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  • Los sueños de Trump de un acorazado llevaron a la destitución de su secretario de Marina

    Los sueños de Trump de un acorazado llevaron a la destitución de su secretario de Marina

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    El secretario de Marina, John Phelan, debía entregar el primero de los barcos del presidente en 2028. El plazo era casi imposible.

    El presidente Donald Trump quería una cosa, más que ninguna otra, de su secretario de Marina, John Phelan: una nueva clase de acorazados.

    “Serán los más rápidos, los más grandes y, por mucho, 100 veces más potentes que cualquier acorazado jamás construido”, alardeó Trump en una rueda de prensa en su finca y complejo Mar-a-Lago, en Florida, unos días antes de Navidad. Phelan, un inversor multimillonario que tiene una casa cerca del club, se situó junto al presidente mientras este hacía el anuncio.

    El trabajo de Phelan consistía en entregar el primero de los acorazados de Trump para 2028.

    El miércoles, Trump despidió a Phelan, quien se había esforzado por idear un plan para entregar los buques en el plazo casi imposible que Trump ha exigido, dijeron altos funcionarios de Defensa y del gobierno, que hablaron bajo condición de anonimato para discutir asuntos sensibles de personal.

    Phelan es el primer secretario que se ve obligado a abandonar el Departamento de Defensa durante este gobierno, aunque no es ni mucho menos el único alto cargo del Pentágono que ha sido despedido. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha despedido o apartado a más de dos decenas de generales y almirantes en el último año, incluido el jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Randy George, a principios de este mes. Hegseth también ha discutido con el secretario del Ejército, Daniel Driscoll, sobre ascensos y otras cuestiones.

    La rotación de altos cargos del Pentágono, en un momento en que el ejército estadounidense está en guerra con Irán, ha alarmado a los principales miembros republicanos y demócratas del Congreso.

    El Pentágono no respondió a las preguntas sobre las circunstancias que rodearon la destitución de Phelan. No se pudo contactar de inmediato a Phelan para que hiciera comentarios.

    El punto de ruptura para Phelan, quien a menudo decía que él y Trump se enviaban mensajes de texto y hablaban por teléfono con regularidad, se produjo en las dos últimas semanas, cuando aumentó la frustración del presidente por la gestión de Phelan de su preciado programa de acorazados y los enemigos de Phelan en el Pentágono, incluidos Hegseth y el subsecretario de Defensa Stephen A. Feinberg, montaron una campaña para forzar su salida.

    A principios de este mes, Hegseth y Feinberg dijeron a Trump que el secretario de la Marina no trabajaba en equipo y tenía que irse, según dijeron funcionarios militares. Trump llamó a Phelan para hablar de su mala relación con otros dirigentes del Pentágono.

    Feinberg y Hegseth le habían quitado parte del poder de decisión a Phelan, al nombrar a un almirante de tres estrellas para supervisar la flota de submarinos de la Armada y al hacer que informara de manera directa a Feinberg.

    Eso dejó a Phelan a cargo de una importante inversión en nuevos buques que Trump ha denominado “flota dorada”, construida en torno al programa de acorazados que entusiasma al presidente.

    Los presidentes no suelen prestar mucha atención a las adquisiciones militares, pero Trump ha hablado repetidamente de sus planes para un nuevo acorazado de “clase Trump”. En un discurso pronunciado en febrero ante soldados en Fort Bragg, Carolina del Norte, Trump insistió en que había ayudado a diseñar la nueva clase de buques que llevan su nombre.

    “Puse un poco más de espíritu en el casco”, dijo Trump a los soldados. “Quiero que ese barco tenga un aspecto magnífico”.

    Para Trump, los barcos recordaban a Victory at Sea, una serie documental de televisión que se emitió en la década de 1950 y que promocionaba el papel que los acorazados y otros buques de la Armada desempeñaron en la II Guerra Mundial.

    “¿Has visto alguna vez Victory at Sea?”, comentó a los periodistas en enero al hablar de los nuevos acorazados. “¡Qué maravilla es ver eso!”.

    Phelan desempeñó un papel destacado al plantear a Trump la idea de los nuevos buques y de sus ambiciosos planes para revitalizar la flota de la Marina estadounidense y la industria naval de Estados Unidos.

    En su audiencia de confirmación del año pasado, Phelan dijo que el presidente le enviaba a menudo mensajes de texto a altas horas de la noche para preguntarle por “barcos oxidados o barcos en un astillero” y qué iba a hacer al respecto. Antes de que la Marina se decidiera por el acorazado favorito de Trump, Phelan convenció al presidente mostrándole pinturas al óleo de algunos de los grandes acorazados de épocas anteriores, dijeron funcionarios de Defensa.

    En su presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares, publicado a principios de esta semana, el gobierno de Trump solicita 65.800 millones de dólares para la construcción naval, la segunda mayor propuesta presupuestaria para este rubro desde 1955, según los datos de la Oficina Presupuestaria del Congreso.

    La Marina también prevé solicitar 17.000 millones de dólares en el año fiscal 2028 para iniciar la construcción del primer buque de la clase Trump, dijeron funcionarios de la Marina.

    Pero altos funcionarios de defensa dijeron que el programa, junto con los ambiciosos planes de Trump para su flota dorada, se vio empañado por problemas. La industria naval estadounidense no tiene la capacidad para construir un acorazado tecnológicamente avanzado del tipo que Trump prevé para los próximos años, dijeron altos cargos militares.

    En los últimos 16 meses, el gobierno de Trump no ha nombrado a nadie para el cargo de subsecretario de Investigación, Desarrollo y Adquisiciones, quien se supone que supervisa los programas de armamento de la Marina. Y la fuerza de trabajo civil de la Marina, que desempeña un papel fundamental en el desarrollo y las pruebas de los nuevos buques de guerra, se ha visto devastada por los recortes y las jubilaciones anticipadas, dijeron los oficiales militares.

    En los días posteriores a que Trump anunciara sus planes para los nuevos acorazados, los expertos en defensa plantearon dudas sobre si llegarían a construirse.

    “Las supuestas características del buque son tan extraordinarias que el anuncio seguramente suscitará un inmenso debate”, escribió Mark Cancian, experto en presupuestos militares del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. “Sin embargo, hay poca necesidad de dicho debate porque este barco nunca zarpará”.

    El buque tardaría “años en diseñarse”, señaló Cancian. “Un gobierno posterior cancelará el programa antes de que el primer barco toque el agua”.

    En la imaginación de Trump, el nuevo buque de guerra sería enorme, con un peso de hasta 40.000 toneladas, y estaría repleto de nuevas armas de alta tecnología, como láseres, misiles hipersónicos y cañones de riel eléctricos, la mayoría de los cuales están aún en desarrollo y aún a años de ser desplegados.

    En las últimas semanas, a Phelan le había quedado claro que la Marina y la industria naval estadounidense no tenían capacidad para hacer realidad la visión de Trump. Phelan sugirió recientemente a Trump que la Marina podría tener que recurrir a astilleros europeos para entregar los acorazados en el ambicioso plazo que Trump exigía, dijeron altos cargos militares y de gobierno.

    Trump rechazó la sugerencia.

    En su conferencia de prensa de diciembre, en la que anunció sus planes para los acorazados, Trump había prometido que los buques –“el mayor acorazado de la historia del mundo jamás construido”– se fabricarían en Estados Unidos con acero estadounidense.

    “Vamos a restablecer a Estados Unidos como gran potencia en la construcción naval”, dijo.

    Trump y Hegseth estaban de acuerdo en que la Marina necesitaba un nuevo liderazgo, dijeron las autoridades, y el presidente pidió a Hegseth que se encargara de la renuncia.

    El miércoles, Phelan se enteró de que iba a ser despedido y fue a la Casa Blanca a ver a Trump, dijeron los funcionarios. No lo vio, pero el presidente lo llamó por teléfono más tarde para confirmarle la noticia, añadieron los funcionarios.

    El jueves, Trump escribió un mensaje en las redes sociales que parecía destinado a calmar los ánimos de su compañero multimillonario.

    “John Phelan es un amigo desde hace mucho tiempo y un hombre de negocios de gran éxito, quien hizo un excelente trabajo como mi secretario de Marina durante el último año”, escribió Trump. “Aprecio mucho el trabajo que ha hecho, y sin duda me gustaría tenerlo de vuelta en el gobierno en algún momento en el futuro”.

    Maggie Haberman y Adam Entous colaboraron con reportería.

    Greg Jaffe cubre el Pentágono y el ejército de Estados Unidos para el Times.

    Helene Cooper es corresponsal del Pentágono. Anteriormente fue editora, corresponsal diplomática y corresponsal de la Casa Blanca.

    Maggie Haberman y Adam Entous colaboraron con reportería.

  • Por qué Uruguay tiene la inflación más baja en 70 años y cómo eso plantea desafíos inusuales

    Por qué Uruguay tiene la inflación más baja en 70 años y cómo eso plantea desafíos inusuales

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    Una mujer compra verduras en un mercado en uruguay.

    Getty Images
    La baja en los precios de frutas y verduras por el aumento de la oferta es apenas un factor detrás de la caída histórica de la inflación en Uruguay.

    Mientras hace sus compras de rutina en un supermercado de Montevideo, Alicia Gereda comenta que los precios se volvieron previsibles desde hace un tiempo.

    “Sé que no me voy a encontrar con sorpresas”, dice esa docente de 58 años. “Si mantengo lo que compro día a día, sé cuánto voy a gastar”.

    El cambio al que se refiere es histórico: Uruguay tuvo en marzo una inflación interanual de 2,94% según datos oficiales, su registro más bajo en 70 años.

    El fenómeno fue impulsado el mes pasado, en particular, por una baja en los precios de frutas y verduras.

    Pero hay otros factores que han llevado además al sector privado a moderar las proyecciones de alza de precios a futuro, en sintonía con las metas de la autoridad monetaria uruguaya, pese al incierto escenario internacional y la suba del valor del petróleo.

    “Lo más importante de lo que se logró no es quizás la baja de inflación en sí misma, sino de las expectativas de inflación: eso es realmente gigante”, dice el presidente del Banco Central, Guillermo Tolosa, a BBC Mundo.

    El fenómeno puede beneficiar a personas como Gereda, cuyo poder adquisitivo se ve blindado, y a empresas que pagan menos por créditos que toman para crecer o contratar trabajadores.

    Pero la inflación uruguaya ha caído incluso debajo del mínimo previsto oficialmente, y eso también plantea retos inusuales.

    “Un ingrediente esencial”

    Uruguay, como otros países de América Latina, tiene una larga historia de inflación alta: promedia 29,4% desde 1938, según el sitio web Trading Economics.

    En 1990, el índice de precios al consumo en el país llegó a 129% y, si bien luego bajó a un dígito, tuvo repuntes ocasionales: en 2002 superó el 25% en medio de una crisis bancaria y en 2022 pasó el 8%, encima del rango meta previsto por las autoridades.

    Con esos antecedentes, analistas, mercados y empresas solían esperar hasta hace poco que la inflación en Uruguay superase las proyecciones del Banco Central.

    Tolosa asumió la presidencia de la institución en marzo de 2025 resuelto a cambiar las cosas como un economista apartidista, proveniente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y designado por el gobierno izquierdista de Yamandú Orsi.

    “El Banco Central por primera vez es permitido de operar de forma independiente, con su presidente sin afiliación política y sin interferencia pública ni privada en la toma de decisiones”, sostiene.

    “La experiencia internacional pasada y presente”, agrega, “demuestra que esto es un ingrediente esencial para los resultados”.

    Su primer anuncio fue que buscaría que la inflación convergiera con una meta de 4,5% anual. Poco después, el Banco Central aumentó la tasa de interés en procura de lograrlo.

    Claro que Uruguay reúne otras condiciones clave para volver creíble ese objetivo, como un superávit comercial alto para países emergentes, un nivel récord de reservas del Banco Central y la prima de riesgo soberana más baja de América Latina.

    Billetes de dólares y pesos uruguayos

    AFP via Getty Images
    El debilitamiento del dólar frente al peso el año pasado fue un factor clave para reducir la inflación en Uruguay, según analistas.

