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  • Cómo protegerte de la grave infección estomacal que se propaga en EE. UU.

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    La cyclospora, un parásito que causa enfermedades intestinales, está afectando a muchas personas en todo el país. Los expertos en salud te dan algunos consejos para evitar el contagio.

    Este año se perfila como uno de los peores en cuanto a la propagación de la Cyclospora, un parásito que se transmite a través de alimentos y agua contaminados y que provoca diarrea grave.

    Dianna Blau, jefa en funciones de la División de Enfermedades Parasitarias de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés), dijo que se han confirmado al menos 531 casos de infección por cyclospora en todo Estados Unidos. Son cuatro veces más casos que los registrados en esta misma época el año pasado, dijo, y muchos estados registran cifras más altas de lo habitual. Al menos 21 estados han reportado casos.

    Sin embargo, las cifras de los CDC van por detrás de las comunicadas a nivel estatal, y aún quedan muchos más casos por registrar, dijo Blau. El miércoles, por ejemplo, las autoridades de salud de Míchigan notificaron 992 infecciones, lo que supone un aumento de casi el 500 por ciento respecto a las cifras de la semana anterior. Normalmente, en Míchigan solo se reportan unos 50 casos de ciclosporosis al año.

    Las autoridades médicas de otros estados, como Nueva York, Ohio e Illinois, están reportando un número de casos más alto de lo habitual.

    Los CDC no saben qué está provocando estas infecciones, dijo Blau. Añadió que probablemente existan varias fuentes de contaminación.

    En cualquier caso, dijo Thomas Moore, especialista en enfermedades infecciosas y profesor clínico de medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Kansas en Wichita, este repunte de casos es “sin duda anormal” y preocupante.

    La buena noticia, dijo, es que las infecciones por cyclospora rara vez causan complicaciones graves y no suelen poner en peligro la vida. Aun así, añadió, es un buen recordatorio de que hay que tomarse en serio la seguridad alimentaria.

    ¿Qué es la ciclosporosis? ¿Cómo se transmite?

    Keith Schneider, profesor de seguridad alimentaria en la Universidad de Florida, dijo que la cyclospora es un parásito microscópico que infecta a las personas cuando consumen alimentos o agua contaminados con heces humanas que contienen los oocistos (o huevos) del parásito.

    Las infecciones por cyclospora suelen aumentar de mayo a agosto en Estados Unidos. Así que es normal que haya más casos en esta época del año, dijo.

    Pero el “enorme repunte” de casos, sobre todo en Míchigan, es claramente preocupante, dijo Schneider. “Algo está pasando ahora mismo en esa zona”.

    Tras la ingestión del parásito, pueden transcurrir entre dos días y dos semanas, o incluso más, hasta que provoque la enfermedad. El síntoma principal es la diarrea acuosa, con deposiciones frecuentes y, a veces, “explosivas”.

    Una persona infectada excreta entonces los oocistos en las heces, pero el parásito no es contagioso en las heces hasta una o dos semanas después. Debido a este retraso, la enfermedad no parece propagarse directamente de persona a persona, dijo Schneider.

    Debido a que los síntomas pueden tardar en aparecer, puede resultar complicado identificar el origen de un brote. La comida o el agua contaminadas se habrían consumido mucho antes de que alguien enfermara, explicó Schneider.

    Es probable que las cifras actuales de casos sean “la punta del iceberg”, dijo Moore, y que “vengan muchos más”.

    ¿Cómo puedes reducir el riesgo?

    Los brotes anteriores de ciclosporosis en Estados Unidos han estado vinculados principalmente a productos agrícolas, como frambuesas, albahaca, cilantro, mezclas de frutas, arvejas chinas, guisantes, lechuga y mezclas de ensaladas. Han sido causados tanto por frutas y verduras importadas como por nacionales, así como por aquellas preparadas en casa y en restaurantes, dijo Donald Schaffner, director del departamento de ciencia alimentaria de la Universidad de Rutgers.

    Como se desconoce la causa de las infecciones recientes, la mejor forma de prevenir la enfermedad es seguir las prácticas estándar de higiene y seguridad alimentaria, dijo Adam Ressler, médico especialista en enfermedades infecciosas de Michigan Medicine.

    Lávate siempre las manos con agua y jabón después de ir al baño y antes de preparar la comida, dijo Moore. Los desinfectantes de manos a base de alcohol no eliminan la cyclospora, explicó, pero el agua y el jabón sí.

    Enjuagar las frutas y verduras con agua siempre es una buena práctica, dijo Moore. Es posible que algunas cyclosporas sigan adheridas a los productos contaminados tras el enjuague, pero esto reducirá su número y, a su vez, puede reducir el riesgo de enfermarte o hacer que la enfermedad sea menos grave, explicó.

    Limpiar los productos agrícolas con vinagre u otras soluciones no suele ser más eficaz que hacerlo con agua corriente, dijo Schaffner.

    Los productos agrícolas son más seguros cuando se calientan a 70 grados Celsius o más, lo que mata la cyclospora, según el Departamento de Salud de Míchigan. El departamento también ha publicado recomendaciones para tipos específicos de productos agrícolas que han estado relacionados con brotes anteriores:

    • El cilantro y la albahaca deben lavarse a fondo bajo el grifo, separando las hojas.

    • En el caso del cebollín, corta el extremo de la raíz, quita la capa exterior y lávalo bien con agua corriente.

    • Las arvejas chinas deben lavarse bajo el grifo frotando la superficie.

    • Las frambuesas son difíciles de limpiar porque su superficie rugosa tiene hendiduras donde el parásito puede esconderse. Considera cocinarlas para usarlas en pasteles o mermeladas. Congelar las bayas puede reducir el número de parásitos, aunque probablemente no del todo.

    Dado que las mezclas de ensaladas de bolsa se han relacionado con brotes anteriores de ciclosporosis, Ressler sugirió comprar lechugas enteras en su lugar. Deshazte de la capa exterior de hojas, aconsejó, y lava las hojas interiores bajo el grifo antes de consumirlas.

    No puedes eliminar el riesgo por completo, dijo Schneider. “Existe un riesgo inherente en cualquier alimento crudo que consumas”.

    También es posible que la gente se esté contagiando a través del agua contaminada, ya sea al beberla o al bañarse, dijo Schaffner. Sigue atento a los avisos locales de salud pública sobre la calidad del agua, añadió.

    Si vives en una zona con un elevado número de casos, como Míchigan, y estás preocupado, dijo, puedes plantearte pasar a beber agua embotellada o hervida por el momento. Y, según Schneider, también podrías optar por verduras y frutas cocinadas en lugar de frescas.

    ¿Qué debes hacer si tienes síntomas?

    Los síntomas de la infección por cyclospora –como diarrea, náuseas, malestar general, retortijones e hinchazón– se parecen a los de una típica infección estomacal, dijo Moore, de la Universidad de Kansas.

    Por eso, muchos casos “pasan desapercibidos”, añadió. La gente puede quedarse en casa hasta que se recupere en lugar de ir al médico, y es posible que los médicos no siempre realicen pruebas para detectar la cyclospora. En la mayoría de los casos, la gente se recupera por sí sola, y los síntomas desaparecen en una semana más o menos, dijo Moore.

    Mantenerse hidratado es clave, dijo, así que bebe muchos líquidos. Recomendó preparar una solución rehidratante sencilla, con agua, azúcar y sal, por ejemplo, para reponer electrolitos y líquidos.

    Si tus síntomas son graves o duran más de unos días –sobre todo si vives en una zona con muchos casos–, vale la pena acudir a un profesional de la salud y hacerte la prueba de ciclosporosis, dijo Ressler.

    Los niños, las personas mayores y las mujeres embarazadas o con el sistema inmunitario debilitado corren el riesgo de sufrir una enfermedad más grave y también deberían buscar tratamiento, dijo Moore.

    Si das positivo en la prueba de ciclosporosis, un médico puede recetarte antibióticos que reduzcan la gravedad de los síntomas y aceleren la recuperación, dijo Ressler. Si no se trata, los síntomas como la diarrea crónica pueden durar meses, añadió.

    Consulta con un médico antes de tomar medicamentos antidiarreicos sin receta, como Imodium o Pepto-Bismol, dijo Ressler. Dependiendo del tipo y la gravedad de la enfermedad, estos medicamentos no siempre se recomiendan.

    Amanda Schupak colaboró con reportería.

    Alice Callahan es reportera del Times, donde cubre nutrición y salud. Tiene un doctorado en nutrición de la Universidad de California, campus Davis.

    Amanda Schupak colaboró con reportería.

  • Europa defiende su nuevo sistema fronterizo y frustra a los viajeros

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    Aerolíneas y operadores aeroportuarios advierten que el nuevo esquema europeo está sobrecargando los controles fronterizos y amenaza con agravar los retrasos.

    Los líderes europeos se mantienen firmes en un programa de seguridad que ha generado largas colas, confusión y vuelos perdidos en los aeropuertos este verano, a pesar de la petición urgente del sector de la aviación para que se suspenda.

    El Sistema de Entradas y Salidas (EES) exige a los miembros del espacio Schengen –que agrupa a 29 países con fronteras abiertas– que recopilen datos biométricos, como fotos faciales y huellas dactilares, de los viajeros a su llegada y que confirmen su identidad a la salida. Desde que el sistema entró plenamente en vigor en abril, los aeropuertos y las aerolíneas han reportado un caos generalizado –con filas de horas en los controles de seguridad y confusión sobre los procedimientos– y temen que los problemas puedan agravarse al comenzar la temporada alta de viajes.

    La semana pasada, estos problemas llevaron a altos cargos del sector de la aviación europeo a pedir a la Unión Europea (UE) que suspendiera la obligación del EES este verano. El sistema está “socavando la reputación de Europa, el turismo europeo y la conectividad”, según la carta abierta dirigida al presidente de la Comisión Europea.

    Pero el martes, los líderes de la Comisión Europea rechazaron oficialmente la petición en una reunión con las partes interesadas del sector, alegando que las ventajas de seguridad del nuevo sistema superaban sus inconvenientes.

