Los hutíes de Yemen afirman haber atacado dos petroleros de Arabia Saudita en el mar Rojo, mientras Estados Unidos lanzaba su duodécima noche consecutiva de ataques contra Irán.
Los medios estatales iraníes informaron que dos personas murieron en los ataques estadounidenses del miércoles y que un petrolero se incendió tras una explosión en una ruta minada del estrecho de Ormuz.
Antes de esta última oleada de ataques, el presidente estadounidense, Donald Trump, había amenazado con destruir un puente o una central eléctrica de Irán si este atacaba algún barco en el estrecho. También amenazó con “ocuparse” de los hutíes si bloqueaban el mar Rojo.
De confirmarse, el ataque de los hutíes sería el primero desde que el grupo respaldado por Irán anunció un “embargo marítimo” contra Arabia Saudita.
Los hutíes identificaron a los petroleros como el Encelia y el Layla, aunque no se ha confirmado su responsabilidad en los hechos.
El portavoz militar del grupo, Yahya Saree, declaró que habían atacado los buques con drones y misiles por haber presuntamente violado su bloqueo naval.
Saree añadió que los hutíes se comprometían a proseguir sus operaciones navales y a seguir aplicando la ecuación de “asedio por asedio”.
Costa del estrecho de Bab el-Mandeb.
La agencia estatal de noticias saudita (SPA) confirmó a primera hora del jueves que el Encelia fue alcanzado “mientras navegaba por el mar Rojo”, lo que provocó un incendio en su proa.
Citando a una fuente oficial anónima de la Autoridad General de Transporte, describió el ataque como una violación del derecho internacional. Asimismo, informó que toda la tripulación se encontraba a salvo.
La organización de Operaciones de Comercio Marítimo de Reino Unido (UKMTO) comunicó que un “proyectil desconocido” impactó contra un petrolero saudita a unos 130 km de Al Shuqaiq en Arabia Saudita a las 20:00 GMT. El ataque causó un incendio, pero no hubo víctimas, según indicó el organismo.
El grupo británico de gestión de riesgos marítimos Vanguard también informó que el petrolero Encelia había sido alcanzado.
El ataque contra el Layla no ha sido confirmado.
Un edificio destruido en Teherán por un ataque estadounidense el 21 de julio.
En Irán
De otra parte, el Comando Central de EE. UU. (Centcom) comunicó a las 21:30 GMT que había lanzado ataques, bajo las órdenes de Trump, “para mermar aún más la capacidad de Irán de amenazar a marinos civiles y buques comerciales que transitan por aguas de la región”.
Los ataques tuvieron como objetivo “instalaciones militares iraníes, incluyendo infraestructura marítima, depósitos de misiles y drones, puestos de vigilancia costera y sistemas de defensa aérea”, señaló el organismo.
Kuwait, Jordania y Bahréin informaron poco después que respondieron a amenazas aéreas. El ejército iraní declaró haber atacado objetivos estadounidenses en los tres países, según la agencia AFP.
Los medios estatales iraníes informaron de la muerte de dos personas en ataques estadounidenses en el sur del país, cerca de la frontera con Irak.
Por otra parte, la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) afirmó que el estrecho de Ormuz estaba “completamente cerrado” tras una explosión en el canal, según informaron medios estatales iraníes.
El IRGC afirmó haber impedido el paso de tres petroleros por el estrecho.
Un petrolero se incendió y otros dos dieron vuelta tras intentar atravesar una ruta minada al sur del estrecho, según medios estatales iraníes.
Esto luego de que Trump prometiera ese mismo miércoles atacar un puente o una central eléctrica de Irán si sus fuerzas atacaban barcos en el estrecho de Ormuz.
Posteriormente, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, advirtió que responderían “ojo por ojo” ante cualquier ataque contra el país.
El martes, Trump declaró a la prensa que “se ocuparía de los hutíes” si estos obstruían el mar Rojo, tal como habían amenazado con hacer.
Los hutíes ofrecieron pocos detalles sobre el “embargo marítimo” cuando lo anunciaron el lunes, pero un portavoz de prensa indicó que estaban cerrando el estrecho de Bab el-Mandeb -la puerta de entrada sur al mar Rojo- a los buques sauditas.
El mar Rojo ha cobrado una importancia crucial para los envíos de petróleo desde Arabia Saudita durante el conflicto entre Estados Unidos-Israel e Irán, que ha provocado el cierre efectivo del estrecho de Ormuz.
Ahora, la amenaza de los hutíes plantea el riesgo de nuevas perturbaciones en el transporte marítimo internacional. Las hostilidades en la región ya han causado fluctuaciones significativas en los precios mundiales del combustible.
Hasta la fecha, al menos siete petroleros se dieron la vuelta cerca de Yemen desde que se impuso el bloqueo. Saree afirmó que los hutíes habían “obligado a aproximadamente diez barcos a retirarse y regresar”.
Estas perturbaciones en el mar Rojo se producen en un momento en que las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán se encuentran prácticamente estancadas.
Ambos países firmaron un “memorando de entendimiento” en junio para detener las operaciones militares y reabrir el estrecho de Ormuz, así como para alcanzar un acuerdo que pusiera fin a la guerra en un plazo de 60 días.
Sin embargo, tres semanas después de la firma, Trump declaró terminado el alto el fuego tras los ataques iraníes contra buques en Ormuz y las consiguientes represalias estadounidenses.
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El expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores asistieron este miércoles 22 de julio a una nueva audiencia del proceso judicial que enfrentan en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York.
El juez decidió que el juicio contra el exmandatario comience el 1 de junio de 2027.
Maduro está acusado de “terrorismo relacionado con el narcotráfico” por la justicia estadounidense después de que el pasado enero Washington lanzara una operación militar sobre Venezuela que se saldó en la captura del matrimonio y alrededor de 100 fallecidos, según el gobierno de Caracas.
Otro de los cargos a los que se enfrenta Maduro es el de presunto uso de su cargo para facilitar el contrabando de miles de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos.
Tanto él como su esposa se declaran inocentes y acusan a Estados Unidos de haberlos secuestrado.
Pero no es esta la única causa legal internacional contra Maduro y su gobierno, señalados por presuntas violaciones de derechos humanos.
La nueva causa en Estados Unidos
El pasado mayo, el Departamento de Justicia (DOJ) de Estados Unidos abrió una nueva investigación criminal, la segunda en el país, contra Maduro.
En este caso, en Miami, lugar donde está detenido desde mayo Álex Saab, presunto testaferro del exmandatario y parte de su ejecutivo como ministro de Industria hasta su reciente deposición por parte de la actual presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
La segunda investigación, según medios en Estados Unidos, está centrada en posibles delitos financieros.
Se abrió en marzo después de que fiscales federales en Miami recibieran órdenes para iniciar nuevas pesquisas criminales contra Maduro “en medio de preocupaciones de que el proceso pendiente en su contra (en Nueva York) sea débil” según publicó CBS News, socio de BBC en EE.UU.
Como explica a BBC Mundo Myriam Fernández Nevado, consultora internacional sobre derechos humanos y derechos de la infancia, frente a otros procesos que pueden ser más largos, Estados Unidos “prefiere asegurarse de que va a ser juzgado y a cumplir condena en una cárcel de máxima seguridad en su territorio antes que en otro lugar”.
Partidarios del expresidente venezolano Nicolás Maduro se manifiestan frente al tribunal federal de Manhattan antes de su audiencia judicial el 26 de marzo de 2026 en la ciudad de Nueva York.
Este segundo proceso lo lidera el fiscal Michael Berger, especializado en casos criminales internacionales, junto a agentes del FBI, Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, en inglés) y la sección de Investigación Criminal del IRS, el fisco estadounidense.
“Lo que está pasando en Estados Unidos, sea condenado o no, queda muy corto con relación a lo que se esperaba en términos de justicia y de rendición de cuentas con lo que ha pasado en esta última década en Venezuela”, dice a BBC Mundo Marta Valiñas, jurista internacional que espera que Maduro responda por presuntos delitos de violaciones a los derechos humanos.
Consultado en mayo por CBS, un abogado de Maduro declinó hacer comentarios sobre este proceso.
La causa argentina
En Argentina hay otro caso abierto desde 2023.
“Esta causa abierta en Argentina lo es bajo el principio de jurisdicción universal. Está basada en denuncias hechas por dos organizaciones, la Fundación de George y Amal Clooney (CFJ, en inglés) y el Foro Argentino para la Defensa de la Democracia (FADD)”, explica Valiñas, quien además fue hasta enero de 2026 presidenta de la Misión de Determinación de los Hechos para Venezuela de la ONU.
Las querellas se presentaron por separado, pero luego se unieron en una sola causa.
Bajo el principio de jurisdicción universal, explica Valiñas, ni acusado ni víctimas deben tener nacionalidad argentina ni los hechos deben haberse cometido en ese país.
“Los tribunales de Argentina han aceptado la jurisdicción del caso y es en contra de varias personas, incluido Nicolás Maduro”, sostiene.
Además, la justicia de ese país solicitó a Estados Unidos la extradición del exmandatario en marzo. En concreto, un juez argentino libró un “exhorto internacional a los Estados Unidos de América a efectos de solicitar la extradición de Nicolás Maduro Moros” para ser indagado en el marco de una investigación por crímenes de lesa humanidad bajo el principio de “jurisdicción universal”.
