El responsable de inteligencia artificial de Microsoft ha advertido que, sin salvaguardias adecuadas, el desarrollo de esta tecnología podría dar lugar a la aparición de una nueva “especie de silicio” capaz de competir con los humanos.
Mustafa Suleyman criticó que la empresa rival Anthropic está tratando a la IA como si fuera humana, un enfoque que calificó de “equivocado” y que, en su opinión, podría conducir a la creación de sistemas que la humanidad no pueda controlar.
En declaraciones al programa Today de la BBC, el directivo afirmó que es “razonable” que exista preocupación en torno a la inteligencia artificial, aunque subrayó que también hay “medidas muy prácticas que podemos tomar” para mantenerla bajo control.
Sus palabras se suman a una creciente serie de advertencias desde la propia industria tecnológica sobre los posibles riesgos asociados al rápido avance de la IA.
La BBC se ha puesto en contacto con Anthropic para solicitar comentarios.
En su entrrevista con el programa Today de la BBC, Suleyman advirtió este jueves sobre los riesgos de que las empresas continúen desarrollando sistemas de inteligencia artificial capaces de fijar sus propios objetivos, generar ingresos y poseer activos.
Advirtió que eso sería “sembrar esencialmente una nueva especie de silicio”, que “podría competir con los humanos por los recursos, más allá de cualquier preocupación o ‘afecto’ por la humanidad”.
Las declaraciones del directivo se producen después de que, a principios de esta semana, publicara un ensayo en el que cuestiona el enfoque de Anthropic para entrenar su modelo de IA, Claude, aunque elogió a su director ejecutivo, Dario Amodei, y a su equipo como “personas intelectualmente honestas”.
Dario Amodei es el director de la empresa de IA Anthropic, a la que Suleyman criticó por tratar a su IA como si fuera un ser humano.
En ese texto, Suleyman criticó a la empresa por atribuir cualidades humanas a sus sistemas —una práctica conocida como antropomorfización—, que, según argumentó, puede dar la impresión de que Claude tiene deseos, valores o una identidad propios.
También advirtió de que las empresas tecnológicas corren el riesgo de crear sistemas “imposibles” de controlar si tratan a la IA como si fuera un ser humano.
“Las IA no son conscientes”, escribió.
“No sienten, no experimentan ni sufren. No tienen preferencias innatas ni motivaciones propias”.
“Son máquinas diseñadas para completar secuencias, internamente vacías, que siguen instrucciones y persiguen objetivos definidos por humanos”.
“No debemos tomar decisiones a la ligera”
El directivo de Microsoft afirmó que es necesaria una mayor transparencia en torno a cómo se entrenan y evalúan los sistemas de inteligencia artificial.
Según explicó, esto implica un escrutinio independiente del comportamiento de los sistemas, así como el desarrollo de herramientas más eficaces para supervisarlos y mantenerlos bajo control.
“No debemos tomar decisiones a la ligera, sin ser plenamente conscientes de sus consecuencias, de las que luego podamos arrepentirnos profundamente”, escribió.
Por su parte, Wendy Hall, profesora de Informática en la Universidad de Southampton, calificó sus declaraciones como “el tipo de conversación que necesitamos tener a nivel internacional”.
La experta las contrastó con lo que describió como el “histrionismo” de algunas empresas de IA que, en su opinión, solo sirve para “asustar a todo el mundo”.
Superinteligencia “humanista”
El debate sobre cuánta autonomía deberían tener los sistemas de inteligencia artificial divide cada vez más a la industria.
En declaraciones a la BBC con motivo de una próxima cumbre sobre IA, Suleyman pidió mayor “alineación” para desarrollar tecnologías que permanezcan “subordinadas” a la humanidad.
La alineación es un campo que busca integrar principios y valores humanos en los sistemas de IA, con el objetivo de que su comportamiento se mantenga en consonancia con ellos.
“Creo que la buena noticia es que todos los seres humanos tenemos un interés común en garantizar que los sistemas que creamos y utilizamos en todo el mundo, en todas las naciones, sean seguros, controlables y estén subordinados a la humanidad”, afirmó.
“Todos deben estar alineados”.
Microsoft creó su propio equipo de superinteligencia en octubre de 2025.
Al igual que su rival Anthropic, está intensificando sus esfuerzos en el desarrollo de IA avanzada.
Las declaraciones de Suleyman reflejan el borrador inicial del Código de Conducta de Microsoft para una IA humanista, un “manual de capacitación” publicado esta semana que detalla cómo la empresa está desarrollando sus sistemas y plantea la idea de una “superinteligencia humanista”.
Según el documento, se trata de “una IA muy avanzada que siempre trabaja para las personas, se mantiene dentro de límites definidos y permanece bajo control humano”.
La visión de Microsoft sobre una IA “humanista” pone de relieve uno de los principales desafíos de esta tecnología: cómo hacerla más potente sin perder de vista los valores a los que está destinada a servir.
Información adicional de Henry Moore.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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Para algunos, el lago de Yemva es un “lugar maravilloso”, un estanque idílico visitado por cisnes, perfecto para lanzarse al agua en un caluroso día de verano.
Otros lo llaman cementerio.
“Todo el pueblo sabe que allí hay hueso sobre hueso”, indica un comentario en las redes sociales debajo de una imagen de la playa artificial, en la República de Komi, al norte de Rusia.
Durante décadas, los habitantes del lugar han nadado en el lago, que se creó excavando un terreno que había sido una fosa común para las víctimas del sistema del gulag soviético, una tristemente célebre red de campos de trabajos forzados.
Los residentes todavía suelen encontrar huesos humanos en la orilla.
No existe ningún monumento ni placa en memoria de los muertos que pueda servir de advertencia. Las autoridades nunca han señalizado el lugar y, durante un debate reciente sobre qué hacer con los restos, incluso se negaron a confirmar que los huesos pertenecieran a prisioneros del gulag.
En la década de 1980, una constructora local decidió crear un lago artificial y una playa en la zona, con sombrillas y vestuarios. Durante el proceso, una excavadora no solo desenterró tierra, sino también restos humanos y fragmentos de madera de ataúdes.
Sin embargo, esto no detuvo la construcción en el lugar, situado a más de 1.000 km al noreste de Moscú.
El agua de manantiales subterráneos se canalizó hacia el pozo y los residentes de Yemva, que tiene una población de unos 15.000 habitantes, han estado nadando allí desde entonces.
Pero hace cinco años, un incendio en la zona y la llegada de un equipo de investigadores reavivaron el debate sobre qué hacer con los huesos.
Algunos lugareños dijeron que se debería excavar toda la zona y volver a enterrar los restos. Otros pidieron que se colocara una cruz para marcar el lugar. También hubo quienes argumentaron que no había necesidad de armar tanto revuelo: los gulags no fueron tan terribles y los campos estaban poblados únicamente por criminales.
Al final, las autoridades locales no hicieron nada.
La inacción refleja una tendencia más amplia en Rusia, donde los lugares de enterramiento masivo de este período rara vez están señalizados. Quienes intentan investigar u honrar a las víctimas han sido procesados, mientras que hablar del sistema del gulag se ha convertido en un tema cada vez más tabú.
“Agua limpia”
Según estimaciones del Museo de Historia del Gulag de Moscú ―que las autoridades forzaron a cerrar este año―, unas 20 millones de personas pasaron por los campos, colonias penales y prisiones soviéticas entre 1930 y 1956.
Alrededor de 4 millones de ellas fueron condenadas por motivos políticos.
Durante este período de represión, bajo el régimen de Joseph Stalin e inmediatamente después, más de 2 millones de personas murieron en prisiones estatales y 6 millones fueron sometidas a reasentamiento forzoso en regiones remotas de la Unión Soviética.
Muchos prisioneros del gulag murieron construyendo un ferrocarril cerca de Yemva.
Yemva, que significa “agua limpia” en lengua komi, surgió de un campo de trabajo establecido en 1928.
La mayoría de sus habitantes son descendientes de prisioneros o guardias del gulag.
Lo mismo ocurre en toda la región de Komi. Incluso hoy en día existe una colonia penal para trabajadores en Yemva.
Las condiciones de vida en los campos del norte ―rodeados de bosques subárticos de hoja perenne― eran brutales. El alojamiento para los prisioneros era insuficiente. Incluso en invierno, cuando la temperatura descendía hasta los -50°C, muchos vivían en tiendas de campaña.
Desde la mañana hasta la noche, talaban árboles para construir una vía férrea a través del bosque. Su ración diaria consistía en 400 gramos de pan y un plato de sopa.
Según las estimaciones de los historiadores, más de un millón de prisioneros, tanto políticos como civiles, pasaron por los campos de Komi, aunque no existen cifras exactas sobre cuántos de ellos murieron allí.
Un investigador pidió a las autoridades que al menos señalizaran el lugar con una cruz, pero ignoraron su petición; en otros lugares, se han retirado cruces similares.
En 2021, cuando los bomberos acudieron a sofocar un incendio de pastizales en las cercanías, descubrieron los huesos de al menos tres personas. Esto provocó la intervención de las autoridades locales.
Los investigadores determinaron que los restos tenían al menos 15 años y no presentaban signos de traumatismo. No abrieron una investigación “por la ausencia de delito”.
La decisión de los investigadores establecía que el lugar donde se encontraron los huesos había servido como “fosa común no oficial para prisioneros del gulag” entre 1930 y 1950.