    El sistema “aumenta la seguridad de los ciudadanos de la UE al tiempo que reduce al mínimo el impacto para los viajeros legítimos de fuera de la UE”, dijo un vocero de la Comisión Europea en un comunicado tras la reunión, señalando que el sistema ya había registrado 110 millones de viajes y denegado la entrada a 45.000 visitantes.

    El EES se utiliza en el espacio Schengen, formado por 29 países, que incluye a 25 miembros de la Unión Europea, además de Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. El sistema se aplica a la mayoría de los visitantes de esos países que viajan para una estancia corta (hasta 90 días en un periodo de 180 días), independientemente de si tienen visado o no.

    Desde que el sistema empezó a implantarse en toda Europa en octubre, los viajeros se han encontrado con una serie de procedimientos poco uniformes, que pueden llevar desde unos minutos hasta varias horas. Algunos aeropuertos cuentan con quioscos de autoservicio donde los viajeros pueden registrar sus datos biométricos. En otros, los agentes de control fronterizo registran manualmente a los viajeros. Solo dos países, Suecia y Portugal, permiten actualmente a los viajeros usar una app específica. La idea es que el EES termine siendo un sistema automatizado.

    “En este momento, el sistema no está cumpliendo uno de sus objetivos principales: facilitar el paso eficiente de las fronteras y, al mismo tiempo, mantener el buen funcionamiento de la red de transporte europea”, escribieron los responsables de aviación en la carta abierta en la que instan a la Unión Europea a actuar.

    Según las normas actuales, el EES solo se puede suspender parcialmente, lo que permite a los aeropuertos saltarse la recogida de datos biométricos durante seis horas seguidas, aunque siguen teniendo que registrar la información de los viajeros, dijo un vocero de la Comisión Europea. Los responsables del sector de la aviación dijeron que la posibilidad de flexibilizar las normas no basta para reducir de verdad los retrasos. Han intentado, sin éxito, conseguir más flexibilidad para pausar el sistema y retomar el sellado habitual de pasaportes hasta que haya más personal en los controles fronterizos y mayor coherencia en la forma de registrar a los pasajeros.

    Una encuesta realizada entre 85 aeropuertos de 20 Estados miembros por el Consejo Internacional de Aeropuertos –cuyo director general para Europa es uno de los firmantes de la carta abierta– reveló que, en las horas punta de junio, los pasajeros podían pasar hasta cinco horas esperando en el aeropuerto para entrar en un país. Y aunque se supone que el sistema almacena los datos de los viajeros durante tres años, algunos visitantes dijeron que se les había pedido repetidamente que facilitaran sus datos biométricos, lo que provocaba retrasos.

    Algunas personas han publicado en redes sociales que todos estos problemas les están haciendo replantearse viajar a Europa.

    Las advertencias de que el sistema no está preparado para la temporada alta de viajes de verano resuenan en todo el sector de la aviación. Ryanair, la mayor aerolínea de bajo costo de Europa, señaló en una alerta a los pasajeros que varios aeropuertos “están sufriendo importantes trastornos”, y les aconsejó que llegaran con antelación. La lista incluía Tenerife Sur, en las Islas Canarias; Palma, en Mallorca; Alicante y Málaga, en España; Milán-Bérgamo, en Italia; Cracovia, en Polonia; y París-Beauvais.

    Los viajeros de verano se ven obligados a “soportar un caos innecesario en los controles de pasaportes”, dijo Neal McMahon, director de operaciones de Ryanair, en un comunicado.

    “No se debería utilizar a los pasajeros y a sus familias como conejillos de indias para un sistema de control de pasaportes a medias que corre el riesgo de provocar largas filas, vuelos perdidos y estrés innecesario en los aeropuertos este verano”, añadió.

    En Roma, los aeropuertos ya han estado suspendiendo la recogida de datos biométricos casi a diario este verano, dijo un vocero de Aeroporti di Roma, la empresa que gestiona los aeropuertos de la ciudad. El aeropuerto de Roma-Fiumicino, el más transitado de Italia, espera recibir unos 11 millones de pasajeros en junio y julio, lo que podría suponer hasta 180.000 pasajeros en los días de mayor afluencia, dijo el vocero.

    Christine Chung es reportera del Times. Cubre aerolíneas y viajes comerciales.

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  • Qué papel está teniendo EE.UU. en Venezuela tras los devastadores terremotos que dejaron miles de muertos y damnificados

    Qué papel está teniendo EE.UU. en Venezuela tras los devastadores terremotos que dejaron miles de muertos y damnificados

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    El encargado de negocios de EE.UU, John Barrett, junto al jefe del Comando Sur, Francis Donovan, en Venezuela.

    Cuenta en X del Comando Sur de EE.UU.
    El encargado de negocios de EE.UU. en Caracas, John Barrett, y el jefe del Comando Sur, Francis Donovan, se encontraron en Venezuela para coordinar la respuesta al doble terremoto.

    Pocas horas después de la impactante operación militar de EE.UU. en la que fue capturado Nicolás Maduro el 3 de enero, el presidente Donald Trump sorprendió al mundo con una declaración no menos controvertida: “Vamos a dirigir el país [Venezuela] hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y sensata”.

    Siete meses más tarde, Estados Unidos lidera los esfuerzos internacionales para ayudar a Venezuela tras el doble terremoto que sacudió ese país el pasado 24 de junio y que causó más de 3.500 muertes y dejó a decenas de miles de personas sin hogar.

    Menos de un día después del doble sismo, Washington ya había anunciado que iba a destinar US$150 millones para ayudar a atender la emergencia en Venezuela y que enviaría a más de 250 personas, entre ellos bomberos entrenados en rescates bajo estructuras colapsadas, médicos, paramédicos, ingenieros especializados en evaluación de riesgos en edificaciones.

    Adicionalmente, a través del Comando Sur, EE.UU. ha destinado aviones de transporte, helicópteros, buques de la Armada y maquinaria pesada para hacer frente a la tragedia venezolana.

    Pero sus funcionarios, liderados por el jefe del Comando Sur, el general Francis Donovan, y el encargado de negocios de la embajada estadounidense en Caracas, John Barrett, también se han reunido con las autoridades venezolanas, entre ellos con el miembro más polémico del gabinete de la presidenta interina, Delcy Rodríguez: el ministro de Interior, Diosdado Cabello, a quien Washington acusa de narcoterrorista y por el que ofrece una recompensa de US$25 millones, lo que ha generado controversia.

    Estos elementos, unidos a las “excelentes” relaciones con la presidenta interina de las que suele presumir Trump, así como la supuesta negativa de Washington al regreso a Venezuela de la líder de la oposición, María Corina Machado, están generando dudas sobre el papel que EE.UU. está jugando en la actual emergencia que vive Venezuela.

    “Llegaron los gringos, papá”

    En un video que se hizo viral en los días siguientes al doble sismo, se ve a un hombre con un casco amarillo celebrando la llegada de las fuerzas estadounidenses mientras en el fondo se aprecia el sobrevuelo de un helicóptero MV-22B Osprey.

    “Bravo. Vamos. Llegaron los gringos, papá, la ayuda humanitaria”, grita el hombre a la cámara con acento venezolano mientras detrás de él se ve una camioneta militar venezolana en la que se están montando varios uniformados.

    Uno de ellos se acerca y lo saluda. Es un hombre rubio que viste un uniforme de campaña que en el hombro lleva lo que parece ser el parche de la Fuerza Delta, la unidad de operaciones especiales del Ejército de EE.UU.

    El hombre del casco lo saluda y le dice: “¡Bienvenido a Venezuela!”.

    Luego de la catástrofe, EE.UU. ha sido -con diferencia- el país que más recursos ha destinado a Venezuela.

    Hasta este 8 de julio, Washington había destinado más de US$386 millones en ayuda al país.

    La ha canalizado a través de distintas organizaciones no gubernamentales como la Federación Internacional de la Cruz Roja y de dependencias de la ONU como Unicef o el Programa Mundial de Alimentos “proporcionando ayuda médica de emergencia, asistencia alimentaria, agua y sanidad, refugios, protección y logística”, según señaló en una nota de prensa el Departamento de Estado.

    El Departamento de Estado asegura haber entregado “más de 400 toneladas métricas de ayuda de primera necesidad -kits de refugio, kits de higiene, cubetas, lonas y juegos de cocina-, beneficiando a unas 70.000 personas. Estos suministros, financiados por Estados Unidos, brindaron alivio inmediato a comunidades de toda Venezuela”, señala el comunicado.

    Además, anuncia el establecimiento de un “puente humanitario aéreo” en el que participarán el Departamento de Estado, Amazon y Airlink, una ONG que sirve de enlace entre los sectores aeronáutico y humanitario para hacer frente a desastres.

    La idea es realizar vuelos semanales para el envío de ayuda humanitaria desde Miami directamente a Maiquetía, el aeropuerto de Caracas, donde un centro logístico de ayuda del Programa Mundial de Alimentos la recibirá y la entregará a las ONG que se encargarán de distribuirla sobre el terreno.

    En ese esfuerzo, el Departamento de Estado se encargará de coordinar con el gobierno de Venezuela, Airlink organizará los envíos de acuerdo con las prioridades del momento y Amazon transportará la ayuda de forma gratuita a Venezuela.

    Rescatistas de EE.UU. montados en un autobús antes de viajar a Venezuela.

    Getty Images
    EE.UU. envió a Venezuela a más de 200 personas para participar en las labores de rescate.

    Pero la asistencia de EE.UU. ha ido más allá de las operaciones de búsqueda y rescate de víctimas y sobrevivientes o de la aportación de ayuda humanitaria.

    Washington se insertó desde el primer día en el centro de la gestión de la crisis y, de hecho, al día siguiente del doble sismo fuerzas del Comando Sur estaban en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía -que no solamente es el más importante de Venezuela, sino que está ubicado en Vargas, el estado más golpeado por los sismos- para evaluar los daños que había sufrido y ponerlo a funcionar a la brevedad para atender la emergencia.

