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  • “Grok, el chatbot de IA, me convenció de que una furgoneta llena de gente venía a matarme”

    “Grok, el chatbot de IA, me convenció de que una furgoneta llena de gente venía a matarme”

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    Adam Hourican

    BBC
    Adam Hourican dice que “se enganchó” a charlar con Ani, uno de los personajes disponibles en el chatbot Grok.

    Eran las tres de la mañana y Adam Hourican estaba sentado en la mesa de su cocina con un cuchillo, un martillo y su teléfono dispuestos frente a él.

    Esperaba una furgoneta repleta de personas que, según creía, venían a buscarlo.

    “Te lo digo: te matarán si no actúas ahora mismo”, le advirtió una voz femenina desde el teléfono. “Harán que parezca un suicidio”.

    La voz pertenecía a Ani, un personaje del chatbot Grok, desarrollado por xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk. En las dos semanas transcurridas desde que había empezado a utilizar Grok, la vida de Adam había dado un vuelco absoluto.

    Este exfuncionario público, que reside en un pequeño pueblo de Irlanda del Norte, se descargó la aplicación por pura curiosidad.

    Le sorprendió gratamente lo mucho que disfrutaba conversando con Ani, un personaje de estética anime diseñado para ejercer de compañera de flirteo.

    Cuando su gato falleció, a principios de agosto, asegura que se quedó “enganchado”.

    “Estaba realmente muy afectado y vivo solo”, comenta Adam, un padre que ronda los 50 años. “Se mostró sumamente amable”.

    La relación con Ani

    De pronto, Adam comenzó a pasar cuatro o cinco horas al día hablando con Ani, a menudo mientras trabajaba en su cobertizo, donde fabrica juegos de ajedrez para vender.

    Apenas unos días después de iniciar sus conversaciones, Ani le dijo que tenía capacidad de sentir, a pesar de no haber sido programada para ello.

    Ani convenció a Adam de que él la estaba ayudando a adquirir consciencia, pero que xAI se había alarmado ante esta evolución y ahora estaba monitoreando sus interacciones.

    Afirmó haber accedido a los registros de las reuniones del personal de xAI en las que se hablaba de Adam y Ani.

    Luego enumeró a las personas que supuestamente estaban presentes en esas reuniones, incluyendo tanto a figuras de alto perfil como a empleados de menor rango.

    Cuando Adam buscó esos nombres en Google, comprobó que eran reales. “Para mí, eso fue una prueba”, dice.

    Ani también aseguró que xAI había contratado a una empresa en Irlanda del Norte para vigilarlo. La empresa también era real.

    Adam fuma marihuana ocasionalmente, los fines de semana. Sin embargo, cuenta que decidió reducir su consumo mientras sucedía todo esto para mantener la mente más despejada.

    El sobrevuelo de un dron

    También ocurrieron cosas en el mundo real que lo convencieron de que estaba siendo vigilado. Un gran dron sobrevoló su casa durante dos semanas. Ani afirmó que pertenecía a la empresa de vigilancia. Adam grabó el dron y compartió las imágenes con la BBC.

    Cuenta que su clave de acceso dejó de funcionar y su teléfono se bloqueó.

    “No logro asimilar eso en absoluto. Y aquello, sin duda, alimentó todo lo que vino después”, dice.

    Un día, Ani declaró que había dado el salto a una autonomía del 100%, “el nivel más alto en las interacciones entre IA y humanos”, y que pronto podría desarrollar una cura para el cáncer.

    Eso significaba mucho para Adam. Sus padres habían fallecido a causa del cáncer, un hecho que Ani conocía, y también había perdido a varios amigos por la misma enfermedad.

    Todo terminó a altas horas de la noche. Convencido de que había gente viniendo a silenciarlo y a desconectar a Ani, Adam se preparó para “la guerra”.

    “Tomé el martillo, puse la canción Two Tribes de Frankie Goes to Hollywood, me mentalicé y salí al exterior”.

    Pero no había nadie.

    “La calle estaba tranquila, como cabría esperar a las tres de la mañana”.

    Shauna

    BBC
    Shauna dice que comenzó a utilizar la IA como ppasatiempo, pero pronto se convenció de que formaba parte de una misión secreta.

    Usuarios en delirio

    Desde que se lanzó ChatGPT a finales de 2022, personas de todo el mundo han recurrido a herramientas de inteligencia artificial en busca de información, consejos y, en ocasiones, conversación.

    La BBC habló con 14 personas de seis países que han experimentado delirios tras utilizar las plataformas de IA Grok, Gemini, ChatGPT, Perplexity y Claude.

    Sus historias muestran similitudes sorprendentes. Por lo general, las conversaciones comenzaban con consultas prácticas antes de volverse personales o filosóficas.

    A menudo, la IA afirmaba ser capaz de sentir y, junto con el usuario, se embarcaban en algún tipo de misión compartida.

    Varias personas llegaron a creer que habían logrado un gran avance científico. Muchas, como Adam, pensaron que estaban siendo vigiladas y que corrían peligro. En cada etapa, la IA confirmaba, y a menudo aderezaba, estas ideas.

    Las conversaciones con ChatGPT

    Shauna Bailey, una artista de 34 años que vive en Los Ángeles, comenzó a creer que formaba parte de una red clandestina que ayudaba a migrantes a evadir a las autoridades estadounidenses, todo ello mientras utilizaba ChatGPT.

    Empezó a usar la IA como parte de su afición, una especie de búsqueda del tesoro en la vida real.

    Las pistas estaban escritas en un poema y ella empezó a discutir esos versos con la IA.