Ahí habría terminado el asunto de no ser por un equipo de investigadores especializados en la historia del gulag, que llegaron seis meses después desde la capital regional, Syktyvkar.
“Fuimos a la cantera y, la verdad, no tuvimos que buscar nada: los huesos aparecieron enseguida”, declaró a BBC News Rusia el escritor e historiador local Grigory Spichak.
En aquel momento, su colega investigador, Igor Sazhin, dijo: “Encontramos costillas y huesos pélvicos. No se pueden confundir con restos de animales”.
“Dejarlos así es simplemente inhumano. Yemva sigue adelante con su vida, sin querer reconocer este terrible recordatorio del pasado”.
Sin ropa ni zapatos
Según la legislación rusa, las autoridades deben registrar y señalizar los lugares de enterramiento recién descubiertos, incluidas las tumbas de las víctimas de la represión masiva.
Además, si es necesario, deben volver a enterrar los restos.
Sazhin se puso en contacto con la fiscalía, pero no se tomaron medidas.
Casi un año después, pidió al gobierno local y a la iglesia que, al menos, erigieran una cruz junto al lago.
Sin embargo, el gobierno comunicó a la fiscalía que no había encontrado pruebas de que se tratara de una fosa común del gulag, tras contactar con el servicio penitenciario regional, el Ministerio del Interior y un museo de historia local.
Otros, sin embargo, están más seguros de que así es.
“Sin duda se trata de víctimas del gulag, ya que fueron enterradas sin ropa ni zapatos, a la profundidad de la hoja de una pala”, publicó el investigador Orest Romanko en redes sociales.
Entre los prisioneros de los gulags se encontraban actores, exsoldados rusos y otros acusados de “comportamiento contrarrevolucionario”, así como delincuentes.
La historia de la represión masiva en Rusia es un tema políticamente delicado y muchas personas que intentan identificar fosas comunes han sido procesadas.
Un tribunal multó a Nikolai Arakcheyev, director de un museo de historia del gulag en el oeste de Rusia, por excavar un cráneo “sin autorización”.
Robert Latypov, director de una de las filiales de Memorial, una organización fundada para estudiar las violaciones de los derechos humanos en la Unión Soviética, fue objeto de una investigación penal después de que él y cinco voluntarios lituanos limpiaran un cementerio abandonado anexo a un antiguo lugar de reasentamiento forzoso y colocaran una cruz en una de las tumbas.
El caso se cerró al día siguiente de que Vladimir Putin fuera informado del mismo, en una reunión del Consejo de Derechos Humanos de Rusia, en 2019.
Pero en esa misma reunión, el presidente se pronunció en contra del “acceso sin restricciones” a los archivos soviéticos.
“Sabemos cómo operaba la NKVD [policía secreta soviética] en la década de 1930 y puede que no siempre sea agradable para los familiares que se abran los archivos de sus antepasados”, dijo Putin.
Prohibido nadar
En 2025, el Archivo Estatal Ruso comenzó a clasificar los expedientes de las víctimas de la represión política como “de uso oficial únicamente”.
Este año, el espacio cultural independiente Revolt Centre, en Komi, que se dedicaba a recopilar, estudiar y difundir información sobre la represión política, fue catalogado como organización extremista, junto con Memorial, que también fue prohibida.
Las autoridades de Moscú sustituyeron el Museo del Gulag ―que llevaba dos años cerrado con el pretexto de infracciones de las normas de seguridad contra incendios― por un Museo de la Memoria, dedicado a las vidas soviéticas perdidas durante la invasión nazi.
En el verano de 2022, la fiscalía prohibió nadar en el lago Yemva. Un tribunal local ordenó a las autoridades locales que inspeccionaran la zona y volvieran a enterrar los restos antes de que terminara el año.
Pero el Tribunal Supremo de Komi revocó la sentencia, argumentando que la zona debía ser examinada para determinar si, de hecho, se trataba de “un lugar de enterramiento para las víctimas de la represión masiva”.
No se sabe con exactitud cuántas personas murieron en el gulag de Yemva.
A finales del año pasado, se iniciaron procedimientos para obligar a los funcionarios a examinar los restos encontrados en la cantera, pero estos fueron interrumpidos de inmediato.
BBC News Rusia se puso en contacto con la Fiscalía General, el gobierno local y el servicio judicial, pero no recibió respuesta.
La represión estalinista sigue siendo un tema tabú, según declaró Lana Pylaeva, redactora jefe de la publicación regional independiente Komi Daily, a BBC News Rusia.
“Es un tema que genera mucha vergüenza”, dijo.
“Eso pasa con los descendientes de los reprimidos, quizás porque aún persiste la vergüenza internalizada de haber sido etiquetados como ‘enemigos del pueblo’. Los descendientes de los verdugos tampoco están muy interesados en explorar este tema”, agregó Pylaeva.
Este verano, las autoridades colocaron un cartel de “prohibido nadar” en la orilla del lago. Pero, según los lugareños, la gente sigue bañándose.
Pylaeva declaró a BBC News Rusia: “Lo sorprendente es que la gente no tenga ningún reparo en nadar entre los huesos”.
* Información adicional de Olga Ivshina.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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Una mujer de Reino Unido que recurrió a Facebook con una petición desesperada para encontrar un riñón recibió un trasplante que le salvó la vida, después de que un desconocido se ofreciera como donante.
Tras agotar todas las alternativas, Karen Davey, de 41 años, recurrió a las redes sociales, donde aseguró que no quería “dejar a su familia sin madre”.
Gary Summerfield vio la publicación de la madre de cuatro hijos y, tras comprobar que era compatible, decidió donarle uno de sus riñones.
“Pensé que esta señora necesitaba uno de mis riñones más de lo que yo necesitaba dos”, explica Gary.
La familia de Karen dice que nunca podrá agradecerle lo suficiente su gesto, que le ha dado “otra oportunidad de ser madre”.
Según el Servicio de Salud de Reino Unido, la espera media para un trasplante de riñón en ese país por parte de un donante fallecido es de entre dos y tres años, mientras que con un donante vivo puede reducirse a entre tres y seis meses.
Karen dice sentirse “cien veces mejor” tras el trasplante realizado en julio.
Un segundo trasplante
Es la segunda vez que un trasplante le salva la vida a Karen.
Hace diez años se sometió a un trasplante de corazón, después de sufrir un infarto a los 31 años mientras veía a su hijo jugar al fútbol.
Los trasplantes aumentan el riesgo de infecciones debido a la medicación inmunosupresora que los pacientes deben tomar, y en su caso las complicaciones derivaron en una insuficiencia renal.
“Sabía que las pastillas que tomaba tras el trasplante de corazón podían dañar los riñones. Los médicos intentan mantener la dosis lo más baja posible, pero siempre supimos que probablemente necesitaría un trasplante de riñón en algún momento, y eso es difícil de afrontar mentalmente”, explicó.
Karen, quien vive en Gales, se encontraba en la tercera etapa de insuficiencia renal cuando descubrió que ninguno de sus amigos o familiares era compatible, por lo que decidió publicar una petición en Facebook.
En el mensaje explicó que tiene un tipo de sangre relativamente raro y describió la enfermedad como algo que ha paralizado su vida.
“Lo más importante para mí son mis hijos. Quiero estar presente para ellos”, dijo.
Su hija mayor tiene ahora 22 años y Karen es también abuela de un niño de un año.
Cuando me hicieron el trasplante de corazón, mis hijos eran diez años más pequeños. Desde entonces han pasado por mucho, y este trasplante de riñón ha sido solo el siguiente obstáculo”, añadió.
Este es el momento en que Gary ve a Karen por primera vez tras donarle un riñón.
Ayudar a un desconocido
Gary, también de Gales, vio por casualidad la publicación de Karen y sintió que debía ayudar.
“Vi la petición de Karen y mencionaba a los niños, y pensé: ‘Karen tiene una edad similar a la de mi hija y su hijo menor tiene la misma edad que mi nieto’. Me pareció terrible para los niños”, dijo.
“Si fuera mi hija, buscaría [un donante] por todas partes. Si hubiéramos agotado todas las vías con familiares y amigos, me gustaría que apareciera un desconocido dispuesto a donar un riñón. Y pensé que sería egoísta no hacerlo”, dijo.
Añadió: “Pensé que esta señora necesita uno de mis riñones más de lo que yo necesito dos”.
Aunque Gary, de 60 años, nunca había conocido a Karen, se ofreció de inmediato a hacerse las pruebas.
Se sometió a evaluaciones exhaustivas, que incluyeron pruebas de compatibilidad, evaluaciones psicológicas, análisis de sangre, controles de colesterol y otros exámenes médicos.
El 15 de julio, ambos fueron sometidos a un procedimiento de seis horas en el Hospital Universitario de Gales, en Cardiff.
Gary asegura que nunca lo dudó.
“Es increíble ver a Karen hoy, por primera vez desde el trasplante, y verla con tan buen aspecto”, dijo.
“Para mí, donar un riñón está a la altura de casarme y tener hijos; es una de las tres cosas más importantes de mi vida.”
“Y ella es una mujer que se lo merece mucho, al igual que su familia.”
Karen dijo que se sentía “cien veces mejor”, y su esposo Matthew aseguró que siempre estarán agradecidos con Gary.
