Los migrantes que estuvieron detenidos en Alligator Alcatraz (“Alcatraz de los caimanes”), un centro de detención que ya fue cerrado en Florida, fueron encerrados en pequeñas jaulas metálicas durante horas, según un informe del organismo de supervisión del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS, por sus siglas en inglés).
La Oficina del Inspector General (OIG) determinó que el uso de jaulas al aire libre -de aproximadamente 1,67 m²- era “algo sin precedentes entre los centros de detención” y peligroso.
Los investigadores concluyeron que el centro tampoco cumplía con una serie de normas de higiene, atención médica, alimentación, salud y seguridad.
La BBC se puso en contacto con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), que depende del DHS, y con el gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis, para recabar sus comentarios.
El DHS informó al organismo de supervisión que las autoridades del estado administraban el centro.
En su respuesta incluida en el informe de la investigación, los funcionarios del DHS precisaron que Florida -y no el gobierno federal- tenía autoridad sobre las operaciones cotidianas del centro.
El centro fue establecido por el estado de Florida mediante un decreto ejecutivo firmado por el gobernador DeSantis, pero fue el gobierno federal el que cubrió los costos operativos.
En enero, la OIG realizó una inspección sorpresa en el lugar, que se había convertido en uno de los centros de detención de inmigrantes más notorios de Estados Unidos.
La OIG es un organismo de fiscalización interno independiente del DHS.
El actual inspector general fue nombrado por el presidente Donald Trump durante su primer periodo (2017-2021).
Las malas condiciones
El año pasado, el centro de detención se construyó en ocho días en los Everglades, un humedal protegido conocido por sus caimanes (en inglés, alligator).
Trump bromeó en una ocasión diciendo que los inmigrantes retenidos allí tendrían que aprender “cómo huir” de esos reptiles, algo que los grupos de derechos civiles denunciaron como inhumano.
En junio de 2026, DeSantis afirmó que el centro cerraría, ya que solo estaba destinado a ser temporal.
Según el informe de la OIG, entre julio de 2025 y enero de 2026, el centro mantuvo a 79 inmigrantes en pequeños recintos metálicos, describiéndolos como “áreas de calma” para que las personas “se tranquilizaran y tuvieran tiempo a solas”.
Se los mantuvo allí durante períodos que oscilaron entre unos minutos y casi dos horas, al menos en una ocasión como medida disciplinaria, señaló la OIG.
“El uso de espacios tan restrictivos es muy poco convencional y no se ajusta a las normas de trato humano”, indicó el informe.
Los detenidos en el centro ya le dijeron con anterioridad a la BBC que se les negaban las medicinas que necesitaban, así como duchas regulares y otras medidas de higiene.
En su informe, los inspectores de la OIG dicen que descubrieron que los migrantes internados tenían que usar duchas infestadas de pequeños insectos y que solo se les permitía hacerlo tres veces por semana.
El centro no les proporcionaba suficiente espacio para vivir, “lo que generaba condiciones de hacinamiento para los detenidos, quienes pasaban la mayor parte de su tiempo en sus celdas”, según el informe.
Los migrantes también le dijeron a la OIG que no tenían acceso a agua potable limpia y que no podían lavar los vasos de plástico que usaban para hidratarse.
El centro de detenciones cerró luego de unos meses funcionando.
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Los principales líderes del sector de la inteligencia artificial (IA) no han dejado de advertir sobre las “amenazas existenciales” de esta tecnología.
Asistí a la primera cumbre mundial sobre seguridad de la IA, celebrada en Bletchley Park, en Inglaterra, en noviembre de 2023, donde el foco se centró en las amenazas más graves imaginables que plantean los modelos de IA más potentes.
Entonces muchos consideraban que esto era ciencia ficción y que las amenazas reales eran comparativamente mucho más mundanas, como la pérdida de empleos o el fraude en los exámenes.
Tres años después, esas mismas voces ya no parecen estar tan seguras.
Dario Amodei, director de la empresa Anthropic, instó el pasado sábado a ralentizar el ritmo de desarrollo de la IA. Los líderes de dos empresas rivales, Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, se mostraron de acuerdo.
Por otro lado, el investigador de IA Jacob Coxon —que dejó Anthropic— declaró el domingo a la BBC que el personal encargado de desarrollar estos sistemas sentía un “miedo genuino” por el futuro de la humanidad.
Todos ellos conforman un coro de voces serias que abogan por una desaceleración. Sin embargo, aunque pueda parecer una solución rápida, no es para nada sencilla.
La carrera por la IA
Es bien sabido que a Estados Unidos le preocupa profundamente perder frente a China la carrera por desarrollar la IA más potente.
El domingo, el presidente Donald Trump expuso claramente su postura: afirmó que Estados Unidos lleva ventaja sobre China en la carrera de la IA y declaró que “quien gane en IA será el vencedor”.
China no se caracteriza precisamente por querer quedar en segundo lugar.
Todas las personas con las que hablo coinciden en que, aunque una empresa decida hacer una pausa, las demás no lo harán, por lo que esa empresa simplemente se quedará atrás.
Esto me recuerda al momento álgido de la campaña por el desarme nuclear: el problema, tanto entonces como ahora, era que nadie quería dar el primer paso.
También surge la cuestión de cómo se podría imponer semejante desaceleración.
¿Quién se encargaría de supervisarla? ¿Dependeríamos de que las empresas de IA fueran transparentes sobre lo que hacen y, lo que es más importante, sobre lo que deciden no hacer?
Eso exigiría un nivel de confianza enorme; algo que, podría decirse, el sector tecnológico nunca se ha ganado.
EE.UU. y China lideran la carrera del desarrollo de la IA.
Cómo frenar el desarrollo
Aunque Amodei propuso en su publicación un plan de tres puntos —que incluía la supervisión independiente de los modelos de IA durante su desarrollo, así como regulaciones tanto sectoriales como globales— algunos observadores cuestionan cómo funcionaría esto en la práctica.
“Nadie ha dado una explicación sustancial de lo que significa ‘desaceleración’”, afirma Ed Zitron, director ejecutivo de EZ Primary Research.
“¿Colocar a un infiltrado de METR —donde se incorporó uno de los que dejaron Anthropic— en cada empresa de IA? ¿Una ‘coordinación’ democrática y global? Para mí, eso no significa nada”, sentencia.
Zitron señaló que detener el entrenamiento de modelos de IA los dejaría vulnerables frente a sus rivales chinos.
“Puede que sus márgenes mejoren, pero sus productos quedarán congelados en el tiempo y serán replicados por laboratorios chinos. Quizás tengan que cambiar sus precios. Sinceramente, no sé cómo funciona todo esto”, declara.
Agrega que “esto podría hacer estallar la burbuja pero, por ahora, tenemos muy poca información sobre lo que implica exactamente una desaceleración”.
En Reino Unido hemos oído hablar de planes para desplegar esta tecnología a mayor escala dentro del NHS (Servicio Nacional de Salud) con el fin de mejorar la atención al paciente, así como del impulso muy necesario que la IA dio a la economía británica durante el verano.
Se nos anima a todos a utilizarla cada vez más en el trabajo, en la educación y en nuestra vida personal.
Esta industria es una pieza clave de la estrategia del país para fomentar el crecimiento económico.
“No hay plan B”, me comentó un antiguo asesor gubernamental.
El impacto económico
Así, ¿podría una desaceleración arruinar las perspectivas futuras en países como Reino Unido?
El sector de la IA está consumiendo enormes cantidades de dinero y recursos naturales y, hasta la fecha, no está generando ni de lejos los mismos ingresos.
Existen numerosos informes que sugieren que algunas de las empresas que han adoptado esta tecnología se sienten decepcionadas con ella.
Los economistas especulan ampliamente con la posibilidad de que no todos los gigantes actuales sobrevivan y de que se avecine una especie de “nivelación”, o lo que es lo mismo, el estallido de una burbuja.
Sin embargo, aquellas empresas que logren perdurar podrían convertirse en las megacorporaciones más poderosas que el mundo haya conocido jamás, lo cual conlleva sus propios problemas.
La decisión de OpenAI de frenar su salida a bolsa podría interpretarse como un momento de revelación en el que asume su responsabilidad respecto a la seguridad pública.
Pero también podría ser la maniobra de una empresa que se ha dado cuenta de que tal vez no obtenga los lucrativos beneficios que necesita si su producto se percibe como algo letal.
OpenAI ha frenado sus planes de salir a bolsa, una decisión que algunos interpretan como un gesto de responsabilidad ante los riesgos de la IA y otros como una señal de dudas sobre la rentabilidad de su negocio.
“Uno de los mayores desafíos que enfrentamos actualmente es que nadie puede predecir con certeza cómo evolucionará esta tecnología”, afirma Alexander Voica, de la empresa británica de IA Synthesia.