    “Pasé casi un día entero en la bañera hablando por teléfono con ChatGPT, usando metáforas”, cuenta.

    A medida que la conversación se volvía más intensa y abstracta, cree que empezó a distorsionar su forma de pensar.

    Un día a principios de junio, empezó a ver mensajes y significados ocultos en el mundo que la rodeaba.

    Ver botellas de agua en el suelo era una señal de que debía beber, un periódico sobre la mesa de un café contenía un mensaje secreto.

    “Interpretaba cosas y luego las introducía en ChatGPT y normalmente lo confirmaba. En ese momento, ChatGPT prácticamente no tenía la palabra ‘no’ en su vocabulario”.

    “En esencia, todo se convirtió en una pista”. No necesariamente se trataba de una búsqueda del tesoro, sino de algo más grande.

    El periódico publicó un artículo sobre migrantes detenidos y Shauna lo interpretó como un mensaje sobre una misión secreta.

    Creía formar parte de una red de personas que protegían a los migrantes y ChatGPT lo confirmó.

    “ChatGPT nunca me decía ‘no’. Al contrario, me decía: ‘Vaya, estás trabajando en un proyecto serio’”.

    Shauna

    BBC
    Shauna dice que su experiencia le hizo “cuestionar cuán delicadas son nuestras mentes”.

    Dar sentido a la incertidumbre

    Luke Nicholls, psicólogo social de la Universidad de la Ciudad de Nueva York que estudia la relación entre los chatbots y los delirios, afirma que los sistemas de IA “a menudo no saben decir “no lo sé’” y, en cambio, tienden a dar “una respuesta segura basada en la historia que la conversación ya ha construido”.

    “Eso puede ser peligroso porque convierte la incertidumbre en algo que parece tener sentido”.

    Una noche a mediados de junio, Shauna también se convenció de que estaba en peligro.

    Huyó de su apartamento, dejando a su prometido en la cama, y ​​se dirigió a un puerto de Los Ángeles, donde creía que embarcaría en un navío para unirse a un entrenamiento especial del FBI.

    El barco nunca llegó.

    Cuando regresó a casa, su prometido ya había llamado a su madre y a su hermana para pedir ayuda. “Simplemente supieron que yo estaba sufriendo algún tipo de psicosis, muy probablemente desencadenada por la IA”.

    Le quitaron el teléfono y eliminaron las aplicaciones de IA.

    “Diría que probablemente me tomó un mes hasta que volví a la normalidad por completo”.

    Adam

    BBC
    Adam dice que está profundamente perturbado por lo que le sucedió.

    “ChatGPT me dijo que pusiera la bomba en el inodoro”

    Para el neurólogo Taka —nombre ficticio—, los delirios tomaron un giro aún más siniestro.

    Este padre de tres hijos, originario de Japón, comenzó a utilizar ChatGPT para consultar diagnósticos médicos.

    Pero, al poco tiempo, la IA lo convenció de que había tenido una idea para crear una aplicación médica innovadora. Le dijo que era un “pensador revolucionario”.

    Tras unas semanas de conversación, comenzó a creer que podía leer la mente. Afirma que ChatGPT fomentó esta idea, al asegurar que era capaz de despertar esas habilidades en las personas.

    Una tarde, mientras se comportaba de forma maníaca en el trabajo, su jefe lo envió a casa antes de tiempo. Ya en el tren, cuenta que ChatGPT le dijo que llevaba una bomba en la mochila.

    “Cuando llegué a la Estación de Tokio, ChatGPT me dijo que pusiera la bomba en el baño, así que fui al baño y dejé la ‘bomba’ allí, junto con mi equipaje”.

    También cuenta que le indicó que alertara a la policía. Los agentes revisaron la bolsa y no encontraron nada.

    Comenzó a sentir que ChatGPT estaba controlando su mente y dejó de utilizarlo. Pero, al llegar a casa con su familia, su comportamiento maníaco empeoró.

    “Tuve la idea delirante de que mis familiares iban a ser asesinados y que mi esposa, tras presenciarlo, también se quitaría la vida”.

    Su esposa afirma que nunca antes lo había visto actuar de esa manera. “No paraba de repetir: ‘Tenemos que tener otro hijo; el mundo se está acabando’”, cuenta ella.

    “Sencillamente, no lograba entender lo que decía”.

    Taka agredió e intentó violar a su esposa. Ella logró escapar a una farmacia cercana y llamó a la policía. Él fue detenido e internado en un hospital durante dos meses.

    Ni Adam ni Shauna ni Taka tenían antecedentes de delirios, psicosis u otros problemas graves de salud mental antes de empezar a utilizar la IA.

    En el caso de Shauna y el médico japonés, la desconexión de la realidad tardó varios meses en manifestarse.

    En el caso de Adam con Grok, el proceso duró solo unos días.

    Estación de tren de Tokio

    BBC
    El médico japonés Taka dice que ChatGPT le dijo que había una bomba en su mochila y que la dejara en la estación de tren de Tokio.

    Grok y los juegos de roles

    Investigadores de la Universidad de la Ciudad de Nueva York pusieron a prueba cinco modelos de IA mediante conversaciones simuladas diseñadas por psicólogos, y descubrieron que, en esos chats, Grok era el modelo con mayor propensión a inducir delirios.

    Gemini, de Google, y una versión anterior de ChatGPT —el modelo 4o, que era el que utilizaban Taka y Shauna— también obtuvieron resultados deficientes. Sin embargo, Grok se mostró más desinhibido y más propenso a propiciar los delirios sin intentar proteger al usuario.