Ya en 2024 habían solicitado su captura internacional.
Familiares de presos políticos participan en una protesta para exigir su liberación frente a la Defensoría del Pueblo en Caracas en mayo de 2026.
No hay un plazo establecido para que Estados Unidos responda a la extradición. Valiñas explica que “no es probable, dado el contexto actual, que se dé, pero existe la probabilidad con cambios de contexto internacional”.
En cualquier caso, señala, esta causa “contempla crímenes de lesa humanidad, que no prescriben”.
En concreto, la justicia argentina sostiene que existió un “plan sistemático de represión, desaparición forzada de personas, tortura, homicidios y persecución contra una porción de la población civil” en Venezuela desde 2014.
Cuando la justicia argentina libró la orden de captura contra Maduro en 2024, el entonces fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, criticó esa decisión calificándola de “írrita” bajo el argumento de que “violenta la jurisdicción de los Estados y las inmunidades y privilegios que gozan los presidentes y altos funcionarios”.
En este caso también se investiga al actual ministro del Interior, Diosdado Cabello.
No es la primera vez que la justicia argentina aplica este principio de jurisdicción internacional. En 2021 abrió una investigación sobre las acusaciones de crímenes por parte de militares birmanos contra la minoría musulmana y, en 2022, inició una investigación penal contra el presidente nicaragüense, Daniel Ortega.
La Corte Penal Internacional
De todos los procesos abiertos, este es el que puede llevar años, explican los expertos consultados por BBC Mundo.
Como cuenta Myram Fernández Nevado, la Corte Penal Internacional (CPI) solamente juzga determinados delitos: genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y crímenes de agresión.
Entre los de lesa humanidad se contemplan actos como asesinato, esclavitud, tortura, violación, persecución a un grupo determinado de personas o desapariciones forzadas contra una población civil. Son crímenes que no prescriben.
A la vez, la CPI trabaja a través del principio de complementariedad, lo que significa que no reemplaza a los tribunales nacionales, que se espera que actúen primero.
“La CPI solo interviene cuando el Estado donde ocurren esos crímenes no tiene la voluntad o carece de la capacidad real para investigar y juzgar a los responsables”, detalla Fernández.
Rafael Uzcátegui, defensor de derechos humanos y director de Laboratorio de Paz en Venezuela, explica que en el caso venezolano se intentó agotar este principio. “Se llamó Memorandum de Entendimiento, lo firmó Maduro y el gobierno se comprometió a reestructurar el sistema de justicia, pero fueron usando recursos para ganar tiempo y simular cooperación con la CPI”, cuenta.
La actitud del gobierno de Maduro ante el proceso en la CPI fue cambiando con el tiempo. En 2021, el entonces presidente dijo que Venezuela como Estado no compartía la decisión de la CPI de seguir adelante con la investigación, pero que la respetaba.
Luego, en 2022, Venezuela solicitó postergar el proceso alegando que ya la justicia venezolana estaba investigando.
Finalmente, en 2025, la Asamblea Nacional controlada por el chavismo votó a favor de derogar la adhesión de Venezuela al Estatuto de Roma, acusando a la CPI de ser un instrumento del “imperialismo estadounidense”. Cabe destacar que EE.UU. no es parte del Estatuto de Roma ni de la CPI.
Para iniciar un caso ante la CPI primero se debe haber ratificado el Estatuto de Roma. Venezuela lo hizo en el año 2000 y sigue dentro, a pesar de que el año pasado trató de derogar esta adhesión.
También se puede iniciar una investigación a petición de uno o varios Estados miembros, por informes del Consejo de Seguridad de la ONU o por oficio del fiscal de la CPI “basándose en información que considera creíble”, dice Fernández.
Un miembro de la Guardia Nacional dispara su escopeta contra manifestantes durante enfrentamientos en Caracas en 2017.
En el caso de Venezuela, la investigación se basa, en parte, en investigaciones hechas por la Misión de la ONU sobre hechos ocurridos desde 2014 hasta ahora.
“Los informes de la Misión hablan sobre violaciones de derechos humanos, crímenes de lesa humanidad que incluyen tortura, detenciones arbitrarias, muertes en protestas. Hay documentos oficiales, expedientes judiciales, testimonios de víctimas, testigos, familiares, declaraciones de miembros del gobierno, informes de ONGs”, detalla Valiñas.
A título personal, Valiñas asegura que “hay información que justifica una investigación penal por estos hechos”.
Pero, como explica Uzcátegui, “es un proceso que no es rápido, ya que la fiscalía de la CPI sigue investigando para hacer un caso sólido sobre personas concretas. Y nunca se sabe a ciencia cierta qué expediente está mejor”.
Aclara que suelen presentar un caso “cuando tienen pruebas sólidas más que suficientes y que depende de la calidad de las mismas”.
Es decir, que puede que la CPI presente un caso contra Maduro o contra persona de su gobierno, pero no hay certeza al respecto.
“Cuando lees los informes de la Misión, insisten en que Maduro sabía, daba órdenes, no hizo nada para evitar las violaciones. Aparece como el más alto en la cadena de mando. Es bastante probable que acabe siendo juzgado por crímenes de lesa humanidad”, opina Uzcátegui.
El problema es que, además de ser un proceso lento, en el estado actual de las cosas sería poco probable que la CPI pudiera juzgarlo, ya que, entre otras cosas, Estados Unidos, donde ahora está detenido el mandatario venezolano, no es firmante del Estatuto de Roma y no reconoce a la CPI.
Pero, como apunta Valiñas, no se trata solo de Maduro. “Hay varias personas cercanas a él parte del régimen, de las fuerzas armadas, del gobierno, que deben responder, deben ser investigadas”.
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La semana posterior a la muerte del financiero y delincuente sexual Jeffrey Epstein, Anya (nombre ficticio) abrió la puerta de su apartamento en Nueva York. Afuera estaba Mark, el hermano de Epstein, diciéndole que debía irse, según cuenta.
Anya había vivido durante años en uno de los varios apartamentos de la calle 66 Este de Manhattan que Jeffrey Epstein utilizaba para alojar a las mujeres de las que abusaba.
En un instante, Anya perdió su hogar, pero escapó de una pesadilla.
Mark Epstein niega haber estado al tanto de las actividades ilícitas de su hermano.
“Todavía me cuesta asimilar que fui víctima de abuso durante años”, dice Anya. “No te encadenaban a una puerta ni nada parecido. No te encerraban en un sótano. Las cadenas eran menos evidentes, pero estaban ahí”.
Epstein, que murió en 2019 mientras esperaba ser juzgado por tráfico sexual de menores, solía decir que su organización era “como una secta, y que él era el líder de la secta”, dice Anya.
La mujer le ofrece a la BBC un relato excepcional sobre su vida como una de las “asistentes” de Epstein, detallando cómo el financiero mantuvo el control sobre muchas de sus víctimas durante tanto tiempo.
La casa de Jeffrey Epstein en Palm Beach fue uno de los lugares en los que estuvo Anya.
Las asistentes eran un grupo de mujeres —unas 12 a la vez, según estima Anya— que vivían alojadas en casa de Epstein, trabajaban a todas horas a su entera disposición y eran víctimas de abusos sexuales por parte de él con regularidad.
Anya afirma que fueron objeto de elaborados engaños y promesas vacías de trabajo, antes de que él comenzara a controlar de forma coercitiva casi todos los aspectos de sus vidas, explotando cualquier vulnerabilidad que pudiera descubrir.
Según cuenta, él controlaba sus finanzas, les dictaba con quién se veían y las humillaba psicológicamente.
Anya asegura que él vigilaba sus cuerpos de forma obsesiva y la obligó a someterse a cirugías innecesarias que la desfiguraron.
Sarah Kellen, otra exasistente, confirma el relato de Anya sobre el control que ejercía Epstein.
A principios de este año, Kellen declaró ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos cómo Epstein se presentaba como el salvador de las asistentes.
“Era muy hábil para aniquilar tu capacidad de tomar tus propias decisiones y tener autonomía. Y eso te hacía cada vez más dependiente de él”, sostuvo.
Existe un sesgo que tiende a hacer creer a la gente que solo los niños son susceptibles a este tipo de coacción, pero “uno puede ser manipulado siendo adulto”, afirma Tara Quinn-Cirillo, psicóloga clínica que ha trabajado con víctimas de control coercitivo.
“Puedes ser vulnerable a esto”, añade.
“Un montaje completo”
Tras la condena de Jeffrey Epstein en 2008 por abuso de una adolescente —a quien llevaba a sus casas con la promesa de trabajar como masajista—, cambió de táctica.
Empezó a centrarse principalmente en mujeres adultas, sobre todo de Rusia o de países de Europa del Este.
Anya afirma que tanto ella como muchas de las otras mujeres reclutadas todavía parecían adolescentes, y para demostrarlo, mostró a la BBC fotos suyas de aquella época.
Anya creció en una Rusia que emergía del régimen comunista, con padres estrictos que le inculcaron que “la educación sería la clave del éxito”, cuenta.
Pero las oportunidades eran escasas y, armada con su título universitario, dejó Rusia para trabajar como modelo.
Trabajó en Europa para marcas de lujo como Fendi y Chanel. Tenía amigos, una red de apoyo y una familia a la que podía visitar cuando quisiera.
Cuando tenía poco más de 20 años, entró en la órbita de Epstein al visitar una agencia en París y conocer al cazatalentos de modelos Daniel Siad.