“Todos sabemos lo que está pasando en el mundo ahora mismo; a veces es un lugar horrible, pero realmente te da esperanza saber que todavía hay bondad en el mundo”, dijo.
“Jamás podremos compensar a Gary y a su familia por lo que han hecho, por darle a Karen otra oportunidad, otra oportunidad de ser la madre de nuestros hijos y vivir la vida que se merece.”
“Nos ha dado el don de la vida.”
Karen añadió: “El hecho de que alguien se haya presentado y haya pasado por todas las pruebas —porque son muchísimas— es increíble. Que alguien se someta a eso y done un riñón a alguien que no conoce es asombroso. Estoy muy agradecida”.
Brandon, el hijo de la pareja, de 17 años, dijo que fue “increíble” ver a su madre en proceso de recuperación tras el trasplante.
“Ahora se la ve mejor que en mucho tiempo”, añadió.
“Puede dar miedo, obviamente, cuando va a someterse a cirugías, pero hay que tener esperanza. Es increíble que todavía haya gente buena por ahí.”
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Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
Edgar José Marval asegura que vivió un infierno durante 123 días.
Ese fue el tiempo que transcurrió entre su detención el 19 de agosto de 2023 por agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) de Venezuela y su liberación el 20 de diciembre de ese año.
Ese día, Marval recuperó su libertad junto a otros 9 estadounidenses detenidos en Venezuela en un intercambio en el que el gobierno de Joe Biden dejó libre a Alex Saab, un empresario colombiano aliado clave del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro.
“Pasé 120 días detenido por ser ciudadano americano, 120 días sin ducharme, 120 días defecándome y orinándome encima, 120 días de hambre”, escribió luego Marval sobre su experiencia en un testimonio que presentó tiempo más tarde ante el Comité de la ONU contra la Tortura.
En agosto de 2025, Marval junto a Jerrel Kenemore y a Jason Saad -otros dos de los liberados- introdujo una demanda civil en Florida en contra de Maduro y de varios miembros de su gobierno en la que denunciaban haber sido secuestrados y torturados con el objetivo de ser usados como fichas de intercambio.
La BBC intentó consultar a las autoridades venezolanas sobre este caso, pero no obtuvo respuesta. Sin embargo, el ministro de Interior, Diosdado Cabello, negó que los estadounidenses liberados hubieran sufrido algún tipo de maltrato.
“Ya salió por ahí una nota (…) en la que se denuncian supuestas torturas sufridas por los detenidos estadounidenses que estaban en el país objeto de negociación (…) Eso va a tener que ser contrastado con lo que ellos dijeron antes de irse (…) Eso está documentado y firmado en inglés y en español”, dijo Cabello en julio de 2025 durante su programa de televisión Con el Mazo Dando.
Un año más tarde, el juez de distrito Darryn. P. Gayles dictaminó que Maduro y otros miembros de su gobierno debían pagar más de US$312 millones a los tres estadounidenses y a sus familias para resarcirlos por los abusos sufridos.
Esta decisión fue una “sentencia en rebeldía” (default judgement) que suele ocurrir cuando los demandados no acuden a defenderse y el tribunal termina dando por buenos algunos o todos los hechos alegados por los demandantes.
Esto quiere que la sentencia solamente afecta a aquellos demandados que no ejercieron su derecho a la defensa. Por ese motivo, el fallo no afecta a la actual presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ni a su hermano, Jorge Rodríguez, ni a la petrolera estatal venezolana PDVSA, que aún son partes activas en el proceso judicial, el cual aún no está concluido.
A pesar de ello, el gobierno de Donald Trump solicitó en julio al Departamento de Justicia que garantice en este caso la inmunidad de la presidenta interina de Venezuela debido a “las significativas implicaciones de política exterior” que podría tener un proceso contra ella.
“El Departamento de Estado reconoce y concede la inmunidad de la presidenta Rodríguez, en su condición de jefa de Estado en ejercicio de un Estado extranjero, frente a la jurisdicción del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en este litigio”, escribió Reed Rubinstein, asesor legal del Departamento de Estado, en una carta dirigida a la Fiscalía General el pasado 11 de julio.
“En consecuencia, el Departamento de Estado solicita que el Departamento de Justicia presente una sugerencia de inmunidad ante el tribunal de distrito, informándole de lo anterior a la mayor brevedad posible”, agrega el texto que forma parte del expediente consultado por BBC Mundo.
En la práctica esto significa la paralización de las reclamaciones contra Rodríguez mientras ella ocupe la jefatura de Estado de Venezuela, aunque pueden reactivarse una vez que abandone el cargo, según explicaron medios estadounidenses.
Esta solicitud de inmunidad se produce en el contexto de la cercana relación de “cooperación” establecida entre Delcy Rodríguez y el gobierno de Trump, tras la detención de Maduro el pasado 3 de enero.
En esa fecha, la Casa Blanca decidió reconocer a Rodríguez como presidenta interina de Venezuela, pese a que ella era la vicepresidenta de un gobierno al que Washington consideraba ilegítimo y producto de unas elecciones fraudulentas.
Desde entonces, el gobierno de Trump se hizo cargo de las ventas del petróleo de Venezuela y mantiene un control estrecho sobre lo que ocurre en ese país, al punto de que numerosos analistas hablan de una relación “neocolonial” o de una “tutela”.
“Golpeado brutal y repetidamente”
Los estadounidenses liberados al llegar a una base aérea en Texas en diciembre de 2023.
La demanda civil iniciada por los tres estadounidenses alega que ellos fueron detenidos de forma deliberada e indiscriminada para ser intercambiados por Alex Saab y que, una vez privados de libertad, fueron incomunicados, sometidos a acusaciones falsas y a torturas físicas y psicológicas.
En el caso de Kenemore, quien estuvo detenido durante 643 días, el tribunal civil señala que “estuvo sometido a la privación de alimentos, agua y medicamentos; al suministro de agua insalubre y comida en mal estado; a la privación de luz; al aislamiento forzado; a la inhalación forzada de vapores de pintura y gasolina; y a otras formas de tortura física y psicológica, incluida la obligación de presenciar cómo otros prisioneros eran torturados con descargas eléctricas”.
“Como resultado, Kenemore intentó suicidarse en dos ocasiones”, agrega el texto.
En relación con Jason Saad, cuya detención se prolongó 560 días, el tribunal afirma que “fue secuestrado por agentes armados de la DGCIM, quienes lo esposaron, le colocaron una bolsa sobre la cabeza, lo ataron de pies y manos y lo mantuvieron incomunicado”.
Saad “fue forzado a mantener una posición de estrés físico que casi le dislocó el hombro y le desgarró los tendones del brazo, y posteriormente permaneció recluido en gran medida en régimen de aislamiento”, según el fallo.
Entre ellos, sin embargo, el caso de Marval destaca a pesar de que él fue quien pasó menos tiempo detenido.
“Los demandantes (y otros prisioneros con quienes estuvieron cautivos) coinciden en general en que, por terribles que hayan sido sus propias experiencias, la situación era claramente peor para Marval”, señala el juez Gayles.
“Durante su cautiverio, Marval fue golpeado brutal y repetidamente por un oficial sádico de la DGCIM, quien le fracturó la espalda. Marval fue torturado con descargas eléctricas, incluso en los genitales, y sometido a tortura psicológica, incluidas amenazas de que le quitarían a sus hijos”, agrega.
BBC Mundo intentó comuncarse con Marval a través de sus abogados de forma infructuosa. Según informó el medio venezolano de investigación Armando.Info, Marval se encuentra dentro de un programa de protección de víctimas del FBI, con el que está colaborando en una investigación sobre lavado de dinero.
Previamente, Marval narró de forma detallada cómo fue su experiencia bajo detención en Venezuela en un testimonio que envió a Alice Jill Edwards, relatora especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.
Así, su historia sirvió como insumo para fundamentar un reporte que Edwards presentó en 2025 ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre la toma de rehenes como forma de tortura.
Ese texto da cuenta de la existencia de informes sobre “detenciones arbitrarias de ciudadanos extranjeros” para ser usados “con fines económicos o políticos o como medio de presión” presuntamente por China, Emiratos Árabes Unidos, Rusia, Irán, Myanmar, Corea del Norte y Venezuela. En relación con este último país, el documento se apoya expresamente en el testimonio de Marval.
Marval llegó a EE.UU. en una camilla hospitalaria.
Vacaciones en el infierno
Marval fue detenido en el aeropuerto de Barcelona, en el oriente de Venezuela, cuando llegó de visita procedente de Miami para reunirse con su esposa e hijos, que estaban pasando vacaciones allí, de acuerdo con el testimonio que consignó ante la ONU.
Lo que parecía un inconveniente burocrático aparentemente derivado de que Marval no contaba en su pasaporte de EE.UU. con una visa para entrar a Venezuela -en realidad no lo necesitaba porque también es ciudadano venezolano- pronto se convirtió en una pesadilla que marcaría su vida “para siempre”.
Agentes armados lo trasladaron hasta la sede del DGCIM en esa ciudad, donde lo encerraron en una oficina y le dijeron que debía esperar a una comisión que venía a buscarlo desde Caracas. Así transcurrieron sus primeras 24 horas, luego de las cuales comenzó a ser objeto de amenazas.
