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  • Los vínculos con Arabia Saudita del hombre en el centro de una multimillonaria demanda por los ataques del 11-S

    Los vínculos con Arabia Saudita del hombre en el centro de una multimillonaria demanda por los ataques del 11-S

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    El hombre que está en el centro de una demanda de un billón de dólares presentada por las familias de las víctimas del 11-S mantenía amplios vínculos con funcionarios del gobierno saudita.

    Además, participó en partidas de paintball con uno de los futuros líderes de al Qaeda, según revelan videos obtenidos por la BBC.

    Las imágenes, que llegaron a manos del FBI pocos días después de los atentados de 2001, contrastan con las declaraciones que Omar al-Bayoumi ha realizado durante 25 años negando su supuesta condición de extremista y espía saudita.

    En una de las grabaciones, Bayoumi —quien afirmaba ser estudiante durante su estancia en Estados Unidos— aparece abrazando a Anwar al-Awlaki, quien más tarde lideraría al Qaeda en la Península Arábiga.

    En otro video se ve a Bayoumi y a Awlaki jugando al paintball cerca de San Diego junto a un funcionario del Ministerio de Asuntos Islámicos de Arabia Saudita.

    Esas imágenes forman parte de la demanda presentada por las familias de las víctimas del 11-S contra Arabia Saudita y nunca antes se habían hecho públicas.

    La demanda sostiene que Arabia Saudita fue cómplice de los atentados y que Bayoumi prestó ayuda a 2 de los 19 secuestradores que estrellaron aviones contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono en Virginia (un tercer aparato se estrelló en Pensilvania).

    Bayoumi fue detenido en el Reino Unido por la Policía Metropolitana pocos días después de los ataques del 11-S.

    Los videos fueron hallados entre sus pertenencias, junto con otras pruebas cruciales.

    Entre dichas pruebas figuraba un esquema de un avión acompañado de una ecuación de descenso de vuelo.

    Varios agentes del FBI recibieron copias del esquema, pero este nunca se compartió con los interrogadores británicos pese a haber sido enviado por mensajería a la comisaría donde Bayoumi permanecía bajo custodia.

    El esquema también se ocultó a algunos agentes del FBI que investigaban a Bayoumi, así como a la Comisión del 11-S, el organismo independiente encargado de investigar la mayor matanza de la historia de Estados Unidos, en la que perdieron la vida cerca de 3.000 personas. Bayoumi nunca fue procesado.

    Ni él ni el gobierno saudí respondieron a las solicitudes de comentarios de la BBC, aunque ambos siempre han negado cualquier participación o conocimiento previo de los atentados. El FBI declinó hacer comentarios.

    Tras el fallo judicial de 2018 que permitió seguir adelante con la demanda, miles de documentos, así como videos y fotografías, fueron entregados al tribunal y desclasificados mediante una orden ejecutiva del presidente Joe Biden.

    BBC Panorama y Radio 4 han examinado estos documentos y hablado con decenas de agentes especiales e investigadores para rastrear las pruebas que el FBI recopiló sobre Bayoumi y la presunta implicación de Arabia Saudí en los atentados del 11 de septiembre, así como para comprender por qué nunca se investigó a fondo el asunto a lo largo de 25 años.

    Lo que revela la investigación de la BBC

    • El diagrama del avión fue enviado a la oficina del FBI en Nueva York y analizado, según una fuente de la agencia.
    • Sin embargo, un funcionario del Departamento de Justicia de EE.UU. declaró a la BBC que nunca se le presentó ninguna propuesta para procesar a Bayoumi basándose en dichas pruebas, a pesar de que “hemos condenado a personas por menos”.
    • Los agentes del FBI en San Diego —ciudad donde Bayoumi residió durante su estancia en EE.UU.— solicitaron reiteradamente copias de las pruebas, pero nunca recibieron la mayor parte de ellas.
    • Se impidió a las oficinas del FBI en San Diego y Los Ángeles interrogar a los contactos de Bayoumi dentro del gobierno saudita.
    • El personal de la Comisión del 11-S expresó su desacuerdo con la conclusión de que era “poco probable” que Bayoumi hubiera tenido vínculos con extremistas.
    • Esto llevó a que el informe atribuyera dicha afirmación a “nuestros investigadores que han tratado directamente con él”.

    Partidas de paintball para “entrenar para la yihad”

    Omar al-Bayoumi llegó a San Diego procedente de Arabia Saudita en 1994.

    Afirmaba estar estudiando inglés, pero los registros judiciales indican que, al cabo de unos años, había abandonado sus estudios.

    Lo habitual era verlo organizando actos religiosos, a menudo con una videocámara pegada al ojo.

    En un video grabado por Bayoumi entre 1997 y principios de 1998, se ve a varios hombres —entre ellos Anwar al-Awlaki— participando en una partida de paintball.

    La grabación, realizada cerca de San Diego, muestra al grupo simulando combates urbanos y practicando tiro al blanco; muchos de los participantes visten uniformes militares.

    En un momento dado, algunos de los hombres se lanzan al combate gritando “Allahu Akbar” (Dios es grande).

    Un jeque saudita de visita acompaña al grupo, y también se puede oír a Bayoumi dirigirse a Anwar al-Awlaki con el título honorífico de “Jeque Anwar”.

    El paintball surgió como un tema de interés en las investigaciones antiterroristas del FBI tras los atentados del 11 de septiembre, y el Departamento de Justicia utilizó pruebas relacionadas con esta actividad en varios procesos judiciales por terrorismo.

    Omar al-Bayoumi y Anwar al-Awlaki participaron en sesiones de paintball en San Diego durante al menos tres años, entre finales de la década de 1990 y principios de la de 2000.

    Cuando el FBI inició sus investigaciones tras el 11-S, los agentes recibieron información de que algunos de los participantes lo hacían para entrenarse para la yihad.

    Aunque la retórica extremista de Awlaki cobró mayor relevancia tras el 11-S, en el momento en que se grabó el video de paintball ya mantenía vínculos con miembros de al Qaeda y estaba a punto de ser investigado por el FBI.

    Murió en 2011 como consecuencia de un ataque con drones de la CIA.

    Arabia Saudita ha declarado que el video de paintball no revela quién lo “realizó” ni quién lo “grabó”.

    Al ser interrogado a distancia en 2021 en el marco de la demanda presentada por las familias de las víctimas del 11-S, Bayoumi insistió en que no conocía a Awlaki.

    Las pruebas en video que contradecían su afirmación no se facilitaron al tribunal —de forma confidencial— hasta un año después y no se incorporaron al expediente público hasta el 4 de septiembre de este año.

    Otro fragmento de video, no revelado anteriormente, muestra a Bayoumi abrazando a Awlaki en enero de 1998.

    Otras imágenes recogen los numerosos encuentros de Bayoumi con funcionarios y predicadores del Ministerio de Asuntos Islámicos de Riad.

    Aparece en un video en SeaWorld junto a dos funcionarios del ministerio, uno de los cuales lleva una carpeta; Bayoumi entrega la cámara a su hijo y entra rápidamente en el encuadre para grabar su presencia junto a ellos.

    Se consideraba que el Ministerio de Asuntos Islámicos, creado en 1993, estaba dominado por clérigos que defendían una visión radical del islam sunita y la exportaban a todo el mundo.

    La institución invirtió cientos de millones de dólares a nivel global para la construcción de mezquitas y envió a decenas de funcionarios a Estados Unidos.

    Algunos de ellos supervisaban una red de predicadores con posturas radicales.

    El diagrama de un avión hallado en Birmingham

    Tras los atentados del 11 de septiembre, Omar al-Bayoumi figuró como uno de los primeros sospechosos en la investigación del FBI.

    Su nombre apareció en un contrato de alquiler de un apartamento firmado por los dos primeros secuestradores que llegaron a Estados Unidos, Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Mihdhar, integrantes del grupo de cinco hombres que estrelló un avión contra el Pentágono.

    El FBI localizó a Bayoumi en Birmingham (Reino Unido), ciudad a la que se había trasladado con su familia antes del 11 de septiembre.

    El 21 de septiembre de 2001, agentes de la unidad de operaciones especiales de la división antiterrorista de la Policía Metropolitana (Met Police) detuvieron a Bayoumi en una de sus propiedades.

    Fue trasladado con escolta policial urgente a la comisaría de Paddington Green, en Londres, donde los detectives comenzaron a interrogarlo.

    Según la legislación británica vigente en aquel momento, los agentes solo podían mantenerlo detenido durante siete días sin presentar cargos formales.

    Imagen extraída de un vídeo que muestra una pequeña casa pareada de mediados del siglo XX en Birmingham, con visillos y una antena parabólica. Una furgoneta policial está aparcada en el exterior, bloqueando la puerta de entrada, y dos agentes de policía permanecen a un lado del edificio con los brazos cruzados.

    BBC
    La policía británica registró los domicilios de Bayoumi en Birmingham.

    A la mañana siguiente, en Birmingham, los agentes iniciaron el minucioso proceso de registro y embalaje de pruebas halladas en sus propiedades: un gran volumen de documentos que sumaban miles de páginas, cientos de fotografías, talones de billetes de avión y tarjetas telefónicas, así como bolsas y cajas que contenían al menos 80 cintas de video.

    Pocas horas después de iniciarse el registro, varios elementos probatorios —clasificados como de máxima prioridad por indicación del FBI— fueron llevados por la policía directamente a Paddington Green, donde el FBI había destacado a un agente.

    Entre dichas pruebas figuraban una agenda telefónica con más de dos docenas de nombres de funcionarios del gobierno saudita en Estados Unidos y Arabia Saudita; software de simulador de vuelo; billetes y documentos de viaje; y una hoja de cuaderno de líneas amarillas con el boceto de un avión, sobre la cual un agente había anotado: “Contiene notas manuscritas y cálculos matemáticos relativos a la altitud de los aviones”.

    Una nota encontrada en la casa de Bayoumi con cálculos sobre el descenso de un avión.

    SDNY
    Una nota encontrada en la casa de Bayoumi contenía cálculos sobre el descenso de un avión.

    Dieciocho años más tarde, el FBI entregaría la página del cuaderno al tribunal en el marco de la demanda presentada por las familias de las víctimas del 11 de septiembre, en cumplimiento de una orden judicial. La página se hizo pública en 2022.

    “Es el cálculo matemático del impacto”, declaró a la BBC Jodi Westbrook Flowers, miembro del equipo legal de las familias de las víctimas del 11-S.

    Y aseguró que “cuando descubrimos de qué se trataba, supimos que era la prueba irrefutable que habíamos estado buscando”.

    La ecuación, escrita de puño y letra por Omar al-Bayoumi, indica la altura y la distancia necesarias para que un piloto dirija un avión hacia un objetivo concreto en tierra.

    Debajo aparece un pequeño dibujo de un avión y una serie de números.

    El año pasado, el juez federal que lleva la demanda de las familias determinó que la página del cuaderno, a primera vista, “vincula a Bayoumi con el conocimiento de los atentados del 11 de septiembre”.

    En 2021, al ser interrogado al respecto ante el tribunal, Bayoumi afirmó que tenía el diagrama porque le gustaba buscar ecuaciones y que no recordaba cuándo lo había escrito.

    Para la tarde del 22 de septiembre de 2001 ya había copias del diagrama del avión en Londres, en manos tanto del FBI como de la policía antiterrorista británica, y a escasos metros de la sala de detención donde se interrogaba a Omar al-Bayoumi.

    Los registros indican que el documento pasó por las manos de al menos otros tres agentes del FBI en los dos días siguientes.

    Pero aquí es donde comienza el misterio.

    El FBI instruyó a los agentes de la Policía Metropolitana para que interrogaran a Bayoumi sobre otras pruebas de alta prioridad, pero los detectives encargados del interrogatorio nunca recibieron el diagrama del avión ni fueron informados de su existencia.

    Muchos agentes del FBI nos han contado que, tras los atentados del 11-S, se vivió un frenesí de actividad constante, día y noche.

    Sin embargo, resulta difícil comprender cómo una prueba de tal importancia, en un caso que se tramitaba con gran urgencia, no llegara a manos de los detectives que realizaban los interrogatorios.

    El FBI declinó responder a nuestras preguntas. Y la Policía Metropolitana nos comunicó que no podía hacer comentarios debido al proceso judicial en curso.

    Bolsas con cintas de video

    Poco después de que se enviara el esquema del avión a Paddington Green, todos los videos de Bayoumi —incluida la grabación de la partida de paintball— fueron trasladados de Birmingham a New Scotland Yard para ser copiados.

    Para el 24 de septiembre, las dependencias policiales de Paddington Green, situadas a poco más de un kilómetro y medio de distancia, ya disponían de los videocasetes.

    Los detectives llevaron las bolsas con las cintas a la sala donde se interrogaba a Bayoumi y le mostraron parte del material grabado.

    Le preguntaron por dos cintas en las que aparecía una reunión, pero los agentes británicos no habían recibido instrucciones del FBI para interrogarlo sobre el video de la partida de paintball ni tampoco sobre su relación con Anwar al-Awlaki.

    El día en que debía decidirse si se le imputaban cargos o se le ponía en libertad, los detectives de Scotland Yard participaron en una conferencia telefónica con varios altos funcionarios del Departamento de Justicia de EE.UU. y del FBI.

    Panorama y Radio 4 han hablado con dos de los participantes en dicha reunión. Uno de ellos recuerda cómo los detectives británicos expusieron las pruebas que, a su juicio, cumplían los requisitos necesarios para que Estados Unidos solicitara la extradición de Bayoumi y lo juzgara allí.

    La respuesta de los funcionarios del Departamento de Justicia fue que no se solicitaría la extradición por falta de pruebas suficientes.

    El 28 de septiembre de 2001, Bayoumi fue puesto en libertad.

    Sin embargo, en aquel momento, el FBI aún no había enviado a Estados Unidos todas las pruebas halladas en Birmingham, ni mucho menos las había analizado exhaustivamente.

    Un memorando del agregado jurídico del FBI en Londres, enviado dos semanas más tarde, señalaba que quedaban pendientes de revisión “varios videos, disquetes y documentos”.

