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  • A 10 años del brexit, el Reino Unido sigue calculando sus costos

    A 10 años del brexit, el Reino Unido sigue calculando sus costos

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    Al señalar la caída del comercio y la inversión, los analistas coinciden en general en que la economía británica es más pequeña de lo que habría sido si el país se hubiera quedado en la UE.

    Justo antes del trascendental referéndum de hace 10 años sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, el gobierno de entonces lanzó una severa advertencia. Votar a favor de salir del bloque provocaría “un impacto inmediato y profundo” en la economía. A pesar de todo, por un estrecho margen, la gente votó a favor de salir.

    Las advertencias económicas estaban equivocadas, pero solo en cuanto al plazo.

    El brexit ha perjudicado la economía británica y los costos se han ido acumulando de forma constante durante la última década, superando con creces cualquier beneficio, según los economistas. Y lo que es más evidente, el brexit ha desatado una oleada de inestabilidad política: el país pronto tendrá su séptimo primer ministro desde la votación del 23 de junio de 2016, después de que Keir Starmer anunciara su renuncia el lunes.

    Esta agitación ha generado un sentimiento de arrepentimiento: en una encuesta reciente, casi la mitad de los británicos dijo que el brexit iba peor de lo esperado, un aumento considerable respecto a hace cinco años. Otra encuesta reveló que algo más de la mitad apoyaría volver a la Unión Europea.

    Es difícil precisar el costo del brexit, teniendo en cuenta los demás golpes que ha sufrido la economía británica desde el referéndum, como la pandemia de la COVID-19, los aranceles del presidente Donald Trump y las guerras en Ucrania e Irán. Esto es lo que hay que saber sobre el impacto económico hasta ahora, según varios informes recientes.

    La economía es más pequeña de lo que habría sido

    En 2016, el gobierno británico dio por hecho que votar a favor de la salida supondría una ruptura inmediata de los lazos comerciales del país con los otros 27 miembros de la Unión Europea. En cambio, hubo años de negociaciones. El Reino Unido no abandonó oficialmente el bloque hasta finales de enero de 2020, y aun así hubo un periodo de transición de 11 meses. Eso ocultó los efectos económicos, ya que las normas comerciales no cambiaron de forma sustancial hasta 2021, cuatro años y medio después del referéndum.

    La pandemia de la COVID-19, la crisis energética y otros acontecimientos han dificultado a los economistas desentrañar el efecto del brexit en la economía. Pero muchos lo han intentado. Un estudio muy citado, dirigido por Nicholas Bloom, profesor de Stanford, estimó que el brexit ha reducido el producto interno bruto del Reino Unido hasta en un 8 por ciento, “con un impacto que se acumula gradualmente con el tiempo”.

    Aunque otros economistas discuten la metodología de ese estudio, en general coinciden en que la economía británica es entre un 4 y un 6 por ciento más pequeña de lo que habría sido si el Reino Unido hubiera permanecido en la Unión Europea, lo que supone una pérdida sustancial de producción. Eso significa menos ingresos fiscales para financiar el gasto público y una mejora más lenta del nivel de vida de la población.

    La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria, el organismo independiente de control fiscal del Reino Unido, cree que el brexit reducirá en un 4 por ciento la productividad a largo plazo del país, que ya va detrás de la de otras grandes economías desde la crisis financiera mundial.

    Los nuevos acuerdos comerciales no han compensado las pérdidas del brexit

    El mayor costo económico se debe al aumento de las fricciones comerciales con el mercado de 450 millones de personas a las puertas del Reino Unido.

    Un acuerdo comercial de 2021 mantuvo los aranceles prácticamente en cero, pero aumentó otras barreras al comercio al introducir trámites adicionales, controles fronterizos y nuevas normativas. El brexit redujo las exportaciones británicas de bienes y servicios a la Unión Europea en torno a un 12 por ciento y las importaciones procedentes del bloque en aproximadamente un 16 por ciento, según el Centro para la Reforma Europea (CER, por su sigla en inglés), un grupo de investigación.

    Las exportaciones británicas de productos agrícolas y alimenticios se han visto especialmente afectadas, con una caída de casi el 30 por ciento, según el CER. Para algunos, como los criadores de mariscos, los controles fronterizos adicionales hicieron que exportar sus productos dejara de ser viable. Muchas pequeñas empresas, en particular, han reducido sus esfuerzos por atraer a clientes europeos debido al tiempo y los gastos adicionales que esto supone.

    Al comercio de servicios del Reino Unido le ha ido mejor. Pero la mayoría de los economistas lo atribuyen a la pandemia, cuando se disparó la demanda de servicios, sobre todo los que se prestan por internet. Los proveedores de servicios bien consolidados del Reino Unido, como las consultoras y los bufetes de abogados, se beneficiaron de ello.

    El brexit ha dado libertad al Reino Unido para firmar sus propios acuerdos comerciales, sustituyendo a los establecidos por la Unión Europea. Pero, aunque el Reino Unido ha firmado desde entonces 39 acuerdos comerciales que abarcan 72 países, eso no ha compensado el comercio perdido con la Unión Europea.

    A pesar de los costos adicionales y los obstáculos que ha traído el brexit, Europa aún es, con diferencia, el mayor socio comercial del Reino Unido, ya que representa más del 40 por ciento de su comercio, una cifra solo ligeramente inferior a la anterior al referéndum. En sus previsiones periódicas sobre la economía británica, la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria simplemente da por hecho que los nuevos acuerdos con países no pertenecientes a la Unión Europea “no tendrán un impacto significativo”.

    [El gráfico muestra el índice de inversión empresarial en el Reino Unido entre los años 2010 y 2024]

    Las empresas británicas siguen notando las consecuencias

    Uno de los primeros y más importantes efectos económicos del voto a favor del brexit fue la paralización de la inversión empresarial, ya que las empresas se replegaron ante la incertidumbre de unas negociaciones comerciales prolongadas y la inestabilidad política.

    Con el tiempo, la inversión empresarial volvió a crecer, pero con menos vigor del que habría tenido de no ser por ello, según los economistas. El Instituto Nacional de Investigación Económica y Social, un centro de estudios independiente, dijo recientemente que la incertidumbre provocada por el brexit ha reducido la inversión empresarial a largo plazo en torno a un 4 por ciento.

    ¿Alguien se ha beneficiado? “Las profesiones y los sectores que se benefician son los consultores, los abogados y, probablemente, los agentes de aduanas”, dijo Anton Spisak, investigador sénior del Centro para la Reforma Europea. Pero, en general, el brexit ha tenido un “efecto muy negativo” en la economía, añadió.

    Uno de los mayores efectos se ha notado en la migración. En lugar de reducir la inmigración, como sugerían muchos partidarios del brexit, ha habido una gran afluencia de personas procedentes de países fuera de la Unión Europea. Estas personas se enfrentan a requisitos de visado diferentes y aportan habilidades distintas, lo que está transformando el mercado laboral.

    Muchos sectores, como la hostelería, la industria alimentaria y la asistencia social y de salud, han tenido que lidiar con costos adicionales y cambios después de perder su base tradicional de trabajadores.

    “Apenas comenzamos a comprender cómo se desarrollará ese cambio tan profundo en los patrones de inmigración del Reino Unido tras el brexit”, dijo Sarah Hall, geógrafa económica de la Universidad de Cambridge y subdirectora de UK in a Changing Europe, un centro de estudios.

    [El gráfico a continuación muestra el índice de inmigración neta por nacionalidad en el Reino Unido.]

    Londres ha mantenido su posición como centro financiero de Europa

    En 2016, el sector de los servicios financieros se opuso rotundamente al brexit, que amenazaba el papel de Londres como puerta de entrada a Europa. Una década después, Londres ha mantenido su posición como el mayor centro financiero de Europa.

    Ninguna otra ciudad europea se ha convertido en el destino preferido del sector financiero, dijo Hall. Pero Londres sí que ha perdido partes importantes de su negocio, como parte de la negociación bursátil, que se ha trasladado a Ámsterdam, y la gestión de activos, que se ha trasladado a Dublín.

    Ha sido “como un pinchazo lento”, añadió Hall. En lugar de una transición repentina, ha habido “toda una serie de traslados y ahora, cada vez más, nuevas ofertas de trabajo que no se producen en Londres”.

    ¿Y qué pasará en los próximos 10 años?

    Mientras la economía británica se debate entre una inflación persistente, una pesada carga de deuda y costos de financiación más elevados, la idea de revertir algunos de los efectos del brexit se ha vuelto más atractiva. El favorito para convertirse en el próximo primer ministro, Andy Burnham, ha calificado el brexit de “perjudicial“.

    El año pasado, el gobierno de Starmer celebró una cumbre con los líderes europeos para “reiniciar” su relación. Pero, más de un año después, los avances han sido a trompicones. Otra cumbre, prevista para el mes que viene, fue pospuesta por los europeos tras la dimisión de Starmer.

    Aunque busca una relación más estrecha, el Partido Laborista ha descartado volver al mercado único y a la unión aduanera de Europa, así como permitir la libre circulación a través de sus fronteras. Los analistas también dicen que en Bruselas hay poco interés en renegociar en profundidad con el Reino Unido.

    “Pueden cambiar muchas cosas en la próxima década”, dijo Spisak, del Centro para la Reforma Europea. Pero no espera grandes cambios en los próximos dos o tres años, antes de que se celebren las próximas elecciones generales.

    Así que los costos seguirán sumándose, y el mayor de ellos ha sido el más difícil de cuantificar, dijo Spisak.

    “El costo más importante del brexit es el costo de oportunidad”, dijo. “Es decir, todas las cosas que no han pasado por culpa del brexit”.

    Eshe Nelson es una reportera radicada en Londres que cubre noticias de economía y negocios para The New York Times.

  • Opinión: Colombia se lanza al vacío

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    Abelardo de la Espriella, un millonario populista de derecha sin experiencia política previa, parece encaminarse a una victoria por un margen mínimo frente al senador de izquierda Iván Cepeda en las elecciones presidenciales de Colombia. Si se confirman los resultados preliminares, en menos de dos meses, este político ajeno a la política tradicional, respaldado por Donald Trump, tomará las riendas del tercer país más poblado de América Latina, y sucederá a Gustavo Petro, quien, impulsado por una ola de frustración con la política convencional, hizo historia hace cuatro años al convertirse en el primer presidente izquierdista de Colombia.

