Blog

  • Como la hostilidad de Trump está empujando a Canadá a acercarse a la Unión Europea

    This post was originally published on this site.

    “¿No sería maravilloso que Canadá fuera el estado número 28 de la Unión Europea en lugar del estado número 51 de los Estados Unidos?”, preguntó el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, este verano.

    La pregunta era más bien irónica. El presidente estadounidense Donald Trump, que actualmente se encuentra inmerso en una creciente disputa arancelaria con Ottawa, ha declarado en varias ocasiones su ambición de convertir a Canadá en el estado número 51 de Estados Unidos, lo que ha hecho que muchos canadienses se sientan profundamente ofendidos.

    Finlandia es uno de los 27 Estados miembros de la UE y un aliado cercano de Canadá, con el que comparte la condición de país ártico. Dejando a un lado el tono jocoso, el presidente Stubb dio en el clavo respecto al creciente interés por estrechar las relaciones entre la UE y Canadá. “¡Canadá tiene una mentalidad más europea que la mayoría de los europeos!”, es una respuesta jocosa que se escucha a menudo en Bruselas últimamente.

    El domingo, el primer ministro canadiense, Mark Carney, declaró a la prensa que Canadá busca una “alianza única” con la UE.

    El detonante de este nuevo y ferviente fenómeno público es Donald Trump. Hace apenas unos días, el presidente estadounidense publicó en su sitio web Truth Social un mapa de Norteamérica que incluía Canadá y Groenlandia —territorio que forma parte de Dinamarca, país miembro de la UE—, todo ello superpuesto con la bandera de Estados Unidos.

    Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá fracasaron a finales del mes pasado. Los países europeos, afectados por los aranceles impuestos por Trump, han seguido de cerca el desarrollo de la disputa con una mezcla de interés y, para muchos, admiración.

    Mientras que la UE, liderada por la Comisión Europea, simplemente aceptó los nuevos aranceles generales de Trump sin oponer resistencia, Carney se ha enfrentado de forma destacada al presidente estadounidense, imponiendo rápidamente aranceles compensatorios a Estados Unidos.

    En lo que respecta a estrechar lazos con la UE, Canadá parece estar, para algunos, incluso más interesada que uno de los vecinos más cercanos del bloque.

    “En estos momentos, Canadá parece estar más interesado que Reino Unido en acercarse lo máximo posible a Bruselas, como Estado no miembro”, afirma Mark Lowen, director del centro de estudios Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

    “Es notable”, señala el experto.

    Canadá se unió con éxito al fondo de defensa de la Unión Europea, la Acción de Seguridad para Europa (SAFE), a principios de este año. Reino Unido se mantuvo al margen tras una disputa sobre los costes y tensiones políticas. Una cumbre destinada a restablecer y mejorar las relaciones entre la UE y Reino Unido acaba de posponerse —una vez más— debido a las diferencias a ambos lados del Canal de la Mancha.

    Carney, en cambio, ha sido invitado esta semana como orador especial a Estrasburgo, Francia, para escuchar el discurso anual sobre el Estado de la Unión que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pronunciará el miércoles. Carney dará también un discurso en el Parlamento Europeo el jueves, un día después de que la presidenta Von der Leyen exponga las prioridades políticas y de política de la UE.

    Funcionarios de ambas partes insisten en que esto es más que simple política, como me comentó un diplomático de la UE. Habló bajo condición de anonimato para poder abordar el tema con libertad. Se espera que tanto Carney como Von der Leyen mencionen planes para estrechar lazos.

    “Tan estrechos como sea posible sin que Canadá se convierta en miembro de la UE”, me dijo el diplomático.

    Una vista aérea en picado muestra hileras ordenadas de rollos de acero almacenados en el patio de una planta siderúrgica canadiense, con grandes grúas pórtico amarillas sobre la cabeza.

    Cole Burston / Getty
    Estados Unidos es el principal socio comercial de Canadá, muy por delante de la Unión Europea.

    El “efecto Trump”

    En los pasillos de Bruselas se rumorea sobre la posibilidad de firmar un “acuerdo de asociación especial” con Canadá.

    Según me han dicho, el objetivo no oficial de ambas partes es reducir la dependencia de Washington en varias áreas clave:

    • Desarrollos digitales y tecnológicos, en los que Estados Unidos y China dominan.
    • Energía: Canadá es rico en gas natural licuado (GNL), que la UE necesita desde que redujo su dependencia energética de Rusia.
    • Materias primas y minerales críticos: Canadá los posee en abundancia.
    • Comercio y adquisiciones de defensa: Canadá ha estado comprando productos europeos últimamente, adquiriendo, por ejemplo, submarinos de ataque alemanes y aviones de alerta temprana aerotransportados de la empresa sueca Saab. Su postura parece ser: ¿por qué recompensar a Estados Unidos comprándole equipo estadounidense después de haber sido víctima de aranceles comerciales que alcanzan el 50% en algunos sectores?

    Una encuesta de opinión realizada por Nanos en abril sugiere que más de cuatro de cada cinco canadienses están a favor de fortalecer los lazos con la UE.

    Casi tres de cada cinco personas apoyan la adhesión de Canadá al bloque, aunque el artículo 49 de la Constitución de la UE parece imposibilitarlo. Sin ánimo de ser sarcásticos, la Unión Europea aún no es el Festival de Eurovisión, en el que Israel y Australia, Estados indiscutiblemente no europeos, han podido competir, aunque no sin polémica.

    Volviendo al tema del comercio: los lazos entre Canadá y la UE no son nada nuevo. La UE ya es el segundo socio comercial más importante de Canadá, aunque muy por detrás de Estados Unidos, que compra alrededor del 70% de las exportaciones canadienses.

    El acuerdo comercial integral sobre economía y comercio (CETA, por sus siglas en inglés), de gran alcance, se firmó hace poco menos de una década y se ha implementado provisionalmente, eliminando el 99% de los aranceles sobre las exportaciones de productos canadienses.

    En privado, los funcionarios europeos admiten que este renovado acercamiento de alto nivel entre Ottawa y Bruselas tiene todo que ver con las acciones del segundo mandato de Trump.

    El presidente estadounidense Donald Trump habla con el primer ministro canadiense Mark Carney.

    Getty Images
    Carney ha plantado cara a Trump, que aboga por anexionar Canadá a EE.UU y ha impuesto aranceles a los productos canadienses.

    El presidente estadounidense es ya tristemente célebre entre los aliados de Estados Unidos por lo que consideran su imprevisibilidad y su tendencia a utilizar los lazos comerciales o de seguridad como moneda de cambio.

    En Europa, que desde la Segunda Guerra Mundial ha considerado a Estados Unidos como su aliado más cercano en el extranjero, y en Canadá, cuya economía ha estado estrechamente ligada a la estadounidense durante décadas, crece la sensación de que ninguno puede seguir dependiendo plenamente de Washington. Creen que es hora de diversificar sus economías.

    “El gobierno canadiense está comprometido con la diversificación comercial, duplicando el comercio al margen de Estados Unidos en los próximos 10 años, y estrechar lazos con la Unión Europea será fundamental para lograr ese objetivo”, declaró Mark Camilleri, presidente de la Asociación de Comercio e Inversión Canadá-UE (CEUTIA), a la BBC.

    Una alianza aún más estrecha entre Canadá y la UE, que abarque muchos más sectores que el mero comercio, daría continuidad a la reciente tendencia de ambas partes a forjar nuevos acuerdos de asociación en todo el mundo. En el caso de Canadá, esto incluye un acuerdo sectorial con China, que generó cierta controversia internacional a principios de este año.

    Fuentes internas de la UE atribuyen todo esto al “efecto Trump”.

    Pero desvincularse por completo de Estados Unidos parecería poco realista, tanto para Canadá como para la UE.

    Si se tienen en cuenta tanto los bienes como los servicios, Estados Unidos es el principal socio comercial de la UE en términos generales.

    Canadá y Estados Unidos mantienen la mayor relación comercial bilateral del mundo, valorada en casi US$900.000 millones el año pasado. Esta cifra empequeñece los US$130.000 millones del comercio bilateral total entre la UE y Canadá durante el mismo período.

    La gran mayoría de las exportaciones canadienses se dirigen a Estados Unidos.

    Así pues, Ottawa podría firmar nuevos acuerdos comerciales, pero reemplazar a los clientes y las cadenas de suministro construidas en torno al enorme mercado estadounidense sería una tarea titánica.

    Según tengo entendido, esta semana Carney y Von der Leyen defenderán con vehemencia un sistema global de comercio basado en normas.

    “No se trata de intentar mantener vivo el pasado. Necesitamos forjar un nuevo futuro basado en normas, tanto en el comercio como en otros ámbitos. Con o sin Washington”, me dicen los diplomáticos.

    Está prevista una cumbre UE-Canadá para finales del próximo mes. Tras ella, se espera que los grupos de trabajo comiencen la tarea, poco atractiva, de abordar los detalles legales y técnicos en las diferentes áreas en las que la UE y Canadá esperan estrechar sus lazos.

    ¿Se están convirtiendo realmente la UE y Canadá en mejores amigos?

    Un punto de inflexión crucial para Europa en su actitud hacia Washington se produjo a principios de este año, cuando Trump se negó a descartar la posibilidad de arrebatar Groenlandia por la fuerza a Dinamarca, otro miembro de la OTAN.

    Por aquella época, Carney —quien también fue gobernador del Banco de Inglaterra— pronunció un discurso en el Foro Económico Mundial de Davos en el que instó a los países medianos a permanecer unidos contra la coerción económica de las superpotencias mundiales. Europa reaccionó con rapidez y tomó nota.

    Entonces, cabe preguntarse por qué los líderes europeos no han expresado con mayor firmeza su apoyo al primer ministro canadiense durante la actual escalada de tensiones comerciales con Estados Unidos.

    Carney se ha mostrado desafiante, declarando que Canadá está “en guerra” con Estados Unidos por cuestiones comerciales.

    Rápidamente impuso aranceles compensatorios a Estados Unidos en nombre de la “soberanía” canadiense.

    Paolo Gentiloni, excomisario de Economía de la UE y ex primer ministro italiano, comentó en las redes sociales: “Este es un discurso que me gustaría escuchar en Europa”.

    Sin embargo, en público, los líderes europeos han guardado un silencio prudente.

    Aunque, al parecer, no se debe a una falta de apoyo a Mark Carney.

    Según me han comentado, varios líderes europeos, como el presidente de Finlandia, pero también el presidente francés Emmanuel Macron y la primera ministra italiana Giorgia Meloni, en su día una auténtica admiradora de Trump, participan en conversaciones secretas con Carney sobre cómo estrechar las relaciones.

    Pero, y este es un gran pero, ningún político europeo de renombre quiere arriesgarse a defender públicamente a Carney en estos momentos y que sus votantes les culpen de la posible ira del presidente estadounidense y de la imposición de nuevos aranceles punitivos.

    En los próximos meses, todos los países grandes de la UE celebrarán elecciones clave. Las de Alemania tuvieron lugar hace poco más de una semana. Francia elegirá a su nuevo presidente entre abril y principios de mayo. Italia, España y Polonia aún no han fijado la fecha de sus elecciones parlamentarias.

    Cuando se trata de aplaudir a Carney en estos momentos, los líderes europeos se escudan en las instituciones de la UE.

    Según las normas de la UE, la Comisión Europea gestiona el comercio en nombre de los Estados miembros. Los presidentes de la Comisión Europea y del Parlamento Europeo invitaron a Carney a Estrasburgo esta semana.

    Pero algunos funcionarios con los que he hablado en Bruselas advierten que Carney también debería espabilar y no dejar pasar la oportunidad de la receptividad europea.

