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¿China o EE.UU.? Quién está ganando la carrera por dominar la tecnología de la IA
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En la segunda mitad del siglo XX, la carrera por desarrollar armas nucleares ocupó a algunas de las mentes más brillantes de Estados Unidos y la Unión Soviética.
Ahora, Estados Unidos se encuentra inmerso en una carrera de otro tipo con un adversario diferente: China. El objetivo es dominar la tecnología, específicamente la inteligencia artificial (IA).
Es una batalla que se libra en laboratorios de investigación, campus universitarios y oficinas de empresas emergentes de vanguardia, bajo la atenta mirada de los líderes de algunas de las compañías más ricas del mundo y de las más altas esferas del gobierno.
El costo asciende a billones de dólares estadounidenses.
Cada bando tiene sus puntos fuertes, algo que Nick Wright, investigador de neurociencia cognitiva en la Universidad de Londres (UCL), resume acertadamente como la batalla entre “cerebros” y “cuerpos”.
Tradicionalmente, Estados Unidos ha liderado el campo de la IA: el mundo de los chatbots, los microchips y los Grandes Modelos de Lenguaje (LLM).
China ha sido superior en el desarrollo de “cuerpos” de IA: robots (y, en particular, robots “humanoides” que se parecen asombrosamente a las personas).
Pero ahora, con ambas partes ansiosas por evitar que su rival domine, esas ventajas podrían no durar para siempre, y la carrera podría transformarse aún más en los próximos años.
La batalla por el dominio de los Grandes Modelos de Lenguaje (LLM)
El 30 de noviembre de 2022, la empresa tecnológica californiana OpenAI lanzó su nuevo chatbot. En un comunicado de seis frases, la compañía anunció que había entrenado un nuevo modelo “que interactúa de forma conversacional”.
Se llamaba ChatGPT. Inmediatamente, el mundo tecnológico quedó deslumbrado.
“Podías entrar en cualquier red social y encontrar una avalancha de publicaciones de personas hablando de las diferentes maneras en que usaban este nuevo cuadro de texto que había aparecido en internet”, afirma Parmy Olson, columnista de Bloomberg y autora de Supremacy: AI, ChatGPT, and the race that will change the world.
Fue el nacimiento del primer Gran Modelo de Lenguaje (LLM) de uso generalizado.
Un LLM analiza grandes cantidades de texto y datos que ya existen en internet y los utiliza para aprender patrones en la forma en que se expresan las ideas.
Ahora, los expertos coinciden en que, en lo que respecta a los llamados “cerebros” de IA, Estados Unidos lleva la delantera.
OpenAI afirma que más de 900 millones de personas usan ChatGPT semanalmente, casi una de cada ocho personas en el planeta.
Otras empresas tecnológicas estadounidenses, como Anthropic, Google y Perplexity, se apresuraron a seguirles el ritmo, invirtiendo miles de millones de dólares en la creación de sistemas LLM rivales.
Estas empresas de IA saben que, si lo hacen bien, los sistemas LLM pueden empezar a asumir muchas de las funciones que actualmente desempeñan los humanos en las profesiones de cuello blanco, y que ese éxito comercial se traduce en grandes beneficios.
¿Cómo jugaron sus cartas los estadounidenses?
Pero en Washington también se plantean otra cuestión: ¿cómo afectará todo esto a la carrera de Estados Unidos con China por la supremacía global?
Según un alto funcionario estadounidense que habló con la BBC, la clave de la ventaja estratégica de Estados Unidos reside menos en la extraordinaria programación algorítmica y más en el hardware que impulsa la inmensa capacidad de procesamiento: en particular, los microchips.
En pocas palabras, la mayoría de los chips informáticos de alta gama y gran potencia del mundo —los que utilizan las empresas de Silicon Valley para impulsar la creación de máquinas de aprendizaje automático— están controlados por Estados Unidos.
De hecho, la mayoría de ellos son diseñados por una empresa con sede en California: Nvidia.
En octubre, Nvidia se convirtió en la primera empresa del mundo en alcanzar una valoración de US$5 billones. Podría ser la empresa más valiosa de todos los tiempos, según Stephen Witt, autor de The Thinking Machine.
Y Washington utiliza una estricta red de controles de exportación para impedir que China se apropie de esos potentes chips.
Esta política se remonta a la década de 1950, cuando Estados Unidos bloqueó las exportaciones de electrónica avanzada a los países aliados de la Unión Soviética.
Y se reforzó notablemente en 2022, bajo la presidencia de Joe Biden, a medida que se intensificaba la carrera por la inteligencia artificial.
Estados Unidos se asegura de que las máquinas útiles fabricadas por la empresa holandesa ASML no lleguen a China. Estados Unidos puede ejercer su influencia en los controles de exportación, aunque la mayoría de esos potentes chips ni siquiera se fabriquen en EE.UU.
De hecho, muchos se fabrican en Taiwán (un aliado de EE.UU.), por la Taiwan Semiconductor Manufacturing Corporation.
Estados Unidos se asegura de que muy pocos de esos chips de alta gama fabricados en Taiwán terminen en China.
Lo hace mediante su “regla de productos extranjeros directos”, que obliga a las empresas extranjeras a cumplir con las normas estadounidenses si los productos que exportan contienen componentes estadounidenses o derivan de tecnología estadounidense.
La fábrica de microchips taiwanesa es casi visible desde China continental. Es fácil entender por qué la isla podría ser un objetivo tentador para Pekín.
Entonces, ¿por qué las fábricas chinas no empiezan a producir esos potentes chips por sí mismas? No es tan sencillo.
Para fabricar chips de alta gama, se necesita una máquina de impresión ultravioleta. Solo una empresa en el mundo fabrica esas máquinas: ASML, con sede en una pequeña ciudad de los Países Bajos.
Estados Unidos utiliza la misma táctica (su “regla de productos extranjeros directos”) para impedir que esa empresa neerlandesa envíe esas valiosas máquinas a China.
Esta política proteccionista parecía haber tenido bastante éxito al ayudar a Estados Unidos a mantener su ventaja en el ámbito de la inteligencia artificial.
Pero ahora, China contraatacó.
El contraataque de DeepSeek
En enero de 2025, la misma semana en que Donald Trump asumió la presidencia por segunda vez, rodeado de magnates tecnológicos multimillonarios, China lanzó su propio chatbot con IA: DeepSeek.
Para el usuario, la experiencia es muy similar a la de ChatGPT. Puede responder preguntas, escribir código y su uso es gratuito.
Curiosamente, se estima que DeepSeek costó una fracción de lo que supuso crear sistemas de inteligencia artificial estadounidenses como ChatGPT y Claude.
Causó un gran revuelo. El 27 de enero de 2025, Nvidia sufrió la mayor pérdida de valor de mercado en un solo día en la historia de la bolsa estadounidense: alrededor de US$600.000 millones.
“Fue tremendamente desconcertante para Washington”, afirma Karen Hao, periodista especializada en IA.
Ella cree que la política estadounidense de control de exportaciones pudo haber sido contraproducente: los desarrolladores chinos tuvieron que prescindir de los potentes chips, lo que los obligó a ser creativos.
“Al final, esto aceleró la autosuficiencia de China”, afirma.
DeepSeek demostró que China también puede crear “cerebros” de IA. La característica distintiva de DeepSeek es que, en aquel entonces, tenía capacidades similares a las de modelos estadounidenses como OpenAI y Anthropic, pero utilizando una cantidad mucho menor de chips para su entrenamiento.
En Pekín, mientras tanto, reinaba un optimismo palpable, afirma Selina Xu, investigadora que trabaja en políticas de IA en China en la oficina del exdirector de Google Eric Schmidt.
“Todos intentaban descifrar cómo lo había logrado DeepSeek. Y realmente eso ha sido un catalizador muy positivo para el ecosistema de IA chino”.
También puso de manifiesto una marcada diferencia en la forma como operan ambos países.
En Estados Unidos, las empresas de IA protegen celosamente su propiedad intelectual, mientras que en China se ha adoptado un enfoque más abierto.
Para acelerar la adopción y la innovación, las empresas chinas suelen publicar su código en línea, permitiendo que desarrolladores de otras compañías lo consulten.
“Esto significa que las empresas tecnológicas chinas, al crear un nuevo modelo de IA, no tienen que empezar desde cero”, explica Olson. “Pueden simplemente tomar ese modelo, desarrollarlo y mejorarlo”.
Como resultado, la carrera por los “cerebros” de IA ya no es tan clara.
Estados Unidos creía que los LLM eran una herramienta poderosa en su arsenal; ahora, China también puede fabricarlos.
“Los modelos estadounidenses de código cerrado probablemente sean mejores, pero quizás no por mucho”, dice Selina Xu. “El modelo chino, tal vez sea solo un 90% tan bueno, pero es un 10% más caro”.
La ventaja de China en la guerra de la robótica
Y en lo que respecta a los “cuerpos” de IA —el mundo de los drones y la robótica— China históricamente ha tenido ventaja.