    “Hemos condenado a gente por menos”

    Tras la puesta en libertad de Omar al-Bayoumi, los agentes siguieron analizando las pruebas en su contra.

    La BBC tiene constancia de que el esquema del avión fue enviado desde Londres para su análisis en la oficina del FBI en Nueva York, que dirigía la investigación general sobre los atentados del 11 de septiembre.

    No obstante, no hemos logrado localizar ningún registro de dicho análisis ni de sus conclusiones.

    Una orden presidencial de 2021 exigió al FBI desclasificar los archivos relacionados con sus investigaciones sobre el 11-S, incluidos los referentes a Bayoumi.

    Sin embargo, entre los archivos divulgados, el FBI solo ha presentado un documento que hace referencia al diagrama —pese a su importancia como prueba— y este se elaboró solo 11 años después del hallazgo inicial del manuscrito en 2001.

    El diagrama compuesto por Bayoumi parece haber caído en un agujero negro.

    No se remitió a San Diego, ciudad donde Bayoumi había residido en Estados Unidos y donde la oficina local del FBI también lo estaba investigando.

    De hecho, San Diego —donde los agentes entrevistaban a sus allegados, registraban su mezquita y analizaban sus registros telefónicos y extractos bancarios— no recibió prácticamente nada del gran volumen de pruebas incautadas por la Policía Metropolitana en Birmingham.

    Rick Lambert, quien dirigía la investigación del FBI en esa zona, declaró a la BBC que su oficina solicitó reiteradamente a Nueva York el envío de copias de todas las pruebas.

    “Su postura era: ‘Nosotros llevamos el caso; se las enviaremos cuando terminemos de analizarlas’”, afirmó.

    Lambert aseguró que Nueva York no atendió las solicitudes de su oficina: “Creo que existe la posibilidad de que, si hubiéramos recibido y analizado esas pruebas, habríamos podido encajar las piezas del rompecabezas mucho más rápido”.

    Los documentos revelan que, en la primavera de 2002, la oficina de San Diego logró finalmente obtener copias de algunos videos, no a través de Nueva York, sino mediante el enlace del FBI en Londres.

    Lo ocurrido con el video de paintball resulta igualmente curioso.

    Una copia de la cinta se envió a la oficina del FBI en Nueva York, donde fue visionada, según nos confirmó un agente.

    Sin embargo, no se incluyó en los resúmenes de la oficina que documentaban los vínculos extremistas de Bayoumi.

    Memorandos del FBI y del Departamento de Justicia de 2002 consultados por la BBC hacían referencia a materiales incautados en los domicilios de Bayoumi en Birmingham que podían “demostrar sus sentimientos y creencias antiestadounidenses”, así como a escritos suyos que “podían interpretarse como yihadistas”.

    No obstante, no se mencionaba el video del paintball ni la conexión de Bayoumi con Anwar al-Awlaki.

    Jeffrey Breinholt, un hombre con canas en las sienes y una perilla entrecana, vestido con traje azul oscuro y camisa azul claro abierta en el cuello, reclinado en su silla mientras es entrevistado.

    BBC
    Jeffrey Breinholt, quien supervisó a los fiscales del caso del 11 de septiembre, dijo que Bayoumi parecía ser una de las “opciones más firmes” para presentar cargos.

    Jeffrey Breinholt, entonces subdirector de contraterrorismo del Departamento de Justicia y supervisor de los fiscales encargados de los casos de terrorismo tras el 11-S, declaró a la BBC que el nombre de Bayoumi había surgido “como una de las posibilidades más firmes para presentar cargos”.

    Sin embargo, señaló que la Fiscalía de Nueva York nunca remitió los cargos a él ni a sus compañeros para su aprobación.

    De haberlo hecho, el diagrama del avión habría constituido una prueba importante contra Bayoumi.

    “Hemos logrado condenas con menos pruebas”, afirmó.

    El video de paintball, según Breinholt, representa otra “prueba muy reveladora” y la presencia de Anwar al-Awlaki es un detalle “tremendamente significativo”.

    “Como responsable que revisó numerosos casos de terrorismo a lo largo de los años, puedo asegurar que ese detalle habría llamado poderosamente la atención. Creo que habría dado pie a una acusación contra Bayoumi por prestar apoyo material”, indicó.

    Finalmente, no se presentaron cargos contra Bayoumi.

    Rick Lambert, un hombre con canas en los laterales de la cabeza y gafas ovaladas sin montura, fotografiado en primer plano con poca profundidad de campo; viste traje oscuro con corbata y mira hacia abajo, con una pared lisa de fondo.

    BBC
    Rick Lambert, quien dirigió la investigación del FBI sobre el 11 de septiembre en San Diego, dijo que se le impidió entrevistar a funcionarios sauditas.

    Los agentes que intentaron investigar a Omar al-Bayoumi se toparon con otros obstáculos.

    En octubre de 2001, en San Diego, Lambert y sus colegas querían entrevistar a varios funcionarios sauditas en Estados Unidos —muchos de ellos vinculados al Ministerio de Asuntos Islámicos— de quienes sospechaban que habían coordinado la ayuda que Bayoumi prestó a dos de los secuestradores, Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Mihdhar.

    Dado que los diplomáticos gozan de un estatus de protección especial, los agentes necesitaban permiso de la sede central del FBI y del Departamento de Estado.

    “La respuesta fue: ‘No, no van a hacer eso’”, nos dijo Lambert, quien ahora trabaja como consultor para las familias de las víctimas del 11-S en su demanda judicial.

    Los agentes de Los Ángeles se encontraron con una situación similar al año siguiente, cuando solicitaron entrevistar a un diplomático religioso saudita con quien Bayoumi se había reunido inmediatamente después de su primer encuentro con Hazmi y Mihdhar en la ciudad.

    “Chocamos contra un muro con tanta fuerza que creo que todos sufrimos quemaduras por el despliegue de los airbags”, dijo Steve Moore, quien supervisó la investigación del FBI sobre el 11-S en Los Ángeles.

    Moore afirma que su equipo solicitó en repetidas ocasiones entrevistar al funcionario, pero el permiso nunca llegó.

    Al igual que el FBI, el Departamento de Estado declinó hacer comentarios.

    Una cena de varios platos con la policía secreta saudita

    En octubre de 2003, la Comisión del 11-S —creada por el Congreso de EE.UU. para ofrecer un relato “pleno y completo” de los atentados— entrevistó a Omar al-Bayoumi en Riad.

    Él había regresado a Arabia Saudita en los meses posteriores a su puesta en libertad por parte de la policía británica.

    La entrevista fue realizada —en presencia de la policía secreta saudita— por el director ejecutivo de la Comisión, Philip Zelikow (exasesor del presidente George W. Bush), junto con un miembro destacado del equipo y un agente de la sede central del FBI.

    Las notas de la Comisión de aquella época registran que se ofreció a Bayoumi un notable grado de tranquilidad durante la entrevista.

    Se le dijo que “nadie cree que ayudara deliberadamente a los secuestradores a llevar a cabo su misión terrorista”.

    Bayoumi declaró indignado que era un amante de la paz que se había convertido en “víctima de las víctimas”.

    Durante la entrevista, la delegación hizo una pausa para asistir a una cena de varios platos ofrecida por la Mabahith (la policía secreta) a la que no asistió Bayoumi.

    Tras finalizar la entrevista, la Mabahith comunicó a la delegación estadounidense que “les gustaría verlo exonerado”.

    Los estadounidenses respondieron que no sería posible ninguna exoneración antes de que se publicara su informe.

    Cuando se publicó el informe de la Comisión del 11-S en julio de 2004, Bayoumi quedó, de hecho, exonerado.

    El documento lo describía como una persona “servicial y sociable” y afirmaba que no existían pruebas de que albergara ideas extremistas.

    Sin embargo, algunos miembros del personal de la Comisión no estaban convencidos de la inocencia de Bayoumi y consideraban probable que supiera que Hazmi y Mihdhar eran operativos de al Qaeda.

    La BBC puede revelar que dichos miembros se opusieron a una frase del informe que concluía que él era “un candidato poco probable para una participación clandestina con extremistas islamistas”.

    Finalmente, se llegó a una solución de compromiso y dicha conclusión se atribuyó a “nuestros investigadores, que han tratado directamente con él y han analizado sus antecedentes”.

    Esa frase se redactó basándose en las cuatro horas y media que la delegación de la Comisión pasó con Bayoumi, tiempo que incluyó una pausa para cenar.

    La Comisión nunca vio el esquema del avión, el video de la partida de paintball, las pruebas documentales del supuesto extremismo de Bayoumi ni gran parte del resto de las pruebas incautadas por la Policía Metropolitana.

    Philip Zelikow no respondió a las preguntas concretas que le planteamos.

    Declaró a la BBC que las conclusiones de la Comisión del 11-S habían sido objeto de dos revisiones gubernamentales —en 2015 y 2021— y que la Comisión había sido “transparente respecto a nuestras sospechas e incertidumbres”.

    “Fuimos cautelosos a la hora de acusar a alguien de complicidad en una matanza masiva”, indicó.

    El Departamento de Justicia nos comunicó que no podía hacer comentarios sobre asuntos y decisiones de hace 25 años que implicaban a personal que ya no trabajaba en la institución.

    Mary Galligan, responsable de la investigación del FBI sobre el 11-S, ha afirmado anteriormente que la Comisión tuvo “acceso a todo”.

    Intentamos contactar con Omar al-Bayoumi a través del gobierno saudita, pero no respondió.

    En ocasiones anteriores, ha negado saber que Hazmi y Mihdhar fueran secuestradores, haber sido espía saudita y haber tenido participación alguna en los atentados del 11-S.

    El Reino de Arabia Saudita no respondió a nuestra solicitud de comentarios.

    Anteriormente, declaró que cualquier acusación de complicidad por parte de Arabia Saudita o de sus funcionarios en los atentados del 11-S es categóricamente falsa.

  • Cómo el declive de población alimenta el éxito de la extrema derecha de AfD en Sajonia-Anhalt y en el este de Alemania

    Cómo el declive de población alimenta el éxito de la extrema derecha de AfD en Sajonia-Anhalt y en el este de Alemania

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    * Este artículo fue publicado el 11 de julio y actualizado tras los resultados en las elecciones de la región alemana de Alta Sajonia.

    Línea Gris

    BBC

    Jan-Niklas Hustedt recuerda ir a fiestas tecno en la cafetería abandonada de una vieja fábrica de compresores que se había reducido drásticamente después de la reunificación alemana, en su ciudad natal de Oschersleben.

    Nació en Alemania Oriental en 1989, solo unas semanas antes de la caída del Muro de Berlín. Él se describe a sí mismo como un “wendekind”; un hijo de la coyuntura.

    Ahora, a los 36 años, hace memoria de cómo esa época cambió su comunidad.

    Muchas empresas en el este comunista tuvieron dificultades o simplemente colapsaron cuando se vieron metidas en el afán de lucro y alta competitividad de la economía global.

    “Escuchas todas estas historias”, cuenta Jan-Niklas. “Muchas personas se fueron por las oportunidades que había en Alemania occidental”.

    En los 35 años posteriores a la reunificación, la población general del país creció en 3,8 millones, un aumento de 5%, impulsado por la inmigración.

    Pero en los cinco estados que eran parte de la oriental República Democrática de Alemania (RDA), la población cayó 16% (esta cifra no incluye Berlín Oriental).

    El estado de Sajonia-Anhalt, donde queda Oschersleben, registró el declive más dramático de 26%, según las estadísticas oficiales publicadas el año pasado.

    Ahora, a través de grandes áreas del este más rural, se esperan más caídas poblacionales a medida que se combina la “fuga de cerebros” del este post- reunificación con una tendencia nacional: bajas tasas de natalidad.

    Echemos una mirada al mapa de los demógrafos del gobierno; las áreas en azul oscuro -donde se prevén los declives más agudos- están principalmente concentradas en las partes menos urbanizadas del este.

    Un mapa que muestra el descenso demográfico más grave está ocurriendo en el este de Alemania

    BBC

    Solo el estado de Brandemburgo, que rodea a Berlín y recibe el excedente de la ciudad capital, registra una tendencia contraria.

    A largo plazo, a medida que la población de Alemania envejece, la oficina de estadísticas federales del país afirma que “con toda probabilidad” habrá menos personas para 2070. Para los estados orientales afuera de Berlín, se proyecta que ese será el caso “en todos los escenarios”.

    Estas proyecciones están basadas en ciertas suposiciones y no son definitivas. Pero este cambio demográfico podría estar impulsando el apoyo de Alternativa para Alemania (AfD), el partido político clasificado por la inteligencia interna como de extrema derecha en Sajonia-Anhalt.

    Este domingo, AfD logró la primera victoria de la extrema derecha en Alemania desde la Segunda Guerra. No alcanzó la mayoría absoluta, pero con un 44% de apoyos el triunfo supone un movimiento sísmico para Alemania.

    Caída del muro

    Las imágenes de los noticieros de 1989 muestran las escenas eufóricas de personas pasando en oleadas por lo que, durante décadas, había sido la extremadamente vigilada tierra de nadie del Muro de Berlín.

    Los que iban a pie atravesaron en multitudes, mientras que el repentino influjo de los humeantes autos Trabant de Alemania Oriental generaron en el oeste quejas sobre la contaminación.

    Pero también se convertiría con el tiempo en un enorme sentido de pérdida para las personas del este que vieron cómo su sociedad socialista quedó absorbida, casi de la noche a la mañana, por el occidente capitalista.

    Como estado satélite de la Unión Soviética, la República Democrática de Alemania (RDA) -nombre oficial de Alemania Oriental- era una economía estatal, planificada centralmente.

    El régimen dependía de unos medios estrictamente censurados y de la Stasi, la enorme y temida fuerza de policía secreta, para mantener a raya a la ciudadanía.

    Un hombre con sudadera gris claro saca una pila de archivos de una estantería en una sala de archivos, que está llena de otros archivos

    Gamma-Rapho via Getty Images
    La Stasi, la policía secreta de la RDA, mantenía extensos archivos sobre sus ciudadanos.

    También había severas restricciones al movimiento de personas, ya que las autoridades intentaban evitar que huyeran a Alemania occidental, como muchas lo habían hecho durante décadas.