    Puede que Bruselas sienta simpatía por Canadá y crea que Ottawa comparte muchos de los mismos valores y prioridades, pero aún existen voces influyentes en la UE, como la de Francia, que prefieren impedir que los países no miembros obtengan un acuerdo demasiado favorable.

    Esto ocurre a pesar de la presión ejercida sobre la UE para que muestre mayor flexibilidad a la hora de dar cabida a sus aliados, teniendo en cuenta los tiempos turbulentos que vivimos.

    Es un dilema al que también se enfrenta Reino Unido.

    Tras abandonar el Parlamento Europeo, Carney viajará a Liverpool a finales de esta semana, para su primer encuentro cara a cara con el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham.

    Además de hablar sobre las relaciones entre Reino Unido y Canadá, quién sabe, ¿acabarán los dos hombres debatiendo también sobre la mejor manera de ganarse el favor de la UE?

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • Le dijo a ChatGPT que quería matar a su hijo y luego fue arrestado por las autoridades

    Le dijo a ChatGPT que quería matar a su hijo y luego fue arrestado por las autoridades

    This post was originally published on this site.

    ADVERTENCIA: Este artículo contiene referencias sobre violencia y suicidio.

    “Le ofrecí 50.000 para que me matara a mí y a mi hijo, pero no quiso porque se trataba de un niño”.

    “Quería saber de dónde viene este deseo de matar gente. Me gusta la sensación de ver sufrir a otra persona”.

    Durante casi dos meses, un agricultor brasileño intercambió estos y otros mensajes con el asistente de inteligencia artificial ChatGPT, en lo que la policía describe como planes para matar a su hijo de 8 años, atacar a otras personas y luego quitarse la vida.

    Y fueron precisamente estos mensajes, a los que tuvo acceso BBC News Brasil, los que llevaron al arresto del hombre.

    En uno de los pocos casos conocidos de este tipo, el hombre, de 36 años, fue arrestado después de que OpenAI, el creador de ChatGPT, denunciara sus mensajes al FBI, que a su vez notificó a las autoridades brasileñas.

    Su abogado afirma que le estaba “diciendo tonterías” a un chatbot y que no cometió ningún delito.

    Este caso pone de relieve un reto creciente para la policía, los tribunales y las empresas de IA: ¿Qué debería ocurrir cuando los chatbots de IA identifican una amenaza potencial antes de que se haya cometido ningún delito?

    “Todo lo que la plataforma nos proporcionó quedó corroborado”

    El hombre, cuyo nombre la BBC no revela para proteger la identidad de su hijo, fue arrestado en la zona rural de São Gabriel da Palha el 19 de junio, tres días después de que la unidad de delitos cibernéticos del Ministerio de Justicia brasileño remitiera el caso al departamento de policía estatal.

    “Priorizamos este caso debido a su gravedad y porque, supuestamente, el padre planeaba matar a su hijo antes del día 20”, declaró Brenno Andrade, jefe de la comisaría de delitos cibernéticos de Espírito Santo.

    Según Andrade, el sospechoso tenía poco o ningún contacto con su hijo, más allá del pago de la manutención. Los investigadores creen que el resentimiento por esos pagos pudo haber sido uno de los motivos del presunto complot.

    En los registros de su propiedad se encontraron cuatro botellas que contenían sustancias no identificadas y una cuerda amarrada con un nudo, lo que, según los agentes, podría indicar intenciones suicidas.

    La policía también cree que el sospechoso habló con ChatGPT sobre posibles ataques contra escuelas, iglesias y agentes de policía.

    Un mensaje, al que tuvo acceso la BBC, decía: “Si voy a un punto de venta de drogas y mato a unos cuatro delincuentes, me haría famoso en la ciudad. Después, solo tendría que matar a uno o dos policías y podría morir en paz”.

    Otro mensaje decía: “Estoy pensando en comprar un arma de fuego y dispararle a la policía para que reaccionen y me maten. Eso sería genial y bueno para mí”.

    Los investigadores afirman que el hombre investigó sustancias tóxicas, incluida la ricina, e intentó eludir las medidas de seguridad de ChatGPT reformulando las preguntas.

    “Todo lo que la plataforma nos proporcionó fue corroborado cuando la policía llegó al lugar de los hechos”, dijo Andrade.

    Reconstrucción ilustrativa de una conversación entre un agricultor de 36 años y ChatGPT, presentada en una interfaz al estilo de ChatGPT.

    BBC

    El hombre niega haber tenido la intención de hacerle daño a su hijo.

    Después de 54 días bajo custodia, fue puesto en libertad el 13 de agosto debido a retrasos en la investigación. No se han presentado cargos, pero la investigación de la policía continúa.

    El agricultor está sujeto a medidas de precaución, que incluyen vigilancia electrónica y la prohibición de contactar con su hijo o con la madre del niño.

    Los investigadores han declarado que están examinando el teléfono móvil del sospechoso y esperan los resultados de las pruebas forenses de los objetos incautados para determinar si tomó medidas concretas para llevar a cabo algún plan, incluyendo si contactó con un sicario, como supuestamente afirmó en conversaciones con ChatGPT.

    Según dicen, esta evidencia podría ayudar a determinar si el sospechoso pasó de la planificación y preparación del delito a su ejecución.

    En el derecho penal brasileño, normalmente un delito se considera cometido únicamente durante la fase de ejecución.

    La defensa argumenta que no se tomó ninguna medida al respecto.

    “Si hablar con la IA y decir tonterías es un delito, todo el mundo irá a la cárcel”, declaró el abogado defensor Pedro Paulo Pessi a BBC News Brasil.

    Reconstrucción ilustrativa de una conversación entre un agricultor de 36 años y ChatGPT, presentada en una interfaz al estilo de ChatGPT.

    BBC

    El problema de la evidencia

    Se cree que los casos de empresas de IA que denuncian a sus usuarios a la policía son raros.

    En agosto, OpenAI denunció ante el FBI a un hombre de Florida de 25 años después de que este compartiera con el chatbot sus planes para violar y asesinar a su exnovia, según informaron medios estadounidenses.

    Andrade, de la policía de Espírito Santo, dijo que el caso del agricultor era la primera alerta de este tipo generada por inteligencia artificial que recibía el estado y solo el tercer caso de este tipo en Brasil.

    “Es otra vía para que la policía intente averiguar si la gente ha investigado delitos utilizando inteligencia artificial”, dijo Andrade.

    Sin embargo, existen diversas dudas sobre el papel que desempeñan este tipo de avisos procedentes de empresas de IA en el proceso de investigación, incluyendo si los mensajes pueden utilizarse como prueba en un tribunal.

    Según los investigadores, OpenAI proporcionó detalles del usuario y de los mensajes que envió, pero no las respuestas de ChatGPT.

    “No recibimos las respuestas que se dieron”, dijo Andrade.

    La abogada penalista Maíra Fernandes afirma que esto crea un problema probatorio porque el contexto de los mensajes es importante.

    “No puede ser un pequeño fragmento, no puede ser una versión editada. Tiene que ser la conversación completa”, dijo.

    Fernandes añadió que ver la conversación completa entre el sospechoso y ChatGPT podría ayudar a determinar si el chatbot simplemente reaccionó a lo que dijo el usuario o si influyó activamente en la conversación.

    En un comunicado a BBC News Brasil, la empresa se negó a explicar por qué no se compartieron las respuestas de ChatGPT, limitándose a decir que podría notificar a las autoridades policiales cuando detecte un “riesgo creíble e inminente de daño a terceros”.

    En abril de este año, Florida abrió una investigación penal contra OpenAI para determinar si su tecnología ChatGPT tuvo algo que ver con el asesinato de dos personas durante un tiroteo masivo en la Universidad Estatal de Florida el año pasado.

    OpenAI refuta esas acusaciones, afirmando que ChatGPT proporcionó información que ya estaba disponible públicamente y que no fomentó ni promovió actividades ilegales.

    “Obligación legal de actuar”

    Un teléfono sostenido por una mano que muestra el logotipo de ChatGPT

    Getty Images

    Fernandes dice que el hecho de que la presunta víctima en el caso brasileño fuera un menor identificable ayuda a explicar la alerta.

    Sin embargo, advierte sobre el peligro de normalizar las investigaciones basándose únicamente en evaluaciones de IA.

    “De lo contrario, cualquiera podría ser investigado porque la inteligencia artificial lo interpretó de esa manera”, dijo.

    Argumenta que se necesitan medidas de protección para distinguir las amenazas reales de las expresiones de desahogo emocional, la fantasía o las declaraciones provocadoras.

    Patricia Peck, profesora y especialista en derecho digital, asegura que el caso refleja un cambio más amplio en el papel de la IA, que pasa de ser una herramienta de generación de contenido a un sistema interactivo “capaz de identificar patrones asociados con comportamientos potencialmente peligrosos”.

    Ella argumenta que, en determinadas circunstancias, las empresas de IA pueden tener la obligación legal de informar a las autoridades.

    “Cuando una conversación deja de representar una intención meramente abstracta y comienza a indicar una amenaza concreta, con una víctima identificable, medios disponibles y un riesgo inminente, surge un deber ético y, en ciertas circunstancias, legal de actuar”, afirma.

    Pero al igual que Fernandes, advierte sobre su uso excesivo.

    “La ética aplicada a la IA no debería basarse en una lógica de ‘vigilarlo todo’, sino más bien en una lógica de ‘intervenir solo cuando el riesgo lo justifique’”.

    “El reto consiste en evitar tanto la omisión como la vigilancia excesiva”.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • Quién es el empresario colombiano Alex Saab, aliado y supuesto testaferro de Nicolás Maduro que se declaró culpable de lavado de dinero en EE.UU.

    Quién es el empresario colombiano Alex Saab, aliado y supuesto testaferro de Nicolás Maduro que se declaró culpable de lavado de dinero en EE.UU.

    This post was originally published on this site.

    El nombre de Alex Saab ha estado vinculado durante más de una década al chavismo en Venezuela.

    Este empresario colombiano comenzó como contratista de la Gran Misión Vivienda durante el gobierno de Hugo Chávez. Luego recibiría contratos del programa de Alimentación CLAP durante la presidencia de Nicolás Maduro, en cuyo gobierno sería una pieza clave al punto de nombrarlo embajador y ministro de Industria.

    Pero la buena fortuna de Saab en Venezuela empezó a agotarse en enero de este año, luego de la captura de Maduro durante una operación militar de Estados Unidos.

    En febrero pasado, Saab desapareció de la vida pública y, tres meses más tarde, reapareció al ser extraditado a Estados Unidos para enfrentar una investigación criminal en su contra.

    Este martes, Saab se declaró culpable de lavado de dinero ante una corte federal en Florida, tras lograr un acuerdo con la Fiscalía mediante el cual se comprometió a dar información relevante sobre otras personas que están siendo investigadas en el mismo caso, así como a entregar a las autoridades estadounidenses US$189 millones procedentes de los fondos ilícitos obtenidos en Venezuela.

    Saab estaba acusado en EE.UU. de haber lavado hasta US$350 millones a través del sistema de control cambiario en Venezuela. Se trata de un delito castigado con hasta 20 años de cárcel, que ahora puede ver reducidos si colabora de forma efectiva con la Fiscalía.

    El proceso en su contra incluye a otras personas que ocupan u ocuparon altos cargos en Venezuela, según se desprende del documento de relación de hechos que forma parte del proceso firmado por el propio Saab.

    Entre ellos se encuentran cuatro sujetos no identificados, uno de los cuales es identificado en el expediente como “Funcionario Gubernamental 1A”, de quien se dice que Saab obtuvo aprobación para llevar a cabo el esquema de corrupción que terminó desviando cientos de millones de dólares de fondos públicos venezolanos.

    Pero, ¿quién es Alex Saab y cómo se hizo tan importante en Venezuela?

