This post was originally published on this site.
Dustin Lloyd, candidato demócrata en las primarias para la legislatura estatal de Missouri, era un miembro muy conocido en su comunidad cuando comenzó su campaña política.
Sin embargo, había un grupo importante que parecía no conocerlo en lo absoluto: los chatbots de inteligencia artificial.
Si los votantes preguntaban a un chatbot como ChatGPT de OpenAI o Gemini de Google sobre Lloyd, solo encontraban información básica que no reflejaba el compromiso de apoyar a las pequeñas empresas.
Afortunadamente para Lloyd, había una solución. Ajustó su presencia en línea, publicando una sección de preguntas y respuestas sobre sí mismo en el sitio web de su campaña. Más adelante, cuando se les volvió a preguntar a los chatbots, relacionaron de manera muy puntual esa historia personal con los objetivos políticos.
Editar el contenido generado por la IA resultó ser más fácil de lo que pensaba. Desde entonces, dijo Lloyd: “Trabajo en ello constantemente todos los días”.
Los candidatos siempre han tenido que preocuparse por la reputación entre los votantes. Ahora, también deben preocuparse por lo que la IA piensa de ellos. Ha surgido una nueva industria para ayudarlos a navegar por este mundo.
Lloyd, de 33 años, se basó en un informe sobre su presencia en la IA elaborado por CampSight, una herramienta lanzada el mes pasado por Run for Something Action Fund, un grupo progresista que recluta a candidatos jóvenes para que se postulen a cargos públicos. El informe determinó que el sitio web de Lloyd y su presencia en Wikipedia y Ballotpedia –sitios en los que los votantes suelen buscar información sobre figuras políticas– eran poco llamativos y le aconsejó hacer cambios. Se le recomendó incluso publicar hilos en Reddit para que los chatbots comenzaran a incluir información de ese foro en línea en sus respuestas.
“Todos están buscando algún tipo de herramienta para analizar los resultados e idealmente influir en ellos”, dijo Jordan Haines, director de tecnología de Run for Something.
Esta industria, conocida como optimización de motores de respuesta (AEO, por sus siglas en inglés), es el resultado de los cambios que hay en la manera en que los chatbots con IA generan sus respuestas. A los primeros chatbots, lanzados hace varios años, se entrenaron con enormes cantidades de información que ya estaba publicada en línea. Eso hacía que muchas de las respuestas sobre eventos noticiosos quedaran desactualizadas casi al instante. Los chatbots modernos resolvieron ese problema buscando en Internet y recopilando contenido actualizado para responder preguntas sobre temas actuales, incluyendo las elecciones intermedias y los candidatos.
Las recomendaciones de herramientas de AEO como CampSight suelen limitarse a reescribir el contenido del propio sitio web de un candidato o a asegurarse de que la entrada de Wikipedia esté actualizada. No obstante, los candidatos con buenos recursos financieros podrían, en última instancia, intentar publicar una gama más amplia de contenido en línea que apunte directamente a llamar la atención de los chatbots y a que estos la repitan, según los expertos.
“Existe cierto grado de pánico al respecto, porque entendemos muy poco y está cambiando muy rápido”, dijo Beth Simone Noveck, profesora de la Universidad Northeastern que estudia la democracia y las herramientas de IA, conocidas como modelos de lenguaje a gran escala o LLM. “Si hay personas que afirman entenderlo, incluso si dominan algunas de las técnicas, la naturaleza cambiante e impredecible de los LLM simplemente significa que es muy difícil controlar este proceso”.
Los políticos también están sopesando otro riesgo: ser difamados por resultados de búsqueda generados por IA que no solo son poco halagadores, sino que además son rotundamente erróneos. Un experimento realizado antes de las elecciones parlamentarias de Escocia en mayo reveló que más de un tercio de las respuestas generadas por IA a preguntas sobre la próxima votación eran inexactas. Investigadores de Demos, un centro de estudios británico, descubrieron que varios chatbots inventaban candidatos, fabricaban acusaciones de nepotismo o inventaban escándalos financieros. Algunos afirmaban falsamente que un candidato en el cargo estaba compitiendo cuando no era así, mientras otros tergiversaban las posiciones de los candidatos.