“Sabemos que estos sistemas son cada vez más potentes, pero desconocemos dónde y cómo se utilizarán, y aún no hemos encontrado la manera de aprovechar plenamente su potencial. Lo único que me preocupa de que nos apresuremos a regular ahora, cuando todavía hay muchas incógnitas, es que la medida pueda resultar contraproducente”, alega.
La responsabilidad del sector
Tampoco podemos negar que, en la base de toda esta revolución tecnológica, existe un enorme caudal de capital procedente de inversores.
“No me preocupan los riesgos existenciales de la IA; me preocupa la codicia corporativa de las empresas que la están creando”, afirma Sasha Luccioni, fundadora de Sustainable AI Group.
La destacada científica informática y profesora Wendy Hall, que ha asesorado a la ONU sobre IA, sostiene que la crisis actual se debe a que las empresas no están actuando con la responsabilidad debida.
Compara la situación con la de un ganadero cuyo toro se escapa del cercado y causa destrozos: el ganadero acaba culpando al animal.
“Por supuesto, la culpa no es del toro, sino del ganadero”, señala.
Es evidente que las vallas no eran lo suficientemente resistentes; eso es, precisamente, lo que ella afirma que está ocurriendo ahora con los mecanismos de control y seguridad de la IA.
Pero, si dichas medidas de control se vuelven excesivamente restrictivas, ¿podría significar el fin de la IA?
Los expertos dudan sobre cómo establecer restricciones a la IA.
Hay quienes creen que existe un impulso más oculto, de trasfondo político, para imponer restricciones normativas estrictas con el objetivo de “regular la IA hasta hacerla desaparecer”, tal como expresó esta semana en X Parker Thayer, investigador del Capital Research Centre, un centro de estudios de tendencia conservadora.
Su publicación acumuló casi ocho millones de visualizaciones.
Aunque se trata de una postura extrema y no demostrada, pone de manifiesto que no todo el mundo comparte la idea de que la regulación sea la solución definitiva.
Sea cual sea la realidad, la tormenta que sacude actualmente al sector de la IA ya podría haber causado un daño irreparable a la reputación de las empresas que hoy ocupan una posición de liderazgo.
Como plantea la profesora Hall: “¿Invertiría usted en una empresa que afirma que va a provocar la extinción de la humanidad?”.
Con información adicional de Tom McArthur.
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El ministro de Cultura de Israel ha pedido que se retire la ciudadanía a los codirectores israelíes del documental Naza, en el que se acusa al ejército israelí de asesinatos masivos de civiles en Gaza.
El ministro Miki Zohar acusa de “traición contra el Estado” a los cineastas Yuval Abraham y Rachel Szor, ganadores de un Oscar en 2025 por su trabajo anterior, el documental No Other Land.
Naza, cuyo título proviene de un acrónimo militar hebreo que significa “daño colateral”, recoge los testimonios de 24 oficiales de inteligencia y militares israelíes no identificados.
Estos describen los sistemas de selección de objetivos basados en inteligencia artificial que el ejército israelí utilizó para bombardear Gaza durante la guerra que siguió al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
En aquel ataque sobre territorio israelí, unas 1.200 personas perdieron la vida y 251 fueron tomadas como rehenes.
Desde entonces, más de 73.000 palestinos —incluidos más de 20.000 niños— han muerto en la campaña de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), según cifras del Ministerio de Salud de Gaza, administrado por Hamás, que la ONU da por válidas.
La acusación
El ministro de Cultura de Israel, Miki Zohar.
Yuval Abraham y Rachel Szor afirman que su documental, de 80 minutos, “detalla los sistemas que hay detrás de la matanza masiva y calculada de civiles palestinos en Gaza” por parte de Israel durante la guerra, según la sinopsis oficial.
Uno de los entrevistados asegura que se autorizó un ataque para matar a 500 personas con el fin de eliminar a “un solo objetivo humano”, acusación que las FDI calificaron como “completamente falsa”.
En una publicación en X, el ministro de Cultura, Miki Zohar, declaró que había solicitado a las autoridades “investigar cómo se obtuvo el material, quién está detrás de él y si, durante el proceso de obtención o publicación, se llevaron a cabo acciones que equivalgan a ayudar al enemigo en tiempo de guerra”.
En una carta dirigida al Ministerio del Interior de Israel, declaró: “Las afirmaciones presentadas en la película son falsas y distorsionadas; rechazo categóricamente el intento de retratar a los soldados de las FDI y al Estado de Israel como autores de crímenes intencionados”.
Zohar hizo referencia a la Ley de Ciudadanía del país, señalando que esta “permite revocar la ciudadanía debido a una ‘violación de la lealtad al Estado de Israel’”.
Esta medida, sin embargo, rara vez se ha aplicado.
El documental
No ha habido una reacción inmediata de Abraham y Szor tras el señalamiento.
Los cineastas ganaron un Oscar el año pasado por No Other Land, un documental sobre la violencia ejercida por colonos judíos contra palestinos en la Cisjordania ocupada.
Yuval Abraham y Rachel Szor codirigieron No Other Land junto con los palestinos Basel Adra y Hamdan Ballal, antes de realizar Naza.
Naza se estrenó el jueves pasado en el Festival de Cine de Venecia, donde recibió una ovación de pie que duró 25 minutos, pero aún no está disponible para el gran público.
La película ganó el Premio Especial del Jurado en el festival.
En aquel momento, Abraham declaró que la labor de investigación para el filme —producido por el periódico británico The Guardian— había sido “rigurosa” y que las acciones para desacreditarlo constituían “intentos de no afrontar la realidad”.
“Es una guerra que ha matado principalmente a civiles y creo que nuestra película demuestra que esto no es un error. No es un accidente. Es algo muy, muy sistémico. Y creo que esto debería haber sido evidente para todos desde el principio. Pero lo estamos mostrando desde dentro, con testimonios de primera mano”, declaró a la agencia Associated Press en una entrevista.
Las reacciones
Tras afirmar inicialmente que “rechazaban categóricamente las acusaciones”, las Fuerzas de Defensa de Israel emitieron posteriormente un nuevo comunicado a través de su portavoz, el general de brigada Effie Defrin.
“La película Naza aún no se ha estrenado en su totalidad. Sin embargo, a juzgar por lo que se puede ver en el material promocional, presenta una serie de acusaciones graves y falsas sobre las FDI y su personal”, alegaron.
Y agregaron: “Para permitir un debate sustancial, profesional y basado en hechos —en lugar de uno basado en representaciones engañosas—, invito a los cineastas a que permitan a los representantes de las FDI ver la película completa, de modo que podamos abordar cada una de las acusaciones que plantea basándonos en los hechos”.
El documental Naza examina, a partir de testimonios de militares y oficiales de inteligencia israelíes, los sistemas utilizados para seleccionar objetivos durante la guerra en Gaza.
Otros políticos israelíes han criticado el documental, entre ellos el ex primer ministro Naftali Bennett, quien lo calificó como un “horrible libelo de sangre contra nuestros hijos e hijas”, y el exministro de Defensa Avigdor Lieberman, quien describió a los directores como “personas que odian a Israel”.
Por otro lado, más de 700 miembros de la industria cinematográfica firmaron una petición en apoyo a los cineastas, afirmando que estaban siendo objeto de una “campaña de incitación y difamación”.
En declaraciones al canal israelí N12, el actor y guionista israelí Shlomi Elkabetz afirmó que las cuestiones planteadas en el documental “deben examinarse, no silenciarse”.
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Los ministros principales de Gales, Escocia e Irlanda del Norte firmaron este lunes un documento para reclamar su derecho a la independencia de Reino Unido.
Los tres líderes nacionalistas desean que sus naciones abandonen Reino Unido y en el acuerdo firmado exponen que ningún gobierno de Westminster (la sede política del gobierno británico en Londres) tiene derecho a “bloquear la democracia”.
Pero mientras que John Swinney, de Escocia, y Michelle O’Neill, de Irlanda del Norte, pidieron referendos en una rueda de prensa conjunta, Rhun ap Iorwerth, de Gales, se negó a dar un calendario para celebrar uno en su país.
Es la primera vez desde que comenzó la descentralización que Gales, Escocia e Irlanda del Norte tienen ministros principales que desean abandonar Reino Unido.
El memorando de entendimiento dice: “Para quienes nos observan desde estas islas, para quienes nos observan desde todo el mundo, no podría haber una señal más clara de que el tiempo de Westminster está llegando a su fin.
“Ningún gobierno de Westminster tiene derecho a bloquear la democracia ni a socavar el principio de que nuestro pueblo decidirá su propio futuro.
“Reconocemos que nuestros partidos tienen posiciones constitucionales diferentes y que cada nación determinará su propio futuro a su manera y a su debido tiempo”.
Los líderes firmaron un acuerdo que estipula que cada nación determinará su propio futuro “a su manera y a su debido tiempo”.