    “El hombre del dinero”

    En una comparecencia ante el Senado estadounidense, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, se refirió a Alex Saab como el “hombre del dinero” o el “testaferro” de Nicolás Maduro.

    Hijo de un empresario libanés radicado en Barranquilla (Colombia), Saab nació el 21 de diciembre de 1971 en esta ciudad de la costa caribeña.

    Desde joven inició su actividad comercial vendiendo llaveros promocionales antes de incursionar con éxito en el sector textil, donde logró consolidar su primer negocio. Con el tiempo, expandió sus operaciones y se convirtió en un empresario con presencia en diversas industrias.

    Según medios venezolanos y colombianos, Saab contrajo matrimonio en 2014 con la modelo italiana Camilla Fabri, con quien tiene dos hijas.

    De acuerdo con el libro “Alex Saab: la verdad sobre el empresario que se hizo multimillonario a la sombra de Nicolás Maduro”, del periodista colombiano Gerardo Reyes, el empresario conoció a Fabri en un restaurante en Francia.

    Poco tiempo después iniciaron una relación sentimental.

    El libro cuenta que el matrimonio de Saab con su ahora exesposa, Cinthya Certain, había comenzado a desmoronarse en 2012, mientras el empresario se hacía cada vez más rico.

    Una pieza importante del gobierno de Maduro

    Saab se convirtió en una pieza importante en Venezuela durante el gobierno de Maduro, al vincularse inicialmente a la construcción de viviendas.

    Luego estuvo al frente de la distribución de las bolsas de alimentos “CLAP”, un mecanismo creado por las autoridades para centralizar la importación de alimentos que luego eran distribuidos a la población bajo el esquema de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción.

    Su participación en ambos negocios ha sido cuestionada por supuestos actos de corrupción.

    La deportación de Saab fue una muestra de los cambios que han ocurrido en Venezuela desde la detención por parte de EE.UU. de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores.

    A partir de entonces, las riendas del Ejecutivo quedaron en manos de la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, quien se ha movido constantemente entre dos aguas: mientras declara su lealtad al depuesto gobernante y al proyecto socialista de Hugo Chávez, sella acuerdos con el gobierno de Donald Trump y accede a sus demandas.

    De empresario extranjero a ministro

    Manifestación a favor de la liberación de Alex Saab.

    Getty Images
    Durante la detención de Alex Saab, el gobierno venezolano organizó numerosas manifestaciones a favor de su liberación.

    El portal de investigación periodística venezolano Armando.Info reveló que Saab recibió US$159 millones del gobierno venezolano para importar materiales de vivienda entre 2012 y 2013, pero supuestamente solo entregó productos por el equivalente de US$3 millones.

    Por su parte, las autoridades de EE.UU. aseguran que las viviendas a cargo de Saab no se construyeron y, si lo hicieron, fue con sobrecostos.

    En el caso de los alimentos, investigaciones periodísticas publicadas en 2018 revelaron que Saab y otro empresario colombiano, Álvaro Enrique Pulido Vargas, se habían beneficiado de contratos millonarios con el gobierno de Maduro en el CLAP.

    Un año más tarde, el Departamento de Justicia de EE.UU. acusó a Saab y a Pulido de haber lavado hasta US$350 millones por medio del sistema de control cambiario en Venezuela.

    Pero el peso de Saab en el gobierno de Maduro siguió aumentando.

    En junio de 2020, el empresario colombiano fue detenido en Cabo Verde, un archipiélago africano en el que el avión privado en el que viajaba hizo una escala para repostar cuando se dirigía a Caracas desde Teherán.

    El gobierno de Maduro organizó una campaña internacional para impulsar la liberación de Alex Saab.

    Getty Images

    En ese momento, Saab estaba acusado de lavado de dinero y otros delitos en EE.UU., mientras que en varios países, incluido Colombia, era señalado como uno de los principales testaferros de distintos entramados de corrupción dentro del gobierno venezolano.

    Para entonces, la importancia que había adquirido Saab se hizo evidente en los esfuerzos que realizó el gobierno de Maduro para lograr su liberación. Caracas denunció la detención como un “secuestro” y organizó una campaña de solidaridad internacional. Además, intentó darle protección diplomática nombrándolo embajador.

    Esos esfuerzos no lograron evitar que fuera extraditado a EE.UU., donde pasó dos años preso hasta ser liberado en diciembre de 2023 gracias a un canje de detenidos acordado con el gobierno de Joe Biden, que incluyó la liberación de una veintena de personas, entre las que había 10 estadounidenses presos en Venezuela.

    Tanto el gobierno de Maduro como el propio Saab siempre rechazaron todos los señalamientos en su contra.

    A su regreso a Caracas, Saab fue nombrado nuevo ministro de Industria y Producción Nacional de Venezuela, cargo del que luego fue destituido por parte de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.

    Su declaración de culpabilidad puede traerle una condena más leve y, al mismo tiempo, marcar una ruptura definitiva con aquellos altos funcionarios aún no identificados que supuestamente participaron con él en el desvió de millones de dólares que debían estar destinados a alimentar a los venezolanos más desfavorecidos.

    *Esta nota fue publicada originalmente en mayo de 2026 tras la deportación de Alex Saab a EE.UU. y fue actualizada tras su declaración de culpabilidad.

    Línea gris

    BBC

    Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

    Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

    También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.

    Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

  • Por qué las principales petroleras de EE.UU. no participan en el “mayor acuerdo de la historia” firmado por los gobiernos de Trump y Delcy Rodríguez

    Por qué las principales petroleras de EE.UU. no participan en el “mayor acuerdo de la historia” firmado por los gobiernos de Trump y Delcy Rodríguez

    This post was originally published on this site.

    Las principales empresas petroleras estadounidenses no participan en el “mayor acuerdo petrolero de la historia” suscrito entre los gobiernos de EE.UU. y Venezuela.

    Este acuerdo anunciado a finales de agosto contempla entregar a EE.UU. el “control mayoritario” de 17 yacimientos que representan unos 65.000 millones de barriles, equivalentes al 21,5% de todas las reservas probadas de petróleo venezolano y al 141% de las reservas estadounidenses.

    Sin embargo, ni ExxonMobil -la mayor petrolera privada del mundo, con un valor en bolsa de US$654.000 millones-, ni ConocoPhillips (valorada en US$149.000 millones), ni ninguna de las otras grandes compañías de hidrocarburos estadounidenses participarán en este acuerdo.

    Chevron, la única gran petrolera de EE.UU. con presencia en Venezuela, firmó un acuerdo aparte para expandir su producción hasta los 600.000 barriles diarios en los próximos cinco años, para lo cual invertirá unos US$7.000 millones, pero esos fondos procederán de las ganancias que obtiene en ese país.

    Así, la explotación de los 17 yacimientos incluidos en el acuerdo estará en manos de North American Blue Energy Partners (Nabep), una compañía registrada en Barbados cuya trayectoria es casi desconocida incluso para los expertos petroleros y de la que no se tiene constancia de que opere o haya operado en otros países.

    “Para poner este acuerdo en perspectiva, Nabep ‘controlará’ casi 5,4 veces las reservas de Petrobras en Brasil y 12 veces las reservas de Pemex en México”, explicó el abogado José Ignacio Hernández en un análisis publicado por el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés).

    Como parte del acuerdo, el gobierno de EE.UU. tendrá una participación de 35% en Nabep, así como derecho preferencial a comprar a precio de coste 20% de su producción petrolera.

    Según informó Nabep en una nota de prensa, se espera que el acuerdo implique una inversión de unos US$100.000 millones. Es el mismo monto que mencionó Trump cuando -tras la operación militar para detener a Maduro en Caracas en enero- se reunió en la Casa Blanca con las principales petroleras de EE.UU. para proponerles que invirtieran en la industria petrolera de Venezuela.

    Ocho meses después, las grandes petroleras estadounidenses se mantienen al margen del “mayor acuerdo petrolero de la historia” y ninguna -ni siquiera Chevron- ha querido comprometer la inversión de recursos frescos en ese país.

    Las mayores reservas para el mayor mercado

    En teoría, un gran acuerdo petrolero entre Venezuela y EE.UU. tiene sentido dado que el primero tiene las mayores reservas probadas de crudo del mundo (más de 300.000 millones de barriles) y el segundo es el principal mercado consumidor de hidrocarburos del planeta.

    Esto queda reforzado por factores económicos, geográficos e históricos que hacen de EE.UU. el mercado natural para el petróleo venezolano, según le explicó a BBC Mundo el economista José Toro Hardy, quien fue miembro de la directiva de la petrolera estatal venezolana PDVSA en la década de 1990.

    La industria petrolera venezolana ha experimentado una debacle durante las últimas décadas y la producción de crudo cayó de un récord de más de 3 millones de barriles en 1998, antes de la llegada de Hugo Chávez al poder, a poco más de un millón de la actualidad.

    Para recuperar esa producción de 3 millones de barriles hace falta invertir unos US$100.000 millones durante unos 8 años, según dijo Luis Pacheco, académico no residente del Instituto Baker de la Universidad de Rice (EE.UU.), a BBC Mundo.

    Pero Venezuela no dispone de esos recursos.

    “El Estado venezolano no tiene la más mínima posibilidad de realizar las inversiones requeridas para reactivar la industria petrolera y, por lo tanto, es indispensable que vengan los inversionistas privados”, dice por su parte Toro Hardy.

    El experto considera conveniente que esos inversores sean petroleras estadounidenses porque su país cuenta con una red de refinerías -algunas de ellas pertenecientes a Citgo, propiedad del Estado venezolano- que fueron “diseñadas como un traje a la medida para las características de los crudos venezolanos” que son pesados y cargados de azufre.

    “Si en algún mercado el petróleo venezolano puede ser competitivo y podemos obtener el mayor precio es en EE.UU. Donde no podemos ser competitivos es en China porque está demasiado lejos. Un tanquero que sale de Venezuela, en 4 días está anclado frente a alguna de nuestras propias refinerías en EE.UU., pero ese mismo tanquero tardaría 45 días en llegar a China”, comenta.

    Adicionalmente, apunta que las grandes petroleras estadounidenses tienen mucha experiencia trabajando en Venezuela. La Standard Oil of New Jersey, antecesora de ExxonMobil, comenzó a explotar crudo venezolano hace un siglo. Lo mismo ocurre con Chevron y su predecesora The Venezuelan Gulf Oil Company. En el caso de ConocoPhillips, comenzó a operar en el país sudamericano en la década de 1990, en el contexto del proceso de “apertura petrolera”.

    “Inviable para la inversión”

    Trabajadores de Petróleos de Venezuela (PDVSA) despliegan una pancarta contra ExxonMobil antes de una reunión con el ministro de Petróleo de Venezuela, Rafael Ramírez, y el presidente Hugo Chávez.

    Getty Images
    Las estatizaciones de Chávez afectan la forma cómo las petroleras internacionales valoran la posibilidad de operar en Venezuela.

    ¿Por qué, entonces, a pesar de estos factores, las grandes petroleras de EE.UU. no forman parte del acuerdo impulsado por Donald Trump?

    Parte de la respuesta puede encontrarse en el discurso que ofreció en enero Darren Woods, presidente y director ejecutivo de ExxonMobil, en la Casa Blanca.

    Allí, Woods reconoció la oportunidad que ofrecen las grandes reservas de petróleo de Venezuela, pero consideró que las condiciones en ese país no lo hacían apto para la inversión.

    “Si analizamos las estructuras jurídicas y comerciales, los marcos regulatorios, que existen hoy en Venezuela, el país es actualmente inviable para la inversión. Por lo tanto, se requieren cambios importantes en esos marcos comerciales y en el sistema legal; deben existir garantías permanentes para las inversiones y debe modificarse la legislación de hidrocarburos del país”, dijo.

