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  • Cómo los hutíes arrinconaron a Arabia Saudita en una nueva batalla

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    Los hutíes, respaldados por Irán, han aprovechado un momento vulnerable para Arabia Saudita, que se muestra reacia a entrar en otra guerra, para intentar forzar concesiones políticas en Yemen.

    Después de cuatro años de estancamiento político en Yemen, los hutíes estaban cada vez más frustrados. Una tregua entre la milicia respaldada por Irán y la vecina Arabia Saudita se había convertido en un endeble punto muerto, y los hutíes, al sentir que tenían poco que perder, querían mayor autoridad sobre Yemen y sus recursos petroleros.

    Las autoridades sauditas, por su parte, no tenían interés en otro enfrentamiento con los hutíes. Su campaña de bombardeos previa se convirtió en un callejón sin salida de una década que contribuyó a las muertes de cientos de miles de yemeníes a causa de la violencia, el hambre y las enfermedades. Querían evitar otro conflicto costoso que pudiera poner en peligro sus planes de transformar el reino en un centro de negocios y turismo.

    En este polvorín, la guerra de Estados Unidos con Irán lanzó una chispa. En las últimas semanas, los hutíes y Arabia Saudita han entrado rápidamente en una espiral de conflicto que podría expandirse a una guerra a gran escala.

    “Los hutíes tienen una solución para cada problema en el mundo, que es ir a la guerra”, dijo Farea al-Muslimi, un investigador enfocado en Yemen del grupo de investigación Chatham House, con sede en Londres. “Los sauditas resuelven cada problema intentando inundarlo de dinero”, agregó, “y los hutíes, disparándole”.

    La guerra más reciente entre los sauditas y los hutíes llevó a Yemen al borde de la hambruna. Se detuvo con una frágil tregua en 2022, pero las conversaciones para lograr un acuerdo de paz duradero finalmente se estancaron.

    El limbo no iba a durar para siempre, pero Arabia Saudita, distraída por otras crisis, parecía tener la esperanza de que se mantuviera un poco más.

    El embajador saudita en Yemen, Mohammed al-Jaber, dijo el sábado en una publicación en redes sociales que el reino deseaba reducir las tensiones. Culpó a los hutíes de “insistir en un camino de escalada y violencia” y los acusó de servir a intereses extranjeros, lo que parecía ser una referencia a Irán.

    Pero es posible que los hutíes, endurecidos por la batalla, crean que tienen mucho que ganar de una confrontación con Arabia Saudita, lo cual incluye obtener acceso a los ingresos petroleros de Yemen y mayor autoridad sobre el país, según funcionarios y diplomáticos que han tratado con la milicia.

    “Nuestras almas están conformes con cualquier nivel de sacrificio”, dijo Abdulmalik al-Houthi, el líder del grupo, en un discurso televisado el 16 de julio, después de que aumentaran las tensiones con Arabia Saudita.

    El riesgo de una nueva guerra abierta crece

    Los hutíes están actuando para ayudar a su principal aliado, Irán, pero también para obligar a Arabia Saudita y a la comunidad internacional a hacer concesiones políticas en Yemen, según investigadores que estudian al grupo.

    En la última semana, los hutíes han disparado misiles y drones hacia Arabia Saudita y contra barcos en el mar Rojo, lo que ha alterado los mercados energéticos mundiales, ya de por sí volátiles, mientras que una coalición militar liderada por Arabia Saudita ha llevado a cabo ataques aéreos en territorio controlado por los hutíes por primera vez en años.

    “Existe una preocupación real de que la guerra interna yemení pueda reavivarse”, dijo April Alley, una analista que trabajó en el proceso de paz de Yemen en la Organización de Naciones Unidas y ahora es investigadora principal en el Washington Institute, una organización de investigación.

    Este recuento de la situación en Yemen se basa en entrevistas con funcionarios yemeníes, con diplomáticos y exdiplomáticos occidentales involucrados en el proceso de paz de Yemen y con analistas regionales. Muchos de ellos hablaron bajo condición de anonimato para discutir los detalles de negociaciones políticas delicadas.

    Los hutíes han elegido un momento vulnerable para Arabia Saudita, dicen los analistas. Arabia Saudita suele exportar la mayor parte de su petróleo a través del estrecho de Ormuz, una angosta vía navegable que Irán ha bloqueado en la práctica desde que comenzó la guerra en Irán. Ahora, el reino depende del mar Rojo para exportar petróleo, el sustento vital de su economía.

    “Los hutíes son buenos para oler la sangre en el agua”, dijo Alley.

    La respuesta saudita hasta ahora se ha calibrado para intentar evitar que los conduzcan a una guerra más amplia, dijo Ahmed Nagi, analista principal para Yemen en el International Crisis Group. Pero si se contienen por completo, corren el riesgo de envalentonar a los hutíes, agregó.

    “Los sauditas fueron acorralados y sienten que habrá un costo más alto si se quedan callados”, dijo.

    Atrapados en medio de esta lucha de poder hay decenas de millones de ciudadanos yemeníes que sufren privaciones generalizadas. Algunos de ellos dicen que incluso un regreso a los combates sería mejor que su desesperación actual.

    “Ya hemos tenido suficiente de estas dificultades y necesitábamos una salida, ya fuera a través del diálogo o de la guerra”, dijo Ayman Abdulhaq, un padre de cuatro hijos de 43 años y taxista en Saná, la capital de Yemen controlada por los hutíes. “La gente siempre busca un avance, sin importar las consecuencias”, agregó.

    Los hutíes alguna vez fueron un grupo desorganizado de rebeldes musulmanes chiitas en el montañoso norte de Yemen, con un lema que pedía la muerte de Estados Unidos e Israel. Con el apoyo de Irán, iniciaron una guerra civil invadiendo Saná en 2014, y derrotaron al gobierno reconocido internacionalmente.

    Arabia Saudita, vecino al norte de Yemen, se alarmó ante la idea de tener en su frontera a una milicia respaldada por Irán. Una coalición militar liderada por Arabia Saudita inició una campaña de bombardeos para respaldar a las fuerzas antihutíes en el interior de Yemen que intentaban restaurar al gobierno.

    Sin embargo, la guerra se prolongó durante años y Arabia Saudita se replegó en medio de la presión internacional por su papel al exacerbar la ya de por sí grave crisis humanitaria en Yemen.