    Los alemanes del este, sin embargo, recibían subsidio de vivienda, una generosa asistencia para el cuidado de los niños y tenían el empleo garantizado.

    Pero eso estaba fundamentado en una economía cada vez mas ineficiente y endeudada, lo que significó que el rápido proceso de privatización, cuando llegó, fuera brutal y generara desempleo masivo.

    Los gráficos muestran cómo las tasas de fertilidad en el este se desplomaron cuando ocurrió el enorme éxodo al oeste, que se dio en dos olas principales. La primera empezó inmediatamente después de la caída del muro, mientras que la segunda alcanzó su auge en los primeros años de este siglo.

    Un gráfico de líneas que muestra las tasas de natalidad del territorio de la antigua RDA, el antiguo oeste de Alemania y la actual Alemania unificada. La línea que muestra la RDA cae bruscamente poco después de 1990, antes de recuperarse lentamente para alinearse con Occidente y cifras totales

    BBC

    La segunda ola fue “más pequeña en escala, pero no menos significativa porque fue altamente selectiva”, expresa la doctora Katja Salomo, una socióloga en la Universidad de Kassel que se crio en una zona rural del este de Alemania.

    “La juventud, personas altamente educadas y mujeres en especial, tenían mayor probabilidad de irse”.

    Una de las razones para que las mujeres se fueran es que la fuerza laboral femenina en el este no fue considerada como un tema relevante durante el proceso de reunificación, sostiene Katja Salomo.

    “Así que se fueron a Alemania Occidental y obtuvieron empleo allá”.

    Menos mujeres significaron naturalmente menos hijos. Y aunque el gran éxodo terminó hace años, el este todavía tiene una escasez más pronunciada de gente joven y de trabajadores capacitados que el oeste. Así como jardines infantiles que se están quedando vacíos.

    El colapso de la natalidad

    Este es un fenómeno creciente en el este de Alemania: “Kitasterben”. Se traduce literalmente como la “muerte de la guardería”.

    Está impulsada por las bajas tasas de natalidad dentro de lo que ya es una población mermada en las regiones que, durante la época comunista, habían desarrollado una red extensa de centros cuidado infantil.

    “Ahora hay artículos (en los diarios) en los que las guarderías dicen necesitar niños, lo que es una locura”, comenta Jan-Niklas.

    En la guardería a la que va su hija le preguntaron si él y su esposa conocían a otras familias que necesitaran un cupo.

    Me reuní con Jan-Niklas en el centro de su ciudad natal, Oschersleben. Tiene una población de unas 19.000 personas, incluyendo las aldeas aledañas.

    Es un miércoles a la hora de almuerzo. El centro no está necesariamente desierto, pero tampoco hay mucho movimiento.

    Un hombre blanco de pelo rubio, vestido con una camisa azul claro y una chaqueta azul oscuro, sonríe a la cámara

    BBC
    Jan-Niklas se ha convertido en un defensor de su ciudad natal.

    No toma mucho tiempo encontrar una tienda vacía o a las muchas personas mayores que viven en la zona.

    Actualmente, Jan-Niklas, que considera la reunificación como una “historia de éxito” en general, tiene la misión de atraer de vuelta a las personas más jóvenes y sus familias.

    Es “mi casa”, expresa. “Me gusta la gente. Creo que merecen que les vaya bien”.

    Él se fue siendo adolescente, para regresar después haber desarrollado una carrera como seleccionador de personal en un importante banco alemán. Su regreso a casa fue reportado en las noticias locales.

    “De regreso a Oschersleben tras 13 años”, decía el titular del diario Volkstimme (La Voz del Pueblo). “Persona que regresó hace un llamado para encontrar maneras de combatir la escasez de trabajadores capacitados”.

    Ese es solo uno de los problemas con el declive de la población: llenar plazas vacantes, incluyendo los cargos cruciales de cuidados sociales y de salud para apoyar a la creciente población de ancianos.

    Menos personas también producen menos servicios, como tiendas, pabellones de maternidad y escuelas.

    Mientras que un gran número de migrantes o refugiados han llegado a Alemania de países como Ucrania, Siria y Turquía -así como de otras naciones de la Unión Europea- esos inmigrantes se han ido principalmente a las ciudades grandes, como Berlín, y al oeste, mucho más urbanizado.

    Y aun teniendo en cuenta a estas personas, Alemania tiene una población que envejece a medida que la generación del “baby boom” se retira y la tasa de natalidad se mantiene obstinadamente baja.

    Eso significa que una fuerza laboral disminuida está teniendo problemas para sostener el costo de un creciente número de jubilados.

    Las tasas de natalidad empezaron a bajar a finales de los 60, después de la introducción de la píldora anticonceptiva y cuando las mujeres tuvieron más probabilidades de unirse a la fuerza laboral. Pero el año pasado, el número de nacimientos alcanzó su nivel más bajo desde 1946, según las cifras preliminares.

    El profesor Martin Bujard, del Instituto Federal de Investigación Poblacional, una agencia gubernamental, opina que los datos sugieren que el impacto de las crisis globales como el covid y la guerra en Ucrania ha exacerbado esa tendencia.

    “Después de que Rusia lanzara su invasión a gran escala, nueve o diez meses después, las tasas de natalidad cayeron en Alemania”, afirma el profesor Bujard.

    Las cifras más recientes señalan que las mujeres sin nacionalidad alemana tienen más hijos que las ciudadanas alemanas, con tasas de 1,84 y 1,23 respectivamente (conocidas como tasas de fertilidad).

    Pero ambas están por debajo de la “tasa de reemplazo” de 2,1; el nivel con el cual una población se mantiene estable de una generación a la siguiente.

    Alemania no está sola en esto. La ONU ha advertido de un “declive sin precedentes” en las tasas de fertilidad globales, impulsadas por factores como el alto nivel de precio de las cosas y la falta de vivienda adecuada.

    Lo que es singular del este de Alemania hoy día es que estas tasas de natalidad están sucediendo dentro de una población que recientemente fue tan rápidamente vaciada.

    Rumbo al este

    Ha habido muchas iniciativas durante muchos años para aumentar la población en el este de Alemania.

    Katy Löwe dirige una de ellas en Halberstadt, una localidad que queda al pie de las montañas norteñas de Harz en Sajonia-Anhalt, a unos 190km al oeste de Berlín.

    Nos reunimos en la Plaza de la Catedral, cerca de la iglesia estilo gótico de St. Martini que fue reconstruida tras su destrucción a finales de la Segunda Guerra Mundial.

    Es una de las atracciones para los turistas que pasan, pero la misión de Katy es que la gente realmente viva en la región.

    Fundada por compañías locales que buscan trabajadores, Heimvorteil Harz busca coordinar vacantes atrayendo personas y promover los beneficios de la zona.

    Al conducir por la región, uno puede encontrar carreteras bien mantenidas y pueblos pintorescos.

    Los estándares de vida en el este han mejorado significativamente desde la reunificación, aunque los salarios todavía están rezagados con respecto al oeste, especialmente comparados a los de los estados ricos como Baviera, en el sur.

    Para Katy, que proviene de un pueblo cercano, traer a la gente de vuelta es algo personal: “Creo que lo principal es el temor a que las ciudades queden medio vacías. Que los pueblos quede medio vacíos”.

    “Eso es lo que debemos revertir para poder mantener una buena calidad de vida en las áreas rurales”.

    Heimvorteil Harz no tiene registros precisos de cuántas personas han atraído de vuelta y las campañas como esas, dice Katy, solo pueden llegar hasta cierto punto. “El problema es muy grande”.

    Una mujer blanca con el pelo morado recogido hacia atrás y gafas. Lleva una americana oscura y una camiseta de rayas blancas y negras, y mira a la cámara

    BBC
    Katy busca atraer más personas para vivir en la región.

    Se trata de llamar la atención, explica, ya que las regiones están “compitiendo” entre ellas por más personas.

    Los académicos han pasado décadas tratando de entender la persistente división entre el este y el oeste de Alemania; los respectivos “Ossies” y “Wessies”, y estas son divisiones que cortan a través de numerosas esferas.

    Por ejemplo, todas las empresas cotizadas en el Dax, el índice del mercado de valores de Alemania, tienen su oficinas centrales en el oeste o en Berlín, mientras que los alemanes orientales tienen menos riqueza heredada.

    Después de la turbulencia de la reunificación, Katy cree que también es un asunto de mentalidad.

    La mentalidad de los alemanes orientales, afirma, está marcada por una “experiencia colectiva de pérdida enorme”.

    “Están muy temerosos de poder experimentarlo otra vez. Ese es el principal impulso de que las personas se vayan o voten como lo hacen”.

    Y la manera en que la gente vota en Sajonia-Anhalta cambió este domingo el panorama político en Alemania.

    Alice Weidel (der.) y Tino Chrupalla (izq.), colíderes del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), suben al escenario durante un congreso de AfD

    AFP via Getty Images
    La popularidad del partido AfD va en ascenso en el este del país.

    En Sajonia-Anhalt, AfD logró este domingo la victoria y podría formar el primer gobierno a nivel estatal.

    Es un momento explosivo en un país donde la extrema derecha no ha ostentado este tipo de poder desde la Segunda Guerra Mundial, aunque los líderes de AfD rechazan enérgicamente las comparaciones al nazismo e insisten en que son un movimiento conservador, libertario.

    Ulrich Siegmund, muy diestro en las redes sociales, es el principal candidato de AfD en Sajonia-Anhalt, donde el partido logró un 43,8% de apoyos.

    El declive poblacional podría ser una de las razones de la popularidad de AfD.

    Según la socióloga Katja Salomo, “las investigaciones muestran que el apoyo electoral para los partidos de extrema derecha, incluyendo el AfD, tiende a ser más alto en las regiones más afectadas por el declive poblacional”.

    Aunque es difícil probar los vínculos precisos, ella indica -por ejemplo- que una sensación de estancamiento o una infraestructura decreciente puede hacer que las comunidades sientan que el sistema político “no le responde a personas como ellas”.

    Estas áreas también manifiestan “puntos de vista más escépticos ante la inmigración” aunque una mayor inmigración podría, en principio, “ayudar a estabilizar la situación demográfica de Alemania Oriental”.

    En 2023, la inteligencia alemana encontró que la rama de AfD en Sajonia-Anhalt estaba permeada de una “ideología racista” que viola la Constitución alemana, que garantiza la “dignidad humana” para todos.

    Como resultado, es uno de los estados en los que el partido ha sido clasificado de extremista de derecha. Este, generalmente, rechaza esas designaciones y las califica de acoso político.

    En su manifiesto, el AfD en Sajonia-Anhalt sostiene que la inmigración es un “remedio inapropiado contra la extinción de la población local”.

    En cambio, quiere incentivar a que haya familias más numerosas, por ejemplo, distribuyendo bonos de bebé a los padres como forma de pago.

    Los críticos afirman que los planes más amplios de AfD de antiinmigración y deportación serían tanto un desastre para la desfalleciente economía alemana como potencialmente ilegal. Pero muchos alemanes opinan diferente.

    Según las encuestas, AfD es ahora el partido más popular del país con números de aceptación en más de 20%, aunque su apoyo sigue muy inclinado hacia el este.

    Un mural en el Muro de Berlín que muestra a Leonid Brezhnev y Erich Honecker besándose

    Getty Images
    Décadas después de la caída del Muro de Berlín, permanecen las divisiones.

    Algunos destacan los posibles beneficios de la despoblación, como el menor tráfico vehicular y vivienda más barata.

    “Puede hacer la vivienda más asequible”, dice el profesor Martin Bujard, que resalta que la huella ecológica “se reduce un poco con el declive poblacional”.

    Pero Bujard asegura que las tasas de natalidad bajas son ampliamente negativas, debido al desequilibrio que crea entre jóvenes y viejos, mientras que un declive poblacional puede generar frustración en las comunidades locales.

    Bujard afirma que se debe hacer más para apoyar a las personas que intentan mantener un empleo y formar familias.

    “Las políticas deberían ayudar a los potenciales padres a realizar sus sueños”, comenta, a través de mejores cuidados para niños, apoyo financiero y espacio para vivir.

    La reunificación alemana se suele celebrar como un momento de gran esperanza y cambio que volvió a juntar familias y amigos, así como a un país entero.

    Pero su legado ha resultado ser mucho más complicado: la antigua frontera puede haber desaparecido pero ha dejado una larga sombra.

    Reportaje adicional: Michael Steininger

    Primera imagen: Getty

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    BBC

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  • Por qué más de 70 países guardan sus reservas de oro en el Banco de Inglaterra (y qué lo diferencia de otros bancos)

    Por qué más de 70 países guardan sus reservas de oro en el Banco de Inglaterra (y qué lo diferencia de otros bancos)

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    Una “vieja dama” se alza orgullosa en la céntrica calle de Threadneedle Street, en el corazón del distrito financiero de Londres. Bajo sus pies se guardan unos 400.000 lingotes de oro, que ni siquiera le pertenecen.

    La honorable institución no es otra que el Banco de Inglaterra, el segundo mayor custodio de oro del mundo, después de la Reserva Federal de Nueva York. Y de lo que hay en sus bóvedas de seguridad, solo el 6% corresponde a las propias reservas del Tesoro de Reino Unido.

    Lo demás -unas 5.000 toneladas de oro- es prestado. “El oro que custodiamos en nombre de nuestros clientes no figura en nuestro balance”, dice el banco central de Reino Unido en su propia página web.

    Esta semana, el banco central de Países Bajos informó que retiró 86 toneladas métricas de oro de Estados Unidos y Canadá, -que valen casi US$12.000 millones- para trasladarlas a las cámaras acorazadas del Banco de Inglaterra.

    En la compleja operación que duró varios meses, gran parte del oro se vendió en Nueva York y luego se recompró en Londres, pero más de 27 toneladas sí se trasladaron físicamente a Reino Unido, aunque no se ha revelado cómo se transportó tal cantidad a través del océano Atlántico.

    La reina Isabel II vestida de violeta observa pilas de lingotes de oro durante su visita al Banco de Inglaterra junto al príncipe Felipe, duque de Edimburgo

    Getty Images
    El Banco de Inglaterra guarda unos 400.000 lingotes de oro.