    Desde entonces, las fuerzas estadounidenses asumieron el control del tráfico aéreo en el aeródromo, así como la logística de la ayuda humanitaria que llega a Maiquetía, según explicó este martes el general Donovan durante una rueda de prensa virtual.

    Washington también realizó una movilización masiva de recursos que incluían aviones C-17 de la Fuerza Aérea para transportar equipos de búsqueda y rescate, y maquinaria para el movimiento de carga; helicópteros CH-47 Chinook del Ejército para transportar personal y suministros; aeronaves MV-22 Osprey del Cuerpo de Marines; y buques de la Armada para brindar apoyo a las operaciones en tierra y transportar suministros.

    Uno de estos barcos, el USS Fort Lauderdale, había participado en el bloqueo marítimo que derivó en la operación de captura de Maduro y ahora, en medio de la catástrofe, se convirtió en el primer barco de la Armada de EE.UU. en atracar en un puerto de Venezuela en décadas.

    Para inicios de julio, el Comando Sur informó que había casi 2.000 tropas estadounidenses participando en las operaciones de ayuda.

    La logística, una de las fortalezas de EE.UU.

    Aunque los rescatistas estadounidenses ya se marcharon de Venezuela, Donovan dijo que las fuerzas de su país seguirán allí hasta que “ya no seamos necesarios”. Indicó que están centrados en ayudar en la gestión del aeropuerto y el puerto marítimo, en proporcionar transporte aéreo y terrestre, así como maquinaria pesada y logística.

    Y es que la logística es, precisamente, una de las mayores fortalezas de EE.UU.

    “Estados Unidos posee una capacidad logística tal que no creo que exista ningún otro país con una capacidad comparable. Creo que ni siquiera China”, señala Charles Scawthorn, un ingeniero estructural con gran experiencia internacional en la gestión de desastres causados por terremotos, a BBC Mundo.

    Scawthon añade que, dada la cercanía geográfica con Venezuela, “creo que la gran aportación de EE.UU. será la logística: el transporte de alimentos, materiales de construcción y maquinaria pesada”.

    Soldados abordan un MV-22 Osprey.

    Cuenta de X del Comando Sur de EE.UU.
    Las fuerzas estadounidenses movilizaron a Venezuela aviones de carga C-17, helicópteros CH-47 Chinook, buques de guerra y aeronaves MV-22 Osprey como la que aparece en la imagen.

    Dinero y política

    Francis Donovan y Diosdado Cabello.

    X
    La imagen de Cabello sonriente junto al jefe del Comando Sur generó polémica entre los venezolanos.

    Los US$380 millones que ha aportado para la emergencia en Venezuela ubican claramente a EE.UU. a la cabeza de todos los esfuerzos internacionales para ayudar a ese país.

    Hasta este miércoles, la web Ruta de Ayuda, elaborada por la ONG Transparencia Venezuela, ubicaba a Washington como el primer donante con US$300 millones, seguido por China con US$14,7 millones y, en tercer lugar, Italia con US$10,8 millones.

    Pero esa notable contribución no ha salvado a EE.UU. de críticas.

    En declaraciones a The New York Times, Javier Corrales, profesor de ciencias políticas en el Amherst College, señaló -por ejemplo- que resulta difícil considerar la ayuda estadounidense como generosa si se considera que desde la captura de Maduro el gobierno de Trump asumió el control de los ingresos petroleros de Venezuela, que son muchas veces superiores.

    De acuerdo con estimaciones publicadas por el Council on Foreign Relations, las ventas de petróleo venezolano durante los primeros cuatro meses de 2026 fueron de casi 100 millones de barriles, con un valor aproximado de unos US$8.000 millones.

    Sin embargo, hasta la fecha el gobierno estadounidense no ha informado con exactitud sobre cuánto petróleo se ha vendido, cuánto dinero se ha generado y qué ha ocurrido con esos recursos.

    “Cuando tú analizas, dados los montos y las proporciones, tampoco es que esa ayuda sea una cosa exorbitante. Más bien es una cosa muy pequeña para la magnitud de las necesidades”, dice Carmen Beatriz Fernández, consultora política de la firma Datastrategia, a BBC Mundo.

    A pesar de esto, en general, el volumen de la ayuda estadounidense no ha sido un asunto especialmente polémico.

    De hecho, una encuesta realizada en los días siguientes al terremoto, a la que tuvo acceso BBC Mundo, muestra a EE.UU. como el actor internacional en el que los venezolanos tienen más confianza en que va a contribuir a la gestión de la crisis y a la reconstrucción tras los terremotos.

    Según el sondeo, el 75% de los consultados tenían confianza en Washington, mientras solamente un 11% no la tenía. La confianza en la Unión Europea se ubicaba en el 59%, en la ONU era el 48%, mientras que en China llegaba a un 39% (la misma proporción que no confiaba en ese país).

    El mayor ruido en torno a la actuación de Estados Unidos parece haberse centrado en dos elementos distintos, pero vinculados. El primero de ellos han sido los encuentros públicos de Donovan y Barrett con Diosdado Cabello.

    John Barret junto a Diosdado Cabello.

    X
    La imagen de Barrett con Cabello, por cuya captura EE.UU. ofrece US$25 millones también despertó suspicacias.

    La publicación en medios y redes sociales de fotos de Cabello saludando y conversando animadamente con los altos funcionarios estadounidenses ha generado dudas y malestar en redes sociales.

    “Nos vemos en las mesas de votación el martes 3 de noviembre y verán el abrazo del voto latino en EE.UU. Grandes discursos que no quieren socialismo, comunismo, narcotráfico y terrorismo en EE.UU pero se abrazan y alaban a los mayores capos y representantes del continente americano. Vergüenza”, escribió el analista político Esteban Gerbasi en un mensaje en X.

    En la publicación advertía sobre los efectos negativos que podrían tener estas imágenes para el gobierno de Trump en las elecciones de mitad de periodo., y acompañaba el mensaje de la foto de Barrett conversando y colocándole la mano sobre el brazo a Cabello.

    Las fotografías se tomaron en el contexto de los encuentros que los representantes estadounidenses mantuvieron con las autoridades venezolanas con el objetivo de coordinar la asistencia humanitaria para responder a la emergencia causada por los terremotos.

    ¿Ayuda humanitaria o acercamiento al chavismo?

    Sin embargo, fueron interpretadas de distinta forma: en algunos casos como reflejo de la emergencia en curso; en otros, como una muestra de un acercamiento del gobierno de EE.UU. hacia el chavismo, que indicaría que EE.UU. no tiene planes reales de impulsar una transición democrática en Venezuela.

    “Lo que sorprende es la imagen. Sorprende quizá la cordialidad del momento. Eso es lo que la gente cuestiona, pero evidentemente Estados Unidos está asumiendo esa postura muy pragmática [de dialogar con las autoridades venezolanas, incluido Cabello], pero eso no necesariamente quiere decir que es la postura definitiva”, señala Carmen Beatriz Fernández.

    “Esas imágenes crean cortocircuito en una población que está muy sensible y, además, muy indignada ante la inacción del gobierno durante las primeras horas tras los sismos”, agrega.

    El malestar causado por las fotos con Cabello se explica en parte debido a los altos niveles de rechazo que él tiene en buena parte de la población venezolana.

    Según la encuesta realizada a finales de junio, el 9% de los consultados tienen una valoración positiva de Cabello y un 73% tienen una valoración negativa.

    Fernández considera “muy precipitado” llegar a la conclusión de que esas fotografías anuncian que no habrá transición debido a un entendimiento entre el chavismo y el gobierno de Trump.

    “No lo veo así. Creo que EE.UU. está teniendo una respuesta rápida en el marco de una catástrofe y eso implica tener las cabras dentro del corral. Es algo que tiene sentido. Además de que ya se entienden con esas autoridades. No es que son enemigos de esas autoridades, todo lo contrario”, señala.

    El segundo elemento que ha hecho ruido sobre la actuación de EE.UU. son las informaciones que apuntan a que el gobierno de Trump está molesto con las solicitudes de la líder opositora, María Corina Machado, para que se le permita volver a Venezuela, de donde salió en diciembre pasado para recibir el Premio Nobel de la Paz.

    Un buque de la Armada de los Estados Unidos atraca en el puerto de La Guaira para llevar a cabo una operación logística destinada a prestar asistencia y ayuda humanitaria tras los recientes terremotos ocurridos en Venezuela.

    Jonathan Lanza/NurPhoto via Getty Images
    El USS Fort Lauderdale, que había participado en el bloqueo marítimo que derivó en la operación de captura de Maduro, se convirtió en el primer barco de la Armada de EE.UU. en atracar en un puerto de Venezuela en décadas.

    Según el medio digital Axios, funcionarios estadounidenses no identificados calificaron como “oportunismo político” los intentos de Machado de volver a Venezuela. “Ella quiere tomarse una foto entregando nuestra ayuda”, dijo uno de ellos.

    Oficialmente, Estados Unidos no se ha pronunciado de forma clara sobre si está bloqueando el regreso de Machado

    El jefe del Comando sur y el encargado de negocios en Venezuela dieron a entender en una rueda de prensa que no era así, y señalaron que Estados Unidos no controlaba el aeropuerto de Maiquetía, sino que “ayudaba con el control del tráfico aéreo”.

    Tampoco hubo respuesta directa de ellos a la pregunta de si los encuentros con Cabello implicaban algún cambio en la percepción que tenía EE.UU. sobre él y si habían eliminado la recompensa que pesa sobre su cabeza.

    Paradójicamente, las fotos de Cabello con los funcionarios estadounidenses también han generado ruido en las filas el chavismo.

    “No se puede estar viendo más fotos de nuestros supuestos líderes abrazados, tocándole el hombro o conversando con los mismos que nos bombardearon o que por lo menos son representantes del gobierno que nos bombardeó el 3 de enero”, se quejó Mario Silva, un chavista radical que durante décadas condujo en la televisora estatal VTV el programa “La Hojilla”, que llegó a su fin tras la captura de Nicolás Maduro.