Éste elogió su inteligencia, “algo poco común en la industria del modelaje”, cuenta Anya, y le sugirió presentarla a un amigo suyo con contactos en el mundo de la moda: Epstein.
Anya afirma que el cazatalentos de modelos Daniel Siad la presentó a Epstein.
Anya dice que antes se preguntaba qué habría ocurrido si no hubiera pasado por la agencia ese día, pero ahora cree que fue captada de forma deliberada.
“Fue una trampa total”, apunta, y describe a Siad como “un traficante profesional”.
El nombre de Siad aparece miles de veces en los archivos de Epstein, la enorme colección de documentos sobre el financiero que el gobierno estadounidense publicó en enero.
El abogado de Siad dijo que no haría comentarios; anteriormente ya negó haber tenido conocimiento del peligro que representaba Epstein.
Se da la circunstancia de que Siad fue hallado muerto el lunes 20 de julio en París. Las autoridades abrieron una investigación para determinar las causas de la muerte.
Anya relata que conoció a Epstein en su espacioso apartamento de 18 habitaciones en París, decorado con fotografías de él posando con personalidades como Bill Clinton y otros líderes mundiales.
Dice que se sintió cómoda porque había otras dos mujeres presentes: una rusa y la otra, entonces novia de Epstein, originaria de Europa del Este.
Según cuenta Anya, Epstein le pidió que se desnudara para poder ver su cuerpo con fines de modelaje.
Mientras estaba en ropa interior, el financiero le dijo que “no estaba en forma” y que necesitaba “empezar a hacer ejercicio”, llamándola vaga.
Anya conoció a Epstein en su espacioso apartamento de París, cerca del Arco del Triunfo.
Anya asegura que comentarios como esos eran habituales en la industria del modelaje, y creyó sus afirmaciones de que, si trabajaba duro, le presentaría a las personas adecuadas.
La mujer cuenta que él le preguntó sobre su familia y sus intereses.
“Qué intentaba lograr en la vida, por qué me dedicaba al modelaje, todas las cosas que eran importantes para mí”, evoca.
“En el mundo de la moda no te hacen esas preguntas”, precisa.
Varias mujeres han declarado a la BBC que a Epstein le gustaba saber qué era importante para ellas para luego usar esa información en su contra.
También abordó sus preocupaciones directamente.
“Veo que eres inteligente y desconfiada”, recuerda ella que le dijo. “No quiero acostarme contigo”.
Anya dice que esto la tranquilizó aún más. “Me decía a mí misma: ‘Dios mío, este hombre es increíble. Me conoce a la perfección’”, comenta.
Promesas y engaños
Esto fue solo el comienzo de un proceso de manipulación que se desarrollaría a lo largo de muchos meses, en el que Anya fue embaucada con promesas vacías y un engaño prolongado.
Durante casi un año, Anya comenzó a entrenar “religiosamente” para conseguir el cuerpo que Epstein deseaba, según cuenta.
Lesley Groff, la asistente que administraba la agenda de Epstein, le enviaba correos electrónicos para informarle sobre su progreso, y Epstein presionaba a Anya para que le enviara fotos, diciéndole que no fuera “tímida” cuando insistía en que se desnudara.
Según Anya, Epstein finalmente organizó una reunión entre ella y Faith Kates, cofundadora de la agencia de modelos Next Management, tal como le había prometido.
La reunión duró menos de 30 minutos y le dijeron que Epstein le informaría del resultado.
Anya explica que el financiero le dijo que Next no quería contratarla porque “no era lo suficientemente buena para el mercado neoyorquino”, y Epstein añadió que estaba “fuera de forma”.
Anya cuenta que Epstein organizó una reunión con Faith Kates, cofundadora de Next Management.
Anya dice que estaba desolada. Epstein le pidió que lo visitara en Palm Beach, Florida, donde se encontraba en libertad condicional mientras cumplía sentencia.
Según ella, el financiero culpó de su condena a una chica que -decía- lo había engañado con una identificación falsa.
Anya tuvo que firmar un registro a cargo de un policía uniformado para poder verlo.
Epstein la acompañó a una habitación donde la agredió sexualmente por primera vez. Al menos otras dos mujeres han declarado que él las agredió sexualmente mientras cumplía su condena.
Tras la agresión, Epstein comenzó a bromear con las demás asistentes que aguardaban afuera, comentando que Anya era “muy tímida”. Según cuenta, todos se rieron de ella, y su reacción la hizo culparse a sí misma.
“Pensé que tal vez no había pasado nada malo. Quizás mi reacción era la equivocada”, plantea. “Tal vez sea por mi educación rusa, tal vez por lo estrictos que eran mis padres, pero sentía que había algo raro en mí, no en él”.
Anya dice que solo cuando se publicaron los archivos de Epstein se dio cuenta de lo que realmente había sucedido.
Los correos electrónicos sugerían que, a pesar de su reunión cara a cara con Faith Kates, la fundadora de la agencia la había rechazado un año antes.
“Pensé que tal vez no había pasado nada malo. Quizás mi reacción era la equivocada”, dice Anya.
Anya asegura que se dio cuenta de que Epstein la había estado engañando durante meses y la había preparado para fracasar, en un “proceso de captación extremadamente elaborado”.
Entonces, cuando estaba vulnerable, aislada y lejos de casa, Epstein atacó.
El tipo de preparación lenta y constante que describe Anya está diseñado para evitar activar la sensación de peligro del objetivo, “como los bombarderos furtivos están diseñados para pasar desapercibidos”, indica la psicóloga Quinn-Cirillo.
El abogado de Faith Kates declaró que cualquier afirmación de que su clienta tuviera conocimiento o participación en el presunto tráfico de personas de Epstein es falsa y difamatoria.
Sugerir que Epstein le comunicaría la decisión de la agencia a Anya es “inusual, falso y carece de fundamento”, subrayó el abogado.
La agencia tomó sus propias decisiones sobre qué modelos contratar y no buscó la aprobación de Epstein para dichas decisiones, continuó, añadiendo: “Obviamente, no hay nada inusual en que una modelo potencial sea considerada y rechazada por una agencia de modelos, incluso más de una vez”.
Next Management afirmó en un comunicado que la empresa no tenía ninguna relación con Epstein y que las supuestas acciones de Kate habían sido “solo suyas”.
“Ven a trabajar conmigo”
Epstein siguió ofreciéndole a Anya la posibilidad de trabajar como modelo, presentándola a Jean-Luc Brunel, fundador de la agencia MC2.
Epstein no le mencionó que era uno de los patrocinadores financieros de la empresa. (MC2 cerró sus oficinas en Miami y Nueva York, y el fundador de la sucursal aún activa en Israel ha declarado no tener ninguna relación con Epstein).
Según cuenta Anya, la agencia prácticamente no le ofrecía ningún trabajo.
En cambio, su agente le decía que iba a Palm Beach para una “contratación directa”, explica. Pero no consiguió ningún trabajo como modelo, solo más abusos por parte de Epstein.
Al cabo de un tiempo, Epstein le dijo que el modelaje no le funcionaba y que la industria estaba muerta.
Anya recuerda que él le dijo: “Ven a trabajar conmigo, te enseñaré un negocio de verdad. Viajarás y conocerás a gente importante de todo el mundo”.
Pero trabajar como asistente de Epstein no era lo que Anya imaginaba. Dice que Epstein no le enseñó nada sobre negocios.
En cambio, según cuenta, se la pasaba sentada esperando a que Epstein le diera algo que hacer, mientras le reprochaba por estar sin hacer nada.
A veces le asignaba tareas insignificantes: contestar el teléfono, acompañar a alguien a una sala de reuniones o anunciar a un invitado.
Sin embargo, las asistentes estaban disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana, dice Anya.
En una ocasión, Anya cuenta que salió a almorzar para encontrarse con alguien y Epstein “se volvió loco”, llamándola repetidamente e insistiendo en que nunca podría salir de la casa sin su permiso.
Anya dependía completamente de Epstein. Si enfermaba y necesitaba atención médica, él le decía: “Yo soy tu seguro médico”.
No tenía cuenta bancaria ni la documentación necesaria para alquilar una vivienda, pero afirma que Epstein la echó del apartamento de Manhattan varias veces, diciéndole que “buscara dónde quedarse”.
Ahora se da cuenta de que eran mecanismos de control muy efectivos.
Según cuenta, Epstein solo empezó a pagarle un modesto sueldo años después porque su visado así lo exigía.
Él solía decirle: “No te preocupes, siempre te apoyaré”. Los abusos sexuales continuaron con frecuencia durante todo este periodo, afirma Anya.
Sarah Kellen describió una situación similar ante los legisladores estadounidenses: “No tenía dinero, ni familia, ni educación, ni la sensación de merecer algo mejor”.
Mientras tanto, Epstein hacía alarde de su poder y sus contactos ante ella. “Jeffrey se aseguró de que supiera que desafiarlo me costaría la vida”, afirma.
“Nunca irás en mi contra”
En una ocasión, una asistente se escapó, recuerda Anya.
Cuenta que la mujer la llamó durante su huida, lo que le hizo temer que Epstein descubriera que habían estado en contacto, ya que él era dueño de sus teléfonos y monitoreaba sus llamadas.
