Mientras se disputan partidos de la Copa Mundial por todo Estados Unidos, Nike y Adidas, las dos mayores empresas de ropa deportiva del mundo, se gastan millones de dólares en un duelo por el futuro del fútbol en el país.
El fútbol se ha convertido en uno de los deportes de más rápido crecimiento en Estados Unidos, impulsado por un aumento del interés por la Major League Soccer. Más de 62 millones de personas siguieron este deporte en Estados Unidos, lo que lo convierte en el cuarto país con mayor número de aficionados al fútbol en el mundo, según un informe de Nielsen, la empresa de análisis de datos. Y eso fue antes de que las televisiones en bares y hogares sintonizaran los partidos del Mundial.
Al menos una decena de marcas de ropa deportiva –entre ellas Puma, Umbro y Reebok– han competido por llamar la atención durante los 39 días del torneo, pero ninguna lo ha hecho mejor que Nike y Adidas.
“Es fundamental para nosotros”, dijo Camilo Andrade, vicepresidente global y director general de fútbol de Nike. “Esto es un acelerador del crecimiento”.
Chris Murphy, vicepresidente sénior de mercadotecnia de marca de Adidas, compartió una opinión similar sobre el impacto potencial del evento. “Es difícil exagerarlo”, dijo. “Es enorme”.
Adidas patrocinó a 14 selecciones nacionales en el Mundial. Nike, a 12. Ambas organizaron eventos futbolísticos por todo Estados Unidos, México y Canadá, los países anfitriones. Cada una ha lanzado costosos anuncios emblemáticos con sus mayores estrellas y ha presentado nuevas botas, camisetas y equipo exclusivos. Ambas esperan salir victoriosas en el campo y atraer a más clientes hacia su marca en los próximos años.
Ninguna de las dos quiere quedar en segundo lugar. Pero Nike, en particular, no se puede permitir otra derrota.
Nike, con sede en Beaverton, Oregón, lleva luchando por reactivar las ventas desde 2024, cuando entró en una prolongada crisis tras una serie de errores estratégicos. La empresa se había adentrado demasiado en las líneas de productos de estilo de vida y había descuidado la inversión en el tipo de innovaciones técnicas para sus zapatillas deportivas que habían definido a la marca durante décadas.
En junio, Nike presentó sus resultados trimestrales y ofreció previsiones cautelosas para los próximos seis meses. Elliott Hill, director ejecutivo de Nike, ha convertido el fútbol en una de las principales prioridades de la empresa y en una pieza clave de su plan de recuperación, junto con el baloncesto y las carreras.
“El Mundial siempre es un momento para demostrar de lo que somos capaces”, dijo Hill a los analistas en una conferencia telefónica. “Es uno de los campos de batalla más duros del deporte, y vamos a darlo todo”.
Mientras Nike se estancaba, Adidas estaba en racha. La empresa alemana anunció un crecimiento continuo de las ventas en abril, con buenos resultados tanto en sus productos de estilo de vida como en los de alto rendimiento, y mantuvo ese impulso durante la Copa Mundial. La empresa reiteró su previsión de que sus ventas aumentarían este año en un porcentaje de un solo dígito alto.
“Queremos asegurarnos de que nuestra presencia en el Mundial sea muy, muy buena, de que ganemos ese evento y lo usemos como plataforma para la marca en general”, dijo Harm Ohlmeyer, director financiero de Adidas, a los inversores en abril.
El poder de las estrellas
La última vez que los directivos de las marcas de ropa deportiva se mostraron tan entusiasmados con el fútbol en Estados Unidos fue en 1994.
La FIFA, el organismo rector mundial de este deporte, eligió a Estados Unidos como país anfitrión del Mundial, a pesar de que la popularidad del fútbol profesional estaba muy por detrás de la del fútbol americano, el béisbol y el baloncesto.
“Eso cambió prácticamente la trayectoria del fútbol en este mercado”, dijo Murphy, el ejecutivo de Adidas, en referencia al Mundial de 1994 y su legado.
Adidas –que introdujo los primeros tacos atornillables en las botas de fútbol en 1954, cuando Alemania Occidental ganó el Mundial– había sido la fuerza dominante en este deporte durante décadas, y suministraba los balones y el equipamiento oficiales, además de patrocinar a las mayores estrellas.
Nike solo había hecho algunas incursiones en el fútbol y era irrelevante en la escena mundial hasta la final de 1994.
“No significábamos absolutamente nada para nadie en este deporte”, dijo una vez Sandy Bodecker, el primer director de la división de fútbol de Nike, según el departamento de archivos de la empresa.
Eso fue hasta que Brasil se enfrentó a Italia en esa final. Ocho de los jugadores brasileños, incluido el delantero estrella Romario, calzaban unas Nike Tiempo durante su dramática victoria en la tanda de penaltis en el Rose Bowl de Pasadena, California. Nike pasó a patrocinar a la selección de Estados Unidos y, después, firmó un acuerdo con la confederación brasileña.
Este año, la selección estadounidense, patrocinada por Nike, ha tenido un buen rendimiento, aunque no ha llegado a las fases finales. El equipo ganó su grupo, derrotó a Bosnia y Herzegovina por 2-0 en la fase eliminatoria, pero esta semana quedó eliminado en octavos de final ante Bélgica, en una goleada por 4-1.