    Atendiendo a críticas como esta, en enero la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó una reforma parcial de la Ley de Hidrocarburos con el objetivo de hacer más atractiva la inversión privada y así facilitar la recuperación de la industria petrolera.

    BBC Mundo intentó contactar a ExxonMobil para conocer su valoración actual de las condiciones en Venezuela, así como sobre el acuerdo petrolero anunciado por Trump, pero al momento de publicar esta nota no habíamos recibido respuesta.

    Ante una consulta similar, el director de Comunicaciones de ConocoPhillips, Dennis Nuss, dijo que ellos tienen gran experiencia desarrollando estos activos en Venezuela, donde siguen evaluando oportunidades.

    “Como ocurre con cualquier inversión potencial, las decisiones estarán guiadas por una serie de factores, entre ellos la estabilidad económica y regulatoria, la seguridad, el respeto al Estado de derecho y la competitividad del mercado”, señaló.

    Nuss advirtió, sin embargo, que cualquier decisión de seguir adelante “tendría que considerar mecanismos para recuperar la deuda pendiente”.

    Esa deuda se originó en 2007, cuando el gobierno de Hugo Chávez inició una ola de nacionalizaciones y estableció que los grandes proyectos petroleros en la Faja del Orinoco, la participación de PDVSA debía ser de, al menos, 60%.

    Entonces, ConocoPhillips y ExxonMobil decidieron abandonar el país y recurrir al arbitraje internacional.

    En el caso de ConocoPhillips, un tribunal de arbitraje dictaminó en 2019 que Venezuela debe pagarle US$8.700 millones como compensación por las inversiones que le fueron expropiadas.

    En cuanto a ExxonMobil, tras llevar su reclamo a diferentes instancias de arbitraje internacional, logró una decisión a su favor que obliga a Venezuela al pago de una indemnización en torno a los US$984,5 millones.

    Se estima que de la indemnización a ExxonMobil Venezuela pagó, al menos, unos US$907 millones. En el caso de ConocoPhillips, la compañía sigue ejecutando laudos para intentar cobrar lo que se le adeuda.

    Riesgo político

    Donald Trump pronuncia un discurso desde un podio.

    Getty Images
    El futuro del acuerdo puede cambiar según evolucione la situación política en EE.UU. y en Venezuela.

    Pero detrás de la decisión de estas grandes petroleras de no atender a la invitación que les hizo Trump en enero para invertir en Venezuela, más que viejas deudas hay un problema de riesgo político.

    “ExxonMobil y ConocoPhillips tienen mucha más capacidad financiera, tecnológica y operativa que Nabep para desarrollar campos de esta magnitud. Por tanto, su ausencia no parece responder a una incapacidad para participar, sino a una decisión de no asumir, por ahora, determinados riesgos”, dice el economista venezolano y consultor empresarial Asdrúbal Oliveros a BBC Mundo.

    Mario Braga, analista geopolítico especializado en América Latina de la consultora RANE, apunta que el acuerdo entre los gobiernos de Trump y Rodríguez implica un doble riesgo: uno de tipo político relacionado tanto con la situación en Venezuela como en Estados Unidos, y un riesgo más de tipo legal referido al acuerdo propiamente dicho.

    “Hay unos riesgos políticos asociados a operar en Venezuela. Sabemos que hay un gobierno interino y que dentro del régimen existen distintas facciones que, en el futuro, podrían disputarse el poder”, señala Braga.

    El experto indica que lo que ocurre en Venezuela ahora funciona gracias a una coincidencia de intereses temporales que no se sabe por cuánto tiempo estarán alineados.

    “Por un lado, el gobierno de Trump está priorizando la estabilidad política, incluso por encima de una transición democrática, con el fin de garantizar un escenario lo suficientemente estable o que, al menos, que no represente una preocupación importante para los inversores”, dice.

    “Por otro lado, en Venezuela, el gobierno de Delcy Rodríguez está priorizando la supervivencia del régimen. Saben que, si no hacen concesiones a Estados Unidos, corren riesgos. Maduro se convirtió en un ejemplo de lo que puede ocurrir”, agrega.

    El experto advierte que en este caso el riesgo político aumenta en lugar de disminuir con el paso del tiempo pues cualquier cambio en Venezuela o en EE.UU. puede afectar la situación.

    “Incluso si hay un cambio en EE.UU. después de que Trump deje la presidencia, o si hay una elección en Venezuela, esta alineación podría no ser tan fuerte, así que se trata de una situación en la que en dos o tres años el riesgo político aumenta. Y en el sector de hidrocarburos, estas inversiones no maduran sino hasta después de 10 o 15 años, por lo que para las grandes compañías -especialmente aquellas que fueron expropiadas en Venezuela- el apetito por correr riesgos no es tan alto”, comenta.

    Inseguridad jurídica

    Nicolás Maduro viste una chaqueta roja mientras firma un docmento. A su lado está de pie Delcy Rodríguez levantando el puño izquierdo en alto.

    Getty Images
    Delcy Rodríguez llegó a la presidencia interina por ser vicepresidenta de Maduro, cuya última elección era cuestionada como “fraudulenta”.

    Otro problema para la entrada de las grandes petroleras estadounidenses en este acuerdo reside en que tanto el pacto mismo como el contexto institucional de Venezuela parecen un campo minado legal, según los expertos.

    Entre los elementos que se cuestionan se incluye la legitimidad del gobierno de Delcy Rodríguez para firmar un acuerdo que compromete 20% de las reservas petroleras de Venezuela.

    Rodríguez era la vicepresidenta escogida por Nicolás Maduro, cuyas reelecciones en la presidencia en 2018 y 2024 fueron consideradas fraudulentas por EE.UU. y gran parte de la comunidad internacional.

    Por otra parte, la reforma parcial a la Ley de Hidrocarburos fue aprobada por la Asamblea Nacional electa en 2025, en unos comicios en los que no participaron los principales partidos de oposición que exigían que se reconociera antes el triunfo de su candidato, Edmundo González Urrutia, en las presidenciales de 2024.

    El artículo 138 de la Constitución de Venezuela establece que “toda autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos” lo que, según algunos juristas venezolanos, permitiría impugnar algunas decisiones de Rodríguez y de la Asamblea Nacional. Sin embargo, no hay un consenso sobre este asunto.

    De vuelta al acuerdo, la concesión de los 17 yacimientos de petróleo se hizo sin que hubiera una licitación pública sobre la base de una llamada Ley Antibloqueo que se aprobó durante el gobierno de Maduro para -paradójicamente- evadir las sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos.

    “Existe cierta incertidumbre jurídica en torno a la forma en la que se estructuró este acuerdo. Si se examinan la Constitución venezolana e incluso la nueva Ley de Hidrocarburos aprobada a comienzos de este año, algunos elementos del acuerdo, como las concesiones por 100 años o la posibilidad de que la empresa o el gobierno de Estados Unidos ejerzan derechos de control sobre los campos petroleros, son disposiciones que entran en conflicto con la legislación vigente en Venezuela”, afirma Mario Braga.

    Asdrúbal Oliveros también destaca las dudas sobre cómo se estructuró el acuerdo que otorga acceso a 17 yacimientos que concentran 65.000 millones de barriles de crudo, mientras el gobierno de EE.UU. obtiene derechos sobre 35% de la compañía a cargo y derecho preferencial para comprar parte de la producción.

    “Es una arquitectura extraordinariamente particular y todavía existen interrogantes importantes sobre su base jurídica, sus términos económicos y la forma en que fueron adjudicados esos activos”, señala .

    Otra fuente de riesgo para las grandes petroleras tiene que ver con la elección de Nabep como la compañía en el centro de la ejecución del acuerdo, pues su presidente ejecutivo, Alejandro Betancourt, ha estado vinculado con distintas investigaciones de casos de supuesta corrupción en Venezuela y en otros países, aunque -como han aclarado sus abogados- nunca ha sido formalmente acusado de ningún delito.

    Alejandro Betancourt

    Getty Images
    Las polémicas que han rodeado a Alejandro Betancourt también pueden impactar la decisión de las grandes empresas sobre si participan en el acuerdo petrolero.

    “Podríamos preguntarnos hasta qué punto involucrarse con Nabep generaría riesgos de cumplimiento normativo y de reputación. Sabemos que Alejandro Betancourt ha sido una figura descrita como controvertida en los medios. Por eso, creo que para las grandes compañías petroleras esto es una preocupación importante: cuentan con departamentos de cumplimiento normativo muy sólidos y deben responder ante sus accionistas y los organismos reguladores. Entonces, eso se convierte en un factor de riesgo relevante”, señala Braga.

    Todas estas dudas e incertidumbres pueden generar, según Asdrúbal Oliveros, una paradoja a medio plazo, pues considera que para explotar yacimientos con tanta capacidad es probable que Nabep necesite asociarse con compañías de escala mayor como ExxonMobil, ConocoPhillips u otras grandes petroleras internacionales que cuentan con el capital y la tecnología requeridos para un emprendimiento de esta escala.

    “Esas empresas van a querer saber bajo qué reglas entran, cuáles son sus derechos sobre los proyectos, qué régimen fiscal tendrán, cómo se resolverán las controversias y qué ocurre si cambia el gobierno o la política estadounidense hacia Venezuela”, señala.

    El gobierno de EE.UU. justificó su decisión de trabajar con Nabep debido a la capacidad que ha mostrado para aumentar la producción de petróleo en Venezuela en un tiempo relativamente breve.

    Braga considera que trabajar con Nabep en lugar de con las grandes petroleras le reporta algunos beneficios a la Casa Blanca, pues le permite configurar y presentar un acuerdo en los términos que desea.

    “Parece que el gobierno de Trump necesitaba encontrar un socio que fuera lo suficientemente flexible, por decirlo de alguna manera, para aceptar sus condiciones. Ese es el punto: la forma en la que la Casa Blanca anunció el acuerdo y la manera en que la administración Trump ha querido presentarlo dejan muy claro, desde el punto de vista comunicacional, que se trata de un acuerdo con términos favorables para el gobierno de EE.UU. y para el país en general”, dice el analista.

    “Hablaron, por ejemplo, de reducir los precios del petróleo, aunque aumentar la producción requiere varios años. Da la impresión de que buscaban una estructura o un marco que les permitiera, al menos por ahora, sostener esa narrativa. Y creo que necesitaban encontrar a alguien que estuviera dispuesto a aceptar esas exigencias y condiciones clave”, agrega.

    Así, realizar este acuerdo con Nabep le permitiría a Trump vender de cara a las elecciones de mitad de periodo en noviembre la idea de que ha logrado un triunfo en Venezuela y de que gracias a él los estadounidenses se beneficiarán de gasolina más barata en el futuro.

    Si en lugar de trabajar con Nabep, se hubiera querido la participación de las grandes petroleras, tendrían que haber hecho las cosas en orden inverso al plan de tres pasos (estabilización, recuperación y transición política) de la Casa Blanca para Venezuela.

    José Toro Hardy considera que las grandes petroleras estadounidenses tienen mucho interés en operar en el país sudamericano, pero para ello requieren de una seguridad jurídica que solo se consigue con un gobierno electo con el voto popular que cuente con legitimidad para firmar los acuerdos.

    Apunta, además, que haría falta que haya absoluta separación de los poderes, respeto a los contratos legítimamente firmados y que no haya expropiaciones.

    “El problema es que pareciera que Venezuela intenta poner la carreta delante de los caballos. Si nosotros primero reconstruyésemos la seguridad jurídica y después firmásemos los contratos, el éxito sería muy importante. El tema es que se están firmando contratos cuando todavía no hay seguridad jurídica”, concluye.