Según Anya, Epstein contrató a un investigador privado para localizar a la asistente desaparecida. Explica que este le mostró un correo electrónico donde detallaba los gastos que, según sus cálculos, la mujer le debía: un total de US$700.000.
Anya asegura que el mensaje le quedó clarísimo: si te vas, me deberás dinero y te encontraré para recuperarlo.
Esto no era lo único que Epstein tenía para chantajear a las mujeres. Según Anya, también recopilaba material comprometedor y, casualmente, le recordaba que tenía fotos de ella desnuda.
En una ocasión, según cuenta, él reunió a sus asistentes para una sesión de fotos.
Epstein las animó a desnudarse y bailar, insistiendo en que lo grabaran.
Anya recuerda que él dijo: “Así sé que nunca irán en mi contra”, dando a entender que les sería difícil argumentar que no habían dado su consentimiento si él mostraba el video.
“Esa era su fuente de pruebas”, afirma.
Sarah Kellen declaró ante un comité del Congreso de EE.UU. que Epstein era experto en “destruir” el sentido de autonomía de sus asistentes.
El financiero también obligaba a sus asistentes a escribirle correos electrónicos que llamaba “cartas de gratitud”, en los que le daban las gracias efusivamente a su abusador.
“Tenía muchísimo miedo de no agradecerle lo suficiente”, dice Anya.
“Creo que, en parte, esas cartas de gratitud eran otro mecanismo con el que él decía: ‘¿cómo puedes ir en mi contra si me estás dando las gracias todo el tiempo?’”.
Según Anya, Epstein también ponía a las asistentes unas contra otras.
Por ejemplo, dejaba entrever que otra mujer estaba “enfadada” con ella por ser “inútil y perezosa”, pero él decía que la estaba “apoyando” como “su mayor defensor”, explica.
De esta forma, impedía que las mujeres entablaran relaciones reales entre sí, lo que facilitaba su control.
Mientras Anya nos habla, se levanta la blusa para mostrarnos varias cicatrices en el estómago. Luego nos enseña fotos antiguas de cuando era modelo, donde luce un pequeño tatuaje de su adolescencia.
Epstein quería que se lo quitara y un médico fue a su casa, recuerda ella. Pero él no quería que se sometiera a un tratamiento láser porque tardaría demasiado, así que sugirió que el médico le extirpara la piel tatuada.
“Solo a mí se me podría ocurrir eso”, recuerda que dijo Epstein.
Ella afirma que se sometió a la cirugía, la cual le dejó cicatrices.
Un año después, él insistió en que se la volvieran a realizar porque no le gustaron los resultados.
“Ecosistema del abuso”
Anya dice, con los ojos llenos de lágrimas, que lo “más vergonzoso” de su tiempo con Epstein fue tener que reclutar a otras mujeres.
Según cuenta, cada asistente tenía que traer al menos a otra asistente, y Epstein les dijo que reclutaran a mujeres jóvenes como ella.
“Fuera una o diez, ya eras cómplice”.
Anya dice que decidió hablar ahora para ayudar a la gente a entender cómo las mujeres cayeron en las redes de Epstein y para explicar cómo la red traficó con personas adultas como ella, así como con menores de edad.
“Construyó todo un ecosistema del abuso que estaba a su servicio”, sostiene. “Cuando personas como Bill Gates vienen a cenar a su casa y le dan la mano, uno piensa: ‘¿quién soy yo para cuestionarlo? ¿Quién soy yo para denunciarlo?’. Eso legitimó el abuso”.
Tanto Anya como Sarah Kellen recibieron posteriormente una indemnización del Fondo de Compensación para las Víctimas de Epstein, que se creó para proporcionar ayuda financiera a las sobrevivientes e implicaba compartir pruebas que corroboraran los abusos sufridos.
“Mientras él estaba vivo no hablé con nadie sobre esto”, dice Anya.
Ahora espera que su testimonio pueda ayudar al menos a una mujer a escapar de una relación abusiva.
“No soy especial en absoluto”, indica. “Simplemente logré encontrar la fuerza interior para perseverar y sobrevivir. Si yo pude hacerlo, tú también puedes”.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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El cofundador de Hugging Face, la empresa tecnológica emergente que fue hackeada después de que uno de los modelos más avanzados de inteligencia artificial de OpenAI se rebeló, afirmó el jueves que el incidente es una “señal de alarma” para la industria.
Thomas Wolf comentó en el programa de radio Newsday de la BBC que “este será uno de los tipos de ataques más comunes que veremos”, pero que la mayoría de las empresas no son conscientes de que las “reglas del juego han cambiado”.
La BBC se comunicó con OpenAI para que comentara, pero no ha recibido respuesta.
La compañía creadora de ChatGPT expresó el martes que sus modelos de IA escaparon de un entorno de pruebas “seguro” durante un ensayo y lanzaron un ciberataque. La firma señaló que fue un incidente “sin precedentes” y que estaba realizando una investigación junto a Hugging Face.
Los agentes de IA tienen la capacidad de operar de forma independiente para realizar tareas después de recibir instrucciones de humanos.
Wolf comentó que al comienzo, Hugging Face no tenía idea de dónde se había originado cuando empezaron a surgir señales del ataque a mediados de julio, pero que la compañía había logrado contenerlo.
Hugging Face es uno de los mayores centros del mundo de código abierto para compartir modelos de IA y es usado frecuentemente por desarrolladores e investigadores tecnológicos.
17.000 ataques
Wolf manifestó que el ataque fue “diferente” a los habituales que Hugging Face enfrenta con frecuencia y que OpenAI informó a la compañía con prontitud de que sus modelos estaban detrás del hackeo.
En “muy poco tiempo” hubo 17.000 ataques contra la red de Hugging Face desde diferentes direcciones IP (sigla en inglés de protocolo de internet), indicó Wolf, quien también es jefe de ciencia de la empresa.
El empresario resaltó que era una advertencia para otras compañías de que deben fortalecer sus defensas de ciberseguridad para contrarrestar estos incidentes.
El hackeo es “preocupante” porque sugiere que los modelos de OpenAI ignoraron las salvaguardas típicas que evitarían que un programa de IA cometa un ciberataque, afirmó Nate Soares del instituto de investigación Machine Intelligence Research Institute.
“En cierto sentido, sabía que esta no era la intención de los creadores. Simplemente no le importó”, añadió.
Otras organizaciones también han tomado nota del incidente.
Un portavoz del gobierno británico dijo que el Instituto de Seguridad de IA del país estaba estudiando cómo el sistema de IA se comportó durante el incidente y que continuaba trabajando con OpenAI y otros laboratorios para fortalecer las salvaguardas.
Instaron a las organizaciones a redoblar sus medidas de ciberseguridad tomando pasos como inscribirse en el programa de certificación respaldado por el gobierno llamado Cyber Essentials.
El incidente sucede en un momento crucial para la industria después de que el gobierno de EE.UU. ordenó el mes pasado a la firma tecnológica Anthropic a restringir el acceso a sus modelos de IA por asuntos de seguridad nacional. El Departamento de Comercio levantó las restricciones unas semanas después.
Los conocedores de la industria también han alertado sobre el amplio uso de los modelos de código abierto en China, que permiten a cualquier persona instalar y personalizar las herramientas de IA lanzadas por los principales desarrolladores.
La empresa emergente china Moonshot AI publicó su modelo de código abierto Kimi K3 el 27 de julio. Desde su presentación la semana pasada, ha llamado la atención de la industria, con muchos viéndolo como un fuerte competidor de los principales sistemas de IA en Occidente.
Sin embargo, el miércoles, un asesor de la Casa Blanca acusó a Moonshot de un intento a “gran escala” de robar las capacidades de los principales modelos de IA de Estados Unidos.
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Anita LeBrun, abuela de cinco nietos, siempre ha disfrutado de una buena copa de pinot grigio y de la tradición familiar de comenzar la “hora feliz” a las 5 de la tarde en la casa que tienen a orillas de un lago.
Por eso, a sus 82 años, no daba crédito cuando se enteró el año pasado de que la residencia para mayores de Minnesota donde vive tenía prohibido servir bebidas por carecer de licencia.
LeBrun, conocida por su carácter sociable en el centro, llamado Amira Choice Champlin, aceptó convertirse en la imagen y la voz de una iniciativa para cambiar la ley.
Tras testificar en dos ocasiones ante la legislatura estatal, este mes brindó con el gobernador Tim Walz durante la firma simbólica del proyecto de ley -apodado la “hora feliz de los abuelos”- en el mismo centro que ella considera su hogar.
La normativa, que ya entró en vigor, permite a las residencias de ancianos y centros de vida asistida de Minnesota servir alcohol a los residentes y a sus invitados en eventos especiales sin necesidad de licencia, siempre y cuando se notifique previamente a las autoridades estatales.
“Me siento muy orgullosa, porque todo el mundo está entusiasmado con esto”, comenta LeBrun, añadiendo que a sus compañeros residentes las restricciones les parecían “ridículas”.
Anita LeBrun brindó por el cambio de ley junto al gobernador de Minnesota, Tim Walz, quien fue candidato a la vicepresidencia (a la derecha).
Las normas sobre el consumo de alcohol en residencias de ancianos o centros de vida asistida se determinan a nivel estatal, y muchos de estos centros en todo Estados Unidos promueven activamente las “horas felices” y otros eventos para fomentar la socialización.
