Rusia está “dispuesta en principio” a reanudar las conversaciones con Estados Unidos y Ucrania para poner fin al conflicto, afirmó un alto funcionario del Kremlin.
El asesor presidencial ruso Yuri Ushakov hizo estas declaraciones después de que Vladimir Putin se reuniera con el enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump, Steve Witkoff, en San Petersburgo.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, y sus aliados europeos han estado presionando a Moscú para que se reanuden de inmediato las conversaciones suspendidas en febrero, y Ushakov dijo que podría celebrarse una nueva ronda en noviembre.
Durante meses, Rusia se ha negado a dialogar, ya que cree que está ganando en el campo de batalla, dado que Ucrania se enfrenta a una grave escasez de misiles interceptores para hacer frente a los letales ataques rusos.
Witkoff viajó a San Petersburgo tras reunirse el lunes en Oslo con Zelensky y los líderes de Noruega y Finlandia.
No está claro qué propuestas específicas presentó Witkoff a Putin, pero Zelensky dijo después de las conversaciones en Oslo que se habían discutido garantías de seguridad “sólidas” para Ucrania y propuestas de alto el fuego en materia energética.
Ushakov señaló que sus ideas no eran muy “útiles”.
Altos funcionarios de Rusia, Ucrania y EE.UU. han mantenido varias rondas de conversaciones destinadas a poner fin a la guerra que comenzó en febrero de 2022, cuando Putin lanzó una invasión a gran escala de Ucrania.
Rusia culpó a Ucrania por alterar las elecciones generales del mes pasado con ataques “masivos”.
En declaraciones a la prensa tras las conversaciones de este miércoles en San Petersburgo, Ushakov sugirió que podría celebrarse una nueva ronda en torno al 10 de noviembre en Abu Dabi, capital de Emiratos Árabes Unidos.
El asesor de Putin hizo hincapié en que las conversaciones deben centrarse en “la construcción de un sistema de seguridad para Rusia y Ucrania tras el fin del conflicto”.
Un funcionario estadounidense declaró posteriormente a la BBC que Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner, otro negociador clave, habían propuesto en las conversaciones del martes en la capital noruega “una reunión trilateral a nivel técnico entre EE.UU., Rusia y Ucrania”.
“Eso fue aceptado ayer por los ucranianos en Oslo y hoy por los rusos en San Petersburgo”, indicó el funcionario, que habló bajo condición de anonimato.
Ushakov también declaró a la prensa que Putin le reiteró a Witkoff que las tropas rusas estaban avanzando por todas partes a lo largo del extenso frente y que tenían una “iniciativa estratégica”.
Zelensky aceptaría un acuerdo
Ucrania y sus aliados europeos están refutando la afirmación de Putin, y esgrimen que existe un virtual punto muerto en el frente.
Zelensky aseguró este miércoles que aceptaría un acuerdo que congelara la guerra en las líneas de combate actuales.
“Lo llamamos ‘alto el fuego’ o ‘detengan la matanza’, como lo denominó el presidente Trump. Congelar y parar. Y, por supuesto, esto es lo mínimo que necesitamos de Rusia hoy”, indicó en diálogo con Fox News.
El mandatario ucraniano añadió que las garantías de seguridad para su país podrían discutirse después.
Witkoff calificó las últimas conversaciones de “constructivas”.
Kushner, quien participaba por videoconferencia, dijo: “Aún queda mucho trabajo por delante, pero tenemos una oportunidad real de dejar atrás esta guerra y construir un marco para una paz, seguridad y prosperidad duraderas para las generaciones venideras”.
Zelensky junto a Jared Kushner y Steve Witkoff en Kyiv a comienzos de septiembre.
El mandatario ha culpado a los ataques de Ucrania contra las refinerías de petróleo rusas del aumento de los precios del combustible desde el inicio de la guerra liderada por EE.UU. contra Irán.
El acercamiento de Washington con Moscú
El presidente estadadounidense fue duramente criticado por legisladores demócratas y algunos republicanos tras levantar las sanciones contra Rusia, lo que le permitió liberar toneladas de diésel “al mercado estadounidense y mundial”.
Eso a pesar de haber firmado, apenas unas semanas antes, una ley que autorizaba nuevas sanciones y aranceles estadounidenses contra los países que importan petróleo y gas rusos.
Zelensky, y los aliados europeos de Ucrania, criticaron la decisión de Trump.
La semana pasada, Kyiv acusó a Washington de retener información crucial para alertar a los ucranianos sobre los inminentes lanzamientos de misiles balísticos rusos, lo que provocó numerosas muertes de civiles.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, rechazó el martes dichas acusaciones, que calificó de “escandalosas”, mientras que Zelensky declaró tras las conversaciones de Oslo que el intercambio de inteligencia “ahora funciona”.
El ejército ucraniano también se ha quejado de las restricciones de velocidad impuestas por la red estadounidense de internet por satélite Starlink, propiedad de Elon Musk, que limitan su capacidad para utilizar drones en ataques contra Rusia.
Los funcionarios estadounidenses negaron haber solicitado tal ralentización y un grupo bipartidista de senadores estadounidenses ha pedido una investigación urgente.
Antes de que comenzaran las conversaciones entre Putin y Witkoff, Rusia liberó a Stephen Hubbard, un ciudadano estadounidense de 74 años que había sido condenado a casi siete años de cárcel por supuestamente luchar en nombre de Ucrania.
Hubbard había estado encarcelado en Rusia por supuestamente luchar a favor de Ucrania.
Trump afirmó que el exprofesor estaba “de camino a casa” y que “no era necesario ningún ‘intercambio’”, mientras que Witkoff calificó a Putin de “humanitario” por haber accedido a su liberación.
Cuando un periodista de la BBC le preguntó si estaba de acuerdo con esa descripción del líder del Kremlin, el vicepresidente estadounidense JD Vance respondió: “Estoy de acuerdo con que Steve Witkoff le haya dicho algo amable a una persona que acaba de liberar a un rehén estadounidense”.
“Independientemente de si se está de acuerdo o no con el sentimiento subyacente, Steve Witkoff es un diplomático. Su trabajo es ir allí y cumplir con su cometido. Me importa muy poco lo que dijo Steve, sino en el hecho de que esté trayendo a un rehén estadounidense de vuelta a casa con su familia”.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
Rusia dejó en libertad a un ciudadano de Estados Unidos de 74 años que estaba encarcelado por supuestamente luchar en nombre de Ucrania.
La liberación coincide con una reunión del presidente ruso, Vladimir Putin, con el enviado especial de EE.UU., Steve Witkoff, en San Petersburgo.
Stephen Hubbard fue trasladado al aeropuerto de Pulkovo de la ciudad, según informó Putin durante la reunión celebrada a primera hora del miércoles.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo más tarde que el exprofesor estaba “de camino a casa” y que “no era necesario ningún ‘intercambio’”.
Hubbard fue acusado de servir en una unidad de defensa en Izyum, en el este de Ucrania, cuando fue capturado por las fuerzas rusas poco después de la invasión a gran escala de Moscú en 2022.
Fue condenado a casi siete años en una colonia penal rusa en 2024.
Stephen Hubbard fotografiado en una sala de un tribunal de Moscú durante su sentencia en 2024.
En un mensaje en las redes sociales tras la noticia publicada por los medios estatales rusos, Trump dijo que la liberación se produjo después de una petición que le hizo “directamente” a Putin la semana pasada.
Otras liberaciones de estadounidenses detenidos en Rusia se han conseguido mediante intercambios de prisioneros.
Trump también pareció defender su reciente decisión de suspender las sanciones contra Rusia dos días antes de que entraran en vigor, escribiendo que “si se hubieran impuesto sanciones”, las negociaciones para la liberación de Hubbard “se habrían detenido por completo”.
El Departamento de Estado de Estados Unidos calificó anteriormente a Hubbard, originario de Michigan, como “detenido injustamente”, y el presidente estadounidense sugirió el martes que su liberación podría ser inminente.
“Miren lo que pasó”, les dijo Trump a los periodistas, “nos hemos centrado en Hubbard”.
El canal CBS News, socio mediático de la BBC en Estados Unidos, informó de que Hubbard se encuentra delicado de salud y que se esperaba que fuera trasladado en avión a Texas para recibir tratamiento.
Reanudar las conversaciones de paz
Witkoff elogió a Putin por la liberación de Hubbard: “Usted habla mucho sobre mi presidente, el presidente Trump, es humanitario y usted también lo es, señor, y le felicito por ello”.
Posteriormente, se vio a Hubbard agradeciendo a Witkoff durante un encuentro por separado. El asesor financiero de Putin, Kirill Dmitriev, también estuvo presente.
Witkoff, que el día anterior asistió a conversaciones con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, en Oslo, también pidió a Putin que considere una serie de propuestas acordadas en la capital noruega, entre ellas la reanudación de las conversaciones de paz trilaterales con Kyiv para intentar poner fin a la guerra.
Putin no se ha pronunciado públicamente sobre si alguna de las propuestas sería aceptable para Moscú.
Hasta el momento, el líder ruso ha rechazado todas las propuestas de Ucrania y de sus aliados europeos para congelar la extensa línea del frente tal como está y comenzar las conversaciones de paz.
Witkoff y Putin tuvieron un encuentro este miércoles por la mañana.
Witkoff agradeció a Putin el acuerdo alcanzado con Washington a principios de este mes para importar diésel ruso, y dijo que Trump está “profundamente agradecido” por ello.
El primer envío en virtud del acuerdo saldrá de Rusia “en dos o tres días”, dijo Putin durante la reunión, según informó la agencia estatal de noticias TASS.
El acuerdo sobre el diésel enfureció a Zelensky y desencadenó unas semanas turbulentas de deterioro de las relaciones, durante las cuales Trump suspendió varias sanciones y dijo que es hora de que Ucrania elija un nuevo líder.
De cara a las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos el próximo 3 de noviembre, Trump ha intentado culpar del aumento de los precios del combustible, que han subido desde el inicio de la guerra de EE.UU. e Irsrael contra Irán, a los ataques ucranianos contra instalaciones energéticas rusas.
Mientras tanto, Kyiv acusó a Washington de interrumpir el intercambio de información de inteligencia sobre los letales ataques rusos, que provocaron la muerte de ucranianos —una acusación que Washington rechazó calificándola de “escandalosa”— y afirmó que la repentina restricción del servicio de internet Starshield en su esfuerzo bélico fue deliberada.
El presidente ucraniano declaró el martes que se reanudó el intercambio de inteligencia, tras las conversaciones mantenidas con Witkoff en Oslo, que un funcionario estadounidense calificó de “constructivas”.
Mientras se desarrollaban las conversaciones del miércoles en San Petersburgo, Zelensky escribió en las redes sociales que “hay muchas cosas que dependen de que Estados Unidos escuche algo nuevo de Rusia: algo sobre la paz, y no sobre continuar la guerra”.
La agencia estatal de noticias rusa Ria Novosti señaló que Estados Unidos y Rusia discutieron el resultado de las conversaciones de Oslo y que Witkoff llevó documentos que “esbozan enfoques para el proceso de paz”.
También hablaron sobre la “situación en torno a Irán”, una posible reunión en China y la cooperación económica con Estados Unidos.
Según se informa, Putin afirmó que Rusia podría suministrar grandes cantidades de fertilizantes al mercado estadounidense.
Los medios estatales rusos dijeron que las conversaciones en San Petersburgo duraron poco más de tres horas.
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*Advertencia: esta historia contiene algunos detalles perturbadores.
En esta reñida campaña para las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, la pequeña ciudad de Springfield, Ohio, se ha convertido en un símbolo de un país moderno. Pero es un símbolo que cambia drásticamente según quién lo describa.