    Para cuando se declaró la tregua, los hutíes habían creado un Estado de facto en el norte de Yemen. El sur está controlado de forma nominal por el gobierno reconocido internacionalmente, el cual depende de Arabia Saudita a nivel financiero y militar.

    Los funcionarios sauditas continúan haciendo valer su última palabra sobre diversos asuntos yemeníes.

    La frustración de los hutíes con la tregua saudita creció con el tiempo

    Al principio, parecía que el cansancio militar y la voluntad política de ambas partes podrían conducir a una paz duradera. A finales de 2023, con la ayuda de la Organización de Naciones Unidas, Arabia Saudita y los hutíes estuvieron a punto de firmar un acuerdo de paz preliminar –denominado por los funcionarios como una “hoja de ruta”– que habría proporcionado un esquema para una resolución política a largo plazo, según funcionarios yemeníes y occidentales involucrados en esos esfuerzos.

    Un componente clave de ese acuerdo era un convenio para permitir el pago de salarios a los empleados del gobierno yemení en territorio hutí cuyos cheques de sueldo habían sido suspendidos durante la guerra. La cantidad en juego era significativa: entre 1 millardo y 2 millardos de dólares anuales, según dos diplomáticos occidentales y un funcionario yemení que fueron informados sobre el plan.

    El dinero provendría principalmente de los ingresos petroleros yemeníes, dijeron esas personas, con fondos adicionales del gobierno saudita para cubrir cualquier déficit, según el funcionario yemení. Los recursos petroleros de Yemen están fuera del territorio hutí, y los hutíes han estado deseosos de acceder a ellos.

    Antes de que el acuerdo pudiera concretarse, el ataque liderado por Hamás contra Israel en octubre de 2023, seguido del devastador bombardeo israelí sobre Gaza, descarriló el proceso de paz de Yemen. Los hutíes anunciaron una campaña militar en solidaridad con los palestinos, y dispararon misiles y drones contra Israel y barcos en el mar Rojo.

    Durante toda la guerra en Gaza, los hutíes evitaron atacar a Arabia Saudita. Pero sus ataques en el mar Rojo desataron la ira de los países que dependían de esa vía fluvial para el transporte marítimo. Cuando el presidente Donald Trump comenzó un segundo mandato en 2025, declaró a los hutíes una organización terrorista extranjera y lideró una campaña de bombardeos en su contra.

    Dicha designación empeoró una situación económica ya dolorosa en las zonas bajo control hutí, y el creciente resentimiento ejerció presión sobre el grupo, dijo Al-Muslimi, el investigador de Chatham House.

    Abu Bakr al-No’man, de 48 años y padre de dos hijos en Saná, ganaba unos 130 dólares mensuales como empleado público, pero dijo que ahora pasa dificultades para encontrar suficiente comida y agua para que su familia pase el día. Como muchos, está desesperado por encontrar una salida.

    “La escalada es la solución”, dijo.

    Después de quedarse mayormente al margen de la guerra entre EE. UU. e Irán, los hutíes se unen a la contienda

    Mohammed al-Bukhaiti, un funcionario político de alto rango hutí, culpó a Arabia Saudita de “no implementar ninguna de las disposiciones de la hoja de ruta, entre las que destaca el pago de salarios para todos los empleados del Estado”.

    Dijo en una entrevista que Arabia Saudita era la culpable de la escalada actual, y acusó al reino de imponer restricciones injustas a la aviación y el transporte marítimo hacia Yemen, lo cual los hutíes y muchos yemeníes en su territorio describen como un bloqueo.

    En febrero, cuando Estados Unidos e Israel entraron en guerra con Irán, los hutíes parecían estar dispuestos a mantenerse al margen. Meses después, luego de que fracasara un alto al fuego entre Estados Unidos e Irán, el cálculo de los hutíes cambió.

    Ese cambio podría haber sido provocado por la presión de Irán para que se involucraran, aunque la intervención también sirve a los objetivos de los hutíes, dijeron varios analistas.

    Este mes, los hutíes comenzaron a insistir en que un avión iraní volara a Saná, donde los vuelos habían estado suspendidos durante un año. Las autoridades hutíes calificaron la llegada del avión como un intento de romper el bloqueo.

    Describiéndose a sí mismos como el gobierno soberano de Yemen, el grupo exigió el levantamiento de todas las restricciones –incluido un régimen de inspección de la ONU— a los aviones y barcos que ingresen a su territorio.

    Un diplomático occidental dijo que hubo conversaciones sobre la reanudación de los vuelos, pero los hutíes habían rechazado varias propuestas.

    Cuando un segundo vuelo iraní intentó aterrizar en Saná, los hutíes acusaron a Arabia Saudita de bombardear el aeropuerto. El gobierno yemení respaldado por los sauditas afirmó haber lanzado ataques aéreos para forzar el desvío del avión y acusó a los hutíes de usar los vuelos para importar armamento iraní, lo cual los hutíes negaron.

    Después, los hutíes declararon un bloqueo marítimo a embarcaciones sauditas en el mar Rojo. Desde entonces, cada bando se ha atribuido ataques contra el otro.

    Que las cosas escalen a partir de este punto podría depender de la postura del gobierno de Trump.

    Un funcionario de alto rango del gobierno de Trump le dijo al Times que Estados Unidos empoderará a sus aliados para que tomen la iniciativa en la seguridad regional y apoya una resolución diplomática en Yemen.

    El 23 de julio, Trump amenazó en las redes sociales con infligir un “gran castigo militar” a la milicia si continuaban atacando buques petroleros sauditas. También expresó decepción con los hutíes, al decir que, “hasta ahora, habían actuado de manera muy profesional e inteligente”.

    Vivian Nereim es la reportera principal para el Times en la cobertura de los países de la península arábiga. Radica en Riad, Arabia Saudita.

  • El ciclo de las rupturas: por qué el algoritmo de TikTok podría mantenerte con el corazón roto

    El ciclo de las rupturas: por qué el algoritmo de TikTok podría mantenerte con el corazón roto

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    Días después de terminar la relación con su novio, Jasmine Barnett notó un cambio repentino en el “feed” de su TikTok: los “sketches” cómicos y los videos de ejercicio que normalmente disfrutaba de repente los reemplazaron un flujo constante de videos sobre rupturas.

