Author: Source Author

  • Los 3 hermanos que lograron la hazaña de remar 15.000 km desde Perú a Australia

    Los 3 hermanos que lograron la hazaña de remar 15.000 km desde Perú a Australia

    This post was originally published on this site.

    Los tres hermanos Maclean celebran sin camiseta, sosteniendo una bandera de Escocia.

    Hermanos Maclean
    Los hermanos Maclean cruzaron casi 15.000 kilómetros del océano Pacífico remando.

    Jamie, Ewan y Lachlan Maclean habían atravesado remando más de 7.400 kilómetros de extenso océano Pacífico cuando la buena suerte con la que habían contado hasta el momento los abandonó.

    “Nos habían advertido que estaba entrando un anticiclón (una zona de baja presión atmosférica) y que era inevitable que fuéramos a chocar con él”, le contó Jamie al programa Outlook*, del Servicio Mundial de la BBC.

    “Eran las peores condiciones a las que cualquiera de los tres se hubiera enfrentado: estamos hablando de olas de entre 7 y 9 metros de altura (…) no nos volcamos del todo, pero sí tuvimos dos alertas en las que el bote se inclinó a 90 grados”.

    Una de esas olas terminó haciendo realidad uno de los peores escenarios a los que se pudieran enfrentar: lanzó a Lachlan, en medio de la noche, al agua.

    “No sabía dónde quedaba arriba, ni dónde quedaba abajo, y en la más profunda oscuridad”, recordó Lachlan, hablando con Outlook.

    Cuando al final los hermanos llegaron al puerto de Cairns, en Australia, habían logrado su objetivo de romper la anterior marca de cruce del Pacífico en una embarcación sin asistencia: lo lograron atravesando 14.484 kilómetros del inmenso océano Pacífico en 132 días, cinco horas y 52 minutos.

    El objetivo de los hermanos, más allá de romper la marca anterior, era lograr recaudar más de US$1 millón para proyectos de agua potable en Madagascar.

    Y todo comenzó en las frías costas de Escocia, donde estos tres hermanos se aventuraron por primera vez en el mar en una embarcación casera buscando pescar caballas, cuando apenas tenían 11, 10 y 5 años.

    Rose Emily

    Aunque los hermanos Maclean crecieron en Edimburgo, pasaban mucho tiempo en Assynt, en el noroeste de Escocia, donde su familia tiene una pequeña casa al frente del mar: allí aprendieron a remar.

    Su primera “embarcación” era un bote improvisado que construyeron cuando eran niños y, a través de sus experiencias, aprendieron a confiar ciegamente el uno en el otro.

    “Siempre nos ha gustado el mar”, le dijo Jamie a Outlook. “Supongo que esto era una extensión natural de aquello”.

    Con los años, el gusto pasó a convertirse en un reto y en 2020, los tres hermanos se lanzaron en busca de un récord cruzando el Atlántico a remo: zarparon desde las Islas Canarias y llegaron a Barbuda, a 4.800 kilómetros de distancia, en 35 días.

    Pero al lograrlo, inmediatamente surgió la necesidad de un reto más grande y el candidato obvio fue el Pacífico.

    Los hermanos Maclean celebran su llegada a la isla de Antigua

    Hermanos Maclean
    Los hermanos ya habían roto la marca de remo sin asistencia cruzando el Atlántico en 2020.

    “Nos enteramos de que ningún equipo lo había atravesado sin parar y sin apoyo, desde Sudamérica hasta Australia. Guardamos la idea durante un tiempo, porque el hecho de que ningún equipo lo hubiera hecho sugería que, a lo mejor, no podíamos llevar suficiente comida o que hubiera limitaciones físicas”, explicó Lachlan.

    “Pero la idea permanecía ahí como una piedra en el zapato”.

    Fue solo cuando lograron contactar con la persona que les construiría la embarcación que empezaron a planear la travesía en serio.

    “Fue a partir de ese momento que empezamos a tener conversaciones con nuestros seres queridos, porque, claro, es un tema difícil de tocar”, contó Jamie.

    Lachlan recuerda que la conversación con su madre fue particular: “Estábamos en su apartamento, haciendo la cena, yo estaba picando una cebolla, y ahí le pregunté: ‘Mamá, ¿qué opinas si hacemos otra gran travesía en remo?’.

    “Para ella, nuestro viaje por el Atlántico fue muy difícil, entonces todos estábamos muy ansiosos por el estrés que pudiera causarle… pero para ser sinceros, no se sorprendió tanto, creo que ella sabía lo que se iba a venir, lo mismo que papá”.

    Como homenaje a sus padres, los chicos le pusieron a la embarcación el nombre de Rose Emily, como se llamaba la bebé que perdieron antes de nacer en 1996.

    “Para mamá en especial fue un gesto conmovedor porque creo que, en un sentido espiritual, ella sentía que Rose Emily iba cuidando a sus tres hermanos a través del Pacífico”.

    En ese momento empezaron los dos años de preparaciones que requiere la travesía en equipo más larga que se haya hecho sin interrupciones ni apoyo externo.

    La Luna

    Dos de los hermanos están remando en la angosta embarcación que los llevó a cruzar el Pacífico

    Hermanos Maclean
    El Pacífico, con sus impredecibles cambios, era el reto para superar de los Maclean.

    Es imposible considerar todos los imprevistos que pueden surgir durante un viaje de este calibre, pero Jamie cuenta que hubo cosas clave en las que sí se pudieron preparar.

    “Un buen ejemplo”, le dijo Jamie a Outlook, “es caerte del barco, en especial en la noche. Ese era un gran temor que teníamos los tres”.

    “Así que hacíamos una sesión de entrenamiento -salir a remar 6, 8 o12 horas- y en la noche, con la fatiga, uno se lanzaba al agua para acostumbrarse a nadar y volverse a subir al barco en la oscuridad”.

    “Buscábamos acostumbrarnos a esos procesos, que se sintieran menos desconocidos”.

    La travesía arrancaba en Perú, por lo que los hermanos tuvieron que enviar allá todos los recursos que iban a necesitar -el barco, los 1.000 paquetes de comida congelada-.

    “Pero cuando finalmente llegamos a Perú, el barco se demoró en cruzar aduanas, la comida también, y con eso el viaje se retrasó casi dos semanas”, contó Lachlan.

    Dos años -y dos semanas- después de haber tomado la firme decisión de cruzar el Pacífico, los hermanos Maclean finalmente zarparon desde Lima el 12 de abril de 2025, al son de la banda marcial de la Academia Naval que llegó para darles buenos augurios.

    Pero las dificultades se presentaron desde el principio.

    “Ewan y yo tuvimos mareo durante los primeros 10 o 14 días”, relató Jamie, “yo no podía mantener la comida en el estómago, me sentía terrible”.

    Eso sumado a los turnos de entre 16 y 18 horas remando, bajo el sol inclemente, con la única protección de dos pequeños cubículos en los que solo se puede ingresar sentado.

    Lachlan contó que en medio del océano es fácil perder la noción del tiempo y del espacio.

    “Especialmente en los primeros 6.500 km, porque no pasamos ninguna isla y las condiciones eran prácticamente las mismas”.

    Dos de los hermanos en el bote, con un precioso atardecer rosa a sus espaldas.

    Hermanos Maclean
    A pesar de las dificultades, los espectáculos de la naturaleza no dejaron de sorprender a los hermanos.

    “Mi turno siempre nos llevaba de la noche al día, y los amaneceres y los atardeceres se convirtieron en el mejor momento de cada día: los cielos eran increíbles, con verdes, naranjas, azules, unos colores increíbles en el firmamento”, evocó Lachlan.

    Y en las noches, la compañera siempre fue la Luna, particularmente para Lachlan.

    “Pudimos ver cuatro o cinco ciclos lunares completos, de Luna nueva a Luna llena, y la diferencia que hace en lo que puedes ver en la noche es espectacular”.

    “En realidad puedes ver el mar a tu alrededor y las olas, y esto transforma completamente tu experiencia del turno nocturno. También te mantiene despierto.

    “De manera genuina sentí que la Luna era nuestra amiga, como un rostro tranquilizador cuado nos acompañaba, en especial cuando las condiciones se pusieron difíciles”.

    Cambio de suerte

    Los hermanos en la embarcación con una gran ola detrás.

    Hermanos Maclean
    En alta mar, los hermanos se encontraron con olas de hasta 7 metros de altura.

    La llamada que recibieron los hermanos anunciando que se dirigían hacia el anticiclón y que no podían hacer nada al respecto los puso en estado de alerta.

    Se prepararon para afrontar las condiciones que, en el mejor de los casos, durarían dos días.

    Al caer la noche, Lachlan hizo el cambio de guardia con Ewan y se dirigió hacia la parte trasera de la embarcación.

    “Una de las preocupaciones principales es estar bien asegurado con un harnés de escalada a dos puntos distintos en la embarcación, por si alguno de los dos falla”, contó Lachlan.

    “Yo estaba a punto de desabrocharme para entrar en la cabina, esperando un espacio entre las olas, pero lo que llegó fue una enorme ola de 7 metros, una pared de agua que rompió sobre mi, completamente deslizando mis pies”.

    En medio de la confusión, Lachlan creyó que la embarcación finalmente se había volcado a consecuencia del oleaje. Pero cuando por fin logró darle dirección a la luz que llevaba en el casco, vio cómo el nombre de su hermana emergía en la oscuridad.

    “Cuando vi ‘Rose Emily’ escrito con la letra de mi madre, fue que me di cuenta de que me había caído de la embarcación”.

    Al no haber alcanzado a desconectarse de la línea que lo aferraba al bote, Lachlan se agarró del cable que lo arrastraba por el agua y empezó a impulsarse para tratar de subirse nuevamente.

    “Ewan logró reaccionar rápidamente, y vi esta mano aparecer de la oscuridad, así que la agarré pero otra ola me volvió a separar. Fue cuando aproveché el impulso de una segunda ola para finalmente volverme a subir”.

    Lachlan relató que el miedo realmente lo alcanzó cuando llegó a la cabina a descansar.

    “Me entró esta angustia de ‘¿y si hubiera perdido el bote en estas condiciones?’, ‘¿y si me hubiera desenganchado y la ola me hubiese golpeado luego?’ Hubiera quedado perdido en el mar. Fue ahí que me entró el miedo”.

    Estas difíciles condiciones meteorológicas forzaron a los chicos a cambiar su destino: una amenaza de ciclón les impedía llegar a Sydney, como lo habían querido inicialmente, y se desviaron hacia Brisbane.

    Pero un cambio en los vientos los obligó, nuevamente, a virar la dirección hacia el norte, dirigiéndose al puerto de Cairns.

    Tierra a la vista

    Un atardecer visto desde la embarcación.

    Hermanos Maclean
    Después de meses de solo ver agua, Jamie dice que la costa de Australia apareció en el horizonte como apenas un borrón.

    Los desvíos y cambios de itinerario durante el trayecto empezaron a pesar sobre los muchachos, quienes ya llevaban 139 días, cinco horas y 52 minutos remando por el Pacífico. Fue entonces cuando algo empezó a verse en el horizonte.

    “Empiezas a ver un borrón en el horizonte”, explicó Jamie, “y al principio lo confundes con una nube. Sigues con tu día y, cuando vuelves a mirar, el borrón se puede distinguir mejor”.

    “Es cuando te das cuenta de que es la costa, en este caso de Australia”.

    Por fin, después de 4 meses y medio en alta mar, los tres hermanos veían su objetivo. Y aún les faltaba un día entero para llegar.

    “De hecho, llegamos a Cairns de noche. Y lo primero que vimos fue el brillo de los postes de luz que no habíamos visto en meses. Y luego, cuatro amigos míos que habían viajado a recibirnos estaban tocando sus gaitas, y se podía oir el sonido de las gaitas viajando por el aire”.

    No solo los estaban esperando sus amigos, cientos de personas habían salido a recibirlos y los estaban esperando en la marina de Cairns. Y, por supuesto, su aliviada mamá.

    Llegaron a Australia el 30 de agosto de 2025.

    Los hermanos en un gran abrazo con su mamá y sus parejas.

    Hermanos Maclean
    Para los hermanos, el momento inolvidable fue volver a ver a sus seres queridos.

    “Fue realmente inolvidable”, recordó, “estar ahí, abrazar a nuestra mamá por primera vez, a nuestras parejas, puede que no haya un abrazo como ese”.

    Su padre tuvo que esperarlos en Escocia, donde los recibió otra gran fiesta de celebración.

    Jamie explicó que la travesía les trajo un optimismo renovado por la humanidad: ese sueño con el que empezaron tres hermanos en Escocia había movilizado a miles de personas alrededor del mundo a seguirlos y a apoyar la causa por la que habían zarpado.

    “Pensar que tocó la vida de personas alrededor del mundo que nunca conoceremos fue algo realmente increíble, y nos llena de una gran esperanza”.