Desde la década de 2010, el gobierno chino aumentó drásticamente su apoyo al desarrollo de la robótica. Financió la investigación y proporcionó a los fabricantes de robots miles de millones de dólares en subsidios.
Se estima que ahora hay alrededor de dos millones de robots en funcionamiento en China, más que en el resto del mundo juntos.
Olson afirma que gran parte de este éxito se debe a que China es una economía manufacturera. “Tienen toda esa experiencia en la fabricación de productos electrónicos, la aprovechan y así surgen increíbles empresas emergentes de robótica”.
Los visitantes internacionales a Shenzhen o Shanghái suelen sorprenderse por la profunda integración de los robots en la vida cotidiana, comenta Xu; por ejemplo, las entregas de comida a domicilio con drones.
Los repartos de comestibles mediante robots han avanzado rápidamente en China. China ha destacado especialmente en los llamados robots “humanoides”: máquinas diseñadas para parecerse y comportarse como personas.
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CEI), un centro de investigación estadounidense bipartidista, ha informado sobre una “fábrica oscura” de autos en Chongqing, en el sur del país.
La planta cuenta con 2.000 robots y vehículos autónomos que, según afirman, pueden entregar un auto nuevo cada minuto. Se la denomina fábrica oscura porque está totalmente automatizada y, en teoría, puede operar en la oscuridad sin presencia humana.
Pekín es consciente del rápido envejecimiento de la población del país, afirma Xu. El gobierno cree que los humanoides pueden cubrir el vacío que deja la jubilación de los trabajadores humanos, especialmente en el sector de los cuidados.
“Se espera que para 2035, el número de personas [en China] mayores de 60 años supere la población total de Estados Unidos”, añade.
China no solo está construyendo robots para su enorme población, sino que también representa actualmente el 90% de todas las exportaciones de robots humanoides.
El fantasma en la máquina
Pero hay un inconveniente.
China lidera el mundo en la construcción de cuerpos robóticos. Sin embargo, cada uno de esos cuerpos aún necesita un cerebro: un sistema operativo, o software, que les indique a las distintas partes metálicas qué hacer.
Si el robot solo tiene que hacer una tarea repetitiva, como la que podría realizar en la fábrica de automóviles de Chongqing, solo necesita un cerebro robótico relativamente simple. China puede fabricarlo por sí misma.
Pero para que un robot realice muchas tareas variadas y complejas, necesita un cerebro inteligente impulsado por una forma diferente de IA, llamada IA agéntica.
Este es un programa de IA que se comporta más como un agente independiente, ejecutando tareas que constan de múltiples pasos.
Así que, en lo que respecta a esos cerebros de alto rendimiento, Estados Unidos sigue teniendo ventaja.
“Estados Unidos… definitivamente sigue a la cabeza en lo que respecta a cerebros robóticos”, señala Wright, el investigador de la UCL.
“Esos son los chips y el software de IA que ayudan al robot a realizar tareas concretas. Y lo que hay que tener en cuenta es que aproximadamente el 80% del valor de un robot reside en su cerebro”.
Sobre perros robot y drones
Tanto Estados Unidos como China compiten por combinar robots con IA agéntica, y una empresa estadounidense ha demostrado que ya no son solo las empresas chinas las que pueden crear robots exitosos.
Y quién gane importa: es una tecnología que podría resultar emocionante y aterradora a la vez.
Boston Dynamics, una empresa de ingeniería estadounidense, ya la utiliza. Su robot con forma de perro, Spot, se ha convertido en un ícono en línea entre los aficionados a la tecnología, con millones de visitas en YouTube.
El perro robot cuenta con potentes “ojos” (una cámara de alta tecnología con imágenes térmicas) y “oídos” (monitoreo acústico).
Spot utiliza IA agéntica para realizar inspecciones. Spot ahora puede realizar inspecciones en los almacenes de la empresa, detectando problemas como el sobrecalentamiento de equipos, fugas o derrames de gas, antes de enviar esa información al proveedor de software de IA industrial, IFS.
La IA analiza los resultados y toma decisiones —posiblemente sin intervención humana— para resolver el problema.
Por otro lado, Wright afirma que ya podemos observar la combinación de robótica e IA en el campo de batalla.
El pasado verano boreal, Ucrania comenzó a desplegar el Gogol-M, un dron nodriza capaz de volar cientos de kilómetros dentro de Rusia antes de lanzar dos drones de ataque más pequeños.
Sin control humano, estos drones utilizaron su IA para escanear el terreno, determinar objetivos, dirigirse hacia ellos y detonar explosivos.
¿Quién ganará?
Es difícil predecir quién se alzará con la victoria cuando desconocemos el resultado final, afirma Greg Slabaugh, profesor de visión artificial e IA en la Universidad Queen Mary de Londres.
“Es improbable que la ‘victoria’ sea un momento puntual, como el alunizaje”, añade.
“En cambio, lo que importa es la ventaja sostenida: quién lidera en capacidad, quién integra la IA de forma más eficaz en su economía y quién establece los estándares globales”.
Con tecnologías como la electricidad y la informática, el profesor Slabaugh explica que importaba menos quién construyó primero los sistemas y más quién los implementó de forma más eficaz en toda la economía: “Lo mismo podría ocurrir con la IA”.
Desconocemos adónde nos llevará la IA. Las grandes empresas tecnológicas estadounidenses quieren lanzarse a ese futuro incierto sin restricciones; el Partido Comunista Chino, en cambio, quiere que el Estado supervise la investigación.
Una visión promete una versión hiperactiva del capitalismo de consumo; la otra, un mundo donde el Estado determina qué se puede o no se puede hacer con esta tecnología.
“Cada bando tiene más posibilidades de ganar en su propio terreno”, indica Mari Sako, de la Escuela de Negocios Said de la Universidad de Oxford.
“Cuando dos jugadores compiten con reglas diferentes, sospecho que el que busca atraer a un público más amplio —usuarios, adoptadores, etc.— tiene más probabilidades de imponerse”.
Y hay mucho en juego. Todavía no está claro si Estados Unidos o China saldrán fortalecidos del siglo XXI. La carrera por la IA bien podría ser decisiva.
Información adicional: Ben Carter
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La inusual estructura de Rolex: la empresa de lujo que no pertenece a ningún multimillonario
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Una palabra que no significaba nada se convirtió en una cuyo significado no requería explicación. Cuando Shakira quiso expresar en una canción su dolor por una traición amorosa, se valió de una comparación que no necesitaba explicación: “Cambiaste un Rolex por un Casio”.
La segunda marca quizás podría haber sido otra, pero la primera sólo podía ser esa: bastaba invocarla para que su audiencia global la entendiera de inmediato como sinónimo de lo más valioso que alguien puede poseer… y perder.
Pocas marcas en la historia han logrado ese nivel de penetración cultural.
Ya sea un reloj de pulsera Rolex, grande, robusto, de oro pulido e incrustado de diamantes -que declara éxito a los cuatro vientos-, o un modelo más discreto, que susurra refinación, todos hablan el mismo idioma.
Y aunque hay otras piezas de relojería en el mercado de lujo que marcan el tiempo con una precisión respaldada por una ingeniería muy sofisticada, Rolex ha sido el líder indisputable desde hace más de medio siglo.
El más reciente informe Swiss Watcher 2025 de Morgan Stanley y LuxeConsult, que examinó las 50 principales marcas, lo confirma.
Rolex aparece a la cabeza con una cuota de mercado minorista implícita de 33%; el segundo en la lista -Richemont, con sus relojes Cartier- tiene el 9%.
El informe estima que se vendieron 1.150.000 relojes Rolex el año pasado, lo que se traduce en ingresos estimados de unos US$14.800 millones, una cantidad difícil de imaginar y, en este caso, difícil de confirmar pues la centenaria relojería es singular.
Rolex no pertenece a ningún multimillonario, ni cotiza en bolsa, ni responde a accionistas.
Es propiedad de una fundación.
Esa estructura inusual, que sus admiradores -desde entusiastas y coleccionistas hasta vendedores especializados- presentan como un modelo casi virtuoso de capitalismo con conciencia, es compleja e intrigante.
Detrás de ella hay un hombre llamado Hans Wilsdorf.
¿Cómo encaminó el éxito de la marca y se aseguró de que perdurara?
Un huérfano bávaro con una visión
Wilsdorf nació en 1881 en Baviera, Alemania y, tras perder a su madre siendo niño, y a su padre cuando tenía 12 años, sus tíos vendieron el negocio familiar y lo enviaron a un internado.
Con una educación sólida y la capacidad de hablar tres idiomas – alemán, francés e inglés- Wilsdorf llegó a Suiza a los 19 años a trabajar para una empresa exportadora de relojes de bolsillo.
En 1905, con 24 años, fundó junto a su cuñado Alfred Davis la empresa Wilsdorf & Davis en Londres, importando mecanismos suizos y tres años más tarde registró la marca Rolex, una palabra inventada, fácil de pronunciar en cualquier idioma y lo suficientemente corta para caber en una esfera.