    Al principio, Barnett, una contadora de 27 años de Atlanta, dio la bienvenida a este giro hacia el desamor, que incluía análisis profundos sobre los estilos de apego y autopsias de relaciones. Después de varias semanas, quería seguir adelante, pero el algoritmo no se lo permitía.

    Su “feed” se había convertido en una sucesión de montajes de mujeres llorando y lectores de cartas del tarot que ofrecían interpretaciones sobre la psique de su ex. Intentó varias veces bloquear el contenido sobre rupturas, comentó, pero seguía apareciendo.

    “Yo decía: ‘Por favor, ya no quiero ver esto porque me mantiene en ese estado depresivo’”, expresó, recordando su situación de hace dos años. “Ya no quería sentirme triste”.

    Es común que las personas que se encuentran en un estado vulnerable después de una ruptura vean el “feed” de sus redes sociales inundado de ese tipo de contenido.

    Puedes cortar de tajo todo contacto con tu ex, dijo una usuaria de TikTok en una publicación llena de palabrotas, porque, según ella, la persona que extrañas es patética. Otra llora mientras suena un mensaje motivacional de fondo. Otros venden planes garantizados de varios pasos para recuperar a un ex.

    A medida que las empresas de redes sociales enfrentan un escrutinio cada vez mayor por sus características de diseño adictivas y las acusaciones de que sus algoritmos pueden alimentar a los usuarios con contenido dañino, los defensores de la salud mental señalan el manejo que hacen las plataformas del contenido sobre rupturas como un claro ejemplo del fracaso en proteger a los usuarios.

    Dirigir a las personas que han salido de una relación hacia un pozo inagotable de contenido sobre rupturas, que puede aumentar el nivel de enganche y atraparlas en un estado de cavilación y dolor emocional, puede tener graves consecuencias para la salud mental y plantea una serie de cuestiones éticas complicadas, dicen los expertos.

    “Cuando las personas están pasando por una ruptura sentimental, estar tan inmersas en ese tipo de contenido y pensar en la persona que han perdido durante un largo período de tiempo puede dificultar la recuperación”, dijo Jodi Halpern, profesora de bioética en la Universidad de California, Berkeley, quien está escribiendo un libro sobre el duelo.

    El algoritmo sabe que estás sufriendo.

    El algoritmo de TikTok es sorprendentemente bueno para descubrir las preferencias de los usuarios y ofrecerles un flujo de videos personalizado para mantenerlos interesados.

    En BreakupTok, como se conoce al rincón de la plataforma dedicado a las desilusiones amorosas, los videos incluyen relatos personales de rupturas, consejos para perder todo contacto con las exparejas, transformaciones positivas tras el fin de una relación y una mezcla variada de orientación, que incluye consejos de terapeutas certificados y asesores especializados en rupturas.

    El Dr. Michael Rich, fundador del Laboratorio de Bienestar Digital del Hospital Infantil de Boston, señaló que TikTok parece tener una gran capacidad para responder a los estados emocionales, particularmente en momentos de mayor vulnerabilidad debido a la “nueva soledad”. Afirmó que se trata de un ejemplo de cómo una métrica importante para las empresas de redes sociales –el aumento del tiempo de interacción– va en contra de la salud mental del usuario.

    En realidad, TikTok no puede leer las emociones humanas (aunque a veces parezca que sí). La aplicación rastrea los comportamientos de los usuarios –los tiempos de visualización de videos, la velocidad de desplazamiento y si alguien da “me gusta”, comparte o comenta– y recopila los datos para determinar qué videos debe mostrar el algoritmo a continuación.

    Mostrar un flujo constante de contenido relacionado con las rupturas a personas que acaban de separarse de su pareja podría hacer que interactúen con la aplicación con demasiada frecuencia o durante mucho tiempo, lo que interrumpe el proceso natural de sanación, dijo Rich. Esto puede prolongar el dolor, dificultar la capacidad para procesar el duelo e impedir que sigan adelante rápidamente.

    “Es como arrancar la costra una y otra vez”, dijo. “Te está haciendo regresar al pasado y te dice: ‘Revivamos esto de alguna manera’, con el pretexto de ayudarte”.

    Un desplazamiento sin fin.

    Las investigaciones han demostrado que el uso de las redes sociales después de una ruptura puede ser perjudicial. La exposición accidental a una expareja o la búsqueda de información sobre esa persona, puede provocar angustia y más sentimientos negativos, al mismo tiempo que frena la recuperación emocional e inhibe el crecimiento personal. Otros estudios han descubierto que, incluso cuando los usuarios tomaban medidas para eliminar a sus exparejas de sus vidas en línea, las redes sociales a menudo las volvían a mostrar –a veces varias veces al día–.

    En el caso de las rupturas, los expertos suelen señalar la naturaleza interminable de algunos “feeds” de redes sociales, las funciones como las notificaciones y los “me gusta” que podrían fomentar el uso excesivo y ahora, el auge de los chatbots que se acercan a los usuarios afligidos como algo particularmente problemático y peligroso.

    “Más allá de las rupturas, estas tácticas manipuladoras para que las personas hagan un uso excesivo de las redes sociales y los chatbots se han asociado con un deterioro en la salud mental y en el caso de los jóvenes, con actos suicidas reales y consecuencias graves para la salud mental”, dijo Halpern.

    TikTok se negó a hacer comentarios. La empresa ha reconocido en el pasado que algunos videos pueden “reforzar inadvertidamente una experiencia personal negativa para algunos espectadores, como cuando alguien que acaba de terminar una relación se encuentra con un video sobre rupturas”.

    Para abordar esto, la empresa dijo en 2021 que había diseñado la página “Para ti” para “interrumpir patrones repetitivos” y que había experimentado con distintas maneras para evitar recomendar contenido similar “que puede estar bien como un solo video, pero que resulta problemático si se ve en grupos”. La aplicación también ofrece funciones de bienestar, como herramientas para limitar el tiempo frente a la pantalla y oportunidades para ayudar a las personas a relajarse y desconectarse.

