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  • ¿Por qué Adam Sandler ofició la boda de Swift y Kelce?

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    El actor desempeñó un papel especial (y para algunos sorprendente) en la unión.

    Aunque la noticia de que Taylor Swift y Travis Kelce ya están oficialmente casados quizá no haya sido una sorpresa –después de semanas de expectación y de que se filtraran pistas sobre el evento–, lo más sorprendente puede que haya sido quién ofició la ceremonia: Adam Sandler.

    Una representante de Swift confirmó en un comunicado que en la ceremonia, celebrada en el Madison Square Garden, estuvieron presentes Austin Swift, el hermano de Taylor, que hizo de “padrino de honor” de Swift, y Jason Kelce, que fue el padrino del novio. El comunicado también decñia que Sandler había oficiado la ceremonia, describiéndolo como un amigo.

    Ciertamente, hay vínculos: Kelce apareció junto a Sandler, el actor y comediante, en un cameo el año pasado en Happy Gilmore 2, la secuela del éxito de Sandler de 1996 sobre un inusual héroe del golf de clase trabajadora. Kelce, un destacado ala cerrada de los Kansas City Chiefs, había publicado en Instagram sobre la experiencia, junto con una serie de fotos de él y Sandler en el estadio.

    “Amigo, ¡esta vida es una locura!”, escribió Kelce. “Me sigue pareciendo tan surrealista haber tenido esta oportunidad”.

    Sandler también fue invitado a New Heights, el pódcast que Kelce copresenta con su hermano, a principios de 2025. “Esto es icónico”, dijo Kelce, ataviado con una gorra de Happy Gilmore, sobre la aparición de Sandler.

    También hubo indicios de la participación del comediante en la boda: el jueves se vio a Sandler en el Garden, y el tabloide británico The Sun pilló a la estrella descargando un portatrajes antes de una pequeña cena de ensayo celebrada en un teatro dentro del recinto.

    Swift también hizo referencia a la película Happy Gilmore en una entrevista el año pasado con Zane Lowe, un DJ, y dijo que el personaje de Happy Gilmore había inspirado en parte la letra de una canción de amor, “Wish Li$t”, de su último álbum.

    “No sé si has visto la película Happy Gilmore, pero él tiene un lugar feliz en el que se refugia, una especie de utopía”, dijo Swift, y añadió: “Y en el estribillo de esa canción simplemente yo describo cuál es mi lugar feliz”.

  • Taylor Swift y Travis Kelce ya están casados

    Taylor Swift y Travis Kelce ya están casados

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    La pareja dio a conocer la noticia a través de un anuncio digital en el exterior del Madison Square Garden, así como con un comunicado de prensa de su publicista.

    Taylor Swift y Travis Kelce están casados, según un comunicado facilitado por una representante de Swift.

    El hermano de Swift, Austin, fungió de su “padrino de honor”, mientras que el hermano de Kelce, Jason, fue su padrino, según el comunicado enviado por correo electrónico por la representante, Tree Paine.

    “La ceremonia unió a ambas familias y la ofició su amigo Adam Sandler”, dijo el comunicado. Tanto Swift como Kelce lucieron atuendos de Christian Dior, diseñados por Jonathan Anderson. Swift también llevaba calzado de Christian Louboutin hechos a medida y joyas de Cartier.

    La boda también se anunció en una valla digital situada fuera del Madison Square Garden, donde Swift y Kelce celebraban un evento repleto de estrellas el viernes.

    “JusT&T Married”, se leía, un juego de palabras con las iniciales de Swift y Kelce para anunciar que estaban recién casados.

    Su boda se esperaba con gran expectación hacía meses, desde las especulaciones de la prensa sensacionalista sobre fechas y lugares hasta los mercados de predicción que aceptaban apuestas sobre los detalles del gran día. El evento, la unión de dos superestrellas en sus respectivos campos –la música y el deporte–, fue aclamado por algunos fans como una especie de boda real estadounidense.

    La relación de la pareja empezó con un encuentro fallido en 2023, después de que Kelce intentara, infructuosamente, darle su número a Swift en una parada de la gira “Eras Tour” en su ciudad natal, el Arrowhead Stadium de Kansas City, Misuri. Más tarde se lamentó de no haber podido contactar con Swift en un episodio de New Heights, el pódcast que presenta junto a su hermano, el exjugador de fútbol americano profesional Jason Kelce.

    Eso llamó la atención de Swift, y a ella le pareció adorable y “supermetalero” que Kelce la mencionara en ese episodio de julio, según contó a la revista Time.

    En una entrevista posterior en New Heights, Swift describió que Kelce había montado una “rabieta de hombre” cuando aquel primer encuentro no salió bien. “Fue un gesto romántico de locos decir simplemente: ‘Quiero salir contigo’”, añadió.

    La cantante y el deportista empezaron a salir poco después de la “rabieta de hombre” de Kelce, lejos de los reflectores.

    “De hecho, pasamos bastante tiempo juntos sin que nadie lo supiera”, explicó Swift a la revista Time sobre la relación, “y estoy agradecida por ello, porque así pudimos conocernos mejor”. Añadió: “Para cuando fui a ese primer partido, ya éramos pareja”.

    Swift se convirtió en una presencia habitual y muy fotografiada en el circuito de la NFL, incluso cuando hizo un viaje relámpago desde Tokio –donde estaba actuando en la gira “Eras Tour”– a Las Vegas para ver a Kelce y a sus compañeros ganar el Super Bowl en 2024. Kelce, por su parte, apareció en el escenario en junio de ese año en un concierto de Londres de la gira de Swift, luciendo un sombrero de copa para un número al estilo vodevil durante la sección Tortured Poets Department del espectáculo. (Algunos fans han especulado con que varias canciones de esos álbumes tratan sobre Kelce, incluida “The Alchemy”, una canción de amor salpicada de referencias al fútbol americano).

    La pareja anunció su compromiso el pasado agosto en Instagram con una serie de fotos acompañadas del pie de foto: “Tu profe de inglés y el profe de educación física se van a casar”, junto con un emoji de petardo. (O, en la jerga de los fans más avispados de Swift, un emoji de TNT, por trinitrotolueno, o Taylor ‘n’ Travis –¿captas?). La publicación también incluía un fragmento de la canción “So High School”, otro tema de The Tortured Poets Department, que los fans creen que trata sobre Kelce.

    En las fotos, Kelce aparece de rodillas ante Swift bajo un elaborado arco floral. Ambos llevan ropa de Ralph Lauren. En el dedo de Swift se ve lo que parece ser un diamante engastado en bisel sobre una alianza de oro amarillo.

    El anillo de compromiso, diseñado por Kindred Lubeck, de Artifex Fine Jewelry en Nueva York, cuenta con una piedra que se estima que tiene entre siete y nueve quilates y podría haber tenido un costo entre 250.000 y 500.000 dólares, según explicó Ann Grimmett, vicepresidenta de comercialización de Jared Jewelers, a The New York Times. Swift dijo en el programa de radio británico Heart Breakfast que le había enviado un video del trabajo de Lubeck a Kelce más de un año antes de que él le pidiera matrimonio. Le conmovió que Kelce hubiera prestado tanta atención.

    Las fotos desataron un frenesí en internet, ya que los fans especularon sin parar sobre cómo sería la boda de la pareja, analizando antiguas entrevistas con Kelce e incluso las letras de las canciones de Swift en busca de pistas.