Había llegado en el momento en que la industria apostaba por el reloj de pulsera, y se unió a esa tendencia con una obsesión particular: demostrar que esos pequeños mecanismos amarrados a la muñeca podían alcanzar la precisión de los grandes cronómetros marinos, el máximo estándar de exactitud de la época.
Así como Omega, Longines y Zenith, Rolex participó en competencias de cronometría, pues la precisión no era solo un atributo técnico: era el argumento de venta.
Pero se necesitaba más para sobresalir.
En la sucesión de innovaciones que transformaron la relojería, Rolex no siempre fue el primero en concebir una idea, pero sí a menudo en llevarla a su forma definitiva y grabarlo en la memoria colectiva.
En 1926, lanzó el Oyster, el primer reloj de pulsera herméticamente sellado y resistente al agua.
Para demostrarlo, Wilsdorf no se limitó a afirmarlo: convenció a la nadadora Mercedes Gleitze para que llevara un Oyster atado al cuello durante su “nado de vindicación” del Canal de la Mancha.
Gleitze había sido la primera persona en cruzar el Canal, pero otra mujer reclamó haberlo hecho en menos tiempo, una afirmación que resultó ser una farsa, pero que obligó a Gleitze a repetir la travesía para reivindicar su hazaña.
La controversia garantizaba cobertura mediática gratis.
Aunque Gleitze tuvo que abandonar el nado por el frío extremo, el reloj funcionaba perfectamente, como reportó el diario británico Times.
Un mes después, Rolex compraría la portada completa del diario Daily Mail con el titular: “El reloj que desafió el Canal”.
La legendaria casa de subastas Sotheby’s describiría esa colaboración, casi un siglo después, como “el nacimiento del patrocinio deportivo moderno”: la primera vez que la resistencia física de un atleta fue usada para validar la ingeniería de un producto.
La travesía de Gleitze demostró que Rolex había inventado el primer reloj de pulsera práctico, impermeable y a prueba de polvo del mundo. En noviembre de 2025, se vendió en subasta de Sotheby’s por US$1.730.000. En los años 50, Rolex y su agencia de publicidad J. Walter Thompson protagonizaron un audaz golpe de marketing en un evento que tenía al mundo en vilo: la conquista del Everest.
La relojería británica Smiths, proveedora histórica de la Armada Real y la Casa Real, era la patrocinadora oficial de la expedición que lo logró en 1953, y cuando Edmund Hillary llegó a la cumbre, llevaba un Smiths De Luxe en la muñeca.
Pero eso no impidió que Rolex se adueñara de la historia: le había dado relojes a los miembros de la expedición y al regreso, en Calcuta, el distribuidor local le regaló a Edmund Hillary un Explorer prototipo grabado, y repartió relojes al equipo.
Para cuando llegaron a Londres los escaladores eran embajadores oficiales de Rolex, y poco se habló de los relojes Smiths.
En 1960, en vez de disputar las alturas, se probó en las profundidades: un reloj experimental Rolex fue fijado al exterior del batiscafo Trieste durante su descenso al fondo de la fosa de las Marianas.
Jacques Piccard, el oceanógrafo que comandó el descenso, envió un telegrama a Ginebra: “Feliz de anunciarles que su reloj funciona igual de bien a 11.000 metros que en la superficie”.
Cada hazaña terminaba en un anuncio, reforzando el eslogan asociado con la marca: “una corona para cada éxito”.
La línea entre la publicidad y las demostraciones reales de rendimiento era difusa, y la estrategia rindió fruto: desde 1953, Rolex creció a un ritmo promedio del 8% anual durante casi cuatro décadas.
El mercadeo era solo la mitad de la ecuación. La otra, la resumió Wilsdorf en una carta de sus primeros años: “No es con precios bajos sino, al contrario, con mayor calidad que no solo podemos sostener el mercado, sino ampliarlo”.
Un símbolo a prueba del tiempo
Wilsdorf murió en 1960, pero estaba por venir la transformación más radical de Rolex: de reloj de precisión a símbolo global de estatus.
De la mano de aquella agencia de publicidad que había ayudado a cimentar el vínculo entre Rolex y la conquista humana de lo imposible en el Everest, J. Walter Thompson, la estrategia evolucionó con precisión quirúrgica a lo largo de las décadas.
Le pusieron la corona en 1931. Los anuncios ya venían centrándose no en los relojes en sí, sino en los hombres poderosos que los lucían: Rolex era símbolo de éxito personal.
“Los hombres que guían el destino del mundo usan relojes Rolex”, rezaba un anuncio de 1959.
Cuando la sociedad pasó de admirar a líderes mundiales o a los militares, y los deportistas, aventureros y emprendedores se convirtieron en los nuevos héroes, Rolex se asoció a profesionales de élite.
La crisis del cuarzo en los años 70 -cuando los relojes japoneses de batería amenazaron con hacer obsoletos los mecanismos mecánicos suizos-, que para muchas marcas un golpe letal, para Rolex fue una oportunidad.
Mientras competidores como Omega fabricaban relojes de cuarzo baratos, Rolex reencuadró su mecanismo mecánico como virtud: no era tecnología antigua, sino artesanía atemporal.
La decisión consolidó su posición como el reloj de lujo por excelencia, que ha mantenido por más de medio siglo.
En los 80, cuando los símbolos de estatus se volvieron culturalmente dominantes, Rolex giró hacia la opulencia: el modelo Day-Date se convirtió en “el reloj presidencial”, usado por líderes mundiales.
El resultado fue lo que los expertos en marcas llaman una trampa aspiracional perfecta: un objeto que quienes no pueden permitírselo desean, y quienes pueden permitírselo necesitan para señalar que lo han logrado.
El mensaje constante, como señala en el libro La fabrique de l’excellence: histoire de Rolex el historiador Pierre-Yves Donzé, era destilado, sencillo y poderoso: Rolex es un producto excepcional, desarrollado por un empresario excepcional (Hans Wilsdorf) para personas excepcionales.
Ese temple y claridad de visión se debe en gran medida a la Fundación Hans Wilsdorf, lo que nos lleva de vuelta a su creador.
La corona y sus sombras
Tras la muerte de su esposa en 1945, Wilsdorf creó la fundación que lleva su nombre, y a su muerte, le legó todas sus acciones.
Su objetivo primario –según sus estatutos– es “garantizar la salvaguarda, el mantenimiento y la rentabilidad de los bienes que se le confían”.
“De ser posible”, añaden, apoyar iniciativas sociales, educativas, culturales y humanitarias principalmente en Ginebra, así como contribuir a la protección de los animales y el medio ambiente a nivel global.
Todo se ha cumplido, sin duda, aunque de nada hay registro exacto.
El puente Hans Wilsdorf, galardonado con varios premios de arquitectura, es la obra más evidente de la fundación en Ginebra. Si bien sus fines filantrópicos están subordinados a la disponibilidad de recursos que sobren, estos han permitido beneficiar a tantos personas y proyectos que es imposible enumerarlos.
En la ciudad, la huella de la fundación es omnipresente: desde la preservación y reinvención del histórico cine Le Plaza, hasta el apoyo a la modernización de la Escuela Profesional de Ginebra, la renovación del Asilo de Ancianos de Champel, la restauración de la Biblioteca de la Ciudad y la conservación del Jardín Botánico de Ginebra, son muchos los proyectos que quizás no habrían visto la luz sin el respaldo de Rolex.
Además de lo que se ve, la fundación se centra en apoyar a individuos, condonando deudas, ayudando a pagar alquileres u otorgando becas.
Y se reporta que las miles de solicitudes que reciben se revisan con rapidez y sin trámites burocráticos excesivos.
Todo esto le confiere un poder tan vasto que en Ginebra algunos lo describen como un “Estado dentro de un Estado”, como señala Dan Crivello en el blog especializado Coronet.
El modelo que lo hace posible, sin embargo, no es exclusivo de Rolex.
Rolex no es la única empresa con esta estructura. Carlsberg, Robert Bosch, Bertelsmann, Novo Nordisk e IKEA, entre otras, son también propiedad de fundaciones.
Pero Rolex tiene dos particularidades: su fundación posee el 100% de las acciones, en una estructura que la ley suiza hace permanente, es decir que nadie puede venderla, sacarla a bolsa ni transferirla a manos privadas.
Y opera en la industria del lujo, donde donde la mayoría de sus competidores pertenecen a conglomerados bursátiles o a familias accionistas. En ese mundo, Rolex es una anomalía.
Eso hace que Rolex no sólo sea inusual, sino el ejemplo más visible y rentable de este modelo, y el más debatido.
Sus ventajas son reales: sin presión de accionistas, las decisiones son más largoplacistas; sin cotización en bolsa, la empresa es inmune a los vaivenes especulativos; con una fundación como propietaria, parte de las ganancias va a causas sociales.
El historiador Donzé argumenta que esta estructura ha sido clave para que Rolex mantenga su independencia y coherencia de marca durante más de un siglo.
Pero las sombras también son reales.
Rolex no publica resultados detallados, no rinde cuentas a accionistas y apenas ofrece visibilidad sobre el alcance real de su actividad filantrópica.