    Tamara Schandy, economista socia de la consultora uruguaya Exante, señala que la convergencia de la inflación con la meta fijada se logró con “una política monetaria más restrictiva y un cambio de énfasis en la comunicación del Banco Central respecto al compromiso con el objetivo”.

    Pero además fue fundamental “el debilitamiento que hubo del dólar, que determinó que el tipo de cambio en Uruguay también cayera de forma muy significativa y ayudara al descenso de la inflación”, dice Schandy a BBC Mundo.

    Entonces ocurrió algo imprevisto: al final de 2025 la inflación cayó a 3,65%, debajo de la meta del Banco Central, que para corregir ese desvío recortó en enero 100 puntos básicos su tasa de política monetaria hasta 6,5%, iniciando una etapa expansiva.

    A comienzos de marzo, la redujo 75 puntos básicos más.

    Sin embargo, la inflación se mantuvo debajo de lo previsto: en marzo perforó el piso de tolerancia de 3% fijado por el Banco Central, su nivel más bajo desde agosto de 1956, y encendió algunas alarmas.

    “La contracara”

    Aunque pueda parecer extraño, un aumento de precios menor al esperado implica posibles problemas.

    “Si la inflación sorprende por lo bajo, eso puede verse como una buena noticia para el poder adquisitivo de los hogares, con un salario real que crece más de lo previsto”, explica Schandy.

    “Pero la contracara de eso es un incremento no previsto en los costos salariales de las empresas y en una economía que crece poco”, agrega. “Eso conlleva un riesgo de empleo”.

    Personas frente a un puesto de carnes y quesos en Uruguay.

    Bloomberg via Getty Images
    La baja inflacionaria plantea algunos retos para Uruguay, dicen expertos.

    La expansión económica de Uruguay el año pasado fue de apenas 1,8% y algunos sectores tuvieron problemas para competir en el exterior por la fortaleza del peso.

    Un escenario así a lo largo del tiempo también podría implicar costos fiscales para el gobierno.

    Tolosa sostiene que “el desafío es la sorpresa: no que la inflación sea baja, sino que sorprendió la baja” y eso “genera dificultades para quienes habían tomado decisiones considerando que la inflación iba a ser 4,5%”.

    No obstante, el Banco Central ha descartado por ahora cambiar su meta inflacionaria o su tasa de política monetaria, ante señales de mejora en la actividad económica y posibles presiones al alza de la inflación con la suba del precio del petróleo por el conflicto en Oriente Medio.

    De hecho, analistas como Schandy estiman que la inflación en Uruguay podría subir casi dos puntos en los próximos meses y las expectativas en general siguen ancladas en la meta de 4,5%, en sintonía con las proyecciones del FMI para este año y 2027.

    “Siempre se creía que el futuro iba a ser igual al pasado: que la inflación iba a permanecer alta”, señala Tolosa. “Ahora por primera vez te dicen que bajó y se va a quedar baja”.

    Línea gris

    BBC

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  • De los bombardeos a las tensas negociaciones: el estado de la guerra en Irán

    De los bombardeos a las tensas negociaciones: el estado de la guerra en Irán

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    El conflicto se ha transformado en un enfrentamiento volátil en el estrecho de Ormuz, a medida que aumentan los costes económicos y el presidente Trump se enfrenta a una reacción política interna.

    El jueves por la mañana un alto funcionario iraní escribió en la red social X que los combatientes del país se escondían en cuevas marinas cerca del estrecho de Ormuz, preparándose para “devastar a los agresores”.

    Dieciocho minutos después, el presidente Donald Trump publicó en Truth Social: “He ordenado a la Marina de Estados Unidos que dispare y destruya a cualquier barco” que esté “colocando minas en las aguas del estrecho de Ormuz”.

    La guerra de Trump contra Irán, interrumpida por un alto al fuego que prorrogó indefinidamente esta semana, ha pasado de ser un bombardeo total a un volátil y costoso enfrentamiento en la boca del golfo Pérsico.

    Ninguna de las partes parece deseosa de volver a la violencia que impactó a gran parte de Medio Oriente antes del alto al fuego del 7 de abril, aunque ambos bandos insisten en que están preparados para eso. Y ninguna de las partes muestra signos de capitular ante las exigencias de la otra. El resultado es una serie tras otra de burlas, amenazas e incidentes marítimos, y muchas de esas tensiones se manifiestan en las redes sociales, mientras aumentan los costos económicos y Trump se enfrenta a una reacción política negativa en su país.

    Suzanne Maloney, especialista en Irán y vicepresidenta de Brookings Institution de Washington, dijo que había supuesto que un acuerdo diplomático resolvería el enfrentamiento rápidamente, dados los costos económicos y estratégicos que supondría para Estados Unidos que el estrecho de Ormuz permaneciera cerrado. Pero Maloney dijo que ahora estaba ajustando sus expectativas ante la determinación de Irán de mantener el control del estrecho como palanca y el dilema estratégico en el que se encuentra Trump.

    “Está atrapado en esto, mientras el estrecho siga cerrado”, dijo Maloney. “La rapidez con la que esto se ha convertido en un atolladero para Estados Unidos ha sido, además, bastante sorprendente”.

    El jueves, Trump insistió en que tenía “todo el tiempo del mundo, pero Irán no”, refiriéndose al enfrentamiento sobre el estrecho. Publicó una columna de un comentarista de línea dura, Marc A. Thiessen, en la que argumentaba que Trump debía darle a Irán 72 horas antes de reanudar el combate y abrir el estrecho de Ormuz por la fuerza.

    “Si no quieren llegar a un acuerdo, entonces acabaré con eso militarmente”, dijo Trump a los periodistas en la Casa Blanca el jueves.

    Pero, en realidad, Trump se enfrenta a una serie de malas opciones, según los expertos. El bloqueo estadounidense del tráfico marítimo iraní en el estrecho –combinado con el contrabloqueo iraní de otros tipos de tráfico– sigue presionando los mercados mundiales de la energía y las materias primas, con el riesgo de una mayor inflación de los precios en Estados Unidos, mientras el Partido Republicano de Trump ya se enfrenta a una desalentadora temporada de elecciones de mitad de mandato.

    Irán parece decidido a obtener concesiones de Trump, como el alivio de las sanciones y un compromiso sobre su programa nuclear, antes de aceptar cualquier solución diplomática sobre el conflicto. Maloney dijo que todos los indicios apuntaban a que los dirigentes iraníes seguían creyendo que su tolerancia al dolor económico seguía siendo mayor que la de Trump.

    Buscar una solución militar podría ser aún más doloroso para Estados Unidos. Es poco probable que los ataques aéreos por sí solos le causen suficiente daño al ejército iraní como para impedir que pueda contratacar, según dijo Seth G. Jones, presidente del Departamento de Defensa y Seguridad del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington. Reabrir el estrecho por la fuerza era posible, pero conllevaría el riesgo de que se hundieran grandes buques de guerra estadounidenses, y de que “marines o soldados del ejército estadounidense se apoderaran de una isla o de la costa y resultaran muertos”, dijo.

    Trump también sigue enfrentándose al dilema de cómo tratar los aproximadamente 400 kilos de uranio altamente enriquecido de Irán, que podrían bastar para una decena de bombas nucleares. Trump volvió a insistir el jueves en que estaba decidido a impedir la capacidad de Irán, advirtiendo que la alternativa al éxito estadounidense en Irán podría ser un “holocausto nuclear” en las ciudades europeas al alcance de los misiles iraníes.

    Irán también se enfrenta a decisiones difíciles. Sus ataques contra bases estadounidenses y contra países árabes del golfo Pérsico fueron eficaces para lograr que Trump declarara un alto al fuego. Pero Jones dijo que conseguir más por la fuerza sería difícil para Irán, sobre todo teniendo en cuenta el bloqueo y el daño ya causado a su ejército.

    “Ahora mismo es una especie de juego de la gallina”, dijo Jones. Tanto en Washington como en Teherán, añadió, es probable que los oficiales militares les estén diciendo a los dirigentes políticos que “no es probable que el instrumento militar tenga éxito para llegar a ningún tipo de solución permanente”.

    Debido al estancamiento militar y el sufrimiento económico de ambas partes, una solución negociada parece ser la salida más lógica a la crisis, dijeron Jones y otros analistas. Pero las tensiones en el estrecho de Ormuz podrían intensificarse rápidamente, ya que tanto Irán como Estados Unidos intentan mostrar su determinación en la estrecha vía de agua al tiempo que ensayan la diplomacia.

    “La situación no está en equilibrio”, dijo Brian Katulis, investigador principal del Instituto de Medio Oriente, refiriéndose al contraste entre los esfuerzos diplomáticos y la “prueba de voluntades” en el mar.

    El miércoles, Irán difundió un video en el que se veía a su Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos interceptando dos buques de carga cerca del estrecho, con fuerzas vestidas con pasamontañas escalando uno de los buques por una escalera. El jueves, el ejército estadounidense publicó un dramático video propio, en el que se veía a fuerzas de la Marina descendiendo con cuerdas desde helicópteros sobre un petrolero que, según dijo, transportaba crudo procedente de Irán en el océano Índico.

    Al mismo tiempo, Trump ha dicho que quiere darle una oportunidad a la diplomacia. Refiriéndose a su prórroga del alto al fuego de esta semana, el jueves les dijo a los periodistas en la Casa Blanca que Irán estaba teniendo problemas para negociar porque “ahora mismo están muy desorganizados”.

    “Quieren llegar a un acuerdo”, dijo Trump. “Pensamos en darles una pequeña oportunidad para que resuelvan parte de su agitación”.

    En respuesta a la pregunta de un periodista, Trump dijo que los estadounidenses aún tendrían que esperar “un poco” antes de que bajaran los precios de la gasolina.

    El mundo está ansioso por saber cuánto tiempo será. Un estancamiento a largo plazo entre Estados Unidos e Irán conlleva enormes riesgos propios, dadas las mercancías críticas –no solo petróleo y gas natural, sino también fertilizantes y helio– que suelen pasar por el estrecho de Ormuz.

    Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, declaró el jueves a CNBC que la crisis empeoraba día a día.

    “Cuanto más dure, más tiempo necesitaremos para volver a estar como antes de la guerra”, dijo.

    Cliff Kupchan, presidente emérito del Grupo Eurasia, una empresa de evaluación de riesgos políticos, dijo que el riesgo de un cierre del estrecho durante un mes solo empezaba a “entrar en la mente colectiva de los mercados”.

    “En realidad, es un escenario que creo que los analistas políticos y los mercados deben tener más en cuenta”, dijo Kupchan. “Estamos en territorio desconocido”.

    Adam Rasgon colaboró con reportería desde París.

    Anton Troianovski escribe para el Times sobre política exterior y seguridad nacional estadounidense desde Washington. Anteriormente fue corresponsal extranjero con sede en Moscú y Berlín.

    Adam Rasgon colaboró con reportería desde París.

  • Qué tanto contiene la radiación el escudo protector de Chernóbil a 40 años del desastre nuclear y tras recientes ataques de drones rusos

    Qué tanto contiene la radiación el escudo protector de Chernóbil a 40 años del desastre nuclear y tras recientes ataques de drones rusos

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    Interior de la central de Chernóbil.

    Getty Images
    Interior de la central de Chernóbil.

    Cuando ocurrió el accidente en el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil el 26 de abril de 1986, Tetiana Skopych subió al tejado de un edificio en la ciudad de Pripyat junto con sus amigos para observar el incendio.

    “El resplandor era increíble. El fuego se veía desde lejos. ¿Por qué lo hice? Cuando tienes 17 años y no sabes nada sobre los peligros de la radiación, lo primero que se te viene a la mente es querer ver un incendio así”, recuerda Tetiana.

    La evacuación forzosa de Pripyat y el miedo a la radiación llegaron después. Pero la noche del 25 al 26 de abril, Tetiana, como muchos otros residentes de Pripyat —la ciudad satélite de la central nuclear—, observó el incendio sin imaginar cómo cambiaría su vida y la de muchas personas en Ucrania.