    Podría resultar tentador interpretar estos resultados como un simple giro de la izquierda hacia la derecha. Pero Colombia no está viviendo simplemente un giro conservador; atraviesa un ciclo político turbulento marcado por una polarización amarga e impulsado por el descontento con las instituciones establecidas y las repetidas exigencias de transformación que no se han cumplido. Sobre todo, lo que De la Espriella representa no es solo un giro conservador, sino lo que se conoce como “un salto al vacío”.

    En Colombia, al igual que en tantos otros países de América Latina y de otras partes del mundo, el deseo de cambio a menudo se ha vuelto más potente que cualquier ideología concreta. Durante la última década, la región ha vivido una ola especialmente fuerte contra los gobernantes, en la que los votantes han rechazado a los partidos en el poder, independientemente de su tendencia política. En medio de crecientes preocupaciones económicas y de seguridad, los ciudadanos parecen cada vez más dispuestos a aceptar líderes autoritarios o gobiernos que consideran más capaces de abordar sus problemas; cumplir con las normas procedimentales o institucionales es menos importante que obtener resultados.

    Ese fervor contra los gobernantes en ejercicio ayudó a impulsar a Petro al poder en 2022; ahora, esas mismas aspiraciones de esperanza y cambio han impulsado el ascenso de De la Espriella. Es un patrón revelador. La incapacidad del gobierno, durante las últimas décadas, para abordar los problemas crónicos de Colombia –la violencia persistente, la profunda desigualdad y la débil presencia del Estado en amplias zonas del país– ha minado repetidamente la confianza de la ciudadanía en las fuerzas políticas de centro. Tanto Petro como De la Espriella supieron aprovechar con éxito ese descontento, y se presentaron como candidatos externos que desafiaban lo que describían como un orden político esclerótico y desacreditado, aunque de formas muy diferentes.

    Hay que reconocer que el mandato de Petro no fue del todo malo. Dio voz a las quejas legítimas sobre la pobreza y la desigualdad y amplió el debate político para incluir a las comunidades afrocolombianas, a los pueblos indígenas y a otros grupos que llevaban mucho tiempo excluidos del poder. Pero, al igual que otros populistas latinoamericanos, al final resultó más eficaz en la campaña electoral que en la gobernanza. Su gobierno se caracterizó por luchas internas, escándalos de corrupción, intentos de eludir al Congreso y la incapacidad de convertir promesas ambiciosas en reformas duraderas. Presidió un grave desequilibrio fiscal, una crisis en el sector de salud y la politización y el debilitamiento de la tecnocracia colombiana, tradicionalmente sólida.

    Lo más importante fue su fracaso en materia de seguridad. La iniciativa estrella de Petro, conocida como “Paz Total”, buscaba acuerdos negociados con grupos criminales insurgentes y bandas urbanas después de años de presión militar sostenida. Aunque la iniciativa partía de buenas intenciones, los resultados fueron profundamente decepcionantes. Las organizaciones armadas prosperaron; el número de combatientes activos en los conflictos volvió a dispararse; y las fuerzas armadas colombianas, con las manos atadas, vieron cómo su moral se desplomaba. La producción de coca alcanzó niveles récord y la violencia volvió a repuntar. Muchos colombianos llegaron a la conclusión de que el gobierno había perdido el control del país.

    De la Espriella, un exitoso abogado penalista conocido por representar a clientes a menudo polémicos, demostró ser muy astuto a la hora de aprovechar estas vulnerabilidades. Al lado de Cepeda, que a menudo parecía rígido y poco carismático, De la Espriella parecía todo un showman,; mezclaba llamamientos emocionales con mensajes populistas y promesas de un enfoque de seguridad de mano dura, imitando en parte las políticas del presidente Nayib Bukele de El Salvador. El modelo de Bukele –caracterizado por las detenciones masivas de presuntos miembros de bandas, las megacárceles y una ampliación significativa de los poderes del ejército y la policía– ha cautivado a la población de toda la región. Independientemente de si una estrategia tan de mano dura puede tener éxito en Colombia, ofrecía una alternativa clara a una política de seguridad que muchos votantes consideraban infructuosa.

    Si De la Espriella llega al poder, los colombianos pueden esperar un mayor apoyo a la empresa privada y a la inversión extranjera, una agenda social más conservadora y una alineación más estrecha con los líderes de tendencia conservadora de la región. A los críticos les preocupa que también pueda disminuir el respeto por las normas democráticas, y citan las políticas de seguridad de línea dura de De la Espriella, que podrían debilitar la independencia judicial, los derechos de las minorías y los controles institucionales sobre el poder ejecutivo. Hay preocupaciones legítimas de que una estrategia de seguridad agresiva y sin piedad pueda agravar los abusos contra los derechos humanos sin abordar las causas subyacentes de la violencia, como la debilidad de las instituciones y la falta de oportunidades económicas.

    De la Espriella, que tiene la doble nacionalidad colombiana y estadounidense, contará con un apoyo entusiasta por parte del presidente Trump, quien ya le ha dado su firme respaldo. La cooperación en materia de seguridad entre Washington y Bogotá ha avanzado a trompicones durante la era de Petro: aunque el intercambio de información de inteligencia, las incautaciones de cocaína y los esfuerzos conjuntos contra el crimen organizado en gran medida continuaron, las relaciones se vieron tensadas por profundas diferencias ideológicas entre los gobiernos y la oposición de Petro a las estrategias tradicionales de lucha contra el narcotráfico. Con De la Espriella, esta cooperación podría intensificarse, lo que daría lugar a operaciones militares conjuntas como las que se han llevado a cabo recientemente en Ecuador y Venezuela.

    Eso tendría consecuencias en toda la región. Un giro drástico hacia una militarización respaldada por Estados Unidos seguramente pondrá en vilo a políticos de izquierda regionales como el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y la mexicana Claudia Sheinbaum. Su preocupación por las crecientes intervenciones estadounidenses en América Latina es tanto práctica como ideológica. No está claro que volver a un modelo militar de mano dura liderado por Estados Unidos vaya a ser eficaz para desmantelar las extensas redes de delincuencia transnacional. En cambio, podría empujar la violencia a través de las porosas fronteras de la región y agravar problemas de seguridad que ya son graves.

    Si De la Espriella se propone remodelar Colombia –y, por extensión, la región– a su antojo, puede que se tope con los mismos obstáculos que frenaron a su predecesor. Una de las lecciones más importantes de los años de Petro es la notable resistencia de la democracia colombiana. Durante el mandato de Petro, el Congreso, los tribunales, las organizaciones de la sociedad civil y una prensa independiente se resistieron repetidamente a los excesos del ejecutivo y demostraron su capacidad para defender los controles y equilibrios institucionales.

    Puede que De la Espriella asuma la presidencia de Colombia, pero su movimiento político tiene una representación limitada en el Congreso, lo que lo obligará a negociar con muchos de los mismos partidos a los que denunció sin piedad durante toda su campaña. El independiente que prometió dar un vuelco al sistema puede que pronto descubra que gobernar requiere trabajar dentro de él.

    La verdadera pregunta no es si Colombia se ha movido hacia la izquierda o hacia la derecha. Es si sus instituciones democráticas son lo suficientemente fuertes como para canalizar otra oleada más de política antisistema sin sacrificar el Estado de derecho. La respuesta determinará si estas elecciones marcan el último vaivén del péndulo político –o un paso definitivo y peligroso hacia el vacío.

    Michael Shifter es investigador principal del Diálogo Interamericano e imparte clases de política latinoamericana en la Universidad de Georgetown y en la Universidad George Washington.

    El Times se compromete a publicar una gran variedad de cartas al director. Nos gustaría saber qué opinas sobre este o cualquiera de nuestros artículos. Aquí tienes algunos consejos. Y este es nuestro correo electrónico: letters@nytimes.com.

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  • Una comisión de investigación de la ONU dice que Israel está cometiendo genocidio en Gaza al atacar deliberadamente a niños

    Una comisión de investigación de la ONU dice que Israel está cometiendo genocidio en Gaza al atacar deliberadamente a niños

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    Una comisión de investigación de la ONU dice que Israel atacó deliberadamente a niños palestinos, lo que ha derivado en genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra en la Franja de Gaza, así como crímenes de guerra en la Cisjordania ocupada.

    Un nuevo informe alega que las autoridades y las fuerzas de seguridad israelíes han “llevado a cabo deliberadamente actos que causaron la muerte y graves daños físicos y psicológicos a cientos de miles de niños palestinos”, y que las muertes continuaron incluso después del alto el fuego de octubre pasado en Gaza.

    La comisión afirma tener motivos razonables para concluir que estos actos “forman parte de una estrategia deliberada para destruir el futuro de los palestinos en Gaza atacando a sus niños”.

    El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel declaró que “rechaza categóricamente” el informe de la comisión, calificándolo de “farsa difamatoria” y “un texto propagandístico tan escandaloso como los anteriores”.

    Yazan, un niño palestino de 2 años que sufre desnutrición, está sentado junto a sus hermanos en la vivienda familiar dañada, situada en el campo de refugiados de al Shati

    Getty Images
    El informe acusa a Israel de utilizar el hambre como método de guerra.

    El ejército israelí lanzó una campaña militar en Gaza en respuesta al ataque de Hamás en el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, en el que murieron unas 1.200 personas y 251 fueron tomadas como rehenes.

    Desde entonces, al menos 73.035 personas han muerto en ataques israelíes en Gaza, incluidos más de 21.280 niños, según el Ministerio de Salud gazatí, cuyas cifras son consideradas fiables por la ONU.

    La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado e Israel fue creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2021 para investigar presuntas violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos.

    Su panel de expertos, compuesto por tres miembros, no habla oficialmente en nombre de la ONU.

    Genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra

    El pasado mes de septiembre, la comisión acusó a Israel de cometer genocidio contra los palestinos en Gaza.

    Un informe señalaba que existían motivos razonables para concluir que las autoridades y las fuerzas de seguridad israelíes han perpetrado cuatro de los cinco supuestos contemplados en la definición de genocidio en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948.

    Israel rechazó categóricamente dicho informe, calificándolo de distorsionado y falso.