    Además, Lachlan recalcó que lo que vivieron esos cuatro meses en alta mar muestra cómo entre ellos tres se complementan y terminan funcionando como “algo que es más que la suma de sus partes”, impulsados por una buena intención.

    Los hermanos sobre la embarcación, con bengalas y una gaita.

    Hermanos Maclean
    Las gaitas estuvieron al centro de la celebración cuando los hermanos llegaron a Australia.

    “De pronto tiene menos que ver con el tipo de persona que debes ser para sobrevivir en alta mar y más con el tipo de equipo que necesitas para llevar a cabo una buena intención”.

    “También ayuda tener a la Luna de tu lado”.

    *Esta es una adaptación al español de una historia del programa del Servicio Mundial de la BBC, Outlook. Para oir la versión original, en inglés, haz clic aquí.

    ""

    BBC

    Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

    Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

    También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.

    Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

  • “Un país que necesita buenas noticias”: qué significa para Venezuela haber ganado el Clásico Mundial de béisbol, el mayor triunfo de su historia

    “Un país que necesita buenas noticias”: qué significa para Venezuela haber ganado el Clásico Mundial de béisbol, el mayor triunfo de su historia

    This post was originally published on this site.

    Aficionados celebran el triunfo de Venezuela.

    Jesús Vargas/Getty Images

    En Venezuela, el béisbol no es un deporte, es una religión.

    Y en tiempos de crisis, cuando todo se tambalea y no hay certidumbres, el venezolano acude a sus altares, reza a sus santos y les pide “un milagrito”, una alegría que le infunda esperanza.

    Este martes, la selección venezolana de béisbol se alzó con el título mundial al ganar por primera vez en su historia el Clásico Mundial de Béisbol.

    Y lo hizo en un juego tan histórico como simbólico: derrotó 3-2 a Estados Unidos en Miami.

    Ocurre apenas dos meses y medio después de que Estados Unidos atacara el país caribeño y capturara a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores.

    Un tiempo en el que ha cambiado no solo quien encabeza el poder en Venezuela, ahora la presidenta encargada es Delcy Rodríguez, sino también la relación de Caracas con Washington, en una situación aún confusa, a medio camino entre la tutela, como dijo el propio presidente Trump, y la colaboración en un “capítulo en las relaciones históricas entre ambos países”, según dijo Rodríguez.

    De hecho, Trump aprovechó el triunfo de Venezuela para volver a bromear sugiriendo que el país sudamericano sea un estado de Estados Unidos.

    Statehood (condición de Estado)”, publicó en su cuenta de Truth Social.

    Aficionados venezolanos celebran durante la final del Clásico Mundial de Béisbol 2026 el 17 de marzo de 2026 en Caracas, Venezuela.

    Jesús Vargas/Getty Images
    La celebración en Caracas tras saberse el resultado.

    Mientras, Rodríguez decidió decretar ese miércoles como no laborable en el país “para que nuestra juventud salga a las calles, a las plazas, a los parques y a las canchas, a festejar”, según anunció en su cuenta de X.

    Y es que este campeonato no es un logro menor. Es el primero de este tipo en la historia del país.

    “Es el logro colectivo, digamos, porque por supuesto están las medallas olímpicas y eso significa muchísimo. Pero es el logro colectivo más arrecho (fuerte, importante) que ha logrado Venezuela en su historia”, le dice a BBC Mundo la periodista deportiva venezolana Mari Montes, quien lleva 32 años ejerciendo la profesión, es miembro de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA, en inglés) y escribe en El ExtraBase.

    El equipo venezolano de béisbol todos con camisetas negras, gorras blancas, sentados juntos en mitad del campo de juego, con sus medallas y los trofeos. Del cielo caen papelillos de colores de celebración.

    Rob Tringali/WBCI/MLB Photos vía Getty Images

    “Una nación que necesita una buena noticia”

    Los venezolanos están acostumbrados a la incertidumbre, a emocionarse por una alegría y que se pierda al día siguiente, a vivir partido a partido, como dijo el entrenador argentino Diego Simeone.

    Estas emociones llevan agrandadas desde el pasado 3 de enero, cuando desde la lejanía o desde el interior del país vieron cómo el panorama político cambiaba en un instante. Una situación que muchos vivieron con felicidad, pero muchos otros con angustia.

    Por el lado de quienes apoyan al chavismo, con la incertidumbre y la angustia de qué puede pasar con el país bajo la tutela de Estados Unidos; para muchos opositores, con la esperanza de ver cambiar el signo político.

    Una vez ganado el mundial, el receptor Willson Contreras daba las gracias a todos los venezolanos por el logro.

    “Jugamos para ustedes y por ustedes. Venezuela merecía esta felicidad… Ya saben por qué. Para mí no me cabe el orgullo en el pecho de ser venezolano. Gracias a Dios y a mis padres por ser venezolano y gracias a todos ustedes por el apoyo”, dijo.

    En los rituales del equipo antes de cada juego también se sentía el patriotismo.

    “Todos son creyentes, católicos y evangélicos. Rezaban guiados por Robinson Chirinos (ex grandeliga y coach del equipo) y Eugenio Suárez”, cuenta Montes.

    En una de esas oraciones, el dos veces Manager del Año, Wilfredo Romero, decía: “Permítenos Señor honrarte y permítenos jugar por una nación que nos necesita y necesita una buena noticia, ¡bendícenos como nación y como equipo!, amén”.

    Un ritual cultural

    Y en los sucesivos juegos en los que la selección de béisbol venezolana fue batiendo en el diamante a sus rivales, también hubo otro ritual que es parte de la esencia más criolla de Venezuela, esa en la que el sincretismo impregna todo.

    Si en el rugby se hizo famosa la danza maorí de los All Blacks de Nueva Zelanda, hecha para “intimidar” a los contrincantes, los criollos también hicieron la suya: bailar tambores antes de cada partido.

    Es un baile rítmico, vivo, que tiene todo el color y alegría de Venezuela y también una historia que no deja de ser un símbolo más en medio del contexto actual.

    Su origen está en la Venezuela ocupada por España, en la que la población afrodescendiente, tanto los esclavizados como libertos, trabajaba en las plantaciones.

    En algunas zonas del país el tambor se baila con un pie atrás, reminiscencia de los grilletes y las cadenas.

    Esta música y danza afrovenezolanas se pueden ver en celebraciones religiosas como el día de San Juan. También en los ritos de santería, en una boda o en una fiesta. En Venezuela he llegado a ver a gente en corro bailar tambores en una tarde de playa, cerveza en mano.

    Una mujer muy sonriente baila, a su lado, un hombre vestido con una camiseta roja, baila también tambor.

    JUAN BARRETO/AFP vía Getty Images
    Los venezolanos bailan tambor en distintas festividades, como esta el 23 de junio en honor a San Juan Bautista, en la localidad de Curiepe.

    Es tan criollo como el #arepapower, la reivindicación del “poder de la arepa”, ese alimento esencial, símbolo de la venezolanidad y que también se hizo viral en estos días gracias a la selección de béisbol.

    “Es un juego cimarrón el venezolano. Les pregunté que para qué les servía bailar tambor y me dijeron que para llenarse de energía. Y a la vez, es un relajo muy caribeño”, cuenta Montes.

    Explica además que los jugadores, después de varias trabas de sus equipos de origen, fueron al jardín “picados”. “Les quitaron jugadores, no los dejaron jugar por distintos motivos y eso, en el orgullo venezolano, hizo que se picaran más, que se inspiraran más”, cuenta Montes.

    Una pasión nacional que empezó hace 85 años

    Montes explica que desde el año 1941 no pasaba algo así. Ese año, dice, se armó una selección de beisbolistas amateurs para competir en la serie mundial amateur que se celebró en La Habana, Cuba.

    “En ese momento solo se jugaba béisbol en Caracas y en (el estado) Zulia, donde están los campos petroleros. No había liga, nada organizado como en República Dominicana o Cuba. Nadie supo que se habían ido para allá, pero al volver, todo el mundo fue al puerto de La Guaira a recibirlos. Se les conoció como los héroes del 41”, relata Montes.

    Es a partir de ese momento cuando los venezolanos se enamoran del juego de pelota.

    Y se ve en cualquier esquina del país que, en un momento, “los niños lo convierten en el Yankee Stadium y sueñan son ser grandeligas”.

    Pero, aunque ha habido Series del Caribe ganadas y jugadores individuales que han sido muy premiados, como Alfonso Carrasquel o Miguel Cabrera, esto es “el fin de décadas de esperar que nuestro deporte nacional, nuestro pasatiempo, gane algo así de grande”, sostiene la periodista venezolana.

    Ella, que ha cubierto a lo largo de su carrera todos los juegos, todos los clásicos, dice que, tras declarase Venezuela ganadora, “no había visto nada así, nunca había visto a tantos hombres grandes en sus leyendas llorando como niños. Fue único”.

    Y remarca que todos en el juego decían “esto es por Venezuela. Nos están viendo en Venezuela”.

    En un país dividido en pedazos, regada la diáspora por el mundo entero, este logro histórico consiguió unirlos a todos bajo la bandera tricolor.

    Como reza el dicho popular: Venezuela, la botaste de jonrón.

    ""

    BBC

    Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

    Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

    También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.

    Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

  • ¡Victoria histórica! Venezuela gana su primer Clásico Mundial de Béisbol tras derrotar a EE.UU. en Miami

    ¡Victoria histórica! Venezuela gana su primer Clásico Mundial de Béisbol tras derrotar a EE.UU. en Miami

    This post was originally published on this site.

    Los jugadores venezolanos tras su histórica victoria de este martes.

    Getty Images
    Los jugadores venezolanos tras su histórica victoria de este martes.

    Venezuela se proclamó por primera vez campeón mundial de béisbol tras vencer al “equipo de ensueño” de Estados Unidos por 3-2 este martes por la noche en Miami.

    La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, decretó para el miércoles Día de Júbilo Nacional no laborable, según anunció en la red social X.

    El trinfo del país en el certamen provocó festejos en distintas ciudades, entre ellas, la capital, Caracas.

    Un doble de Eugenio Suárez impulsó la carrera decisiva en un dramático final que le dio a Venezuela su primer título del Clásico Mundial de béisbol.

    El batazo de Suárez en la parte de la novena entrada impulsó a Javier Sanoja con la carrera de la ventaja.

    El lanzador Daniel Palencia selló el triunfo con una imponente actuación al retirar a los tres bateadores que enfrentó, dos por la vía del ponche.

    El triunfo de Venezuela se produjo después de que Estados Unidos lograra empatar el marcador a dos en el octavo inning gracias a un jonrón de dos carreras del estadounidense Bryce Harper ante el relevista Andrés Machado.

    Jugadores celebran levantando un gran trofeo plateado rodeados de confeti.

    Getty Images
    Venezuela logró el título por primera vez en la historia.

    “Es una celebración para toda Venezuela”

    “¿Qué puedo decir? Es increíble”, declaró Eugenio Suárez.

    “Nadie creía en Venezuela, pero hoy ganamos el campeonato. Esta es una celebración para toda Venezuela”, agregó.

    “Esto es para nuestro país, para cada uno de sus habitantes… Ahora tenemos que disfrutarlo”, comentó, a su vez, el lanzador Eduardo Rodríguez después del juego.

    El también jugador Maikel García afirmó estar “agradecido con Dios por esta oportunidad de hacer historia con este gran grupo”.

    “Nosotros salíamos a jugar todos los días por los 30 millones de venezolanos”, remarcó.

    Ronald Acuña Jr., número 21 del equipo de Venezuela, celebra con sus compañeros después de que Venezuela derrotara a Estados Unidos en el Clásico Mundial de Béisbol 2026.

    MLB Photos vía Getty Images

    Aparte del jonrón de Harper, los lanzadores venezolanos permitieron solo dos hits a la poderosa alineación de Estados Unidos.

    La selección estadounidense perdió la final por segunda vez consecutiva y se quedó sin poder repetir el título que consiguió en 2017.

    Estados Unidos cayó 3-2 ante Japón en la final de 2023.

    Venezuela, que por primera vez llegaba a la final, venció sorpresivamente en cuartos de final a Japón, tres veces campeón del torneo.

    Luego eliminó en semifinales a Italia, la revelación del campeonato.

    Venezolanos miran el juego en la capital venezolana

    Getty Images
    Venezolanos festejan en la Plaza de la Juventud de Caracas.

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprovechó el triunfo de Venezuela para volver a sugerir que el país sudamericano sea un estado de Estados Unidos.

    “Statehood (condición de Estado)”, publicó en su cuenta de Truth Social.

    El lunes ya había emitido un comentario similar al celebrar la victoria de Venezuela sobre Italia en las semifinales.