    “La verdad es que no conozco a nadie que se haya casado en otoño”, dijo Kelce en un episodio de 2025 de New Heights. “Todas las bodas a las que he ido, y todas las de mis amigos, se celebran en verano”. En otro episodio, le contó a Jimmy Fallon que a la pareja le “encanta la música en vivo”.

    Al principio corrieron rumores de que la pareja se casaría en Rhode Island, donde Swift tiene una casa en el barrio de Watch Hill, en Westerly, conocida como Holiday House, que compró en 2013 por 17,75 millones de dólares en una operación que, según se dice, se pagó íntegramente en efectivo.

    La mansión aparece mucho en la canción de Swift “The Last Great American Dynasty”, que cuenta la historia de la propietaria original de la casa, la heredera del petróleo Rebekah Harkness. También se sabe que Swift organiza fiestas repletas de famosos en la finca, sobre todo para celebrar el 4 de julio.

  • Dior viste de novia a Taylor Swift y se lleva el premio mayor

    Dior viste de novia a Taylor Swift y se lleva el premio mayor

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    La estrella del pop dijo “Sí, acepto” con un vestido diseñado por Jonathan Anderson, el director creativo de la casa francesa.

    Por fin se acaban las especulaciones. Antes de dar el “sí, acepto” a Travis Kelce, Taylor Swift dijo “sí, acepto” a un vestido… de Dior.

    Un comunicado facilitado por una representante de Swift confirmó que el diseñador de su vestido de novia es Jonathan Anderson, el relativamente nuevo director creativo de la casa francesa, quien, desde que se incorporó el año pasado, tiene la misión de revitalizar su imagen a nivel mundial. Crear el que podría ser el vestido más mediático del año –y que seguramente inspirará a un montón de imitadores– es una forma de lograrlo. Aún no se han publicado fotos del vestido.

    Es todo un logro para Anderson, sobre todo después de que Dua Lipa eligiera a Chanel, rival de Dior, para su reciente boda. Es una victoria para Delphine Arnault, la directora ejecutiva de Dior, que luchó por traer a Anderson a la marca. Y es la confirmación de que Swift, cuyo gusto se inclina más por los cuentos de hadas que por lo vanguardista, excéntrico o discreto, y que al parecer nunca se ha creído el esnobismo del mundo de la alta costura, estaba pensando tanto en la posteridad como en las princesas a la hora de organizar este evento en concreto.

    Conseguir que el nuevo diseñador de moda del momento, de una de las casas de alta costura con más historia de París, te diseñe el vestido, al igual que celebrar tu boda en un estadio gigante en pleno centro de una de las ciudades más bulliciosas del mundo, en uno de los fines de semana más ajetreados, es todo un alarde.

    Cabe destacar que esta es la primera vez que Swift luce un diseño de Anderson para Dior, aunque ya llevó un conjunto de corsé y cola de tartán de su predecesora, Maria Grazia Chiuri, en los MTV Video Music Awards de 2024 y, desde abril, ha estado luciendo una variedad de bolsos de Dior.

    Algunos habían especulado con que Ralph Lauren podría ser el diseñador elegido, en parte por su reputación como el diseñador “típicamente estadounidense”, y en parte porque la boda tuvo lugar el fin de semana del 4 de julio, y tanto Swift como Kelce habían lucido diseños de Lauren en su sesión de fotos de compromiso.

    Otros apostaban por Schiaparelli, ya que Swift había lucido un vestido blanco de esta diseñadora en los Grammy de 2024 –aunque eso, junto con el hecho de que tanto Lauren Sánchez Bezos como Dua Lipa habían llevado Schiaparelli en sus bodas, parecía descartar esa opción–. Vivienne Westwood también era una de las candidatas, de nuevo por los Grammy, y porque a Swift le encanta el romanticismo y el estilo histórico de un corsé y una falda con volantes, y ninguna marca lo hace mejor.

    Curiosamente, ni siquiera Vogue, en sus especulaciones sobre quién podría confeccionar el vestido, había mencionado a Dior, aunque The Hollywood Reporter barajó públicamente la marca como una posibilidad a principios de esta semana. En ese momento, Dior, como era de esperar, se negó a hacer comentarios.

    El comunicado de la representante de Swift describía el vestido como el “primer vestido de novia de alta costura de Anderson para una celebridad de renombre mundial”. Pero Anderson ya había diseñado vestidos de novia para clientes privados anteriormente. En junio, la modelo Ming Xi lució un vestido de alta costura de Dior de manga larga y cuello barco, con una espalda que se abría como las alas de un pájaro, para su boda con el empresario Mario Ho; mientras que, más tarde ese mismo mes, la influente brasileña Elisa Zarzur siguió sus pasos con un elaborado body de alta costura de Dior de encaje bordado, con otra espalda abierta y alada, bajo una gran falda de satén para su boda.

    Anderson también había cerrado su primer desfile de alta costura, celebrado en enero, con un vestido de novia: un modelo de un solo hombro, cubierto de cientos de pétalos translúcidos, como una mezcla entre Titania y un ángel de nieve. Quizá haya sido una especie de audición.

    Si es así, funcionó.

  • Argentina sobrevive en el Mundial ante un valiente Cabo Verde que llevó el partido a la prórroga e hizo sufrir a los de Messi hasta el último minuto

    Argentina sobrevive en el Mundial ante un valiente Cabo Verde que llevó el partido a la prórroga e hizo sufrir a los de Messi hasta el último minuto

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    Argentina logró su pase a octavos del Mundial tras una sufrida victoria 3-2 frente a Cabo Verde, la selección sorpresa del campeonato que puso a los de Messi contra las cuerdas llevando el partido a la prórroga.

    Más información en unos instantes.

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  • ¿Cuánto cuesta alquilar el Madison Square Garden?

    ¿Cuánto cuesta alquilar el Madison Square Garden?

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    La boda de Taylor Swift y Travis Kelce obligaría a cerrar calles, desplegar cientos de agentes y asumir costos públicos y privados de gran escala en Nueva York.

    Lo que hay que tener en cuenta a la hora de organizar un evento en el Madison Square Garden –como, por ejemplo, una boda entre una estrella del pop y un jugador de fútbol americano– es que el alquiler solo es una pequeña parte del gasto total.

    El costo básico del alquiler, según expertos del sector con experiencia en organizar eventos en este recinto, oscila entre los 600.000 y los 800.000 dólares. Los artistas u otros organizadores, por supuesto, negociarían esa tarifa directamente con el recinto, sobre todo alguien como Swift, que tiene una relación de larga data con el Garden y que puede atraer una gran cantidad de publicidad al mismo.

    Ni los representantes del Garden ni los de Swift han respondido a nuestras solicitudes de comentarios.

    Una fuente del sector con experiencia en trabajar con el recinto, que habló con la condición de mantener su anonimato, calculó que el costo para que Swift reserve el Garden durante dos días sería entre 1,2 y 1,6 millones de dólares. Pero eso es solo para poder entrar, añadió esta persona, y probablemente no incluye el costo de cerrar prácticamente el recinto esta semana para montarlo todo.

    “Sin duda, es mucho más que una boda”, dijo Jessica Stewart, vicepresidenta de mercadeo y ventas de EMRG Media, una empresa de eventos de Nueva York que ha trabajado con empresas de la lista Fortune 500.

    El costo de un evento reciente en el Garden, el mitin del presidente Donald Trump celebrado allí en 2024, fue de 649.867 dólares en alquiler, según muestran los informes de gastos de campaña.