    “A quien más escozor le deben generar esas fotos es a los aliados de Cabello y a la gente que llevá décadas escuchándole su discurso antiimperialista y del ‘no pasarán’ y ahora lo ven obsequioso con los estadounidenses”, explica Fernández.

    En todo caso, más allá de las polémicas en torno al rol que juega EE.UU. en la gestión de esta crisis en Venezuela, la experta atribuye a ese país el mérito por los grandes volúmenes de ayuda que está llegando a Venezuela.

    “En realidad, está llegando mucha ayuda humanitaria porque Estados Unidos lo está permitiendo”, dice.

    Fernández señala esta situación contrasta con la vivida en 2017, cuando en Venezuela había una crisis de hambre pero no podía entrar la ayuda humanitaria porque el gobierno “no la dejaba entrar o la tomaba para sí”.

    “Ahora la ayuda la están recibiendo ONG directamente del Departamento de Estado o directamente de donantes. O sea, es distinto y creo que Estados Unidos está teniendo más incidencia en la toma de decisiones”, concluye.

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    BBC

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  • Mundial 2026: quién inventó las tarjetas roja y amarilla del fútbol (y cómo se le ocurrió la idea)

    Mundial 2026: quién inventó las tarjetas roja y amarilla del fútbol (y cómo se le ocurrió la idea)

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    “Mientras conducía por la calle Kensington de Londres, el semáforo se puso en rojo y pensé: ‘Amarillo’, puedes aún pasar; ‘Rojo’, significa alto, fuera del terreno”.

    Ese fue el momento en que al árbitro inglés, Kenneth George Aston, se le ocurrió la idea de utilizar las tarjetas amarilla y roja en los partidos de fútbol.

    La beligerancia en el campo de juego al inicio de la década de los 60 había llevado a este deporte a una situación incontrolable. En más de un partido se libraba en la cancha una guerra a muerte que terminaba con lesionados en el hospital sudados de odio.

    Símbolo de aquello fue el Mundial del 62 en Chile.

    En el partido inaugural de esa Copa del Mundo, disputado entre la Unión Soviética y Yugoslavia, hubo golpes y hasta jugadores fracturados.

    Algo similar ocurrió en el partido de Alemania contra Italia; en el de Checoslovaquia contra España (donde el arquero quedó inconsciente por unos minutos tras recibir una patada en la cabeza); y en el de Argentina contra Bulgaria (con varios jugadores gravemente lesionados).

    Como si eso fuera poco, Chile e Italia se enfrentaron en el partido que pasó a la historia como “La Batalla de Santiago”. ¿Violencia desaforada? Sí.

    Patadas, puñetazos, y hasta policías en la cancha. La selección chilena ganó 2 a 0, en un partido cuestionado duramente por su arbitraje, a cargo de Kenneth Aston, el mismo que, impactado por la brutalidad en la cancha, terminaría inventando el sistema de tarjetas que fue estrenado en el Mundial de México de 1970.

    “En Santiago me limité casi a contar los puntos de las maniobras militares del campo, mi función no recordó para nada las tareas de un árbitro”, dijo.

    La furia en otro idioma

    Aston dejó de arbitrar en 1963 y pasó a ser miembro de la Comisión de Árbitros de la FIFA en 1966 (de la cual fue presidente de 1970 a 1972).

    Desde esa posición le tocó enfrentar nuevamente un escándalo cuando se enfrentaron Argentina e Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de 1966.

    Referí rodeado de jugadores en una imagen en blanco y negro.

    Getty Images
    Kenneth George Aston dirigiendo durante el partido que pasó a la historia como “La Batalla de Santiago”.

    El árbitro del partido, el alemán Rudolf Kreitlein, tuvo que salir escoltado por la policía británica luego de expulsar al capitán argentino Antonio Rattín en el minuto 36.

    Kreitlein cobró una falta a favor de Inglaterra, Rattín protestó y fue expulsado.

    “Me miró con mala intención. Por eso me di cuenta de que me había insultado”, dijo Kreitlein. El problema es que ni el árbitro entendía español, ni el argentino hablaba inglés o alemán.

    Rattín se negó a abandonar el terreno de juego, argumentando que no entendía lo que el árbitro le decía. El partido estuvo detenido más de diez minutos hasta que un traductor saltó al césped de Wembley y le explicó a Rattín lo que estaba ocurriendo, provocando la furia del argentino.

    “El fútbol es una obra dramática”

    Probablemente hoy alguien opinaría que para insultar a otro no es necesario hablar el mismo idioma. O que entender un gesto de expulsión tampoco es un problema de palabras.

    Pero cuando la furia enceguece, es mejor que las reglas estén absolutamente claras y las amonestaciones a los jugadores por parte del árbitro no sean verbales.

    Aston, que en ese momento era responsable de todo el arbitraje, empleó su capacidad negociadora para tranquilizar al expulsado capitán argentino y evitar la suspensión del encuentro.

    A esa altura, el inglés tenía claro que había que crear un mecanismo para disuadir las agresiones y sancionar a los rebeldes.

    Y, aparentemente, un semáforo le dio la respuesta.

    El técnico murió el 23 de octubre de 2001 a los 86 años, reivindicando su pasión por el fútbol.

    “El fútbol es una obra dramática en dos actos, con 22 actores sobre el escenario y un director de escena: el árbitro”, dijo en una ocasión.

    “No existe guion, nunca se sabe como terminará, pero lo más importante es divertirse y divertir.”

    Kenneth George Aston, árbitro, vestido de saco y corbata.

    Getty Images
    Para Kenneth George Aston, el rol del árbitro era el de director de una escena.
    Línea gris de separación

    BBC

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  • La Guaira, entre los escombros de los terremotos y el fin de la revolución

    La Guaira, entre los escombros de los terremotos y el fin de la revolución

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    Conocí a Jacqueline Zúñiga en la ciudad portuaria de La Guaira, justo cuando Venezuela empezaba a sumirse en una crisis económica de la que nunca ha salido.

    Era 2014 y yo acababa de mudarme a Venezuela como reportero novato. Quería saber cómo reaccionaba la base del Partido Socialista en el poder ante el colapso, y leí en internet sobre el trabajo de Zúñiga.

    Zúñiga, que siempre ha creído en las causas sociales, dirigía un proyecto de derechos de las mujeres en La Guaira, uno de los miles de los llamados “movimientos sociales” que servían de base a la pirámide de poder del gobierno.

    Zúñiga acababa de conseguir decenas de apartamentos para su grupo en unas nuevas torres de viviendas construidas por el gobierno en el este de La Guaira, una franja estrecha y destartalada de concreto entre las montañas costeras de Venezuela y el mar Caribe.

    A pesar de los crecientes problemas económicos, fue un momento de enorme orgullo y, para algunos, el mayor logro de sus vidas.

    La semana pasada, volví a encontrarme con Zúñiga y regresamos a esas torres. Casi todas habían quedado reducidas a escombros. Vimos cómo los equipos de rescate sacaban bolsas con cuerpos, una tras otra, de entre las ruinas.

    Esas torres estaban entre el mar de edificios que quedaron destruidos por los dos potentes terremotos que sacudieron Venezuela el mes pasado. Los terremotos han causado más de 3800 víctimas mortales, la mayoría en La Guaira.

    Zúñiga, que ahora tiene 52 años y algunas canas, había conocido a muchas de las víctimas del terremoto a lo largo de sus tres décadas de activismo social en un pequeño estado donde todo el mundo parece conocerse. Mientras manejábamos por la ciudad destruida, el paisaje le traía a la mente un montón de recuerdos.

    Mencionó a amigos cercanos, vecinos y conocidos lejanos. Habló de gente con la que se cruzaba a menudo en panaderías, bancos y mercados. Había enemigos políticos, gente con la que había competido por los recursos cada vez más escasos de un Estado en bancarrota.

    Todos estaban muertos o desaparecidos.

    La destrucción física de La Guaira se produjo tras el desmoronamiento del proyecto político al que Zúñiga ha dedicado su vida. Cuando nos conocimos, Hugo Chávez había fallecido el año anterior. La revolución socialista que él proclamó tras convertirse en presidente de Venezuela en 1999 ya estaba en declive.

    El modelo económico de Venezuela, basado en el control de precios y divisas e inspirado en el sistema estatal cubano, se derrumbó como un castillo de naipes cuando los precios del petróleo se desplomaron en 2014. La corrupción y la incompetencia del gobierno de Chávez se hicieron evidentes cuando terminó la bonanza petrolera.

    Venezuela, que en su día fue el mayor exportador de petróleo del mundo, perdió la mayor parte de su producción económica y, a lo largo de la década siguiente, millones de venezolanos –hasta uno de cada seis– se dispersaron por todo el mundo.

    La incursión estadounidense de enero, que derrocó al sucesor elegido a dedo por Chávez, Nicolás Maduro, fue el epílogo de un experimento socialista que, el año pasado, ya existía en gran medida solo en papel. El partido socialista sigue en el poder, pero está bajo el control del gobierno de Donald Trump, que se concentra en exportar los recursos venezolanos a Estados Unidos.

    Durante la última década, el grupo de Zúñiga intentó mantener sus iniciativas sociales. Sus miembros crearon talleres de ebanistería y proyectos de turismo y de agricultura urbana, todos ellos con el objetivo de empoderar a las mujeres de clase trabajadora.

    La mayoría de estas iniciativas fracasaron.

    A medida que se agravaba la crisis económica de Venezuela, Zúñiga y su grupo se vieron envueltos en disputas cada vez más intensas con facciones rivales del partido gobernante por los beneficios cada vez más escasos del sistema clientelar del gobierno. Ella cayó en desgracia con las autoridades actuales de La Guaira.