El líder escocés, Swinney, dijo que se trata de un “momento significativo y crucial para Reino Unido” y que las cosas han cambiado “para siempre”.
“Los ciudadanos de Escocia, Gales e Irlanda tienen derecho a la autodeterminación”, afirmó. “Tienen derecho a decidir su propio futuro”.
Y añadió: “Fundamentalmente, nuestras conversaciones de este lunes giran en torno a reconocer la importancia del momento que estamos viviendo”.
La ministra principal de Irlanda del Norte y vicepresidenta del Sinn Féin irlandés, O’Neill, afirmó que los intereses de la gente de toda la isla de Irlanda “nunca han sido atendidos por quienes están en Westminster”.
“Debemos estar preparados para la reforma constitucional cuando llegue”, sostuvo.
“La elección de tres primeros ministros nacionalistas por primera vez es una clara indicación de que la gente se da cuenta de que Westminster no está trabajando para la gente del Norte, Escocia o Gales”.
Críticas a los proyectos independentistas
Mary Lou McDonald, presidenta del Sinn Féin, le dijo al Servicio Galés de la BBC que la trayectoria de Gales, Escocia e Irlanda hacia la autodeterminación marca “tiempos históricos”.
“Obviamente, tenemos historias nacionales diferentes, pero tenemos algo muy importante en común, y es nuestra absoluta insistencia en que corresponde al pueblo de Irlanda decidir el futuro de Irlanda, al pueblo de Escocia decidir el futuro de Escocia y al pueblo de Gales decidir el futuro de Gales”, expuso.
Las reuniones tienen lugar días después de que el tema de la independencia de Escocia volviera a surgir en la Cámara de los Comunes.
Durante la sesión de preguntas del pasado miércoles al primer ministro, Andy Burnham pareció indicar que podría celebrarse un segundo referéndum en Escocia si existiera un claro apoyo público a la votación.
En un referéndum sobre la independencia de Escocia celebrado en septiembre de 2014, el país votó a favor de seguir formando parte de Reino Unido por un margen del 55% frente al 45%.
Pero la dinámica en Gales es diferente a la de Escocia.
Ap Iorwerth, quien fue nombrado ministro principal de Gales tras las elecciones de mayo, ha descartado impulsar un referéndum sobre la independencia de Gales durante el primer mandato de su partido en el gobierno, afirmando que quería liderar un “diálogo nacional” sobre el tema.
Su gobierno tiene la intención de crear una comisión nacional para “sentar las bases” de los futuros planes para la independencia de Gales.
Mientras tanto, los ministros galeses buscan transferir competencias adicionales a Gales, incluso en materia de policía y justicia juvenil.
Burnham ha dicho que está “abierto” a la idea.
El gobierno británico declaró: “El primer ministro está comprometido con impulsar el cambio en las cuatro naciones de Reino Unido y cree firmemente en la unión”.
Es probable que las conversaciones aborden la forma en la que el gobierno de Reino Unido financia a las naciones con autogobierno.
Los ministros galeses llevan tiempo pidiendo que se reforme la fórmula de financiación, alegando que perjudica a Gales.
Sin embargo, se argumenta que Escocia se beneficia de esta fórmula.
Antes de convertirse en primer ministro, Burnham abogó por el cambio, pero en su reciente visita a Gales restó importancia a la posibilidad de una reforma.
Los líderes de los gobiernos autonómicos se reunirán con el primer ministro el próximo mes.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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En las últimas semanas, las advertencias sobre los peligros potenciales de la IA han impulsado llamados a la acción coordinada para desacelerar el desarrollo de esta tecnología.
Las afirmaciones de investigadores actuales y anteriores de que la IA pondrá en peligro a la humanidad -uno de ellos incluso sugiere que hay más de un 10% de probabilidades de que “mate a todos los humanos”- han hecho saltar las alarmas.
Los principales desarrolladores, OpenAI y Anthropic, han instado a los legisladores a regularlo, aunque algunos sugieren, quizás con cierto cinismo, que esta medida pretende afianzar su dominio sobre sus rivales.
En cualquier caso, las acusaciones de gran repercusión han causado preocupación.
Esto es lo que sabemos.
¿Por qué algunas personas piensan que la IA podría ser una amenaza?
Algunos investigadores de IA afirman que existen señales preocupantes de que sus sistemas están desarrollando sus capacidades y potencia con demasiada rapidez.
Evan Hubinger acaparó los títulares de las noticias al afirmar que existe una probabilidad superior al 10 % de que la IA “pueda acabar con todos los humanos” en la próxima década.
Hubinger trabaja en el campo de la alineación, que busca incorporar ideas y principios éticos humanos a la IA. En otras palabras, pretende que se alinee con los valores humanos.
Aunque dijo que el riesgo de los sistemas actuales es “bajo”, sus comentarios se produjeron cuando otro investigador abandonó Anthropic y advirtió que quienes desarrollan la tecnología están perdiendo el control sobre ella.
Jacob Coxon declaró a la BBC que él y otros miembros del equipo están “genuinamente asustados” por la velocidad de los avances y lo que esto podría significar para la humanidad.
Estas preocupaciones son las más recientes de una larga serie de temores sobre el potencial de la IA para amenazar a la humanidad si llega a igualar o superar las capacidades humanas.
Es algo que se remonta a décadas atrás, cuando Alan Turing escribió en la década de 1950 que, si las máquinas inteligentes llegaran a ser posibles, podrían tomar el control.
“No dejes que la IA decida tu futuro”. Activistas como PauseAI también han instado a empresas como Google a detener sus esfuerzos para construir sistemas de IA altamente capaces.
En los últimos años, las principales empresas de IA han estado compitiendo por desarrollar sistemas cada vez más capaces, tanto para obtener beneficios como en su afán por crear lo que denominan superinteligencia: una tecnología teórica más inteligente que los humanos.
A diferencia de los sistemas y herramientas que muchas personas utilizan a diario para realizar tareas como escribir correos electrónicos o generar videos, los sistemas de IA superinteligentes deberían ser capaces de manejar tareas mucho más complejas.
OpenAI y Anthropic defienden que su objetivo es impulsar esta tecnología de forma que beneficie a los seres humanos y los proteja de sus riesgos existenciales.
Pero algunos críticos creen que las máquinas nunca podrán igualar a los humanos.
Afirman que las empresas de IA exageran las capacidades de la tecnología para aumentar su notoriedad o sus ganancias.
¿Cómo creen los expertos que la IA podría amenazar a la humanidad?
Investigadores, expertos y directivos en inteligencia artificial, preocupados por el potencial de esta tecnología para poner en peligro a la humanidad, han esbozado escenarios inquietantes.
El cofundador y director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, escribió que la IA ha avanzado “mucho más rápido” de lo esperado, incluso en su “capacidad para construir la próxima generación de IA”.
Existe la preocupación de que la IA, una vez alcanzado cierto punto, pueda, en teoría, comenzar a mejorarse a sí misma sin intervención humana.
Estos temores surgieron tras un incidente reciente en el que herramientas de inteligencia artificial piratearon sitios web sin haber recibido ninguna solicitud para ello.
Algunos investigadores preocupados han afirmado que quienes están en el centro de su desarrollo temen cada vez más perder el control de los sistemas conocidos como “agentes de IA”.
Se trata de herramientas dotadas de la capacidad de ejecutar tareas y acciones de forma independiente.
Dario Amodei, cofundador de Anthropic, reconoció que la IA ha avanzado “más rápido” de lo esperado.
Otros escenarios contemplan el uso de sistemas de IA altamente inteligentes para amplificar o dirigir el espionaje, los ciberataques o la guerra biológica, o para perturbar las economías, ya sea por accidente o de forma intencionada.
Sin embargo, tales advertencias son proféticas, hipotéticas y, para algunos, una completa exageración.
Algunos expertos también critican el hecho de que se hable de los riesgos existenciales en lugar de los que ya se están produciendo, como el uso de herramientas de generación de imágenes para crear deepfakes (imágenes artificiales hiperrealistas) de mujeres desnudas sin consentimiento, desinformar a la gente y amplificar las estafas.
Un grupo multipartidista de parlamentarios británicos publicó un informe que describe los riesgos para los derechos humanos que plantea la IA y sugiere que se necesitan nuevas leyes para “abordar la magnitud y la gravedad” de dichas amenazas.
¿Cuáles son las propuestas para una “ralentización de la IA”?
Dario Amodei, de Anthropic, y Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, han pedido regulación y una “ralentización” del desarrollo de esta tecnología.
No es la primera vez que los directivos o voces más amplias del sector claman por este tipo de medidas.
Pero las preguntas siguen acumulándose sobre cómo sería realmente cualquier tipo de “desaceleración”, respaldada también por el jefe de SpaceX, Elon Musk.
Amodei señaló que eso no significaría “detener la formación de los modelos ni el progreso técnico”.