    Otro costo asociado al alquiler de un recinto como el Garden es el seguro para cubrir accidentes o daños materiales, así como cualquier otro imprevisto. Dependiendo de la escala y el tamaño del evento, el Garden podría exigir una cobertura mínima de más de 10.000 dólares, dijo Erica Maurer, socia de EMRG Media.

    “Hay muchos aspectos a tener en cuenta”, dijo Maurer, y los costos pueden variar en función de la decoración, el número de actuaciones y otros factores, añadió. Además, cada proveedor podría tener su propia póliza complementaria, señaló.

    Pero es posible que una artista que hace conciertos constantemente como Swift ya tenga una póliza de seguro preexistente que podría ampliar para cubrir el recinto durante el fin de semana festivo, señaló esta experta del sector.

    También hay gastos varios –iluminación, sonido, cáterin, flores, decoración, mano de obra– que podrían elevar el costo total de la boda hasta una estimación muy conservadora de entre 10 y 12 millones de dólares, dijo Stewart. Solo la parte de audio y video, si hay un espectáculo, podría alcanzar el millón de dólares, añadió.

    “Es, literalmente, lo que llamamos una ‘toma de control del recinto’”, dijo Stewart.

    La seguridad sería otro costo importante. Se espera que el evento reúna a famosos de primera fila, que tendrán que entrar y salir del recinto en Midtown Manhattan durante un fin de semana festivo, cuando se prevé que se reúnan grandes multitudes de seguidores y curiosos.

    Además, están las tasas del Ayuntamiento de Nueva York por el permiso para celebrar este evento de dos días, que la ciudad clasifica como un “evento extragrande”.

    Es probable que eso les cueste a la pareja al menos 132.000 dólares, según las tarifas que cobra la oficina municipal encargada de los permisos. Eso no incluye los costos de ampliar el permiso hasta el sábado, cuando habrá que desmontar la carpa y retirar el resto de materiales del edificio, un proceso que podría prolongarse hasta las 7:00 p. m., según una persona con conocimiento del permiso aprobado por el ayuntamiento.

    Y, aunque es probable que la pareja corra con los costos de su propia seguridad privada, los costos totales de la seguridad pública para el evento probablemente se dispararán mucho más, según muestran los registros y las entrevistas.

    Se espera que cientos de agentes de policía patrullen afuera del Garden, muchos de ellos haciendo horas extras. (Jessica S. Tisch, la comisionada de policía de Nueva York, ya había ordenado a los agentes que trabajaran turnos de 12 horas para vigilar el Mundial, el 4 de julio, el Sail 250 y otros eventos planificados desde hace tiempo).

    Un representante del Departamento de Policía se negó a comentar los posibles costos para la ciudad.

    Pero unos cálculos aproximados hechos por antiguos funcionarios municipales sitúan el costo para los contribuyentes en bastante más de un millón de dólares.

    Kenneth Corey, exjefe del departamento, dijo que para un evento así desplegaría un mínimo de unos 400 agentes para proteger a la multitud afuera del Garden.

    “El edificio en sí es muy fácil de proteger”, dijo Corey. Pero se necesitarán cientos de agentes en las calles para vigilar posibles amenazas y controlar a los aficionados, que podrían verse tentados a abalanzarse contra las barricadas cuando las celebridades entren y salgan del Garden. Varias cuadras alrededor del recinto estarán cerradas el viernes al tráfico y a los peatones, incluyendo tramos de la Séptima Avenida, según muestran los registros.

    El costo total solo de la presencia policial adicional en esas zonas alcanzaría, con toda probabilidad, al menos 360.000 dólares al día, según Corey.

    Eso sin contar los costos del personal médico de la unidad de Servicios Médicos de Emergencia de la ciudad, que también tendrá que estar presente para atender a cualquiera que sufra un golpe de calor o se deshidrate.

    Eso probablemente supondría otros 500.000 dólares, dijo Laura Kavanagh, excomisaria del Cuerpo de Bomberos, que supervisa los servicios médicos de emergencia.

    Todo esto probablemente requeriría los mismos recursos que la ciudad gasta en un desfile, dijo Kavanagh, aunque no uno como el del Día de Acción de Gracias de Macy’s.

    Quizá un desfile “de tamaño medio”, dijo.

    Emma G. Fitzsimmons y Dana Rubinstein colaboraron con reportería.

    Alisha Haridasani Gupta es reportera del Times y cubre temas de estilo y cultura pop.

    Ishani Desai es una reportera que cubre noticias de última hora y otros temas, y forma parte de la promoción 2026-27 del Times Fellowship, un programa para periodistas que están empezando su carrera.

    Maria Cramer es una reportera del Times que cubre el Departamento de Policía de Nueva York y la delincuencia en la ciudad y sus alrededores.

    Maia Coleman es reportera del Times y cubre el Departamento de Policía de Nueva York y la justicia penal en la zona.

    Emma G. Fitzsimmons y Dana Rubinstein colaboraron con reportería.

  • EE. UU. sospechó que Israel planeaba asesinar a negociadores de Irán

    EE. UU. sospechó que Israel planeaba asesinar a negociadores de Irán

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    Esos temores muestran que los objetivos bélicos de Estados Unidos e Israel, que eran muy similares al principio de la guerra, se distanciaron rápidamente de forma radical.

    Funcionarios de Estados Unidos creían que Israel podría haber estado tramando asesinar a los principales negociadores iraníes mientras Washington mantenía delicadas conversaciones con Teherán esta primavera para alcanzar un acuerdo de paz provisional, según dijeron funcionarios y exfuncionarios estadounidenses.

    Matar a dirigentes iraníes de alto rango formaba parte de la estrategia de Israel desde el inicio de la guerra. Pero la preocupación de Estados Unidos por los posibles ataques contra dos funcionarios iraníes en concreto –Abbas Araghchi, ministro de Asuntos Exteriores de Irán, y Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento– se intensificó durante las delicadas negociaciones de alto al fuego que comenzaron en abril.

    Temiendo que un atentado por parte de Israel echara por tierra las negociaciones, Estados Unidos –según algunos de estos funcionarios– llegó incluso a pedir a otros países de la región que advirtieran a Irán de la posibilidad de que Israel pudiera atacar a esos dos funcionarios.

    Oficiales estadounidenses reconocieron que, durante la fase más intensa de la guerra, Araghchi y Ghalibaf, como altos cargos del gobierno, podrían haber sido objetivos legítimos para Israel, que estaba decidido a derrocar al gobierno iraní de línea dura. Pero una vez que las negociaciones comenzaron de lleno en abril, las autoridades estadounidenses creyeron que cualquier intento de acabar con la vida de los líderes iraníes pondría fin a las conversaciones y reavivaría los combates.

    La guerra empezó el 28 de febrero con un ataque israelí que acabó con la vida del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, y otros altos cargos, un operativo fundamentado en parte en información de los servicios de inteligencia estadounidenses.

    Mientras que los ataques estadounidenses se concentraron en la armada y las fuerzas de misiles de Irán, Israel dio prioridad a atacar a los líderes en la fase inicial de la guerra, con la intención de acabar con el mayor número posible de altos cargos.

    Entre ellos había líderes potencialmente más pragmáticos con los que el gobierno de Donald Trump esperaba negociar, como Ali Larijani, el máximo responsable de seguridad nacional de Irán, y Kamal Kharazi, exministro de Asuntos Exteriores iraní. Ambos participaban en las negociaciones con Estados Unidos cuando murieron en los ataques aéreos israelíes.