Analistas e historiadores del sector han señalado que esa opacidad no es un rasgo accesorio, sino estructural: le permite acumular capital, tomar decisiones a muy largo plazo y ejercer una influencia significativa sin los mecanismos habituales de supervisión.
El resultado no es tanto una anomalía ética como institucional: una organización que, sin infringir las reglas, opera en gran medida al margen de ellas.
Sin embargo, nada de eso ha empañado lo que Rolex representa para el mundo: esas sombras rara vez llegan al mostrador.
Shakira no cantó sobre una fundación. Cantó sobre un reloj. Pero ese reloj lleva décadas siendo mucho más que un objeto: es el resultado de una construcción deliberada, inteligente, a veces opaca, de lo que significa el éxito.
Y la empresa que lo fabrica ha logrado algo que muy pocas logran: que nadie necesite explicar qué significa cuando pronuncias su nombre.
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Venezuela aprueba una nueva ley de minas: cuáles son las otras riquezas naturales que tiene el país además del petróleo
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El subsuelo venezolano no solo guarda vastos yacimientos de petróleo y de gas, sino de otros recursos minerales. Este artículo fue originalmente publicado el 11 de febrero de 2026, antes de la aprobación de la Ley de Minas, y actualizado para una mayor comprensión del tema.
Una apertura de facto de la minería venezolana a las manos extranjeras.
Eso es lo que supone la nueva Ley de Minas aprobada este jueves por la Asamblea Nacional de Venezuela, de mayoría oficialista.
Tras la reforma parcial de la Ley de Hidrocarburos y de la de aceleración de trámites, esta es la tercera norma que se aprueba en el contexto de la cooperación económica con EE.UU., que ejerce un tutelaje sobre Miraflores desde el 3 de enero, cuando capturaron a Nicolás Maduro y a Cilia Flores.
En el caso de la reforma petrolera, ofrece garantías a la inversión privada y modifica el modelo estatista ideado por Hugo Chávez.
Con la nueva Ley de Minas se pretende modernizar esa industria del país y atraer a empresas privadas para que exploten tanto el oro como los minerales esenciales que hay en Venezuela.
Además, según la nueva legislación, se penaliza la extracción ilegal así como la degradación del medio ambiente, ambos grandes problemas especialmente en la zona conocida como el Arco Minero del Orinoco.
Como indica un informe de International Crisis Group, “desde hace dos décadas hay extensa minería de oro ilícita en el sur de Venezuela” que, agrega, ha “crecido rápidamente en los últimos diez años, a medida que grupos criminales y guerrillas han tomado el control de amplias zonas de los estados Bolívar y Amazonas”.
Y aunque Venezuela y el petróleo son casi sinónimos, en las entrañas del suelo del país sudamericano no solo hay crudo, sino también grandes yacimientos de distintos metales y minerales.
Durante años, Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, achacaron sus malas relaciones con Estados Unidos al interés de Washington por apropiarse de esos recursos.
“¿Cuál es la meta del gobierno actual de EE.UU.? Ya lo han dicho: agarrarse todo el petróleo de Venezuela, el oro, las tierras raras, las riquezas de Venezuela”, declaró Maduro en una entrevista difundida el 1 de enero, dos días antes de la inédita operación militar que Donald Trump ordenó ejecutar contra Venezuela y la cual terminó con su captura.
Las primeras palabras del mandatario estadounidense luego de esos sucesos parecieron confirmar las sospechas.
“Lo que necesitamos (de las autoridades interinas venezolanas) es acceso total. Acceso total al petróleo y a otras cosas en el país que nos permitan reconstruirlo”, dijo Trump.
En ese momento, para los analistas consultados por BBC Mundo y para el propio gobierno interino venezolano esas “otras cosas” que no especificó el mandatario estadounidense parecen incluir los también vastos yacimientos minerales del país.
Un amplio inventario
“En Venezuela no solamente existe el petróleo como recurso mineral importante, sino que también hay otros, una minoría de los cuales han comenzado a ser explotados”, le dijo a BBC Mundo el geólogo venezolano Gustavo Coronel.
¿Cuáles son esos minerales? “El hierro, la bauxita y el oro”, enumeró el experto, quien fue uno de los directivos fundadores de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).
Por su parte, Emiliano Terán Mantovani, sociólogo de la Universidad Central de Venezuela (UCV) agregó a la lista “los diamantes, el coltán, el níquel, el cobre y el carbón”. Terán Mantovani es un investigador especializado en los impactos en América Latina del llamado “extractivismo” (la explotación y exportación de grandes volúmenes de recursos naturales con escaso procesamiento).
Las autoridades, entretanto, han asegurado que en el país hay al menos 50 minerales y estiman que unos 15 pueden ser explotados comercialmente.
Según el Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP), organismo adscrito a la Vicepresidencia venezolana, el país tiene la octava reserva mundial de hierro, con 14.721 millones de toneladas métricas, y posee más de 321 millones de toneladas de bauxita, que es la materia prima para obtener aluminio metálico, con el cual se fabrican aviones, automóviles y otros productos.
En lo que se refiere al oro, el CIIP asegura que el país alberga entre 2.200 y 8.000 toneladas, lo que convertiría a Venezuela en la segunda reserva mundial de este metal precioso. No obstante, los expertos consultados por BBC Mundo advirtieron que esos datos no han sido verificados independientemente.
“Nadie sabe, ni siquiera el gobierno, a cuánto ascienden las reservas probadas de oro, porque la explotación ha sido muy desorganizada y no se han realizado más estudios”, afirmó Coronel.
La mayoría de los yacimientos de estos minerales se ubican al sureste del país, en particular en la región de Guayana, conformada por los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro, y algunos de ellos son explotados desde hace varias décadas.
Sin embargo, en otras partes del país como en la península de La Guajira, en el occidental estado Zulia, fronterizo con Colombia, hay depósitos de carbón; mientras que los de cobre están esparcidos por el centro-norte y el nororiente.
Este mes, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, afirmó que el oro “mantiene el servicio exterior” y financia “a los deportistas venezolanos”. El misterio de las tierras raras
En los últimos años, las autoridades venezolanas han asegurado que en el país hay depósitos de las llamadas tierras raras —esos 17 elementos químicos tan demandados actualmente para fabricar baterías, pantallas, imanes y otros equipos tecnológicos—, una afirmación que los expertos respaldan.
“En el año 1971 se hizo un levantamiento aeromagnético y se detectó la presencia de tierras raras en el cerro Impacto, ubicado entre los estados Bolívar y Amazonas”, aseguró Coronel.
El torio —un elemento altamente radioactivo y muy apreciado en la industria nuclear— fue identificado junto con el niobio y el tantalio, se lee en un informe del Servicio Geológico de EE. UU. (USGS, por sus siglas en inglés) fechado en 1990.
No obstante, el organismo estadounidense no incluye al país sudamericano entre aquellos que poseen depósitos de tierras raras por falta de datos. ¿La razón? Décadas después de los primeros hallazgos, todavía se desconoce qué tan importantes son estos yacimientos.
“Esos minerales están en una zona de difícil acceso, con abundante vegetación y están cubiertos por una enorme cantidad de sedimentos, por lo cual se requiere de excavaciones y perforaciones que afectarían seriamente el medio ambiente”, explicó Coronel.
Las autoridades venezolanas aseguran que el país tiene las octavas reservas de hierro del mundo, mineral fundamental para sectores como la industria y la construcción. Por su parte, las autoridades han asegurado que los depósitos de estos elementos, así como de coltán —un mineral crítico, también muy demandado por la industria tecnológica civil y militar—, son grandes.
“Las reservas (de coltán) en Venezuela pudieran, en una evaluación muy preliminar, aproximarse a los US$100.000 millones”, aseveró Chávez durante un discurso en el Parlamento en 2010.
No obstante, no fue sino ocho años después cuando se conoció la primera exportación del llamado “oro azul”.
En 2018, el entonces ministro de Desarrollo Minero, Víctor Cano, anunció que cinco toneladas de coltán, por un valor de US$330.000, fueron vendidas a Italia.
Desde entonces, no se ha informado de nuevos envíos de este mineral al exterior, al menos de manera formal, pero reportes de organizaciones ambientalistas y de medios locales apuntan a un creciente contrabando del mineral.
El plan B
Aunque la tradición minera venezolana se remonta a tiempos de la colonia, nunca fue un motor de la economía venezolana, pese a su potencial.
No obstante, esto cambió a partir de la segunda mitad de la década pasada.
“Debido a la caída de la producción petrolera, Maduro decretó en 2016 el Arco Minero del Orinoco para explotar los minerales de la zona, en particular el oro, que ha tomado protagonismo debido a que sus elevados precios internacionales”, recordó Terán.
El Arco Minero es una vasta zona de más de 110.000 kilómetros cuadrados, equivalente al 12% del territorio venezolano, ubicada al norte de los estados Amazonas, Bolívar y el sur de Delta Amacuro, cerca de la Faja Petrolífera del Orinoco, donde están el grueso de las reservas de crudo venezolanas.
El Arco fue dividido en cuatro bloques dependiendo de la preponderancia de yacimientos minerales que contienen.