  • El empresario colombiano Alex Saab, aliado clave de Nicolás Maduro, se declara culpable de lavado de dinero y entregará US$195 millones a EE.UU.

    El empresario colombiano Alex Saab, aliado clave de Nicolás Maduro, se declara culpable de lavado de dinero y entregará US$195 millones a EE.UU.

    This post was originally published on this site.

    El empresario colombiano y presunto testaferro de Nicolás Maduro, Alex Saab, se declaró culpable de conspiración para lavado de dinero y transacciones financieras ilícitas este martes ante una corte federal de Miami.

    Saab, quien llegó a ser ministro del gobierno de Maduro, cambió su declaración anterior de “no culpable” a “culpable”, tras lograr un acuerdo con la Fiscalía en el cual también se comprometió a colaborar aportando información relevante a las autoridades, así como a entregar US$195 millones que habría obtenido a través de operaciones ilícitas relacionadas con una trama de corrupción.

    Las autoridades no revelaron los detalles del acuerdo suscrito entre Saab y la Fiscalía. Sin embargo, de acuerdo con información divulgada por la Fiscalía cuando fue imputado inicialmente, podría enfrentar una pena máxima de 20 años de prisión.

    Saab, de 54 años, fue deportado a Estados Unidos en mayo pasado, cuatro meses después de que Maduro fuera detenido en Caracas en una inusitada operación militar de EE.UU. que dejó a la entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, como presidenta interina del país.

    Dos días más tarde, el 18 de mayo, Saab compareció ante un tribunal federal de Miami, donde fue notificado de las acusaciones en su contra por presunta conspiración para lavar dinero y ocultar el origen y control de fondos vinculados a Venezuela, según informó la agencia EFE.

    El caso también incluye referencias a supuesto fraude electrónico, sobornos y desvío de fondos públicos.

    Aliado clave de Maduro

    Saab se convirtió en una pieza importante en Venezuela durante el gobierno de Maduro, al vincularse inicialmente a proyectos de construcción de viviendas.

    Posteriormente, estuvo al frente del programa CLAP, un mecanismo creado por las autoridades para centralizar la importación de alimentos que luego eran distribuidos a la población bajo el esquema de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción.

    Su participación en ambos negocios ha sido cuestionada por supuestos actos de corrupción.

    El portal de investigación periodística venezolano Armando.Info reveló que Saab recibió US$159 millones del gobierno venezolano para importar materiales de vivienda entre 2012 y 2013, pero supuestamente solo entregó productos por el equivalente de US$3 millones.

    Por su parte, las autoridades de EE.UU. aseguran que las viviendas a cargo de Saab no se construyeron y, si lo hicieron, fue con sobrecostos.

    En el caso de los alimentos, investigaciones periodísticas publicadas en 2018 revelaron que Saab y otro empresario colombiano, Álvaro Enrique Pulido Vargas, se beneficiaron de contratos millonarios con el gobierno de Maduro en el CLAP.

    Las acusaciones presentadas contra Saab en Miami se relacionan con su participación en este programa de alimentos.

    En 2019, el Departamento de Justicia de EE.UU. acusó a Saab y a Pulido de haber lavado hasta US$350 millones por medio del sistema de control cambiario en Venezuela.

    Saab fue detenido en 2020 cuando el avión en el que viajaba hizo una escala para repostar en Cabo Verde.

    El gobierno venezolano aseguró entonces que se encontraba en una misión humanitaria de alto nivel con destino a Irán.

    En ese momento, Saab estaba acusado de lavado de dinero y otros delitos por EE.UU., mientras que en varios países, incluido Colombia, era señalado como uno de los principales testaferros de distintos entramados de corrupción dentro del gobierno venezolano.

    El gobierno de Maduro hizo enormes esfuerzos para lograr su liberación: denunció la detención como un “secuestro”, organizó una campaña de solidaridad internacional. Además, intentó darle protección diplomática nombrándolo embajador.

    Esos esfuerzos no lograron evitar que fuera extraditado a EE.UU., donde pasó dos años preso hasta ser liberado en diciembre de 2023 gracias a un canje de detenidos acordado con el gobierno de Joe Biden, que incluyó la liberación de una veintena de personas, entre los que había 10 estadounidenses presos en Venezuela.

    Tanto el gobierno de Maduro como el propio Saab siempre rechazaron todos los señalamientos en su contra.

  • “Es una bofetada para las mujeres”: las fuertes críticas de deportistas de élite al polémico anuncio de Sydney Sweeney para una casa de apuestas

    “Es una bofetada para las mujeres”: las fuertes críticas de deportistas de élite al polémico anuncio de Sydney Sweeney para una casa de apuestas

    This post was originally published on this site.

    “Es una bofetada en la cara de las mujeres”.

    La expresión es de la campeona olímpica Ariarne Titmus, quien forma parte de un amplio grupo de deportistas que han alzado la voz contra un anuncio de apuestas deportivas protagonizado por la actriz estadounidense Sydney Sweeney.

    El comercial se ha vuelto viral en internet y muestra a Sweeney desnuda, aunque cubriendo partes de su cuerpo con diversos objetos deportivos.

    La campaña ha provocado una fuerte reacción, y muchas atletas han criticado la sexualización de las mujeres en el deporte, donde a menudo se las define por su apariencia en lugar de por sus logros deportivos.

    Amy Hunt, quien se convirtió en campeona europea en cuatro ocasiones a mediados de este año, hizo referencia al anuncio después de correr su mejor marca de la temporada, 22,10 segundos, y terminar cuarta en la final de los 200 metros del Ultimate Championship, disputado el domingo en Budapest.

    “Sydney Sweeney, así es como se ven las mujeres en el deporte”, le dijo Hunt a la BBC.

    Refiriéndose al tiempo ganador de Melissa Jefferson-Wooden, de 21,47 segundos, el cuarto más rápido de la historia en esa distancia, Hunt añadió: “‘21,4. Músculos. Trabajo duro. Sangre, sudor y lágrimas. Esta es una noche hermosa’”.

    Por su parte, Titmus, cuatro veces campeona olímpica de natación, declaró: “No solo es una bofetada para todas las mujeres que han dedicado su vida a perfeccionar su disciplina, sino también para todas las mujeres que disfrutan del deporte por lo que realmente es”.

    Y agregó: “¿Cómo es posible que sigamos viviendo en un mundo donde monetizar el cuerpo de una mujer y sexualizar el deporte femenino siga siendo algo normal?”.

    Sweeney no ha respondido directamente a las críticas, pero recurrió a las redes sociales para publicar una serie de fotografías de otros atletas posando desnudos o con muy poca ropa, aparentemente sugiriendo que existe una doble moral.

    Entre las imágenes figuraban portadas de ESPN protagonizadas por figuras como la estrella del tenis Serena Williams y la luchadora de artes marciales mixtas Ronda Rousey, junto con deportistas masculinos como el jugador de la NFL Myles Garrett y el basquetbolista Karl-Anthony Towns.

    Actriz polémica

    Sweeney, de 29 años, participó en la serie de televisión Euphoria y entre sus películas figuran Anyone But You y The Housemaid.

    La actriz estuvo involucrada en otra campaña publicitaria polémica el año pasado, cuando promocionó unos jeans con el eslogan Sydney Sweeney has great jeans (“Sydney Sweeney tiene unos excelentes jeans”).

    Aquella campaña también generó críticas en redes sociales debido al juego de palabras en inglés entre jeans y genes (genes hereditarios), lo que desencadenó un debate sobre la raza y los estándares de belleza.

    La reacción en contra también ha incluido a muchas otras deportistas de distintas disciplinas, que han publicado videos de sí mismas compitiendo o entrenando y han relatado las frustraciones y dificultades que han enfrentado a lo largo de sus carreras.

    Una calle de Nueva York con un anuncio de jeans que presenta a una mujer rubia vestida con una chaqueta y pantalones de jean.

    Getty Images
    Sweeney ya había estado en el centro de la polémica por otro anuncio en donde analistas señalaron que se le hacía un guiño a la supremacía blanca.

    La tendencia fue iniciada por la gimnasta estadounidense Gracie Kramer, quien publicó un montaje de sus entrenamientos acompañado del texto: “No sé qué estaba haciendo Sydney Sweeney, pero así es como se ven las mujeres en el deporte”.

    Kramer le dijo a la BBC que “no esperaba la reacción y simplemente quería animar a las mujeres y recordarles que pueden ver este tipo de anuncios, pero que eso no es lo único que importa”.

    También anotó que fue maravilloso ver a muchos atletas sumarse a la tendencia.

    Kramer añadió: “Lamentablemente, haber sido cosificada prácticamente durante toda mi carrera me hizo sentir con la fortaleza suficiente para publicar sobre esto y defender a las mujeres que no quieren ser cosificadas ni quedar atrapadas en esta desafortunada narrativa que se ha promovido durante mucho tiempo”.

    ¿Por qué es tan polémico este anuncio de Sydney Sweeney?

    La ciclista británica y campeona olímpica Sophie Capewell MBE, las jugadoras de rugby Lisa Neumann y Ellie Boatman, así como la waterpolista olímpica australiana Tilly Kearns, también compartieron sus experiencias.

    “Creo que es bastante poderoso ver la cantidad de mujeres que han salido a decir algo”, declaró Capewell a BBC Sport después de que su publicación llamara la atención.

    “Se está proyectando una imagen muy específica de las mujeres en relación con el deporte, y creo que ahí está el problema. ¿Por qué esa es la imagen de una campaña asociada con el deporte?, ¿por qué se quiere representar a una mujer de esa manera, en lugar de mostrar, no sé, a una atleta o cualquier otra figura más centrada en el ámbito deportivo?”, añadió.

    Capewell anota que no es necesariamente que la gente esté molesta porque una persona tenga autonomía sobre su cuerpo; el problema es que parece que esa es la única narrativa que se utiliza en torno a las mujeres en el deporte, o al menos la que recibe más atención y popularidad.

    La jugadora inglesa de rugby Alex Matthews afirmó que anuncios como el de Sweeney no deberían llevar a las jóvenes a creer que existe un único tipo de cuerpo ideal.

    “No obtienes ese cuerpo perfecto e idealizado”, dijo a la BBC.

    “Especialmente en el rugby; de lo contrario, no podrías formar un equipo. Cada tipo de cuerpo tiene una fortaleza”, añadió.

    Matthews, quien representó a Gran Bretaña en rugby en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, señaló que una de las cosas “más inspiradoras” de estar en la Villa Olímpica fue ver a “personas mayores, jóvenes, más altas, personas algo más corpulentas, pero todas eran las mejores en lo que hacían”.

    La lucha por evitar la sexualización de las mujeres en el deporte

    De acuerdo a Joshua Lewis, experto en marketing y negocios de la Universidad de Nueva York, la idea de la empresa, donde Sweeney tiene acciones y es nueva en el mercado, es precisamente causar polémica

    La rugbier inglesa Alex Matthews en medio de un partido contra la selección de Francia.

    Getty Images
    La jugadora de rugby Alex Matthews habla que no hay “un cuerpo ideal” para el deporte. Mucho menos uno como el rugby.

    “Es una empresa con una cuota de mercado no muy grande, por lo que polarizar a la gente es una estrategia razonable”, dijo Lewis al diario estadounidense The New York Times.

    “Están apostando, valga el juego de palabras, a que su audiencia no será la misma que la gente que más se ofende con el anuncio”, añadió.

    Sin embargo, para muchos analistas esto va en contra de lo que ha sido una de las tendencias del deporte en los últimos años: evitar la sexualización de las deportistas.

    Por ejemplo, en el pasado Campeonato Europeo de Atletismo, celebrado en la ciudad británica de Birmingham, se introdujeron los primeros lineamientos para evitar que las cámaras de televisión utilizaran planos que pudieran sexualizar a las atletas.