    La comisión concluyó anteriormente que Hamás y otros grupos armados palestinos cometieron crímenes de guerra y otras violaciones graves del derecho internacional el 7 de octubre de 2023, y que las fuerzas de seguridad israelíes han cometido crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra en Gaza.

    El pasado mes de octubre, Israel y Hamás acordaron un alto el fuego como parte del plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para poner fin a la guerra.

    Desde entonces, ambas partes se han acusado mutuamente de violar la tregua en repetidas ocasiones.

    El Ministerio de Salud de Gaza afirma que desde octubre han muerto más de 1.020 palestinos, entre ellos 265 niños. El ejército israelí informa que también han fallecido cuatro soldados.

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (izq.), saluda al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a su llegada a la Casa Blanca

    Getty Images
    El alto el fuego entró en vigor en octubre de 2025.

    El martes, la comisión de investigación declaró, en un comunicado publicado junto con el informe, que “la intensa magnitud y el carácter sistemático” de las operaciones militares israelíes en Gaza han continuado, provocando “niveles sin precedentes de muerte, lesiones y traumas entre los niños palestinos”.

    “Incluso después del alto el fuego de octubre de 2025, se sigue matando y causando heridas graves a niños, ante el continuo menosprecio de Israel por el alto el fuego y por la protección que, en virtud del derecho internacional, se debe a los niños palestinos”, afirmó Srinivasan Muralidhar, jurista indio que preside la comisión.

    “La protección, el cuidado y la supervivencia de los niños palestinos son inseparables del derecho del pueblo palestino a la libre determinación”, añadió.

    “Al atacar a los niños, Israel ataca la propia capacidad del pueblo palestino para existir y determinar su futuro”.

    El nuevo informe de la comisión señala que Israel ha atacado directamente a niños palestinos en Gaza disparando contra sus órganos vitales con armas de precisión —como drones cuadricópteros y francotiradores— y utilizando armas de alto impacto en ataques contra edificios residenciales, escuelas y campamentos de desplazados abarrotados de niños.

    Israel también es legalmente responsable de no proteger a los niños palestinos frente a los ataques de soldados y colonos israelíes en Cisjordania, añade.

    Ataques israelíes contra hospitales neonatales

    El informe señala asimismo que los niños de Gaza y Cisjordania —especialmente los varones adolescentes— han sido “detenidos, torturados y maltratados en prisiones y centros de detención israelíes”, y que se han documentado “incidentes de violencia sexual y de género contra niños palestinos, a menudo durante las detenciones o mientras permanecían bajo custodia”.

    Por otra parte, los ataques israelíes contra hospitales neonatales y pediátricos en Gaza “desmantelaron sistemáticamente el acceso de los niños a cuidados vitales, socavando su supervivencia como grupo protegido”, según el informe.

    Una madre sentada sobre una piedra en mitad de los escombros de edificios con un niño en brazos.

    Getty Images
    La hambruna, especialmente cuando es organizada, es un crimen condenable según el derecho internacional.

    Asimismo, acusa a Israel de utilizar el hambre como método de guerra y advierte que las restricciones a la entrada de ayuda humanitaria en Gaza han “provocado desnutrición aguda y crónica entre los niños de la Franja, eliminando las condiciones básicas necesarias para su supervivencia”.

    Además, sostiene que, mediante ataques a escuelas, desplazamientos masivos y cierres forzosos, las autoridades israelíes han “obstaculizado sistemáticamente la capacidad de aprendizaje de los niños, saboteando así los cimientos intelectuales y sociales de la propia sociedad palestina”.

    Condena de Israel

    El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel condenó el informe, calificando a la comisión de “mecanismo fundamentalmente viciado cuyo único propósito es señalar y vilipendiar a Israel en lugar de buscar la verdad”.

    “Ignora por completo a los niños israelíes que fueron brutalmente asesinados, secuestrados y atacados por Hamás, al tiempo que pasa por alto el uso cínico que Hamás hace de los niños palestinos como escudos humanos y peones de guerra”, añadió.

    Asimismo, acusó a la comisión de carecer de “cualquier mecanismo de verificación creíble para sus afirmaciones”.

    Los dirigentes israelíes han rechazado sistemáticamente las acusaciones de genocidio y afirman que las operaciones militares en Gaza se han realizado en legítima defensa, con el fin de derrotar a Hamás y a otros grupos armados palestinos, así como de lograr la liberación de los rehenes israelíes.

    También han insistido en que las fuerzas israelíes han actuado conforme al derecho internacional y adoptan todas las medidas posibles para mitigar los daños a la población civil.

    La Corte Internacional de Justicia (CIJ) examina actualmente una demanda presentada por Sudáfrica que acusa a las fuerzas israelíes de genocidio, aunque podrían pasar años hasta que se llegue a una conclusión.

    Israel ha calificado el caso de “totalmente infundado” y basado en “acusaciones sesgadas y falsas”.

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    BBC

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  • Trump dice que el mal estado del estanque reflectante no es su culpa

    Trump dice que el mal estado del estanque reflectante no es su culpa

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    Según la versión del presidente, la renovación iba de maravilla hasta que unos vándalos armados con cuchillos y fertilizante pusieron sus miras en el monumento.

    El presidente Donald Trump tiene una cosa clara sobre el lamentable estado del estanque reflectante del monumento a Lincoln: no es culpa suya.

    En declaraciones a la prensa el lunes durante un evento que supuestamente versaba sobre computación cuántica, Trump dijo que las enormes floraciones de algas verdes y el poliuretano descascarillado no tenían nada que ver con la apresurada remodelación de 16,4 millones de dólares que él mismo había ordenado. En su lugar, expuso en términos vagos una serie de acontecimientos que, según él, eran los responsables del vergonzoso deterioro de un lugar emblemático de Washington.

    Según la versión de Trump, la renovación iba de maravilla hasta que unos vándalos armados con cuchillos y fertilizante pusieron sus miras en el estanque centenario, que se extiende entre el monumento a Washington y el monumento a Lincoln.

    “Alguien dijo que echaron fertilizante al agua”, dijo Trump. “Si echas fertilizante al agua, crecen algas. Pero alguien dijo que quizá echaron fertilizante. Hicieron algo para que aparecieran las algas”.Los expertos en el estanque dijeron que el agua estancada y poco profunda es un caldo de cultivo para las algas, y que los excrementos de pato y el fosfato que hay en el agua ya actúan como fertilizante natural.

    Sobre las grandes tiras de poliuretano que se veían flotando en el agua, Trump dijo que alguien había cortado la piscina con “probablemente un cúter o algún tipo de cuchillo”.

    “No puedo hacer nada si alguien se mete ahí con un cuchillo y empieza a cortarlo”, dijo.

    Katie Martin, vocera del Departamento del Interior –del que forma parte el Servicio de Parques Nacionales–, dijo en un correo electrónico que se había detenido a cinco personas acusadas de vandalismo y que a otras cinco se les habían impuesto multas.

    No se han hecho públicos los nombres de los detenidos ni de los multados, así que era imposible saber si realmente se les acusaba de verter fertilizante o de cortar la piscina. Pero David Carter Hearn, de 67 años, ciclista y tres veces competidor olímpico como piragüista, dijo que lo detuvieron el viernes y lo acusaron de destruir propiedad del gobierno, algo que él niega.

    Dijo que el viernes se detuvo en el lugar solo para echar un vistazo y que luego se agachó para tocar una tira de pintura azul descascarillada mezclada con las algas.

    “Solo era un ciudadano curioso y preocupado”, dijo en una entrevista con The New York Times. “Supongo que estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado”.

    Aparte de las acusaciones de vandalismo, el presidente también arremetió el lunes contra el expresidente Barack Obama por no haber arreglado como es debido el estanque reflectante.

    Entre 2010 y 2012, el gobierno de Obama gastó más de 35 millones de dólares para intentar solucionar los problemas del estanque reflectante. El proyecto fracasó. El estanque se cubrió de algas verdes al mes de su reapertura. Todavía pierde 16 millones de galones de agua al año, cuyo costo de reposición corre a cargo del Servicio de Parques Nacionales.

    “Barack Hussein Obama, ¿alguna vez han oído hablar de él?”, espetó Trump a los periodistas.

    El estanque reflectante lleva décadas sufriendo fugas y proliferaciones de algas, pero Trump se comprometió a solucionar esos problemas antes de la festividad del 4 de julio, a pesar de que algunos expertos advirtieron de que una reforma rápida no resolvería los problemas a largo plazo del estanque. Durante el fin de semana, el presidente describió los problemas del proyecto como tan graves que probablemente habría que vaciar parcialmente el estanque para realizar las “reparaciones necesarias”.

    El gobierno de Trump adjudicó dos contratos sin licitación para las reformas del estante reflectante, y eludió el proceso legalmente exigido de convocatoria de ofertas competitivas debido a lo que calificó como una necesidad urgente de completar el proyecto antes del 4 de julio.

    El primer contrato, de 14,7 millones de dólares, se adjudicó a una empresa de Virginia llamada Atlantic Industrial Coatings para aplicar el sellador impermeabilizante en el tono “azul bandera estadounidense”. El segundo contrato, de 1,7 millones de dólares, se adjudicó a Greenwater Services, con sede en Ohio, para instalar un nuevo sistema de tratamiento de agua.

    En una publicación en su página web el domingo, Atlantic Industrial Coatings defendió su trabajo, y afirmó que las zonas con sellador descascarillado eran “una parte muy pequeña del enorme proyecto de 2.8 hectáreas”. Añadió que pronto se vaciaría el estanque para realizar más reparaciones.

    Luke Broadwater cubre la Casa Blanca para el Times.

    Maxine Joselow cubre temas relacionados con el cambio climático y el medioambiente para el Times desde Washington.

  • Vance lidera las negociaciones con Irán y Trump le pone obstáculos

    Vance lidera las negociaciones con Irán y Trump le pone obstáculos

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    Poco después de abandonar Suiza, las bases que el vicepresidente de EE. UU. había esbozado para un posible acuerdo a largo plazo comenzaron a mostrar fisuras.

    Mientras el vicepresidente JD Vance entraba en la quinta hora de negociaciones con los líderes iraníes este fin de semana, el presidente Donald Trump intervino con una amenaza inoportuna de volver a bombardear.