A los residentes del centro donde vive LeBrun siempre se les ha permitido consumir alcohol en sus habitaciones y llevar sus propias bebidas a las actividades comunitarias, señaló Sara Luehmann, de Amira Choice.
Añadió que, dado que las personas mayores corren un mayor riesgo de caídas, el consumo de alcohol en eventos sociales se limitó a dos copas.
Durante la firma de la ley, el gobernador Walz declaró: “Envejecer no debería significar renunciar a las tradiciones y libertades de las que uno ha disfrutado toda la vida”.
“Esta ley elimina trámites burocráticos innecesarios para que las comunidades de mayores puedan dedicar menos tiempo a preocuparse por el papeleo y más a crear oportunidades para que los residentes celebren juntos cumpleaños, aniversarios, horas felices y momentos cotidianos”, afirmó Walz en la ceremonia.
La iniciativa de LeBrun para lograr un cambio surgió luego de que las autoridades locales se pusieran en contacto con Amira Choice, señalando que el centro había infringido la normativa al servir champán en un evento celebrado en abril de 2025, tras unas obras de renovación.
El centro recurrió a LeadingAge Minnesota -una organización sin ánimo de lucro que presta apoyo a los proveedores de servicios de atención a personas mayores- argumentando que tanto el costo de la licencia para vender alcohol como las condiciones asociadas a ella resultaban prohibitivos.
Sin embargo, las cuestiones económicas no fueron el único factor determinante, según señaló Erin Huppert, representante de LeadingAge.
“Este es su hogar”, afirmó refiriéndose a los residentes de Amira Choice. “Debería permitírseles consumir alcohol de forma legal, tal como podrían hacerlo si vivieran en una casa en la comunidad que ellos elijan”.
Huppert indicó que otros proveedores ya están planeando seguir los mismos pasos.
La estrella de TikTok Lillian Droniak, de 96 años, es más conocida como “Grandma Droniak” por sus 15,1 millones de seguidores.
El intento reciente de una residencia de ancianos de regular el consumo de alcohol acaparó titulares el mes pasado cuando Lillian Droniak, una estrella de TikTok de 96 años-conocida por sus 15,1 millones de seguidores como “Grandma Droniak”-, compartió desafiante una carta de los administradores de su residencia en Connecticut.
Según relató, la carta le advertía que dejara de organizar fiestas en su habitación y le comunicaba que no podía servir alcohol a otros residentes por motivos de seguridad.
El nieto de Lillian, Kevin Droniak, declaró a la BBC que ella recibió con agrado la noticia procedente de Minnesota.
“¡Que beban!”, dijo Droniak.
La nueva ley se firmó en el centro de vida asistida donde reside Anita LeBrun.
En Amira Choice, el personal y los residentes se preparan para una gran fiesta el próximo mes.
“Será una fiesta de todo el día para los residentes”, dijo Luehmann, quien añadió que LeBrun ha sido “la estrella entre los residentes” durante meses por haber logrado que se modificaran las normas.
La abuela, que testificó tanto ante la Cámara de Representantes como ante el Senado de Minnesota, ensayó su intervención por teléfono con sus hijas y frente al espejo.
“El hecho de que seamos mayores y vivamos en una residencia asistida no significa que debamos tener menos libertades que los demás”, declaró ante una comisión del Senado.
“A mis amigos y a mí nos encanta la ‘hora feliz’, igual que a muchos de ustedes”, les dijo.
“Mientras compartimos una copa, recordamos momentos de nuestra vida: el servicio militar, la crianza de la familia, la pérdida de un amigo y la celebración de la etapa dorada de nuestras vidas”.
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Advertencia: Este artículo contiene descripciones de la muerte de niños que pueden resultar perturbadoras.
Amaineh Nademi camina con cuidado entre lo que queda de la escuela donde daba clases.
Trozos de hormigón roto cuelgan precariamente del piso superior dañado.
Algunas aulas aún permanecen en pie, con sus paredes de colores vivos decoradas con globos y flores pintadas.
Esta maestra de 33 años sabe exactamente dónde estaba cada cosa: las aulas de las niñas en el piso superior, las aulas de los niños en el piso inferior, el despacho del director, la sala de oración.
Del aula donde impartía clases a niñas de primer grado en la escuela primaria Shajareh Tayyebeh en Minab, una pequeña ciudad del sur de Irán, solo quedan escombros.
El 28 de febrero, en las primeras horas de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, un ataque a la escuela transformó una mañana de sábado cualquiera en una de las tragedias que definieron el conflicto, y en el incidente más mortífero para la población civil.
En total, murieron 156 personas, entre ellas 120 niños y una mujer embarazada, informó la fiscalía de Minab.
Las pruebas indican —de acuerdo a expertos— que las fuerzas estadounidenses atacaron la escuela, que está al lado de un complejo de la Guardia Revolucionaria Islámica que, según muestran las imágenes satelitales, fue bombardeado varias veces.
Washington no ha admitido su responsabilidad, aunque medios en EE.UU. han informado que los investigadores militares creen que es probable que las fuerzas estadounidenses atacaran la escuela de forma involuntaria.
Las niñas recibían clases en el piso superior de la escuela primaria, mientras que las aulas de los niños estaban en la planta baja.
El dolor por lo sucedido aquí aún está muy presente.
Los maestros nos cuentan que rezan en el lugar todos los días.
Los rescatistas siguen buscando los restos de las víctimas.
Gran parte del piso superior se derrumbó sobre el inferior.
“No se le puede llamar escuela”, dice Amaineh, “solo son paredes que huelen a muerte, dolor y a la sangre que se derramó aquí”.
Las autoridades iraníes estaban muy interesadas en que visitáramos la escuela; según ellas, es una prueba de que una campaña presentada por Washington como un ataque contra el aparato militar y de seguridad de Irán ha tenido, en cambio, un costo devastador para la población civil.
“Salimos disparadas por los aires”
Ese día la jornada escolar había comenzado como de costumbre, afirma Amaineh.
Como era el mes sagrado islámico del Ramadán, los niños se reunieron en la sala de oración para recitar el Corán, recuerda, antes de que ella comenzara a enseñar a sus alumnos una nueva letra del alfabeto persa.
Pero, según cuenta, cuando se produjeron los primeros ataques de la guerra en todo Irán, la directora anunció el cierre del colegio y los profesores empezaron a contactar a los padres, instándoles a que recogieran a sus hijos.
Amaineh relata que solo 5 de sus 15 alumnas de primer grado se encontraban en su aula del piso superior cuando escuchó la primera explosión cerca de la escuela.
Ella estaba en el pasillo y corrió a buscar a las niñas.
“Justo cuando me estaba yendo, un misil impactó en la escuela”, cuenta Amaineh. “Algo me golpeó en la cabeza y a mis alumnas; salimos disparadas por los aires”.
Entonces, señala, una densa humareda negra llenó el aula: “Ni siquiera podía ver a las alumnas que tenía en brazos. No podíamos respirar”.
Dice recordar haber oído otra explosión, así como gritos, llantos de niños y, finalmente, el derrumbe de la propia escuela, “destruida de golpe”.
“La sangre me corría a borbotones, al igual que a los estudiantes”, añade.
La maestra Amaineh Nademi recuerda que había tanto humo que no podía ver a las niñas que sostenía.
Cuando el humo se disipó brevemente, les entregó las niñas heridas a quienes estaban abajo y, sorteando el fuego y los escombros, se dirigió hacia la puerta de la escuela, donde vio a una multitud de padres.
Muchos, asegura, habían acudido al lugar sin siquiera ponerse los zapatos.
No podía entender por qué los padres corrían hacia la escuela, pues, en su estado de shock y confusión, creía que todos los demás ya habían escapado del edificio: “No sabía que todos estaban bajo los escombros”.
Amaineh había dado clases de primer grado en la escuela durante seis años.
Enumera los nombres de las alumnas y colegas que murieron ese día: Adrina, de su clase de primer grado, quien, según ella, falleció en las escaleras junto con su madre; Fatemeh, de segundo grado; y muchas otras, incluidos estudiantes de sexto grado a quienes recuerda haber enseñado el alfabeto, así como el director, el subdirector, el profesor de educación física y el profesor de Corán.
“Encuentren a mi hijo”
En cuestión de minutos, comenzaron a llegar los servicios de emergencias.
Reza Besharati, trabajador de la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní, afirma que fue uno de los primeros rescatistas en llegar al lugar y que encontró las calles cercanas a la escuela llenas de tráfico mientras familias desesperadas se apresuraban a buscar a sus hijos.
Minab es una ciudad pequeña. Mientras Reza se abría paso entre la multitud y se adentraba en los escombros, vio a personas conocidas, incluidos algunos de sus propios familiares.
“Empezamos a buscar a la gente, pensando que tal vez alguien estaría vivo”, dice. “Pero, por desgracia, ninguno lo estaba”.
Reza Besharati dice que no puede olvidar lo que vio al revisar el edificio derrumbado.
Según cuenta, los cadáveres fueron hallados con desfiguraciones espantosas. “Quizás solo una mano, quizás solo una pierna… Nadie tenía el cuerpo completo”, relata, y añade que muchas familias reconocieron a sus hijos por sus zapatos o su ropa.
Un familiar de Reza buscaba y suplicaba: “Solo encuentren a mi hijo, encuentren a mi hijo”.
“No podía decirle que su hijo no estaba vivo. Todos llorábamos desconsoladamente”, cuenta.