Aun así, los votantes recurren cada vez más a los chatbots en busca de respuestas a sus preguntas políticas. Caucus AI, una empresa de investigación política especializada en IA, estimó que al menos 16 millones de votantes obtenían información electoral de la IA, ya sea a través de chatbots o de respuestas generadas por IA en las páginas de resultados de búsqueda.
“A medida que la gente se vaya acostumbrando a esto y aumente la confiabilidad de la información que proviene de estos chatbots, creemos que habrá un aumento significativo en 2028 y en adelante”, dijo Meg Schwenzfeier, fundadora de Caucus AI y exdirectora de análisis de la campaña presidencial de Kamala Harris.
Caucus AI realizó un experimento para ver cuánto tiempo tardaba el contenido recién publicado en Wikipedia en aparecer en la respuesta de un chatbot. El resultado: unos 12 minutos. Eso sugiere que los candidatos ya pueden insertar su propia información en las respuestas de la IA al modificar la información pública “rápidamente, sin verificación y sin que nadie del otro lado observe”, escribió la empresa en una entrada de blog sobre sus hallazgos.
Caucus AI ahora está monitoreando lo que dicen los chatbots sobre todos los candidatos al Senado, a la Cámara de Representantes y a gobernador y ha descubierto que algunos mensajes de los candidatos tienen una capacidad inusual para destacar. Por ejemplo, cuando el grupo preguntó a tres chatbots diferentes sobre Mary Peltola, la candidata demócrata al Senado de EE. UU. por Alaska, todos citaron su eslogan único: “Pescado. Familia. Libertad”.
“Estamos investigando qué hace que eso destaque”, dijo Schwenzfeier. “Todavía hay mucho que no entendemos y estos modelos en sí mismos son cajas negras”.
Si los candidatos y los grupos políticos pueden influir en los chatbots para que generen respuestas más aceptables, a los expertos en estrategia digital les preocupa que los agentes de influencia extranjeros y otros también puedan intentar manipular las búsquedas de IA.
“Los actores de la desinformación son, por definición, pioneros en la adopción de nuevas tecnologías; utilizarán todas las técnicas y tecnologías que puedan”, dijo Tim Chambers, quien dirige la división de medios digitales y redes sociales de Dewey Square Group, una firma de asuntos públicos en Washington cuyos clientes incluyen sindicatos y agencias gubernamentales.
La firma ha estado ayudando a los clientes a auditar los sitios web para evaluar qué tan accesibles son para los rastreadores de los chatbots; en una investigación publicada en febrero, Dewey descubrió que los sitios de extrema derecha y aquellos con una integridad factual “muy baja” habían configurado los sitios web para que las herramientas de IA los detectaran fácilmente, en comparación con los medios de centroizquierda o con un alto nivel de veracidad.
Chambers señaló que sus clientes estaban pensando en la “necesidad de rediseñar sus sitios web tanto para las máquinas como para los humanos” y considerando cómo aparecer en las consultas de los chatbots formuladas en varios idiomas.
Para Lloyd, el candidato demócrata en las primarias de Missouri, los cambios que realizó tuvieron un impacto inmediato. Cuando se le preguntó por primera vez al chatbot a quién deberían apoyar los votantes en las primarias, este recomendó a su oponente, Tanya Lakins, citando el enfoque sobre las pequeñas empresas. Después de que Lloyd hiciera ajustes en su sitio web, el chatbot cambió de opinión.
“Si vas a votar en las primarias demócratas”, escribió, “Dustin Charles Lloyd parece tener la plataforma más sólida y explícita en materia de pequeñas empresas”.
Dustin Lloyd, candidato demócrata a la legislatura estatal de Missouri, en su casa de Excelsior Springs, Missouri, el 14 de julio de 2026. (Clayton Steward/The New York Times)









