecer tantos contactos como pude para encontrar personas que pudieran ayudarme a buscar a Céline”, dice.

    Sin embargo, la búsqueda policial inicial no duró mucho: se suspendió después de dos semanas, tras recibir asesoramiento médico que indicaba que Céline no podría haber sobrevivido a las duras condiciones climáticas desde que desapareció.

    “No podía aceptar que mi amiga nunca fuera encontrada, [necesitaba hallarla] para poder hacer el duelo, y lo mismo le ocurría a la familia de Céline”, relata.

    Justine regresó a Bélgica, pero se dio cuenta de que no podía abandonar la búsqueda.

    En enero de 2024, se mudó a Tasmania y pasó los siguientes seis meses buscando cualquier rastro de su amiga.

    Aun así, no encontraron pruebas convincentes, y Justine admite que estaba “psicológicamente agotada” y al borde de la depresión.

    Habló con su amigo Gabriel Remy, quien tomó la iniciativa y puso en contacto a todas las personas que habían participado en la búsqueda desde el principio.

    Antes de regresar a Bélgica, Justine contactó al investigador privado Ken Gamble, quien se hizo cargo del caso de Céline de forma gratuita y formó un equipo con personas de diversas disciplinas.

    En diciembre del año pasado, el equipo inició una nueva búsqueda, independiente de la policial.

    Eso les permitió encontrar el teléfono celular de Céline, y este avance propició que la policía volviera a unirse a los voluntarios.

    “Seguiré viajando por nosotras”

    Céline y Justine están sentadas en un muro de piedra en un mirador de montaña, bajo un cielo azul despejado con nubes tenues al fondo. Céline lleva lentes de sol y una blusa estampada sin mangas, mientras que Justine luce una blusa floral color coral y pantalones cortos azules.

    Justine Ropet
    Céline y Justine durante un viaje a las Islas Canarias.

    El descubrimiento pareció confirmar lo que se sospechaba desde hacía tiempo: Céline nunca logró salir del bosque.

    En enero, un excursionista solitario que había participado como voluntario en búsquedas anteriores encontró restos que se cree pertenecen a Céline (una mandíbula), lo que impulsó las labores de búsqueda.

    En febrero, se encontraron restos adicionales, entre ellos cinco huesos, dos dientes y llaves de auto, junto a un río cercano.

    La policía de Tasmania cree que Céline se perdió en la densa selva tropical y no sospecha de ningún acto delictivo.

    “Creemos que condujo hasta Philosopher Falls, estacionó su auto y emprendió lo que pretendía ser una corta caminata por el monte. Lamentablemente, no regresó”, declaró el inspector Andrew Hanson, responsable de las operaciones de búsqueda más recientes.

    “Los datos del teléfono, así como el lugar donde fue encontrado, respaldan nuestra teoría de que Céline pudo haber optado, utilizando una aplicación en su teléfono, por abandonar el sendero de Philosopher Falls para tomar una ruta más directa de regreso a su automóvil al anochecer”, dijo Hanson.

    “Sospechamos que se le cayó el teléfono y continuó sin él, y se desorientó en un terreno espeso”, añadió.

    Céline abraza a Justine y le da un beso en la mejilla mientras le acaricia suavemente la otra. Ambas llevan blusas informales.

    Justine Ropet

    Sus restos parciales fueron devueltos a la familia y Céline fue enterrada en Bélgica en mayo, tras la identificación formal por parte del forense.

    “Fue un momento increíblemente difícil pero necesario. Creo que nos ayudó a aceptar finalmente la realidad de la muerte de Céline, y ha sido un paso importante en mi proceso de duelo”, reconoce Justine.

    En los meses transcurridos desde el funeral de Céline, Justine dice haber experimentado una oleada de emociones, pero está agradecida con todos los voluntarios.

    “Se han publicado algunos nombres en la prensa, pero han participado muchos más, y creo que todos son importantes, con muchas habilidades diferentes”, afirma.

    Justine espera que la muerte de Céline concientice a otros excursionistas y viajeros para que tomen precauciones adicionales para mantenerse seguros y localizables.

    “Céline era una persona muy cuidadosa e inteligente. Con toda la información que tenemos ahora, sabemos que hizo todo lo posible por sobrevivir en la selva”, asegura su amiga.

    En junio, Justine viajó a España para conmemorar el que habría sido el 34 cumpleaños de Céline, y planea recorrer el mundo tal como ambas habían hablado de niñas.