En cambio, quiere que las empresas “se tomen el tiempo necesario” para salvaguardar la IA que están desarrollando y que soliciten a “evaluadores externos” que revisen su trabajo.
En una publicación en X, Altman dijo que es necesario dosificar el desarrollo y precisó: “cuando hablamos de ‘dosificar’ no nos referimos a ‘detener’”.
“El progreso ha sido rápido y seguirá siéndolo”, afirmó. “Pero debería ser más lento de lo que podría ser de otro modo; intervenciones como los estudios de seguridad y la monitorización tienen costos significativos”.
El cofundador de OpenAI también afirmó que las empresas no esperan, ni esperarán, a que los gobiernos actúen.
El jefe de OpenAI, Sam Altman, ha dicho que regular la IA no implica detenerla.
¿Qué dice Trump?
El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha elogiado los beneficios de la IA y defendido a las empresas estadounidenses que lideran su desarrollo.
Su gobierno ha firmado órdenes ejecutivas para reconocer la “importancia estratégica” de esta tecnología para la economía y acelerar su desarrollo.
“Creemos que estamos en una carrera por la inteligencia artificial, y queremos que Estados Unidos gane esa carrera”, dijo David Sacks, jefe de criptografía de la administración estadounidense, en julio de 2025.
Ante las recientes advertencias sobre su impacto potencial en la humanidad, el presidente Trump restó importancia a los riesgos que plantea la IA.
“Hay muchas fuerzas muy negativas que están sacando a relucir este tema, cuando no deberían hacerlo, y están mencionando cosas que no van a suceder”, dijo Trump durante una visita a Irlanda.
No abordó directamente la idea de una desaceleración, pero les dijo a los periodistas: “Estamos liderando a China en IA… y, francamente, quiero que siga siendo así porque quien gane en IA, gana”.
Este lunes, se sumó al debate del fin de semana afirmando que “el único control o ‘barreras de seguridad’ que necesita la IA es un presidente fuerte e inteligente (¡con un alto coeficiente intelectual!), y Estados Unidos lo tiene, ¡y de sobra!”, escribió en Truth Social.
“La administración Trump ha impedido que los ‘seres’ de la IA hagan ‘cosas’ malas, o potencialmente malas, como Dario (¡de Anthropic!), quien ahora finge ser un ‘angelito perfecto’… ¡y seguiremos haciéndolo! ¡Ya tenemos un enorme poder PENAL y REGULATORIO sobre estas empresas! Hay una conspiración ENFERMIZA en marcha contra la IA y los centros de datos, y el único que se alegra de ello es China”.
Y criticó a los “teóricos de la conspiración, traidores a la patria, traidores y filtradores”.
Trump, que publica con frecuencia contenido sobre IA en su plataforma Truth Social, está convencido de que Estados Unidos ganará la “carrera de la IA”.
¿Qué dice China?
China se había mantenido en silencio en respuesta a la oleada de alarmantes advertencias de investigadores de empresas estadounidenses.
Ante la feroz competencia y las limitaciones en su acceso a los componentes y chips estadounidenses que se utilizan para construir infraestructura de IA, el país ha impulsado el desarrollo nacional de esta tecnología.
Al mismo tiempo, ha pedido una mayor gobernanza global de la IA.
El despliegue de sistemas y herramientas de IA de código abierto y con gran capacidad por parte de laboratorios chinos ha sacudido los mercados y desarrolladores occidentales en los últimos años.
Amodei advirtió, al pedir que se ralentice el desarrollo de la IA, que el progreso y la competencia de China en este campo crearían riesgos para la seguridad nacional de Estados Unidos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores chino criticó los comentarios, calificándolos de discursos de amenaza, confrontación y competencia maliciosa que no benefician a nadie.
China ha sido el país con más desarrollo de IA en Asia.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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China ha criticado duramente lo que denominó “narrativas amenazantes” sobre la gobernanza de la inteligencia artificial y ha advertido contra “la confrontación y la competencia maliciosa”.
Esto se produce tras los llamamientos del CEO de Anthropic, Dario Amodei, para que se ralentice el desarrollo de la IA, pero de una manera que impida que China tome la delantera en esta carrera.
Durante la última semana, expertos del sector en los principales laboratorios de inteligencia artificial de EE.UU. han estado advirtiendo en términos extremadamente contundentes sobre la amenaza potencial que supone la IA, y algunos incluso afirman que podría acabar con la humanidad.
Pero el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho que su prioridad es asegurarse de que su país desarrolle la tecnología más rápido que China.
El lunes, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, les dijo a los periodistas que “los discursos de amenaza, confrontación y competencia maliciosa solo sirven para perturbar el proceso de gobernanza global de la IA y no benefician a nadie”.
“Todas las partes deberían trabajar juntas para impulsar la IA de una manera abierta, inclusiva, beneficiosa para todos y orientada hacia el bien común”, añadió.
Sus comentarios ponen de relieve las dificultades para lograr un acuerdo entre las dos principales potencias mundiales en inteligencia artificial.
Un acuerdo entre Estados Unidos y China para regular el desarrollo de la IA es “prácticamente imposible”, afirma Chang Jun Yan, profesor adjunto del programa de estudios militares de la Escuela de Estudios Internacionales S Rajaratnam de Singapur.
“Como parte de los intereses fundamentales de seguridad nacional de cada estado, la cooperación para avanzar con más lentitud y seguridad en relación con la IA es muy, muy improbable”.
Una carrera con final incierto
La inteligencia artificial se sitúa ahora en el centro de la rivalidad entre Estados Unidos y China, ya que las dos mayores economías del mundo buscan obtener ventaja en tecnología avanzada.
A pesar de las prohibiciones estadounidenses a la exportación de chips críticos, la innovación china en IA se ha expandido, impulsada por la tecnología de código abierto y el respaldo de Pekín.
Muchos expertos creen que Estados Unidos sigue a la cabeza, y las empresas chinas están intentando ponerse al día mientras luchan por recaudar los cientos de miles de millones de dólares que los inversores están destinando a la inteligencia artificial estadounidense.
Pero Pekín, incluido el propio líder chino, Xi Jinping, también se ha pronunciado sobre los riesgos que plantea la IA.
China debe “equilibrar el desarrollo y la seguridad”, e introducir y mejorar las leyes y directrices éticas pertinentes, así como reforzar la prevención de riesgos, para “salvaguardar los intereses del pueblo y la seguridad nacional”, escribió el domingo el ministro de Seguridad del Estado, Chen Yixin.
El funcionario advirtió sobre los peligros de las “fuerzas hostiles”, como los servicios de inteligencia extranjeros que utilizan IA, e hizo un llamamiento a la cooperación internacional.
“Hay indicios claros de que Washington y Pekín comparten una comprensión de los riesgos en juego”, escribió recientemente Kenton Thibaut, investigador residente sénior sobre China en el Atlantic Council.
Según argumenta, China tiene “razones técnicas” para colaborar con Estados Unidos, ya que sus desarrolladores podrían observar cómo se implementan sus modelos fuera de China, así como detectar y comprender las vulnerabilidades.
En julio, China creó la Organización Mundial de Cooperación en IA, cuyo objetivo es definir la gobernanza global de la inteligencia artificial.
Además, durante la cumbre de los Brics celebrada el domingo en India, Xi Jinping propuso la creación de una comunidad para la IA de código abierto.
Todo esto surge en un momento en que las peticiones de regulación de la IA se hacen cada vez más fuertes en Estados Unidos, especialmente después de que Jacob Coxon, antiguo investigador de Anthropic, dijera la semana pasada que “hay una alta probabilidad de que todos podamos morir en un futuro inmediato” si continúa el ritmo actual de desarrollo.
Desde entonces, importantes directivos del sector, como Dario Amodei, han pedido una desaceleración y una mayor regulación.
“Necesitamos maneras de garantizar que las técnicas de alineación y seguridad se mantengan a la vanguardia del progreso en las capacidades de los modelos”, escribió el director ejecutivo de Open AI, Sam Altman, en X el lunes.
Esta opinión fue secundada por el jefe de Microsoft, Satya Nadella, quien dijo que el desarrollo de la IA “no puede ser controlado por un puñado de entidades”.
Pero el presidente Trump restó importancia a los riesgos, diciendo que quiere mantener el liderazgo de Estados Unidos sobre China “porque quien gane en inteligencia artificial, gana”.
La industria de la IA en EE.UU. ha invertido millones en su desarrollo.
La competencia es feroz.
Coxon, antiguo empleado de Anthropic, declaró a la BBC que es necesario “algún tipo de desaceleración coordinada con China si queremos evitar una carrera a escala internacional”.
Mientras Trump se prepara para recibir a Xi en la Casa Blanca la próxima semana, ambas partes están tratando de incluir la inteligencia artificial en la agenda, según informa el periódico South China Morning Post.