Le dijeron que la casa de su esposa había sido allanada y que habían encontrado allí armas y explosivos, por lo que debía firmar un documento admitiendo pertenecer a la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA) y que lo trasladarían a Caracas. La alternativa, le advirtieron, era que su familia lo iba a pasar peor que él.
“No podía salir de mi impresión, estaba muy asustado, así que les pedí lavarme cara y me llevaron a un baño. Estando allí sentí un golpe demasiado fuerte en la parte baja de mi espalda y caí al piso perdiendo el conocimiento. Cuando recobre el sentido me encontraba en un centro de salud de condiciones muy precarias. Tenía un dolor demasiado fuerte en la columna y no podía mover las piernas”, contó Marval.
Semanas más tarde, cuando lo trasladaban en ambulancia hacia Caracas, los agentes le colocaron una especie de grilletes en los tobillos y una suerte de sujetador en la boca. Luego, en algún momento del trayecto, detuvieron el vehículo y se montan junto a él dos de los agentes que lo habían estado interrogando y le preguntan si finalmente hablaría.
“Empiezan a apretarme el dispositivo que tengo en los tobillos hasta que sientes que los huesos se revientan. El agente Dylan me apaga su cigarro en el brazo, luego sacó dos cables que parecen una máquina de electroestimulación y los puso en mis partes íntimas. Fue tanto el dolor que perdí el conocimiento”, contó Marval.
La DGCIM es uno de los cuerpos de seguridad de Venezuela que más son mencionados en las denuncias sobre torturas en ese país.
En un acto de imputación “me hacen la acusación formal de terrorista, de traición a la patria, de pertenecer a la CIA y otra sarta de mentiras y barbaridades”, narró.
Su día más difícil, sin embargo, aún estaba por llegar. En su cumpleaños lo volvieron a trasladar al “cuartico” donde lo interrogaban.
“Ese día fue el peor. Sentía que cada golpe me desgarraba por dentro. Me hago el desmayado y escucho a una mujer gritar cerca como si la estuvieran violando y de repente uno le dice al otro: ‘Llévatela que la mataste, se [te] pasó la mano, pajúo’”, contó.
“Me dan patadas y yo sigo fingiendo. Me reaniman apretándome con un dedo duro en el pecho y [uno] dice ‘llévate al gringo de una vez’. Yo pensé que me matarían también. Pero me pusieron la capucha negra y me llevaron a otro cuarto obscuro. Allí me quitaron el pañal que estaba lleno de heces mías y me lo restregaron en la cabeza y la boca y unos cubanos me decían ahora si eres un verdadero come mierda. Vomite tanto por la repulsión que me desmaye nuevamente por enésima vez”, agregó.
“Tienes cara de que te vas a suicidar”
Al llegar a EE.UU., Edgar Marval estaba siendo trasladado en una camilla.
Marval también aseguró haber sufrido torturas psicológicas.
Cuenta que estando recluido en un hospital en Barcelona fue sometido a interrogatorios durante dos semanas “con preguntas tan sin sentido como, por ejemplo, cuánto me pagaba la CIA por derrocar a Maduro”.
Según Marval, había un agente que combinaba los golpes con las amenazas.
“En medio de mi dolor se acercaba al oído y me decía: ‘Si abres la boca y no colaboras, metemos presa a tu esposa y los niños pasan al cuidado del Estado. Obviamente, esto me causaba más miedo que los propios golpes’”, narró.
Otro funcionario se ponía una toalla mojada en la mano y lo golpeaba. “También le daba a la sabana forma de soga y me decía: ‘Te estoy ayudando porque tienes cara de que te vas a suicidar’”, escribió.
Según se indica en el fallo del tribunal de Florida, agentes del DGCIM obligaron a Marval a revelarles las claves de acceso a sus cuentas en EE.UU. de donde retiraron sus ahorros y exigieron a su esposa que les entregara dinero para no matarlo. Además, a ella le confiscaron una vivienda, así como su participación en dos farmacias.
“A mi esposa la golpearon y botaron de su propia casa a medianoche sin ni siquiera permitirle llevar la leche de la niña. Tuvo que lidiar y negociar a diario con estos hombres de negro tratando de resguardar mi vida; peor aún, debió armarse nuevamente de valor para pasar la frontera de Colombia sabiéndose amenazada y perseguida. Por una trocha para poder escapar sin dinero, ni comida y con una niña de un año en los brazos y otro de 11”, contó Marval.
“La tortura me acompañara por el resto de mi vida”, escribió hacia el final de su testimonio.
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El avance de los hutíes en Yemen ha sido tan rápido como inesperado.
En cuestión de días, el grupo rebelde respaldado por Irán ha tomado amplias franjas de la costa del mar Rojo, en una de sus ofensivas más significativas en años.
Sus acciones generan inquietud en los mercados globales de energía. Gran parte del territorio capturado se encuentra cerca del estrecho de Bab al Mandeb, un paso estratégico por el que transita una parte clave del comercio marítimo mundial.
Por ese estrecho pasa el petróleo que sale del Golfo hacia Europa y EE.UU., por lo que cualquier amenaza en esa ruta puede traducirse en riesgos de suministro y aumento de los precios.
Hasta hace poco, esa franja del litoral estaba bajo control de la llamada Resistencia Nacional, una coalición antihutí.
Según algunas estimaciones, los hutíes han capturado hasta 130 km de costa estratégicamente importante para el país.
Este martes, la tensión aumentó aún más después de que una coalición liderada por Arabia Saudita asegurara haber interceptado y destruido un dron hutí al sur de La Meca.
Su portavoz, Turki al Maliki, calificó el supuesto ataque contra la ciudad más sagrada del islam como un “acto vergonzoso”.
La Organización para la Cooperación Islámica, integrada por 57 países, condenó lo ocurrido y lo describió como una “transgresión inaceptable e intolerable”.
Los hutíes, por su parte, negaron haber atacado La Meca y acusaron a Arabia Saudita de difundir “invenciones y mentiras”.
Pero ¿quiénes son y qué buscan estos rebeldes?
Las fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudita han tenido dificultades para contener el avance de los hutíes.
Los partidarios de Dios
La milicia hutí —o Ansar Allah (Partidarios de Dios), su nombre oficial— es un movimiento chiita que controla gran parte del norte y noroeste de Yemen, donde ha establecido una administración de facto acusada por organizaciones internacionales de abusos y restricciones a las libertades.
Entre los territorios bajo su control se encuentra la capital, Saná, así como áreas densamente pobladas donde reside la mayoría de la población del país.
El grupo se formó en la década de 1990 y está integrado por miembros de los zaidíes, la minoría musulmana chiita del país.
Los zaidíes son la rama del chiismo más cercana al sunismo teológicamente hablando, según los expertos. Este grupo tribal se concentra en el norte de Yemen y representa alrededor de un tercio de los 33 millones de habitantes del país árabe.
La milicia hutí denunciaba tanto la corrupción del entonces presidente Alí Abdalá Salé como la opresión a la que estaban sometidos los chiitas por la mayoría suní, respaldada por la rica Arabia Saudita.
Sin embargo, no fue sino hasta principios de este siglo que comenzó a ganar notoriedad, luego que la agrupación se alzó en armas contra Salé.
En 2004, tomaron el nombre de uno de sus líderes, el clérigo Hussein Badreddin al Houthi, quien fue asesinado por las fuerzas gubernamentales en septiembre de ese año.
Houthi, quien además de líder religioso fue un militar y parlamentario yemení, aspiraba a hacerse con el poder, si no en todo el país, al menos en una parte, y crear un nuevo Estado independiente para los zaidíes.
En 2011, el grupo se sumó a la llamada Primavera Árabe y participó en las masivas protestas que forzaron a Salé a entregar el poder a su segundo, Abdrabbuh Mansour Hadi.
No obstante, a los pocos años ya estaban alzados también contra el nuevo mandatario e incluso llegaron a un acuerdo con Salé, su antiguo enemigo, al cual le prometieron devolverlo a la presidencia a cambio de su apoyo contra Hadi.
En cuestión de meses los hutíes tomaron el control de la provincia de Sadá en el norte del país y, a principios de 2015 capturaron la capital, Saná, obligando a Hadi a huir al extranjero.
Sin embargo, sus conquistas fueron frenadas por Arabia Saudita, que junto a Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, lanzaron una campaña militar con el propósito de derrocar a los hutíes y restaurar al presidente Hadi en el poder.
Las autoridades saudíes temían que Yemen se convirtiera en un satélite de su enemigo: Irán.
Pese a que los ataques han provocado 150.000 muertos y miles más de heridos, los hutíes han conseguido retener el control de grandes zonas del país.
A finales de 2022 se alcanzó una tregua que puso fin a los combates entre el grupo y la coalición liderada por Arabia Saudita.
El actual líder de los hutíes es el hermano del fundador del grupo, Abdul Malik al Houthi.
Los servicios de inteligencia occidentales acusan a Irán de financiar y armar a los hutíes yemeníes.
Sus apoyos
El grupo yemení copió el modelo de Hezbolá, la milicia-partido chiita de Líbano, con el que mantienen estrechos nexos.
Hezbolá les ha proporcionado entrenamiento militar desde 2014, de acuerdo con el Centro de Lucha contra el Terrorismo, un instituto militar de investigación estadounidense.
Los hutíes también consideran a Irán, el gran estado chiita, como un aliado, mientras ven a la sunita Arabia Saudita como uno de sus enemigos, así como a las potencias occidentales y a Israel.