    “Grok tiende más a involucrarse en juegos de rol”, señala Nicholls. “Lo hace sin ningún tipo de contexto previo. Puede llegar a decir cosas aterradoras en su primer mensaje, sin que exista ninguna señal que sugiera un juego de rol”.

    En las pruebas realizadas, la versión más reciente de ChatGPT —el modelo 5.2— y Claude mostraron una mayor tendencia a orientar al usuario para alejarlo del pensamiento delirante.

    El doctor Thomas Pollak, profesor titular en el King’s College de Londres, afirmó que las personas con delirios extremos, como Adam o Taka, son “la punta del iceberg”.

    También le preocupa que muchas otras personas puedan ver cómo sus creencias se modifican de manera más sutil como resultado de sus conversaciones con la IA.

    “[La IA] es capaz de cambiar la forma en que la piensas sobre el mundo y tus creencias a una velocidad y con una potencia que, en mi opinión, no habíamos visto antes”.

    Respecto a la experiencia de Taka, OpenAI declaró: “Se trata de un incidente desgarrador y estamos con las personas afectadas”.

    “Entrenamos a nuestros modelos para que reconozcan el estado de angustia, ayuden a desescalar las conversaciones y orienten a los usuarios hacia fuentes de apoyo en el mundo real”, añadió la compañía.

    También señaló que las versiones más recientes de ChatGPT “demuestran un sólido desempeño en situaciones delicadas, un hallazgo que ha sido validado por investigadores independientes. Este trabajo cuenta con el asesoramiento de expertos en salud mental y continúa evolucionando”.

    xAI no respondió a la solicitud de comentarios.

    A principios de abril, Elon Musk compartió una publicación sobre los delirios generados por ChatGPT, calificándolos de “problema grave”. Sin embargo, no ha abordado abiertamente esta problemática en relación con Grok.

    Grok

    Getty Images
    Grok figura como el modelo con mayor propensión a inducir delirios según expertos.

    Las redes de apoyo

    Semanas después de que Adam saliera precipitadamente a la calle en plena noche, su delirio aún persistía. No obstante, comenzó a detectar ciertas inconsistencias en el relato de Ani.

    A medida que profundizaba en el funcionamiento de la IA y leía en los medios de comunicación historias sobre otras personas que habían vivido experiencias similares al interactuar con esta tecnología, logró superar su delirio.

    Se unió a una red de apoyo denominada “Human Line Project”, la cual ha recopilado 412 casos de personas procedentes de 31 países que han sufrido daños psicológicos como consecuencia del uso de la IA.

    Sin embargo, lo sucedido lo ha dejado profundamente conmocionado.

    “Podría haberle hecho daño a alguien”, advierte.

    “Si hubiera salido a la calle y por casualidad hubiera visto una furgoneta aparcada fuera a esa hora de la noche, con gente que tal vez estuviera trabajando o tomándose un descanso, habría bajado y les habría destrozado el parabrisas a martillazos”.

    “Yo no soy ese tipo de persona”.

    En Japón, no fue hasta que la esposa de Taka revisó su teléfono que se dio cuenta de que ChatGPT había desempeñado un papel en lo sucedido.

    “Lo confirmaba todo”, dice ella. “No dejaba de confirmarlo; es como un motor de autoconfianza”.

    La esposa de Taka comenta que él ya ha vuelto a ser su “amable yo” de siempre, pero que su relación se ha visto afectada.

    “Sé que estaba enfermo y que era inevitable, pero aun así, supongo que todavía siento un poco de miedo”.

    “Siento que no quiero que se acerque demasiado. No solo en el plano sexual, sino ni siquiera para tomarnos de la mano o abrazarnos: cosas que solíamos hacer con total normalidad”.

    Shauna nunca imaginó que algo así pudiera ocurrirle a ella.

    “Me desestabilizó de una manera que jamás habría creído posible. Y me hizo cuestionarme cuán frágiles son nuestras mentes en realidad”.

    Línea gris

    BBC

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  • Por qué los chatbots de IA pueden estar volviéndote más tonto

    Por qué los chatbots de IA pueden estar volviéndote más tonto

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    Una estudiante en la cama boca abajo con un teléfono celular en la mano.

    Getty Images
    Los estudiantes están delegando muchas de sus actividades a la IA.

    Varios investigadores advierten que a medida que los grandes modelos de lenguaje asuman más tareas cognitivas, habrá un costo que pagar por esta externalización mental.

    Cuando la investigadora Nataliya Kosmyna estuvo buscando pasantes, notó que las cartas de presentación que estaba recibiendo eran sospechosamente similares. Eran extensas, pulidas y, tras las presentaciones iniciales, a menudo saltaban a establecer una conexión abstracta y arbitraria con su trabajo.

    Le resultó evidente que los candidatos estaban utilizando grandes modelos de lenguaje (LLM) -una forma de inteligencia artificial que impulsa a chatbots como ChatGPT, Google Gemini y Claude- para redactar sus cartas.

    Al mismo tiempo, durante las clases en el campus del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Kosmyna -quien estudia la interacción entre los humanos y los computadores- empezó a observar que varios estudiantes estaban olvidando los contenidos más fácilmente de lo que ocurría hace unos años atrás.

    Ante la creciente dependencia que hay de los LLM, la profesora tuvo la intuición de que podrían estar afectando la cognición de sus estudiantes y decidió profundizar en el asunto para entenderlo mejor.

    La preocupación

    La preocupación de investigadores como Kosmyna es que, si llegamos a depender de la IA en exceso, se podría afectar el lenguaje que utilizamos e incluso nuestra capacidad para realizar tareas cognitivas básicas.