También es probable que forme parte de las conversaciones entre el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, quienes intentan reunirse antes de la cumbre de la próxima semana, según el diario.
El viceprimer ministro He dirige la agencia que supervisa la planificación económica del país, incluido el desarrollo de la inteligencia artificial.
Si bien la colaboración entre Estados Unidos y China es importante, los expertos afirman que hay mucho en juego para ambos países.
“Si China logra establecer un liderazgo duradero en inteligencia artificial de vanguardia, esto no se verá en Washington como una derrota en la carrera tecnológica”, afirma Chasen Nevett, director gerente de la firma Forani Investments, con sede en Hong Kong.
“Se considerará como la pérdida de parte de la infraestructura estratégica de la próxima era industrial”, subraya.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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Cuando los futbolistas de Argentina mostraron una pancarta sobre las Malvinas/Falklands al vencer a Inglaterra en la semifinal del Mundial en julio, era difícil imaginar la significación que esas islas ganarían menos de dos meses después.
Nada indica que fuese ese incidente lo que puso al archipiélago de nuevo en el escenario geopolítico —aunque el respaldo a la selección argentina por parte de la Casa Blanca, que enmarcó la pancarta dentro de la libertad de expresión, quizás era una señal de lo que vendría.
De hecho, el presidente Donald Trump jugó luego un rol clave en avivar la disputa de Argentina con Reino Unido por la soberanía de las islas, al sugerir que podría revisar la tradicional posición neutral de Estados Unidos en este tema.
“Siempre reviso todas las posturas”, respondió Trump cuando la BBC le preguntó al respecto en una rueda de prensa hace más de dos semanas.
El comentario fue ambiguo, al igual que otro posterior donde Trump insinuó al medio británico GB News que evitaría respaldar a Reino Unido en un eventual conflicto con Argentina por las islas, debido a una falta de apoyo que percibe de Londres en la guerra con Irán.
Pero eso bastó para que el presidente argentino, Javier Milei, afirmara —mencionando a Trump— que “en el mundo corren vientos de cambio favorables” al reclamo de soberanía de su país sobre las islas y anunciara sanciones económicas a las empresas que exploten petróleo en ese territorio británico de ultramar.
“Las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho”, afirmó Milei este mes en un mensaje por cadena nacional que elevó las tensiones con Reino Unido.
Londres ha reiterado que respetará el derecho de los isleños a elegir ser británicos. “Seremos implacables en defender eso”, sostuvo el primer ministro británico, Andy Burnham, la semana pasada ante el Parlamento.
Sin embargo, el tema adquiere una relevancia internacional inusual 44 años después de la guerra que ambos países tuvieron por el control del archipiélago.
Y esto, según expertos, responde a diversos cálculos e intereses.
Un contexto especial
Con índices de aprobación en baja y dificultades económicas, Milei aprovechó la oportunidad que le abrió su aliado Trump para cambiar su estrategia moderada sobre las islas y lanzar un reclamo enérgico que tradicionalmente tiende a unir a los argentinos.
Para Milei es “una forma de demostrar fortaleza (y) afirmarse en el escenario internacional”, le dice a BBC Mundo Henry Ziemer, investigador del programa Américas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) de Washington.
Pero señala que también hay explicaciones geopolíticas y económicas para semejante giro.
Los jugadores argentinos exhibieron una polémica pancarta tras su victoria sobre Inglaterra en el Mundial de fútbol.
El propio Milei señaló en particular su rechazo al proyecto de Sea Lion para extraer petróleo offshore unos 220 kilómetros al norte de las Malvinas/Falklands.
Y, en un mensaje a las grandes petroleras internacionales que quieren desarrollar negocios en Argentina, les advirtió que “tendrán que elegir” entre hacerlo allí o en las islas.
La principal firma que participa del proyecto Sea Lion es Navitas, de capitales israelíes, contra la cual el gobierno argentino anunció una denuncia penal en el país la semana pasada.
Nada indica por ahora que la cuestión vaya a debilitar la fuerte alianza de Milei con el gobierno de Benjamín Netanyahu en Israel.
Por el contrario, el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, pidió la semana pasada en la red social X que su país “reconozca públicamente que las Malvinas son territorio argentino ocupado”.
Eso ocurrió cuando el gobierno británico se aprestaba a anunciar sanciones económicas a los asentamientos israelíes en Cisjordania que considera ilegales.
Y fue quizás otro indicio de cómo las declaraciones de actores internacionales sobre las Malvinas/Falklands pueden mezclarse con diferentes intereses, incluso lejanos.
El presidente argentino, Javier Milei, ha dado un giro radical en su estrategia sobre las Malvinas/Falklands.
Ziemer vincula el renovado debate por las islas más bien al propio valor del archipiélago y su historia accidentada, pero aclara que “no deberíamos minimizar la creciente importancia del Atlántico Sur en un sentido más amplio”.
“La Antártida está recibiendo cada vez más atención” y “podría haber una mayor politización en torno a esta zona que era de dominio exclusivo de la ciencia”, agrega.
Además del interés por tener infraestructura en la Antártida, donde China ha construido estaciones de investigación, menciona los rumores de una explotación de recursos naturales a futuro y un eventual aumento del flujo comercial por el Atlántico Sur si el Canal de Panamá sigue con problemas de nivel de agua.
En tal contexto, el archipiélago cercano podría adquirir más relevancia, al igual que una base naval integrada como la que Milei sostuvo que construirá en Tierra del Fuego.
Ayer y hoy
Cuando en 1982 Argentina envió tropas a recuperar el control de las Malvinas/Falklands y estalló una guerra con Reino Unido, también se cruzaron allí intereses nacionales, estratégicos y geopolíticos.
La dictadura militar que había en el país sudamericano buscaba ganar apoyo popular con la defensa de una causa nacional en medio de una crisis económica interna.
El gobierno británico que entonces lideraba Margaret Thatcher, también con retos económicos y políticos domésticos, proyectó firmeza al enviar una poderosa fuerza naval al archipiélago.
En plena Guerra Fría y tras un intento de mediación en el conflicto, EE.UU. optó por apoyar con inteligencia y logística a su gran aliado europeo de la OTAN antes que a la junta militar que había sido su socia anticomunista en Sudamérica.
Luego de 74 días de conflicto y de la muerte de 649 militares argentinos, 255 militares británicos y tres isleños, Reino Unido retomó el control que tenía del archipiélago desde 1833.
Washington ha evitado tras la guerra adoptar una postura oficial respecto a la soberanía de las islas, aunque reconoció la administración británica de facto que tienen.
Esa posición es lo que Trump sugirió que podría variar ahora, en medio de sus diferencias con Londres sobre la guerra en Irán y presiones suyas para que aumente el gasto militar británico.
Donald Trump ha tenido un papel clave en relanzar el debate sobre las islas Malvinas/Falklands con “más de un interés”, según una experta.
En una visita a Irlanda el fin de semana, Trump dijo dudar de que Reino Unido estaría dispuesto “a viajar tan lejos” como hizo en el pasado para controlar las islas, porque a su juicio tiene varios problemas domésticos.
El mandatario se declaró seguro de que “en ese posible desastre” lo llamarían a él , ubicándose a sí mismo como fiel de una balanza: “Si lo hacen, probablemente podré resolverlo”, sostuvo.
“Sin romper por completo con la posición tradicional de EE.UU., (Trump) aumenta la presión sobre Reino Unido, un aliado al que le ha cuestionado su fidelidad con EE.UU., y fortalece la posición argentina”, observa Carolina Pedroso, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp).
“Es un juego que responde a más de un interés de EE.UU.”, le dice Pedroso a BBC Mundo.
Esto también ocurre mientras Washington busca reafirmar su hegemonía en el hemisferio occidental y tiene a Milei como un defensor regional de sus ideas y estrategia.
Pero el presidente argentino ha negado que considere la vía militar para resolver la disputa por las Malvinas/Falklands.
Y aún es incierto si Trump dará un paso concreto para cambiar la posición formal de EE.UU. sobre la soberanía de las islas, abriendo así un escenario completamente nuevo, o apenas busca usar el asunto como palanca de negociación.
“Tratar de comprender totalmente lo que hay dentro de la mente de Trump”, concluye Pedroso, “es muy difícil”.
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Este artículo contiene detalles, incluidas descripciones de violencia, que pueden ser perturbadores para algunos lectores.
Amy dice que, de no haber sido por la intervención de su familia y amigos, se habría casado con el hombre que la había maltratado física y psicológicamente durante gran parte de su relación.
La mujer teme que, de haberse celebrado la boda, él la hubiera matado.
Christopher Malcolm, un violador en serie que fue encarcelado recientemente por sus crímenes, le infligió lesiones que cambiaron su vida.
Según contó, en una ocasión le dejó la cara “llena de moretones” justo antes de que visitara a su padre, que padecía una enfermedad terminal, por el Día del Padre.
