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  • Opinión: Tres líderes mundiales distintos. Tres decisiones increíblemente malas

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    Donald Trump, Benjamín Netanyahu y Vladimir Putin son hombres drásticamente diferentes, pero tienen una cosa importante en común: cada uno cree que es la persona más inteligente en cualquier lugar al que entran. Sin embargo, por desgracia, como todos han hecho lo más tonto que puedes hacer como líder –rodearte de aduladores–, todos se han metido torpemente en guerras sin salida de las cuales hoy solo pueden zafarse comiéndose un plato de humillación.

    Cuidado. No hay nada más peligroso que un líder imprudente ante un plato de ese tipo: a veces, en su lugar, su instinto es redoblar la apuesta por una estrategia perdedora.

    Empecemos con el primer ministro israelí. El indicio de que Netanyahu ha perdido el norte –y se ha llevado consigo a la cúpula de la famosa agencia de inteligencia israelí, el Mossad– se refleja en dos decisiones que tomó que fueron una completa locura: la primera es la idea de que Israel podría derrocar al régimen de Teherán con un gran golpe desde el aire, y la segunda fue que podría elegir al nuevo líder de Irán.

    Antes de explicar exactamente qué tan loco fue eso, un poco de contexto rápido: desde que vi de cerca cómo la milicia cristiana libanesa, los falangistas, ayudó a engañar al Mossad en 1982 para que pensara que mediante una invasión rápida Israel podría instalar al líder antipalestino de los falangistas, Bashir Gemayel, como presidente en Beirut, he mantenido la siguiente regla cuando se trata del alabado servicio de inteligencia israelí: si quieres que asesinen a alguien en Beirut o Teherán, llama al Mossad. Si quieres entender las tendencias políticas y sociales en Beirut o Teherán, no llames al Mossad. Porque la misma razón por la que es bueno en lo primero también lo lleva a ser malo en lo segundo.

    El Mossad es muy bueno cazando y matando a los enemigos de Israel, en gran parte porque es muy hábil reclutando a ciudadanos descontentos en el Líbano, Irán, Cisjordania y otras partes del mundo árabe; es decir, personas que odian a sus regímenes y están dispuestas a trabajar con Israel para derrocarlos. El problema es que estos mismos agentes, motivados ya sea por el resentimiento o el dinero, tienden a exagerar lo débil que es su régimen y lo fácil que sería derribarlo.

    Quieren que Israel haga el trabajo sucio por ellos. El resultado es que un incauto como Trump, que no sabe nada de historia, asume que como el Mossad es bueno asesinando personas, es igualmente bueno al predecir lo que pasará la mañana siguiente a su muerte.

    Eso explica por qué, después de la reunión en la Casa Blanca en febrero, cuando Netanyahu y el director del Mossad en ese momento, David Barnea, argumentaron en esencia que si Israel y Estados Unidos asesinaban a los principales líderes de Irán, el gobierno caería y buena gente asumiría el control, Trump no los echó de la sala a carcajadas. Al parecer, el presidente asumió que como el Mossad tenía superpoderes de asesinato, también tenía superpoderes analíticos, y por lo tanto Irán caería en sus manos de la misma manera que lo hizo Venezuela cuando Estados Unidos destituyó a su presidente, Nicolás Maduro.

    Como reportaron mis colegas Maggie Haberman y Jonathan Swan en su libro de lectura obligada, Regime Change, el director de la CIA, John Ratcliffe, usó una palabra para describir los escenarios de cambio de régimen en Irán de Netanyahu: “ridículos”. Trump, confiado en que él sabía más, lo ignoró a él y a otros, y ha estado pagando el precio desde entonces.

    El indicio aún mayor de que tanto Netanyahu como su agencia de inteligencia se habían embriagado de poder fue otra increíble historia que el Times destapó: que el Mossad había estado preparando al expresidente iraní Mahmoud Ahmadinejad para asumir el control de Irán después de que el gobierno del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, fuera eliminado. Como reportaron mis colegas: “La decisión de Israel de construir un plan de cambio de régimen en torno a Ahmadinejad es un giro extraordinario en la saga de las relaciones del país con el expresidente, quien era conocido por acelerar el programa nuclear de Irán, pedir regularmente la destrucción de Israel y negar el Holocausto”.

    ¿Hola, Israel? ¿Sabes algo de la historia moderna iraní? ¿Alguna vez has oído hablar de Mohammad Mossadegh? Fue el primer ministro de Irán elegido democráticamente de 1951 a 1953 que fue derrocado por un golpe orquestado por la CIA y el MI6 de Reino Unido después de que Irán nacionalizara la Anglo-Iranian Oil Company. La furia por ese golpe, que instaló al hombre de Occidente en Teherán, aún arde en el corazón de muchos iraníes.