    Esa noche, a Tetiana y a otras chicas les pidieron que ayudaran en el hospital local de Pripyat, donde ingresaban bomberos heridos de la central. No les explicaron nada y no les tomaron mediciones de exposición a la radiación. Solo les dijeron que había habido un accidente en la central y que había un incendio.

    Les ordenaron que limpiaran los suelos después de que cada persona que entrara en el hospital. Lo hicieron hasta la mañana del 26 de abril.

    “Esa noche vi gente con quemaduras terribles. Parecían quemadas por el fuego. Pero eran quemaduras extrañas: el pelo y las pestañas seguían intactos, pero la piel estaba completamente cubierta de ampollas”, recuerda la mujer.

    200 días después del accidente, con enormes esfuerzos y arriesgando la salud de miles de liquidadores, se construyó la estructura conocida como el “refugio” sobre las ruinas del cuarto reactor. Más tarde, se lo llamó el “sarcófago”.

    Bajo este se sepultaron cientos de toneladas de combustible nuclear, polvo radiactivo y todo lo que quedaba del reactor nuclear.

    En los años posteriores al desastre de Chernóbil, se formaron gradualmente enormes grietas y agujeros en el sarcófago, llegando a superar los 1.000 m2. La radiación corría el riesgo de escapar nuevamente al medio ambiente.

    El arca de protección frente al cual se encuentran dos trabajadores con cascos naranjas.

    Kyrylo Chubotin/Ukrinform/NurPhoto via Getty Images

    Se necesitaba una solución más fiable y duradera. En 2016, se construyó sobre el sarcófago una enorme estructura de acero —llamada Nuevo Confinamiento Seguro (NCS)— para proteger al mundo de la radiación de Chernóbil.

    La construcción de la estructura, conocida como “el arca”, más alta que la estatua de la Libertad y el Big Ben, duró 10 años y costó más de US$2.000 millones, recaudados por decenas de países donantes.

    El NCS fue diseñado para sellar herméticamente durante 100 años el reactor 4 destruido. Sin embargo, en febrero de 2025, fue impactado por un dron ruso.

    Las consecuencias de ese impacto aún se sienten.

    ¿Qué está ocurriendo dentro del nuevo confinamiento de seguridad tras el ataque con drones? ¿Cuáles han sido las consecuencias de la ocupación rusa para la planta de Chernóbil? ¿Representa la radiación de Chernóbil una vez más una amenaza para el mundo?

    Estas son algunas de las preguntas que examinó el servicio ucraniano de la BBC.

    ¿Ha dejado de ser seguro el “Nuevo Confinamiento Seguro”?

    Lo ocurrido en Chernóbil la noche del 14 de febrero de 2025, cuando un dron ruso Shahed impactó contra el arca, podría tener consecuencias durante años, le dijo a la BBC Serhii Tarakanov, Director General de la Central Nuclear de Chernóbil.

    Según Tarakanov, el impacto provocó un gran agujero en el NCS y un incendio que duró varias semanas. Durante el incendio, una parte importante de la membrana hermética del arca resultó quemada.

    Para extinguir el fuego, los bomberos tuvieron que abrir 340 agujeros en la membrana para localizar el incendio.

    Durante el año transcurrido desde el impacto, los constructores sellaron el agujero creado por el impacto del dron. Sin embargo, este es solo el comienzo de un largo proceso de reparación. Aún queda un extenso trabajo para cerrar los 340 agujeros y restaurar el hermetismo del confinamiento.

    “El Nuevo Confinamiento Seguro permanece estructuralmente intacto, pero actualmente no es hermético”, explica el director de la central de Chernóbil.

    ¿Por qué es importante esto? El arca sobre el sarcófago consta de un revestimiento interior y otro exterior, formando un espacio anular. Durante la construcción, se utilizaron muchos kilómetros de paneles metálicos gruesos para sellar herméticamente el reactor destruido y todo lo que contenía.

    Se diseñaron sistemas de ventilación especiales para el NSC con el fin de mantener un cierto nivel de humedad y ralentizar la corrosión de las estructuras, explica Tarakanov. También es necesario mantener una diferencia de presión entre el espacio anular y el volumen principal, lo que crea una barrera adicional contra la radiación.

    “Pero ¿cuál es el problema? Al faltar la membrana hermética, todo este sistema no funciona. Ahora existe una conexión libre entre el interior del arca y el exterior. No podemos mantener la humedad requerida. Como resultado, prevemos que la corrosión comenzará a acelerarse alrededor de 2030”, afirma Tarakanov.

    En otras palabras, existe el riesgo de que las estructuras del sarcófago comiencen a oxidarse.

    Tras el ataque de 2025, representantes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) analizaron el estado del sarcófago y concluyeron que había perdido sus “funciones de seguridad primarias”, incluida su capacidad para contener la radiación.

    Vista de la central nuclear de Chernóbil después de la explosión.

    Gamma-Rapho via Getty Images
    Vista de la central nuclear de Chernóbil después de la explosión.

    ¿Existe riesgo de fuga de radiación?

    “Si dijera ahora mismo que no hay ninguna amenaza, no sería cierto”, afirmó el director de la central de Chernóbil.

    Según él, la situación en la central es estable y no se ha registrado ningún aumento en los niveles de radiación.

    Sin embargo, por quinto año consecutivo, cientos de drones y misiles han sobrevolado la zona de exclusión de Chernóbil. Tarakanov cree que cada dron que sobrevuela la central representa una posible fuga de radiación.

    En ocasiones, el ruido de los misiles y drones que pasan ha sido tan fuerte que las paredes temblaban, según relató a la BBC Vasyl Antonenko, un trabajador de la central con 36 años de experiencia en Chernóbil.

    Durante la ocupación de la central en 2022, estuvo de servicio, asegurando el suministro de agua a las instalaciones.

    Vasyl trabaja por turnos y vive en la central durante diez días seguidos. Casi todas las noches oye drones sobrevolando el recinto nuclear.

    Además de la propia central nuclear, existen muchas otras instalaciones dentro de la zona de exclusión que podrían provocar un accidente nuclear si fueran alcanzadas: diversos tipos de depósitos de combustible nuclear gastado y complejos para el procesamiento de residuos radiactivos sólidos y líquidos.

    “Si alguna de estas instalaciones resulta impactada, se producirá una contaminación radioactiva del territorio”, afirma Tarakanov.

    Subraya el peligro de impactos en el propio sarcófago o incluso en sus inmediaciones.

    un trabajador en la central de Chernóbil

    Genya SAVILOV / AFP via Getty Images
    Hace 40 años, el mayor desastre provocado nuclear de la historia tuvo lugar en la central de Chernóbil.

    Según el director, si un dron o un misil cayera a tan solo 200 o 300 metros del arca, esto podría provocar efectos sísmicos y el colapso de las antiguas estructuras del sarcófago en su interior.

    Como explica el director de la central de Chernóbil, la estructura original del sarcófago se construyó en 1986 en condiciones de radiación extrema.

    “En aquel entonces, era imposible cumplir con las normas de construcción. Fue diseñado para durar 20 años, y ya lleva 40. Sus estructuras han sido inestables desde el principio”, concluye.

    Por eso, cualquier explosión, incluso cerca del reactor 4 destruido, representa una enorme amenaza.

    “Si esto ocurre, ningún ingeniero en el mundo podrá garantizar que el sarcófago no se derrumbe. Esto podría provocar una fuga radiactiva, ya que el NSC no es hermético. Una nube radiactiva se elevaría en el aire y podría desplazarse en cualquier dirección”, afirma Tarakanov.

    Recuerda que dentro del arca, bajo el antiguo sarcófago, se encuentran cientos de toneladas de materiales que contienen combustible, incluidos isótopos de uranio, plutonio, cesio, estroncio y americio.

    Sus vidas medias oscilan entre décadas y cientos de miles de años.

    Si estos elementos se escapan y caen como lluvia radiactiva, su impacto en todos los organismos vivos sería enorme.

    Numerosos informes del OIEA afirman que bajo el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil que quedó destruido permanecen materiales radiactivos peligrosos. Estos requieren una vigilancia constante y un aislamiento fiable. No deben liberarse al medio ambiente.

    ¿Cuándo será completamente reparada el arca?

    A principios de octubre de 2025, la abertura en el revestimiento exterior del arca se cubrió con una pantalla protectora.

    Según el director de la central, la siguiente etapa consiste en sellar los 340 agujeros de la membrana. Se espera que los contratistas ucranianos finalicen este trabajo a finales de 2026.

    Pero después, añade, les espera una tarea aún más difícil: restaurar el hermetismo total del arca para contener las sustancias radiactivas en su interior.

    Aún se desconoce cómo se llevará a cabo. Los ingenieros franceses que construyeron el arca tendrán que desarrollar una tecnología para realizar reparaciones directamente sobre el reactor.

    “Actualmente, no existe tal tecnología”, afirma el director.

    Cuando se construyó el NCS, no se edificó sobre el reactor, sino a 160 metros de distancia, en una zona con menor radiación.

    Se construyó en un lugar donde las personas pudieran trabajar con seguridad y luego se trasladó a su posición sobre el reactor.

    La membrana que se quemó tras el ataque con drones se encuentra dentro del arca, lo que significa que las reparaciones deben realizarse sobre el sarcófago, donde los niveles de radiación son elevados.

    En una zona con tan alta exposición a la radiación, una persona no puede trabajar más de 20 horas al año, explica Tarakanov.

    Serhiy Tarakanov durante la conmemoración de las víctimas del 28.º Regimiento de Chernóbil.

    facebook.com/ChornobylNPP
    Serhiy Tarakanov durante la conmemoración de las víctimas del 28º Regimiento de Chernóbil.

    Para que el arca vuelva a ser hermética, deben sustituirse todas las membranas dañadas; repararse los sistemas de mantenimiento de las grúas principales y las estructuras de sporte de acero; y restaurarse el hermetismo total del revestimiento exterior.

    Si las obras comienzan de inmediato, existe la posibilidad de que todas las funciones de protección del arca se restablezcan por completo para 2030.

    Según las estimaciones preliminares del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, la reparación podría costar más de US$500 millones. Ucrania solicitó ayuda a los donantes.

    “Confiamos en la buena voluntad de los donantes para recaudar este dinero en los próximos dos o tres años”, afirma el director de la central de Chernóbil.

    Hasta el momento, se firmó un contrato para la primera fase de reparaciones, que durará 18 meses y costará aproximadamente US$35 millones.

    El NCS se construyó para un plazo de 100 años, con el fin de dar tiempo a las futuras generaciones para decidir qué hacer con los peligrosos restos del reactor 4 que se encuentran debajo y desmantelar de forma segura las estructuras inestables del antiguo sarcófago.

    “En su interior hay cientos de toneladas de combustible: una especie de lava solidificada compuesta por restos de combustible nuclear, hormigón y estructuras metálicas. Necesitamos extraer estos restos y almacenarlos en algún lugar. Por eso necesitamos estos 100 años: para planificar los próximos pasos”, explica el director de la central.

    Así se veía el "sarcófago" sobre Chernóbil en 2006.

    SERGEI SUPINSKY/AFP via Getty Images
    Así se veía el “sarcófago” sobre Chernóbil en 2006.

    “Quieren crear otro Fukushima aquí”

    Según el director, otra gran amenaza para la central de Chernóbil y toda la zona de exclusión son los apagones: la pérdida total de energía tras los ataques rusos.

    En los últimos seis meses, la central de Chernóbil ha sufrido cuatro cortes de energía.

    Si bien la central cuenta con generadores diésel y reservas de combustible, Serhii Tarakanov afirma que esto sigue representando una situación potencialmente peligrosa.

    Las grandes cantidades de combustible nuclear gastado almacenadas actualmente en Chernóbil requieren electricidad para alimentar las bombas que suministran agua de refrigeración.

    Al hablar sobre los peligros de los apagones, el funcionario recuerda el accidente de 2011 en la central nuclear de Fukushima, en Japón, que provocó la contaminación radiactiva de una amplia zona. Aquel desastre comenzó con la pérdida del suministro eléctrico externo.