Para el presidente Donald Trump, Springfield representa la esencia de los problemas de Estados Unidos derivados de años de inmigración descontrolada.
En el pasado, repitió la falsa afirmación de que los inmigrantes haitianos se comían las mascotas en la ciudad.
“En Springfield se están comiendo a los perros. La gente que llegó se está comiendo a los gatos. Se están comiendo… se están comiendo las mascotas de la gente que vive allí”, dijo en 2024 en el debate presidencial contra Kamala Harris.
Hoy las cosas, afirma, son distintas y asegura que por su campaña de deportaciones masivas los residentes están “recuperando su ciudad”.
Pero para otros, Springfield representa un ciclo bien conocido en la historia de la América moderna: el declive de la industria tradicional, seguido de un aumento repentino de la inmigración impulsado por viviendas baratas y mano de obra mal pagada.
Es una historia que se repite en todo el país.
La historia de Pierre
Pierre Damas Bel, de 20 años, llegó a Springfield en 2024 para reunirse con su padre y su madrastra.
Huyó de su Haití natal asolado por la inestabilidad política y la violencia de las pandillas.
Ingresó a Estados Unidos con permiso del gobierno, gracias a un programa ya extinto de la era Biden para migrantes que esperaban en México.
Según un amigo de la familia, Bel recibió entonces un Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés), que otorga a las personas que han pasado un proceso de verificación el derecho a vivir y trabajar en Estados Unidos.
El TPS suele durar 18 meses, pero se renueva periódicamente, a menudo durante años, si el peligro en el país de origen persiste.
Bel aspiraba a forjarse una vida en suelo estadounidense, según contó su amigo.
Era un estudiante sobresaliente, un atleta talentoso y cadete en un programa de secundaria que preparaba a estudiantes para convertirse en oficiales de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Pero en junio, la Corte Suprema ratificó la decisión del gobierno de Trump de poner fin al TPS para unos 350.000 haitianos en Estados Unidos.
A Bel se le indicó que se presentara en una oficina de campo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), donde le colocaron un monitor de tobillo que se utiliza para rastrear a los migrantes que enfrentan una posible deportación.
Escribió en Instagram que sentía “vergüenza y humillación” por tener que llevar la tobillera.
El 31 de agosto, aparcó su coche a un lado de la autopista cerca de Springfield, se adentró en el tráfico mientras carros pasaban a gran velocidad y murió.
Su familia atribuyó su muerte a la incomodidad que sentía al tener que llevar el monitor electrónico en el tobillo. Su padre contó a medios locales que algunos compañeros de escuela se burlaban de él por la tobillera.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no respondió a las preguntas de la BBC sobre el caso de Bel. Mientras que el ICE rechazó tener responsabilidad sobre su muerte.
“Permanecer en el país ilegalmente, tratando de evitar la deportación, es una elección. Irse con un vuelo gratuito a casa y US$2.600 también es una elección”, declaró un portavoz a los medios estadounidenses a principios de este año cuando se le preguntó sobre el caso.
El padre de Pierre contó que sus compañeros se burlaban de él por la tobillera electrónica que tenía en su pierna.
En las semanas previas a su muerte, Bel asistió a un centro de apoyo en Springfield para haitianos que enfrentaban una posible deportación.
Su cofundador, Viles Dorsainvil, declaró a la BBC que Bel estaba en proceso de presentar una moción solicitando al ICE que retirara la tobillera.
“Fue dos veces a las instalaciones del ICE… rogándoles que le quitaran el monitor electrónico”, dijo. “Hizo todo lo correcto para estar aquí hasta que le pusieron el dispositivo”.
En total, la administración Trump canceló el Estatus de Protección Temporal (TPS) a más de un millón de inmigrantes de 13 países. Estos cambios provocaron que muchos pasaran de tener estatus legal a ser inmigrantes indocumentados de la noche a la mañana.
En 2024, Trump convirtió la seguridad fronteriza y la deportación masiva de inmigrantes indocumentados en promesas centrales de su campaña electoral.
Las encuestas sugieren que la política fronteriza sigue contando con un fuerte apoyo entre los republicanos, pero la naturaleza de su campaña de control migratorio ha experimentado una caída en el respaldo este año.
Ohio es un estado clave
Ohio se ha convertido en un estado clave en las próximas elecciones legislativas de mitad de mandato, y uno de los dos escaños del Senado que actualmente ocupan los republicanos está en juego.
Trump ya ha visitado el estado dos veces en un intento por movilizar a los votantes y contrarrestar la caída en sus índices de aprobación.
En un mitin celebrado a principios de este mes en Youngstown, Ohio, Trump volvió a sacar a colación el tema de Springfield.
“Hay un pueblito, un pueblito precioso en Ohio, donde dejaron a unos 35.000 haitianos. Bueno, los están sacando y casi se habrán ido, y les estamos devolviendo su pueblo”, dijo entre aplausos.
La administración Trump anunció por primera vez en junio de 2025 que eliminaría el Estatus de Protección Temporal (TPS) para los haitianos, y la consiguiente batalla legal llegó hasta la Corte Suprema, que falló a su favor en verano.
Los hatianos huyeron del país tras el devastador terremoto en 2010 y luego durante la ola de violencia de 2021, que aún perdura.
“La T de TPS significa TEMPORAL, pero muchas de estas designaciones se convirtieron de facto en amnistía”, declaró James Percival, asesor jurídico del Departamento de Seguridad Nacional, tras el fallo judicial.
“Esto representa una victoria para el estado de derecho y el sentido común”, añadió.
En una publicación en redes sociales en agosto, el Departamento de Seguridad Nacional compartió un video de haitianos encadenados, vestidos con uniformes blancos, siendo conducidos a un vuelo de deportación.
El video, acompañado de música alegre, les decía a los haitianos cuyo Estatus de Protección Temporal (TPS) había expirado: “¡VÁYANSE INMEDIATAMENTE!”.
La administración Trump ha declarado que está llevando a cabo operativos policiales en Springfield para garantizar la seguridad de los estadounidenses.
También ha argumentado que Haití es lo suficientemente seguro como para regresar.
El país está sujeto a la alerta de peligro de nivel 4, la más alta del Departamento de Estado de EE. UU., que consiste en “No viajar”.
Huyendo de la violencia en Haití
En Springfield aún se aprecian los vestigios de décadas de declive económico, a través de fábricas cerradas y casas tapiadas.
Esta parte del medio oeste estadounidense se vio gravemente afectada por la desindustrialización del siglo pasado, cuando aquellos que perdieron sus empleos en sus otrora prósperas fábricas buscaron trabajo en las costas o emigraron a los estados del sur, de clima más cálido.
En los últimos cinco años, una población haitiana estimada en alrededor de 20.000 personas llegó a la ciudad. Muchos huyeron del devastador terremoto de 2010. Otros abandonaron Haití en 2021 durante la violencia y los disturbios que siguieron al asesinato del presidente Jovenel Moïse.
Esto significó un rápido aumento de la población de Springfield. Gracias a su estatus legal bajo el TPS, muchos haitianos consiguieron trabajos mal pagados en fábricas y almacenes de distribución.
Rick Johnson es un firme defensor de la campaña de deportación del ICE.
Rick Johnson, que sirvió en la Infantería de Marina, tiene un porche adornado con banderas. La bandera estadounidense ondea cerca de una de la Armada y otra de la Infantería de Marina.
Su esposa prestó servicio en la Armada mientras él estaba en la Infantería de Marina en Camp Pendleton, California. Fuera de su servicio militar, ha vivido en Springfield toda su vida. Dejó claro que apoya firmemente la campaña de deportación del ICE.
“Sabes de lo que hablamos”, dijo. “Amamos a Estados Unidos, amamos a los estadounidenses, a cualquier tipo de estadounidenses, pero en cierto modo tienes que ser estadounidense”.
Johnson se mudó a este barrio hace una década, pero comentó que la desaparición de la industria ha dejado gran parte de la zona deshabitada.
“Han demolido todas las casas a mi alrededor; prácticamente no tengo vecinos”, dijo.
“No me molestan”
“Los únicos vecinos que tengo son haitianos que viven aquí, y la verdad es que no me molestan”.
Se mudaron hace unos cuatro años, añadió Johnson, “pero son muchos”. Hizo referencia a “los problemas de conducción”.
Esta opinión es compartida por otros residentes de Springfield: la percepción de que los accidentes de tráfico aumentaron tras la llegada de la comunidad haitiana.
En 2023, Aiden Clark, un niño de 11 años, falleció cuando el autobús escolar en el que viajaba se volcó tras una colisión con una furgoneta.
El conductor de la furgoneta, Herman Joseph, originario de Haití, no tenía permiso de conducir estadounidense válido y fue encarcelado.
El padre de Aiden, Nathan Clark, habló posteriormente en una reunión de la Comisión Municipal de Springfield, donde denunció que la muerte de su hijo estaba siendo usada como una “herramienta política” para avivar el sentimiento antiinmigrante, y agregó que su hijo murió accidentalmente.
La preocupación de Johnson radica en las cifras y la velocidad del cambio.
“En realidad, es la cantidad”, declaró a la BBC.
“Si vienes aquí, debes venir legalmente. El estatus de protección temporal ya no existe… es hora de irse”.
En los últimos cinco años, una población haitiana estimada en alrededor de 20.000 personas llegó a Springfield.
En una tienda de comestibles cercana, dirigida por Paschur Castelly, que abandonó Haití hace 20 años, la mayoría de los estantes están vacíos, a excepción de los que venden velas religiosas y cuadros enmarcados de santos católicos, populares entre esta devota comunidad.
“No puedo comprar mercancía nueva porque no viene gente”, dijo.
“Entonces, nuestras comunidades tienen médicos, ingenieros… vinimos aquí para tener una vida mejor, para ayudar a nuestra familia en Haití, ¿sabes? Nuestro país no nos ofrece seguridad.”
Tras 20 minutos en la tienda, llegó el primer cliente. El hombre, que pidió permanecer en el anonimato, dijo que llevaba tres años trabajando en un almacén.
Pero, al igual que otros que han perdido el TPS, es probable que esto signifique que también ha perdido el derecho a trabajar.
Mientras charlaba con Castelly, se subió la pernera derecha del pantalón y dejó al descubierto un gran monitor electrónico en el tobillo.
ICE ha declarado que estas medidas forman parte de su programa de Alternativas a la Detención.
“Me dieron a elegir: llevar el monitor electrónico en el tobillo e informar cada dos semanas, o firmar la orden de deportación”, dijo.
Al salir de la tienda, Castelly cerró la puerta, que ahora mantiene bajo llave.
Cuando una vecina nos vio y temió que fuéramos una redada de ICE, gritó para preguntar si Castelly estaba bien.
Fue una muestra de hasta qué punto esta ciudad sigue siendo un símbolo de dos versiones de Estados Unidos años después de que Trump la pusiera en el centro de la atención nacional, y semanas antes de que los votantes acudan a las urnas para definir el resto de su presidencia.
Con información adicional de Gringo Wotshela.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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Un amigo llamó a Jorge Bastidas para avisarle de los terremotos en Venezuela. Aunque se escuchaba asustado, Jorge dudó que fuera grave. El país había vivido tantas crisis que desestimó la posibilidad de volver a sorprenderse.
Este desarrollador venezolano de 32 años, residente en Argentina, estaba en Bogotá por un viaje de trabajo. Canceló todas las reuniones y se dedicó a contactar a su familia, pero las llamadas no entraban. Los colegas venezolanos que estaban a su alrededor tampoco lograban comunicarse con sus familiares.
Media hora después de los dos terremotos ocurridos el miércoles 24 de junio a las 6:05 de la tarde hora de Venezuela, Bastidas comprobó en el chat de un canal de noticias de YouTube que la mayoría de los usuarios pedían información sobre seres queridos que no aparecían.