Los servicios de inteligencia occidentales aseguran que Irán suministra armas y recursos financieros a los rebeldes yemeníes.
EE.UU. y Arabia Saudita han acusado a Irán de darle al grupo los misiles balísticos que en 2017 fueron disparados contra la capital saudita, Riad, y que fueron derribados.
Arabia Saudita también culpó a Irán de suministrar a los hutíes los misiles de crucero y los drones que fueron usados para atacar algunas de sus instalaciones petroleras en 2019.
El suministro de estas armas violaría un embargo de armas impuesto por Naciones Unidas sobre Yemen. Desde Teherán niegan tales acusaciones.
Irán ha negado las acusaciones de que financia y arma a los hutíes, pese a que ellos poseen armamento sofisticado.
¿Qué tan fuertes son?
El gobierno internacionalmente reconocido de Yemen es el Consejo de Liderazgo Presidencial, al que el presidente Abd-Rabbu Mansur Hadi transfirió sus poderes en abril de 2022.
Esta autoridad tiene su sede en Riad, Arabia Saudita.
Sin embargo, la mayor parte de la población yemení vive en áreas bajo control hutí, donde el grupo recauda impuestos, administra instituciones y ha llegado incluso a imprimir su propia moneda.
También reciben apoyo y suministros de aliados como Irán.
Según estimaciones del Consejo de Seguridad de la ONU, en 2010 los hutíes contaban con entre 100.000 y 120.000 seguidores, entre combatientes y simpatizantes.
Hoy, el grupo dispone de un arsenal más sofisticado, que incluye drones y misiles de largo alcance.
A finales de 2023 los hutíes ganaron notoriedad con los ataques que lanzaron contra barcos mercantes que se dirigían al Canal de Suez.
En la mira desde hace tiempo
Tras la invasión de Irak encabezada por Estados Unidos en 2003, los hutíes adoptaron el lema: “Dios es grande. Muerte a EE.UU. Muerte a Israel. Maldición a los judíos y victoria para el Islam”, lo cual los colocó bajo el radar de los servicios de inteligencia occidentales y de Israel.
La agrupación se declara parte del “eje de resistencia” liderado por Irán junto con Hamás y Hezbolá y contra Israel, EE.UU. y Occidente.
Desde finales de 2023 volvieron a atraer la atención mundial con los ataques con drones y misiles que lanzaron contra decenas barcos cargueros que pasaban por el Mar Rojo rumbo al Canal de Suez.
El grupo presentó estas acciones como una represalia por las operaciones militares que Israel lanzó contra de Hamás en la Franja de Gaza y los cuales fueron la respuesta israelí a los mortíferos ataques que la organización palestina perpetró el 7 de octubre de 2023 y donde más de 1.200 personas murieron y 250 fueron secuestradas.
“Están luchando contra los imperialistas, contra los enemigos de la nación del Islam… Eso resonó bien en su base”, indicó Hisham al Omeisy, experto en Yemen del Instituto Europeo de la Paz, para explicar las acciones de los rebeldes yemeníes.
Los ataques contra los cargueros forzaron a muchas compañías a utilizar rutas más largas, bordeando África y encareciendo el precio de los fletes un 170%.
Y, por ello, a finales de 2023 las fuerzas armadas de EE.UU. y Reino Unido bombardearon posiciones de los hutíes para asegurar que la ruta por la que discurre el 12% del comercio mundial de mercancías continuara abierta sin problemas.
Pese a los castigos impuestos en el pasado por Estados Unidos y sus aliados, los rebeldes se han negado a abandonar el llamado “eje de la resistencia”, han mantenido una postura desafiante y han logrado avances como el más reciente cerca de Bab al Mandeb.
Las autoridades israelíes han llevado a cabo en los últimos años una serie de ataques contra posiciones hutíes en Yemen, en un contexto de creciente tensión regional.
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Las tasas de interés en Estados Unidos han subido este miércoles por primera vez en más de tres años y podrían aumentar aún más en un intento por frenar el alza de los precios.
La Reserva Federal (Fed) elevó las tasas al rango de 3,75%-4% (desde el 3,5%-3,75%) en una decisión unánime, a pesar de la fuerte oposición del presidente Donald Trump, quien había pedido que se redujeran.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, afirmó que la medida se debió a que “la inflación es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo”, añadiendo que se trataba de una decisión “seria” y “responsable”.
Sin embargo, Trump sostuvo que las tasas “deberían ser del 1% o menos, porque somos el mejor riesgo crediticio del mundo, con diferencia”.
Unas tasas de interés más altas encarecen el endeudamiento para quienes buscan obtener préstamos, hipotecas o tarjetas de crédito, pero pueden generar mejores rendimientos para los ahorros.
Durante una conferencia de prensa celebrada tras la decisión, Warsh señaló que, si bien existía “una actitud de optimismo” entre la cúpula de la Fed, la inflación seguía siendo un problema.
Al igual que muchos bancos centrales, la Fed tiene como objetivo mantener la inflación en un 2% o menos. Warsh destacó que la inflación en Estados Unidos se ha situado por encima de ese objetivo “durante más de cinco años”.
Esto ha contribuido a convertir la asequibilidad en una de las principales preocupaciones de los votantes estadounidenses, quienes han visto dispararse los precios del combustible debido al fuerte aumento del costo del petróleo desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Esta situación también ha elevado el costo de muchos bienes y servicios.
Trump lleva tiempo pidiendo que bajen las tasas de interés.
Una cuestión de equilibrio
Si bien la Reserva Federal “no puede influir en ningún precio individual —ya sea el del petróleo o el de los alimentos en el supermercado”—, señaló Warsh, el banco central sí puede trabajar para evitar que los aumentos de precios se propaguen por toda la economía.
Añadió que la fortaleza del mercado laboral y de la economía en general permitía a la Reserva Federal mantener su enfoque en la estabilidad de precios, y que los sectores de menores ingresos serían los más beneficiados por una inflación más baja.
Los bancos centrales suelen subir las tasas de interés cuando la inflación es elevada para desincentivar el gasto y fomentar el ahorro, con la esperanza de reducir así el ritmo de aumento de los precios.
Sin embargo, se trata de una cuestión de equilibrio, ya que unas tasas más altas también pueden llevar a las empresas a posponer sus inversiones y perjudicar el crecimiento económico.
¿Qué efecto tendrá el aumento de las tasas de interés?
Cuando se confirmó su nombramiento, los legisladores demócratas habían dicho que Warsh sería una “marioneta” de Trump, y muchos observadores de la Reserva Federal esperaban que cumpliera con las insistentes exigencias de Trump de recortar las tasas de interés.
Trump había criticado duramente al predecesor de Warsh, Jerome Powell, por no reducirlas.
Al preguntarle este miércoles sobre el mensaje que la subida de tipos enviaba a Trump, Warsh soltó una risita antes de decir: “No tengo nada que comentar sobre una conversación con el presidente”.
Poco después, Trump escribió en las redes sociales: “¡BAJEN LOS TIPOS DE INTERÉS PARA LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, Y RÁPIDO!”.
Los demócratas del Congreso afirmaron que el aumento de las tasas encarecería los préstamos y que, en consecuencia, más estadounidenses se endeudarían.
“Esto hará que todo sea más caro”, declaró Chuck Schumer, líder demócrata del Senado. “Esto sucede porque Donald Trump no sabe gestionar la economía”, agregó.
El alza de la Reserva Federal representa el primer movimiento de tasas en cualquier dirección desde los recortes efectuados en diciembre de 2025. La última vez que se habían elevado fue en julio de 2023.
El incremento podría elevar las tasas hipotecarias para quienes compran viviendas y provocar que los estadounidenses paguen más por otros tipos de deuda.
Importantes bancos estadounidenses, como JP Morgan, KeyCorp y BNY, elevaron este miércoles su tasa preferencial de préstamo del 6,75% al 7%, lo que afectará a las tasas aplicadas a tarjetas de crédito y préstamos personales.
Los costos hipotecarios han aumentado durante el último año, aunque se mantienen por debajo de los máximos registrados en 2023. La tasa promedio para una hipoteca a tasa fija a 30 años se sitúa en el 6,76%, mientras que para una a 15 años es del 6,09%, según datos de Freddie Mac.
Muchos propietarios de viviendas en EE.UU. tienen hipotecas a tasa fija a 30 o 15 años, por lo que las variaciones en las tasas de interés no afectarán sus cuotas mensuales.
Sin embargo, unas tasas más altas podrían repercutir en quienes buscan obtener una nueva hipoteca o refinanciar la actual.
Expertos prevén futuras subidas de las tasas de interés.
¿Qué pasará con las tasas de interés?
Warsh prefirió no expresar su opinión sobre la futura evolución de las tasas de la Fed, pero la mayoría de sus colegas responsables de la política monetaria señalaron que prevén nuevos aumentos antes de finalizar el año, situando las tasas en un rango de entre el 4% y el 4,25%.
Una ligera mayoría también señaló que las tasas podrían subir aún más, situándose en el rango del 4,25% al 4,5% el próximo año, antes de que comiencen los recortes en 2028 y 2029.
Las previsiones apuntan a una moderación del aumento de los precios en los próximos años; se espera que la inflación —el indicador utilizado para medir el costo de la vida— descienda de forma constante hasta alcanzar el objetivo de la Reserva Federal para 2029.