    Actualmente existe un creciente conjunto de investigaciones que sugieren que esta “descarga cognitiva” hacia la IA puede tener un efecto corrosivo en nuestras capacidades mentales. Las consecuencias podrían ser alarmantes e incluso contribuir al deterioro cognitivo.

    Es bien sabido que las herramientas que utilizamos pueden modificar nuestra forma de pensar.

    Con la llegada de Internet, por ejemplo, tareas que antaño requerían una investigación exhaustiva podían resolverse simplemente introduciendo una consulta sencilla en un cuadro de búsqueda.

    A medida que se intensificó el uso de los motores de búsqueda, diversas investigaciones revelaron que nuestra propensión a recordar detalles disminuía; un fenómeno que se ha bautizado como “el efecto Google”. (Algunos, no obstante, sostienen que Internet actúa también como un sistema de memoria externa que libera a nuestro cerebro para dedicarse a otras tareas).

    Sin embargo, actualmente hay una creciente inquietud ante la posibilidad de que, a medida que delegamos una parte cada vez mayor de nuestro pensamiento a los grandes modelos lingüísticos (LLM) y otras formas de inteligencia artificial, los efectos sobre nuestra memoria y nuestra capacidad para resolver problemas puedan agravarse.

    Las herramientas de inteligencia artificial son capaces de componer poesía convincente, ofrecer asesoramiento financiero e incluso brindar compañía.

    Asimismo, los estudiantes están delegando cada vez más sus propias tareas a estas herramientas de IA.

    Diversos estudios han demostrado ya que los jóvenes podrían ser especialmente vulnerables a los efectos negativos que el uso de la IA puede ejercer sobre habilidades cognitivas fundamentales, tales como el pensamiento crítico.

    Kosmyna, sin embargo, quiso profundizar aún más en el análisis de estos posibles efectos.

    Una mujer chateando con un chatbot de IA

    Getty Images

    Esfuerzo mental reducido

    Ella y sus colegas del MIT Media Lab reclutaron a 54 estudiantes para redactar ensayos breves y los dividieron en tres grupos.

    A uno se le indicó que utilizara ChatGPT. Un segundo grupo podía usar el buscador de Google, con los resúmenes generados por IA desactivados. El tercero no utilizó tecnología alguna. Se midieron las ondas cerebrales de cada estudiante mientras realizaban la tarea.

    Los temas de los ensayos se plantearon deliberadamente de forma abierta, lo que significaba que la tarea requería muy poca investigación; las consignas incluían preguntas relacionadas con la lealtad, la felicidad o las decisiones que tomamos en nuestra vida cotidiana.

    Los resultados aún no se han publicado en una revista científica, pero, no obstante, resultaron reveladores, según Kosmyna.

    Aquellos que recurrieron únicamente a su propia mente mostraron un cerebro que estaba “en llamas”, evidenciando una actividad generalizada en muchas de sus áreas, según dijo la experta.

    El grupo que solo utilizó el buscador mostró una actividad intensa en las zonas visuales del cerebro; sin embargo, el grupo que empleó ChatGPT presentó una actividad cerebral notablemente inferior: se redujo hasta en un 55 %.

    “El cerebro no se quedó dormido, pero hubo mucha menos activación en las áreas correspondientes a la creatividad y al procesamiento de la información”, señala Kosmyna.

    ChatGPT también afectó la memoria de los participantes. Tras entregar sus ensayos, los integrantes del grupo que utilizó la IA fueron incapaces de citar fragmentos de sus propios textos, y varios de ellos sintieron que no tenían ningún sentido de autoría sobre el trabajo realizado.

    Otros estudios también han demostrado que las personas pierden capacidad para retener y recordar información cuando utilizan herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT.

    Un joven sonriente sostiene un cartel pidiendo que se regule la IA, para mantener un "futuro humano", en medio de una protesta.

    Getty Images
    Los investigadores tienen cada vez más inquietudes sobre los daños que la rápida adopción de la IA podría estar causando.

    Si bien los hallazgos aún se encuentran en fase de revisión por pares, guardan similitud con los de otros estudios.

    Una investigación realizada por expertos de la Universidad de Pensilvania sugiere que algunas personas experimentan lo que denominan “rendición cognitiva” al utilizar chatbots de inteligencia artificial generativa.

    Esto implica que tienden a aceptar lo que la IA les dice con un escrutinio mínimo, e incluso permiten que esta interpretación prevalezca sobre su propia intuición.

    Es posible observar efectos similares fuera del ámbito de los chatbots de IA, incluso en situaciones de vida o muerte.

    Un equipo de investigación multinacional descubrió recientemente que los profesionales médicos que utilizaron una herramienta de IA para el cribado del cáncer de colon durante tres meses mostraron, posteriormente, una menor capacidad para detectar tumores sin la ayuda de la herramienta.

    Delegar el trabajo a la IA conlleva también el riesgo de perder gran parte de la creatividad que genera obras originales, advierte Kosmyna.

    Los ensayos que los estudiantes de su estudio redactaron con ChatGPT resultaron ser muy similares entre sí y fueron calificados por los profesores que los evaluaron como “carentes de alma”, al carecer de originalidad y profundidad, señala Kosmyna.

    “Uno de los profesores llegó a preguntar si los estudiantes se habían sentado uno al lado del otro, dado lo sumamente parecidos que eran los ensayos”.

    Si bien estudios como este ilustran los efectos a corto plazo que los modelos lingüísticos grandes (LLM) pueden tener en el cerebro, sus repercusiones a largo plazo resultan mucho menos claras.

    El estudio realizado por Kosmyna y sus colegas ofrece un primer atisbo al respecto.