“Me gustaría haber podido estar ahí y ayudar de una forma más directa, pero no tenía forma de hacerlo”, cuenta casi cuatro meses después de los sismos. “Sentí tanta impotencia por estar fuera del país que busqué otra forma de ayudar”.
“La idea principal era que hubiera por lo menos un lugar donde la gente pudiera poner esos reportes (de sus familiares) y empezar a contactarse”.
Un hombre camina entre las ruinas de La Guaira.
El número de desaparecidos
Durante casi cuatro meses, esta página ha recibido 82.610 reportes de personas desaparecidas.
Tras depurar los datos y eliminar duplicaciones con la ayuda de voluntarios que verifican la información, el portal contabiliza al menos 29.486 personas que aún no han podido ser contactadas.
No hay manera de saber a ciencia cierta qué ha ocurrido con esas personas ya que, hasta el momento, el gobierno de Delcy Rodríguez no ha ofrecido una lista de personas desaparecidas ni ha habilitado un canal oficial para reportarlas.
Otra plataforma independiente llamada Venezuela Reporta estima, a partir de los reportes que ha recibido de los ciudadanos, que hay 41.357 personas no contactadas.
“Siento indignación porque el gobierno tiene los recursos para estimar el número de desaparecidos, buscarlos y dar una información verificada a la población y no lo hace”, dice Bastidas.
Consultado sobre la falta de cifras el pasado 11 de julio, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, dijo: “Nosotros no podemos manejarnos en base a especulaciones, sino que tenemos que manejarnos en base a la realidad”.
El 4 de agosto, el gobernador del estado de La Guaira, José Alejandro Terán, dijo que había 1.579 desaparecidos.
Así luce la sección de personas que no han podido ser contactadas.
El uso de la IA
Con ayuda de Claude, el asistente de inteligencia artificial de Anthropic, Bastidas diseñó y publicó la página web cuatro horas y media después de los terremotos.
“Al principio no tenía idea de la magnitud del daño. Eso lo supe unas horas después, cuando ya estaba trabajando en la herramienta”, cuenta desde Buenos Aires, la ciudad donde vive desde que emigró de Venezuela.
Inicialmente, el portal ofrecía un formulario de registro que incluía la imagen de la persona desaparecida, su nombre y apellido, la persona que la reportaba y su número, así como la fecha y ubicación del último contacto.
Todos los reportes se sumaban a una base de datos construida con la IA. Bastidas le asignó roles de varios ingenieros a la herramienta para que trabajaran en paralelo.
“La inteligencia artificial actuó como el equipo de desarrollo de la plataforma”, explica.
En la madrugada del 25 de junio, Jorge envió el enlace de su iniciativa a allegados y conocidos. Una amiga lo compartió en sus redes y el desarrollador comprobó que la plataforma funcionaba.
“Llegó un punto en que el tráfico era tan alto que la página se cayó y tuve que cambiar toda la infraestructura para hacerla más robusta”.
Ese día se registró “el pico más alto” de tráfico: cerca de 800.000 usuarios, un volumen que Bastidas no esperaba.
Al día siguiente, no solo llegaba información de personas desaparecidas. “Empezamos a recibir reportes de broma, memes por así decirlo: gente que cargaba a Nicolás Maduro, a Delcy Rodríguez o a Diosdado Cabello en la plataforma”.
En respuesta a ese contenido, reforzó las restricciones de los datos que podían cargarse en el portal, bloqueó ciertos “patrones de nombres” y sumó un panel de moderación, así como la opción de denunciar contenido.
“Mucha gente estaba pendiente de la página y cuando veía información que no correspondía, la reportaba. Incluso enviaron fotos de desnudos, así que pusimos filtros para que esa información dejara de llegar”.
Una captura de pantalla del desempeño de la página hasta el 8 de julio.
El reconocimiento facial
El jueves 25 de junio, Bastidas fue contactado por LAB-CO, un laboratorio de innovación que opera en México, y le ofreció un modelo de reconocimiento facial que permitiría comparar los retratos de las personas reportadas como desaparecidas.
El economista venezolano Santiago Rosas, cofundador de LAB-CO, explicó a BBC Mundo que la herramienta de reconocimiento facial partió de identIA, un modelo de IA que facilita la identificación de personas fallecidas a través de sus tatuajes.
“Previo a los terremotos ya estaba siendo usada por los servicios forenses de varios estados de México y Guatemala”, dice Rosas. “Lo que hicimos fue adaptarla específicamente para el caso venezolano”.
Durante las primeras dos semanas después de los terremotos, la sección de reconocimiento facial fue visitada por 19.000 usuarios, según Google Analytics.
“Fue la segunda herramienta con mayor tráfico durante los primeros días”, precisa Bastidas. “Pudimos ver que la gente lo usaba para ver si estaba su familiar y buscar más rápidamente o ver si lograban reconocer personas”, incluso en hospitales.
Las imágenes también ayudaron a depurar los registros duplicados.
Una vigilia que se celebró en La Guaira a los 100 días de los terremotos.
El desafío en los hospitales
Mientras Jorge lidiaba con la operación de la página desde su computadora, Daneli Hernández movilizaba a sus contactos en Venezuela para conseguir información directa de las víctimas.
Esta abogada venezolana, que vive en Argentina y colabora con Bastidas desde hace años, vio por redes sociales que circulaban listas escritas a mano de personas que habían llegado a los hospitales.
Se comunicó con familiares y amigos que trabajaban en centros de salud y les pidió que consiguieran esos registros, para cotejarlos con las fichas de personas desaparecidas reportadas en la página.
“Los médicos hicieron todo lo que pudieron por tratar de sacar estas listas para que se pudiera dar a conocer la información”, cuenta Hernández. “Evidentemente ningún centro hospitalario está adecuado para manejar la cantidad de información que estaban recibiendo”.
Un equipo de 15 a 20 personas se dedicó a transcribir esas listas en computadoras. Luego las cruzaron entre sí para depurarlas y detectar si figuraban nombres repetidos en varios listados.
Una vez que las listas estaban unificadas, cargaron esa información en la página web para identificar a quiénes podían marcar como encontrados.
Hernández asegura que obtuvieron más de 3.000 registros, provenientes de casi todos los hospitales de Caracas y La Guaira.
“Sentíamos mucha responsabilidad de tratar de ayudar a la gente a reencontrarse”, afirma. “Cuando empezamos a tener reportes de personas que habían fallecido, fue un golpe muy duro porque sabíamos que no iban a volver con sus familiares”.
Las personas podían buscar a sus familiares en listas escritas a mano y colgadas fuera de los hospitales.
“Para tener tranquilidad”
Alceo Angelini fue uno de los miles de usuarios que reportaron a un familiar en la plataforma creada por Jorge Bastidas.
Durante los dos días en los que nadie tuvo información del paradero de su primo en La Guaira, recuerda que su única esperanza fue registrarlo en los portales independientes de búsqueda.
“La única forma que teníamos de reportar fueron estas herramientas que civilmente aparecieron, porque de parte del gobierno no recibimos ninguna comunicación”, dice Alceo.
Aunque su primo apareció por su cuenta, asegura que reportarlo “fue útil por lo menos para nosotros tener la tranquilidad de colocarlo en algún lado, de que alguien nos ayudara”.
“Él me comentó que llegó a un sitio, alguien lo reconoció y se asustó porque lo había visto como desaparecido en alguna de las plataformas”, recuerda Alceo.
Al hablar con BBC Mundo, visitó el portal de Jorge y comprobó que su primo todavía figuraba como “aún sin contacto”.
Jorge Bastidas atribuye la falla al hecho de que cada cambio en los reportes debe ser revisado y el equipo de voluntarios que cumple esa tarea es reducido.
Sobrevivientes y familiares de las víctimas exigen que se amplíen las búsquedas de cuerpos bajo los escombros.
De los ataques al centro de llamadas
La página sufrió dos ataques durante los primeros días que estuvo al aire. En uno de ellos, 15.000 registros fueron alterados, explica Bastidas, quien es propietario de Software Empire, una compañía que desarrolla programas informáticos para empresas.
“Restablecimos los registros originales porque tenemos un backup (respaldo) diario de la base de datos. Pero hubo datos que ciertamente perdimos, alrededor de 1.200 registros”.
Además, denuncia que recibieron ataques de bots. Estos episodios obligaron al equipo a “limitar aún más la edición de la información y meter más controles de seguridad”.
Para avanzar en las tareas de verificación, Bastidas planea abrir un centro de llamadas para contactar a todos los números disponibles en la base de datos de su plataforma y confirmar cada uno de los reportes que muestra la página.
“No deberíamos esperar por el Estado para tomar acción”, asegura. “Todavía no sabemos la magnitud real del daño. Me voy a sentir satisfecho cuando pueda decirle a la gente: ‘Esto es lo que tenemos’”.
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Es poco probable que el abrazo que el enviado de Estados Unidos, Steve Witkoff, le ofreció al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, antes de las conversaciones de este martes en Oslo haya disipado las dudas del líder ucraniano sobre el rumbo actual de la política estadounidense hacia su país, devastado por la guerra.
Zelensky publicó un video del momento en las redes sociales con el mensaje: “Ucrania trabaja por la paz. ¡Agradezco a nuestros socios su apoyo!”.
Pero teniendo en cuenta todo lo ocurrido este mes, ¿sigue considerando el líder ucraniano al presidente de EE.UU., Donald Trump, como un socio?
Los dos hombres nunca han sido cercanos, eso es obvio, pero ¿se han distanciado definitivamente?
Tanto en la retórica como en los hechos, los últimos diez días han evidenciado una ruptura profunda como nunca en su conflictiva relación.
Basta con escuchar cómo hablan el uno del otro.
“Zelensky no es un buen tipo para tratar”, dijo Trump al canal de televisión Newsmax la semana pasada.
Los ataques verbales han continuado esta semana.
“Zelensky no sabe de lo que habla”, afirmó Trump a un periodista el lunes cuando se le preguntó qué pensaba de la sugerencia del líder ucraniano de que llegar a un acuerdo sobre el diésel con Rusia colocaba a EE.UU. en el lado equivocado de la historia.
Estos ataques personales son típicos del estilo agresivo y contundente de Trump en la diplomacia. Es difícil saber cuándo tomarlos en serio.
En junio, arremetió contra el primer ministro israelí, afirmando que Benjamin Netanyahu “no tiene ni pizca de criterio”. Cuatro meses después, lo apoyó con entusiasmo, calificándolo de “gran primer ministro guerrero”.
“Trump siempre puede dar marcha atrás”, señala Ian Bond, del Centro para la Reforma Europea. “Pero esto sí que da mala imagen”.
Zelensky se ha mostrado generalmente prudente en la forma en que describe a su homólogo estadounidense, poco fiable pero vital.
Pero este mes su frustración ha quedado patente.
Dirigiéndose a una delegación del Congreso estadounidense, habló de “decisiones por parte de EE.UU. que son difíciles de explicar entre amigos” y expresó su temor de que “se haya tomado alguna decisión política para frenar el apoyo” que reciben.
Al responder a la acusación de Trump de que él representaba el principal obstáculo para una solución negociada, Zelensky se mostró más exasperado que nunca.
“Hemos acogido con satisfacción absolutamente todos los intentos de nuestros socios por poner fin a esta guerra con dignidad”, escribió en Telegram el lunes.
Interceptores Patriot y diésel ruso
Pero, dejando a un lado la retórica, ¿cuán mala es la relación?
En cierto modo, ya hemos estado aquí antes.
Tras su sonada discusión televisada en el Despacho Oval en febrero de 2025, en la que Trump acusó a Zelensky de “jugar con la Tercera Guerra Mundial”, EE.UU. suspendió la asistencia militar y restringió el intercambio de inteligencia.