    “Últimamente le están pasando cosas buenas a Venezuela. Me pregunto a qué se debe esta magia… ¿Estado número 51?”, señaló el mandatario estadounidense.

    Jugador venezolano

    Getty Images

    Fiesta en el estadio, en las calles y en las redes

    El equipo venezolano jugó arropado por el apoyo de gran cantidad de migrantes de ese país que que llevaron al estadio LoanDepot Park de Miami no solamente los colores de su bandera, sino también la alegría, el ruido y el desenfado que caracteriza a los estadios de beisbol en Venezuela, donde cada partido es una fiesta.

    “No he visto un evento deportivo con una pasión de los aficionados tan desbordada. Ni siquiera el Super Bowl”, comentó Jason Mackey, periodista que cubre a los Piratas de Pittsburgh para la MLB, en un mensaje en X acompañado de un video en el que se veía el estadio a desbordar de gente.

    Ese mismo ambiente festivo se reprodujo en varios lugares de Caracas, donde el juego fue transmitido a través de pantallas gigantes como la plaza de los Museos, en el oeste de la ciudad, y la plaza Francia, en el este.

    Tras la victoria, miles de personas salieron a las calles en la capital y en otras ciudades de Venezuela para un festejo que se alargó hasta la madrugada.

    La prensa venezolana comparó el triunfo de este miércoles con el alcanzado por la selección de ese país en la IV Serie Mundial en La Habana en 1941, en la que logró imponerse a Cuba, equipo favorito y anfitrión. Desde entonces, en la historia del deporte venezolano se habla de los “Héroes del 41”.

    Un grupo de personas están reunidas en medio de una calle de un barrio humilde de Caracas, mirando una pantalla.

    Getty Images
    En grandes plazas, pero también en humildes barrios los venezolanos se reunieron para ver la final del Mundial de Beisbol.

    Los venezolanos llevaron su celebración a las redes sociales y, aunque la conquista del título de campeón mundial de béisbol fue celebrada como propia por venezolanos de todas las tendencias, la alegría deportiva no escapó de la actualidad política.

    Así mientras la presidenta interina, Delcy Rodríguez, declaró un día de fiesta en Venezuela, la líder de la oposición, María Corina Machado, publicó un mensaje en X en el que celebraba el triunfo. “¡Somos campeones del mundo! Qué orgullo ser venezolana; gracias, muchachos”, escribió en un mensaje acompañado con emojis con tres banderas de Venezuela y tres arepas.

    Indira Urbaneja, una analista política próxima al chavismo, publicó un mensaje en el que recordaba la operación militar de EE.UU. del 3 de enero pasado, durante la cual fue detenido el entonces presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores.

    “¡Ganó Venezuela! Nos bombardearon, pero no nos robaron ni la dignidad ni el talento. Por 203 minutos demostramos que podemos ser un solo país, es tiempo de cerrar heridas y reunificar la patria”, escribió Urbaneja.

    Otros usuarios, aparentemente más próximos a la oposición, hacían recuento de las cosas buenas que le han pasado a Venezuela en los tiempos recientes. “2 santos. Un nobel de la paz. Maduro preso. Campeones del mundo. Nadie me despierte”, escribió una usuaria identificada como @MaryanisB, junto a una foto de una mujer subida al techo de una casa ondeando una bandera de Venezuela.

    ""

    BBC

    Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

    Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

    También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp.

    Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

  • Declaran a Marruecos ganador de la Copa de África de fútbol pese a que perdió la final contra Senegal

    Declaran a Marruecos ganador de la Copa de África de fútbol pese a que perdió la final contra Senegal

    This post was originally published on this site.

    Los jugadores de Senegal celebran en el estadio con la Copa África que creían haber conquistado ante Marruecos.

    Getty Images
    El título de Senegal hubiera sido el segundo de su historia.

    Marruecos ha sido declarado ganador de la Copa Africana de Naciones 2025 después de que la Confederación Africana de Fútbol (CAF) revocara el resultado de la final tras el polémico abandono momentáneo de Senegal.

    La selección senegalesa venció a Marruecos 1-0 en la final disputada el pasado 18 de enero en Rabat, un partido que quedó eclipsado cuando los jugadores senegaleses se negaron a seguir jugando después de que el árbitro pitara un penalti a favor de los anfitriones en el tiempo de descuento con el partido aún sin goles.

    Tras una demora de alrededor de 17 minutos, los jugadores finalmente regresaron y el portero detuvo el penalti de Brahim Díaz antes de que Pape Gueye anotara el gol de la victoria de Senegal en el tiempo extra.

    Sin embargo, ese resultado ha sido ahora revocado tras una decisión de un tribunal de apelaciones del organismo rector del fútbol africano.

    Un comunicado de la CAF declaró que se ha resuelto que Senegal “perdió por incomparecencia en el encuentro final” con el “resultado del partido registrado como 3-0 a favor” de Marruecos.

    La decisión sigue a una apelación de la Federación Marroquí de Fútbol (FRMF) que la CAF declaró “admisible en forma” y fue aceptada.

    La CAF añadió que, “a través de la conducta de su equipo”, Senegal infringió el Artículo 82 del reglamento de la Copa Africana de Naciones y como resultado el Artículo 84 es de aplicación.

    El Artículo 82 establece que si un equipo se niega a jugar o abandona el terreno de juego antes del final del tiempo reglamentario sin la autorización del árbitro, se le considerará perdedor y será eliminado de la competición.

    El Artículo 84 complementa esta disposición y establece que cualquier equipo que viole el Artículo 82 será eliminado permanentemente y perderá el partido 3-0.

    La Federación Marroquí dijo en un comunicado que su decisión de apelar el resultado final “nunca tuvo la intención de cuestionar el rendimiento deportivo de los equipos” sino que fue una solicitud para la “aplicación del reglamento de la competición”.

    “La federación reafirma su compromiso de respetar las reglas, asegurar claridad en el marco competitivo y mantener la estabilidad dentro de las competiciones africanas”, añadió el comunicado de la FRMF.

    “También desea elogiar a todas las naciones que participaron en esta edición de la CAN, que ha sido un momento importante para el fútbol africano”.

    La Federación Senegalesa de Fútbol aún no ha comentado la decisión, pero un video publicado en la cuenta de X de su selección masculina muestra a los jugadores celebrando en un desfile en autobús con el trofeo y un emoji de ‘OK’.

    Maher Mezahi, periodista de fútbol norteafricano, le dijo a BBC Radio 5 Live que la decisión de revocar el resultado no cambiará el impacto emocional de lo que se desarrolló en el campo para quienes lo presenciaron.

    “No podemos borrar los últimos 16 minutos de ese partido y lo que vimos”, dijo.

    “No podemos borrar los sentimientos de ver a Senegal levantar el trofeo y a los jugadores regresar a casa con la medalla y tener un desfile”.

    ¿Qué pasó en la final de la Copa de África?

    Con el marcador 0-0, el árbitro Jean Jacques Ndala señaló un penalti a favor de Marruecos en el octavo minuto del tiempo añadido.

    El árbitro asistente de video (VAR) aconsejó a Ndala consultar el monitor al costado del campo y revisar la entrada del defensor El Hadji Malick Diouf sobre Díaz.

    El entrenador de Senegal, Pape Thiaw, todavía enfurecido por la decisión de Ndala momentos antes de anular un gol del senegalés Ismaila Sarr, ordenó a su equipo abandonar el campo.

    El delantero Sadio Mané se quedó en el campo e intentó animar a sus compañeros de Senegal a terminar el partido.

    Después de 17 minutos, los jugadores de Senegal regresaron al césped.

    El delantero marroquí del Real Madrid Brahim Díaz lanzó el penalti al estilo Panenka, pero el arquero senegalés Edouard Mendy le adivinó la intención y atrapó el balón sin apenas moverse.

    El árbitro Ndala tocó el silbato del final del tiempo inmediatamente después.

    A los cuatro minutos de la prórroga, el mediocampista senegalés Gueye anotó el gol de la victoria para sellar el segundo título continental en cinco años para Senegal.

    En la conferencia de prensa posterior al partido, el entonces entrenador de Marruecos, Walid Regragui, dijo que las acciones de Senegal fueron “vergonzosas” y no “honran a África”.

    El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, condenó enérgicamente las “escenas desagradables” en una publicación en Instagram.

    La rueda de prensa de Thiaw fue cancelada después de que surgiera un altercado en la sala de los periodistas.

    En una entrevista posterior al partido, el entrenador de Senegal aceptó que no debió haber ordenado a su equipo abandonar el campo y que había reaccionado “en el calor del momento”.

    Tras la derrota en la final, Marruecos prescindió del entrenador Walid Regragui, cuatro meses antes de la Copa del Mundo.

    ""

    BBC

    Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

    Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

    También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp.

    Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

  • Irán quiere cambiar la sede de sus partidos del Mundial de EE.UU. a México pero la FIFA se opone

    Irán quiere cambiar la sede de sus partidos del Mundial de EE.UU. a México pero la FIFA se opone

    This post was originally published on this site.

    La incertidumbre por la participación de Irán en el Mundial 2026 sigue aumentando, luego de que la Federación de Fútbol iraní dijera que su selección quiere cambiar la sede de sus partidos de EE.UU. a México, algo a lo que se opone la FIFA.

    El presidente de la Federación iraní, Mehdi Taj, aseguró que se estaban llevando a cabo negociaciones para cambiar sus partidos de la fase de grupos, con el fin de garantizar la seguridad de sus jugadores.

    Esto debido a la guerra de Irán iniciada por los ataques de Estados Unidos e Israel al país de Medio Oriente.

    Sin embargo, este martes la FIFA declaró en un comunicado que esperaba que el calendario de partidos se mantenga como está.

    “La FIFA mantiene un contacto regular con todas las federaciones participantes, incluida la Federación de Fútbol de Irán, para discutir la planificación de la Copa Mundial de la FIFA 2026. La FIFA espera que todos los equipos participantes compitan según el calendario de partidos anunciado”, señala la nota.

    Estados Unidos es coanfitrión del Mundial, que se celebra entre el 11 de junio y el 19 de julio, junto con Canadá y México.

    Irán tiene previsto enfrentarse en Los Ángeles a Nueva Zelanda el 16 de junio y a Bélgica el 21 de junio, y a Egipto en Seattle el 27 de junio.

    Pero la semana pasada, el presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo que, aunque Irán es “bienvenido al Mundial”, no cree que “sea apropiado” que los jugadores asistan “por su propia vida y seguridad”.

    “Cuando Trump ha declarado explícitamente que no puede garantizar la seguridad de la selección iraní, ciertamente no viajaremos a Estados Unidos”, dijo Taj en una publicación en una cuenta de redes sociales perteneciente a la embajada iraní en México.

    “Estamos negociando con la FIFA para que los partidos de Irán en la Copa del Mundo se celebren en México”, añadió el jefe del fútbol iraní.

    Sin embargo, la FIFA no mencionó que hubiera tales negociaciones.

    Gianni Infantino y Donald Trump

    Getty Images
    Trump ha expresado que Irán es “bienvenido” al Mundial, pero que no garantiza su seguridad.

    La guerra y el fútbol

    Irán se clasificó hace un año para su cuarto Mundial consecutivo en las eliminatorias de Asia, pero desde entonces el país ha enfrentado conflictos bélicos que han escalado.

    En junio de 2025, Estados Unidos lanzó una oleada de bombardeos sobre tres instalaciones nucleares en el país. Aunque entonces surgió la pregunta de la participación iraní en el Mundial 2026, su Federación descartó renunciar al campeonato.

    Sin embargo, ante la situación de la guerra actual, la postura iraní ha cambiado.

    El ministro de Deportes y Juventud de Irán, Ahmad Donyamali, dijo que “bajo ninguna circunstancia contamos con las condiciones adecuadas para participar en el Mundial”.

    En un mensaje reciente en la cuenta de Telegram de la selección nacional, señalaba que la FIFA es la organizadora del Mundial, no un país en particular.

    “El país que debería ser excluido es aquel que, aunque ostenta el título de anfitrión, no tiene la capacidad de garantizar la seguridad de los equipos que participan en este evento”, añadió.

    El presidente de la FIFA dijo posteriormente que el presidente de EE.UU. le había comunicado que Irán era “bienvenido a competir” en la fase final de este verano, a pesar de que ambos países están en guerra.

    Pero este martes surgió el pronunciamiento del organismo que rechaza el cambio al calendario y sus sedes.

    Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que su país está abierto a recibir a la selección iraní: “México tiene relación con todos los países del mundo. Vamos a ver qué establece la FIFA y a partir de ahí informaríamos”.

    ""

    BBC

    Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

    Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

    También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp.

    Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

  • Anthropic, la empresa de IA que se enfrentó al Pentágono en EE.UU. y por qué esto nos concierne a todos

    Anthropic, la empresa de IA que se enfrentó al Pentágono en EE.UU. y por qué esto nos concierne a todos

    This post was originally published on this site.