    Si los iraníes cerraran el estrecho de Ormuz, le dijo Trump a un periodista de Fox News, los negociadores que hablan con Vance nunca volverían a su país; de hecho, ni siquiera tendrían un país al que volver.

    Para Vance, este fue el ejemplo más reciente de lo complicado que se está volviendo su papel como representante principal en las negociaciones de Estados Unidos con Irán, ya que Trump no deja de generar obstáculos en su camino.

    El lunes, Vance dijo que la primera ronda de conversaciones había sentado “unas bases sólidas” para la paz. Pero ahora, Vance tendrá que encontrar la manera de poner fin a una guerra a la que se opuso desde el principio, mientras lidia con los caprichos de su jefe y con un adversario que ha demostrado ser, al menos en parte, inmune a las amenazas de Trump.

    “Lo que les dijimos ayer a los iraníes es que, cuando se andan con, lo que nosotros los milénials llamaríamos fanfarronadas, no pueden esperar que el presidente de Estados Unidos no responda ni aclare la situación”, dijo el lunes en una rueda de prensa. “Así que, cuando digan cosas que no son ciertas, el presidente va a responder”.

    Ambas partes han firmado un memorando de entendimiento para poner fin a las hostilidades y ahora intentan alcanzar un acuerdo nuclear duradero en 60 días. Pero para Vance, el presunto favorito para la candidatura republicana de 2028, la situación aún es políticamente delicada.

    “Si sale bien, me voy a llevar todo el mérito”, dijo Trump la semana pasada sobre el acuerdo de paz. “Si no sale bien, le echaré la culpa a JD”.

    Vance dijo que el presidente bromeaba, pero Trump nunca ha dudado en echarle la culpa a otros, y la forma en que Vance gestione el futuro de las negociaciones influirá en los resultados de los republicanos en las elecciones intermedias y en su futuro como posible sucesor de Trump.

    Karim Sadjadpour, investigador principal de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, dijo que Vance se encontraba en una situación arriesgada. Podría llevarse el mérito de poner fin a una guerra impopular, señaló Sadjadpour. O podría acabar siendo “considerado el artífice de una humillación estadounidense y de un acuerdo que cede millardos de dólares a un adversario acérrimo de Estados Unidos”.

    Para complicar aún más la situación, el vicepresidente tiene que depender de la colaboración de los comandantes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní.

    “Esa no es una posición nada halagüeña para ningún político estadounidense, y mucho menos para alguien que aspira a la presidencia”, dijo Sadjadpour.

    Y aunque los estadounidenses claman para que el gobierno de Trump ponga fin a los combates y reduzca los costos energéticos, Sadjadpour argumentó que a los estadounidenses parece importarles más cómo terminan las guerras. Señaló que el presidente Joe Biden se desplomó en las encuestas tras la retirada de las fuerzas estadounidenses de Afganistán, durante la cual murieron 13 militares estadounidenses.

    “A los estadounidenses no les gustan las guerras, pero les disgustan aún más las derrotas”, dijo.

    Casi inmediatamente después de que Vance abandonara Suiza, los cimientos que había esbozado para un posible acuerdo a largo plazo empezaron a resquebrajarse. El vicepresidente dijo que Irán había aceptado dejar entrar al país a los inspectores nucleares de la ONU, pero los iraníes afirmaron que “no habían asumido ningún compromiso nuevo”.

    Vance también describió un posible plan de financiación en el que Catar descongelaría activos para que los iraníes los utilizaran para la compra de soya, maíz y trigo estadounidenses. Horas más tarde, Trump repitió esa idea en el Despacho Oval y dijo que los alimentos para la población iraní “se iban a comprar exclusivamente a través de Estados Unidos, a nuestros agricultores”. Los responsables iraníes rechazaron esa idea y en el pasado han dicho que el dinero se destinará a la reconstrucción de su infraestructura.

    Las versiones contradictorias sobre el estado de las negociaciones se han vuelto habituales en las últimas semanas, mientras los responsables estadounidenses e iraníes intentan satisfacer a sus respectivas opiniones públicas y poner fin al conflicto.

    Vance intentó restar importancia a los desacuerdos públicos.

    “Solo quiero incentivar a los medios: desconfíen un poco de lo que vean en las redes sociales iraníes”, dijo a los periodistas antes de subir al Air Force Two rumbo a Washington. “Pueden ser negociadores confusos, pero creemos que estamos avanzando”.

    Fue un tono notablemente diferente al de la última reunión presencial de Vance con los iraníes, cuando pasó 21 horas en Pakistán y se marchó con “malas noticias”, diciendo que no habían sido “capaces de avanzar”. Mientras Vance intenta encontrar el equilibrio entre las negociaciones y su propio futuro político, Trump lleva varios meses preguntando a sus asesores y aliados si creen que Vance tiene lo que hace falta para ganar las elecciones presidenciales.

    A menudo lo compara con el secretario de Estado Marco Rubio, y esta semana tendrá otra oportunidad de evaluar a ambos cuando Rubio se dirija al golfo Pérsico para hablar del acuerdo con Irán con los aliados.

    Cuando le preguntaron cómo les iba a Vance y a Rubio, Trump dijo el lunes que estaban haciendo un “trabajo fantástico”.

    “Nuestro secretario es fantástico”, dijo en referencia a Rubio. “Creo que quizá pase a la historia como el mejor de todos los tiempos. Y esta mañana me ha parecido que JD Vance estuvo fantástico. Vi su rueda de prensa desde Suiza. Es un tipo muy inteligente. Lo hizo genial”.

    Tyler Pager es corresponsal del Times en la Casa Blanca, donde cubre al presidente Donald Trump y su gobierno.

  • Qué cambia para Colombia con la cercanía que Trump mantiene con De la Espriella tras las tensiones con Petro

    Qué cambia para Colombia con la cercanía que Trump mantiene con De la Espriella tras las tensiones con Petro

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    Composición de dos retratos recientes de Donald Trump y Abelardo de la Espriella.

    Getty Images / Composición de BBC Mundo
    Trump y De la Espriella auguran una relación menos tensa entre EE.UU. y Colombia de lo que ha sido en los últimos meses con Petro.

    El gobierno de Donald Trump en EE.UU. siguió de cerca la carrera presidencial de Abelardo de la Espriella en Colombia.

    Apoyó abiertamente su candidatura y el secretario de Estado, Marco Rubio, fue de los primeros líderes mundiales en felicitar al “outsider” de derechas tras ganar las elecciones el domingo 21 de junio.

    “La administración de Trump tiene ganas de trabajar estrechamente con tu próximo gobierno para avanzar en la cooperación en seguridad regional, terminar la migración ilegal a EE.UU. y endurecer nuestros lazos económicos”, dijo Rubio en X.

    De la Espriella tiene la nacionalidad estadounidense y ha dicho que quiere una relación cercana a Trump, del que se declara admirador.

    También busca una estrategia de mano dura contra el crimen que se alinea con la del mandatario estadounidense.

    Durante los cuatro años de gobierno progresista de Gustavo Petro, las relaciones entre Washington y Bogotá fueron turbulentas.

    Tras la llegada de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, se sucedieron crisis diplomáticas y desencuentros en seguridad, política de drogas y migración.

    Las relaciones se distendieron en febrero de este año después de una amigable visita de Petro a Washington, pero la desconfianza entre el colombiano y el estadounidense se mantuvo latente.

    La victoria de De la Espriella abre otro capítulo en las relaciones EE.UU.-Colombia, que a pesar de perder fuelle en los últimos años, sigue siendo la alianza más importante para el país sudamericano.

    “Una victoria propia para Trump”

    “Esto se siente como una victoria propia para Trump”, analiza para BBC Mundo Sergio Guzmán, director de la consultora de análisis geopolítico Colombia Risk Analysis.

    Colombia era de los pocos países en Sudamérica con un gobierno de izquierdas, el de Petro, que funcionase como cortafuegos a las aspiraciones trumpistas en la región.

    Con el triunfo de De la Espriella, según el preconteo, y lo que también parece una victoria de Keiko Fujimori en Perú, solo Uruguay y Brasil (este último país con elecciones a la vista en octubre), retienen presidentes de izquierda, más distantes de EE.UU. bajo mandato del republicano.

    Las reticencias de los gobiernos de Brasilia y Bogotá han limitado en cierta manera los esfuerzos de Trump de emprender acciones militares contra el narcotráfico y el crimen en la región.

    De la Espriella ha sido enfático en sus intenciones de bombardear campamentos “narcoterroristas” y cargamentos de droga en Colombia, el principal productor y exportador de cocaína del mundo y escenario de un conflicto armado con múltiples actores que dura más de 60 años.

    Esto coincide con la estrategia militar estadounidense, que desde septiembre de 2025 ha atacado decenas de presuntas narcoembarcaciones dejando más de 200 muertos en las costas sudamericanas, ha capturado a un presidente en funciones, Nicolás Maduro, y ha realizado operaciones conjuntas con Venezuela y Ecuador contra la delincuencia organizada.

    Con Colombia, a pesar de las desavenencias con Petro, continuó la cooperación transnacional y de inteligencia que ha caracterizado las relaciones entre ambos países por décadas.

    Gustavo Petro saluda as Donald Trump en su visita a la Casa Blanca en febrero de 2026.

    Presidencia de Colombia via Getty Images
    Trump y Petro distendieron tensiones en la Casa Blanca en febrero, pero la sintonía nunca llegó a ser del todo completa.

    “La victora de De la Espriella se enmarca en las prioridades de EE.UU. en el hemisferio occidental, que además de políticas antinarcóticas y perseguir organizaciones criminales, también involucran controlar y repatriar migrantes”, explica Elizabeth Dickinson, del centro de análisis International Crisis Group.

    “El desafío para el próximo presidente colombiano será asegurarse que sus prioridades y lo que sea mejor para su país coincidan con esa agenda (la de EE.UU.) a la vez que protege a su población civil en un contexto de división política y conflicto interno”, añade la experta.

    Casi 13 millones de colombianos votaron por De la Espriella, mientras que 12,7 millones lo hicieron por su rival, el candidato del petrismo Iván Cepeda, según el preconteo.

    Con estos datos tan ajustados, se espera que haya una resistencia activa frente a algunas de las políticas que el presidente electo quiera implementar, aunque en su discurso de celebración se mostró más conciliador que en campaña y prometió gobernar “para todos los colombianos”.