    La locura absoluta de que Israel pensara que podía instalar a Ahmadinejad –y que el cuerpo político iraní no lo rechazaría de la misma manera que un cuerpo humano rechaza el implante de un órgano– es demencial. ¿De verdad pensaron Netanyahu y el Mossad que los iraníes orgullosos y nacionalistas, incluso aquellos que odian a los clérigos que los gobiernan, dirían: “Oh, gracias, Bibi, por instalar a nuestro próximo líder”? La vanidad y extralimitación al pensar que 7,2 millones de judíos israelíes podrían decidir quién gobernaría a más de 90 millones de musulmanes iraníes es asombrosa.

    Trump y Netanyahu están en buena compañía con Putin, quien se creyó su propio cuento al asumir que todos los ucranianos se morían de ganas por volver a ser parte de la Madre Rusia y que el régimen elegido democráticamente en Kiev caería fácilmente.

    “El error más fundamental de Putin fue creer en su propia narrativa de que ucranianos y rusos eran ‘un solo pueblo’ y que la independencia ucraniana era simplemente un constructo occidental artificial”, señaló el año pasado Robbin Laird, analista militar. “Este punto ciego ideológico lo llevó a esperar que las fuerzas rusas serían recibidas como libertadoras”.

    En una analogía perfecta con lo que sucedió en Irán, la inteligencia rusa pareció haber dependido demasiado “de fuentes prorrusas que le decían a Moscú lo que quería oír”, dijo Laird, “en lugar de proporcionar la verdadera situación sobre el terreno acerca del sentimiento y las capacidades de los ucranianos”.

    Netanyahu, a pesar de todas sus victorias tácticas sobre Hamás, Hezbolá y Teherán, no ha convertido nada de esto en una nueva realidad estratégica para Israel. Eso requeriría que él dejara en claro que sus operaciones militares en Gaza, el Líbano e Irán tenían el propósito de hacer que la región fuera segura para una paz israelí-palestina.

    En cambio, lo que el mundo entero ve es a Netanyahu intentando hacer que la región sea segura para una anexión israelí de Gaza y Cisjordania, y que está dispuesto a tirar por la borda todo lo demás –la normalización con Arabia Saudita, el apoyo de muchos jóvenes estadounidenses, el apoyo del Partido Demócrata, el apoyo de Europa Occidental y la independencia del poder judicial de Israel— para conseguirlo.

    Mientras tanto, Trump ha debilitado y aislado a Estados Unidos al elegir de manera perezosa invadir Irán sin aliados, sin legitimación internacional y sin un plan B para eliminar la capacidad de Teherán de construir un arma de destrucción masiva. En cambio, Trump permitió que Irán descubriera dos armas de disrupción masiva increíblemente baratas y efectivas: controlar el estrecho de Ormuz y bombardear a los aliados de Estados Unidos en el golfo Pérsico casi cada vez que Trump bombardea a Irán.

    Y Putin –en lugar de hacer el arduo trabajo de convertir a Rusia en una sociedad libre y abierta a la que los ucranianos en realidad podrían sentirse atraídos– ha convertido lo que era una débil democracia rusa en un estado policial en toda regla, con una economía petrolera vulnerable. Hoy en día, Rusia no aparece por ningún lado en la revolución de la inteligencia artificial. Es como si los autos se acabaran de inventar y Putin dijera que prefiere invertir en más caballos, y en su fantasía del siglo XIX de una Madre Patria rusa unificada.

    Lo que tenemos hoy son tres líderes que ahora intentan salir a bombazos de un callejón sin salida.

    Pero no olvidemos a los líderes retorcidos, cínicos e incompetentes que han estado dirigiendo Irán desde 1979. Ellos también están en su propio callejón sin salida. En lugar de empoderar a su talentosa población, los dictadores clericales de Irán eligieron atrincherarse en el poder durante 47 años acribillando a tiros a opositores, imponerles a la fuerza un islam puritano a su pueblo y desperdiciando miles de millones de dólares tratando de destruir a Israel.

    Esperemos que algún día su gente los derroque por su cuenta, tal vez con la ayuda de un sorprendente poder no soberano. Los líderes de Irán sobreexplotaron de manera impune su medioambiente y represaron imprudentemente demasiados ríos para recompensar a los compinches del régimen y ahora son totalmente vulnerables a un enemigo mucho más poderoso que Trump o Netanyahu: la madre naturaleza. El reporte más estremecedor sobre el futuro de Irán fue publicado hace siete meses por analistas que escribieron en el muy respetado Boletín de Científicos Atómicos, y nunca mencionó las armas nucleares. Solo mencionó la aguda crisis del agua de la nación, que podría haber paralizado más instituciones iraníes que Israel y Estados Unidos juntos.

    “Durante el verano de 2025, Irán experimentó una ola de calor excepcional, con temperaturas diurnas en varias regiones, incluida Teherán, que se acercaron a los 50 grados Celsius y forzaron el cierre temporal de oficinas públicas y bancos”, dijeron los analistas. “Durante este periodo, los principales embalses que abastecen la región de Teherán alcanzaron niveles mínimos récord. … Los funcionarios advirtieron que la ciudad capital incluso podría tener que ser evacuada si los suministros de agua no logran recuperarse”.