“Se esperaba que unas 150 empresas participaran en la explotación del Arco, pero la falta de seguridad jurídica, la agudización de la crisis política y las sanciones internacionales lo frustraron”, explicó el experto.
El sector minero también fue objeto de expropiaciones durante el gobierno de Chávez y algunas de esas disputas siguen en tribunales internacionales.
“A partir de allí, el gobierno recurrió a la pequeña minería para recabar el oro, actividad que no siempre respeta el medioambiente ni a las comunidades indígenas”, agregó Terán.
Y como si lo anterior no fuera suficiente, el experto denunció que “el crimen organizado se expandió en la zona gracias a su asociación a sectores militares que se han enriquecido con el negocio minero”.
Las autoridades, por su parte, han reconocido que en la zona se han producido hechos irregulares. “Se llevan el oro, el coltán, los diamantes”, admitió Maduro el 5 de enero de 2018. No obstante, los funcionarios aseguran que estos son casos aislados y aseguran que sus responsables son perseguidos.
El impulso minero forzado por el colapso petrolero se ha desarrollado sin consideración ambiental y ha devastado extensas zonas del sur de Venezuela. Pese los obstáculos, la explotación de oro ha aumentado de manera constante en los últimos años, llegando a cifras sin precedentes de entre 40 y 50 toneladas al año, lo cual representa entre US$2.700 y US$3.300 millones, según fuentes nacionales e internacionales.
Sin embargo, solo una pequeña porción de esos fondos ha terminado en las arcas públicas.
“Al Banco Central de Venezuela (BCV) apenas estaría ingresando 8% del oro explotado por concepto de regalías y 6% por autorizar las exportaciones, mientras las organizaciones criminales se estarían quedando con alrededor de 20% y las alianzas estratégicas vinculadas a la élite política con 66%”, denunció la organización Transparencia Venezuela en un informe publicado en 2024.
Las autoridades han sido muy opacas en cuanto a la producción de oro y no informan cuánto ingresa al BCV por este concepto. Este mes, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, afirmó que el oro “mantiene el servicio exterior” (embajadas y consulados) y financia “a los deportistas venezolanos” que asisten a competencias internacionales, al tiempo que reveló que en 2025 se extrajeron 9,5 toneladas del metal.
La explotación del oro se ha convertido en una importante fuente de ingresos para el Estado venezolano ante la caída de la producción petrolera. Las minas están en la mira
Más allá de la petición de Trump de “acceso total”, otros funcionarios estadounidenses han dejado en claro el interés de Washington por los otros recursos naturales venezolanos.
“Tienen hierro y todos los minerales críticos, tienen una gran historia minera que se ha oxidado, pero el presidente Trump va a arreglarlo y recuperarlo”, anunció el secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, horas después de la captura de Maduro y Flores.
A lo anterior hay que sumarle que la bauxita, el níquel, el cobre y el carbón —que también posee Venezuela— fueron incorporados en noviembre de 2025 a la lista de minerales críticos fundamentales para la economía de EE. UU. que elabora el USGS, el Servicio Geológico de ese país.
“Los minerales críticos sustentan industrias por valor de billones de dólares, y la dependencia de las importaciones pone en riesgo sectores clave”, advirtió Ned Mamula, director del USGS.
Los expertos dieron por hecho que el interés de Washington no se limitará al petróleo, pues la administración estadounidense ha dejado en claro que quiere diversificar su cadena de materias primas.
“El oro es parte del interés de EE.UU. en esta nueva situación. No es desconocido que el presidente Trump tiene una especial predilección por el oro como lo prueba la decoración de su oficina en la Casa Blanca”, apuntó Coronel.
Venezuela ha estado produciendo entre 30 y 50 toneladas de oro anuales en los últimos año, según organizaciones nacionales e internacionales. No obstante, el geólogo expresó preocupación por cómo puedan explotarse algunos minerales.
“Un gobierno democrático seguramente dejaría intacta la zona del cerro Impacto, ya que existe el riesgo de un desastre ecológico. Pero temo que ahora algunos países que necesitan desesperadamente esos minerales podrían presionar para abrir la zona a la exploración, y uno de ellos es, obviamente, EE. UU.”, dijo.
Terán también expresó inquietud por las apetencias de Washington.
“No está de más decir que aquí no hay ningún miramiento ambiental ni preocupación por la democracia o los derechos humanos; lo que estamos viendo son señales de unos acuerdos bastante subordinados que ponen en peligro la idea de soberanía que tuvimos”, advirtió.
Sin embargo, firmas especializadas como GlobalData Energy han expresado dudas sobre la capacidad de Venezuela para convertirse en un suministrador confiable de minerales para EE. UU. a corto plazo.
¿Por qué? Por la carencia de infraestructura moderna en el país, de estudios confiables sobre sus reservas y, sobre todo, de un marco jurídico estable, se lee en un informe publicado recientemente.
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Cómo las crisis políticas llevaron a Perú a tener una “economía zombi” y acabaron con el mito de su crecimiento sin límites
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Los expertos creen que la economía peruana podría crecer más. Perú ha sido durante años un ejemplo de manejo macroeconómico.
Pese a la inestabilidad política permanente y los constantes cambios de presidente en los últimos años, el país ha logrado mantener saneadas sus cuentas públicas, atraer inversiones extranjeras significativas, seguir creciendo y mantener el valor de su moneda.
La aparente impermeabilidad de su economía a los vaivenes de su política es admirada y envidiada en otros países de América Latina castigados por las turbulencias financieras y ha contribuido a prolongar el relato de éxito que el país comenzó a escribir a principios de siglo, cuando tras agresivas reformas económicas superó la grave crisis que sufría y se sentaron las bases de décadas de expansión del PIB.
Pero los especialistas advierten que no es oro todo lo que reluce y, pese a sus indicadores positivos, los peruanos sí pagan un precio por la inestabilidad política y sus permanentes cambios de gobierno.
“Eso de que la economía y la política peruanas van por cuerdas separadas es una verdad a medias. Hay un punto a partir del cual la economía sí es afectada por la política”, le dice a BBC Mundo Armando Mendoza, economista del Centro Peruano de Estudios Sociales.
Para él, Perú tiene hace tiempo “una economía que marcha en piloto automático, que marcha en modo zombi”.
Dado que este domingo están llamados a elegir a su nuevo presidente y Congreso, analizamos el impacto para los peruanos de la tormenta de los últimos años.
Las bases de la fortaleza
La economía peruana cuenta con algunas fortalezas estructurales de las que se han beneficiado a lo largo de los años.
Es una economía abierta en la que en los últimos años los inversores han encontrado en general seguridad jurídica para invertir.
Los inversores aprecian que la peruana es una economía abierta Al contrario que en otros países de la región habituados a los problemas financieras, Perú tiene una moneda, el sol, que ha sido de las más estables de América Latina.
Un factor clave ha sido la gestión del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) que, gracias a la autonomía que le concede la Constitución, se ha mantenido al margen de las disputas políticas y ha llevado a cabo una gestión guiada por criterios técnicos que los expertos reconocen como una de las claves fundamentales de la estabilidad macroeconómica del país.
Una “oportunidad perdida”
Durante las dos primeras décadas del siglo, Perú vio crecer su Producto Interno Bruto alrededor de un 4% cada año, superando en algunos años incluso la barrera del 10% de crecimiento interanual.
Sin embargo, el ritmo de crecimiento se ha venido ralentizando desde 2018, cuando Pedro Pablo Kuczynski presentó su renuncia a la presidencia y dio comienzo la caótica sucesión de presidentes, que llega a ocho desde entonces.
Si se dejan aparte los años de la pandemia, la economía peruana ha crecido un 2,3% en promedio desde 2022, lo que, según los expertos, se queda lejos de su potencial.
“La economía peruana sigue creciendo, pero hay un coste de oportunidad perdida. Si tuviéramos políticas sostenidas, no estaríamos creciendo 3%; probablemente estaríamos creciendo a niveles de 5 o 6%”, indica Mendoza.
En la misma línea, Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía y miembro del directorio del BCRP, le dijo a BBC Mundo que Perú debería haberse beneficiado más de la actual coyuntura de precios altos del oro y el cobre, dos de las materias primas que más exporta.
“Con los precios internacionales como están y con la estabilidad macro que llevamos, no hay motivo por el que no pudiéramos estar creciendo por encima del 4,5% si hubiéramos tenido gobiernos medianamente predecibles y competentes”.
Esto explica que, aunque el país haya vuelto a encadenar años de crecimiento económico, haya sido menor del esperado y aún no haya logrado volver a los niveles de pobreza (20% en 2019 frente a 27,6% en 2024) y empleo formal previos a la pandemia.
Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, el ingreso real formal no regresó hasta 2024 a los niveles de 2019.
El ejemplo más claro del precio que pagan los peruanos por su inestabilidad política es 2023, año en que Pedro Castillo fue destituido y encarcelado por intento de golpe de Estado y se desataron protestas en todo el país.