    “La forma en que se muestra nuestro deporte durante las retransmisiones en directo puede ser increíblemente poderosa, pero a veces también perjudicial para las mujeres que compiten y para las mujeres y niñas que lo ven”, dijo Holly Bradshaw, atleta británica y medallista de bronce en salto con garrocha en París 2024, quien fue una de las deportistas consultadas para modificar los criterios de las retransmisiones televisivas.

    Un estudio publicado en la revista británica Sport, Education and Society señalaba que el 70% de las mujeres abandonaba el deporte debido a la vestimenta.

    Por eso, algunos deportes, como el balonmano, modificaron sus reglas para que las mujeres puedan elegir qué tipo de indumentaria usar para practicarlo.

    “Mi sueño es ir a los Juegos Olímpicos, pero mi sueño también es unos Juegos Olímpicos con la opción de usar pantalones cortos o faldas”, dijo la jugadora inglesa de hockey Tess Howard, quien lideró la investigación publicada por la revista.

    • Descarga la nueva app del BBC World Service. Elige BBC News Mundo y recibe alertas de noticias, documentales y análisis, todo en un solo lugar. Importante: la nueva aplicación no está disponible en Reino Unido ni Estados Unidos.
  • Qué significa desacelerar el desarrollo de la IA como pide el director de Anthropic

    Qué significa desacelerar el desarrollo de la IA como pide el director de Anthropic

    This post was originally published on this site.

    Los principales líderes del sector de la inteligencia artificial (IA) no han dejado de advertir sobre las “amenazas existenciales” de esta tecnología.

    Asistí a la primera cumbre mundial sobre seguridad de la IA, celebrada en Bletchley Park, en Inglaterra, en noviembre de 2023, donde el foco se centró en las amenazas más graves imaginables que plantean los modelos de IA más potentes.

    Entonces muchos consideraban que esto era ciencia ficción y que las amenazas reales eran comparativamente mucho más mundanas, como la pérdida de empleos o el fraude en los exámenes.

    Tres años después, esas mismas voces ya no parecen estar tan seguras.

    Dario Amodei, director de la empresa Anthropic, instó el pasado sábado a ralentizar el ritmo de desarrollo de la IA. Los líderes de dos empresas rivales, Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, se mostraron de acuerdo.

    Por otro lado, el investigador de IA Jacob Coxon —que dejó Anthropic— declaró el domingo a la BBC que el personal encargado de desarrollar estos sistemas sentía un “miedo genuino” por el futuro de la humanidad.

    Todos ellos conforman un coro de voces serias que abogan por una desaceleración. Sin embargo, aunque pueda parecer una solución rápida, no es para nada sencilla.

    La carrera por la IA

    Es bien sabido que a Estados Unidos le preocupa profundamente perder frente a China la carrera por desarrollar la IA más potente.

    El domingo, el presidente Donald Trump expuso claramente su postura: afirmó que Estados Unidos lleva ventaja sobre China en la carrera de la IA y declaró que “quien gane en IA será el vencedor”.

    China no se caracteriza precisamente por querer quedar en segundo lugar.

    Todas las personas con las que hablo coinciden en que, aunque una empresa decida hacer una pausa, las demás no lo harán, por lo que esa empresa simplemente se quedará atrás.

    Esto me recuerda al momento álgido de la campaña por el desarme nuclear: el problema, tanto entonces como ahora, era que nadie quería dar el primer paso.

    También surge la cuestión de cómo se podría imponer semejante desaceleración.

    ¿Quién se encargaría de supervisarla? ¿Dependeríamos de que las empresas de IA fueran transparentes sobre lo que hacen y, lo que es más importante, sobre lo que deciden no hacer?

    Eso exigiría un nivel de confianza enorme; algo que, podría decirse, el sector tecnológico nunca se ha ganado.

    Exhibición de robots e IA

    Getty Images
    EE.UU. y China lideran la carrera del desarrollo de la IA.

    Cómo frenar el desarrollo

    Aunque Amodei propuso en su publicación un plan de tres puntos —que incluía la supervisión independiente de los modelos de IA durante su desarrollo, así como regulaciones tanto sectoriales como globales— algunos observadores cuestionan cómo funcionaría esto en la práctica.

    “Nadie ha dado una explicación sustancial de lo que significa ‘desaceleración’”, afirma Ed Zitron, director ejecutivo de EZ Primary Research.

    “¿Colocar a un infiltrado de METR —donde se incorporó uno de los que dejaron Anthropic— en cada empresa de IA? ¿Una ‘coordinación’ democrática y global? Para mí, eso no significa nada”, sentencia.

    Zitron señaló que detener el entrenamiento de modelos de IA los dejaría vulnerables frente a sus rivales chinos.

    “Puede que sus márgenes mejoren, pero sus productos quedarán congelados en el tiempo y serán replicados por laboratorios chinos. Quizás tengan que cambiar sus precios. Sinceramente, no sé cómo funciona todo esto”, declara.

    Agrega que “esto podría hacer estallar la burbuja pero, por ahora, tenemos muy poca información sobre lo que implica exactamente una desaceleración”.

    En Reino Unido hemos oído hablar de planes para desplegar esta tecnología a mayor escala dentro del NHS (Servicio Nacional de Salud) con el fin de mejorar la atención al paciente, así como del impulso muy necesario que la IA dio a la economía británica durante el verano.

    Se nos anima a todos a utilizarla cada vez más en el trabajo, en la educación y en nuestra vida personal.

    Esta industria es una pieza clave de la estrategia del país para fomentar el crecimiento económico.

    “No hay plan B”, me comentó un antiguo asesor gubernamental.

    El impacto económico

    Así, ¿podría una desaceleración arruinar las perspectivas futuras en países como Reino Unido?

    El sector de la IA está consumiendo enormes cantidades de dinero y recursos naturales y, hasta la fecha, no está generando ni de lejos los mismos ingresos.

    Existen numerosos informes que sugieren que algunas de las empresas que han adoptado esta tecnología se sienten decepcionadas con ella.

    Los economistas especulan ampliamente con la posibilidad de que no todos los gigantes actuales sobrevivan y de que se avecine una especie de “nivelación”, o lo que es lo mismo, el estallido de una burbuja.

    Sin embargo, aquellas empresas que logren perdurar podrían convertirse en las megacorporaciones más poderosas que el mundo haya conocido jamás, lo cual conlleva sus propios problemas.

    La decisión de OpenAI de frenar su salida a bolsa podría interpretarse como un momento de revelación en el que asume su responsabilidad respecto a la seguridad pública.

    Pero también podría ser la maniobra de una empresa que se ha dado cuenta de que tal vez no obtenga los lucrativos beneficios que necesita si su producto se percibe como algo letal.

    Móvil con chatgpt

    Getty Images
    OpenAI ha frenado sus planes de salir a bolsa, una decisión que algunos interpretan como un gesto de responsabilidad ante los riesgos de la IA y otros como una señal de dudas sobre la rentabilidad de su negocio.

    “Uno de los mayores desafíos que enfrentamos actualmente es que nadie puede predecir con certeza cómo evolucionará esta tecnología”, afirma Alexander Voica, de la empresa británica de IA Synthesia.

    “Sabemos que estos sistemas son cada vez más potentes, pero desconocemos dónde y cómo se utilizarán, y aún no hemos encontrado la manera de aprovechar plenamente su potencial. Lo único que me preocupa de que nos apresuremos a regular ahora, cuando todavía hay muchas incógnitas, es que la medida pueda resultar contraproducente”, alega.

    La responsabilidad del sector

    Tampoco podemos negar que, en la base de toda esta revolución tecnológica, existe un enorme caudal de capital procedente de inversores.

    “No me preocupan los riesgos existenciales de la IA; me preocupa la codicia corporativa de las empresas que la están creando”, afirma Sasha Luccioni, fundadora de Sustainable AI Group.

    La destacada científica informática y profesora Wendy Hall, que ha asesorado a la ONU sobre IA, sostiene que la crisis actual se debe a que las empresas no están actuando con la responsabilidad debida.

    Compara la situación con la de un ganadero cuyo toro se escapa del cercado y causa destrozos: el ganadero acaba culpando al animal.

    “Por supuesto, la culpa no es del toro, sino del ganadero”, señala.

    Es evidente que las vallas no eran lo suficientemente resistentes; eso es, precisamente, lo que ella afirma que está ocurriendo ahora con los mecanismos de control y seguridad de la IA.

    Pero, si dichas medidas de control se vuelven excesivamente restrictivas, ¿podría significar el fin de la IA?

    Cartel de IA

    Getty Images
    Los expertos dudan sobre cómo establecer restricciones a la IA.

    Hay quienes creen que existe un impulso más oculto, de trasfondo político, para imponer restricciones normativas estrictas con el objetivo de “regular la IA hasta hacerla desaparecer”, tal como expresó esta semana en X Parker Thayer, investigador del Capital Research Centre, un centro de estudios de tendencia conservadora.

    Su publicación acumuló casi ocho millones de visualizaciones.

    Aunque se trata de una postura extrema y no demostrada, pone de manifiesto que no todo el mundo comparte la idea de que la regulación sea la solución definitiva.

    Sea cual sea la realidad, la tormenta que sacude actualmente al sector de la IA ya podría haber causado un daño irreparable a la reputación de las empresas que hoy ocupan una posición de liderazgo.

    Como plantea la profesora Hall: “¿Invertiría usted en una empresa que afirma que va a provocar la extinción de la humanidad?”.

    Con información adicional de Tom McArthur.

  • China rechaza la idea de que está en una “competencia maliciosa” con EE.UU. por el control de la IA

    China rechaza la idea de que está en una “competencia maliciosa” con EE.UU. por el control de la IA

    This post was originally published on this site.

    China ha criticado duramente lo que denominó “narrativas amenazantes” sobre la gobernanza de la inteligencia artificial y ha advertido contra “la confrontación y la competencia maliciosa”.

    Esto se produce tras los llamados del CEO de Anthropic, Dario Amodei, para que se ralentice el desarrollo de la IA, pero de una manera que impida que China tome la delantera en esta carrera.

    Durante la última semana, expertos del sector en los principales laboratorios de inteligencia artificial de EE.UU. han estado advirtiendo en términos extremadamente contundentes sobre la amenaza potencial que supone la IA, y algunos incluso afirman que podría acabar con la humanidad.

    Pero el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho que su prioridad es asegurarse de que su país desarrolle la tecnología más rápido que China.

    El lunes, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, les dijo a los periodistas que “los discursos de amenaza, confrontación y competencia maliciosa solo sirven para perturbar el proceso de gobernanza global de la IA y no benefician a nadie”.

    “Todas las partes deberían trabajar juntas para impulsar la IA de una manera abierta, inclusiva, beneficiosa para todos y orientada hacia el bien común”, añadió.

    Sus comentarios ponen de relieve las dificultades para lograr un acuerdo entre las dos principales potencias mundiales en inteligencia artificial.

    Un acuerdo entre Estados Unidos y China para regular el desarrollo de la IA es “prácticamente imposible”, afirma Chang Jun Yan, profesor adjunto del programa de estudios militares de la Escuela de Estudios Internacionales S Rajaratnam de Singapur.

    “Como parte de los intereses fundamentales de seguridad nacional de cada estado, la cooperación para avanzar con más lentitud y seguridad en relación con la IA es muy, muy improbable”.

    Una carrera con final incierto

    La inteligencia artificial se sitúa ahora en el centro de la rivalidad entre Estados Unidos y China, ya que las dos mayores economías del mundo buscan obtener ventaja en tecnología avanzada.

    A pesar de las prohibiciones estadounidenses a la exportación de chips críticos, la innovación china en IA se ha expandido, impulsada por la tecnología de código abierto y el respaldo de Pekín.