    Grupo armado

    Getty Images
    La expansión de los grupos armados será un desafío para el nuevo presidente colombiano.

    La Colombia que recibe De la Espriella

    Cuatro años de “paz total” de Petro, una estrategia que priorizaba la negociación sobre la lucha con actores armados, dejan una Colombia que no consigue frenar la expansión de esos grupos que se inició en 2018, dos años después del acuerdo de desmovilización entre el Estado y la guerrilla de las Farc.

    El país sudamericano tiene hoy la segunda tasa de homicidios más alta de la región tras Ecuador y un récord histórico de cultivos de hojas de coca. Son datos que, sin embargo, han disminuido su ritmo de crecimiento en años recientes.

    No así el de grupos armados, que hoy suman más de 27.000 integrantes tras duplicarse la cifra en el último lustro.

    Ahora De la Espriella propone prorizar la vía confrontativa, desarmar las conversaciones y aumentar el gasto militar.

    No es algo nuevo en Colombia. Distintos gobiernos se suceden con recetas de mano dura y mano tendida para poner fin al conflicto armado. Ninguna ha demostrado éxitos absolutos.

    Sí parece haber cierto consenso en que el Plan Colombia, un paquete millonario de ayuda militar y económica de Washington a Bogotá de comienzos de 2000, unido a la estrategia de “Seguridad Democrática” del expresidente Álvaro Uribe a partir de 2002, debilitaron militarmente a las Farc.

    Abelardo de la Espriella, tras una atril blindado celebrando la victoria electoral en Colombia.

    Juan BARRETO / AFP via Getty Images
    De la Espriella ha hecho de la seguridad su bandera y marca políticas.

    Y que eso de facilitó la posición del gobierno posterior de Juan Manuel Santos (2010-2018) para forzarles a negociar y dejar las armas.

    El problema, coinciden varios analistas, es que tras ese proceso de paz no se han resuelto desafíos como la desigualdad, la pujanza de economías ilícitas y la limitada presencia estatal en zonas remotas.

    Todo eso ha sido caldo de cultivo para la proliferación del crimen, nuevos grupos armados y rentas como la del narcotráfico y la minería ilegal.

    De la Espriella ha hablado de la posibilidad de revivir un “Plan Colombia 2.0”.

    La historia no ha demostrado que la mano dura resuelva el conflicto armado y el narcotráfico. Quizás por eso el presidente electo también ha prometido llevar inversiones a las regiones más afectadas por la violencia y la criminalidad.

    El reto es mayúsculo y un arma de doble filo.

    A iniciativas confrontativas como el Plan Colombia y la Seguridad Democrática de Uribe, aparte de éxitos militares, se les atribuye un empoderamiento de grupos paramilitares que acabaron envueltos en masacres contra la población civil.

    Las interrogantes

    Ahora mismo EE.UU. tendría a los gobiernos de Ecuador y Venezuela, seguramente Perú y próximamente Colombia, alineados con su visión de seguridad. Son cuatro países enfrentados a grandes desafíos de seguridad y de crimen organizado.

    Para Dickinson, una mirada positiva de esta situación es que que haya más cooperación regional.

    Pero también hay riesgos: “Washington persigue su agenda más que los intereses locales de los más afectados por la violencia que se ha expandido por la región”.

    Es uno de los varios equilibrios que tendrá que jugar De la Espriella en su relación con EE.UU.

    El presidente electo ya ha sido acusado por sus rivales de supuestamente priorizar los intereses de ese país sobre los de Colombia.

    María Elvira Salazar, este domingo 21 de junio en Barranquilla, donde De la Espriella esperó los resultados.

    Carlos Parra Rios/Bloomberg via Getty Images
    María Elvira Salazar, una prominente congresista republicana, acudió a apoyar a De la Espriella en su victoria electoral.

    Para Guzmán, otra de sus preocupaciones es que, a pesar de la victoria de De la Espriella, EE.UU. no tenga la generosidad que tuvo anteriormente con el país.

    “Hay una expectativa de que EE.UU. retorne a Colombia la asistencia militar y social que había recibido. Eso lo veo difícil, dado que Trump no es particularmente un líder generoso”, dice el analista.

    Colombia fue uno de los países más afectados por los recortes de USAID, la agencia de cooperación estadounidense que destinó millones de dólares para proyectos sociales y de desarrollo en la nación sudamericana y que el gobierno de Trump desmanteló.

    En los últimos años, mientras EE.UU. pareció distraerse de sus intereses en la región, Colombia, como otros países latinoamericanos, se fue acercando a China, el mayor rival geopolítico de Washington.

    Hoy el gigante asiático le disputa a EE.UU. la plaza de mayor socio comercial de Bogotá, con expertos prediciendo que podría superarle en los próximos años.

    “Pienso que es probable que EE.UU. le pida a Colombia que escinda de su relación con China, que se estrechó con Petro, pero no será tan sencillo porque China ocupa un espacio importante de inversión que De la Espriella no podrá ignorar y EE.UU. no podrá ocupar”, analiza Guzmán.

    A poco más de dos meses de que De la Espriella tome posesión, sus relaciones exteriores con el país más poderoso del mundo parecen más complejas de lo que ha trasladado en campaña.

    Línea gris.

    BBC

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  • 4 grandes cambios en Reino Unido 10 años después del referendo sobre su salida de la Unión Europea (y qué tan posible es ahora su regreso al bloque)

    4 grandes cambios en Reino Unido 10 años después del referendo sobre su salida de la Unión Europea (y qué tan posible es ahora su regreso al bloque)

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    Londres

    Getty Images

    Hace exactamente 10 años, un terremoto político, económico y social sacudió Reino Unido cuando una ajustada mayoría de votantes apoyó la salida del país de la Unión Europea (UE) bajo la promesa de un futuro mejor en solitario.

    Muchos de los que votaron a favor del Brexit buscaban una mayor soberanía para tomar sus propias decisiones políticas, comerciales o económicas sin la intervención de Bruselas, así como reducir la inmigración o ganar peso en el escenario geopolítico internacional.

    Una década después, la Unión Europea ya no marca la pauta de las decisiones británicas, pero muchas de las consecuencias de aquel divorcio se alejan de lo que los promotores del Brexit vendieron a sus votantes.

    El número 10 de Downing Street ha visto pasar a seis primeros ministros en esta década, y espera a su séptimo este mismo verano después de que Keir Starmer anunciara este lunes su dimisión, algo insólito en las últimas décadas.

    Abandonar el mayor mercado común del mundo ha tenido también importantes consecuencias para la economía y el comercio británico, y no ha reducido los flujos migratorios, sino que los ha aumentado, cambiando profundamente su composición.

    Esto hace que muchos de los que hace diez años votaron a favor de abandonar la UE ahora se arrepientan de su decisión, según las últimas encuestas. Entre los que no pudieron votar, aquellos jóvenes que aún no habían cumplido la mayoría de edad pero que vivirán con las consecuencias del Brexit, el deseo de regresar a la unión es apabullante, de acuerdo con los sondeos.

    Estos últimos diez años han sido muy convulsos en todo el mundo. La pandemia y la guerra de Ucrania sacudieron las economías mundiales en general, no solo la británica. La fragmentación política y el auge del populismo tampoco son únicos de Reino Unido, sino una tendencia que se ha asentado en muchos países del mundo.

    Pero los expertos advierten de que en Reino Unido, el Brexit acentuó todos los efectos de esas corrientes mundiales.

    Una manifestación contra el Brexit en Londres.

    Vuk Valcic/SOPA Images/LightRocket via Getty Images
    Una manifestación contra el Brexit en Londres.

    1. Inestabilidad política

    Durante décadas, Reino Unido fue un reducto de predictibilidad y estabilidad. Conservadores y laboristas se sucedían en el poder en un país marcado por el bipartidismo y sin demasiados dramas.

    Los votantes acomodados de clase media solían inclinarse por los conservadores mientras que las clases trabajadoras lo hacían por los laboristas. El Brexit hizo estallar esa dicotomía al introducir un nuevo eje: marcharse de la UE o permanecer.

    Desde entonces, seis primeros ministros -a la espera del séptimo-, han intentado dirigir el barco británico sin lograr mantenerse, en el mejor de los casos, más de dos años al timón.

    “El Brexit ha sido tóxico para la política británica”, explica a BBC Mundo la profesora Jun Du, directora general del Instituto de la Productividad británico.

    Para la economista, la salida de la UE ha acentuado las divisiones que ya existían antes del referéndum, y “ha traído consigo situaciones más caóticas, más división en la política y en la economía social, con un impacto profundo, persistente y fundamental”.

    Si, como dicen, los referendos los carga el diablo, nadie mejor para ejemplificarlo que el que fuera primer ministro hace justo una década, David Cameron, quien se convirtió en la primera víctima política del Brexit.

    Convocó el voto con la esperanza de que los británicos apoyaran su postura de permanecer en la UE y se acallaran las voces populistas que habían surgido a la derecha de su partido, lideradas por Nigel Farage y algunos conservadores.

    La cosa no le salió bien.

    Cameron dimitió y a su sucesora, Theresa May, le tocó negociar con la UE un divorcio durísimo, con un Parlamento dominado por diputados que se oponían al Brexit y un gobierno que se había puesto el objetivo de poner en marcha la separación en una fecha concreta, lo que también le costó el puesto.

    Le siguió Boris Johnson, uno de los conservadores que más ardientemente había hecho campaña a favor del Brexit, y que también acabó dimitiendo, aunque en su caso por los escándalos de las fiestas que se organizaron en la sede del gobierno durante la pandemia.

    Su reemplazo, Liz Truss, se convirtió en la primera ministra británica que menos tiempo pasó en el cargo, apenas 45 días, después de que el plan económico que vislumbró para el país pusiera nerviosos a los mercados e hiciera que la libra se desplomara.

    La siguió Rishi Sunak, quien tuvo que acarrear las consecuencias de todos esos fracasos y llevó a su partido al mayor batacazo de la política británica desde la Segunda Guerra Mundial en las elecciones de 2024.

    Ganaron los laboristas, que llevaron a la jefatura del gobierno a Keir Starmer pero, sobre todo, perdieron los conservadores, lastrados por las promesas incumplidas del Brexit, los escándalos reputacionales y una economía estancada.