    El edificio actual del banco en la City londinense ocupa una manzana completa de 14.000 metros cuadrados y destaca por sus muros exteriores sin ventanas a nivel de calle, que no dan idea ninguna del búnker subterráneo de máxima seguridad y de las puertas que solo se abren con una combinación de códigos, llaves tradicionales y reconocimiento de voz.

    Fundado en 1694, el recorrido exacto por los pasillos es secreto de estado. A las cámaras que contienen miles de millones de libras en oro, sólo se puede acceder a través de una puerta vigilada en Lothbury Street, frente a la entrada peatonal principal de Threadneedle Street.

    “En su interior encontrarás alrededor de un 3% de todo el oro extraído en la tierra hasta la fecha”, apunta la plataforma de compraventa de metales preciosos, StoneX Bullion.

    La reputación de Estados Unidos

    La transferencia “hacia el Reino Unido y Países Bajos por parte de los holandeses resulta muy inusual”, explica Paul Donovan, economista jefe de UBS Global Wealth Management.

    “El impacto directo en el mercado es nulo. Sin embargo, dado que las reservas de oro de los bancos centrales suelen representar una las decisiones de inversión más conservadoras y reacias al riesgo que existen, las señales en torno a la confianza y la reputación internacional de Estados Unidos son bastante llamativas” añadió el experto.

    El oro es un activo importante de las reservas de divisas de cualquier país y ahora mismo, los mercados internacionales están preocupados por la disparada deuda de Estados Unidos y su guerra con Irán.

    Un emblema que dice Bank of England en color dorado

    Getty Images
    Para abrir la bóveda se requieren varias personas porque cada uno tiene distintas partes del código.

    Según un documento del propio Banco de Inglaterra en 2014 existían hasta 72 bancos centrales extranjeros con cuentas de oro allí.

    Y es que el de Países Bajos no es un caso aislado: el Banco de Francia hizo algo parecido entre 2025 y 2026, moviendo oro desde la Reserva Federal de Nueva York marcando una tendencia que lleva años acelerándose entre bancos centrales.

    Así que la pregunta es ¿qué diferencia sus bóvedas de las que pueda tener cualquier otro banco comercial en cualquier parte del mundo?

    Oro en efectivo

    La clave no es la seguridad -eso lo puede proporcionar cualquier otra cámara acorazada- sino que desde hace más de 300 años, Londres es el centro mundial de negociación de oro físico.

    “Londres ofrece a los bancos centrales algo que el almacenamiento nacional no siempre puede proporcionar: la capacidad de convertir el oro en dinero efectivo rápidamente”, le dice a BBC Mundo Ewa Manthey, estratega de materias primas del banco holandés ING.

    Y es que, dado que allí operan numerosos participantes clave del mercado del oro, a menudo es posible transferir la titularidad sin necesidad de desplazar físicamente los lingotes.

    Es decir: si tu oro está en la bóveda del Banco de Inglaterra, puedes venderlo, prestarlo o usarlo como garantía en una operación. El valor se liquida transfiriendo la titularidad de lingotes numerados sin mover un gramo.

    Y teniendo en cuenta que una barra de oro promedio pesa alrededor de 12,4 kilos, el ahorro de costes por traslado y certificaciones es bastante grande.

    Un reluciente lingote de oro amarillo

    Getty Images
    Un lingote de oro pesa alrededor de 12,4 kilos.

    “El oro se almacena de tal forma que barras específicas, identificadas por número de serie, están asignadas a un propietario concreto. Esto permite hacer operaciones simplemente cambiando el nombre del propietario en un registro, sin transportar el metal, lo que supone comodidad y discreción para los operadores”, explica a BBC Mundo, Gregory Placsintar, analista y trader de materias primas de SpreadGreg.com.

    “El Banco de Inglaterra tiene además un historial impecable de seguridad. Por este motivo, a muchos países resulta más práctico y barato pagar una comisión de custodia que montar su propia infraestructura”, añade.

    Otra de las ventajas es que todo el oro que se guarda en la bóveda de la “vieja dama” está certificado y cumple con unos estrictos requisitos de calidad, tamaño, peso o pureza, lo que hace el metal vendible en cualquier momento.

    Pero si uno solo de los lingotes llegara a salir al exterior, volver a meterlo en cualquier otro banco el mundo requeriría nuevos exámenes y certificaciones.

    No todo lo que brilla…

    Pero la custodia del oro de un país en el banco de otra nación también tiene riesgos.

    “La desventaja es que el oro custodiado en el extranjero queda sujeto, en última instancia, a las leyes y decisiones políticas del país donde se almacena; por ello, los bancos centrales suelen distribuir sus reservas entre varias ubicaciones”, asegura Ewa Manthey.

    Desde la invasión rusa de Ucrania y el consiguiente bloqueo de activos rusos en 2022, varios bancos centrales han revisado dónde conviene tener su oro.

    Esto tiene senido porque si “el oro está en la jurisdicción de un país con el que podríais entrar en conflicto diplomático, existe (aunque sea remoto) el riesgo de que quede fuera de alcance justo cuando es más necesario”, dice Placsintar.

    Dos manos en guantes blancos manipulan varios lingotes de oro

    Reuters
    Las barras están individualmente catalogadas, serializadas y con su refinador y ley de pureza grabados.

    Esto bien lo sabe Venezuela. Unas 31 toneladas de este último metal preciado, las cuales forman parte de las reservas internacionales de su Banco Central (BCV), están depositadas en Londres.

    Y desde hace más de un lustro, son el centro de una batalla legal que todavía no se ha resuelto en los tribunales británicos entre el gobierno del país y la oposición venezolana.

    Operación Fish

    La historia de los lingotes de oro de Países Bajos que viajaron desde Canadá a Reino Unido nos remonta a una época en que este metal precioso tuvo que hacer la travesía opuesta.

    En la Segunda Guerra Mundial, las reservas de oro británicas se trasladaron al otro lado del Atlántico para protegerlas de una posible invasión alemana en lo que se conoció como la “Operación Fish”.

    Los lingotes fueron reunidos y transportados en secreto hacia puertos británicos, especialmente desde la zona de Londres hacia Escocia, donde serían cargados en buques de la Royal Navy.

    El Museo del Banco de Canadá señala que el conjunto de las operaciones llegó a involucrar cerca de 2.000 toneladas de oro y monedas, incluyendo importantes reservas francesas.

    El oro no se trasladó simplemente para “guardarlo”. Gran parte podía utilizarse como una especie de reserva de emergencia para financiar la guerra.

    Al depositar allí el oro, Reino Unido podía liquidarlo, conseguir dólares y pagar armas, suministros o alimentos a Canadá.

  • ¿Por qué los países europeos están trasladando su oro fuera de América del Norte?

    ¿Por qué los países europeos están trasladando su oro fuera de América del Norte?

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    Cuando el banco central de Países Bajos confirmó esta semana que había trasladado toneladas de oro de ese país fuera de América del Norte, informó que esta reubicación le permitiría estar “mejor preparado para crisis graves”.

    Según el comunicado, unas 86 toneladas de las aproximadamente 313 toneladas que tenía almacenadas en Estados Unidos y Canadá fueron trasladadas a Londres “en vista de la creciente inestabilidad geopolítica”, para que este metal precioso pudiera estar “fácilmente disponible para su uso en una situación de crisis”.

    Era inevitable que surgieran preguntas. ¿Por qué hacían esto los neerlandeses? ¿Anticipaban algún gran shock económico en el horizonte?

    Aunque no lo parezca, la medida fue claramente una respuesta al estado de inestabilidad e incertidumbre en el que se encuentra el mundo, donde las guerras comerciales y militares han llevado a los países a tomar precauciones y a mantener su oro más cerca de casa.

    Tiempos de inestabilidad

    A principios de este año, Francia anunció que había trasladado sus reservas de oro de Estados Unidos a territorio francés.

    Mientras tanto, el Bundesbank alemán transfirió más de 216 toneladas de este metal desde depósitos en el extranjero (111 toneladas desde Nueva York y 105 toneladas desde París) a lo largo de varios años, hasta 2016.

    Es una estrategia que ya se ha empleado antes en épocas de inestabilidad global. “Algunos bancos centrales europeos trasladaron parte de sus reservas de oro a Nueva York durante la Guerra Fría”, afirmaron los analistas Lina Thomas y Daan Struyven, de Goldman Sachs.

    Joseph Cavatoni, estratega sénior de mercado del Consejo Mundial del Oro, declaró a la BBC que, si bien las guerras y las tensiones comerciales “influían en algunas de estas decisiones”, no “encabezaban la lista” de factores determinantes.

    La inflación, los tipos de interés y el simple hecho de tener el oro en un lugar donde se pueda negociar rápidamente también influyeron.

    “No tengo la sensación de que se avecina una catástrofe”, dijo Cavatoni, “pero lo que sí creo es que la gente está mejor informada sobre cómo gestionar sus activos de reserva, cómo aumentarlos y cómo sacarles el máximo partido”.

    El Banco de los Países Bajos ha comunicado que el oro retirado de Estados Unidos y Canadá entre marzo y agosto de este año se encuentra ahora depositado en las bóvedas del Banco de Inglaterra.

    “Esperamos no tener que utilizarlo nunca, pero sí necesitamos reforzar nuestra capacidad de respuesta y preparación”, declaró el gobernador del banco central neerlandés, Olaf Sleijpen.

    Londres se consideraba la mejor opción debido a su posición como importante centro comercial mundial. Si se desea comprar o vender oro rápidamente en una crisis, Londres es el lugar idóneo, lo que convierte al Banco de Inglaterra en un punto de almacenamiento muy popular.

    Guardar y negociar el oro

    El Banco de Inglaterra es uno de los mayores custodios de oro del mundo. Bajo esta institución de 300 años de antigüedad, ubicada en el centro de Londres, se encuentran alrededor de 400.000 lingotes valorados en más de US$270.000 millones.

    De acuerdo con encuestas del sector realizadas por el Consejo Mundial del Oro, el Banco de Inglaterra sigue siendo el lugar más popular para el almacenamiento seguro de metales preciosos, pero los bancos centrales están diversificando cada vez más los lugares donde los guardan.

    Según Thomas y Struyven, de Goldman Sachs, el lugar donde se almacena el oro del país es “una preocupación cada vez mayor para los gestores de reservas”.

    En el mundo moderno, existen muchas maneras de hacer circular tu tesoro. Los holandeses vendieron unas 59 toneladas en Nueva York y luego compraron más existencias en Londres, lo que significó que esa cantidad no tuvo que ser transportada a través del Atlántico.

    Pero más de 27 toneladas fueron “trasladadas físicamente” desde Estados Unidos y Canadá a la ciudad holandesa de Zeist. Una cantidad similar también fue enviada desde Zeist a Londres.

    Las empresas que prestan este tipo de servicios guardan silencio sobre cómo se llevan a cabo las operaciones, pero cabe decir que las medidas de seguridad y la planificación son exhaustivas para evitar el riesgo de que se repita una situación parecida a la de la película “The Italian Job”, en la que un grupo de criminales roban un valioso cargamento de oro.

    Cavatoni, del Consejo Mundial del Oro, explicó que una estrategia habitual para transferir existencias de oro consiste en vender el metal en un lugar y comprarlo en otro. “Supongamos que quiero mi oro en Nueva York y lo tengo en Londres. Podría venderlo en Londres y comprarlo en Nueva York el mismo día y a la misma hora, registrando así la transferencia sin necesidad de realizar ningún otro cambio logístico”.

    Solo existen unas pocas empresas selectas que gestionan envíos de oro a través de las fronteras, una de las cuales es Brink’s Global Services, que declaró a la BBC haber observado una “mayor demanda” por parte de entidades como los bancos centrales en los últimos tiempos.

    “La creciente incertidumbre geopolítica y económica, junto con el papel cada vez más importante del oro como activo de reserva estratégica, parecen estar contribuyendo a esta tendencia”, dijo Nader Antar, vicepresidente ejecutivo de Brink’s.

    Almacenamiento costoso

    Lingotes de oro almacenados en la bóveda de un banco en Nueva York.

    Getty Images
    Almacenar y trasladar el oro tiene unos costos elevados.

    La razón por la que el almacenamiento de oro es un tema tan importante para los bancos centrales es que han estado comprando cada vez más este metal precioso. Pero almacenarlo en casa tiene un costo, según Thomas y Struyven de Goldman Sachs.

    “El almacenamiento interno requiere inversión en seguridad física, infraestructura de auditoría y seguros; costos que pueden ser desproporcionados para los bancos centrales más pequeños”, dijeron.

    Según el Consejo Mundial del Oro, en los últimos cuatro años, los bancos centrales han acumulado un promedio anual de 1.000 toneladas de oro, un aumento significativo con respecto al promedio de 500 toneladas de la década anterior.

    Esta tendencia se remonta a la crisis financiera mundial. Y se prevé que continúe en aumento el próximo año.

    El oro ha estado en auge en los últimos años. Su precio se ha disparado hasta alcanzar una serie de máximos históricos, superando los US$5.000 la onza en enero.

    Existen varias razones que explican el aumento vertiginoso de su valor, pero un factor importante ha sido la posición que ocupa este metal precioso en la psique humana como un activo refugio en el que invertir durante períodos de agitación financiera y geopolítica causados por guerras comerciales y militares.

    La inflación y los tipos de interés también influyen en la popularidad del oro. Debido a su escasez y al valor que se le ha otorgado a lo largo de miles de años, es relativamente resistente a la subida de precios, por lo que se considera una buena inversión.

    Según el banco de inversión Charles Schwab, “en el último medio siglo, los precios del oro han subido mucho más rápido que el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el indicador de inflación que más se sigue”.

    Si bien el precio del oro ha caído desde el máximo histórico alcanzado a principios de este año, todavía se mantiene en un nivel históricamente alto.

    Según los investigadores de Goldman, se prevé que el precio suba a US$4.900 por onza troy a finales de 2026, 300 dólares más que en agosto.