    Meta, propietaria de Instagram y Facebook, dijo en un comunicado que ofrecía formas para que las personas seleccionaran el contenido recomendado, incluyendo herramientas que limitan ciertos tipos de publicaciones o videos o bloquean aquellos que usan palabras específicas –como “ruptura” o “relación”– en hashtags o leyendas. En diciembre, la empresa anunció una nueva herramienta que, según dijo, brinda a los usuarios de Instagram más control sobre los algoritmos, permitiéndoles ver y editar los temas que la empresa considera son de su mayor interés.

    YouTube se negó a hacer comentarios, pero el año pasado actualizó sus funciones diseñadas para proteger a los usuarios adolescentes, incluyendo iniciativas para interrumpir los hábitos de visualización repetitivos y destacar recordatorios para tomar descansos.

    Sin embargo, los expertos y algunos usuarios sostienen que muchas de estas funciones no han logrado realmente mantener fuera de los “feeds” de las personas el gran flujo de contenido sobre rupturas y no son suficientes para proteger la salud mental.

    ¿Los videos ayudan o perjudican?

    No todo el mundo tiene una mala experiencia con el contenido sobre rupturas en las redes sociales. Algunos usuarios dijeron en entrevistas que lo disfrutaban porque les ayudaba a normalizar su experiencia u ofrecía consejos útiles, como cómo regular su sistema nervioso o meditar.

    “Me sentí identificada”, dijo Ana Ruiz, de 35 años, de Orlando, Florida, quien terminó una relación esta primavera. Dijo que gran parte del contenido que consumió en Instagram la ayudó a comprender las fallas en su relación y a sobrellevar la pérdida.

    Otros se mostraron más críticos.

    Jason Salem, de casi 30 años, dijo que el contenido sobre rupturas que veía, principalmente en Instagram y YouTube, era “totalmente adictivo”.

    Dijo que pasaba horas al día en las redes sociales, viendo videos sobre la teoría del apego o contenido de creadores –a quienes llamó “estafadores”– que prometían formas de arreglar su relación.

    “Quería tener esperanza”, dijo.

    Comentó que ese contenido retrasó su recuperación y lo distrajo de enfocarse en lo que le importaba, como el trabajo, los amigos y sus pasatiempos.

    “De alguna manera prolongó el dolor debido a la forma en que está diseñado”, dijo. “Eso es lo que quieren que pase, para que sigas viendo sus videos”.

    En general, agregó, ese contenido dañó su visión de las citas.

    “En retrospectiva, me di cuenta de que vi muchas publicaciones que eran ignorantes o sesgadas, pero que se presentaban como hechos”, dijo. “A menudo presentaban puntos de vista pesimistas y de mente estrecha sobre las citas y en los momentos más tristes, me identificaba con ellos”.

    Superar las falsas expectativas.

    Cuando alguien está pasando por un duelo profundo, la amígdala –la parte del cerebro que inicia la respuesta de lucha o huida– toma el control y puede ser difícil acceder a otras partes del cerebro que aportan más perspectiva, dijo Jeff Guenther, un terapeuta certificado que publica en TikTok sobre rupturas y relaciones para casi 3 millones de seguidores.

    “En esos momentos, vas a buscar videos –o consuelo– que te hagan seguir sintiendo que algo está muy, muy mal”, dijo. Agregó que seguir sintiendo esas emociones es una forma en que las personas se mantienen conectadas con su ex.

    Guenther señaló que en TikTok hay mucho contenido útil sobre rupturas, incluyendo el de asesores profesionales especializados en rupturas o de usuarios que comparten sus experiencias personales. Sin embargo, también hay mucho contenido “increíblemente atractivo” que él considera poco útil, ya que le echa toda la culpa a la expareja.

    “Así que nunca tienes realmente la oportunidad de crecer, de evolucionar y de analizar tu propio papel”, dijo.

    Gran parte del contenido está dirigido a usuarios que se encuentran en la etapa de negociación del duelo, cuando aún pueden albergar la esperanza de que su relación se repare o de que su ex regrese, explicó. Es una etapa difícil de manejar, incluso para un terapeuta y en la que la persona es particularmente vulnerable a contenidos que la explotan.

    Guenther intenta guiar sutilmente a las personas “fuera de la etapa de negociación”, dijo, pero no es así como ve que funciona el algoritmo, ya que los influentes se inclinan por ofrecer “falsas expectativas”.

    “Siento que en cuanto menos calificado estás, mejor tiende a ser tu contenido sobre rupturas”, dijo. “Mejor en el sentido de que, ya sabes, obtendrás más interacción”.

    Mientras las empresas de redes sociales enfrentan escrutinio por sus características de diseño adictivas, los expertos en salud mental citan el flujo constante de contenido sobre rupturas como un ejemplo del fracaso en la protección de los usuarios. (Timo Lenzen/The New York Times)

  • Tiroteo en Seattle: 3 personas mueren en un festival gastronómico

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    Tres personas fallecieron durante un tiroteo cerca del Space Needle de la ciudad el domingo, dijo la policía. Un sospechoso estaba bajo custodia y la policía buscaba a otro.

    Un tiroteo en un festival gastronómico en Seattle el domingo causó la muerte de tres personas e hirió a otras cuatro, dijeron las autoridades.

    La policía buscaba a un sospechoso y tenía a otro bajo custodia, dijo el subjefe Tyrone Davis en una conferencia de prensa por la noche.

    Esto es lo que hay que saber.

    ¿Dónde ocurrió el tiroteo?

    Los equipos de bomberos comenzaron a responder a reportes de un tiroteo alrededor de las 6 p. m., hora local, en el Seattle Center, un parque y área de entretenimiento cerca del centro de la ciudad que alberga el Space Needle. En ese momento, se celebraba en la zona un festival gastronómico, Bite of Seattle.

    ¿Qué pasó?

    La policía cree que dos personas empezaron a dispararse durante el festival. El evento, que se llevó a cabo de viernes a domingo y se ha celebrado desde 1982, albergó a más de 300 vendedores de comida y otros productos.

    ¿Quiénes fueron las víctimas?

    Tres personas murieron en el tiroteo, incluidas dos que fallecieron en el lugar de los hechos.

    Los equipos de bomberos atendieron a cinco pacientes cuyas heridas iban de leves a graves. Cuatro personas con heridas de bala fueron trasladadas al Harborview Medical Center, incluido un niño de 2 años que se encontraba en condición estable, dijo la policía. Las otras víctimas tenían entre 23 y 56 años.