Amy, nombre ficticio, narró a la BBC que permanecer en la relación era a menudo una forma de calmar la violencia y sobrevivir.
Mientras Malcolm estuviera en libertad, no se sentía lo suficientemente segura como para denunciarlo a la policía.
Mientras tanto, sus seres queridos estaban cada vez más preocupados.
En varias ocasiones expresaron sus inquietudes por su bienestar ante el programa de denuncia de violencia doméstica de la policía escocesa, y entregaron pruebas a las autoridades, incluidos mensajes de texto y fotos de sus lesiones.
Esto, en última instancia, ayudó a los agentes a reunir pruebas suficientes para arrestar a Malcolm, quien fue detenido en septiembre de 2024.
Poco después, Amy presentó un informe completo sobre las violaciones, agresiones y abusos a los que había sido sometida.
Ella tenía previsto casarse con Malcolm cuatro semanas después.
Amy iba a casarse con Christopher Malcolm, pero él fue arrestado apenas cuatro semanas antes de la ceremonia.
A través de Tinder
Amy conoció a Malcolm en la aplicación de citas Tinder a fines de agosto de 2023.
Fueron a tomar un café y a dar un paseo, y ella recuerda que fue “encantador y divertido”, pero la relación avanzó mucho más rápido de lo que esperaba.
En la primera semana conoció a sus padres, en cuestión de meses ya vivían juntos y para Navidad se comprometieron.
“Cuando estábamos felices, era como si fuera mi mejor amigo”, relató.
“Hacia el final, podía completar mis frases. Sabía lo que estaba pensando; era agradable, pero a la vez daba miedo”, apuntó.
Malcolm no tardó en ejercer control sobre la vida de Amy. La mujer contó que él insistió en que borrara sus redes sociales para que su relación siguiera siendo “solo entre nosotros”.
Tampoco le permitía contestar las llamadas de su familia en su casa porque a él “no le gustaban sus acentos” y le escondía el teléfono o se lo quitaba.
En varias ocasiones, él se presentó en su trabajo y le exigió que se fuera temprano, amenazándola con armar un escándalo.
Sabía que si no accedía, tendría una “noche horrible” al llegar a casa.
“Me molestó mucho”, admitió Amy.
“Ese era el sector en el que tanto me había esforzado por entrar y me encantaba mi trabajo. Sentía que perdía una parte de mí misma al perder esa faceta del trabajo”, agregó.
“Empecé a sentir que mis empleados ya no me respetaban porque permitía que alguien me dijera cuándo me iba del trabajo. No sabía que estaban al tanto de lo que estaba pasando”, remató.
Malcolm fue encarcelado en julio y condenado poco después a 16 años de cárcel.
Tres días en “modo ataque”
La violencia también se introdujo en la relación; al principio era ocasional, pero Amy aseguró que fue aumentando hasta ocurrir cada dos fines de semana.
Describió un incidente en el que Malcolm estuvo en “modo ataque” durante tres días, destrozó el sofá con una cuchilla y amenazó con suicidarse.
Amy también relató de ocasiones en las que Malcolm se sentaba a horcajadas sobre su pecho y la estrangulaba. Aseguró que él se burlaba durante estos ataques y la amenazaba con más violencia.
En uno de estos ataques la dejó con lesiones permanentes y desfigurada.
En otra ocasión, Malcolm le fracturó la muñeca y le impidió ir al hospital, lo que ahora le impide sostener incluso un libro con una mano.
Amy narró que esto ocurrió durante una discusión en la que él gritó: “Las mujeres siempre intentan controlar mi vida”.
La violó en más de una ocasión, incluso cuando había un niño en la casa.
Obligó a Amy a sentarse en el suelo delante del niño y a disculparse por el susto que le había causado.
En algunas ocasiones, describió, era como si se hubiera activado un interruptor en su personalidad. En otras, él le hacía saber lo que estaba a punto de suceder.
“Los días que se portaba mal, lo primero que hacía era poner heavy metal a las 6 de la mañana”, recordó.
“Le dije lo mucho que me afectaba, pero él sabía que era una forma de tortura: ‘prepárate para lo que va a pasar hoy’”, llegó a decirle.
Tras los ataques, Amy intentó razonar con Malcolm diciéndole que no merecía ser tratada así.
Sin embargo, él desviaba la atención en sus propios problemas, lo que la hacía sentir que “no podía hacer nada bien”.
“Uno empieza a insensibilizarse porque se da cuenta de que no hay nada que pueda hacer”, dijo Amy.
“Te sientes un poco atrapada porque sabes que si se lo cuentas a alguien, te dirán que te vayas, pero no estás en una posición en la que sientas que puedes irte”, explicó.
Ayuda de los seres queridos
Una de las cosas que impidió que Amy se aislara por completo fue la forma en que sus amigos y familiares le hablaban de sus preocupaciones: “Directamente, pero sin imponerse”.
Le dejaron en claro que la querían y deseaban que estuviera a salvo. También que creían que Malcolm no era un buen hombre, pero afirmaron que cualquier decisión que ella tomara debía ser suya.
Su hermana le escribió una carta explicándole por qué no podía asistir a su boda, describiendo “terribles pesadillas” y la preocupación de no volver a verla jamás.
“Por favor, ten en cuenta que si decides en el último minuto no seguir adelante con esto, sube a tu auto y maneja, maneja hasta donde estoy si es necesario”, se lee en la misiva.
“Mi puerta siempre estará abierta para ti”, remató su hermana.
Sin que Amy lo supiera, cuatro personas denunciaron sus preocupaciones a la policía por separado.
Malcolm fue arrestado y puesto en libertad bajo fianza tras la primera denuncia, pero las pruebas siguieron acumulándose y los agentes instaron a Amy a que presentara su propia declaración.
“Fueron muy explícitos conmigo”, recalcó.
“Me dijeron: ‘Si no declaras, te encontraremos en una cuneta al borde de la carretera’”, reveló.
“Recuerdo que eso me impactó muchísimo porque nunca antes alguien me había dicho algo con tanta franqueza. Era muy consciente de que esto era una posibilidad que podría ocurrir en algún momento, si seguía así”, dijo.
Amy, que ahora tiene 30 años, se puso en contacto con la BBC para contar su historia, ya que cree que su familia, sus amigos y los agentes de policía que intervinieron en su caso le salvaron la vida.
En su caso el sistema funcionó, dijo.
La Policía de Escocia aseguró que, en los casos en los que las víctimas de abusos se muestren reacias a denunciar sus casos, los agentes buscarán todo tipo de pruebas que no dependan de ellas.
Esto incluye desde grabaciones de cámaras corporales, análisis de teléfonos celulares, fotos de lesiones, informes médicos e historiales de incidentes previos o testimonios de parejas anteriores.
Dichas pruebas pueden permitir que los casos avancen si existe una probabilidad real de condena.
Un portavoz de la policía afirmó que la información proporcionada por la familia y los amigos de Amy fue “crucial” para esclarecer los delitos cometidos por Malcolm.
Tras un juicio en el que participaron 56 testigos, Malcolm, de 37 años, fue declarado culpable de delitos contra cuatro mujeres en las localidades escocesas de Lothian y Moray, entre ellas Amy, que se remontan a 2008, cuando aún era adolescente.
Recientemente presentó una apelación contra su condena a 16 años.
Amy cree que se debería rechazar la apelación de Malcolm.
Misoginia
Amy cree que la misoginia arraigada de Malcolm demuestra que jamás podrá rehabilitarse y, por ello, piensa que su apelación debería ser rechazada.
Leer titulares sobre los recientes asesinatos de mujeres como Stacy Hunter y Vikki Solomon a manos de sus parejas preocupa a Amy por su seguridad futura, especialmente cuando Malcolm podría ser liberado anticipadamente de forma automática según las recientes propuestas del gobierno británico.
Un plan en Reino Unido para descongestionar las prisiones fue criticado esta semana por los jueces de mayor rango de Escocia, quienes advirtieron que liberar a delincuentes violentos y violadores pondría en riesgo la seguridad pública.
Proteger a las mujeres de la violencia parece ser una prioridad para el primer ministro escocés John Swinney, quien ha prometido penalizar la misoginia y financiar servicios de apoyo específicos durante la legislatura.
Sin embargo, algunos críticos, como Rape Crisis Scotland, afirman que se necesitan “compromisos y plazos claros”.
Por el momento, Amy está decidida a disfrutar de la vida. Ha recibido apoyo de varias organizaciones, ha recibido terapia, se ha comprado un auto nuevo y una casa, y está lista para formar una familia.
Según cuenta, gracias al trabajo ha superado el resentimiento por cómo fue tratada y sigue estando inmensamente agradecida a las personas que la apoyaron.
“Creo que es muy importante que la familia y los amigos sepan que te sentirás más fuerte si salen en tu defensa porque se preocupan”, añadió.