    Pero también por la irrupción en la política británica del partido populista de derechas Reform UK, liderado por Nigel Farage, al que el Brexit dio un argumentario y una plataforma política, y que ha drenado las filas de votantes conservadores.

    Ahora el propio Starmer acaba de dimitir tras dos años al frente del gobierno, y abandonará Downing Street tan pronto como su partido elija un reemplazo.

    Starmer prometió acabar con el “caos” de la política británica, pero el alto coste de la vida, varios escándalos y la debacle electoral de las últimas elecciones locales, en las que Reform UK arrasó, han alimentado un motín dentro del propio Partido Laborista, y Starmer no ha aguantado la presión.

    Para Jill Rutter, investigadora sénior del Institute for Government, “puede que eso no se deba al Brexit, pero es difícil afirmar que los cambios políticos de los últimos diez años no hayan influido en ello”, escribe en un informe elaborado con motivo de los diez años del Brexit.

    2. Avance de la derecha antiinmigrante

    La fragmentación política no es un fenómeno único de Reino Unido, como tampoco lo es el auge de los partidos populistas de derechas, uno de los acontecimientos políticos más significativos del siglo XXI en los países occidentales.

    Pero en Reino Unido, argumenta Anand Menon, director del centro de análisis UK in a Changing Europe (Reino Unido en una Europa cambiante), el Brexit se convirtió además en un factor que “podría haber facilitado el actual auge del apoyo a los partidos populistas”.

    Nigel Farage riendo.

    PETER POWELL / AFP via Getty Images
    La formación populista de derechas de Nigel Farage, Reform UK, que defiende un programa de expulsiones masivas de migrantes, encabeza actualmente las encuestas en Reino Unido.

    Y eso fue uno de los factores de que el bipartidismo se haya erosionado.

    Mientras que en 2019 los dos partidos gobernantes tradicionales obtuvieron el 76% del voto popular, esta cifra cayó al 58% en las elecciones de 2024, disminuyendo aún más en todas las elecciones desde entonces con el ascenso de Reform UK en la derecha y los Verdes en la izquierda, apunta Jill Rutter.

    El embrión del partido que lidera Farage surgió tras la crisis de 2008. Entonces se llamaba UK Independence Party, y tenía como objetivo principal abandonar la UE.

    Su ascenso en las encuestas llevó a David Cameron a convocar el referéndum del Brexit con la esperanza de acallarlos con una victoria en las urnas. Esto no sucedió y, lejos de hacer que la llama que portaba Farage se apagara una vez conseguido su objetivo, las ideas de la formación permearon el Partido Conservador.

    El Brexit cambió los ejes de la política británica y, aunque el divorcio ya está consumado, esas líneas polarizadoras se mantienen ahora con otro asunto: la inmigración.

    Para Sam Freedman, “la inmigración ha sustituido al Brexit como tema que polariza a las mismas coaliciones (electorales)”, señala este investigador del Institute for Government.

    Quienes antes consideraban que la raíz de los problemas de Reino Unido radicaba en la Unión Europea, ahora culpan a los migrantes.

    Actualmente, es muy probable que quienes consideran que expulsar inmigrantes debería ser la prioridad número uno del gobierno votaran en su momento a favor del Brexit, y que sean, además, “de más edad, de raza blanca, en su mayoría hombres y con un nivel educativo más bajo”, señala Freedman.

    De hecho, Reform UK se asocia ahora mucho más con sus promesas de expulsar inmigrantes.

    3. Aumento de la inmigración (contra lo que buscaban los promotores del Brexit)

    El auge de Reform UK y la infiltración de su agenda política en los programas del resto de partidos no hace sino reforzar algo que ya era evidente en 2016: controlar la inmigración fue una de las grandes preocupaciones y uno de los grandes alicientes para muchos de los que votaron a favor del Brexit.

    Abandonar la UE otorgó al gobierno británico la libertad de definir sus propias políticas migratorias. Desde entonces, ha introducido un sistema de puntos y ha igualado las condiciones para ciudadanos de la Unión Europea y de fuera

    Pero, aunque Reino Unido “recuperó el control” -como decía uno de los eslóganes del Brexit- para decidir quién entra y quién se queda fuera de sus fronteras, desde luego no funcionó como muchos votantes habían anticipado, explicó a BBC Mundo en 2024 John Curtice, investigador del National Centre for Social Research.

    Manifestantes con banderas de Reino Unido y de Inglaterra.

    Andrea Domeniconi/SOPA Images/LightRocket via Getty Images
    Las manifestaciones antiinmigración se han reproducido a lo largo y ancho del país en los últimos años.

    “Los votantes claramente pensaban que al dejar la Unión Europea habría menos inmigración”, señaló Curtice, quien es profesor de Políticas en la Universidad de Strathclyde y uno de los mayores expertos en comportamiento electoral de Reino Unido.

    Pero no fue así.

    Desde el referéndum del Brexit en 2016 y la victoria de los conservadores en 2019, Reino Unido ha experimentado el mayor aumento de población desde la década de 1960.

    En 2022 hubo un récord de migración neta (la diferencia entre los que llegaron y los que se marcharon) con 764.000 personas más, según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS, por sus siglas en inglés). La cifra descendió un poco en 2023, pero siguió siendo muy elevada: 685.000 migrantes más.

    Mientras que la llegada de migrantes procedentes de la Unión Europea, que habían sido mayoritarios hasta entonces, se redujo drásticamente, la de no comunitarios se disparó.

    El gobierno endureció las normas para obtener un visado, lo que redujo la migración neta a 171.000 en 2025.

    Según datos de UK in a Changing Europe, el Brexit había reducido el número de trabajadores originarios de la UE en aproximadamente 785.000 para 2024, lo que equivale a cerca del 2,6 % de la fuerza laboral total de Reino Unido.

    Sin embargo, en esa misma fecha el número de empleados extracomunitarios había aumentado en unos 992.000 con respecto a antes del Brexit.

    En otras palabras, el Brexit redujo sustancialmente el empleo de migrantes procedentes de la UE y aumentó de forma considerable el de personas de fuera de la UE.

    Sin embargo, el número total de trabajadores extranjeros “fue ligera aunque significativamente superior al que habría sido si Reino Unido hubiera permanecido en la UE”, argumentan Jonathan Portes y John Springford, analistas de UK in a Changing Europe.

    Como señala Jill Rutter, los distintos gobiernos desde el Brexit pudieron establecer nuevas normas de inmigración “y ahora no pueden eludir la responsabilidad por las consecuencias”.

    4. Fuerte impacto en la economía y el comercio

    El Brexit se materializó el 1 de enero de 2021 tras un año de transición, en plena pandemia del covid y un año antes de que Rusia invadiera Ucrania, que desató una crisis energética que terminaría por sacudir las finanzas mundiales.

    En medio de estas turbulencias globales a muchos les resultó difícil distinguir qué parte del batacazo se podía atribuir al Brexit.

    Pero la pandemia terminó y, aunque la guerra de Ucrania aún continúa, el resto de las economías comparables han remontado mejor que la británica.

    Un cartel con una imagen de un barco hundiéndose en el que está escrito Reino Unido Brexit.

    Brook Mitchell/Getty Images

    Para la profesora Jun Du no existe ninguna duda: “El Brexit ha sido terrible para la economía británica”.

    El impacto del Brexit para la economía está respaldada por los datos. “A estas alturas ya existe un excelente conjunto de estudios que documentan, analizan y estiman estos efectos”, señala Du.

    El más reciente, llevado a cabo por un equipo dirigido por el profesor Nick Bloom, de la Universidad de Stanford, y basado en datos del Banco de Inglaterra, señala que la economía de Reino Unido sufrió un impacto del 6% en su Producto Interno Bruto (PIB) por los efectos del Brexit.

    Otros estudios amplían este impacto hasta el 8%.

    El equipo de Bloom examinó los datos que el Banco utiliza para fijar los tipos de interés, y analizó la pérdida de crecimiento intentando reconstruir cómo habría crecido Reino Unido si no hubiera votado a favor de abandonar la UE.

    El estudio concluyó que aproximadamente la mitad del impacto económico se debió a la sorpresa e incertidumbre del periodo posterior al referéndum, mientras que el resto se puede atribuir al aumento de las barreras comerciales tras la salida de Reino Unido de la unión aduanera y el mercado único europeos en 2021.

    Sin embargo, algunos críticos afirman que el estudio no tiene plenamente en cuenta el rendimiento superior de los sectores de inversión y tecnología de EE.UU., ni la crisis energética que sufrió Europa hace cuatro años.

    Recientemente, el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, afirmó que, como consecuencia del Brexit, “el nivel de actividad y crecimiento de la economía fue menor”.

    “La razón es que, al reducir el tamaño de los mercados con los que comerciamos, es decir, al reducir nuestros mercados de exportación, esto tiende a tener un impacto negativo en el crecimiento”, afirmó, y agregó que la productividad y el tamaño del mercado también se vieron afectados.

    Sin embargo, Bailey señaló que, si bien el impacto en los servicios financieros “no fue positivo”, éste no fue “tan perjudicial como muchos predijeron en su momento”.

    En cuanto al comercio, “el impacto negativo es constante, persistente y muy fuerte”, sostiene Jun Du, quien ha estudiado este aspecto en profundidad.

    “Vemos que, de media, las exportaciones de Reino Unido a la UE han caído alrededor de un 23% y las importaciones, alrededor de un 17%”, precisa.

    ¿Regreso a la UE?

    Esta última década no ha sido fácil para Reino Unido y, diez años después del Brexit, la mayor parte de los británicos no solo consideran que fue un desastre, como demuestra la última encuesta del European Council on Foreign Relations (ECFR), “sino que se muestra abierta a una nueva relación con Europa que hasta ahora parecía impensable”, señala su informe.

    El 52% de los encuestados hoy votaría para unirse a la UE, cifra que se eleva al 70% entre aquellos que eran demasiado jóvenes para votar en 2016. Además, el 57% considera que fue un error abandonarla.

    Una joven vestida con los colores de la bandera de la Unión Europea.

    Wiktor Szymanowicz/Future Publishing via Getty Images
    El 70% de los encuestados que eran demasiado jóvenes para votar en el referéndum de 2016 se uniría a la Unión Europea.

    Tener una relación más estrecha con Bruselas también formaba parte del programa electoral de Keir Starmer, quien inició un progresivo acercamiento a sus antiguos socios que muy probablemente continuará su sucesor.