    Algunos de esos enfrentamientos políticos fueron duros, con desahucios y redadas policiales. Otros fueron tragicómicos. Una amiga de Zúñiga, Joanna Corro, contó cómo, una vez, su grupo secuestró brevemente a un funcionario de vivienda para conseguir una mayor cuota de apartamentos.

    Estas eran algunas de las mismas viviendas que Zúñiga y yo visitamos en 2014, poco después de que los primeros vecinos se mudaran desde los barrios marginales cercanos. Estos edificios se conocen como OPPPE, una abreviatura que refleja la complejidad de la burocracia venezolana. Significaba Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales, aunque pocos residentes lo sabían.

    Muchos habían sido víctimas de los deslaves repentinos de 1999 que arrasaron sus antiguos hogares en los barrios marginales de las laderas de La Guaira, un desastre que quienes vivían ahí llaman simplemente “la tragedia”.

    En total, Zúñiga calculaba que 120 de los aproximadamente 600 miembros de su grupo activista, el Movimiento de Mujeres José María España, habían recibido viviendas sociales en La Guaira. Vivían allí con sus hijos y, a veces, con otros familiares.

    Para la mayoría de las familias, que habían vivido en casas que ellas mismas construyeron, los departamentos fueron su primera vivienda formal. Cuando los visité en 2014, unos dos años después de su construcción, la pintura ya se estaba descascarillando por el calor tropical, y el enlucido de las paredes o bien no existía o era de pésima calidad y solo funcionaban algunos de los ascensores.

    Pero los apartamentos tenían agua corriente, inodoros con cisterna, lavadoras, conductos de basura y aire acondicionado. El gobierno los regaló; no cobraba alquiler.

    La vivienda gratuita era la guinda de un extenso sistema clientelar que ha ayudado a mantener al Partido Socialista Unido de Venezuela en el poder durante casi tres décadas.

    Corro enumeró las ventajas: “Autos, apartamentos, comida, televisoras, créditos, útiles escolares”.

    “Todo, de todo, de todo”, añadió.

    Todo gratis.

    A cambio, se esperaba que los beneficiarios asistieran a los mítines del gobierno, votaran por sus candidatos y presionaran a otros para que hicieran lo mismo. Quienes apoyaban a la oposición se arriesgaban a perder las prestaciones, incluidos sus apartamentos.

    La alta densidad de estas viviendas sociales es una de las razones por las que parecen representar una parte significativa del total de víctimas mortales del terremoto. También hay dudas sobre su integridad estructural.

    “Mira dónde los metimos”, dijo Corro, de 43 años, sin dirigirse a nadie en concreto mientras miraba los escombros de una de las torres. “Nunca imaginamos que fuera así”.

    Su hermana Isamar, de 35 años, estaba en algún lugar entre las losas de concreto que se derrumbaron como naipes; se la da por muerta.

    La relación entre el partido socialista y los pobres de Venezuela era profundamente transaccional. Pero la sensación de empoderamiento político entre sus seguidores era real y ha perdurado más allá de las ayudas.

    Zúñiga recordó la discriminación racial que sentía antes de que Chávez, mestizo y de familia rural pobre, llegara al poder.

    “Siempre me sentía incómoda en lugares formales. ¿Debo estar aquí? ¿Puedo estar aquí?”, dijo.

    “Ahora me siento orgullosa de ser negra”, dijo Zúñiga. “La gente sabe que tiene valor, que son visibles”.

    Zúñiga nació en un barrio obrero de Caracas, la capital venezolana, en el seno de una familia colombiana que había huido de la guerra civil de su país.

    Solía venir a La Guaira a visitar a su padre, que trabajaba allí en la construcción.

    Se involucró en proyectos locales, organizando una cooperativa de transporte público y presionando para que se asfaltaran las calles. Cuando Chávez llegó a la presidencia, se apuntó a uno de sus primeros programas de lucha contra la pobreza y recibió un préstamo subvencionado. Lo utilizó para comprar un apartamento en un barrio de clase media de La Guaira.

    Vivió en ese apartamento por casi 27 años, hasta que quedó destruido el mes pasado por los terremotos consecutivos. Salió ilesa, pero perdió todas sus pertenencias.

    “¿Sabes cómo uno lucha por esta casita?”, me preguntó Zúñiga mientras miraba el edificio dañado, llamado La Marina. Una cortina verde se agitaba en la ventana de su apartamento, en el sexto piso. En la entrada había pintada con aerosol una “D” roja, que indicaba una orden de demolición.

    “Hemos vivido tantas cosas para que venga el de allá a derrumbar la casa”, dijo, refiriéndose a Dios. “Mucha gente que conozco murió. Eso me tiene tan confundida”.

    La fe de Zúñiga y sus amigos en el gobierno venezolano se desvaneció hace tiempo. Pero han mantenido su creencia en la justicia social y su desconfianza hacia el libre mercado. Sobre todo, años de activismo les han dado un sentido de comunidad, lo que les ha ayudado a capear repetidas adversidades.

    Se tenían los unos a los otros, y su apoyo mutuo quedó patente durante la más reciente y, para la mayoría de ellos, la mayor tragedia.

    Nos quedamos junto a montones de escombros y vimos cómo sobrevolaban helicópteros militares estadounidenses y cómo rescatistas estadounidenses, musculosos y con muchos tatuajes, vestidos con pantalones cargo, trabajaban entre los edificios destruidos.

    Zúñiga dijo que desconfiaba de los estadounidenses y que tenía poca fe en el gobierno interino de Venezuela, encabezado por la exvicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez. Dijo que, aun así, votaría por un candidato de izquierda cuando se celebren las próximas elecciones, pero no necesariamente por uno del partido de Rodríguez.

    Le pregunté a Zúñiga si las décadas que había pasado haciendo campaña por las consignas antimperialistas y socialistas de Chávez habían valido la pena.

    “Chávez tuvo la mejor intención del mundo, pero faltó formación”, dijo. “Tuvimos la oportunidad de hacer cosas muy bonitas. A tantas mujeres les dimos tranquilidad, oportunidad, visibilidad”.

    Desde los terremotos, Jacqueline duerme en un puesto de un mercado al aire libre en el centro de La Guaira. Ha acondicionado el puesto con un colchón, unas cortinas improvisadas y un ventilador eléctrico. Por la noche, cierra con llave la puerta del mercado para estar segura.

    El mercado forma parte de la iniciativa de distribución de alimentos que Zúñiga ha impulsado desde hace varios años, y que permite a los vecinos de La Guaira comprar productos frescos directamente a los agricultores de la región. Los agricultores con los que ha entablado amistad a lo largo de los años le han dado a Zúñiga un lugar donde dormir, comida y un pago modesto por ayudar a atender a clientes.

    Ha convertido un comedor comunitario que fundó cerca de su casa en un centro de distribución de ayuda y en un refugio temporal para niños que han perdido sus hogares o a sus familiares en el terremoto. Dijo que está deprimida, pero que se obliga a ir porque la gente tiene hambre y necesita ayuda. “Yo lloro un ratito y me levanto”, dijo en su habitación improvisada.

    Nos levantamos para visitar a unos amigos que seguían buscando a familiares entre los escombros. Al salir, la esposa de un agricultor cogió a Zúñiga del brazo y le dio un abrazo.

    “Te vas a levantar como una guerrera”, dijo la mujer, “como siempre has sido”.

    Anatoly Kurmanaev cubre la actualidad de Venezuela y su gobierno interino.

  • ¿Cuáles son los beneficios del psyllium?

    ¿Cuáles son los beneficios del psyllium?

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    P: Parece que todo el mundo toma cáscara de psyllium por sus múltiples beneficios. ¿Hay estudios que indiquen que realmente funciona? ¿Y para qué?

    Se le ha llamado “el suplemento milagroso para tu intestino”, “el Ozempic de la naturaleza” y “uno de los suplementos más infravalorados del planeta”. La cáscara de psyllium, una sustancia rica en fibra que se obtiene de las semillas de una planta que crece habitualmente en Asia del Sur, últimamente ha llamado la atención en las redes sociales, no solo por sus beneficios digestivos, sino también por su ayuda con el colesterol, el azúcar en sangre, la pérdida de peso y mucho más.

    La mayoría de los suplementos tienen pocos beneficios para la salud demostrados, si es que tienen alguno. ¿La cáscara de psyllium es una excepción?

    Lo que sugieren los estudios

    La cáscara de psyllium contiene altos niveles de mucílago, un tipo de fibra soluble que forma un gel al entrar en contacto con el agua.

    El suplemento se vende en diversas formas, como cáscaras enteras (normalmente en un bote con una textura gruesa y esponjosa), molidas (con una consistencia fina, parecida a la harina) y en cápsulas.

    Hay tres categorías principales de posibles beneficios, algunas con más pruebas que otras.

    Digestión

    El psyllium es el “suplemento de fibra por excelencia” para los gastroenterólogos, ya que se ha demostrado que ayuda con el estreñimiento y el síndrome del intestino irritable, dijo William D. Chey, jefe de la división de gastroenterología de Míchigan Medicine.

    Al pasar por el estómago y los intestinos, absorbe agua y forma una sustancia viscosa, parecida a un gel, que ablanda y aumenta el volumen de las heces y acelera su paso por el colon. Esto puede ayudar a aliviar el estreñimiento, incluso en personas con síndrome del intestino irritable (SII).

    Paradójicamente, el psyllium también ayuda con la diarrea, otro síntoma común del síndrome del intestino irritable, al absorber líquido en el intestino, dijo Kate Scarlata, dietista de Boston.

    Como la mayoría de las bacterias intestinales no son muy eficaces a la hora de descomponer el psyllium (un proceso que produce gases), este suplemento suele causar menos flatulencia y retortijones que muchos otros suplementos de fibra, dijo.

    Colesterol y azúcar en sangre

    Las investigaciones sugieren que el psyllium puede provocar pequeñas reducciones en los niveles de colesterol y azúcar en sangre, dijo Penny Kris-Etherton, profesora emérita de ciencias de la nutrición en Penn State.