    El director indica que se retiraron 21.000 ensamblajes de combustible gastado de las tres unidades de reactor de Chernóbil que se encuentran en proceso de desmantelamiento y que ahora están almacenados en las instalaciones.

    Un ensamblaje de combustible es un paquete de combustible nuclear que se introduce en un reactor para producir calor y electricidad.

    La mayor instalación de almacenamiento de combustible nuclear del mundo también opera dentro de la zona de Chernóbil.

    “Este combustible sigue generando calor y se necesita electricidad para enfriarlo”, explica el director de la central.

    Un trabajador de Chernóbil dentro del arca del sarcófago.

    Tetiana DZHAFAROVA / AFP via Getty Images
    Un trabajador de Chernóbil dentro del arca del sarcófago.

    ¿Da miedo trabajar en la central de Chernóbil?

    En ocasiones, se producen cortes de energía en la planta, drones sobrevuelan las instalaciones nucleares y la invasión rusa ha interrumpido la logística en los alrededores.

    Ahora, para llegar al trabajo desde Slavutych, varios cientos de trabajadores ya no viajan directamente a través de Bielorrusia, sino que toman un desvío por la región de Kyiv. Lo que antes tomaba 40 minutos, ahora unas seis horas.

    Como resultado, alrededor de 500 personas deben vivir cerca de la planta de Chernóbil durante sus turnos por periodos de 10 o 13 días.

    Cuando la BBC le preguntó al trabajador de la planta Vasyl Antonenko si daba miedo vivir en Chernóbil durante diez días consecutivos en estas circunstancias, respondió que ya se había acostumbrado.

    Trabajó en la planta durante la ocupación, asegurando el suministro de agua entre febrero y marzo de 2022.

    También estuvo de servicio unos días después de que el dron ruso impactara contra el arca de protección en febrero de 2025.

    “No entré en pánico. Llamé a mis compañeros y me enteré de que todos estaban vivos; gracias a dios. Ya nada nos asusta”, dice Vasyl.

    Tetiana y Vasyl Antonenko viven en Slavutych desde hace más de 30 años.

    Vasyl Antonenko
    Tetiana y Vasyl Antonenko viven en Slavutych desde hace más de 30 años.

    Igual que Tetiana Skopych, Vasyl presenció el accidente de Chernóbil el 26 de abril de 1986. No se le permitió regresar a Pripyat, donde vivía entonces, y en su lugar volvió al pueblo de sus padres, Stechanka, para trabajar en el campo.

    Una semana después, su pueblo, como muchos otros, fue evacuado por la fuerza. Nadie llegó a cosechar esos cultivos.

    Tetiana Skopych, que había visto el incendio de Chernóbil desde una azotea con 17 años, también fue evacuada en abril de 1986.

    Lejos de su hogar, Vasyl y Tetiana se casaron. Desde hace muchos años la familia ha vivido en Slavutych, la ciudad de los trabajadores nucleares construida para reemplazar a Pripyat.

    “He trabajado en la central de Chernóbil durante 36 años. Creo en dios. Lo que tenga que pasar, pasará”, dice Vasyl sobre su trabajo.

    “Vivimos una catástrofe tan terrible en Chernóbil hace 40 años que ahora no parece tan aterradora. La guerra da mucho más miedo”, añade su esposa Tetiana.

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    BBC

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  • “Tuve que huir descalza con mi vestido de novia”: el traumático recuerdo de la última boda en Chernobyl a 40 años del peor accidente nuclear de la historia

    “Tuve que huir descalza con mi vestido de novia”: el traumático recuerdo de la última boda en Chernobyl a 40 años del peor accidente nuclear de la historia

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    Iryna y Serhiy, fotografiados en 2026, miran a la cámara y sonríen. Iryna tiene el pelo oscuro hasta la barbilla y lleva gafas; sostiene una flor rosa. Serhiy tiene el pelo canoso y sostiene una foto de ambos juntos en su boda.

    BBC/Jack Garland
    “No podemos vivir el uno sin el otro”, dice Iryna después de 40 años de matrimonio.

    Era poco después de medianoche. Iryna Stetsenko había terminado de arreglarse las uñas para su boda, abrió la puerta del balcón y luchaba contra los nervios para conciliar el sueño.

    En un apartamento cercano, repleto de invitados, su prometido, Serhiy Lobanov, dormía en un colchón en la cocina.

    De repente “un estruendo” rompió la tranquilidad, cuenta Iryna.

    “Era como si muchos aviones sobrevolaran la zona; todo vibraba y los cristales de las ventanas temblaban”, relata.

    Serhiy dijo que “sintió un temblor, como si pasara una ola”, se preguntó si se trataba de un terremoto leve y volvió a dormirse.

    La joven maestra en prácticas de 19 años y el ingeniero de la central eléctrica, de 25, esperaban con ilusión su vida de casados en la recién construida ciudad soviética de Pripyat. No tenían ni idea de que el peor accidente nuclear de la historia se estaba desarrollando a menos de cuatro kilómetros de distancia.

    Vista de la central nuclear de Chernóbil el 29 de abril de 1986, tres días después de la explosión. El edificio que alberga el reactor número 4 presenta graves daños, con escombros ennegrecidos bajo una chimenea roja y blanca.

    SHONE/GAMMA/Gamma-Rapho via Getty Images
    Durante unas pruebas, el reactor número 4 de la central de Chernobyl estalló y liberó grandes cantidades de sustancias tóxicas.

    El reactor número 4 de la central nuclear de Chernobyl, en lo que hoy es el norte de Ucrania, explotó, liberando material radiactivo que se esparció por amplias zonas de Europa.

    40 años después, los restos altamente radiactivos de la central se encuentran en una zona de guerra.

    La pareja vive ahora en Berlín (Alemania), tras haber dejado atrás sus vidas por segunda vez, esta vez para escapar de un conflicto, no de un desastre nuclear.

    Pero la mañana del 26 de abril de 1986, Serhiy recuerda haberse despertado sobre las seis de la mañana, lleno de emoción, y haber descubierto que el día de su boda había amanecido con un sol radiante.

    El novio tenía que hacer algunos recados: llevar la ropa de cama al apartamento de un amigo donde él e Iryna planeaban pasar la noche, y comprar unas flores.

    Vista exterior del abandonado Palacio de la Cultura Enerhetyk en la plaza central de Pripyat, óblast de Kiev, Ucrania, el 1 de mayo de 2025. Grandes árboles verdes crecen frente a él y se ve contra un cielo azul con nubes blancas.

    Global Images Ukraine via Getty Images
    El Palacio de Cultura de Pripyat, donde la pareja se casó, se encuentra hoy en ruinas.

    Pero vio a soldados con máscaras antigás en el exterior y hombres limpiando la calle con una solución espumosa. Algunos compañeros de trabajo de la central nuclear le comentaron que los habían llamado con urgencia porque “algo había ocurrido”, pero desconocían qué.

    Desde el apartamento de su amigo, en un rascacielos, vio humo que salía del reactor cuatro.

    Más tarde se supo que los bomberos y los trabajadores de la central eléctrica habían pasado la noche exponiéndose a dosis letales de radiación para combatir un enorme incendio tóxico.

    “Me sentí un poco ansioso”, dice.

    Aprovechando su entrenamiento, tomó un trozo de tela, lo humedeció y lo colocó en la entrada del apartamento como medida de precaución para contener el polvo radiactivo, añade.

    Luego corrió al mercado. Estaba inusualmente para un sábado por la mañana. Escogió cinco tulipanes para el ramo y se marchó.

    Iryna, que se alojaba con su madre en el apartamento familiar, cuenta que el teléfono no dejó de sonar durante la noche. Su madre parecía “alarmada”, dice, porque los vecinos llamaban para decirle que había ocurrido “algo terrible”. Pero ninguno daba muchos detalles.

    La información estaba estrictamente controlada en la Unión Soviética. Encendieron la radio, pero no mencionaban ningún incidente.

    Por la mañana, su madre llamó a las autoridades: “Le dijeron que no se preocupara, que todos los eventos programados en la ciudad debían seguir adelante”.

    Oficialmente, todo transcurrió con normalidad. Los niños fueron al colegio.

    Collage de distintas foto de la boda de Iryna y Serhiy, ocurrida horas después del accidente en la planta de Chernóbil.

    Cortesía de Iryna y Serhiy Lobanov
    Iryna y Serhiy cuentan que se sintieron nerviosos e inseguros durante su boda.

    Siguiendo con los planes

    Más tarde, los novios y sus invitados se dirigieron en fila india al Palacio de la Cultura, conocido por albergar tanto ceremonias como discotecas populares.

    Intercambiaron sus votos sobre una tela bordada con sus nombres y luego se dirigieron con sus invitados a una cafetería cercana.

    Pero el banquete de bodas se sintió “triste”, no festivo, reconoce Serhiy.

    “Todos entendieron que algo había sucedido, pero nadie sabía los detalles”, agrega.

    Para su primer baile, habían ensayado un vals tradicional. Pero al darse cuenta de que se avecinaba una tragedia, “desde los primeros pasos perdimos el ritmo”, recuerda Iryna.

    “Simplemente nos abrazamos y nos movimos en el abrazo”, rememora.

    Iryna y Serhiy bailan el día de su boda. Ella lleva un sombrero blanco, un vestido blanco vaporoso y zapatos blancos sin cordones de tacón bajo. Él lleva un traje oscuro. La mira a los ojos, pero con expresión inquieta.

    Cortesía de Iryna y Serhiy Lobanov
    La pareja admite que el ambiente en su boda no era de celebración, sino de preocupación.

    Luego, exhaustos pero finalmente marido y mujer, regresaron al apartamento de un amigo.

    Pero en la madrugada del domingo, otro amigo llamó a la puerta y les dijo que corrieran a tomar un tren de evacuación que saldría a las 5 de la mañana, narra Serhiy.

    La única ropa de repuesto que Iryna llevaba consigo era un vestido ligero para el segundo día de las celebraciones, así que se volvió a poner su vestido de novia para regresar rápidamente al apartamento de su madre a cambiarse. Además, los zapatos le habían provocado ampollas.

    “Llevaba un vestido de novia y corría descalza por los charcos”, dice Iryna.

    Todavía estaba oscuro cuando vieron el resplandor del reactor colapsado desde el tren.

    “Era como mirar al ojo de un volcán”, dice Serhiy.

    El anuncio oficial, cuando llegó, describía la evacuación como “temporal”.

    “Nos fuimos por tres días, pero al final nos quedamos para siempre”, añade.

    Nikolai Solovyov, ingeniero jefe de la sala de turbinas en el momento del accidente, fotografiado frente a una imagen del reactor destruido, en el museo de Slavutych. Tiene el pelo canoso, lleva una sudadera de color gris verdoso y mira a la cámara con expresión seria.

    BBC/Jack Garland
    “Vimos cómo se derrumbaba el techo”, cuenta Nikolai Solovyov, que estaba de turno en la central cuando explotó el reactor.

    400 veces peor que Hiroshima

    La Unión Soviética fue duramente criticada por su lentitud al revelar la magnitud del desastre.

    Solo dos días después de la explosión -tras detectarse radiación en Suecia- reconoció que había ocurrido un accidente. Más de dos semanas después el entonces líder soviético Mijaíl Gorbachov habló públicamente al respecto.

    Una prueba de seguridad había salido terriblemente mal.

    Una estimación citada por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que la explosión liberó 400 veces más material radiactivo que la bomba de Hiroshima.

    Nikolai Solovyov trabajaba como ingeniero jefe en la sala de turbinas en aquel momento.

    “Fue como un terremoto bajo nuestros pies”, recuerda.

    “Vimos cómo se derrumbaba el techo… una ráfaga de aire nos llegó y levantó todo ese polvo negro… Y sonó la sirena”, agrega.

    Cuenta que él y sus compañeros corrieron hacia el lugar pensando que había explotado un generador, sin imaginar que pudiera ser el reactor.

    Uno de ellos revisó los monitores y dijo que los niveles de radiación estaban “por las nubes”, recuerda Nikolai.