    Aunque aún no está claro quién será el nuevo inquilino del número 10 de Downing Street, todo apunta a que podría ser el ahora exalcalde de Mánchester, Andy Burnham, quien en el pasado ha mostrado su deseo de que Reino Unido se reincorpore a la UE “a largo plazo”.

    Pero, como señala la profesora Jun Du, el programa electoral del Partido Laborista dejaba muy claro que la línea roja es no volver a la UE, ni al mercado único, ni a las uniones aduaneras.

    “Así que, a menos que Andy Burnham sea lo suficientemente valiente como para romper el programa electoral —lo cual no creo que vaya a suceder—, ese es el límite. Por lo tanto, lo que se puede conseguir —lo que se podría llamar ‘acercarse a la UE’— es probablemente algún tipo de alineación dinámica en determinados sectores o en ciertos ámbitos”, argumenta la economista.

    Reino Unido es ahora un país donde Reform UK lidera las encuestas y donde hasta los partidos que en su día pelearon por mantenerse en la UE, como los laboristas, han hecho las paces con el divorcio y ya solo buscan mejorar la relación, pero donde también a la vez una mayoría de encuestados quiere volver a formar parte de la Unión.

    Existe una discrepancia entre “la imagen que los británicos tienen de su país y la realidad”, apunta Jun Du.

    En el imaginario colectivo “se la ve como un actor muy fuerte en el panorama político y económico internacional”, señala la directora general de Instituto de la productividad, “pero en realidad, Reino Unido es una potencia media, dependiente del comercio y cada vez más aislada en el mundo”.

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    BBC

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  • Una cantante iraní fue condenada a 74 latigazos por actuar sin hiyab

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    A Parastoo Ahmadi y a su grupo también se les prohibirá salir del país o actuar durante dos años. La sentencia frena las esperanzas de un régimen más moderado tras la guerra en Irán.

    Un tribunal iraní ha condenado a una cantante, conocida por su franqueza, a 74 latigazos por actuar en un concierto sin llevar hiyab, según un familiar y reportes de los medios estatales. El castigo apunta a un posible endurecimiento de las normas religiosas para las mujeres en un orden político iraní remodelado por la guerra.

    La cantante, Parastoo Ahmadi, fue condenada la semana pasada en un juicio a puerta cerrada en la provincia de Qom junto con ocho compañeros de su banda y del equipo técnico.

    Un video de la actuación de 2024, en el que la cantante aparece con el pelo, los brazos y los hombros al descubierto, desafiando la ley iraní, se hizo viral en YouTube.

    A Ahmadi y a sus compañeros también se les prohibió actuar o salir del país durante dos años, dijo el familiar, que pidió permanecer en el anonimato por miedo a represalias por hablar con los medios. Dos de las nueve personas condenadas no se encontraban en Irán cuando se anunció la sentencia, añadió el familiar.

    La sentencia se dictó apenas unos días después de que Irán y Estados Unidos llegaran a un acuerdo provisional para poner fin a un conflicto de meses de duración que ha causado miles de muertos en todo Medio Oriente y ha sacudido la economía mundial.

    La represión del gobierno contra la expresión artística y la vestimenta femenina ha frenado las esperanzas de algunos iraníes de un orden de posguerra más moderado.

    “Además de ser un castigo inhumano y humillante, la sentencia de 74 latigazos contra Parastoo Ahmadi, simplemente por cantar sin el hiyab obligatorio, es una señal peligrosa de que el régimen, envalentonado por el acuerdo de paz con Estados Unidos, podría intensificar su represión contra las mujeres”, dijo Mahmood Amiry-Moghaddam, director de la organización Iran Human Rights, con sede en Noruega.

    Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzaron en febrero, acabaron con la vida de varias figuras clave, entre ellas el ayatolá Alí Jameneí, quien dirigió la violenta y represiva teocracia durante casi cuatro décadas.

    El presidente Donald Trump justificó la guerra, en parte, al decir que Estados Unidos pretendía ayudar a los iraníes a derrocar a sus líderes. “¡Patriotas iraníes, SIGAN PROTESTANDO — TOMEN EL CONTROL DE SUS INSTITUCIONES!!!”, escribió en las redes sociales en enero.

    Ese mismo mes, las autoridades iraníes respondieron a las protestas generalizadas matando a miles de personas. Raha Bahreini, abogada e investigadora sobre Irán en Amnistía Internacional, lo calificó de “masacre orquestada por el Estado”.

    Ahora bien, no está claro que la guerra haya dejado a Irán en manos menos restrictivas que antes. El hijo del ayatolá Jameneí, Mojtaba Jameneí, ha sucedido a su padre como líder supremo, y un grupo de altos mandos de línea dura del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ha asumido un papel cada vez más importante en la gestión del país.

    En 2022, también había esperanzas de que llegara un cambio para las mujeres iraníes. Estallaron grandes protestas tras la muerte de una joven que se encontraba bajo custodia de la policía moral del país por infringir la ley del hiyab. El Estado respondió matando a cientos de personas.

    Durante el movimiento “Mujeres, Vida, Libertad” que siguió, más iraníes decidieron hacer caso omiso de las normas del hiyab, y la represión violenta pareció remitir ligeramente, según un informe de la ONU que documentaba las secuelas de las protestas.

    Fue en ese contexto cuando se hizo viral el video de la actuación de Ahmadi en 2024, en la que entonaba una serie de canciones populares patrióticas vestida con un sencillo vestido negro. La descripción del video decía: “Soy Parastoo, una chica que quiere cantar para la gente a la que quiero. Este es un derecho que no podía ignorar: cantar para la tierra que amo con pasión”.

    Ahmadi y dos de sus colaboradores fueron detenidos brevemente tras la publicación del video.

    Ahora, con un orden político de posguerra que parece consolidarse en Irán, en el país hay quienes observan la sentencia de Ahmadi y sus compañeros de banda y se preguntan qué puede significar para el futuro.

    “¿Se arreglará algún día este país?”, dijo Mariam, de 30 años, una profesora de Mashhad que pidió que no se revelara su apellido por miedo a represalias. “¿En qué parte del mundo se castiga a una mujer con azotes por cantar?”.

    Las autoridades iraníes han intentado “proyectar una imagen de normalidad” después de la guerra, dijo Bahar Ghandehari, directora de defensa del Centro de Derechos Humanos de Irán. Pero, según ella, “casos como el de Parastoo ponen al descubierto la realidad de la situación de los derechos humanos en Irán: las mujeres aún sufren una profunda discriminación ante la ley, y rebelarse conlleva castigos y violencia estatal”.

    No estaba claro cuándo tenían previsto las autoridades azotar a Ahmadi y al resto de acusados. Desde las protestas de 2022, se han documentado múltiples casos en los que las autoridades han azotado a mujeres acusadas de infringir las normas del hiyab o de pronunciarse en contra de ellas.

    Los documentos judiciales relacionados con el juicio no se han hecho públicos.

    Zane Irwin es reportero en la sección Internacional y miembro de la generación 2026-27 de Times Fellowship, un programa para periodistas al comienzo de sus carreras.

  • Qué es un domo de calor, el fenómeno que causa temperaturas extremas como las que se están registrando en Europa

    Qué es un domo de calor, el fenómeno que causa temperaturas extremas como las que se están registrando en Europa

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    Ola de calor en Francia

    Reuters

    Países de Europea occidental y central -entre ellos España, Francia y Reino Unido- han emitido alertas rojas debido a que se prevé que en los próximos días se intensifique una ola de calor con temperaturas que superarán los 40 °C.

    Más de la mitad de las regiones de Francia se encuentran actualmente bajo el nivel máximo de alerta meteorológica y se ordenó el cierre de cientos de escuelas. La ciudad de Burdeos registró máximas de 42 °C el lunes, según informó el servicio meteorológico Météo-France.

    La Agencia Estatal de Meteorología de España (Aemet) advirtió esta semana de temperaturas “extremadamente altas” para la época —entre cinco y diez grados por encima de lo habitual—, con algunas zonas que podrían alcanzar los 44 °C.

    Se ha emitido una alerta roja para el País Vasco, donde se prevé que las máximas en San Sebastián lleguen a los 40 °C, casi el doble del promedio para esta época del año.

    El servicio meteorológico del Reino Unido (Met Office) emitió una inusual alerta roja por calor para el miércoles y el jueves en partes de Inglaterra y Gales, ante previsiones que apuntan a que las temperaturas podrían llegar a los 38 °C en algunas zonas.

    Las autoridades de Alemania, Italia, Suiza y Luxemburgo han emitido advertencias rojas similares.

    La causa inmediata de este aumento en las temperaturas es un “domo de calor”:

    una masa de aire cálido que se desplaza hacia el norte desde el Sahara, queda “estancada” sobre Europa, atrapando aire caliente en su interior.

    Esta masa es alimentada por un potente sistema de alta presión conocido como el “anticiclón africano”.

    Calor más intenso y duradero

    Los científicos subrayan, sin embargo, que no hay duda de que la recurrencia en las olas de calor es un indicador del cambio climático provocado por el ser humano, resultado en gran medida de la quema de carbón, petróleo y gas.

    Météo-France destaca que, de las 51 olas de calor registradas en Francia desde 1947, 34 han ocurrido a partir del año 2000 y 26 desde 2011.

    La Oficina Meteorológca de Reino Unido estima que el calor extremo que se observa durante las recientes olas de calor es diez veces más probable ahora debido al cambio climático, y estos son eventos no son solo son más intensos, si no que también duran más.

    Personas protegiéndose del sol con sombrillas durante la Semana de la Moda de Milán

    Reuters
    El lunes, durante la Semana de la Moda de Milán, las temperaturas alcanzaron los 37 °C.

    En los últimos 50 años la duración de los períodos cálidos se ha duplicado.

    “El cambio climático provocado por el ser humano ha servido de plataforma de lanzamiento para este fenómeno, cargando la atmósfera de calor adicional y haciendo que las temperaturas extremas sean mucho más intensas de lo que habrían sido en el pasado”, explica el doctor Akshay Deoras, investigador en el Centro Nacional de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Reading, Inglaterra.

    Pero el factor determinante de este fenómeno, agrega el investigador, es un “domo de calor”.