    Las sospechas del gobierno de Trump sobre un posible complot israelí para asesinar a los dos principales negociadores muestran cómo los objetivos bélicos de Estados Unidos e Israel, que eran muy similares al principio de la guerra, se distanciaron rápidamente de forma radical. Y mientras que Estados Unidos buscaba un acuerdo de paz, Israel se ha mostrado escéptico desde el cese inicial de las hostilidades en abril.

    El alto al fuego inicial de dos semanas en abril contaba con un reticente apoyo oficial israelí y suscitó una gran preocupación entre la población israelí, que temía que Estados Unidos estuviera poniendo fin a la guerra demasiado pronto. En lugar de ser derrocado, el gobierno teocrático de Irán se había vuelto aún más intransigente y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán solo había consolidado su control sobre el país.

    Araghchi y Ghalibaf han sido los principales responsables de las negociaciones con varios países de la región para lograr un alto al fuego y, posteriormente, una paz más duradera con Estados Unidos. En junio, Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo marco que pretendía abrir el estrecho de Ormuz y establecer las líneas generales para las conversaciones posteriores sobre el programa nuclear de Teherán.

    Las autoridades y los comentaristas israelíes consideraron que el acuerdo inicial era un desastre, porque no cumplía los objetivos bélicos de su país: forzar un cambio de régimen, destruir las fuerzas aliadas de Irán y asestar un duro golpe a su programa de misiles. A los responsables israelíes también les preocupaba que el acuerdo inyectara miles de millones de dólares en Irán, lo que le permitiría reconstruirse rápidamente tras la guerra sin restringir de forma significativa sus ambiciones nucleares.

    Cuando se le preguntó sobre los planes israelíes y la advertencia a Irán, un funcionario estadounidense señaló que las conversaciones entre las delegaciones estadounidense e iraní continúan y que Steve Witkoff, enviado especial, y Jared Kushner, yerno del presidente, mantuvieron reuniones productivas en Catar. El presidente Trump, dijo el funcionario, quiere que el proceso de paz “siga su curso”.

    En un comunicado enviado a The New York Times después de la publicación de este artículo, la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu desmintió que Israel tuviera la intención de atacar a los negociadores iraníes. “Como de costumbre, el último artículo de The New York Times sobre Israel y los negociadores iraníes es una noticia falsa”, decía el comunicado. “Una completa tergiversación de la realidad”.

    El Wall Street Journal informó en marzo que Israel tenía a Araghchi y a Ghalibaf en una lista de objetivos, pero los retiró temporalmente cuando Estados Unidos discutía el inicio de las negociaciones con Irán.

    Un funcionario estadounidense y otro de Medio Oriente dijeron que el gobierno de Trump se enteró por esas fechas de que, al menos, Ghalibaf figuraba en una lista de objetivos israelí y pidió a Israel que se abstuviera de actuar.

    Ghalibaf estuvo a punto de morir tanto en la guerra de los 12 días de junio de 2025 como en el conflicto de este año, cuando Israel atacó una reunión secreta de altos cargos del gobierno en un búnker bajo una montaña, según tres altos funcionarios iraníes y comentarios públicos de las autoridades. En ambos incidentes, Ghalibaf fue rescatado de entre los escombros, dijo el gobierno.

    “Hoy, los señores Ghalibaf y Araghchi, junto con otros miembros del equipo negociador, han arriesgado sus vidas a sabiendas de los graves riesgos de seguridad que entrañaba, y eso se llama un verdadero sacrificio, no una maniobra política”, dijo Mohsen Zanganeh, un legislador, a los medios locales a finales de abril, tras la reunión de Islamabad.

    Durante las negociaciones, Irán ha tomado medidas para que a Israel le resulte más difícil atacar a altos cargos.

    En abril, Ghalibaf tenía previsto viajar a Islamabad para reunirse con el vicepresidente JD Vance. Pero a los responsables de seguridad iraníes les preocupaba que Israel se valiera de la ocasión para asesinar a Ghalibaf o a Araghchi y así hacer fracasar las conversaciones, dijeron los funcionarios.

    Los iraníes pidieron garantías a Estados Unidos, a través de intermediarios pakistaníes y cataríes, de que Israel no llevaría a cabo ninguna operación encubierta contra la delegación iraní, según dijeron los funcionarios.

    Unos aviones de combate paquistaníes escoltaron a los aviones iraníes que transportaban a una delegación de más de 70 iraníes desde la frontera de Irán hasta Islamabad y de regreso al terminar la sesión.

    Pero de vuelta a Teherán, surgió una amenaza de seguridad israelí.

    Las fuerzas de seguridad iraníes avisaron al avión que trasladaba a Ghalibaf de regreso a Teherán que habían recibido información de que Israel planeaba atacar el avión y de que dos aviones de combate israelíes habían entrado en el espacio aéreo iraní desde su frontera occidental, cerca de Irak, dijeron los dos funcionarios.

    Mahdi Mohammadi, asesor principal de Ghalibaf, que lo acompañó a Islamabad, confirmó esta versión en su página de redes sociales. El avión realizó un aterrizaje de emergencia en la ciudad de Mashhad, el aeropuerto iraní más cercano a la frontera con Pakistán, y la delegación iraní viajó unas ocho horas por tierra de vuelta a Teherán, dijeron Mohammadi y los dos funcionarios.

    Pero los funcionarios han seguido viajando.

    A finales de mayo, Ghalibaf y Araghchi volaron a Catar para mantener conversaciones y luego viajaron a Suiza en junio para una segunda reunión presencial con Vance y la delegación estadounidense.

    Aaron Boxerman colaboró con la reportería desde Jerusalén.

    Julian E. Barnes cubre las agencias de inteligencia estadounidenses y asuntos de seguridad internacional para el Times. Ha escrito sobre temas de seguridad durante más de dos décadas.

    Farnaz Fassihi es la jefa del buró del Times para las Naciones Unidas y dirige la cobertura sobre la organización. También cubre temas iraníes y ha escrito sobre los conflictos en Medio Oriente durante 15 años.

    Aaron Boxerman colaboró con la reportería desde Jerusalén.

  • Pensaba que el divorcio significaba dejar atrás el pasado

    Pensaba que el divorcio significaba dejar atrás el pasado

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    Mi matrimonio tuvo muchas cosas buenas que me costaba olvidar. Me alegro de no haberlo hecho.

    Hace dos años, mientras atravesaba un divorcio que no había querido ni esperado, luché contra los recuerdos que quería olvidar: lo feliz que había estado en nuestra boda; lo orgullosa que me sentí cuando despegó su carrera profesional y qué tan firmemente creía que, si aguantaba lo suficiente, podríamos lograr que durara.

    Esos recuerdos me atormentaban. Creía que eran señales de qué tan ingenua había sido, una tonta. No podía escapar de ellos. Aunque la menor de mis hijos se iba a la universidad y el mayor ya se había ido, todavía había muchos recuerdos de más de veinte años de matrimonio acechando nuestra casa familiar, nuestros amigos y en nuestros lugares favoritos.

    Así que, tras décadas como esposa, madre y médica en Oregón, vendí la casa; me despedí de amigos queridos; llevé a mi hija a su primer año de universidad y escapé a otro estado a 950 kilómetros de distancia para convertirme en la directora médica de una clínica rural de metadona, en un pequeño pueblo donde no conocía a nadie.