Ese año la economía se contrajo un 0,55%. “Fue un año donde clarísimamente el desbarajuste político afectó la marcha de la economía”, indica Mendoza.
La economía se contrajo en 2023, cuando la caída de Pedro Castillo provocó meses de protestas. El precio del “carrusel político”
Según Mendoza, cuando Perú entró en el “carrusel político” de los últimos años, “se hizo imposible tener políticas económicas sostenidas”.
Macera recuerda que “los presidentes no han llegado en promedio a los dos años de duración en el cargo”. El actual, José María Balcázar, fue elegido por el Congreso el pasado 18 de febrero en sustitución de José Jerí, destituido después de poco más de cuatro meses en el cargo.
Pero si los presidentes duran poco, menos aún lo hacen los ministros. “En promedio un ministro de Economía dura hoy 7 u 8 meses”, señala Macera.
“Con esta volatilidad es bien complicado tener políticas de Estado medianamente consistentes y bien complicado para los actores privados tener claridad sobre quiénes son sus interlocutores dentro de los ministerios”, añade.
Los presidentes duran poco en Perú. El actual, José María Balcázar, llegó al cargo en febrero y tendrá que dejarlo en julio. Para sectores que requieren grandes inversiones y años de planificación, como la minería, uno de los principales motores económicos del país, tener certezas sobre las políticas que se seguirán en el país resulta clave a la hora de decidir y ejecutar inversiones.
“¿Cómo puedes hacer un planeamiento si los ministros y sus equipos cambian cada pocos meses?”, se pregunta Macera.
Este año, además, el ciclo electoral agrava la incertidumbre que se ha convertido en rutina en Perú, ya que coinciden en unos pocos meses las elecciones generales (para elegir al presidente y al Congreso) con las regionales y locales, en que votarán por alcaldes y gobernadores.
A juzgar por el descontento de los votantes que reflejan las encuestas, es probable que decidan cambiar a la mayoría de los gobernantes del país.
Todas las encuestas muestran que los peruanos ven la corrupción como uno de los principales problemas de su país.
La vida política del Perú ha estado en los últimos años marcada por los escándalos que le han costado uno tras otro el cargo a casi todos los últimos mandatarios.
Mendoza lamenta que “segmentos significativos del Estado han sido capturados y depredados por mafias”: “Ya no es solo la corrupción tradicional sino delincuencia vinculada al crimen común”.
Y las actividades delictivas tienen un impacto económico.
Según Macera, “hay una amplia agenda pendiente de combate a la minería ilegal, cuando estimamos que el año pasado hubo cerca de US$11.500 millones en exportaciones de oro ilegal, una cifra similar a lo que exportó la agroindustria peruana en 2014”.
Qué puede pasar ahora
Todas las previsiones están ahora al albur de lo que suceda con la guerra en Medio Oriente, que ya ha provocado un encarecimiento del petróleo y podría provocar una recesión mundial si no termina pronto.
El Banco Central estima que el PIB peruano crecerá en 2026 un 2,9%, de nuevo un dato de crecimiento positivo que, de cumplirse las previsiones del banco, lo colocaría como la segunda economía de mayor crecimiento en la región, pero el escenario podría variar si el conflicto se prolonga.
Perú sigue beneficiándose de los altos precios de los metales, la estabilidad de su moneda y la solidez de sus cuentas públicas y se espera que la inversión y el empleo formal sigan aumentando.
El directorio del Banco Central también debe renovarse este año y esta será otra de las claves.
“El Banco tiene gran independencia en sus operaciones, pero la elección de los miembros del directorio dependerá del nuevo presidente y el nuevo Congreso”, indica Macera.
Espera que haya un consenso para mantener como presidente a Julio Velarde, que lleva 20 años al frente de la institución y es ampliamente visto como uno de los garantes de la solidez macroeconómica peruana.
Pero eso, como casi todo en este año electoral, está por definir en Perú.
Los dirigentes que salgan de las urnas tendrán el desafío de propiciar que la economía abandone su “modo zombi” y ponerla a trabajar a pleno rendimiento por la cohesión social y el progreso de los peruanos.
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Apple cumple 50 años: 3 productos del gigante tecnológico que cambiaron nuestras vidas (y 3 que fracasaron)
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Pocas empresas han logrado definir el uso de la tecnología en la vida cotidiana con tanta contundencia como Apple.
La compañía, que celebró a comienzos de mes su 50 aniversario, fue fundada por dos Steves en un garaje de San Francisco, Estados Unidos. Y, a lo largo de su historia, ha cosechado éxitos rotundos y algunos fracasos notables.
Hoy en día, casi una de cada tres personas en el planeta posee un producto Apple, un éxito que, según Emma Wall, estratega jefe de inversiones de la empresa de servicios financieros Hargreaves Lansdown, se debe tanto al marketing de la compañía como a su hardware.
“Vendieron un sueño”, afirmó, y añadieron algo que era “bastante novedoso en aquel entonces: la idea de que la marca era tan importante como la línea de productos”.
Podría decirse que la racha de éxitos de Apple se ha ralentizado desde la muerte de su visionario cofundador, Steve Jobs, ya que la compañía se centra más en perfeccionar su tecnología actual.
Ken Segall, director creativo de Jobs durante 12 años, declaró a la BBC que el actual director ejecutivo de Apple, Tim Cook, ha hecho un trabajo extraordinario adaptándose a los nuevos tiempos y manteniendo la rentabilidad de la empresa.
Sin embargo, añadió que muchos puristas de Apple aún no se sienten tan entusiasmados con la etapa actual de la compañía porque “recuerdan que la Apple de antaño era la de Steve Jobs”.
Mientras la compañía cumple medio siglo de existencia, pedimos a analistas y expertos en tecnología que repasaran algunas de las formas más significativas en que transformó el mundo tecnológico, y algunas en las que, sin duda, no alcanzaron su máximo potencial (o, sencillamente, fueron un fracaso).
iPod (éxito)
Aunque no fue el primer reproductor de música digital portátil cuando se lanzó en 2001, el iPod es uno de los productos más emblemáticos de Apple, según Craig Pickerill de The Apple Geek. No solo por lo que fue, sino por lo que cambió.
Aunque no fue el primer reproductor de música portatil, su diseño representó un cambio inmenso. “Los reproductores de MP3 eran aparatosos, el almacenamiento era limitado y gestionar la biblioteca musical resultaba una tarea tediosa”, afirmó.
“El iPod lo cambió todo casi de la noche a la mañana”.
El diseño distinguió al dispositivo e introdujo la biblioteca iTunes, allanando el camino para que la descarga legal de música digital se popularizara.
Lanzado en 2007, el iPod Touch fue diseñado por el mismo equipo que posteriormente inventó el iPhone, el cual rápidamente eclipsó al iPod.
“Sin el iPod, Apple probablemente habría carecido tanto de la solidez financiera como de la madurez operativa necesarias para afrontar la complejidad de la industria de los teléfonos inteligentes”, afirmó Francisco Jerónimo, analista tecnológico de la firma de investigación de mercado IDC.
iPhone (éxito)
Cada año se venden más de 200 millones de iPhones, con un promedio de venta en el mundo de siete unidades por segundo.
Para Ben Wood, de CCS Insight, una empresa de investigación de mercado, es el “Hotel California de los smartphones”: una vez que tienes uno, es muy improbable que abandones el ecosistema de Apple por un dispositivo Android de la competencia.
“Un iPod, un teléfono y un comunicador de internet”: Steve Jobs presentó la primera edición al mundo en 2007. “Un iPod, un teléfono y un comunicador de internet. No son tres dispositivos separados, es uno solo”, dijo un radiante Steve Jobs al mostrar la primera versión del teléfono durante su presentación mundial en 2007.
Como muchos productos revolucionarios de Apple, el iPhone no fue el primero de su tipo: otros teléfonos ya contaban con conexión a internet o pantallas táctiles.
Pero la periodista tecnológica Kara Swisher sostiene que su “magnífica campaña de marketing” contribuyó a su éxito masivo.
“Te hacía verlo no como un dispositivo tecnológico, sino como un símbolo de romance”, afirmó.
Apple Watch (éxito)
Para cuando se lanzó el Apple Watch en 2015, Jobs ya había fallecido de cáncer.
Pero su sucesor, Tim Cook, llegó con un objetivo digno de su innovador predecesor: crear el mejor reloj del mundo.
En términos de ingresos generados para Apple (aproximadamente US$15.000 millones) es difícil negar que el reloj inteligente más vendido del mundo haya logrado su objetivo.
El sucesor de Jobs, Tim Cook, quería fabricar el mejor reloj del mundo. “Como empresa independiente, el Apple Watch se situaría cómodamente entre las 250 o 300 empresas más grandes de Estados Unidos”, afirmó Wood.
Si bien el primer prototipo era relativamente básico, sus modelos posteriores también fueron pioneros en tecnología de salud portátil con funciones como la monitorización de ECG (técnica para registrar la actividad eléctrica del corazón de forma continua) y la detección de caídas, convirtiéndose en un motor clave de la tecnología de salud y bienestar.