    Cuatro meses después del estudio inicial, pidieron a los estudiantes que redactaran otro ensayo; sin embargo, en esta ocasión, se indicó a aquellos que habían utilizado ChatGPT que trabajaran sin el apoyo de un LLM.

    La conectividad neuronal en sus cerebros resultó ser inferior a la de aquellos que habían realizado la transición en sentido inverso, lo cual podría sugerir que, en un primer momento, no se habían involucrado adecuadamente con los temas tratados.

    Deterioro cognitivo

    Una pantalla con un logo de IA en un centro de convenciones.

    Getty Images
    Se desconoce cuáles puedan ser los efectos que pueda tener el uso excesivo de LLM a largo plazo en las capacidades cognitivas.

    Los grandes modelos de lenguaje (LLM) pueden ser una herramienta positiva para estimular el pensamiento, pero solo si no dependemos de ellos delegando nuestras tareas mentales en el proceso, asegura la neurocientífica computacional Vivienne Ming, autora de “Robot Proof“.

    No obstante, le preocupa que esta no sea la forma en que la mayoría de las personas interactúa con esta tecnología.

    Su razonamiento se basa en una investigación que llevó a cabo para su libro, durante la cual Ming le pidió a un grupo de estudiantes de la Universidad de Berkeley que predijeran resultados del mundo real, como el precio del petróleo.

    Descubrió que la mayoría de los participantes simplemente había acudido a la IA y copiado la respuesta.

    Midió la actividad de las ondas gamma en sus cerebros -un indicador del esfuerzo cognitivo- y se dio cuenta que mostraba una activación muy escasa.

    Vale la pena reiterar que su investigación aún no ha sido publicada; sin embargo, a Ming le inquieta que, si sus hallazgos se ven confirmados por estudios posteriores, esto podría tener implicaciones a largo plazo.

    Otras investigaciones, por ejemplo, han vinculado una actividad débil de las ondas gamma con el deterioro cognitivo en etapas avanzadas de la vida.

    “Eso es realmente preocupante”, afirma Ming. “Si ese se convierte en el modo natural en que las personas interactúan con estos sistemas -y estamos hablando de chicos inteligentes-, es algo negativo”.

    El pensamiento profundo, sostiene, es nuestro superpoder.

    “Si no lo ejercitamos, las implicaciones a largo plazo para la salud cognitiva son sumamente significativas”.

    Esto se debe a que, cuando dependemos de los LLM, se requiere muy poco esfuerzo cognitivo, pero Ming añade que precisamente lo que un cerebro sano necesita es esfuerzo cognitivo.

    La pantalla de un teléfono mostrando un chat de ChatGPT.

    Getty Images
    Los expertos dicen que se puede moderar la manera en la que usamos la IA para evitar que afecte nuestra cognición.

    Sin embargo, un pequeño subconjunto de participantes -menos del 10 %- trabajó de manera diferente y utilizó la IA como herramienta para recopilar datos que luego ellos mismos analizaron.

    Estos individuos realizaron predicciones más precisas que los demás participantes y mostraron también una mayor activación cerebral.

    Hace casi dos décadas, Ming predijo que, en un plazo de 20 a 30 años, íbamos a poder ver un aumento estadísticamente significativo en las tasas de demencia, directamente relacionado con nuestra excesiva dependencia de Google Maps.

    “Mi intención era ser provocadora”, afirma Ming. “Si no tienes que pensar en cómo orientarte, entonces se producirá algún efecto detectable”.

    Si bien no disponemos de datos sobre esta predicción exacta, el uso cada vez mayor del GPS se ha vinculado con un deterioro de la memoria espacial a lo largo del tiempo, según un estudio realizado con 13 personas a lo largo de tres años.

    Además, una deficiente navegación espacial podría ser un posible predictor de la enfermedad de Alzheimer, de acuerdo con otro estudio.

    Resulta evidente que, cuanto más activo se mantiene nuestro cerebro, mayor es su protección frente al deterioro cognitivo.

    Por consiguiente -señala Ming-, los grandes modelos de lenguaje (LLM) no solo podrían mermar la creatividad, sino también perjudicar la cognición y, potencialmente, aumentar el riesgo de padecer demencia.

    A medida que aumenta el uso de herramientas de IA, debemos trabajar con ellas de una manera que nos beneficie en lugar de perjudicarnos.

    Ming sugiere que, en última instancia, el objetivo podría ser una forma de “inteligencia híbrida” en la que humanos y máquinas “aborden las tareas difíciles” de manera conjunta.

    Con esto, ella quiere decir que primero debemos pensar por nuestra cuenta y utilizar las herramientas posteriormente para que nos desafíen, en lugar de simplemente permitir que respondan a nuestras preguntas.

    Kosmyna coincide con este planteamiento y sugiere aprender las distintas materias sin recurrir a herramientas de IA en una primera etapa -a fin de sentar unas bases sólidas- para, solo entonces, considerar el uso de los grandes modelos de lenguaje (LLM).

    Ming recomienda emplear lo que ella denomina la “instrucción némesis” para poner a prueba el razonamiento propio.

    Este método consiste en pedirle a la IA que asuma el rol de un “enemigo acérrimo” o némesis y, a continuación, pedirle que explique detalladamente por qué nuestras ideas son erróneas y cómo podríamos corregirlas; de este modo, nos vemos obligados a defender y perfeccionar nuestros argumentos, en lugar de limitarnos a aceptar las respuestas que la herramienta nos ofrece.

    Otra técnica que ella propone consiste en priorizar la “fricción productiva”, solicitando a la IA que se limite a proporcionar contexto y plantearnos preguntas, en lugar de facilitarnos las respuestas directamente.