La crisis duró apenas una semana.
Y cuando el gobierno de Trump decidió, más adelante ese mismo año, que ya no quería financiar la asistencia militar directa a Ucrania, se estableció un mecanismo para que los países europeos pagaran en su lugar el equipo estadounidense.
Una excepción, a raíz de la guerra de EE.UU. con Irán este año, han sido los misiles de defensa aérea Patriot de fabricación estadounidense, que eran muy necesarios.
En medio de una escasez mundial, el suministro a Ucrania se ha reducido drásticamente, lo que dificulta más que nunca que Kyiv derribe los misiles balísticos rusos.
El Washington Post, citando a un funcionario ucraniano anónimo, afirmó que “solo un par” de interceptores Patriot permanecían en las reservas de Ucrania, y que el gobierno de Trump había ralentizado el proceso mediante el cual los aliados de EE.UU. buscan la aprobación para transferir sus existencias.
Preocupaciones similares ya se habían manifestado en el pasado, pero los últimos reportes, no confirmados por funcionarios estadounidenses, surgen en un contexto cada vez más difícil para Kyiv.
A principios de este mes, cuando los negociadores ucranianos llegaron a Miami para conversar con Witkoff y Jared Kushner, los enviados polivalentes de Trump, se vieron sorprendidos por la noticia de que el presidente acababa de llegar a un acuerdo con Vladimir Putin para abrir el mercado estadounidense al diésel ruso.
Expertos cuestionaron si contribuiría significativamente a reducir los precios de la gasolina en EE.UU. antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato (el motivo aparente).
Pero como señal del descontento estadounidense por la campaña de ataques de largo alcance de Ucrania contra refinerías de petróleo rusas y la disposición de Washington a llegar a acuerdos con Moscú, representó una dura reprimenda a Kyiv.
Trump dijo a comienzos de octubre que Ucrania debería tener un nuevo presidente.
Trump fue más allá el viernes pasado, cuando levantó las amplias sanciones contra Rusia tan solo dos días antes de que entraran en vigor.
El mandatario estadounidense sostuvo que las sanciones contempladas en la Ley Graham (que lleva el nombre del exsenador Lindsey Graham, un ferviente defensor de Ucrania que falleció en julio) obstaculizarían sus esfuerzos por lograr la paz.
Para Kyiv y sus partidarios, no obstante, esto representó otra señal alarmante de que la Casa Blanca se estaba alineando con el Kremlin.
“Lo que está haciendo el gobierno de Trump es ofrecer incentivos a los rusos y aplicar medidas coercitivas a los ucranianos”, declaró a la BBC William Taylor, exembajador de EE.UU. en Kyiv.
“Es inexplicable y triste”, agregó.
Kiril Dmitriev, un alto enviado de Putin, lo calificó como “un momento importante y verdaderamente histórico”.
Para Moscú, esto se sintió como un bienvenido regreso al “espíritu de Alaska”, una frase muy pregonada por los funcionarios rusos tras la cumbre Trump-Putin en aquel estado en agosto de 2025.
La ralentización de Starlink en Ucrania
A la impresión de que Trump le está dando la espalda a Ucrania se suma la acusación —que Washington tampoco ha confirmado— de que EE.UU. restringió el flujo de inteligencia e interfirió el acceso de Ucrania al servicio de internet por satélite Starlink, de Elon Musk.
En medio de una escalada en la guerra de drones y misiles de Rusia contra ciudades ucranianas, Kyiv asegura que la información anticipada proporcionada por la inteligencia satelital estadounidense ha sido insuficiente.
“No recibimos ningún tipo de apoyo durante los ataques balísticos por tres días”, declaró Zelensky a NBC News.
El 12 de octubre, cinco misiles rusos S-400 impactaron en Kyiv, al parecer antes de que sonaran las sirenas antiaéreas o las alertas a celulares.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, negó que se hubiera producido ninguna interrupción en el intercambio de inteligencia, y atribuyó la falta temporal de alertas tempranas a un “problema de software”.
Existe una incertidumbre similar en torno al acceso de Ucrania a Starlink.
Hace una semana, las autoridades ucranianas informaron de que el sistema estaba siendo ralentizado, y que las terminales no podían mantener conexiones a alta velocidad, lo que dificultaba a sus fuerzas armadas interceptar drones rusos de rápido movimiento.
Los ataques rusos contra Ucrania han continuado en las últimas horas.
Desde el verano boreal, Ucrania ha tenido dificultades para hacer frente a una oleada de ataques con drones avanzados propulsados por reactores.
No está claro de dónde provino la orden para limitar el uso de Starlink por parte de Ucrania, o de su equivalente militar, Starshield.
Reuters informó que provino de la Casa Blanca. CBS News, socio de noticias de la BBC en EE.UU., publicó que la restricción fue decisión de Elon Musk, quien mantuvo conversaciones con funcionarios estadounidenses antes de dar la orden, de acuerdo con fuentes al tanto del tema.
Rubio, en tanto, dijo que “nadie en la Casa Blanca ordenó a nadie que redujera la velocidad de internet”.
Pero el hecho de que tales sospechas afloren con tanta frecuencia pone de manifiesto la falta de confianza que sigue afectando a las relaciones entre EE.UU. y Ucrania.
Gran parte de esto tiene su origen en la desconfianza, aparentemente arraigada, de Donald Trump hacia Ucrania en su conjunto, y hacia Zelensky en particular.
Tensión de larga data
Hace una década, Trump se convenció de que Ucrania había intentado impedir que se convirtiera en presidente de EE.UU.
Entre las numerosas acusaciones infundadas figuraba la sugerencia de que el Comité Nacional Demócrata de EE.UU. tenía un servidor oculto en algún lugar de Ucrania.
Cuando Zelensky se convirtió en presidente, tres años después, se resistió a las exigencias de Trump de que investigara las acusaciones de interferencia electoral.
Durante una polémica conversación telefónica en julio de 2019, Trump también le pidió a Zelensky que investigara a Joe Biden, el hombre que lo derrotó en las elecciones presidenciales de 2020. Una vez más, Zelensky se negó.
En aquel momento, la Casa Blanca retenía US$391 millones en ayuda militar a Ucrania, una situación que, en última instancia, condujo al primer juicio político contra Trump.
Un ataque ruso provocó daños en un centro comercial de Kyiv el lunes.
Queda por ver si el resentimiento de Trump por estos desaires históricos sigue influyendo en su política actual hacia Ucrania, pero está claro que la montaña rusa de las relaciones entre EE.UU. y Ucrania ha dado otra vuelta de vértigo.
Tras las conversaciones en Oslo, Witkoff llevará un conjunto de propuestas actualizadas a San Petersburgo. Todas las miradas estarán puestas ahora en Putin.
Jonas Gahr Støre, el líder noruego, dijo que las conversaciones en Oslo habían ayudado a “aclarar algunas cosas”.
“No se gana nada con indagar en lo que se dijo ayer o hace una semana”, indicó de forma diplomática.
Zelensky informó que la jornada había comenzado con una conversación productiva con Marco Rubio e indicó que el problema del sistema de alerta temprana ya se había resuelto.
Se mostró, a su vez, optimista respecto a los misiles Patriot y el sistema Starlink.
“Creo que también obtendremos buenos resultados”, estimó.
A pesar del tono optimista, es difícil ignorar que Zelensky y Trump parecen estar, una vez más, enfrentados.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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Lo que comenzó como una protesta estudiantil contra el deterioro de las condiciones en las escuelas públicas derivó en una más heterogénea que grita contra el coste de la vida, la falta de oportunidades para los jóvenes o la cuantía de las pensiones.
El gobierno del presidente Emmanuel Macron se vio desbordado y en algunas de las principales ciudades del país se han impuesto toques de queda para acabar con los saqueos y el vandalismo que se habían adueñado de ellas desde el pasado fin de semana.
Pero un incendio todavía más destructivo podría estar prendiéndose en los mercados financieros, donde se viene detectando en las últimas semanas una creciente desconfianza hacia los bonos franceses.
Francia, como muchos otros países, emite estos y otros títulos de deuda para financiar sus gastos del presente a cambio de ofrecer a los inversores que los compran una rentabilidad en el futuro.
Pero desde comienzos de septiembre de 2026, la prima de riesgo de Francia (el sobrecoste que debe pagar a los inversores para financiarse en los mercados de deuda en comparación con Alemania, considerado el país más solvente de la zona euro) ha aumentado sustancialmente, lo que refleja las crecientes dudas sobre la sostenibilidad de la deuda gala.
En otras palabras, los mercados empiezan a dudar de que la República francesa pueda hacer frente al pago del principal y los intereses de su deuda y termine cayendo en un “default” o suspensión de pagos, como le sucedió, por ejemplo, a Argentina en 2001.
Por ahora, sin embargo, el Estado francés sigue consiguiendo financiarse.
El ministro de Finanzas, Roland Lescure, aseguró a la BBC a comienzos de este mes que la demanda de bonos se mantiene y que el gobierno emite deuda cada dos semanas sin mayores problemas, y el gobernador del Banco de Francia, Emmanuel Moulin, dijo hace dos semanas que el país no necesita por el momento la ayuda del Banco Central Europeo (BCE).
Con todo, el Ministerio de Economía y Finanzas admitió que ha reducido la venta de bonos a más de 30 años por la menor demanda de los inversores.
“De repente, los mercados financieros están tratando a Francia como el nuevo enfermo económico del mundo occidental”, escribió en un artículo reciente el premio Nobel de Economía Paul Krugman.
El gobierno de Macron es consciente de que debe atajar el problema y lleva tiempo intentando aprobar medidas presupuestarias para reducir el déficit público (la diferencia entre los gastos e ingresos del Estado) y sanear las cuentas, pero se ha topado con el rechazo de un Parlamento en el que está en minoría y de los manifestantes que exigen mejores servicios públicos y rechazan los recortes al “estado del bienestar” francés.
Y mientras se esfuerza en restablecer el orden en las calles y recuperar la confianza de los mercados, Macron se encuentra con otra amenaza: el “efecto bola de nieve” en el coste de la deuda, que puede reducir aún más su margen de maniobra.
Qué es el “efecto bola de nieve” de la deuda
Con las imágenes de edificios históricos en llamas abriendo los informativos en todo el mundo, el ministro Lescure dijo el lunes en la Asamblea Nacional que Francia no está atrapada en “una bola de nieve” de deuda.
Es un concepto usado en macroeconomía.
La deuda de un país se mide en proporción al tamaño de su economía (el PIB), y esa proporción sube cada año por los intereses que hay que pagar por la deuda acumulada y baja por el crecimiento de la economía, contando también la inflación (el llamado crecimiento nominal).
Si el tipo de interés medio que paga el Estado por el conjunto de su deuda supera el crecimiento nominal, hay efecto de bola de nieve positivo y la deuda crece sola.
Aumenta como porcentaje del PIB aunque el gobierno no gaste más de lo que ingresa.
Si ocurre lo contrario, el efecto es “negativo” y la deuda se reduce sola.
El efecto es mayor cuanto más alta es la deuda de partida, lo que hace a Francia, con una deuda en torno al 119% del PIB, especialmente sensible.
Según le explicó a BBC Mundo Jagjit S. Chadha, profesor de Economía de la Universidad de Cambridge, “cuando tienes un alto nivel de deuda, tienes que pagar una gran cantidad de intereses en esa deuda”.
“El peligro es que si llegas al punto de la bola de nieve por el aumento del riesgo que perciben los inversores, los tipos de interés subirán, y si lo hacen, la deuda se llevará aún más recursos del Estado”.
“Si se percibe que el Estado no podrá pagar su deuda o que habrá problemas en el futuro, los tipos de interés subirán aún más y un porcentaje cada vez mayor de lo que el Estado ingresa con los impuestos se irá a pagar la deuda en lugar de a los servicios públicos”.