    Logo del Departamento de Guerra (o de Defensa) de EE.UU. y un teléfono con el logo de Anthropic en la pantalla

    Getty Images
    La disputa entre Anthropic y el Pentágono giró en torno al acceso ético a la IA de punta.

    Mientras el mundo observaba la operación estadounidense en Venezuela y cómo la guerra con Irán se hacía inevitable, en Washington se iba fraguando una batalla que advertía que el futuro profetizado durante siglos ya es presente.

    Una empresa de Inteligencia Artificial (IA) de Silicon Valley le dijo no al Pentágono y este la trató como si fuera enemiga del Estado. No obstante, su tecnología de IA seguía siendo usada, porque el ejército de EE.UU. no podía darse el lujo de prescindir de ella.

    Eso es lo que pasó entre Anthropic y el Departamento de Defensa en las últimas semanas. Y aunque suena a disputa corporativa, es mucho más que eso.

    Es la primera vez que una empresa de IA enfrenta a un aparato militar, negándose a eliminar los límites éticos de su tecnología.

    El enfrentamiento dejó preguntas en el aire que nos atañen a todos: ¿Hasta dónde ya estamos delegando decisiones irreversibles y letales en las máquinas? ¿Quién decide cómo se usa la IA?

    No son preguntas retóricas. Expertos de de la Universidad de Oxford advierten que este episodio “revela brechas de gobernanza de larga data en la integración de la IA en operaciones militares, brechas que preceden a esta administración y sobrevivirán a la controversia actual”.

    ¿Por qué, si la humanidad lleva tanto tiempo temiendo llegar a este punto, aún hay tal vacío en la gobernanza de la IA?

    Se trata de un vacío que Logan Graham, líder del equipo rojo de Anthropic, el cual analiza los peores escenarios de la tecnología, desde ciberataques hasta amenazas de bioseguridad, conoce de cerca.

    “La intuición de alguna gente, por haber crecido en un mundo pacífico, es que en algún lugar hay una sala llena de adultos que saben cómo arreglar todo”, le dijo a la revista Time.

    “No existen esos grupos de adultos. Ni siquiera existe la sala. Tú eres responsable”.

    Retomemos lo que ocurrió.

    Una llamada incómoda

    En algún momento de la operación que culminó el pasado 3 de enero con la captura del entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, una herramienta de IA llamada Claude estuvo presente, procesando datos y ayudando a tomar decisiones.

    Así lo reportaron de manera independiente el diario Wall Street Journal y el sitio web Axios, citando fuentes con conocimiento directo de los hechos, y lo reafirmó posteriormente la revista Time, que publicó un extenso perfil de Anthropic, la empresa de San Francisco que creó Claude.

    Ni el Departamento de Defensa ni Anthropic lo confirmaron oficialmente. Pero lo que sucedió después está documentado, y dice más que el hecho mismo.

    Persona sosteniendo una imagen de Maduro tras las rejas y un sello de "capturado"

    Getty Images
    El operativo para capturar a Nicolás Maduro fue un detonante.

    Tras la captura de Maduro, un ejecutivo de Anthropic contactó a Palantir -la empresa de análisis de datos que actúa como intermediaria tecnológica entre Silicon Valley y el gobierno estadounidense- y preguntó: ¿fue usado nuestro software en esa operación?

    La pregunta encendió alarmas en Washington.

    Emil Michael, el subsecretario de Defensa y jefe de tecnología del Pentágono, explicó que les generó una preocupación profunda: ¿podría Anthropic, en un conflicto futuro, “apagar su modelo en medio de una operación” -activar algún mecanismo de rechazo- “y poner vidas en riesgo”?

    Anthropic disputa esa lectura: la empresa dice que jamás intentó limitar el uso del Pentágono en un caso concreto y que la pregunta fue rutinaria.

    Lo que siguió fue una escalada a cámara rápida.

    El Pentágono exigió que Anthropic entregara acceso irrestricto a su tecnología para “todos los usos legales”. Anthropic se negó.

    Pete Hegseth, el secretario de Defensa de Trump, designó a Anthropic como un “riesgo en la cadena de suministro”, una etiqueta que históricamente se reserva para empresas vinculadas a adversarios extranjeros como Huawei o Kaspersky, no para compañías estadounidenses que simplemente discrepan con el gobierno.

    Anthropic demandó al Pentágono por exceder su autoridad y sus salvaguardas éticas, violando derechos básicos. Varios expertos legales consideran que la empresa tiene opciones sólidas de ganar en los tribunales.

    El presidente Donald Trump, por su lado, ordenó a todas las agencias federales que dejen de usar la tecnología de Anthropic.

    Y remató la polémica con un mensaje en la plataforma Truth Social, escrito todo en mayúsculas: “Estados Unidos nunca permitirá que una empresa de izquierda radical y woke dicte cómo combate y gana guerras nuestro gran ejército”.

    En su vocabulario y el de sus seguidores, ‘woke‘ es el insulto máximo, una etiqueta despectiva para describir ideas o políticas progresistas sobre identidad, desigualdad o justicia social.

    Quizás el calificativo es adecuado: Anthropic, efectivamente, se empeña en ser una empresa ‘virtuosa’.

    Líneas rojas

    Anthropic tiene una historia sui géneris.

    Fue fundada en 2021 por exinvestigadores de OpenAI con la premisa explícita de que la inteligencia artificial representa uno de los mayores riesgos existenciales para la humanidad y que, precisamente por eso, es mejor que quienes la desarrollen sean personas comprometidas con hacerlo de manera segura.

    Retrato de Dario Amodei

    Getty Images
    Dario Amodei, el cofundador y director ejecutivo de Anthropic, fue vicepresidente de investigación en OpenAI.

    En julio de 2025, firmó un contrato de US$200 millones con el Departamento de Defensa, el primero de su clase: un laboratorio de IA que integra sus modelos en flujos de trabajo de misiones en redes clasificadas.

    El CEO de Anthropic, Dario Amodei, lo justificó en un ensayo publicado en enero de este año.

    Anthropic, escribió, apoyaba a las fuerzas militares y de inteligencia estadounidenses porque “la única manera de responder a las amenazas autocráticas es igualarlas y superarlas militarmente”.

    Y añadió: “La formulación a la que he llegado es que debemos usar la IA para la defensa nacional en todas las formas, excepto en aquellas que nos harían más parecidos a nuestros adversarios autocráticos”.

    En concordancia, el contrato con el Pentágono trazaba dos “líneas rojas”: Claude no podría usarse para vigilancia masiva doméstica ni para armas completamente autónomas.

    Esos límites infranqueables no son arbitrarios; se sustentan en un documento de la empresa que funciona como su “alma”.

    Su objetivo declarado es “evitar catástrofes a gran escala”, incluyendo la posibilidad de que la IA sea usada por un grupo humano para “tomar el poder de manera ilegítima y no colaborativa”.

    Amodei también argumentó ante el Pentágono que “los sistemas de IA de vanguardia simplemente no son lo suficientemente confiables como para impulsar armas totalmente autónomas”.

    En sentido estricto, no hablamos de armas que decidan por sí solas a quién matar; en este contexto, “autonomía” significa que un sistema pueda cumplir ciertos objetivos por su cuenta -o con mínima supervisión humana- en entornos complejos.

    Pero sí existen sistemas automatizados que ayudan a tomar decisiones sobre ataques. Y los expertos en inteligencia artificial advierten de un problema conocido como “sesgo de automatización”: cuando las reglas de uso son vagas, los humanos tendemos a confiar en las recomendaciones de la máquina más de lo que deberíamos.

    La IA no reemplaza el juicio humano de golpe: lo va erosionando poco a poco, hasta que el operador deja de cuestionarla.

    En una situación tensa, si el sistema -que sabes que analizó una cantidad inmensa de información- señala en la pantalla unos pocos píxeles como un objetivo urgente, es fácil aceptar su recomendación sin dudar lo suficiente.

    O si un sistema de reconocimiento facial señala a alguien en medio de la multitud, es probable que un agente de seguridad confíe en el resultado y proceda al arresto.

    Hay precedentes concretos: en múltiples ocasiones documentadas, varios departamentos de policía en EE.UU. terminaron arrestando personas equivocadas.

    Eso resuena con la otra línea roja que enfureció al gobierno de Trump, la de la vigilancia masiva, que toca la vida cotidiana de personas que no están en ninguna zona de guerra.

    Cabe anotar que Anthropic se opuso específicamente a la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses. Su postura no es universalista. Pero el principio que la sustenta sí tiene un alcance más amplio.

    Y cobra urgencia porque, en paralelo a este conflicto, el gobierno estadounidense anunció planes de usar IA a través de Palantir para apoyar las operaciones de ICE -la agencia de inmigración- rastreando ubicaciones en tiempo real e historial financiero de personas indocumentadas.

    La vigilancia masiva, en distintos grados y sobre distintas poblaciones, ya existe. La pregunta ya no es si ocurre, sino cuántos controles quedan sobre cómo se usa.

    En ese contexto, las “líneas rojas” de Anthropic no son solo filosofía corporativa: son, por ahora, uno de los pocos frenos concretos que existen.

    El problema es que las restricciones son tan sólidas como el mecanismo que las hace cumplir.

    Y cuando el Pentágono rechazó esos límites y exigió acceso irrestricto, Anthropic se encontró sola sosteniendo su postura, sin un marco legal que la respaldara, sin regulación internacional que la protegiera, con solo sus cláusulas contractuales como escudo.

    ¿Qué es “legal”?

    La reticencia del Departamento de Defensa a que una empresa privada le imponga límites es, para muchos, justificada.

    Aunque las operaciones militares recientes en ciudades estadounidenses, Venezuela e Irán se llevaron a cabo con una mínima consulta al Congreso, el uso de la IA es tan crítico que debe estar regulado por leyes aprobadas por representantes elegidos democráticamente, opinan algunos.

    Desafortunadamente, el poder legislativo no ha legislado al respecto.

    Así, el hecho de que el Pentágono exija la libertad de usar a Claude para “todos los usos legales” suena razonable hasta que se pregunta qué es, exactamente, legal en este ámbito.

    No existe una definición consensuada en el derecho internacional sobre qué constituye un arma letal autónoma.

    El derecho internacional humanitario -las reglas que rigen los conflictos armados desde los Convenios de Ginebra- fue construido en torno a decisiones humanas: un soldado que aprieta un gatillo, un comandante que da una orden.

    Esos marcos no contemplan sistemas que detectan, seleccionan y eliminan objetivos con mínima intervención humana directa o sin ella.

    Es lo que los expertos llaman “vacío de responsabilidad”: una deficiencia crítica en la que los marcos legales existentes no logran determinar quién responde cuando un sistema autónomo comete una infracción.

    Si un dron con IA mata a civiles, ¿quién responde? ¿El programador? ¿El comandante? ¿La empresa que fabricó el sistema?

    El derecho internacional no tiene una respuesta clara. Y en ausencia de esa respuesta, “uso legal” significa, en la práctica, lo que cada Estado decida que significa.

    Hegseth con banderas de EE.UU. detrás

    Getty Images
    Peter Hegseth, el secretario de Guerra de EE.UU. (oficialmente el secretario de Defensa) es un presentador de televisión, escritor y oficial de la Guardia Nacional del Ejército estadounidense.

    En este contexto, surge una pregunta delicada: ¿llega esta discusión a tiempo? La respuesta quizás es: a tiempo para ser preventiva, no; a tiempo para ser útil, todavía sí.

    El debate formal sobre las armas autónomas comenzó en 2013. Once años después, el resultado son guías voluntarias.

    En 2024, durante una conferencia internacional en Viena, el ministro de Exteriores de Austria urgió a avanzar con una frase inquietante: “Este es el momento Oppenheimer de nuestra generación”.

    Aludía al momento en el que la humanidad tomó conciencia del poder destructivo de la bomba atómica: como entonces, la tecnología ya existe y ahora toca decidir cómo controlarla.

    Solo que, a diferencia de las armas nucleares -caras, escasas y con una firma inequívoca- los sistemas autónomos son baratos, masificables y difíciles de atribuir. Por lo tanto, son estructuralmente más difíciles de controlar mediante tratados.

    Ese mismo año, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución sobre armas autónomas con 166 votos a favor. Solo tres países votaron en contra: Rusia, Corea del Norte y Bielorrusia.

    Hay un consenso moral casi universal. Lo que no hay es un tratado vinculante ni mecanismos de cumplimiento, algo que el Secretario General de la ONU pidió para 2026.

    Algunos expertos, sin embargo, temen que, como con otras armas, ese tratado solo llegue después de una catástrofe.

    La lógica de la velocidad

    Mientras los abogados y los diplomáticos debaten, los ingenieros construyen. Y lo que construyen ya está siendo usado.