    El puesto y el lugar eran nuevos para mí, pero no el trabajo. Me especializo en el tratamiento de las adicciones. A lo largo de mi carrera, he trabajado en clínicas de metadona que son prácticamente iguales. Abren temprano, a las 4 o 5 de la mañana, para que los pacientes puedan recibir la dosis y llegar a tiempo al trabajo. Tienen una fila que conduce a una ventanilla de dispensación. Al otro lado de la ventanilla, enfermeras o médicos, vestidos con uniformes como si fueran cajeros de banco, pasan vasos de plástico con metadona con sabor a cereza a través de una ranura. A veces, las filas se extienden hasta el estacionamiento.

    Renté y me mudé a una casa victoriana azul con molduras blancas, a solo 10 minutos caminando de mi trabajo. La casa tenía un techo a dos aguas, pisos de madera rayados y un ventanal que daba a la calle. ¡Me encantaba! Me despertaba en la oscuridad para ir al trabajo y no me preocupaba por hacer ruido; no había nadie que pudiera voltearse y refunfuñar: “¡Por Dios! ¿Qué diablos pasa?”.

    Al final de un día largo, no había infelicidad que me recibiera en casa. Solo estaba yo, preguntándome si debía alzar un rato los pies y tal vez, ¿tomar una taza de té? ¿O tomar una siesta?

    Por las noches, seguido hablaba durante horas por teléfono con mis hijos, desesperada por conocer detalles de su vida y me inundaba la culpa cuando me preguntaban con tanta dulzura si me gustaba mi nuevo hogar, que no era su hogar y nunca lo sería.

    A veces mi soledad era un bálsamo. A veces el dolor era una ola que surgía de la nada y me ahogaba.

    Todos los días veía a los mismos pacientes, algunos viajaban durante horas para recibir su medicación. El hombre mayor con barba larga, encorvado sobre su andador e incapaz de llegar del auto a la ventanilla sin detenerse a recuperar el aliento. La madre cansada con un niño pequeño. La maestra que entraba y salía a toda prisa, con la capucha levantada y la cabeza agachada. El tipo corpulento con tatuajes de lágrimas debajo del ojo derecho que, según me dijo el consejero de la clínica, significaban que había estado en la cárcel, pero la enfermera dijo que no, que significaban que había matado a alguien. Lo único que yo sabía era que era muy amable y cortés conmigo.

    También estaba el hombre enojado de cola de caballo con cabello grasoso, que no saludaba ni hacía contacto visual y cuya rabia reprimida me mantenía a mí también en silencio.

    Siempre digo que no esperaba el divorcio ni lo quería, pero eso no es verdad. Habíamos ido a terapia durante años mientras los resentimientos se acumulaban y nada cambiaba. Yo era demasiado reservada, decía él, demasiado contenida. Además, nunca estaba satisfecha. Lo cual era cierto. También me sentía terriblemente sola, muchas veces en su compañía. Escribí tantas veces en mi diario sobre lo mismo: “Me tengo que ir, me tengo que ir, me tengo que ir”.

    Pero no podía hacerlo. Habíamos amado y criado a nuestros hijos juntos. Habíamos llorado juntos la muerte de nuestros padres. No había nadie que me hiciera reír más que él, ni antes ni después. Preparaba ensalada de atún salada con mostaza para el almuerzo y tacos perfectamente grasosos para la cena. A veces, jugábamos Scrabble.

    No podía destruir el futuro que, según yo, estaba a la vuelta de la esquina; ese en el que todo sería diferente. En ese futuro, disfrutaríamos el tiempo con nuestros hijos y el uno con el otro. Daríamos paseos; tendríamos conversaciones sin rumbo fijo y disfrutaríamos de los nietos mientras aún tuviéramos salud. No importaba que a él no le gustaran mucho los bebés. O, con el tiempo, ya no le gustara yo.

    Así que no me fui. Pero, al final, él ya se había cansado de la distancia entre nosotros. Al final, él tuvo el valor de dejarme a mí.

    Durante semanas, todos los lunes, llenaba y etiquetaba frascos de metadona para llevárselos a una mujer que estaba encarcelada. Trabajé en la clínica durante meses antes de que la liberaran y pudiera conocerla en persona.

    Esperaba encontrarme con una mujer dura, abatida. Pero era una rubia pequeña de unos 20 años con ese tipo de energía vivaz que asocio con las porristas. Mientras colocaba el vaso de plástico debajo de la máquina, me contó que se había sorprendido mucho cuando le informaron que la iban a liberar. Llamó a su novio para decírselo. Él no tenía auto, así que no podría ir a recogerla, pero ella quería que él supiera que iba a salir.

    Y pues, ¡ahí estaba! Él esperaba afuera cuando abrieron la puerta. No podía creerlo. Estaba tan feliz de contármelo, con una enorme sonrisa, el cabello rubio recogido con una cola de caballo y las puntas teñidas de azul.

    Los días que no trabajaba, leía libros enteros sin interrupciones y daba largos paseos por las colinas que rodeaban el pueblo, dejando que mi mente divagara. Recordé el “¿Estás segura?” que mi mamá me dijo en voz baja cuando le conté que nos íbamos a casar. Recordé a una buena amiga que, apenas unas semanas antes de la boda, me preguntó: “¿Y si nada más se van a vivir juntos?”.

    Pensé en mi papá durante los primeros años de casados y luego, otra vez hacia el final, cuando llamaba cada par de meses para preguntar: “Jessie, ¿te está tratando bien? Asegúrate de que te trate bien”. Yo lo tranquilizaba porque quería que fuera verdad y porque a veces, incluso mientras el matrimonio se desmoronaba, era verdad: “Sí, papá, me trata bien. Estamos bien”.

    Al día siguiente de que la pequeña rubia saliera de la cárcel, el hombre enojado regresó transformado. Lo vi llegar mientras caminaba por el vestíbulo. Estaba impecable, se había lavado el cabello, que caía en hermosas ondas castañas hasta los hombros y sonreía. Se veía como Jesús en su mejor momento. Hermoso y radiante.

    La rubia bajita también estaba en el vestíbulo. Cuando llegó su turno, marqué su número y, mientras le llenaba el vaso con líquido rojo, llamaron al hombre que ya no estaba enojado a la ventanilla de al lado. A pesar de que estaba prohibido, se acercó rápidamente a su lado y dejó caer una paleta en el borde frente a ella. Luego regresó rápidamente a la otra ventanilla para recibir su dosis.

    ¡Ay, la expresión en su rostro! Resultó que el hombre enojado era su novio. No tenía ni idea.

    Por supuesto, su relación estaba condenada al fracaso. Él seguía consumiendo fentanilo y ella acababa de salir de la cárcel, tratando de recuperarse. Ninguno de los dos tenía una vivienda estable. Iban a enfrentar dificultades, por separado y juntos, que yo apenas podía comprender. Quizás esté un poco hastiada, pero el final era previsible.

    Aun así: la paleta, su sonrisa, ese brillo. Y él había aparecido afuera de la cárcel para esperarla, a pesar de no tener auto, como un milagro. No importa lo que venga después, todo eso era verdad. Todo eso pasó.

    Así como fueron los tacos grasosos, las risas desenfrenadas y los hijos bien criados y profundamente amados. Todo eso también era cierto. En mi matrimonio, todo eso sucedió.

    Aproximadamente un mes después de que el hombre no tan enojado y la pequeña rubia se reunieran, dejé mi trabajo y me volví a mudar, no de regreso a Oregón, sino a mi ciudad natal en Nuevo México. Después de recorrer varios kilómetros por las colinas, de sufrir la pérdida lo suficiente y superarla, de disfrutar muchas horas, para mi sorpresa, de mi propia compañía y de presenciar momentos de alegría inesperada en los demás, me di cuenta de que ya no quería, ni necesitaba, estar sola.