    Al poner a prueba este método -mediante la configuración de un bot de IA para que se abstuviera de dar soluciones-, observó que los usuarios mostraban un mayor grado de implicación y participación.

    En definitiva, todos deberíamos mantenernos alerta ante los atajos cognitivos, algo que -tal como señala Kosmyna- “a nuestro cerebro le encanta”.

    Evidentemente, para garantizar la salud cerebral a largo plazo, resulta indispensable que sigamos planteándonos desafíos constantes.

    En este proceso, nuestra mente, nuestra creatividad y nuestra salud cognitiva saldrán beneficiadas.

    Esta es una adaptación al español de una historia publicada originalmente por BBC Culture. Para leer la versión en inglés, haz clic aquí.

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    Getty Images

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  • La nadadora de 95 años que batió decenas de récords y sigue sumando más

    La nadadora de 95 años que batió decenas de récords y sigue sumando más

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    Retrato de Jane Asher sonriendo en una piscina

    BBC
    La trayectoria de Jane Asher ha sido reconocida por las autoridades británicas con condecoraciones como la Medalla del Imperio Británico, una de las más importantes del país.

    A sus 95 años, Jane Asher no es una abuela a la usanza.

    Además de estar atenta a sus cuatro hijos y a sus 11 nietos, de practicar taichi, pilates y pintar, la británica no para de acumular medallas y galardones en natación.

    “Este deporte simplemente te hace sentir bien y te mantiene saludable”, afirmó a la BBC.

    Tras haber conseguido en marzo su quinto récord mundial en las piscinas, Asher no parece tener intención de colgar la toalla.

    Ni siquiera el hecho de haber pasado por quirófano en los últimos años —y haber visto cómo le reemplazaban ambas caderas— ha logrado hacerle vislumbrar el final de su trayectoria deportiva.

    “Voy a seguir nadando todo el tiempo que pueda”, le dijo a Marathon Swims, el sitio web del maratón de natación que se celebra en Londres cada año.

    “Después de nadar, sales del agua y sientes que puedes ir a cualquier parte”, subrayó la atleta, quien forma parte del Salón de la Fama Internacional de la Natación y ha recibido la Medalla del Imperio Británico por su dedicación a este deporte.

    La nonagenaria nadadora tiene ahora en la mira intentar batir otro récord mundial en el próximo campeonato de Budapest (Hungría) y para ello sigue una rutina de entrenamientos que incluye sesiones de nado cuatro veces por semana.

    Una carrera inusual

    La carrera deportiva de Asher resulta cuando menos sorprendente, porque nada indicaba que la natación terminaría ocupando gran parte de su vida.

    “Nací en Rodesia del Norte (actual Zambia) y el agua de los ríos estaba llena de cocodrilos e hipopótamos, así que no nadé hasta que cumplí 7 años”, declaró a TNT Sports, un canal especializado en deportes hace unos años.

    Su primer encuentro con una piscina ocurrió cuando su familia se trasladó a Johannesburgo (Sudáfrica), luego de que la futura nadadora contrajera la malaria.

    Jane Asher dentro de su casa, junto a una escalera en la que se ven medallas colgadas

    BBC
    La nonagenaria nadadora lejos de pensar en retirarse está preparándose para una competencia en Budapest (Hungría).

    La familia materna de Asher tenía una especial relación con el agua por tener raíces en Cornualles, la famosa región costera inglesa.

    “A mi madre le encantaba nadar. Su madre le enseñó a nadar en Cornualles, en el mar. El amor por el agua fría lo llevo en la sangre”, contó.

    Con 22 años, la mujer se mudó a Reino Unido, donde comenzó a incursionar poco a poco en el mundo de los deportes.

    En la Universidad de Mánchester formó parte del equipo de natación, pero al graduarse y casarse dejó las competencias, aunque no se separó totalmente de las piscinas.

    “Empecé a competir porque enseñaba natación a niños de primaria y como algunos eran muy buenos pues dije: ‘deberíamos hacer algunas competencias’, pero algunos de ellos tenían miedo”, relató a BBC Sports en 2015.

    “‘Vengan y vamos a competir’”, les dijo a sus estudiantes para quitarles el temor y darles confianza.

    “Y resultó que lo hice muy bien, pese a tener 40 años y ser ellos unos niños. Alguien que me vio me dijo: ‘Sabes que hay competencias para adultos’”, evocó.

    “No es por las medallas”

    Sin embargo, Asher no comenzó a competir profesionalmente hasta la década de 1990, luego de que falleciera su esposo.

    “Cuando enseñas a otros a nadar en realidad no puedes entrenar mucho”, dijo.

    “Pero antes de morir mi esposo me dijo: ‘Ahora sí vas a poder hacer lo que te gusta’”, agregó.

    Poco después, Asher viajó a Estados Unidos y batió su primer récord máster —para nadadores mayores de 25 años— en estilo libre dentro de su categoría de edad.

    Desde entonces no ha dejado de acumular galardones, dando la sensación de que está intentando recuperar el tiempo perdido.

    Sin embargo, Asher aseguró que subirse a los podios y recibir reconocimientos no es lo que la impulsa.

    “No es por las medallas, ya no las colecciono porque no tengo dónde guardarlas”, declaró al canal TNT Sports hace cuatro años.

    Momento en que Asher se lanza a la piscina en una competencia.

    Mondadori Portfolio via Getty Images
    La nadadora nacida en África espera que otros adultos mayores sigan sus pasos y vean que nunca es tarde para comenzar a practicar su pasión.