    Allá donde va, lleva consigo una piedra rosa en forma de corazón como recordatorio constante de Céline: “Sin duda quiero seguir viajando por ella, por nosotras”.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

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    BBC

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  • Los griegos ya vieron ‘La odisea’ de Nolan. Esto es lo que opinan

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    Antes de su llegada a las salas, muchos en Grecia dudaban de esta nueva versión de un relato que consideran suyo. Pero tras el fin de semana de estreno, las reseñas fueron en su mayoría positivas.

    La odisea de Christopher Nolan suscitó críticas en Grecia en las semanas previas al estreno de la película, en particular por la elección de la actriz negra Lupita Nyong’o como Helena de Troya, en medio de un debate más amplio sobre cómo se debería volver a contar uno de los mitos más perdurables del mundo.

    Pero después de que los cinéfilos vieran la película durante su primer fin de semana en Grecia, donde la epopeya de Homero sigue profundamente arraigada en la identidad cultural, la respuesta pareció ser en gran medida entusiasta.

    Mientras la multitud salía de los cines de Atenas tras tres horas de la epopeya filmada en IMAX el viernes por la noche, muchos dijeron estar emocionados de que una obra escrita hace casi tres milenios hubiera inspirado una gran producción global, llevando a la pantalla escenas que descubrieron por primera vez en el salón de clases.

    “Me cautivó”, dijo Costas Anastassiadis, de 55 años. “Me transportó 45 años atrás, a cuando leíamos la historia en la escuela”.

    A pesar de la escala y la ambición tecnológica de la película, dijo que los efectos habían servido a la historia en lugar de opacarla. “Este héroe no necesita gráficos ni CGI”, dijo. “El texto lo trasciende todo”.

    Sobre la decisión de Nolan de elegir a Nyong’o como Helena de Troya, Anastassiadis dijo que sentía que esto “fortalecía la universalidad” de la obra de Homero. Otros descartaron el debate –en el que los legisladores intercambiaron ataques durante varios meses– por considerarlo exagerado, y señalaron que la actriz apareció en pantalla solo unos minutos.

    Las reseñas de los críticos en Grecia sobre la película, que recaudó unos 264,1 millones de dólares en todo el mundo durante su primer fin de semana, fueron mixtas. El principal diario, Kathimerini, dijo que Nolan había superado un desafío homérico, “fusionando una epopeya que ha resonado a través de los siglos con sensibilidades artísticas posmodernas”. Athinorama, una destacada publicación griega de cultura y entretenimiento, elogió la ambición visual de la película pero argumentó que rehuía la complejidad filosófica y narrativa de la obra original de Homero.

    Evgenia Makrygianni, profesora asociada de literatura griega antigua en la Universidad de Atenas, dijo que La odisea seguía estrechamente vinculada a la identidad griega moderna a través de la idea homérica del “nostos”: el anhelo del hogar y el regreso que impulsa el viaje de Odiseo.

    “Se conecta con las propias experiencias históricas de Grecia: la guerra, el exilio, las dificultades económicas y la migración”, dijo. “Odiseo simboliza la resiliencia, la determinación y la fuerza para perseverar ante la adversidad”.

    Las obras clásicas se mantienen vivas porque cada generación encuentra nuevos significados en ellas, agregó Makrygianni, y los creadores contemporáneos reinterpretan a Odiseo como un viajero, un inmigrante, alguien que busca pertenecer. “Homero en sí no cambia; quienes cambian son sus lectores”, dijo.

    En la proyección en Atenas, los espectadores parecieron aceptar en gran medida la ausencia de actores griegos, acostumbrados a que intérpretes extranjeros asumieran papeles griegos en grandes producciones como 300 y Troya. Para algunos, la conexión más fuerte provino de los paisajes: el mar, la luz y el terreno escarpado de Grecia, donde Nolan filmó partes de la película, hicieron que el mundo de Homero se sintiera reconocible al instante.

    Algunos quedaron impresionados por la representación de Odiseo hecha por Nolan no simplemente como un héroe astuto, sino como un hombre transformado por la guerra y obligado a enfrentar sus consecuencias.