    Según Thomas y Struyven, la demanda de oro por parte de los bancos centrales es una de las razones clave por las que los precios se están disparando.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • El matemático que llevaba 7 años trabajando en descifrar un enigma que fue resuelto por un aficionado

    El matemático que llevaba 7 años trabajando en descifrar un enigma que fue resuelto por un aficionado

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    Durante cientos de años, los matemáticos han puesto a prueba sus cerebros enfrentándose a endiablados problemas matemáticos que nadie ha logrado resolver.

    Reflexionan sobre ellos, los debaten, publican artículos al respecto. Solucionarlos puede ser el trabajo de toda una vida.

    Pero el 13 de abril de este año fue la inteligencia artificial (IA) la que resolvió un problema matemático que hasta entonces se había resistido a los simples mortales: el problema 1196 de Erdős.

    Los expertos en la materia se sorprendieron y, por supuesto, se interesaron. Mucho.

    “Después de quizás una hora de leer y revisar el resultado en bruto que había producido la IA, me quedó muy claro que era correcto y que la idea era muy buena”, cuenta el matemático Jared Duker Lichtman, de la Universidad de Stanford.

    Lichtman llevaba siete años trabajando en ese enigma que acababa de ser resuelto por un aficionado de las matemáticas que ingresó un solo prompt en una IA.

    Pero ¿en qué consiste este problema y qué significa para las matemáticas que la IA lo resolviera?

    Si crees que ya sabes adónde conduce esta historia, recuerda que en el mundo de las matemáticas las respuestas suelen ser sorprendentes.

    Un genio itinerante

    Los problemas matemáticos sin resolver tienen un cierto halo de misterio.

    El que quizá hayas oído mencionar más a menudo es el último teorema de Fermat, que apareció en una nota manuscrita en el margen de una página de un libro escrito por el matemático del siglo XVII Pierre de Fermat.

    Además del rompecabezas que dejó para la posteridad, escribió: “Tengo una solución, pero es demasiado larga para que quepa en el margen”.

    Hasta donde sabemos, se llevó esa solución a la tumba.

    “Tuvieron que pasar varios cientos de años antes de que finalmente se resolviera, en 1994, y el matemático que lo logró utilizó ramas de las matemáticas que ni siquiera existían en tiempos de Fermat”, señala la matemática Katie Steckles.

    Y hay muchísimos más, con toda clase de nombres extraños. La conjetura de Collatz, la hipótesis de Riemann, los problemas de Hilbert y los problemas del milenio…

    “¡Oh, hay montones!”, exclama Steckles. “Y cada día encontramos más. Cada rama de las matemáticas tiene sus grandes preguntas”.

    Entre todos esos retos hay una enorme colección conocida como los problemas de Erdős, planteados por una de las mentes más prolíficas y afables de las matemáticas.

    Maleta sobre cama

    Getty Images
    Paul Erdős era un matemático que, aparte de una maleta semivacía, nunca tuvo posesiones materiales, pues las consideraba una molestia.

    El húngaro Paul Erdős (1913-1996) fue un genio extraordinario, no solo por las cuantiosas huellas que dejó en las matemáticas, sino por su estilo de vida.

    Nunca tuvo casa ni posesiones más allá de una maleta semivacía, pues lo que quizo ser fue un turista matemático, viajando a cualquier lugar del mundo en el que estuviera pasando algo interesante y hubiera espacio para pensar y compartir ideas.

    Durante las décadas de peregrinaje matemático, no solo planteó más de 1.200 problemas, sino que también resolvió muchos de ellos y encontró demostraciones sorprendentemente sencillas para teoremas que ya se creían resueltos.

    El problema

    En 2023 esta cantidad extraordinaria de problemas fueron recopilados en una página web para que los matemáticos pudieran ver cuáles necesitaban resolver y compartir sus demostraciones.

    “La primera vez que escuché hablar sobre la conjetura del conjunto primitivo de Erdős estaba en el último curso de la carrera”, recuerda Lichtman.

    “Y me enamoré completamente del problema”.

    Los problemas de Erdős que nos atañen en esta historia tienen que ver con conjuntos primitivos.

    Probablemente conozcas los números primos, números enteros que solo se pueden dividir exactamente entre sí mismos y entre 1. Un conjunto primitivo se parece un poco a eso: se escogen números de manera que ninguno de ellos sea divisible exactamente por otro, aunque no tienen que ser necesariamente primos.

    Por ejemplo, 4, 5 y 6 forman un conjunto primitivo: no puedes dividir 4 entre 5 o entre 6 y obtener un número entero. Y lo mismo ocurre con 5 y 6.

    Y no hace falta que nos adentremos más en las matemáticas de estos problemas de Erdős: todo lo demás es demasiado complicado.

    Así que volvamos a nuestra historia.

    “En mi tiempo libre y por las noches, seguía pensando en este problema y no podía dejarlo. Y acabé resolviéndolo después de 4 años de negarme a desistir”, cuenta Lichtman.

    Lo que le había tomado todos esos años resolver fue el problema 164 de Erdős, que más tarde le serviría para su tesis doctoral.

    Pero ese no era el único que le interesaba. Había un grupo de otros problemas de Erdős relacionados, entre ellos el problema 1196.

    También había estado pensando en él durante todo ese tiempo.

    “¿Qué ocurre si todos los números de un conjunto primitivo son mayores que X y queremos entender cómo puede crecer su puntuación a medida que X tiende a infinito?”.

    Y siguió pensando en ello y trabajando en el problema durante otros tres años.

    Hasta que se despertó una mañana y encontró un correo electrónico en su computadora.

    Decía que un matemático aficionado había planteado este problema a GPT-5.4 Pro, un modelo de inteligencia artificial, y había obtenido unos resultados que, según él, podían ser una solución.

    “Empecé a leer lo que había producido. El resultado parecía muy preliminar y muy desestructurado”, recuerda.

    La demostración había sido obtenida por Liam Price, un británico de 23 años que no tenía un título universitario en matemáticas.

    “Utilicé una IA de OpenAI para resolver el problema 1196 de Erdős”, contaba.

    “Se me ocurrió un prompt ingenioso, se lo di a la IA y, después de unos 80 minutos pensando, me dio una solución. Entonces se la pasé a otra versión del modelo y le dije: ‘Aquí tienes la solución. ¿Puedes comprobarla y verificar que sea correcta?’. Y la respuesta fue que, en esencia, no había encontrado ningún error en el razonamiento”, agregaba.

    Lichtman estaba perplejo y feliz a la vez.

    El saber

    La IA ya había ayudado a resolver otros problemas de Erdős, de hecho, varias decenas. Pero muchos de ellos eran problemas relativamente sencillos y poco conocidos.

    El problema 1196 era distinto. No solo llevaba décadas desafiando a los matemáticos, sino que GPT-5.4 Pro había encontrado una idea nueva para abordarlo, un método que parecía haber pasado por alto la literatura matemática durante décadas. Y aquel método no solo resolvió el 1196, sino también otras cuestiones relacionadas.

    A Lichtman no le molestó que un modelo de IA llegara a la meta antes que él: “Si otro matemático resuelve un problema que te interesa, no creo que nadie te pregunte si te molesta”, explica.

    “Uno sencillamente quiere saber la respuesta y tener acceso a ella, independientemente de cómo se haya obtenido”, agrega.

    Además, la IA necesitó a alguien como Lichtman, que entendiera tan profundamente las matemáticas como para ver aquel resultado en bruto y darse cuenta de que allí había algo valioso.

    “Inmediatamente me alegré mucho y, de hecho, empecé a trabajar en esos otros grupos de problemas para ver si podía aplicar esta idea”, cuenta.

    Pronto empezaron a aparecer otros avances. Pocas semanas después, un modelo de OpenAI refutó una conjetura de Erdős que llevaba casi 80 años sin resolverse.

    Y el 1° de agosto, la compañía anunció otros diez avances en problemas matemáticos de larga data, desarrollados con participación de matemáticos humanos que ayudaron a analizar, desarrollar y formalizar los resultados.

    “Creo que hemos llegado al punto en el que la IA puede aportar ideas e intuiciones, como lo haría un colega de confianza, y a veces esas ideas realmente van a dar fruto”, señala Lichtman.

    “Estamos en una etapa en la que la IA empieza a funcionar, en cierto modo, como una especie de colaborador con el que intercambiar ideas y recibir comentarios”.

  • “Totalitarismo total”: cómo la IA impulsa la mayor concentración de poder de la historia (y cuál fue la predicción de Putin que se está haciendo realidad)

    “Totalitarismo total”: cómo la IA impulsa la mayor concentración de poder de la historia (y cuál fue la predicción de Putin que se está haciendo realidad)

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    Pedro Salazar lleva décadas estudiando la relación entre el derecho, la democracia y el poder.

    Pero en los últimos años, el abogado, filósofo político y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha volcado su atención hacia la inteligencia artificial (IA) y su impacto en esos campos.

    Autor de La democracia constitucional (2006), Crítica de la mano dura (2012) y Derecho y poder (2013), Salazar sostiene en su obra más reciente, Totalitarismo total (Taurus, 2026), que la inteligencia artificial está acelerando una concentración de poder sin precedentes en manos de unos pocos.

    Asegura que, a diferencia de otras revoluciones tecnológicas, la inteligencia artificial no solo está transformando la economía y los modelos productivos, sino también la cultura y la opinión pública, e incluso tiene la capacidad de difuminar la realidad.

    El abogado mexicano sostiene que este proceso está desdibujando las fronteras entre el poder económico, político e ideológico, y advierte que la convergencia de estas tres esferas plantea un gran desafío para las democracias liberales.

    Asimismo, Totalitarismo total aborda la competencia tecnológica entre EE.UU. y China, los intentos regulatorios de Europa, y la creciente normalización de prácticas que, a su juicio, reflejan una preocupante deriva autoritaria.

    Pedro Salazar habló con BBC Mundo en el marco del Hay Festival de Querétaro, que se celebra del 4 al 6 de septiembre.

    Pedro Salazar, autor de Totalitarismo Total. Lleva una camisa azul y una chaqueta azul marino. Lentes y sonríe a la cámara.

    Justicia TV
    Pedro Salazar, autor de Totalitarismo Total.

    Usted abre su libro con los ataques de EE.UU. contra embarcaciones en el Caribe ejecutados con inteligencia artificial. Dada la repetición de estos operativos, la falta de transparencia y las dudas legales, ¿son casos aislados o se están convirtiendo en una forma normalizada de ejercer el poder?

    Creo que fueron apenas el anuncio de algo que ha venido intensificándose desde entonces.

    El uso de la inteligencia artificial para ejercer la violencia desde el poder se está multiplicando.

    Lo vimos nuevamente en Venezuela con la intervención norteamericana para la detención y extracción del presidente [Nicolás] Maduro, que se realizó utilizando herramientas de inteligencia artificial de Anthropic. Eso incluso generó tensiones entre la empresa y el gobierno de EE.UU.

    No son casos aislados. En los meses posteriores también hemos visto un mayor uso de estas herramientas en conflictos bélicos, especialmente en Medio Oriente, por países como Israel y EE.UU.

    ¿Estamos viendo entonces una normalización de estas prácticas?

    Lamentablemente, creo que estamos viendo una normalización de estas prácticas. Recientemente un dron operado completamente por inteligencia artificial mató a tres personas en Ucrania.

    La decisión y la ejecución fueron realizadas por un dron con inteligencia artificial.

    Aquello que antes parecía ciencia ficción, como en Terminator, hoy empieza a convertirse en una realidad que debería preocuparnos profundamente.

    ¿En quién recae la responsabilidad de estos ataques cuando interviene inteligencia artificial? ¿En los gobiernos, los operadores, las empresas?

    En cuanto a la responsabilidad, en el contexto bélico esta recae en el Estado que utiliza estas herramientas como armas letales. Es decir, en el gobierno que las autoriza.

    El problema es que se trata de una responsabilidad muy amplia en la que se diluyen los responsables concretos.

    A medida que los sistemas de inteligencia artificial adquieren mayor autonomía, la línea entre desarrolladores, diseñadores, operadores y decisiones tecnológicas se vuelve cada vez más difusa. Es un problema jurídico enorme.

    Aun así, cuando hablamos de posibles crímenes de guerra, la responsabilidad última corresponde a las autoridades del Estado que ordenan y ejecutan estas acciones.

    ¿En qué se diferencia el “totalitarismo total” del totalitarismo del siglo XX?

    Yo utilicé deliberadamente el pleonasmo “totalitarismo total” porque considero que la concentración de poder hoy es mayor que la del siglo XX.

    Durante ese período, en los sistemas totalitarios ya había una concentración entre poder político, poder económico y poder ideológico, e incluso había toda una estrategia de propaganda ideológica por parte de sus Estados.

    Pero hoy se ha multiplicado de manera exponencial. Los Estados tienen mayor capacidad de control de espionaje, de trazabilidad sobre la vida de sus gobernados. Tienen una capacidad enorme de interferir en sus vidas privadas.

    Un smartphone con íconos de redes sociales.

    Getty
    La capacidad actual de manipular las ideas de las personas mediante IA es algo que nunca habíamos imaginado en el pasado”.
    Pedro Salazar
    Autor de Totalitarismo Total

    Además, existe una alianza con la industria tecnológica, especialmente en los dos grandes polos de desarrollo de inteligencia artificial: China y Estados Unidos.

    Eso permite, además, contar con cantidades ingentes de recursos económicos, concentrados en muy pocas manos.

    Al mismo tiempo —y este es quizá el elemento más importante de mi tesis—, utilizan herramientas, en este caso de inteligencia artificial, que tienen una enorme capacidad para condicionar y orientar los patrones de comportamiento y la cultura de las sociedades.

    Es decir, la capacidad actual de manipular las ideas de las personas mediante IA es algo que nunca habíamos imaginado en el pasado y, por supuesto, no tiene nada que ver con las estrategias propagandísticas de los Estados totalitarios de entonces.

    En ese sentido, me parece que la lógica totalitaria —que, además, Hannah Arendt describe muy bien en sus textos— consiste en acumular, ampliar y conservar el poder, incluso a costa de las libertades y en contra de los derechos de las personas.

    Usted habla de China y de Estados Unidos, y de las alianzas entre la industria tecnológica y el poder político en ambos países. ¿Hasta qué punto son comparables esas situaciones?