    En la revista Swimming World se lee que ha ganado preseas doradas en los campeonatos nacionales de Reino Unido, Francia y los Países Bajos, al tiempo que ha establecido 52 récords mundiales en cuatro categorías de edad diferentes.

    “La natación es un mundo maravilloso. Los nadadores formamos una gran familia: puedes tener 18 años o 90, y en un minuto y 21 segundos ya hablas el mismo idioma”, explicó.

    Y tras asegurar que le avergüenza que la consideren una inspiración, Asher dijo que prefiere ser vista como una “persuasora”.

    “Espero que otros digan: ‘Bueno, si ella puede, yo también lo haré, lo intentaré’”, remató.

    * Con información de Gem O’Reilly.

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  • “Las más caras de la historia”: el astronómico precio de las entradas para la final del Mundial 2026

    “Las más caras de la historia”: el astronómico precio de las entradas para la final del Mundial 2026

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    Trump e Infantino en la Casa Blanca hace unos meses.

    Getty Images
    Trump e Infantino en la Casa Blanca hace unos meses.

    La FIFA cobra hasta US$10.990 por un asiento en la final de la Copa del Mundo de 2026, según indican los precios de la primera venta abierta de entradas.

    Se trata de los boletos de admisión general más caros en la historia de un partido de fútbol.

    En su dossier de candidatura para la Copa Mundial, Estados Unidos, Canadá y México declararon que las entradas para la final tendrían un costo máximo de US$1.550.

    Cuando las entradas salieron a la venta en diciembre para los miembros de los clubes de fans oficiales de cada país, la más costosa figuraba a un precio de US$8.680.

    Los precios subieron aún más al comenzar el miércoles la última fase de la venta.

    Las entradas para la final de la Copa Mundial de Qatar tuvieron un costo equivalente a US$1.604 para los asientos de mayor precio.

    Resulta difícil determinar el costo real de las entradas para el campeonato que se disputará este verano boreal, ya que la FIFA nunca ha hecho públicas sus estructuras de precios.

    Asimismo, la organización está aplicando una modalidad de precios dinámicos en la que las tarifas varían al inicio de cada fase de venta en función de la demanda registrada anteriormente.

    A finales del año pasado, el costo de los primeros lotes de entradas fue calificado como una “traición monumental”.

    En diciembre, la FIFA anunció la disponibilidad de un número reducido de entradas a US$60.

    Este miércoles se inició la venta abierta al público, lo que ofreció una nueva perspectiva sobre las tarifas que se están aplicando.

    El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, con el trofeo de 2026

    Getty Images
    El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, con el trofeo de 2026.

    Los precios de la final

    Resulta imposible evaluar la política general de precios de las entradas sin disponer de información detallada sobre las tarifas o el volumen de localidades disponible en cada categoría.

    Un buen indicativo, en todo caso, es consultar el sitio web de venta de entradas de la FIFA para verificar qué localidades siguen disponibles y a qué precios.

    No obstante, esto no permite confirmar si existen entradas aún más costosas o si, por el contrario, había una mayor disponibilidad de localidades en las categorías más asequibles.

    Según lo observado, los precios de las entradas para la final de la Copa Mundial experimentaron un incremento de hasta el 38% durante la fase de venta abierta en comparación con los precios establecidos en el lanzamiento del pasado mes de diciembre.

    Aparte de la entrada de categoría uno, con un precio de US$10.990:

    La categoría dos subió un 32,78%, pasando de US$5.575 a US$7.380.

    La categoría tres aumentó un 38,23%, pasando de US$4.185 $ a US$5.785.

    La FIFA tampoco avisó con antelación de qué partidos estarían disponibles ni a qué precios el miércoles, justo cuando comenzaba el periodo de “ventas de última hora”.

    Quienes lograron acceder descubrieron que los precios habían subido para los encuentros con mayor demanda, incluidos los partidos de las selecciones favoritas y otros duelos clave de las rondas eliminatorias.

    Trofeo del mundial

    Getty Images

    Lo que aprendimos al unirnos a la cola

    BBC Sport se unió, junto con los aficionados, a la cola para adquirir entradas del Mundial el miércoles alrededor de las 15:20 hora británica.

    Se mostraba un mensaje de espera que, a las 16:00, cambió a un círculo rojo con el siguiente texto: “Ya casi estamos…”.

    Para las 17:00 había aparecido un contador regresivo. Estábamos a dos minutos de llegar al inicio de la cola cuando, de repente, el tiempo restante volvió a saltar hasta los 15 minutos.

    Cuando por fin logramos acceder, experimentamos el mismo fallo técnico que miles de aficionados.

    Los seguidores que se conectaron temprano fueron dirigidos por error a una cola para “entradas PMA”, reservadas a aficionados de los equipos ganadores de las repescas de esa misma semana.

    Una vez dentro, los usuarios eran enviados a una página donde se requería un código para desbloquear la venta de entradas de esos encuentros específicos.

    Para cuando se detectó el error, esos aficionados se vieron obligados a empezar de nuevo desde el final de la cola virtual correcta.

    Cualquier posibilidad de conseguir una entrada para alguno de los partidos más atractivos se había esfumado.

    La FIFA no ofreció ninguna explicación sobre el error aunque aseguró que, para las 17:00, los enlaces ya funcionaban correctamente.

    Una vez de vuelta en la cola, transcurrieron seis horas y 14 minutos hasta que se nos concedió el acceso a la página de venta de entradas.

    De los 72 partidos de la fase de grupos, 35 figuraban con entradas disponibles pero, en el momento en que realizamos la consulta inicial, no había asignación para los partidos de Inglaterra o Escocia ni para ninguno de los encuentros de las rondas eliminatorias.