Según se informa, el dispositivo vende actualmente más unidades al año que toda la industria relojera suiza tradicional.
Apple Lisa (fracaso)
En cierto modo, el Apple Lisa, un ordenador personal lanzado en 1983 a un precio elevado de casi US$10.000, fue revolucionario.
Fue uno de las primeras PC en incorporar una interfaz gráfica de usuario (GUI, por sus siglas en inglés) y un ratón.
El Apple Lisa se lanzó en 1983 por casi US$10.000. Sin embargo, el analista tecnológico Paolo Pescatore afirmó que el ordenador, dirigido a usuarios empresariales, era “demasiado caro” y no logró tener éxito comercial.
El fracaso, según Pescatore, demostró que “estar a la vanguardia no es suficiente si el producto está mal posicionado”.
Apple aprendió de sus errores al lanzar el Macintosh original un año después, con un precio relativamente más asequible para el consumidor: US$2.495.
Teclado “mariposa” (fracaso)
El diseño de teclado tipo mariposa de Apple —un mecanismo introducido en 2015 para teclados de portátiles— fue un “error puntual en cuanto a fiabilidad”, afirmó Pickerill.
El diseño para dispositivos como el MacBook Air incorporaba teclados con un interruptor de bisagra de doble cara, que recordaba a las alas de una mariposa.
Sin embargo, generó opiniones encontradas: algunos opinaban que el mecanismo dificultaba la escritura, dando la impresión de que Apple priorizaba la delgadez sobre la durabilidad, según Pickerell.
En 2019, la compañía presentó un nuevo MacBook Pro de 16 pulgadas, sin el teclado tipo mariposa.
Vision Pro (fracaso)
Un fracaso notable mucho más reciente de Apple ha sido el visor Vision Pro, argumentó Wood.
Wood afirmó que el primer gran producto nuevo lanzado por la empresa desde el Apple Watch, la gran apuesta de Apple por la realidad mixta, resultó ser demasiado “complicado” y carente de contenido para igualar el éxito de otros productos de Apple.
La gran apuesta de Apple por la realidad mixta resultó, en última instancia, demasiado “complicada”. Según el portal de noticias tecnológicas The Information, la compañía redujo la producción del dispositivo, que cuesta unos US$3500, tan solo unos meses después de su lanzamiento, debido a la baja demanda y al elevado stock sin vender.
Este tropiezo significa que Apple “probablemente será cautelosa a la hora de incursionar rápidamente en áreas relacionadas, como las gafas inteligentes”, afirmó Wood.
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La nadadora de 95 años que batió decenas de récords y sigue sumando más
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La trayectoria de Jane Asher ha sido reconocida por las autoridades británicas con condecoraciones como la Medalla del Imperio Británico, una de las más importantes del país. A sus 95 años, Jane Asher no es una abuela a la usanza.
Además de estar atenta a sus cuatro hijos y a sus 11 nietos, de practicar taichi, pilates y pintar, la británica no para de acumular medallas y galardones en natación.
“Este deporte simplemente te hace sentir bien y te mantiene saludable”, afirmó a la BBC.
Tras haber conseguido en marzo su quinto récord mundial en las piscinas, Asher no parece tener intención de colgar la toalla.
Ni siquiera el hecho de haber pasado por quirófano en los últimos años —y haber visto cómo le reemplazaban ambas caderas— ha logrado hacerle vislumbrar el final de su trayectoria deportiva.
“Voy a seguir nadando todo el tiempo que pueda”, le dijo a Marathon Swims, el sitio web del maratón de natación que se celebra en Londres cada año.
“Después de nadar, sales del agua y sientes que puedes ir a cualquier parte”, subrayó la atleta, quien forma parte del Salón de la Fama Internacional de la Natación y ha recibido la Medalla del Imperio Británico por su dedicación a este deporte.
La nonagenaria nadadora tiene ahora en la mira intentar batir otro récord mundial en el próximo campeonato de Budapest (Hungría) y para ello sigue una rutina de entrenamientos que incluye sesiones de nado cuatro veces por semana.
Una carrera inusual
La carrera deportiva de Asher resulta cuando menos sorprendente, porque nada indicaba que la natación terminaría ocupando gran parte de su vida.
“Nací en Rodesia del Norte (actual Zambia) y el agua de los ríos estaba llena de cocodrilos e hipopótamos, así que no nadé hasta que cumplí 7 años”, declaró a TNT Sports, un canal especializado en deportes hace unos años.
Su primer encuentro con una piscina ocurrió cuando su familia se trasladó a Johannesburgo (Sudáfrica), luego de que la futura nadadora contrajera la malaria.
La nonagenaria nadadora lejos de pensar en retirarse está preparándose para una competencia en Budapest (Hungría). La familia materna de Asher tenía una especial relación con el agua por tener raíces en Cornualles, la famosa región costera inglesa.
“A mi madre le encantaba nadar. Su madre le enseñó a nadar en Cornualles, en el mar. El amor por el agua fría lo llevo en la sangre”, contó.
Con 22 años, la mujer se mudó a Reino Unido, donde comenzó a incursionar poco a poco en el mundo de los deportes.
En la Universidad de Mánchester formó parte del equipo de natación, pero al graduarse y casarse dejó las competencias, aunque no se separó totalmente de las piscinas.
“Empecé a competir porque enseñaba natación a niños de primaria y como algunos eran muy buenos pues dije: ‘deberíamos hacer algunas competencias’, pero algunos de ellos tenían miedo”, relató a BBC Sports en 2015.
“‘Vengan y vamos a competir’”, les dijo a sus estudiantes para quitarles el temor y darles confianza.
“Y resultó que lo hice muy bien, pese a tener 40 años y ser ellos unos niños. Alguien que me vio me dijo: ‘Sabes que hay competencias para adultos’”, evocó.
“No es por las medallas”
Sin embargo, Asher no comenzó a competir profesionalmente hasta la década de 1990, luego de que falleciera su esposo.
“Cuando enseñas a otros a nadar en realidad no puedes entrenar mucho”, dijo.
“Pero antes de morir mi esposo me dijo: ‘Ahora sí vas a poder hacer lo que te gusta’”, agregó.
Poco después, Asher viajó a Estados Unidos y batió su primer récord máster —para nadadores mayores de 25 años— en estilo libre dentro de su categoría de edad.
Desde entonces no ha dejado de acumular galardones, dando la sensación de que está intentando recuperar el tiempo perdido.
Sin embargo, Asher aseguró que subirse a los podios y recibir reconocimientos no es lo que la impulsa.
“No es por las medallas, ya no las colecciono porque no tengo dónde guardarlas”, declaró al canal TNT Sports hace cuatro años.
La nadadora nacida en África espera que otros adultos mayores sigan sus pasos y vean que nunca es tarde para comenzar a practicar su pasión. En la revista Swimming World se lee que ha ganado preseas doradas en los campeonatos nacionales de Reino Unido, Francia y los Países Bajos, al tiempo que ha establecido 52 récords mundiales en cuatro categorías de edad diferentes.
“La natación es un mundo maravilloso. Los nadadores formamos una gran familia: puedes tener 18 años o 90, y en un minuto y 21 segundos ya hablas el mismo idioma”, explicó.
Y tras asegurar que le avergüenza que la consideren una inspiración, Asher dijo que prefiere ser vista como una “persuasora”.
“Espero que otros digan: ‘Bueno, si ella puede, yo también lo haré, lo intentaré’”, remató.
* Con información de Gem O’Reilly.
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“Las más caras de la historia”: el astronómico precio de las entradas para la final del Mundial 2026
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Trump e Infantino en la Casa Blanca hace unos meses. La FIFA cobra hasta US$10.990 por un asiento en la final de la Copa del Mundo de 2026, según indican los precios de la primera venta abierta de entradas.
Se trata de los boletos de admisión general más caros en la historia de un partido de fútbol.
En su dossier de candidatura para la Copa Mundial, Estados Unidos, Canadá y México declararon que las entradas para la final tendrían un costo máximo de US$1.550.
Cuando las entradas salieron a la venta en diciembre para los miembros de los clubes de fans oficiales de cada país, la más costosa figuraba a un precio de US$8.680.
Los precios subieron aún más al comenzar el miércoles la última fase de la venta.
Las entradas para la final de la Copa Mundial de Qatar tuvieron un costo equivalente a US$1.604 para los asientos de mayor precio.
Resulta difícil determinar el costo real de las entradas para el campeonato que se disputará este verano boreal, ya que la FIFA nunca ha hecho públicas sus estructuras de precios.
Asimismo, la organización está aplicando una modalidad de precios dinámicos en la que las tarifas varían al inicio de cada fase de venta en función de la demanda registrada anteriormente.
A finales del año pasado, el costo de los primeros lotes de entradas fue calificado como una “traición monumental”.
En diciembre, la FIFA anunció la disponibilidad de un número reducido de entradas a US$60.
Este miércoles se inició la venta abierta al público, lo que ofreció una nueva perspectiva sobre las tarifas que se están aplicando.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, con el trofeo de 2026. Los precios de la final
Resulta imposible evaluar la política general de precios de las entradas sin disponer de información detallada sobre las tarifas o el volumen de localidades disponible en cada categoría.