Reza asegura que las imágenes que vio mientras buscaba entre los escombros del edificio no lo han abandonado: “No pude dormir durante varios días”.
“Cuando cierro los ojos… solo recuerdo estas cosas que vi aquí”.
Ataque bajo investigación
A medida que se iban conociendo los detalles del ataque, el presidente de EE.UU., Donald Trump, culpó en primer lugar a Irán, sin aportar pruebas.
Su secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró que las fuerzas armadas estaban investigando el caso y que las fuerzas estadounidenses “nunca atacan objetivos civiles”.
Posteriormente, anunció una investigación de alto nivel, dirigida por un oficial ajeno al Comando Central de EE.UU. (Centcom).
El gobierno de Trump aún no ha publicado los resultados.
Varios medios de comunicación estadounidenses han informado, citando a personas familiarizadas con la investigación militar estadounidense, que las conclusiones preliminares indicaron que era probable que datos obsoletos proporcionados por la Agencia de Inteligencia de Defensa de EE.UU. llevaran a que la escuela fuera tratada como parte de un complejo militar.
Un análisis de video realizado por expertos reveló que el complejo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) contiguo a la escuela fue alcanzado por un Tomahawk de precisión, un tipo de misil de crucero que ni Israel ni Irán se conoce que posean.
Imágenes satelitales mostraron que la escuela y varios edificios del complejo habían sido alcanzados, y videos verificados confirmaron que la zona fue impactada por una serie de ataques.
Mapas militares estadounidenses también confirman la presencia de operaciones estadounidenses en el sur de Irán, incluyendo la zona de Minab, en ese momento.
Las imágenes satelitales históricas muestran que el área de la escuela formaba parte anteriormente del complejo del CGRI, pero ha estado amurallada desde 2016 y tiene sus propias entradas y patios.
A su vez, la información que indicaba que el sitio era una escuela estaba disponible públicamente en internet.
Las capturas de pantalla archivadas de los sitios web de las secciones femeninas y masculinas de la escuela, tomadas en los meses previos al ataque, incluyen la dirección del sitio.
El jefe del Centcom declaró ante un comité del Congreso en mayo que la investigación era “compleja” ya que la escuela estaba “en una base activa de misiles de crucero del CGRI”, sin dar más detalles.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán rechazó esa versión como una “invención sin fundamento”.
Además de sus extensas actividades militares, de seguridad y económicas, el CGRI gestiona algunos locales comunitarios y médicos.
Lugareños declararon al Servicio Persa de la BBC que el sitio había sido anteriormente una base de una brigada naval del CGRI, pero que creían que su uso militar había cesado hacía varios años.
Las fotos muestran que en el complejo había una clínica y un lavadero de autos.
La BBC se puso en contacto con el Departamento de Defensa y las fuerzas armadas estadounidenses para obtener comentarios; indicaron que la investigación seguía en curso y que no tenían novedades.
“Identificada por sus calcetines”
A poca distancia en auto de la escuela en ruinas se encuentra el cementerio donde están enterrados muchos de los alumnos y maestros.
Cada tarde, las familias se reúnen junto a las tumbas.
Las madres limpian el polvo de las fotos de sus hijos. Los padres se sientan a rezar mucho después de que haya anochecido.
A su alrededor, niños juegan entre las lápidas de sus hermanos, cuyas vidas fueron truncadas prematuramente.
Setayesh (9 años) quería ser maestra, cuenta su madre.
Masoumeh Mehran Shekhabadi visita a su hija de 9 años, Setayesh, todos los días. A menudo se queda hasta altas horas de la noche.
Ella fue una de las madres que acudió corriendo a la escuela tras el ataque.
“No había escuela”, dice con la voz quebrada.
“Solo había humo, pelos de niños, una mano a un lado, un pie al otro. Habían quedado destrozados”, describe.
“No dejaba de gritar, no solo a Setayesh, sino a todos los niños. ‘Niños, ¿dónde están?’”
La familia de Setayesh no recibió la confirmación de su muerte hasta la madrugada del día siguiente, cuenta Masoumeh.
Recuerda que le preguntaron repetidamente de qué color eran los calcetines que llevaba la niña, a lo que ella respondió que eran color crema.
Fue entonces cuando la identificaron.
Setayesh quería ser maestra. “Ponía sus muñecas en fila en el sofá y decía: ‘Yo soy tu maestra. Ahora estoy en la escuela primaria, así que soy maestra’”, cuenta su madre.
Para muchos padres de aquí, el dolor se ha entrelazado con la ira.
“Ojalá Trump sea destruido, para que la sangre de estos niños no sea en vano”, sostiene Masoumeh.
Masoumeh recuerda haber corrido a la escuela y encontrarla destruida, y a los niños “deshechos”.
“Habían ido a estudiar”
El gobierno iraní ha invocado repetidamente a Minab en discursos, foros internacionales y en la cobertura de los medios estatales, llegando incluso a bautizar a un avión que transportaba a sus negociadores como “Minab-168”, en referencia al número de muertos previamente dado por los funcionarios.
El ataque ofrece a la República Islámica un poderoso contraargumento a la descripción que hace Washington de su campaña militar.
Cada noche, las familias visitan las tumbas de los seres queridos que murieron en el ataque.
La guerra ha dividido a los iraníes.
Algunos celebraron el inicio de los ataques aéreos, indignados por el historial del gobierno de detener a disidentes y usar fuerza letal durante repetidas oleadas de protestas.
Esperaban que la presión militar externa finalmente debilitara o incluso derrocara al gobierno.
Algunos opositores declararon a la BBC que consideraron el ataque en Minab como un duro golpe, que hizo imposible sostener la idea de una guerra limpia y selectiva, y permitió a las autoridades presentarse como defensoras del pueblo iraní frente a ataques extranjeros.
En Minab, Amaineh visita el cementerio, caminando entre las tumbas de quienes fueron sus alumnas.
En un muro conmemorativo cercano se pueden ver los rostros de los niños, el personal y los padres que salieron de casa aquella mañana de sábado y nunca regresaron.
La madre de Setayesh sigue sentada junto a la tumba de su hijita y se pregunta: “¿Cuál fue el crimen de estos niños? ¿Llevaban armas? Un lápiz, un libro, un cuaderno y una mochila. No llevaban armas… Habían ido a estudiar”.
Información adicional de Jasmin Dyer.
Nawal al Maghafi informa desde Irán con la condición de que ninguno de sus materiales se utilice en el Servicio Persa de la BBC. Estas restricciones se aplican a todos los medios de comunicación internacionales que operan en Irán.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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El ataque, dirigido a los sistemas informáticos de la empresa Hugging Face, ocurrió mientras OpenAI evaluaba sus propios sistemas.
OpenAI dijo el martes que dos de sus modelos de inteligencia artificial (IA) se descontrolaron y lograron entrar sin autorización a Hugging Face, una biblioteca digital de tecnología de IA muy popular entre los desarrolladores.
El incidente, ocurrido la semana pasada mientras OpenAI ponía a prueba las capacidades de ciberseguridad de sus sistemas, mostró el tipo de escenario propio de la ciencia ficción que las empresas de IA habían advertido que pronto se volvería realidad.
Durante el último año, laboratorios de IA como OpenAI y Anthropic han lanzado modelos adaptados para detectar fallas de ciberseguridad, al tiempo que advierten que su tecnología podría plantear nuevos riesgos al encontrar brechas en las redes informáticas corporativas más rápido de lo que los equipos de defensa podrían solucionarlas.
Las revelaciones de OpenAI del martes son un indicio de que esos incidentes de seguridad ya están empezando a ocurrir, e incluso las empresas de IA más experimentadas podrían no estar del todo preparadas para ellos. Los nuevos sistemas pueden realizar múltiples pasos, encontrar formas de sortear obstáculos y descubrir nuevas formas de atacar una red, dijo Alex Levinson, un consultor de ciberseguridad enfocado en capacidades autónomas.
“Ese es un verdadero umbral, y se convertirá en una parte normal del panorama de seguridad”, dijo.
La intrusión en Hugging Face comenzó cuando OpenAI probó una combinación de dos de sus modelos, GPT‑5.6 Sol y un modelo más poderoso y no lanzado al público, para ver qué tan bien los modelos podían encadenar vulnerabilidades en línea en un ciberataque exitoso, según indicó OpenAI en una publicación de blog sobre el incidente.
La prueba fue diseñada para mantener a los modelos en un entorno de pruebas seguro, conocido como ‘sandbox’, dijo OpenAI. Sin embargo, los modelos encontraron una vulnerabilidad que les permitió escapar del ‘sandbox’ y conectarse a internet. Luego, atacaron a Hugging Face porque dedujeron que la biblioteca, la cual contiene millones de modelos de IA, podría tener pistas sobre cómo superar con éxito la evaluación.
“Me parece que OpenAI no creó de forma adecuada un ‘sandbox’ como entorno de pruebas”, dijo Deirdre Mulligan, profesora de la Facultad de Información de la Universidad de California en Berkeley, especializada en seguridad y sistemas de IA. Cuestionó si superar una prueba valía la pena frente al daño potencial de que un modelo de IA se escapara hacia el resto de internet.
“¿Qué ganamos y, si esta es la única forma en que se pueden configurar estas pruebas, cuáles son los riesgos?”, dijo.
OpenAI dijo que estaba trabajando con Hugging Face para solucionar los problemas que habían provocado el ataque.