    Tres de los pacientes estaban en condición satisfactoria, dijo el domingo una vocera del Harborview Medical Center, mientras que una paciente adulta estaba en cirugía y en condición crítica.

    La policía dijo el domingo por la noche que la paciente en condición crítica había muerto a causa de sus heridas.

    ¿Quiénes son los sospechosos?

    Una persona estaba bajo custodia y la policía buscaba a una segunda persona en relación con el tiroteo. Las autoridades no revelaron el nombre de la persona bajo custodia ni especificaron su edad, pero dijeron que el sospechoso era una “persona joven”.

    La policía no habló de posibles motivos, pero dijo que no había descartado la posibilidad de más sospechosos. No había una amenaza activa para la comunidad, dijeron.

    No estaba claro si alguna de las víctimas tenía relación con los sospechosos.

    Ali Watkins cubre noticias internacionales y está radicada en Belfast.

  • Sin petróleo, Cuba se las arregla para sobrevivir

    Sin petróleo, Cuba se las arregla para sobrevivir

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    Durante meses, el presidente Donald Trump ha estado prediciendo que Cuba está a punto de colapsar.

    “Simplemente va a caer,” les dijo a los periodistas el 4 de enero, un día después de tomar el control del petróleo de Venezuela, que había sido el salvavidas de Cuba.

    Después impuso un bloqueo petrolero que ha empujado a la isla a su peor crisis energética de la historia, con apagones masivos que ahora duran casi todo el día. Y sin embargo, más de seis meses después, el gobierno y el pueblo cubanos siguen en pie.

    Este mes, visitamos el país para entender cómo está resistiendo. Después de una semana en el terreno, encontramos que, aunque los cubanos claramente están sufriendo, también están haciendo lo que quizás mejor saben hacer: adaptarse.

    Están cambiando sus autos estadounidenses de la década de 1950, que consumen mucha gasolina, por motocicletas y mototaxis eléctricos de China; importando baterías de litio robustas para mantener encendidos televisores y ventiladores durante los apagones; improvisando generadores para que funcionen con gas natural, más accesible; e instalando paneles solares en techos e incluso en vehículos.

    En conjunto, estas soluciones improvisadas equivalen a una nueva red energética cubana, esta vez más en manos del propio pueblo, que sostiene a la sociedad con la electricidad apagada y las filas de combustible secas.

    Estas soluciones le han permitido al gobierno cubano racionar la energía, encendiendo la luz solo unas horas al día, para estirar el escaso combustible que le queda en un esfuerzo por resistir la intensa campaña de presión de Washington.

    El resultado es que Cuba ha aguantado mucho más tiempo sin envíos de combustible de lo que el gobierno de Trump parecía haber previsto.

    A lo largo de casi siete décadas de presión estadounidense, Cuba ha desafiado los pronósticos e improvisado para sobrevivir. Ahora parece que Trump, como muchos presidentes estadounidenses antes que él, también está descubriendo que derrocar al gobierno fundado por Fidel Castro no es tan sencillo.

    El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, les dijo la semana pasada a los periodistas que el gobierno de Trump todavía quiere ver caer al gobierno cubano. “Estamos preparados para ser muy realistas sobre cómo se logra eso, y pacientes,” dijo. “Son cosas complejas que toman tiempo, y obviamente estamos preparados para hacer lo que podamos”.

    El gobierno cubano busca un acuerdo. “Cuba no es enemiga de Estados Unidos”, dijo Carlos Fernández de Cossio, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, en una entrevista. “Lo que quisiéramos es una relación constructiva y respetuosa”.

    Mientras tanto, el pueblo cubano, como lo ha hecho durante décadas, se las arregla. “Los cubanos crecen entre la crisis”, dijo Humberto Palmero, un agricultor de 55 años, de pie en la colina donde creció, junto a la costa cubana, con vista hacia Florida. Sus hermanos ya se habían ido a Miami, y sus dos hijos están por marcharse a España, pero dijo que está decidido a quedarse.

    Al enterarse del bloqueo petrolero, Palmero aprendió en YouTube cómo destilar plástico de desecho para obtener gasolina y diésel caseros. Desde entonces ha construido una pequeña refinería improvisada en su patio trasero para alimentar su motocicleta y encender su estufa.

    “Buscamos soluciones”, dijo. “Las medidas económicas nos están agonizando, pero salimos dentro de todos los esfuerzos, salimos adelante para subsistir hasta ver qué pasa”.

    Miseria y tenacidad

    En La Habana y más allá, los efectos de la crisis eran evidentes.

    Conocimos a familias que caminaban dos horas para conseguir agua porque las bombas del gobierno se habían quedado sin diésel. Mujeres, sin gas para cocinar, quemaban leña en la calle. Los refrigeradores sin electricidad se convirtieron en alacenas. La suspensión del servicio de autobuses públicos dejó las carreteras bordeadas de personas que esperaban conseguir un aventón. Y decenas de personas nos dijeron que simplemente estaban exhaustas tras tantas noches sin dormir, en el calor sofocante, sin ventiladores ni aire acondicionado.

    Pero también vimos un país que seguía funcionando.

    Los vehículos seguían circulando, aunque la gasolina en el mercado negro costaba cerca de 8 dólares por litro, porque muchos funcionaban con electricidad. Los restaurantes estaban abiertos para los pocos que podían pagarlos, alimentados por generadores ruidosos en la parte de atrás. Los hospitales, edificios gubernamentales y el aeropuerto tenían electricidad porque estaban en partes protegidas de la red. Clínicas médicas, asilos y sucursales bancarias funcionaban con paneles solares donados por China.

    El servicio de celular a veces funcionaba. No era difícil encontrar televisores transmitiendo el Mundial. E incluso puestos al borde de la carretera servían cerveza fría de refrigeradores alimentados por el sol.

    Pero la red energética improvisada también dejó al descubierto la desigualdad de Cuba.

    Las baterías, los paneles solares y los vehículos eléctricos pertenecen abrumadoramente a los cubanos más adinerados, que suelen ser quienes tienen familiares en el extranjero. Sus vecinos más pobres a menudo viven sin electricidad y sobreviven con salarios miserables en medio de una inflación creciente.