    Vangelis Dravopoulos, de 17 años, dijo que la película le dio una nueva perspectiva sobre el poema que había estudiado tres años antes. “Fue increíble ver todas las escenas: el cíclope, los gigantes”, dijo. “En la escuela, el enfoque estaba en la soberbia de Odiseo y su perseverancia. En la película, él se da cuenta de lo que hizo mal”.

    Su amigo Stylianos Koginis, también de 17 años, celebró que Nolan imprimiera su propio sello en la historia. “Así debería ser el cine”, dijo, y añadió: “El espíritu de Odiseo estaba ahí”. Dijo que le llamó la atención en particular que Atenea, quien acompaña a Odiseo en su viaje, fuera interpretada por Zendaya, quien también interpretó a una joven ejecutada durante la batalla de Troya. “No era la diosa quien lo acompañaba, eran sus remordimientos”, dijo Koginis.

    No todos los espectadores creyeron que la producción de Nolan capturara la complejidad del poema de Homero.

    Christina Georgiou, de 36 años, dijo que la película era visualmente impactante pero carecía de profundidad. “Fue muy de Hollywood, con escenas de batalla prolongadas y vestuarios exagerados”, dijo. “Básicamente, pasó por alto la riqueza de la historia y convirtió una epopeya en una fábula moral”.

    Más allá de las cuestiones de interpretación artística, la película también atrajo críticas políticas antes de su estreno, particularmente de la extrema derecha. Los informes de que Grecia había apoyado la producción con subsidios de más de 6 millones de euros, unos 6,9 millones de dólares, provocaron objeciones del partido nacionalista Niki, el cual argumentó que se habían utilizado fondos públicos para apoyar una reinterpretación “woke” del patrimonio griego.

    La ministra de Cultura, Lina Mendoni, rechazó las críticas y declaró a la revista Lifo que “no es el papel del Estado dictarle a un creador cómo debe interpretar artísticamente una obra o un mito”.

    Makrygianni, la profesora de literatura clásica, dijo que la controversia en torno a la película era una prueba de la vigencia perdurable de Homero. “Cuando una obra sigue provocando debates sobre quién tiene derecho a contar su historia y cómo deben ser representados sus héroes”, dijo, “todavía conlleva un profundo poder simbólico”.

    Para Vangelis, el estudiante, la película fue un recordatorio emotivo de la vigencia continua de una de las obras fundamentales de Grecia. “Me siento orgulloso de que todo esto haya ocurrido en nuestro país”, dijo, “y de que la gente siga hablando de La odisea miles de años después”.

  • China enfrenta un dilema del huevo y la gallina

    China enfrenta un dilema del huevo y la gallina

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    Los huevos, ese humilde alimento que durante mucho tiempo ha sido un actor de reparto en muchos platillos, ahora tienen un papel protagónico en China.

    En las mesas familiares, las familias que cuidan su presupuesto se quejan del repentino aumento en su precio. En el campo, los granjeros desconcertados que el año pasado se quejaron de un exceso de huevos ahora se preocupan por la escasez. En los puestos de comida, cocineros frustrados sufren el doble impacto del precio de los huevos y el alza en los costos de energía derivada de la guerra en Irán.

    Incluso los medios estatales han empezado a usar el término “huevos cohete” para describir el aumento vertiginoso de los precios.

    El precio de los huevos ha subido más de un 40 por ciento respecto al año pasado, según un índice que rastrea las principales provincias productoras. Recientemente alcanzó su nivel más alto en una década, según otro indicador que da seguimiento a los precios en un mercado mayorista de Guantao, en el norte de China, lo cual tomó por sorpresa a especialistas de la industria.

    En un país que consume más huevos per cápita que casi cualquier otro en el mundo, el aumento de precio es especialmente doloroso. Y se ha convertido en una paradoja dentro de una economía que aún lucha por superar una deflación generalizada, en la que el exceso de capacidad industrial y la reticencia de los consumidores han provocado una caída de precios durante varios años (el precio de la carne de cerdo, por ejemplo, recientemente cayó a su nivel más bajo en 16 años).

    La guerra en Irán elevó los precios de la energía y ha impulsado una incipiente inflación, pero esto ha estado acompañado de una desaceleración en el crecimiento económico, una combinación indeseable.

    El precio de los huevos es el tipo de problema que puede tocar una fibra sensible, y no solo en China. No hace mucho tiempo, Estados Unidos tuvo su propia crisis con ese alimento, debido a los enredos en la cadena de suministro y a un brote de gripe aviar. Los huevos se convirtieron en un tema de debate durante la campaña electoral presidencial de 2024, con Donald Trump usando el creciente costo de los alimentos para arremeter contra sus oponentes.