    En conclusión, eventualmente todos estos conflictos terminarán en negociaciones, porque ninguno de estos líderes puede sostener sus estúpidas guerras de manera indefinida. La única pregunta es cuándo tendrán que llamar al mesero y decir: “Joven, ¿podría traerme, por favor, un plato de humillación?”.

    Thomas L. Friedman es columnista de Opinión sobre asuntos internacionales. Se unió al periódico en 1981 y ha ganado tres premios Pulitzer. Es autor de siete libros, entre From Beirut to Jerusalem, el cual ganó el Premio Nacional del Libro. @tomfriedman

  • Isaac del Toro, el ciclista que cuatro años después de un terrible accidente se convirtió en el primer mexicano en llegar al podio del Tour de Francia

    Isaac del Toro, el ciclista que cuatro años después de un terrible accidente se convirtió en el primer mexicano en llegar al podio del Tour de Francia

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    El que para muchos ya es el ciclista más importante de la historia de México tiene apenas 22 años.

    Se llama Isaac del Toro y viene de Ensenada, Baja California, en el noroeste del país.

    Este domingo se convirtió en el primer mexicano en lograr el podio de la carrera más importante del ciclismo de ruta, el Tour de Francia al ocupar el tercer puesto.

    Lo hizo como parte del equipo más fuerte del circuito, UAE Team Emirates, cuyo líder, el esloveno Tadej Pogačar, se coronó campeón por quinta vez. El segundo puesto lo ocupó el belga Remco Evenepoel.

    “Para ser un gran ganador hay que ser un gran perdedor”, dijo Del Toro en 2025, cuando Simon Yates le arrebató el primer lugar del Giro de Italia en la etapa reina de la competencia.

    Luego, satisfecho por haber logrado el mejor resultado de un mexicano en la máxima categoría, añadió: “Ahora sé que puedo ganar una Gran Vuelta”.

    Con el tercer lugar en el Tour de Francia, y haber ganado la clasificación de jóvenes en su primera participación, le sobran razones para pensar así.

    Varios expertos, de hecho, lo ven como el heredero natural de Pogačar, su amigo y compañero de equipo.

    “¡Felicidades!”, celebró desde el sábado la presidenta, Claudia Sheinbaum, sumándose a millones de mexicanos que ven la hazaña del ciclista como un triunfo nacional.

    Tadej Pogačar y Del Toro

    Getty Images
    Tadej Pogačar y Del Toro este sábado al coronarse reyes del Tour de Francia.

    La caída casi fatal

    El bajacaliforniano llega a este punto después de haber superado retos de enorme envergadura.

    En México, el ciclismo no cuenta con respaldo institucional: la asociación nacional estuvo en crisis durante los últimos años, el presupuesto estatal para el deporte viene en caída y la emblemática Vuelta a México no se celebra desde hace una década.

    El “Torito” comenzó su carrera promocionándose en videos de Facebook y vive en Europa, donde fue convocado por gestores mexicanos del ciclismo cuando apenas tenía 15 años.

    Hace cuatro años, Del Toro se rompió el fémur y sufrió el corte de una arteria en un accidente. Su bici resbaló en una curva, y se fue contra un muro. Se produjo una hemorragia severa. Lo tuvieron que evacuar en helicóptero. Su pierna, declaró él mismo, había quedado “como gelatina”.

    Un accidente y una lesión que pueden acabar con la carrera de un ciclista.

    Fue en las montañas de San Marino, durante un entrenamiento: en el pequeño país incrustado en las montañas italianas donde se afincó el equipo mexicano Monex en busca de formar una estructura capaz de competir en las grandes esferas del ciclismo.

    Duró 16 días hospitalizado. Le pusieron tornillos y una barra de metal para regenerar el fémur. A los 25 días ya hacía seis horas de fisioterapia al día. Los médicos calcularon entre seis y nueve meses solo para volver a caminar.

    Un año después de la caída ya estaba rodando. 13 meses después ya había ganado una etapa del Tour de l’Avenir.

    Desde entonces su ascenso ha sido vertiginoso. Dice haberse emocionado con la victoria en el tour del colombiano Egan Bernal, en 2019. Parece, en efecto, un auténtico escarabajo sacado de los Andes colombianos, pero viene de la rocosa y vertiginosa Sierra de Juárez, cerca de la frontera con Estados Unidos.

    La venia de Del Toro

    Getty Images
    La venia de Del Toro, que hace “para agradecer a todos los que me apoyan”, se ha convertido en un símbolo que Pogačar empieza a imitar.

    Ciclistas mexicanos a pesar de todo

    Raúl Alcalá es el antecedente más claro que tiene Del Toro: el regiomontano fue el primer mexicano en correr una Gran Vuelta, ganó dos etapas del Tour de Francia en 1989 y 1990 y terminó tres veces entre los primeros 10 de la carrera.