    “La situación aquí está bien, porque el dueño tiene la posibilidad de comprar los paneles”, dijo Yeny Oliva, de 26 años, quien trabaja en un bar al borde de la carretera. “Pero nosotros, en mi casa, se vive pésimamente”. Contó que con un salario de apenas 1 dólar al día, le cuesta trabajo conseguir leche para su hija de 3 años, y que sin electricidad la comida se descompone en poco tiempo.

    Sin embargo, también agradecía la energía solar. Sin electricidad, el restaurante había cerrado. Después, los dueños instalaron paneles y ella volvió a trabajar.

    Aunque no todos pueden pagar fuentes de energía alternativas, su energía se ha ido filtrando hacia abajo. Mototaxis eléctricos llevan a la gente al trabajo. Los paneles solares han mantenido abiertas las tiendas. Y la gente carga sus teléfonos y linternas con la batería del vecino o el generador del trabajo.

    En un vecindario, vimos a una de las pocas familias con generador instalar un televisor en la calle para que los niños pudieran ver dibujos animados.

    “No hemos llegado al punto de sufrir una crisis humanitaria precisamente gracias a la fortaleza de nuestra sociedad”, dijo Fernández de Cossio en el centro Fidel Castro de La Habana, donde las luces estaban encendidas pero el aire acondicionado no funcionaba. “La expectativa más profunda en los círculos políticos de Estados Unidos era que Cuba no podría sobrevivir más allá de abril. Y aquí estamos”.

    Rascando el fondo del barril

    Sin combustible externo, Cuba ha estado alimentando su red eléctrica únicamente con petróleo y gas nacionales y una creciente red de parques solares patrocinados por China. Juntos, alcanzan para cubrir aproximadamente la mitad de la demanda cubana, según Jorge Piñón, quien estudia la energía cubana en la Universidad de Texas.

    Para preservar ese suministro, el gobierno corta la electricidad de manera estratégica en ciertos horarios y lugares. También opera las plantas a menor capacidad para evitar que fallen; extrae más gas natural; e incluso intenta refinar residuos de petróleo pastosos del fondo de tanques de años de antigüedad.

    “Literalmente están rascando el fondo del barril”, dijo Piñón.

    Piñón dijo que él y otros analistas subestimaron el ingenio del gobierno cubano cuando pronosticaron que agotaría sus reservas de combustible para marzo. Pero ahora se muestra escéptico de la afirmación del gobierno en mayo de que la isla se había quedado sin combustible. Durante nuestro viaje, quedó claro que la gasolina y el diésel seguían circulando.

    Al menos parte proviene de Estados Unidos. El gobierno de Trump ha permitido exportaciones limitadas de combustible a negocios privados en Cuba, lo que ha aliviado la presión sobre los precios de la gasolina en el mercado negro. Y la semana pasada llegó el primer lote de ayuda del gobierno estadounidense, por 100 millones de dólares.

    Estas medidas muestran cómo el gobierno de Trump está ejerciendo poder sobre Cuba: ordena a otras naciones que detengan sus envíos de combustible, pero permite los propios, y luego brinda ayuda en respuesta a la crisis resultante.

    Una vocera de la Casa Blanca dijo que el gobierno de Trump consideraba a Cuba una amenaza para la seguridad nacional.

    Cubanos exhaustos nos dijeron que estaban enojados tanto con La Habana como con Washington. Sin embargo, nadie dijo que planeara salir a las calles. Aparte de golpear cacerolas, el pueblo cubano apenas ha organizado protestas.

    “Tú sales a decir tu opinión a la calle y te meten preso o multan”, dijo David Hechavarría Gamboa, de 24 años, de pie junto a su esposa en una calle a oscuras. “En este momento no puedo, porque no puedo poner en riesgo a mi familia”.

    Persiguiendo la luz del día

    Cuando las fuerzas estadounidenses capturaron al líder de Venezuela, Nicolás Maduro, en enero, Nelson Vega supo que Cuba tenía un problema. El petróleo venezolano había alimentado a Cuba durante años.

    Un mes después, Vega, un empresario de 38 años, pidió dinero prestado a familiares en Florida para comprar un mototaxi eléctrico de fabricación china por 4850 dólares. Tardaba 10 horas en cargarse, y casi de inmediato, los apagones dificultaron esa tarea. Así que invirtió otros 600 dólares para instalar paneles solares en el techo del vehículo.

    Ahora puede cargar toda la batería con solo dejarlo estacionado al sol durante un día. “Para mí, este es el futuro”, dijo. “Yo pienso que nosotros vamos a salir adelante del bloqueo americano”.

    Una vez que viajamos fuera de La Habana, los paneles solares proliferaron. La red eléctrica de Cuba se ha ido deteriorando en las zonas rurales durante años, lo que ha hecho que los apagones –y los paneles solares– ya sean algo común.

    En la carretera hacia el oeste, conocimos a Abel Menéndez en un techo cubierto de paneles. Ha estado vendiendo e instalando kits solares desde hace cinco años, dijo, pero ahora tanto la oferta como la demanda se han disparado. Al mismo tiempo, los costos han bajado, a unos 400 dólares por panel, desde los 500 dólares de hace un año. “La gente está llamando constantemente”, dijo.

    También encontramos un nuevo campo de paneles: uno de los 54 parques solares del gobierno, la mayoría inaugurados desde 2025 y todos construidos con ayuda de China.

    Pocos países están adoptando la energía solar más rápido que Cuba. La energía solar puede cubrir ahora aproximadamente el 10 por ciento de las necesidades eléctricas de Cuba, dice el gobierno, frente al 3 por ciento de inicios de 2025. Las autoridades cubanas aspiran a depender por completo de energías renovables para 2050.

    Por ahora, la energía solar aporta un impulso, pero apenas resuelve el problema de Cuba. La isla carece de las baterías masivas necesarias para almacenar la energía solar. Eso significa que puede aportar hasta el 20 por ciento de la energía de Cuba al mediodía, pero prácticamente nada después de que se pone el sol, durante las horas de mayor demanda.

    Con las últimas reservas

    Quizás el producto más codiciado de Cuba en este momento sean las baterías portátiles de litio, que se pueden cargar en unas horas y luego alimentar temporalmente televisores, ventiladores o incluso refrigeradores.

    El modelo más popular cuesta unos 750 dólares en Cuba, y se vende en redes sociales por cubanos que los han importado desde China. Eso es más de lo que la mayoría de los cubanos gana en un año, así que la mayoría de las baterías las financian familiares en el extranjero.