    Según cuenta, encontraron a otro compañero de pie sobre una de las turbinas, aparentemente ileso pero vomitando, síntoma de la enfermedad por radiación.

    “Fue uno de los primeros en morir”, afirma.

    Vista de una escultura en la ciudad abandonada de Pripyat.

    BBC/Jack Garland
    La ciudad de Pripyat, construida para albergar a los trabajadores de la central nuclear de Chernobyl, fue una vez una ciudad vibrante.

    La cifra oficial de fallecidos por el incidente es de 31 personas: dos murieron por la explosión, 28 por la enfermedad aguda por radiación y una por un paro cardíaco en las semanas posteriores.

    El impacto general del desastre es objeto de debate y resulta difícil de determinar. En aquel momento no se llevó a cabo ningún estudio médico exhaustivo a largo plazo.

    En 2005, un estudio realizado por varias agencias de Naciones Unidas concluyó que 4.000 personas podrían morir como consecuencia del accidente. Otras estimaciones sugieren que la cifra podría ascender a decenas de miles.

    Se puso en marcha una operación para detener la emisión de radiación del reactor expuesto.

    Helicópteros arrojaron arena y otros materiales sobre el reactor. Las autoridades movilizaron a cientos de miles de personas de toda la Unión Soviética para contener el desastre. Los llamaban liquidadores.

    Los niveles extremos de radiación provocaron averías en la maquinaria, por lo que parte del trabajo tuvo que realizarse manualmente.

    Jaan Krinal y Rein Klaar fueron enviados desde Estonia, entonces parte de la Unión Soviética, y formaban parte de un grupo destinado a retirar los escombros del techo del reactor tres.

    “Llevábamos placas de plomo: una delante, una en la espalda y otra entre las piernas. Pesaban mucho, 20 kg o más”, cuenta Jaan.

    “En la cabeza: un casco de construcción soviético estándar; gafas, guantes y un dosímetro (para medir la radiación) en el bolsillo”, añade.

    Rein recuerda que los enviaban a trabajar en turnos de un minuto para limitar su exposición.

    “Nadie sabía distinguir qué era qué… No había tiempo para pensar”, afirma.

    Rein Klaar (izquierda) y Jaan Krinal (derecha) fotografiados en Estonia. Llevan abrigos de invierno de colores oscuros con la nieve de fondo. Rein tiene la capucha puesta y lleva guantes gruesos.

    BBC/Jack Garland
    Rein Klaar (a la izquierda) y Jaan Krinal fueron enviados a trabajar en turnos breves en el tejado del reactor.

    La encrucijada

    Cuando comenzaron las labores de limpieza, Iryna y Serhiy se alojaban en casa de su abuela, a unos 300 kilómetros de distancia, en la región de Poltava, al este de Kyiv.

    Pocos días después de su llegada, los médicos que controlaban la radiación de los evacuados les dieron una noticia inesperada: Iryna estaba embarazada de tres meses.

    Recuerda haber llorado al descubrir que los médicos advertían que la exposición a la radiación podría haber afectado a los bebés nonatos y aconsejaban a las mujeres expuestas que abortaran.

    “Tenía miedo de tener un bebé y miedo de abortar”, confiesa.

    Pero una doctora comprensiva la animó a seguir adelante con el embarazo, e Iryna dio a luz a una niña sana, Katya. Décadas después, ella misma se ha convertido en madre y Serhiy e Iryna tienen ahora una nieta de 15 años.

    Fotografía en blanco y negro de Iryna y Serhiy con la pequeña Katya. Serhiy lleva una camisa oscura y sostiene a la niña, que tiene el pelo oscuro y mira a la cámara. Iryna lleva una blusa de flores.

    Cortesía de Iryna y Serhiy Lobanov
    Apenas días después de ser evacuada, Iryna descubrió que estaba embarazada.

    La pareja cree que el accidente nuclear ha afectado su salud, aunque los médicos no lo han confirmado.

    Iryna ha tenido que someterse a una operación de reemplazo de ambas rodillas y cree que la radiación puede haber debilitado sus huesos. También piensan que la radiación podría ser un factor en el infarto que sufrió Serhiy en 2016, una semana después de visitar su ciudad natal, Pripyat.

    Jaan, que dirige una organización para antiguos liquidadores estonios, dice que algunos han tenido problemas de salud, pero no han visto “cáncer por todas partes”, como temían inicialmente.

    Según cuenta, en 1991 murieron 51 liquidadores estonios, 17 de ellos por suicidio.

    Nikolai, el ingeniero de turbinas, estaba casado y tenía dos hijos en el momento del accidente. Regresó a trabajar en la central y se jubiló recientemente. Su hijo menor se unió al ejército ucraniano tras la invasión rusa a gran escala en 2022, pero se encuentra desaparecido desde septiembre de 2023.

    Vista interior del Palacio de la Cultura, en la que se aprecian paredes de ladrillo visto y suelos de hormigón. Queda parte de un colorido mural, y en el suelo hay baldosas sueltas y otros escombros.

    BBC/Jack Garland
    El Palacio de Cultura, donde Iryna y Serhiy se casaron hace cuatro décadas, hoy es una ruina.

    Un peligro latente

    La central nuclear requiere monitoreo y mantenimiento constantes.

    Después del accidente, se construyó un sarcófago de hormigón sobre el reactor cuatro en tan solo siete meses. Sin embargo, este se volvió inestable y, en 2016, se instaló un nuevo escudo metálico de US$ 1.800 millones para contener las fugas.

    Los niveles de radiación en gran parte de la “zona de exclusión” alrededor de la central son ahora lo suficientemente bajos como para permitir visitas seguras durante períodos limitados, pero nadie tiene permiso legal para residir allí.

    Todavía existen zonas con niveles de radiación peligrosamente altos, tanto dentro como en las inmediaciones del reactor destruido, y en lugares como el “Bosque Rojo”, que resultó gravemente contaminado.

    Los edificios de Pripyat, otrora símbolo del optimismo juvenil y la tecnología soviética, ahora se yerguen en ruinas y abandonados, incluido el Palacio de la Cultura donde Serhiy e Iryna se casaron.

    Dentro del nuevo escudo, la chimenea del reactor cuatro es una ruina desoladora, recubierta por una tosca capa de hormigón gris, bajo la brillante cúpula metálica lo suficientemente alta como para albergar la Estatua de la Libertad.

    El gran escudo metálico curvado que cubre el reactor cuatro, fotografiado con poca luz, con llamas saliendo de un agujero en uno de sus lados, donde fue alcanzado por un dron el 14 de febrero de 2025. Se observan luces rojas en la parte superior de la cúpula y luces amarillas alrededor de los edificios más bajos situados cerca de ella.

    IAEA HANDOUT/EPA-EFE/REX/Shutterstock
    Un dron ruso golpeó en 2025 el costoso escudo que recubre el sarcófago construido sobre el averiado reactor.

    En 2022, las fuerzas rusas irrumpieron en el complejo de la central eléctrica con tanques, tomando como rehenes al personal durante cinco semanas, colocando minas y cavando trincheras.

    El año pasado, un dron abrió una brecha en el nuevo escudo. Ucrania acusó a Rusia de atacar la central eléctrica, acusación que el Kremlin negó. Los niveles de radiación no aumentaron, pero el OIEA afirma que el escudo ha perdido su “función de seguridad primaria”.

    Serhiy e Iryna se mudaron a Alemania en 2022 después de que el apartamento de su hija en Kyiv fuera alcanzado por un misil. Su matrimonio, que comenzó en medio de la incertidumbre y la tragedia, sigue siendo un consuelo.

    “Creo que tuvimos que pasar por algunas dificultades en la vida para comprender que… realmente no podemos ser uno sin el otro”, dice.

    “Después de 40 años, puedo decir con certeza que somos como un hilo en una aguja”, dice Iryna.

    “Lo hacemos todo juntos”, remata.

    Con información adicional de Paul Harris y Ellie Jacobs

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  • “Me dijeron que mi padre estaba muerto”: los hijos de soldados británicos que nacieron cerca de una base militar descubren la verdad sobre sus progenitores

    “Me dijeron que mi padre estaba muerto”: los hijos de soldados británicos que nacieron cerca de una base militar descubren la verdad sobre sus progenitores

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    “Edward”, un niño keniano de 9 años, sabía que su padre trabajaba para el ejército británico. El color de piel del niño, más claro que el de sus compañeros, fue motivo de acoso escolar durante años.

    Su padre desapareció antes de que Edward (nombre ficticio) naciera, dejando a su madre sumergida en la pobreza extrema y marginada por parte de su propia familia.

    Ahora, este hombre —que trabajaba como contratista en una base del ejército británico en Kenia— y otras 19 personas que sirvieron ahí como soldados han sido identificados, mediante un innovador proceso legal y de ADN, como los padres de niños nacidos cerca de la base.

    Según ha podido revelar una investigación del Servicio Mundial de la BBC, la paternidad ha sido confirmada legalmente hasta la fecha en 12 de esos casos por el juez de mayor rango del Tribunal de Familia de Reino Unido.

    Este proceso ofrece respuestas a niños que desconocían el paradero, en algunos casos, incluso la identidad de sus padres, o a quienes se les había hecho creer que habían fallecido. Todos ellos llevaban tiempo buscando respuestas sobre sus orígenes y han tenido que enfrentar graves dificultades económicas.

    La mayoría de los 12 casos confirmados reúnen ahora los requisitos para solicitar la ciudadanía británica. Aquellos que sean menores de 18 años o que se encuentren cursando estudios superiores tendrán derecho a percibir una pensión alimenticia.

    El abogado británico James Netto y el keniano Kelvin Kubai aseguran que existen cerca de 100 casos documentados de niños nacidos cerca de la Unidad de Entrenamiento del Ejército Británico en Kenia (Batuk), hijos de soldados británicos.

    Netto considera que la cifra podría ser mucho mayor.

    Tres personas —dos hombres blancos y una chica mestiza— se reúnen alrededor de una mesa, con plantas verdes y arbustos de fondo.

    BBC
    James Netto viajó a Kenia para investigar los casos de paternidad.

    Batuk, la base británica en Kenia

    Batuk, establecida en 1964 y por donde transitan más de 5.000 militares británicos cada año, ha generado controversia durante las décadas que lleva en Nanyuki, una ciudad comercial a 185 km al norte de Nairobi.

    Una investigación de dos años del parlamento de Kenia, publicada en diciembre, acusó a los soldados británicos de operar en un clima de impunidad en la base, lo que derivó en abusos sexuales, dos denuncias de asesinato, violaciones de derechos humanos, destrucción ambiental, abandono y negligencia de niños locales.

    El Ministerio de Defensa de Reino Unido respondió diciendo que “lamenta profundamente los problemas y desafíos que han surgido en relación con la presencia militar británica en Kenia. Seguimos adoptando medidas, siempre que sea posible, para abordarlos”.

    Netto supo de los niños que buscaban a sus padres en Nanyuki en 2024. Fue ahí que se asoció con la destacada profesora de genética Denise Syndercombe Court y ambos llegaron a Kenia “armados con una maleta repleta de kits de ADN”.

    Un soldado y un hombre keniano, contratado para interpretar el papel de un insurgente, participan en un ejercicio militar simulado de la Unidad de Entrenamiento del Ejército Británico en Kenia (BATUK), junto con las Fuerzas de Defensa de Kenia (KDF), en el rancho Ol-Daiga, situado en lo alto de la meseta de Laikipia, en Kenia, el 27 de marzo de 2018.

    Getty Images
    Más de 5.000 militares británicos transitan, cada año, por la Unidad de Entrenamiento del Ejército Británico en Kenia .

    Luego, cotejaron las muestras de ADN que habían recolectado con los perfiles genéticos disponibles en bases de datos genealógicos comerciales, con el fin de localizar a los padres militares británicos ausentes de clientes cuyas edades iban de los 3 a los 70 años.

    “Nunca antes se había hecho algo semejante: aplicar pruebas de ADN a una escala de tal magnitud”, afirma Netto.