Un buen indicativo, en todo caso, es consultar el sitio web de venta de entradas de la FIFA para verificar qué localidades siguen disponibles y a qué precios.
No obstante, esto no permite confirmar si existen entradas aún más costosas o si, por el contrario, había una mayor disponibilidad de localidades en las categorías más asequibles.
Según lo observado, los precios de las entradas para la final de la Copa Mundial experimentaron un incremento de hasta el 38% durante la fase de venta abierta en comparación con los precios establecidos en el lanzamiento del pasado mes de diciembre.
Aparte de la entrada de categoría uno, con un precio de US$10.990:
La categoría dos subió un 32,78%, pasando de US$5.575 a US$7.380.
La categoría tres aumentó un 38,23%, pasando de US$4.185 $ a US$5.785.
La FIFA tampoco avisó con antelación de qué partidos estarían disponibles ni a qué precios el miércoles, justo cuando comenzaba el periodo de “ventas de última hora”.
Quienes lograron acceder descubrieron que los precios habían subido para los encuentros con mayor demanda, incluidos los partidos de las selecciones favoritas y otros duelos clave de las rondas eliminatorias.
Lo que aprendimos al unirnos a la cola
BBC Sport se unió, junto con los aficionados, a la cola para adquirir entradas del Mundial el miércoles alrededor de las 15:20 hora británica.
Se mostraba un mensaje de espera que, a las 16:00, cambió a un círculo rojo con el siguiente texto: “Ya casi estamos…”.
Para las 17:00 había aparecido un contador regresivo. Estábamos a dos minutos de llegar al inicio de la cola cuando, de repente, el tiempo restante volvió a saltar hasta los 15 minutos.
Cuando por fin logramos acceder, experimentamos el mismo fallo técnico que miles de aficionados.
Los seguidores que se conectaron temprano fueron dirigidos por error a una cola para “entradas PMA”, reservadas a aficionados de los equipos ganadores de las repescas de esa misma semana.
Una vez dentro, los usuarios eran enviados a una página donde se requería un código para desbloquear la venta de entradas de esos encuentros específicos.
Para cuando se detectó el error, esos aficionados se vieron obligados a empezar de nuevo desde el final de la cola virtual correcta.
Cualquier posibilidad de conseguir una entrada para alguno de los partidos más atractivos se había esfumado.
La FIFA no ofreció ninguna explicación sobre el error aunque aseguró que, para las 17:00, los enlaces ya funcionaban correctamente.
Una vez de vuelta en la cola, transcurrieron seis horas y 14 minutos hasta que se nos concedió el acceso a la página de venta de entradas.
De los 72 partidos de la fase de grupos, 35 figuraban con entradas disponibles pero, en el momento en que realizamos la consulta inicial, no había asignación para los partidos de Inglaterra o Escocia ni para ninguno de los encuentros de las rondas eliminatorias.
Con la excepción de las naciones anfitrionas, solo estaba disponible la compra de un partido de los diez países mejor clasificados en el ranking: uno de los Países Bajos.
Los precios oscilaban entre US$140 y US$2.985. El precio medio de las entradas mostradas era de US$358.
El partido de la fase de grupos más costoso que se observaba fue el inaugural del torneo, entre México y Sudáfrica, con un precio de US$2.985. Para este encuentro, solo quedaba disponible una ínfima parte del aforo total de 87.000 espectadores.
Además, pudimos consultar paquetes de hospitalidad corporativa, incluido uno para el partido entre Inglaterra y Panamá, cuyo precio ascendía a US$124.800 por una suite de lujo que incluía 24 entradas para el encuentro, comida y bebida; esto supone un costo de US$5.200 por persona.
La disponibilidad de entradas para los partidos parece variar constantemente y la FIFA ha indicado que podrían ponerse a la venta nuevos boletos para cualquier encuentro hasta el mismo momento del pitido inicial.
A las 08:00 de este jueves todavía figuraban 13 partidos disponibles, aunque en seis de ellos solo quedaban entradas para acompañantes de personas en silla de ruedas, las cuales no deberían venderse al público general.
Es algo controvertido que la FIFA no haya puesto a disposición entradas gratuitas para los acompañantes de los aficionados que utilizan silla de ruedas.
Dichas entradas deben adquirirse a precio completo y es posible que no se encuentren situadas de forma contigua.
El partido inaugural de la selección de EE.UU. contra Paraguay, programado para el 13 de junio, era el que mayor número de entradas seguía teniendo a la venta con 1.406 localidades de categoría uno a un precio de US$2.735.
El primer partido de Canadá contra Bosnia y Herzegovina fue el único otro encuentro con una oferta relativamente buena: 846 entradas de categoría uno seguían a la venta a un precio de US$2.240.
La plataforma de reventa de la FIFA -que probablemente conlleve precios aún más elevados, dado que se cobra una comisión del 15% tanto al comprador como al vendedor- reabrirá sus puertas el jueves.
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La IA encontró mi cáncer de mama porque era demasiado pequeño para ser detectado por el ojo humano
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El cáncer de Yvonne Cook fue detectado durante la investigación. La detección del cáncer de mama puede mejorarse en más de un 10% con el uso de una herramienta de inteligencia artificial, según los resultados de un nuevo estudio.
La evaluación fue liderada por la Universidad de Aberdeen, Escocia, bajo un proyecto del Servicio Nacional de Salud.
El equipo evaluó cómo el software de IA podría utilizarse para apoyar al personal sanitario en las mamografías de rutina de más de 10.000 mujeres, quienes además podrían recibir los resultados con mayor rapidez.
Yvonne Cook, residente de Aberdeen de 60 años participó en la investigación con IA, y gracias a la herramienta se le pudo detectar y tratar el cáncer de mama. “Me siento increíblemente afortunada”, declaró.
Los hallazgos del estudio ahora se ampliarán como parte de un ensayo más extenso que analizará el uso de la IA en las mamografías en centros de todo Reino Unido.
La herramienta de IA, llamada Mia, fue desarrollada por la empresa de tecnología médica Kheiron.
Puede detectar posibles áreas pequeñas y difíciles de observar en las mamografías que podrían pasar desapercibidas para el ojo humano.
El estudio sobre la detección del cáncer de mama, publicado en la revista Nature Cancer, reveló que podría aumentar la detección en un 10,4%.
También se observó que podría reducir la carga de trabajo del personal y acortar el tiempo de notificación a las mujeres afectadas.
El equipo de investigación calificó los hallazgos de “enormemente significativos”, ya que la detección temprana permite un tratamiento más precoz y, por consiguiente, una mayor probabilidad de éxito del tratamiento.
La herramienta de IA busca posibles áreas de preocupación en las mamografías. Yvonne acudió a lo que pensó que sería una mamografía de rutina en 2023.
En la sala de espera, vio un cartel que explicaba que se estaba llevando a cabo un proyecto con inteligencia artificial (IA) para ayudar en la revisión de las mamografías, y que la participación era opcional.
“Ni por un segundo se me ocurrió no participar”, dijo. “Creo que decía que la IA se usaría como parte del proyecto de investigación para revisar la mamografía, y pensé: ¿por qué no?”.
Poco después, recibió una carta pidiendo someterse a pruebas adicionales.
“Supongo que no querían alarmar a la gente innecesariamente. La carta decía que querían hacer una mamografía de seguimiento, posiblemente debido a que el resultado inicial no era del todo claro”.
“Cuando llegué a la cita, me dijeron que era la IA la que había detectado algo”.
“Me hicieron una tomografía y el médico especialista confirmó que el diagnóstico de la IA era correcto: había un pequeño tumor de grado 2, demasiado pequeño para ser detectado a simple vista”.
“El cáncer podría haberse extendido”
Añadió: “Me sentí increíblemente afortunada de formar parte del programa de investigación y de que se hubiera detectado en esta fase tan temprana”.
A Yvonne le recetaron inmediatamente medicamentos para inhibir el crecimiento del tumor, seguidos de una cirugía.
“Si la IA no hubiera detectado el pequeño tumor en ese momento, quizás lo habrían descubierto en mi siguiente mamografía rutinaria tres años después, o yo lo hubiera detectado cuando ya era lo suficientemente grande como para poder palparlo», explicó.
“De haber sido así, probablemente la cirugía habría sido más invasiva”.
“El cáncer podría haberse extendido, podría haber requerido quimioterapia y una recuperación mucho más larga, con un mayor impacto en mi vida”.
El profesor Gerald Lip, director clínico del programa de detección precoz de cáncer de mama en el noreste de Escocia, afirmó que los resultados demuestran que la IA podría “apoyar eficazmente” los servicios al aumentar la detección del cáncer y reducir la carga de trabajo.
“En definitiva, sin la IA, los médicos no habrían detectado estos cánceres tan pronto”, declaró.
“La integración de la IA en la práctica clínica es uno de los retos operativos de la próxima década”.
“Nuestros hallazgos contribuirán al debate sobre el uso de la IA en la atención sanitaria”.
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