    Otros cubanos están electrificando sus hogares con el gas que llega por tubería para cocinar y calentar agua. Unas 280.000 viviendas en La Habana tienen ese tipo de instalación de gas, y muchas las están conectando a generadores modificados diseñados para funcionar con combustible líquido. Cuba produce el gas a nivel nacional, por lo que es una de las pocas fuentes de energía que no se ve afectada por el bloqueo.

    El gas también es barato, especialmente para las 120.000 viviendas que pagan una tarifa fija sin importar el consumo. Un hombre dijo que había estado haciendo funcionar un generador con gas casi sin parar, y aun así se le seguía cobrando lo mismo: 50 pesos, u ocho centavos de dólar, al mes.

    En una de nuestras últimas noches en La Habana, encontramos un bar todavía lleno de clientes pasada la medianoche, alimentando sus luces navideñas y su música latina con un generador de gas natural. Afuera, conocimos a Kiké Rodríguez, de 37 años, fundador de Manteca, un negocio cubano de parrilla que se ha expandido durante la crisis. Ahora emplea a 18 personas para cocinar y repartir cerdo y plátano a clientes en toda La Habana.

    “Nosotros somos los maestros”, dijo. “Venimos resolviendo de toda la vida”.

    Señaló la azotea, donde dijo que estaba terminando una remodelación para abrir su primer restaurante físico, alimentado por el mismo generador.

    “¿Cómo van a suceder las cosas? Nadie sabe”, añadió. “Cuando se usa la frase ‘el país va a caer’, no sé a qué se refieren exactamente”.

    Diana Karla Hernández y Dariel Pradas colaboraron con reportería. Yasu Tsuji colaboró con edición de video y producción.

    Jack Nicas es el jefe de la oficina del Times en Ciudad de México y dirige la cobertura de México, Centroamérica y el Caribe.

    Diana Karla Hernández y Dariel Pradas colaboraron con reportería. Yasu Tsuji colaboró con edición de video y producción.

  • Opinión: Tres líderes mundiales distintos. Tres decisiones increíblemente malas

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    Donald Trump, Benjamín Netanyahu y Vladimir Putin son hombres drásticamente diferentes, pero tienen una cosa importante en común: cada uno cree que es la persona más inteligente en cualquier lugar al que entran. Sin embargo, por desgracia, como todos han hecho lo más tonto que puedes hacer como líder –rodearte de aduladores–, todos se han metido torpemente en guerras sin salida de las cuales hoy solo pueden zafarse comiéndose un plato de humillación.

    Cuidado. No hay nada más peligroso que un líder imprudente ante un plato de ese tipo: a veces, en su lugar, su instinto es redoblar la apuesta por una estrategia perdedora.

    Empecemos con el primer ministro israelí. El indicio de que Netanyahu ha perdido el norte –y se ha llevado consigo a la cúpula de la famosa agencia de inteligencia israelí, el Mossad– se refleja en dos decisiones que tomó que fueron una completa locura: la primera es la idea de que Israel podría derrocar al régimen de Teherán con un gran golpe desde el aire, y la segunda fue que podría elegir al nuevo líder de Irán.

    Antes de explicar exactamente qué tan loco fue eso, un poco de contexto rápido: desde que vi de cerca cómo la milicia cristiana libanesa, los falangistas, ayudó a engañar al Mossad en 1982 para que pensara que mediante una invasión rápida Israel podría instalar al líder antipalestino de los falangistas, Bashir Gemayel, como presidente en Beirut, he mantenido la siguiente regla cuando se trata del alabado servicio de inteligencia israelí: si quieres que asesinen a alguien en Beirut o Teherán, llama al Mossad. Si quieres entender las tendencias políticas y sociales en Beirut o Teherán, no llames al Mossad. Porque la misma razón por la que es bueno en lo primero también lo lleva a ser malo en lo segundo.

    El Mossad es muy bueno cazando y matando a los enemigos de Israel, en gran parte porque es muy hábil reclutando a ciudadanos descontentos en el Líbano, Irán, Cisjordania y otras partes del mundo árabe; es decir, personas que odian a sus regímenes y están dispuestas a trabajar con Israel para derrocarlos. El problema es que estos mismos agentes, motivados ya sea por el resentimiento o el dinero, tienden a exagerar lo débil que es su régimen y lo fácil que sería derribarlo.

    Quieren que Israel haga el trabajo sucio por ellos. El resultado es que un incauto como Trump, que no sabe nada de historia, asume que como el Mossad es bueno asesinando personas, es igualmente bueno al predecir lo que pasará la mañana siguiente a su muerte.

    Eso explica por qué, después de la reunión en la Casa Blanca en febrero, cuando Netanyahu y el director del Mossad en ese momento, David Barnea, argumentaron en esencia que si Israel y Estados Unidos asesinaban a los principales líderes de Irán, el gobierno caería y buena gente asumiría el control, Trump no los echó de la sala a carcajadas. Al parecer, el presidente asumió que como el Mossad tenía superpoderes de asesinato, también tenía superpoderes analíticos, y por lo tanto Irán caería en sus manos de la misma manera que lo hizo Venezuela cuando Estados Unidos destituyó a su presidente, Nicolás Maduro.

    Como reportaron mis colegas Maggie Haberman y Jonathan Swan en su libro de lectura obligada, Regime Change, el director de la CIA, John Ratcliffe, usó una palabra para describir los escenarios de cambio de régimen en Irán de Netanyahu: “ridículos”. Trump, confiado en que él sabía más, lo ignoró a él y a otros, y ha estado pagando el precio desde entonces.

    El indicio aún mayor de que tanto Netanyahu como su agencia de inteligencia se habían embriagado de poder fue otra increíble historia que el Times destapó: que el Mossad había estado preparando al expresidente iraní Mahmoud Ahmadinejad para asumir el control de Irán después de que el gobierno del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, fuera eliminado. Como reportaron mis colegas: “La decisión de Israel de construir un plan de cambio de régimen en torno a Ahmadinejad es un giro extraordinario en la saga de las relaciones del país con el expresidente, quien era conocido por acelerar el programa nuclear de Irán, pedir regularmente la destrucción de Israel y negar el Holocausto”.