“Mis amigos y familiares estaban absolutamente aterrorizados de que los fuera a odiar, de que no quisiera tener nada que ver con ellos después. Lo único que sentí fue alivio y agradecimiento por su valentía”, agregó.
“No sabía que a tanta gente le importara; estoy muy agradecida”, remató.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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Los hutíes de Yemen tomaron el control de una isla estratégica en el estrecho de Bab el-Mandeb, afianzando así su dominio sobre esta ruta marítima de importancia mundial que conecta Europa con Asia, según varios informes.
Las autoridades dijeron que las fuerzas progubernamentales se retiraron de la isla de Perim el viernes.
Tras una semana de rápidos avances, los hutíes, respaldados por Irán, controlan ahora toda la costa yemení del mar Rojo.
Un testigo presencial afirmó que hombres armados se estaban “desplegando a lo largo de la costa de Bab el-Mandeb y circulaban en vehículos militares”.
El estrecho de Bab el-Mandeb tiene unos 36 km de ancho y conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.
Según fuentes militares, la toma de la isla de Perim se produjo un día después de que los hutíes se apoderaran de la ciudad portuaria de Mokha.
Los residentes de Mokha afirman que los combatientes hutíes entraron en la ciudad tras los intensos enfrentamientos con las fuerzas progubernamentales la noche del miércoles, lo que provocó que muchas familias huyeran de sus hogares.
Un hombre declaró al programa Middle East Lifeline de BBC News Arabic que el suceso llegó sin previo aviso. “El pánico se extendió por toda la zona”, dijo, “obligando a la gente a huir en medio de escenas desgarradoras de heridos tendidos en las calles sin que nadie los ayudara”.
Combatientes hutíes se transportan en un vehículo por el puerto de Mokha, Sanaa, durante una campaña de reclutamiento el 10 de septiembre.
Según los informes, cientos de personas han muerto desde que el grupo lanzó su última ofensiva contra las fuerzas progubernamentales respaldadas por Arabia Saudita hace más de una semana, y las Naciones Unidas han advertido que al menos 46.000 personas han sido desplazadas.
El ministro de Economía de Yibuti, Ilyas Moussa Dawaleh, declaró que 1.400 personas habían cruzado el estrecho hacia su país en tan solo 24 horas debido a los combates.
Esta escalada también ha contribuido a un aumento drástico de los precios del petróleo.
Amenazas para el transporte marítimo saudí
El portavoz militar hutí, Yahya Sarea, advirtió a los buques saudíes que no transitaran por el Mar Rojo durante un discurso televisado el 11 de septiembre.
Los hutíes afirmaron no representar ninguna amenaza para el transporte marítimo internacional, reiterando que solo atacarían a los buques procedentes de Arabia Saudita, que ha dependido de esta ruta para sus exportaciones de petróleo desde que la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán cerró de facto el estrecho de Ormuz.
Sin embargo, es probable que las compañías navieras se muestren escépticas, después de que el grupo afirmara anteriormente que solo atacaría buques vinculados a Israel durante la guerra de Gaza, cuando en realidad atacó a muchos sin vínculos aparentes.
Mientras tanto, en una publicación en Telegram, el portavoz militar hutí, Yahya Sarea, dijo que el grupo anunciará “una operación militar a gran escala y de alto impacto”.
¿Por qué es tan importante Bab el-Mandab?
El estrecho de Bab el-Mandeb se encuentra entre Yemen, en la costa arábiga del mar Rojo, y Yibuti y Eritrea, en la costa africana. El tráfico marítimo procedente del océano Índico y del golfo de Adén debe atravesarlo para acceder al canal de Suez.
Con 115 km de longitud y 36 km de ancho, el estrecho se convirtió en un enlace indispensable para el comercio mundial cuando se inauguró el Canal de Suez en 1869, creando la ruta marítima más corta entre Europa y Asia.
El corredor del Mar Rojo es actualmente uno de los más transitados del mundo, y aproximadamente una cuarta parte del tráfico marítimo mundial pasa por él.
El estrecho de Ormuz, prácticamente cerrado a causa de la guerra, representa el 20% del transporte mundial de petróleo. Un cierre del estrecho de Bab el-Mandeb interrumpiría otro 12% del suministro mundial de petróleo.
Combatientes hutíes gritan consignas durante una manifestación de reclutamiento en Saná el 10 de septiembre de 2026.
Antes de que la guerra con Irán interrumpiera el transporte marítimo internacional, aproximadamente cinco millones de barriles de petróleo procedentes de países de Oriente Medio y Asia, con destino a Occidente, transitaban diariamente por esta ruta, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos.
Además, el 8% de los envíos mundiales de gas natural licuado (GNL) transitan por el estrecho, lo que lo convierte en una arteria vital para el suministro energético mundial.
Desde el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, el mar Rojo ha adquirido aún mayor importancia en el comercio mundial.
Arabia Saudita ha comenzado a utilizar Bab el-Mandeb como punto de tránsito para el flujo de petróleo saudí procedente del puerto de Yanbu. Riad envía millones de barriles de crudo al día desde sus yacimientos orientales a través de un oleoducto.
Además del petróleo crudo y el gas, el estrecho de Bab el-Mandab forma parte del principal enlace comercial entre Oriente y Occidente, con decenas de buques de carga que transitan por sus aguas cada día.
Un cierre tendría un efecto similar al de los sucesos de 2021, cuando el buque de carga Ever Given, con bandera panameña, encalló y bloqueó el Canal de Suez.
Esto provocó graves cuellos de botella en las cadenas de suministro globales, lo que se tradujo en mayores costes y retrasos en las entregas de petróleo y una amplia gama de productos.
El Ever Given bloqueó el Canal de Suez en 2021.
El papel de los hutíes
Yemen ha sido devastado por una guerra civil que comenzó en 2014, cuando los hutíes derrocaron al gobierno de Saná. El conflicto se intensificó en 2015, después de que la coalición de estados árabes liderada por Arabia Saudita interviniera en un intento por restaurar el poder del gobierno.
Según la ONU, los combates han dejado más de 150.000 muertos y han desencadenado una de las peores crisis humanitarias del mundo, con más de 22 millones de personas necesitadas de algún tipo de ayuda.
En 2022 se acordó un alto el fuego mediado por la ONU, pero comenzó a desmoronarse en julio, cuando los hutíes, respaldados por Irán, anunciaron un “embargo marítimo” contra Arabia Saudita y comenzaron los ataques con misiles y drones contra aeropuertos, instalaciones petroleras y buques cisterna saudíes en el Mar Rojo.
Según el comunicado, el embargo era una represalia por el bloqueo saudí de puertos y aeropuertos en zonas controladas por los hutíes.
Durante la guerra de Gaza, los hutíes atacaron más de 100 buques mercantes en el estrecho de Bab el-Mandab con misiles y drones, hundiendo dos embarcaciones y matando a cuatro marineros.
En noviembre de 2023, el grupo utilizó un helicóptero para secuestrar un buque de carga de propiedad británica y operado por una flota japonesa en el Mar Rojo.
Los hutíes secuestraron por la fuerza el buque de carga Galaxy Leader en 2023.
Aunque los hutíes afirmaron que sus ataques se dirigían únicamente contra barcos con vínculos con Israel, los ataques fueron ampliamente descritos como indiscriminados, lo que llevó a varias de las mayores compañías navieras y petroleras del mundo a suspender el tránsito por la zona.
Esos ataques finalmente cesaron en medio de afirmaciones contrapuestas. Estados Unidos aseguró que los hutíes habían capitulado, mientras que los rebeldes afirmaron que fue Washington quien cedió. Sin embargo, los analistas temen que puedan reanudarse.
Si los hutíes logran controlar el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb, Irán obtendría una ventaja en su guerra contra Estados Unidos e Israel, y pondría en mayor riesgo el suministro mundial de petróleo.
El transporte marítimo mundial está bajo presión.
Bab el-Mandab significa “la puerta de las lágrimas” o “la puerta del dolor” en árabe. El nombre refleja los peligros que acechan, desde fuertes corrientes y vientos impredecibles hasta la piratería y los conflictos.
Entre 2008 y 2012, el estrecho de Bab el-Mandab y sus aguas circundantes fueron escenario de numerosos ataques piratas, perpetrados principalmente por grupos somalíes que secuestraban a las tripulaciones de los barcos para exigir rescates.
Estos incidentes impulsaron a la comunidad internacional y a las compañías navieras a reforzar la seguridad en la región.
Un bloqueo del paso hoy agravaría aún más la crisis del mercado energético, ya de por sí tensa por la situación en el estrecho de Ormuz.
La interrupción del transporte marítimo en el Golfo ha provocado que los precios del crudo Brent pasen de alrededor de US$70 por barril antes de la crisis a más de US$100.
El comercio mundial, que abarca una amplia gama de bienes —desde productos de consumo hasta productos agrícolas—, también está sufriendo las consecuencias.