Como parte fundamental de la candidatura de Estados Unidos para albergar el torneo de 1994, la FIFA exigió a la Federación de Fútbol estadounidense que creara una liga profesional para ayudar a impulsar este deporte. Esa liga, la Major League Soccer, se estrenó en 1996 y fue ganando impulso con el paso de los años gracias a los fichajes internacionales. En 2007, el LA Galaxy causó sensación al fichar a David Beckham, la estrella inglesa del fútbol, cuando ya se acercaba al final de su carrera. En 2023, el Inter de Miami fichó a Lionel Messi, la leyenda argentina, lo que dio a la liga un nuevo nivel de atención mundial. Ambos jugadores tienen contratos con Adidas.
Los picos de participación a nivel nacional suelen darse el año después de un Mundial, y el rendimiento de la selección masculina de Estados Unidos en la escena mundial puede influir en la popularidad de este deporte. Pero en 2018, cuando Estados Unidos no clasificó para el torneo, el interés por el fútbol disminuyó en el país, según la Asociación de la Industria del Deporte y el Fitness, una agrupación del sector.
La participación alcanzó un récord en 2025, y más de 25 millones de estadounidenses jugaron al fútbol en pista cubierta o al aire libre este mes de mayo, en vísperas del Mundial, según la asociación.
Las marcas de ropa deportiva se apresuran a aprovechar el momento al movilizar sus importantes campañas de mercadotecnia y sus amplias plantillas de deportistas patrocinados.
“A la escala de Nike y Adidas, cada gran evento cuenta”, dijo Simeon Siegel, analista de Guggenheim Partners. “Estas empresas tienen que estar ahí fuera, tienen que estar presentes y ser lo primero en lo que pienses cuando te venga a la mente el deporte”.
En mayo, Adidas lanzó su anuncio del Mundial con Messi como protagonista y algunas de las mayores estrellas, como Jude Bellingham, Lamine Yamal, Ousmane Dembélé y Trinity Rodman. A ellos se unieron leyendas del fútbol como Beckham, Zinédine Zidane y Alessandro Del Piero, con cameos de otros ámbitos como el del rapero Bad Bunny y el actor Timothée Chalamet.
Nike respondió en junio con una campaña publicitaria repleta de estrellas en la que aparecían algunos de los nombres más importantes del fútbol, como Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé, Vinícius Júnior y Erling Haaland. También hizo acto de presencia la estrella del baloncesto LeBron James, y hubo secuencias protagonizadas por la cantante de k-pop Lisa y los actores Channing Tatum y Jason Sudeikis.
Kim Kardashian, quien tiene una marca de ropa deportiva con Nike a través de su marca de ropa interior Skims, y el rapero Travis Scott, colaborador de Nike desde hace mucho tiempo, también aparecieron en el anuncio.
“Creemos de verdad que este es otro momento, como la década de los 90, en el que la dimensión global de este deporte puede ayudarnos a acelerar el impulso que ya tenemos”, dijo Andrade, el ejecutivo de fútbol de Nike. “Por supuesto, en Estados Unidos tenemos una ventaja tremenda”.
‘Próximamente’
Mientras se disputaban los partidos por todo Estados Unidos, México y Canadá, Nike organizó su propio torneo, el Nike Toma, en Midtown Manhattan.
Nike transformó el Bryant Park en un estadio de fútbol, reclutó a jugadores de calle de élite para que se enfrentaran por el campeonato e incluso trajo a Scott para que hiciera una aparición. Todo el mundo, por supuesto, llevaba zapatillas Nike.
Al otro lado de la ciudad, Adidas, patrocinador oficial del Mundial y proveedor del balón oficial, organizó su propia fiesta en el Brooklyn Bridge Park, y convirtió el sitio en una zona de aficionados donde se celebraron proyecciones de los partidos y conciertos.
Los espectadores se agolpaban junto a las vallas para ver los partidos en las pantallas gigantes o echar un vistazo a los deportistas que Adidas había traído al recinto, entre ellos Beckham, Rodman y Aitana Bonmatí, tres veces ganadora del Balón de Oro femenino.
En el Mundial, cada marca tiene equipos que siguen en cuartos de final. Nike equipa a Francia, Inglaterra y Noruega, mientras que Adidas patrocina a España, Argentina y Bélgica. Las otras dos selecciones, Marruecos y Suiza, están con Puma.
Pero Nike ha marcado al menos un gol. Por primera vez en más de 70 años, el logotipo de Adidas no aparecerá en las equipaciones de Alemania, su país de origen, en el próximo Mundial, que se celebrará en Europa, el norte de África y Sudamérica. En su lugar, el equipo lucirá el “swoosh”: Nike firmó un contrato para suministrar las equipaciones a partir de 2027, una decisión que sacudió al país y provocó la ira de los políticos.
“El fútbol alemán es territorio nacional, no un peón en la guerra entre corporaciones multinacionales”, dijo Markus Söder, ministro-presidente de Baviera, tras anunciarse el acuerdo. “El comercio no lo es todo”.
Nike no pudo evitar lanzarle una pulla a su rival. Mientras la selección alemana jugaba un partido en Nueva Jersey, Nike hizo navegar una barcaza por el río Hudson con una valla publicitaria en la que aparecía la estrella alemana Jamal Musiala con una camiseta pixelada que ocultaba su logotipo.
“Próximamente”, decía el mensaje.
Kim Bhasin es un reportero de negocios que cubre el sector minorista para el Times.