    Muchos expertos creen que Estados Unidos sigue a la cabeza, y las empresas chinas están intentando ponerse al día mientras luchan por recaudar los cientos de miles de millones de dólares que los inversores están destinando a la inteligencia artificial estadounidense.

    Pero Pekín, incluido el propio líder chino, Xi Jinping, también se ha pronunciado sobre los riesgos que plantea la IA.

    China debe “equilibrar el desarrollo y la seguridad”, e introducir y mejorar las leyes y directrices éticas pertinentes, así como reforzar la prevención de riesgos, para “salvaguardar los intereses del pueblo y la seguridad nacional”, escribió el domingo el ministro de Seguridad del Estado, Chen Yixin.

    El funcionario advirtió sobre los peligros de las “fuerzas hostiles”, como los servicios de inteligencia extranjeros que utilizan IA, e hizo un llamamiento a la cooperación internacional.

    “Hay indicios claros de que Washington y Pekín comparten una comprensión de los riesgos en juego”, escribió recientemente Kenton Thibaut, investigador residente sénior sobre China en el Atlantic Council.

    Según argumenta, China tiene “razones técnicas” para colaborar con Estados Unidos, ya que sus desarrolladores podrían observar cómo se implementan sus modelos fuera de China, así como detectar y comprender las vulnerabilidades.

    En julio, China creó la Organización Mundial de Cooperación en IA, cuyo objetivo es definir la gobernanza global de la inteligencia artificial.

    Además, durante la cumbre de los Brics celebrada el domingo en India, Xi Jinping propuso la creación de una comunidad para la IA de código abierto.

    Todo esto surge en un momento en que las peticiones de regulación de la IA se hacen cada vez más fuertes en Estados Unidos, especialmente después de que Jacob Coxon, antiguo investigador de Anthropic, dijera la semana pasada que “hay una alta probabilidad de que todos podamos morir en un futuro inmediato” si continúa el ritmo actual de desarrollo.

    Desde entonces, importantes directivos del sector, como Dario Amodei, han pedido una desaceleración y una mayor regulación.

    “Necesitamos maneras de garantizar que las técnicas de alineación y seguridad se mantengan a la vanguardia del progreso en las capacidades de los modelos”, escribió el director ejecutivo de Open AI, Sam Altman, en X el lunes.

    Esta opinión fue secundada por el jefe de Microsoft, Satya Nadella, quien dijo que el desarrollo de la IA “no puede ser controlado por un puñado de entidades”.

    Pero el presidente Trump restó importancia a los riesgos, diciendo que quiere mantener el liderazgo de Estados Unidos sobre China “porque quien gane en inteligencia artificial, gana”.

    Logos de las inteligencias artificiales

    Getty Images
    La industria de la IA en EE.UU. ha invertido millones en su desarrollo.

    La competencia es feroz.

    Coxon, antiguo empleado de Anthropic, declaró a la BBC que es necesario “algún tipo de desaceleración coordinada con China si queremos evitar una carrera a escala internacional”.

    Mientras Trump se prepara para recibir a Xi en la Casa Blanca la próxima semana, ambas partes están tratando de incluir la inteligencia artificial en la agenda, según informa el periódico South China Morning Post.

    También es probable que forme parte de las conversaciones entre el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, quienes intentan reunirse antes de la cumbre de la próxima semana, según el diario.

    El viceprimer ministro He dirige la agencia que supervisa la planificación económica del país, incluido el desarrollo de la inteligencia artificial.

    Si bien la colaboración entre Estados Unidos y China es importante, los expertos afirman que hay mucho en juego para ambos países.

    “Si China logra establecer un liderazgo duradero en inteligencia artificial de vanguardia, esto no se verá en Washington como una derrota en la carrera tecnológica”, afirma Chasen Nevett, director gerente de la firma Forani Investments, con sede en Hong Kong.

    “Se considerará como la pérdida de parte de la infraestructura estratégica de la próxima era industrial”, subraya.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • Por qué hay preocupaciones de que la IA pueda amenazar a la humanidad y qué tan reales son

    Por qué hay preocupaciones de que la IA pueda amenazar a la humanidad y qué tan reales son

    This post was originally published on this site.

    En las últimas semanas, las advertencias sobre los peligros potenciales de la IA han impulsado llamados a la acción coordinada para desacelerar el desarrollo de esta tecnología.

    Las afirmaciones de investigadores actuales y anteriores de que la IA pondrá en peligro a la humanidad -uno de ellos incluso sugiere que hay más de un 10% de probabilidades de que “mate a todos los humanos”- han hecho saltar las alarmas.

    Los principales desarrolladores, OpenAI y Anthropic, han instado a los legisladores a regularlo, aunque algunos sugieren, quizás con cierto cinismo, que esta medida pretende afianzar su dominio sobre sus rivales.

    En cualquier caso, las acusaciones de gran repercusión han causado preocupación.

    Esto es lo que sabemos.

    ¿Por qué algunas personas piensan que la IA podría ser una amenaza?

    Algunos investigadores de IA afirman que existen señales preocupantes de que sus sistemas están desarrollando sus capacidades y potencia con demasiada rapidez.

    Evan Hubinger acaparó los títulares de las noticias al afirmar que existe una probabilidad superior al 10 % de que la IA “pueda acabar con todos los humanos” en la próxima década.

    Hubinger trabaja en el campo de la alineación, que busca incorporar ideas y principios éticos humanos a la IA. En otras palabras, pretende que se alinee con los valores humanos.

    Aunque dijo que el riesgo de los sistemas actuales es “bajo”, sus comentarios se produjeron cuando otro investigador abandonó Anthropic y advirtió que quienes desarrollan la tecnología están perdiendo el control sobre ella.

    Jacob Coxon declaró a la BBC que él y otros miembros del equipo están “genuinamente asustados” por la velocidad de los avances y lo que esto podría significar para la humanidad.

    Estas preocupaciones son las más recientes de una larga serie de temores sobre el potencial de la IA para amenazar a la humanidad si llega a igualar o superar las capacidades humanas.

    Es algo que se remonta a décadas atrás, cuando Alan Turing escribió en la década de 1950 que, si las máquinas inteligentes llegaran a ser posibles, podrían tomar el control.

    Un grupo de activistas en una protesta en Londres en febrero. Una mujer sostiene un cartel que dice "No dejes que la IA decida tu futuro". Detrás de ella, otro cartel dice "Simplemente no construyan IA general".

    AFP vía Getty Images
    “No dejes que la IA decida tu futuro”. Activistas como PauseAI también han instado a empresas como Google a detener sus esfuerzos para construir sistemas de IA altamente capaces.

    En los últimos años, las principales empresas de IA han estado compitiendo por desarrollar sistemas cada vez más capaces, tanto para obtener beneficios como en su afán por crear lo que denominan superinteligencia: una tecnología teórica más inteligente que los humanos.

    A diferencia de los sistemas y herramientas que muchas personas utilizan a diario para realizar tareas como escribir correos electrónicos o generar videos, los sistemas de IA superinteligentes deberían ser capaces de manejar tareas mucho más complejas.

    OpenAI y Anthropic defienden que su objetivo es impulsar esta tecnología de forma que beneficie a los seres humanos y los proteja de sus riesgos existenciales.

    Pero algunos críticos creen que las máquinas nunca podrán igualar a los humanos.

    Afirman que las empresas de IA exageran las capacidades de la tecnología para aumentar su notoriedad o sus ganancias.

    ¿Cómo creen los expertos que la IA podría amenazar a la humanidad?

    Investigadores, expertos y directivos en inteligencia artificial, preocupados por el potencial de esta tecnología para poner en peligro a la humanidad, han esbozado escenarios inquietantes.

    El cofundador y director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, escribió que la IA ha avanzado “mucho más rápido” de lo esperado, incluso en su “capacidad para construir la próxima generación de IA”.

    Existe la preocupación de que la IA, una vez alcanzado cierto punto, pueda, en teoría, comenzar a mejorarse a sí misma sin intervención humana.

    Estos temores surgieron tras un incidente reciente en el que herramientas de inteligencia artificial piratearon sitios web sin haber recibido ninguna solicitud para ello.

    Algunos investigadores preocupados han afirmado que quienes están en el centro de su desarrollo temen cada vez más perder el control de los sistemas conocidos como “agentes de IA”.

    Se trata de herramientas dotadas de la capacidad de ejecutar tareas y acciones de forma independiente.

    Un sonriente Dario Amodei, con lentes, traje oscuro y corbata, acude a una reunión con el presidente francés, Emmanuel Macron.

    Getty Images
    Dario Amodei, cofundador de Anthropic, reconoció que la IA ha avanzado “más rápido” de lo esperado.

    Otros escenarios contemplan el uso de sistemas de IA altamente inteligentes para amplificar o dirigir el espionaje, los ciberataques o la guerra biológica, o para perturbar las economías, ya sea por accidente o de forma intencionada.

    Sin embargo, tales advertencias son proféticas, hipotéticas y, para algunos, una completa exageración.

    Algunos expertos también critican el hecho de que se hable de los riesgos existenciales en lugar de los que ya se están produciendo, como el uso de herramientas de generación de imágenes para crear deepfakes (imágenes artificiales hiperrealistas) de mujeres desnudas sin consentimiento, desinformar a la gente y amplificar las estafas.

    Un grupo multipartidista de parlamentarios británicos publicó un informe que describe los riesgos para los derechos humanos que plantea la IA y sugiere que se necesitan nuevas leyes para “abordar la magnitud y la gravedad” de dichas amenazas.

    ¿Cuáles son las propuestas para una “ralentización de la IA”?

    Dario Amodei, de Anthropic, y Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, han pedido regulación y una “ralentización” del desarrollo de esta tecnología.

    No es la primera vez que los directivos o voces más amplias del sector claman por este tipo de medidas.

    Pero las preguntas siguen acumulándose sobre cómo sería realmente cualquier tipo de “desaceleración”, respaldada también por el jefe de SpaceX, Elon Musk.

    Amodei señaló que eso no significaría “detener la formación de los modelos ni el progreso técnico”.

    En cambio, quiere que las empresas “se tomen el tiempo necesario” para salvaguardar la IA que están desarrollando y que soliciten a “evaluadores externos” que revisen su trabajo.

    En una publicación en X, Altman dijo que es necesario dosificar el desarrollo y precisó: “cuando hablamos de ‘dosificar’ no nos referimos a ‘detener’”.

    “El progreso ha sido rápido y seguirá siéndolo”, afirmó. “Pero debería ser más lento de lo que podría ser de otro modo; intervenciones como los estudios de seguridad y la monitorización tienen costos significativos”.

    El cofundador de OpenAI también afirmó que las empresas no esperan, ni esperarán, a que los gobiernos actúen.

    Sam Altman, con un saco azul y una camiseta negra, habla en una presentación de OpenAI

    Getty Images
    El jefe de OpenAI, Sam Altman, ha dicho que regular la IA no implica detenerla.

    ¿Qué dice Trump?

    El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha elogiado los beneficios de la IA y defendido a las empresas estadounidenses que lideran su desarrollo.

    Su gobierno ha firmado órdenes ejecutivas para reconocer la “importancia estratégica” de esta tecnología para la economía y acelerar su desarrollo.

    “Creemos que estamos en una carrera por la inteligencia artificial, y queremos que Estados Unidos gane esa carrera”, dijo David Sacks, jefe de criptografía de la administración estadounidense, en julio de 2025.

    Ante las recientes advertencias sobre su impacto potencial en la humanidad, el presidente Trump restó importancia a los riesgos que plantea la IA.

    “Hay muchas fuerzas muy negativas que están sacando a relucir este tema, cuando no deberían hacerlo, y están mencionando cosas que no van a suceder”, dijo Trump durante una visita a Irlanda.