    Pensemos en ello como dos polos. El Estado chino, uno de los dos grandes desarrolladores de inteligencia artificial, que está en franca y abierta competencia con el otro, EE.UU.

    La lógica del Estado chino es la de controlar la vida de las personas, y hoy esa lógica se sostiene en la tecnología como un instrumento central. China, además, no pretende ni busca aparentar ser un Estado constitucional y democrático.

    El otro polo fue, a lo largo del siglo XX —especialmente en su segunda mitad—, el modelo de Estado democrático que representó EE.UU. Un país que, con todas sus falencias e hipocresías, se presentaba y se ostentaba como un Estado en el que las libertades, los derechos y los límites al poder eran precisamente lo que lo distinguía del resto del mundo.

    Fue, además, el modelo que muchos países comenzaron a seguir.

    Hoy, sin embargo, ya no es eso. Aunque algunas instituciones resisten —y hay que reconocerlo, como en el caso del poder judicial—, el gobierno de EE.UU. ha adoptado un discurso y una retórica en la que los contrapesos al poder ejecutivo parecen estorbos y las libertades individuales pasan a un segundo plano.

    Sam Altman, CEO de OpenAI, interviene durante una charla con Masayoshi Son, CEO de SoftBank Group, en un evento en Tokio, Japón. Está sentado frente a una pantalla en la que se lee OpenAI.

    Getty Images
    Salazar advierte que es preocupante que en el mundo actual se esté concentrando tanto poder en manos de unos pocos.

    Hoy es un país en el que puede existir una organización como ICE, que actúa como un brazo coercitivo del Estado y que, de manera sistemática, comete abusos y violaciones de derechos humanos contra las personas más vulnerables, especialmente migrantes.

    La tendencia apunta a una competencia entre estos dos polos por dominar la inteligencia artificial que, lamentablemente, como advirtió Vladimir Putin, se está convirtiendo en una disputa por ver quién termina dominando el mundo.

    En esta carrera parece que Europa está quedando regazada, ¿qué implica eso?

    En Europa, desde hace algunos años, existe un importante esfuerzo regulatorio en materia tecnológica. Me refiero, en particular, a las iniciativas impulsadas por la Unión Europea, en las que España desempeñó un papel destacado.

    Al intentar implementar la regulación, surgieron grandes dificultades prácticas y se hizo evidente que la velocidad de la innovación tecnológica superaba la capacidad de regulación con los instrumentos existentes.

    Esto llevó a una revisión de la legislación. Europa ha quedado atrasada y con un marco regulatorio muy estrecho.

    ¿A que se debe el rezago de América Latina?

    América Latina tiene una realidad distinta. En general, ningún Estado ha hecho un esfuerzo significativo de desarrollo propio en inteligencia artificial.

    Quizá el caso más avanzado, o al menos con debates más interesantes, es Brasil, donde incluso existen marcos regulatorios más desarrollados, aunque también polémicos.

    En el resto de los países, la discusión es más bien marginal. Argentina ha planteado que quiere aprovechar la industria tecnológica como motor de desarrollo económico, según ha señalado su presidente, pero en la práctica todavía no se observa un avance claro en esa dirección.

    En México, hay una serie de iniciativas muy diversas. Hay leyes, sentencias judiciales, propuestas de actos administrativos, pero no parecen estar orientadas de forma coherente ni al desarrollo tecnológico ni a la innovación. Tampoco hay demasiada claridad sobre qué se quiere regular exactamente.

    Diputados en el Parlamento chino

    Getty
    Que una mayoría controle el Parlamento o cuente con respaldo electoral no garantiza que sus decisiones sean democráticas”
    Pedro Salazar
    Abogado y autor de Totalitalismo Total.

    Usted en su libro también habla de democracia. ¿Cree que el mundo actual en el que vivimos mediado por algoritmos es compatible con la democracia liberal o la está transformando?

    En realidad, estamos viviendo una transformación de nuestra civilización que desafía profundamente la democracia tradicional, desde el punto de vista institucional.

    Uno puede mantener firmes los principios que caracterizan a una democracia —la libertad, la libertad de expresión, el acceso a la información, la deliberación pública— y seguir considerándolos bienes fundamentales que deben garantizarse.

    El problema es que hoy garantizarlos es mucho más difícil, entre otras cosas porque la realidad algorítmica va moldeando la conversación pública, distorsionando los discursos y los parámetros de acuerdo sobre la veracidad de los hechos.

    Los algoritmos tienen además una capacidad muy poderosa para confirmar los prejuicios de las personas, con lo cual se reduce la disposición a escuchar argumentos distintos.

    Y en ese sentido se inhibe la deliberación, que es una condición necesaria para una democracia liberal digna de ese nombre.

    Cada vez más personas ponen en duda quién tiene realmente el peso decisivo en las alianzas alianza entre los gobiernos y las grandes empresas tecnológicas. ¿Qué piensa usted?

    En el caso de China no hay duda de que es la planificación y la lógica del Estado chino —no necesariamente solo del gobierno, sino del Estado en sentido amplio— la que se impone y termina condicionando las decisiones de una industria tecnológica también muy poderosa y con muchísimos recursos, pero claramente subsumida a la lógica del poder estatal.

    En el caso de EE.UU., el juego es más abierto. Ha habido momentos de tensión entre las distintas administraciones: la primera de Trump, la de Biden y ahora la segunda de Trump.

    Aunque en esta segunda administración de Trump, la alianza ha sido mucho más explícita y más pública.

    Es una alianza en la que ambas partes juegan a ganar lo que quieren ganar.

    La industria tecnológica, en una lógica de competencia entre actores —porque también compiten entre sí—, busca capacidades para desarrollar tecnología sin demasiados límites, sin controles o sanciones por parte del gobierno.

    Pero hay una tensión estructural que probablemente se haga más visible con el tiempo en la democracia estadounidense.

    Porque, a diferencia de los magnates tecnológicos, los presidentes tienen un tiempo limitado en el cargo, mientras que los dueños de las grandes empresas tecnológicas pueden proyectar su poder en un horizonte mucho más largo.

    Elon Musk, director ejecutivo de Tesla, habla con periodistas junto al presidente estadounidense Donald Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca el 30 de mayo de 2025 en Washington. Trump está sentado en su oficina mirando hacia abajo, mientras que Musk sonríe a la cámara con una expresión de sorpresa.

    Getty Images
    Salazar afirma que durantela segunda administración del presidente Donald Trump, la alianza entre el poder político y los grandes grupos tecnológicos ha sido “mucho más explícita y más pública”.

    Algunos analistas sostienen que también estamos perdiendo la capacidad de reconocer el autoritarismo. ¿Está de acuerdo?

    Sí. Puede sonar fuerte decirlo, pero me parece que nos hemos ido acostumbrando a vivir en una lógica en la que el poder se sitúa por encima de los derechos.

    Y esa cultura de aceptar que nuestros derechos pueden quedar subordinados a la voluntad del poder es profundamente autoritaria.

    Lo preocupante es que muchas de esas prácticas terminan normalizándose. Desde luego, existen protestas, denuncias y medios de comunicación que las señalan.

    Sin embargo, hay casos que deberían generar una reflexión más profunda.

    Pienso, por ejemplo, en el papel que desempeña ICE en EE.UU. Se trata de una institución que ha sido objeto de numerosas críticas por abusos, uso excesivo de la fuerza y falta de rendición de cuentas.

    Cuando una sociedad acepta que determinadas personas pueden ser privadas de libertad o sometidas a abusos sin las debidas garantías, se pone en juego la cultura democrática y nuestra capacidad para reconocer los límites que el poder nunca debería cruzar.

    ¿Qué riesgos ve usted en América Latina frente a este fenómeno? ¿La debilidad institucional hace a la región más vulnerable?

    Creo que sí. América Latina presenta vulnerabilidades particulares debido a la fragilidad de muchas de sus instituciones democráticas.

    También hemos normalizado, en demasiados casos, la existencia de regímenes claramente autoritarios.

    Los casos de la Nicaragua de Daniel Ortega y de El Salvador bajo el liderazgo de Nayib Bukele son emblemáticos.

    En ambos, la concentración de poder, el debilitamiento de los controles institucionales y el uso expansivo de las capacidades coercitivas del Estado han sido ampliamente documentados y, sin embargo, suelen ser tolerados o incluso respaldados por amplios sectores de la ciudadanía.

    Más allá de las diferencias ideológicas entre gobiernos de izquierda o de derecha, que no es la discusión central, lo cierto es que en varios países de América Latina observamos una misma tendencia: la expansión de prácticas, narrativas y políticas cada vez más orientadas hacia la vigilancia, el control y el fortalecimiento de las capacidades policiales del Estado.

    Mujer sosteniendo pancarta que dice: "Ayúdanos a vencer el totalitarismo".

    Getty
    En distintas partes del mundo, y también en América Latina, observamos una creciente tolerancia hacia prácticas que concentran poder y debilitan los contrapesos institucionales”
    Pedro Salazar
    Autor de Totalitarismo Total

    En ese sentido, sí me parece que estamos atravesando tiempos marcados por una nueva ola de tendencias autoritarias a escala global.

    En el libro usted habla del concepto de “pleonocracia”, ¿en qué momento una democracia corre el riesgo de convertirse en una pleonocracia?

    El concepto pertenece al filósofo italiano Michelangelo Bovero. Él retoma la posibilidad de que las mayorías políticas también se vuelvan tiránicas.

    Que una mayoría controle el Parlamento o cuente con respaldo electoral no garantiza que sus decisiones sean democráticas.

    Las mayorías pueden vulnerar derechos fundamentales, y por eso los derechos humanos pueden entenderse también como límites frente al poder de las mayorías.

    Esa es la razón por la que las democracias constitucionales necesitan contrapesos, límites legales e instituciones independientes capaces de contener el ejercicio del poder.

    Lo que añade Bovero es que, en algunos países, los propios actores políticos han aprendido a alterar las reglas del juego para fabricar mayorías artificiales. Es decir, mayorías que no reflejan necesariamente la pluralidad de la sociedad, pero que logran apropiarse de las instituciones representativas.

    Una vez instaladas en el poder, esas mayorías suelen invocar la voluntad popular para justificar decisiones que reducen derechos, debilitan controles institucionales o afectan a las minorías.

    Para finalizar, la inclusión de un capítulo sobre el amor quizá puede parecer inesperada en un libro sobre poder, tecnología y autoritarismo…

    Sí, y sin embargo creo que es uno de los capítulos más importantes del libro.

    Estoy convencido de que las relaciones afectivas, emocionales y amorosas entre las personas han sido históricamente uno de los principales antídotos frente a la concentración del poder y frente a las lógicas totalitarias.

    En ese capítulo rindo homenaje a George Orwell.

    En 1984, Orwell comprendió algo fundamental: lo que resulta verdaderamente incompatible con el totalitarismo no es solo la libertad política, sino también la existencia de vínculos humanos auténticos.

    El amor, entendido como solidaridad, cuidado mutuo y compromiso entre las personas, crea espacios de libertad que el poder tiene dificultades para controlar.

    Lo preocupante es que muchas de las tecnologías contemporáneas están contribuyendo, de manera creciente, a sustituir esos vínculos humanos por relaciones mediadas por sistemas artificiales.

    Hay personas que comienzan a establecer lazos afectivos significativos con chatbots y asistentes digitales.

    A mi juicio, eso plantea un problema profundo. No porque las máquinas puedan sentir, sino precisamente porque no pueden hacerlo. La máquina no ama, no cuida y no comparte nuestra condición humana.

    Sin embargo, puede generar en nosotros la sensación de cercanía, comprensión o afecto.

    Al mismo tiempo, esas interacciones producen enormes cantidades de información personal que terminan alimentando modelos de negocio basados en la recopilación y monetización de datos.

    De ese modo, una relación que parece emocionalmente significativa se convierte también en una fuente de valor económico para las empresas que desarrollan la tecnología.

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  • La Bóveda del Oro en la que EE.UU. guarda toneladas de lingotes de otros países (y por qué algunas naciones europeas han decidido retirarlos)

    La Bóveda del Oro en la que EE.UU. guarda toneladas de lingotes de otros países (y por qué algunas naciones europeas han decidido retirarlos)

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    A 25 metros bajo tierra, en la Liberty Street de Nueva York, la Reserva Federal de Estados Unidos custodia en el sótano de su sede más de medio millón de lingotes de oro propiedad de bancos centrales, gobiernos e instituciones de todo el mundo.

    Esta cámara acorazada está protegida por un cilindro de acero de 90 toneladas y, una vez cerrada, su gigantesca cerradura no puede abrirse hasta el día siguiente.

    Es la Bóveda del Oro de la Fed, el mayor depósito de oro conocido del mundo, y alberga unas 6.300 toneladas en pilas de lingotes cuyo valor al precio actual supera el billón de dólares, aproximadamente el 4% del Producto Interno Bruto de Estados Unidos.

    La Bóveda juega un papel crítico para la estabilidad del sistema financiero mundial, ya que muchos países guardan aquí sus reservas de oro, el activo refugio por excelencia con el que respaldar sus monedas y hacer frente a otras contingencias en escenarios de crisis.

    El oro era y es visto como un valor seguro frente a momentos de turbulencias financieras o volatilidad geopolítica y la pérdida de valor de los capitales a causa de la inflación, por lo que el preciado metal representa una parte significativa de las reservas de los bancos centrales de todo el mundo, sobre todo los europeos.

    “Es uno de sus activos más importantes porque, ante acontecimientos geopolíticos adversos, les permite actuar como prestamistas de último recurso para bancos y compañías e intervenir en los mercados de cambio”, le dijo a BBC Mundo Barry Eichengreen, experto en el sistema monetario internacional de la Universidad de Berkeley, en Estados Unidos.

    Durante décadas, Estados Unidos y su Reserva Federal fueron percibidos como los custodios más fiables de un activo tan esencial, especialmente por muchos países europeos que se veían amenazados por el poder de la Unión Soviética y fueron acumulando allí grandes cantidades de reservas de oro.

    Pero desde el regreso de Donald Trump al poder, en varios países europeos se ha abierto el debate sobre si repatriar el oro que guardan en ese país.