    No sé qué pasó con el hombre ya no tan enojado y la pequeña rubia. No puedo asegurar si su relación duró o no. Pero ahora lo entiendo: si su amor acaba, no significa que hayan sido unos tontos y no anulará la alegría que hubo mientras duró. Solo significa que se acabó. Así que creo que tal vez sea bueno que no sepamos cuándo el amor está condenado al fracaso. Creo que me alegra saber que no hay nadie ahí para leer las señales de lo que se avecina.

  • Una mujer “disfrazada de hombre” con un tatuaje de serpiente: identifican a la sospechosa del atentado con bomba contra un millonario ucraniano en Mónaco

    Una mujer “disfrazada de hombre” con un tatuaje de serpiente: identifican a la sospechosa del atentado con bomba contra un millonario ucraniano en Mónaco

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    Una mujer de cabello oscuro y expresión seria mira hacia el otro lado de la calle por la que camina. Lleva una camisa a rayas blancas y negras. En una mano sostiene lo que parece ser un teléfono móvil.

    Interpol
    Anastasiia Berezovska, de 39 años, captada aquí por las cámaras de seguridad.

    Una mujer ucraniana identificada como la principal sospechosa de un atentado con paquete bomba en Mónaco estaba “disfrazada de hombre” cuando cometió el crimen, según el fiscal adjunto del Principado.

    Anastasiia Berezovska, de 39 años, está acusada de haber dejado un paquete en el vestíbulo de entrada de un edificio de apartamentos antes de huir del lugar a pie y posteriormente conducir hasta Alemania.

    Las víctimas del ataque serían un multimillonario ucraniano sujeto a sanciones internacionales, su pareja y su hijo de 13 años, quienes resultaron gravemente heridos.

    Interpol ha emitido una notificación roja contra Berezovska, quien habla alemán y es buscada por “intento de asesinato”, “colocación de un artefacto explosivo en una vía pública con fines delictivos” y “asociación ilícita para delinquir”.

    Un paquete fue dejado en la propiedad poco antes de las 9 pm hora local del lunes, y poco después se produjo una explosión.

    El fiscal adjunto de Mónaco, Morgan Raymond, afirmó que los investigadores también están buscando a posibles cómplices mientras continúan la búsqueda de la sospechosa.

    La explosión ocurrió justo cuando las tres víctimas entraban al edificio la noche del lunes.

    Las autoridades de Mónaco no han confirmado la identidad de estas, pero según informes de medios locales, el ataque iba dirigido contra Vadym Yermolaiev, su pareja y su hijo.

    Yermolaiev, de 58 años, es un acaudalado promotor inmobiliario que reside en Mónaco.

    Un ataque planificado

    Los investigadores creen que Berezovska había pasado varios días vigilando la residencia.

    Raymond señaló que la sospechosa, captada por cámaras de seguridad vistiendo un sombrero de pescador oscuro, abandonó el lugar a pie después de dejar el paquete. Posteriormente, se cree que recogió un vehículo de alquiler y condujo hasta Italia, para después continuar su viaje hacia Alemania.

    Las fotografías de Berezovska difundidas por Interpol muestran a una mujer de cabello oscuro hasta los hombros. Según los investigadores, tiene un tatuaje en el brazo derecho que podría representar una serpiente.

    Interpol no es una fuerza policial, pero ayuda a las fuerzas de seguridad de todo el mundo a cooperar.

    Una notificación roja es una alerta dirigida a sus 196 países miembros, en la que se les solicita que localicen y arresten a una persona.

    El fiscal de Mónaco, Stéphane Thibault, agradeció a las policías de Mónaco y Francia su cooperación, que permitió “identificar, en un plazo particularmente corto, a la persona sospechosa de haber perpetrado el ataque”.

    Por su parte, la policía del estado de Hesse, en Alemania, confirmó en un comunicado que fuerzas especiales registraron el jueves el apartamento alquilado por una mujer ucraniana de 39 años en el distrito de Main-Taunus.

    También fue registrado e incautado un vehículo que ella utilizaba.

    “Hemos asegurado pruebas que serán entregadas a las autoridades monegascas. Las autoridades de seguridad de Hesse están apoyando a las autoridades de Mónaco en sus investigaciones y mantienen un estrecho contacto con ellas”, señaló el comunicado.

    “La mujer buscada se encuentra actualmente prófuga. Se ha emitido una orden internacional de detención”.

    El príncipe Alberto II de Mónaco ha calificado el incidente como un “crimen atroz”.

    Una mujer de cabello oscuro y expresión seria. Viste una camisa a rayas blancas y negras. En su brazo derecho parece haber un tatuaje de una serpiente y lleva varios objetos en la mano izquierda.

    Interpol
    La policía dice que podría tener un tatuaje distintivo en el brazo.

    Un millonario sancionado

    Las autoridades de Mónaco han confirmado que las tres víctimas fueron atendidas en hospitales.

    Los dos adultos resultaron gravemente heridos y fueron trasladados al Hospital Universitario de Niza, mientras que el menor, que sufrió lesiones leves, fue ingresado en condición estable y fuera de peligro en el hospital infantil Lenval de Niza.

    El miércoles, el hombre ya no se encontraba en una situación de riesgo vital, aunque el estado de la mujer todavía no se había estabilizado, informó la agencia de noticias AFP.

    Yermolaiev, considerado ampliamente como el presunto objetivo de la explosión, es ciudadano chipriota después de haber renunciado a su nacionalidad ucraniana en 2019.

    Posee importantes intereses en el negocio del vino y las bebidas alcohólicas en Crimea, territorio anexionado por Rusia, y desde 2023 está sujeto a sanciones impuestas por el gobierno de Kyiv.

    En 2020, la revista Forbes lo clasificó como la 39.ª persona más rica de Ucrania, con una fortuna estimada en US$230 millones.

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    BBC

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  • Es fútbol, pero al ritmo de música disco. ¡Qué ganen los mejores bailarines!

    Es fútbol, pero al ritmo de música disco. ¡Qué ganen los mejores bailarines!

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    WEST HOLLYWOOD, California — Quizás sea el único partido de fútbol en el que los jugadores también se hacen cargo del entretenimiento del medio tiempo.

    Justo después de que España venciera a Uruguay 1-0 en un partido del Mundial, el viernes se disputaba otro partido diferente en Los Ángeles. Los jugadores cabeceaban el balón y se contoneaban al ritmo de “Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)” de ABBA. Se enfrentaron en una batalla de baile al son de “Car Wash”. Lanzaron penaltis al ritmo de “I Feel Love” de Donna Summer.

    De repente, un portero colgaba boca abajo del marco de la portería, balanceándose de un lado a otro. Después, un bailarín realizó giros fouetté rápidos al ritmo de “Le Freak” de Chic, para después caer al suelo con las piernas abiertas y perrear.

    ¿Era fútbol? ¿Era una presentación de baile?

    Era “Discofoot” y era ambas cosas. Fruto de la imaginación de los coreógrafos Petter Jacobsson y Thomas Caley, “Discofoot” se creó en 2016 para el Ballet de Lorraine en Nancy, Francia. El fin de semana pasado, para celebrar la Copa del Mundo, se estrenó en Estados Unidos con cuatro presentaciones, gracias a la invitación de la ciudad de West Hollywood.

    La premisa de “Discofoot” es sencilla: llevar el balón al otro lado del campo para anotar un gol; pero en lugar de correr o regatear, hay que bailar.