    Si no es el mejor de todos los tiempos, Del Toro ya le pisa los talones: en este Tour 2026 ganó la segunda etapa tras un gesto inolvidable de Pogačar, quien en el sprint final le cedió la victoria como gesto a un colega que, por definición, tiene como función apoyar al multicampeón esloveno.

    Del Toro además ganó la Vuelta a Burgos y el UAE Tour, entre otros, y ha sido dos veces campeón nacional. Solo en 2025 acumuló 17 victorias.

    Se suele decir que por cada cinco ciclistas profesionales que surgen en México, solo uno es de ruta, el rubro más famoso del deporte. Los demás se dedican al ciclismo de montaña y al ciclocross, especialidades que Del Toro dominó por años.

    La ruta le costó, le dijo al portal The Athletic esta semana, porque era “un deporte completamente distinto”.

    Para él, señaló, era más fácil el ciclocross, “donde vas por tu cuenta, solo”.

    El ciclismo de ruta es un deporte individual que se juega en equipo, faceta a la que se adaptó rápidamente hasta convertirse en el principal aliado de Pogačar, el máximo exponente del deporte.

    En la etapa 15 de este Tour, Del Toro se dejó caer deliberadamente para no arrastrar a Pogačar cuando el danés Jonas Vingegaard se estrelló y generó un quiebre del pelotón.

    Se cayó por su líder, luego se levantó y volvió a rodar, y llegó a la meta junto a Pogačar, quien por su parte le marcó el ritmo para protegerle el tercer puesto, amenazado por el francés Paul Seixas.

    La dupla al frente del UAE Team Emirates se ha consolidado.

    En este tour la prensa los bautizó como el “rey” y el “príncipe”.

    “Quizá algún día sea mejor que yo”, ha dicho el esloveno. “Tiene su manera, su estilo propio, y lo admiro como corredor y como persona. Ojalá siga así”.

    Como respuesta, Del Toro ha dicho que Pogačar “tiene mejor personalidad que yo para ser mexicano”, y sus admiradores no han perdido oportunidad en concederle la nacionalidad con la clásica “¡Pogi, hermano, eres mexicano!”.

    En la cima del ciclismo mundial hay, primera vez, un mexicano de nacimiento y uno, al parecer, por adopción.

    Otro triunfo latinoamericano

    Además del logro de Del Toro, el ecuatoriano Richard Carapaz consiguió hacerse con el primer lugar en la clasificación de montaña y, por lo tanto, con el maillot de lunares, tras ganar las etapas 18 y 20 de la carrera.

    Carapaz superó el sábado por 26 segundos al belga Remco Evenepoel y por 31 segundos al estadounidense Sepp Kuss, quien lideraba la etapa hasta una doble caída en los últimos kilómetros.

    Esta la segunda ocasión en la que el ecuatoriano, de 33 años, logra esta proeza, después de alcanzarla en la edición de 2024.

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    BBC

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  • “La trampa del Mundial es que nos hacen creer que los futbolistas reflejan una patria”

    “La trampa del Mundial es que nos hacen creer que los futbolistas reflejan una patria”

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    Hay ecos del Mundial de fútbol que contrarían al sociólogo argentino Pablo Alabarces, que hace años investiga este deporte como cultura popular.

    Por ejemplo, a Alabarces le enoja que en su país hablen de una “campaña anti Argentina” por las críticas a su selección desde el exterior.

    Según este profesor de la Universidad de Buenos Aires, lo que hay son estereotipos de argentinos amplificados por las redes sociales.

    También rechaza la acusación de que Argentina sea un país racista, lanzada, entre otros, por el actor estadounidense Samuel L. Jackson antes de la final mundialista que España le ganó a la Albiceleste el domingo.

    Alabarces disiente además con la idea de que los futbolistas de una selección reflejen una patria: “La trampa del Mundial consiste en que nos hacen creer que sí”, dice en una entrevista con BBC Mundo.

    Lo que sigue es una síntesis del diálogo con el autor de libros como “Fútbol y Patria”, “Héroes, machos y patriotas. El fútbol entre la violencia y los medios” e “Historia mínima del fútbol en América Latina”:

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    BBC
    El futbolista español Aymeric Laporte y el argentino Giuliano Simeone disputan el balón durante la final del Mundial 2026

    AFP via Getty Images
    “Este fue el Mundial de las redes”, dice el sociólogo argentino Pablo Alabarces. “Y lo que organiza las redes es el odio, mucho más que el amor”

    ¿Qué te llamó más la atención de este Mundial desde tu óptica de sociólogo especializado en cultura popular y fútbol?

    Varias cosas. Desde antes tenía una opinión formada de que no debía haberse disputado una Copa en EE.UU. en este momento. Creo que lo mismo dijimos en Rusia y en Qatar, con lo cual uno está un poco resignado a que los negocios de la FIFA son inescrutables.

    Había una situación política internacional muy compleja que se manifestó en la Copa en modos previsibles como la expulsión del árbitro somalí o la imposibilidad de que el plantel de Irán durmiera en territorio estadounidense.