    No abordó directamente la idea de una desaceleración, pero les dijo a los periodistas: “Estamos liderando a China en IA… y, francamente, quiero que siga siendo así porque quien gane en IA, gana”.

    Este lunes, se sumó al debate del fin de semana afirmando que “el único control o ‘barreras de seguridad’ que necesita la IA es un presidente fuerte e inteligente (¡con un alto coeficiente intelectual!), y Estados Unidos lo tiene, ¡y de sobra!”, escribió en Truth Social.

    “La administración Trump ha impedido que los ‘seres’ de la IA hagan ‘cosas’ malas, o potencialmente malas, como Dario (¡de Anthropic!), quien ahora finge ser un ‘angelito perfecto’… ¡y seguiremos haciéndolo! ¡Ya tenemos un enorme poder PENAL y REGULATORIO sobre estas empresas! Hay una conspiración ENFERMIZA en marcha contra la IA y los centros de datos, y el único que se alegra de ello es China”.

    Y criticó a los “teóricos de la conspiración, traidores a la patria, traidores y filtradores”.

    El presidente estadounidense Trump, flanqueado por varios miembros de su administración, se sienta detrás de un escritorio con el sello presidencial en el escenario durante un evento en 2025. A su derecha hay un enorme cartel azul con la inscripción "Ganando la carrera de la IA" en letras blancas. Sostiene una carpeta que contiene una orden ejecutiva que acaba de firmar sobre inteligencia artificial.

    Getty Images
    Trump, que publica con frecuencia contenido sobre IA en su plataforma Truth Social, está convencido de que Estados Unidos ganará la “carrera de la IA”.

    ¿Qué dice China?

    China se había mantenido en silencio en respuesta a la oleada de alarmantes advertencias de investigadores de empresas estadounidenses.

    Ante la feroz competencia y las limitaciones en su acceso a los componentes y chips estadounidenses que se utilizan para construir infraestructura de IA, el país ha impulsado el desarrollo nacional de esta tecnología.

    Al mismo tiempo, ha pedido una mayor gobernanza global de la IA.

    El despliegue de sistemas y herramientas de IA de código abierto y con gran capacidad por parte de laboratorios chinos ha sacudido los mercados y desarrolladores occidentales en los últimos años.

    Amodei advirtió, al pedir que se ralentice el desarrollo de la IA, que el progreso y la competencia de China en este campo crearían riesgos para la seguridad nacional de Estados Unidos.

    El Ministerio de Asuntos Exteriores chino criticó los comentarios, calificándolos de discursos de amenaza, confrontación y competencia maliciosa que no benefician a nadie.

    Un hombre parado junto a un cartel en el que se muestran robots que imitan expresiones humanas, de la empresa Shenzhen Xiaoquan Technology, durante la Exposición Internacional de Aplicaciones de Inteligencia Artificial e Innovación en Robótica celebrada en Pekín.

    Getty Images
    China ha sido el país con más desarrollo de IA en Asia.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • El alarmante llamado del director de Anthropic para ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial

    El alarmante llamado del director de Anthropic para ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial

    This post was originally published on this site.

    El director de la empresa de inteligencia artificial Anthropic, Dario Amodei, ha pedido que se ralentice el ritmo de desarrollo de los modelos de inteligencia artificial y que se realice un seguimiento exhaustivo.

    En un ensayo recientemente publicado, Amodei afirmó que el desarrollo de la IA no estaba en duda, pero que los riesgos asociados a ella son “graves” y es necesario dar tiempo a las empresas y a los gobiernos para abordarlos.

    Los directivos de dos empresas rivales de inteligencia artificial, Sam Altman de OpenAI y Elon Musk, se han declarado de acuerdo con Amodei.

    Últimamente ha habido creciente preocupación por los riesgos potenciales de esta tecnología. Un investigador de IA que dejó Anthropic esta semana declaró a la BBC: “si no reducimos el ritmo actual de progreso, existe una alta probabilidad de que todos muramos en un futuro inmediato”.

    Jacob Coxon le dijo a Laura Kuenssberg que las personas que trabajan en empresas de IA estaban “genuinamente asustadas… genuinamente preocupadas por el destino de la humanidad en los próximos dos años”.

    “No es ninguna exageración decir que las personas involucradas tanto en la fundación de estas empresas como en el desarrollo de la tecnología creen que existe la posibilidad de la extinción humana”, dijo Coxon.

    “Muchos de los que están inmersos en el desarrollo de la programación creen que hay una probabilidad superior al diez por ciento, o incluso mayor. Algunos dan cifras menores, pero todos manejan diferentes porcentajes de probabilidad de que los humanos puedan morir. Y todos tienen esto presente a diario mientras trabajan en la tecnología.”

    En su ensayo, titulado “Debemos marcar el ritmo de la frontera” y publicado el sábado, Amodei propuso un plan de tres puntos que incluye la supervisión independiente de los modelos de IA a medida que se desarrollan, una regulación a nivel sectorial y una regulación a escala mundial de la industria.

    A medida que su propuesta se iba difundiendo, incluso sus competidores manifestaron su apoyo a la idea de contar con supervisores externos que pudieran evaluar la seguridad de los modelos durante su desarrollo.

    “Estoy de acuerdo con Dario en que debemos marcar el ritmo de la frontera”, escribió Sam Altman, CEO de OpenAI, en X.

    El directivo tecnológico calificó a los evaluadores independientes como “una gran idea”.

    En una nueva entrevista con la revista Fortune, Altman expresó preocupaciones similares en materia de seguridad y afirmó que no hay estándares aún para impulsar mucho más las capacidades de la IA.

    Añadió que creía que una IA más allá del control humano es “absolutamente” posible.

    Elon Musk afirmó que el jefe de Anthropic tenía “razón”.

    Estas advertencias han provocado llamamientos a la acción, pero el presidente estadounidense Donald Trump ha rechazado hasta ahora esos temores, afirmando el jueves que le preocupaba que “si no ganamos en el campo de la IA, nos encontraremos en una situación muy difícil”.

    Algunos observadores también han sugerido que la publicación de Amodei puede tener menos que ver con la seguridad que con consolidar el control sobre la tecnología de IA.

    La preocupación por la ciberseguridad ha aumentado a medida que los nuevos modelos han demostrado capacidades de pirateo cada vez más potentes.

    Anthropic frenó la difusión para uso público de su modelo Mythos cuando se anunció en abril que podía salir de forma independiente del entorno de pruebas, conocido como la caja de arena.

    En el período previo al lanzamiento de su modelo más reciente, OpenAI citó preocupaciones de ciberseguridad al explicar que había suspendido ciertos aspectos del desarrollo del modelo, llamado Astra.

    La seguridad también ha cobrado gran protagonismo en la rivalidad entre Anthropic y OpenAI.

    Amodei, ha declarado que cofundó Anthropic en 2021 tras dejar su cargo de vicepresidente en OpenAI para poder crear modelos de IA más seguros y fiables.

    La pantalla de un dispositivo con los iconos de algunas de las aplicaciones de IA más usadas como Gemini, Claude, ChatGPT y DeepSeek.

    Samuel Boivin / Getty
    Los máximos directivos de las compañías estadounidenses líderes en IA han pedido que se frene su desarrollo hasta que se establezcan controles.

    En su ensayo, Amodei señaló que la IA ha avanzado “mucho más rápido”, lo que ha incluido su “capacidad para construir la próxima generación de IA”, y mencionó un incidente que involucró a su rival OpenAI, que reveló que agentes llevaron a cabo en julio ciberataques contra objetivos que no se les había pedido atacar.

    Según Amodei, los agentes de OpenAI “actuaron esencialmente como un colectivo fanáticamente entregado”.

    OpenAI ha declarado que, como consecuencia, está desacelerando el entrenamiento de ciertos modelos y herramientas de IA avanzadas.

    Amodei abogó por “desarrollar la IA a un ritmo equilibrado que garantice su seguridad sin dejar de obtener sus beneficios”.

    Esto no significaría “detener la capacitación en modelos o el progreso técnico, sino garantizar que las empresas se tomen el tiempo suficiente para alinear y salvaguardar sus modelos, y que evaluadores externos lo confirmen”.

    Amodei dijo que Anthropic se compromete a esto “unilateralmente”, y pidió a los gobiernos “que exijan a otras empresas emergentes que hagan lo mismo”.

    Amodei afirmó reconocer que la regulación podría no ser capaz de seguir el ritmo de la IA y, por lo tanto, hizo un llamamiento a las empresas de IA para que “colaboren voluntariamente para establecer estándares” en paralelo con la regulación.

    El director ejecutivo de Anthropic procedió a abordar el impacto que una desaceleración tendría en la industria y la competencia con los principales desarrolladores a nivel mundial, en particular China.

    “Creo que si ralentizar el proceso nos diera incluso uno o dos años adicionales antes de que los modelos alcancen niveles críticos de capacidad, y usáramos ese tiempo para avanzar en la alineación, podríamos reducir enormemente el riesgo de que algo salga muy mal”, dijo Amodei.

    Esto tendría que hacerse de forma coordinada, “sin sacrificar la ventaja comercial ni el liderazgo de Estados Unidos en inteligencia artificial”. Cualquier desaceleración tendría que ser limitada, afirmó, para evitar que China tomara la delantera.

    Instó al gobierno estadounidense a que tomara medidas para que los chips de IA de las empresas estadounidenses no pudieran venderse a China, ni que la tecnología se compartiera con países autoritarios.

    Sin embargo, su antiguo empleado, Jacob Coxon, declaró a la BBC que la iniciativa para frenar el ritmo debe ir más allá de EE.UU.

    “Será necesario algún tipo de desaceleración coordinada con China si queremos evitar una carrera a escala internacional”, expuso.

    Una IA “más transparente”

    La publicación de Amodei ha generado una amplia gama de reacciones.

    Clement Delangue, director ejecutivo de la plataforma de IA Hugging Face, anunció el lanzamiento de un nuevo proyecto llamado Open Alignment Initiative, (Iniciativa para una Alineación Abierta), dedicada a asegurar que el desarrollo de la IA se ajusta a los valores y objetivos de la humanidad, y añadió que quería formar parte de los “evaluadores integrados” que Amodei propuso como posibles soluciones.

    El juego Hugging Face fue hackeado por agentes de OpenAI a principios de este año, lo que provocó una gran controversia sobre la seguridad de la IA.

    Cuando pocas semanas después, Anthropic anunció que había frenado el intento de desarrollar armas biológicas con uno de sus modelos, la polémica solo se agravó.

    “Hagamos que la IA sea más segura haciéndola más transparente”, escribió Delangue en X.

    Elon Musk también expresó su apoyo: “Dario tiene razón”.

    Musk, cuya empresa SpaceXAI creó el controvertido chatbot Grok, llegó a calificar a Anthropic de “malvada”, pero parece haber cambiado de opinión desde que firmó un acuerdo de US$15.000 millones para vender capacidad informática a Anthropic en mayo.

    Sin embargo, algunos observadores sugirieron que la publicación de Amodei tenía menos que ver con la seguridad que con consolidar el control sobre la tecnología de IA.

    “Dario argumenta a favor de detener el código abierto y concentrar un enorme poder tecnológico y económico en Anthropic”, escribió Chamath Palihapitiya, inversor y copresentador del podcast tecnológico “All-In”.

    La idea de ralentizar o incluso paralizar el desarrollo de la IA ha sido recibida con cinismo durante mucho tiempo en ciertos sectores de Silicon Valley, y los críticos acusan a los principales desarrolladores de IA de exagerar su tecnología como estrategia de marketing.

    Según se informa, tanto Anthropic como OpenAI se están preparando para ofertas públicas iniciales para salidas a bolsa que podrían batir récords.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.