    El general estadounidense Stanley McChrystal, excomandante de las fuerzas de EE.UU. y la OTAN en Afganistán, lo resumió una vez con crudeza: nunca antes en la historia alguien había podido ver, decidir y matar a una persona al otro lado del mundo en cuestión de minutos.

    Esa frase ya requiere actualización.

    La cuestión ya no es solo ver, decidir y matar, sino cuánto de esa decisión estamos dispuestos a delegarle a una máquina.

    Esa transición ya se está probando en el campo de batalla. En Ucrania, en diciembre de 2024, las fuerzas del país llevaron a cabo la primera operación completamente no tripulada cerca de Járkiv: decenas de vehículos terrestres autónomos y drones atacaron posiciones rusas sin soldados en el terreno.

    La lógica táctica es iluminadora. Los operadores lanzan los drones y vehículos autónomos sabiendo que la comunicación con ellos será bloqueada en minutos. El éxito depende de cuán bien estén programados para actuar solos cuando eso ocurra.

    Navegan de forma autónoma, evaden interferencias electrónicas y continúan la misión incluso sin supervisión humana.

    No es un detalle menor: en ese frente, los drones ya provocan entre el 70% y el 80 % de las bajas, según estimaciones de inteligencia europeas.

    Logo de Open AI sobre dibujo del Pentágono

    Getty Images
    Apenas Anthopic perdió el contrato, su rival Open AI lo tomó… y no era la única esperando entre bambalinas.

    En la región del Golfo la tendencia apunta en la misma dirección.

    El almirante estadounidense Brad Cooper, jefe del Comando Central de EE.UU., reconoció que la inteligencia artificial es una herramienta clave para identificar objetivos, al permitir “tamizar vastas cantidades de datos en segundos para que nuestros líderes puedan tomar decisiones más inteligentes más rápido que el enemigo”.

    Más rápido que el enemigo. Esa frase contiene toda la lógica que hace tan difícil frenar este proceso. En un contexto competitivo, quien se detiene a revisar pierde. La presión estructural empuja siempre hacia menos supervisión humana, no hacia más.

    Tecnología divina

    La historia tiene un desenlace paradójico. Dario Amodei declaró, refiriéndose a las exigencias del Pentágono: “No podemos, en conciencia, acceder a su solicitud”. Anthropic perdió el contrato.

    Horas después del anuncio, OpenAI llegó un acuerdo con el Departamento de Defensa.

    Y entonces ocurrió algo inesperado.

    El día después de que el Pentágono anunciara el nuevo acuerdo, la aplicación de Claude superó a ChatGPT de OpenAI en el App Store de Apple por primera vez en su historia.

    Esa semana, más de un millón de personas se registraron cada día en Claude, llevándola al primer puesto en más de 20 países. Las ventas de la empresa se dispararon entre el público general.

    Hay más. Dos coaliciones de trabajadores de Amazon, Google, Microsoft y OpenAI les pidieron públicamente a sus empresas que siguieran el ejemplo de Anthropic.

    Decenas de científicos e investigadores de compañías rivales firmaron un amicus brief en apoyo a Anthropic.

    Un general retirado de la Fuerza Aérea, que estuvo al frente del Proyecto Maven -el polémico programa de IA para drones que en 2018 provocó protestas masivas de empleados de Google hasta que la empresa abandonó el contrato- escribió en redes sociales que, aunque se esperaría que apoyara al Pentágono, simpatizaba más con la postura de Anthropic.

    Y quizás igual de importante: Anthropic consolidó el apoyo de sus propios ingenieros, algunos de los profesionales más cotizados de Silicon Valley, en uno de los mercados de talento más competitivos del planeta, donde los contratos para atraer o retener a estas personas pueden valer decenas de millones de dólares.

    No todos en ese mundo se sienten cómodos construyendo tecnología para matar. Anthropic, al trazar sus líneas, les dijo que trabajar allí no requería ignorar esa incomodidad.

    En un mundo en el que la IA puede facilitar la captura de alguien al otro lado del mundo y nadie tiene claro cómo juzgar esas acciones, una empresa privada en San Francisco se convirtió en uno de los pocos actores dispuestos a poner límites.

    Aun así, no podemos depender de los escrúpulos de una firma de Silicon Valley.

    Seguimos lidiando con lo que el biólogo Edward O. Wilson definió como “el verdadero problema de la humanidad”.

    “Tenemos emociones paleolíticas, instituciones medievales y tecnología casi divina”.

    línea

    BBC

    Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

    Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

    También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp, donde encontrarás noticias de última hora y nuestro mejor contenido.

    Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

  • 6 consejos de expertos sobre cómo hablarle a la IA para obtener mejores respuestas

    6 consejos de expertos sobre cómo hablarle a la IA para obtener mejores respuestas

    This post was originally published on this site.

    Una mujer con una tableta usando inteligencia artificial

    Getty Images
    Cada cosa que dices, desde la elección de palabras hasta una coma de más, afectará la respuesta de la IA

    Cuando un grupo de investigadores decidió comprobar si el “pensamiento positivo” aumentaba la precisión de los chatbots de inteligencia artificial (IA), obtuvieron resultados sorprendentes.

    Al formular preguntas a varios chatbots, intentaron llamarlos “inteligentes”, los animaron a pensar con cuidado e incluso terminaron sus preguntas con comentarios como: “¡Esto será divertido!”.

    Nada de esto tuvo un impacto significativo, pero hubo una técnica que se destacó. Cuando hicieron que una IA fingiera estar en la saga Star Trek, mejoró en matemáticas básicas.

    La gente tiene todo tipo de estrategias extrañas para obtener mejores respuestas de los grandes modelos de lenguaje (LLM), la tecnología de IA que sustenta herramientas como ChatGPT.

    Algunos juran que la IA funciona mejor si se la amenaza, otros creen que los chatbots son más cooperativos si se es educado y hay quienes piden a los robots que se hagan pasar por expertos en el tema que estén abordando.

    La lista continúa. Forma parte de la mitología en torno a la “ingeniería de indicaciones” o la “ingeniería de contexto”, diferentes formas de construir instrucciones para que la IA ofrezca mejores resultados.

    La cuestión es la siguiente: los expertos me dicen que muchos de los conocimientos generalizados al respecto simplemente no funcionan. En algunos casos, incluso podrían ser peligrosos. Pero la forma en que se le habla a una IA sí importa y algunas técnicas realmente marcan la diferencia.

    “Mucha gente cree que existe un conjunto mágico de palabras que permiten a los LLM resolver un problema”, afirma Jules White, profesor de informática que estudia IA generativa en la Universidad de Vanderbilt (EE.UU.). “Pero no se trata de la elección de palabras, sino de cómo se expresa fundamentalmente lo que se intenta hacer”.

    ¿Cuidar los modales?

    El año pasado un usuario de la red social X publicó un tuit que decía: “Me pregunto cuánto dinero ha perdido OpenAI en electricidad por los mensajes de ‘por favor’ y ‘gracias’ de los usuarios”.

    Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, empresa creadora de ChatGPT, respondió: “Decenas de millones de dólares bien gastados”, dijo. “Nunca se sabe”.

    La mayoría de la gente interpreta la última línea como una referencia descarada a la idea de un posible apocalipsis de la IA, aunque es difícil saber con qué seriedad tomar esa cifra de “decenas de millones de dólares”. Pero la cortesía también es una cuestión práctica.

    Los chatbots LLM funcionan dividiendo tus palabras en pequeños fragmentos llamados “tokens”, antes de analizarlos mediante estadísticas para generar una respuesta adecuada.

    Esto significa que cada cosa que dices, desde la elección de palabras hasta una coma de más, afectará la respuesta de la IA. El problema es que es extremadamente difícil de predecir.

    Se han realizado numerosas investigaciones buscando patrones en pequeños cambios en las indicaciones de la IA, pero gran parte de la evidencia es contradictoria y no concluyente.

    Por ejemplo, un estudio de 2024 descubrió que los chatbots LLM daban respuestas mejores y más precisas cuando se preguntaba con cortesía en lugar de simplemente dar órdenes.

    Aún más extraño, existían diferencias culturales. En comparación con el chino y el inglés, los chatbots que hablaban japonés obtuvieron un rendimiento ligeramente inferior al excederse en la cortesía.

    Pero, en general, no se ha investigado lo suficiente sobre este tema para llegar a conclusiones sólidas. Además, las empresas de IA actualizan constantemente sus chatbots, lo que significa que las investigaciones pueden quedar obsoletas.

    Los expertos afirman que los modelos de IA han mejorado drásticamente en tan solo unos años, lo que ha convertido técnicas como la adulación, la cortesía, los insultos o las amenazas en una pérdida de tiempo si el objetivo es que la IA sea más precisa.

    Una mujer toca su mano con la de un robot más grande que ella. Ambos están en un campo artificial creado por computadora.

    Getty Images

    Según expertos, los modelos de IA más recientes que se encuentran en cualquier producto convencional, como ChatGPT, Gemini o Claude, son mejores a la hora de captar las partes más importantes de la instrucción.

    Probablemente no se dejarán influir por estos pequeños cambios en el lenguaje, al menos no de una forma consistente que se pueda aprovechar.

    Esto es inquietante a su manera. Las empresas suelen diseñar IA para que se comporten como personas, por lo que es lógico que a veces parezcan tener estados de ánimo o personalidades que se pueden controlar.

    Pero no te dejes engañar. Las herramientas de IA son imitadores, no seres vivos. Simplemente simulan el comportamiento humano.

    Si quieres mejores respuestas, deja de tratar a la IA como a una persona y empieza a tratarla como una herramienta.

    Cómo hablar con tu chatbot

    La IA presenta problemas muy reales, desde cuestiones éticas hasta su impacto ambiental. Algunas personas se niegan a interactuar con ella por completo.

    Pero si vas a usar un LLM, aprender a obtener lo que quieres de forma más rápida y eficiente será mejor para ti y, probablemente, para la energía que consumes en el proceso.

    Estos seis consejos te ayudarán a empezar.

    Una niña usa un asistente virtual de IA para hacer las tareas escolares.

    Getty Images
    Si quieres mejores respuestas, deja de tratar a la IA como a una persona y empieza a tratarla como una herramienta.

    1. Solicita múltiples opciones

    “Lo primero que les digo a las personas es que no pidan una sola respuesta, sino tres o cinco”, dice White.

    Si necesitas ayuda con un texto, por ejemplo, dile a la IA que te dé múltiples opciones que varíen de forma significativa. “Esto obliga al ser humano a reflexionar y a pensar en lo que le gusta y por qué”, explica.

    2. Da ejemplos

    Proporciona a la IA una muestra siempre que sea posible. “Por ejemplo, veo gente que le pide a un LLM que escriba un correo electrónico y luego se frustra porque piensa: ‘Eso no me suena para nada’”, dice White.

    El impulso natural es responder con una lista de instrucciones, como “haz esto” y “no hagas aquello”. White afirma que es mucho más efectivo decir: “Aquí tienes 10 correos electrónicos que he enviado antes. Usa mi estilo de escritura”.

    3. Solicita una entrevista

    “Supongamos que quieres generar una descripción de puesto. Dile a la IA: ‘Quiero que me hagas preguntas, una a una, hasta que hayas recopilado suficiente información para escribir una oferta de trabajo convincente’”, explica White.

    “Al hacerlo pregunta por pregunta, puede adaptarse a tus respuestas”.

    Mujer con un teléfono móvil hablando con un chatbot

    Getty Images
    El impulso natural es dar a la IA una lista de instrucciones (“haz esto” y “no hagas aquello”), pero es mejor dar ejemplos.

    4. Cuidado con los juegos de rol

    “Se solía pensar que si le decías a la IA que era profesor de matemáticas, por ejemplo, tendría mayor precisión al responder preguntas de matemáticas”, afirma Sander Schulhoff, emprendedor e investigador que ayudó a popularizar la idea de la ingeniería rápida.

    Sin embargo, cuando se busca información o se hacen preguntas con una sola respuesta correcta, Schulhoff y otros afirman que los juegos de rol pueden reducir la precisión de los modelos de IA.

    “Eso realmente puede ser peligroso”, dice Rick Battle, ingeniero de aprendizaje automático aplicado en Broadcom y coautor del estudio de “Viaje a las estrellas”.

    “En realidad, estás fomentando la alucinación porque le estás diciendo que es un experto y que debería confiar en su conocimiento paramétrico interno”.

    En esencia, esto puede hacer que la IA actúe con demasiada confianza.

    Pero para tareas muy abiertas sin una respuesta única, el juego de roles es efectivo. Piensa en consejos, lluvia de ideas y resolución creativa o exploratoria de problemas.

    O si te ponen nervioso las entrevistas de trabajo, pedirle a un chatbot que imite a un gerente de contratación podría ser una buena práctica.

    Un hombre de traje en una oficina conversando con un robot.