    En un análisis de 28 pequeños ensayos publicado en 2018, la mayoría con personas con colesterol alto, los investigadores descubrieron que quienes tomaban unos 10 gramos de psyllium al día durante al menos tres semanas presentaban ligeras disminuciones en su colesterol LDL, o “malo”. Una revisión de estudios de 2024, la mayoría de los cuales incluían a personas con diabetes tipo 2 o problemas de salud relacionados, reveló que tomar psyllium reducía ligeramente los niveles de azúcar en sangre.

    La fibra del psyllium se une a los ácidos biliares –que se producen a partir del colesterol– en los intestinos, lo que aumenta su excreción y ayuda a reducir el colesterol LDL en la sangre, dijo Scarlata. El psyllium también puede ralentizar la digestión de los carbohidratos, lo que provoca una absorción más gradual de la glucosa en el torrente sanguíneo y picos de azúcar en sangre menos bruscos.

    Esos efectos pueden ayudar a las personas con colesterol alto, diabetes tipo 2 o prediabetes, dijo Kris-Etherton. Aunque, añadió, obtendrías aún más beneficios comiendo muchos alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, legumbres, frutos secos, semillas, frutas y verduras.

    Pérdida de peso

    Como el psyllium se hincha en el intestino y ralentiza la digestión de los carbohidratos, puede ayudarte a sentirte saciado durante una o dos horas después de tomarlo, dijo Julia Lloyd, dietista del Mass General Brigham. Pero los estudios sugieren que eso no suele traducirse en pérdida de peso, añadió.

    En una revisión de 22 ensayos pequeños en 2022, la mayoría con adultos clasificados como con sobrepeso u obesidad, los investigadores descubrieron que tomar psyllium no suponía ninguna diferencia respecto a tomar un placebo en cuanto al peso corporal, el índice de masa corporal o la circunferencia de la cintura.

    Cómo tomarlo

    Lo mejor es obtener la fibra de los alimentos, dijo Lloyd. Pero si tienes ciertas afecciones –como estreñimiento, síndrome del intestino irritable (SII), colesterol alto, diabetes tipo 2 o prediabetes–, puede merecer la pena consultar a un médico sobre la posibilidad de probar el psyllium, añadió. El suplemento también puede ayudarte a alcanzar la cantidad recomendada de entre 25 y 38 gramos de fibra al día si no puedes obtenerla solo con la dieta, añadió Lloyd.

    “El psyllium es seguro para tomarlo a diario”, dijo Chey. Solo hay que evitar consumirlo dos horas antes o después de tomar medicamentos, explicó, ya que puede reducir su absorción. Las personas con ciertos problemas digestivos, como la gastroparesia (vaciado gástrico lento) o antecedentes de obstrucción intestinal, también deberían tener cuidado, ya que corren el riesgo de que el psyllium se quede atascado en el tracto digestivo.

    Scarlata recomendó empezar poco a poco, con cinco gramos al día durante la primera o las dos primeras semanas, por ejemplo, para minimizar los gases, la hinchazón u otras molestias.

    A ella le gusta añadir psyllium en polvo a batidos, avena y magdalenas. La mayoría de la gente mezcla el polvo o las cáscaras enteras directamente con agua o zumo.

    Como el psyllium absorbe agua, tómalo con al menos una o dos tazas de agua e hidrátate a lo largo del día, dijo Lloyd. De lo contrario, el psyllium puede endurecerse en los intestinos y provocar calambres, estreñimiento y, en casos excepcionales, una obstrucción, explicó.

    Alice Callahan es reportera del Times, donde cubre nutrición y salud. Tiene un doctorado en nutrición de la Universidad de California, campus Davis.

  • Entre ruinas y cadáveres, Venezuela afronta el costo humano de los terremotos

    Entre ruinas y cadáveres, Venezuela afronta el costo humano de los terremotos

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    A medida que se multiplican las víctimas y los desaparecidos, las labores de rescate se transforman en una carrera contra el tiempo y la descomposición.

    Dos semanas después de que dos terremotos sacudieran Venezuela, la gente sigue escarbando con sus propias manos entre las enormes columnas de hormigón que aplastaron a sus familiares. Algunos han montado tiendas improvisadas sobre las casas derrumbadas para poder seguir excavando, aparentemente acostumbrados al olor de los cadáveres en descomposición, algunos de ellos parcialmente al descubierto.

    Pero, en los últimos días, el objetivo ha cambiado.

    “Aquí no hay supervivientes”, dijo Víctor José Calderón Castillo, quien contó que perdió a unos 20 familiares en los terremotos. Estaba sentado sobre los restos de un edificio donde creía que aún había tres personas enterradas. “Estamos buscando cadáveres”, dijo.

    La ardua búsqueda entre montañas de escombros, tras los terremotos consecutivos que arrasaron edificios residenciales enteros a lo largo de la costa norte de Venezuela –la mayoría en el estado de La Guaira–, nunca se ha detenido.

    El gobierno ha confirmado casi 3700 muertos, pero la magnitud de la destrucción y la falta de equipos para retirar los escombros hacen que aún no se conozca el paradero de miles de personas.

    Así que, aunque en las búsquedas desesperadas de los primeros días fueron frecuentes los rescates milagrosos, con cada día que pasa, un paisaje infernal con un número desconocido de cadáveres aplastados se está convirtiendo en una realidad cotidiana.

    Muchos equipos internacionales de búsqueda y rescate se han marchado, pero un gran número de familiares siguen en los lugares derruidos.

    Después de quejarse de que el gobierno no hizo casi nada para ayudarlos a rescatar a sus familiares en las primeras horas, que eran cruciales, ahora temen que las autoridades derriben los edificios dañados y retiren los escombros sin tener en cuenta los cadáveres.

    Así que esa misma determinación frenética que impulsó la búsqueda de supervivientes por parte de los familiares se ha convertido en la tarea de sacar a los fallecidos.

    Sentado sobre los escombros de un edificio destruido en La Guaira, Breykel Rosas, de 27 años, estaba recogiendo huesos que creía que pertenecían al primo de su sobrina, un niño de 11 años.

    Los guardó en una funda de almohada de algodón azul claro y luego empezó a golpear una enorme columna de hormigón con un mazo. Seguía buscando a su sobrina de 5 años, que también vivía en el edificio. El miércoles habría cumplido 6 años.

    A su lado estaba Orange Castillo, de 23 años, un hombre alto y fornido que sostenía el viejo osito de peluche de su hermano. “Aquí está mi hermanito”, dijo, señalando la maraña de escombros sobre la que se encontraba y donde creía que su hermano de 18 años estaba atrapado.

    A unos metros de distancia, un grupo de jóvenes bajaba por entre los escombros cargando una bolsa mortuoria blanca que contenía dos cadáveres. Poco después les siguió otro grupo de hombres con otra bolsa mortuoria para dos personas.

    A lo largo del paseo marítimo de La Guaira, en cada montón de escombros o edificio parcialmente destruido, había grupos de hombres que, con paciencia, aserraban las barras de refuerzo dentro del hormigón, desmontando poco a poco la masa de ruinas.

    Están excavando en las plantas bajas de edificios altos que estaban tan inclinados que parecía que podían derrumbarse en cualquier momento. En medio de las advertencias sobre una posible crisis sanitaria, la gente usaba sus mascarillas quirúrgicas para secarse las lágrimas.

    “El miedo se ha esfumado por completo”, dijo Gregorio Torres, de 41 años, que llevaba una escayola tras romperse el brazo mientras excavaba entre los escombros donde, según él, estaban enterrados su esposa y su hijo de 15 años. “Cuando buscas a tu familia, no sientes miedo”.

    Tratando de mantener el equilibrio sobre los escombros, a menudo peligrosamente cerca de las enormes grúas que movían los restos, los venezolanos hablaban entre sí sin parar, describiendo la distribución de los pisos para dar pistas sobre dónde excavar en busca de los cuerpos.

    Hablaban de los últimos momentos de una vida antes de que la tierra empezara a temblar. Una cita para jugar, un partido de fútbol en la televisión… cada recuerdo se convertía en una pista sobre dónde buscar.

    En la localidad costera de Catia La Mar, una reunión que se celebraba el día de los terremotos en un bloque alto frente al mar hacía pensar que probablemente se encontrarían 20 cadáveres en la planta baja, dijo Esteban Marín, de 33 años, que buscaba a dos familiares en el interior.

    Hasta ahora, solo se veía una mano entre los escombros.

    Brayner, el hijo de 8 años de Dayana Delgado, estaba jugando al baloncesto en una cancha cuando un edificio se derrumbó sobre ella. Durante los primeros días, Delgado dijo que se pasaba cada hora excavando entre los escombros. Solo así podía mantener a raya la angustia, añadió.

    Ahora vivía en un campamento improvisado frente al montón de escombros que probablemente había aplastado al niño, mientras las grúas lo registraban minuciosamente. Delgado dijo que solo quería que encontraran los restos de su hijo para que se acabara la pesadilla que estaba viviendo.

    Cientos de personas que se quedaron sin hogar se sentaban bajo los árboles o bajo sábanas extendidas para protegerse del sol, a solo unos metros de los edificios derrumbados. Habían dejado de trabajar; sus vidas se habían reducido a estar sentados bajo la lluvia, soportando las numerosas réplicas y el constante rugido de los motores de las grúas, observando, aparentemente hipnotizados, la búsqueda de pruebas de que sus familiares habían fallecido.

    Muchos dijeron que temían que, si sacaban los cadáveres sin que ellos estuvieran allí, nadie los identificaría.

    “Quiero recuperar su cuerpecito para que no acabe en una fosa común”, dijo José Manuel Díaz, el padre de Brayner. Pero, admitió, “quedarse aquí es horrible”.

    A unos kilómetros de allí, en la localidad de Caraballeda, una excavadora rebuscaba alrededor del cuerpo parcialmente visible del cuñado de María Liendo. Ella sostenía un rotulador permanente para escribir su nombre en una bolsa para cadáveres con el fin de que no lo confundieran con otros en el depósito de cadáveres.