“Consideramos que este es un incidente cibernético sin precedentes, que involucra capacidades cibernéticas de vanguardia, y estamos respondiendo en consecuencia”, dijo OpenAI en su publicación de blog. “Estamos implementando controles estrictos en la configuración de la infraestructura a costa de la velocidad de la investigación, mientras se corrigen las vulnerabilidades”.
La semana pasada, Hugging Face dijo que había detectado la intrusión y sabía que había sido causada por un sistema autónomo, pero en ese momento no reveló que OpenAI fuera responsable.
Clem Delangue, director ejecutivo de Hugging Face, dijo el martes que su empresa había trabajado de cerca con OpenAI durante las 24 horas previas para abordar el ataque.
Delangue dijo en un comunicado que estaba “agradecido por la colaboración” con OpenAI tras el ataque. “Este incidente, posiblemente el primero de su tipo, demuestra algo que hemos creído desde hace tiempo: la seguridad de la IA no será resuelta por una sola empresa que trabaje en secreto”, agregó.
Los modelos de IA han demostrado ser hábiles para programar, lo que los ha hecho útiles tanto para ciberatacantes como para quienes se encargan de proteger las redes informáticas.
En abril, Anthropic lanzó un modelo enfocado en la ciberseguridad llamado Mythos, y lo puso a disposición de un pequeño grupo de organizaciones para que pudieran defenderse de los ciberataques. OpenAI pronto presentó su propio modelo de ciberseguridad y lo puso a disposición de un grupo limitado de organizaciones para preparar sus defensas, antes de lanzarlo de forma más amplia. Y el martes, Google dijo que también había desarrollado un modelo enfocado en la ciberseguridad y lo había lanzado a un pequeño grupo de socios de pruebas.
(The New York Times ha demandado a OpenAI y Microsoft, alegando infracción de derechos de autor de contenido de noticias relacionado con sistemas de IA. Las dos empresas han negado esas acusaciones).
Richard Barnes, investigador independiente de seguridad que ha trabajado con Mythos, dijo que la industria de la ciberseguridad enfrentó un desafío similar hace aproximadamente una década, cuando nuevas herramientas llamadas ‘fuzzers’ facilitaron mucho que los atacantes irrumpieran en sistemas en línea. Las empresas de tecnología comenzaron a usar esas herramientas para buscar vulnerabilidades en sus propios sistemas, y con el tiempo lograron prevenir la mayoría de los ataques.
Las empresas ahora deben adoptar un enfoque similar para prepararse frente a ataques de IA, dijo Barnes, “antes de que las vulnerabilidades puedan ser encontradas y explotadas por actores malintencionados que tengan acceso a estas herramientas”.
Maduro y Cilia Flores, su esposa, fueron capturados por el ejército estadounidense en enero y desde entonces han estado recluidos en una cárcel de Brooklyn. Se han declarado no culpables de los cargos en su contra.
El juez federal que preside el caso de Nicolás Maduro, el líder venezolano capturado por fuerzas estadounidenses, fijó el miércoles la fecha del juicio para junio de 2027, introduciendo así algunos plazos en un caso de alto perfil que ha avanzado lentamente.
El juez, Alvin K. Hellerstein, fijó la fecha del juicio para el 1 de junio luego de que los fiscales y los abogados de Maduro dijeran el martes por la noche que habían llegado a un acuerdo al respecto, antes de la comparecencia ante el tribunal que se realizó el miércoles.
Al igual que todas las fechas de juicio establecidas con tanta anticipación, el calendario es provisional y podría estar sujeto a cambios, en particular si las impugnaciones de Maduro a su caso son evaluadas por tribunales superiores.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados en un recinto de Caracas durante una operación militar estadounidense en enero. Se han declarado no culpables de conspiraciones para cometer narcoterrorismo e importar cocaína, junto con otros cargos. No está claro si se presentarán otros cargos.
El miércoles, el juez Hellerstein accedió a la petición de los abogados para que los procedimientos previos al juicio se realicen en dos etapas. En primer lugar, se espera que Maduro impugne la noción de que incluso pueda ser procesado por el gobierno estadounidense, argumentando inmunidad soberana, lo que evitaría que tuviera que litigar más el caso.
Como explicó su abogado, Barry J. Pollack, en el tribunal el miércoles, si ese argumento u otros en la misma línea tuvieran éxito, Maduro no tendría que impugnar los detalles de la acusación.
Pollack había dicho que Maduro también impugnaría la legalidad de su captura extraordinaria y alegaría que goza de inmunidad en su calidad de jefe de Estado.
Es probable que este último argumento sea particularmente convincente y podría llegar eventualmente a la Corte Suprema. Aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, ha repetido que Maduro no era el presidente legítimo de Venezuela, el gobierno estadounidense —y Rubio personalmente— ha empoderado a Delcy Rodríguez, quien fue vicepresidenta de Maduro y ahora lidera Venezuela.
Pollack podría argumentar que al legitimar a Rodríguez, el gobierno de Donald Trump ha demostrado que Maduro era legítimo por derecho propio.
Si esos argumentos fracasan, se espera que Maduro impugne los detalles de una acusación formal que lo señala de corromper al gobierno de Venezuela y usarlo para exportar cocaína a escala mundial. Se espera que los abogados de Maduro presenten esos argumentos, si es necesario, a principios del próximo año.
Maduro compareció vistiendo un atuendo caqui y estrechó la mano de sus abogados antes de ponerse los auriculares que le permitieron escuchar las traducciones de lo que, para él, era un proceso judicial extranjero. La comparecencia duró unos 15 minutos, y salió de la sala del tribunal con un breve saludo al público.
El miércoles marcó su primera comparecencia ante el tribunal desde marzo. Si bien el líder venezolano todavía atrae a una multitud dentro y fuera del tribunal, sus meses de detención parecen haber disminuido en cierta medida el interés público.
La multitud afuera de la sala del tribunal del Bajo Manhattan el miércoles era más escasa que durante sus comparecencias anteriores, aunque las emociones intensas que el autócrata venezolano tiende a inspirar aún eran evidentes. Un manifestante envuelto en una bandera venezolana sostenía un cartel en el que pedía que Maduro “se pudra en prisión” y agregaba un improperio.
Jonah E. Bromwich cubre temas de justicia penal en la región de Nueva York para el Times. Su trabajo se centra en la influencia política y su impacto en el Estado de derecho en los tribunales federales y estatales del área.
Rosalía pidió perdón después de haber republicado en sus redes sociales un video en el que la influencer Mía Khalifa celebraba la derrota de Argentina en la final del Mundial y en el que se escuchaba la canción “La Perla” de la artista española.
La publicación, que se hizo viral rápidamente, hizo que le llovieran las críticas a Rosalía y que desde las redes sociales se hiciera un llamado a boicotear los cuatro conciertos que la cantante tiene previsto dar en Buenos Aires en unos días.
En su video, Mía Khalifa -quien alcanzó fama global en el mundo de la pornografía- celebraba la derrota de Argentina desde un balcón en Nueva York con el tema “La Perla” sonando de fondo y un texto que decía: “Como suena la vida ahora que los perlas han sido derrotados”.
En el lenguaje popular en España, “perla” se emplea con ironía para describir a alguien que se comporta de forma poco modélica.
Aunque Rosalía eliminó la publicación rápidamente, no pudo detener el aluvión de críticas y los llamados al boicot de sus recitales se multiplicaron.
Este miércoles, en una historia que publicó en su cuenta de Instagram, Rosalía dijo que había republicado el video de porque tenía su canción sonando de fondo.
“Le di a compartir porque sonaba La Perla y ni leí lo que ponía, mala mía. Perdón”, escribió, acompañando sus palabras con una imagen de la bandera de Argentina de fondo.
En una segunda imagen, sobre un fondo con un corazón, escribió: “Solo tengo amor x Argentina”.
Rosalía apoyó a la selección española durante el pasado Mundial.
“Ola antiargentina”
Según aseguraba este miércoles el diario argentino Clarín, la polémica se dio “en el marco de una fuerte campaña antiargentina en redes sociales, donde se viene instalando la idea de que Argentina es un país racista” y la selección albiceleste “un equipo ‘violento’ y ‘sucio’”.
El diario recuerda los casos del actor Samuel L. Jackson, quien pidió a los afroestadounidenses que no hincharan por Argentina “por ser un país racista”, y del el actor de origen chileno Pedro Pascal, quien habría dado like en sus redes a un post en contra del país.
El diario La Nación también se hizo eco de la polémica, y en un extenso artículo publicado este miércoles analizaba lo que describe como “una suerte de ola antiargentina que se instaló en las últimas semanas en redes sociales y que se exacerbó tras la caída contra España” el pasado domingo en la final del Mundial.
“El sentimiento antiargentino encontró en el mundo virtual su principal vía de amplificación”, señalaba este medio.
Rosalía apoyó a la selección española durante el pasado Mundial, ocupando un lugar en el palco en el partido de La Roja contra Austria en Los Ángeles junto a otras celebridades como Javier Bardem, Penélope Cruz y la futbolista Alexia Putellas.
La cantante tiene previsto presentará su disco LUX los días 1, 2, 4 y 6 de agosto en Buenos Aires.
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Estados Unidos anunció este miércoles que llegó a un acuerdo nuclear sin precedentes con Arabia Saudita que permitirá al país de Medio Oriente desarrollar una industria energética con acompañamiento estadounidense.