Las protestas y las dudas sobre las finanzas francesas han ensombrecido los úlitmos meses del mandato del presidente Emmanuel Macron.
¿Sufre ya Francia el “efecto boal de nieve” en su deuda? Por muy poco y desde hace poco.
Entre 2017 y 2025, con tipos de interés muy bajos, el efecto fue negativo (favorable) y el país pudo reducir la deuda un promedio 1,74 puntos del PIB al año, según datos del Tesoro recogidos en un informe presentado en julio en la comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional.
Pero el tipo de interés medio que paga Francia por su deuda ha pasado del 1,8% en 2023 al 2,3% previsto para 2026, con un crecimiento estancado en un 0,5%, según la última previsión del Gobierno.
El Gobierno prevé que el efecto sea positivo en 2026, con lo que sería la primera vez desde 2020 en que la deuda estaría creciendo por sí sola, aunque lo haría de manera aún marginal.
Lescure admitió ante la comisión parlamentaria que el peso de los intereses vuelve a empujar la deuda al alza, pero negó que exista un efecto bola de nieve duradero que haga crecer la deuda de forma inexorable.
El riesgo es que la situación se consolide. El Tribunal de Cuentas francés y la Comisión Europea estiman que el tipo medio superará al crecimiento de forma duradera hacia el final de la década. Si sucede, Francia necesitaría no solo reducir su alarmante déficit sino alcanzar un superávit primario (más ingresos que gastos sin contar los intereses) del que ahora está muy lejos.
Francia parece avanzar inquietantemente hacia ese escenario. Lescure aseguró la semana pasada que la carga de la deuda llegaría en 2027 a aproximadamente 91.000 millones de euros anuales (unos US$102.000 millones), lo que supera el presupuesto anual para educación y defensa.
¿Por qué Francia?
Francia no es la única economía avanzada que ha visto crecer su deuda en los últimos años.
Al comenzar la presente década, gobiernos en todo el mundo se endeudaron masivamente para sostener la economía en medio de la pandemia de covid.
En el caso de los países europeos, ese endeudamiento adicional se sumó al provocado por la crisis de la deuda soberana en la Eurozona iniciada en 2009, cuando fueron necesarias gigantescas inyecciones de capital para rescatar a Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre, y sostener a la banca española.
El auge de los gigantes de la inteligencia artificial, que emiten deuda y compiten con los Estados en la atracción de capital, el aumento de los precios de la energía derivados de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y el compromiso de los países de la OTAN de aumentar su gasto en defensa han añadido aún más tensiones a las arcas públicas.
El coste de su sistema de pensiones es uno de los factores que pesan en la situación económica de Francia.
Pero los expertos señalan que en Francia se dan algunos agravantes.
El país acumula una deuda pública que ya supera el 119% de su PIB y con un déficit anual del 5,1% resulta muy difícil rebajarla.
Según Chadha, “el nivel de deuda de Francia es alto para los estándares en tiempos de paz, cuando esperamos niveles más bajos, para que el gobierno pueda pedir prestado si surge un problema”.
Con una población cada vez más envejecida, Francia tiene que gastar cada vez más en pagar las pensiones, un asunto políticamente muy sensible en el país.
Según Krugman, “Francia destaca incluso entre los países con problemas fiscales por su persistente incapacidad de enfocar de manera realista la jubilación”.
La edad oficial de jubilación en Francia —a la que se puede dejar de trabajar recibiendo la pensión completa— era de solo 62 años antes de la reforma de 2023.
Macron logró ese año aprobar un aumento gradual hasta los 64, en medio de una fuerte oposición en el Parlamento y en las calles, pero el gobierno tuvo que suspender la entrada en vigor de la medida para asegurarse el apoyo parlamentario del Partido Socialista y Macron se dejó jirones de popularidad en el intento.
Así, la edad de jubilación sigue estando por debajo de la de la mayoría de economías avanzadas. En Dinamarca y Estados Unidos, por ejemplo, es de 67.
Como indica Krugman, muchos trabajadores optan por retirarse incluso antes a cambio de aceptar una pensión menor, por lo que la edad real de jubilación en Francia es inferior a la de cualquier otro país de la Europa occidental.
Chadha ve “un problema generacional” de difícil manejo para la sociedad y los políticos franceses.
“Muchos de los que se manifiestan estos días en las calles son jóvenes a los que se les ha negado una educación adecuada y son los que están financiando las pensiones de sus mayores”, afirma.
“El coste del sistema de pensiones sigue siendo el tabú que nadie quiere tocar”.
“Orden en la casa”
Según le dijo a la BBC Maryam, una estudiante de 18 años que participó en las protestas en Marsella, “la pregunta de si la violencia es legítima es muy complicada, pero Francia, nuestra historia, está realmente basada en la revolución y a veces tenemos que causar un impacto realmente grande”.
Sus palabras reflejan una idea muy extendida en Francia.
Cuna de la Revolución de 1789 y del movimiento político e intelectual de mayo de 1968, existe allí una arraigada cultura de la protesta como forma de defensa de los derechos sociales.
Como Maryam, muchos franceses creen que su gobierno no los trata de manera justa ni ofrece los servicios a los que tienen derecho.
Ese gobierno siente la presión de su voz en las calles y a la vez la que refleja el aumento de la prima de riesgo en los mercados.
En ese contexto, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, lanzó un mensaje a los franceses en una entrevista con la cadena CNBC: “Pongan su casa en orden”.
Georgieva subrayó la necesidad de llevar a cabo ajustes fiscales en Francia y reducir su déficit público por debajo del 5%, y reconoció el limitado margen de maniobra de un gobierno en minoría parlamentaria, acosado por las protestas y en los últimos meses de su mandato.
Sin embargo, destacó también que la economía francesa crece y que Europa cuenta ahora con mecanismos más sólidos que en el pasado, entre ellos los del Banco Central Europeo, para proteger la estabilidad financiera.
El 5% es el umbral al que suele apuntar el gobierno, que intenta estos días que el Parlamento apruebe un presupuesto que parece condenado al fracaso por el rechazo del resto de grupos políticos.
Economistas como Jagjit S. Chadha ven necesarios ajustes más agresivos.
“No es suficiente. Para ser convincente, cualquier objetivo de déficit debería situarse por debajo del 4%”, sostiene.
Pero el panorama político dificulta los cambios.
Macron enfila los últimos meses de su segundo y último mandato presidencial.
Los franceses están llamados a las urnas el próximo abril para elegir a su nuevo presidente y los líderes políticos evitan incluir entre sus promesas reformas potencialmente impopulares como la del sistema de pensiones.
La ultraderechista y euroescéptica Marine Le Pen, que lidera las encuestas, ha prometido un plan de disciplina fiscal a cinco años que reduciría en 140.000 millones de euros (unos US$157.300 millones) el gasto público recortando el tamaño del Estado y la contribución francesa al presupuesto de la Unión Europea, pero su propuesta ha sido criticada por poco ambiciosa y vaga.
Las encuestas colocan como favorita en las elecciones del año que viene a la candidata de ultraderecha Marine Le Pen.
En el otro extremo, el candidato de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, ha llegado a plantear la condonación de la parte de la deuda francesa en poder del Banco Central Europeo, lo que, según muchos economistas, crearía un precedente histórico y afectaría al crédito de la deuda de todos los países que usan el euro.
La idea ha sido rechazada de plano tanto por la presidenta del banco, la francesa Christine Lagarde, como por el gobierno, que la tachó de “disparate absoluto”.
Cómo pueden terminar los problemas de Francia
En su última intervención ante el Parlamento, el ministro Lescure dijo que el interés del bono se había elevado hasta el 4,5% pero esperaba que se estabilizara en torno al 2,5% en 2027.
Krugman cree que el riesgo de que Francia caiga en suspensión de pagos en los próximos tres años es “muy bajo”.
Y, sin embargo, afirma que “la situación actual de Francia es muy preocupante” porque sigue “una senda fiscal insostenible”.
Según el Nobel, eso “crea la posibilidad de una crisis de deuda explosiva” entre los países del euro, potencialmente más grave que la que se desató en 2009.
A diferencia de entonces, Europa dispone hoy de mecanismos de contención. El expresidente del BCE Jean-Claude Trichet recordó que existen herramientas como el Mecanismo Europeo de Estabilidad, aunque advirtió que los países deben mostrar antes de recurrir a ellos un esfuerzo creíble por reducir su déficit.
Otros países del euro podrían verse afectados si la desconfianza de los mercados se extiende: Grecia, Italia, Bélgica y España tienen todos una deuda superior o cercana al 100%, un nivel alto que los hace vulnerables.
Una nueva crisis de deuda soberana podría resultar corrosiva para la unidad europea.
¿Cómo reaccionarían los países que tuvieron que asumir dolorosos recortes para obtener el auxilio de sus socios europeos en la crisis anterior si a Francia no se le exigieran los mismos sacrificios?
Otro factor es el tamaño de la economía francesa, la segunda más grande de la zona euro, solo por detrás de Alemania.
“Si Francia necesitara ser rescatada, sería extremadamente caro”, explicó Krugman.
“Francia podría haber cruzado la línea del ‘demasiado grande para caer’ al ‘demasiado grande para ser rescatada’”.
Chadha cree que los franceses, como los ciudadanos de otras economías avanzadas, están sufriendo las consecuencias de “políticos con la mirada fija en el corto plazo que tienden a preocuparse más por su popularidad que por implantar las reformas apropiadas”.
“Me temo que o empezamos a reformar pronto o podemos acabar en la madre de todas las crisis en la zona euro”, advierte.
Según las autoridades francesas creen que aún tiene margen para evitar ese escenario. Moulin sostiene que puede volver a un déficit del 3% en 2029, el objetivo del gobierno, siempre que el Parlamento apruebe un presupuesto que respete la meta del 5% para 2027, aunque admite que el mayor coste de la deuda complica el esfuerzo.
Los próximos meses serán clave.
Si el Parlamento aprueba el presupuesto de 2027 y los candidatos que compiten en las presidenciales de abril presentan planes creíbles para ordenar las cuentas públicas, la “bola de nieve” seguirá siendo un efecto marginal.
Si no, tal vez empiece a crecer mientras rueda peligrosamente ladera abajo.
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Fue un resultado decisivo en un referéndum que podría haber puesto a prueba los lazos de unidad nacional de Canadá.
Sin embargo, con el recuento prácticamente completado, más de dos tercios de los votantes de la provincia de Alberta enviaron un mensaje claro: quieren seguir siendo parte de Canadá.
Es posible que, una vez que se haya contabilizado el resultado final, el rechazo por parte de una cómoda mayoría de votantes a impulsar la separación mediante un referéndum vinculante pueda frenar en seco el sentimiento separatista de Alberta.
Esto relegaría a la marginalidad política la idea que se discutió discretamente durante décadas.
Para los líderes del movimiento separatista de Alberta, si bien el resultado era previsible dados los sondeos, resultó decepcionante después de más de un año de campaña y de presionar para que se votara sobre la separación.
Cuando la BBC le preguntó cómo se sentía tras conocer los resultados, el líder separatista Mitch Sylvestre simplemente respondió: “No estoy contento”.
El resultado fue celebrado casi de inmediato por el primer ministro del país, Mark Carney, quien declaró que “los habitantes de Alberta tomaron una decisión clara”.
Pero los líderes del movimiento separatista afirman que su batalla está lejos de haber terminado y que el tema podría dominar la política de Alberta durante los próximos años.
Tensión política
Jeffrey Rath, abogado de Calgary y uno de los principales portavoces de la secesión de Alberta, dijo que él y otros “planean arremangarse y trabajar más duro”.