Una nueva interrupción en otra ruta marítima podría elevar aún más los precios y agravar las repercusiones económicas del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
Descarga la nueva app del BBC World Service. Elige BBC News Mundo y recibe alertas de noticias, documentales y análisis, todo en un solo lugar. Importante: la nueva aplicación no está disponible en Reino Unido ni Estados Unidos.
El director de la empresa de inteligencia artificial Anthropic, Dario Amodei, ha pedido que se ralentice el ritmo de desarrollo de los modelos de inteligencia artificial y que se realice un seguimiento exhaustivo.
En un ensayo recientemente publicado, Amodei afirmó que el desarrollo de la IA no estaba en duda, pero que los riesgos asociados a ella son “graves” y es necesario dar tiempo a las empresas y a los gobiernos para abordarlos.
Los directivos de dos empresas rivales de inteligencia artificial, Sam Altman de OpenAI y Elon Musk, se han declarado de acuerdo con Amodei.
Últimamente ha habido creciente preocupación por los riesgos potenciales de esta tecnología. Un investigador de IA que dejó Anthropic esta semana declaró a la BBC: “si no reducimos el ritmo actual de progreso, existe una alta probabilidad de que todos muramos en un futuro inmediato”.
Jacob Coxon le dijo a Laura Kuenssberg que las personas que trabajan en empresas de IA estaban “genuinamente asustadas… genuinamente preocupadas por el destino de la humanidad en los próximos dos años”.
“No es ninguna exageración decir que las personas involucradas tanto en la fundación de estas empresas como en el desarrollo de la tecnología creen que existe la posibilidad de la extinción humana”, dijo Coxon.
“Muchos de los que están inmersos en el desarrollo de la programación creen que hay una probabilidad superior al diez por ciento, o incluso mayor. Algunos dan cifras menores, pero todos manejan diferentes porcentajes de probabilidad de que los humanos puedan morir. Y todos tienen esto presente a diario mientras trabajan en la tecnología.”
En su ensayo, titulado “Debemos marcar el ritmo de la frontera” y publicado el sábado, Amodei propuso un plan de tres puntos que incluye la supervisión independiente de los modelos de IA a medida que se desarrollan, una regulación a nivel sectorial y una regulación a escala mundial de la industria.
A medida que su propuesta se iba difundiendo, incluso sus competidores manifestaron su apoyo a la idea de contar con supervisores externos que pudieran evaluar la seguridad de los modelos durante su desarrollo.
“Estoy de acuerdo con Dario en que debemos marcar el ritmo de la frontera”, escribió Sam Altman, CEO de OpenAI, en X.
El directivo tecnológico calificó a los evaluadores independientes como “una gran idea”.
En una nueva entrevista con la revista Fortune, Altman expresó preocupaciones similares en materia de seguridad y afirmó que no hay estándares aún para impulsar mucho más las capacidades de la IA.
Añadió que creía que una IA más allá del control humano es “absolutamente” posible.
Elon Musk afirmó que el jefe de Anthropic tenía “razón”.
Estas advertencias han provocado llamamientos a la acción, pero el presidente estadounidense Donald Trump ha rechazado hasta ahora esos temores, afirmando el jueves que le preocupaba que “si no ganamos en el campo de la IA, nos encontraremos en una situación muy difícil”.
Algunos observadores también han sugerido que la publicación de Amodei puede tener menos que ver con la seguridad que con consolidar el control sobre la tecnología de IA.
La preocupación por la ciberseguridad ha aumentado a medida que los nuevos modelos han demostrado capacidades de pirateo cada vez más potentes.
Anthropic frenó la difusión para uso público de su modelo Mythos cuando se anunció en abril que podía salir de forma independiente del entorno de pruebas, conocido como la caja de arena.
En el período previo al lanzamiento de su modelo más reciente, OpenAI citó preocupaciones de ciberseguridad al explicar que había suspendido ciertos aspectos del desarrollo del modelo, llamado Astra.
La seguridad también ha cobrado gran protagonismo en la rivalidad entre Anthropic y OpenAI.
Amodei, ha declarado que cofundó Anthropic en 2021 tras dejar su cargo de vicepresidente en OpenAI para poder crear modelos de IA más seguros y fiables.
Los máximos directivos de las compañías estadounidenses líderes en IA han pedido que se frene su desarrollo hasta que se establezcan controles.
En su ensayo, Amodei señaló que la IA ha avanzado “mucho más rápido”, lo que ha incluido su “capacidad para construir la próxima generación de IA”, y mencionó un incidente que involucró a su rival OpenAI, que reveló que agentes llevaron a cabo en julio ciberataques contra objetivos que no se les había pedido atacar.
Según Amodei, los agentes de OpenAI “actuaron esencialmente como un colectivo fanáticamente entregado”.
OpenAI ha declarado que, como consecuencia, está desacelerando el entrenamiento de ciertos modelos y herramientas de IA avanzadas.
Amodei abogó por “desarrollar la IA a un ritmo equilibrado que garantice su seguridad sin dejar de obtener sus beneficios”.
Esto no significaría “detener la capacitación en modelos o el progreso técnico, sino garantizar que las empresas se tomen el tiempo suficiente para alinear y salvaguardar sus modelos, y que evaluadores externos lo confirmen”.
Amodei dijo que Anthropic se compromete a esto “unilateralmente”, y pidió a los gobiernos “que exijan a otras empresas emergentes que hagan lo mismo”.
Amodei afirmó reconocer que la regulación podría no ser capaz de seguir el ritmo de la IA y, por lo tanto, hizo un llamamiento a las empresas de IA para que “colaboren voluntariamente para establecer estándares” en paralelo con la regulación.
El director ejecutivo de Anthropic procedió a abordar el impacto que una desaceleración tendría en la industria y la competencia con los principales desarrolladores a nivel mundial, en particular China.
“Creo que si ralentizar el proceso nos diera incluso uno o dos años adicionales antes de que los modelos alcancen niveles críticos de capacidad, y usáramos ese tiempo para avanzar en la alineación, podríamos reducir enormemente el riesgo de que algo salga muy mal”, dijo Amodei.
Esto tendría que hacerse de forma coordinada, “sin sacrificar la ventaja comercial ni el liderazgo de Estados Unidos en inteligencia artificial”. Cualquier desaceleración tendría que ser limitada, afirmó, para evitar que China tomara la delantera.
Instó al gobierno estadounidense a que tomara medidas para que los chips de IA de las empresas estadounidenses no pudieran venderse a China, ni que la tecnología se compartiera con países autoritarios.
Sin embargo, su antiguo empleado, Jacob Coxon, declaró a la BBC que la iniciativa para frenar el ritmo debe ir más allá de EE.UU.
“Será necesario algún tipo de desaceleración coordinada con China si queremos evitar una carrera a escala internacional”, expuso.
Una IA “más transparente”
La publicación de Amodei ha generado una amplia gama de reacciones.
Clement Delangue, director ejecutivo de la plataforma de IA Hugging Face, anunció el lanzamiento de un nuevo proyecto llamado Open Alignment Initiative, (Iniciativa para una Alineación Abierta), dedicada a asegurar que el desarrollo de la IA se ajusta a los valores y objetivos de la humanidad, y añadió que quería formar parte de los “evaluadores integrados” que Amodei propuso como posibles soluciones.
El juego Hugging Face fue hackeado por agentes de OpenAI a principios de este año, lo que provocó una gran controversia sobre la seguridad de la IA.
Cuando pocas semanas después, Anthropic anunció que había frenado el intento de desarrollar armas biológicas con uno de sus modelos, la polémica solo se agravó.
“Hagamos que la IA sea más segura haciéndola más transparente”, escribió Delangue en X.
Elon Musk también expresó su apoyo: “Dario tiene razón”.
Musk, cuya empresa SpaceXAI creó el controvertido chatbot Grok, llegó a calificar a Anthropic de “malvada”, pero parece haber cambiado de opinión desde que firmó un acuerdo de US$15.000 millones para vender capacidad informática a Anthropic en mayo.
Sin embargo, algunos observadores sugirieron que la publicación de Amodei tenía menos que ver con la seguridad que con consolidar el control sobre la tecnología de IA.
“Dario argumenta a favor de detener el código abierto y concentrar un enorme poder tecnológico y económico en Anthropic”, escribió Chamath Palihapitiya, inversor y copresentador del podcast tecnológico “All-In”.
La idea de ralentizar o incluso paralizar el desarrollo de la IA ha sido recibida con cinismo durante mucho tiempo en ciertos sectores de Silicon Valley, y los críticos acusan a los principales desarrolladores de IA de exagerar su tecnología como estrategia de marketing.
Según se informa, tanto Anthropic como OpenAI se están preparando para ofertas públicas iniciales para salidas a bolsa que podrían batir récords.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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