    Getty Images
    Si estás nervioso por una entrevistas de trabajo, pedirle a un chatbot que imite a un gerente de contratación podría ser una buena práctica.

    5. Mantente neutral

    “No guíes al testigo”, dice Battle. Si intentas decidir entre dos autos, no digas que te inclinas por el Toyota. “De lo contrario, esa es la respuesta que probablemente obtendrás”.

    6. Por favor y gracias

    Según una encuesta del Pew Research Center de 2019, más de la mitad de los estadounidenses dicen “por favor” cuando hablan con sus asistentes inteligentes.

    Parece que esta tendencia continúa. Una encuesta realizada en 2025 por la editorial Future reveló que el 70% de las personas son educadas con la IA cuando la usan. La mayoría afirmó hacerlo porque es lo correcto, aunque el 12% sostuvo que era para protegerse en caso de rebeliones de robots.

    La cortesía puede no protegerte de robots enfadados ni hacer que los LLM sean más precisos, pero hay otras razones para seguir haciéndolo.

    “Para mí, lo más importante es que decir ‘por favor’ y ‘gracias’ puede hacerte sentir más cómodo interactuando con la IA”, afirma Schulhoff. “No mejora el rendimiento del modelo, pero si te ayuda a usarlo más porque te sientes más cómodo, entonces es útil”.

    También hay que considerar la sensibilidad de tu propia naturaleza humana. El filósofo Immanuel Kant argumentó que una razón por la que no se debe ser cruel con los animales es que también es perjudicial para uno mismo.

    En esencia, ser hostil con cualquier cosa te convierte en una persona más cruel. No puedes herir los sentimientos de una IA porque no los tiene, pero quizá deberías ser amable de todos modos. Es un hábito que podría beneficiar otros aspectos de tu vida.

    *Puedes leer la versión original en inglés de este artículo de BBC Future aquí.

    line

    BBC

    Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

    Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

    También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.

    Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

  • Qué son los “cristales de memoria” que desafían las leyes de la física y prometen solucionar el problema del almacenamiento masivo de datos

    Qué son los “cristales de memoria” que desafían las leyes de la física y prometen solucionar el problema del almacenamiento masivo de datos

    This post was originally published on this site.

    Durante una visita a Japón en 1999, el investigador Peter Kazansky se encontró con un misterioso fenómeno físico que ahora cree que contiene la clave para el futuro del almacenamiento de datos.

    En el laboratorio de optoelectrónica de la Universidad de Kioto, los científicos experimentaban con escribir sobre vidrio utilizando láseres ultrarrápidos de femtosegundos, que emiten un pulso de luz cada cuatrillonésima de segundo.

    Pero notaron algo inusual en cómo la luz viajaba a través del vidrio tratado con láser. La dispersión de Rayleigh es un efecto bien establecido que describe cómo la luz blanca rebota en partículas pequeñas en todas direcciones (lo que explica, entre otras cosas, por qué el cielo se ve azul). Pero en este caso, la luz no rebotaba como se esperaba.

    “Fue difícil de explicar”, afirma Kazansky, profesor de optoelectrónica en la Universidad de Southampton (Reino Unido), quien colaboraba con los investigadores de la Universidad de Kioto. “Vimos cómo la luz se dispersaba de una manera que parecía desafiar las leyes de la física”.

    La observación desconcertante acabó provocando “un auténtico momento eureka”, dice Kazansky. Los investigadores descubrieron nanostructuras ocultas dentro del vidrio de sílice, creadas por “microexplosiones” generadas por los láseres de femtosegundos.

    Imagina sostener un grueso trozo de cristal a contraluz y ver cómo la luz rebota en muchas direcciones distintas. Con la técnica del láser, los investigadores de Kioto habían creado accidentalmente pequeños orificios con esa misma propiedad.

    Unas mil veces más pequeños que el grosor de un cabello humano, estos “remolinos” de luz son tan diminutos que resultan imperceptibles para el ojo humano. Pero pronto quedó claro para los científicos que tenían un potencial transformador. “Esta fue la primera prueba de que podíamos usar la luz para imprimir patrones complejos dentro de materiales transparentes a una escala menor que la longitud de onda de la luz”, afirma Kazansky.

    Ahora, 27 años después, espera que aquel descubrimiento pueda ayudar a resolver uno de los problemas más difíciles de nuestra era de la información: el almacenamiento masivo de datos.

    Nuestro problema con los datos

    Imagen de un centro de datos. Un pasillo se bifurca hacia la izquierda y hacia la derecha. En el medio se ve una larga hilera de torres de color azules dentro de las cuales parece haber máquinas de procesamiento de datos.

    Getty Images
    La Agencia Internacional de Energía proyecta que el consumo eléctrico de los centros de datos se duplicará para 2030.

    En la era de Internet, la inteligencia artificial, los hogares inteligentes y el capitalismo de vigilancia, hay algo que simplemente no dejamos de producir: datos.

    Según la empresa de análisis IDC, para 2028 generaremos colectivamente 394 billones de zettabytes de información cada año (un zettabyte equivale a un billón de gigabytes). Cada vez que hacemos cualquier cosa en Internet -ver un video en YouTube, enviar un correo electrónico, hacerle una pregunta a un chatbot de IA- cadenas de puntos de datos salen disparadas hacia el ciberespacio.

    La idea de que los datos “pesan poco” es engañosa: aunque imaginemos la información viajando de forma etérea por cables submarinos o flotando suavemente en “la nube”, en realidad requiere recursos físicos enormes, cuya demanda ya resulta insaciable.

    Los centros de datos consumen cantidades masivas de electricidad, agua y materiales, y su crecimiento exponencial está obligando a buscar alternativas radicales.

    Este dilema está impulsando soluciones novedosas, como la propuesta de Kazansky de grabar datos en vidrio mediante láseres. Otras opciones, como almacenar información en ADN, también están siendo exploradas por científicos y empresas como Microsoft.

    Los datos se procesan y se alojan en centros de datos: estructuras gigantescas, casi alienígenas, repletas de filas de servidores de más de dos metros de altura, parpadeando sin descanso.

    Estas cajas zumbantes de hardware y cables devoran energía, necesaria tanto para su capacidad de cómputo como para los enormes sistemas de refrigeración que evitan que se incendien. (Un centro de datos no es un lugar agradable para trabajar: caliente y ensordecedor, es adecuado solo para quienes pueden “soportar mucho dolor”, según una investigación de The New Yorker de 2025).

    A escala global, los centros de datos representan alrededor del 1,5% de la demanda eléctrica mundial, pero se proyecta que su consumo se duplicará para 2030, momento en el que también podrían generar 2.500 millones de toneladas de emisiones de CO₂ equivalente, aproximadamente el 40% de todas las emisiones anuales de Estados Unidos.

    El reciente auge de la IA generativa ha empeorado la situación, aumentando drásticamente la demanda de sistemas de computación de alto rendimiento que consumen cantidades colosales de energía y expulsan nubes intensas de calor.

    La mayor parte de la energía que utilizan los centros de datos se gasta en los “datos calientes”: información que debe estar disponible al instante para un acceso rápido y actualizaciones frecuentes. Piensa en transferir dinero desde tu cuenta bancaria o en los documentos en línea que editas con regularidad.

    Pero la mayoría de los datos del mundo no son de este tipo; hasta un 80% son en realidad “datos fríos”: información que nadie necesita de inmediato y que, cuando se requiere, las personas están dispuestas a esperar minutos o incluso días para obtenerla.

    Esto incluye datos de cumplimiento, como registros financieros o rastros de auditoría que los bancos y otras corporaciones deben conservar indefinidamente. También entran en esta categoría las copias de seguridad de tus correos electrónicos o fotos antiguas, así como los datos archivados.

    Almacenar estos datos plantea problemas. La mayor parte se guarda actualmente en discos duros dentro de centros de datos. Estos deben permanecer encendidos para que la información sea recuperable, lo que exige energía y sistemas de refrigeración.

    Otra solución cada vez más popular es la cinta magnética, que se almacena en las propias instalaciones del centro de datos o en bibliotecas de cintas especializadas. Debe mantenerse a temperaturas de 16‑25 °C (61‑77 °F), lo que implica también un consumo energético para conservar sus condiciones ideales.

    Además, necesita reemplazarse cada 10‑20 años debido a su degradación, momento en el cual la cinta antigua se desecha como residuo. El enorme aumento en la producción de datos ha impulsado una fuerte demanda de cinta magnética en los últimos años.

    “Cristales de memoria”

    Imagen de un cristal de vidrio de SPhotonix que muestra imágenes digitales de una pintura de la Cueva Chauvet y una imagen generada por IA del alunizaje fue lanzado a la órbita en junio de 2025.

    SPhotonix
    Un cristal de vidrio de SPhotonix que muestra imágenes digitales de una pintura de la Cueva Chauvet y una imagen generada por IA del alunizaje fue lanzado a la órbita en junio de 2025.

    Todo esto hace que la búsqueda de soluciones alternativas sea cada vez más urgente. Kazansky está adoptando un enfoque novedoso al problema. En los años posteriores a aquella primera revelación en la Universidad de Kioto, descubrió que los remolinos de diminutas perforaciones grabadas en el vidrio podían leerse de forma muy similar a los datos en las fibras ópticas.

    Explica que este método codifica datos en cinco dimensiones utilizando la diferencia en la orientación y la intensidad de la luz combinadas con la ubicación de distintos “vóxeles” (es decir, píxeles tridimensionales individuales con coordenadas x, y, z).

    “Al aprovechar estas propiedades de la luz, podemos almacenar datos en cinco dimensiones en lugar de las tres habituales, lo cual es la clave para lograr la alta densidad necesaria para un almacenamiento ‘eterno’”, afirma Kazansky.

    La información se lee mediante un microscopio óptico especializado equipado con una cámara capaz de detectar tanto la intensidad como la polarización de la luz. “Como las nanoestructuras modifican la forma en que la luz viaja a través de ellas, usamos ópticas especiales para ‘ver’ esos cambios de polarización, que luego se decodifican nuevamente en datos digitales”, explica Kazansky.

    En los “cristales de memoria” de Kazansky, se necesita energía únicamente para el proceso de escritura de datos, pero no se requiere energía adicional para mantenerlos, y el proceso de lectura tampoco es intensivo en consumo.

    Pueden contener una cantidad vertiginosa de información en un área muy pequeña: teóricamente, hasta 360 terabytes (TB) -cada uno equivalente a 1.000 GB- en un disco de vidrio de 5 pulgadas (12,7 cm).

    Y, según afirma, pueden durar esencialmente para siempre. Están hechos de vidrio de sílice fundido, conocido por su durabilidad y estabilidad térmica. La única precaución especial es mantenerlos dentro de un contenedor resistente, ya que, al estar hechos de vidrio, siguen siendo vulnerables a romperse de la manera tradicional.

    Kazansky, junto con su hijo, fundó una empresa en 2024 para comercializar su idea y recientemente completó una ronda de financiación de US$4,5 millones. Afirma que SPhotonix ya está en conversaciones con empresas tecnológicas para estrenar algunos de sus prototipos en centros de datos durante los próximos años. Por ahora, sin embargo, señala que el objetivo sigue siendo “perfeccionar la tecnología para garantizar que sea lo suficientemente robusta” para estos usos.

    Actualmente, la empresa puede alcanzar una velocidad de lectura de unos 30 MB por segundo, pero espera aumentar las velocidades de lectura y escritura hasta 500 MB por segundo en los próximos tres a cinco años, según Kazansky. (En comparación, las soluciones más recientes de almacenamiento en cinta magnética ofrecen hasta 400 MB por segundo).

    “Nuestra meta es que recuperar datos… sea tan fluido como usar un disco duro moderno”, afirma.

    Pero no todos creen que los cristales de memoria representen el futuro inmediato del almacenamiento de datos. Según Srinivasan Keshav, profesor de informática en la Universidad de Cambridge (Reino Unido), uno de los problemas es que la tecnología no es “compatible con la infraestructura existente”, lo que crea “enormes barreras de adopción”.

    Kazansky no es el único que piensa en cómo afrontar la enorme acumulación de datos del siglo XXI. Mientras él ha encontrado respuestas en granos de arena, otros han recurrido al sustrato granular de toda la vida orgánica.

    Datos en ADN

    El ADN puede almacenar una enorme cantidad de datos y sus requisitos de conservación no consumen mucha energía, lo que lleva a algunos a considerarlo el medio de almacenamiento perfecto.

    Getty Images
    El ADN puede almacenar una enorme cantidad de datos y sus requisitos de conservación no consumen mucha energía, lo que lleva a algunos a considerarlo el medio de almacenamiento perfecto.

    La idea de usar ADN como medio de almacenamiento fue propuesta por primera vez en 1964 por el físico soviético Mikhail Samoilovich Neiman, y las demostraciones realizadas desde la década de 1980 han confirmado su viabilidad.