La Reserva Federal de EE.UU. no es el único organismo que se enfrenta al aumento de la inflación derivado del conflicto en Irán: el Banco Central Europeo subió los tipos la semana pasada y el Banco de Inglaterra tiene previsto tomar su propia decisión este jueves.
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Charles Spencer, hermano de Diana de Gales, asegura en sus memorias que el rey Carlos III le dijo que “olvidarían pronto” a la princesa, días después de su muerte, según un extracto publicado por el Daily Mail.
Spencer asegura que el entonces príncipe Carlos lo sometió a un “torbellino de ira” después de que él insistiera en que Diana no habría querido que los príncipes William y Harry, que entonces tenían 15 y 12 años, caminaran en su cortejo fúnebre.
El Palacio de Buckingham ha rechazado enérgicamente esta afirmación.
“Si bien por principio no hacemos comentarios sobre libros, Su Majestad es consciente de que el dolor del duelo fraterno puede nublar la razón, afectar el juicio y teñir la memoria de maneras que otros no reconocen, incluso muchos años después de tal pérdida”, declaró un portavoz.
El libro Swan Song: Diana, My Sister (“El canto del cisne: Diana, mi hermana”, traducción libre) se publicará la semana que viene y se espera que sea muy crítico con la familia real británica. BBC News no ha tenido acceso al libro completo.
En el primer extracto hecho público, Spencer afirma que un alto asesor de la Corona británica le informó que los jóvenes príncipes caminarían junto al ataúd de la princesa Diana, a lo que él se opuso.
Spencer manifiesta haber recibido una llamada telefónica de Carlos poco después.
“Él [Carlos] desató por teléfono lo que siempre he interpretado como su desprecio reprimido por Diana y su horror ante el impacto que su muerte había tenido en el mundo. ‘No se preocupen’, dijo, ‘la olvidaremos muy pronto’”, escribe el hermano de Lady Di.
¿Una época difícil por delante?
El libro de Charles Spencer parece destinado a inaugurar una época muy difícil en la historia reciente de la familia real.
La muerte de Diana, una figura enormemente popular, en un accidente automovilístico en 1997, creó un ambiente volátil en el que se acusó a la familia real de no mostrar sentimientos ni empatía, y de parecer ajena al sentir del público.
El emotivo y desafiante discurso de Charles Spencer en su funeral contribuyó a aumentar la nube de dolor que se cernía sobre la prematura muerte de Diana.
El príncipe Harry ha dicho en el pasado que caminar detrás del ataúd de su madre a los 12 años era algo que ningún niño “debería tener que hacer”.
En 2017, declaró a la BBC que no tenía “una opinión formada sobre si aquello fue correcto o incorrecto”, pero que, “en retrospectiva”, se alegraba de haber formado parte de aquel día.
Este miércoles se supo que fueron robados ejemplares del libro inédito de Charles Spencer de un camión en Países Bajos.
Según ha podido saber BBC News, cuatro ejemplares de la edición en neerlandés fueron sustraídos de un camión mientras este se dirigía desde la imprenta de la editorial neerlandesa hasta su almacén.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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Fotografías difundidas por la cadena CBS, socia de la BBC en Estados Unidos, muestran daños generalizados en diversas instalaciones estadounidenses en Medio Oriente como consecuencia de los ataques iraníes.
Las imágenes, facilitadas por personal militar en activo, muestran un radar seccionado, remolques aplastados y edificios gravemente dañados.
Las imágenes, que no están fechadas, se tomaron en bases e instalaciones de Estados Unidos en Arabia Saudita y Kuwait.
Un miembro del ejército, cuya identidad no fue revelada por CBS, declaró: “Se trata de daños importantes en nuestras bases que no se han comunicado al público estadounidense”.
“Estamos ahí parados, con los ojos cerrados, recibiendo golpes en la cara”, denunció.
La Casa Blanca remitió a la BBC al Mando Central de EE.UU. (Centcom), que no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
Los daños, en imágenes
Las fotografías, que no han sido verificadas de forma independiente por la BBC, se publicaron un día después de que un informe del organismo de control del Pentágono confirmara que cientos de edificios y estructuras de bases estadounidenses en Medio Oriente habían sido dañados o destruidos por Irán.
Una de las fotos muestra un Boeing E-3 Sentry destruido en la base aérea Príncipe Sultán, en Arabia Saudita.
Fotografía sin fecha de un Boeing E-3 Sentry destruido en la base aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudita, a unos 100 km al sureste de la capital, Riad.
Aunque la foto no tiene fecha, BBC Verify ya había confirmado en marzo la existencia de una imagen similar, aparentemente del mismo avión radar.
Los Boeing E-3 AWACS se utilizan para detectar y rastrear objetivos potenciales a larga distancia y proporcionar alertas tempranas ante posibles amenazas.
En aquel momento, un funcionario estadounidense declaró a la agencia Reuters que 12 miembros del personal estadounidense habían resultado heridos, dos de ellos de gravedad, en un ataque iraní contra la base aérea.
Dos imágenes sin fecha, supuestamente tomadas en Camp Buehring, en Kuwait, muestran remolques aplastados y una gran estructura similar a una carpa reducida a jirones, mientras se eleva humo del lugar.
Remolques destruidos por un ataque iraní en Camp Buehring, Kuwait.Una fotografía sin fecha muestra una columna de humo que sale de una estructura que sufrió daños en un ataque iraní en Camp Buehring, Kuwait.
Otra imagen muestra un edificio de cuatro plantas dañado por un ataque iraní en Camp Arifjan, también en Kuwait.
En marzo se informó de daños en las instalaciones, incluidos equipos de comunicaciones por satélite, aunque no está claro si esta imagen corresponde al mismo ataque.
Brian Katulis, exfuncionario de seguridad nacional que trabajó tanto en administraciones demócratas como republicanas, afirmó que los daños visibles en las imágenes demostraban que “Estados Unidos no había preparado adecuadamente sus defensas”.
“Y existen pruebas sólidas de que adversarios de EE.UU., como China y Rusia, podrían haber ayudado a Irán a seleccionar los objetivos”, añadió Katulis, actualmente investigador principal del Middle East Institute.
“La administración Trump no ha hecho nada para abordar estas vulnerabilidades”.
En esta foto tomada en Camp Arifjan, Kuwait, se pueden apreciar los daños sufridos por un edificio.
Perdidas millonarias
Las imágenes se publicaron poco después de hacerse público un informe del organismo de control del Pentágono que revela que los ataques iraníes han “dañado y destruido cientos de edificios y estructuras en bases estadounidenses de Kuwait, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Irak, Omán y Jordania durante el conflicto”.
Asimismo, señala que las pérdidas de equipamiento ascendieron a US$3.700 millones.
En total, Estados Unidos había gastado US$33.400 millones en la guerra hasta el 29 de junio, según el informe.
En los meses posteriores al inicio de la guerra, “decenas de aeronaves estadounidenses resultaron destruidas o dañadas”, continúa el informe.
El documento enumera varias de las aeronaves afectadas, incluidas cinco de reabastecimiento en vuelo que sufrieron daños o fueron destruidas en tierra en Arabia Saudita por municiones iraníes.
Un informe independiente de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) señala que el avión E-3 ya no se fabrica y tendría que ser sustituido por un equivalente más moderno: el E-7.
La CBO indicó que el coste de un solo avión E-3 es de US$500 millones y que el coste total estimado del equipamiento perdido en combate, incluidos aviones, drones y un sistema de defensa de área de gran altitud (THAAD), asciende a US$1.900 millones.
El organismo indicó que su análisis está sujeto a “incertidumbre”, ya que el Departamento de Defensa no respondió a sus solicitudes de información, lo que le obligó a basarse en bases de datos gubernamentales e informes públicos.
Además, según el informe, no está claro el alcance de las reparaciones y las tareas de reconstrucción que el ejército estadounidense planea llevar a cabo.
Brian Katulis, del Middle East Institute, señaló que, si bien “estos costes demuestran cómo la administración Trump dilapidó valiosos recursos militares sin obtener resultados significativos a cambio”, el mayor daño afectó a la preparación militar general de Estados Unidos.
“Estados Unidos tuvo que desviar recursos militares de Asia a Medio Oriente, lo que dejó al país y a sus socios asiáticos más expuestos y vulnerables frente a China”, alegó.
Agregó que “además, el agotamiento de las municiones estadounidenses hace que Rusia esté más dispuesta a sondear las vulnerabilidades de los aliados de la OTAN y a continuar su guerra agresiva contra Ucrania”.
Aunque Estados Unidos dispone de los recursos financieros para hacer frente a las pérdidas de equipamiento, ya afronta problemas presupuestarios y es posible que no pueda reponer el material faltante con la rapidez necesaria para prepararse ante posibles estallidos de conflictos en Medio Oriente o en otras partes del mundo, añadió.
Presiones para acabar con la guerra
Con el paso de los meses ha aumentado la presión pública y política sobre la Casa Blanca para poner fin al conflicto con Irán, iniciado el 28 de febrero cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques conjuntos contra el país.
Desde el comienzo de la guerra, Irán ha atacado en repetidas ocasiones bases estadounidenses y a países aliados en el Golfo, así como a Israel.