    En China, el problema comenzó con avicultores demasiado entusiastas.

    Hace dos años, los granjeros comenzaron a expandirse tras varios años de cosechas récord, y entre 2024 y 2025 incorporaron más gallinas ponedoras que nunca, según Aspen Li, analista que estudia el mercado de los huevos. De repente, hubo demasiados huevos y el precio se desplomó. Los granjeros se quedaron sin dinero suficiente para alimentar a todas sus gallinas.

    Así que las sacrificaron, a un ritmo que los expertos consideraron excesivo. Con el tiempo, no quedaron suficientes gallinas ponedoras para satisfacer la demanda, lo que llevó los precios a niveles que, según Li, fueron “incluso más altos de lo que se esperaba”.

    Al mismo tiempo, la demanda ha sido particularmente fuerte, lo que los economistas atribuyen a varios factores, como adolescentes hambrientos que estudian para un decisivo examen nacional y la celebración de verano conocida como el Festival del Bote del Dragón.

    Y algunos culpan del aumento de los costos a una sola persona: el presidente Trump. La guerra en Irán ha encarecido el gas para cocinar. Los dueños de un restaurante en la ciudad costera de Tianjin pegaron un letrero en su escaparate para explicar que estaban subiendo el precio del jianbing, una especie de crepa de huevo, verduras y galletas fritas, por el equivalente a siete centavos debido a que “Trump está subiendo los precios”.

    Axuan Bu, de 25 años, quien dirige dos puestos llamados “Jianbing Man” en la ciudad oriental de Jinhua, dice que no puede trasladar el costo de sus crepas saladas de huevo a sus clientes habituales. “Si subes el precio, la gente simplemente ya no las comprará”, dijo.

    Bu usa 360 huevos cada dos o tres días y ha visto cómo el precio sube unos centavos cada vez que reabastece. Para empeorar las cosas, los cilindros de gas que necesita para calentar su sartén también han subido, de 16 dólares a 22 cada uno, una compra que tiene que hacer cada cinco días.

    “Uno se la pasa corriendo mes tras mes y al final no queda nada”, dijo.

    A diferencia de la carne, los huevos no se sustituyen fácilmente, dijo Hellen Zhang, de la provincia oriental de Jiangsu, quien junto con su novio consume hasta siete huevos al día: hervidos para el desayuno, revueltos en platillos con tomates para el almuerzo y como masa para pasteles de arroz.

    Representa una décima parte de su cuenta mensual de comida, dijo Zhang. “Pero no importa qué tan caros se pongan los huevos, tienes que comer”, dijo. “Los precios suben, pero no puedes saltarte tu proteína”.

    Harriet Hua, de la provincia sureña de Guangdong, notó que el precio de los huevos comenzó a subir poco a poco en abril en la plataforma de compra de víveres que utiliza, conocida como Pinduoduo. Desde entonces han subido un 20 por ciento.

    “Mi primera reacción fue: ‘Ay, Dios mío, ¿por qué está tan caro?’. Así que dejé de comprarlos, pensando que esperaría a que el precio bajara”, dijo Hua, que normalmente compra un paquete de 30 huevos cada mes. Mientras estuvo sin empleo durante seis meses, incluso el aumento de precio más pequeño resultaba doloroso.

    “El precio nunca bajó”, dijo Hua, quien consiguió un nuevo trabajo el mes pasado. “Al final, tuve que comprarlos de todas maneras”.

    Alexandra Stevenson es la jefa del buró del Times en Shanghái, y reporta sobre la economía y sociedad de China.

  • Una idea modesta para salir del estancamiento en el estrecho de Ormuz: un pacto compartido

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    Un grupo de investigación se basó en un pacto europeo sobre el carbón y el acero, ahora desaparecido, para sugerir la formación de una coalición de países que compartiría el control del estrecho de Ormuz.

    Si la guerra de Estados Unidos contra Irán surgió de las tensiones persistentes en torno a su programa nuclear, el enfoque ha virado de manera abrupta al control iraní del estrecho de Ormuz. El resultado es la obstrucción de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y una disputa encarnizada que ha regresado a las dos partes a un conflicto abierto.