    Además, junto con su equipo disponen de un inmenso acervo de información genética con el cual comparan sus muestras. El año pasado, ya había casi 30 millones de perfiles disponibles en Ancestry.com, el mayor de los sitios web comerciales de ADN, al cual se sumó la investigadora Syndercombe Court para utilizarlo como fuente principal.

    Netto dice que no tenían la menor idea de cuántas pistas obtendrían, y quedaron asombrados ante los excelentes resultados.

    “Teníamos familiares completamente lejanos, familiares relativamente cercanos, hasta llegar al caso excepcional de los padres, cuyos nombres fueron nombrados e identificados”, dice el abogado.

    Este avance podría cambiar la vida de Edward y de su madre, Nasibo, dado que ahora él tendrá derecho a recibir manutención económica por parte de su padre.

    “El colonizador británico”

    “Antes pensaba que eran unos caballeros”, dice Nasibo refiriéndose a los militares británicos. Ella creía que el padre de Edward la amaba y se preocupaba por ella.

    BBC pudo ver una carta que la madre del soldado le escribió a Nasibo —antes de que esta quedara embarazada— dándole las gracias por hacer tan feliz a su hijo. Y cuando Nasibo le dijo que estaba esperando un bebé, cuenta que él pareció encantado. Según relata, él le sugirió ponerle al niño el nombre de su hermano si resultaba ser varón, y regresó de un viaje a Reino Unido con un anillo de compromiso.

    Sin embargo, cuando Nasibo llevaba cuatro meses de embarazo, cuenta que el hombre le dijo que debía regresar a Reino Unido por una emergencia y cortó todo contacto.

    Nasibo relata que algunos de sus familiares la obligaron a abandonar el hogar familiar, y que su hijo sufrió acoso escolar por tener la piel más clara.

    “Lo apodan ‘el colonizador británico’”, nos dijo. Reino Unido gobernó Kenia desde 1895 hasta 1963.

    Nasibo lleva un hiyab negro y es fotografiada con plantas verdes detrás de ella; mira hacia otro lado, apartando la vista de la cámara.

    BBC
    Nasibo enfrentó dificultades económicas después de ser marginada por ser madre soltera.

    Netto logró localizar al padre de Edward después de que un tribunal ordenara al Ministerio de Defensa, al Departamento de Trabajo y Pensiones y a la Agencia Tributaria que facilitaran el nombre y la dirección del hombre.

    El hombre le pidió a Netto que no comparta sus datos de contacto con Nasibo ni con el hijo de ambos. No obstante, el abogado se encuentra ahora tramitando las acciones judiciales pertinentes para obligarlo a pagar la pensión alimenticia.

    Otra joven keniana, Yvonne, de 18 años, sabía aún menos sobre su padre que Edward. Le habían contado que él había servido en el ejército británico, pero no conocía su nombre y creció creyendo que había muerto.

    Su madre falleció cuando ella era un bebé y, según dice, unos soldados de la base Batuk le comunicaron a sus abuelos que su padre había muerto.

    El proyecto legal ha revelado —gracias a una coincidencia con la prima de la madre del hombre, cuyo ADN había sido subido a Ancestry.com— que, de hecho, su padre está vivo y reside en Reino Unido.

    Tras incumplir cinco órdenes judiciales, finalmente compareció el día en que se celebraba la vista de su caso. Solicitó una prueba de ADN para confirmar que él era el padre de Yvonne. El resultado de dicha prueba, obtenido una semana después, confirmó que así era.

    Por el momento, él no desea tener contacto con Yvonne. Sin embargo, la prima de su madre afirma que quiere conocerla.

    “Una sorpresa muy grata”

    No todos los padres identificados se han mostrado reacios a colaborar.

    Phill, un exsoldado británico que estuvo destinado en Nanyuki en 2004, cuenta que está disfrutando del proceso de conocer a su hija Cathy, de 20 años.

    Antes, le había propuesto matrimonio a la madre de Cathy, Maggie, y pasó largos periodos de tiempo con su hija durante los primeros meses de vida de la niña. No obstante, dice que cuando fue trasladado a otro destino, le robaron el teléfono y perdió sus datos de contacto.

    Maggie consideró que lo más sencillo era decirle a Cathy que su padre había muerto. Sin embargo, a medida que crecía, Cathy descubrió que él seguía con vida e intentó enviarle mensajes a través de Facebook. Mientras que él, por su parte, afirma que la bloqueó al no reconocerla.

    En aquel entonces, ya había dejado el Ejército y, durante un tiempo, vivió en la calle y luchó con problemas de salud mental. “La transición a la vida civil no fue fácil”, afirma.

    Phill aparece retratado de espaldas, sentado y mirando hacia el mar, con un barco de fondo. Tiene el cabello rubio y corto, y lleva puesta una sudadera blanca con capucha y un abrigo negro.

    BBC
    Phill dice que tuvo problemas de salud mental después de dejar el Ejército.

    Cathy también pasaba por momentos difíciles en aquella época, una situación que derivó en un intento de quitarse la vida.

    “De niña, sentía que realmente necesitaba una figura paterna porque había cosas que mi madre no podía entender por cuestiones de raza y demás. Eso me hacía sentir muy sola”, dice.

    “Hay una parte tuya que desconoces. Es como si fuera un misterio absoluto”, agrega.

    Ahora que su paternidad ha sido confirmada por los tribunales de Reino Unido, Phill asegura que se alegra de que ella lo haya encontrado, describe el hecho como una “sorpresa muy grata”.

    Phil dice que mantiene contacto con Cathy y asegura que ya les está brindando apoyo económico, tanto a ella como a Maggie.

    “Le dije a Cathy que, haga lo que haga, jamás podré compensar todo el tiempo que he pasado lejos de ella. Pero lo único que puedo hacer es esforzarme al máximo”.

    Actualmente, Cathy tiene la esperanza de visitar Reino Unido. Netto señala que, hasta donde él sabe, Phill es el único de los padres de sus clientes que está enviando dinero a sus hijos.

    El trabajo continúa

    Tras consultarle al abogado keniano Kelvin Kubai —quien ha fundado una organización benéfica llamada Connecting Roots Kenya para brindar apoyo financiero a los hijos de soldados británicos— si considera que debería imponerse una prohibición sobre este tipo de relaciones, dado el elevado número de bebés nacidos fuera del matrimonio. Él se mostró rotundamente en desacuerdo.

    “Esto sería, por naturaleza, algo sumamente racista, ya que se estaría exigiendo a unos soldados —predominantemente blancos— que eviten a las mujeres negras simplemente porque estas podrían generarle problemas”, dice.

    “La única solución viable consiste simplemente en garantizar que estos hombres rindan cuentas cuando tengan hijos durante el periodo de entrenamiento que realizan en Kenia”, agrega.

    Según Netto y Kubai, su trabajo continúa, y se prevé que en los próximos meses se presenten más casos ante el Tribunal Superior.

    “En aquellos casos en los que no exista una acusación penal por actividades ilícitas contra el personal de las Fuerzas Armadas de Reino Unido, y siempre que la policía local no haya manifestado inquietudes específicas al respecto, el Ministerio de Defensa británico no llevará a cabo ninguna investigación”, respondió el Ministerio de Defensa británico antes de la publicación del reportaje.

    “Algunas de las reclamaciones de paternidad podrían derivar de relaciones consensuadas, las cuales no contravienen la política del Ministerio de Defensa”, agregó el comunicado.

    Cathy tiene el cabello oscuro recogido en trenzas y lleva puesto un top blanco, con paredes beige y una ventana de fondo.

    BBC
    Cathy pasó años intentando contactar a su padre a través de Facebook.

    El brigadier Simon Ridgway, oficial al mando del Grupo de Entrenamiento Colectivo —responsable de impartir la formación al Ejército británico—, añadió que aquellas personas afectadas por cuestiones de paternidad deberían dirigirse al Servicio Nacional de Infancia de Kenia.

    “Posteriormente, dicha entidad se pone en contacto con las autoridades de Reino Unido, momento en el que nosotros brindamos todo el apoyo necesario, ya sea respondiendo a sus consultas o gestionando las alegaciones a medida que estas van llegando”, dice.

    Tras la publicación de nuestro reportaje, el Ministerio de Defensa emitió un comunicado adicional en el que manifestaba estar “profundamente preocupado por las denuncias relativas a niños que han quedado sin el apoyo adecuado”.

    “Se espera que todo miembro del personal militar que haya incumplido sus responsabilidades asuma las consecuencias de sus actos”, añadía el comunicado.

    “La explotación sexual o el abandono de las obligaciones parentales resultan inaceptables”.

    La investigación parlamentaria llevada a cabo en Kenia en diciembre insta al gobierno de Nairobi a implementar nuevos mecanismos “para exigir a los soldados de la unidad Batuk que cumplan con sus obligaciones de manutención respecto a los hijos nacidos de relaciones consensuadas, lo que incluye pruebas de ADN y apoyo psicosocial para los niños concebidos por soldados de Batuk”.

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  • Un soldado usó información clasificada para apostar por la captura de Maduro, según EE. UU.

    Un soldado usó información clasificada para apostar por la captura de Maduro, según EE. UU.

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    Los fiscales federales afirman que el sargento Gannon Ken Van Dyke, quien participó en la operación para capturar a Nicolás Maduro, usó la información para hacer apuestas en un mercado de predicciones.

    Un soldado de las fuerzas especiales del ejército estadounidense que participó en la operación para capturar a Nicolás Maduro en Venezuela ha sido acusado de utilizar información clasificada para apostar sobre la misión en Polymarket, un mercado de predicciones, según dijeron las autoridades federales el jueves por la noche.

    El soldado, el sargento mayor Gannon Ken Van Dyke, destinado en Fort Bragg, Carolina del Norte, ganó más de 400.000 dólares al apostar sobre distintos resultados relacionados con Venezuela después de enterarse de la operación, dijeron los fiscales federales y el FBI.

    A continuación, Van Dyke trató de ocultar su uso ilícito de información gubernamental clasificada e intentó ocultar el origen de sus ganancias ilícitas y disimular su conexión con las cuentas vinculadas a las transacciones ilícitas relacionadas con la captura, según un acta de acusación presentada ante un tribunal federal de Manhattan.

    Jay Clayton, fiscal federal del distrito sur de Nueva York, dijo que el sargento Van Dyke utilizó información clasificada para “hacer apuestas sobre el momento y el resultado de esa misma operación, todo ello para obtener una ganancia”.

    La acusación representa uno de los episodios de mayor perfil de un empleado del gobierno estadounidense que usa información clasificada para ganar dinero en los mercados de predicción, una amenaza para la seguridad nacional que ha llevado a la Casa Blanca a advertir a su personal que evite este tipo de operaciones con información privilegiada. La advertencia se produjo en medio de una oleada de operaciones sospechosas vinculadas a la guerra con Irán.

    Las empresas que gestionan mercados de predicción han sido objeto de un mayor escrutinio en los últimos meses El Senado y Cámara de Representantes están estudiando leyes para limitar el uso que hacen los funcionarios del gobierno de un sitio muy popular, Kalshi, y los estados también están considerando la posibilidad de establecer normas más estrictas.

    El fiscal general en funciones, Todd Blanche, dijo: “A nuestros hombres y mujeres de uniforme se les confía información clasificada para que cumplan su misión de la forma más segura y eficaz posible, y tienen prohibido utilizar esta información altamente sensible para obtener beneficios económicos personales”.

    Cuando se le preguntó por la preocupación de que los empleados federales puedan estar realizando operaciones en los mercados de predicción con información privilegiada, el presidente Donald Trump dijo el jueves que “desafortunadamente, el mundo entero se ha convertido en una especie de casino”.

    Y añadió: “Nunca he estado muy a favor de ello. No me gusta conceptualmente. Es lo que es. No me gusta nada de eso”.

    Polymarket dijo el jueves en un comunicado que el mes pasado había publicado nuevas normas para monitorear mejor el uso de la información privilegiada. Añadió que cuando identificó a un usuario que comerciaba con información gubernamental clasificada, remitió el asunto al Departamento de Justicia y cooperó con su investigación.