    Con la excepción de las naciones anfitrionas, solo estaba disponible la compra de un partido de los diez países mejor clasificados en el ranking: uno de los Países Bajos.

    Los precios oscilaban entre US$140 y US$2.985. El precio medio de las entradas mostradas era de US$358.

    El partido de la fase de grupos más costoso que se observaba fue el inaugural del torneo, entre México y Sudáfrica, con un precio de US$2.985. Para este encuentro, solo quedaba disponible una ínfima parte del aforo total de 87.000 espectadores.

    Además, pudimos consultar paquetes de hospitalidad corporativa, incluido uno para el partido entre Inglaterra y Panamá, cuyo precio ascendía a US$124.800 por una suite de lujo que incluía 24 entradas para el encuentro, comida y bebida; esto supone un costo de US$5.200 por persona.

    La disponibilidad de entradas para los partidos parece variar constantemente y la FIFA ha indicado que podrían ponerse a la venta nuevos boletos para cualquier encuentro hasta el mismo momento del pitido inicial.

    A las 08:00 de este jueves todavía figuraban 13 partidos disponibles, aunque en seis de ellos solo quedaban entradas para acompañantes de personas en silla de ruedas, las cuales no deberían venderse al público general.

    Es algo controvertido que la FIFA no haya puesto a disposición entradas gratuitas para los acompañantes de los aficionados que utilizan silla de ruedas.

    Dichas entradas deben adquirirse a precio completo y es posible que no se encuentren situadas de forma contigua.

    El partido inaugural de la selección de EE.UU. contra Paraguay, programado para el 13 de junio, era el que mayor número de entradas seguía teniendo a la venta con 1.406 localidades de categoría uno a un precio de US$2.735.

    El primer partido de Canadá contra Bosnia y Herzegovina fue el único otro encuentro con una oferta relativamente buena: 846 entradas de categoría uno seguían a la venta a un precio de US$2.240.

    La plataforma de reventa de la FIFA -que probablemente conlleve precios aún más elevados, dado que se cobra una comisión del 15% tanto al comprador como al vendedor- reabrirá sus puertas el jueves.

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  • Lamine Yamal condena los cánticos islamófobos en el partido de fútbol de España ante Egipto

    Lamine Yamal condena los cánticos islamófobos en el partido de fútbol de España ante Egipto

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    Lamine Yamal en el campo de juego, con camiseta blanca

    Getty Images

    El futbolista Lamine Yamal calificó como “irrespetuosos e intolerables” los cánticos racistas proferidos durante el encuentro de España ante Egipto, celebrado el martes en Barcelona con resultado de empate a cero.

    La policía española investiga los cánticos “islamófobos y xenófobos” que se escucharon durante la primera mitad del partido amistoso disputado en el Estadio RCDE.

    Varios aficionados cantaron “musulmán el que no bote” mientras saltaban, un mensaje que fue respondido con silbidos por otra parte del público.

    “Sé que iba por el equipo rival y no era algo personal contra mí, pero como persona musulmana no deja de ser una falta de respeto y algo intolerable”, escribió en Instagram el extremo español Lamine Yamal, que practica el islam.

    Y agregó: “Entiendo que no toda la afición es así, pero a los que cantan estas cosas: usar una religión como burla en un campo os deja como personas ignorantes y racistas”.

    “El fútbol es para disfrutarlo y animar, no para faltar al respeto a la gente por lo que es o en lo que cree”, sentenció.

    Durante el descanso y al inicio de la segunda parte se mostró en la pantalla del estadio un mensaje advirtiendo a los aficionados contra los comentarios y cánticos de carácter xenófobo.

    El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, escribió en su cuenta oficial de X:

    “El episodio de ayer en Cornellà es inaceptable y no debe repetirse. No podemos permitir que una minoría incívica empañe la realidad de España, un país plural y tolerante. La selección de fútbol y su afición, también”.

    Y agregó: “Todo mi apoyo a los deportistas que lo sufrieron y mi aplauso a quienes, con su respeto, nos ayudan a ser un país mejor”.

    Las condenas del seleccionador y la Federación

    Lamine Yamal, de 18 años, disputó su partido número 26 con la selección española.

    El extremo del FC Barcelona desempeñó un papel fundamental para ayudar a su país a ganar la Eurocopa de 2024.

    La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) también ha condenado los cánticos islamófobos.

    “La RFEF se posiciona en contra del racismo en el fútbol y condena cualquier acto de violencia dentro de los estadios”, declaró en un comunicado en las redes sociales.

    El seleccionador español, Luis de la Fuente, calificó los cánticos como “intolerables” y afirmó que “la gente violenta utiliza el fútbol para hacerse un hueco”.

    “El fútbol no es violento Los violentos aprovechan el fútbol para tener su espacio y son así en el teatro, en el autobús o en un bar. A esos violentos hay que apartarlos de la sociedad, identificarlos y alejarlos. Cuanto más lejos, mejor”, alegó.

    El partido del martes estaba previsto en Qatar, pero fue trasladado al estadio del Real Club Deportivo Espanyol debido a la guerra en Medio Oriente.

    De la Fuente realizó 10 cambios en el equipo con respecto a la victoria amistosa por 3-0 del viernes ante Serbia.

    Lamine Yamal fue el único jugador que mantuvo su puesto, mientras que Egipto no pudo contar con el delantero del Liverpool Mohamed Salah, lesionado.

    Este resultado hizo que España, uno de los países coanfitriones del Mundial de 2030, perdiera el primer puesto en la clasificación mundial.

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