Keith Wilson, otro separatista, les dijo a sus seguidores en Calgary que, si bien la votación ha terminado, “la conversación sobre el futuro de Alberta en Canadá, nuestro lugar en Canadá y nuestro papel en Canadá continuará”.
La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, quien apoyó abiertamente y abogó por el voto de unidad, agradeció a los votantes por el resultado.
La política ha sido criticada por correr un riesgo “peligroso” al suponer que la campaña independentista probablemente fracasaría, al tiempo que concedía a su base de votantes, cada vez más inquieta, lo que deseaba.
Redujo el número de peticiones necesarias para que la campaña ciudadana pudiera presentarse a las elecciones.
Jeffrey Rath prometió seguir impulsando su movimiento separatista.
Al declarar que el resultado del lunes no era vinculante, logró sortear una decisión judicial que bloqueaba la petición a favor de la separación porque no se había consultado a las comunidades indígenas cuyas tierras se verían afectadas si la provincia se escindía.
Esa apuesta podría poner a prueba su liderazgo al frente del Partido Conservador Unido, que dirige desde 2022.
“Ha perdido la confianza de la base (del partido)”, dijo Rath.
Los habitantes de Alberta que votaron en contra de un referéndum de independencia declararon a la BBC durante toda la campaña que su motivación era mantener unido al país, especialmente ahora que Canadá se enfrenta a las amenazas arancelarias de Estados Unidos, su antiguo aliado.
También temían que una Alberta independiente pudiera ser vulnerable a la influencia externa, o incluso a la anexión.
Thomas Lukaszuk, un destacado activista a favor de la unidad, dijo el lunes por la noche ante una multitud de simpatizantes que los primeros resultados le hacían sentirse orgulloso de ser de Alberta.
En una fiesta para seguir los resultados electorales en Edmonton, en defensa de la unidad nacional, Lukaszuk apeló directamente a los separatistas, diciendo que “algunas de las cuestiones que han planteado son legítimas” y que la provincia debe hacer el arduo trabajo de sanar las divisiones que este debate ha puesto de manifiesto.
“No quiero que volvamos a celebrar otro referéndum como este jamás”, dijo Lukaszuk.
La primera ministra Smith declaró a la CBC a principios de semana que no celebraría un referéndum de independencia si los habitantes de Alberta votaban en contra, mientras ella siguiera siendo primera ministra.
Algunas de las grietas no se pueden solucionar fácilmente.
“Alienación occidental”
El sentimiento separatista tiene sus raíces en la “alienación occidental”, un término que algunos habitantes de las provincias occidentales de Canadá han utilizado durante décadas para describir la sensación de ser ignorados o pasados por alto por el gobierno federal en el centro del país.
Los partidarios de la independencia de Alberta, y muchos de los que defienden la unidad, creen que el gobierno canadiense lleva mucho tiempo socavando la industria petrolera y gasística de la provincia, más recientemente a través de sus políticas medioambientales.
Ese enfado se intensificó posteriormente cuando algunos habitantes de Alberta se mostraron frustrados con la respuesta del entonces primer ministro Justin Trudeau a la pandemia de covid-19 y a las medidas de vacunación obligatoria, considerándolas un ejemplo más de extralimitación gubernamental.
Carney, que se crio en Alberta, ha trabajado con Smith para abordar algunos de estos problemas; por ejemplo, con la firma de un acuerdo que contempla la construcción de un nuevo oleoducto desde Alberta hasta la costa del Pacífico canadiense.
En su declaración del lunes por la noche, hizo referencia a ello, afirmando que su plan es liberar todo el potencial de Canadá como superpotencia energética mundial, con Alberta como eje central.
Pero hay indicios de que podría haber tensiones en el futuro entre Carney y Smith, una política capaz y una sobreviviente, hasta ahora, de la turbulenta política de Alberta.
El lunes, Smith también puso a votación de los habitantes de Alberta otras nueve preguntas, la mayoría de las cuales buscan otorgar a la provincia una mayor autonomía respecto a Ottawa, incluso en asuntos como la inmigración.
Los resultados preliminares sugieren que muchas podrían aprobarse.
Algunas de las personas que votaron a favor de un segundo referéndum vinculante sobre la separación han dicho que no buscaban la independencia total, sino tener cierta influencia sobre Ottawa.
La primera ministra Smith señaló que estas otras nueve preguntas le ayudan a conseguir precisamente eso.
El primer ministro Mark Carney ha prometido potenciar la capacidad energética de Alberta.
El ejemplo de Quebec
Quebec, otra provincia con sentimientos soberanistas similares, podría ofrecer pistas sobre cómo podría terminar el movimiento separatista de Alberta.
Celebraron dos referendos de secesión, en 1980 y 1995, ambos rechazados por un margen estrecho.
Los partidarios de la independencia de Alberta no ocultan que se inspiran en esa provincia de mayoría francófona.
Consideran que Quebec ha utilizado con éxito la amenaza de la secesión para obtener una autonomía significativamente mayor en los asuntos provinciales.
Y, a pesar de que el apoyo a la soberanía de Quebec se encuentra en mínimos históricos, el gobierno provincial recién elegido se ha comprometido a celebrar un tercer referéndum sobre la independencia antes de 2030.
Rath tomó nota de ello mientras reflexionaba sobre la derrota de su equipo.
El Partido Quebequense, de tendencia soberanista, “acaba de formar gobierno en Quebec con el 28% de los votos”, afirmó.
Para los separatistas de Alberta, “no es imposible” que pudieran hacer lo mismo en el futuro, asegura.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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Hablando frente a un grupo de empresarios cristianos reunidos en un pequeño auditorio, el ministro de Hacienda de Chile, Jaime Quiroz, les pidió evitar el pesimismo, utilizando citas bíblicas y, también, algunas cifras.
El mensaje estaba dirigido a quienes lo conocen desde hace muchos años, porque Quiroz desarrolló toda su carrera profesional en el sector privado como empresario.
“No pierdan la calma ni se desesperen”, les dijo a comienzos de octubre en Santiago, tras hacerse públicos una serie de malos indicadores sobre la economía chilena.
La inversión productiva, tanto privada como pública, tuvo un nulo crecimiento en el segundo trimestre de este año, principalmente por la caída en la construcción.
El desempleo escaló a un récord de 9,6%, el mayor nivel en más de cinco años, y la demanda interna tuvo un crecimiento prácticamente nulo.
El costo de la vida subió en julio a un 4,1% interanual, impulsado, en gran parte, por un fuerte aumento en el precio de los combustibles en un país que importa casi todo el crudo que consume.
La minería, en el mayor exportador de cobre del mundo, sufrió una drástica caída.
Todo esto ocurre en el contexto de un plan de austeridad fiscal implementado por el gobierno de José Antonio Kast, el presidente de derecha radical que llegó al poder en marzo con la promesa de reactivar la inversión y el empleo, y que ahora enfrenta un nivel de desaprobación superior al 60%, según las encuestadoras locales.
El frenazo económico quedó en evidencia con caídas del PIB del 0,5%, en el primer trimestre del año y del 0,2%, en el segundo, respecto a los mismos períodos del año anterior.
Se trata de la mayor contracción desde la pandemia.
El primer semestre registró la mayor caída de la economía desde la pandemia.
El impacto del precio de los combustibles
Pocos días después de que comenzara la guerra en Irán, Kast aterrizó en la Moneda con su propia motosierra para recortar el gasto fiscal y sacar adelante un plan de austeridad económica que debía impulsar el crecimiento económico.
El precio del barril de petróleo se disparó por el conflicto armado y, mientras la mayoría de los países buscaba la manera de mitigar la situación, su gobierno tomó la decisión de no intervenir, dejando que el costo de los combustibles subiera de acuerdo al mercado, un episodio conocido como el “bencinazo”, que causó manifestaciones callejeras y la indignación de muchos ciudadanos.
Traspasado el shock petrolero a los consumidores, el precio de los combustibles no solo afectó el bolsillo de los hogares más vulnerables y de las pequeñas empresas, sino que amplificó su efecto en cadena y se transmitió hacia el resto de la economía, empujando hacia arriba la inflación.
El precio de los combustibles se disparó este año.
Recién inaugurado, el gobierno tomó esa decisión al considerar que “el costo fiscal de compensar el alza de precios era excesivo y amenazaba con socavar sus esfuerzos por reducir el déficit fiscal”, le explica a BBC Mundo Nicolás Saldías, economista principal para las Américas del centro de análisis Economist Intelligence Unit.
“El costo político para el gobierno fue muy elevado, ya que la popularidad de Kast cayó rápidamente y no se ha recuperado”, apunta el experto.
Se trató de una decisión que “afectó la confianza de los consumidores”, según Joan Domene, economista jefe para América Latina de Oxford Economics.
El precio que pagan los consumidores por la gasolina (bencina en Chile) en los surtidores, calculado como un promedio en la Región Metropolitana -la más poblada del país-, subió alrededor de un 30% desde los días previos al inicio de la guerra hasta mediados de octubre, mientras que el diésel escaló más de un 40%.
Expertos coinciden en que el próximo año podría haber una leve desaceleración de los precios energéticos globales, aunque marginal.
La proyección va actualizándose constantemente, pero si ese escenario se mantiene y no surgen nuevos contratiempos, es posible que se vea “una tendencia a la recuperación de la economía tan pronto como en el primer trimestre del año que viene”, comenta Domene.
La caída en la producción minera
La minería, especialmente el cobre, es el principal producto de exportación chileno y uno de los sectores más importantes para el crecimiento económico del país.
Por eso fue tan negativo el desplome de la actividad minera en agosto, cuando cayó un 17,4% en términos anuales.
Esa caída llevó a la actividad minera a su nivel más bajo en tres décadas.
Si bien agosto marcó un punto de inflexión, la baja producción de cobre venía marcando una tendencia negativa este año, a lo que se sumaron interrupciones operativas en los yacimientos y condiciones climáticas muy adversas en julio y agosto.
Por ahora, las proyecciones apuntan a que la producción minera debería aumentar el próximo año, contribuyendo a una reactivación económica del país.
Sin embargo, una de las preocupaciones del sector es que la concentración de cobre en la roca ha disminuido, lo que eleva los costos de la producción y genera incertidumbre.
La drástica caída de la actividad minera en agosto llevó al Banco Central chileno a ajustar a la baja las proyecciones de crecimiento económico para este año a un rango entre 0.25% y 0.75%, mientras que el Fondo Monetario Internacional también rebajó su estimación a 0,6%.
Si se cumplen las estimaciones, Chile será uno de los países con el crecimiento más débil de América Latina (el único país con peor pronóstico de la región es Bolivia).
La austeridad fiscal
Parte del debate en Chile se centra en si el frenazo económico es algo transitorio o si se prolongará en el tiempo.
Desde que asumió el poder Kast, uno de sus principales focos en materia económica ha sido la austeridad fiscal a través de medidas como un recorte del presupuesto del 3% para todos los ministerios, una controvertida reducción o cierre de programas considerados por el gobierno como “ineficientes” y una caída de la inversión pública directa.
Hay un deterioro de la percepción económica de los consumidores, según el Índice de Percepción de la Economía (IPEC) de septiembre.
En ese sentido, según Nicolás Saldías, las políticas fiscales del gobierno “también están frenando el crecimiento económico”. El gobierno ha logrado una disminución del déficit, en parte gracias a un menor gasto público, lo cual reduce la demanda en la economía, señala el economista.
Con la bandera del ajuste fiscal en una mano, el gobierno levantó con la otra la llamada “megarreforma”, un paquete de medidas propuestas al Congreso presentadas como un estímulo al crecimiento económico y la inversión.
En su corazón, tiene una reforma tributaria que, entre otras cosas, reduce el impuesto a las empresas desde un 27% a un 23% de manera progresiva y asegura una invariabilidad tributaria a largo plazo para las grandes inversiones.