    En las horas previas a que las tropas estadounidenses capturaran a Maduro el 3 de enero, se informó que un usuario de Polymarket hizo una apuesta de 32.000 dólares a que Maduro abandonaría el poder a finales de enero, y obtuvo una ganancia de más de 400.000 dólares. La declaración de Polymarket y las cantidades especificadas en el acta de acusación sugieren que los cargos anunciados el jueves estaban relacionados con esa apuesta.

    El acta de acusación imputa a Van Dyke, de 38 años, cinco cargos: uso ilegal de información gubernamental confidencial en beneficio propio; robo de información gubernamental no pública; fraude con productos básicos; fraude electrónico; y participación en una transacción monetaria de bienes derivados de una actividad ilegal especificada.

    Van Dyke ha sido soldado en servicio activo desde aproximadamente 2008, decía el acta de acusación, y añadía que desde 2023 era sargento mayor de las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos. A los diez años de servicio, se le concedió acceso especial a información clasificada, y firmó un acuerdo formal en el que prometió no divulgar nunca el contenido de dicha información. El año pasado, firmó un acuerdo similar relacionado con operaciones militares en el hemisferio occidental.

    La cuestión de cómo regular los mercados de predicción se ha vuelto más acuciante para los funcionarios estatales en los últimos meses, debido al repentino auge de su uso. Los mercados están regulados por la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos, y quienes apuestan a menudo pueden eludir las restricciones estatales sobre los juegos de azar más tradicionales debido a la forma en que se clasifican legalmente las apuestas.

    Chris Cameron colaboró con reportería.

    Benjamin Weiser es periodista del Times y cubre los tribunales federales y la fiscalía de Manhattan, así como el sistema judicial en general.

    Jonah E. Bromwich cubre temas de justicia penal en la región de Nueva York para el Times. Su trabajo se centra en la influencia política y su impacto en el Estado de derecho en los tribunales federales y estatales del área.

    Chris Cameron colaboró con reportería.

  • Detienen a un soldado de EE.UU. que ganó US$400.000 al apostar por la captura de Maduro con informacion privilegiada

    Detienen a un soldado de EE.UU. que ganó US$400.000 al apostar por la captura de Maduro con informacion privilegiada

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    Nicolás Maduro, esposado y conducido por agentes federales a su llegada a Estados Unidos.

    Getty Images
    Maduro fue capturado por fuerzas de EE.UU. el 3 de enero de 2026.

    Un soldado estadounidense que participó en la operación de captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, fue arrestado por presuntamente embolsarse más de US$400.000 al apostar porque el entonces gobernante venezolano perdería el poder en el portal Polymarket, anunció el Departamento de Justicia este jueves.

    Según los investigadores, Gannon Ken Van Dyk apostó más de US$33.000 en este portal de predicción tan solo unas horas antes de que el presidente Donald Trump anunciara la captura de Maduro.

    Según la acusación, el militar estadounidense se embolsó una ganancia neta de más de US$409.000 al pronosticar la caída de Maduro usando la información privilegiada que recibió como integrante del operativo que lo apresó.

    El momento en el que se hizo la apuesta llamó de inmediato la atención y dio lugar a una investigación de varios meses sobre si se utilizó información privilegiada para realizarla.

    “El anuncio de hoy deja claro que nadie está por encima de la ley y que este FBI hara lo que sea necesario para defender el país y salvaguardar los secretos de la nación”, dijo el director del FBI, Kash Patel.

    El fiscal general en funciones, Todd Blanche, también hizo declaraciones en ese sentido. “A nuestros hombres y mujeres de uniforme se les confía información clasificada para cumplir su misión de la manera más efectiva y segura posible y tienen prohibido usar esa información altamente sensible para obtener un beneficio financiero personal”, dijo.

    Intentó ocultar su rastro

    Van Dyke ha sido acusado de cargos que incluyen el uso ilegal de información confidencial para beneficio personal, robo de información gubernamental no pública, fraude de materias primas y fraude electrónico.

    Según los investigadores Van Dyke intentó ocultar las pruebas de las jugosas transacciones que había realizado tratando de eliminar su cuenta de Polymarket y cambiando la dirección de correo electrónico registrada en su cuenta de intercambio de criptomonedas, adonde había enviado lo que cobró de Polymarket.

    “En lugar de salvaguardar esa información como era su obligación, Van Dyke decidió utilizar esa información clasificada para realizar transacciones en una plataforma de mercado de predicción para su beneficio personal”, señala el escrito de acusación. “Posteriormente, Van Dyke intentó ocultar su uso ilegal de información clasificada del gobierno de EE. UU. tratando de oscurecer el origen de sus ganancias ilícitas y de disfrazar su conexión con las cuentas vinculadas a las transacciones ilegales”, añade.

    Solo horas antes de que el presidente Donald Trump anunciara que Maduro había sido capturado durante la “Operación Resolución Absoluta”, en cuya planificación y ejecución participó, Van Dyke realizó presuntamente una serie de apuestas en Polymarket sobre si Maduro sería destituido de su cargo antes del 31 de enero y si Estados Unidos invadiría Venezuela.

    Aunque la acusación no entra en detalles sobre la participación del acusado en la incursión que derrocó y apresó a Maduro, los fiscales señalaron que fue fotografiado de uniforme y armado con un fusil en la cubierta del USS Iwo Jima, el barco al que Maduro fue trasladado tras su captura.

    Según Polymarket, un operador que creó una cuenta en diciembre de 2025 apostó US$33.933 en cuatro predicciones relacionadas con la invasión estadounidense de Venezuela y la captura de Maduro. La mayor, una de US$32,537 a que Maduro dejaría el cargo antes del 31 de enero, le reportó una ganancia del 1,242%, el equivalente a US$404.222.

    Polymarket afirmó en un comunicado en X que la empresa remitió las apuestas sospechosas al Departamento de Justicia y cooperó con la investigación.

    “El tráfico de información privilegiada no tiene cabida en Polymarket. El arresto de hoy es la prueba de que el sistema funciona”, dijo la compañia en el comunicado.

    El auge de Polymarket

    Nicolás Maduro fue capturado el pasado 3 de enero por fuerzas de Estados Unidos, que lo trasladaron a territorio estadounidense para enfrentar cargos de narcoterrorismo.

    Ganancias como las de Van Dyke generaron polémica en torno a Polymarket y otros portales de apuestas sobre escenarios futuros que han proliferado últimamente y dudas sobre la legalidad de algunas apuestas sospechosas de haberse basado en información privilegiada.

    En otro de los casos que han llamado la atención, un usuario ganó US$550.000 en apuestas relacionadas con los ataques de Estados Unidos contra Irán que acabaron con la vida de su líder supremo, Alí Jameneí.

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  • Usé mi doloroso pasado para crear arte nuevo

    Usé mi doloroso pasado para crear arte nuevo

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    MI PADRE ME TRATABA MÁS COMO A UNA ESPOSA QUE COMO A UNA HIJA. TARDÉ DÉCADAS EN AFRONTAR LA VERDAD DE LO OCURRIDO.

    Hace dos años, empaqueté varios cuadros expresionistas abstractos de mi padre y los dejé con un puñado de artistas plásticos para que pintaran sobre ellos. Esta fue mi solución a un problema que me había acechado toda la vida.

    Nací en Manhattan en 1976. Antes de cumplir los 2 años, mi madre nos abandonó a mi padre y a mí para ser mánager de giras de una popular banda de folk, y nunca volvió como madre de tiempo completo. En su ausencia, me crio mi padre, un artista con un acento de Brooklyn tan marcado como su barba.

    Vivíamos en su estudio de pintura de Carroll Gardens con un espíritu de “todo se vale”. Patinábamos sobre los tablones desiguales del suelo mientras una bola de discoteca proyectaba su magia sobre las paredes del desván. Mis hermanastros del primer matrimonio de mi padre a veces se colaban con nosotros cuando empezaban su vida adulta, pero la mayoría de las veces éramos solo mi padre y yo. Las risas y el alcohol eran abundantes. Pero mezclada con la música, los frecuentes invitados y todas las figuras de Star Wars que pudiera desear, estaba la presencia secreta de la mano de mi padre entre mis piernas.

    Aunque murió en 2011 a los 76 años, he tardado décadas en aceptar las cosas menos artísticas que ocurrieron en aquella casa. Durante la mayor parte de mi vida adulta, había elegido vivir como si, por la noche en su cama, no me hubiera tratado como trataría a una esposa, mucho antes de pasar por la pubertad o de comprender que algo de eso estaba mal. Cuando empecé a admitir la verdad, me asaltó una repulsión tan fuerte que amenazaba con derribar los muros de mi vida de fantasía cuidadosamente construida.

    Hace unos años, a finales de mis cuarenta, decidí que no podía seguir viviendo mi vida como si nada de esto hubiera ocurrido. Cuando investigué los síntomas comunes de un sobreviviente de incesto –neurosis traumática crónica, desequilibrios en las relaciones interpersonales y mayor riesgo intergeneracional de sufrir abusos– me di cuenta de por qué no quería aceptar que esa era yo.

    Fingir que los abusos no habían ocurrido era una vía más fácil. El incesto era demasiado tabú, demasiado estigmatizante. Incluso de niña, era consciente de esta vergüenza. Mi padre se refería a nuestro vínculo como algo tan precioso y privado que nadie lo entendería jamás.

    Cuando pasaba tiempo con mi madre, ella ignoraba de algún modo mis señales evidentes de angustia: pesadillas, ansiedad, sangre en la ropa interior. Todos los que me rodeaban actuaban como si esto no estuviera ocurriendo, así que yo también lo hice: me esforcé por llevar una vida normal, me gradué como la mejor alumna de mi clase, obtuve mi maestría en Bellas Artes cinematográficas y me convertí en una académica como mi padre antes de cumplir los 25 años.

    Al mismo tiempo, intenté formar una familia con alguien cuyo origen era opuesto al mío: un hombre de una gran familia religiosa de los suburbios. Esperaba que me mostrara el camino hacia una vida sana. Sin embargo, incluso después de tener tres hijos juntos, nos mantuvimos distantes y desapegados, y nos divorciamos cuando nuestro hijo menor tenía 2 años. Después tuve dos relaciones importantes, pero ninguna duró.

    Mis constantes luchas en el amor me obligaron a enfrentarme a mi soledad e incapacidad para sentirme cercana a una pareja romántica. Me di cuenta de que tenía que intentar curarme de este trauma si quería experimentar el amor de verdad.

    El primer paso: vivir mi vida como si mis recuerdos fueran verdaderos. Dejar de promover el mito de mi infancia feliz. Eliminar el recuerdo constante de mi padre en forma de sus cuadros era un punto de partida obvio, pero me parecía tan duro como arrancarle su mantita favorita a un bebé dormido.

    Nunca había conocido una época en la que el arte de mi padre no me hubiera rodeado con sus líneas irregulares y sus formas geométricas superpuestas. Su estilo de abstracción, un vestigio de los años cincuenta, se había disipado en los setenta.

    Incluso cuando hacía las maletas para ir a la universidad, elegí cinco de sus cuadros para colgarlos en mi residencia como prueba de mi educación creativa y bohemia. Cuando conocía a gente nueva, me enorgullecía en cierta medida de mi narrativa infantil preferida: me las había arreglado sin una madre constante y cariñosa porque había tenido a mi padre chiflado y artístico. A mi padre le encantaba señalar que dedicó su vida a mí y a su trabajo, en ese orden, y a mí me encantaba repetirlo.

    Nuestra vida estaba llena de otros artistas, algunos de los cuales se convirtieron en mentores para toda la vida. Yo creía en su talento con la fe ciega de un niño. Cuando me convertí en cineasta experimental, esperaba ser como él, rodeada de gente inspiradora mientras creaba y enseñaba para ganarme la vida.

    Esta narrativa me tranquilizaba. Sin embargo, una vez que admití los abusos, las decenas de obras de arte que había llevado conmigo durante años se convirtieron en algo nuevo: la prueba evidente de la negación. No podía soportar seguir mirándolas. Pero, ¿qué debía hacer? ¿Quemarlas? ¿Pintarlas de negro?