    ¿Hola, Israel? ¿Sabes algo de la historia moderna iraní? ¿Alguna vez has oído hablar de Mohammad Mossadegh? Fue el primer ministro de Irán elegido democráticamente de 1951 a 1953 que fue derrocado por un golpe orquestado por la CIA y el MI6 de Reino Unido después de que Irán nacionalizara la Anglo-Iranian Oil Company. La furia por ese golpe, que instaló al hombre de Occidente en Teherán, aún arde en el corazón de muchos iraníes.

    La locura absoluta de que Israel pensara que podía instalar a Ahmadinejad –y que el cuerpo político iraní no lo rechazaría de la misma manera que un cuerpo humano rechaza el implante de un órgano– es demencial. ¿De verdad pensaron Netanyahu y el Mossad que los iraníes orgullosos y nacionalistas, incluso aquellos que odian a los clérigos que los gobiernan, dirían: “Oh, gracias, Bibi, por instalar a nuestro próximo líder”? La vanidad y extralimitación al pensar que 7,2 millones de judíos israelíes podrían decidir quién gobernaría a más de 90 millones de musulmanes iraníes es asombrosa.

    Trump y Netanyahu están en buena compañía con Putin, quien se creyó su propio cuento al asumir que todos los ucranianos se morían de ganas por volver a ser parte de la Madre Rusia y que el régimen elegido democráticamente en Kiev caería fácilmente.

    “El error más fundamental de Putin fue creer en su propia narrativa de que ucranianos y rusos eran ‘un solo pueblo’ y que la independencia ucraniana era simplemente un constructo occidental artificial”, señaló el año pasado Robbin Laird, analista militar. “Este punto ciego ideológico lo llevó a esperar que las fuerzas rusas serían recibidas como libertadoras”.

    En una analogía perfecta con lo que sucedió en Irán, la inteligencia rusa pareció haber dependido demasiado “de fuentes prorrusas que le decían a Moscú lo que quería oír”, dijo Laird, “en lugar de proporcionar la verdadera situación sobre el terreno acerca del sentimiento y las capacidades de los ucranianos”.

    Netanyahu, a pesar de todas sus victorias tácticas sobre Hamás, Hezbolá y Teherán, no ha convertido nada de esto en una nueva realidad estratégica para Israel. Eso requeriría que él dejara en claro que sus operaciones militares en Gaza, el Líbano e Irán tenían el propósito de hacer que la región fuera segura para una paz israelí-palestina.

    En cambio, lo que el mundo entero ve es a Netanyahu intentando hacer que la región sea segura para una anexión israelí de Gaza y Cisjordania, y que está dispuesto a tirar por la borda todo lo demás –la normalización con Arabia Saudita, el apoyo de muchos jóvenes estadounidenses, el apoyo del Partido Demócrata, el apoyo de Europa Occidental y la independencia del poder judicial de Israel— para conseguirlo.

    Mientras tanto, Trump ha debilitado y aislado a Estados Unidos al elegir de manera perezosa invadir Irán sin aliados, sin legitimación internacional y sin un plan B para eliminar la capacidad de Teherán de construir un arma de destrucción masiva. En cambio, Trump permitió que Irán descubriera dos armas de disrupción masiva increíblemente baratas y efectivas: controlar el estrecho de Ormuz y bombardear a los aliados de Estados Unidos en el golfo Pérsico casi cada vez que Trump bombardea a Irán.

    Y Putin –en lugar de hacer el arduo trabajo de convertir a Rusia en una sociedad libre y abierta a la que los ucranianos en realidad podrían sentirse atraídos– ha convertido lo que era una débil democracia rusa en un estado policial en toda regla, con una economía petrolera vulnerable. Hoy en día, Rusia no aparece por ningún lado en la revolución de la inteligencia artificial. Es como si los autos se acabaran de inventar y Putin dijera que prefiere invertir en más caballos, y en su fantasía del siglo XIX de una Madre Patria rusa unificada.

    Lo que tenemos hoy son tres líderes que ahora intentan salir a bombazos de un callejón sin salida.

    Pero no olvidemos a los líderes retorcidos, cínicos e incompetentes que han estado dirigiendo Irán desde 1979. Ellos también están en su propio callejón sin salida. En lugar de empoderar a su talentosa población, los dictadores clericales de Irán eligieron atrincherarse en el poder durante 47 años acribillando a tiros a opositores, imponerles a la fuerza un islam puritano a su pueblo y desperdiciando miles de millones de dólares tratando de destruir a Israel.

    Esperemos que algún día su gente los derroque por su cuenta, tal vez con la ayuda de un sorprendente poder no soberano. Los líderes de Irán sobreexplotaron de manera impune su medioambiente y represaron imprudentemente demasiados ríos para recompensar a los compinches del régimen y ahora son totalmente vulnerables a un enemigo mucho más poderoso que Trump o Netanyahu: la madre naturaleza. El reporte más estremecedor sobre el futuro de Irán fue publicado hace siete meses por analistas que escribieron en el muy respetado Boletín de Científicos Atómicos, y nunca mencionó las armas nucleares. Solo mencionó la aguda crisis del agua de la nación, que podría haber paralizado más instituciones iraníes que Israel y Estados Unidos juntos.

    “Durante el verano de 2025, Irán experimentó una ola de calor excepcional, con temperaturas diurnas en varias regiones, incluida Teherán, que se acercaron a los 50 grados Celsius y forzaron el cierre temporal de oficinas públicas y bancos”, dijeron los analistas. “Durante este periodo, los principales embalses que abastecen la región de Teherán alcanzaron niveles mínimos récord. … Los funcionarios advirtieron que la ciudad capital incluso podría tener que ser evacuada si los suministros de agua no logran recuperarse”.

    En conclusión, eventualmente todos estos conflictos terminarán en negociaciones, porque ninguno de estos líderes puede sostener sus estúpidas guerras de manera indefinida. La única pregunta es cuándo tendrán que llamar al mesero y decir: “Joven, ¿podría traerme, por favor, un plato de humillación?”.

    Thomas L. Friedman es columnista de Opinión sobre asuntos internacionales. Se unió al periódico en 1981 y ha ganado tres premios Pulitzer. Es autor de siete libros, entre From Beirut to Jerusalem, el cual ganó el Premio Nacional del Libro. @tomfriedman