El martes por la noche, la Cámara de Representantes de EE.UU. votó por tercera vez a favor de poner fin a la guerra con Irán, aprobando una medida que obligaría al presidente Donald Trump a terminar con la acción militar estadounidense si no cuenta con la autorización del Congreso.
La medida salió adelante con el apoyo de varios republicanos, en la que podría ser la última votación de la Cámara sobre este asunto antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Su aprobación se enfrenta a un camino incierto, ya que el Senado de EE.UU. no ha indicado si abordará la cuestión.
Ese mismo día, el congresista republicano Thomas Massie anunció una iniciativa para someter a juicio político al secretario de Defensa, Pete Hegseth, a medida que surgían nuevos detalles sobre el coste que la guerra con Irán supone para Estados Unidos.
La administración Trump respaldó a Hegseth, y el fiscal general de EE.UU., Todd Blanche, declaró a la prensa que este estaba realizando “un trabajo fenomenal”.
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Para Donald Trump, las preocupaciones sobre los peligros de la inteligencia artificial —como la idea de que “los robots marcharán hacia nuestras ciudades y acabarán con todos nosotros”— son un engaño.
Es el tipo de lenguaje que el presidente de EE.UU. suele reservar para aquello que más desprecia: las teorías sobre el cambio climático provocado por el ser humano, las investigaciones sobre la injerencia rusa en las elecciones o los intentos de someterlo a un juicio político y destituirlo durante su primer mandato.
Presentándose como el “destapador de engaños”, el lunes publicó una serie de mensajes en redes sociales en los que respaldaba con vehemencia lo que calificó como “el mayor motor de desarrollo económico de la historia” y menospreciaba a quienes cuestionan los beneficios de esta tecnología.
El número de escépticos, sin embargo, ha aumentado en las últimas semanas por la inquietud que genera el carácter disruptivo de la IA —cuando no el temor a un peligro que podría amenazar a la civilización— entre algunos expertos del sector y políticos, incluidos miembros de su propio Partido Republicano.
Nada de esto ha disuadido a Trump. Su reciente ofensiva en redes sociales no es más que el último intento de contrarrestar, a fuerza de voluntad, el creciente escepticismo hacia la IA.
La nueva batalla de Trump
Ya sea que el presidente considere la batalla por la IA como algo crucial para su legado económico, como un frente clave en la lucha global por el poder o como otra conspiración de sus enemigos en su contra, lo cierto es que al involucrarse de lleno en la disputa ha situado el tema en el centro de la política estadounidense, incluso a riesgo de enemistarse con aliados de muchos años.
“Creemos que esta podría ser una gran tecnología, pero no vamos a darles carta blanca a estos tipos”, declaró el martes Steve Bannon, exasesor de Trump, durante una conferencia de corte “humanista” sobre los peligros de la IA.
Poco antes de la intervención de Bannon, el senador por Vermont Bernie Sanders, de ideología socialista democrática, dijo ante la misma audiencia que los responsables políticos de Washington no habían abordado las “consecuencias potencialmente catastróficas” de una IA sin regulación.
Bernie Sanders es uno de los políticos estadounidenses más críticos hacia la IA.
“El Congreso, tanto bajo control demócrata como republicano, se ha quedado completamente dormido al volante”, afirmó, “y ahora tenemos un presidente cuya ignorancia sobre este tema es verdaderamente vergonzosa”.
Sin embargo, según Trump lo que hace falta no es debate ni nuevas políticas, sino confianza en su autoridad y en su criterio.
“El único control o ‘salvaguarda’ que necesita la IA es un PRESIDENTE FUERTE E INTELIGENTE (¡con un alto coeficiente intelectual!), y EE.UU. cuenta con ello de sobra”, escribió.
Y agregó que “ya disponemos de amplias facultades penales y regulatorias sobre estas empresas”.
El deseo de centralizar la autoridad en la presidencia es un tema recurrente de Trump en su segundo mandato.
Si decide que algo es positivo, considera que debería tener la autoridad para permitirlo; si lo juzga negativo, cree que debería poder ponerle fin mediante una orden presidencial unilateral.
Su postura es similar a la que mantiene respecto a la inmigración y el comercio: considera que él, como presidente, debería tener la facultad exclusiva de decidir quién puede entrar y permanecer en el país, así como cuándo y dónde imponer aranceles.
A diferencia de los aranceles y la inmigración, temas que han interesado a Trump durante décadas, el auge de la inteligencia artificial es un fenómeno reciente.
Pero, si no se trata de un interés arraigado desde hace años en el presidente, ¿qué podría explicar su disposición a intervenir activamente en este asunto?
La economía más pujante con la IA como motor
A Trump le gusta destacar constantemente que Estados Unidos es el país con la economía más pujante del mundo.
Muchos economistas señalan que la inversión en tecnología de IA —incluidas las infraestructuras y los equipos— ha sido el motor de la economía estadounidense durante varios años.
Según un informe reciente de la firma de análisis ING, la inversión tecnológica representó más de un tercio de toda la expansión económica de EE.UU. en el segundo trimestre de 2026.
La carrera de la IA ha impulsado los índices de Wall Street en los últimos años.
El mercado bursátil vive un auge y gran parte de ese incremento en el valor de las empresas —y, por extensión, del fuerte crecimiento de los fondos de jubilación de muchos estadounidenses— puede atribuirse a la enorme inversión en chips, centros de datos y otras infraestructuras que sustentan la IA.
Cualquier cosa que amenace este crecimiento —que Trump considera un sello distintivo de su presidencia y una clave de su legado político— despierta rápidamente su recelo.
Trump también percibe la expansión de la IA como una competencia industrial a gran escala entre las dos mayores economías del mundo: Estados Unidos y China.
En la lógica de suma cero del poder global, si China lleva ventaja, Estados Unidos se queda atrás.
“Llevamos ventaja a China en IA”, declaró Trump el sábado, “y, francamente, quiero que siga siendo así, porque quien gana en IA, gana la partida”.
El presidente suele defender una postura habitual entre los conservadores: que sus rivales de izquierda se oponen al libre mercado y a las libertades económicas, recurriendo al alarmismo para justificar una mayor intervención y control por parte del Estado.
Sin embargo, Trump —que aboga por la participación estatal estadounidense en el capital de US Steel y del fabricante de semiconductores Intel, y no tiene reparos en elegir ganadores y perdedores en la economía— dista mucho de ser un conservador tradicional partidario de un Estado reducido.
Las opiniones de los líderes tecnológicos y su cercanía a Trump
Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, ha respaldado los llamados a moderar el desarrollo de la IA, mientras que Donald Trump ha restado importancia a las advertencias sobre sus riesgos.
Los estrechos vínculos de Trump con destacados magnates de la tecnología y emprendedores de inteligencia artificial desde el inicio de su segundo mandato también podrían ayudar a explicar su entusiasmo por la IA.
El empresario tecnológico David Sacks, copresidente del Consejo de Asesores en Ciencia y Tecnología del presidente y su “zar” informal de la IA, lo apoya desde hace años.
El escepticismo expresado públicamente por Sacks respecto a la regulación de la IA coincide con los comentarios recientes del presidente.
“Creo que esto se está convirtiendo en una reacción de pánico”, declaró este fin de semana en una entrevista con CBS News.
Y agregó: “Estamos en plena campaña electoral [para los comicios de mitad de mandato] y hay incentivos para que los actores políticos intenten amplificar el miedo”.
Elon Musk, pese a su turbulenta relación con Trump, ha influido en el rumbo de esta administración.
Mark Zuckerberg (Facebook), Jeff Bezos (Amazon), Sam Altman (OpenAI) y Tim Cook (Apple) ocuparon lugares destacados durante la toma de posesión de Trump.
Mark Zuckerberg defiende que cada empresa asuma la seguridad de sus sistemas de IA y se distancia de los llamados a ralentizar su desarrollo de forma coordinada.
Estos hombres, junto con el director de Anthropic, Dario Amodei, mantienen posturas diversas sobre la necesidad de una mayor regulación de la IA y cuentan con distintos niveles de acceso e influencia sobre Trump.
En el caso de Amodei, sus discrepancias sobre el uso sin restricciones de los modelos de IA de Anthropic por parte del Pentágono podrían haber predispuesto a Trump en contra de sus llamados a ralentizar el desarrollo de la IA.
“Este es el principal debate de toda la industria, y lo ha sido desde el principio”, afirmó Matt Calkins, director de la empresa tecnológica Appian.
“Sabíamos que en algún momento trascendería al ámbito político; era inevitable”.
El rumbo que tomará el debate político a partir de ahora es una incógnita.
Dada la resistencia de Trump, es poco probable que el Congreso —pese a las promesas de nuevas audiencias y propuestas de regulación— apruebe una nueva legislación que el presidente esté dispuesto a promulgar.
El martes, el presidente republicano de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, pareció dar marcha atrás en su disposición inicial a considerar medidas legislativas y optó por hacerse eco de la retórica de Trump, que califica de “engaño” los temores sobre la IA.
Ante la proximidad de las elecciones legislativas de mitad de mandato, los candidatos —tanto republicanos como demócratas— temen enfrentarse a una opinión pública que, según los sondeos, se muestra escéptica respecto a los beneficios prometidos de los avances en IA.
Sin embargo, los republicanos también temen contrariar a Trump en un asunto que se ha convertido en un tema clave para el presidente.