    A pesar de todo, la FIFA hizo un negocio espléndido.

    La mayor polémica fue tal vez la intervención de Trump para que la FIFA le quitara una suspensión al goleador de su país antes de un partido de eliminación…

    Eso fue una grosería. Me alegró ver que a Trump lo abuchearon, que a Infantino lo abuchearon, que la pausa de hidratación fue globalmente repudiada y que finalmente esa intervención de Trump también fue globalmente repudiada.

    No me sorprende, porque ese tipo de intervenciones van en contra de la cultura futbolística tal como la conocemos globalmente.

    Hubo cantidad de controversias extrafutbolísticas, incluso con relatos morales, tribus, teorías conspirativas y pasiones posiblemente exacerbadas por los algoritmos. ¿Ha sido este también el primer Mundial de la rabia?

    Puede ser. No recuerdo fenómenos similares.

    Estoy muy enojado con muchos de mis colegas y compatriotas, porque salieron a hablar de una campaña anti-Argentina.

    La última vez que se habló de campaña anti-Argentina lo hizo la dictadura, en 1978. Entonces, me duele porque me trae pésimos recuerdos.

    Una campaña supone un nivel de deliberación y voluntad conspirativa enorme. Y esas conspiraciones no existen.

    Lo que sí ocurre es que, así como en 2022 se empezó a contar la cantidad de espectadores que veían el Mundial en sus pantallas de celular, este fue el Mundial de las redes: la explosión de los posteos como medio de información, debate y discusión. Y lo que organiza las redes es el odio, mucho más que el amor.

    Me llamó la atención comprobar que Messi era un ídolo global. Nadie abuchea a Messi.

    Por otro lado, y puedo entender esto como fenómeno de redes, hay una lógica mediática que te obliga a fabricar un villano en todo enfrentamiento. Y ese lugar del villano tendía a ser ocupado por Argentina en general y por algunos de sus jugadores en particular.

    Enzo Fernández y Paredes en la final cumplieron con lo que se esperaba del villano.

    Pero estoy convencido de que no se trata de una campaña anti-Argentina, sino que la lógica del odio en las redes toma un estereotipo y lo multiplica por mil.

    ¿Esto surge por la idiosincrasia argentina o por la forma en que los argentinos suelen ser vistos en otros países?

    Por un lado, la forma como son vistos. Por otro, el estereotipo. Y por otro lado, el modo en el que muchos argentinos se comportan realmente.

    En toda América Latina el chiste favorito es el que apunta al narcisismo argentino. Es muy anterior a la Copa.

    El estereotipo abunda por un lado en rasgos de personalidad que tienen mucho más que ver con el habitante de Buenos Aires que con todos los argentinos: petulancia, soberbia, etcétera.

    Como sociólogo tengo que decir que una cosa es el estereotipo y otra es una realidad social y cultural mucho más compleja.

    El estereotipo es una simplificación, pero que está basado en algún tipo de rasgo o de dato. Entiendo por qué se forma ese estereotipo sobre los argentinos.

    También creo que influyeron de manera muy negativa las posturas políticas del Estado argentino, asociado a Trump y Netanyahu, por ejemplo. De ahí a concluir que todos los argentinos son partidarios del genocidio palestino hay una distancia enorme que, sin embargo, se transitó.

    Tenemos una enorme cantidad de manifestaciones de racismo, especialmente futbolero. Eso no transforma a la Argentina en un país más racista que muchos otros. Por el contrario, es un país más clasista que racista. El insulto “negro” en la Argentina trasluce una relación de clase antes que una relación étnica.

    Por cierto, es un país muchísimo menos racista que la mayor parte de Europa occidental y EE.UU.

    La ultraderecha europea trabaja sobre la inmigración como el fantasma que debe ser expulsado. En la Argentina, la inmigración no es un problema. Hay voces aisladas, pero no es un problema.

    Una pregunta que surgió, sobre todo después de la final con esos mensajes hostiles hacia Argentina en redes, es a qué se debe ese supuesto sentimiento anti-argentino. ¿Hay razones de fondo?

    No son de fondo. Si uno analiza políticamente aquellas cosas de las cuales han acusado a la Argentina, no tienen sustento.

    Hay discriminación, no hay segregación: eso es lo que vuelve a la Argentina un país mucho menos racista.

    Lo que ocurre es que las clases populares son morochas. Se dice que en la Argentina no juegan negros. En realidad, para nuestra categoría de negros, la mitad de nuestro seleccionado es negro porque son mestizos, descendientes de aborígenes o afrodescendientes, gente de las provincias especialmente del norte de la Argentina.

    Hinchas argentinos sostienen una pancarta con las imágenes de los futbolistas campeones del mundo Diego Maradona, Mario Kempes y Lionel Messi cerca de la concentración de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en Ezeiza, Buenos Aires, el 20 de julio de 2026.

    AFP via Getty Images
    “En todos lados donde haya una cultura futbolística más o menos importante, el fútbol es mucho más que simplemente fútbol”, sostiene Alabarces.