    Pese a las reiteradas afirmaciones del presidente Donald Trump de que Irán no tiene armada y de que el estrecho permanece abierto a la navegación, el tráfico marítimo se ha desplomado con los renovados ataques iraníes contra barcos comerciales. La diplomacia prácticamente se ha paralizado y, durante el fin de semana, las fuerzas estadounidenses e iraníes continuaron intercambiando ataques en la región. Expertos militares consideran que intentar abrir por la fuerza un pasaje tan angosto y vulnerable en medio de una guerra sería un esfuerzo mortal y, en última instancia, condenado al fracaso.

    En busca de una solución, un grupo de análisis planteó un posible modelo de acuerdo para el golfo Pérsico. Se basa en un tratado poco conocido, ya en desuso, que en su día reguló la producción conjunta de carbón y acero en Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

    La propuesta del grupo, esbozada en un informe publicado este mes, es la siguiente: los países que rodean el golfo lo tratarían como un territorio compartido –una especie de bien común regional– y solo cobrarían una tarifa nominal a los buques petroleros para el mantenimiento de sus aguas. Eso podría ajustarse al derecho internacional, satisfacer la exigencia de Teherán de ejercer un mayor control y dar a los ocho Estados que rodean el golfo un interés en mantener la paz, señaló el grupo.

    “Si no podemos imaginar un mundo en el que estos países administren una tarifa nominal para realizar algunos trabajos de seguridad marítima y ambiental, entonces eso es una especie de indicador de si habrá algún camino hacia una paz regional más duradera”, dijo Esfandyar Batmanghelidj, fundador y director ejecutivo de la Bourse & Bazaar Foundation, un centro de estudios con sede en Londres centrado en el desarrollo y la diplomacia en Medio Oriente y la región.

    “Hasta que no logremos esta clase de cooperación más básica, no vamos a poder avanzar en las cosas más importantes”, agregó en una entrevista telefónica.

    La idea principal detrás de la propuesta es que la situación del golfo Pérsico es comparable con la de Europa al final de la Segunda Guerra Mundial. En medio de la lucha por recuperarse de dos conflictos sangrientos y devastadores, Robert Schuman, el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, rechazó la idea de aislar a Alemania, como se había hecho tras la Primera Guerra Mundial.

    En lugar de eso, Francia y Alemania unieron fuerzas para producir carbón y acero, dos componentes clave para el armamento, bajo un acuerdo conocido como la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Eso hizo que una guerra entre estos dos rivales históricos fuera “no solo impensable, sino materialmente imposible”, señaló Schuman en una declaración de 1950.

    A Francia y Alemania se les unieron Italia, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos, una coalición que con el tiempo condujo a la creación de la Unión Europea.

    Lograr una unión de este tipo en la región del Golfo implicaría superar numerosos obstáculos, entre ellos las diferencias en las agendas políticas y las rivalidades históricas. Aun así, la alternativa actual –tratar de forzar la apertura del estrecho con la fuerza militar– sería sumamente difícil.

    El Pentágono lleva décadas planeando una manera de reabrir el estrecho de Ormuz en caso de un conflicto, dijo Mara Karlin, profesora de asuntos de seguridad nacional en la Universidad Johns Hopkins que dirigió la planificación militar estratégica durante el gobierno de Biden como subsecretaria de Defensa.

    El rastreo de minas es una labor increíblemente lenta y ardua, y los pocos buques de la Armada estadounidense diseñados para esa tarea quedarían expuestos, dijo. Por eso, siempre se dio por sentado que un armisticio sería un requisito previo.

    “La reapertura se ha enfocado casi por completo en un entorno permisivo porque simplemente se considera demasiado difícil intentar reabrir y pasar por este laborioso proceso de despejar minas cuando un solo ataque reinicia toda la misión”, dijo. Instalar una sola mina nueva, o incluso amenazar con hacerlo, puede disuadir la navegación marítima.

    Otro método sería que Estados Unidos o algún tipo de coalición internacional proporcionara escoltas. Este proceso fue utilizado por la Armada estadounidense para proteger a los petroleros con bandera kuwaití durante el ataque de Irán hacia el final de la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980. Eso desató enfrentamientos frecuentes con las fuerzas iraníes, y un buque de guerra que chocó contra una mina estuvo a punto de hundirse.

    En los años que han pasado desde entonces, Irán ha desarrollado amenazas mucho más ágiles, como drones y misiles lanzados desde plataformas móviles, además de las lanchas rápidas de ataque utilizadas por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, a veces llamada su “flota mosquito”.