    Qué es un domo de calor

    “Imagínatela como una enorme tapa atmosférica que impide la formación de nubes y permite que un sol implacable caliente el suelo día tras día”, explica el doctor Deoras.

    “Al mismo tiempo, el aire que desciende bajo el sistema de alta presión se comprime y se calienta, de forma muy parecida a como se calienta el aire dentro de una bomba de bicicleta al accionarla”.

    Es esencialmente una masa de aire caliente arraigada obstinadamente en un lugar, atrapando a los que están dentro a nivel del suelo en una ola de calor prolongada.

    Los científicos creen que estos eventos son provocados por un cambio brusco en las temperaturas del océano.

    A su vez, el aumento de la temperatura del agua calienta el aire y los vientos empujan ese calor hacia la tierra.

    Una vez que el aire caliente llega a tierra, queda atrapado por un sistema de alta presión, formando una cúpula flanqueada por sistemas de baja presión a ambos lados.

    La alta presión calienta aún más la columna de aire comprimiéndola, actuando efectivamente como un domo.

    Cambio climático: lo que está por venir

    Estas olas de calor que están batiendo todos los récords se han producido en un mundo que, en promedio, es unos 1,4 °C más cálido que a finales del siglo XIX, debido a actividades humanas como la quema de combustibles fósiles.

    Sin embargo, el calentamiento global podría acercarse a los 3 °C para finales de siglo, según las políticas climáticas actuales de los gobiernos de todo el mundo.

    Esto supondrá inevitablemente nuevos récords de temperatura, lo que plantea desafíos particulares para países como el Reino Unido y Suiza, cuyas infraestructuras y edificaciones no están preparadas para el calor extremo.

    “El clima en el que vivimos hoy simplemente no es aquel con el que crecimos; nuestros edificios e infraestructuras están lamentablemente mal preparados para lo que está por venir”, advierte Friederike Otto, profesora de ciencias climáticas del Imperial College de Londres.

    Hasta 1990, el récord de temperatura del Reino Unido para cualquier mes era de 36,7 °C, establecido en 1911.

    Desde entonces, esa cifra se ha superado varias veces y actualmente se sitúa en 40,3 °C, marca registrada en julio de 2022.

    Con el avance del cambio climático, pronto será una posibilidad real alcanzar temperaturas aún más elevadas, advierte Richard Betts, jefe de investigación sobre impactos climáticos del Met Office y profesor de la Universidad de Exeter.

    “Mientras no reduzcamos las emisiones globales de carbono a cero neto, seguiremos calentando el planeta y se seguirán batiendo récords de temperatura”, afirmó.

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    BBC

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  • La historia de Alejandro Ojeda Carbajal, el fotógrafo mexicano que inmortalizó la “mano de Dios” de Maradona hace 40 años

    La historia de Alejandro Ojeda Carbajal, el fotógrafo mexicano que inmortalizó la “mano de Dios” de Maradona hace 40 años

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    En la historia de los mundiales hay partidos inolvidables: sin ir más lejos la final entre Argentina y Francia en Qatar 2022, el Brasil contra Italia en España 82 o el famoso “partido del siglo” entre la propia Italia y Alemania en la semifinal de México 1970.

    Pero entre ellos hay uno que quizá se destaca por sobre los demás: el partido de cuartos de final entre Inglaterra y Argentina en México 1986, que se disputó un 22 de junio, hace exactamente 40 años.

    En el contexto de la guerra de Malvinas/Falklands que había enfrentado a ambas naciones unos años antes, las selecciones disputaron un partido casi mítico, en el que un inspirado Diego Armando Maradona dejó registrado el que la FIFA consideró el mejor gol del siglo.

    Pero también marcó uno que todavía hoy, cuatro décadas más tarde, genera debate: el famoso gol con la mano. La “mano de Dios”, como se lo ha conocido desde que se hizo la anotación y se desató la polémica.

    Un poco de historia: el gol fue anotado en el minuto 6 del segundo tiempo, cuando Maradona, tras un rechazo elevado de la defensa inglesa, aprovechó y con un golpe aparentemente de cabeza venció al portero rival.

    Aunque en un principio los argentinos defendieron la legalidad de la anotación, una prueba irrefutable apareció pocas horas después: una foto a todo color donde se ve que Maradona golpea con la mano el balón.

    Forografia de la Mano de Dios de Maradona

    Getty Images
    La foto reveló la verdad de lo que había pasado en aquel partido mitico del 22 de junio de 1986.

    La imagen había sido publicada en la portada del diario mexicano El Heraldo, con crédito a Alejandro Ojeda Carbajal, un fotógrafo curtido en eventos deportivos.

    “Antes de hacer el revelado de la imagen, mi papá ya sabía que tenía la foto. Estaba seguro”, le cuenta a BBC Mundo Juan Carlos Ojeda, uno de los hijos de Alejandro.

    “Él se abrazaba a la cámara y no le quería decir a nadie lo que tenía”, añade.

    Gracias a su foto, no solo quedó claro que Maradona había tocado el balón con la mano, sino que además la imagen recibió el premio nacional de periodismo de México ese año.

    Pero la autoría de la imagen se volvió una polémica en sí misma. En el documental “El partido”, estrenado recientemente y basado en el libro del periodista argentino Andrés Burgo, se afirma que la foto tiene asociado otro nombre.

    “Tiene el crédito de Bob Thomas Photography, que es un fotógrafo británico de deportes muy reconocido”, le explica Burgo a BBC Mundo.

    Entre dos vocaciones

    Juan Carlos Ojeda cuenta que la verdadera vocación de su padre siempre fueron las mascotas.

    “Tenía un negocio para baño y limpieza de perros, ese era su trabajo. Pero un día comenzó a tomarle gusto a sacar fotos, revelarlas y después colgarlas”, recuerda su hijo.

    A su negocio comenzó a ir uno de los directivos del diario El Heraldo de México. En una de las sesiones de limpieza le ofreció un espacio en el equipo de reporteros gráficos. Corría el año 1968, el mismo en que México se preparaba para recibir los Juegos Olímpicos.

    “Eligió cubrir deportes porque era lo que más le gustaba. Y no quería tomar fotos de personas muertas o cosas así”, recuerda Juan Carlos.

    Alejandro Ojeda cubrió los Mundiales de México 1970, Alemania 1974 y Argentina 1978, además de los Juegos Olímpicos en Moscú…

    Hasta que llegó México 86.

    Alejandro Ojeda Carbajal recibe el premio de periodismo del expresidente mexicano Miguel de la Madrid

    Cortesía familia Ojeda Carbajal
    Ojeda Carbajal recibe el premio nacional de periodismo mexicano de la mano del presidente Miguel de la Madrid por su foto de la “Mano de Dios”.

    “Debido a la experiencia que tenía mi papá, por lo general escogía el lugar donde se ponía. Para Argentina vs. Inglaterra, eligió seguir el ataque argentino”, señala Juan Carlos.

    Primer tiempo: 0-0.

    En el minuto seis del segundo tiempo ocurre la famosa jugada. Ojeda Carbajal dispara su Nikon automática.

    En una entrevista que se le hizo unos meses después, el fotógrafo explicó cómo fue ese momento.

    “Me interesé en seguir la jugada hasta que el balón entró en el arco. Cuando Maradona toca el balón, yo disparo dos veces”, dijo.

    “Cuando termina el partido, él sale para la redacción abrazando su cámara como para que nadie se la quite. Apenas llega allá les dice a sus colegas que consiguió la foto que quería”, añade su hijo.

    Efectivamente: la foto que había tomado Ojeda Carbajal era la única, entre decenas que comenzaban a circular no solo por los diarios de México sino del mundo, que mostraba inequívocamente el puño del astro argentino pegándole a la pelota.

    “En el diario lo felicitaron. La foto salió en portada. Al poco tiempo, el presidente de la República le dio el premio Nacional de Periodismo”, recuerda su hijo.

    En la misma entrevista publicada por El Heraldo a raíz de ese premio, el fotógrafo galardonado afirmó: “Lo único que sé es que los 114.000 espectadores que estaban en el Azteca, millones de televidentes y yo, apreciamos una mano. No sé si fue la de Dios, mientras el árbitro no se percató de ello y dio por bueno un triunfo que debió ser un empate”.

    Un crédito distinto

    Un dato antes de entrar en la polémica de la autoría: en distintas instancias -y según confirmó su hijo-, Alejandro Ojeda Carbajal recibió ofertas contantes y sonantes para ceder los derechos de la imagen.

    “Fueron como unos US$10.000, pero él no aceptó porque siempre dijo que la foto pertenecía al diario”, anota.

    Después de México 86, Ojeda Carbajal siguió mezclando su pasión por la fotografía y su negocio de estética de mascotas. Falleció en 1999.

    Sin embargo, algo insólito comenzó a pasar: el crédito de la foto en portales de fotografía como Getty, la foto, la de Maradona tocando con su puño el balón en aquel partido no tenía el crédito de Ojeda Carbajal, sino el de Bob Thomas, un reconocido reportero gráfico británico.

    Con ese crédito está en el obituario de Maradona en The New York Times y una nota especial en The Guardian, entre otros, publicados a lo largo de los años.

    BBC Mundo consultó con el portal de fotografía Getty Images sobre el tema y su respuesta es que la foto pertenece a un portafolio de un proveedor de imágenes, Bob Thomas Sport Photography.

    También intentó contactar a esta empresa, pero no recibió respuesta alguna al momento de publicar este artículo.

    En distintas publicaciones, el El Heraldo insistió en que la foto efectivamente fue publicada a ocho columnas al día siguiente del partido.

    “Nosotros nos enteramos hace muy poco sobre este tema. Tal vez el diario decidió vender los derechos de la foto a este fotógrafo inglés. Pero eso hace fue 40 años”, dice Juan Carlos.

    BBC Mundo intentó conocer el punto de vista de El Heraldo sobre este asunto pero no obtuvo declaraciones más allá de lo que el periódico dijo sobre la foto en el pasado.

    Sea como fuere, Juan Carlos tiene otro objetivo en mente: el reconocimiento de su padre.

    “Lo que sí le importa a la familia son las fotos que están exhibidas en el estadio Hidalgo, el del Pachuca o el propio Azteca, que no tienen el nombre de mi padre. Sería ideal que tuvieran su nombre en alguna parte”, concluye.

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    BBC

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