    Que Samuel L. Jackson diga que la Argentina es el país más racista de la Tierra es absolutamente insostenible viniendo de un afrodescendiente norteamericano bisnieto de esclavos.

    Ahora, venimos de incidentes de turistas argentinos en Brasil que terminan presos por hacer gestos racistas. Hay este tipo de gestos menores pero que, en la lógica de las redes, rápidamente se amplifican.

    ¿Pero descartas que estos gestos que señalas como menores expongan una especie de racismo latente en la sociedad argentina?

    Es una sociedad que tiene problemas de racismo. No es un país racista, pero el problema es que tampoco es un país anti-racista.

    España tiene un problema mayor con el racismo, no me cabe duda.

    Algunos ven esta selección de España como reflejo de un éxito de integración de la inmigración…

    Pero esto desde 1998 sabemos que es falso: fue el momento en que la pretendida selección multiétnica francesa convalidó la integración exitosa de sus razas colonizadas. Sin embargo, después estallaba París, porque sus presuntos integrados siguen desintegrados y discriminados.

    Y en España, donde hay una extrema derecha que propone expulsar inmigrantes, no me pueden decir seriamente que están mejor.

    En Argentina hay quienes sostienen que el sentimiento contrario al país surge de una supuesta envidia. El futbolista Rodrigo De Paul escribió tras la final: “Hoy miro cuánta gente esperaba esta caída, instalando durante toda la copa del mundo conspiraciones infundadas para calmar el dolor de otro por no poder vivir lo que todos los argentinos estábamos viviendo, porque nuestras sonrisas molestan”. ¿Hay celos por Argentina?

    No hay nada de eso. Las conspiraciones planetarias no existen, las envidias mundiales tampoco.

    La Argentina tiene una sola cosa por la que puede ser envidiada, entre comillas, en términos futboleros y es que tuvimos a los dos mejores jugadores de todos los tiempos, uno atrás del otro. Se retiró Maradona y apareció Messi.

    Eso es un suceso excepcional en una lógica estrictamente futbolística.

    Fuera de eso, encuentro muchas cosas por las cuales puedo ser orgulloso de mi sociedad. ¿Pero de ahí a que el mundo nos envidie? Eso es una ridiculez y habla de esa petulancia de la que hablábamos al comienzo.

    Cuando hablas sobre las teorías conspirativas, ¿te refieres también a las que algunos argentinos han planteado sobre los motivos por los que Argentina perdió la final y que otros atribuyen a una falta de autocrítica?

    Claro, no hay ninguna autocrítica. No es otra cosa que nos tengan que envidiar, precisamente.

    ¿Hay una incomprensión mutua, de argentinos con europeos e incluso con otros latinoamericanos, sobre la forma de entender el fútbol y cómo vivirlo?

    No. En todos lados donde haya una cultura futbolística más o menos importante, el fútbol es mucho más que simplemente fútbol.

    El fútbol provee narrativas de identidad, se establecen contratos emotivos: no hay un compromiso con un equipo por interés económico.

    Leo Messi festeja con la Copa del Mundo 2022 en sus manos.

    AFP via Getty Images
    Con Messi, Argentina ganó el Mundial 2022 durante un “tembladeral socio-político-económico” en el país y generó “felicidad compensatoria”, dice Alabarces.

    Messi gana la Copa del Mundo y lo que se produce en ese momento es un estallido de felicidad muy original. No encuentro movilizaciones de cinco millones de personas ni en los funerales más sonados de la historia.

    Pero pasamos 36 años sin ganarla. Ese exceso de entusiasmo se produce como felicidad compensatoria frente a una situación espantosa: este país envidiable, paraíso terrenal y granero del mundo, está hecho mierda.

    El impacto de Messi aparece en el momento en que la Argentina deja de autopercibirse como sociedad igualitaria, en crecimiento, de bienestar, y debe reconocer que es una sociedad fracasada. En medio de ese tembladeral socio-político-económico, se gana una Copa del Mundo. Y aparece lo que llamo felicidad compensatoria.

    Otra parte de las críticas hacia Argentina apuntan al modo en que su selección jugó la final, de forma defensiva, raspando a los españoles, buscando anular su juego más vistoso. ¿Esto acaso sí implica diferencias sobre cómo concebir el fútbol?

    El tema es que la Argentina no jugó siempre así. Jugó muy mal la final. Jugó muy mal contra Suiza. No jugó mal el resto de los juegos.

    La media hora final contra Inglaterra y los 15 minutos finales contra Egipto son de un gran equipo, donde además no hay violencia ni cosas por el estilo: es un equipo que se lleva por delante al otro con gran fútbol.

    La final la juega muy mal. Pero, salvo esas reacciones intempestivas del final o la tontería de Enzo Fernández haciéndose expulsar, son cuestiones futboleras.