    Sus defensores afirman que ofrece una solución extraordinariamente eficiente y duradera. Un solo gramo de ADN podría almacenar teóricamente hasta 215 petabytes (PB) -cada uno equivalente a un millón de GB- de datos durante miles de años.

    Transformar bytes en bases nucleotídicas resulta sorprendentemente sencillo. “Tomas tus datos digitales y los asignas a los componentes básicos del ADN”, explica Thomas Heinis, profesor de gestión de datos en el Imperial College London.

    Las cuatro letras de las bases del ADN —A, T, C y G— se convierten en 01, 00, 11 y 10. “Luego sintetizas una molécula -la representación física real de esos datos- y la almacenas durante el tiempo que quieras”.

    La frase favorita entre los investigadores del almacenamiento de datos en ADN es que “podrías guardar todos los datos del mundo en una cucharadita”, comenta Heinis. En la práctica, sin embargo, sería muy difícil localizar la información que buscas dentro de esa masa indiferenciada, señala.

    Lo fundamental es que los requisitos de almacenamiento no son intensivos en energía. “Es eficiente desde el punto de vista energético, porque si lo guardas en un lugar adecuado, no necesitas refrigerarlo en absoluto”, explica Heinis.

    Eestán empezando a surgir startups en el ámbito del almacenamiento en ADN y en los últimos años se ha avanzado en reducir el coste de “leer” ADN, señala Heinis. Pero el coste total es un obstáculo.

    “Sigue siendo demasiado caro”, afirma, especialmente en lo que respecta a la síntesis del ADN. “En la parte de ‘escritura’ aún no hemos visto un gran avance, así que eso es lo que realmente tiene que ocurrir”, dice Heinis. “Una vez que sea lo suficientemente barato, todo lo demás encajará”.

    Aunque Heinis describe los cristales de memoria de Kazansky como un “competidor directo del almacenamiento en ADN”, donde el ADN podría tener ventaja es en que “siempre podremos leer ADN”, debido a sus amplias aplicaciones médicas.

    “Con otras tecnologías, la pregunta es cuánto tiempo existirá el dispositivo de lectura”, afirma.

    Heinis señala que hoy es cada vez más difícil leer soportes como los disquetes, que aparecieron en los años 70 pero quedaron prácticamente obsoletos a comienzos de los 2000. “Hay empresas que ofrecen almacenamiento de datos por más de 100 años. Pero ¿cuáles de esas empresas seguirán existiendo dentro de 100 años?”, pregunta.

    Entre los gigantes tecnológicos, Microsoft es quien ha mostrado mayor interés en experimentar con nuevos tipos de almacenamiento. En 2016, la compañía anunció que había almacenado 200 MB de datos en ADN, incluyendo una base de datos de semillas del Svalbard Global Seed Vault y la Declaración Universal de los Derechos Humanos en más de 100 idiomas.

    En 2020, Microsoft y otras empresas fundaron la DNA Data Storage Alliance (Alianza de Almacenamiento de Datos en ADN).

    “La demanda de almacenamiento de datos a largo plazo en la nube está alcanzando niveles sin precedentes, y estamos llegando al límite de lo posible con las tecnologías actuales”, dijo un portavoz de Microsoft a la BBC.

    Microsoft también patrocinó al grupo de investigación de Kazansky en la Universidad de Southampton como parte de Project Silica entre 2017 y 2019. “Demostramos juntos el principio fundamental; después de eso, ellos continuaron desarrollando la tecnología de manera independiente”, afirma Kazansky.

    En febrero de 2026, Microsoft publicó un artículo en Nature detallando un nuevo avance en este campo. La empresa logró almacenar datos en vidrio de borosilicato, el mismo que se utiliza en utensilios de cocina y puertas de hornos, además del vidrio estándar de sílice fundida.

    El vidrio de borosilicato es mucho más barato -lo que hace que la idea sea más viable económicamente- y también muy duradero. La compañía afirma que estos datos podrían almacenarse hasta 10.000 años.

    Microsoft indicó a la BBC que, aunque sus pruebas de concepto han mostrado resultados prometedores, por ahora no está comercializando esta línea de investigación.

    Equipos de investigación para la creación de cristales de vidrio desarrollados por Microsoft.

    Microsoft
    Equipos de investigación para la creación de cristales de vidrio desarrollados por Microsoft.

    Repensar la computación

    Resolver el problema del almacenamiento de datos a largo plazo es solo una parte del desafío que representan los centros de datos, grandes consumidores de energía.

    La sílice y el ADN son “muy atractivos desde una perspectiva de sostenibilidad”, reconoce Tania Malik, profesora adjunta en la Escuela de Computación y Ciberseguridad de la Universidad Tecnológica de Dublín (Irlanda).

    “Sin embargo, es poco probable que estas tecnologías sustituyan al almacenamiento convencional para la informática cotidiana o las cargas de trabajo de IA en un futuro cercano”, advierte.

    Malik señala que existen formas más prácticas de abordar, en el corto plazo, el problema del consumo energético asociado a los “datos calientes”.

    “Un área importante es mejorar la eficiencia de la infraestructura, por ejemplo mediante procesadores más eficientes energéticamente y técnicas avanzadas de refrigeración, como la refrigeración líquida o la refrigeración por aire exterior”, afirma.

    Al mismo tiempo, añade que hay un “reconocimiento creciente de que la eficiencia también debe abordarse a nivel del software y de las cargas de trabajo, no solo a nivel de la infraestructura”.

    Malik afirma que en la informática de alto rendimiento y en la computación en la nube, el rendimiento ha sido tradicionalmente la métrica dominante, pero la eficiencia energética debe considerarse igual de importante. “Esto implica diseñar algoritmos y aplicaciones que sean conscientes del consumo de energía”.

    Añade que esto también implica usar la cantidad adecuada de potencia de cómputo para cada tarea. “No todas las tareas necesitan el modelo de IA más grande posible ni el tiempo de ejecución más rápido”, apunta.

    Pero, frente a la acumulación exponencial de datos, puede que también se requiera un replanteamiento más radical, señala Malik. ¿Realmente necesitamos todos los datos que producimos? Cada vez más, parte de la solución, dice, consiste en “ser más intencionales con lo que elegimos conservar”.

    ""

    BBC

    Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

    Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

    También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp.

    Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

  • El polémico legado para los sordos de Alexander Graham Bell, quien inventó el teléfono hace 150 años

    El polémico legado para los sordos de Alexander Graham Bell, quien inventó el teléfono hace 150 años

    This post was originally published on this site.

    Retrato de Bell cuando era joven

    Getty Images
    Bell nació en Escocia en 1847, emigró a EE.UU. 24 años después y, antes de cumplir los 30 años de edad, ya había creado el teléfono que le haría famoso.

    El científico británico-estadounidense Alexander Graham Bell es ampliamente conocido como el inventor del teléfono… aunque no haya sido el único. Sin embargo, para buena parte de la comunidad sorda del mundo, su nombre despierta un sentimiento muy distinto a la admiración.

    Una de las cosas fascinantes sobre la historia de los inventos es cuántas veces dos o más personas han trabajando exactamente con el mismo objetivo al mismo tiempo.

    Este es uno de esos casos, sólo que, curiosamente, el objetivo no era precisamente el teléfono.

    Alrededor de la década de 1870, la telegrafía eléctrica ya había hecho posible que las personas se comunicaran globalmente a la velocidad de la luz; aunque fue un gran avance, tenía algunas desventajas fundamentales: era costoso y solo podías enviar un mensaje a la vez.

    El desafío era entonces encontrar la manera de enviar múltiples mensajes simultáneamente, y la recompensa prometía ser grande.

    Bell había llegado a Estados Unidos en 1871, y ya lo habían cautivado el telégrafo y el reto.

    Más que eso, se había enamorado de una chica, cuyo padre ofreció patrocinar su investigación en telegrafía múltiple, pues si la hacía posible podría beneficiarse económicamente, y así mantener a su hija cómodamente.

    Aunque Bell no era ni ingeniero ni inventor, y sabía poco de electricidad, contaba con otros conocimientos y las ganas de encontrar respuestas.

    Pero había otras personas intentando lograr lo mismo, algunas mucho mejor calificadas para la tarea.

    Su rival más destacado era un inventor profesional llamado Elisha Gray que contaba con el respeto en ese medio, pues en dos ocasiones había ideado mejoras para el telégrafo.

    Ambos estaban al tanto no sólo de los avances de cada uno, sino de los logros de otros, incluido el de Antonio Meucci, un inmigrante italiano que en 2002 sería reconocido por el Congreso de EE.UU. como el verdadero inventor del teléfono, pues consideraron que su “teletrófono”, demostrado en Nueva York en 1860, lo hacía merecedor del disputado título.

    Pero en ese momento del siglo XIX, no fue Meucci quien estuvo en el centro de la disputa.

    Paralelamente, mientras estaban en pos de la telegrafía múltiple, Bell y Gray fueron descubriendo la posibilidad de transmitir mensajes a viva voz.

    A pesar de que a ambos los sedujo, Gray decidió concentrarse más en el telégrafo que en el teléfono, convencido de que así haría su fortuna.

    Por la misma razón, el futuro suegro de Bell lo presionó para que hiciera lo mismo, pero él no resistió la tentación y el Día de San Valentín, 14 de febrero de 1876, presentó su solicitud para patentar el teléfono.

    Dibujo de patente de telegrafía de Alexander Graham Bell, 7 de marzo de 1876

    Getty Images
    Dibujo de patente de telegrafía de Alexander Graham Bell, 7 de marzo de 1876.

    Sin saberlo, dos horas después, Gray presentó ante la Oficina de Patentes su propia idea.

    Pero ya era tarde.

    El 7 de marzo de 1876, Alexander Graham Bell obtuvo la patente del teléfono y se aseguró los derechos del descubrimiento.

    Su verdadera misión

    Aunque el título de inventor del teléfono sigue siendo disputado, Bell no sólo creó uno, sino que vio su potencial y se dedicó a demostrarlo, cuando la mayoría consideraba ese tipo de artilugios como “una curiosidad científica” sin “aplicación práctica directa” (The Telegrapher, 1869).

    Aquella rudimentaria invención de Bell no tardaría en desarrollarse y multiplicarse por todo el planeta.

    Hoy existen casi 9.000 millones de teléfonos móviles, aparatos que -aunque irreconocibles frente al original- siguen basándose en el mismo principio.

    Su nombre quedó marcado en la historia.

    A pesar de ese invento -y otros que haría después, en campos tan variados como la aviación, la navegación y la comunicación por luz-, esa no era su verdadera vocación.

    Durante toda su vida, Bell insistió en que su verdadera misión no era inventar máquinas, como le escribió a esa chica de la que se había enamorado, Mabel Hubbard, en 1875, cuando aún estaba trabajando en los experimentos que llevarían al teléfono.

    “De una cosa estoy cada día más seguro: mi interés por los sordos me acompañará toda la vida… Nunca abandonaré este trabajo (de profesor) y debes aceptar la idea de que, cualesquiera que sean los éxitos que pueda tener en la vida, tu esposo siempre será conocido como un maestro de sordomudos”.

    Más tarde, lamentando tener que atender actos relacionados con el teléfono, le escribiría:

    “Sería mucho más feliz y me sentiría más honrado si lograra formar un grupo de buenos maestros para educar a los sordos… que si recibiera todos los honores que el telégrafo pueda ofrecer”.

    Su vocación era de cierta forma heredada.

    Aunque en algún momento su familia vislumbraba para él un futuro distinto, desde su más temprana infancia todo lo que le rodeaba lo impulsó a dedicarse a ayudar a las personas a comunicarse entre sí.

    Su abuelo y su padre eran renombrados expertos en elocución, y a través de su madre desarrolló una pasión por la música: aunque ella era prácticamente sorda, podía escucharlo tocar el piano con suficiente claridad al presionar la boquilla de su tubo acústico contra el instrumento.

    Sin saberlo, estaba absorbiendo los primeros principios de la amplificación.

    Así se fue forjando su objetivo en la vida: ayudar a las personas, como su madre, a hablar.

    A los 16 años, ya investigaba la mecánica del habla. A los 18, comenzó a enseñar y profundizar en técnicas de elocución. Pero tras la muerte de sus dos hermanos, sus padres decidieron emigrar de Escocia a Canadá para asegurarle un mejor futuro al único hijo que les quedaba.

    Llegaron en 1870, y al año siguiente Bell se trasladó a Boston, EE.UU., donde comenzó a trabajar en la Boston School for the Deaf (escuela para sordos de Boston).

    Fue allí donde conoció a esa mujer que lo cautivó, la inteligente y vivaz Mabel, quien había perdido la audición a los 5 años, y quien, en 1877, se convertiría en su esposa.