    “El balón marca la coreografía”, dijo Jacobsson, de 63 años.

    Caley, de 56 años, dijo: “No se limita a una sola cosa”.

    “No quieren que se le encasille en espectáculo o deporte, en lo extravagante, en lo ridículo o en el arte elevado”, agregó Caley. “Realmente quiere flotar en algún punto intermedio”.

    En “Discofoot”, que se ha presentado en Francia, Alemania, Suecia y Albania, hay dos equipos, dos entrenadores, árbitros y aficionados animando; pero a diferencia de un partido de fútbol tradicional, también hay tres jueces que califican a los equipos según el mérito artístico, así que el equipo con menos goles podría ser el gannador. Otras de las diferencias son que los equipos deben ser mixtos, hay un DJ en vivo que pone éxitos disco y la entrada debe ser gratuita. Jacobsson y Caley explicaron que los partidos están pensados para desarrollarse en un entorno tipo plaza de pueblo, donde el público pueda interactuar desde las gradas o como transeúntes.

    Ah, y los jugadores usan shorts dorados diminutos y brillantes.

    Aunque algunas partes ya cuentan con coreografías establecidas, como el medio tiempo, los bailes de celebración tras un gol y la defensa de los penales, la mayor parte del baile es improvisado. Las exigencias son extraordinariamente físicas e implica un gran esfuerzo mental hacer dos cosas difíciles a la vez: jugar el partido de fútbol con sus reglas y apuestas, mientras se improvisa con los movimientos de baile.

    “El mayor desafío es la resistencia”, dijo Jane Zogbi, de 29 años, una de las bailarinas de West Hollywood. “No solo la resistencia física, sino también la mental que se necesita para reinventarse constantemente y tomar nuevas decisiones en la cancha, o simplemente, ya sabes, tomar una decisión y punto”.

    Para evitar lo que rápidamente podría convertirse en un caos, Caley le dijo a Zogbi que observara todo el campo antes de considerar un movimiento.

    “Se trata de tener ese ojo de coreógrafo”, dijo Zogbi. “Puedes pensar en las decisiones que estás tomando y también tomar perspectiva, observar el panorama en el campo y entonces decir ‘OK, ¿qué le hace falta a esta escena?’”

    Antes de que comenzara el partido el viernes, un locutor pidió a todos que se pusieran de pie para el himno nacional. ¿Para una presentación de baile? El lugar se quedó en silencio. Entonces, los dos equipos reunidos en círculo en el centro del campo comenzaron a cantar: “Ah, ja, ja, ja, stayin’ alive, stayin’ alive”.

    La multitud soltó la carcajada y el árbitro gritó: “¡A jugar!”.

    Una explosión de brazos y piernas se arremolinó en el aire: calipsos y giros piqué, puentes y movimientos de cadera. Algunos bailarines hicieron el “Funky Chicken”; otros bailaron tango. Un jugador decidió que la banca era un mejor escenario que el campo y se puso a bailar de pie sobre ella.

    Para bloquear un penal, un grupo de jugadores formó una cadena entrelazada con los brazos cruzados y se lanzó a bailar la “La danza de los pequeños cisnes”, el nítido y vivaz pas de quatre de “El lago de los cisnes”.

    Durante una versión lenta de “Ring My Bell”, se tiraron de las coletas, hubo un beso, intercambiaron miradas fingidas de horror, todo en cámara lenta.

    “Es muy tonto y juguetón, pero nos lo tomamos muy en serio”, dijo Zogbi. “Estamos totalmente involucrados; es tanto un personaje como una obra”.

    Los 22 bailarines, seleccionados mediante una audición abierta, representan una amplia gama de estilos. Algunos tienen formación en conservatorios, otros han hecho hip-hop y trabajos más comerciales. Todos estaban dispuestos a experimentar, dijeron Jacobsson y Caley.

    “Si voy a lanzar a algunas personas por ahí y a decirles: ‘No se conocen, adelante, empiecen a bailar’, se va a ver como un fiesta de cumpleaños; no se ve como una presentación”, dijo Caley y agregó: “La improvisación no se trata solo de moverse al azar, hay que tomar decisiones”.

    Tomar decisiones, dar patadas altas y seguir el recorrido de una pelota, durante 45 minutos seguidos (la mitad de la duración de un partido tradicional).

    “Una vez que empiezas, ese tren ya no se detiene”, dijo Doug Baum, el capitán del equipo rosa. (Era el rosa contra el azul)

    Baum puede recurrir a movimientos de jazz, bailes de salón, improvisación de contacto, claqué y danza contemporánea, aunque esto cambia en cada presentación.

    “Me encanta siempre ofrecer un buen momento de danza moderna”, dijo Baum, de 37 años, quien se tiñó el cabello de rosa para el gran partido. “Algo de Martha Graham, un poco de Cunningham. Luego, por supuesto, la parte de ballet. Cuando dudes, haz simplemente un tendu”.

    Los bailarines tuvieron tres semanas de ensayos, con un entrenamiento que incluyó prácticas de fútbol con partidos de práctica y un entrenador invitado.

    Para enseñar los fundamentos, Caley y Jacobsson trajeron a John Slocovich, un jugador del West Hollywood Soccer Club.

    Desde el calentamiento con levantamiento de rodillas, comentó Slocovich, de 37 años, quedó claro que estaba trabajando con cuerpos que tenían una gran amplitud de movimiento.

    “Podían hacer cosas que yo no puedo hacer”, dijo. “Yo puedo levantar la pierna hasta, tal vez, mi pecho, pero ellos pueden llevarse la rodilla a la cara y ahí fue cuando pensé: ‘Ah, estos no son los típicos jugadores novatos”.

    Aun así, el nivel de comodidad con el deporte varía. “Voy a ser muy sincera”, dijo Zogbi riendo, “cuando sale el balón, pienso: ‘No sé qué hacer’. En lugar de eso, me verás haciendo un adagio en la esquina o algo por el estilo”.

    JACOBSSON Y CALEY, ambos suecos, tuvieron la idea de “Discofoot” en 2014 mientras caminaban por el Parc de la Pépinière en Nancy, donde Jacobsson era director artístico del CCN (Centre Chorégraphique National) Ballet de Lorraine y Caley, su coordinadora de investigación.

    Al observar el meticuloso juego de pies de un partido de fútbol, se preguntaron: ¿Y si mezclaban el fútbol con la danza?

    “El fútbol europeo se presenta de una manera muy heteronormativa”, dijo Jacobsson, algo que los puso a pensar en cómo ampliar las normas del juego.

    Tienen claro que no se trata de una parodia.

    “Lo respetamos por completo”, dijo Caley refiriéndose al fútbol. “Es un juego muy complicado y encantador. Tampoco es una parodia de la danza”.

    El dúo, que lleva coreografiando juntos desde mediados de la década de 1990, es conocido por crear piezas que reimaginan los espacios de danza. Cuando Jacobsson era director artístico del Ballet Real de Suecia (1999-2002), la pareja realizó obras que desafiaban las formas convencionales de actuar en un teatro, utilizando, por ejemplo, pasillos, camerinos, baños y cafeterías como escenario.

    “Se trata de esa idea de replantearnos siempre qué diablos podemos hacer con la danza”, dijo Caley.

    En febrero de 2025, Caley y Jacobsson recibieron un correo electrónico de representantes de la ciudad de West Hollywood que habían visto “Discofoot” en las redes sociales. Querían llevar el espectáculo a West Hollywood como parte de la oferta de la “zona de aficionados” del Mundial: fiestas gratuitas para ver los partidos con pantallas gigantes, mesas de futbolito y camiones de comida.