    El equipo llega muy cansado, hace un planteo que no le sale, no sabe muy bien cómo cambiarlo, se le lesionan los dos defensores centrales…

    España ya había hecho lo mismo con Francia: no dejarlo jugar, presionando desde tu golero en adelante para que nadie pueda recibir la pelota. Me parece fantástico como estilo de juego.

    ¿Los incidentes cuando terminó la final, con futbolistas argentinos que agredieron a españoles, empañaron algo la imagen que tenía la selección de Scaloni y Messi?

    Sí, pero no me sorprende. Porque ahí entra a jugar una lógica moral que organiza la cultura futbolística argentina, y no solo argentina, según la cual si no reaccionas frente a la provocación o a la humillación, no sos macho. Entonces hay que demostrar hombría saliendo a pegar.

    Las banderas de España y Argentina aparecen desplegadas en el césped del estadio de Nueva Jersey, EE.UU., antes de la final del Mundial 2026.

    Getty Images
    “Es imposible pensar que 26 muchachos bien alimentados, sobreentrenados, con cuentas bancarias millonarias, representan a una nación”, dice Alabarces.

    Pero no fue un comportamiento masivo; tiene individuos muy bien identificados.

    Scaloni fue a separar de inmediato…

    Sí, por eso también es irritante ese discurso de odio y que no vean la bonhomía, tranquilidad y humildad de un tipo como Scaloni, que es otra cosa totalmente distinta.

    ¿Algo bueno del Mundial será que ha planteado preguntas sobre cuánto realmente refleja el fútbol lo que somos, qué valores queremos representar, qué nos une más allá de un idioma o una región compartidos?

    Disiento con la idea de usar la metáfora del reflejo, porque no hay tal reflejo.

    No olvidemos un dato básico: es una selección masculina. La FIFA nombra “copa femenina” a la de las mujeres y “copa”, a secas, a la de los hombres.

    Los tipos no reflejan una patria. La trampa del Mundial consiste en que nos hacen creer que sí. Y lo que es peor: lo creemos.

    Es imposible pensar que 26 muchachos bien alimentados, sobreentrenados, con cuentas bancarias millonarias, representan a una nación mucho más compleja, plural, atravesada por diferencias y desigualdades.

    Por el carácter eficaz de la ficción, eso de que no son la patria pero hacemos de cuenta que lo son, es que la Copa del Mundo permite este tipo de discusiones.

    Por lo visto estás más cerca de Borges cuando, ya en su época, decía que “el fútbol despierta las peores pasiones. Despierta, sobre todo, lo que es peor en estos tiempos, que es el nacionalismo referido al deporte”…

    Totalmente de acuerdo. Estoy a punto de cancelar mi amor por este juego cuando llegan las Copas del Mundo.

    Sin embargo, apuesto a que de todas formas vas a ver el próximo Mundial…

    Seguramente sí, aunque espero jubilarme pronto.

    Línea gris

    BBC

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    “Es una señal de alarma”: la advertencia de la empresa hackeada por los modelos rebeldes de OpenAI

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    El cofundador de Hugging Face, la empresa tecnológica emergente que fue hackeada después de que uno de los modelos más avanzados de inteligencia artificial de OpenAI se rebeló, afirmó el jueves que el incidente es una “señal de alarma” para la industria.

    Thomas Wolf comentó en el programa de radio Newsday de la BBC que “este será uno de los tipos de ataques más comunes que veremos”, pero que la mayoría de las empresas no son conscientes de que las “reglas del juego han cambiado”.

    La BBC se comunicó con OpenAI para que comentara, pero no ha recibido respuesta.

    La compañía creadora de ChatGPT expresó el martes que sus modelos de IA escaparon de un entorno de pruebas “seguro” durante un ensayo y lanzaron un ciberataque. La firma señaló que fue un incidente “sin precedentes” y que estaba realizando una investigación junto a Hugging Face.

    Los agentes de IA tienen la capacidad de operar de forma independiente para realizar tareas después de recibir instrucciones de humanos.

    Wolf comentó que al comienzo, Hugging Face no tenía idea de dónde se había originado cuando empezaron a surgir señales del ataque a mediados de julio, pero que la compañía había logrado contenerlo.

    Hugging Face es uno de los mayores centros del mundo de código abierto para compartir modelos de IA y es usado frecuentemente por desarrolladores e investigadores tecnológicos.

    17.000 ataques

    Wolf manifestó que el ataque fue “diferente” a los habituales que Hugging Face enfrenta con frecuencia y que OpenAI informó a la compañía con prontitud de que sus modelos estaban detrás del hackeo.

    En “muy poco tiempo” hubo 17.000 ataques contra la red de Hugging Face desde diferentes direcciones IP (sigla en inglés de protocolo de internet), indicó Wolf, quien también es jefe de ciencia de la empresa.

    El empresario resaltó que era una advertencia para otras compañías de que deben fortalecer sus defensas de ciberseguridad para contrarrestar estos incidentes.

    El hackeo es “preocupante” porque sugiere que los modelos de OpenAI ignoraron las salvaguardas típicas que evitarían que un programa de IA cometa un ciberataque, afirmó Nate Soares del instituto de investigación Machine Intelligence Research Institute.