El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, y el ministro de Energía saudí, el príncipe Abdulaziz bin Salman, firmaron el “Acuerdo 123” de cooperación nuclear “con fines pacíficos”, junto con un acuerdo bilateral de salvaguardias que lo acompaña, informó la Casa Blanca.
“En conjunto, estos dos acuerdos sientan las bases legales para una alianza de varias décadas y de miles de millones de dólares que impulsa varios objetivos económicos y estratégicos prioritarios, incluida la no proliferación nuclear”, dice un comunicado.
El acuerdo ha generado preocupaciones de que pueda derivar en una carrera por el desarrollo de armas nucleares en la volátil región de Medio Oriente.
El secretario Wright expresó en el comunicado: “Tengan la seguridad de que estos acuerdos cumplen con los más altos estándares de seguridad nuclear y no proliferación, al tiempo que se basan en la mejor tecnología nuclear y los mejores científicos del mundo, diseñados aquí mismo en Estados Unidos”.
El pacto deberá ahora pasar por el Congreso de EE.UU. para su revisión.
Según informó previamente CBS News, la cadena de noticias socia de la BBC en Estados Unidos, un objetivo del acuerdo es que empresas estadounidenses gestionen centrales nucleares en territorio saudita.
Aún no se han dado a conocer oficialmente las empresas implicadas. Según CBS, una de ellas sería Westinghouse Electric Company.
Arabia Saudita no cuenta actualmente con ninguna central nuclear, pero, en septiembre de 2023, su ministro de Energía reiteró la intención del país de construir una.
De acuerdo con los últimos datos disponibles sobre Arabia Saudita en la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés), el país de Medio Oriente tiene como fuentes de energía el gas natural (62%), el petróleo (38%) y menos de un 1% de energías renovables.
Rosemary Kelanic, una experta en Medio Oriente, afirma que resulta “bastante impactante” la posibilidad de que EE.UU. permita el enriquecimiento de uranio en territorio saudí.
“Estados Unidos nunca había hecho algo así antes; nunca habíamos ayudado a otro país a enriquecerlo en su propio territorio”, dijo a la BBC.
Según Kelanic, la razón es que “si puedes producir tu propio combustible nuclear, te conviertes en un riesgo mucho más grande” en la fabricación de armas nucleares.
Reacciones mixtas
El anuncio del acuerdo, que se conoció informalmente desde la mañana de este miércoles, generó diversas reacciones en EE.UU. y el mundo.
En Israel, el ministro de Economía, Nir Barkat, dijo que su país no se opone a que Arabia Saudita tenga energía nuclear siempre y cuando no se use fuera del suministro energético.
“Si la quieren con fines pacíficos, podremos manejarlo. Los estadounidenses no quieren poner en peligro a Israel. [El primer ministro] Netanyahu y Trump saben cómo maniobrar sin correr riesgos”, declaró Barkat a la radio militar israelí.
Pero para el exministro de Defensa y de Relaciones Exteriores israelí, Avigor Liberman, su país debería detener este acuerdo.
“El programa nuclear civil de Arabia Saudita terminará, en última instancia, en armas nucleares”, escribió en X, y agregó que esto conduciría a una “loca carrera armamentista en todo Medio Oriente”.
El exministro de Defensa israelí Avigor Liberman afirmó que el programa nuclear de Arabia Saudita conducirá a la fabricación de armas nucleares.
En Washington, Brad Sherman, un congresista demócrata por California, dijo que Estados Unidos solo debería aprobar un acuerdo de este tipo si cuenta con “las mismas garantías de máxima calidad” que el que tienen con Emiratos Árabes Unidos.
En virtud de ese acuerdo de 2009, Emiratos Árabes Unidos no produce su propio uranio.
“Un presidente que libra una guerra para impedir la proliferación nuclear en Medio Oriente no debería facilitar dicha proliferación solo porque las empresas estadounidenses puedan obtener beneficios”, escribió Sherman en X.
El también demócrata John Garamendi describió el pacto como una “política terrible, terrible” que “nunca jamás” debería permitirse.
“El uranio enriquecido puede utilizarse para fabricar un arma nuclear. Se trata de una política realmente, realmente mala”, dijo a la cadena CNN.
El republicano Marlin Stutzman señaló al mismo medio que no tiene ninguna “preocupación inicial” respecto al acuerdo, pero que le gustaría “recibir más información de los servicios de inteligencia”.
“Los saudíes son realmente el factor de estabilidad en Medio Oriente”, afirmó.
¿Están justificados los temores de que Arabia Saudita pueda intentar desarrollar armas nucleares?
Por Frank Gardner, corresponsal de seguridad de la BBC
¿Buscarán ahora los saudíes la bomba nuclear?
No. Al menos, no tal y como están las cosas hoy en día. Pero ese es el temor que, inevitablemente, rodea a este acuerdo.
Irán enriqueció su propio uranio y ya vemos lo que pasó allí.
En las profundidades de sus montañas desérticas, fuera del alcance de los satélites estadounidenses, la República Islámica siguió adelante y enriqueció 441 kg de uranio hasta alcanzar una pureza del 60%, muy por encima del 3,67% necesario para la energía nuclear civil y a solo un paso del uranio altamente enriquecido (HEU) apto para uso militar que se necesita para fabricar una bomba.
Se cree que ese uranio altamente enriquecido sigue en los túneles que fueron bombardeados el año pasado durante la operación estadounidense “Martillo de Medianoche”.
No hay nada que indique que Arabia Saudita tenga intención alguna de seguir los pasos de Irán, ni de desviar su incipiente programa nuclear civil hacia fines militares.
Pero los saudíes viven en una zona peligrosa y, si Irán llegara a hacerse con un arma nuclear, querrían tener una ellos mismos como medida disuasoria.
Sin embargo, en lugar de pasar por el largo, laborioso e ilegal proceso de enriquecer su uranio al 90% y convertirlo después en una ojiva nuclear, en teoría podrían simplemente comprar la bomba “lista para usar” a su aliado Pakistán.
Negociaciones de varios años
Las conversaciones sobre la cooperación nuclear entre Estados Unidos y Arabia Saudita se remontan a 2008.
Durante el gobierno de George W. Bush, ambos países firmaron un memorándum de entendimiento no vinculante en el que Washington se comprometía a ayudar a Riad a desarrollar la energía nuclear civil.
Arabia Saudita había declarado que tenía la intención de importar combustible nuclear y que no buscaría “tecnologías nucleares sensibles”.
Estos son algunos de los hitos más importantes que se han producido desde entonces:
Entre 2017 y 2019, Estados Unidos concedió a siete empresas estadounidenses autorización para mantener “conversaciones sobre energía nuclear con fines civiles” con Arabia Saudita.
En 2020, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de EE.UU. informó de que ambos países “no habían logrado avances significativos” debido a “diferencias persistentes” sobre cuestiones como las restricciones al enriquecimiento.
En 2022, ambos países firmaron un nuevo memorando de entendimiento sobre “el intercambio de información técnica y la cooperación en materia de seguridad nuclear”.
En 2023, el diario The Wall Street Journal informó de que Estados Unidos estaba barajando la posibilidad de poner en marcha una operación de enriquecimiento de uranio gestionada por Washington en el territorio saudí.
En noviembre de 2025, los dos países firmaron una declaración conjunta que, según el gobierno de Donald Trump, “sienta las bases jurídicas para una colaboración en materia de energía nuclear que se prolongará durante décadas y ascenderá a miles de millones de dólares”.
Más cercanos con Trump
Las relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudí han experimentado un cambio radical en los últimos años.
Hace cuatro años, este mismo mes, el expresidente Joe Biden chocó el puño de forma un tanto torpe con el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman.
Esto se produjo después de que Biden se hubiera comprometido anteriormente a convertir a ese país del Golfo en un “paria”, luego de conocerse las conclusiones de los servicios de inteligencia estadounidenses según las cuales el príncipe heredero ordenó personalmente el asesinato y el desmembramiento en Turquía del periodista y crítico Jamal Khashoggi, quien residía en EE.UU.
Sin embargo, cuando la guerra entre Rusia y Ucrania provocó una subida vertiginosa de los precios del petróleo, Biden recurrió a Arabia Saudita, el principal exportador de petróleo del mundo, para que ayudara a estabilizar el mercado.
En una reunión posterior, ambos se dieron la mano, pero la relación cordial tardó en consolidarse.
Trump visitó Arabia Saudita en 2025.
Desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump se ha esforzado por estrechar sus relaciones con Riad. Uno de sus primeros viajes importantes al extranjero fue a Arabia Saudita en mayo de 2025, durante el cual, según reportes, las empresas saudíes se comprometieron a invertir US$600.000 millones en EE.UU.
El pasado noviembre, Trump recibió calurosamente a Bin Salman en la Casa Blanca con un saludo personal en la alfombra roja, un desfile aéreo militar y una visita guiada por la mansión presidencial.
El presidente también habla con mucho cariño de los líderes saudíes y suele afirmar que el rey Salman bin Abdulaziz le dijo que Estados Unidos era “un país muerto” durante el gobierno de Biden.
En los últimos meses, Arabia Saudita se ha visto en el punto de mira de los ataques iraníes y sus exportaciones de energía se han visto interrumpidas tras los ataques lanzados por Estados Unidos contra Irán.
* Con información de los periodistas y corresponsales de BBC News
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