    “Aunque somos una ciudad pequeña, invertimos mucho en arte y en la programación artística”, dijo John Heilman, alcalde de la ciudad. “Es muy emocionante que tengamos este tipo de fenómeno global ocurriendo en West Hollywood”.

    A diferencia de otros partidos de “Discofoot”, que han sido interpretados por compañías de danza, el estreno en EE. UU. reuniría a bailarines independientes. A Jacobsson y Caley les preocupaba que el grupo de Los Ángeles no tuviera tiempo para compenetrarse, pero quedaron encantados con la “mentalidad estadounidense”, como lo describió Caley. Los bailarines eran amigables y estaban dispuestos a participar. El grupo se unió rápidamente.

    “Es simplemente el proyecto más divertido que he hecho en mucho tiempo”, dijo Baum.

    EN EL PARQUE DE WEST HOLLYWOOD, los aficionados lanzaron al aire toallas de gimnasio blancas y rosas con la palabra “DISCO”. Los jugadores coqueteaban y le gritaban a los tres jueces: el cónsul general de Francia en Los Ángeles, Adrien Frier; el concejal John Erickson y la “embajadora drag ” de West Hollywood, Pickle.

    Cada uno reveló su puntuación en la categoría de arte. El equipo rosa ganó y saltó por todo el campo. ¡Pero no tan rápido! Habría una tanda de penales solo por diversión. Una integrante del equipo azul disparó y anotó. ¡Gooooool!

    “¡Es un empate!”, gritó Caley, entre los gritos de la multitud.

    Los bailarines se alinearon para saludar al ritmo del éxito disco “You Make Me Feel (Mighty Real)”.

    Despues, llegó el siguiente partido: Bélgica contra Nueva Zelanda en la pantalla gigante.

    Jugadores durante “Discofoot”, en el West Hollywood Park de Los Ángeles, el 26 de junio de 2026. (Gabriela Bhaskar/The New York Times)

    Thomas Caley, a la izquierda, y Petter Jacobsson, los coreógrafos de “Discofoot”, en Los Ángeles el 26 de junio de 2026. (Gabriela Bhaskar/The New York Times)

  • El cambio en WhatsApp que permitirá los chats sin tener que compartir un número telefónico

    El cambio en WhatsApp que permitirá los chats sin tener que compartir un número telefónico

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    El logotipo de WhatsApp aparece en la pantalla de un teléfono inteligente, junto a los logotipos de las aplicaciones de Meta: Facebook, Instagram y Threads.

    Getty Images

    WhatsApp está implementando un cambio radical para permitir que los usuarios puedan comunicarse sin tener que revelar su número telefónico.

    La nueva función, que se aplicará paulatinamente en los diferentes países, permitirá el intercambio de nombres de usuario para poder iniciar las conversaciones.

    Según informó la plataforma, esta función se implementará a nivel mundial para los 3.000 millones de usuarios de la plataforma en los próximos meses.

    A partir de esta semana, los usuarios podrán comenzar a reservar un nombre a través de la aplicación, aunque no será obligatorio.

    La empresa indicó que los usuarios podrán eliminar o cambiar sus nombres de usuario en cualquier momento.

    Una vez que esté completamente activada, quienes tengan WhatsApp podrán conectarse tras intercambiar sus nombres de usuario.

    ¿Cómo funcionará?

    Los nombres tendrán un límite de 35 caracteres y habrá pocas restricciones, con la excepción de algunos funcionarios de alto perfil y celebridades, cuyos nombres no estarán disponibles para nadie más.

    Por lo tanto, es poco probable que WhatsApp se llene de usuarios que se hagan llamar Donald Trump, por ejemplo.

    También seguirá habiendo opciones para bloquear o denunciar mensajes no deseados.

    La empresa, propiedad de Meta, describió este cambio como una acción a favor de la privacidad.

    Alice Newton-Rex, jefa de producto de WhatsApp, dijo que había escuchado de los usuarios que no siempre querían compartir sus números de teléfono para estar en contacto con otras personas, especialmente en los chats grupales.

    Dijo que esperaba que la función “les diera a los usuarios el control sobre cómo eligen aparecer” en la aplicación.

    Según Meta, los nombres de usuario de WhatsApp se implementarán “gradualmente en los próximos meses” y se notificará a los usuarios cuando se active su nombre de usuario.

    Quienes deseen reservar un nombre de usuario en WhatsApp pueden hacerlo a través de la configuración de su cuenta o perfil en la aplicación.

    La opción para hacer clic y reservar un nombre de usuario aparecerá una vez que esté disponible.

    No se puede hacer en WhatsApp Web ni en la versión de escritorio.

    La empresa ha indicado que habrá una opción para que creadores, pequeñas empresas y organizaciones puedan reclamar el nombre de usuario que tienen en Instagram o Facebook, con el fin de mantener la coherencia.

    Sin embargo, cualquier otra persona que desee que su nombre de usuario de WhatsApp coincida con el que tiene en cualquier otra aplicación de Meta deberá vincularlo a sus cuentas existentes en el Centro de cuentas.

    Esto significa que algunos de tus datos se compartirán entre varias cuentas de Meta, como Threads y Messenger.

    Algunas personas se han quejado en las redes sociales de que aún no les ha aparecido la opción de reservar un nombre de usuario.

    La empresa les ha recomendado que “se aseguren de tener descargada la última versión de WhatsApp y estén atentos a su aplicación”.

    Un celular con aplicaciones de Meta

    Getty Images
    Los usuarios de WhatsApp podrán usar sus nombres de usuario de otras aplicaciones de Meta, como Facebook o Instagram.

    Preocupaciones sobre la privacidad

    La aplicación de mensajería segura Signal lanzó un servicio idéntico en 2024.

    “Es una buena función, pero aunque ofrezca más privacidad, hay que recordar que WhatsApp no es, en general, una aplicación que respete la privacidad”, afirmó Carisa Veliz, profesora de la Universidad de Oxford y autora del libro Privacy is Power (“La privacidad es poder”).

    “Recopila una gran cantidad de metadatos sobre los usuarios con fines de mercadotecnia. WhatsApp es propiedad de Meta, una de las empresas tecnológicas con el peor historial en materia de privacidad”, señala.

    La plataforma no utiliza el contenido de los chats con fines publicitarios. Estos están protegidos por cifrado de extremo a extremo, lo que significa que la empresa no puede leer el contenido de los mensajes.

    Sin embargo, sí utiliza datos -como tu ubicación general e información básica de la cuenta, como la edad- para respaldar la publicidad.

    Una vez que la función se implemente por completo, los números de teléfono individuales ya no serán visibles en WhatsApp.

    No habrá un directorio público de nombres de usuario, y los números de teléfono seguirán siendo necesarios para poder tener una cuenta de WhatsApp en primer lugar.

    Algunos han expresado su preocupación de que los nombres de usuario puedan dar pie a más estafas en la plataforma.

    La empresa le respondió a un usuario de X que preguntó sobre las medidas de seguridad para proteger a los usuarios contra los estafadores que cuenta con “múltiples capas de defensa”.

    Indicó que se pueden agregar claves de nombre de usuario opcionales -códigos numéricos cortos-, lo que significaría que las personas solo podrían contactarte si tienen tu nombre de usuario y su clave.

    Agregó que sus sistemas “detectan y bloquean patrones de abuso”.

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    BBC

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