    “En cierto sentido, sabía que esta no era la intención de los creadores. Simplemente no le importó”, añadió.

    Otras organizaciones también han tomado nota del incidente.

    Un portavoz del gobierno británico dijo que el Instituto de Seguridad de IA del país estaba estudiando cómo el sistema de IA se comportó durante el incidente y que continuaba trabajando con OpenAI y otros laboratorios para fortalecer las salvaguardas.

    Instaron a las organizaciones a redoblar sus medidas de ciberseguridad tomando pasos como inscribirse en el programa de certificación respaldado por el gobierno llamado Cyber Essentials.

    El incidente sucede en un momento crucial para la industria después de que el gobierno de EE.UU. ordenó el mes pasado a la firma tecnológica Anthropic a restringir el acceso a sus modelos de IA por asuntos de seguridad nacional. El Departamento de Comercio levantó las restricciones unas semanas después.

    Los conocedores de la industria también han alertado sobre el amplio uso de los modelos de código abierto en China, que permiten a cualquier persona instalar y personalizar las herramientas de IA lanzadas por los principales desarrolladores.

    La empresa emergente china Moonshot AI publicó su modelo de código abierto Kimi K3 el 27 de julio. Desde su presentación la semana pasada, ha llamado la atención de la industria, con muchos viéndolo como un fuerte competidor de los principales sistemas de IA en Occidente.

    Sin embargo, el miércoles, un asesor de la Casa Blanca acusó a Moonshot de un intento a “gran escala” de robar las capacidades de los principales modelos de IA de Estados Unidos.

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    BBC

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  • La cantante Rosalía pide “perdón” tras compartir en sus redes un video considerado ofensivo en Argentina después de la final del Mundial

    La cantante Rosalía pide “perdón” tras compartir en sus redes un video considerado ofensivo en Argentina después de la final del Mundial

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    Rosalía pidió perdón después de haber republicado en sus redes sociales un video en el que la influencer Mía Khalifa celebraba la derrota de Argentina en la final del Mundial y en el que se escuchaba la canción “La Perla” de la artista española.

    La publicación, que se hizo viral rápidamente, hizo que le llovieran las críticas a Rosalía y que desde las redes sociales se hiciera un llamado a boicotear los cuatro conciertos que la cantante tiene previsto dar en Buenos Aires en unos días.

    En su video, Mía Khalifa -quien alcanzó fama global en el mundo de la pornografía- celebraba la derrota de Argentina desde un balcón en Nueva York con el tema “La Perla” sonando de fondo y un texto que decía: “Como suena la vida ahora que los perlas han sido derrotados”.

    En el lenguaje popular en España, “perla” se emplea con ironía para describir a alguien que se comporta de forma poco modélica.

    Aunque Rosalía eliminó la publicación rápidamente, no pudo detener el aluvión de críticas y los llamados al boicot de sus recitales se multiplicaron.

    Este miércoles, en una historia que publicó en su cuenta de Instagram, Rosalía dijo que había republicado el video de porque tenía su canción sonando de fondo.

    “Le di a compartir porque sonaba La Perla y ni leí lo que ponía, mala mía. Perdón”, escribió, acompañando sus palabras con una imagen de la bandera de Argentina de fondo.

    En una segunda imagen, sobre un fondo con un corazón, escribió: “Solo tengo amor x Argentina”.

    Rosalía, junto a Penélope Cruz y Javier Bardem, durante la final de la Copa del Mundo 2026

    Reuters
    Rosalía apoyó a la selección española durante el pasado Mundial.

    “Ola antiargentina”

    Según aseguraba este miércoles el diario argentino Clarín, la polémica se dio “en el marco de una fuerte campaña antiargentina en redes sociales, donde se viene instalando la idea de que Argentina es un país racista” y la selección albiceleste “un equipo ‘violento’ y ‘sucio’”.

    El diario recuerda los casos del actor Samuel L. Jackson, quien pidió a los afroestadounidenses que no hincharan por Argentina “por ser un país racista”, y del el actor de origen chileno Pedro Pascal, quien habría dado like en sus redes a un post en contra del país.

    El diario La Nación también se hizo eco de la polémica, y en un extenso artículo publicado este miércoles analizaba lo que describe como “una suerte de ola antiargentina que se instaló en las últimas semanas en redes sociales y que se exacerbó tras la caída contra España” el pasado domingo en la final del Mundial.

    “El sentimiento antiargentino encontró en el mundo virtual su principal vía de amplificación”, señalaba este medio.

    Rosalía apoyó a la selección española durante el pasado Mundial, ocupando un lugar en el palco en el partido de La Roja contra Austria en Los Ángeles junto a otras celebridades como Javier Bardem, Penélope Cruz y la futbolista Alexia Putellas.

    La cantante tiene previsto presentará su disco LUX los días 1, 2, 4 y 6 de agosto en Buenos Aires.

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