    Y fue en EE.UU. donde su vocación se transformó en un legado duradero para la comunidad sorda.

    Hablar sin oír

    Con el éxito del teléfono, la reputación y la fama de Bell lo convirtieron en una figura muy respetada.

    Invirtió sus ganancias en su verdadera pasión: la educación de los sordos. Pero había una particularidad decisiva.

    Desde su punto de vista, la única manera de garantizar que se integraran social y profesionalmente era a través del habla.

    La idea no surgía de la nada.

    Bell creció en un entorno profundamente marcado por el estudio de la voz y el habla, y también por la experiencia de la sordera en su propia familia.

    Su madre había perdido la audición con los años, pero conservaba la capacidad de hablar.

    Para Bell, aquello parecía demostrar que el lenguaje oral podía preservar cierta autonomía y poder personal.

    Bell creía sinceramente que estaba ayudando, según la periodista e investigadora Katie Booth, autora de The Invention of Miracles: Language, Power, and Alexander Graham Bell’s Quest to End Deafness (“La invención de los milagros: lenguaje, poder y la cruzada de Alexander Graham Bell contra la sordera”).

    “Pensaba que el habla podía empoderar a las personas sordas”, le explicó a BBC Mundo.

    Litografía que muestra a Bell y una niña sentados uno frente al otro, ambos con las manos en la garganta.

    Getty Images
    Bell enseñándole a una niña sorda a hablar. En 1872 abrió en Boston una escuela de fisiología vocal y mecánica del habla para enseñar métodos de articulación, especialmente a estudiantes sordos.

    Su propuesta educativa se conocería como oralismo: enseñar a los niños sordos a hablar y leer los labios, minimizando o eliminando el uso del lenguaje de señas (o signos).

    El problema era que el método tenía enormes limitaciones.

    Bell mismo, señala Booth, parecía ser excepcionalmente talentoso para enseñar a hablar a algunas personas sordas, pero casi nadie lograba replicar sus resultados.

    “Era un profesor muy dotado”, dice la autora. “Pero su método era extremadamente difícil de reproducir. Hasta sus maestros tenían problemas para aprenderlo”.

    Y, sobre todo, aprender a hablar sin haber oído nunca sonidos es extraordinariamente difícil.

    “Si el sonido nunca ha formado parte de tu mundo, aprender a producirlo puede ser casi imposible”, explica.

    Aun así, el enorme prestigio público de Bell impulsó el oralismo, una corriente que ya circulaba en el mundo educativo global y que terminaría dominando la enseñanza de los sordos durante décadas.

    Influyó que sus ideas resonaran con tendencias más amplias de su tiempo.

    A finales de ese siglo XIX, Estados Unidos vivía una intensa transformación social.

    Mientras llegaban oleadas de inmigrantes y los territorios recién incorporados integraban poblaciones ya establecidas -como nativos, mexicanos y otras comunidades-, se cuestionaba constantemente qué significaba “ser estadounidense”.

    La respuesta dominante tendía hacia la uniformidad. Se promovía la idea de que todos debían adaptarse a un mismo modelo cultural y lingüístico, con el inglés como lengua común; en ese clima, el lenguaje de señas solía verse como una diferencia que debía corregirse.

    Al mismo tiempo, corrientes como la eugenesia influían en el pensamiento social y alimentaban la creencia de que la educación y el control del cuerpo y la mente podían “mejorar” a ciertos grupos, incluidos los sordos.

    “La sociedad estadounidense ya tenía un enorme miedo a la diferencia”, apunta Booth. “Era una época obsesionada con la idea de normalidad”.

    De hecho, señala, fue precisamente en ese periodo cuando la palabra ‘normal’ dejó de ser un término matemático para empezar a aplicarse a las personas.

    El oralismo encajaba perfectamente en ese clima cultural: aspiraba a que las personas sordas se acercaran lo más posible al modelo de comunicación de la mayoría oyente.

    Pero la historia nunca fue tan simple.

    “Nada lo excusa”

    Ya en la época de Bell había voces que se oponían a su visión. Educadores y líderes sordos defendían la lengua de señas y advertían que eliminarla estaba causando un daño profundo.

    “Es cierto que Bell era un hombre de su tiempo”, resalta Booth. “Pero también es cierto que en su tiempo había personas sordas diciéndole claramente que lo que proponía no funcionaba y estaba perjudicando a la gente”.

    En 1869, por ejemplo, el director de la American School for the Deaf en Hartford escribía: “Dios ha provisto un lenguaje dirigido al ojo. Para el sordomudo, esa es su lengua natural, y la única natural”.

    Ilustración del Colegio Nacional de Sordomudos de Estados Unidos de un alfabeto de señas en esta gran tarjeta litográfica emitida en Washington, DC, alrededor de 1875.

    Getty Images
    Ilustración del Colegio Nacional de Sordomudos de Estados Unidos de un alfabeto de señas en esta gran tarjeta litográfica emitida en Washington, DC, alrededor de 1875.

    El conflicto era profundo.

    Para los partidarios del manualismo, la lengua de señas no era una herramienta inferior, sino un idioma completo. Para los defensores del oralismo, el habla representaba la forma “normal” o “universal” de comunicación humana.

    Con el tiempo, el oralismo terminó imponiéndose en gran parte del mundo occidental, especialmente después del Congreso de Milán de 1880, donde educadores oyentes declararon oficialmente que la enseñanza debía basarse en el lenguaje oral.

    Las consecuencias serían profundas y duraderas, y Booth las vio reflejadas en la vida de sus seres queridos.

    Su abuelo nació sordo en una familia oyente que no conocía la lengua de señas. Creció sin un idioma que le permitiera entender o ser entendido.

    Su infancia transcurrió en silencio, sin la llave más básica para relacionarse con el mundo que lo rodeaba, relata la autora.

    Cuando finalmente fue enviado a la escuela, tampoco se la entregaron. En lugar de aprender lengua de señas, fue obligado a intentar hablar.

    “No tenía nada sobre lo que construir”, explica Booth. “Y terminó la escuela sin un lenguaje con el que comunicarse”.

    Ese fenómeno tiene un nombre: privación lingüística. Cuando un niño crece sin acceso temprano a ningún idioma, ciertas capacidades cognitivas pueden quedar permanentemente afectadas.

    “En el mundo oyente es extremadamente raro”, dice Booth. “Pero en el mundo sordo fue muy común durante décadas”.

    La historia de su abuela fue distinta, pero no necesariamente mejor.

    Ella creció en una familia sorda y aprendió lengua de señas desde pequeña. Sin embargo, al llegar a la escuela era castigada cada vez que la usaba.

    “No solo se les negaba el acceso al lenguaje”, expone Booth. “También se les enseñaba que su forma natural de comunicarse era vergonzosa o inferior”.

    Durante generaciones, muchos estudiantes sordos vivieron una u otra de esas experiencias.

    Foto de una profesora con un niño, leyendo un libro

    Getty Images
    Portada de Picture Post, 3 de abril de 1948. Ilustraba un reportaje fotográfico que presentaba el aprendizaje del habla por parte de un niño sordo como una historia de superación, acorde con el énfasis oralista de la época.

    Bell, señala Booth, tenía matices en su pensamiento y al principio mostraba cierta flexibilidad. Pero con el tiempo se fue distanciando cada vez más de la comunidad sorda y de sus críticas.

    “Había personas sordas intentando convencerlo de que cambiara de opinión”, cuenta. “Tenía evidencia delante de él, incluso en su propia escuela, de que el sistema no estaba funcionando. Y aun así siguió adelante”.

    Y añade: “Tenemos que reconocer que ignoró deliberadamente el conocimiento de la cultura sorda y ayudó a impulsar un movimiento que terminaría aplastándola”.

    La visión dominante de la sordera tardaría casi un siglo en cambiar.

    Durante mucho tiempo se consideró una deficiencia médica que debía corregirse.

    Pero en la década de 1960, el lingüista William Stokoe demostró lo que tantos se habían negado a reconocer: la lengua de señas tenía una estructura gramatical compleja y completa. Era, en todos los sentidos, un idioma.

    Al establecerlo con evidencia científica, su trabajo empezó a transformar el campo de estudio de la sordera y contribuyó a un cambio profundo de perspectiva.

    Las personas sordas comenzaron a ser reconocidas y a reconocerse no como pacientes que necesitaban rehabilitación, sino como miembros de una minoría lingüística y cultural, con una lengua propia y una identidad colectiva.

    Hoy, la llamada cultura sorda se entiende como una comunidad con tradiciones, valores y formas de comunicación propias.

    Y ese cambio también ha obligado a revisar el legado de Bell.

    Su trabajo científico y tecnológico sigue siendo admirable. Pero para muchos, las consecuencias de sus ideas educativas dejaron una huella demasiado profunda para ignorarla.

    Como dice Booth: comprender el contexto histórico es necesario, pero no basta para absolverlo.

    “Nada lo excusa”.

    ""

    BBC

    Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

    Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

    También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp, donde encontrarás noticias de última hora y nuestro mejor contenido.

    Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

  • El juicio en EE.UU. a una mujer que escribió un libro sobre la muerte de su esposo y después fue acusada de haberlo asesinado

    El juicio en EE.UU. a una mujer que escribió un libro sobre la muerte de su esposo y después fue acusada de haberlo asesinado

    This post was originally published on this site.

    Kouri Richins  y su esposo

    Redes sociales

    Una mujer de Utah (EE.UU.) publicó un libro infantil en el que relataba el doloroso proceso que experimentó tras la muerte inesperada de su esposo.

    Desde este lunes, está siendo juzgada por presuntamente haberlo asesinado.

    Kouri Richins, madre de tres hijos, llamó a la policía una noche de marzo de 2022 para alertar de que su esposo, Eric Richins, estaba “frío al tacto”.

    Explicó a las autoridades que le había preparado un cóctel de vodka a su marido, al que encontró inconsciente horas después.

    Más adelante, un forense descubrió que Richins había muerto de una sobredosis de fentanilo.

    Tenía en su organismo una cantidad cinco veces mayor a la considerada letal, dictaminó el médico.

    La droga

    Según la acusación, entre diciembre de 2021 y febrero de 2022 la mujer había enviado un mensaje de texto a una persona con antecedentes por drogas, a la que pidió analgésicos.

    Tres días después de obtener los medicamentos, compartió una cena de San Valentín con su marido y este después se enfermó.

    “Eric creía que había sido envenenado”, recogen los documentos judiciales. “Le dijo a un amigo que creía que su esposa estaba tratando de envenenarlo”.

    Después la mujer habría adquirido más fentanilo, según la acusación.

    El 4 de marzo de 2022 Richins llamó a la policía en medio de la noche para decir que había encontrado a su marido inconsciente, según los fiscales del caso.

    Les explicó a las autoridades que le había servido en la cama un Moscow Mule -un cóctel de vodka- y luego se había ido a dormir con uno de sus hijos pequeños que estaba teniendo una pesadilla.

    Más tarde regresó a su habitación y encontró a su esposo “frío al tacto”.

    Kouri Richins fue entrevistada sobre su libro.

    KPCW
    Kouri Richins fue entrevistada sobre su libro.

    El libro

    Los cargos contra la acusada se presentaron dos meses después de que esta escribiera un libro infantil ilustrado con el título “¿Estás conmigo?” (Are You With Me?), para ayudar a los niños a sobrellevar la muerte de un ser querido.

    Richins aseguró a la estación de radio local KPCW que el libro les traería “paz” a ella y a sus tres hijos.

    “Escribimos este libro y esperamos que brinde algo de consuelo no solo a nuestra familia, obviamente, sino a otras familias que están pasando por lo mismo”, declaró a KPCW en una entrevista..

    Dedicó el libro a su marido, “mi increíble esposo y un maravilloso padre”.

    Este lunes, en el inicio del juuicio, el fiscal declaró al jurado que Richins tenía una deuda de US$4,5 millones y creía que, si su esposo fallecía, heredaría su patrimonio, valorado en más de US$4 millones.

    La fiscalía argumentó que planeaba un futuro con otro hombre con quien mantenía relaciones extramaritales.

    La defensa de la mujer argumenta que Eric Richins padecía la enfermedad de Lyme, era adicto a los analgésicos y su muerte se debió a una sobredosis.

    Richins enfrenta casi tres docenas de cargos, incluyendo homicidio agravado, intento de homicidio, falsificación, fraude hipotecario y fraude de seguros. El cargo de homicidio por sí solo conlleva una pena de 25 años a cadena perpetua.

    Según la fiscalía, años antes de la muerte de su esposo, Richins suscribió numerosas pólizas de seguro de vida para Eric sin su conocimiento, con beneficios que totalizaron casi US$2 millones.

    Documentos judiciales también indican que tenía un saldo negativo en su cuenta bancaria y que estaba siendo demandada por un acreedor.

    Línea gris

    BBC

    Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

    Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

    También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.

    Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.