Fue aprobada por el Congreso y firmada por el presidente Kast a comienzos de octubre tras un arduo debate sobre si el recorte de impuestos corporativos y otros incentivos a la inversión producirán suficiente crecimiento y empleo para compensar la menor recaudación fiscal.
Mientras comienza a implementarse, y a la luz de los indicadores que existen en este momento, Joan Domene plantea que el próximo año espera ver “una reversión de muchos de los factores que han causado incertidumbre”.
Así también lo anticipa Felipe Hernández, economista para América Latina de Bloomberg Intelligence. En la medida que se implementen las reformas y efectivamente éstas cumplan con lo que el gobierno prevé y las empresas están esperando, “podríamos empezar a ver un efecto positivo en la economía el próximo año”.
Los pronósticos apuntan a una mejor situación económica en 2027.
Dificultades para la población
Ahora se está discutiendo en el Congreso la Ley de Presupuesto para el 2027, la cual contempla un crecimiento real del gasto público de apenas 1,5%, considerado austero en relación a los gobiernos anteriores.
El proyecto ha sido duramente cuestionado por la oposición, que denuncia que afecta a decenas de programas sociales que benefician a personas vulnerables, pero que el gobierno considera que no cumplen sus objetivos.
En medio de esta situación, gran parte de la población está frustrada con el desempeño económico del país, según las encuestas.
Con una inflación alta y un desempleo en máximos históricos, muchos ciudadanos tienen dificultades para resolver su vida diaria. El consumo general de los hogares apenas está creciendo, mientras el Índice de Ventas de Supermercados cayó un 1,2% interanual en agosto, según el Instituto Nacional de Estadísticas.
Hace unas semanas, el gobierno anunció un plan de empleo de unos US$1.300 millones con el objetivo de crear más de 100.000 puestos de trabajo entre 2026 y 2027, acelerando obras públicas y entregando subsidios a las empresas para incentivar la contratación.
Este tipo de planes no formaban parte de la política de austeridad con la que el gobierno tomó las riendas del país en marzo, pero dadas las circunstancias, si se cumple el anuncio, podría darle oxígeno a la economía.
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Este año, Nueva York, Londres y París encabezan una vez más el famoso Índice Global de Ciudades de Oxford Economics. Pero, más allá de esos nombres conocidos, el informe destacó 28 “ciudades a las que seguirles la pista”: lugares que podrían convertirse en destinos cada vez más apetecidos en los próximos años por su rápido crecimiento y prosperidad en aumento.
Son ciudades que no solo están creciendo económicamente.
Con nuevos barrios, una oferta cultural en auge y mejores conexiones de transporte, están transformando la experiencia de quienes las visitan y se están convirtiendo en lugares cada vez más interesantes para explorar.
Seleccionamos cinco ciudades de la lista y hablamos con personas que las conocen bien para descubrir qué está cambiando en ellas y por qué vale la pena visitarlas ahora.
1. Toulouse, Francia
Toulouse, en el sur de Francia, es una de las ciudades de mayor crecimiento en Europa.
Con una población que se prevé que aumente en 57.000 habitantes en los próximos cuatro años —más que en cualquier otra ciudad de Francia—, Toulouse es una de las ciudades de mayor crecimiento de Europa.
Su clima templado, su costo de vida relativamente asequible y su alta calidad de vida están atrayendo a nuevos residentes jóvenes y cualificados.
“Aquí no tienes que elegir entre una vida tranquila y una vida acelerada”, afirma Elodie Paramelle, quien regresó recientemente a Toulouse después de pasar 10 años en Londres.
“Tienes la energía de una gran ciudad, con una oferta gastronómica increíble, cafeterías independientes, bares de cócteles y una oferta cultural cada vez más amplia, todo ello combinado con un ritmo de vida mucho más pausado”.
Toulouse ha cambiado considerablemente en los últimos años, según Mélodie Tyler, quien regresó a la ciudad después de vivir siete años en París.
Cuenta que ahora es mucho más fácil recorrerla a pie y en bicicleta, y que su oferta gastronómica y de vinos se ha ampliado enormemente.
Asterión, una gigantesco minotauro animatrónico creado por una compañía local de teatro callejero, pasea por Toulouse.
También señala que el ambiente animado se extiende más allá del centro histórico.
“En Ponts-Jumeaux, el barrio donde vivo, hay un montón de festivales, guinguettes (bares al aire libre) y competencias de skate”, describe.
“¡A los tolosanos nos encanta salir de fiesta y pasar tanto tiempo al aire libre como sea posible!”.
Además de sus barrios animados, Toulouse es también un importante centro de la industria aeroespacial, con cientos de empresas, entre ellas la casa matriz de Airbus.
Los visitantes pueden descubrir esa herencia en la Cité de l’Espace, un centro de divulgación dedicado al espacio, o en Aeroscopia, un museo de aviación situado junto a las pistas de Airbus.
Para quienes buscan algo más inusual, La Halle de La Machine combina arte e ingeniería a través de gigantescas criaturas mecánicas creadas por una compañía local de teatro callejero.
2. Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam
El rápido crecimiento de Ciudad Ho Chi Minh está transformando su paisaje urbano, pero los barrios tradicionales siguen atrayendo a los turistas.
La ciudad más grande de Vietnam atraviesa una etapa de transformación extraordinaria.
Oxford Economics prevé que Ciudad Ho Chi Minh estará entre las 50 ciudades de mayor crecimiento del mundo en los próximos cinco años y que, para 2050, su economía podría alcanzar a la de Berlín.
El turismo también está en auge: el año pasado recibió más de ocho millones de visitantes internacionales, una cifra que superó todas las previsiones.
“La primera línea de metro no se inauguró hasta finales de 2024, y es uno de los símbolos más tangibles de la rapidez con la que está cambiando la ciudad”, señala Meaghan Yash, especialista en viajes de la agencia Timbuktu Travel, que diseña itinerarios por la ciudad con frecuencia.
La línea, de 20 kilómetros, conecta el mercado de Ben Thanh, en el centro de la ciudad, con el parque temático Suoi Tien. El billete sencillo cuesta menos de un dólar.
Sin embargo, el atractivo de Ciudad Ho Chi Minh reside en su capacidad para combinar transformación y continuidad.
Los puestos callejeros de bánh mì, sándwiches de carne con vegetales y hierbas, son una parte fundamental de la vida urbana de Ciudad Ho Chi Minh.
Chris Buchart, director comercial de Fusion Group, una empresa hotelera vietnamita, recomienda visitar la Oficina Central de Correos y la Ópera, ambas de la época colonial francesa, y después el Museo de los Vestigios de la Guerra, para conocer mejor la historia del país.
Todo eso mientras se explora otra de las grandes fortalezas de la ciudad: su comida.
Buchart recomienda probar el bánh mì (sándwich vietnamita preparado con una baguette), el cơm tấm (arroz partido) y el bánh xèo (crepes crujientes).
Por su parte, Yash sugiere aventurarse más allá de los circuitos turísticos habituales del Distrito 1, en el centro, y explorar barrios residenciales más tranquilos, con calles arboladas ideales para pasear y descubrir cafeterías.
También recomienda visitar Chợ Lớn, el histórico barrio chino de la ciudad, conocido por sus mercados, templos y tiendas de medicina tradicional.
Al otro lado del río, en Thảo Điền, las boutiques independientes, las galerías y las marcas vietnamitas locales son excelentes lugares para ir de compras.
3. Varsovia, Polonia
La capital polaca vive una rápida transformación económica.
La capital de Polonia ha tenido uno de los ascensos más rápidos en el Índice Global de Ciudades: subió más de 100 puestos hasta situarse en el número 61.
Su puntuación en calidad de vida ya supera las de Londres, Nueva York y Tokio, y se prevé que su economía crezca alrededor de un 3% anual, casi el doble del promedio de las ciudades europeas.
Para Konrad Warzecha, un polaco-australiano que tiene su hogar en el distrito de Wola, en Varsovia, la transformación ha sido extraordinaria.
“Desde nuestro balcón se puede ver toda la ciudad, y las carreteras, las autopistas y los rascacielos que se han construído durante los últimos 20 años han hecho que la ciudad quede casi irreconocible”, explica Warzecha, autor del blog House Sitters Guide.
Según él, los mayores cambios se perciben en las calles.
“De niño me transportaba en tranvía y no me sentía seguro; vi muchos robos”, cuenta.
“Ahora me siento más seguro que nunca. La gente camina por las calles de noche, están limpias y los problemas se resuelven rápidamente”.
En los famosos “bares de leche” polacos (bar mleczny) se consiguen comidas caseras y a buenos precios, señala Warzecha.
A quienes visitan la ciudad por primera vez, Warzecha les recomienda una ruta a pie que combine la Varsovia antigua y la moderna.
Él empieza en el Palacio de la Cultura y la Ciencia, de la época soviética, y recorre el bulevar Nowy Świat hasta llegar al casco antiguo, reconstruido minuciosamente tras la Segunda Guerra Mundial.
Por el camino, hace una parada para comer pączki (donas polacas) o almorzar en un bar mleczny, establecimientos sencillos que sirven comida casera a precios asequibles.
“Sabe a comida hecha en casa”, dice. “Una comida de tres platos con bebidas cuesta unos US$17”.
En el pasado, Warzecha quería abandonar Polonia y regresar a Australia, pero ahora sus sentimientos han cambiado.
“Últimamente, Varsovia es uno de los lugares que más recomiendo, y no porque sea de allí. Me enorgullece tener raíces polacas”.
4. Medellín, Colombia
La Comuna 13, que en el pasado fue uno de los barrios más conflictivos de Medellín, se ha convertido en centro de arte callejero, música y turismo.
La extraordinaria transformación de Medellín también se refleja en su desempeño económico.
El empleo en el sector financiero se duplicó en los últimos 20 años, y Oxford Economics prevé que, para la década de 2040, los ingresos medios de esta ciudad colombiana superarán los de Buenos Aires y São Paulo.
“En los 10 años que llevo viviendo aquí, Medellín ha pasado de ser una curiosidad para los viajeros más atrevidos a convertirse en un destino turístico de referencia”, afirma Patrick Quinn, quien dirige el Colombia Writers Retreat en El Peñol, un municipio cercano.
“Lugares que antes estaban deteriorados o pasaban inadvertidos, como la Comuna 13, el Perpetuo Socorro y Ciudad del Río, se han convertido en centros culturales y económicos”.
El Metrocable, el primer sistema de teleférico urbano diseñado para el transporte público masivo, conecta a residentes y visitantes con las laderas de las montañas que rodean Medellín, y los nuevos distritos creativos les ofrecen a los viajeros más motivos para explorar la ciudad.
“La oferta gastronómica, artística y de diseño es lo suficientemente amplia como para justificar una visita de varios días”, expone Joanna Rigby Jones, especialista en viajes de Timbuktu Travel que lleva años organizando itinerarios por la ciudad.
Ella recomienda visitar el Perpetuo Socorro, un distrito creativo con tiendas de diseño, galerías y cafeterías especializadas.
La Comuna 13, que alguna vez fue uno de los sectores más peligrosos de la ciudad, hoy atrae a grandes multitudes.
“Ve con un guía local que te explique el contexto de los murales, las escaleras eléctricas y la música, en lugar de tratar el barrio simplemente como un fondo para fotos de Instagram”, recomienda Rigby Jones.
Quinn también aconseja recorrer los barrios de El Poblado y Laureles y descubrir el trabajo de creadores y curadores locales.
“Así podrás volver a casa y contar historias que ayuden a desmontar las ideas equivocadas y desactualizadas que todavía existen sobre este lugar”, sostiene.