    El banco central de Países Bajos informó esta semana que retiró miles de millones de dólares en oro de Norteamérica y los trasladó a Londres por la “creciente inestabilidad geopolítica”.

    El desapego del presidente Trump por los compromisos internacionales y sus diferencias con los aliados europeos de Estados Unidos sobre asuntos como los aranceles, la soberanía danesa de Groenlandia o, más recientemente, la guerra contra Irán, han sembrado la inquietud sobre la seguridad del oro europeo que guarda la Fed.

    Cómo llegó el oro europeo a Estados Unidos

    Al contrario que Rusia, cuyo banco central guarda sus reservas de oro en su propio territorio, lo que lo protege del posible impacto de las sanciones occidentales, varios países europeos aún mantienen las suyas en el exterior, muchas de ellas en la Bóveda del Oro neoyorquina.

    Dos empleados colocan lingotes de oro en pilas en el sótano de la Reserva Federal en una imagen de archivo.

    Harry Benson / Getty
    Los países europeos acumularon su oro en Estados Unidos a partir de la década de 1950 por temor a la amenaza soviética.

    El oro europeo comenzó a acumularse allí a partir de los años 1950.

    Según Eichengreen, “Alemania y otros países europeos cuyas economías se estaban recuperando exportaban cada vez más a Estados Unidos y recibían los pagos en una combinación de oro y dólares”.

    “Cuesta dinero poner el oro en un barco o en un avión y contratar seguros para proteger el envío, así que les pareció buena idea almacenarlo en la bóveda de la Reserva Federal, que además no cobra por la custodia”, indicó Eichengreen.

    El sistema diseñado en Bretton Woods en 1944 había establecido un tipo de cambio fijo del dólar anclado en el oro, por lo que oro y dólares se convirtieron en los activos más fiables y a las mermadas potencias europeas de la posguerra les resultaba ventajosa la posibilidad de acumularlos sin coste bajo custodia de la Reserva Federal de Estados Unidos.

    Con la amenaza soviética al otro lado del Telón de Acero, la estadounidense era la mejor garantía.

    Pero la URSS ya no existe y el regreso de Trump a la Casa Blanca ha alterado la sintonía de décadas entre Washington y sus aliados europeos.

    Acceso a la Bóveda del Oro, un pasillo angosto a cuyos lados se aprecian dos grandes manivelas.

    New York Fed
    Una cámara acorazada guarda el oro que otros países le confían a la Reserva Federal de Estados Unidos

    En Alemania, que posee las segundas mayores reservas de oro conocidas del mundo, solo por detrás de Estados Unidos, y por tanto es uno de los países más expuestos a posibles riesgos, han sido varias las voces de advertencia.

    El economista Emanuel Mönch, quien fue el investigador principal del Bundesbank, pidió en enero de este año la repatriación del oro que el banco central alemán guarda en Nueva York, unas 1.200 toneladas según las estimaciones de los medios alemanes, que tendrían un valor de unos US$200.000 millones.

    “Dada la actual situación geopolítica, parece arriesgado guardar tanto oro en Estados Unidos”, dijo Mönch, quien cree que recuperarlo contribuiría a una “mayor independencia estratégica” de su país.

    En la misma línea, Michael Jäger, presidente de la Asociación Alemana de Contribuyentes, dijo: “Trump es impredecible y es capaz de todo para generar ingresos. Por eso nuestro oro ya no está a salvo en la bóveda de la Fed”.

    “¿Qué sucedería si la provocación sobre Groenlandia continúa?… Aumenta el riesgo de que el Bundesbank no pueda acceder a su oro, por lo que debería repatriar sus reservas”, afirmó Jäger.

    Una preocupación que han mostrado también diputados de la CDU, el partido del canciller Friedrich Merz, y otras fuerzas políticas.

    El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, ha tratado de disipar los temores.

    “No hay motivo para la preocupación”, dijo Nagel el pasado octubre en una reunión del Fondo Monetario Internacional en Washington.

    En febrero tuvo que referirse de nuevo al tema en una rueda de prensa: “No me quita el sueño. Tengo completa confianza en nuestros colegas del banco central de Estados Unidos”.

    Pero al otro lado del Atlántico, ni la Reserva Federal ni el gobierno de Trump han reafirmado esa confianza.

    “No he escuchado ninguna palabra tranquilizadora y creo que sería oportuna”, dijo el analista Eichengreen.

    BBC Mundo contactó con la Reserva Federal, pero no obtuvo respuesta.

    La institución vivió meses de tensión hasta que en mayo Kevin Warsh se convirtió en su nuevo presidente.

    Su predecesor, Jerome Powell, sufrió los ataques de Trump en repetidas ocasiones por su negativa a rebajar los tipos de interés y el Departamento de Justicia impulsó una investigación penal contra él.

    Powell dijo que todo esto era parte de “las amenazas y presiones” del Ejecutivo para terminar con la independencia de la Fed y obligarla a “seguir las preferencias del presidente”.

    Donald Trump (i) señala algo en el documento que sujeta y mira Jerome Powell. Ambos llevan casco de obra y traje de chaqueta y corbata.

    Chip Somodevilla / Getty
    Los ataques de Trump al anterior presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell (d), fueron interpretados como un intento de controlar la institución que custodia el oro de otros países.

    La ola de la repatriación

    Alemania no es el único país europeo con oro en Nueva York.

    Italia y Suiza son a menudo citadas entre los que más guardan allí.

    Y algunos ya emprendieron la repatriación en el pasado.

    Países Bajos empezó a hacerlo a partir de 2014 y redujo del 51% al 31% el porcentaje de sus reservas depositadas en la Fed, cifra que será menor tras el traslado a Londres anunciado esta semana por su banco central.

    Alemania también repatrió entonces parte de sus lingotes, pero gran parte de ellos permaneció en la Bóveda del Oro.

    “Era la época de la crisis de la deuda griega y del euro, y los europeos querían tener la seguridad de que su moneda y sus depósitos bancarios estaban respaldados por algo tangible”, señala Eichengreen.

    Lingotes de oro apilados hasta el techo bajo puertas con rejas azules en la Reserva Federal.

    New York Fed
    La Bóveda del Oro de la Reserva Federal alberga unas 6.000 toneladas de lingotes de oro.

    Muchos años antes, en la década de 1960, el presidente Charles de Gaulle había decidido devolver a Francia los lingotes que su país tenía en la Fed, según varios autores, por temor a una repentina devaluación del dólar, cuyo valor había quedado anclado al del oro en Bretton Woods.

    El tiempo le dio la razón.

    En 1971, el presidente de Estados Unidos Richard Nixon puso fin a la convertibilidad del dólar al oro y dinamitó así el sistema monetario internacional diseñado al terminar la Segunda Guerra Mundial.

    Francia, que había repatriado reservas, salió mejor parada que los países que vieron como sus lingotes atesorados en Nueva York perdieron gran parte de su valor en dólares de la noche a la mañana.

    Lingotes de oro de diferente tamaño. Sobre uno de ellos hay una llave.

    Getty Images
    Alemania es el país europeo con más reservas de oro y se ha abierto allí el debate de repatriar el que guarda la Reserva Federal.

    Una repatriación costosa

    La Bóveda del Oro alberga ahora menos oro que en el pasado.

    Según los datos de la Reserva Federal, el volumen de reservas internacionales de oro depositados en la bóveda neoyorquina ha experimentado un descenso sostenido desde 1973, cuando llegó a tener más de 12.000 toneladas del metal.

    Pero la idea de mantener allí el oro europeo sigue teniendo defensores.

    Clemens Fuest, del Instituto IFO para la Investigación Económica de Alemania, le dijo a The Guardian que repatriar el oro “solo añadiría gasolina al fuego de la situación actual” y podría tener consecuencias no deseadas.

    Algunos expertos subrayan que la independencia de la Reserva Federal respecto del gobierno de Trump asegura que este no pueda tomar medidas unilaterales sobre el oro y destacan los costes y complicaciones logísticas y de seguridad que supondría el envío de tan valioso cargamento.

    Sin embargo, las dudas en torno a la fiabilidad de la Reserva Federal de Estados Unidos como guardián del oro europeo amenazan con abrir otra grieta más en el orden mundial vigente durante décadas.

    Según Eichengreen,” si bien su retirada no tendría repercusiones financieras particularmente significativas para Estados Unidos, la custodia del oro es un bien global que Estados Unidos ha aportado gratis — igual que el paraguas de seguridad de la OTAN o el dólar como moneda global—, a cambio de hacer amigos y socios comerciales.”

    “Este gobierno no cree que Estados Unidos deba prestar servicios gratis y todo lo que alimente las dudas de los aliados sobre la seguridad de sus depósitos en Estados Unidos erosiona más su buena hacia voluntad hacia el país, algo necesario cuando precisas su ayuda para, por ejemplo, una guerra en Medio Oriente”.

    El tiempo dirá si otros países europeos hacen como Países Bajos y se llevan el oro que les guarda Estados Unidos.

    Quizá en las mentes de sus gobernantes resuenen las palabras de Christine Lagarde, presidenta del BCE, en un discurso del año pasado: “En la historia del sistema monetario internacional, hay momentos en que los cimientos que parecían inamovibles comienzan a tambalearse”.

    *Diseño de imagen por Caroline Souza, del Equipo de periodismo visual de BBC News Mundo.

    *Esta nota fue publicada el 27 de marzo de 2026 y actualizada y republicada el 3 de septiembre tras el anuncio del traslado del oro de los Países Bajos a Londres.

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    BBC

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  • Los miles de millones en oro que Países Bajos traslada a Londres como medida de “preparación para la crisis”

    Los miles de millones en oro que Países Bajos traslada a Londres como medida de “preparación para la crisis”

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    El banco central de los Países Bajos informó este miércoles que retiró miles de millones de dólares en oro de Norteamérica y los trasladó a Londres por la “creciente inestabilidad geopolítica”.

    De Nederlandsche Bank (DNB, por sus siglas en neerlandés) anunció este miércoles que retiró 86 toneladas de oro -que valen casi US$12.000 millones- de Estados Unidos y Canadá, en una compleja operación que duró varios meses.

    El oro se encuentra ahora bajo custodia del Banco de Inglaterra, donde el metal precioso puede negociarse con mayor facilidad “en caso de crisis”, añadió.

    “Esperamos no tener que utilizarlos nunca, pero sí necesitamos fortalecer nuestra resiliencia y preparación”, afirmó el presidente del banco, Olaf Sleijpen.

    La decisión se produce en medio de una disputa comercial en curso entre EE.UU. y Canadá, después de que ambos países anunciaran nuevos aranceles mutuos tras el fracaso de las negociaciones comerciales.

    DNB informó que la transferencia, que tuvo lugar entre marzo y agosto, consistió en el traslado de 27 toneladas de lingotes de oro desde Nueva York y Ottawa hasta Zeist, en Países Bajos.

    Posteriormente, se trasladó a Londres una cantidad y calidad similares, sin necesidad de fundir las barras.

    Aún no se ha revelado cómo se transportó tanto oro a través del océano Atlántico.

    El resto de la transferencia se realizó mediante la venta del oro en Nueva York y su posterior recompra en Londres, informó el banco.

    “La combinación de los procesos de compraventa y transporte físico permitió a DNB diversificar los riesgos asociados a un traslado físico de oro tan complejo”, aseguró en un comunicado.

    Una vista de la producción de gránulos de plata y lingotes de oro.

    Anadolu vía Getty Images

    DNB no confirmó a qué se refería con su mención de “inestabilidad geopolítica”, pero la economía estadounidense sigue en una situación incierta debido a la guerra que mantiene el país con Irán, lo que ha afectado el comercio mundial.

    Canadá, en tanto, se ha visto gravemente afectado por los aranceles estadounidenses sobre sus sectores clave de acero, aluminio, madera y automóviles, así como por un gravamen adicional del 50% sobre bienes canadienses por un valor aproximado de 28.000 millones de dólares canadienses (US$20.000 millones), anunciado en agosto.

    DNB afirmó que los lingotes que se encuentran en poder del Banco de Inglaterra “se consideran el oro más fácilmente negociable del mundo” y, por lo tanto, está más disponible en caso de crisis que si aún estuviera en EE.UU. o Canadá.

    Antes del cambio, DNB mantenía el 31,3% de su oro en Nueva York y 19,7% en Ottawa. Ahora, estas cifras han caído a 18,5% en ambos países.

    Las reservas totales de oro en los Países Bajos ascendían a 612,4 toneladas a finales de 2025 y estaban valoradas en 72.200 millones de euros (US$85.000 millones), según DNB.

    Tras esta medida, la participación del banco central neerlandés en las reservas de oro de Londres ha aumentado de 18,1% a 32,1%, mientras que aún mantiene el 30,8% de sus reservas en territorio nacional.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • Por qué el “incendio” en el mercado de bonos está quitando el sueño a los líderes mundiales

    Por qué el “incendio” en el mercado de bonos está quitando el sueño a los líderes mundiales

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    Hay un “incendio” que se está propagando por los mercados de bonos, en los que muchos países se enfrentan a tipos de interés en máximos no vistos en décadas.

    Al mismo tiempo, los mercados que prestan dinero a los gobiernos también parecen estar experimentando cambios más fundamentales.

    En los últimos meses, el mensaje ha quedado claro: los países tendrán que pagar más para financiarse.

    La causa inmediata es el continuo cierre del estrecho de Ormuz y la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, factores que han impulsado la inflación y, a su vez, han elevado las expectativas de tipos de interés más altos en las principales economías mundiales.

    Los mercados habían asumido que las tensiones se disiparían —y con ellas los precios del petróleo y el gas— antes de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para noviembre.

    Era una ilusión basada en la esperanza de que el presidente Donald Trump desearía que el conflicto en Oriente Medio se resolviera mucho antes de que los estadounidenses acudieran a las urnas.

    Sin embargo, eso no ha sucedido, lo que lleva a los mercados a descontar precios de la energía más elevados, una crisis crónica en el Golfo y una inflación más alta durante más tiempo, lo que conlleva, en consecuencia, tipos de interés más altos.