    El primer cuadro que quité, un lienzo del tamaño de una ventana con marcas pastosas que difuminaban tonos rosas, grises y verdes, había estado en mi dormitorio. No me gustaban todas las obras de arte de mi padre, pero esta era una de las favoritas que había colgado en un lugar destacado dondequiera que viviera. Sus remolinos apagados aparecen en el fondo de innumerables fotos de comidas que organicé en mis veinte. Incluso animan la foto de mi marido de entonces mientras sostiene a nuestro primer hijo tras volver del hospital.

    Se la dejé a una amiga artista y le dije “adiós” al entregársela. Le pedí que me la devolviera como una nueva obra de arte. Su estudio era exuberante y vibrante, lo opuesto al escaso desván de mi padre, lo cual me pareció bien. Aceptó con satisfacción el encargo.

    No todos los artistas se mostraron tan entusiastas. Curiosamente, todos los que expresaron su malestar eran hombres preocupados por cómo se sentirían si alguien pintara sobre su arte. Intenté que no me molestara su aparente empatía por mi padre; su arte lo era todo para ellos, y les dolía imaginarse a sus bebés dañados.

    Para que quede claro, no se trataba de pintar sobre un Rauschenberg. Mi padre había sido un artista en activo toda su vida, pero no uno de éxito. Su obra no se exponía mucho ni se vendía en galerías; todo su archivo pertenecía a varios miembros de mi familia.

    Aunque en un principio se resistieron, cuando les expliqué que yo era la dueña de esos objetos y libre de hacer lo que quisiera con ellos, la mayoría aceptó. Si no los quería en mis paredes, ¿tenía que pagar el almacenamiento de estos lienzos para siempre?

    Mientras los artistas trabajaban en los cuadros, yo trabajaba en mí misma, y comencé una terapia con un especialista en traumas, escribí un diario, hice trabajo somático y meditación guiada. Probé todos los tratamientos y terapias alternativas que pude encontrar para sobrevivientes de incesto. El esfuerzo me resultó más duro y agotador que cualquiera de mis tres embarazos. Sentía náuseas, no podía comer, me atormentaba la vergüenza y el miedo de haber abierto una terrible línea de investigación sobre el pasado de la que nadie quería oír hablar.

    Sin embargo, poco a poco empecé a recobrar el equilibrio, a tiempo para recibir el arte que ha ido volviendo a mi casa, a menudo irreconocible y siempre para mejor. Estaba nerviosa por la expectativa, temerosa de haber creado una ilusión imposible. Al recoger un lienzo de mi amigo Chris Nau, descubrí que lo que antes era un rectángulo minimalista de pintura negra con una línea azul se había transformado en un estallido de color en forma de óvalo.

    Chris no lo había conseguido pintando sobre la obra de mi padre; la había desenterrado picando las capas de pintura, doblando y arrugando el lienzo para revelar brillantes naranjas y amarillos. Luego puso el lienzo en un bastidor redondo, sin bordes, y lo tituló “Niña valiente”. El proceso me recordó al arte japonés del “kintsugi”, en el que a menudo se repara la cerámica rota para resaltar el daño.

    Dos años después, mis paredes y armarios rebosan de estas nuevas obras de arte. Cuando empecé este proceso, me preocupaba estar destruyendo lo que, en mi opinión, era el único legado de mi padre que valía la pena. Ahora, tras repetir mi historia en decenas de estudios de artistas, por fin puedo afirmar la verdad sobre mi pasado mientras vivo en el presente, aunque incómoda la mayor parte del tiempo.

    Quería hacer añicos las mentiras sobre mi infancia y dar la bienvenida a una nueva historia, una en la que dos cosas pudieran ser ciertas: quizá mi padre me ayudó a convertirme en la artista que llegué a ser, pero ya no necesito que su arte me lo recuerde. Necesito un arte nuevo, hecho con amor, que me muestre lo que es posible.

  • EE. UU. busca revocar la ciudadanía de 384 personas

    EE. UU. busca revocar la ciudadanía de 384 personas

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    El gobierno de Trump está asignando casos de desnaturalización a fiscales ordinarios, lo que podría provocar una oleada de personas que serían despojadas de la ciudadanía estadounidense.

    El Departamento de Justicia (DOJ, por su sigla en inglés) ha identificado a 384 estadounidenses nacidos en el extranjero cuya ciudadanía quiere revocar, como parte de una iniciativa para aumentar el ritmo de las desnaturalizaciones asignándoles los casos a fiscales de decenas de fiscalías de todo el país.

    Altos funcionarios del Departamento de Justicia en Washington comunicaron a sus colegas durante una reunión celebrada la semana pasada que pronto se asignaría a abogados especializados en litigios civiles de 39 oficinas regionales la tarea de presentar demandas de privación de la nacionalidad contra esas personas, según un funcionario informado del anuncio que no estaba autorizado para hablar oficialmente al respecto. Dos personas que conocen los planes confirmaron la iniciativa general de intensificar las desnaturalizaciones. No quedó claro qué llevó al departamento a centrarse en esas 384 personas.

    Según la legislación federal, el gobierno puede pedirle a un tribunal que despoje de la ciudadanía a quien la haya obtenido de manera fraudulenta, por ejemplo, contrayendo un matrimonio simulado u ocultando información sobre su pasado que le habría hecho inelegible. También se puede desnaturalizar a quien cometa delitos. El gobierno debe presentar pruebas ante un juez federal mediante un procedimiento civil o penal, lo que hace que el proceso sea difícil y lleve mucho tiempo.

    Tradicionalmente, los expertos de la oficina de litigios de inmigración del departamento se han ocupado de los casos de desnaturalización. Pero el esfuerzo por reclutar a fiscales regulares para que se ocupen de estos casos podría provocar un aumento de las desnaturalizaciones, que han sido inusuales en las últimas décadas. También se produce pocos meses después de que funcionarios del gobierno de Donald Trump ordenaran a los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional que remitieran al DOJ más de 200 casos de desnaturalización al mes.

    Matthew Tragesser, portavoz del Departamento de Justicia, dijo que los funcionarios estaban “persiguiendo el mayor volumen de remisiones de desnaturalización de la historia” desde el Departamento de Seguridad Nacional.

    “El Departamento de Justicia está completamente enfocado en erradicar a los extranjeros delincuentes que defraudan el proceso de naturalización”, añadió.

    “El fraude de ciudadanía es un delito grave; quien haya infringido la ley y obtenido la ciudadanía mediante fraude y engaño tendrá que rendir cuentas”, dijo Abigail Jackson, portavoz de la Casa Blanca.

    La medida indica que el gobierno de Trump pretende cumplir su plan de aumentar el ritmo de las desnaturalizaciones como parte de su ofensiva contra la migración. Es probable que la medida asuste a muchos migrantes naturalizados, ya que el gobierno de Trump ha intentado reducir la migración en general y ha hablado con desdén de los migrantes de determinados países.

    “El mensaje que envía es que los ciudadanos naturalizados no tienen los mismos derechos ni la misma estabilidad que los ciudadanos nacidos en el país”, dijo Amanda Frost, profesora de derecho de la Universidad de Virginia. “El gobierno ha utilizado este poder en el pasado para perseguir a personas que considera oponentes políticos”.

    Entre 2017 y finales del año pasado, el gobierno intentó despojar de su ciudadanía a poco más de 120 estadounidenses naturalizados. Estos casos eran mucho menos frecuentes antes de la elección del presidente Trump, dijo Frost, quien ha escrito sobre la historia de la desnaturalización. Entre 1990 y 2017, el gobierno presentó 305 casos de desnaturalización, una media de 11 al año.

    Las personas que se convierten en ciudadanos estadounidenses son sometidas a una exhaustiva investigación. Los solicitantes deben proporcionar datos biométricos y responder a preguntas muy variadas sobre su historial de viajes, sus problemas con la ley y sus vínculos con el Partido Comunista. Algunos reúnen los requisitos mediante el matrimonio con ciudadanos estadounidenses al cabo de tres años. Otros reúnen los requisitos tras haber sido titulares de tarjetas verdes durante al menos cinco años. Los pasos finales del proceso de naturalización incluyen la superación de exámenes de educación cívica e inglés.

    Ha habido casos de fraude. En 2017, el inspector general del Departamento de Seguridad Nacional dijo en un informe que una iniciativa para digitalizar las huellas dactilares recogidas en papel en antiguos casos migratorios reveló que más de 800 migrantes obtuvieron la ciudadanía estadounidense a pesar de haber sido deportados previamente con otro nombre.

    En 2024, más de 818.000 migrantes se convirtieron en ciudadanos estadounidenses, según datos federales.

    Los ciudadanos naturalizados disfrutan de casi todos los derechos y responsabilidades de los ciudadanos nacidos en el país (una excepción notable es que los ciudadanos nacidos en el extranjero no pueden postularse a las elecciones presidenciales). Como tal, el listón para despojar a alguien de la ciudadanía es alto.

    “Para la revocación civil de la naturalización, la carga de la prueba exige evidencia clara, convincente e inequívoca que no deje lugar a dudas sobre el asunto”, declaró el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos en su sitio web.

    Durante la reunión de la semana pasada, Francey Hakes, directora de la Oficina Ejecutiva de Fiscales de Estados Unidos, describió a las 384 personas identificadas para la desnaturalización como “la primera oleada de casos” que el gobierno tenía la intención de perseguir. Hakes reconoció que varias divisiones civiles de las fiscalías estadounidenses carecen de personal suficiente y tienen dificultades para hacer frente a una avalancha de demandas presentadas por migrantes que impugnan la legalidad de sus detenciones.

    “Espero que estos casos no representen una carga adicional”, dijo Hakes a sus colegas, y añadió que impulsar los casos de desnaturalización era una “iniciativa de la Casa Blanca”.

    Jackson, la portavoz de la Casa Blanca, dijo que “no es una iniciativa de la Casa Blanca: es una ley federal”.

    Hacer de los casos de desnaturalización una parte esencial del trabajo de las divisiones civiles de las fiscalías estadounidenses implica desviar recursos del tipo de casos que sus litigantes han priorizado históricamente. Entre ellos están el fraude sanitario, el fraude en la contratación pública, la aplicación de las leyes de derechos civiles y los casos de confiscación de bienes.

    Un aumento de las desnaturalizaciones también puede enviar un mensaje escalofriante, dijo Frost, el profesor de derecho, remontándose a una época del siglo XX en la que el gobierno desnaturalizaba a activistas políticos que despreciaba. El presidente Trump dijo en una entrevista en enero que los estadounidenses de ascendencia somalí podrían ser uno de los objetivos de la campaña de desnaturalización.

    Durante los años en los que el gobierno persiguió los casos de desnaturalización con poca frecuencia, tendía a perseguir a personas que habían cometido crímenes de guerra en el extranjero antes de convertirse en estadounidenses.

    “Este tipo de campaña de desnaturalización masiva se basará en una distorsión de la ley y es otro esfuerzo claro para desestabilizar principios de ciudadanía estadounidense establecidos desde hace mucho tiempo”, dijo Lucas Guttentag, exfuncionario del Departamento de Justicia en el gobierno de Joe Biden y profesor de la Facultad de Derecho de Stanford. “El fraude genuino, cuando realmente se produce, siempre se ha perseguido agresivamente”.

    En los últimos meses, el gobierno de Trump ha presentado casos de desnaturalización contra una amplia gama de migrantes. Entre ellos, un marino de Ghana que fue juzgado en consejo de guerra por un delito sexual, un argentino acusado de haber obtenido la nacionalidad afirmando falsamente ser cubano y un nigeriano condenado por dirigir una trama de fraude fiscal.

    Ernesto Londoño es reportero del Times en Minnesota y cubre noticias del Medio Oeste estadounidense, así como el consumo de drogas y las políticas antidroga. Acepta información y se le puede localizar en elondono.81 en Signal.

    Hamed Aleaziz cubre el Departamento de Seguridad Nacional y las políticas migratorias.