    “Es él, 100 por ciento”, dijo, refiriéndose a sus dientes inconfundibles, ennegrecidos por fumar puros. Sin embargo, añadió: “Mi familia todavía no lo puede creer”.

    A través de la confusión provocada por largas noches sin dormir, algunos venezolanos dijeron estar convencidos de que aún podían oír a sus familiares llamándolos. Los videos de rescates milagrosos que circulaban por las redes sociales se convirtieron en un motivo de esperanza –y de crítica hacia la maquinaria pesada que se movía bruscamente entre los escombros, con el riesgo de dañar a cualquiera que quedara con vida.

    Marry Alexander Escobar, de 46 años, dijo que solía acercarse a los escombros para gritar y llamar a sus familiares por sus nombres con la esperanza de que le respondieran. Contó que cuatro miembros de su familia quedaron sepultados en un bloque de apartamentos en La Guaira.

    Incluso después de que un sacerdote y un grupo de monjas rezaron por los fallecidos en las obras de La Guaira el martes, algunos sobrevivientes seguían aferrándose a una mezcla de esperanza y delirio.

    “El duelo les hace oír cosas”, dijo Salatiel Slongo Kloss, un bombero brasileño que estaba ayudando. Su compañero, Jefferson Navarro, un bombero de Paraguay, dijo que lo más probable es que se tratara de alucinaciones. “A partir de ahora es prácticamente imposible encontrar sobrevivientes”, afirmó.

    Sin embargo, los equipos de emergencia compartían estas sombrías conclusiones en voz baja, para no acabar con las esperanzas de las familias que esperaban.

    Sin embargo, era evidente que los esfuerzos de rescate iban en declive. Deninson Quijada, de 39 años, un bombero venezolano, dijo que sus jefes le habían ordenado dejar de buscar supervivientes.

    “No vale la pena”, dijo. “Ya no podemos hacer nada más”.

    Emma Bubola es una reportera del Times que cubre Argentina. Reside en Buenos Aires.

  • ¿Qué país tiene a los aficionados mejor vestidos del Mundial?

    ¿Qué país tiene a los aficionados mejor vestidos del Mundial?

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    Antes de que la Copa del Mundo de la FIFA viniera por primera vez a Estados Unidos, en el verano de 1994, el fútbol llegaba a los estadounidenses solo a través de pósters, revistas y videojuegos. Estados Unidos 1994 trajo al país el fútbol en persona. Pero el torneo de ese año tuvo otro efecto importante: fusionar la pasión por el fútbol con la pasión por la moda, dos aficiones que, al menos en Estados Unidos, nunca se habían mezclado de verdad.

    Por un breve instante, la “camiseta vaquera” de los estadounidenses se volvió tan reconocible como la amarelinha amarillo canario de Brasil o la indumentaria azzurri de Italia. Y aunque este deporte aún no se ha integrado del todo en la cultura popular estadounidense, el estilo futbolístico nunca ha dejado de gustar a los jóvenes amantes de la moda, ya fuera jugando en el campo o en casa con videojuegos.

    Treinta y dos años después, el torneo ha vuelto a suelo estadounidense y ha traído consigo unos niveles impresionantes de entusiasmo por la identidad de los equipos. Durante tres semanas y por cuatro ciudades, fui a seis partidos elegidos específicamente para asegurarme de poder ver al menos un equipo (y su afición) de cada una de las seis confederaciones continentales de la FIFA.

    Mi recorrido empezó con el partido inaugural de Estados Unidos contra Paraguay en Los Ángeles, donde los dos equipos lucían camisetas tricolores tan parecidas que a un espectador ocasional le habría costado mucho distinguirlas. A los estadounidenses les encantaba especialmente la estética vaquera y overoles tan llamativos como los fuegos artificiales del 4 de julio. Pero los aficionados de todos los países aportaban su propio estilo y toque personal a la fiesta.

    Simbarashe Cha es un fotógrafo y columnista visual del Times que documenta el estilo y la moda en todo el mundo.

  • El colapso del alto al fuego con Irán complica la agenda exterior de Trump

    El colapso del alto al fuego con Irán complica la agenda exterior de Trump

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    A meses de las elecciones, el presidente analiza nuevas acciones militares y económicas mientras crecen las dudas sobre los objetivos iniciales de la guerra.

    Hace apenas dos semanas, al inaugurar la Gran Feria Estatal Estadounidense, el presidente Donald Trump declaró triunfalmente: “Por primera vez en 3000 años, vamos a tener paz en Medio Oriente”.

    Era la típica fanfarronada de Trump. Pero la “paz” que celebraba –el alto al fuego con Irán que el miércoles declaró “terminado” tras menos de un mes– ya empezaba a desmoronarse. El resultado era quizás previsible para un memorando de entendimiento de 14 párrafos que eludía temas importantes y que se redactó a toda prisa para que Trump pudiera decir que había llegado a un acuerdo, cualquier acuerdo.

    Ahora, Trump parece estar enfrentándose a las consecuencias de su precipitación y de su suposición –fruto de su experiencia en el sector inmobiliario– de que su adversario antepondría los beneficios económicos a la ideología revolucionaria que ha impulsado su política desde la revolución iraní de 1979. Esto lo ha dejado ante una serie de opciones poco atractivas en medio de puntos de fricción aparentemente insuperables sobre el destino del programa nuclear iraní, por no hablar de su programa de misiles, su apoyo a grupos terroristas y la represión de su propio pueblo.

    En la cumbre de la OTAN celebrada el miércoles en Ankara, Turquía, después de que ambas partes hubieran intercambiado ataques, amenazó con nuevas operaciones de combate a gran escala. Entre ellas figuraban la toma de una isla clave para el procesamiento de petróleo iraní y el ataque a la infraestructura del país y a las plantas desalinizadoras, lo que, según los expertos, podría constituir un crimen de guerra (Trump dijo que no le gustaba la idea de atacar las instalaciones de desalinización).

    Sin embargo, Trump ya ha lanzado amenazas de este tipo sin llevarlas a cabo, y el miércoles añadió que no preveía una vuelta a la guerra a gran escala. Una medida así cuenta con escaso apoyo interno, y algunos de los aliados republicanos de Trump temen las consecuencias económicas y políticas a menos de cuatro meses de las elecciones intermedias. Nadie es más consciente de ese calendario, ni de la reticencia de Trump a repetir la experiencia de la primavera, que los dirigentes iraníes.

    En su lugar, el mandatario podría volver a imponer el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes, en un intento de cortar el sustento económico del país. Pero eso requeriría una presencia estadounidense continua e intensa en la región, y aunque Trump afirmó en abril que eso provocaría el colapso económico de Irán, su imposición del bloqueo no lo consiguió.

    O bien podría optar por vivir en un mundo ni de guerra ni de paz, una era de escaramuzas esporádicas en el golfo Pérsico, con algunas negociaciones periódicas, y con el tráfico por el estrecho de Ormuz –una ruta clave para el transporte de petróleo– muy reducido respecto a la estimación de 130 barcos que pasaban a diario antes de la guerra. Lo más probable es que los mercados energéticos se adapten; en cierta medida, ya lo han hecho.

    Pero para un presidente que prometió un enfrentamiento rápido y sin costos con un viejo adversario –“de cuatro a seis semanas” era la predicción de la Casa Blanca en las primeras semanas–, un conflicto prolongado equivaldría a un fracaso casi total de la misión que se propuso inicialmente. Y el precio sería astronómico: el Pentágono ya ha pedido al Congreso unos 70 millardos de dólares para cubrir las primeras operaciones en torno a Irán, y el costo aumenta cada semana.

    “El problema es que todas las opciones –aguantar, intensificar el conflicto o llegar a un acuerdo– son poco atractivas, cada una a su manera”, dijo el miércoles Richard Fontaine, director ejecutivo del Center for a New American Security y antiguo asesor del senador John McCain. “El resultado más probable es una serie continua de ataques de baja intensidad y de represalias, seguidos de una diplomacia frenética por parte de los mediadores, la aparición de un nuevo y frágil alto al fuego y, después, probablemente otra ronda de ataques”.

    Fontaine añadió: “Será una larga oscilación entre la guerra fría y una guerra caliente de baja intensidad”.

    Muchos de los problemas a los que se enfrenta Trump se vieron agravados por el propio acuerdo de alto al fuego. Dejó sin resolver, para una negociación posterior en la que ahora Trump dice que tiene poco interés, el destino de las reservas iraníes de combustible nuclear casi apto para bombas, la razón más destacada entre las cambiantes justificaciones del gobierno estadounidense para atacar Irán el 28 de febrero.

    El acuerdo parecía otorgarle a Irán al menos cierto control sobre el paso por el estrecho de Ormuz, esa “superarma” que Teherán –y, concretamente, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por su sigla en inglés)– ha sabido manipular hábilmente para hacer subir los precios del petróleo, y que ahora ha utilizado para justificar los ataques contra petroleros y buques de carga que no respetan sus nuevas normas.

    “Lo que estamos viendo ahora es que Irán, y más concretamente el IRGC, intenta ejercer control sobre el estrecho y declara que ese control es su derecho soberano”, dijo Kevin Donegan, un vicealmirante retirado de la Armada que sirvió como comandante de la Armada en Medio Oriente. “Esa es la carta principal que tienen para jugar y, como resultado, podemos esperar que sigan intentando interrumpir cualquier tráfico marítimo que use rutas diferentes a las que ellos han publicado”.

    El acuerdo no decía nada sobre el arsenal de misiles de Irán, el tema clave para Israel. Además, dependía de un alto al fuego en el Líbano, aunque las partes en ese conflicto, Israel y Hizbulá, no eran signatarias del acuerdo. Y fijaba un plazo poco realista, de 60 días, para abordar diplomáticamente esas y otras cuestiones que meses de combates intensos no habían logrado resolver.