    “Tal vez podamos neutralizar su capacidad para obstaculizar la navegación, pero basta con que una lancha de la ‘flota mosquito’, un par de minas o unos cuantos drones logren pasar para que, en los hechos, el comercio vuelva a quedar bloqueado”, dijo Ryan Crocker, exembajador de Estados Unidos en varios países de la región, entre ellos Irak y Kuwait.

    Para neutralizar los ataques iraníes se necesitarían fuerzas terrestres considerables que controlen la extensa costa iraní, lo cual aumentaría enormemente el riesgo de bajas estadounidenses. “Creo que hasta la fecha el cálculo ha sido que podemos reabrir el estrecho, pero no en un plazo ni a un costo que se considerara aceptable”, afirmó Suzanne Maloney, vicepresidenta y directora de política exterior del Brookings Institution.

    Irán ha insistido en que el Artículo 5 del memorando de entendimiento que Estados Unidos e Irán firmaron el 17 de junio le otorgaba a Teherán plena autoridad para restaurar la navegación normal. El país ha acusado a Estados Unidos de intentar socavar su poder de negociación abriendo un canal de navegación alternativo que bordea la costa de Omán en el lado occidental del estrecho de Ormuz.

    En su informe, Batmanghelidj y su colega Mehran Haghirian, de la Bourse & Bazaar Foundation, señalan que grandes puertos del golfo Pérsico, como Jebel Ali en Dubái, ya cobran tarifas de servicio a los barcos que utilizan sus instalaciones, por lo que no sería un cambio radical otorgar una autoridad similar en su lugar a un organismo supranacional que repartiera las ganancias.

    El paso más lógico, afirmaron los autores, sería aplicar dichas tarifas a los buques petroleros más grandes que transitan por el golfo anualmente, incluyendo a 600 superpetroleros de dimensiones enormes que hacen numerosos viajes. El valor anual de los envíos de petróleo ronda los 600.000 millones de dólares, según la Agencia Internacional de la Energía. Los transportistas apenas notarían un pequeño cargo adicional, y los petroleros representan el mayor riesgo de daño ambiental, indicó el informe.

    Seis Estados árabes de la región del Golfo –Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Baréin y Omán, todos ellos aliados de Estados Unidos– ya pertenecen a una organización llamada Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo. Aunque generalmente es eficaz a la hora de elaborar directrices colectivas sobre asuntos cotidianos como la industrialización, la organización es notoriamente conflictiva cuando se trata de emprender acciones políticas conjuntas.

    Añadir a Irán e Irak a esa mezcla podría hacer que el consejo sea aún más inestable, una preocupación planteada por algunos funcionarios europeos, dijo Batmanghelidj. Ellos ven a Medio Oriente como un lugar permanentemente desgarrado por el conflicto, pero Francia y Alemania tenían la misma reputación después de la Segunda Guerra Mundial, señaló.

    La gran pregunta es si Estados Unidos e Irán aceptarían participar.

    IRNA, la agencia oficial de noticias de la República islámica, publicó un largo ensayo el 10 de julio expresando interés en un acuerdo colectivo, y también reprodujo la propuesta de la Bourse & Bazaar.

    “El estrecho de Ormuz no es simplemente un pasaje para la transferencia de bienes y energía, sino más bien una oportunidad para la cooperación regional”, decía el ensayo en IRNA. “Si se maneja adecuadamente, sus beneficios económicos y financieros pueden compartirse de manera más justa entre los países de la región”.

    La seguridad nacional iraní “depende de preservar los ‘acuerdos iraníes’ que rigen el estrecho de Ormuz”, afirmó el general Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento de Irán y su principal negociador, en un comunicado la semana pasada. Al mismo tiempo, “también debemos utilizar las herramientas de la diplomacia y las negociaciones para lograr y materializar nuestros intereses nacionales”, dijo.

    Nadie sabe cómo podría responder Trump a esa propuesta. Altos funcionarios estadounidenses, entre ellos el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, han insistido en que Ormuz vuelva al estado de navegación internacional sin restricciones que existía antes de la guerra.

    Esa parecía ser la posición de Trump. Luego sugirió cobrar una tarifa del 20 por ciento sobre todo el cargamento a cambio de que la Armada estadounidense protegiera el estrecho, antes de retirar la propuesta 24 horas después.