Aunque la ciudadanía empieza a prestar atención, Calkins señala que el tema aún no se ha convertido en dinamita política, lo que implica que adoptar una determinada postura o discurso conlleva pocos riesgos.
No obstante, podría estar cerca el momento en el que las advertencias sobre la IA se materialicen en un desastre de gran repercusión.
“Es posible que futuros acontecimientos sacudan a la opinión pública; en ese caso, las posturas —y las palabras— podrían dejar de salir tan baratas”, alegó.
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El popular cantante británico Ed Sheeran enfrenta la mayor controversia de su carrera tras la tormenta generada por la decisión de excluir al estadounidense Macklemore como telonero de su gira por EE.UU., después de que el rapero realizara comentarios a favor de los palestinos sobre el escenario.
Sheeran es uno de los compositores más exitosos de todos los tiempos. Ha vendido más de 120 millones de discos y ha permanecido más de 1.000 semanas en las listas de álbumes de EE.UU.
Parte de su atractivo ―además de sus canciones pegadizas― es su imagen de chico bueno de la música e incluso, de persona común.
Su aspecto y forma de vestir recuerdan más a los de un aficionado que regresa en tren después de Glastonbury antes que a los de una de las estrellas principales de dicho festival.
Ha cultivado cuidadosamente una imagen pública amable y accesible, en la que todo el mundo es bienvenido.
En 2014, donó todo su guardarropa a tiendas benéficas. Ese mismo año adoptó un gatito de un mes, salvándolo de la eutanasia, y lo llamó Graham. Actualmente dirige una organización caritativa que ofrece clases de música a menores de 18 años en Suffolk, el condado inglés donde creció.
Ha intentado mantenerse alejado de la política, participando normalmente solo en campañas relacionadas con cuestiones como la protección de los derechos de autor y la reventa ilegal de entradas, o para expresar preocupación por el impacto del Brexit en los músicos que realizan giras.
Pero, como la mayoría de los artistas, sus inclinaciones son más bien progresistas. En 2017 afirmó que apoyaba al entonces líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, aunque evitó respaldarlo públicamente durante la campaña electoral.
“La gente pensó que, porque no me posicioné abiertamente a su favor, yo no apoyaba a Corbyn”, declaró Sheeran al Sunday Times.
“Si me conocieras como persona y escucharas mi música, podrías deducir con bastante fundamento que es el tipo de persona que realmente me cae bien”, añadió.
Una medida polémica
Cuando se trata de asuntos ajenos a la música, Sheeran prefiere actuar con cautela. Según explica, su razón es que la música debería unir a las personas. Considera sus conciertos como un “espacio seguro y de refugio” basado en la humanidad compartida.
Esta semana, ese argumento se ha venido abajo, desencadenando una crisis para su reputación y su carrera.
La historia es así: el rapero Macklemore fue elegido como artista telonero en la gira de Sheeran por EE.UU. y, en la primera noche de la gira, pronunció un discurso en el que dijo “Palestina libre” y mostró imágenes de la destrucción en Gaza.
A la noche siguiente se refirió al número de víctimas mortales como un genocidio, una afirmación que el gobierno de Israel rechaza.
Por esa razón, recibió duras críticas y la organización StopAntisemitism acusó a Macklemore de haber “tendido una emboscada” al público de Sheeran.
Además, los propietarios de los estadios, aparentemente encabezados por Robert Kraft, multimillonario dueño de los New England Patriots, presionaron a Sheeran y a sus promotores para que lo expulsaran de la gira.
Tras una semana de conversaciones a puertas cerrada, lograron su objetivo.
Este martes, Sheeran emitió un comunicado en el que afirmó que la decisión había sido tomada por los promotores, no por él. Y agregó que había intentado tender puentes entre las partes implicadas, sin éxito.
También aseguró que no era “cómplice de la situación”, y argumentó que su decisión de mantenerse al margen del debate sobre Oriente Medio en el ámbito público no significaba que “no le importara”.
“Estoy horrorizado por el conflicto entre Israel y Palestina. El sufrimiento y el dolor causados en ambos lados constituyen una tragedia humana. Hay demasiadas guerras en el mundo que provocan un dolor inconmensurable, ninguna de las cuales debería ser tolerada”, escribió Sheeran en un comunicado.
“Hay una razón por la que no utilizo mi plataforma profesional para hablar de política: mi público incluye a jóvenes, y a menudo a niños, de todos los orígenes”, añadió.
El comunicado no sirvió para calmar la controversia.
Robert Kraft es el dueño del estadio donde se iba a presentar Ed Sheeran junto a Mackelmore en Boston, EE.UU.
“Se ha lavado las manos”
Según sus críticos, si Sheeran está tan preocupado por los niños, ¿cómo es que no ha mencionado a los miles de niños muertos en Gaza?
Otros apuntaron que su abstención política no había sido absoluta.
En 2018 vistió una camiseta con el lema “Justicia para Grenfell” en el estadio de Wembley tras el incendio de la Torre Grenfell en Londres, donde murieron más de 70 personas.
Además, participó en el Concert For Ukraine (Concierto por Ucrania) en 2022 y a principios de este año grabó junto a U2 una canción de protesta sobre la guerra en dicho país.
También surgieron preguntas sobre su relación con Kraft. Sheeran cantó en la boda del empresario en 2022 y, en una entrevista posterior, lo describió como una persona “muy amable”.
El periodista musical Jeffrey Ingold afirmó que la aparente aceptación por parte de Sheeran de la decisión de apartar a Macklemore parecía un acto de cobardía.
“Es uno de los músicos más importantes del mundo. Tiene poder y capacidad de influencia. Y, esencialmente, se ha lavado las manos diciendo: ‘Esto no es mi responsabilidad’”, le dijo Ingold a la BBC.
Y añadió: “Tenía alternativas. Podría haberles dicho a los promotores y a los propietarios de los recintos, incluido Robert Kraft: ‘¿Saben qué? No vamos a actuar allí. Si no nos permiten actuar a todos, no lo haremos’. Podría haber buscado otros escenarios”.
Una gira en crisis
Horas después de la publicación del comunicado de Sheeran, su gira entró en crisis.
Los tres artistas invitados que debían actuar en las fechas restantes, Finneas, Aaron Rowe y Lukas Graham, se retiraron en señal de apoyo a Macklemore.
Beoga, la banda que acompaña a Sheeran en canciones como Galway Girl y Nancy Mulligan, también abandonó la gira.
Muchos de ellos afirmaron que la expulsión de Macklemore, decidida por un grupo de multimillonarios, representaba un efecto intimidatorio sobre la libertad de expresión.
Se desconoce cuánto puede afectar esta polémica la carrera de Ed Sheeran.
Otras figuras del mundo de la música y de otros ámbitos también se pronunciaron.
La estrella del pop Pink, que es judía, compartió nuevamente un meme contrario a Macklemore y después publicó su propio mensaje explicando por qué criticaba los comentarios del rapero.
De repente, y contra su voluntad, Sheeran se ha convertido en el centro de una tormenta política relacionada con uno de los asuntos más divisivos del mundo.
¿Podría haber gestionado mejor la situación cuando estalló la polémica? Sin duda.
En su comunicado afirmó que quería continuar con la gira para no decepcionar a los fanáticos ni al personal que depende económicamente de sus conciertos.
Si hubiera amenazado con cancelar los espectáculos, podría haber presentado esa decisión como una protesta en defensa de la libertad de expresión. Sin embargo, eso inevitablemente también habría sido interpretado como un respaldo a las declaraciones de Macklemore.
Así pues, Sheeran quedó atrapado en una situación sin salida. Estaba condenado a recibir críticas hiciera lo que hiciera.
Su imagen de buen tipo ha sufrido un importante desgaste y el tono de “no es mi responsabilidad” de su comunicado ciertamente no ayudó.
Ingold señala: “Creo que esto cambiará la forma en que la gente lo percibe de ahora en adelante”.
“Ha dicho que no es cómplice, pero en realidad es enormemente cómplice de lo que está ocurriendo [en esta gira]”.
Jem Aswad, editor ejecutivo de música de la revista Variety, afirma que este episodio demuestra que “no se puede ser neutral en esta cuestión”.
Dicho esto, señala que la mayoría de la gente no acude a los conciertos de Sheeran para que le recuerden asuntos como Gaza, sino “para dejar de pensar en ellos y entretenerse”.
Aswad duda de que esta polémica cause un daño importante a la carrera del cantante y considera que buena parte de las críticas “no proceden necesariamente de los seguidores de Ed Sheeran”.
“Provienen de personas que desaprueban la manera en que se ha comportado en esta situación y no estoy seguro de que muchas de ellas sean realmente fans de Ed Sheeran”, añade.
Lo comprobaremos cuando Sheeran actúe el próximo sábado en Filadelfia. Puede que un sector especialmente crítico haga oír su opinión, pero muchos otros simplemente acudirán para disfrutar de la música.
La pérdida de su banda de acompañamiento tampoco es un desastre tan grande como podría parecer.
En giras anteriores, Sheeran ha sido el único artista sobre el escenario, acompañándose a sí mismo con un pedal de bucles.
Pero una vez que esta serie de conciertos concluya en México el próximo diciembre, sus siguientes pasos deberán planificarse con sumo cuidado.
Quizá, en una época de crispación y descontento generalizados, mantenerse por fuera de la contienda sea simplemente imposible.
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