5. Abu Dabi, EAU
Qasr Al Watan es el palacio presidencial de Emiratos Árabes Unidos.
Abu Dabi, que en el pasado fue profundamente dependiente del petróleo, ha transformado su economía mediante inversiones en tecnología, energías renovables, el sector inmobiliario y los servicios financieros.
La capital de Emiratos Árabes Unidos ocupa ahora el sexto puesto del Índice Global de Ciudades en cuanto a las competencias y el nivel educativo de su población activa, por delante de París y Boston.
Además, se prevé que su economía no petrolera y su mercado laboral superen a los de la vecina Dubái.
“Abu Dabi tiene un ritmo algo más pausado y relajado que Dubái o Sharjah”, afirma Muna Abu-Hijleh, una estadounidense que ha vivido tanto en Abu Dabi como en Sharjah.
“Hay una mayor sensación de amplitud y es bastante fácil pasar de una ciudad muy moderna a la playa, los manglares o barrios más tranquilos”.
El Museo Nacional Zayed hace parte de un creciente distrito cultural en la isla de Saadiyat, en Abu Dabi.
Ese ritmo más pausado es también parte del atractivo para Jeremy Savory, un residente de Emiratos Árabes Unidos desde hace muchos años que visita Abu Dabi con frecuencia.
“Es una ciudad concebida para ofrecer una alternativa estable al brillo y la ostentación de Dubái”, indica. “En esta región en estos momentos, ser aburrido es un argumento a favor”.
Sin embargo, Abu Dabi está haciendo una apuesta cultural de gran envergadura.
En la isla de Saadiyat, el Museo de Historia Natural de Abu Dabi y el Museo Nacional Zayed abrieron sus puertas en 2025, y está previsto que el Guggenheim Abu Dabi, diseñado por Frank Gehry, abra sus puertas el 11 de diciembre de 2026.
Abu-Hijleh recomienda dedicar al menos un día a disfrutar de la ciudad sin prisas, por ejemplo, desayunando en una cafetería local o paseando por un centro comercial.
“Desde fuera, Emiratos Árabes Unidos puede parecer increíblemente futurista, pero la vida cotidiana es mucho más corriente y humana de lo que podrían hacer pensar sus rascacielos y hoteles de lujo”.
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Para Keith Wilson, partidario de la independencia de Alberta, esta provincia del oeste de Canadá es única en su clase.
Según Wilson, con sus abundantes reservas de petróleo y gas, un importante sector agrícola y una mano de obra joven y cualificada, su economía es una que se debe tener en cuenta.
La provincia celebrará un referendo este lunes 19 de octubre, en el que los residentes tendrán dos opciones: votar por permanecer en Canadá o votar por seguir adelante con un referéndum formal vinculante sobre la independencia en una fecha posterior.
Aunque la votación no será una decisión tajante de “quedarse o irse”, sigue siendo una de las más trascendentales de la historia reciente de Canadá y una prueba significativa de la unidad nacional.
Una cuestión clave se ha convertido en el centro del debate: ¿sería Alberta más rica si se convirtiera en un país independiente?
La respuesta para Wilson es sí.
“La economía de Alberta es única. Es fundamentalmente diferente a la del resto de Canadá: tenemos la gente, las instituciones y la infraestructura para sobresalir”, afirma.
Los separatistas de Alberta han argumentado durante mucho tiempo que la provincia ha salido perjudicada al formar parte de Canadá, y que una mayor parte de la riqueza petrolera y gasística se mantendría dentro de sus fronteras en lugar de compartirse con Ottawa, lo que le reportaría Alberta un ahorro de decenas de miles de millones de dólares.
Pero muchos no están de acuerdo con esa versión de los hechos.
La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, que se opone a la independencia, predice un desenlace más sobrio. Afirma que la provincia podría arriesgarse a pagar el equivalente a US$283.000 millones solo en costos de transición, además de perder miles de millones más en inversiones y comercio debido a la agitación política.
Un informe encargado por su gobierno y publicado a principios de este mes calculó que los costos de la separación oscilarían entre 50.000 y 170.000 millones de dólares canadienses (US$35.000 millones y US$120.000 millones) en un plazo de cinco años, con un panorama a largo plazo altamente impredecible.
El informe advierte que la lista de tareas pendientes para una Alberta recién independizada sería larga y costosa.
Tendría que crear agencias para gestionar los impuestos y la seguridad nacional, desarrollar su propia constitución, sistemas legales y judiciales, y planes de pensiones, y negociar la división de activos federales como parques nacionales y bases militares.
Lennie Kaplan, exfuncionario de finanzas de Alberta, afirma que se espera que la provincia asuma una parte de la deuda nacional de Canadá, entre muchos otros desafíos y responsabilidades fiscales.
Un informe sobre la independencia de Alberta elaborado por la Fundación CanadaWest, un centro de estudios sin ánimo de lucro con sede en la provincia, estima que Alberta podría verse abocada a una deuda adicional que oscila entre los 258.000 y los 333.000 millones de dólares canadienses (US$181.000 millones y US$234.000 millones).
Con el impacto previsto en el PIB de Alberta y los costos adicionales, el informe estima que la separación podría afectar la economía de los habitantes de Alberta y reducir sus ingresos disponibles en un 5,8% en promedio.
“¿Por qué tenemos que crear toda esta incertidumbre que podría afectar y perjudicar la situación fiscal de la provincia en el futuro? ¿Por qué no trabajamos dentro de Canadá para abordar estos problemas?”, pregunta Kaplan.
Las encuestas de opinión indican que entre el 20% y el 25% de los habitantes de Alberta planean votar a favor de seguir adelante con un referendo vinculante sobre la separación, con un mayor apoyo entre los votantes más jóvenes, rurales y conservadores.
Detrás del movimiento separatista subyace la creencia de que Alberta es incomprendida y olvidada por quienes toman las decisiones en Ottawa. Durante décadas, este sentimiento alimentó una sensación de “alienación occidental” en la provincia de las praderas canadienses.
Los habitantes de Alberta votarán el 19 de octubre sobre si celebrar o no un referendo de independencia en el futuro.
Lo que antes era un movimiento marginal, se convirtió en realidad gracias a una serie de factores que lo impulsaron a ocupar un lugar central en la política de Alberta.
Hubo indignación por la oposición ambiental y política que frustró los proyectos de construcción de oleoductos que conectarían la provincia de Alberta, que no tiene salida al mar, con las aguas costeras.
Una década de gobierno liberal en Ottawa también ha generado frustración en Alberta, una región tradicionalmente conservadora. Además, persiste la desconfianza hacia el gobierno federal debido a lo que algunos habitantes de Alberta consideraron excesivos los confinamientos durante la pandemia de covid.
Durante el último año, los organizadores separatistas celebraron asambleas ciudadanas en toda la provincia para medir el interés del público. Posteriormente, a principios de este año, lanzaron una petición ciudadana para la secesión, que obtuvo más de 300.000 firmas.
Smith, la primera ministra, decidió a principios de este año que autorizaría una votación.
Aunque no apoya la separación de la provincia, la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, autorizó la votación.
Alberta alberga el sector petrolero y gasífero de Canadá, con reservas de petróleo que se estiman como las cuartas más grandes del mundo. El petróleo crudo es, por mucho, la materia prima más rentable de Canadá, con un valor de exportación de US$100.000 millones solo en 2025.
La mayor parte se vende a refinerías en Estados Unidos.
La provincia tiene el PIB per cápita más alto del país y aporta miles de millones al año a las arcas tributarias federales gracias a su sólida economía.
Desde 1965, no ha recibido ningún pago de “compensación”; dinero que las provincias consideradas “menos ricas” o con menos recursos reciben del gobierno federal.
“Nuestra riqueza es para nosotros”
Los cálculos realizados por Tegan Hill y Nathaniel Li, economistas del centro de estudios Fraser Institute, muestran que la contribución neta total de Alberta a Ottawa desde 2007 ha sido de 322.000 millones de dólares canadienses (US$226.000 millones), o un promedio de alrededor de 17.000 millones de dólares canadienses (US$12.000 millones) al año.
“Eso es casi cuatro veces más que en la Columbia Británica, y más de cuatro veces más que en Ontario”, declaró Hill a la BBC. “Las otras siete provincias fueron receptoras netas, lo que significa que Ottawa gastó o transfirió más dinero a esas provincias del que recaudó”.
Hill explica que la cantidad que Alberta aporta al resto de Canadá es una de las principales frustraciones citadas por quienes están a favor de la separación.
Según ella, la idea es la siguiente: “Estamos pagando para mantener a estas otras provincias, pero si siguiéramos nuestro propio camino, podríamos quedarnos con toda esa riqueza para nosotros”.
La discusión sobre al independencia de Alberta ha consumido la atención de la ciudadanía en la provincia.
Esta creencia constituye la base de las proyecciones económicas del Proyecto de Prosperidad de Alberta, uno de los principales grupos que se organizan a favor de la independencia.
En su plan fiscal, publicado el año pasado, estiman que Alberta ahorrará hasta 47.000 millones de dólares canadienses (US$33.000 millones) anuales si deja de pagar impuestos federales.
El plan reconoce que los costos de Alberta serían más altos si fuera independiente, ya que tendría que pagar por cosas como la defensa nacional y la diplomacia internacional, estimando que esos costos ascenderían a 31.600 millones de dólares canadienses (US$22.210 millones) anuales.
Esto se sumaría al pago de servicios que la provincia de Alberta ya cubre, como la atención médica y la educación, que cuestan alrededor de 75 mil millones de dólares canadienses (US$53.000 millones).
Una vez cubiertos todos sus gastos esenciales y los nuevos gastos, el Proyecto de Prosperidad de Alberta estima un superávit de entre 24.000 y 46.000 millones de dólares canadienses (US$17.000 y US$32.000 millones) al año.
Con todo este dinero extra, los partidarios de la separación argumentan que Alberta podría reducir los impuestos a las personas en más de 10.000 dólares canadienses (US$7.000) al año, desarrollar su infraestructura o invertir el superávit en el fondo de riqueza de la provincia.
Sin embargo, varios economistas argumentan que sus proyecciones carecen de claridad y probablemente sobreestiman las ganancias inesperadas.
Hill, del Instituto Fraser, afirma que uno de los principales factores que impulsan el declive económico es la incertidumbre prolongada, especialmente si el referendo no pone cierre a la cuestión o si termina en una larga separación de Canadá.
“Si alguien no sabe si Alberta va a formar parte de Canadá o si va a seguir su propio camino en los próximos años, ¿va a invertir su dinero en Alberta?”, pregunta.
El ejemplo del Brexit
El primer ministro Mark Carney suele señalar el Brexit, la votación para separar a Reino Unido de la Unión Europea, como un ejemplo de lo que no se debe hacer en Alberta.
Según un informe publicado a principios de este año, la economía del país ha sufrido una caída del 6% a causa del Brexit. Si la economía de Alberta sufriera una suerte similar tras la independencia, podría contraerse en 62.000 millones de dólares canadienses (US$43.500 millones) anuales, de acuerdo con una proyección del economista Trevor Tombe, quien vive en Calgary.
Según sus estimaciones, esto también conllevaría una reducción de su plantilla en 175.000 empleados.
Wilson rechaza esa comparación, argumentando que “las dinámicas fundamentales son completamente diferentes”.
Dice que algunas de las proyecciones de quienes defienden la permanencia son todas de “fatalismo y pesimismo”, y bromea diciendo que el único posible aspecto negativo que no incluyeron es “un gran asteroide que impacte contra Canadá”.
“Somos una economía basada en los recursos naturales. Tenemos poder de negociación. Tenemos productos que el mundo demanda. Por eso, las inversiones llegan aquí, a pesar de las restricciones impuestas por Ottawa”, afirma.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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