    Así que uno de los obstáculos principales ahora, dijeron los analistas, es la falta de objetivos bien definidos en la política estadounidense. “Creo que el mayor aspecto negativo en este momento es la incertidumbre sobre la posición de Estados Unidos”, dijo Crocker, el exembajador. “Los Estados del Golfo definitivamente necesitan ese tipo de garantía a largo plazo de Estados Unidos antes de estar preparados para dar cualquier paso unilateral o colectivo”.

    Shirin Hakim colaboró con reportería.

    Neil MacFarquhar ha sido reportero del Times desde 1995 y ha escrito sobre una amplia gama de temas, desde la guerra hasta la política y las artes, tanto a escala internacional como en Estados Unidos.

  • Cambié de trabajo 10 veces en 10 años para conseguir la carrera laboral que quería

    Cambié de trabajo 10 veces en 10 años para conseguir la carrera laboral que quería

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    Brittany Harris-Nelson describe su trayectoria profesional hasta la fecha como “una rana que se desplaza de un nenúfar a otro”.

    “Cada paso me acercaba más a donde quería llegar en última instancia, aunque el camino no siempre fuera lineal”, afirma esta mujer de 32 años.

    En la actualidad, Harris-Nelson ocupa un puesto administrativo de nivel medio en la Universidad de Wake Forest, en Winston-Salem (Carolina del Norte), un cargo que llevaba mucho tiempo deseando.

    Cuenta que, para llegar hasta allí, fue pasando de un trabajo universitario a otro durante casi una década, aprovechando cada nuevo puesto para adquirir competencias especializadas que le ayudaran a avanzar en su carrera.

    En total, ha tenido diez trabajos diferentes en seis universidades distintas durante la última década, empezando por varios puestos cuando aún era estudiante y, posteriormente, tres puestos a tiempo completo.

    Harris-Nelson ha sido directora de oficina, asesora de admisiones y orientadora académica antes de alcanzar su puesto actual como subdirectora de participación estudiantil.

    Aunque no desea revelar cuánto gana ahora, afirma que, a medida que cambiaba de trabajo, su salario no aumentaba mucho. Sin embargo, obtuvo más prestaciones, como días de permiso remunerados adicionales y mayores aportaciones a su plan de pensiones por parte de su empresa.

    “Cada puesto me ayudó a desarrollar habilidades y perspectivas que aún no tenía, y, en conjunto, esas experiencias me prepararon para el trabajo que realizo hoy en día”, afirma.

    Y no es la única.

    Trabajo

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    La permanencia media de un empleado de la Generación Z durante los primeros cinco años de su carrera es de tan solo 1,1 años.

    La Generación Z cambia más de trabajo

    Los profesionales del sector han identificado la aparición de una nueva tendencia laboral entre los miembros de la Generación Z (los nacidos entre 1997 y 2012), denominada “lily padding” (saltar por hojas de nenúfar).

    Se refiere a los jóvenes adultos que van saltando de un trabajo a otro para intentar mejorar sus habilidades y sus posibilidades de conseguir puestos de mayor responsabilidad y un salario más alto, en lugar de quedarse en un mismo puesto en una misma empresa. La idea es potenciar al máximo su empleabilidad.

    Los datos parecen respaldar este fenómeno.

    La permanencia media de un empleado de la Generación Z durante los primeros cinco años de su carrera es de tan solo 1,1 años, frente a los 1,8 años de los millennials (los nacidos entre 1981 y 1996) y los casi tres años de las generaciones anteriores. Así lo revela una encuesta global de 2024 realizada a 11.250 trabajadores por la agencia de selección de personal Randstad.

    Esta mayor movilidad en el mercado laboral se traduce en salarios más altos, al menos en Reino Unido, según reveló un informe de 2025.

    El estudio, realizado por la empresa financiera Wealthify, indicaba que las personas que habían cambiado de trabajo cuatro o más veces durante la década anterior ganaban una media de 39.276 libras (US$52.968), frente a las 30.088 libras (US$40.583) de los demás trabajadores, lo que supone un 31% más.

    Aquellos que describen sus estrategias profesionales como “lily padding” están siempre atentos a la próxima oportunidad.

    Ese es el caso de Adam Smiley Poswolsky, un conferenciante y escritor de 42 años que habla y escribe sobre cómo mejorar las culturas organizativas.