    Competencia por la financiación

    Pero eso es solo una parte de la historia.

    El panorama general muestra una creciente demanda de financiación en todo el mundo, y no solo por parte de los gobiernos. Las grandes empresas tecnológicas están recurriendo a los mismos mercados de bonos para captar cientos de miles de millones de dólares destinados a inversiones en centros de datos de inteligencia artificial.

    En lo que va de año, gigantes tecnológicos estadounidenses —como Google, Amazon y Meta— ya han emitido deuda por valor de más de US$219.000 millones; casi un tercio de esta cifra se ha emitido en monedas distintas al dólar.

    El año pasado, el volumen total de emisiones fue de US$93.000 millones, mientras que anteriormente la media anual era inferior a los US$40.000 millones. Algunos prevén que estos gigantes tecnológicos capten entre US$400.000 y US$500.000 millones en los mercados de bonos este año.

    Se trata de cifras astronómicas que intensifican la competencia en el mercado y elevan los costes de financiación para los gobiernos.

    Si dirigimos la mirada hacia el este, encontramos otro gran prestatario: Japón.

    Este país soporta la mayor carga de deuda en relación con su PIB entre las principales economías y es el mayor acreedor individual del gobierno estadounidense. Hasta hace poco, el tipo de interés de su banco central era cero, pero ha ido aumentando gradualmente para ayudar a combatir la creciente inflación.

    Como consecuencia, la rentabilidad de sus bonos públicos ha alcanzado máximos no vistos en 30 años. La depreciación del yen complica la situación, pero, en última instancia, lo que se está produciendo es un cambio en los flujos mundiales de capital.

    La credibilidad de los gobiernos

    El factor principal que impulsa el alza de los tipos de interés es la credibilidad de los planes de endeudamiento presentados por las grandes economías. Este aumento no responde al temor de que los países caigan en bancarrota.

    Más bien, obedece a la implacable lógica del mercado: si un país desea endeudarse más sin contar con un plan creíble —especialmente cuando existen dudas sobre la estabilidad de su gobierno—, debe asumir que pagará un tipo de interés más elevado.

    Economistas influyentes señalan distintos factores. Mohamed El-Erian me comentó que la competencia de la inteligencia artificial en los mercados de bonos constituye el factor novedoso más importante.

    Por su parte, Jim O’Neill atribuye la reciente evolución a la incertidumbre sobre la política estadounidense y, en particular, a los intentos del gobierno de EE.UU. por contener el fuerte repunte de los rendimientos de los bonos.

    Un caso que se puede analizar es el de Reino Unido. La profunda e incesante inestabilidad —marcada por el relevo constante de primeros ministros y ministros de Hacienda, los cambios bruscos de rumbo político y la aparente incapacidad para implementar reformas estructurales de calado en las últimas décadas— ha provocado que los inversores exijan una prima de riesgo adicional.

    Parte de la estrategia del ex primer ministro Keir Starmer consistía en abordar reformas de corte más técnico y ofrecer estabilidad a los mercados con el objetivo de reducir los costes de financiación.

    Para muchos agentes del mercado resultó sorprendente que, pese a contar con una mayoría aplastante, el Partido Laborista no lograra sacar adelante sus planes para recortar el gasto en prestaciones sociales. Esta situación contribuyó a la volatilidad en el mercado de la deuda pública británica.

    En realidad, la economía real muestra signos de recuperación. En lo que va de 2026, el crecimiento económico en Reino Unido ha superado al de países comparables, a pesar del fuerte aumento de los precios de la energía.

    Los indicadores de confianza del consumidor han vuelto a repuntar. El primer ministro británico, Andy Burnham, espera aprovechar estas señales para contribuir a la recuperación económica.

    ¿Debería preocuparme?

    Sin embargo, el desplome continuo en los mercados mundiales de bonos plantea serias dudas sobre la coherencia y el detalle de los planes más amplios de Burnham.

    Hablar de “mayor control público” y de más apoyo para quienes sufren el impacto del coste de la vida suena a un plan que implica un mayor gasto; no obstante, lo primero podría disuadir a posibles inversores interesados ​​en el país.

    O’Neill, antiguo asesor económico de Burnham, me comentó ayer que el plan a diez años del primer ministro —cuya presentación está prevista para noviembre— debe detallar cómo abordará el “gasto excesivo”.

    El economista opina que demostrar a los inversores su capacidad de decisión en cuestiones como las pensiones públicas o la factura de las ayudas sociales le daría margen de maniobra para centrarse en las inversiones en infraestructuras que él prioriza.

    A medida que suben los tipos de interés, las disyuntivas a las que se enfrenta el primer ministro británico y otros líderes mundiales se vuelven aún más complejas.

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  • Las baterías cuánticas que desafían lo que sabemos sobre cómo se cargan estos dispositivos

    Las baterías cuánticas que desafían lo que sabemos sobre cómo se cargan estos dispositivos

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    Científicos han creado el primer prototipo de batería cuántica del mundo y, a diferencia de las baterías convencionales, cuanto mayor es su tamaño más rápido se carga.

    ¿Podrían estos extraños dispositivos alimentar algún día la computación cuántica o incluso tu teléfono?

    Todos sabemos que a mayor tamaño de una batería, más tiempo tarda en cargarse.

    Es por eso que cargar una computadora portátil puede llevar varias horas y un vehículo eléctrico, por lo general, toda la noche.

    Ese es el mundo con el que estamos familiarizados. Pero, en el mundo de lo infinitamente pequeño, se aplican reglas diferentes.

    La mecánica cuántica —la ciencia de la materia a escalas atómicas y subatómicas— “le da la vuelta a eso”, explica James Quach, investigador de ciencia cuántica en CSIRO, la agencia científica nacional de Australia.

    Quach trabaja en la creación de una batería cuántica que desafía el sentido común, ya que se carga más rápido cuanto mayor es su tamaño.

    Así como algunos esperan que las computadoras cuánticas revolucionen algún día la computación, Quach sostiene que las baterías cuánticas podrían ser igualmente disruptivas.

    En marzo de 2026, su equipo logró un importante avance al presentar lo que, según afirma, es el primer prototipo funcional de batería cuántica del mundo.

    El campo aún está en sus inicios y la tecnología cuántica es inherentemente compleja.

    Sin embargo, algunos científicos afirman que estas baterías podrían alimentar algún día dispositivos cuánticos, mientras que sus más firmes defensores insisten en que incluso podrían utilizarse para cargar dispositivos cotidianos como los teléfonos.

    Otros, en cambio, siguen mostrándose muy escépticos sobre su viabilidad en el mundo real.

    Superando los límites de la energía

    Las baterías convencionales se basan en reacciones químicas que envían 10 billones de billones de electrones o más a través del dispositivo que alimentan. Suena impresionante, pero algunos consideran que esta tecnología está obsoleta.

    “A pesar de las importantes mejoras tecnológicas, las baterías modernas aún se basan en procesos electroquímicos explorados por primera vez hace más de dos siglos”, afirma Dario Ferraro, profesor asociado de Física en la Universidad de Génova, Italia.

    Esto ha llevado a algunos investigadores a explorar las baterías cuánticas: baterías que se alimentan mediante efectos cuánticos en lugar de reacciones químicas.

    El mundo de lo infinitamente pequeño es sorprendentemente extraño.

    Y la mecánica cuántica no es ajena a conceptos alucinantes, desde partículas entrelazadas que se influyen mutuamente a grandes distancias hasta el tiempo que fluye hacia atrás.

    La investigación que sentó las bases de las baterías cuánticas surgió inicialmente de la curiosidad por saber qué leyes de la física clásica podrían verse alteradas en el mundo cuántico.

    Un artículo fundamental de 2015 demostró que el entrelazamiento cuántico implica que las baterías cuánticas podrían cargarse y descargarse de forma más eficiente que las convencionales.

    “La clave está en que las baterías cuánticas no se centran en almacenar grandes cantidades de energía, sino en suministrarla más rápido y con mayor control”, afirma Ferraro.

    Un nuevo prototipo

    Quach ha probado una forma de aprovechar estos efectos cuánticos para alimentar una batería.

    Utiliza una microcavidad óptica, un montaje experimental en el que dos diminutos espejos se colocan a 100 nanómetros de distancia, una separación aproximadamente 1.000 veces menor que el grosor de un cabello humano.

    Llena el pequeño espacio entre los espejos con moléculas de tinte orgánico y luego dirige hacia ellas un haz láser.

    Mediante este método, la luz y las moléculas se acoplan fuertemente y forman estados híbridos de luz y materia, lo que mejora la capacidad del sistema para absorber y almacenar energía: un efecto conocido como superabsorción.

    La superabsorción es la responsable de la propiedad más sorprendente de la batería.

    En la física clásica, las moléculas son pequeñas entidades individuales: cada una actúa por sí misma y absorbe energía a una velocidad independiente de las moléculas que la rodean.

    Pero, bajo los efectos cuánticos, se comportan de una forma algo más colectiva: “actúan al unísono y en sinergia”, explica Quach, “de modo que la velocidad a la que se puede absorber energía aumenta con el número de moléculas”.

    Esto significa que cuantas más moléculas haya —es decir, cuanto más grande sea la batería—, más rápido se cargará.

    El prototipo de Quach tardó femtosegundos —milbillonésimas de segundo— en cargarse y almacenó la energía durante nanosegundos, aproximadamente seis órdenes de magnitud más de tiempo.

    Quach y su equipo demostraron esta hazaña por primera vez en 2022.

    En marzo de 2026, añadieron una nueva capa y lograron extraer una corriente eléctrica del prototipo.

    Si fuera más intensa, esta corriente podría utilizarse para cargar dispositivos.

    El método de microcavidad óptica de Quach no es la única forma de fabricar una batería cuántica.

    Otro enfoque, por ejemplo, utiliza materiales superconductores, ya ampliamente empleados en la computación cuántica.

    Una gran ventaja del diseño de Quach es que funciona a temperatura ambiente. Los diseños superconductores solo funcionan a temperaturas criogénicas inferiores a −150 °C (−238 °F).

    “Esto es adecuado para las computadoras cuánticas, pero no resulta tan útil para alimentar un teléfono móvil”, afirma Quach.

    “Si el objetivo es demostrar que la ventaja de la carga cuántica es un fenómeno físico real… la vía de las microcavidades ópticas es la apuesta más sólida”, expone, por su parte, Mauro Paternostro, físico cuántico de la Queen’s University de Belfast.

    Sin embargo, Paternostro considera que a largo plazo el diseño superconductor podría llevar ventaja en las aplicaciones prácticas, ya que facilita la extracción de energía.

    “Una microcavidad ofrece una excelente demostración de conjunto, pero un control deficiente a la hora de recuperar la energía de forma útil y dirigida”, sentencia.

    Un estado delicado

    El experimento más reciente de Quach supone un primer paso tentativo hacia una batería cuántica que algún día podría sustituir a las convencionales.

    No obstante, por ahora el prototipo solo puede almacenar una cantidad ínfima de energía —unos pocos miles de millones de electronvoltios— durante unos nanosegundos.

    Para alimentar dispositivos convencionales, necesitaría almacenar mucha más energía durante mucho más tiempo.

    Quach asegura que ya lo ha logrado con un nuevo diseño que ha construido y está preparando un artículo para publicar los resultados.

    Utiliza “una estructura híbrida”, explica, que incorpora componentes cuánticos para permitir una carga ultrarrápida, junto con capas clásicas añadidas para almacenar la energía durante más tiempo.

    También planea combinar numerosas baterías cuánticas microscópicas para aumentar su capacidad total.

    “Si logramos ambas cosas, estaremos en camino de poder alimentar un dispositivo convencional”, afirma.

    Aun así, otros científicos se muestran escépticos, dado que los efectos cuánticos son notoriamente frágiles y se ven fácilmente alterados por la observación o las interferencias.

    “Las interacciones con el entorno pueden degradar rápidamente los efectos cuánticos, lo que limita tanto el rendimiento como la escalabilidad”, señala Ferraro.

    Esto podría anular parte de los beneficios esperados de las baterías cuánticas.

    Abordar esta cuestión, puntualiza, es “fundamental para llevar las baterías cuánticas de la teoría a las aplicaciones en el mundo real”.

    Un mundo cuántico

    Los avances en las baterías cuánticas —si llegan a materializarse— probablemente repercutirán primero en la computación cuántica.

    Las computadoras cuánticas prometen ejecutar algún día tareas con mayor rapidez que las supercomputadoras más veloces, y los expertos en tecnología han advertido que podrían poner en peligro el cifrado a escala mundial.

    Otros, sin embargo, se muestran más escépticos.

    Un estudio reciente, por ejemplo, situaba a las computadoras cuánticas —junto con la energía de fusión y las interfaces cerebro-computadora— entre las tecnologías que se describen perpetuamente como algo que llegará “dentro de cinco años”.

    No obstante, Quach sostiene que probablemente logrará alimentar dispositivos cuánticos con baterías cuánticas en su laboratorio en los próximos años.

    De conseguirse, esto podría reducir el consumo energético de las computadoras cuánticas, además de hacerlas más rápidas y menos propensas a errores, lo que permitiría ampliar su capacidad con mayor celeridad, afirma.

    Quach se muestra menos seguro respecto a su uso para alimentar dispositivos convencionales.

    Señala que algún día podría resultar viable, ya que el hecho de que la batería se cargue con un láser implica que, potencialmente, podría “cargar vehículos eléctricos en movimiento”.

    Esto eliminaría por completo la necesidad de que los conductores se detuvieran para recargar.

    Ferraro, no obstante, se muestra escéptico ante la posibilidad de que las baterías cuánticas lleguen a generalizarse fuera del ámbito de las aplicaciones cuánticas.

    “En mi opinión… es poco probable que las baterías cuánticas sustituyan a las convencionales en aplicaciones cotidianas, como teléfonos móviles o vehículos eléctricos”, afirma. “Su ámbito natural es la escala cuántica”.

    El gran problema pendiente en la actualidad, según Paternostro, consiste en aprovechar la ventaja de la carga cuántica y, al mismo tiempo, extraer la energía en un estado controlado y utilizable.

    Quien lo consiga, asegura, “habrá logrado el verdadero avance”.

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