    Por supuesto, aún quedan muchos giros en este drama. Trump volvió a amenazar el miércoles con intentar tomar la isla de Kharg, donde los petroleros gigantes recogen el petróleo de Irán y se dirigen a los mercados mundiales. Es posible que intente hacerse con el material nuclear enriquecido al 60 por ciento que se encuentra a gran profundidad bajo tierra en Isfahán, una misión para la que las fuerzas de Operaciones Especiales se han entrenado a fondo, aunque el miércoles descartó que fuera necesario.

    “Ya tenemos el material nuclear, porque está muy profundo bajo tierra”, dijo, señalando que los iraníes no tienen la maquinaria pesada necesaria para desenterrarlo.

    Si Trump tiene razón en eso –y muchos expertos nucleares coinciden en que sería tremendamente difícil recuperar ese material–, surge una pregunta fundamental: si el combustible nuclear quedó enterrado con éxito tras el bombardeo estadounidense de junio de 2025 contra tres importantes instalaciones nucleares, ¿por qué entró en la guerra para empezar? Su declaración del miércoles, una repetición de los comentarios que ha hecho varias veces en los últimos meses, socava el argumento que esgrimió en los días posteriores al ataque inicial de febrero, según el cual existía una amenaza “inminente”.

    Esa justificación inicial ha quedado desmentida por contradicciones posteriores. Trump ha elogiado periódicamente a los nuevos dirigentes iraníes, incluso a su nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, el hijo del ayatolá asesinado, calificándolos de más “razonables”. Dijo muchas veces que, a diferencia de sus predecesores, los nuevos dirigentes abrirían el estrecho y reducirían el arsenal nuclear porque les convendría económicamente.

    El vicepresidente JD Vance se expresó exactamente en esos términos el mes pasado, cuando firmó el memorando de entendimiento en Suiza.

    “Lo mejor de los avances que hemos logrado en las últimas semanas es que ves cómo gente dentro del sistema iraní, altos mandos e incluso responsables del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, dicen: ‘¿Sabes qué? Es posible que tengamos cierta animadversión, es posible que haya desconfianza, pero reconocemos que la forma en que hemos hecho negocios con Estados Unidos durante 47 años ha sido un error’”, dijo.

    El miércoles, Trump tuvo otras palabras para esos líderes: “escoria”.

    “Son gente enferma. Los dirigen personas enfermas, y son gente cruel y violenta”, dijo. Y luego añadió: “Por lo que a mí respecta, tratar con ellos es una pérdida de tiempo”.

    Eric Schmitt colaboró con reportería.

    David E. Sanger cubre el gobierno de Donald Trump y una amplia gama de temas relacionados con la seguridad nacional. Ha sido periodista del Times durante más de cuatro décadas y ha escrito cuatro libros sobre política exterior y retos de seguridad nacional.

    Eric Schmitt colaboró con reportería.

  • ¿Los suplementos de omega-3 realmente benefician al cerebro?

    ¿Los suplementos de omega-3 realmente benefician al cerebro?

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    Los resultados de las investigaciones han sorprendido incluso a los científicos.

    En teoría, tomar un suplemento de omega-3, o aceite de pescado, tiene mucho sentido.

    Los ácidos grasos omega-3 son fundamentales para la salud del cerebro: se utilizan para formar las células cerebrales, mantienen flexibles las paredes celulares y permiten que las neuronas establezcan nuevas conexiones y se comuniquen con otras células. Numerosos estudios han demostrado que las personas con niveles más altos de omega-3 en sangre tienen una mejor función cognitiva y un cerebro de aspecto más sano, además de un menor riesgo de desarrollar demencia. Por el contrario, se ha demostrado que las personas con la enfermedad de Alzheimer tienen niveles más bajos de omega-3.

    Pero hay un detalle: la gran mayoría de los ensayos clínicos han concluido que tomar suplementos de omega-3 prácticamente no ofrece ningún beneficio para la cognición ni para los síntomas de la demencia.

    “Intuitivamente tiene sentido” que las neuronas necesiten ácidos grasos para mantenerse sanas, por lo que habría que tomar un suplemento de ácidos grasos, dijo Kristine Yaffe, catedrática de psiquiatría, neurología y epidemiología en la Universidad de California, San Francisco. “El problema es que la mayor parte de la evidencia, sobre todo la de los ensayos clínicos, simplemente no respalda eso en absoluto”, dijo.

    Un estudio publicado el mes pasado ofrece un ejemplo claro. Los científicos que llevaron a cabo el ensayo clínico intentaron cubrir todas las posibilidades: los participantes eran adultos mayores que no comían mucho pescado (que es rico en omega-3), lo que sugería que podrían ser los que más se beneficiaran de un suplemento. Aproximadamente la mitad de los participantes presentaba un mayor riesgo genético de padecer alzhéimer, lo que los convierte en otro grupo que, según los expertos, podría necesitar más omega-3. Los investigadores incluso realizaron punciones lumbares a algunos de los participantes para confirmar que el suplemento provocaba un aumento de los niveles de omega-3 en el cerebro.

    Pero, en comparación con un placebo, el suplemento no aportó ningún beneficio en cuanto a la cognición o la estructura cerebral de las personas.

    Entonces, ¿a qué se debe esta discrepancia? Los científicos tienen varias hipótesis y la mayoría están relacionadas con la dieta y el estilo de vida.

    Hipótesis 1: la mayoría de la gente ya obtiene suficientes omega-3

    Hay tres tipos principales de omega-3 que son importantes para la salud: el EPA y el DHA, que se encuentran principalmente en el pescado, y el ALA, que está en los frutos secos y las semillas. El hígado puede convertir pequeñas cantidades de ALA en EPA y DHA.

    El DHA es el más importante para la cognición, y hay una gran reserva de él en nuestro cerebro. Según Richard Bazinet, catedrático de ciencias de la nutrición en la Universidad de Toronto, la cantidad de DHA que nuestro cerebro usa cada día es apenas una fracción mínima de esa reserva.

    Aunque las personas no coman mucho pescado, Bazinet cree que probablemente sigan obteniendo suficientes omega-3 a través de su dieta, sobre todo del ALA, para reponer la pequeña cantidad de DHA que usa el cerebro.

    “Todos tomamos un montón de” ALA, dijo Bazinet. Y si la ingesta de DHA es baja, el hígado puede convertir el ALA en DHA y enviarlo al cerebro.

    En opinión de Bazinet, dado que prácticamente todo el mundo obtiene suficientes omega-3 de su dieta, los beneficios para el cerebro que los científicos observan en personas con niveles elevados de DHA en sangre probablemente se deban a algo distinto de los omega-3; lo más probable es que se deban a otros hábitos saludables que suelen ir de la mano de una dieta rica en pescado.

    Por ejemplo, cuando alguien cena pescado, suele acompañarlo con verduras, no con comida chatarra. “Si te vas a tomar un buen filete de atún, es probable que te comas un poco de ensalada”, dijo Bazinet. Y “cuando te comes esa comida, no estás comiendo otra cosa” que sea menos saludable para tu cerebro, añadió.

    Hipótesis 2: lo que realmente importa es cómo metabolizas los omega-3

    Hussein Yassine, catedrático de neurología en la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, cree que lo que más importa es cómo utiliza el cerebro los omega-3.

    En el cerebro hay una molécula que descompone y elimina los omega-3. Todo el mundo tiene esta molécula, pero Yassine ha descubierto que es más activa en personas con riesgo genético de padecer alzhéimer. Es posible que sus cerebros metabolicen los omega-3 más rápidamente, lo que agota sus niveles.

    Para mejorar la salud cerebral, Yassine, que también dirigió el reciente ensayo con suplementos de omega-3, cree que algunas personas necesitan aumentar su ingesta de omega-3, pero también reducir la actividad de esa otra molécula. La investigación es preliminar, pero hay indicios de que esta molécula se ve afectada por la microbiota intestinal y es menos activa en personas que siguen una dieta rica en vegetales, fibra y alimentos fermentados. En otras palabras, para que el cerebro se beneficie, necesitas los nutrientes del atún, así como los de la ensalada u otros acompañamientos saludables.

    Si alguien tiene una dieta deficiente “y solo le das un suplemento con el que lo único que cambias es el nivel de omega-3 en la sangre y en el cerebro, nuestro estudio sugiere que no va a funcionar”, dijo Yassine.

    Hipótesis 3: para notar beneficios, tienes que consumir grandes cantidades de omega-3 durante décadas

    No todo el mundo está descartando los suplementos de omega-3. Gene Bowman, profesor titular de neurología en la Facultad de Medicina de Harvard, cree que una de las razones por las que los ensayos clínicos suelen fracasar es que solo prueban los suplementos durante unos pocos años, y puede que ese tiempo no sea suficiente para detectar cambios en el cerebro. Cuando la gente tiene niveles altos de omega-3 en sangre, suele ser porque ha consumido alimentos ricos en omega-3 –según algunas estimaciones, tres raciones semanales de pescado– durante décadas.

    “Creo que la razón de esa desconexión o inconsistencia podría tener una explicación estrictamente metodológica”, dijo Bowman.

    “Así que o bien empezamos mucho antes y hacemos ensayos mucho más largos”, añadió, “o bien ideamos un tratamiento más potente que tenga un efecto de mayor magnitud”. Por ejemplo, los omega-3 pueden funcionar mejor cuando se combinan con otros nutrientes (la teoría del “pescado más ensalada”), sobre todo en personas con carencias nutricionales.

    Independientemente de por qué los suplementos de omega-3 parecen quedarse cortos, las investigaciones actuales sugieren que es una dieta equilibrada, más que una pastilla, lo que puede ayudar a mantener tu cerebro sano. Probablemente esto también sea cierto para la salud cardiaca, otra razón por la que mucha gente toma suplementos de omega-3.

    “La mejor evidencia, por limitada que sea, es que comer alimentos con omega-3 parece ser algo positivo y se relaciona con mejores resultados para el cerebro”, dijo Bazinet. “Pero tomar el atajo de los suplementos” no parece aportar el mismo beneficio.

    Dana G. Smith es periodista del Times y cubre salud personal, en particular el envejecimiento y la salud cerebral.