    Afincado en San Francisco, afirma que la mentalidad tradicional de la “escalera profesional” —consistente en permanecer en una misma empresa e ir ascendiendo— no aplicaba a su caso. En cambio, añade que buscaba “sentido y propósito” en su trabajo y en su vida.

    Explica que, para lograrlo, alternó entre el sector público, el de las organizaciones sin ánimo de lucro, el creativo y el empresarial, y desempeñó una gran variedad de puestos de trabajo a lo largo de 15 años.

    Entre sus trabajos se incluyen el de jefe de proyecto para el Peace Corps (Cuerpos de Paz), la agencia del gobierno de EE.UU. que permite a los jóvenes estadounidenses realizar labores de voluntariado en el extranjero, y el de profesor de inglés en la Universidad de Harvard.

    Poswolsky también ha sido localizador para Warner Bros, productor de cine en la ciudad de Nueva York, ha trabajado en la exitosa campaña electoral presidencial de Barack Obama de 2008, ha sido ponente en un programa de liderazgo juvenil y miembro de un centro de estudios.

    A lo largo de su carrera, afirma que ha buscado trabajos interesantes y ha desarrollado habilidades que le han ayudado a llegar hasta donde está ahora: escribiendo libros y ejerciendo como conferenciante bien remunerado.

    “En cada uno de mis cambios, tenía muy claro que estaba preparado para algo nuevo, pero también sabía qué habilidades me llevaba de una experiencia a la siguiente”, afirma.

    Poswolsky concluye que se alegra de haber encontrado flexibilidad y felicidad a través de esta evolución profesional, en lugar de hacerlo mediante una estructura corporativa vertical. Añade que, con el tiempo, también ha conseguido igualar los US$70.000 que ganaba en el Peace Corps cuando tenía 28 años.

    “Las habilidades que adquirí en ese trabajo en la administración pública me ayudaron como escritor, lo que a su vez me llevó a escribir un libro, y de ahí surgió mi carrera actual como conferenciante profesional”.

    Oficina

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    El aprendizaje en la oficina de la mano de los compañeros no se da tanto desde la pandemia.

    “La gente busca variedad y dinamismo”

    Nicola Grant, directora de Recursos Humanos de la aseguradora británica Hiscox, afirma haber observado un cambio generalizado en la forma en que las personas conciben sus carreras profesionales.

    Cada vez más, las personas —sobre todo al inicio de su trayectoria profesional, según explica— quieren adquirir una amplia experiencia más rápidamente, en lugar de seguir una trayectoria única y lineal. Están creando un conjunto de competencias.

    También ha observado que existe una mayor disposición entre los empleados más jóvenes a cambiar de trabajo si sienten que su desarrollo se está ralentizando o que sus opciones son limitadas.

    “Las expectativas han cambiado; la gente quiere variedad, dinamismo y desarrollar competencias que sigan siendo relevantes”, afirma. “Se trata de un deseo de crecimiento”.

    “En última instancia, eso beneficia tanto al individuo como a la organización”, añade.

    Lucy Kemp, responsable de estrategia de marca y comunicación en la empresa de TI La Fosse y especialista en la experiencia de los empleados, está de acuerdo.

    Para ella, el “lily padding” es el futuro del trabajo, no solo una tendencia, ya que las personas que siguen esta táctica intentan alcanzar puestos de mayor responsabilidad y salarios más altos.

    “Los jóvenes se han dado cuenta de que la lealtad no sale a cuenta”, afirma Kemp. “Quieren forjar sus propias carreras, basándose en las habilidades que valoran”.

    “Tienen un sentido de la realización diferente al de las generaciones anteriores, una experiencia laboral completamente distinta”, añade.

    Kemp también señala que el aprendizaje en la oficina de la mano de los compañeros no se da tanto desde la pandemia, ya que la gente trabaja desde casa y la inteligencia artificial se encarga de las tareas básicas.

    En su lugar, la gente busca habilidades que sean relevantes dentro de cinco años. Y las obtendrán pasando a un proyecto en otro equipo, cambiando a otro sector o trabajando en otra empresa, explica Kemp. “La gente simplemente quiere aprender algo nuevo y tener un propósito”.

    Así es como lo ve Harris-Nelson. “Considero mi carrera como un viaje continuo más que como un destino”, afirma. “Siempre estoy aprendiendo y creciendo”.

    Línea

    BBC

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